Hebreos 2 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.
2Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,
3¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,
4testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.
5Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;
6pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, O el hijo del hombre, para que le visites?
7Le hiciste un poco menor que los ángeles, Le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos;
8Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
9Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.
10Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.
11Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,
12diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, En medio de la congregación te alabaré.
13Y otra vez: Yo confiaré en él. Y de nuevo: He aquí, yo y los hijos que Dios me dio.
14Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,
15y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
16Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.
17Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.
18Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
Nueva Version Internacional (NVI)
1Por eso es necesario que prestemos más atención a lo que hemos oído, no sea que perdamos el rumbo.
2Porque, si el mensaje anunciado por los ángeles tuvo validez y toda transgresión y desobediencia recibió su justo castigo,
3¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? Esta salvación fue anunciada primeramente por el Señor, y los que la oyeron nos la confirmaron.
4A la vez, Dios ratificó su testimonio acerca de ella con señales, prodigios, diversos milagros y dones distribuidos por el Espíritu Santo según su voluntad.
5Dios no puso bajo el dominio de los ángeles el mundo venidero del que estamos hablando.
6Como alguien ha atestiguado en algún lugar:«¿Qué es el hombre para que en él pienses?¿Qué es el hijo del hombre para que lo tomes en cuenta?
7Lo hiciste poco menor que los ángelesy lo coronaste de gloria y de honra;
8todo lo pusiste bajo sus pies».Si Dios puso bajo él todas las cosas, entonces no hay nada que no esté bajo su dominio. Ahora bien, es cierto que todavía no vemos que todo esté sometido a él.
9Sin embargo, vemos a Jesús, quien fue hecho un poco menor a los ángeles, coronado de gloria y honra por haber padecido la muerte. Así, por la gracia de Dios, la muerte que él sufrió resulta en beneficio de todos.
10En efecto, a fin de llevar a muchos hijos a la gloria, convenía que Dios, para quien y por medio de quien todo existe, perfeccionara mediante el sufrimiento al autor de la salvación de ellos.
11Tanto el que santifica como los que son santificados tienen un mismo origen, por lo cual Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos,
12cuando dice:«Proclamaré tu nombre a mis hermanos;en medio de la congregación te alabaré».
13En otra parte dice:«Yo confiaré en él».Y añade:«Aquí me tienen, con los hijos que Dios me ha dado».
14Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo—,
15y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida.
16Pues, ciertamente, no vino en auxilio de los ángeles, sino de los descendientes de Abraham.
17Por eso era preciso que en todo se pareciera a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y compasivo al servicio de Dios, a fin de obtener el perdón de los pecados del pueblo.
18Por haber sufrido él mismo la tentación, puede socorrer a los que son tentados.
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Por tanto, debemos prestar mucha mayor atención a lo que hemos oído, no sea que nos desviemos.
2Porque si la palabra hablada por medio de ángeles resultó ser inmutable, y toda transgresión y desobediencia recibió una justa retribución,
3¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? La cual, después que fue anunciada primeramente por medio del Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,
4testificando Dios juntamente con ellos, tanto por señales como por prodigios, y por diversos milagros y por dones del Espíritu Santo según su propia voluntad.
5Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando.
6Pero uno ha testificado en cierto lugar diciendo:¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes,o el hijo del hombre para que te intereses en él?
7Le has hecho un poco inferior a los ángeles;le has coronado de gloria y honor,y le has puesto sobre las obras de tus manos ;
8todo lo has sujetado bajo sus pies.Porque al sujetarlo todo a él, no dejó nada que no le sea sujeto. Pero ahora no vemos aún todas las cosas sujetas a él.
9Pero vemos a aquel que fue hecho un poco inferior a los ángeles, es decir, a Jesús, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos.
10Porque convenía que aquel para quien son todas las cosas y por quien son todas las cosas, llevando muchos hijos a la gloria, hiciera perfecto por medio de los padecimientos al autor de la salvación de ellos.
11Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un Padre; por lo cual Él no se avergüenza de llamarlos hermanos,
12diciendo:Anunciaré tu nombre a mis hermanos,en medio de la congregación te cantaré himnos.
13Y otra vez:Yo en Él confiaré.Y otra vez:He aquí, yo y los hijos que Dios me ha dado.
14Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo,
15y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.
16Porque ciertamente no ayuda a los ángeles, sino que ayuda a la descendencia de Abraham.
17Por tanto, tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo.
18Pues por cuanto Él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer alos que son tentados.
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Así que debemos prestar mucha atención a las verdades que hemos oído, no sea que nos desviemos de ellas.
2Pues el mensaje que Dios transmitió mediante los ángeles se ha mantenido siempre firme, y toda infracción de la ley y todo acto de desobediencia recibió el castigo que merecía.
3Entonces, ¿qué nos hace pensar que podemos escapar si descuidamos esta salvación tan grande, que primeramente fue anunciada por el mismo Señor Jesús y luego nos fue transmitida por quienes lo oyeron hablar?
4Además, Dios confirmó el mensaje mediante señales, maravillas, diversos milagros y dones del Espíritu Santo según su voluntad.
5Es más, no son los ángeles quienes gobernarán el mundo futuro del cual hablamos,
6porque en cierto lugar las Escrituras dicen: «¿Qué son los simples mortales para que pienses en ellos, o un hijo de hombre para que de él te ocupes?
7Sin embargo, por un poco de tiempo los hiciste un poco menor que los ángeles y los coronaste de gloria y honor.
8Les diste autoridad sobre todas las cosas». Ahora bien, cuando dice «todas las cosas», significa que nada queda afuera; pero todavía no vemos que todas las cosas sean puestas bajo la autoridad de ellos.
9No obstante, lo que sí vemos es a Jesús, a quien por un poco de tiempo se le dio una posición «un poco menor que los ángeles»; y debido a que sufrió la muerte por nosotros, ahora está «coronado de gloria y honor». Efectivamente, por la gracia de Dios, Jesús conoció la muerte por todos.
10Dios —para quien y por medio de quien todo fue hecho— eligió llevar a muchos hijos a la gloria. Convenía a Dios que, mediante el sufrimiento, hiciera a Jesús un líder perfecto, apto para llevarlos a la salvación.
11Por lo tanto, Jesús y los que él hace santos tienen el mismo Padre. Por esa razón, Jesús no se avergüenza de llamarlos sus hermanos,
12pues le dijo a Dios: «Anunciaré tu nombre a mis hermanos. Entre tu pueblo reunido te alabaré».
13También dijo: «Pondré mi confianza en él», es decir, «yo y los hijos que Dios me ha dado».
14Debido a que los hijos de Dios son seres humanos —hechos de carne y sangre— el Hijo también se hizo de carne y sangre. Pues solo como ser humano podía morir y solo mediante la muerte podía quebrantar el poder del diablo, quien tenía el poder sobre la muerte.
15Únicamente de esa manera el Hijo podía libertar a todos los que vivían esclavizados por temor a la muerte.
16También sabemos que el Hijo no vino para ayudar a los ángeles, sino que vino para ayudar a los descendientes de Abraham.
17Por lo tanto, era necesario que en todo sentido él se hiciera semejante a nosotros, sus hermanos, para que fuera nuestro Sumo Sacerdote fiel y misericordioso, delante de Dios. Entonces podría ofrecer un sacrificio que quitaría los pecados del pueblo.
18Debido a que él mismo ha pasado por sufrimientos y pruebas, puede ayudarnos cuando pasamos por pruebas.
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Por tanto, debemos prestar mucha mayor atención a lo que hemos oído, no sea que nos desviemos.
2Porque si la palabra hablada por medio de ángeles resultó ser inmutable, y toda transgresión y desobediencia recibió una justa retribución,
3¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? La cual, después que fue anunciada primeramente por medio del Señor, nos fue confirmada por los que la oyeron.
4Dios testificó junto con ellos, tanto por señales como por prodigios, y por diversos milagros y por dones repartidos del Espíritu Santo según Su propia voluntad.
5Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando.
6Pero uno ha testificado en un lugar de las Escrituras diciendo: «¿Qué es el hombre para que Tú te acuerdes de él, O el hijo del hombre para que te intereses en él?
7»Lo has hecho un poco inferior a los ángeles; Lo has coronado de gloria y honor, Y lo has puesto sobre las obras de Tus manos;
8Todo lo has sujetado bajo sus pies». Porque al sujetarlo todo a él, no dejó nada que no le sea sujeto. Pero ahora no vemos aún todas las cosas sujetas a él.
9Pero vemos a Aquel que fue hecho un poco inferior a los ángeles, es decir, a Jesús, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos.
10Porque convenía que Aquel para quien son todas las cosas y por quien son todas las cosas, llevando muchos hijos a la gloria, hiciera perfecto por medio de los padecimientos al autor de la salvación de ellos.
11Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un Padre; por lo cual Él no se avergüenza de llamarlos hermanos,
12cuando dice: «Anunciaré Tu nombre a Mis hermanos, En medio de la congregación te cantaré himnos».
13Otra vez: «Yo en Él confiaré». Y otra vez: «Aquí estoy, Yo y los hijos que Dios me ha dado».
14Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, también Jesús participó de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo,
15y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.
16Porque ciertamente no ayuda a los ángeles, sino que ayuda a la descendencia de Abraham.
17Por tanto, tenía que ser hecho semejante a Sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo.
18Pues por cuanto Él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados.