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Mateo 21 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos, 🗨

2diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos. 🗨

3Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará. 🗨

4Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: 🗨

5Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga. 🗨

6Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; 🗨

7y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima. 🗨

8Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. 🗨

9Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! 🗨

10Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? 🗨

11Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea. 🗨

12Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; 🗨

13y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 🗨

14Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó. 🗨

15Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, 🗨

16y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman Perfeccionaste la alabanza? 🗨

17Y dejándolos, salió fuera de la ciudad a Betania, y posó allí. 🗨

18Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 🗨

19Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. 🗨

20Viendo esto los discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó en seguida la higuera? 🗨

21Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. 🗨

22Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. 🗨

23Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad? 🗨

24Respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 🗨

25El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? 🗨

26Y si decimos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. 🗨

27Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas. 🗨

28Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, vé hoy a trabajar en mi viña. 🗨

29Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. 🗨

30Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. 🗨

31¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. 🗨

32Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle. 🗨

33Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. 🗨

34Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. 🗨

35Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. 🗨

36Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. 🗨

37Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. 🗨

38Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. 🗨

39Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. 🗨

40Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? 🗨

41Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. 🗨

42Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? 🗨

43Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. 🗨

44Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. 🗨

45Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos. 🗨

46Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta. 🗨

Nueva Version Internacional (NVI)

1Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagué, al monte de los Olivos, Jesús envió a dos discípulos 🗨

2con este encargo: «Vayan a la aldea que tienen enfrente. Ahí mismo encontrarán una burra atada y un burrito con ella. Desátenlos y tráiganmelos. 🗨

3Y, si alguien les dice algo, respóndanle que el Señor los necesita, pero que ya los devolverá». 🗨

4Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta: 🗨

5«Digan a la hija de Sion:“Mira, tu rey viene hacia ti,humilde y montado en un burro,en un burrito, cría de una bestia de carga”». 🗨

6Los discípulos fueron e hicieron como les había mandado Jesús. 🗨

7Llevaron la burra y el burrito y pusieron encima sus mantos, sobre los cuales se sentó Jesús. 🗨

8Había mucha gente que tendía sus mantos sobre el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las esparcían en el camino. 🗨

9Tanto la gente que iba delante de él como la que iba detrás gritaba:―¡Hosanna al Hijo de David!―¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!―¡Hosanna en las alturas! 🗨

10Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió.―¿Quién es este? —preguntaban. 🗨

11―Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea —contestaba la gente. 🗨

12Jesús entró en el templo y echó de allí a todos los que compraban y vendían. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas. 🗨

13«Escrito está —les dijo—: “Mi casa será llamada casa de oración”, pero ustedes la han convertido en “cueva de ladrones”». 🗨

14Se le acercaron en el templo ciegos y cojos, y los sanó. 🗨

15Pero, cuando los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley vieron que hacía cosas maravillosas y que los niños gritaban en el templo: «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron. 🗨

16―¿Oyes lo que esos están diciendo? —protestaron.―Claro que sí —respondió Jesús—; ¿no han leído nunca:»“En los labios de los pequeñitosy de los niños de pechohas puesto tu alabanza”? 🗨

17Entonces los dejó y, saliendo de la ciudad, se fue a pasar la noche en Betania. 🗨

18Muy de mañana, cuando volvía a la ciudad, tuvo hambre. 🗨

19Al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no encontró nada más que hojas.―¡Nunca más vuelvas a dar fruto! —le dijo.Y al instante se secó la higuera. 🗨

20Los discípulos se asombraron al ver esto.―¿Cómo es que se secó la higuera tan pronto? —preguntaron ellos. 🗨

21―Les aseguro que, si tienen fe y no dudan —les respondió Jesús—, no solo harán lo que he hecho con la higuera, sino que podrán decirle a este monte: “Quítate de ahí y tírate al mar”, y así se hará. 🗨

22Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración. 🗨

23Jesús entró en el templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los jefes de los sacerdotes y los líderes religiosos del pueblo.―¿Con qué autoridad haces esto? —lo interrogaron—. ¿Quién te dio esa autoridad? 🗨

24Él les respondió:―Yo también voy a hacerles una pregunta. Si me la contestan, les diré con qué autoridad hago esto. 🗨

25El bautismo de Juan, ¿de dónde procedía? ¿Del cielo o de los hombres?Ellos comenzaron a discutir entre sí: «Si respondemos: “Del cielo”, nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?”. 🗨

26Pero, si decimos: “De los hombres”, tememos al pueblo, porque todos consideran que Juan era un profeta». 🗨

27Así que le respondieron a Jesús:―No lo sabemos.Entonces Jesús les dijo:―Pues yo tampoco les voy a decir con qué autoridad hago esto. 🗨

28»¿Qué les parece? —continuó Jesús—. Había un hombre que tenía dos hijos. Se dirigió al primero y le dijo: “Hijo, ve a trabajar hoy en el viñedo”. 🗨

29“No quiero”, contestó, pero después se arrepintió y fue. 🗨

30Luego, el padre se dirigió al otro hijo y le pidió lo mismo. Este contestó: “Sí, señor”; pero no fue. 🗨

31¿Cuál de los dos hizo lo que su padre quería?».―El primero —contestaron ellos.Jesús les dijo:―Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas van delante de ustedes en el reino de Dios. 🗨

32Porque Juan vino a señalarles el camino de la justicia y no le creyeron, pero los recaudadores de impuestos y las prostitutas sí creyeron en él. Incluso después de ver esto, ustedes no se arrepintieron para creerle. 🗨

33»Escuchen otra parábola: había un propietario que plantó un viñedo. Lo cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Luego arrendó el viñedo a unos labradores y se fue de viaje. 🗨

34Cuando se acercó el tiempo de la cosecha, mandó sus siervos a los labradores para recibir de estos lo que le correspondía. 🗨

35Los labradores agarraron a esos siervos; golpearon a uno, mataron a otro y apedrearon a un tercero. 🗨

36Después les mandó otros siervos, en mayor número que la primera vez, y también los maltrataron. 🗨

37»Por último les mandó a su propio hijo, pensando: “¡A mi hijo sí lo respetarán!”. 🗨

38Pero, cuando los labradores vieron al hijo, se dijeron unos a otros: “Este es el heredero. Matémoslo para quedarnos con su herencia”. 🗨

39Así que le echaron mano, lo arrojaron fuera del viñedo y lo mataron. 🗨

40»Ahora bien, cuando vuelva el dueño, ¿qué hará con esos labradores? 🗨

41―Hará que esos malvados tengan un fin miserable —respondieron— y arrendará el viñedo a otros labradores que le darán lo que le corresponde cuando llegue el tiempo de la cosecha. 🗨

42Les dijo Jesús:―¿No han leído nunca en las Escrituras:»“La piedra que desecharon los constructoresha llegado a ser la piedra angular.Esto ha sido obra del Señory nos deja maravillados”? 🗨

43»Por eso les digo que el reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino. 🗨

44El que caiga sobre esta piedra quedará despedazado y, si ella cae sobre alguien, lo hará polvo. 🗨

45Cuando los jefes de los sacerdotes y los fariseos oyeron las parábolas de Jesús, se dieron cuenta de que hablaba de ellos. 🗨

46Buscaban la manera de arrestarlo, pero temían a la gente, porque esta lo consideraba un profeta. 🗨

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús entonces envió a dos discípulos, 🗨

2diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadla y traédmelos. 🗨

3Y si alguien os dice algo, decid: «El Señor los necesita»; y enseguida los enviará. 🗨

4Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo: 🗨

5Decid a la hija de Sión:«Mira, tu Rey viene a ti,humilde y montado en un asna,y en un pollino, hijo de bestia de carga». 🗨

6Entonces fueron los discípulos e hicieron tal como Jesús les había mandado, 🗨

7y trajeron el asna y el pollino; pusieron sobre ellos sus mantos, y Jesús se sentó encima. 🗨

8La mayoría de la multitud tendió sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. 🗨

9Y las multitudes que iban delante de Él, y las que iban detrás, gritaban, diciendo:¡Hosanna al Hijo de David!¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!¡Hosanna en las alturas! 🗨

10Cuando Él entró en Jerusalén, toda la ciudad se agitó, y decían: ¿Quién es este? 🗨

11Y las multitudes contestaban: Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea. 🗨

12Y entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas. 🗨

13Y les dijo*: Escrito está: «Mi casa será llamada casa de oración», pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladrones. 🗨

14Y en el templo se acercaron a Él los ciegos y los cojos, y los sanó. 🗨

15Pero cuando los principales sacerdotes y los escribas vieron las maravillas que había hecho, y a los muchachos que gritaban en el templo y que decían: ¡Hosanna al Hijo de David!, se indignaron 🗨

16y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les respondió*: Sí, ¿nunca habéis leído: «De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te has preparado alabanza»? 🗨

17Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y se hospedó allí. 🗨

18Por la mañana, cuando regresaba a la ciudad, tuvo hambre. 🗨

19Y al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no halló nada en ella sino solo hojas, y le dijo*: Nunca jamás brote fruto de ti. Y al instante se secó la higuera. 🗨

20Al ver esto, los discípulos se maravillaron y decían: ¿Cómo es que la higuera se secó al instante? 🗨

21Respondiendo Jesús, les dijo: En verdad os digo que si tenéis fe y no dudáis, no solo haréis lo de la higuera, sino que aun si decís a este monte: «Quítate y échate al mar», así sucederá. 🗨

22Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis. 🗨

23Cuando llegó Jesús al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se le acercaron mientras enseñaba, diciendo: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio esta autoridad? 🗨

24Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, que si me la contestáis, yo también os diré con qué autoridad hago estas cosas. 🗨

25¿De dónde era el bautismo de Juan?, ¿del cielo o de los hombres? Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: «Del cielo», Él nos dirá: «Entonces, ¿por qué no le creísteis?». 🗨

26Y si decimos: «De los hombres», tememos a la multitud; porque todos tienen a Juan por profeta. 🗨

27Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Él a su vez les dijo: Tampoco yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 🗨

28Pero, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: «Hijo, ve, trabaja hoy en la viña». 🗨

29Y respondiendo él, dijo: «No quiero»; pero después, arrepentido, fue. 🗨

30Y llegándose al otro, le dijo lo mismo; pero él respondió y dijo: «Yo iré, señor»; y no fue. 🗨

31¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Ellos dijeron*: El primero. Jesús les dijo*: En verdad os digo que los recaudadores de impuestos y las rameras entran en el reino de Dios antes que vosotros. 🗨

32Porque Juan vino a vosotros en camino de justicia y no le creísteis, pero los recaudadores de impuestos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, ni siquiera os arrepentisteis después para creerle. 🗨

33Escuchad otra parábola. Había una vez un hacendado que planto una viña y la cerco con un muro, y cavo en ella un lagar y edifico una torre, la arrendó a unos labradores y se fue de viaje. 🗨

34Y cuando se acercó el tiempo de la cosecha, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. 🗨

35Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno lo golpearon, a otro lo mataron y a otro lo apedrearon. 🗨

36Volvió a mandar otro grupo de siervos, mayor que el primero; y les hicieron lo mismo. 🗨

37Finalmente les envió a su hijo, diciendo: «Respetarán a mi hijo». 🗨

38Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sí: «Este es el heredero; venid, matémoslo y apoderémonos de su heredad». 🗨

39Y echándole mano, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. 🗨

40Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará a esos labradores? 🗨

41Ellos le dijeron*: Llevará a esos miserables a un fin lamentable, y arrendará la viña a otros labradores que le paguen los frutos a su tiempo. 🗨

42Jesús les dijo*: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:«La piedra que desecharon los constructores,esa, en piedra angular se ha convertido;esto fue hecho de parte del Señor,y es maravilloso a nuestros ojos»? 🗨

43Por eso os digo que el reino de Dios os será quitado y será dado a una nación que produzca sus frutos. 🗨

44Y el que caiga sobre esta piedra será hecho pedazos; pero sobre quien ella caiga, lo esparcirá como polvo. 🗨

45Al oír sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, comprendieron que hablaba de ellos. 🗨

46Y cuando procuraron prenderle, tuvieron miedo de la multitud, porque le tenían por profeta. 🗨

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Mientras Jesús y los discípulos se acercaban a Jerusalén, llegaron a la ciudad de Betfagé, en el monte de los Olivos. Jesús mandó a dos de ellos que se adelantaran. 🗨

2«Vayan a la aldea que está allí —les dijo—. En cuanto entren, verán una burra atada junto con su cría. Desaten a los dos animales y tráiganmelos. 🗨

3Si alguien les pregunta qué están haciendo, simplemente digan: “El Señor los necesita”, entonces les permitirá llevárselos de inmediato». 🗨

4Eso ocurrió para que se cumpliera la profecía que decía: 🗨

5«Dile a la gente de Jerusalén: “Mira, tu Rey viene hacia ti. Es humilde y llega montado en un burro: montado en la cría de una burra”». 🗨

6Los dos discípulos hicieron tal como Jesús les había ordenado. 🗨

7Llevaron la burra y su cría, pusieron sus prendas sobre la cría, y Jesús se sentó allí. 🗨

8De la multitud presente, la mayoría tendió sus prendas sobre el camino delante de él, y otros cortaron ramas de los árboles y las extendieron sobre el camino. 🗨

9Jesús estaba en el centro de la procesión, y toda la gente que lo rodeaba gritaba: «¡Alaben a Dios por el Hijo de David! ¡Bendiciones al que viene en el nombre del Señor ! ¡Alaben a Dios en el cielo más alto!». 🗨

10Toda la ciudad de Jerusalén estaba alborotada a medida que Jesús entraba. «¿Quién es este?», preguntaban. 🗨

11Y las multitudes contestaban: «Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea». 🗨

12Jesús entró en el templo y comenzó a echar a todos los que compraban y vendían animales para el sacrificio. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas. 🗨

13Les dijo: «Las Escrituras declaran: “Mi templo será llamado casa de oración”, ¡pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones!». 🗨

14Los ciegos y los cojos se acercaron a Jesús en el templo y él los sanó. 🗨

15Los principales sacerdotes y los maestros de la ley religiosa vieron esos milagros maravillosos y oyeron que hasta los niños en el templo gritaban: «Alaben a Dios por el Hijo de David». Sin embargo, los líderes estaban indignados. 🗨

16Le preguntaron a Jesús: —¿Oyes lo que dicen esos niños? —Sí —contestó Jesús—. ¿No han leído las Escrituras? Pues dicen: “A los niños y a los bebés les has enseñado a darte alabanza”. 🗨

17Luego regresó a Betania, donde pasó la noche. 🗨

18Por la mañana, cuando Jesús regresaba a Jerusalén, tuvo hambre 🗨

19y vio que había una higuera junto al camino. Se acercó para ver si tenía higos, pero solo había hojas. Entonces le dijo: «¡Que jamás vuelva a dar fruto!». De inmediato, la higuera se marchitó. 🗨

20Al ver eso los discípulos quedaron asombrados y le preguntaron: —¿Cómo se marchitó tan rápido la higuera? 🗨

21Entonces Jesús les dijo: —Les digo la verdad, si tienen fe y no dudan, pueden hacer cosas como esa y mucho más. Hasta pueden decirle a esta montaña: “Levántate y échate al mar”, y sucederá. 🗨

22Ustedes pueden orar por cualquier cosa, y si tienen fe la recibirán. 🗨

23Cuando Jesús regresó al templo y comenzó a enseñar, se le acercaron los principales sacerdotes y los ancianos. —¿Con qué autoridad haces todas estas cosas? —le reclamaron—. ¿Quién te dio el derecho? 🗨

24—Les diré con qué autoridad hago estas cosas si me contestan una pregunta —respondió Jesús—. 🗨

25La autoridad de Juan para bautizar, ¿provenía del cielo o era meramente humana? Ellos discutieron el asunto unos con otros: «Si decimos que provenía del cielo, nos preguntará por qué no le creímos a Juan; 🗨

26pero si decimos que era meramente humana, la multitud se volverá contra nosotros porque todos creen que Juan era un profeta». 🗨

27Entonces finalmente contestaron: —No sabemos. Y Jesús respondió: —Entonces yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas. 🗨

28»¿Pero qué piensan de lo siguiente? Un hombre con dos hijos le dijo al mayor: “Hijo, ve a trabajar al viñedo hoy”. 🗨

29El hijo le respondió: “No, no iré”, pero más tarde cambió de idea y fue. 🗨

30Entonces el padre le dijo al otro hijo: “Ve tú”, y él le dijo: “Sí, señor, iré”; pero no fue. 🗨

31»¿Cuál de los dos obedeció al padre? Ellos contestaron: —El primero. Luego Jesús explicó el significado: —Les digo la verdad, los corruptos cobradores de impuestos y las prostitutas entrarán en el reino de Dios antes que ustedes. 🗨

32Pues Juan el Bautista vino y les mostró a ustedes la manera correcta de vivir, pero ustedes no le creyeron, mientras que los cobradores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron. Aun viendo lo que ocurría, ustedes se negaron a creerle y a arrepentirse de sus pecados. 🗨

33»Ahora, escuchen otra historia. Cierto propietario plantó un viñedo, lo cercó con un muro, cavó un hoyo para extraer el jugo de las uvas y construyó una torre de vigilancia. Luego les alquiló el viñedo a unos agricultores arrendatarios y se mudó a otro país. 🗨

34Llegado el tiempo de la cosecha de la uva, envió a sus siervos para recoger su parte de la cosecha. 🗨

35Pero los agricultores agarraron a los siervos, golpearon a uno, mataron a otro y apedrearon a un tercero. 🗨

36Entonces el dueño de la tierra envió a un grupo más numeroso de siervos para recoger lo que era suyo, pero el resultado fue el mismo. 🗨

37»Finalmente, el dueño envió a su propio hijo porque pensó: “Sin duda, respetarán a mi hijo”. 🗨

38»Sin embargo, cuando los agricultores vieron que venía el hijo, se dijeron unos a otros: “Aquí viene el heredero de esta propiedad. Vamos, matémoslo y nos quedaremos con la propiedad”. 🗨

39Entonces lo agarraron, lo arrastraron fuera del viñedo y lo asesinaron. 🗨

40Jesús preguntó: —Cuando el dueño del viñedo regrese, ¿qué les parece que hará con esos agricultores? 🗨

41Los líderes religiosos contestaron: —A los hombres malvados les dará una muerte horrible y alquilará el viñedo a otros que le darán su porción después de cada cosecha. 🗨

42Entonces Jesús les preguntó: —¿Nunca leyeron en las Escrituras: “La piedra que los constructores rechazaron ahora se ha convertido en la piedra principal. Esto es obra del Señor y es maravilloso verlo”? 🗨

43Les digo que a ustedes se les quitará el reino de Dios y se le dará a una nación que producirá el fruto esperado. 🗨

44Cualquiera que tropiece con esa piedra se hará pedazos, y la piedra aplastará a quienes les caiga encima. 🗨

45Cuando los principales sacerdotes y los fariseos oyeron esa parábola, se dieron cuenta de que contaba esa historia en contra de ellos, pues ellos eran los agricultores malvados. 🗨

46Querían arrestarlo, pero tenían miedo de las multitudes, que consideraban que Jesús era un profeta. 🗨

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús entonces envió a dos discípulos, 🗨

2diciéndoles: «Vayan a la aldea que está enfrente de ustedes, y enseguida encontrarán un asna atada y un pollino con ella; desátenla y tráiganlos a Mí. 🗨

3Y si alguien les dice algo, digan: “El Señor los necesita”; y enseguida los enviará». 🗨

4Esto sucedió para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta, cuando dijo: 🗨

5«Digan a la hija de Sión: “Mira, tu Rey viene a ti, Humilde y montado en un asna, Y en un pollino, hijo de bestia de carga” ». 🗨

6Entonces fueron los discípulos e hicieron tal como Jesús les había mandado, 🗨

7y trajeron el asna y el pollino. Pusieron sobre ellos sus mantos y Jesús se sentó encima. 🗨

8La mayoría de la multitud tendió sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. 🗨

9Y las multitudes que iban delante de Él y las que iban detrás, gritaban: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito Aquel que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!». 🗨

10Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se agitó, y decían: «¿Quién es Este?». 🗨

11Y las multitudes contestaban: «Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea». 🗨

12Jesús entró en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo. También volcó las mesas de los que cambiaban el dinero y los asientos de los que vendían las palomas. 🗨

13Y les dijo*: «Escrito está, “Mi casa será llamada casa de oración”, pero ustedes la están haciendo cueva de ladrones». 🗨

14En el templo se acercaron a Él los ciegos y los cojos, y los sanó. 🗨

15Pero cuando los principales sacerdotes y los escribas vieron las maravillas que había hecho, y a los muchachos que gritaban en el templo y decían: «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron. 🗨

16Y le dijeron: «¿Oyes lo que estos dicen?». Y Jesús les respondió*: «Sí, ¿nunca han leído: “De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te has preparado alabanza?” ». 🗨

17Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y se hospedó allí. 🗨

18Por la mañana, cuando regresaba a la ciudad, Jesús tuvo hambre. 🗨

19Y al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no halló nada en ella sino solo hojas, y le dijo*: «Nunca jamás brote fruto de ti». Y al instante se secó la higuera. 🗨

20Los discípulos se maravillaron al ver esto, y decían: «¿Cómo es que la higuera se secó al instante?». 🗨

21Jesús les respondió: «En verdad les digo que si tienen fe y no dudan, no solo harán lo de la higuera, sino que aun si dicen a este monte: “Quítate y échate al mar”, así sucederá. 🗨

22Y todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán». 🗨

23Cuando Jesús llegó al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a Él mientras enseñaba, diciendo: «¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio esta autoridad?». 🗨

24Y Jesús les respondió: «Yo también les haré una pregunta, que si me la contestan, Yo también les diré con qué autoridad hago estas cosas. 🗨

25¿De dónde era el bautismo de Juan, del cielo o de los hombres?». Y ellos discutían entre sí, diciendo: «Si decimos: “Del cielo”, Él nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?”. 🗨

26Y si decimos: “De los hombres”, tememos a la multitud; porque todos tienen a Juan por profeta». 🗨

27Y respondieron a Jesús: «No lo sabemos». Él a su vez les dijo: «Tampoco Yo les diré con qué autoridad hago estas cosas. 🗨

28»Pero, ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: “Hijo, ve, trabaja hoy en la viña”. 🗨

29Y él respondió: “No quiero”; pero después, arrepentido, fue. 🗨

30Llegándose al otro, le dijo lo mismo; y este respondió: “Yo iré, señor”; pero no fue. 🗨

31¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», respondieron* ellos. Jesús les dijo*: «En verdad les digo que los recaudadores de impuestos y las rameras entran en el reino de Dios antes que ustedes. 🗨

32Porque Juan vino a ustedes en camino de justicia y no le creyeron, pero los recaudadores de impuestos y las rameras le creyeron; y ustedes, viendo esto, ni siquiera se arrepintieron después para creerle. 🗨

33»Escuchen otra parábola. Había una vez un hacendado que plantó una viña y la cercó con un muro, y cavó en ella un lagar y edificó una torre, la arrendó a unos labradores y se fue de viaje. 🗨

34Cuando se acercó el tiempo de la cosecha, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. 🗨

35Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno lo golpearon, a otro lo mataron y a otro lo apedrearon. 🗨

36Volvió a mandar otro grupo de siervos, mayor que el primero; y les hicieron lo mismo. 🗨

37»Finalmente les envió a su hijo, diciendo: “Respetarán a mi hijo”. 🗨

38Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sí: “Este es el heredero; vengan, matémoslo y apoderémonos de su heredad”. 🗨

39Y echándole mano, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. 🗨

40Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará a esos labradores?». 🗨

41Ellos respondieron*: «Llevará a esos miserables a un fin lamentable, y arrendará la viña a otros labradores que le paguen los frutos a su tiempo». 🗨

42Jesús les dijo*: «¿Nunca leyeron en las Escrituras: “La piedra que desecharon los constructores, Esa, en piedra angular se ha convertido; Esto fue hecho de parte del Señor, Y es maravilloso a nuestros ojos”? 🗨

43Por eso les digo que el reino de Dios les será quitado a ustedes y será dado a una nación que produzca los frutos del reino. 🗨

44Y el que caiga sobre esta piedra será hecho pedazos; pero sobre quien ella caiga, lo esparcirá como polvo». 🗨

45Al oír las parábolas de Jesús los principales sacerdotes y los fariseos, comprendieron que Él hablaba de ellos. 🗨

46Y cuando procuraron prender a Jesús, tuvieron miedo de la multitud, porque ellos lo tenían por profeta. 🗨

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