Lucas 5 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. 🗨
2Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. 🗨
3Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. 🗨
4Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 🗨
5Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. 🗨
6Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. 🗨
7Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. 🗨
8Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. 🗨
9Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, 🗨
10y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. 🗨
11Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron. 🗨
12Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 🗨
13Entonces, extendiendo él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él. 🗨
14Y él le mandó que no lo dijese a nadie; sino ve, le dijo, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación, según mandó Moisés, para testimonio a ellos. 🗨
15Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. 🗨
16Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba. 🗨
17Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar. 🗨
18Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. 🗨
19Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. 🗨
20Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. 🗨
21Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? 🗨
22Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? 🗨
23¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? 🗨
24Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. 🗨
25Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios. 🗨
26Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas. 🗨
27Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. 🗨
28Y dejándolo todo, se levantó y le siguió. 🗨
29Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. 🗨
30Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? 🗨
31Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 🗨
32No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. 🗨
33Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben? 🗨
34El les dijo: ¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? 🗨
35Mas vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán. 🗨
36Les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. 🗨
37Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. 🗨
38Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. 🗨
39Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor. 🗨
Nueva Version Internacional (NVI)
1Un día estaba Jesús a orillas del lago de Genesaret y la gente lo apretujaba para escuchar el mensaje de Dios. 🗨
2Entonces vio dos barcas que los pescadores habían dejado en la playa mientras lavaban las redes. 🗨
3Subió a una de las barcas, que pertenecía a Simón, y le pidió que la alejara un poco de la playa. Luego se sentó, y enseñaba a la gente desde la barca. 🗨
4Cuando acabó de hablar, le dijo a Simón:―Lleva la barca hacia aguas más profundas y echen allí las redes para pescar. 🗨
5―Maestro, hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada —le contestó Simón—. Pero, como tú me lo mandas, echaré las redes. 🗨
6Así lo hicieron y recogieron una cantidad tan grande de peces que las redes se les rompían. 🗨
7Entonces llamaron por señas a sus compañeros de la otra barca para que los ayudaran. Ellos se acercaron y llenaron tanto las dos barcas que comenzaron a hundirse. 🗨
8Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo:―¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador! 🗨
9Es que él y todos sus compañeros estaban asombrados ante la pesca que habían hecho, 🗨
10como también lo estaban Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón.―No temas, desde ahora serás pescador de hombres —le dijo Jesús a Simón. 🗨
11Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron. 🗨
12En otra ocasión, cuando Jesús estaba en un pueblo, se presentó un hombre con su piel toda enferma. Al ver a Jesús, cayó rostro en tierra y le suplicó:―Señor, si quieres, puedes limpiarme. 🗨
13Jesús extendió la mano y tocó al hombre.―Sí, quiero —le dijo—. ¡Queda limpio!Y al instante desapareció la enfermedad. 🗨
14―No se lo digas a nadie —le ordenó Jesús—; solo ve, preséntate al sacerdote y lleva por tu purificación lo que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio. 🗨
15Sin embargo, la fama de Jesús se extendía cada vez más, de modo que acudían a él multitudes para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. 🗨
16Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar. 🗨
17Un día, mientras enseñaba, estaban sentados allí algunos fariseos y maestros de la Ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y también de Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para sanar a los enfermos. 🗨
18Entonces llegaron unos hombres que llevaban en una camilla a un paralítico. Procuraron entrar para ponerlo delante de Jesús, 🗨
19pero no pudieron a causa de la multitud. Así que subieron a la azotea y, separando las tejas, lo bajaron en la camilla hasta ponerlo en medio de la gente, frente a Jesús. 🗨
20Al ver la fe de ellos Jesús dijo:―¡Amigo, tus pecados quedan perdonados! 🗨
21Los maestros de la Ley y los fariseos comenzaron a pensar: «¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?». 🗨
22Pero Jesús supo lo que estaban pensando y les dijo:―¿Por qué razonan así? 🗨
23¿Qué es más fácil, decirle: “Tus pecados quedan perdonados” o decirle: “Levántate y anda”? 🗨
24Pues, para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —se dirigió entonces al paralítico—: a ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 🗨
25Al instante se levantó a la vista de todos, tomó la camilla en que había estado acostado y se fue a su casa alabando a Dios. 🗨
26Todos quedaron asombrados y ellos también alababan a Dios. Estaban llenos de temor y decían: «Hoy hemos visto maravillas». 🗨
27Después de esto salió Jesús y se fijó en un recaudador de impuestos llamado Leví, sentado a la mesa donde cobraba.«Sígueme», le dijo Jesús. 🗨
28Y Leví se levantó, lo dejó todo y lo siguió. 🗨
29Luego Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa, y había allí un grupo numeroso de recaudadores de impuestos y otras personas que estaban comiendo con ellos. 🗨
30Pero los fariseos y los maestros de la Ley que eran de la misma secta les reclamaban a los discípulos de Jesús:―¿Por qué comen y beben ustedes con recaudadores de impuestos y pecadores? 🗨
31―No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos —les contestó Jesús—. 🗨
32No he venido a llamar a justos, sino a pecadores para que se arrepientan. 🗨
33Algunos le dijeron a Jesús:―Los discípulos de Juan ayunan y oran con frecuencia, lo mismo que los discípulos de los fariseos, pero los tuyos se la pasan comiendo y bebiendo. 🗨
34Jesús les replicó:―¿Acaso pueden obligar a los invitados del novio a que ayunen mientras él está con ellos? 🗨
35Llegará el día en que se les quitará el novio; en aquellos días sí ayunarán. 🗨
36Les contó esta parábola:―Nadie quita un retazo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo. De hacerlo así, habrá rasgado el vestido nuevo y el retazo nuevo no hará juego con el vestido viejo. 🗨
37Ni echa nadie vino nuevo en recipientes de cuero viejo. De hacerlo así, el vino nuevo hará reventar el cuero, se derramará el vino y los recipientes se arruinarán. 🗨
38Más bien, el vino nuevo debe echarse en recipientes de cuero nuevo. 🗨
39Y nadie que haya bebido vino añejo quiere el nuevo, porque dice: “El añejo es mejor”. 🗨
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Y aconteció que mientras la multitud se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios, estando Jesús junto al lago de Genesaret, 🗨
2vio dos barcas que estaban a la orilla del lago, pero los pescadores habían bajado de ellas y lavaban las redes. 🗨
3Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, pidió que se separara de tierra un poco; y sentándose, enseñaba a las multitudes desde la barca. 🗨
4Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Sal a la parte más profunda y echad vuestras redes para pescar. 🗨
5Respondiendo Simón, dijo: Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada, pero porque tú lo pides, echaré las redes. 🗨
6Y cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían; 🗨
7entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. 🗨
8Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador! 🗨
9Porque el asombro se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la redada de peces que habían hecho; 🗨
10y lo mismo les sucedió también a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. 🗨
11Y después de traer las barcas a tierra, dejándolo todo, le siguieron. 🗨
12Y aconteció que estando Jesús en una de las ciudades, he aquí, había allí un hombre lleno de lepra; y cuando vio a Jesús, cayó sobre su rostro y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 🗨
13Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra lo dejó. 🗨
14Y Él le mandó que no se lo dijera a nadie. Pero anda —le dijo—, muéstrate al sacerdote y da una ofrenda por tu purificación según lo ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio. 🗨
15Y su fama se difundía cada vez más, y grandes multitudes se congregaban para oírle y ser sanadas de sus enfermedades. 🗨
16Pero con frecuencia Él se retiraba a lugares solitarios y oraba. 🗨
17Y un día que Él estaba enseñando, había allí sentados algunos fariseos y maestros de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y de Jerusalén; y el poder del Señor estaba con Él para sanar. 🗨
18Y he aquí, unos hombres trajeron en una camilla a un hombre que estaba paralítico; y trataban de meterlo y ponerlo delante de Jesús. 🗨
19Y no hallando cómo introducirlo debido a la multitud, subieron a la azotea y lo bajaron con la camilla a través del techo, poniéndolo en medio, delante de Jesús. 🗨
20Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. 🗨
21Entonces los escribas y fariseos comenzaron a discurrir, diciendo: ¿Quién es este que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? 🗨
22Conociendo Jesús sus pensamientos, respondió y les dijo: ¿Por qué discurrís en vuestros corazones? 🗨
23¿Qué es más fácil, decir: «Tus pecados te son perdonados», o decir: «Levántate y anda»? 🗨
24Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 🗨
25Y al instante se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Dios. 🗨
26Y el asombro se apoderó de todos y glorificaban a Dios; y se llenaron de temor, diciendo: Hoy hemos visto cosas extraordinarias. 🗨
27Después de esto, Jesús salió y se fijó en un recaudador de impuestos llamado Leví, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: Sígueme. 🗨
28Y él, dejándolo todo, se levantó y le seguía. 🗨
29Y Leví le ofreció un gran banquete en su casa; y había un grupo grande de recaudadores de impuestos y de otros que estaban sentados a la mesa con ellos. 🗨
30Y los fariseos y sus escribas se quejaban a los discípulos de Jesús, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los recaudadores de impuestos y con los pecadores? 🗨
31Respondiendo Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. 🗨
32No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. 🗨
33Y ellos le dijeron: Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones; los de los fariseos también hacen lo mismo, pero los tuyos comen y beben. 🗨
34Entonces Jesús les dijo: ¿Acaso podéis hacer que los acompañantes del novio ayunen mientras el novio está con ellos? 🗨
35Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, entonces ayunarán en aquellos días. 🗨
36También les dijo una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; porque entonces romperá el nuevo, y el pedazo del nuevo no armonizará con el viejo. 🗨
37Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán, 🗨
38sino que el vino nuevo debe echarse en odres nuevos. 🗨
39Y nadie, después de beber vino añejo, desea vino nuevo, porque dice: «El añejo es mejor». 🗨
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Cierto día, mientras Jesús predicaba en la orilla del mar de Galilea, grandes multitudes se abalanzaban sobre él para escuchar la palabra de Dios. 🗨
2Jesús notó dos barcas vacías en la orilla porque los pescadores las habían dejado mientras lavaban sus redes. 🗨
3Al subir a una de las barcas, Jesús le pidió a Simón, el dueño de la barca, que la empujara al agua. Luego se sentó en la barca y desde allí enseñaba a las multitudes. 🗨
4Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: —Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar. 🗨
5—Maestro —respondió Simón—, hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente. 🗨
6Y esta vez las redes se llenaron de tantos peces ¡que comenzaron a romperse! 🗨
7Un grito de auxilio atrajo a los compañeros de la otra barca, y pronto las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse. 🗨
8Cuando Simón Pedro se dio cuenta de lo que había sucedido, cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: —Señor, por favor, aléjate de mí; soy un hombre tan pecador. 🗨
9Pues estaba muy asombrado por la cantidad de peces que habían sacado, al igual que los otros que estaban con él. 🗨
10Sus compañeros, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, también estaban asombrados. Jesús respondió a Simón: —¡No tengas miedo! ¡De ahora en adelante, pescarás personas! 🗨
11Y, en cuanto llegaron a tierra firme, dejaron todo y siguieron a Jesús. 🗨
12En una de las aldeas, Jesús conoció a un hombre que tenía una lepra muy avanzada. Cuando el hombre vio a Jesús, se inclinó rostro en tierra y le suplicó que lo sanara. —¡Señor! —le dijo—, ¡si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio! 🗨
13Jesús extendió la mano y lo tocó: —Sí quiero —dijo—. ¡Queda sano! Al instante, la lepra desapareció. 🗨
14Entonces Jesús le dio instrucciones de que no dijera a nadie lo que había sucedido. Le dijo: «Preséntate ante el sacerdote y deja que te examine. Lleva contigo la ofrenda que exige la ley de Moisés a los que son sanados de lepra. Esto será un testimonio público de que has quedado limpio». 🗨
15Sin embargo, a pesar de las instrucciones de Jesús, la noticia de su poder corrió aún más, y grandes multitudes llegaron para escucharlo predicar y ser sanados de sus enfermedades. 🗨
16Así que Jesús muchas veces se alejaba al desierto para orar. 🗨
17Cierto día, mientras Jesús enseñaba, algunos fariseos y maestros de la ley religiosa estaban sentados cerca. (Al parecer, esos hombres habían llegado de todas las aldeas de Galilea y Judea, y también de Jerusalén). Y el poder sanador del Señor estaba presente con fuerza en Jesús. 🗨
18Unos hombres llegaron cargando a un paralítico en una camilla. Trataron de llevarlo dentro a donde estaba Jesús, 🗨
19pero no pudieron acercarse a él debido a la multitud. Entonces subieron al techo y quitaron algunas tejas. Luego bajaron al enfermo en su camilla hasta ponerlo en medio de la multitud, justo frente a Jesús. 🗨
20Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al hombre: «Joven, tus pecados son perdonados». 🗨
21Entonces los fariseos y los maestros de la ley religiosa decían para sí: «¿Quién se cree que es? ¡Es una blasfemia! ¡Solo Dios puede perdonar pecados!». 🗨
22Jesús supo lo que pensaban, así que les preguntó: «¿Por qué cuestionan eso en su corazón? 🗨
23¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados son perdonados” o “Ponte de pie y camina”? 🗨
24Así que les demostraré que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados». Entonces Jesús miró al paralítico y dijo: «¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!». 🗨
25Al instante, delante de todos, el hombre se levantó de un salto, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. 🗨
26El asombro se apoderó de todos, y quedaron pasmados. Y alababan a Dios exclamando: «¡Hoy hemos visto cosas maravillosas!». 🗨
27Tiempo después, al salir de la ciudad, Jesús vio a un cobrador de impuestos llamado Leví sentado en su cabina de cobrador. «Sígueme y sé mi discípulo», le dijo Jesús. 🗨
28Entonces Leví se levantó, dejó todo y lo siguió. 🗨
29Más tarde, Leví dio un banquete en su casa, con Jesús como invitado de honor. Muchos de los cobradores de impuestos, compañeros de Leví, y otros invitados comieron con ellos. 🗨
30Así que los fariseos y los maestros de la ley religiosa les reclamaron severamente a los discípulos de Jesús diciéndoles: «¿Por qué comen y beben con semejante escoria?». 🗨
31Jesús les contestó: «La gente sana no necesita médico, los enfermos sí. 🗨
32No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores y necesitan arrepentirse». 🗨
33Cierto día, algunas personas le dijeron a Jesús: —Los discípulos de Juan el Bautista ayunan y oran con frecuencia, igual que los discípulos de los fariseos. ¿Por qué tus discípulos están siempre comiendo y bebiendo? 🗨
34Jesús contestó: —¿Acaso los invitados de una boda ayunan mientras festejan con el novio? Por supuesto que no; 🗨
35pero un día el novio será llevado, y entonces sí ayunarán. 🗨
36Luego Jesús les dio la siguiente ilustración: «Nadie quita un pedazo de tela de una prenda nueva y la usa para remendar una prenda vieja; pues la prenda nueva se arruinaría y el remiendo nuevo no haría juego con la prenda vieja. 🗨
37»Nadie pone vino nuevo en cueros viejos; pues el vino nuevo reventaría los cueros, el vino se derramaría, y los cueros quedarían arruinados. 🗨
38El vino nuevo debe guardarse en cueros nuevos. 🗨
39Ni nadie que prueba el vino añejo parece querer el vino nuevo. Pues dicen: “El añejo es mejor”». 🗨
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Aconteció que mientras la multitud se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios, estando Jesús junto al lago de Genesaret, 🗨
2vio dos barcas que estaban a la orilla del lago, pero los pescadores habían bajado de ellas y lavaban las redes. 🗨
3Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, pidió que se separara un poco de tierra; y sentándose, enseñaba a las multitudes desde la barca. 🗨
4Al terminar de hablar, dijo a Simón: «Sal a la parte más profunda y echen sus redes para pescar». 🗨
5Simón le contestó: «Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada, pero porque Tú lo pides, echaré las redes». 🗨
6Cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían. 🗨
7Entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. 🗨
8Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: «¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!». 🗨
9Porque el asombro se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la gran pesca que habían hecho; 🗨
10y lo mismo les sucedió también a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». 🗨
11Y después de traer las barcas a tierra, dejándolo todo, siguieron a Jesús. 🗨
12Estando Jesús en una de las ciudades, había allí un hombre lleno de lepra, y cuando vio a Jesús, cayó sobre su rostro y le rogó: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». 🗨
13Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: «Quiero; sé limpio». Y al instante la lepra lo dejó. 🗨
14Y Él le mandó que no se lo dijera a nadie. «Pero anda», le dijo, «muéstrate al sacerdote y da una ofrenda por tu purificación según lo ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio». 🗨
15Su fama se difundía cada vez más, y grandes multitudes se congregaban para oír a Jesús y ser sanadas de sus enfermedades. 🗨
16Pero con frecuencia Él se retiraba a lugares solitarios y oraba. 🗨
17Y un día que Él estaba enseñando, estaban allí sentados algunos fariseos y maestros de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y de Jerusalén; y el poder del Señor estaba con Él para sanar. 🗨
18Y unos hombres trajeron en una camilla a un hombre que estaba paralítico; y trataban de meterlo y ponerlo delante de Jesús. 🗨
19No hallando cómo introducirlo debido a la multitud, subieron a la azotea y lo bajaron con la camilla a través del techo, poniéndolo en medio, delante de Jesús. 🗨
20Al ver Jesús la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados te son perdonados». 🗨
21Entonces los escribas y fariseos comenzaron a razonar, diciendo: «¿Quién es Este que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios?». 🗨
22Conociendo Jesús sus pensamientos, les respondió: «¿Por qué razonan en sus corazones? 🗨
23¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? 🗨
24Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados», dijo al paralítico: «A ti te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa». 🗨
25Al instante se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Dios. 🗨
26El asombro se apoderó de todos y glorificaban a Dios; y se llenaron de temor, diciendo: «Hoy hemos visto cosas extraordinarias». 🗨
27Después de esto, Jesús salió y se fijó en un recaudador de impuestos llamado Leví, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: «Sígueme». 🗨
28Y él, dejándolo todo, se levantó y lo seguía. 🗨
29Leví le ofreció un gran banquete en su casa, y había un grupo grande de recaudadores de impuestos y de otros que estaban sentados a la mesa con ellos. 🗨
30Y los fariseos y sus escribas se quejaban a los discípulos de Jesús, diciendo: «¿Por qué comen y beben ustedes con los recaudadores de impuestos y con los pecadores?». 🗨
31Jesús les respondió: «Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. 🗨
32No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento». 🗨
33Ellos dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones; los de los fariseos también hacen lo mismo, pero los Tuyos comen y beben». 🗨
34Entonces Jesús les dijo: «¿Acaso pueden hacer que los acompañantes del novio ayunen mientras el novio está con ellos? 🗨
35Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, entonces ayunarán en aquellos días». 🗨
36También les dijo una parábola: «Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; porque entonces romperá el nuevo, y el pedazo del nuevo no armonizará con el viejo. 🗨
37Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán, 🗨
38sino que el vino nuevo debe echarse en odres nuevos. 🗨
39Y nadie, después de beber vino añejo, desea vino nuevo, porque dice: “El añejo es mejor” ». 🗨