Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
Tamaño de letra
Fondo de lectura
Génesis 16
Nacimiento de Ismael
1Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.🗨📝 2Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.🗨📝 3Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.🗨📝 4Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.🗨📝 5Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo.📝 6Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.🗨📝 7Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur.🗨📝 8Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora.🗨📝 9Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.🗨📝 10Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.🗨📝 11Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.🗨📝 12Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.🗨📝 13Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?🗨📝 14Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.🗨📝 15Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael.🗨📝 16Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
Actualmente seleccionado
Génesis 16: RV60
Elige un fondo
Compartir versículo
Comparar versiones
Cargando...
Génesis 16:1
16.1-2 Sarai había sido estéril toda su vida, pero aún así consideraba que podía participar en la obra de Dios. Su intención era buena, pero su fe era nula. Una expresión muy peligrosa de la carne es el intentar hacer la obra de Dios sin Dios. No solo pensaba que no podía concebir; sino que además culpaba a Dios por ello. Esta es una gran tentación para la carne. La carne siempre tiene un plan b; hará lo que tenga que hacer antes que esperar en Dios. Cuando el diablo intentó tentar a Jesús le dijo: “si eres hijo de Dios dile a estas piedras que se conviertan en pan” (Mat. 4:3); prácticamente le decía: “no necesitas depender de Dios, tú eres su Hijo y tienes el poder de hacer todo por ti mismo, actúa”. Esa es la tentación de la carne. Sarai cayó en dicha tentación; era estéril, pero le quedaba un recurso: su sierva Agar. Conforme a la costumbre de la época en oriente, era lícito tener hijos a través de vientres prestados; es decir, por medio de las siervas. El ama recibía al hijo sobre sus rodillas al nacer y era tomado legalmente como propio. La insatisfacción es una terrible tentación, su frustración era una puerta para la aparición de la carne. También para Abram era una tentación; y no sólo me refiero al aspecto sexual de llegarse a la sierva; sino en relación a la presión que su esposa le ejercía junto con la presión del tiempo transcurrido envejeciendo sin el cumplimiento de la promesa de Dios. Por otro lado, tanto Sarai como su sierva Agar tienen un gran significado en las Escrituras; representan al Antiguo y al Nuevo Pacto: Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre (Gal. 4:24-26). Son la ley y la gracia. Siendo Agar representación del Antiguo Pacto, podemos entender el propósito de la ley. Abram se llegó a Agar para tener hijos con ella, cuando Sarai su mujer perdió la esperanza por incredulidad y le entregó a su sierva. En otras palabras, la ley y el Antiguo Pacto vinieron a causa de la carne: entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa (Gal. 3:19). Ismael viene antes de Isaac pues la ley hace falta entretanto llegue la vida de fe. La ley trae castigo y muerte, pero sólo aplica a quienes viven en la carne (Rom. 8:8). No trates de romper la ley para librarte de ella; la mejor manera de ser libre es cumpliéndola. Si cumples la ley, entonces la ley no puede aplicarse sobre ti, eres libre de castigo. Mientras no la inflingas no puede tocarte. Agar era una esclava de Sarai como el Antiguo Pacto es siervo del Nuevo. Dios usó la ley como una niñera que cuidara a su pueblo Israel mientras éste madurara lo suficiente para recibir la herencia del Nuevo Pacto (Gal. 4:1-7). Recuerda que Abram había preguntado acerca de cómo sabría que habría de heredar; es decir, no estaba listo. Ismael debía llegar primero. La vida inmadura está limitada. ¿Cuáles son tus límites? La respuesta es cuál es tu nivel de madurez. ¿Qué tanto puedes experimentar de la herencia del reino? La respuesta también es la medida de tu madurez. Agar era una sierva egipcia y la ley vino cuando Dios sacó a su pueblo de Egipto. La ley funciona para la vida terrenal, pero la vida celestial la sobrepasa. Egipto simboliza al mundo, la ley esclaviza a sus moradores. Dios sacó a su pueblo de Egipto, entonces, ¿por qué les dio la ley si estaban fuera de Egipto? Porque no estaban en la tierra prometida, sino en el desierto. Aunque seas cristiano, si no vives por la fe no producirás a Isaac, sino a Ismael; y no experimentarás la herencia prometida, sino una vida de desierto. En el desierto el pueblo necesita la ley porque es inmaduro. Un ser humano inmaduro, un niño, no siembra ni cosecha, solo pide. Tiene sed y se queja por agua. Tiene hambre y se queja por pan. Tiene pan y se queja por carne. Tiene frío y Dios le pone una columna de fuego. Tiene calor y Dios le pone una nube. No toma decisiones, solo camina en pos del arca. Nunca hilaron ni produjeron ropa ni calzado, Dios los vistió. ¡Eran niños inmaduros! Necesitaban de un cuidador, de un ayo, de la ley y del Antiguo Pacto. ¿Te sientes limitado en tu vida cristiana? ¿Tu vida es como desierto? La solución es la madurez y la madurez es la fe responsable.
— Roberto Tinoco
Génesis 16:2
16.1-2 Sarai había sido estéril toda su vida, pero aún así consideraba que podía participar en la obra de Dios. Su intención era buena, pero su fe era nula. Una expresión muy peligrosa de la carne es el intentar hacer la obra de Dios sin Dios. No solo pensaba que no podía concebir; sino que además culpaba a Dios por ello. Esta es una gran tentación para la carne. La carne siempre tiene un plan b; hará lo que tenga que hacer antes que esperar en Dios. Cuando el diablo intentó tentar a Jesús le dijo: “si eres hijo de Dios dile a estas piedras que se conviertan en pan” (Mat. 4:3); prácticamente le decía: “no necesitas depender de Dios, tú eres su Hijo y tienes el poder de hacer todo por ti mismo, actúa”. Esa es la tentación de la carne. Sarai cayó en dicha tentación; era estéril, pero le quedaba un recurso: su sierva Agar. Conforme a la costumbre de la época en oriente, era lícito tener hijos a través de vientres prestados; es decir, por medio de las siervas. El ama recibía al hijo sobre sus rodillas al nacer y era tomado legalmente como propio. La insatisfacción es una terrible tentación, su frustración era una puerta para la aparición de la carne. También para Abram era una tentación; y no sólo me refiero al aspecto sexual de llegarse a la sierva; sino en relación a la presión que su esposa le ejercía junto con la presión del tiempo transcurrido envejeciendo sin el cumplimiento de la promesa de Dios. Por otro lado, tanto Sarai como su sierva Agar tienen un gran significado en las Escrituras; representan al Antiguo y al Nuevo Pacto: Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre (Gal. 4:24-26). Son la ley y la gracia. Siendo Agar representación del Antiguo Pacto, podemos entender el propósito de la ley. Abram se llegó a Agar para tener hijos con ella, cuando Sarai su mujer perdió la esperanza por incredulidad y le entregó a su sierva. En otras palabras, la ley y el Antiguo Pacto vinieron a causa de la carne: entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa (Gal. 3:19). Ismael viene antes de Isaac pues la ley hace falta entretanto llegue la vida de fe. La ley trae castigo y muerte, pero sólo aplica a quienes viven en la carne (Rom. 8:8). No trates de romper la ley para librarte de ella; la mejor manera de ser libre es cumpliéndola. Si cumples la ley, entonces la ley no puede aplicarse sobre ti, eres libre de castigo. Mientras no la inflingas no puede tocarte. Agar era una esclava de Sarai como el Antiguo Pacto es siervo del Nuevo. Dios usó la ley como una niñera que cuidara a su pueblo Israel mientras éste madurara lo suficiente para recibir la herencia del Nuevo Pacto (Gal. 4:1-7). Recuerda que Abram había preguntado acerca de cómo sabría que habría de heredar; es decir, no estaba listo. Ismael debía llegar primero. La vida inmadura está limitada. ¿Cuáles son tus límites? La respuesta es cuál es tu nivel de madurez. ¿Qué tanto puedes experimentar de la herencia del reino? La respuesta también es la medida de tu madurez. Agar era una sierva egipcia y la ley vino cuando Dios sacó a su pueblo de Egipto. La ley funciona para la vida terrenal, pero la vida celestial la sobrepasa. Egipto simboliza al mundo, la ley esclaviza a sus moradores. Dios sacó a su pueblo de Egipto, entonces, ¿por qué les dio la ley si estaban fuera de Egipto? Porque no estaban en la tierra prometida, sino en el desierto. Aunque seas cristiano, si no vives por la fe no producirás a Isaac, sino a Ismael; y no experimentarás la herencia prometida, sino una vida de desierto. En el desierto el pueblo necesita la ley porque es inmaduro. Un ser humano inmaduro, un niño, no siembra ni cosecha, solo pide. Tiene sed y se queja por agua. Tiene hambre y se queja por pan. Tiene pan y se queja por carne. Tiene frío y Dios le pone una columna de fuego. Tiene calor y Dios le pone una nube. No toma decisiones, solo camina en pos del arca. Nunca hilaron ni produjeron ropa ni calzado, Dios los vistió. ¡Eran niños inmaduros! Necesitaban de un cuidador, de un ayo, de la ley y del Antiguo Pacto. ¿Te sientes limitado en tu vida cristiana? ¿Tu vida es como desierto? La solución es la madurez y la madurez es la fe responsable.
— Roberto Tinoco
Génesis 16:3
16.3-4 En tiempos patriarcales los siervos eran propiedad de los amos, por eso Sarai tomó a Agar y la dio. De nuevo se menciona que la sierva es egipcia, reafirmando el símbolo de la ley de esclavitud (mira notas anteriores). La tentación se hizo más fuerte con los años. Quizá Abram pensaba que llegando a Canaán Dios le daría descendencia, pero no fue así; por el contrario, ¡pasaron diez años! Para un joven sería tiempo suficiente, pero para dos ancianos era demasiado. El tiempo no borra las promesas de Dios; pero el hombre suele perder la esperanza con los años: la respuesta que tarda es tormento del corazón (Prov. 13:12). ¿Por qué esperó Dios? Porque deseaba llevar a Abram al límite, al punto en el que no tuviera capacidad alguna para engendrar. El hecho de engendrar a través de Agar muestra que todavía no estaba listo para el milagro de Dios. Mientras todavía podamos actuar en nuestra carne Dios esperará. Una vez que la sierva concibió despreció a su señora. ¿Y no es esto lo que hace la ley? La ley se enseñorea del pecador y desprecia a la gracia. Mientras el Antiguo Pacto esté en vigor no es posible establecer el Nuevo; por eso es que el viejo Pacto debía ser quitado (Heb. 8:13). Tampoco es posible vivir por el espíritu y por la carne al mismo tiempo (Gal. 3:3; 5:17). Sarai y Agar no pueden cohabitar. El apóstol Pablo miró el desprecio de Agar a su señora como un símbolo de la persecución de los judaizantes sobres los cristianos y como una demostración de cómo el judaísmo ya no era más el mover de Dios: Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Más ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre (Gal. 4:29-31). La religiosidad siempre persigue a la genuina espiritualidad; ¿por qué? Porque sabe que ha pasado su tiempo. La concepción de la carne siempre persigue al fruto del Espíritu.
— Roberto Tinoco
Génesis 16:4
16.3-4 En tiempos patriarcales los siervos eran propiedad de los amos, por eso Sarai tomó a Agar y la dio. De nuevo se menciona que la sierva es egipcia, reafirmando el símbolo de la ley de esclavitud (mira notas anteriores). La tentación se hizo más fuerte con los años. Quizá Abram pensaba que llegando a Canaán Dios le daría descendencia, pero no fue así; por el contrario, ¡pasaron diez años! Para un joven sería tiempo suficiente, pero para dos ancianos era demasiado. El tiempo no borra las promesas de Dios; pero el hombre suele perder la esperanza con los años: la respuesta que tarda es tormento del corazón (Prov. 13:12). ¿Por qué esperó Dios? Porque deseaba llevar a Abram al límite, al punto en el que no tuviera capacidad alguna para engendrar. El hecho de engendrar a través de Agar muestra que todavía no estaba listo para el milagro de Dios. Mientras todavía podamos actuar en nuestra carne Dios esperará. Una vez que la sierva concibió despreció a su señora. ¿Y no es esto lo que hace la ley? La ley se enseñorea del pecador y desprecia a la gracia. Mientras el Antiguo Pacto esté en vigor no es posible establecer el Nuevo; por eso es que el viejo Pacto debía ser quitado (Heb. 8:13). Tampoco es posible vivir por el espíritu y por la carne al mismo tiempo (Gal. 3:3; 5:17). Sarai y Agar no pueden cohabitar. El apóstol Pablo miró el desprecio de Agar a su señora como un símbolo de la persecución de los judaizantes sobres los cristianos y como una demostración de cómo el judaísmo ya no era más el mover de Dios: Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Más ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre (Gal. 4:29-31). La religiosidad siempre persigue a la genuina espiritualidad; ¿por qué? Porque sabe que ha pasado su tiempo. La concepción de la carne siempre persigue al fruto del Espíritu.
— Roberto Tinoco
Génesis 16:6
16.5-6 El que siembra para la carne, de la carne segará corrupción (Gal. 6:8). Sarai sembró en Agar y cosechó desprecio. Nunca antes Agar había tenido semejante conducta con su señora, pero así funciona la ley del Antiguo Pacto (representada en Agar), quien intenta vivir a través de ella finalmente es menospreciado por ella. La ley no salva ni perfecciona a nadie, por el contrario, por la ley es el conocimiento del pecado y produce ira (Rom. 3:20; 4:15); Agar despreciaba a Sarai porque Sarai no tenía hijos, así como la ley tiene por pecador al hombre que está debajo de ella. De momento, el Antiguo Pacto no se da cuenta de que está debajo del Nuevo. A eso se debe que el legalista sea cruel con los que considera fuera de la norma, es Agar, un corazón servil que intenta enseñorearse de los príncipes. ¿Y sobre quién cae la afrenta de la ley? Sobre Abram; es decir, sobre el llamado por Dios. Esa es la razón por la que Dios envió a su Hijo en semejanza de carne de pecado, para condenar al pecado en la carne por cuanto era imposible para la ley justificar al hombre ya que era débil a causa de la carne (Rom. 8:3). De esta manera, la afrenta que era sobre los llamados de Dios fue removida por el Escogido de Dios, a fin de librarnos de la maldición y afrenta de la ley (Gal. 3:13). La ley nos condenó, pero el Hijo nos redimió de la maldición de la ley. La afrenta que Agar puso sobre Sara (la ley sobre la gracia), fue asumida por el Señor Jesús visto en la Simiente de Abram. He allí el riesgo del legalismo: retomar la afrenta de la ley sobre su vida. Sarai pidió que Dios juzgara el asunto entre ella y Abram, no dice entre ella y Agar, sino entre ella y Abram, porque la justicia de Dios habría de manifestarse entre el Nuevo Pacto y los llamados de Dios; y en esto, nada tiene que hacer el Antiguo Pacto. Dios juzgó, ¿y qué decidió? Que Agar debía ser expulsada: Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre (Gal. 4:30-31). Ante la justicia de Dios y la manifestación del Nuevo Pacto, no hay espacio para el Antiguo Pacto. ¿Por qué seguir como esclavos cuando somos hijos? ¿Por qué ser legalistas cuando podemos ser herederos? Mientras la carne está presente la ley oprime a los creyentes; pero una vez que la gracia se ha manifestado, son los llamados los que oprimen a la ley, por lo que el Antiguo Pacto tiene que huir. Me resisto terminantemente a ser un esclavo, no rechazo obedecer la ley, pues su obediencia en amor me hace libre, pues, ¿quién me aplicará una ley que no he quebrantado? Pero no pongo mi esperanza en vivir por la ley, pues vivo por la fe y por esa fe es que obedezco la ley. Destruyo mi carne por la fe en Jesús, de manera que es fácil guardar los mandamientos de Dios, entonces la ley no puede oprimirme pues he echado fuera el corazón de siervo cambiándolo por el de hijo como Sara echó fuera a Agar. Entonces, ¿obedezco la ley para ser libre? Al contrario, es que soy libre que puedo obedecer la ley. Dios no nos libra de la ley ni de la justicia, sino de la carne y del pecado; entonces, libres de la carne y del pecado, podemos guardar la ley llenos de vida en vez de temor. Por otro lado, ¿cómo fue que Agar quedó encinta? A causa de la carne de Abram y el pecado de Sara. Mientras haya carne y pecado, habrá también escarnio y desprecio, así como necesidad de aplicar la ley y la justicia. Por eso es que aún los cristianos suelen meterse en problemas, porque siendo libres en Cristo, deciden sembrar en la carne; es decir, embarazan con su pecado a la ley que inexorablemente habrá de dar a luz su justicia.
— Roberto Tinoco
Génesis 16:7
16:7 En el desierto del Israel terrenal, Dios salvará a la nación y la volverá bajo la gra en Cristo Jesús. Esto sucederá hasta la manifestación del Señor en su venida. Tenemos también muchas otras enseñanzas y aplicaciones aquí: Agar huyó de su señora Sarai. Se sentía usada, incomprendida y a la vez, que había perdido la oportunidad de su vida. Estaba en serios problemas y en parte era su culpa. Pero aún así, la halló el Ángel de Yahwéh; ¿no es esto maravilloso? Su señora podía aborrecerla y Abram voltear el rostro, pero Dios todavía tenía planes para ella. Él es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones (Salmo 46:1). Esta es la primera vez que se menciona en la Biblia al Ángel de Yahwéh; de manera que aquí se establece el principio de interpretación del mismo en las Sagradas Escrituras. El Ángel de Yahwéh es visto en la Biblia como Dios mismo y no solo como un mensajero enviado por Él o su representante (Jueces 13:21-22). Esto se conoce como una teofanía, esto es, una manifestación visible de Dios. Pienso que el Ángel de Yahwéh es la expresión antiguotestamentaria del Hijo de Dios, ya que Él es la imagen visible del Dios invisible (Col. 1:15). Dios “la halló”. El ángel de Yahwéh representa la búsqueda de Dios. Esta es una gran noticia: ¡Dios viene a tu encuentro! No lo confundas con un ángel, Dios mismo vendrá y os salvará (Isaías 35:4-6). Agar vagaba por el desierto en busca de agua; así que Dios la encontró junto a una fuente en el desierto. ¡Bendita sed espiritual que acerca a Dios! Dios no vino al encuentro de la soberbia Agar que miraba con desprecio a la estéril Sarai; sino a la humillada, sedienta y desvalida Agar desesperada junto a una fuente. ¿Queremos un encuentro con Dios? Su invitación es a los sedientos (Isaías 55:1). Dios habita con el quebrantado y humilde de espíritu (Isaías 57:15). Agar estaba junto a una fuente en el desierto; esto es muy significativo, sobre todo si consideramos que allí la encontró Dios y que se menciona dos veces la fuente en un mismo versículo. Fuente traduce el término hebreo áyin. Se traduce como fuente o manantial por analogía, pero su verdadero significado es “ojo, vigilante, vista” (entre otros más). ¿Dónde estaba Agar? ¡Bajo la mirada del Señor! Hay ocasiones cuando creemos andar en un desierto, pero si en lugar de vernos los pies alzamos la mirada, nuestra sed será satisfecha al considerar que el rostro de Dios está sobre nosotros. En Génesis 6:8 leemos: Noé halló gracia ante los ojos (áyin) de Yahwéh. ¡Su mirada es nuestro manantial! El manantial donde Dios encontró a Agar estaba en el camino de Shur. Shur era un lugar en la frontera nordeste de Egipto y significa “Muro”. Nuestro camino sin Dios tiene límite. Agar escapaba de su señora Sarai, a quien había despreciado; la rebelión es un camino sin salida; hay un muro al final del camino del rebelde. ¡Más bendito sea Dios, quien nos tiene manantiales entretanto para rescatarnos!
— Roberto Tinoco
Génesis 16:8
16.8 Como vimos anteriormente, Agar es figura del Antiguo Pacto (Gal. 4:24); su propósito es la servidumbre (sujetar al hombre) y a causa de la carne, suele provocar rebelión. Para entender esto, es necesario considerar el relato sobre Agar en forma de alegoría (prueba sustituir los nombres de Sarai y Agar por gracia y ley respectivamente; o también por Nuevo y Antiguo Pacto; o bien, por Jerusalén de arriba y Jerusalén de abajo respectivamente). Agar huía de Sarai por cuanto se reveló contra ella y fue expulsada de casa de Abram; había pasado malos tiempos pensando morir y a duras penas había llegado junto a la fuente que estaba camino a Shur. Dios vino a su encuentro en la figura del Ángel de Yahwéh y ¿qué es lo primero que le dijo? ¡Agar, sierva de Sarai! Dios buscaba la confesión del pecado de rebelión de Agar para restaurarle. Luego viene la pregunta que debe oír todo rebelde: ¿de dónde vienes tú y a dónde vas? Primero, distingue el origen de tu mal: despreciar la autoridad. Y segundo, reconoce el final de dicha conducta: no hay buen futuro, no he logrado nada. Por eso es que la respuesta de Agar fue que huía de delante de su señora; reconocía su mala conducta y también la autoridad que antes menospreció. La restauración del rebelde comienza al reconocer su necesidad de someterse.
— Roberto Tinoco
Génesis 16:9
16:9 La restauración requiere un retorno a la autoridad: vuélvete a tu señora y ponte sumisa bajo su mano. Algunos quieren ser restaurados de sus males sin someterse a la autoridad. Se rebelaron, les fue mal y buscan volver a empezar, pero sin retornar a la autoridad que desobedecieron. Hijos que salieron del hogar de sus padres sin su aprobación desean hacer su vida sin respetar la autoridad; no importa lo que logren, los ojos de Dios no están a su favor. Ministerios que surgen a partir de divisiones y conflictos, quizá algunos parezcan gloriosos, pero Dios no los conoce porque nacieron fuera de autoridad. No importa que un chico se gradúe, si hizo trampa en sus exámenes, el reino no lo aprueba. Los ejemplos son incontables, todo lo que está fuera de autoridad, independientemente de que se tengan los argumentos que sean para rebelarse, no serán reconocidos por Dios. Agar podía excusarse en que Sarai la corrió o que fue usada injustamente en casa de Abram, pero el hecho es que la rebelión siempre es rebelión y mientras el rebelde no retorne a la autoridad no hay futuro en el reino de Dios para él. Que Agar se sometiera a Sarai no era cosa fácil. El pleito y las razones del mismo entre ambas no eran cosas ligeras. Tenían al mismo hombre y un hijo de él entre ellas; además de graves ofensas, ¿cómo podría Agar someterse? Evidentemente la sumisión es un acto de fe a Dios y no meramente bajar la cabeza ante los hombres. En última instancia, la verdadera sumisión es aquella que se somete a Dios en los hombres, independientemente de quienes sean estos, siempre y cuando hayan sido puestos por Dios como autoridad y no actúen contra Él. No podemos someternos a los hombres con eficacia a menos que estemos primero sometidos a Dios con verdad. Por otro lado, volviendo al símbolo del Antiguo Pacto en Agar, y tomando como base lo anteriormente vertido, el Antiguo Pacto y la ley no desaparecen del todo, sino se someten en forma nueva al Nuevo Pacto, tipificado en Sarai.
— Roberto Tinoco
Génesis 16:10
16.10 Si el rebelde retorna a la autoridad, entonces Dios tendrá de él misericordia y le concederá su bondad: Le dijo también el ángel de Yahwéh: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. ¡Dios le dio a Agar una promesa similar a la de Sarai! Si bien no recibieron lo mismo respecto del pacto de Abram, si halló gracia Agar en Dios. Dios prometió a Abram multiplicarle su descendencia a un grado incontable y esto sería a través de Sarai; sin embargo, Agar recibió palabras similares por someterse a la autoridad de Dios a través de la señora Sarai. ¿No es esto extraordinario? ¡Qué maravillosa es la sumisión! Todos los males pueden corregirse y aún las mejores promesas alcanzarse por medio de la sumisión. La mano de Sarai sobre Agar sería la gracia de Dios sobre ella. He allí la importancia de la cobertura. Y la medida de lo que finalmente alcanzaremos es equivalente a la medida en que nos sometemos.
— Roberto Tinoco
Génesis 16:11
16.11-12 Agar representa al Antiguo Pacto y, por ende, su fruto también está lleno de significado (Gal. 4:25). Ismael es símbolo del fruto de la ley; es decir, de la ira (Rom. 4:15); por eso dijo el Ángel de Yahwéh que Ismael sería hombre fiero y que su mano sería contra todos. Ismael fue producido por la carne (Gal. 4:23), ante lo cual, miramos a la ley como implacable pues fue dada por causa de las transgresiones (Gal. 3:19). La mano de la ley ha estado contra todos y de no ser por el pago de la misma que dio nuestro Señor Jesucristo, todos estaríamos condenados. El Antiguo Pacto también podía concebir y producir descendencia; para el apóstol Pablo por la inspiración del Espíritu Santo, la descendencia del Antiguo Pacto es el judaísmo (Gal. 4:29-30). Y en cierto modo, Ismael es toda religiosidad que se opone contra la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Ismael suele infiltrarse en las congregaciones cristianas persiguiéndolas celosamente a través del legalismo; y con mandamientos de hombres tiene “su mano contra todos” trayendo como resultado una guerra civil entre los miembros (“la mano de todos contra él”). Esta clase de espíritu o forma de conducta a permanecido en las iglesias por dos mil años, Ismael ha estado habitando delante de sus hermanos. Ismael significa “Dios oye”. ¿No es esto significativo? ¡Dios oye a la ley! La ley testifica del hombre, no lo justifica, pero si da testimonio de su necesidad de un Salvador. A eso se refería el apóstol Pablo cuando escribió que la ley fue nuestro ayo o cuidador para llevarnos a Dios (Gal. 3:24). A causa de la fiereza de la ley somos obligados a clamar por salvación, entonces Dios oye y redime por la fe en Cristo Jesús nuestro ser (y no que la ley sea cruel, sino que la carnalidad humana requiere ese trato). ¿Qué es lo que Dios oyó de Agar, es decir, del Antiguo Pacto? La Palabra del Ángel de Yahwéh dice: su aflicción. La ley aflige al hombre por razón de la carne. Es muy irónico que Ismael sea símbolo bíblico de la ley judía en lo espiritual y que a la vez de él descienda el pueblo árabe en cuanto a lo terrenal. Esto se debe a que judíos y árabes son hermanos, pues vienen del mismo padre. Las consecuencias de la carne de Abram y la desobediencia de Sarai ha sido un conflicto de miles de años. Verdaderamente la carne es peligrosa y sus repercusiones tienen gran alcance. No esperar en Dios no es un asunto ligero. Ismael creció e hizo del desierto el lugar de su habitación; su oficio fue la cacería. Se casó con una mujer egipcia (Gen. 21.20, 21) y fue padre de doce hijos, todos príncipes (Gen. 25.12–16). Tuvo además una hija, Mahalat, quien llegó a ser mujer de Esaú (Gen. 28.9). Acompañó a Isaac en el entierro de su padre Abraham (Gen. 25.9).
— Roberto Tinoco
Génesis 16:12
16.11-12 Agar representa al Antiguo Pacto y, por ende, su fruto también está lleno de significado (Gal. 4:25). Ismael es símbolo del fruto de la ley; es decir, de la ira (Rom. 4:15); por eso dijo el Ángel de Yahwéh que Ismael sería hombre fiero y que su mano sería contra todos. Ismael fue producido por la carne (Gal. 4:23), ante lo cual, miramos a la ley como implacable pues fue dada por causa de las transgresiones (Gal. 3:19). La mano de la ley ha estado contra todos y de no ser por el pago de la misma que dio nuestro Señor Jesucristo, todos estaríamos condenados. El Antiguo Pacto también podía concebir y producir descendencia; para el apóstol Pablo por la inspiración del Espíritu Santo, la descendencia del Antiguo Pacto es el judaísmo (Gal. 4:29-30). Y en cierto modo, Ismael es toda religiosidad que se opone contra la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Ismael suele infiltrarse en las congregaciones cristianas persiguiéndolas celosamente a través del legalismo; y con mandamientos de hombres tiene “su mano contra todos” trayendo como resultado una guerra civil entre los miembros (“la mano de todos contra él”). Esta clase de espíritu o forma de conducta a permanecido en las iglesias por dos mil años, Ismael ha estado habitando delante de sus hermanos. Ismael significa “Dios oye”. ¿No es esto significativo? ¡Dios oye a la ley! La ley testifica del hombre, no lo justifica, pero si da testimonio de su necesidad de un Salvador. A eso se refería el apóstol Pablo cuando escribió que la ley fue nuestro ayo o cuidador para llevarnos a Dios (Gal. 3:24). A causa de la fiereza de la ley somos obligados a clamar por salvación, entonces Dios oye y redime por la fe en Cristo Jesús nuestro ser (y no que la ley sea cruel, sino que la carnalidad humana requiere ese trato). ¿Qué es lo que Dios oyó de Agar, es decir, del Antiguo Pacto? La Palabra del Ángel de Yahwéh dice: su aflicción. La ley aflige al hombre por razón de la carne. Es muy irónico que Ismael sea símbolo bíblico de la ley judía en lo espiritual y que a la vez de él descienda el pueblo árabe en cuanto a lo terrenal. Esto se debe a que judíos y árabes son hermanos, pues vienen del mismo padre. Las consecuencias de la carne de Abram y la desobediencia de Sarai ha sido un conflicto de miles de años. Verdaderamente la carne es peligrosa y sus repercusiones tienen gran alcance. No esperar en Dios no es un asunto ligero. Ismael creció e hizo del desierto el lugar de su habitación; su oficio fue la cacería. Se casó con una mujer egipcia (Gen. 21.20, 21) y fue padre de doce hijos, todos príncipes (Gen. 25.12–16). Tuvo además una hija, Mahalat, quien llegó a ser mujer de Esaú (Gen. 28.9). Acompañó a Isaac en el entierro de su padre Abraham (Gen. 25.9).
— Roberto Tinoco
Génesis 16:13
16:13 A pesar de la posición de esclavitud de Agar y de su rebelión contra Sarai, Dios la miró con misericordia y oportunidad. Quizá la mujer de baja condición, especialmente en esa época, pensaba que Dios no la tomaría en cuenta, pero es evidente que Dios no hace acepción de personas. También la fe de Agar se deja ver, lo que implica que Abram llevó al conocimiento de Dios a todos los de su casa. Este versículo revela por primera vez en la Biblia de manera directa que Dios se manifestaba como el Ángel de Yahwéh hablándole al hombre. El Ángel de Yahwéh es la forma como Cristo daba a conocer a Dios antes de su encarnación; es Él y no otro, pues Él es la imagen del Dios invisible (Col. 1:15). Agar llamó a Dios Yahwéh Ra’ah, que significa “Dios que ve”. No se trata de la mirada que enjuicia, sino de la mirada que se compadece y tiene misericordia. Fue Agar quien llamó a Dios de esta manera por primera vez y lo hizo porque Dios la miró con gracia. Agar es símbolo del Antiguo Pacto; lo cual implica que el propósito del mismo era la mirada de Dios a favor del hombre. El Antiguo Pacto parecía implacable y en cierto modo lo era, pero la mirada favorable de Dios estaba detrás de dicho Pacto. No es que Dios miró la maldad humana al darle la ley, sino que Yahwéh Ra’ah miró la aflicción de su pueblo que aún no sabía que necesitaba un Salvador. Su mirada fue un ayo, un cuidador de niños. Otra revelación importante de este versículo es que no solo Dios mira al hombre, sino que también se deja ver por el hombre. Agar dijo: ¿no he visto también aquí al que me ve? Que Dios se digne a mirarme me maravilla, pero que Dios me deje mirarlo pertenece a una categoría sin palabras. Dios se acercó. ¡Aleluya, Dios se acercó!
— Roberto Tinoco
Génesis 16:14
16.14 Las experiencias con Dios requieren de conmemoración. La Biblia está llena de remembranzas. Una conmemoración es la celebración que recuerda. Agar, lo mismo que muchas personas más que tuvieron experiencias con Dios, llamó al lugar donde encontró a Dios de forma conmemorativa: Beer – lajai – roí, pozo “del Viviente que me ve”. ¿Cómo se llaman los lugares donde hemos estado con Dios? ¿Hay conmemoraciones de su Presencia? Conmemorar ayuda a no olvidar y a recrear las experiencias de gloria. Debemos ser festivos. A cada experiencia de Israel con Dios, el Señor les ordenaba establecer una fiesta conmemorativa; así, año con año, mantendrían fresca la revelación de las obras de Dios a las generaciones venideras y volverían a disfrutar el gozo de su gloria de nuevo. El pozo “del Viviente que me ve” será muy importante más adelante en la historia bíblica, sin embargo, lo veremos en su momento. Por lo pronto conviene que analicemos su ubicación; dicho pozo se encontraba “entre Cades y Bered”. Cades se refiere a la parte sur de la tierra prometida y significa “sagrado” o “santuario”; más originalmente no dedicado a Dios, sino a los ídolos. Y Bered significa “granizo” y era frontera entre Egipto y la tierra prometida. El pozo “del Viviente que me ve” estaba entre la tierra prometida y Egipto. Cuando Agar escapó de Sarai, se dirigió hacia Egipto. Agar era egipcia y como tal, intentó regresar a su tierra. Años más tarde encontraría Israel esclavitud en Egipto. Esto nos enseña que la ley tiende hacia la esclavitud y todo el que intenta guardarla también (Gal. 4:25, 31; 5:1). Sin embargo, hay un pozo en la frontera. Dios tiene recursos de vida aún en la línea entre la libertad y el legalismo. Cada sitio donde Dios se ha manifestado alguna vez es una especie de pozo de su gloria. La tierra está llena de pozos, es decir, de lugares de avivamientos. Dios suele expresarse en ellos de tanto en tanto y el hombre debe aprender a destaparlos en su época tal y como Isaac destapara los pozos de su padre Abraham. (Gen. 26:18).
— Roberto Tinoco
Génesis 16:15
16.15-16 Ismael fue el fruto de la carne de Abram; con todo, Dios le puso nombre, significa “Dios oirá”. Abram honró a Dios poniendo el nombre a su hijo Ismael que el Ángel de Yahwéh le había dado y que de seguro Agar transmitió a Abram. La ley, simbolizada en Agar (Gal. 4:22-31), también es productiva; una vida legalista puede parecer fructífera, sin que esto signifique que es aprobada por Dios. Es verdad que Dios oye y da fruto, pero sigue siendo fruto de la esclava y no de la libre, recibirá promesas y bendiciones, más no completas ni eternas. Hay creyentes que gustan de producir fruto por medio de la carne y luego presumen a su Ismael; pero, ¿no han visto que están en la frontera con Egipto? ¿No se han percatado que casi están fuera de la obra de Dios?
— Roberto Tinoco
Génesis 16:16
16.15-16 Ismael fue el fruto de la carne de Abram; con todo, Dios le puso nombre, significa “Dios oirá”. Abram honró a Dios poniendo el nombre a su hijo Ismael que el Ángel de Yahwéh le había dado y que de seguro Agar transmitió a Abram. La ley, simbolizada en Agar (Gal. 4:22-31), también es productiva; una vida legalista puede parecer fructífera, sin que esto signifique que es aprobada por Dios. Es verdad que Dios oye y da fruto, pero sigue siendo fruto de la esclava y no de la libre, recibirá promesas y bendiciones, más no completas ni eternas. Hay creyentes que gustan de producir fruto por medio de la carne y luego presumen a su Ismael; pero, ¿no han visto que están en la frontera con Egipto? ¿No se han percatado que casi están fuera de la obra de Dios?
— Roberto Tinoco