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Génesis 18

Sara recibe la promesa de un hijo

1Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día.🗨 2Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra,🗨 3y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo.🗨 4Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol,🗨 5y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.🗨 6Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.🗨 7Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo.🗨 8Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron.🗨 9Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.🗨 10Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.🗨 11Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres.🗨 12Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?🗨 13Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara dieciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?🗨 14¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.🗨 15Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.🗨

Abraham intercede por Sodoma

16Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.🗨 17Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,🗨 18habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?🗨 19Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.🗨 20Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,🗨 21descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.🗨 22Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.🗨 23Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?🗨 24Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?🗨 25Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?🗨 26Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.🗨 27Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.🗨 28Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.🗨 29Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.🗨 30Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.🗨 31Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte.🗨 32Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.🗨 33Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Génesis 18: RV60

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Génesis 18:1

Comentario general

18.1 La Palabra dice “después”; ¿después de qué? Después de que Abraham fue circuncidado él y todos los varones de su casa (Génesis 17). Esto es maravilloso, ¡Dios se apareció a Abraham después de que fueron circuncidados! La circuncisión es símbolo de despojarse de la carnalidad, de modo que Dios se manifiesta al hombre cuando éste se despoja de su carnalidad, obedece a Dios y establece Pacto con Él. Para ver a Dios no se requiere abrir los ojos, sino rasgar el corazón. Dios se apareció a Abraham en el encinar de Mamre (firmeza), en donde edificó el tercer altar de su peregrinaje. Dios suele manifestarse dónde antes nos fortaleció e hizo fructíferos. Es como si el pacto de Dios hubiese reubicado a Abraham en el camino correcto después de que se extraviara engendrando a Ismael. Fue también en Mamre cuando Abraham fue llamado por primera vez “el hebreo”; es decir, el “cruzador de ríos”, el hombre peregrino. Aparecerse a Dios en Mamre era declararle que volvía a ser el llamado de Dios. ¿Has visto a Dios? Si es así, ¿dónde le has visto? Y si no, ¿por qué no circuncidas tu corazón? ¿Por qué no volver al llamado de Dios? Dios no se apareció a Abraham en un monte con truenos y nubes como a Moisés; Dios se apareció de manera simple, cuando descansaba una tarde cualquiera. Y no fue en un palacio, sino a la puerta de su tienda. No había ningún evento especial, solo era una tarde. ¿Y porqué no habría de aparecerse de esa forma, especialmente tratándose de su amigo Abraham? Solemos intentar conocer a Dios en formas profundas, misteriosas e impresionantes, pero este capítulo nos enseña que Dios está cercano a nosotros (Hechos 17:27-28). Abraham no estaba en alguna practica religiosa, sino sentado como descansando o disfrutando el día. Tampoco estaba escondido como en una especie de retiro monástico, sino a la puerta de su tienda, a la vista. No era de madrugada, sino en el calor del día (posiblemente a medio día); ¡y Dios vino a Él! Dios es el Dios que se acerca; Él nos amó primero a nosotros que nosotros a Él. ¿Hay algo más extraordinario? Dios viene. ¿Hay algo más sorprendente? Dios se acerca a conversar tratándonos como amigos. La relación con Dios va más allá de la religión, es comunión en toda la manera de vivir.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:2

Comentario general

18:2 Si deseas ver a Dios, primero alza los ojos. La vista enfocada en la tierra no deja mirar las cosas celestiales. Abraham alzó sus ojos, se necesita vista de altura, vista espiritual para ver a Dios. Cuando Abraham alzó los ojos alzó también su rostro. Tu dignidad es resultado de tu fe. Y apenas levantó el rostro, Dios ya estaba junto a Él. Ocasionalmente la gente mira el suelo, se enfoca en las circunstancias debajo del cielo, sin darse cuenta de que Dios está a su lado. Dios no vino en forma de gloria o de esplendor como el Dios Altísimo o el Todopoderoso (así lo conocía Abraham), ni siquiera como un ángel. Dios visitó a su amigo en la forma de hombre. ¿No es esto un anticipo al Carpintero galileo? ¿Y por qué vino Dios a Abraham de ese modo? Para tratarlo como su igual, ¿cómo serían amigos el Altísimo y la casa de barro a no ser que el Altísimo se despojase haciéndose Hombre? Si Dios te visita no puedes quedarte en la puerta de tu tienda; tienes que salir a recibirle y salir de prisa. Corriendo. Abraham corrió al encuentro de Dios; esa es la actitud de los amigos de Dios. No debemos perder la bendición de su visitación, ni siquiera esperaremos que llegue a la puerta, sino que saldremos a su encuentro por medio de la fe y de la pasión por su Presencia. ¿Y qué haces ante Dios una vez que te encuentras ante Él? La respuesta es adoración: Abraham se postró sobre su rostro, esto es adorar. La Presencia de Dios se busca por la fe, pero se retiene con la adoración. Abraham vio a tres varones y supo que eran Dios. Si bien es cierto que también puede entenderse este capítulo como la presentación de Dios acompañado de dos ángeles (lee 18:22 y 19:1), también debemos entender que Dios se ha manifestado tanto como hombres como también en la figura de ángeles. Mi opinión es que este pasaje presenta el misterio de la diversidad de personas en la deidad. Génesis 18 es una ilustración del Dios Triuno, Dios en tres Personas. No tres dioses, sino Uno sólo en tres Personas. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo a la puerta de la tienda de un anciano peregrino. Esto es lo que se conoce comúnmente como “la Trinidad”. La Trinidad es la existencia de Dios es tres personas que esencialmente son Uno pero no el mismo. No tres dioses, sino tres personas en un solo Dios. Trinidad; del latín “trinos” = triple (tres en uno). Del griego “trias” y “triada” = conjunto de tres. El término “Trinidad” no viene en la Biblia, mas así como el planeta tierra ya existía antes de ser llamado así, del mismo modo la Trinidad Divina lo ha sido desde antes de la acuñación del término. El origen del término trinidad obedeció a la necesidad de una declaración más definida de la fe cristiana, llamada dogma. Primero, para entender mejor las doctrinas bíblicas. Segundo, para evitar confusiones doctrinales o herejías. Y tercero, para mantener unida a la iglesia en lo más posible. Miremos estas tres razones… A causa de que surgieron herejías entre los diversos miembros de la iglesia que negaban la existencia de tres Personas en Dios, fue necesario un Concilio para dejar en claro la enseñanza bíblica a este respecto. Dichas herejías fueron: Los gnósticos; que sostenían que había con serie de emanaciones de Dios con diferentes rangos, la primera de esas emanaciones, decían, era Cristo. El arrianismo; (doctrina de Arrio, un presbítero de Alejandría) Sostenía que el verbo era una criatura del Padre, un instrumento usado por Dios para crear todas las cosas, ya que Dios no podía tener contacto con la materia. El sabelianismo; (de Sabelio, siglo III) Hay un solo Dios, pero una sola persona en Dios se manifiesta en tres formas diferentes: Como Creador (Padre), como Redentor (Hijo) y como Santificador (Espíritu Santo). El concilio que se llevó a cabo para erradicar estos males fue el concilio de Nicea (año 325); cuya conclusión es conocida como el Credo Niceno: “Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por el Espíritu Santo, y nació de María virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato. Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos y resucitó al tercer día de entre los muertos. Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso. Y habrá de venir para juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la santa iglesia universal, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida perdurable.” Es muy similar al “credo de los apóstoles” conocido también como “el Antiguo Credo Romano” (150 d.C.), pero más extendido. En el Antiguo Testamento Gen. 1:26 “dijo Dios” = singular; “hagamos” = plural; “ a nuestra” = plural. Gen. 3:22 “es como uno de nosotros” = plural. Gen. 11:6-7 “Dijo Yahwéh: …descendamos y confundamos…” Gen. 16:7 “Ángel” significa “mensajero”; mensajero es quien trae un mensaje de otro, y los mismos rabinos judíos admiten que este “Ángel de Yahwéh” se identifica con el mismo Yahwéh, siendo a la vez un “mensajero de Yahwéh” (también Gen. 18:1-21; 19:1-28; Mal. 3:1). Gen. 19:24 “Entonces Yahwéh hizo llover…de parte de Yahwéh”. Is. 6:8 “…quien irá por nosotros? Gen. 1:1 La palabra hebrea “Elohim” (Dios), que se encuentra en el primer versículo del Génesis, es ciertamente la forma plural de la palabra Eloah. En Deuteronomio 6:4 tenemos la declaración; “Shema, Israel, Adonai Eloenu, Adonai ejad” (Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es), pero precisamente este texto prueba como ninguno la pluralidad en el ser Divino Único, pues la traducción literal sería: “Oye, Israel los Señores nuestros Dioses, los Señores Uno es. Parece un contrasentido, pero Dios sabía lo que hacía cuando inspiró a Moisés estas palabras y no otras. El contrasentido desaparece cuando al profundizar en el texto hebreo nos damos cuenta de que la palabra “ejad” significa “uno compuesto de varios”. La palabra “uno”, en el sentido único, no es “ejad”, sino “yajid”. Así, Jefté tenía una hija “Yajid” o sea única. En cambio, cuando dos o varias cosas se convierten en una por una íntima unión o identificación, la palabra hebrea que se emplea en la Sagrada Escritura es “ejad”; por ejemplo: “El hombre y la mujer unidos en matrimonio son “ejad” (una sola cosa Gen. 2:24), y el pueblo de Israel era como un “ejad Adán” (un solo hombre), se nos dice, para expresar su unión en un compacto ejército (Jue. 20:1-11). Is. 48:16 Dios dice que lo envió YHWH-ADONAI (Yahwéh el Señor) y su Espíritu. Is. 6:3 Tres veces Santo, no dos ni cuatro. Sal. 110:1 “Yahwéh dijo a mi Señor” Señor en hebreo Adonai y en griego Kyrios es exclusivo de Dios. Zac. 3:2 “dijo Yahwéh:… Yahwéh te reprenda” vee el contexto en el que se ve al Hijo defendiendo y al Padre como juez. En el Nuevo Testamento Mat. 28:19 En la fórmula bautismal ¿ Se incluiría a las criaturas junto al Nombre de Dios? ¡Nunca! Además dice “en el Nombre de” (singular) “Padre, Hijo y Espíritu Santo” (plural). Rom. 8:9 Tres personas guiando al creyente. 2 Cor.13:14 En la bendición apostólica (compara con Num. 6:24-26). Mat. 3:16-17 El Padre habla acerca del Hijo y el Espíritu se hace presente. 1 Cor. 12:4-6 Igual en la forma bautismal, pero a la inversa: “El Espíritu es el mismo…, el Señor es el mismo…, Dios (Padre)…es el mismo”. Ef. 4:4-6 El Espíritu en el versículo 4; el Hijo (Señor) en el vr.5; y el Padre en el vr. 6. 1 P. 1:2 El Padre elige, el Hijo redime y el Espíritu Santo santifica. 1 Jn. 5:7 Es sumamente claro, pero se cree fue agregado al texto original, por lo menos 100 años después, no obstante nos muestra cuál era la fe de la iglesia en el primer siglo. Luc. 24:49 “Yo enviaré (el Hijo) La Promesa (El Espíritu) de mi Padre (igual que en Jn. 15:26). Hch. 2:33 El Exaltado, el Padre me da la Promesa y el Espíritu Santo que es derramado. Hch. 5:31-32 Dios Padre exalta al Hijo por Príncipe y Salvador y el Espíritu Santo es el testigo de ello. Hch. 7:55-56 El testimonio de Esteban: lleno del Espíritu vio al Hijo al lado del Padre. Gal. 4:6 Dios envía (Padre) el Espíritu (Santo) de su Hijo (Jesús). 2 Ts. 3:5 El Señor (aquí se refiere al Espíritu Santo quien escudriña lo profundo del hombre), Dios amante (es el Padre) y Cristo como ejemplo de paciencia. 1 P.1:2 El resumen de la obra completa en nosotros de las tres Personas de la Deidad. Ap. 4:8 Tres veces Santo, visto también en una triple expresión en el tiempo y la eternidad. En sus actividades y títulos Cada una de las Personas Divinas es llamada Dios: El Padre (Jn. 17:3; 1 Cor. 8:4-6; Ef. 4:6; 1 Tim. 2:5). El Hijo (Jn. 1:1; Heb. 1:8-9; Rom. 9:5). El Espíritu Santo (Hch. 5:3-4; Hch. 7:51; Hch. 15:28; Gen. 1:2; 2 Cor. 3:17). A los tres se les llama Yahwéh: Al Padre (1 Sm. 2:2; 1 Cr. 17:20; Sal. 83:18; Is. 37:20). Al Hijo (Is. 8:13; Jer. 23:6; compara Is. 40:3 con Mt. 3:3). Al Espíritu (Jue. 15:14 y 16:20, Heb. 3:7-9 y Éxodo 17:7; 2 P. 1:21 y Num. 12:6). A los tres se les llama Señor Dios (Yahwéh Adonai): Al Padre (Os. 13:4). Al Hijo (Jn. 20:28). Al Espíritu Santo (compara Hch. 7:51 con 2 R. 17:14). Los tres son El Preexistente: El Padre (Pr. 8:22). El Hijo (Jn. 1:1; 17:5,24). El Espíritu Santo (Gen. 1:1-2). Siendo que sólo Dios es Preexistente (Is. 43:10,13). Los tres son El Eterno: El Padre (Sal. 90:2; 93:2; 102:12). El Hijo (Heb. 13:8; Ap. 1:8,17-18). El Espíritu Santo (Heb. 9:14). Siendo que sólo Dios es Eterno (Is. 41:4; 43:10; 44:6). Los tres son El Omnipotente: El Padre (2 Cr. 20:6; Is. 14:27; Ef. 1:19). El Hijo (Mat. 28:18; Fil. 3:21; Ap. 1:8;3:7). El Espíritu Santo (Is. 30:28, Zac. 4:6; Rom. 15:13,19). Siendo que sólo Dios es Omnipotente (Dt. 3:24; Sal. 89:6-8; Is. 43:12-13; Jer. 10:6). Los tres son El Benigno: El Padre (Sal. 86:5; 108:4, Luc. 6:35). El Hijo (2 Cor. 10:1; Hch. 10:38; Mat. 11:28). El Espíritu Santo (Neh. 9:20; Sal. 143:10). Siendo que sólo Dios es Bueno (Mat. 19:17; Mr. 10:18; Luc. 18:19). Los tres son el Santo: El Padre (Lev. 19:2;20:26; Is. 6:3; Ap. 4:8). El Hijo (Hch. 3:14; Ap. 3:7; 15:4). El Espíritu Santo (Is. 63:10; Rom. 15:16; Tito 3:5; 1 Jn. 2:20). Siendo que sólo Dios es Santo (1 Sm. 2:2; Ex. 15:11; Is. 40:25; Ap. 15:3-4). Los tres son El Verdadero: El Padre (Dt. 32:4; Jer. 10:10; Jn. 7:28; 1 Jn. 5:20). El Hijo (Jn. 1:14; 14:6; 1 Jn. 5:20; Ap. 3:7). El Espíritu Santo (Jn. 14:7; 15:26; 16:13; 1 Jn. 5:6). Siendo que sólo Dios es verdadero (Jn. 17:3; 1 Jn. 5:20). Los tres son El Sabio: El Padre (Dn. 2:20; Jer. 32:19; Rom. 11:33). El Hijo (Luc. 2:40,47,52; 1 Cor. 1:24; Col. 2:3). El Espíritu Santo (Is. 11:2; Jn. 14:26; Ef. 1:17). Siendo que sólo Dios es sabio (Rom. 16:27; 1 Tim. 1:17; Jud. 25). Los tres son El Omnipresente: El Padre (Jer. 23:23-24; Amos 9:2-3; Heb. 4:13). El Hijo (Mat. 18:20; 28:20; Jn. 3:13). El Espíritu Santo (Sal. 139:7-13; 1 Cor.3:16; Jn. 14:17). Siendo que sólo Dios está presente en todas partes (Jer. 23:23-29). Los tres son El Omnisciente: El Padre (Sal. 139:1-6; Hch. 15:18; Heb. 4:13). El Hijo (Jn. 16:30; 21:17; Col. 2:3). El Espíritu Santo (Jn. 14:26; 1 Cor.2:10-11; 1Jn. 2:20,27). Siendo que sólo Dios conoce todas las cosas (Dn. 2:20-22; Mat. 24:36; Mr. 13:32 recuérdese que el Hijo estaba en la limitación de su encarnación). Los tres son la vida: El Padre (Sal. 36:9; Hch. 17:25,28). El Hijo (Jn. 1:4; 11:25). El Espíritu Santo (Job. 33:4; Rom. 8:2). Siendo que sólo Dios es la fuente de la vida (Dt. 32:39). Los tres son El Creador: El Padre (Neh. 9:6; Jer. 27:5; Sal. 146:6; Hch. 14:15). El Hijo (Col. 1:16; Jn. 1:3,10; Heb. 1:2,10; Ef. 3:9). El Espíritu Santo (Sal. 33:4; Sal. 33:6; 104:30). Siendo que sólo Dios es el Creador (Is. 43:10; 44:24; 45:5-7,12,18). Los tres son El Salvador: El Padre (Luc. 1:47; 1 Tim. 1:1; Tito 3:4; Ap. 7:10). El Hijo (Luc. 23:42,43; Jn. 10:9,28; Heb. 7:25; Hch.4:12). El Espíritu Santo (Ef. 4:30; Tito 3:4-5; Ef. 1:13). Siendo que sólo Dios es el Salvador (Is. 43:11; 45:21-22; Os. 13:4; Stg. 4:12).

— Roberto Tinoco

Génesis 18:3

Comentario general

18.3 Si estas a los pies de Dios puedes hablarle. Abraham habló a Dios después de postrarse ante Él. La adoración abre los oídos del cielo. ¿Y qué fue lo que habló Abraham? Lo que hablan aquellos que aman a Dios y han sido llamados por Él: “quédate; no anhelo solo una visitación, sino ser tu habitación.” Abraham comienza a dirigirse a Dios con el término de “Señor”. Podemos ser sus amigos y aún sus hijos, pero Dios sigue siendo Dios. Los llamados apelan a la gracia para relacionarse con Dios. ¿De qué otro modo tendríamos acceso a su Presencia, sino por medio de su favor? Si hallamos gracia podemos pedir retener su Presencia. La gracia se halla, no sólo se recibe. No te conformes con lo recibido, conviértete en un perseguidor apasionado de la Presencia de Dios. Para ahondar más en el tema, mira las notas sobre Noé hallando gracia en Génesis 6:8.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:4

Comentario general

18.4 Habiéndose manifestado Dios a Abraham como un hombre común, el patriarca se relaciona, aunque respetuosamente, cara a cara con Dios. No puedo decir como su igual, pero sí con una gran familiaridad. Su pensamiento es de rico: que se traiga ahora un poco de agua… No dice que él va a traer, sino que se traiga, denotando autoridad. Y dice “ahora”; para servir a Dios no sabe esperar. La costumbre oriental antigua era que un criado de la casa lavara los pies de los invitados como un acto de cortesía y bienvenida. Esta es la primera vez que se habla sobre el lavamiento de pies, por lo que establece su principio. Abraham dispuso que los pies de Dios fueran lavados, más no fue él mismo quien lo hizo (a diferencia de María en los evangelios siempre a los pies de Jesús). No es que Abraham perdiera este privilegio, sino que entendió el corazón de Dios que lo visitaba como hombre, ambos expresaban el reino como poderosos en la tierra. Sin embargo, mientras que Abraham no lavó personalmente los pies de Dios, ¿cómo tocaría a Dios como si él fuese santo delante de Él?; pero Dios si lavó los pies del hombre cuando Jesús lavó los pies de los discípulos. Dios se humilló a sí mismo al tiempo que nos dio más gloria que aquella con la que nos creó. ¿Por qué pidió Abraham “un poco de agua” y no abundante agua? Se trataba de lavar los pies de Dios (¿no es esto una ironía?), así que Abraham habla de un poco como declarando su limpieza: “no hace falta mucha agua, pues están limpios”. Es un elogio vestido de cordialidad; a esto podemos llamarle “alabanza cortés”. El pasaje parece indicar que Dios se lavaría a sí mismo. Abraham expresó: lavad vuestros pies. ¿Quién puede limpiar al Santo? Enseguida Dios descansó debajo de un árbol. Dios no se cansa, pero al manifestarse como hombre asume la condición de hombre (considera el primer capítulo de Juan). El reposo de Dios sigue a la satisfacción de Dios. Cuando Dios creó todas las cosas descansó y cuando Abraham dispuso la limpieza de sus pies, también descansó. El reposo de Dios es disfrutar la satisfacción de Dios. ¿Por qué se cansa el hombre? No es por otra cosa sino por falta de satisfacción. Cuando el hombre no disfruta amando su trabajo, aunque lo haga todo el día es un desocupado. Sin satisfacción, hasta el reposo cansa; más con satisfacción, hasta el trabajo descansa. El reposo no es inactividad, sino disfrute y satisfacción. El Señor Jesús dijo: venid a mí los que estéis trabajados y cargados y Yo os haré descansar; y añadió: llevad mi yugo sobre vosotros… porque mi yugo es fácil y mi carga es ligera (Mateo 11:28-30). Habló de llevar el yugo, su yugo, no de inactividad, esto es reposo.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:5

Comentario general

18:5 Darle de comer a Dios, ¿no es esto sorprendente? Abraham ofreció pan al Pan de Vida y sustentarle el corazón a quien sustenta nuestra existencia. La maravilla de relacionarse con Dios radica en que Él se baje a nuestro nivel. Siendo imposible que subamos a la altura de Dios por nosotros mismos, Él condesciende a habitar con nosotros. Allí está el secreto de la vida satisfecha, satisfacer a Dios. ¿Quieres una vida de bendición? Entonces bendice a la Fuente de bendición. En el lenguaje bíblico un bocado de pan no se refería solo a comer pan, sino a tener un trozo delgado de pan para usarlo como una especie de cuchara para ingerir otros alimentos. De modo que decir “un bocado de pan” era referirse a toda una comida completa. A partir de la caída del hombre, comer pan implicó un sacrificio (Gen. 3:19). Ofrecer pan es ofrecer sacrificio de vida. Abraham ofreció pan a Dios; es decir, ofreció su vida. Es lo mismo que el Nuevo Pacto, celebramos la Cena del Señor con el pan y el vino, de los cuales Cristo declaró: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido… y mi sangre por vosotros derramada… ¿Vemos cómo ofreció su vida en sacrificio siendo esto nuestro pan? Dar de comer a Dios es darle nuestra vida como un sacrificio vivo, santo y agradable a Él. Asimismo, la iglesia es el pan de la Presencia de Dios (1 Cor. 10:17); ofrecer pan a Dios es dedicar la iglesia a su satisfacción. La voz del Señor fue: haz así como has dicho. Dios espera que seamos congruentes, nuestras palabras han de ser como nuestras obras, la boca ha de llegar al mismo tiempo que las manos. Hay quienes tienen boca de Jacob, pero manos de Esaú (Gen. 27:22); no viven lo que profesan.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:6

Comentario general

18.6 La disposición a servir se mide por la velocidad con la que se sirve. Jesús dijo que un padre tenía dos hijos a los que les ordenó cierta tarea, el único que obedeció tardó en hacerlo (Mat. 21:28-30), es evidente que hizo la voluntad de Dios, pero también que no estaba muy dispuesto originalmente a hacerla. Abraham se dio prisa para servir a Dios porque su corazón sentía la premura de retener su Presencia. El patriarca acudió a su mujer para servir a Dios; ¿no es esto lo que hace un verdadero líder? Josué dijo: Yo y mi casa serviremos al Señor (Jos. 24:15). Quien gobierna bien su casa ha de gobernarla para Dios. No hay mejor rumbo del hogar que el camino del Señor. ¿Se sentiría Sara presionada por su marido para preparar una comida de última hora? Desde luego que sí; pero, ¡qué placer ser presionado por la obra de Dios! Respecto de las tres medidas de harina convertidas en pan, establecen el fundamento de la ofrenda vegetal (Lev. 2). Dicha ofrenda tenía el propósito de expresar adoración y gratitud por haber sido sustentados por Dios. También, representan el reino de Dios estableciéndose. Nosotros somos ese trigo molido y procesado para la satisfacción de Dios. El Señor Jesús habló sobre el misterio del reino de los cielos como una mujer que escondió levadura en tres medidas de harina; esto significa que la corrupción leudó o contaminó la vida de los hombres de modo que requieran ser limpiados para satisfacer a Dios (considera las demás parábolas de Mateo 13, en ellas se ve cómo un enemigo sembró cizaña, hay peces malos junto a los buenos y una semilla muta su naturaleza para ser guarida de aves). Abraham era la obra de Dios y la manifestación del reino de los cielos en su tiempo, él ofrece a Dios las tres medidas de harina procesadas para satisfacerle sin levadura ni corrupción.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:7

Comentario general

18.7 Cuando Dios visitó a Abraham, el patriarca corrió bastante. Corrió a su encuentro, corrió a buscar a Sara y corrió hacia el ganado. Abraham estaba presto a satisfacer a Dios. Si en algo he de afanarme que sea en agradar a Dios. Era tiempo de darlo todo. Los llamados de Dios ofrecen lo mejor a Dios. Abraham tomó un becerro tierno y bueno. Dicho animal era una ganancia potencial futura, pero para los que aman a Dios, el futuro y la ganancia están en Él. ¿Qué le ofrecemos a Dios? ¿Lo mejor de nuestra vida o el tiempo que sobra? ¿Lo primero de nuestras finanzas o si acaso alguna “aportación”? Mi ofrenda define la opinión que tengo respecto de Dios; ¿quién es Dios para mí? No lo dice mi teología tanto como mis ofrendas (Mal. 1:14). El hombre llamado por Dios presentó al Señor tanto una ofrenda vegetal como una ofrenda animal o de sangre. Ambas ofrendas hablan de dar la vida; la primera en forma de honra y gratitud, la segunda a manera de sacrificio o entrega total. Todo creyente debe presentar ambas ofrendas al Señor, honrarle por su sustento y vivir para Él. Abraham es “el padre de la fe” y ofreció un becerro a Dios por medio de su criado. Aquí tenemos la figura del Padre Celestial ofreciéndose a sí mismo a su Hijo, el Cordero de Dios, mediante el Espíritu Eterno (Heb. 9:14). ¡Aleluya! Como figura del Padre, Abraham tiene el corazón del Padre; ¿acaso no mandó matar el padre del hijo pródigo al becerro gordo para hacerle fiesta a su hijo por su regreso a casa? El criado preparó el becerro. La ofrenda no sólo debe darse, sino prepararse. Pablo refería a los Corintios que sus ofrendas fueran según lo dispuesto (preparado) por su corazón (2 Cor. 9:6-8). Al respecto, no debe haber tardanza alguna, como el criado de Abraham, hay que darse prisa para preparar el corazón.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:8

Comentario general

18:8 La prosperidad y la abundancia son parte de la vida normal de los amigos de Dios (la excepción es la escasez). Abraham trajo a Dios mantequilla y leche junto con el becerro que había preparado. La mantequilla es sinónimo de bendición. En el sentido espiritual, la leche representa la palabra de Dios para los recién nacidos en la fe (1 Pedro 2:2; Heb. 5:12); y la mantequilla es la revelación, pues se obtiene a partir de batir la leche (Prov. 30:33); es decir, de mezclar los diferentes versículos de la Palabra. Así pues, la comunión con Dios se basa en Palabra revelada. Los amigos tienen el mismo lenguaje, para relacionarse con Dios en ese nivel es necesario hablar con las palabras que da el Espíritu de Dios (1 Cor. 2:13; 1 Pedro 4:11; Efesios 5:19). En Cristo, el Cordero y con su Palabra revelada, podemos permanecer en la Presencia de Dios bajo su sombra (Salmo 91:1). Cristo es puesto delante de Dios a nuestro favor. No podemos presentarnos primero y el becerro después. Él es el mediador entre Dios y los hombres. ¿Podemos imaginar a Dios y a Abraham debajo del mismo árbol? ¿Quién habitará con las llamas eternas? (Isaías 33:14-15). Mientras estuvo Abraham con Dios debajo del árbol, el árbol podía ser considerado como el árbol de la vida. ¿Debajo de qué árbol te encuentras? ¿Estás habitando bajo su abrigo y morando bajo su sombra? ¿Quién es tu cobertura? Tanto Dios como Abraham comieron el becerro; así es que Cristo es el Cordero que satisface lo mismo al Padre que a los hombres. Abraham se anticipó dos mil años, pues comió con Dios a la manera de los discípulos comiendo con Jesús (Lucas 24:30; Hechos 10:41). Con la diferencia que Abraham estuvo de pie mientras Dios comía ante Él (así específica el texto original). Abraham estuvo de pie para atender a sus amigos Dios. Hoy podemos por la fe gozar en el espíritu del mismo privilegio, Él está a la puerta para cenar con nosotros (Apoc. 3:20).

— Roberto Tinoco

Génesis 18:9

Comentario general

18:9 Dios siempre pregunta por la esposa. Esta es la pregunta que todo esposo debe responder: “¿dónde está tu mujer?” En el reino de Dios el hombre es la expresión de Cristo en el hogar y la mujer es la manifestación de la iglesia. Abraham era un hombre de familia, le preguntaron ¿dónde está tu mujer? Y pudo responder, “aquí en la tienda”. Algunos hombres no saben nada sobre la vida de sus esposas, o las controlan celosamente o las descuidan irresponsablemente. Cuando la bendición de Dios llegó a Abraham, su mujer estaba a su lado. Esto es fundamental para un hogar llamado por Dios para ser bendición de las familias de la tierra. Y no sólo estaba Sara en la tienda, sino que Abraham también estaba allí. Hay hombres que desean controlar a sus esposas teniéndolas como encerradas en casa, pero ¿dónde están ellos? Abraham no dijo Sara está allá, sino Sara está aquí. Por no estar Adán donde Eva estaba fue engañada por la serpiente. Si bien no podemos estar físicamente las veinticuatro horas del día juntos, si podemos estar emocional y espiritualmente como uno todo el tiempo. La tienda es figura del tabernáculo, templo y casa de Dios. Sara en la tienda es una figura de la iglesia visitada por Dios. Fue después de que Dios vino a la tienda de Abraham a ver a Sara que la mujer concibió un hijo (al siguiente año). La vida de la iglesia que le permite hijos y crecimiento necesita la visita de Dios. Es la Presencia de Dios la mayor necesidad de la iglesia y no las estrategias evangelísticas, aunque sean buenas. “La iglesia en la tienda” es cuando los creyentes tienen identidad y raíces congregacionales, ¿cómo crecerá una congregación cuando sus miembros no la aman ni la disfrutan gozosamente como su propia casa? El versículo señala que “le dijeron”, un término plural. ¿Acaso hablaron todos al mismo tiempo a forma de coro? No creo que se refiera a eso; más bien, la palabra de uno es la Palabra de los tres. Abraham y Sara moraban en tiendas. Tenían la promesa de ser dueños de todo Canaán, pero nunca construyeron una casa permanente. El Nuevo Testamento declara su carácter peregrino: Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios (Heb. 11:9-10). Y no es que tener una casa material sea algo malo, sino que el llamado específico a Abraham no se lo permitía. Hombres como David y Salomón no solo tuvieron casa, sino palacios. Más el principio es el mismo: ¿nos consideramos peregrinos y extranjeros o como quien radica en este mundo permanentemente? La respuesta radica en la intención de nuestras obras: Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras (1 Pedro 2:11-12).

— Roberto Tinoco

Génesis 18:10

Comentario general

18:10 Dios volverá, ¿puede haber una promesa mejor? Los que esperamos y amamos la venida del Señor nos regocijamos con esta promesa. Dios prometió a Abraham que volvería para traer cumplimiento a otra promesa, a saber, la simiente, el hijo que tendría. Esto es maravilloso, la manifestación del Espíritu anticipa la venida del Señor. ¿Y acaso no es el Espíritu Santo las arras que anticipan la venida del Señor en gloria? La venida del Señor trae el cumplimiento de muchas cosas que hoy vivimos sólo como anticipo. Al principio de la Biblia Dios dice a su amigo que volverá a él y la Biblia termina también con su promesa: Ciertamente vengo en breve y la iglesia le responde: Sí, ven, Señor Jesús (Apoc. 22:20). Dios no solo prometió que volvería, sino que específicamente le dijo a Abraham: volveré a ti. Dios no visita un lugar para encontrarse con alguno por casualidad, para eso están los ángeles (Juan 5); Dios visita hombres de fe con quienes ha hecho Pacto. Los hijos nacen según “el tiempo de la vida”. La vida no puede ser apurada, pero tampoco retardada. Ismael, el hijo ilegítimo nació según la carne de Abraham, pero el hijo de la promesa, la simiente prometida, nació según el tiempo de la vida. Venido el cumplimiento del tiempo Dios envió a su Hijo (Gal. 4:4). Se confirma que la simiente prometido vendría a través de Sara y no de otra persona. La vida de Cristo ha sido transmitida de generación en generación a través de una línea de vida, primero en la carne y luego en el espíritu por la fe. Pasó por medio de los judíos y ha llegado a todo el mundo por medio del Espíritu. Sara es figura de la iglesia (Gal. 4:22-27). Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él, Sara estaba a la puerta de la tienda observando a su marido hablar con Dios y escuchando las cosas que Dios decía. Abraham, por su parte, estaba frente a Dios debajo de un árbol y dándole la espalda involuntariamente a Sara. Si algo puede embelesar a una mujer es mirar a su marido hablar con Dios. Sara estaba detrás de Abraham, prudente como mujer oriental, pero atenta como mujer de Dios. Hay mujeres detrás de sus maridos, pero ausentes de Dios; más la mujer de Dios está acompañando a su marido y pendiente de Dios. Una pregunta para las mujeres casadas: ¿dónde están cuando sus maridos hablan con Dios? Se usa la palabra hebrea shamá, traducida “escuchaba”; significa “oír inteligentemente”. Esto es mucho más que escuchar sonidos, es entender conceptos, es decir, involucrar el entendimiento. Muchos oyen la Palabra de Dios, pero no todos la escuchan; el Señor Jesús solía decir: el que tenga oídos para oír, oiga. Sara salió a la puerta de su tienda para escuchar a Dios. Debemos aprender a salir de nuestra tienda, a saber, de nosotros mismos y de nuestros propios intereses para escuchar al Señor. Dios está hablando, pero no entró a la tienda de Sara; así también, Dios suele hablarnos al corazón, pero sin dejarse encerrar por los intereses humanos.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:11

Comentario general

18.11 Cuando Sara escuchó la Palabra de Dios que le prometía un hijo, se rió. Tenía motivos para reír; ella era estéril y de edad avanzada, su marido era aún más viejo. La escritura define lo viejo como lo que está próximo a desaparecer (Heb. 8:13), así que la promesa de trascender parecía una locura. Solo hasta que Abraham y Sara habían llegado a ser nada en cuanto a la posibilidad de procrear, fue que Dios vino a ellos para producir a Isaac como la simiente prometida (figura de Cristo). La única posibilidad de que Cristo sea formado en nosotros es cuando llegamos al recnocimiento de que nosotros no tenemos ninguna posibilidad por nosotros mismos sin Dios para formarlo. Sara es figura de la iglesia, en este caso, de la iglesia histórica que pudiera considerársele vieja; sin embargo, puede volver a reír, pues volverá a ser productiva y fecunda. No importa que “le haya cesado la costumbre de las mujeres”; no importa que parezca no tener vestigios ni posibilidades de vida o crecimiento, la Palabra de Dios anuncia fruto, ¡es hora de gozarnos y volver a reír!

— Roberto Tinoco

Génesis 18:12

Comentario general

18.12 La risa suele acompañar a las promesas de Dios. Los religiosos tienen rostros serios y consideran una falta de respeto reír acerca de asuntos que consideran espirituales; sin embargo, una anciana estéril no podrá dejar de reír cuando escuche que Dios le dará hijos. Los llamados son alegres. Es verdad que en la risa de Sara había algo que podría entenderse como incredulidad, pues era difícil creer que tendrían hijos en sus circunstancias; con todo, Dios no castigó a Sara a causa de su risa, por el contrario, llamó a su hijo con el nombre de Isaac, que significa risa, precisamente para recordarles, cada vez que vieran y nombraran a su hijo, que el milagro de Dios sería siempre la causa de su alegría. Sara no se rió de Dios ni se su Palabra; Sara se rió “entre sí”; es decir, consigo misma. No hizo burla, sólo se rió en su interior (que de seguro se reflejó exteriormente). ¿Quién puede estar sin reírse al escuchar las buenas nuevas? (lee Gen. 21:6; Sal. 126:2). Quien no puede reír al escuchar las buenas nuevas es en verdad un incrédulo. ¿Cuándo reíste por última vez? …diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?, la risa de Sara fue a causa de saber que volvería a tener placer sexual con su marido. No dudó del poder de Dios, pero era extraño imaginar que su relación conyugal volvería a avivarse siendo su marido de cien años y ella de noventa. Todo matrimonio puede tener la confianza de que, sin importar la edad, siempre es posible reavivar su relación. Dios diseñó el matrimonio con el propósito de expresarle (Cristo y la iglesia Efesios 5:31-32), de manera que siempre habrá poder disponible en Dios para mantenerlo activo, aún en la intimidad. ¿Suena sobrenatural? Efectivamente, esto es el reino de los cielos y no la vida natural. Nunca seremos tan viejos que no podamos tener deleite. Los religiosos consideran el deleite como pecaminoso y contrario a la vida cristiana; pero en la Presencia de Dios hay delicias a su diestra para siempre, esta es la verdadera senda o estilo de la vida cristiana (Sal. 16:11). Si tu vida carece de deleite entonces abunda en vejez.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:13

Comentario general

18.13 Dios se dirigió a Abraham por causa de la risa de Sara. En el matrimonio cristiano normal, el esposo responde ante Dios por su mujer. La pregunta que Sara se hizo a sí misma era similar a la que Abraham se había hecho anteriormente también a sí mismo en 17:17. ¿Incredulidad? No pienso que fuese esa la causa, pues en Hebreos 11:11 dice que por la fe Abraham recibió fuerza para engendrar, por ende, Sara por la fe recibió fuerza para concebir. Dios conoce el corazón de los hombres (Juan 2:25). Dios mira el corazón (1 Sam. 16:7). Me pregunto: ¿estaría Dios riendo también? ¿Y por qué no? Después de todo, su obra estaba en acción y Dios estaba haciendo lo que más le agrada: amar y tener misericordia. ¿Te has preguntado: será cierto? Posiblemente tienes algunos “será cierto” en tu vida. Será cierto que te graduarás en la carrera que deseas; Será cierto que te casarás con la persona que amas; será cierto que lograrás el sueño de tu vida… Puedes reír libremente, pues si encomiendas tu vida al Señor y confías en Él, Él hará posible lo imposible (Sal. 37:5).

— Roberto Tinoco

Génesis 18:14

Comentario general

18.14 Si tu te has preguntado “será cierto” acerca de algo en tu vida; Dios tiene por respuesta otra interrogante: “¿hay para Dios alguna cosa difícil?” Me fascina pensar que Dios no requiere más esfuerzo con un gran milagro que con un pequeño milagro; no necesita usar más poder para esto o para aquello; simplemente, todo es fácil para Dios. Posiblemente haya cosas difíciles para mí, pero no para Dios, ¿de qué he de preocuparme? ¿No te hace esto reír? Se menciona doblemente el tiempo; una vez como el tiempo señalado y la otra como el tiempo de la vida. Dios fijó tiempos y sazones (Hech. 1:7). El tiempo señalado obedece al decreto divino, mientras que el tiempo de la vida es el proceso natural para que la vida produzca. Cada vida requiere su propio tiempo para dar a luz, la vida de los hombres es distinta a la vida de los animales. En este sentido, la simiente prometida habría de nacer de acuerdo al tiempo de la vida, mientras que la visita de Dios sería al tiempo señalado. Dios decretó una fecha específica cuando visitaría a Abraham y a Sara a fin de que concibieran un hijo; y luego, al tiempo de la vida, es decir, a los nueve meses, el hijo nacería. De igual manera Jesús, vino al cumplimiento del tiempo (Gal. 4:4), pero una vez concebido nació según el tiempo normal de un embarazo. Isaac vino por la visitación de Dios, lo mismo que Jesucristo. La simiente divina siempre ha de ser consecuencia de la visitación divina. Ninguno tiene vida en sí mismo, necesitamos recibir la vida de Dios. No se puede ser cristiano por esfuerzo; la única manera de vivir la vida cristiana es recibiendo la vida divina.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:15

Comentario general

18:15 ¡Una mujer intentando engañar a Dios! Cuanto necesitaba aprender Sara sobre Dios. Dios no puede ser burlado, es el hombre quien se engaña a sí mismo cuando esto intenta (Gal. 6:7). El miedo suele estar detrás de la mentira. Sara mintió porque tuvo miedo. Con frecuencia, para acabar con la falsedad hay que acabar primero con el temor. Analiza lo que te ha llevado a mentir en la vida y descubrirás que mentiste más por falta de fe y de valor que por mentiroso. Quien recupera la fe y la confianza en Dios recupera la veracidad de su boca. Dios confrontó a Sara: no es así, sino que te has reído. Amorosamente, Dios nunca huye de la confrontación ni deja a sus hijos en el error. Dios conocía la debilidad de Sara y el por qué de su mentira; por lo mismo, aunque la confronta, no la maltrata ni rechaza; así como tampoco deja de cumplir su promesa.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:16

Comentario general

18.16 Cuando Dios visita desciende; así que se levanta o sube cuando retorna. Quinientos años después Moisés e Israel verían el arca de Dios levantarse para seguirla por el desierto rumbo a la tierra prometida. Puede ser que estemos cómodos en un lugar con la visitación de Dios, pero debemos estar atentos al momento cuando su Presencia se levante para moverse. En demasiadas ocasiones el hombre se queda con lo que fue una visitación divina sin acompañar a Dios a la próxima visitación. Sobradamente se ha dicho que el mayor enemigo del avivamiento es el avivamiento anterior. Abraham no se quedó a venerar el árbol ni a recordar con añoranza su tiempo con Dios comiendo allí, sino que siguió a Dios cuando continuó su camino. Dios se levantó, pero Abraham lo acompañó. ¿Sabes a dónde va Dios? ¿Caminas con Él? Ahora la mirada estaba hacia Sodoma. La agenda divina apunta a cada lugar de vez en vez. Tiempo y ocasión le ocurren a todo hombre y toda ciudad es visitada por Dios alguna vez (Luc. 19:44; 1 Pedro 2:12). El qué sucederá con dicha visitación depende del estado de quien es visitado; es imperativo prepararse para el encuentro con Dios (Amós 4:12). Hay ocasiones cuando Dios viene al hombre y hay otras cuando el hombre acompaña a Dios. Lo segundo es resultado de lo primero. Caminar con Dios es característico de los hombres de Dios (Gen. 5:22).

— Roberto Tinoco

Génesis 18:17

Comentario general

Si caminas con Dios conocerás los secretos de Dios. Hay expertos en avivamientos pasados que se deleitan en lo que fue la visitación de Dios debajo del árbol, pero los amigos de Dios conocen los planes actuales y en desarrollo de Dios. La flexibilidad es fundamental para la revelación. No busques conocer los tiempos, sino conocer al Dios de los tiempos. Dios declara que no ha de esconderle a Abraham su plan de acción habiéndole dado promesas. Si tienes una relación con Dios tienes promesas de Dios; y si tienes promesas de Dios, las cuales estás persiguiendo, entonces hallaste la llave de la revelación profética. Además, Dios buscó a Abraham para contarle sobre sus planes hacia Sodoma, pues la tierra le pertenecía en promesa a Abraham. El Señor estaba respetando a su heredero tomándolo en cuanta sobre su heredad. En cierto modo, el patriarca debía comenzar a dar cuentas de su propiedad.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:18

Comentario general

18.18 Dios declara que no ha de esconderle a Abraham su plan de acción habiéndole dado promesas. Si tienes una relación con Dios tienes promesas de Dios; y si tienes promesas de Dios, las cuales estás persiguiendo, entonces hallaste la llave de la revelación profética. Además, Dios buscó a Abraham para contarle sobre sus planes hacia Sodoma, pues la tierra le pertenecía en promesa a Abraham. El Señor estaba respetando a su heredero tomándolo en cuanta sobre su heredad. En cierto modo, el patriarca debía comenzar a dar cuentas de su propiedad. Dios sólo habla con los grandes. Primero engrandece a Abraham (o le promete engrandecerlo, lo que es lo mismo, pues Dios vive en el eterno presente) y luego le cuenta sus secretos. Notemos que Dios no dice que le dará a Abraham una nación grande, sino que Abraham habría de ser una nación grande. Para el Señor, la nación de Abraham es una con Abraham, pues está en su cuerpo (Heb. 7:9-10). Dios no solo hace cosas grandes, sino cosas perdurables. Prometió hacer de Abraham una nación grande, pero también fuerte. La historia ha demostrado esta verdad acerca de Israel; no sólo ha sido relevante en toda época de la humanidad, sino también imposible de destruir. Por esto es que Dios le mostró sus secretos, porque tenía planes de engrandecerlo. La revelación de Dios es la base de la autoridad y del respaldo de Dios. Precisamente a través de dichos secretos, producto de la amistad con Dios, es que serían benditas todas las naciones en Abraham. La revelación divina es en sí misma el potencial para bendecir a otros. ¿Deseas ser bendición a los demás? Entonces necesitas ser amigo de Dios y conocer sus planes. Dios no encubre nada a quienes procuran bendecir a los demás. Y más allá de dar bendición o ser de bendición, Abraham sería el instrumento para que las naciones fueran benditas en él. Esto es un espíritu vivificante, da vida a lo que toca. Los bendecidos suelen bendecir, pero los benditos hacen benditos a otros. ¿Cómo pueden ser las naciones benditas en Abraham? Primero, a causa de la Simiente de Abraham, es decir, Cristo. Y segundo, teniendo la fe de Abraham (Hechos 3:25-26; Gal. 3:8, 14; Efesios 1:3).

— Roberto Tinoco

Génesis 18:19

Comentario general

18.19 Otra razón por la que Dios contaba sus secretos a Abraham, era la posteridad. Dios confiaba en que Abraham transmitiría la Palabra de Dios a sus descendientes. Su amigo era confiable, no porque guardaría el secreto, sino porque lo divulgaría a sus hijos. Así funciona la amistad con Dios. Él no tiene nada que esconder, pero su conocimiento es demasiado valioso para dárselo a cualquiera. Dios dijo Yo se; ¿puede Dios confiar igualmente en nosotros? Por supuesto que sí, ya que Él ha preparado obras de antemano para que andemos en ellas (Efesios 2:10). Dios tenía la plena seguridad que su buen amigo Abraham no sólo contaría las cosas de Dios a su familia, sino que mandaría a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Yahwéh. No solo recomendaría, sino mandaría. No solo a sus hijos, sino aún a sus sirvientes. No solo que conocieran, sino que guardaran. Ese es un amigo de Dios. ¿Y cómo se guarda el camino de Yahwéh? El texto lo aclara: haciendo justicia y juicio. Es verdad que dos palabras no resumen todo el camino de Dios, pero si definían lo necesario hasta el tiempo del patriarca. “Justicia” en hebreo es tsedacá y significa “derecho, rectitud”. Se refiere a la virtud y aspecto moral integro en la manera de vivir. Y “juicio” traduce la palabra “mishppát” queriendo decir “veredicto o pronunciamiento judicial, sentencia, decreto formal”. Guardar el camino de Dios implica calidad moral y discernimiento de la justicia de Dios. Dios confiaba que Abraham mantendría su integridad y sería una influencia a sus descendientes y al mundo. Los llamados de Dios han de ser la conciencia del mundo. La condición para que Dios cumpliera sus promesas a Abraham, y que Dios confiaba en que la cumpliría, era que Abraham viviera en justicia y juicio, y así enseñara tanto a sus descendientes como a sus criados. Por eso dijo: para que Yahwéh haga venir sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. Dios espera de quien se relaciona con Él como su amigo que sea semejante a Él. Toda promesa tiene una condición; incluso la salvación que es por gracia requiere la fe del hombre.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:20

Comentario general

18:20 El secreto de Dios revelado a Abraham era su juicio a Sodoma, así como a las ciudades vecinas. La Palabra dice que el clamor contra Sodoma aumentaba. Existe un clamor en contra. ¿Cuál es dicho clamor y, quién levanta tal clamor? La intercesión es un clamor a favor, pero los pecados y la jactancia de los mismos es un clamor en contra (Isaías 3:9; Jer. 14:7); lo mismo que las quejas de los que han sido tratados injustamente (Santiago 5:4). Cuando aumenta la injusticia aumenta el clamor en contra. La justicia tiene voz propia. El texto dice: el pecado de ellos se ha agravado en extremo. El pecado es grave y su repetición lo agrava; así mismo, hay niveles de pecado. Cuando un hombre peca ofende a Dios y cuando un pueblo peca ofende gravemente a Dios. El pecado se agrava cuando el cinismo lo alimenta. Dios se refirió al pecado de Sodoma como grave “en extremo”; hay límites de la paciencia divina. El problema es que el hombre no conoce dónde está la línea. ¿Y por qué razón desconoce dónde está la línea? Para que no cometa ni un solo pecado. Si el ser humano supiera cuál es el límite, se mantendría pecando cerca de él, más sin transgredirlo. ¿Y no sería esto el límite en sí? En realidad, el límite divino tiene relación con la conciencia humana; cauterizarla es llegar al extremo.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:21

Comentario general

18.21 Dios descendió para ver si Sodoma y los pueblos vecinos habían consumado su obra. No se puede verificar la bajeza humana sin descender. Dos mil años después Dios volvería a descender en la Persona de Jesucristo para ver consumada la obra de los hombres en el Calvario. El pecado tiene su propia obra. No podemos comprender qué es lo qué hacen las malas obras en el ambiente espiritual, pero Dios se refirió a ello diciendo: veré si han consumado su obra. El Señor Jesús increpó a los judíos incrédulos de su tiempo con la expresión: ¡colmad la medida de vuestros padres! (Mateo 23:32). Hay una medida y un colmo de las tinieblas, a esto se le denomina “consumar la obra” de maldad. La visitación de Dios no siempre tiene el propósito de bendecir, en ocasiones es la de examinar para determinar si es el tiempo de efectuarse el juicio. Las personas suelen decir: “visítame”; cuando en realidad debieran decir: “estoy listo”. …y si no, lo sabré –dijo Dios. Es la medida de Dios. La omnisciencia lo sabe, la misericordia lo confirma. Ninguno será juzgado antes de tiempo, pero cada uno puede llegar a acortar la fecha como hiciera Sodoma con su pecado.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:22

Comentario general

18.22 Los ángeles o manifestaciones de Dios en forma de dos ángeles que acompañaban a Dios se apartaron (Gen. 19:1). En boca de dos o tras testigos se decide todo asunto (2 Cor. 13:1) Dios se hizo acompañar de dos testigos para el juicio contra Sodoma. Dichos ángeles también representan (aunque no lo fuesen directamente) a dos de las tres Personas de la Deidad. Aunque los varones fueron hacia Sodoma, Abraham aún estaba delante de Yahwéh. Dios no dejó a Sodoma sin misericordia, pues mantuvo su Presencia con el único hombre que podía interceder por la ciudad. Lot pensaba en huir y Abraham en interceder; ¿dónde estás tú cuando el juicio desciende sobre la tierra? Los dos varones iban rumbo a la ciudad, Dios y su amigo miraban hacia la ciudad, pero no se dice que Abraham estuviese delante de Sodoma, sino delante del Señor. En medio del juicio, el amigo de Dios permanece delante de Yahwéh. Por muy negro que parezca el horizonte, debemos permanecer en la Presencia de Dios. ¿Malas noticias? Permanece aún allí. ¿Contratiempos? Permanece aún allí. ¿Las cosas se pusieron difíciles? Cuánto más aún es necesario permanecer en su Presencia.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:23

Comentario general

18:23 Antes de interceder por Sodoma, Abraham se acercó a Dios. No puedes ser un intercesor sin estar cerca del Señor. La comunión anticipa el servicio. El intercesor cuestiona a Dios, no sus motivos ni para poner en tela de duda el carácter de Dios, sino provocando la manifestación de dicho carácter. ¿Destruirás? –dijo Abraham. ¿No es esto un misterio? El Dios Creador también puede ser destructor. Uno de los secretos de la intercesión de Abraham está en la palabra también. Dios jamás uniría en su destrucción al justo con el impío. El patriarca se refería a Lot como el justo por el cual intercedía y a los habitantes de Sodoma como el impío. La Palabra da testimonio de que la apreciación del patriarca sobre su sobrino Lot era correcta (2 Pedro 2:7). La justicia de los hombres es ciega, la justicia de Dios tiene una gran vista, pues mira el corazón.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:24

Comentario general

18.24 Abraham no tenía seguridad de que la vida de Lot hubiera influido en la población, pero al menos consideraba que hubiera cincuenta personas alcanzadas por la justicia de su sobrino. El intercesor pide que Dios perdone el lugar y no sólo la gente. El futuro de una región depende de sus habitantes; la intercesión no solo fue por las personas, sino también por el lugar. La tierra recibe maldición cuando los hombres que la habitan son impíos (Prov. 11:11). El hombre fue puesto como señor de la tierra (Gen. 1:28), por lo que su administración redunda en bien o mal de la misma (3:17). Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré (Jer. 5:1). Dios concede territorios y personas bajo su protección a los justos que estén allí: Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo (Hechos 27:23-24). Los creyentes, como sal de la tierra, la preservan tanto de la corrupción como del juicio, y como luz del mundo, combaten sus tinieblas. Dios ama a los justos, Abraham lo sabe e intercede con dicho argumento. Pero, ¿acaso no ama también al impío? El amor de Dios es por todo el mundo (Juan 3:16), pero tiene un aprecio especial por aquellos que le obedecen: Porque tú, oh Yahwéh, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor (Sal. 5:12; 146:8).

— Roberto Tinoco

Génesis 18:25

Comentario general

18.25 La soberanía divina le faculta para hacer lo que determine; sin embargo, a causa de su naturaleza, Dios jamás hará algo injusto. La vida es sustentada por Dios. Nadie vive en sí mismo, salvo Él (Juan 5:26); por tanto, “hacer morir” en este caso, no sólo implica retirar el don de la vida, sino destruir. Los hombres emiten juicios unos contra otros, pero sólo Dios está encima de todos. Él es el Juez de toda la tierra, sin excepción, todo ser humano se presentará delante de Él. Está establecido que el hombre muera una vez y después de esto el juicio (Heb. 9:27). Abraham apela a este argumento para interceder por la ciudad, ¿cómo habría el Juez de toda la tierra destruir siendo que en la ciudad hay justos? Además, como Juez de toda la tierra no necesita destruir ahora, poniendo en riesgo a los justos, pues nada escapará a la postre a su juicio.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:26

Comentario general

18.26 La respuesta divina está basada en derecho: “no destruiré si hay justos, pero, ¿hay los cincuenta justos que mencionaste?” La justicia es acumulativa, tanto en su existencia como en su ausencia; a más justos, mayor oportunidad de gracia; y a más injustos sin justos, menos oportunidad de perdón. Aquí hay un principio maravilloso en la intercesión: encuentra a cuantos justos puedas para orar, pero ten cuidado de no tratar de “interceder” junto a los impíos; es decir, con personas pecadoras que están fingiendo. Jonatán estaba con Saúl cuando Dios juzgó a Saúl y ambos murieron a pesar de ser uno justo y el otro impío. Dios oye al impío solo si arrepiente como Nínive en tiempo de Jonás. En última instancia, Dios destruyó a Sodoma más por la ausencia de justos en ella que por su maldad.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:27

Comentario general

18.27 En la intercesión de Abraham por Sodoma, preguntó seis veces a Dios sobre el perdón de la ciudad a causa de los justos. El seis es número de hombre y la intercesión es a causa del hombre, pero me pregunto ¿qué hubiera sucedido con un intento más? Pienso que habría sido suficiente para salvar la ciudad. La intercesión es respetuosa. Abraham cuidó mucho sus palabras y su actitud; Dios es Padre, pero no podemos presentarnos ante Él como niños malcriados. Dios abre la puerta con bondad, cuidemos no cerrarla con irreverencia. Cuando comiences a hablar continúa postrado, por decirlo así. Abraham se presenta a sí mismo como “polvo y ceniza”. Fuimos hechos de polvo, pero no somos cenizas. La ceniza es el residuo de lo que el fuego consumió; esto es, del juicio. De manera que presentarse como ceniza es identificarse con el juicio de Dios. El llamado intercede como si él mismo estuviera dentro del juicio divino.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:28

Comentario general

18.28 El Juez de toda la tierra es muy exacto, si pides en base a cincuenta justos, cuida de que no te falte ni uno. Nunca exageres ni ocultes, Dios mira el corazón y toma en cuenta cada palabra que pronuncies (Mat. 12:36), así que cuida no hablar descuidadamente en la emoción de la intercesión. Dios hizo saber a Abraham sus planes respecto de Sodoma buscando la intercesión de su amigo. Es evidente que Dios no quiere la muerte del impío, sino su conversión (Ez. 33:11). El corazón de Dios anuncia su juicio buscando le den razones para su perdón.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:29

Comentario general

18.29-31 La intercesión no es una oración o frase, sino una batalla. Es el hombre “peleando” con Dios arrebatándole su misericordia a través de argumentos que permitan a Dios mantener su justicia a la vez que aplica su perdón. Abraham volvió a hablarle a Dios. No puede callar un intercesor. La insistencia es vital para el resultado de la intercesión. Sigue orando, antes del silencio conviene otro “quizá”. Persevera reverentemente: no se enoje ahora mi Señor si hablare. Recuerda que la intercesión es delante del Juez no del Padre. Aún así, atrévete a seguir hablando.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:30

Comentario general

18.29-31 La intercesión no es una oración o frase, sino una batalla. Es el hombre “peleando” con Dios arrebatándole su misericordia a través de argumentos que permitan a Dios mantener su justicia a la vez que aplica su perdón. Abraham volvió a hablarle a Dios. No puede callar un intercesor. La insistencia es vital para el resultado de la intercesión. Sigue orando, antes del silencio conviene otro “quizá”. Persevera reverentemente: no se enoje ahora mi Señor si hablare. Recuerda que la intercesión es delante del Juez no del Padre. Aún así, atrévete a seguir hablando.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:31

Comentario general

18.29-31 La intercesión no es una oración o frase, sino una batalla. Es el hombre “peleando” con Dios arrebatándole su misericordia a través de argumentos que permitan a Dios mantener su justicia a la vez que aplica su perdón. Abraham volvió a hablarle a Dios. No puede callar un intercesor. La insistencia es vital para el resultado de la intercesión. Sigue orando, antes del silencio conviene otro “quizá”. Persevera reverentemente: no se enoje ahora mi Señor si hablare. Recuerda que la intercesión es delante del Juez no del Padre. Aún así, atrévete a seguir hablando.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:32

Comentario general

18.32 Abraham se detuvo en diez personas justas. Pudo haber seguido bajando el número, pero se ató a sus palabras al decir: no se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez. Dios considera las palabras como pactos. ¿Y por qué se detuvo allí la intercesión de Abraham? Es posible que considerara que la vida de Lot en Sodoma había alcanzado por lo menos a nueve personas más, incluyendo su esposa y tres hijas. ¿No era de esperarse que cinco justos alcanzaran a uno cada uno por lo menos? Aquí hay una gran enseñanza: el juicio se detiene con fruto. Por eso es que el árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego (Luc. 3:9). La destrucción de Sodoma, como la de cualquier otra ciudad, no se debió tanto a sus tinieblas, como a su falta de luz. La esperanza radica en el amor de Dios a los justos.

— Roberto Tinoco

Génesis 18:33

Comentario general

18:33 Habiéndose atado Abraham al decir: si hablare solamente una vez, terminó la intercesión. Dios concluye y se va. Dios inició y Dios terminó. Él dice la primera y la última palabra. ¿Habrá una frase más triste? Y Yahwéh se fue. El fin de la intercesión suele ser también el fin de la visitación. ¿Quieres mantener la Presencia de Dios? No dejes de orar ni de interceder. Abraham volvió a su lugar; es decir, a donde estaba su tienda y su mujer. Volvió cuando Dios terminó de hablarle. Cuando la Palabra de Dios cesa, el hombre regresa a su posición y vuelve a ser quien fue. Solo por medio de la Palabra y de la oración es que podemos vivir en otra condición. No persigas la santidad, pues jamás serás santo con tu esfuerzo; ve en pos de la intimidad con Dios y la santidad será por consiguiente.

— Roberto Tinoco

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