📲

Instala BRPV en tu iPhone

Toca el botón de compartir ⬆️ en Safari, y luego "Agregar a pantalla de inicio".

BRPV
📖 Ir a la Biblia 📅 Planes 🙏 Muro de oración
🔍

Antiguo Testamento

Nuevo Testamento

Tamaño de letra

Fondo de lectura

Génesis 2

1Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.🗨 2Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.🗨 3Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.🗨

El hombre y la mujer en el Edén

4Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,🗨 5y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra,🗨 6sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.🗨 7Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.🗨 8Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.🗨 9Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.🗨 10Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.🗨 11El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro;🗨 12y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.🗨 13El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.🗨 14Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.🗨 15Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.🗨 16Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;🗨 17mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.🗨 18Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 19Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.🗨 20Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.🗨 21Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.🗨 22Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.🗨 23Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.🗨 24Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.🗨 25Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

Actualmente seleccionado

Génesis 2: RV60

🖍 Destacar
¿Quieres guardar tus resaltados y notas en todos tus dispositivos? Regístrate o inicia sesión

Elige un fondo

Compartir versículo

Comparar versiones

Génesis 2:1

Comentario general

2.1 Génesis 1:1 y Génesis 2:1 son muy parecidos; nadie debe pensar que se trata de dos creaciones diferentes, pues tal cosa niega por completo el resto de la Biblia. En el primer capítulo se declara la creación con el enfoque del Creador, pero en el segundo se declara la creación con el enfoque del proceso: compare “creó Dios” con “fueron, pues, acabados”. Acabar implica un proceso; sólo se termina lo que tuvo un principio. Dios podía crearlo todo instantáneamente, pero escogió la creación paulatina. ¿Por qué? ¡Por cuanto disfruta el proceso de crear! Y por cuanto tuvo el propósito de ilustrar con su principio a la historia que habría de desarrollarse. Debemos distinguir tres aspectos que Dios creó: el primero, los cielos; el segundo, la tierra; y el tercero, el ejército de ellos. Esto es, el lugar de habitación arriba; el lugar abajo; y los habitantes de ambos. ¿Significa esto que Dios creó a los ángeles cuando creó también al hombre? No inmediatamente, pues Job 38:7 y su contexto, declaran el gozo de los ángeles al crear la tierra. Así que probablemente el orden sea: primero, los cielos y sus habitantes; segundo, la tierra y sus criaturas; y por último, al hombre.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:2

Comentario general

2.2 Al leer el primer capítulo del Génesis descubrimos que Dios creó todas las cosas en seis días; sin embargo, Dios declara que acabó en siete. Para el Señor, la obra no está terminada sin el reposo. Dios no descansó en el sentido humano, pues Dios no se cansa, Él es Todopoderoso. Su descanso consiste en cesar de sus obras y disfrutar su creación. Así mismo, el reposo del hombre no consiste en inactividad, sino en cesar de la fuerza propia para disfrutar al Señor (Heb. 4:4, 9-10).

— Roberto Tinoco

Génesis 2:3

Comentario general

2:3 El descanso no es inactividad, sino satisfacción. El último día de creación, propiamente dicho, para Dios fue el sexto, después del tal vino su reposo en el séptimo día. Con respecto del hombre, fue creado en el sexto día, por lo que su primer día de vida fue el séptimo, el día de reposo. Allí tenemos la razón más importante por la que Dios descansó: disfrutar al hombre, el centro de sus afectos y el propósito de toda la creación. ¿Para qué seguir creando si Dios estaba satisfecho? Él había conseguido la meta de su corazón: el hombre. Dios no hubiera tenido descanso hasta no obtener al hombre. Si hubiera formado al hombre en el día veinte, entonces habría descansado hasta el día veintiuno. En un grado superlativo, Dios no tiene descanso mientras que no esté terminado el Nuevo Hombre, la iglesia. Por su parte, el primer día de vida del hombre no labró el huerto ni se dedicó a ninguna otra actividad, sino a disfrutar a Dios. Ese es el objetivo de su creación. Fuimos hechos para el deleite de Dios. Las obras son buenas, pero no son el llamado más alto; el supremo llamamiento es la comunión con el Señor (1 Cor. 1:9). Dios bendijo el día séptimo porque en él descansó, a saber, fue satisfecho su deseo. La bendición de Dios viene como resultado de su satisfacción. Así como Ester hizo fiesta al rey antes de hacer su petición, así también la iglesia obtiene la bendición de Dios después de darle satisfacción. Dios también santificó el día séptimo, Él siempre aparta para sí lo que le deleita. ¿Qué significa consagración? Significa dedicarse a ser el deleite de Dios. La genuina santificación no es tanto “apartarnos de” como “apartarnos para”. Cuando se habla de santificación se suele pensar que se trata de apartarse del pecado, pero en realidad es apartarse para Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:4

Comentario general

2.4 Dios habló en las Sagradas Escrituras en una especie de círculos: en el primer versículo del primer capítulo encierra toda la creación. Luego se toma todo el primer capítulo para desglosar un poco más la creación. Y una vez más, ahora en el capítulo dos, vuelve a mencionar la creación desglosándola todavía más. El mismo patrón de redacción en círculos habrá de contemplarse a través de todas las Sagradas Escrituras. Génesis 1 trata acerca de qué de la creación; mientras que Génesis 2 se enfoca en el cómo de la misma. El primer capítulo describe el propósito, pero el segundo anuncia el proceso. Dios creó la tierra y los cielos en seis días; sin embargo, el versículo cuatro dice: el día que Yahwéh Dios hizo la tierra y los cielos. El término día no siempre se refiere a una medida de tiempo de veinticuatro horas, sino a un período específico. Con todo, cuando Dios creó todas las cosas, aclaró que lo hizo en seis días literales, pues los midió como “la tarde y la mañana”. Algunos han visto otra creación distinta a la original en este pasaje; más específicamente, una recreación. El argumento principal está basado en la distinción de términos: “creó” e “hizo”, de ambos capítulos respectivamente. Pero en realidad, ese no es el propósito de la Palabra; pues si bien es cierto que ambos términos no son del todo idénticos, también debemos entender que es aplicable cuando se trata de describir aspectos generales de la creación ante un énfasis diferente (compara Génesis 5:1). Dios retomó el tema, más ya no con el enfoque creativo, sino del hombre.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:5

Comentario general

2.5 La bendición de Dios viene hasta que haya hombre que trabaje en recibirla. ¿Quieres la bendición del cielo o de la tierra? Trabaja por ella. Todo estaba listo, pero no completo. Dios no había hecho llover, puesto que no hacía falta, ¿y por qué no hacía falta? Por que aún no existía hombre que labrase la tierra. Un vapor de agua era suficiente para regarla. Entendamos: La lluvia es sinónimo bíblico de la bendición de Dios; como tal, Dios no la envía a no ser que haya hombre capaz de administrarla. Ante Dios, el objeto de la bendición es más importante que la bendición misma. El vapor de agua es una “bendición de abajo”, por así decirlo. Es una bendición que “subía para regar la tierra”. Es bueno, pero no viene de lo alto. La lluvia es una “bendición de arriba”, pues viene del cielo. En el mundo hay beneficios terrenales y beneficios celestiales. Ambos benefician al mundo y son buenos, pero la bendición de arriba es mejor. Sólo hasta que existe hombre, hay bendición del cielo. El hombre es símbolo del Nuevo Hombre, la iglesia. Sin la iglesia no hay bendición del cielo. Se requiere de la iglesia para atar y desatar, sólo el Nuevo Hombre puede usar las llaves del reino de los cielos. Por causa de la iglesia Dios bendice la tierra. El hombre existe para colaborar con Dios, si él labra la tierra, Dios enviará lluvia. Sólo si la iglesia colabora con Dios el reino es establecido y la bendición enviada, pero sin la iglesia, los cielos estarán cerrados.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:6

Comentario general

2.6 El vapor de agua regaba la tierra preparándola para que produjera plantas y hierba. No dice que las produjera, sino que ese era el estado “antes de que fuese y antes de que naciese”. La bendición de abajo regaba el rostro de la tierra; pero la bendición de arriba sacó la vida de sus entrañas. El mundo era un bonito y potencial invernadero, pero se necesitaba la creación del hombre para producir un Edén. No porque el hombre lo creará, sino porque a causa de él, Dios estaba dispuesto ha desatar su ternura creativa. El Enamorado hace lo que sea necesario para complacer a su Amada.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:7

Comentario general

2:7 El hombre está compuesto de una naturaleza acorde a la tierra y de otra acorde al cielo, es una especie humano¬-divina. Lo que estaba dentro de Dios (vida) fue puesto dentro de el. Entonces es una palabra que liga lo dicho con lo que se ha de decir. Solo hasta después de que Dios preparó todo el escenario para el hombre fue que formó al hombre. El Esposo no lleva a la esposa a una casa sin terminar. Dios formó al hombre, es una creación especial. Dios utilizó material preexistente para dar forma al hombre. No lo creó con una declaración de la Palabra ni tampoco fue producto de la tierra o de las aguas. Dios mismo lo formó; esto es, se puso en contacto con la materia para unir lo divino con lo humano. Dar forma implica un proceso y no una creación instantánea. El hombre fue formado poco a poco. Con esto, Dios nos ilustra que su iglesia no surge instantáneamente, sino a través de un largo proceso de formación. Jesús dijo: edificaré mi iglesia. Una edificación se lleva a cabo poco a poco, entre más grande es la edificación, más tiempo lleva hacerla. La iglesia es el Nuevo Hombre que está desarrollándose hasta llegar a la madurez y estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13); es decir, hasta estar completamente formado. Dios formó al hombre “del polvo de la tierra”. La intención del Señor es unir el cielo y la tierra; a la vez que expresar al cielo en la tierra. No fuimos hechos de árboles, pues en tal caso ya tendríamos cierta clase de vida; y tampoco fuimos formados a partir de las piedras, sino de polvo, a fin de ser moldeables y carentes de toda vida, para que la única vida que tuviéramos fuera recibida directamente de Dios. Lo más alto del cielo es Dios y lo más bajo de la tierra es el polvo. Ese es nuestro origen: lo más alto entre lo alto para vivir sin limites; y lo más bajo de lo bajo, para mantenernos siervos y humildes. Dios sopló en su nariz aliento de vida. El interior de Dios fue impartido al interior del hombre. La iglesia parece de polvo, pero es la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Dios sopló, ¿acaso respira? No necesita oxígeno para vivir, Él es la vida. Por lo que no sopló aire, sino lo que Él es, a saber, espíritu y vida. El alma humana es un poco de la vida divina, siendo la combinación de la naturaleza divina con lo terrenal. Dios sopló en la nariz del hombre, no en su boca ni en sus oídos; sino en el único órgano dedicado a la función principal de respirar. Pues aunque también es posible respirar por la boca, su diseño principalmente es alimentarse de comida no de oxígeno; mientras que el oído se alimenta de sonido. La Biblia habla del aliento de Dios que sale de su nariz (2 Sam. 22:16; Sal. 18:15), no de su boca; es como si Dios se hubiera acercado tanto al hombre para observarlo cara a cara que respirando su aliento entró en el hombre. La cercanía de Dios es respirar vida. La mayoría de los versículos bíblicos que hablan acerca del aliento que sale de la nariz de Dios denotan juicio y destrucción, como resultado de su ira. Según su corazón, Dios respira vida o muerte. Si está airado, juicio saldrá de su nariz, ¡y hay de nosotros si estamos cerca! De modo que debió estar sumamente feliz al formar al hombre, pues de su “nariz” brotó vida. Y fue el hombre un ser viviente; esto es, un alma viviente (1 Cor. 15:45), un ser que respira. El aliento de Dios produjo el alma del hombre; pero, ¿y qué de nuestro espíritu? El espíritu humano no fue soplado en el hombre, sino formado dentro de él, según leemos en Zacarías 12:1. Pero como Dios no formó dos veces al hombre, sino una; deducimos que el espíritu humano fue formado también con el aliento divino. Al contacto del aliento divino con el cuerpo se formó tanto el alma como el espíritu humanos, ¿cómo puede ser esto posible? La Biblia lo define como misterio (Ecl. 11:5). El espíritu es una especie de depósito donde el Espíritu de Dios puede morar, a la vez que la conciencia del hombre y la capacidad de entendimiento espiritual, intuición o discernimiento. Según 1 Tesalonicenses 5:23 y Hebreos 4:12 el hombre es un ser tripartita: tiene tres partes, espíritu, alma y cuerpo. En el alma tenemos la mente (Pr. 2:10; 19:2; 24:14; Sal. 139:14; 13:2; Lam. 3:20); la voluntad (Job 7:15; 6:7; 1 Cr. 22:19; Núm. 30 “ligar el alma”; Sal. 27:12 se traduce la palabra hebrea para “alma” como “voluntad”, lo mismo que en Sal. 41:2 y Eze. 16:27); y las emociones (amor: 1 Sam. 18:1; Cant. 1:7; Sal. 42:1; odio: 2 Sam. 5:8; Sal. 107:18; Eze. 36:5; gozo: Is. 61:10; Sal. 86:4; aflicción: 1 Sam. 30:6; Jueces 10:16; deseo: 1 sam. 20:4; Dt. 14:26; Ez. 24:25; Jer. 44:4). En el espíritu tenemos la conciencia (compare Rom. 9:1 con 8:16; 1 Cor. 5:3; Sal. 34:18; 51:10); comunión o capacidad de relación con Dios (Jn. 4:24; Rom. 1:9; 7:6; Efesios 6:18; Lc. 1:47; Rom. 8:16; 1 Cor. 6:17); intuición (1 Cor. 2:11; Mr. 2:8). En el caso del cuerpo, por su obviedad no hace falta describir su cabeza, entrañas y miembros.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:8

Comentario general

2.8 El huerto del Edén no se produjo por la tierra como un acto secundario de creación; sino que fue plantado directamente por Dios. Así como el hombre fue formado, así su habitad, el Edén, también fue formado. Dios usó de ternura para crear el mejor ambiente donde pasearse con el hombre. Edén significa “deleite”. El placer es idea de Dios. La vida cristiana plena está llena de deleite. Al oriente, el sol sale por el oriente, hacia esa dirección plantó Dios el huerto. El hombre debe vivir “de cara al sol”; esto es, con la mirada en el futuro y a lo nuevo que vendrá, viviendo por fe. Y puso allí al hombre que había formado. ¿Dónde debes vivir? Donde Dios coloque tu vida allí estará tu deleite. El Formador es también el Colocador. A Dios pertenecen los límites de la habitación de todos los hombres (Hech. 17:26).

— Roberto Tinoco

Génesis 2:9

Comentario general

2:9 Los dos árboles dividen las dos opciones que el ser humano tiene durante toda su vida: o actúa basado en lo bueno y malo o actúa por la vida de Dios. Dios es bueno. Él desea el bienestar humano. No sólo creó el alimento para la subsistencia del hombre, sino que lo creó deleitoso aún a la vista, no sólo al paladar. La alimentación deleitosa es parte fundamental del hombre, por eso es que Dios mismo vino en forma de alimento, Él es el pan de vida (Juan 6:35). Cristo es nuestro deleite y así como el hombre permanece comiendo constantemente, así nuestra vida eterna radica en disfrutar constantemente a Cristo. Comer a Cristo nunca será una carga, sino un deleite. Cristo es la vida (Juan 1:4); y Él es el árbol de vida (Juan 6:51). Leemos: también el árbol de vida en medio del huerto. El centro de la vida es Cristo. La vida no está en la orilla del huerto, sino al centro. La vida del hombre consiste en hacer de Cristo su centro. Orbitamos en derredor de Él dependiendo de Él lo mismo que la tierra depende del sol. La historia se trata de Él no de mí. También el árbol de la vida fue nacido como el resto de los árboles. Cristo tomó forma de hombre semejante a sus hermanos (Fil. 2:7; Heb. 2:14, 17) encarnándose en el vientre de una virgen (Luc. 2:10-11; Juan 1:14; Mat. 1:23; Gál. 4:4). Y el árbol de la ciencia del bien y del mal, ¿cómo puede ser Cristo el centro a no ser que existan más opciones a elegir? Dios hizo nacer al árbol de la vida en medio del huerto, pero a su lado hizo nacer también la oportunidad de elección: el árbol de la ciencia. Dicho árbol representa la existencia humana basada en el hombre mismo sin fiarse en Dios y apoyado en su propia prudencia. Esto es independencia de Dios, y por cuanto es independencia de la vida, significa muerte.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:10

Comentario general

2.10 El río de Dios estaba en el Edén, fue visto por Ezequiel (Eze. 47) y lo vemos al final de la Biblia (Apoc. 22:1-2). Donde está el árbol de la vida también estará el río de vida. Quien cree en Cristo recibe también al Espíritu de Vida, el cual fluirá en él como ríos de agua viva (Juan 7:38-39). El Espíritu riega el huerto. La vida de la iglesia depende del Espíritu Santo. Él es el Consolador, el Guía, el Santificador y el Maestro; Él es todas las cosas para la iglesia. Regar es nutrir, el Espíritu nos nutre de Cristo para vivificarnos. El río sale de Edén. En Apocalipsis lo vemos fluir del trono (Apoc. 22:1); de manera que Dios tenía su trono en Edén. La vida del Espíritu fluye de la autoridad del reino. Somos vivificados a medida que estamos bajo el trono de Dios. Tenemos tanto de su Espíritu como Dios tenga de nosotros. Y de allí se repartía en cuatro brazos, el río de vida es el Espíritu de vida que alimenta de vida toda la creación. El cuatro es número bíblico de las cosas creadas y el Espíritu tiene vida para todas ellas. No hay cuatro vidas, sino una sola y ésta se reparte, es decir, es suficiente para todas las criaturas aún cuando se manifiesta en menor o mayor grado según las mismas.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:11

Comentario general

2.11-12 Pisón significa “corriendo” en el sentido de fluir libremente. La tierra de Havila representa la humanidad misma, Havila significa “arenal”. El hombre fue hecho del polvo y la humanidad es como un gran arenal. El primer brazo del río rodea todo el arenal; el fluir libre del Espíritu satisface al mundo; allí se encuentra el oro. La naturaleza divina simbolizada en el oro está al alcance del mundo por el fluir del Espíritu Santo. No es cualquier oro, sino el mejor oro, porque no se trata de cualquier vida, sino de la naturaleza divina. El fluir del Espíritu transforma al hombre de polvo a oro. Allí hay también bedelio, el cual representa las riquezas de la abundante provisión de Cristo. La palabra bedelio solo vuelve a mencionarse en la Biblia con respecto al color del maná (Núm. 11:7), de manera que el bedelio se relaciona con la provisión de Cristo, Él es el verdadero Maná o pan del cielo para la vida del hombre (Juan 6:32-48). No sabemos si el bedelio era una piedra hecha de resina amarillenta o si se trata de una perla (más probablemente una perla); pero sea lo uno o lo otro, simboliza riquezas conseguidas por transformación. El río del Espíritu transforma al hombre produciendo las riquezas necesarias para la Casa de Dios (recuerda que la Nueva Jerusalén, la iglesia gloriosa, está hecha de oro, perlas y piedras preciosas). Y ónice, es el quinto cimiento de la Nueva Jerusalén y tiene significado similar al berilio. También se hallaba en el pectoral del sumo sacerdote. El fluir del Espíritu lleva al hombre al corazón de Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:12

Comentario general

2.11-12 Pisón significa “corriendo” en el sentido de fluir libremente. La tierra de Havila representa la humanidad misma, Havila significa “arenal”. El hombre fue hecho del polvo y la humanidad es como un gran arenal. El primer brazo del río rodea todo el arenal; el fluir libre del Espíritu satisface al mundo; allí se encuentra el oro. La naturaleza divina simbolizada en el oro está al alcance del mundo por el fluir del Espíritu Santo. No es cualquier oro, sino el mejor oro, porque no se trata de cualquier vida, sino de la naturaleza divina. El fluir del Espíritu transforma al hombre de polvo a oro. Allí hay también bedelio, el cual representa las riquezas de la abundante provisión de Cristo. La palabra bedelio solo vuelve a mencionarse en la Biblia con respecto al color del maná (Núm. 11:7), de manera que el bedelio se relaciona con la provisión de Cristo, Él es el verdadero Maná o pan del cielo para la vida del hombre (Juan 6:32-48). No sabemos si el bedelio era una piedra hecha de resina amarillenta o si se trata de una perla (más probablemente una perla); pero sea lo uno o lo otro, simboliza riquezas conseguidas por transformación. El río del Espíritu transforma al hombre produciendo las riquezas necesarias para la Casa de Dios (recuerda que la Nueva Jerusalén, la iglesia gloriosa, está hecha de oro, perlas y piedras preciosas). Y ónice, es el quinto cimiento de la Nueva Jerusalén y tiene significado similar al berilio. También se hallaba en el pectoral del sumo sacerdote. El fluir del Espíritu lleva al hombre al corazón de Dios.

— Roberto Tinoco

Comentario general

2.13 Gihón significa “turbulencia” en el sentido de aguas turbulentas. El fluir del Espíritu es poderoso. Se necesita que sea así a causa de la tierra de Cus; la primera civilización se produjo en Cus y era maligna. De Cus surgió Nimrod y Babel. Más ¡bendito sea Dios que el fluir del Espíritu es turbulento y poderoso para rodear toda la tierra de Cus! Su Espíritu llena la tierra. El primer brazo del río tuvo gran relación con la Nueva Jerusalén, como vimos; el segundo brazo se relaciona con Babilonia. ¡Cuán maravilloso es Dios que su Espíritu ha fluido en ambos extremos!

— Roberto Tinoco

Génesis 2:13

Comentario general

2.13 Gihón significa “turbulencia” en el sentido de aguas turbulentas. El fluir del Espíritu es poderoso. Se necesita que sea así a causa de la tierra de Cus; la primera civilización se produjo en Cus y era maligna. De Cus surgió Nimrod y Babel. Más ¡bendito sea Dios que el fluir del Espíritu es turbulento y poderoso para rodear toda la tierra de Cus! Su Espíritu llena la tierra. El primer brazo del río tuvo gran relación con la Nueva Jerusalén, como vimos; el segundo brazo se relaciona con Babilonia. ¡Cuán maravilloso es Dios que su Espíritu ha fluido en ambos extremos!

— Roberto Tinoco

Génesis 2:14

Comentario general

2.14 Hidekel significa “rápido”. Es el río Tigres (griego). Dicho río fluye hacia el oriente de Asiria. Asiria significa “tierra habitada”. Donde Cristo sea el sol, el Espíritu será el río. Mientras Cristo es el Sol de Justicia saliendo del oriente a todos los hombres, el Espíritu es la vida fluyendo hacia ellos. Y el cuarto río es el Eufrates; Eufrates significa “fructífero”. Sólo a través del río de Dios el hombre produce fruto. Jesús dijo: os he puesto para que vayáis y llevéis fruto y también, separados de mí nada podéis hacer. El Eufrates fue designado como el límite de la tierra prometida; ¿cuál es el límite de la vida cristiana? ¿Hasta dónde se puede decir de alguno que en verdad es cristiano? El límite es el fruto. Sin fruto está fuera de la vida cristiana genuina. El primer brazo habla del fluir del río a partir del trono de Dios. Es similar al evangelio según Mateo donde vemos el reino de Dios y la autoridad apropiada para el fluir de la vida. Allí está el Mesías y la vida divina (oro). El segundo brazo habla de poder y turbulencia. Es similar al poderoso Siervo de Dios presentado en el evangelio de Marcos. El tercer brazo presenta al rápido mover de Dios entre la tierra habitada. Es como el evangelio de Lucas donde el Hijo del Hombre impacta la tierra habitada con la gloria de Dios. Y, por último, el cuarto brazo habla del abundante fruto de la manifestación de la vida divina. Similar al evangelio de Juan donde el Hijo de Dios en su divinidad nos muestra la forma de fructificar por intimar con Él.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:15

Comentario general

2.15 La historia humana comienza con un traslado y terminará también con un traslado. Dios no mandó a Adán que entrara al huerto, sino que lo tomó y lo introdujo en él. Al final de la historia vemos nuevamente el traslado de los santos de la tierra al cielo (1 Cor. 15:51-54; 1 Tes. 4:16-17). No podemos entrar a la habitación de Dios, a menos de que seamos introducidos por Él; como Enoc fue transpuesto (Heb. 11:5), y como la sulamita fue llevada por el Amado a sus cámaras (Cant. 1:4; 2:4). Sospecho que aún el sumo sacerdote era transpuesto del Lugar Santo al Lugar Santísimo a través del incensario como una “puerta giratoria”. Pero cuando Dios expulsó al hombre del huerto no lo trasladó, sólo lo echó. Es muy diferente salir a entrar (aunque quizá el término más correcto no debiera ser entrar, sino subir). Edén significa “deleite”. Un huerto es un lugar de cultivo y labranza. Edén es figura de la iglesia como la labranza de Dios donde el Nuevo Hombre se desarrolla. Por un lado es un deleite y por otro es una labranza. Es el lugar de reunión con Dios para deleitarnos con Él y ser transformados a su imagen. En el reino de Dios el deleite y el proceso de crecimiento van juntos. Buscar el deleite sin crecimiento es como “masturbación espiritual”; pero buscar el crecimiento sin deleite es como reproducción en probeta. Dios desea que nos desarrollemos en su deleite. Sigue diciendo el texto: Para que lo labrara y lo guardase. Labrar era necesario para colaborar con Dios; sólo si había hombre para labrar la tierra Dios enviaría la lluvia. El fruto se produce con la gracia de Dios y el esfuerzo del hombre (2 Tim. 2:1). Pero, ¿por qué debía el hombre guardar el huerto? Y ¿de quién debía guardarlo? La serpiente en el huerto responde la pregunta. Adán parece haber sido efectivo para labrar el huerto, pero fue ineficaz para guardarlo o protegerlo. Hay personas productivas que terminan cayendo. El fruto no es garantía de victoria, sino de vida; pero la vida debe además vencer. Un evangelista puede ser exitoso para ganar almas, pero aún así ser eliminado (1 Cor. 9:27). Debemos labrar y también guardar. Un buen agricultor no sólo mira por la producción del fruto, sino que también protege la cosecha. Se necesita el ministerio pescador de almas de Pedro, pero también el ministerio tejedor de redes de Juan para retener la pesca.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:16

Comentario general

2.16 Dios no ordena al hombre que coma, sino que le restringe lo que debe comer. La vida no tiene necesidad de ser estimulada para comer; pero la vida imperfecta necesita ser restringida para comer adecuadamente. Un bebé recién nacido de seguro tendrá hambre y buscará comer; sin embargo, a causa de su inmadurez debe ser vigilado en su alimentación. Lo mismo sucede con los creyentes, mientras son niños es imperativo guiarles en su nutrición. Dios nunca empieza por las prohibiciones, sino por las provisiones. Es necesaria la provisión para poder obedecer la prohibición. Lo que Dios da es por mucho superior a lo que Dios prohíbe. Dios permitió al hombre comer de todo árbol y sólo le prohibió uno. El porcentaje de la bendición siempre es mayor a la restricción. Dios es bueno y generoso; jamás procura la escasez de sus hijos. Su vida es abundante. El hombre tenía permiso de comer, pero no estaba obligado por Dios a ello. Le dijo: podrás, esto es, tienes permiso y capacidad de hacerlo; pero de ti depende que lo hagas. El rey Asuero dio generosamente a sus invitados vino y comida, pero mandó que no se le obligase a nadie participar de ellos y que todo se hiciese conforme al gusto de cada uno de ellos (Ester 1:7-8). Los recursos estarán disponibles de parte de Dios, pero el utilizarlos será prerrogativa humana; Dios no gusta de romper la voluntad y libre elección de los hombres.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:17

Comentario general

2.17 Dios se reservó un árbol para sí mismo y dejó el resto para el hombre. El principio del diezmo aparece desde el Edén, lo mismo que el principio de prosperidad. ¿Por qué prohibió Dios el árbol de la ciencia? ¿Acaso era un árbol malo? Desde luego que no, por cuanto todo lo que Dios creó es bueno (Gen. 1:12; 1 Tim. 4:4). Dios prohibió el árbol de la ciencia como una prueba para el hombre. Dios nunca entrega autoridad y poder sin poner primero a prueba a quien se lo entrega; aún su propio Hijo tuvo que ser primero aprobado al ser tentado por Satanás en el desierto antes de comenzar su ministerio en el poder del Espíritu Santo (Lucas 4:13-14). Esta es la herencia por madurez mientras el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo (Gal. 4:1-2); más una vez que adquiere madurez, puede reclamar su herencia. Adán recibió el señorío sobre la creación por cuanto era hijo y heredero, pero necesitaba ser probado y aprobado para ejercer la autoridad sobre ella. Fue precisamente en esto en lo que fue hallado falto. En sí mismo, el árbol de la ciencia del bien y del mal era ya una enseñanza, pues aún sin comer de él, daba testimonio de lo que ante Dios era considerado como bueno y como malo. No había necesidad de comerlo para conocer el bien y el mal desde la perspectiva de Dios; mientras que comerlo traería dicho conocimiento desde la perspectiva rebelde. El árbol de la ciencia del bien y del mal era pleno conocimiento y experiencia acerca del bien y del mal. Por su parte, el árbol de la vida era literalmente vida. Toda la historia humana ha estado fundada alrededor de estos dos árboles: escogemos diariamente vivir, ya sea bajo el árbol de la ciencia del bien y del mal, o por medio del árbol de la vida. El árbol de la ciencia implica tomar decisiones, es decir, ejercer la voluntad en torno a lo que al hombre le parece que está bien o que está mal; mientras que el árbol de la vida se enfoca en actuar como resultado natural de la vida de Dios en el hombre. Porque el día que de él comiereis, ciertamente morirás. Vivir según el criterio personal de si está bien o no puede parecer práctico y bueno; y de hecho lo es hasta cierto punto; pero finalmente lleva a la muerte. ¿Y cómo lleva a la muerte? Separando al hombre de la vida, a saber, de Dios. Si el hombre puede actuar en su propio juicio sin Dios, terminará secándose y muriendo. Y que digo terminará, si desde el instante que elige vivir por sí mismo a muerto respecto del Señor; Dios dijo que el mismo día que comiere del árbol de la ciencia moriría. Hay muerte incipiente como la enfermedad y la vejez; pero hay muerte inmediata como el apartarse de Dios. El término ciertamente implica que si bien el hombre parecía continuar con vida, una vez que comió del fruto prohibido ya era considerado en cuanto al reino de Dios como muerto.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:19

Comentario general

2.19 Le creó la necesidad de compañía (como Dios que estaba solo); además el hombre definió la personalidad de los animales como señor de la tierra. ¿Sabes quién eres y porqué estás aquí? La creación de las bestias, de las aves y de los seres vivientes fue un acto de la Palabra de Dios en los días quinto y sexto; y fueron las aguas y la tierra las que los produjeron por la Palabra de Dios; sin embargo, en este pasaje dice que Dios los formó para traerlos a Adán, ¿acaso son una creación posterior? ¿Fueron estas aves creadas de la tierra y no del agua como las demás? ¿Y fueron creados después de Adán? El sentido común nos indica que no es así, puesto que carece de sentido hacer tal cosa. Sin embargo, cuando Dios los creó ya estaban dentro del propósito de ser traídos a Adán. Y acerca de que los formó, solo fueron formados respecto de haber sido producidos por las aguas y la tierra por la Palabra de Dios dada a las aguas y a la tierra. Adán puso nombre a todos los animales; él era el señor y padre de la primera creación. Cuando Jesús fue encarnado, Dios Padre puso el Nombre. Del Padre Celestial toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra; de manera que Adán estaba ejerciendo un privilegio de Dios. Sin embargo, no pasemos desapercibido que Dios no le trajo a Adán a los peces del mar ni a los reptiles, ¿por qué? Por cuanto representan a los seres espirituales “bajo la tierra”, a saber, Satanás, espíritus malignos y demonios. Adán no vendría a ser padre de ellos.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:20

Comentario general

2:20 Fue necesario que Adán tuviera el arduo trabajo creativo de inventar nombre a todos los animales para darse cuenta de cuán solo se encontraba. Todos los animales estaban en pareja, pero no encontró la suya. Así también Dios en la eternidad sintió la necesidad de expresar su amor. Creó toda clase de criaturas celestiales, más no le produjeron satisfacción, nadie era como Él. Ni querubines ni serafines, ni arcángeles ni ángeles, ninguno semejante a Él. Por eso creó la iglesia, la cual es el Nuevo Hombre a imagen y semejanza de Dios con quien puede pasar la eternidad en amor. Todo el trabajo creativo de Dios no le satisface hasta no crear al hombre; como a Adán no le satisfizo nada antes de Eva.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:21

Comentario general

2:21 Figura de Cristo muerto para producir la iglesia. La primera anestesia fue aplicada por Dios. Este sueño es símbolo de la muerte. Cristo obtiene a su Esposa después de morir y resucitar. Jamás entenderemos la realidad de la iglesia como Esposa del Cordero a no ser que experimentemos muerte y resurrección. Y solo podremos ser la Esposa del Cordero, su compañía eterna, si primero vivimos como su Cuerpo, la unidad de la iglesia. Fue Matthew Henry quien escribió: “Dios tomó a la mujer del costado del hombre; no se sus pies para que no fuese pisoteada por él, ni de su cabeza para que no lo gobernara; sino de su costado, bajo el brazo para ser protegida y cerca del corazón para ser amada”. La mujer fue sacada del costado herido del varón; así la iglesia es sacada del costado de Cristo cuando fue herido en el Calvario por la lanza del soldado romano. Dios cerró la herida de Adán. También, Dios cerró las heridas de Cristo. El Cuerpo de Cristo, la iglesia, no debe presentar heridas abiertas; tal cosa manifiesta obra inconclusa y estado de muerte, pues Dios no despertó a Adán sin cerrarle primero su costado y Dios no avivará a su iglesia mientras tenga heridas abiertas. ¡Vivamos en resurrección!

— Roberto Tinoco

Génesis 2:22

Comentario general

2.22 Dios no usó polvo de la tierra para crear a la mujer, sino al hombre porque Dios no crea a su iglesia con materiales distintos a Cristo. Cuando Dios creó al hombre se “ensució” las manos con tierra, pero cuando formó a la mujer “se manchó” las manos con sangre. Cristo es Adán en su humillación y Eva es la iglesia en su redención. Todo lo que pasa por la sangre es redimido y santificado; así es la mujer y así debe ser honrada, pues así es la iglesia también, redimida y santificada. Dios no se quedó con lo que tomó del hombre, sino que le regresó la costilla en forma de mujer. Dios jamás se queda con algo que el hombre le de, pues el hombre no puede enriquecer a Dios; Él siempre le regresará multiplicado al hombre su ofrenda. Ninguno podrá decir que le ganó a Dios en generosidad. Dios no creó otro hombre, sino una mujer. Solo hay un Dios y solo hay una iglesia. La aberración del homosexualismo es idolatría moral. Dios no creó dos o tres mujeres, sino sólo una, por cuanto sólo uno era el hombre. La aberración del adulterio es división espiritual: ¿acaso hay dos cuerpos de Cristo? ¿Tiene Él dos o tres esposas? ¿No es solo una su iglesia? Un cuerpo dividido está muerto; así una casa dividida no permanece; más de un cónyuge es muerte. Dios hizo a la mujer y luego la trajo al hombre; ¿a dónde la había llevado? ¿Dónde tiene Dios su laboratorio? Algunos han dicho que mientras el hombre fue creado en la tierra, la mujer fue creada en el cielo. No hay base bíblica para esto. Sólo había otro sitio a donde pudiera llevarla, y este era fuera del huerto, la misma tierra o cuna del hombre. Tanto el hombre como la mujer tenían que ser transpuestos para ser introducidos al huerto. La glorificación es requisito indispensable para entrar o subir a la Presencia de Dios, que en este caso, se hallaba en el Edén. Dios trajo la mujer al hombre. El matrimonio perfecto es presentado por Dios. Fue Eliezer, el siervo de Abraham, quien trajo la mujer para Isaac, el hijo de la promesa. Es el Espíritu Santo quien llevará la Esposa al Cordero. Puedo pensar que fue también el Espíritu de Dios quien llevó a la mujer delante del hombre. La Biblia comienza en una boda y termina también en una boda. Comienza con Adán y Eva y termina con Cristo y la iglesia. Mira estos símbolos claramente explicados en 2 Corintios 11:2 y Efesios 5:32.

— Roberto Tinoco

Génesis 2:23

Comentario general

2.23 Fue tal el impacto de la mujer para Adán que profetizó. El buen matrimonio impulsa la palabra profética. ¿Y qué profetizó Adán? Que era uno hasta la médula con la mujer, que ella era una parte de él, y que por tanto, debía tener el mismo nombre. En otras palabras, que la iglesia es Cristo y se llama Cristo. Pablo usa este versículo demostrando que prefigura a Cristo y la iglesia en Efesios 5:30. La mujer fue tomada del varón lo que significa que antes de ser hecha aparte de él, ya estaba en él.

— Roberto Tinoco

Comentario general

2.24 Por tanto significa que, como resultado de ser uno, deben estar separados de los demás. El matrimonio requiere exclusividad, ambos dependen el uno del otro sin más intervención que la de Dios en ellos. La unidad, para ser tal, requiere de separarse de lo que no es parte de dicha unidad. Primero es “dejará” y luego “se unirá”. Quien no se separa para Cristo jamás será uno con Él. Este “dejará” no se refiere sólo a cosas pecaminosas, sino aún a personas amadas, como el padre y la madre. El amor requiere absoluta exclusividad. La unión de la carne (no del alma) se refiere a la relación conyugal. No existe acto más íntimo que la relación conyugal. Así como el hombre se une a su mujer y son una sola carne; así el creyente que se une al Señor es un espíritu con Él. La relación con Dios es sexualidad espiritual; por eso dice la Escritura: ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Cor. 6:16-19).

— Roberto Tinoco

Génesis 2:24

Comentario general

2.24 Por tanto significa que, como resultado de ser uno, deben estar separados de los demás. El matrimonio requiere exclusividad, ambos dependen el uno del otro sin más intervención que la de Dios en ellos. La unidad, para ser tal, requiere de separarse de lo que no es parte de dicha unidad. Primero es “dejará” y luego “se unirá”. Quien no se separa para Cristo jamás será uno con Él. Este “dejará” no se refiere sólo a cosas pecaminosas, sino aún a personas amadas, como el padre y la madre. El amor requiere absoluta exclusividad. La unión de la carne (no del alma) se refiere a la relación conyugal. No existe acto más íntimo que la relación conyugal. Así como el hombre se une a su mujer y son una sola carne; así el creyente que se une al Señor es un espíritu con Él. La relación con Dios es sexualidad espiritual; por eso dice la Escritura: ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Cor. 6:16-19).

— Roberto Tinoco

Génesis 2:25

Comentario general

2.25 La exclusividad lleva a la unidad; y la unidad vive en intimidad. Antes del pecado el hombre y su mujer estaban desnudos, sin embargo, su vestidura era de gloria. Era como si estuviesen vestidos de luz; por eso es que una vez que pecaron conocieron (como descubriendo) que estaban desnudos. El pecado destituye, es decir, arrebata, quita o roba la gloria de Dios (Rom. 3:23). Sin pecado no hay culpa y sin culpa no hay vergüenza. Cubiertos de gloria no se necesita lo terrenal.

— Roberto Tinoco

🔴
🔴