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Génesis 20

Abraham engaña a Abimelec

1De allí partió Abraham a la tierra del Neguev, y acampó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar.🗨 2Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara.🗨 3Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.🗨 4Mas Abimelec no se había llegado a ella, y dijo: Señor, ¿matarás también al inocente?🗨 5¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? con sencillez de mi corazón y con limpieza de mis manos he hecho esto.🗨 6Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases.🗨 7Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si no la devolvieres, sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos.🗨 8Entonces Abimelec se levantó de mañana y llamó a todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera.🗨 9Después llamó Abimelec a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿En qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan grande pecado? Lo que no debiste hacer has hecho conmigo.🗨 10Dijo también Abimelec a Abraham: ¿Qué pensabas, para que hicieses esto?🗨 11Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer.🗨 12Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer.🗨 13Y cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú harás conmigo, que en todos los lugares adonde lleguemos, digas de mí: Mi hermano es.🗨 14Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer.🗨 15Y dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti; habita donde bien te parezca.🗨 16Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para con todos; así fue vindicada.🗨 17Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos.🗨 18Porque Jehová había cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Génesis 20:1

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20.1 ¿Por qué se fue Abraham de Hebrón? El patriarca viajó hacia el sur, este parecía un viaje de regreso o al menos no de bendición. Pudo haber sido motivado por la destrucción de Sodoma y Gomorra. Abraham podía estar pensando: “que duro ha sido todo esto, esta tierra ha sido quemada junto con sus habitantes, tengo que irme lejos de aquí”. También estaba el hecho de la desgracia de su sobrino Lot, pero parece poco probable que quisiera irse para abandonarlo. Pienso que Abraham se fue porque decidió continuar recorriendo la tierra. Las terribles circunstancias vividas le hicieron recordar su carácter peregrino; Lot se había estacionado en la ciudad y sufrió consecuencias, al tiempo, Abraham dejó de viajar quedando en Hebrón; ahora se dolía en su corazón, pues sabía que no debió haber llevado consigo a su sobrino desde el principio, así que recordó la encomienda dada por Dios cuando se separó de Lot: Y Yahwéh dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Yahwéh (Gen. 13:14-18). La vida cristiana es un caminar no un sentarse. Algunos ven la vida cristiana solo como reposo, pero es actividad; es transitar de lo natural a lo sobrenatural; ir de la razón humana a la fe. En ocasiones llegamos a tal victoria espiritual que nos quedamos allí, estamos en nuestro encinar de Mamre, nuestro propio Hebrón. ¿Quién desea seguir viajando? Tenemos altar donde Dios se manifiesta así que olvidamos el carácter peregrino y nos establecemos allí. Pero Dios desea llevarnos a otros lugares espirituales, a nuevos niveles de desarrollo, a altares con diferentes manifestaciones de Dios. Hay más tierra por recorrer, el reino es más extenso de lo que pensamos y necesitamos caminar sus experiencias al norte y al sur. Dejar de viajar es dejar de vivir. Establecerse es no experimentar nuevas manifestaciones del reino de Dios; es pensar que ya alcanzamos todo o que lo que tenemos es suficiente. …a la tierra del Neguev, y acampó entre Cades y Shur -Abraham viajó por la ruta que habrían de tomar sus descendientes en sentido inverso cuando salieran de Egipto en el Éxodo para entrar a Canaán. También esa tierra debía ser reconocida para ser adquirida; ¿cómo pasarían por allí sin que fuese su herencia? Los padres debemos pisar la tierra que andarán nuestros hijos. Especialmente los padres espirituales debemos ser experimentados en los caminos de Dios para preparar el camino que andarán nuestros hijos rumbo a la conquista de su llamado. Un padre espiritual es inquieto y no deja sitio por pisar para sus descendientes. Abraham ya había estado en el Neguev antes (12:9), cuando viajó a Egipto, pero su regreso fue como un retomar el peregrinaje. Neguev significa “seco”. Dicha sequedad lo llevaría a retomar antiguos pecados. Acampó entre Cades (“sagrado”, santuario) y Shur (“muro”); puso su tienda en el límite de lo sagrado, la frontera espiritual. Debido a esto fue que volvió a cometer el mismo pecado de mentir sobre su esposa, arriesgándola nuevamente y trayendo descrédito sobre su vida. La vida cristiana tiene fronteras, quien gusta de andar en el borde suele caerse al otro lado. …y habitó como forastero en Gerar -Gerar significa “montañoso”. Abraham continuaba buscando lugares altos como habitación, aunque esta vez nada se dice que haya edificado un altar a Dios. Otra razón para la caída que se avecinaba. En el pasado solía edificar un altar antes de su tienda (por ejemplo, en Hebrón de donde venía), en esta ocasión, descuidadamente pone habitación sin devoción. No hay vida cristiana genuina sin vida de adoración. No hay verdaderas alturas sin el Altísimo. Era forastero en su propia tierra (Heb. 11:9); ¿y no es lo mismo con los cristianos, extranjeros en la tierra siendo herederos del mundo?

— Roberto Tinoco

Génesis 20:2

Comentario general

20:2 La falta de altar y el vivir en el borde de la fe, trajeron un episodio vergonzoso en la vida del patriarca; de hecho, fue pecado “de segunda vez”. Ya antes había negado que Sara era su esposa llamándola hermana en Egipto hacía veinticinco años y vaya líos en los que se metió (Gen. 12:11-19). ¿Por qué volvió a hacer lo mismo? Porque esta vez, como aquella, viajaba sin altar. El hombre peca por sed, al estar vacío de Dios se llena de otras cosas. También sucede que si el hombre sale bien librado la primera vez, se arriesga a una segunda; fue Sansón el que dijo: “esta vez saldré como las otras veces” (Jueces 16:20). El peligro de repetir los pecados es convertirlos en un hábito. Cuando el pecado es hecho hábito se transforma en una atadura y requiere liberación, además de volverse generacional pasándolo a los hijos. Este episodio revela que Abraham conservaba el pecado de mentira, producto del temor, escondido en el corazón. La mayoría de las mentiras se originan por el miedo, pero esto no lo justifica. El asunto es que los pecados suelen esconderse con el tiempo, hay pecados no confesados a Dios que por no haber tenido consecuencias inmediatas visibles se dejan al olvido permitiéndoseles agazaparse en el alma. Dios no sólo desea librarnos de las consecuencias del pecado, sino del pecado mismo. Cuida no dejar pasar el tiempo sin arrepentirte de todos y cada uno de tus pecados, pues de otro modo volverán a aparecer tarde o temprano. El arrepentimiento y la confesión desarraigan el mal del corazón; pero el pecado no confesado es pecado no perdonado. Y Abimelec, rey de Gerar envió y tomó a Sara. Abimelec es más un título que un nombre propio; significa “mi padre es rey”; denotando abolengo o ascendencia real, nobleza. Cuando Abraham llegó a la ciudad montañosa de Gerar y mintió respecto de su esposa Sara, expuso no solo a su mujer, sino a todo el plan de Dios sobre la Simiente prometida. Nuestras decisiones no son solo respecto de nosotros, todo el vivir de los llamados tiene trascendencia eterna, la relevancia de nuestras decisiones debe motivarnos a elegir bien. Es por eso que Dios interviene en el siguiente versículo, por amor de su Nombre y a causa de su plan. Ningún llamado puede decir: “se trata de mi vida”; pues ante la elección, se trata de Su vida. Me sorprende que Abimelec tomara a Sara, pues la edad de esta mujer oscilaría por los noventas. ¿Era hermosa a esa edad como para ser codiciada por un rey? Evidentemente se trata de un caso sobrenatural, Dios había hermoseado a Sara con miras a su Simiente.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:3

Comentario general

20.3 Dios defiende a sus llamados para defender su plan. El hecho de que Abraham no interviniera no implica que Dios se cruzaría de brazos. Dios está activo. No me gusta la idea de un dios ausente que impávido ve a los seres humanos destruirse. Dios es Señor de los asuntos humanos. Abraham se equivocó con mayúsculas, pero Dios intervino; de eso se trata el Pacto. Dios habla en sueños. De hecho, habla de todas las formas como el hombre pueda oírle. Hubo un profeta al que le habló mediante una asna (Num. 22), algo le estaba diciendo. En el caso de Abimelec le habló en sueños, similar a otros reyes de la Biblia; y es que no es fácil conseguir la atención de un rey. Hay personas a las que solo dormidas se puede acceder. Y no solo le habló, Dios vino a Abimelec. La Palabra de Dios es una manifestación de Dios. El mensaje fue de muerte. Tomar la mujer de Abraham tenía pena capital; no solo porque era casada, sino porque era la mujer de un profeta, que, dicho sea de paso, era amigo de Dios. Pero además de eso, era motivo de muerte, pues Sara representa a la iglesia, la mujer corporativa de Dios que da a luz su Simiente prometida. Jamás ha prosperado quien ha tocado al pueblo de Dios. “No toquéis la niña de mis ojos” –sentencia Dios (Zac. 2:8-9).

— Roberto Tinoco

Génesis 20:4

Comentario general

20.4-5 No es común encontrar un dialogo perfectamente estructurado y lógico en sueños, pero no se trataba de un sueño común, sino del encuentro entre Dios y la conciencia del rey. Una plática entre espíritus. No se había llegado a ella, significa que no había tenido relaciones sexuales con ella. Abimelec no usa esto como parte de su argumento, el solo hecho de llevarla su harem le hace sentir culpa, pero se defiende aclarando que él fue engañado por Abraham y por la esposa de Abraham. En este sentido y solo respecto de Sara, es inocente, de corazón sencillo y limpio de manos. No cabe duda de que la medida de limpieza del Antiguo Pacto era bastante relajada en relación a la medida del Nuevo Pacto, la cual es interior. ¿Un hombre que posee un harem es inocente, sencillo y limpio? La palabra de Abraham a Abimelec nos muestra que decir la verdad o medias verdades también puede ser una forma de engaño. Cuando esto sucede deja de ser la verdad. La verdad como tal no sólo se basa en la información, sino también en la intención.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:5

Comentario general

20.4-5 No es común encontrar un dialogo perfectamente estructurado y lógico en sueños, pero no se trataba de un sueño común, sino del encuentro entre Dios y la conciencia del rey. Una plática entre espíritus. No se había llegado a ella, significa que no había tenido relaciones sexuales con ella. Abimelec no usa esto como parte de su argumento, el solo hecho de llevarla su harem le hace sentir culpa, pero se defiende aclarando que él fue engañado por Abraham y por la esposa de Abraham. En este sentido y solo respecto de Sara, es inocente, de corazón sencillo y limpio de manos. No cabe duda de que la medida de limpieza del Antiguo Pacto era bastante relajada en relación a la medida del Nuevo Pacto, la cual es interior. ¿Un hombre que posee un harem es inocente, sencillo y limpio? La palabra de Abraham a Abimelec nos muestra que decir la verdad o medias verdades también puede ser una forma de engaño. Cuando esto sucede deja de ser la verdad. La verdad como tal no sólo se basa en la información, sino también en la intención.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:6

Comentario general

20:6 Dios detuvo a Abimelec no solo por Él mismo y su plan y no solo por Abraham y por Sara, sino también por Abimelec. La justicia de Dios implica que detiene al hombre antes de que peque contra Dios cuando este es inocente e integro. De manera que todo pecado es consumado cuando es hallada maldad en el corazón del que lo comete; de esta manera ningún pecado será hallado justificable. Así pues, el hombre no peca tanto por débil como por malo. Todo pecado es contra Dios. El Señor impidió a Abimelec pecar contra Él cuando humanamente parecía ser un pecado contra Abraham. David confesó: contra ti, contra ti solo he pecado (Sal. 51:4) refiriéndose al pecado de adulterio y homicidio. La restauración implica restitución. Abimelec debía devolver a Sara a su marido. Si no ofrecía restitución moriría. Si una persona ha pecado y dice arrepentirse, pero no restituye lo agraviado, no puede evitar consecuencias de muerte, ya sea esta muerte incipiente como la enfermedad, muerte física o muerte espiritual. El juicio alcanza al pecador y a sus descendientes: morirás tu y todos los tuyos.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:7

Comentario general

20.7 A pesar de su falta, la autoridad estaba en Abraham, él era el profeta. Otra razón para la restitución, dijo Dios, fue porque es profeta y orará por ti y vivirás. Esta es la primera vez que se usa en la Biblia el término profeta (heb. Nabí). Su uso define el principio. El profeta es uno llamado y enviado por Dios y que intercede ante Él para traer vida al hombre; ya sea mediante la palabra profética o la oración. Un profeta es aquel que actúa como la boca de Dios a favor del hombre (Ex. 4:16; 7:1 se usa de nuevo nabí para profeta). Siendo que la primera vez que aparece el oficio profético en las Escrituras tiene relación con restaurar la esposa al profeta, es evidente que el oficio profético tiene como propósito edificar a la iglesia volviéndola a su carácter de esposa del Cordero mediante la Palabra de Dios y la intercesión. Es inmaduro pensar que el profeta debe dedicarse a regañar y corregir cuando su trabajo es edificar (Efesios 2:20; 4:11-13; 1 Cor. 14:3). Orará por ti y vivirás –así debe ser conocido el oficio profético, no como uno temible, sino como uno deseable. No se busca al profeta para conocer el futuro (distíngase nabí, “profeta”; de ro’eh y jozeh, “videntes”), sino para conocer a Dios y tener vida.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:8

Comentario general

20.8 El hombre que no se levanta temprano no se ha levantado del todo. Y el hombre que no obedece pronto nunca obedece completamente. Abimelec es un ejemplo de obediencia. Lo curioso es que por proteger a su reino y tratar de honrar al profeta, contó el sueño y exhibió el pecado de Abraham. No era el mejor ejemplo de discreción. No debiera llamarse a los siervos para enterarlos del mal, sino para enterarlos del bien; sin embargo, esto parece un símbolo rudimentario de presbiterio. ¿Qué haces tú cuando Dios te habla? ¿A quién le abres tus secretos? ¿Es conveniente contar lo íntimo a todos y a cada uno de los subordinados a uno? …y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos -Abraham fue exhibido en su pecado; primero, por su pecado, y segundo, por la demasiada apertura de Abimelec. El rey habló todas las palabras de su conversación con Dios a oídos de todos sus siervos. Es bueno hablar la Palabra de Dios, pero no es saludable hacer del conocimiento de los demás los pecados ajenos cuando éstos nos han sido revelados por el Señor. La Palabra dicha como conviene, cuán buena es. …y temieron los hombres en gran manera. El conocimiento es poder y no todo siervo (o casi ningún siervo) está preparado para usar ese poder. Cuando los siervos de Abimelec conocieron lo cerca que estuvieron del juicio de Dios a causa de que el rey tomó a la mujer de Abraham, tuvieron gran temor. El temor de Dios es el principio de la sabiduría, pero en este caso había sido despertado por el pecado del profeta de Dios. En otras palabras, no estaba fundado en una relación de ellos con Dios, sino en la desobediencia del hombre de Dios. ¡Cuánta vergüenza para un profeta ser causa de la inestabilidad del mundo! ¿No es contrario al llamado de un profeta exponer al mundo al juicio de Dios en vez de reconciliarlo con Él? Como ministro del evangelio debo asegurarme que mis obras no apesadumbran al mundo, sino lo bendicen, especialmente con la salvación; ¿por qué conocerán el “temor en gran manera” en vez del “amor en gran manera” de Dios? Somos ministros del Nuevo Pacto.

— Roberto Tinoco

Comentario general

20.8 El hombre que no se levanta temprano no se ha levantado del todo. Y el hombre que no obedece pronto nunca obedece completamente. Abimelec es un ejemplo de obediencia. Lo curioso es que por proteger a su reino y tratar de honrar al profeta, contó el sueño y exhibió el pecado de Abraham. No era el mejor ejemplo de discreción. No debiera llamarse a los siervos para enterarlos del mal, sino para enterarlos del bien; sin embargo, esto parece un símbolo rudimentario de presbiterio. ¿Qué haces tú cuando Dios te habla? ¿A quién le abres tus secretos? ¿Es conveniente contar lo íntimo a todos y a cada uno de los subordinados a uno? …y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos -Abraham fue exhibido en su pecado; primero, por su pecado, y segundo, por la demasiada apertura de Abimelec. El rey habló todas las palabras de su conversación con Dios a oídos de todos sus siervos. Es bueno hablar la Palabra de Dios, pero no es saludable hacer del conocimiento de los demás los pecados ajenos cuando éstos nos han sido revelados por el Señor. La Palabra dicha como conviene, cuán buena es. …y temieron los hombres en gran manera. El conocimiento es poder y no todo siervo (o casi ningún siervo) está preparado para usar ese poder. Cuando los siervos de Abimelec conocieron lo cerca que estuvieron del juicio de Dios a causa de que el rey tomó a la mujer de Abraham, tuvieron gran temor. El temor de Dios es el principio de la sabiduría, pero en este caso había sido despertado por el pecado del profeta de Dios. En otras palabras, no estaba fundado en una relación de ellos con Dios, sino en la desobediencia del hombre de Dios. ¡Cuánta vergüenza para un profeta ser causa de la inestabilidad del mundo! ¿No es contrario al llamado de un profeta exponer al mundo al juicio de Dios en vez de reconciliarlo con Él? Como ministro del evangelio debo asegurarme que mis obras no apesadumbran al mundo, sino lo bendicen, especialmente con la salvación; ¿por qué conocerán el “temor en gran manera” en vez del “amor en gran manera” de Dios? Somos ministros del Nuevo Pacto.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:9

Comentario general

20:9 ¿Después de qué? ¡Después de contar a todos lo que Abraham había hecho! ¿No debió haber ido primero a Abraham? Más tarde Dios ordenó a Abimelec que pidiera la intercesión de Abraham por el y todos los suyos, a fin de restaurar la dignidad de su siervo. Un gran mal de quien descubre el mal, es que lo propaga en vez de extinguirlo. ¿Qué nos has hecho? –una pregunta directa. El andar cristiano repercute en la condición del mundo. Ningún creyente ha de decir que lo que haga con su vida es asunto suyo, pues la luz no vive para sí, sino para alumbrar a otros. El foco tiene sentido de ser solo si alumbra; así el creyente existe si vive como tal. Los reinos del mundo deben su condición a la conducta de los cristianos que habitan en ellos. Nada está en tinieblas por culpa de las tinieblas, sino por la ausencia de luz. Los judíos tienen un dicho: “no culpes al ratón, sino al hoyo en la pared”. Apenas en el capítulo anterior vimos la destrucción de Sodoma ante la vida gris de Lot; en este capítulo encontramos el riesgo que corrieron Abimelec y su reino ante la falla de Abraham; es evidente que Dios desea enfatizarnos la importancia de ser sal de la tierra y luz del mundo. Abimelec consideró la mentira de Abraham como “tan grande pecado”. Quizá para otros era una verdad a medias o un pecado no tan grave; sin embargo, el pecado se mide tomando en consideración varios factores: se mide la acción, se mide la intención, y también se mide el tamaño del infractor; pero especialmente, la ofensa sube según el nivel de autoridad de quien ofendió y de la persona a quien se ofendió. La acción no parecía tan grave y la intención tampoco lo era, pero la grandeza de Abraham (recuerda que Dios lo engrandeció), magnificaba la obra cometida. A quien más se le da, más se le demanda. Nadie repara en la falta de un don nadie, pero es inevitable que todos vean la falta de un grande. Si peca el pecador es tomado por normal; pero si peca el justo, el escándalo se desata. Lo que no debiste hacer has hecho conmigo. Abraham no debió mentirle a Abimelec. La iglesia como profeta de Dios, no puede hacer eso con el mundo. ¿En dónde estará la esperanza de los incrédulos si los creyentes les fallan? Ellos están observándonos con el deseo de poder creer, están buscando evidencia de lo genuino. Su confianza conserva sólo un hilo en la soga de salvación, es frágil, pues pide la integridad del cristiano para afirmarse. La demanda mundial es: “cristianos, no nos fallen, necesitamos creer”.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:10

Comentario general

20:10 El pecado tiene dos fuentes, placer o temor. En el caso de Abraham fue por temor. Cuando el reproche del mundo encuentra justificación, se desata contra el creyente infractor. Abraham seguro deseaba que Abimelec no le reclamara más, pero la andanada de culpa apenas iba a la mitad. La pregunta de Abimelec tiene una gran importancia: ¿qué piensa el creyente cuando peca? ¿En qué está pensando el hombre cuando su conducta niega su fe? ¿O es que no está pensando? En el siguiente versículo veremos la respuesta de Abraham, el pensó todo, menos en la gloria de Dios. Su enfoque fue incredulidad, miedo y culpar a los demás. Pensó que el mundo no tiene remedio, que Dios no hará nada al respecto y que él mismo era lo más importante de todo.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:11

Comentario general

20.11 La respuesta de Abraham señala el dialogo interno que tuvo antes de mentir. Pensar es hablar con uno mismo; pensar mal es sabotearse solo. Los pensamientos son la clave de las acciones, piensa bien y actuarás bien. El hombre es según su pensamiento (Prov. 23:7). Abraham pensó mal e hizo el mal. El pesimismo, como el término lo indica, suele llevar a lo peor de uno mismo. Creyendo Abraham que los habitantes de Gerar no tenían temor de Dios, perdió su propio temor del Señor para temerles a ellos. El hombre es siervo de lo que teme. Si teme al hombre cae en un lazo. Nuestras acciones reflejan nuestros temores; y nuestros temores manifiestan nuestros señores. La mentira suele ser resultado de temer a algo en lugar de Dios. El Señor nos permite estar entre impíos para revelar nuestro corazón; cualquiera es fiel entre creyentes, pero solo entre los malos se conoce si en verdad tememos más al Señor que a cualquier otra cosa.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:12

Comentario general

20:12 Medias verdades son engaño y tinieblas. Abraham sostuvo que no había mentido descaradamente, sino que se trataba de una verdad a medias. El problema con las mentiras blancas es que llevan al daltonismo. En lugar de oírse justo, Abraham comenzaba a aparecer como un monstruo. ¿Cómo habla de verdad usando un doble sentido? Además, ¿le quita lo mentiroso si lo ven como incestuoso? Quien maquilla la mentira termina revistiéndose totalmente de engaño. Muchos no mienten directamente, pero engañan. El engaño es la manera como miente Satanás; es más sutil y más ruin. ¿Esperaba que Abimelec dijera: “ah bueno, entonces no hay problema”?

— Roberto Tinoco

Génesis 20:13

Comentario general

20.13 Después del engaño o verdad a medias, Abraham culpa a Dios: “entiéndeme, sufro tanto viajando de aquí para allá entre tantos peligros a causa de Dios”. El engaño requiere de engañarse primero a sí mismo, luego engaña a otros. Me sorprende la carga que puso Abraham sobre su mujer y también la falta de confrontación de ésta ante el pecado de su marido. Sara debió estorbar el mal, pero fue cómplice de su esposo. Posiblemente revela esto para tratar de limpiar el honor de su esposa, pero ¿cómo será limpio quien colabora con el mal? Conservar la integridad física jamás debe anteponerse a conservar la integridad del alma. Abraham comenzó su viaje temiendo al mundo y sus temores le alcanzaron. La predisposición al mal genera el mal. Job dijo: me vino lo que temía (Job 3:25). El pesimismo es un imán de problemas, ¿por qué? Porque nace de la incredulidad. El “padre de la fe” comenzó como “hijo de mentiras”. Lo grave es que pasando el tiempo salió a relucir sus malos fundamentos. Toda cabeza de familia debe aprender de la mala experiencia de Abraham. Jamás enseñes a tu familia a mentir: “digan que no estoy”, por ejemplo, es abrir puertas a la desgracia. Quita las cargas que pusiste y libera del mal a tu hogar. Enséñales que no respalden el mal ni tratándose de ti. Si tu esposa e hijos aprenden a salir de problemas mintiendo, un día te mentirán a ti para librarse de tu autoridad.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:14

Comentario general

20:14 En el pasado, cuando mantuvo su integridad, pudo rechazar las riquezas del rey de Sodoma (y eso que eran parte de su botín cuando venció a los cuatro reyes en el capítulo 14); pero esta vez no pudo rechazar lo que le daban. Aquella vez dijo: no, porque he hecho voto a Yahwéh, Dios Altísimo (14:21-24), fue su gran momento; pero ¿con que cara diría lo mismo a Abimelec? ¿Le creerían que tenía su confianza solo en Dios para ser prosperado? Los regalos de Abimelec tenían el propósito de honrar al profeta para resarcir el mal y evitar el juicio del Dios del profeta. …siervos y siervas son mencionados entre ovejas y vacas. La esclavitud es un terrible mal y es lamentable que haya existido de manera tan común que hasta los siervos de Dios tenían siervos de entre los hombres. Eran tiempos tan malos que son mencionados los animales primero que los hombres. …y le devolvió a Sara su mujer. Los siervos y los animales regalados pertenecían a Abimelec y fue una vergüenza para Abraham no poder rechazarlos; pero ninguna vergüenza peor que le devolviera a su propia mujer, la que no protegió.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:15

Comentario general

20.15 Una vergüenza adicional es que le ofrecieran la tierra. Dios le prometió a Abraham que toda esa tierra era de él y de su descendencia, pero la mentira descubierta lo puso en una condición patética, el mundo se jactaba en su cara de la herencia como propia y de ofrecérsela al hombre de Dios. La tierra era de él, pero su pecado le hacía aparecer sin la autoridad o derecho sobre ella. El pecado despoja. ¿Cómo sucedió esto? Abraham tuvo miedo de Abimelec y con ello lo hizo su señor; ante esto Abimelec le ofrecía su tierra, pues le hicieron señor del heredero de la misma.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:16

Comentario general

20.16 Por si fuera poco la vergüenza acumulada, Abimelec dio dinero a Abraham por su esposa. Era un acto de restitución, pero parecía de prostitución. Entre más limpio actuaba Abimelec, más sucio quedaba Abraham. El mal paga mal. …mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo y para con todos. El sentido de la Palabra original no es que Abraham fuera un velo para Sara delante de los demás, sino que las mil monedas serían un velo. El pasaje sería mejor traducido: “he aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano. Esto constituye para ti y para todos los que están contigo una venda a los ojos. Así eres vindicada”. El dinero puede usarse como velo, tanto positiva como negativamente; tanto como obsequio como soborno. Según se use el dinero tiene el poder de cerrar los ojos (Ex. 23:8; Dt. 16:19; Prov. 17:8; 18:16; 21:14). …así fue vindicada. Cuando un hombre tomaba a una mujer recibía una dote junto con ella; pero regresar a la mujer y añadir una dote tan grande significaba que no solo no se tomó a la mujer, sino que se le considera valiosa, no despreciada. Esto vindicaba o recuperaba el honor de Sara. Después de esto, nadie pensaría que fue deshonrada en el harem real. Figura de que el Rey perdona y vindica.

— Roberto Tinoco

Génesis 20:17

Comentario general

20:17 Solo hasta después de que las cosas se pusieron en orden, Abraham recuperó su autoridad profética para orar. Él recibió riquezas, pero daría bendiciones celestiales. A pesar de todo estaría más alto que el rey de Gerar. Fue avergonzado, pero su ministerio levantaría su rostro. …y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos –sin importar la vergüenza, la intersección profética y la vida sobrenatural vindicaba a Abraham y le exaltaban sobre el mal sucedido. No fue la oración de Abimelec la que trajo sanidad, Dios no permitiría esto; fue la oración del siervo de Dios la que trajo la sanidad de Dios. El Señor ama a su llamado. Restaurar el orden y la santidad libera la unción de sanidad. Si Abraham hubiera orado antes de quitarse el engaño nada habría sucedido; fue hasta después de que fue quitado el mal moral que pudo quitarse el mal físico (Stg. 5:14-15).

— Roberto Tinoco

Génesis 20:18

Comentario general

20.18 A causa del engaño de Abraham, el hombre de Dios, se desató el mal en casa de Abimelec. Dios cerró toda matriz, guardando así toda posibilidad de engendrar mientras Sara estuviera en casa de Abimelec. Dios guarda a la Simiente protegiendo a la mujer que habría de ser fuente e instrumento de su venida. Aunque el hombre fue infiel, Dios permaneció fiel, Él no puede negarse a sí mismo (2 Tim. 2:13). El engaño esteriliza. No hay productividad en la mentira. La carencia de frutos evidencia la presencia del mal. ¿Por qué no prospera una congregación? ¿Por qué no hay hijos esirituales? Suele deberse a que hay mal en su interior, ya sea engaño, mentira o alguna otra cosa. Dios guardará la Simiente no permitiendo hijos mientras el mal subsista, no sea que también los hijos del reino sean arrastrados a lo mismo. Si la matriz de una congregación está cerrada conviene preguntarse, ¿cómo está la vida de sus profetas? ¿Acaso se ha hallado mentira en sus bocas? La matriz se cierra cuando el profeta miente.

— Roberto Tinoco

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