Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
Tamaño de letra
Fondo de lectura
Génesis 26
Isaac engaña a Abimelec
1Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar.🗨📝 2Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré.🗨📝 3Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.🗨📝 4Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,🗨📝 5por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.🗨📝 6Habitó, pues, Isaac en Gerar.🗨📝 7Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; pensando que tal vez los hombres del lugar lo matarían por causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto.🗨📝 8Sucedió que después que él estuvo allí muchos días, Abimelec, rey de los filisteos, mirando por una ventana, vio a Isaac que acariciaba a Rebeca su mujer.🗨📝 9Y llamó Abimelec a Isaac, y dijo: He aquí ella es de cierto tu mujer. ¿Cómo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque dije: Quizá moriré por causa de ella.🗨📝 10Y Abimelec dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado.🗨📝 11Entonces Abimelec mandó a todo el pueblo, diciendo: El que tocare a este hombre o a su mujer, de cierto morirá.🗨📝Conflicto por los derechos del agua
12Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.🗨📝 13El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.🗨📝 14Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia.🗨📝 15Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra.🗨📝 16Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho.🗨📝 17E Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Gerar, y habitó allí.🗨📝 18Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado.🗨📝 19Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas,🗨📝 20los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él.🗨📝 21Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna.🗨📝 22Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra.🗨📝 23Y de allí subió a Beerseba.🗨📝 24Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y yo bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo.🗨📝 25Y edificó allí un altar, e invocó el nombre de Jehová, y plantó allí su tienda; y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo.🗨📝Pacto de Isaac con Abimelec
26Y Abimelec vino a él desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y Ficol, capitán de su ejército.🗨📝 27Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros?🗨📝 28Y ellos respondieron: Hemos visto que Jehová está contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y haremos pacto cutigo,🗨📝 29que no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz; tú eres ahora bendito de Jehová.🗨📝 30Entonces él les hizo banquete, y comieron y bebieron.🗨📝 31Y se levantaron de madrugada, y juraron el uno al otro; e Isaac los despidió, y ellos se despidieron de él en paz.🗨📝 32En aquel día sucedió que vinieron los criados de Isaac, y le dieron nuevas acerca del pozo que habían abierto, y le dijeron: Hemos hallado agua.🗨📝 33Y lo llamó Seba; por esta causa el nombre de aquella ciudad es Beerseba hasta este día.🗨📝 34Y cuando Esaú era de cuarenta años, tomó por mujer a Judit hija de Beeri heteo, y a Basemat hija de Elón heteo;🗨📝 35y fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
Actualmente seleccionado
Génesis 26: RV60
Elige un fondo
Compartir versículo
Comparar versiones
Cargando...
Génesis 26:1
26:1-2 La expresión hambre en la tierra habrá de repetirse una y otra vez a lo largo de la historia de la humanidad, la Biblia registra muchos de estos casos; por lo menos aquí se mencionan dos de ellos. La primera evocación aparece en Génesis 12:10, en tiempos de Abraham cuando descendió a Egipto por temor. Por eso el Señor amonesta a Isaac a no repetir los pecados de su padre (versículo 2). Sin embargo, Isaac si comete un error similar a refugiarse con Abimelec, el rey de los filisteos. La enseñanza era la de no confiar en la carne, pero tanto Isaac, como su padre Abraham, habían reprobado su primer examen, faltaba mucho por aprender, como a todos. La Biblia dice que hubo hambre en la tierra, más no dice que los llamados tuvieron hambre. La mayoría de los males que el mundo experimenta no los sufre el creyente, al menos no debería sufrirlos, desafortunadamente el temor le lleva a tomar decisiones que le colocan en la misma posición de quebranto del mundo. Aún cuando Dios prometió caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra, más a ti no llegará (Sal. 91), el hombre puede sufrir los males por salirse de la cobertura de fe del Altísimo; las acciones motivadas por miedo son desconfianza e incredulidad que sacan al hombre de dicha cobertura. ¿Resultado? Dolor. Abraham corrió hacia el rey de Egipto y su hijo hacia el rey de los filisteos en tiempos de hambre; ¿en dónde o en quién te refugias en momentos de necesidad? Ante la prueba, ¿en quién piensas primeramente como tu ayudador? Cuando Jesús tuvo hambre en el desierto, decidió vivir por la Palabra que sale de la boca de Dios. ¿Por cuál palabra vives tú? Los entendidos (salvo excepciones como los mártires) no reciben el daño de los tiempos de hambre a causa de su confianza en Dios y su sabiduría precautoria. José aprovecharía los años de hambre para que todo Egipto se sometiera a la autoridad, lo mismo que las naciones cercanas. El incrédulo toma los días de hambre como desgracia; más el sabio las aprovecha como oportunidades de crecimiento. Un buen empresario sabe que en tiempos difíciles su competencia disminuirá y retrocederá, por lo que es tiempo de acelerar. Aún cuando Isaac era un heredero enriquecido, también vivió momentos de prueba cuando su derredor sufría escasez. Todo hombre mirará alguna vez de cerca la necesidad; ¿significa esto que la padecerá? No necesariamente, pero si tendrá oportunidad de decidir su camino de desarrollo: si lo vivirá en carne propia o aprenderá de la experiencia ajena, en ambos casos debe ser bendición.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:2
26.2 La manifestación de Dios no se limita a los tiempos gloriosos, sino también a las épocas de prueba. Dios se apareció a Isaac; literalmente, Isaac vio (heb. Raá) a Yahwéh. ¿Por qué entonces dice la Palabra que a Dios nadie le ha visto? (Juan 1:18). La aparición de Dios a Isaac es lo que se denomina una teofanía; es decir, una manifestación visible de Dios en alguna forma comprensible para el hombre. No que el hombre vea verdaderamente a Dios como Dios es, sino que el hombre ve una expresión de Dios que él pueda asimilar. Isaac debió estar pensando en viajar a Egipto a causa del hambre, por lo que Dios se le manifestó para impedírselo. Egipto es el sistema del mundo sin Dios. Cuando el hombre enfrenta la necesidad, es probado si permanecerá fiel a los principios de la vida de fe o se degradará hacia el sistema del mundo para salir de problemas. Egipto tiene soluciones rápidas, pero consecuencias eternas. Isaac debía seguir confiando en Dios, no es Egipto, el mundo, la solución. ¿En cuál tierra prosperaré? En la tierra que Dios haya definido como mi habitación.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:3
26.3 ¿En dónde encontraría sustento? ¡En esta tierra! Es decir, en el lugar que Dios prometió a su Padre Abraham. Aunque quizá no es la pregunta ¿dónde? Sino ¿Quién? Por otro lado, ¿qué características debe tener una tierra para prosperar en ella en tiempos de hambre? La bendición no es geográfica, sino que viene de Dios. Debe tener una sola característica: Dios está allí o lo que es lo mismo, Dios quiere que yo esté allí. El Señor prometió a Isaac: habita como forastero en esta tierra y Yo estaré contigo. Es la Presencia de Dios y no el mundo lo que los creyentes buscamos y necesitamos. La prosperidad está en Dios no en la tierra: y te bendeciré. Si Dios está allí, la bendición está allí. Sin embargo, había una condición para ser bendecido. Isaac debía habitar en la tierra que Dios le dijera, esto es obediencia, pero para que fuera completa obediencia, debía habitar en la tierra como forastero. La palabra forastero traduce el término gur, que significa “volverse” a un lado del camino; es decir, como una persona que va de viaje y se sale del camino momentáneamente para hospedarse antes de continuar. Esto tiene una doble aplicación. En principio, Isaac es figura de Cristo, el Hijo de Dios, quien “se hospedó” entre nosotros, sin ser realmente uno del mundo, mientras consumaba su viaje por la salvación del mundo. En segundo lugar, nosotros también estamos de viaje. No somos del mundo, pertenecemos al reino de los cielos y mientras llegamos a su plena manifestación, vivimos como extranjeros y peregrinos en la tierra. ¿Quiere decir esto que debemos vivir como Isaac en tiendas de campaña? Por supuesto que no, es un principio espiritual y no una religión mística. Jesús habitó en casas y tuvo una profesión por treinta años antes de comenzar su ministerio; también nosotros representamos al reino de igual manera. El principio de ser forastero se basa en que tanto nuestras raíces como nuestra meta no es esta tierra, sino la porvenir. Entretanto, vivimos como forasteros al no enredarnos en el sistema de pecado y de maldad del mundo, amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras (1 Pedro 2:11-12). …a tu descendencia daré todas estas tierras –notemos cómo Dios promete que si Isaac, el hijo de Abraham, vive como forastero en la tierra prometida, Dios daría dicha tierra a su descendencia. ¿Y no es esto lo que consiguió el Hijo de Dios? Él fue forastero para que nosotros seamos herederos. Abraham no poseyó la tierra, Isaac tampoco y podemos decir lo mismo de Jacob, pero en cierta medida sí poseyeron finalmente la tierra cuando sus descendientes, los hijos de Israel fueron propietarios de la tierra prometida y fue manifestado el reino bajo la gloria de David y Salomón. Así también, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son poseedores de la tierra no sólo por ser Dios, sino de forma práctica cuando sus hijos, la iglesia, toman dominio de la tierra expresando así el reino de Dios. …y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre –Dios confirmó el pacto que hizo con Abraham, padre de Isaac, al darle a él y a su descendencia la tierra prometida. Interpretando el lenguaje del Espíritu entendemos que el Padre Celestial confirma el Pacto de su Hijo, a saber, el Nuevo Pacto, al dar a la iglesia dominio sobre la tierra. Hebreos 10.12-14 dice que el Hijo de Dios se ha sentado a la diestra del padre esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; ¿quién hará esto? ¿Quién someterá a sus enemigos? ¿Quién tomará la tierra? ¡Los santificados! La descendencia de Dios. ¿Y no es eso lo que hizo Israel años después cuando conquistaron Canaán? Ellos con espada terrenal, nosotros con espiritual, la Palabra de Dios, el evangelio.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:4
23.4 Para que los hijos de Dios tomen el dominio de la tierra y el reino de los cielos sea manifestado, es necesario que dichos hijos sean multiplicados. La iglesia no debe crecer como quien suma, sino como quien multiplica; su crecimiento ha de ser exponencial. Si una localidad tiene muchos habitantes es un gran mal que la iglesia o las iglesias del lugar sean pequeñas. Nuestra visión no es retener, sino multiplicar; ¿no fue uno de los propósitos de nuestra creación? Cuando Dios creó al hombre, una de las primeras cosas que Dios le encomendó fue que se multiplicara y que llenara la tierra para sojuzgarla y enseñorearse de ella. En lo natural, donde hay hombre no se multiplican en demasía las fieras; y en lo espiritual, solo si la iglesia se multiplica y llena la tierra es que puede enseñorearse de ella manifestando el reino de Dios e impidiendo a las fieras de las tinieblas propagarse. Con todo, la multiplicación de la iglesia, para la expresión correcta del reino de los cielos, debe ser como las estrellas del cielo y no solo como el polvo de la tierra. En otras ocasiones Dios se refirió a la descendencia de Abraham como el polvo de la tierra; estos son los hijos según la carne; pero la multiplicación como las estrellas del cielo se refiere a los hijos celestiales, los hijos de la fe. Los hombres terrenales no son una buena expresión del reino de Dios, para esto se necesitan los hijos celestiales. No todos los que profesan ser hijos de Abraham, son la expresión genuina del reino de los cielos. Los hijos de Abraham según la carne, los judíos, así como los creyentes gentiles carnales, necesitan estar verdaderamente en Cristo para poder expresar el reino. Sin la vida en el Espíritu son sólo “el polvo de la tierra”, numeroso, pero no celestial. Solo los hijos celestiales llegan a ser bendición para todas las naciones. Los hijos terrenales producen guerras y tropiezos, por lo que no manifiestan el genuino reino de los cielos. Están enfocados en lo terrenal. ¿Y por qué es esto así? ¡Porque la bendición es en la Simiente, a saber, Cristo! La palabra dice: todas las naciones serán benditas en tu simiente, la cual es Cristo (Gal. 3:16). Los judíos no cristianos, así como los cristianos carnales que no viven en el Espíritu, no son bendición según el reino de Dios a las naciones por no fluir en la Simiente. No niego que estén llenos de promesas y bendiciones temporales, como de hecho lo están, pero no expresan la bendición del reino de los cielos plenamente a los demás al no vivir en Cristo.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:5
26.5 ¿Qué hace posible la manifestación del reino de los cielos al mundo? ¿En qué se basan las promesas? El pasaje refiere a la fe y obediencia de Abraham como la fuente. Todo se inició en el padre. Así pues, todo tiene su origen en el Padre Celestial, Él es la Fuente y el Origen de todo. Por otro lado, el cumplimiento de las promesas divinas requiere de las acciones de Abraham: él oyó y guardó, es decir, tuvo fe y obediencia. Hay quienes no oyen la Palabra, otros la oyen, pero no la obedecen (dejando finalmente de oírla). Pero los hijos de Dios que alcanzan las promesas oyen la voz de Dios. ¿Oyes tú su voz? Cuando lees las Escrituras, ¿entiendes lo que lees? ¿Tienes el testimonio interno del Espíritu? No se puede andar en los caminos de Dios sin escuchar la voz de Dios; Cristo lo expresó diciendo: mis ovejas oyen mi voz y me siguen (Juan 10:27). Y si oyes su voz, entonces debes seguir su voz. ¿En qué consiste seguir la voz de Dios? En guardar, obedecer, cuatro cosas: el precepto, los mandamientos, los estatutos y las leyes de Dios. Veamos en qué consisten: El precepto (mishméret), es la vigilia; esto es, ser guarda o protector de las promesas de Dios. Dios busca hombres y mujeres fieles en quien depositar sus palabras a fin de cumplir sus promesas (2 Tim. 2:2). Abraham era uno de ellos, él no tergiversaría la Palabra que le fue depositada y velaría por su cumplimiento. Dios había dicho de Abraham: Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de yahwéh, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Yahwéh sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él (Gen 18:19). Si Dios te confía alguna Palabra, ¿la guardarías intacta sin modificarla? ¿Te esforzarías por alcanzar su cumplimiento? Los mandamientos (mitsvá); distíngase de los preceptos en que si bien ambos requieren de la obediencia humana para cumplirse, el precepto al que se refiere el pasaje está más relacionado a las condiciones que Abraham debía guardar para que se cumplieran las promesas en su vida; mientras que los mandamientos son las leyes de Dios dadas universalmente y no solo a Abraham o a su descendencia. Isaac recibía bendiciones heredadas de su padre no solo porque este guardó los preceptos relacionados a las promesas divinas, sino porque también obedeció las leyes de Dios que rigen a todos los hombres. Los estatutos (kjuccá); significa “grabar” como hacer una talladura como escrito; relativo a una promulgación o cita. Se usaba principalmente para referirse a “las costumbres” de Dios. Abraham fue un hombre que además de obedecer los mandamientos y cumplir los preceptos; conocía a Dios como a un Amigo con quien compartía costumbres. ¿Conoces las costumbres de Dios? Abraham las conocía y gustaba de ellas. No hay mejor herencia que un padre pueda dejar a sus hijos que su propia amistad con Dios. Las leyes (torá); literalmente ley, pero con la connotación de “ley enseñada” y “dirección”. Las leyes de Dios no se aprenden por accidente, sino a través de la enseñanza sistemática. En el caso de Abraham, fue enseñado por Dios. Isaac fue bendecido porque su padre fue discípulo del Padre. Antes de que nuestros hijos aprendan algo, sus padres debemos aprender de Alguien. El propósito es dar dirección mediante leyes; Abraham fue guiado con la ley de Dios por lo que su hijo fue alcanzado por la bendición de Dios. El Nuevo Testamento confirma que la ley lleva al hombre a Cristo (Gal. 3:24). Estas cuatro cosas, a saber, el precepto, los mandamientos, los estatutos y las leyes, guardadas juntamente traen multiplicación de vida. Dios aseguró a Isaac que multiplicaría su descendencia por cuanto su padre Abraham cumplió con esto. ¿Qué tanto se multiplica algo en el reino? Depende de qué tanto se guardaron los principios del reino.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:6
26:6 Ante la amonestación de Dios, Isaac desistió de viajar a Egipto y habitó en Gerar. Gerar significa “montañoso”. También su padre Abraham habitó allí y fue allí donde comenzó un declive que le ocasionó pecar. Lo mismo sucedería con Isaac. ¿Qué tiene Gerar que llevó a padre e hijo al mismo pecado? También allí negó Abraham a su mujer haciéndola pasar por hermana y también allí fue descubierta su mentira. El principio de Gerar es un pecado generacional: la mentira del padre se hereda al hijo como propia. El pecado de Gerar es la mentira familiar que pasa de generación en generación; ¿hay mentiras en tu familia que siguen transmitiéndose? ¡Sal de Gerar! Rompe con la mentira. ¿Cómo se rompe la mentira generacional? Con la exposición de la verdad, la cual es absoluta y no cambia de una generación a otra.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:7
26:7 Uno de los fundamentos de la mentira es el temor. Isaac tuvo miedo de los habitantes de Gerar y mintió; todas las mentiras tienen una parte de su origen en el temor de perder algo. La Biblia no dice si los habitantes de Gerar tuvieran fama de matar a los maridos para quedarse con sus mujeres; tanto Isaac como su padre pensaron lo mismo (Gen. 20.2). No sabemos si este pensamiento este fundado en algún hecho concreto; el asunto es que funciona igual, casi todos los miedos son suposiciones que jamás se realizarán; aún así incapacitan la fe del hombre. Es lo que se conoce como fortalezas en la mente (Isaac mintió pensando que tal vez le harían mal). Es extraño que Abraham, el hombre que venció a cuatro naciones para rescatar a Lot, así como su hijo heredero de sus riquezas y abundancia de sirvientes, tuvieran temor de los habitantes de Gerar; ¿qué pueden hacer los hombres de un pequeño pueblo a quien las naciones temen y consideran príncipe? Las fortalezas mentales comienzan a partir de pensamientos contrarios al Señor con el propósito de hacer pecar al hombre o incapacitarlo a la vida de fe. Suelen ser producidos por espíritus engañadores y deben ser rechazados. La Palabra enseña a llevar todo pensamiento a la obediencia de Cristo (2 Cor. 10:5). ¿Cómo se logra esto? Mediante la verdad de Dios destruimos las mentiras de las tinieblas. La mujer del hijo prometido era de hermoso aspecto; así le fue traída por el siervo de su padre. ¡Esto es maravilloso! En tipología descubrimos que la iglesia esposa del Cordero es hermosa ante la obra del Espíritu de Dios en ella (Tito 3:5; Efesios 5:27); y lo que es aún más sorprendente, Jesús, el Hijo de Dios, ¡murió por ella! Isaac tenía un temor que en Cristo Jesús fue una realidad: morir por una esposa pura, limpia, sin mancha y sin arruga (Ef. 5:25-27).
— Roberto Tinoco
Génesis 26:8
26.8 Las Escrituras no nos dicen que el hambre de la tierra durara muchos días, pero Isaac sí duró muchos días en la tierra de los filisteos. Buscar la ayuda del mundo puede resultar en ataduras del mundo. El patriarca debía ser extranjero y estaba echando raíces, por ello Dios descubre su mentira provocando su salida de dicho lugar. Abimelec es más un título que un nombre propio. Proviene de dos raíces: abi, “padre”; y mélek, “rey”. Literalmente es “padre rey”, posiblemente queriendo decir “mi padre es rey” o bien, “padre del rey”. Los filisteos tenían por padre a su rey, en cierto modo, a quien reconocemos nuestro Rey es también nuestro padre. Cuando los reyes miran por la ventana suelen ver a las mujeres de otros, recuerda el caso del rey David respecto de Betsabé. Abimelec miró a Isaac acariciando a Rebeca su mujer; entonces supo que había mentido cuando dijo que era su hermana. El amor, como el dinero no se puede ocultar; quien lo posee será descubierto. Isaac, contrario al espíritu de la verdad, intentó hacer la verdad en las tinieblas, siendo descubierto por la luz (Juan 3:21). Quien ha sido tocado por Dios y es portador de sus promesas no puede ocultarse, el rey de los filisteos finalmente lo descubrirá; ¿acaso pudo ocultar Pedro que era un discípulo? Por más que lo negó, no pudo esconder que había sido tocado por el Señor. Lo mismo te sucede a ti, no puedes esconderte, si has sido tocado por el Señor, hay una gloria en ti que será descubierta tarde o temprano. ¡Qué tanto los esposos como los creyentes sean descubiertos por el mundo embelesados; ¡los primeros por su mujer, los segundos por la iglesia!
— Roberto Tinoco
Génesis 26:9
26.9-10 El creyente es reprendido por el mundo; es patético que aquellos que debiendo ser la conciencia del mundo sean reprendidos por él. Abimelec no entendió el temor de Isaac, ¿y quién puede comprender el temor de un creyente? Es una contradicción, pues la fe es confianza. El pecado del padre fue el pecado del hijo, lo mismo que su vergüenza (Gen. 12:3-20; 20:2-14). Abraham pecó dos veces el mismo pecado e Isaac repitió sus pasos una vez. Cuando el padre se habitúa al mal, abre puertas al pecado generacional heredando su maldad. El pecado de Isaac pudo haber costado la ruina de los filisteos; si alguno del pueblo hubiera tomado a Rebeca como su mujer, Dios se hubiera vuelto su enemigo. En el pasado, Dios cerró la matriz de las mujeres de Abimelec a consecuencia de haber llevado al harem a Sara, mujer de Abraham, cuando éste también mintió diciendo que era su hermana. El mayor problema del mundo no son sus tinieblas, sino que los hijos de luz no brillen en él.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:10
26.9-10 El creyente es reprendido por el mundo; es patético que aquellos que debiendo ser la conciencia del mundo sean reprendidos por él. Abimelec no entendió el temor de Isaac, ¿y quién puede comprender el temor de un creyente? Es una contradicción, pues la fe es confianza. El pecado del padre fue el pecado del hijo, lo mismo que su vergüenza (Gen. 12:3-20; 20:2-14). Abraham pecó dos veces el mismo pecado e Isaac repitió sus pasos una vez. Cuando el padre se habitúa al mal, abre puertas al pecado generacional heredando su maldad. El pecado de Isaac pudo haber costado la ruina de los filisteos; si alguno del pueblo hubiera tomado a Rebeca como su mujer, Dios se hubiera vuelto su enemigo. En el pasado, Dios cerró la matriz de las mujeres de Abimelec a consecuencia de haber llevado al harem a Sara, mujer de Abraham, cuando éste también mintió diciendo que era su hermana. El mayor problema del mundo no son sus tinieblas, sino que los hijos de luz no brillen en él.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:11
26.11 Así como el rey anterior, el Abimelec del tiempo de Abraham, tuvo que dar una orden para protegerle; así también Abimelec hijo dio la orden para proteger a Isaac. Dios usará lo que sea necesario para proteger a los suyos, todo, por proteger a la Simiente prometida. Lástima que fuese resultado de la vergüenza del creyente. En mi tierra se usa el dicho de “meter la pata” para referirse a haberse equivocado; pues Dios metió la mano donde Isaac “metió la pata”. Dios defiende a quien no supo defenderse; Isaac faltó al pacto, pero Dios se mantuvo fiel. Por otro lado, Abimelec tenía razón: el que tocare a este hombre o a su mujer, de cierto morirá; ¿y no es eso la historia del cristianismo? Quienes tocaron al Hijo murieron, lo mismo que aquellos que persiguieron a la iglesia, su mujer.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:12
26:12 La vida normal del reino es la prosperidad. Esta es la primera mención de la siembra de forma directa en la Biblia, por lo que establece su principio espiritual. La siembra y la cosecha es la forma como el reino se manifiesta. Lo único gratis en el reino es el perdón de los pecados y la justificación, todo lo demás, se obtiene mediante la ley de la siembra y la cosecha. Después de salvaguardar a su esposa, vino la siembra y la cosecha. Si la iglesia está bien, el fruto vendrá bien. La cosecha del reino no puede venir antes de la esposa del Rey. Jesús habló del reino de los cielos a partir de ilustrarlo como un sembrador que salió a sembrar y cosechó (Mat. 13); eso es el reino de los cielos, un asunto de siembra y cosecha. Notemos que el Hijo tiene la cosecha máxima: al ciento por uno (Mr. 4:8). ¿En dónde sembró Isaac? En la tierra de los filisteos. La siembra del reino es en el mundo. No esperamos al milenio para ver los frutos del reino, sino que el reino de los cielos se ha acercado y estando entre nosotros, sus frutos son producidos. La cosecha es una manifestación de la bendición de Dios. Todo lo que Dios bendice se multiplica. Sin duda alguna, la abundancia es bendición de Dios. Las obras de Dios no se mantienen pequeñas mucho tiempo. Otro de los misterios del reino de los cielos es que las cosas pequeñas se hacen grandes en él (mira las parábolas de Mateo 13).
— Roberto Tinoco
Génesis 26:13
26.13 La prosperidad es característica del reino. Por supuesto, la prosperidad no es instantánea y sin esfuerzo, sino resultado de la ley del reino, a saber, la siembra y la cosecha. Notemos la grandeza de Isaac: se enriqueció, gadal, que su raíz significa “torcer”. Se usaba para referirse al hacerse muy rico, pero se origina a partir de la figura de hilos entrelazándose. Cordón de tres dobleces no se rompe pronto (Ecl. 4:12); así son las riquezas dadas por Dios, traen poderío a quien las recibe. Dios enriqueció a Isaac hasta hacerlo muy poderoso. Las riquezas del reino no son rápidas, sino un hilar poco a poco resultados fructíferos. ¿Eran las riquezas de Isaac materiales? Esa es la connotación del pasaje. Y fue prosperado. Dios cumplió su palabra de bendecirle. El reino de los cielos tiene pobres en espíritu, pero sus hijos pueden ser ricos en bienes. “Prosperado”, jalák, significa primeramente “andar”, con el sentido de ser llevado a abundancia. Isaac se prosperó a sí mismo solo en el sentido de que las leyes del reino lo llevaron a hacerse rico. ¿Cuáles son esas leyes? La siembra y la cosecha. Lo normal en el reino de los cielos es que sus hijos andan bajo el favor de Dios y todo lo que hacen prospera (Sal. 1:3). ¿Desea Dios que el creyente sea prosperado? Basta considerar la Palabra: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma (3 Juan 2). Nunca pienses que la voluntad del Padre para sus hijos es que sean necesitados y pobres. Y se engrandeció”. Se vuelve a usar la misma palabra gadal, traducida como enriqueció. Tres veces se dice en el mismo versículo “se enriqueció”, por lo que la traducción es correcta al decir en la segunda ocasión “se engrandeció”. Ese es el sentido. Isaac fue llenándose de riquezas tanto, que fue engrandecido en su generación. La iglesia no debe despreciar las riquezas, sino el amor a las riquezas. Los bienes materiales, administrados correctamente, son un gran instrumento en la extensión del reino. Por ejemplo, en Eclesiastés 9:14-15 se menciona como un hombre sabio puede librar una ciudad, pero luego ser olvidado por ser pobre. ¿Cómo hacer bien sin bienes? Es casi imposible, pero el impacto será mayor cuando se poseen los recursos necesarios para hacer mayor bien. Los cristianos ricos de este siglo deben ser ricos en buenas obras (1 Tim. 6:17-18); ¿por qué no se le manda lo mismo al pobre? Porque no podría hacerlo. Hasta hacerse muy poderoso. Se usa de nuevo la misma palabra gadal, “se enriqueció”. Dios es muy enfático en esto. Si lo traducimos literal, sería: “el varón se enriqueció, y fue prosperado, y se enriqueció hasta hacerse muy rico, riquísimo”. La primera vez que se menciona la ley de la siembra y la cosecha se declara triplemente las riquezas como su resultado. Por eso se traduce que Isaac se hizo muy poderoso. Cada vez que la iglesia ha puesto en práctica la ley del reino de la siembra y la cosecha ha desplegado un tremendo poder que le ha hecho crecer y prosperar. Una aplicación simple o terrenal, solo como ilustración de verdades espirituales que ilustra esto, es: ¿necesitas dinero? Siembra dinero en buena tierra.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:14
26.14 La prosperidad del reino trae prosperidad de almas. Isaac tuvo rebaño y ganado en abundancia, fiel figura del crecimiento de la iglesia. La siembra y la cosecha redundan en crecimiento numérico. Desafortunadamente, si la iglesia crece, sus envidiadores también. ¿Y quiénes son éstos? Aquellos que tienen corazón filisteo. Una congregación cristiana nunca envidiará el crecimiento de otra congregación cristiana, a menos que piense como filistea. ¿Quiénes envidiaron y trataron de frenar el crecimiento de la primera iglesia en Jerusalén? ¿No fueron los religiosos del judaísmo? ¿Y quienes son los que intentan frenar el crecimiento de la iglesia en el siglo XXI? ¿No son también los religiosos que creen servir a Dios con ello? ¡Que todas las iglesias crezcan! ¡Que el reino se expanda! ¡Que la Simiente del Hijo sea enriquecida y poderosa!
— Roberto Tinoco
Génesis 26:15
26.15 La envidia ciega la fuente. Si Isaac tenía como fuente de su riqueza la siembra y la cosecha, la envidia de los filisteos les llevó a cegar los pozos de los cuales se alimentaba su siembra. Nuestra siembra y cosecha depende de los pozos que abrieron nuestros padres, no comenzamos nosotros, somos el cúmulo de grandes hombres y mujeres que sirvieron a Dios antes de nosotros. De manera que los enemigos, cuando surgen las envidias, procuran cegar dichos pozos; esto es, desligarnos de los antepasados en la fe, aislarnos del cuerpo, dejarnos sin el suministro de vida para matar nuestra siembra y privarnos de nuestra cosecha. ¿Y cómo hacen esto? Llenando de tierra los pozos. Se envían a hombres contra la fuente de vida. El hombre fue hecho de tierra y las envidias provocan contiendas entre ellos cegando así la fuente del agua de vida que debiera fluir. La murmuración va tras de la envidia. ¿Conoces a un murmurador? Entonces conoces a un envidioso. Si no sientes el fluir de la vida, probablemente te hallas en una batalla de envidias. No trates de destapar los pozos, mejor busca pozos nuevos (mira los versículos siguientes).
— Roberto Tinoco
Génesis 26:16
26:16 La envidia divide. El rey Abimelec dio orden a Isaac de separarse de ellos a causa de su abundancia. Hemos visto con tristeza que aún los hermanos pueden ser separados por causa de la envidia (no digo que Isaac y Abimelec sean hermanos, pero aplica); por ejemplo, los hermanos de José lo vendieron por envidia (Gen. 37:11). ¿Qué sucede en el corazón humano que envidia la prosperidad de su prójimo? ¿Acaso Dios no es suficiente para dar a cada uno bendición sin tener que quitarle a uno para darle al otro? La envidia es carcoma de los huesos, a diferencia del corazón apacible que vivifica el cuerpo (Prov. 14:30). Quien envidia lo ajeno nunca llega a tener lo propio y aún pierde lo que sí tenía. ¿Quieres conocer quienes son tus verdaderos amigos? Serán aquellos que se gocen de tu prosperidad. Los enemigos no se gozarán de tu tesoro. Por otro lado, es la segunda vez que vemos en la Biblia que Dios use la prosperidad para santificar; la primera vez sucedió cuando Abraham se separó de Lot y ahora Isaac es aparatado de Abimelec, el rey filisteo. ¡Cuán tierno y amoroso es Dios que santifique a quien llamó mediante la prosperidad! Quizá otro necesite la escasez para ser santificado, pero yo prefiero los pasos de Abraham y de Isaac, el Padre y el Hijo. El destino normal de los hijos de Dios, como coherederos de Cristo, es que sean hechos mucho más poderosos que aquellos que viven sin Dios. La excelencia de vida y de carácter, así como la disciplina en trabajar y servir han de ser la diferencia entre creyentes e incrédulos, y, por ende, se reflejará en sus frutos. No concibo a los hijos de Dios viviendo a la sombra de los señores del mundo, sino a la sombra del Omnipotente; ente lo cual, brillan más que todos los Abimelec que puedan existir. He visto el final de la Biblia y son los hijos de Dios y no los hijos de desobediencia los que terminan sentados en los tronos del reino de Dios. Se usa la palabra atsám, traducida “poderoso”. Dicho término proviene de la raíz étsem, que significa “hueso” refiriéndose por inferencia a la fortaleza del cuerpo a causa de su esqueleto. Isaac fue hecho mucho más poderoso que Abimelec. La grandeza y poderío de Cristo, el Hijo de la Promesa, será manifestada al mundo mediante la edificación del Cuerpo de Cristo, en donde, todo el cuerpo unido, hueso con hueso, crece poderosamente hasta la estatura del varón perfecto (Ef. 4:13). Abimelec, rey del mundo, teme el crecimiento de la iglesia.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:17
26.17-18 Ante la envidia del mundo a su prosperidad, Isaac regresó a Gerar, y habitó allí. No vemos más que volviera a mentir respecto de su esposa en ese lugar, con esto, puso fin a una mentira generacional. ¿Para qué regresó Isaac a Gerar? Su propósito era recuperar los pozos de agua que había abierto su padre. Hay pozos de avivamiento de generaciones pasadas que suelen ser abiertos por los hijos de la fe. ¿Es el deseo de Dios que las nuevas generaciones vivan tomando las aguas de las generaciones pasadas? No podemos negar que necesitamos el suministro de la revelación anterior para seguir con la nueva revelación. No podemos divorciarnos de la fe de nuestros padres. Un escriba docto en el reino de los cielos es como un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas (Mat. 13:52). Sin embargo, así como Isaac es obligado a abrir nuevos pozos, así también nosotros debemos, sin rechazar los pozos antiguos, abrir nuevas fuentes de agua. Las aguas viejas mantendrán los nombres con los que fueron abiertas y toda generación debe tratar de preservarlas; pero si eso es todo lo que tenemos se ha detenido la obra de Dios, al menos en lo que nosotros respecta. Hay que buscar nuevos pozos. Por esta razón es que Isaac es obligado por los hombres de Gerar (seguramente Dios estaba detrás de esto) a abrir nuevos pozos. Un avivador es un destapador de pozos de los padres en la fe e innovador de nuevos avivamientos.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:18
26.17-18 Ante la envidia del mundo a su prosperidad, Isaac regresó a Gerar, y habitó allí. No vemos más que volviera a mentir respecto de su esposa en ese lugar, con esto, puso fin a una mentira generacional. ¿Para qué regresó Isaac a Gerar? Su propósito era recuperar los pozos de agua que había abierto su padre. Hay pozos de avivamiento de generaciones pasadas que suelen ser abiertos por los hijos de la fe. ¿Es el deseo de Dios que las nuevas generaciones vivan tomando las aguas de las generaciones pasadas? No podemos negar que necesitamos el suministro de la revelación anterior para seguir con la nueva revelación. No podemos divorciarnos de la fe de nuestros padres. Un escriba docto en el reino de los cielos es como un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas (Mat. 13:52). Sin embargo, así como Isaac es obligado a abrir nuevos pozos, así también nosotros debemos, sin rechazar los pozos antiguos, abrir nuevas fuentes de agua. Las aguas viejas mantendrán los nombres con los que fueron abiertas y toda generación debe tratar de preservarlas; pero si eso es todo lo que tenemos se ha detenido la obra de Dios, al menos en lo que nosotros respecta. Hay que buscar nuevos pozos. Por esta razón es que Isaac es obligado por los hombres de Gerar (seguramente Dios estaba detrás de esto) a abrir nuevos pozos. Un avivador es un destapador de pozos de los padres en la fe e innovador de nuevos avivamientos.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:19
26:19 La forma de encontrar nuevas fuentes de vida es cavar hondo en lugares bajos. No se cava en la montaña, sino en el valle. Las fuentes de vida de Dios se encuentran con actitud humilde y sencilla. Más no sin esfuerzo, pues hay que cavar. Solo quien lee las palabras detrás de la tinta es quien encuentra la Palabra de Dios. ¿Y quienes son los cavadores? No fue Isaac, sino sus siervos. Somos los siervos de Jesucristo, los llamados a tan noble oficio. Las aguas vivas están en lugares profundos; no son obra del alma y menos de la carne; sino del espíritu. Necesitamos para hallarla ser guiados por Cristo (Juan 7:38; Apoc. 7:17); buscando con sed (Juan 4:10). Las aguas vivas son aguas en movimiento. La palabra estática, rutinaria, tradicional, nada tiene que ver con ellas. Las aguas vivas son rhema, palabra en acción, revelación activa. Son la palabra avivada por el Espíritu (2 Cor. 3:6).
— Roberto Tinoco
Génesis 26:20
26.20 Cuando los siervos del Hijo encuentran agua viva, los pastores de Gerar se oponen a ellos. Es común que la religión intente obstaculizar la revelación fresca. Discuten que toda revelación les pertenece y que los nuevos siervos de Dios no deben sacar nada fresco. No hay nada más hereje como la verdad presentada en una nueva forma; eso es lo que piensa sin saberlo, el religioso. El peor enemigo del avivamiento es el avivamiento anterior. Hay pastores de Gerar y pastores de Isaac; ambos son pastores, ambos cuidan ovejas; pero los pastores de Isaac, cuidan las ovejas para Isaac, el Hijo de la promesa; mientras que los pastores de Gerar las cuidan para sí mismos. Hay quienes defienden la iglesia hasta de Dios. Cuando los pastores riñen, sus aguas se vuelven Esek, “rencilla”. Cuando peleamos los pastores, toda nuestra palabra va leudada con rencilla. Cada mensaje, por piadoso que sea, presenta alguna frase o entonación de conflicto. Maestros de la ironía y del maquillaje. Necesitamos dejar de pelear por el agua y disfrutar la vida de Cristo. Pero, ¿quién cederá? Solo los pastores del Hijo.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:21
26.21 Al seguir discutiendo sobre los avivamientos y la revelación, los pastores provocamos los pozos sitna, cuyo significado es “oposición”, como una acusación por carta. ¿Y no es eso una vergüenza? ¿Por qué los pastores se llevarán unos a otros a concilios y tribunales acusándose mutuamente? Eso no es apologética, sino guerra civil.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:22
26:22 La mentalidad apostólica genuina procura territorios vírgenes. De nuevo, la prudencia está del lado de los pastores de Isaac. Demuestra su carácter cristiano quien procura la paz de la iglesia por encima de sus derechos personales: Así que, por cierto, es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? (1 Cor. 6:7). Cuando tengas que escoger entre ganar y cuidar la iglesia, cava otro pozo. Cuando tengas que escoger entre conservar tu familia o tu postura, cava otro pozo. Cuando tengas que escoger entre tu derecho y el derecho del reino, cava otro pozo. Una vez que Isaac abrió su propio pozo, no hubo más conflicto sobre él. Lo llamó Rehoboth, que significa “amplitud, anchura”; es decir, abundancia. Solo hasta que descubres tu propia fuente de unción, avivamiento y revelación es que consigues la abundancia del reino que no puede ser quitada. Por eso dijo Isaac: ahora Yahwéh nos ha prosperado y fructificaremos en la tierra. Tus frutos dependen de tus pozos. ¿Qué te inspira? ¿De dónde brota tu unción? Como las raíces, así serán tus frutos.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:23
26.23 Beerseba significa “pozo de siete”; esto es, “pozo del juramento”. Isaac consiguió por fin su propia fuente de agua viva, lo que le trajo abundancia de frutos que lo enriquecieron aún más en la tierra. Después de esto, subió a Beerseba. ¿Qué significa esto? Beerseba era el lugar en donde Isaac habitó con su padre en los días de su juventud; de manera que obtener la fuente de agua viva te lleva a renovar el Pacto de Dios (por eso es que en el siguiente versículo Dios vendrá a Isaac para confirmar el pacto hecho con Abraham). Esa es la verdadera abundancia del reino de los cielos, la que te lleva a una mayor fidelidad al Nuevo pacto. Además, Beerseba era el lugar al que fueron Abraham e Isaac después de que le ofreciera en sacrificio en el monte Moriah; de manera que debió tener un significado especial para Isaac, era su tierra de resurrección. ¿Cuál es tu tierra de resurrección? Te diré cual es: la iglesia. Si tú puedes ser prosperado y bendecido, así como hallar tu propia fuente de vida y revelación y esto te lleva a la iglesia a renovar tu pacto con Dios; entonces tú, mi amigo, eres como Isaac, portador de la Simiente divina. Dicho sea de paso, a la tierra de resurrección no se va, se sube; Isaac subió a Beerseba.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:24
26.24 Dios vino a Isaac en el mismo lugar en el que Isaac habitó con su padre; en realidad, el pacto que establece con el hijo es sólo la confirmación hecha con su padre. El propósito del mismo era dar paz a Isaac ante la envidia de los filisteos y sus consecuentes ataques. ¿Cuál es nuestra confianza ante las enemistades? El pacto con Dios. Antes de pensar en resolver las hostilidades con los enemigos hay que establecer las amistades con los amigos. El Pacto de Dios es la respuesta ante un mundo turbulento. Isaac tuvo la aparición de Dios; esta es una manifestación. Isaac entró en la dimensión de relación que su padre tuvo con Dios, miró a Dios (al menos una representación acerca de Él). Abraham andaba con Dios y era considerado su amigo; ahora Isaac también seguía sus pisadas; por ello Dios se reveló a Isaac en esta ocasión como Yo Soy el Dios de Abraham tu padre. ¿Qué sentido tenía esta frase para Isaac? Representaba temor (Gen. 31:42, 53). El Dios de Abraham su padre fue el mismo al que fue ofrecido en sacrificio en el monte Moriah; este era un recuerdo poderoso para las emociones del hijo del patriarca. El solo nombrarlo haría estremecerle de temor. Su memoria tendría fija la imagen de su padre alzando el cuchillo contra él por amor a Dios. Este no era un dios con el que se puede jugar, sino el Señor de su vida. Habiendo sido ofrecido por su padre, le pertenecía. Proverbios enseña a no dejar al amigo de tu padre (Prov. 27:10), ¡cuánto más si ese amigo es el mismo Dios! Sin embargo, no había nada que temer, ni de los filisteos ni del Dios de su padre. Dios le da paz: no temas, porque Yo estoy contigo. Dios es temible, pero de nuestro lado nosotros somos temibles. El pecador tiene sobradas razones para temer; más no así quien ha establecido paz para con Él mediante nuestro Señor Jesucristo habiendo sido justificado por la fe (Rom. 5:1). Ahora Dios está con nosotros tan cierto como estuvo con Isaac, y más aún, pues los patriarcas eran figuras de las realidades que nosotros vivimos. ¿Y qué diferencia hay si Dios está conmigo o no? Dios agregó a la promesa de su Presencia: y te bendeciré y multiplicaré tu descendencia. Dios es vida y Él es Bueno. Es normal la bendición y la prosperidad ante la visitación de Dios. Lo excepcional es que Dios esté y aún así no haya bendición ni multiplicación o crecimiento (como sucede en casos de martirio); pero reconocemos cuando Él está en que la vida se manifiesta. Jesús era experto en arruinar funerales resucitando muertos y las iglesias que son visitadas por el Señor son bendecidas y multiplicadas. La Simiente Divina encuentra la atmósfera propicia para su desarrollo cuando Dios está presente. Nada puede sustituir esto. Con todo, la bendición y multiplicación de Isaac estaba basada en el pacto con Abraham su padre: …por amor de Abraham mi siervo. Este es el principio y base de todos los pactos; aún el pacto que Dios establece con Moisés, conocido como el Antiguo Pacto o el Pacto de la Ley, fue un pacto basado en las promesas a Abraham (Ex. 3:6, 15, 16, 4:5; 6:8; 32:13). Asimismo, el Nuevo Pacto tiene el mismo fundamento (Rom. 4). Abraham es la revelación de Dios Padre; del Padre procede todo nombre y toda bendición; Él es la fuente de toda gracia y todo pacto se establece respecto de Él. En tipología, la expresión: “por amor de Abraham” significa “por amor de mi mismo” (2 Reyes 19:34). Contrasta entre “amor” y “siervo”. Por un lado, Abraham era amigo de Dios; pero por otro, también era su siervo. Esta es la doble relación que tenemos con Dios: le amamos como hijos y le servimos como esclavos. Por su parte, Él siempre nos recompensa como hijos y herederos. El servicio de Abraham trajo recompensas a Isaac. No hay nada que hagamos por Dios o su reino que no sea recompensado. Dicha recompensa podemos llamarla cosecha, la cual inevitablemente vendrá para nosotros y para nuestros hijos.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:25
26.25 Dios se manifestó a Isaac e Isaac respondió a dicha revelación edificando un altar. Revelar es quitar el velo; cuando se pasaba el velo que cubría al Lugar Santísimo se encontraba el sacerdote con el Arca del Pacto, encima de la cual se hallaba el propiciatorio. Esta es la experiencia cristiana: la revelación genuina siempre es seguida de altar. Ningún cristiano puede hablar de revelación sin una vida verdaderamente devocional. El altar es consagración; todo santo que ha recibido revelación de Dios es consagrado. La revelación no es tanto conocimiento intelectual como entrega espiritual. Los altares se edifican, son de piedras apiladas. La vida de consagración no surge instantáneamente, sino a través de un largo proceso de entrega y devoción a Dios. ¿Y dónde edificó Isaac el altar? En el mismo lugar en dónde habitó con su padre después de regresar de Moriah (donde fue ofrecido). La vida espiritual tiene altares; son experiencias de muerte y resurrección. No es una sola muerte y una sola resurrección; sino repetidas experiencias vivificadoras y crecientes. Después plantó su tienda. La casa va después del altar. El altar es para Dios y la tienda para el hombre. La vida de fe requiere de tener primero altar de consagración antes de casa para habitación. En esto, tanto Isaac como su padre seguían el mismo patrón. Los altares se edifican; mientras que las tiendas se plantan. La vida de consagración es un esfuerzo sostenido de toda la vida; mientras que la vida de comodidad es un asunto pasajero. No despreciamos la casa, pero preferimos el altar. El altar es de piedra; mientras que la tienda es de tela. La tienda protege nuestro transitar por la vida; pero el altar trasciende hasta lo eterno. La tienda habla de mí; el altar señala a Dios. El altar es para invocar a Dios, la tienda invoca al hombre. Primero morimos en el altar para luego vivir en la tienda; invocamos su Nombre para que el nuestro tenga sentido. Este es el orden de la vida abundante: primero un altar para Dios y luego una tienda para nosotros. ¿Qué resulta de esto? Abrieron allí los siervos de Isaac un pozo. ¿No es esto maravilloso? El pozo abierto por los siervos de Isaac representa el fluir de la vida abundante y el disfrute de la gracia de Dios. Isaac fue un hombre que disfrutó abundantemente de la gracia de Dios. A partir de ese momento, hasta sus enemigos estarían en paz con él. Todos los creyentes necesitamos el mismo camino; requerimos pararnos sobre las promesas a Abraham (símbolo del Padre Celestial), edificar un altar, después, plantar nuestra tienda; seguido de abrir los pozos de la vida abundante y esperar que nuestros enemigos sean puestos bajo los pies del Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. Jamás intentes abrir pozos mientras no tengas altar. Cada vez que Isaac trató de abrir un pozo, sus enemigos lo cegaban; pero después de edificar un altar a Dios e invocar su Nombre, sus enemigos se llenaron de temor. Tus enemigos no te temen a ti, pero tiemblan ante tu Dios.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:26
26.26 Seguido de la edificación del altar, Isaac tuvo la visitación de quienes le aborrecieron; sólo que ahora venían buscando su paz. Cuando tus pasos son agradables delante de Dios, hasta a tus enemigos hace estar en paz contigo (Pr. 16:7). Abimelec, el rey filisteo, acompañado de un amigo y del capitán de su ejército, fueron a Isaac buscando pactar con él. Abimelec significa “padre rey”; Ahuzat, “posesión”; y Ficol, “boca de todo, vocero”. Esta es la conquista de los enemigos mediante el altar, acabas con su dinastía, tomas sus bienes y callas sus voces. La guerra no necesita enfocarse en la caída de los enemigos, basta con dedicarse a la exaltación del Amigo. Dios es suficiente para contener a quienes aborrecen a sus hijos.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:27
26.27 La pregunta de Isaac tiene mucho sentido: ¿por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido…? Los creyentes exitosos resultan atractivos al enemigo; el cual, primero aborreció, pero luego teme. Aquí hay una gran enseñanza: ¡tu enemigo te teme! Por eso trata de pactar contigo, aunque te aborrece; no quiere tu amistad, sino detenerte. “Pactemos”, dice; para que no vayas a conquistarlo mañana. El error filisteo fue haber aborrecido y expulsado a Isaac; ahora tratan de enmendarlo. Si Dios te visita, también lo harán tus enemigos con temor.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:28
26:28 Es una verdad: tu enemigo sabe quien eres (Hechos 19:15). Los filisteos eran concientes de que la prosperidad de Isaac era resultado del favor de Dios. Es sorprendente que en ocasiones los creyentes no sepan quienes son ellos mismos o consideren la prosperidad de alguno como mala. Los filisteos habían visto que Dios estaba con Isaac, ¿qué fue lo que vieron? ¡Que todo lo que hacía prosperaba! Y si es consciente de quien eres, querrá hacer pacto contigo. Hay niveles en la vida cristiana, primero eres aborrecido, después temido y luego intentarán seducirte. Satanás intentó pactar con Jesús cuando le dijo: “todo esto te daré si postrado me adorares”. El rey de Sodoma trató de pactar con Abraham cuándo le ofreció los bienes de la guerra de los reyes. Y también intentará pactar contigo si tu vida prospera. Su intención es que el reino que representas no termine quedándose con lo que supone suyo. Es un acierto que sepa quién eres y te tema; pero su caída que trate de detenerte.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:29
26.29 El cinismo de las tinieblas es tal, que se atreve a asegurar que no te ha tocado. ¿Acaso no aborrecieron a Isaac y lo expulsaron? ¿Acaso no cegaban los pozos de su padre Abraham que abría? ¿Cómo se atreven entonces a decir que no le habían tocado? ¿Cómo es posible que digan que solo le han hecho bien? No te dejes engañar, tú no le debes al mundo, tu compromiso es con Dios. Me sorprende que Isaac pactara con semejantes mentirosos; pero me sorprende aún más cuando el creyente está impedido de servir a Dios a causa de sus compromisos con el mundo. Los filisteos fueron al extremo de decir que le enviaron en paz y ahora Isaac era bendito de Yahwéh; como si dicha bendición dependiera del trato filisteo. No falta quien intente colgarse de tu éxito o traerte una factura por su supuesta participación en el mismo. Vuelvo a decirlo: tu prosperidad la debes al Señor. Si eres bendito de Yahwéh es porque Dios ha querido bendecirte.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:30
26.30 Isaac era un buen hombre y un gran diplomático; pero estaba alimentando a quienes serían perseguidores de sus descendientes por muchos años. Los filisteos pactaron con Isaac por temor, ¿sería que también Isaac les temía? No sale nada bueno del temor del hombre, por el contrario, es trampa y lazo (Prov. 29:25). Dios pone banquete a los suyos enfrente de sus angustiadores (Sal. 23); pero hay ocasiones cuando son sus hijos los que les ponen el banquete a sus enemigos. Reconozco loable el carácter de Isaac respecto de la amistad, pero los hijos de luz solemos ser muy poco sagaces respecto de los hijos de este mundo (Luc. 16:8). Isaac estaba haciendo el mismo pacto que hizo su padre con los filisteos (Gen. 21:29-32); lo que implica que los filisteos no tenían memoria.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:31
26.31 Habiendo conseguido la paz, los filisteos se despidieron de Isaac. Fue un juramento que no respetarían los descendientes de ambos, pero que al menos serviría en su tiempo. Israel y los filisteos habrían de ser enemigos acérrimos; pero a causa del juramento de Isaac, Israel fallaría una y otra vez en su intento de destruirles (cuando regresen de Egipto a conquistar Canaán).
— Roberto Tinoco
Génesis 26:32
26:32 Cuando Isaac fue benigno encontró una nueva fuente. En el mismo día en el que Isaac pactó la paz con los filisteos, moradores de esa tierra, fue que halló agua en el pozo que abrieron sus siervos. La paz es el ambiente en donde fluye la vida (Mal. 2:5). ¿Qué noticias tienes acerca de tus pozos? ¿Está fluyendo la vida divina en ti? Si así no fuera revisa tus relaciones. Si hay algo que puede secar tu fuente son las enemistades. Las buenas nuevas; es decir, el evangelio, florece en la paz. ¿Deseas agua de vida? Necesitas abrir pozos. La sed espiritual y la insatisfacción se evitan cuando buscas beber de Dios. Jesús dijo que el que bebiere del agua que Él da no tendrá sed jamás. Muchos padecen a causa de su pereza; no reciben buenas noticias por no buscarlas; no beben agua de vida por no cavar. No te conformes con el agua que cae, busca el agua profunda. La lluvia es la bendición general que Dios da a todos, pero las aguas vivas están en la profundidad, en la búsqueda incesante de la verdad de Dios. Los siervos dicen: “hemos hallado agua”. El que busca encuentra. ¿Eres un buscador? ¿Eres un cavador de pozos?
— Roberto Tinoco
Génesis 26:33
26.33 Isaac llamó Seba al pozo que hallaron los siervos ese día; con el tiempo, la ciudad que surgió en el mismo lugar fue llamada Beerseba, que significa “pozo de siete” (refiriéndose a “pozo del juramento”). Beerseba fue llamada así doblemente, tanto Abraham como Isaac pactaron con los filisteos en ese lugar. Dicha ciudad es un recordatorio de que los filisteos no respetan sus pactos olvidándolos rápidamente. Solo un verdadero cristiano se conserva en el Pacto.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:34
26.34 El pacto con los filisteos permitió a Isaac conservar el pozo donde halló aguas vivas; esta fue la parte buena del juramento; pero la parte mala de pactar con el mundo es que uno de sus hijos, llamado Esaú, se unió en yugo desigual con ellos. El mundo siempre cobrará una factura más alta de lo que suponemos. La unión matrimonial de este hijo vino a los cuarenta años de su vida; es un número de prueba. Su matrimonio ponía a prueba a la familia de la fe. Esaú se casó con Judit, irónicamente significa, ”judía”; pero era hija de Beeri heteo, “fuente de terror”. Por su parte, Basemat, la otra mujer, también tiene un significado engañoso en su nombre, “fragancia”; pero era hija de Elón heteo, “arboleda de robles”; es decir, “fuerza”; y heteo, “terror”. Las esposas de Esaú se hacían llamar “judía” y “fragancia”; pero en realidad eran “fuente y fuerza del terror” respectivamente. Hay quienes se hacen llamar cristianos para unirse a los cristianos, pero son una fuente de problemas por no ser hijos de Dios.
— Roberto Tinoco
Génesis 26:35
26.35 Mira el comentario al versículo anterior; tanto Judit como Basemat, la otra mujer con la que Esaú se casó, fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca. Quien se casa con hijo del diablo tiene problemas con su suegro. Esaú había perdido mucho más que una buena relación con sus padres, ya no podría ser más la línea del Mesías. Perdió toda posibilidad de Simiente divina y sin ella solo hay amargura.
— Roberto Tinoco