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Génesis 29

Jacob llega a Padán-aram

1Siguió luego Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales.🗨 2Y miró, y vio un pozo en el campo; y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él, porque de aquel pozo abrevaban los ganados; y había una gran piedra sobre la boca del pozo.🗨 3Y juntaban allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de la boca del pozo, y abrevaban las ovejas, y volvían la piedra sobre la boca del pozo a su lugar.🗨 4Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos.🗨 5El les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos.🗨 6Y él les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Bien, y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas.🗨 7Y él dijo: He aquí es aún muy de día; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e id a apacentarlas.🗨 8Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños, y remuevan la piedra de la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.🗨 9Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el rebaño de su padre, porque ella era la pastora.🗨 10Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y las ovejas de Labán el hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre.🗨 11Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró.🗨 12Y Jacob dijo a Raquel que él era hermano de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió, y dio las nuevas a su padre.🗨 13Así que oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió a recibirlo, y lo abrazó, lo besó, y lo trajo a su casa; y él contó a Labán todas estas cosas.🗨

Jacob se casa con Lea y con Raquel

14Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él durante un mes.🗨 15Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario.🗨 16Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.🗨 17Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer.🗨 18Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.🗨 19Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo.🗨 20Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba.🗨 21Entonces dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, para unirme a ella.🗨 22Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo banquete.🗨 23Y sucedió que a la noche tomó a Lea su hija, y se la trajo; y él se llegó a ella.🗨 24Y dio Labán su sierva Zilpa a su hija Lea por criada.🗨 25Venida la mañana, he aquí que era Lea; y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado?🗨 26Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor.🗨 27Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hagas conmigo otros siete años.🗨 28E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla; y él le dio a Raquel su hija por mujer.🗨 29Y dio Labán a Raquel su hija su sierva Bilha por criada.🗨 30Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.🗨

Los muchos hijos de Jacob

31Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril.🗨 32Y concibió Lea, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por tanto, me amará mi marido.🗨 33Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.🗨 34Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví.🗨 35Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré a Jehová; por esto llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Génesis 29:1

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29.1 Hay un camino de los hombres y un camino de Dios. El Señor le dijo al profeta Isaías: Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Yahwéh. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos (Isaías 55.8-9). De manera que hay caminos de Dios y caminos de los hombres y ambos son muy diferentes en dimensión y propósito. Dichos caminos tienen que ver con nuestros pensamientos; para bien o para mal, vamos hacia dónde pensamos y decidimos ir. A esta altura, Jacob todavía andaba en sus propios caminos, pero no faltaba mucho para que Dios lo hiciera entrar a los suyos. Los hombres van por donde quieren hasta que se encuentran con Dios y entonces Dios los lleva por donde siempre ha querido llevarlos. Como creyentes, nuestro camino al final será decidido por Dios y no por nosotros. El Señor Jesucristo le dijo al apóstol Pedro: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras (Juan 21:18). Dios termina venciéndonos, su voluntad prevalecerá. Con el tiempo el pensamiento de Dios predomina sobre el nuestro y nos gobierna. Los pensamientos de Dios son expresados por medio de su Palabra; toda Palabra es primero un pensamiento. Poco a poco Dios puso su Palabra por encima de la de Jacob y su pensamiento llegó a ser el pensamiento de Jacob. Esto es lo que significa tener la mente de Cristo (1 Cor. 2:16). De momento Jacob se fue a la tierra de los orientales; en cierto modo, era su idea y la de su padre Isaac; pero detrás del telón de la historia estaba Dios dirigiendo los hilos. Grandes sorpresas, algunas desagradables, le esperaban al patriarca. ¿A dónde te diriges? ¿Sabes que aún allá está el Señor? Dios no viaja cuándo comienzas a andar, Él llegó primero allí. Toda la tierra es su tierra.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:2

Comentario general

29:2 Jacob miró y vio un pozo. Si abres tus ojos hallarás agua. Los recursos de Dios están siempre disponibles a quien sabe buscarlos. Cerca de los pozos hay ovejas. ¡Qué combinación tan maravillosa! Hay agua para ti y si eres oveja que sigue a Jesús la hallarás. Como dijo el Buen Pastor: mis ovejas oyen mi voz y Yo las conozco y me siguen (Juan 10:27). Antes de perder el rumbo se pierde el corazón; se necesita no desear a Jesús para dejar de escucharlo y de seguirlo. La Palabra habla de tres rebaños; es significativo que Dios nos de el número de ellos. Dios es el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. El tres es su número. Hablar de tres rebaños es hablar de su pueblo a través de toda la historia de la manifestación de Dios. Hubo un tiempo histórico en donde la manifestación del Padre, el Dios de Abraham fue preponderante; luego vino la revelación del Dios Hijo, el Dios de Isaac; y, por último, nos encontramos en la manifestación del Dios de Jacob, el Espíritu Santo. Tres rebaños son el pueblo de Dios desde el principio hasta el fin de la historia. Lo interesante es que estos rebaños se encontraban junto a un pozo cerrado esperando el tiempo en el que sería abierto y fue Jacob quien lo abrió; es decir, la sed de la humanidad es finalmente satisfecha hasta la venida del Dios de Jacob, el Espíritu Santo. No en vano dijo el Dios Hijo: El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado (Juan 7:38-39). Notemos que sus palabras serían cumplidas después de su glorificación y de la subsiguiente venida del Espíritu Santo. Había una gran piedra sobre la boca del pozo. La humanidad creyente, los tres rebaños no pudieron beber hasta que la gran piedra fue quitada. La Ley de Dios impedía a seres humanos caídos beber del agua de vida. Adán y sus descendientes fueron echados fuera del huerto del Edén para que no tuvieran acceso al árbol de la vida. No fue sino hasta el cumplimiento del tiempo que “la Gran Piedra” fue quitada. Con el sacrificio de Cristo, la Roca herida en el Calvario se destapó el pozo del agua viva para los rebaños de Dios. Después de la muerte de Cristo el camino al árbol de la vida fue abierto, Él es el Camino. ¡Aleluya! La muerte de Jesucristo nos abrió el camino hacia la Vida en el Espíritu.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:3

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29:3 Costumbres que hacen sufrir a las ovejas creyentes (Mira la nota anterior). Todos los rebaños se reúnen en pos de un mismo pozo. Solo hay un Espíritu del cual beber (1 Cor. 12:13). Sin embargo, el pozo estuvo limitado por siglos; el Espíritu Santo descendía de tanto en tanto sobre algunos hombres y mujeres de fe, pero no permanecía en ellos; es decir, el pozo volvía a cerrarse. Hubo profetas y siervos de Dios maravillosos que hicieron proezas por el Espíritu, pero cada vez que morían el pozo se cerraba. Fue hasta que Cristo vino que dicha situación cambió; Juan el Bautista dijo que el que lo envió a bautizar le dio por señal que vería al Espíritu Santo descender y permanecer sobre el Cristo (Juan 1:33). A partir de entonces por medio de Él tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre (Ef. 2:18). El Espíritu no ha vuelto a irse. ¿Por qué entonces te acercas a beber solo un poco de agua viva cuando puedes tener ríos fluyendo en tu interior? El pozo no ha vuelto a cerrarse, no hay necesidad de permanecer sediento. ¡Es hora de abrevar!

— Roberto Tinoco

Génesis 29:4

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29.4 Había pastores junto al pozo. Su función era destapar el pozo de cuándo en cuando para dar de beber a las ovejas. Jacob les llamó “hermanos míos”, en esto tenemos cortesía oriental, pero también revelación espiritual. Los pastores son la parte del pueblo de Dios que el Señor ha puesto como ministros para velar por las almas y satisfacción de las ovejas (Hechos 20:28). ¿De dónde eran estos pastores? Ellos eran de Harán, que significa “asolado”. Los pastores del Antiguo Testamento hicieron lo que podían en medio de limitaciones. Al vivir antes del sacrificio de Cristo, sólo podían abrir el pozo del Espíritu por poco tiempo; eran como sacerdotes ofreciendo los mismos sacrificios. Su situación era desolada, desértica, sin abundancia. Eran de Harán. Hoy vivimos un tiempo diferente; se espera que todo siervo de Dios viva por el Espíritu y sepa llevar a los rebaños al Espíritu. Y aún más, se espera que toda oveja procure ser llena del Espíritu (Ef. 5:18). Amado pastor y siervo de Dios: ¿de dónde eres? Tú ya no eres de Harán, tu condición no es más desolada; tú eres del aposento alto, lo tuyo es la abundancia. Es patético que en el tiempo del Espíritu alguno mantenga cerrado el pozo por sus costumbres e ideas religiosas.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:5

Comentario general

29.5 Quién vive en Harán conoce a Labán. Harán significa “desolado” y Labán es prototipo del engaño. Labán fue un aguijón para Jacob. Cuando los pozos están tapados los pastores viven desolados y conocen más a Labán, la religiosidad, que al Dios de Jacob, el Espíritu de bendición. ¿Conoces a Labán, hijo de Nacor? Nacor significa “roncador”; es el hombre que sueña; es el hermano de Abraham, otro soñador. Ambos son del pueblo de Dios, pero tienen una diferencia, Nacor sueña sin cumplimiento, mientras que Abraham dejó todo para ir en pos de su sueño… y lo consiguió. Abraham siguió su sueño, pero guiado por la Palabra de Dios; a diferencia de Nacor que permaneció roncando. ¿A quién conoces, a Nacor o a Abraham? ¿Qué clase de soñador eres? Que tus sueños sigan la Palabra de Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:6

Comentario general

29.6 Labán estaba bien antes de la llegada de Jacob; pero al salir Jacob, dejó a un suegro lleno de bendición y de abundancia (Gen. 30:30). No importa qué tan buena parezca la vida antes de la llegada del Dios de Jacob, con el Espíritu Santo será infinitamente mejor. Un misterio: el Dios de Jacob bendice a Labán por causa de Raquel. Cuando Jacob preguntó a los pastores si estaba bien Labán fue que vio venir a Raquel con las ovejas. Solo si bendecimos a todo el pueblo de Dios sin distingo es que podemos llegar a apreciar a la iglesia esposa. Probablemente hallemos creyentes estilo Labán entre el pueblo de Dios, pero debemos procurar su bien si deseamos reconocer a la parte de la iglesia que compone a la iglesia gloriosa, es decir, a los vencedores. Jamás menosprecies a un hijo de Dios; pregunta amorosamente: “¿está bien?” Se guarda de tú hermano. …mira bien: ¡allí viene Raquel con las ovejas!

— Roberto Tinoco

Génesis 29:7

Comentario general

29:7 Jacob, es tipo de movimiento apostólico en el Espíritu Santo. Este es el llamado del Dios de Jacob al ministerio: mientras no haya terminado el siglo de la iglesia no es tiempo de recoger el ganado, por lo que las ovejas deben ser alimentadas. Llegará el día en el que el pueblo de Dios sea recogido por el Príncipe de los pastores: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria (1 Pedro 5:2-4). La pereza ministerial es una acción criminal; pues no solo deja morir de sed a las ovejas, sino que impide el avance del reino de los cielos. No es tiempo de recoger el ganado, sino de alimentarlo trabajando incansablemente en ello. Los peores ataques enemigos no son desde fuera, sino desde adentro; y no consisten en alguna acción específica, sino precisamente en ninguna acción. La inactividad es altamente peligrosa. Cómo escribiera un pastor sobreviviente del holocausto nazi: “lo único que hace falta para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada”. La gran muralla china no pudo detener a los invasores a pesar de sus muchos kilómetros, altura infranqueable y toneladas de piedra. Siempre fue vencida por los traidores que abrían la puerta desde dentro. ¡Cuidado con descuidar el rebaño!

— Roberto Tinoco

Génesis 29:8

Comentario general

29.8 La tradición es un enemigo formidable. No hay ley más difícil de cambiar que la costumbre. Los pastores no querían abrir el pozo porque la costumbre era esperar a todos los rebaños antes de hacerlo. Aún desde el punto de vista práctico, esperar a todos los rebaños provocaría mas tiempo y tumulto. Posiblemente se debía a cuestiones de competencia, esto es, que no se usara más agua con un rebaño que con otro o que no se desperdiciara agua de algún abrevadero donde vertían el vital líquido; pero aún así era un asunto absurdo. Dijeron “no podemos”; pero en realidad no querían. Las cadenas más resistentes son las auto impuestas. Las tradiciones religiosas han mantenido sedientos y hambrientos a los rebaños en el calor de esta vida. Tratar de uniformar la vida cristiana ha limitado el fluir de la vida. Todo tradicionalista está esperando que otro mueva la piedra del pozo; sabe que debe hacerse, pero no se atreve a hacerlo él mismo; sin embargo, aunque se opondrá a quien lo intente, paradójicamente celebrará a quien lo consiga. ¿Eres un destapa pozos o un opositor al mover del Espíritu Santo?

— Roberto Tinoco

Génesis 29:9

Comentario general

29:9-10 Jacob trataba de convencer a los pastores tradicionalistas; en eso miró venir a Raquel con el rebaño de su padre. ¿No es esta una imagen maravillosa? Puedo ver por lo menos dos grandes enseñanzas: La primera tiene que ver con el misterio de la iglesia como esposa y madre; y la segunda está encaminada al ministerio de la mujer. Veamos la primera de ellas: Raquel es figura de la iglesia que cuida los rebaños del Padre y viene al encuentro del Espíritu, el Dios de Jacob. El patriarca al verla venir abrió de inmediato el pozo. Es la obra del Espíritu que aviva a la iglesia. Dicho sea de paso, el pozo es el mismo en donde años antes Eliezer, criado de Abraham, recibió agua de parte de Rebeca mientras buscaba la mujer para Isaac, hijo de Abraham. Donde la iglesia satisfice al Espíritu Santo se siembra avivamiento para la generación posterior. Es la ley de la siembra y la cosecha. Tanto Eliezer como Jacob iban por mujer, el primero para el hijo de su amo y el segundo para sí mismo. Es la obra del Espíritu Santo: hallar, por no decir formar, a la iglesia esposa. Y su obra funciona como una vía de dos sentidos, nosotros le damos de beber a Él y Él nos da de beber a nosotros. Darle se conoce como adoración; y a recibir de Él llamamos dones espirituales. Si esta generación no da de beber al Espíritu, las mujeres (representando a todo el ministerio) de la siguiente generación tendrán el pozo tapado y las ovejas, la iglesia, padecerán necesidad en sed y bajo el sol. Pero si esta generación comienza a romper los paradigmas de la tradición y a quebrantar las estructuras que impiden la ministración en el Espíritu y al Espíritu Santo, entonces la siguiente generación contará con abundancia de dones y ministerios, así como de ovejas saludables. En segundo lugar, tenemos el ministerio de la mujer. Algunos pastores se oponen tradicionalmente al pastorado de la mujer; sin embargo, es notable la expresión bíblica sobre Raquel: porque ella era la pastora; que, por cierto, es la primera vez en la Escritura que se usa una frase semejante. Es hasta que aparece un ministerio apostólico que es destapado el ministerio de la mujer. Un error común es considerar el ministerio de la mujer como necesario solo cuando falta un hombre que lo ejerza. Tanto el hombre como la mujer fueron creados a la imagen y semejanza de Dios y a ambos se les entregó señorío y dominio. Dios no levanta a la mujer porque le falte un hombre, sino porque la escogió a ella. Dios jamás improvisa, todo fue planeado desde antes de la fundación del mundo. La visión de Jacob sobre el cuidado de las ovejas y ganados estaba basada en su experiencia en la casa paterna; le parecía ilógico y el sentido común nos dice que tenía razón, que mantuvieran las ovejas bajo el sol solo por costumbres de los pastores. La visión apostólica rebasa la visión pastoral y suele poner en duda los paradigmas de éstos últimos. Es un rompe esquemas y sus aportaciones son a la manera de ordenes y cuestionamientos, como un padre a sus hijos. Abraham, abuelo de Jacob, perforó pozos. Luego Isaac trató de recuperarlos sin éxito, ante la oposición de los filisteos. Y Jacob, descendiente portador de la Simiente, es un “destapador de pozos” en funcionamiento; es decir, renovador de tiempos. El siervo de Dios tiene aguas vivas. Las tradiciones y costumbres de los hombres ponen el riesgo la salud de las ovejas. ¿Quién está dispuesto a remover las piedras que tapan los pozos? Aquellos que vean por el cuidado de las ovejas por encima de las costumbres. Rakjél viene de una raíz hebrea que significa “ovejita”; y el término “pastora” traduce raá significando quien apacienta el rebaño. Las mujeres han sido vistas a lo largo de los siglos solo como ovejitas, pero Dios ha tenido a bien manifestar su verdadero carácter y misión en esta era del Espíritu como líderes espirituales tan poderosas como cualquier hombre. Con todo, el ministerio más explosivo resulta del poder del uno, la unión del hombre y la mujer como uno solo sin distingo. No es competencia, sino complemento. Quizá alguno diga: “deja la piedra del pozo en su lugar, llevamos años así y ha funcionado”. Pero ya pasaron Abraham e Isaac, estamos en la dispensación del Dios de Jacob, no es el Antiguo Testamento y tampoco durante la visita del Hijo; es el tiempo y la era del Espíritu Santo, Él se derrama sobre toda carne y tanto las hijas, como los hijos, también profetizan. Cuando aparece Raquel, Jacob destapó el pozo y las ovejas fueron satisfechas. Al despertar el ministerio apostólico cambios estructurales profundos suceden y los dones de la iglesia son despertados, como por ejemplo el ministerio de la mujer, entonces el rebaño es saciado en su sed espiritual. El Espíritu Santo no tiene dones para hombres y dones para mujeres; simplemente tiene herramientas para la edificación de la iglesia. Cuando el apóstol Pablo dice “procurad los dones mejores” no dice “a menos de que seas mujer”, simplemente llénate de todo lo que el Espíritu tenga para ti. Cuando el apóstol Pedro vio que el Espíritu Santo también era dado a los gentiles entendió que no había distinción alguna con los judíos. ¿Por qué habría Dios de capacitar a las mujeres si no deben poner en acción dichos dones? Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos, y no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús (Gal. 3.28). Es hora de remover la piedra y que las mujeres den de beber a las ovejas que su Padre Celestial les ha encomendado. Se menciona tres veces a Labán como hermano de la madre de Jacob y se aclara que las ovejas que pastoreaba Raquel eran de él. Al hacer este énfasis, el Dios de Jacob está enseñándonos la importancia de la bendición generacional. Un avivamiento entusiasma un momento a la iglesia; pero una reforma apostólica transforma las ciudades al tocar las generaciones presentes y futuras. Raquel es mencionada como hija de Labán, hermano de la madre de Jacob; y Jacob da de beber a las ovejas de Labán que pastorea Raquel; esta es una figura de la reforma apostólica. No habrá transformación de las ciudades a menos de que las mujeres se levanten al unísono de los hombres alimentando ovejas. Permíteme tomarme un poco más de espacio respecto de “destapar el pozo” del ministerio de la mujer. Leemos en Éxodo 2:16-22 Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre. Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas. Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto? Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas. Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma. Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés. Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena (Ex. 2:16-22). Primero, mujeres pastoras que van al pozo por agua para las ovejas del Padre. Eran siete hijas del sacerdote de Madián. Una nueva generación de herederas del sacerdocio, recordemos que en aquellos tiempos solo los hombres heredaban el sacerdocio, pero aquí solo había hijas, ¿quién iba a heredar el sacerdocio? En el Nuevo Pacto todos los creyentes somos sacerdotes sin distingo de hombre o de mujer (1 Pedro 2:9). Este es el diseño original; permíteme preguntarte: ¿tiene el espíritu definición sexual? ¿No dijo Jesús que en la resurrección seríamos asexuales? Cuando sirves al Señor en el espíritu lo sirves más allá de ser hombre o ser mujer. Un ejemplo son las cuatro hijas solteras del poderoso evangelista Felipe, las cuales eran profetas (Hechos 21:9). La vida de Felipe pasó de ser un diácono a un poderoso evangelista con milagros y maravillas; sus hijas heredaron su unción. Teniendo el Padre Celestial tantas ovejas no tenemos tiempo de discutir quién las va a cuidar, es imperativo que hombres y mujeres hagan discípulos sin detenerse a cuestionar quién debe hacerlo y quién no. Asimismo, las mujeres no pueden seguir perdiendo el tiempo dedicándose a sanarse a sí mismas vez tras vez, cuando debieran estar sanado a los demás. Es un terrible engaño satánico que las mujeres cristianas usen la unción de Cristo que recibieron, para sanarse cuando dicha unción es para sanar a otros, a los quebrantados de corazón, a ciegos, cojos y mancos, ¡al mundo! Segundo, el rechazo de los pastores. Ellos son los pastores, ¿por qué aceptarían que ahora las mujeres den de beber a las ovejas? Están demasiados preocupados en defender las tradiciones como para comprender la premura del momento. Hay ovejas muriendo de sed, ¿qué importa quién les da de beber? No comprendo cómo se dedican a pelear por el pozo en vez de repartir el agua. Saben que si mantienen cerrado el pozo no podrán ejercer su llamado. Pero la revelación no tiene sexo. Si mantienes el pozo tapado muchas ovejas se morirán de sed. Hay tres terribles enemigos que ha enfrentado el pueblo de Dios, y no me refiero al diablo, el mundo y la carne; sino a enemigos más sutiles que parecen amigos. Estos tres terribles enemigos son conocidos como “las tres T”: la Torá, el Templo y el Talmud. Juntos son la religiosidad. Toda religión tiene su libro sagrado, su lugar santo y sus tradiciones. Los judíos rechazaron a Cristo a causa de las tres T; tenían la Torá llena de mandamientos mal interpretados que hacían la vida imposible; el Templo que veneraban como un ídolo por encima del Señor del Templo; y el Talmud o cuerpo de tradiciones que no eran sino meras costumbres que inventaron ellos mismos, pero que miraban intocables como de Dios. Toda reforma apostólica enfrenta a las tres T, por ejemplo, el llamado de la mujer recibe la resistencia de decenas de versículos o mandamientos mal interpretados. Luego enfrenta al Templo, la veneración de un lugar físico en donde la mujer tiene un lugar aparte del hombre. Se le mira en la congregación sin todos los privilegios y como creyente de segunda categoría. Enseguida enfrenta al Talmud, tiene que vérselas con las tradiciones y costumbres que le impiden ministrar. Tercero, la defensa de un libertador. Moisés como Jacob, se levantó a defender a las mujeres. Estaba huyendo por tratar de liberar al pueblo de Israel y ahora en tierra ajena se pone a pelear con los pastores del lugar para defender a mujeres que ni conoce. Antes de liberar a un pueblo, Moisés ha de aprender por lo menos dos cosas: Aprenderá a pastorear las ovejas de otro. Y aprenderá que este privilegio está abierto a todos, aún a las mujeres. No liberarás una nación sin liberar a sus mujeres. ¿Cómo oras por una nación para Cristo en donde sus mujeres no hacen discípulos? Esto me recuerda a las hijas de Zelofehad que cambiaron la ley (te explicaré después de cuarto punto…). Cuarto, la sorpresa del Padre. ¿Por qué habéis venido tan pronto? –dijo el padre de las pastoras. Si la mujer se activa y el hombre lo entiende, la obra se agiliza. ¡Cuán útiles pueden ser las mujeres! Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores –dijeron ellas. ¿Cómo es posible que Egipto, símbolo del mundo, esté más adelantado respecto del llamado de la mujer que la misma iglesia? Mujeres inventoras, astronautas, científicas, etc. ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? –es un llamado del Padre. La reforma que levanta a las mujeres y les impulsa a servir a Dios no debe dejarse. No están compitiendo por el lugar de los hombres, sino por un reino para Dios. Llamadle para que coma. Alimenta el sueño de servir a Dios. Alimenta la pasión de transformar los tiempos como una poderosa mujer e iglesia de Dios. Recuerda que más tarde sería Séfora, quien salvaría la vida a Moisés y a su hijo al circuncidar al hijo de ambos, haciendo posible la liberación de todo el pueblo de Israel. Abrir el pozo para que las mujeres dieran de beber a las ovejas redundó en el Éxodo de Israel. Quinto, a modo de apéndice: las hijas de Zelofehad: Vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés hijo de José, los nombres de las cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa; y se presentaron delante de Moisés y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, y dijeron: Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra Yahwéh en el grupo de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos. ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre. Y Moisés llevó su causa delante de Yahwéh. Y Yahwéh respondió a Moisés, diciendo: Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas (Num. 27:1 -7). Las hijas de Zelofehad pertenecían a la segunda generación, la generación que habría de recibir la tierra en herencia. El problema es que la ley establecía que la tierra debía repartirse entre los varones jefes de familia. Pero en la familia de Zelofehad no quedan hombres. Solo cinco hijas mujeres. Aquí tenemos un adelanto a su tiempo respecto del ministerio de la mujer; miremos… Primero, se habla de un censo que excluye a las mujeres y que se hizo en el desierto. Fue precisamente en el desierto donde se dictó la ley. ¿Vives tú en el desierto? Allí no hay lugar para las mujeres. Es necesario cruzar la frontera. Es símbolo de cambios. La ley sobre las mujeres debe cambiar. Si esto no sucede, la casa de Zelofehad desaparecerá y con ella toda posibilidad de la mujer. Segundo, las mujeres se presentaron delante de la autoridad establecida por Dios. No hicieron una manifestación femenina ni pelearon contra los hombres; sino que, respetuosamente presentaron su caso delante de Moisés, la autoridad. Pedían igualdad de derechos… aunque esto implique adelantarse 3500 años. No culpes a nadie, preséntate ante Dios para tener tu herencia. Tercero, al no tener respuesta consultaron a Dios. Nadie supo qué hacer, así que consultaron a Dios: Y Moisés llevó su causa delante de Yahwéh. Y Yahwéh respondió a Moisés, diciendo: Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas (vrs. 5-7). ¿Resultado? Dios cambió la ley. Tu destino puede sobre escribirse. Las mujeres cruzaron fronteras: la frontera de los prejuicios (machismo y feminismo); la frontera de la religión, de la cultura, de la tradición y de los tiempos; la frontera de la ley. No sólo consiguieron en Dios una herencia y perpetuar su nombre; sino que cambiaron los tiempos y sentaron un precedente de honor para la mujer. No esperaron que alguien peleara por ellas; tampoco se dedicaron a quejarse ni a llorar. ¡Mujeres de fe que actúan! El Nuevo Pacto valida y aumenta el honor de la mujer. Vemos herederas en el ministerio (por ejemplo: Hechos 21:7-9 las hijas de Felipe eran profetizas). También sobre las mujeres se derramó el más grande don, el Espíritu: En los postreros días-dice Dios-, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas, en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán (Hechos 2:17-18). Son herederas al igual que los hombres: Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (Gal. 3:28-29). A la mujer no la detiene ninguna ley, sino su propia fe o falta de ella. Y por último, sin agotar el tema, Pablo da listas de requisitos para los ancianos, en griego presbíteros, es decir, ministros pastores de las iglesias; enseguida, da la lista de los requisitos para las ancianas, también presbíteros ministros de las iglesias (si interpretamos como de hecho lo hacemos, que los ancianos referidos son ministros, también debemos hacerlo con las ancianas, ya que dice que ellas igualmente. Mira las cartas de Pablo a Timoteo y a Tito).

— Roberto Tinoco

Génesis 29:10

Comentario general

29:9-10 Jacob trataba de convencer a los pastores tradicionalistas; en eso miró venir a Raquel con el rebaño de su padre. ¿No es esta una imagen maravillosa? Puedo ver por lo menos dos grandes enseñanzas: La primera tiene que ver con el misterio de la iglesia como esposa y madre; y la segunda está encaminada al ministerio de la mujer. Veamos la primera de ellas: Raquel es figura de la iglesia que cuida los rebaños del Padre y viene al encuentro del Espíritu, el Dios de Jacob. El patriarca al verla venir abrió de inmediato el pozo. Es la obra del Espíritu que aviva a la iglesia. Dicho sea de paso, el pozo es el mismo en donde años antes Eliezer, criado de Abraham, recibió agua de parte de Rebeca mientras buscaba la mujer para Isaac, hijo de Abraham. Donde la iglesia satisfice al Espíritu Santo se siembra avivamiento para la generación posterior. Es la ley de la siembra y la cosecha. Tanto Eliezer como Jacob iban por mujer, el primero para el hijo de su amo y el segundo para sí mismo. Es la obra del Espíritu Santo: hallar, por no decir formar, a la iglesia esposa. Y su obra funciona como una vía de dos sentidos, nosotros le damos de beber a Él y Él nos da de beber a nosotros. Darle se conoce como adoración; y a recibir de Él llamamos dones espirituales. Si esta generación no da de beber al Espíritu, las mujeres (representando a todo el ministerio) de la siguiente generación tendrán el pozo tapado y las ovejas, la iglesia, padecerán necesidad en sed y bajo el sol. Pero si esta generación comienza a romper los paradigmas de la tradición y a quebrantar las estructuras que impiden la ministración en el Espíritu y al Espíritu Santo, entonces la siguiente generación contará con abundancia de dones y ministerios, así como de ovejas saludables. En segundo lugar, tenemos el ministerio de la mujer. Algunos pastores se oponen tradicionalmente al pastorado de la mujer; sin embargo, es notable la expresión bíblica sobre Raquel: porque ella era la pastora; que, por cierto, es la primera vez en la Escritura que se usa una frase semejante. Es hasta que aparece un ministerio apostólico que es destapado el ministerio de la mujer. Un error común es considerar el ministerio de la mujer como necesario solo cuando falta un hombre que lo ejerza. Tanto el hombre como la mujer fueron creados a la imagen y semejanza de Dios y a ambos se les entregó señorío y dominio. Dios no levanta a la mujer porque le falte un hombre, sino porque la escogió a ella. Dios jamás improvisa, todo fue planeado desde antes de la fundación del mundo. La visión de Jacob sobre el cuidado de las ovejas y ganados estaba basada en su experiencia en la casa paterna; le parecía ilógico y el sentido común nos dice que tenía razón, que mantuvieran las ovejas bajo el sol solo por costumbres de los pastores. La visión apostólica rebasa la visión pastoral y suele poner en duda los paradigmas de éstos últimos. Es un rompe esquemas y sus aportaciones son a la manera de ordenes y cuestionamientos, como un padre a sus hijos. Abraham, abuelo de Jacob, perforó pozos. Luego Isaac trató de recuperarlos sin éxito, ante la oposición de los filisteos. Y Jacob, descendiente portador de la Simiente, es un “destapador de pozos” en funcionamiento; es decir, renovador de tiempos. El siervo de Dios tiene aguas vivas. Las tradiciones y costumbres de los hombres ponen el riesgo la salud de las ovejas. ¿Quién está dispuesto a remover las piedras que tapan los pozos? Aquellos que vean por el cuidado de las ovejas por encima de las costumbres. Rakjél viene de una raíz hebrea que significa “ovejita”; y el término “pastora” traduce raá significando quien apacienta el rebaño. Las mujeres han sido vistas a lo largo de los siglos solo como ovejitas, pero Dios ha tenido a bien manifestar su verdadero carácter y misión en esta era del Espíritu como líderes espirituales tan poderosas como cualquier hombre. Con todo, el ministerio más explosivo resulta del poder del uno, la unión del hombre y la mujer como uno solo sin distingo. No es competencia, sino complemento. Quizá alguno diga: “deja la piedra del pozo en su lugar, llevamos años así y ha funcionado”. Pero ya pasaron Abraham e Isaac, estamos en la dispensación del Dios de Jacob, no es el Antiguo Testamento y tampoco durante la visita del Hijo; es el tiempo y la era del Espíritu Santo, Él se derrama sobre toda carne y tanto las hijas, como los hijos, también profetizan. Cuando aparece Raquel, Jacob destapó el pozo y las ovejas fueron satisfechas. Al despertar el ministerio apostólico cambios estructurales profundos suceden y los dones de la iglesia son despertados, como por ejemplo el ministerio de la mujer, entonces el rebaño es saciado en su sed espiritual. El Espíritu Santo no tiene dones para hombres y dones para mujeres; simplemente tiene herramientas para la edificación de la iglesia. Cuando el apóstol Pablo dice “procurad los dones mejores” no dice “a menos de que seas mujer”, simplemente llénate de todo lo que el Espíritu tenga para ti. Cuando el apóstol Pedro vio que el Espíritu Santo también era dado a los gentiles entendió que no había distinción alguna con los judíos. ¿Por qué habría Dios de capacitar a las mujeres si no deben poner en acción dichos dones? Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos, y no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús (Gal. 3.28). Es hora de remover la piedra y que las mujeres den de beber a las ovejas que su Padre Celestial les ha encomendado. Se menciona tres veces a Labán como hermano de la madre de Jacob y se aclara que las ovejas que pastoreaba Raquel eran de él. Al hacer este énfasis, el Dios de Jacob está enseñándonos la importancia de la bendición generacional. Un avivamiento entusiasma un momento a la iglesia; pero una reforma apostólica transforma las ciudades al tocar las generaciones presentes y futuras. Raquel es mencionada como hija de Labán, hermano de la madre de Jacob; y Jacob da de beber a las ovejas de Labán que pastorea Raquel; esta es una figura de la reforma apostólica. No habrá transformación de las ciudades a menos de que las mujeres se levanten al unísono de los hombres alimentando ovejas. Permíteme tomarme un poco más de espacio respecto de “destapar el pozo” del ministerio de la mujer. Leemos en Éxodo 2:16-22 Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre. Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas. Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto? Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas. Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma. Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés. Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena (Ex. 2:16-22). Primero, mujeres pastoras que van al pozo por agua para las ovejas del Padre. Eran siete hijas del sacerdote de Madián. Una nueva generación de herederas del sacerdocio, recordemos que en aquellos tiempos solo los hombres heredaban el sacerdocio, pero aquí solo había hijas, ¿quién iba a heredar el sacerdocio? En el Nuevo Pacto todos los creyentes somos sacerdotes sin distingo de hombre o de mujer (1 Pedro 2:9). Este es el diseño original; permíteme preguntarte: ¿tiene el espíritu definición sexual? ¿No dijo Jesús que en la resurrección seríamos asexuales? Cuando sirves al Señor en el espíritu lo sirves más allá de ser hombre o ser mujer. Un ejemplo son las cuatro hijas solteras del poderoso evangelista Felipe, las cuales eran profetas (Hechos 21:9). La vida de Felipe pasó de ser un diácono a un poderoso evangelista con milagros y maravillas; sus hijas heredaron su unción. Teniendo el Padre Celestial tantas ovejas no tenemos tiempo de discutir quién las va a cuidar, es imperativo que hombres y mujeres hagan discípulos sin detenerse a cuestionar quién debe hacerlo y quién no. Asimismo, las mujeres no pueden seguir perdiendo el tiempo dedicándose a sanarse a sí mismas vez tras vez, cuando debieran estar sanado a los demás. Es un terrible engaño satánico que las mujeres cristianas usen la unción de Cristo que recibieron, para sanarse cuando dicha unción es para sanar a otros, a los quebrantados de corazón, a ciegos, cojos y mancos, ¡al mundo! Segundo, el rechazo de los pastores. Ellos son los pastores, ¿por qué aceptarían que ahora las mujeres den de beber a las ovejas? Están demasiados preocupados en defender las tradiciones como para comprender la premura del momento. Hay ovejas muriendo de sed, ¿qué importa quién les da de beber? No comprendo cómo se dedican a pelear por el pozo en vez de repartir el agua. Saben que si mantienen cerrado el pozo no podrán ejercer su llamado. Pero la revelación no tiene sexo. Si mantienes el pozo tapado muchas ovejas se morirán de sed. Hay tres terribles enemigos que ha enfrentado el pueblo de Dios, y no me refiero al diablo, el mundo y la carne; sino a enemigos más sutiles que parecen amigos. Estos tres terribles enemigos son conocidos como “las tres T”: la Torá, el Templo y el Talmud. Juntos son la religiosidad. Toda religión tiene su libro sagrado, su lugar santo y sus tradiciones. Los judíos rechazaron a Cristo a causa de las tres T; tenían la Torá llena de mandamientos mal interpretados que hacían la vida imposible; el Templo que veneraban como un ídolo por encima del Señor del Templo; y el Talmud o cuerpo de tradiciones que no eran sino meras costumbres que inventaron ellos mismos, pero que miraban intocables como de Dios. Toda reforma apostólica enfrenta a las tres T, por ejemplo, el llamado de la mujer recibe la resistencia de decenas de versículos o mandamientos mal interpretados. Luego enfrenta al Templo, la veneración de un lugar físico en donde la mujer tiene un lugar aparte del hombre. Se le mira en la congregación sin todos los privilegios y como creyente de segunda categoría. Enseguida enfrenta al Talmud, tiene que vérselas con las tradiciones y costumbres que le impiden ministrar. Tercero, la defensa de un libertador. Moisés como Jacob, se levantó a defender a las mujeres. Estaba huyendo por tratar de liberar al pueblo de Israel y ahora en tierra ajena se pone a pelear con los pastores del lugar para defender a mujeres que ni conoce. Antes de liberar a un pueblo, Moisés ha de aprender por lo menos dos cosas: Aprenderá a pastorear las ovejas de otro. Y aprenderá que este privilegio está abierto a todos, aún a las mujeres. No liberarás una nación sin liberar a sus mujeres. ¿Cómo oras por una nación para Cristo en donde sus mujeres no hacen discípulos? Esto me recuerda a las hijas de Zelofehad que cambiaron la ley (te explicaré después de cuarto punto…). Cuarto, la sorpresa del Padre. ¿Por qué habéis venido tan pronto? –dijo el padre de las pastoras. Si la mujer se activa y el hombre lo entiende, la obra se agiliza. ¡Cuán útiles pueden ser las mujeres! Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores –dijeron ellas. ¿Cómo es posible que Egipto, símbolo del mundo, esté más adelantado respecto del llamado de la mujer que la misma iglesia? Mujeres inventoras, astronautas, científicas, etc. ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? –es un llamado del Padre. La reforma que levanta a las mujeres y les impulsa a servir a Dios no debe dejarse. No están compitiendo por el lugar de los hombres, sino por un reino para Dios. Llamadle para que coma. Alimenta el sueño de servir a Dios. Alimenta la pasión de transformar los tiempos como una poderosa mujer e iglesia de Dios. Recuerda que más tarde sería Séfora, quien salvaría la vida a Moisés y a su hijo al circuncidar al hijo de ambos, haciendo posible la liberación de todo el pueblo de Israel. Abrir el pozo para que las mujeres dieran de beber a las ovejas redundó en el Éxodo de Israel. Quinto, a modo de apéndice: las hijas de Zelofehad: Vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés hijo de José, los nombres de las cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa; y se presentaron delante de Moisés y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, y dijeron: Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra Yahwéh en el grupo de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos. ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre. Y Moisés llevó su causa delante de Yahwéh. Y Yahwéh respondió a Moisés, diciendo: Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas (Num. 27:1 -7). Las hijas de Zelofehad pertenecían a la segunda generación, la generación que habría de recibir la tierra en herencia. El problema es que la ley establecía que la tierra debía repartirse entre los varones jefes de familia. Pero en la familia de Zelofehad no quedan hombres. Solo cinco hijas mujeres. Aquí tenemos un adelanto a su tiempo respecto del ministerio de la mujer; miremos… Primero, se habla de un censo que excluye a las mujeres y que se hizo en el desierto. Fue precisamente en el desierto donde se dictó la ley. ¿Vives tú en el desierto? Allí no hay lugar para las mujeres. Es necesario cruzar la frontera. Es símbolo de cambios. La ley sobre las mujeres debe cambiar. Si esto no sucede, la casa de Zelofehad desaparecerá y con ella toda posibilidad de la mujer. Segundo, las mujeres se presentaron delante de la autoridad establecida por Dios. No hicieron una manifestación femenina ni pelearon contra los hombres; sino que, respetuosamente presentaron su caso delante de Moisés, la autoridad. Pedían igualdad de derechos… aunque esto implique adelantarse 3500 años. No culpes a nadie, preséntate ante Dios para tener tu herencia. Tercero, al no tener respuesta consultaron a Dios. Nadie supo qué hacer, así que consultaron a Dios: Y Moisés llevó su causa delante de Yahwéh. Y Yahwéh respondió a Moisés, diciendo: Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas (vrs. 5-7). ¿Resultado? Dios cambió la ley. Tu destino puede sobre escribirse. Las mujeres cruzaron fronteras: la frontera de los prejuicios (machismo y feminismo); la frontera de la religión, de la cultura, de la tradición y de los tiempos; la frontera de la ley. No sólo consiguieron en Dios una herencia y perpetuar su nombre; sino que cambiaron los tiempos y sentaron un precedente de honor para la mujer. No esperaron que alguien peleara por ellas; tampoco se dedicaron a quejarse ni a llorar. ¡Mujeres de fe que actúan! El Nuevo Pacto valida y aumenta el honor de la mujer. Vemos herederas en el ministerio (por ejemplo: Hechos 21:7-9 las hijas de Felipe eran profetizas). También sobre las mujeres se derramó el más grande don, el Espíritu: En los postreros días-dice Dios-, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas, en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán (Hechos 2:17-18). Son herederas al igual que los hombres: Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (Gal. 3:28-29). A la mujer no la detiene ninguna ley, sino su propia fe o falta de ella. Y por último, sin agotar el tema, Pablo da listas de requisitos para los ancianos, en griego presbíteros, es decir, ministros pastores de las iglesias; enseguida, da la lista de los requisitos para las ancianas, también presbíteros ministros de las iglesias (si interpretamos como de hecho lo hacemos, que los ancianos referidos son ministros, también debemos hacerlo con las ancianas, ya que dice que ellas igualmente. Mira las cartas de Pablo a Timoteo y a Tito).

— Roberto Tinoco

Génesis 29:11

Comentario general

29.11 El Espíritu Santo es conmovido cuando el ministerio de la mujer es activado y las ovejas son alimentadas.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:12

Comentario general

29.12 Jacob era sobrino de Labán, pero en la cultura oriental se hacían llamar hermanos. Su identidad es figura de la identidad del Espíritu Santo. ¿Quién es el Dios de Jacob? Es pariente cercano, consanguíneo, por decirlo así, de la familia de la fe. La iglesia debe apresurarse para dar este evangelio, las buenas noticias de la venida del Espíritu. Que Dios haya descendido en la Persona del Espíritu Santo es una nueva que debe comunicarse a toda la humanidad.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:13

Comentario general

29.13 El recibimiento de Labán fue muy efusivo y completamente diferente a la despedida que tendrían. Labán mostró gran solicitud porque esperaba riquezas. Aún recordaba cuándo Eliezer, criado de Abraham, los había visitado trayendo regalos muy costosos (cap. 24). Labán es como la iglesia carnal que procura en su inmadurez las manifestaciones espirituales. La memoria de visitaciones pasadas que hiciera el Espíritu de Dios, ha hecho que la iglesia sea en extremo efusiva y sentimental intentando capturar su Presencia (entiéndase Presencia por Presencia manifiesta). Esto ha llevado a excesos y falsificaciones; pero, si bien son un error, muestran hambre de Dios. Conociendo al Señor y su bondad, Él responderá a su debido tiempo. A veces tenemos el corazón de Labán, procuramos la manifestación del Dios de Jacob por intereses carnales. Esto no debe ser así, no sea que afrentemos al Espíritu Santo. Procuremos mejor el corazón de un niño, cuya sencillez enamora a Dios. ¿Qué estás dispuesto a hacer por la Presencia manifiesta del Espíritu Santo? Si estás dispuesto al exceso, porque no disponerse a lo genuino.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:14

Comentario general

29.14 La unidad familiar es básica en el estilo de vida del reino. Mirando con ojos espirituales vemos al hombre hacerse uno con el Dios de Jacob. El patriarca llegó para unirse a la familia de Labán; y el Espíritu de Dios vino a la iglesia para ser uno con ella. Dicha unidad es tan profunda y misteriosa como la encarnación misma de Cristo o como la unión de un hombre y una mujer. Adán supo que su mujer era hueso de sus huesos y carne de su carne, pues de él la sacaron (Gen. 2:23); así mismo, el hombre posee en su ser el soplo de Dios, que es una porción del Espíritu para vivir. Cuando el Espíritu desciende a la iglesia, el Cuerpo de Cristo (Ef. 5:30), es como si le trajeran su vida misma. Dicho de otro modo, somos su Eva, lo que ya estaba en Él de otra forma. Todo creyente debe procurar esta clase de unión. Jacob vivió en casa de Labán un mes. Período suficiente para que Labán supiera que Dios estaba con Jacob y planeara como sacar provecho de tal gracia.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:15

Comentario general

29:15 ¿Buscaba Labán recompensar a Jacob? No. Su propósito era ponerle una especie de trampa que lo comprometiera por muchos años a su servicio. No quería perder los beneficios del favor de Dios. Hay “labanes” que procuran retener al Dios de Jacob sin importarles su Presencia, interesados únicamente en su bendición. En su misericordia Dios les concede cierto tiempo de gracia, pero esta gracia es limitada, termina por perderse, lo mismo que su gloria, Presencia y manifestación. No se si Labán sintió remordimiento de hacer trabajar a Jacob sin salario durante el mes que lo hospedó en su casa o si tuvo temor de perderlo ya que podría irse decepcionado y con él la abundancia del fruto de sus manos; el asunto es que le ofreció salario por fin. No importa cuan duro sea el corazón de un engañador, quienes contamos con el favor de Dios no podemos se engañados para siempre. Y cuando ese momento llegue, seremos nosotros quienes definiremos cuál será nuestro salario. Es mi fe y no mis opositores lo que define mi recompensa (ver notas 31:7). A la postre, Jacob no sólo se quedaría con la mayoría de los rebaños de Labán y más aún que lo que tenía Labán cuando llegó Jacob, sino también con sus hijas. Las riquezas del impío están reservadas para el justo.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:16

Comentario general

29.16-17 El salario de Jacob fueron las hijas de Labán. La mayor era Lea, significa “cansada”. Y la menor tenía por nombre Raquel, “ovejita”. Lea tenía ojos “delicados”, que traduce “débiles, pusilánimes”; posiblemente con estrabismo. Mientras que Raquel era de hermosa figura. Lógicamente Jacob se enamoró de Raquel y menospreció a Lea; pero Dios amó también a la menospreciada Lea y le previó un destino diferente. Tal es la iglesia, humanamente frágil y de doble visión o ánimo; pero espiritualmente hermosa y consagrada al Señor. De ella sacará Dios a sus hijos y a través de ella cumplirá su propósito. Puede parecer una “ovejita cansada”, pero es imponente como un ejército en orden. Tiene ojos delicados, su visión no es muy buena; pero es una ovejita que se guía por el oído conociendo la voz de su pastor. Es a esta iglesia a la que el Dios de Jacob ha escogido como madre del pueblo de Dios. La sorpresa es que a lo que llamamos débil y menospreciado suele llegar a ser la mejor parte de la iglesia en las manos del Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:17

Comentario general

29.16-17 El salario de Jacob fueron las hijas de Labán. La mayor era Lea, significa “cansada”. Y la menor tenía por nombre Raquel, “ovejita”. Lea tenía ojos “delicados”, que traduce “débiles, pusilánimes”; posiblemente con estrabismo. Mientras que Raquel era de hermosa figura. Lógicamente Jacob se enamoró de Raquel y menospreció a Lea; pero Dios amó también a la menospreciada Lea y le previó un destino diferente. Tal es la iglesia, humanamente frágil y de doble visión o ánimo; pero espiritualmente hermosa y consagrada al Señor. De ella sacará Dios a sus hijos y a través de ella cumplirá su propósito. Puede parecer una “ovejita cansada”, pero es imponente como un ejército en orden. Tiene ojos delicados, su visión no es muy buena; pero es una ovejita que se guía por el oído conociendo la voz de su pastor. Es a esta iglesia a la que el Dios de Jacob ha escogido como madre del pueblo de Dios. La sorpresa es que a lo que llamamos débil y menospreciado suele llegar a ser la mejor parte de la iglesia en las manos del Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:18

Comentario general

29:18 El número siete es número perfecto; en este caso, habla de perfección de tiempo. La oferta de Jacob representa la plenitud de tiempo de servicio. Es símbolo de la dispensación del Espíritu, quien labora el tiempo completo por la adquisición de la Esposa del Cordero, la Iglesia gloriosa. Desafortunadamente dicho tiempo se ampliará al doble, ya que en la primera etapa se obtendrá a Lea y no ha Raquel. La formación de la iglesia requerirá el doble del tiempo previsto, no ha causa del Dios de Jacob, sino a causa de la carnalidad de Labán. Nuestra humanidad retrasa el establecimiento del reino; sin embargo, finalmente Dios cumplirá su propósito. En el libro del profeta Oseas dice: “Jacob huyó a la tierra de Aram; e Israel sirvió para adquirir mujer, y por adquirir mujer fue pastor” (Oseas 12:12). Aquí hay una poderosa revelación: Jacob era un engañador y fue mucho tiempo después que Dios lo transformó en Israel, su príncipe. ¿Por qué entonces se dice que Israel sirvió y pastoreó para adquirir mujer cuando aún era sólo Jacob? El punto es que la obra de amor de Jacob por Raquel es una sombra del amor de Cristo por la iglesia. Este sólo acto constituye a Jacob en Israel de forma anticipada. Jacob sólo sabe engañar y huir; pero Israel sabe amar y servir. ¿Eres Jacob o Israel? Tu servicio por la amada de Dios que es la iglesia te define, ¿cuidas a las ovejas procurando la edificación de la iglesia? Hay demasiados Jacob que buscan mujer iglesia; pero pocos Israel que sirven por ella. Muchos Jacob interesados en que los amen y les sirvan; pero pocos Israel que aman y sirven a las ovejas. Algunos se atreverían a esperar que la iglesia les sirva a ellos siete años para que la reciban, en lugar de servirle al menos siete meses para ser recibidos por ella. Leemos que Labán suegro de Jacob, prácticamente vendió a su hija; la miró como mercancía de canje: “mejor es que te la de a ti y no a otro hombre; quédate conmigo” –dijo después del compromiso de servicio por parte de Jacob. ¡Cuán diferente es Labán de Israel! Mientras uno se sirve de ella, otro le sirve a ella. ¿Es la iglesia para ti como mercancía de canje? ¿Le sirves a ella o te sirves de ella? Que tu espíritu sea el de Israel y no el de labán. Jacob sirvió siete años por Raquel y dice la palabra que le parecieron cómo pocos días porque la amaba. Su ejemplo nos enseña que no es el servicio el que cansa, sino la falta de amor. Cuando amas a la iglesia siempre encuentras fuerzas para seguirla sirviendo. Sin embargo, cuando llegó la noche de bodas, Labán no le entregó la hija prometida a Jacob, sino a su otra hija llamada Lea, la cual no era tan agraciada. Su plan era hacer trabajar a Jacob siete años más. Esta experiencia es también una sombra de la obra de Cristo. Él es el verdadero Israel. Cristo amó a la iglesia y desde el tiempo del Antiguo Testamento sirvió por ella en forma de sombras y figuras. Sin embargo, bajo el Antiguo Pacto no recibió a su prometida, sino que fue engañado. Luego apareció el Novio, Jesús vino a una boda, Juan el bautista se presentó a sí mismo como el amigo del novio y declaró que Cristo era quien tenía a la novia (su pueblo; Juan 3:29); no por nada inició Jesús su ministerio en una Bodas en Caná. ¡Pero en lugar de una boda le llevaron a una cruz! No recibió a Raquel, que significa “oveja”; sino a Lea, que significa “cansancio”. No hubo boda, sino una crucifixión. ¿Qué hizo entonces el Amado? ¿Acaso los destruyó con ira o los olvidó? No; sino que sigue sirviendo al Padre esperando a su amada. Como Cristo, también nosotros debemos estar dispuestos a pastorear ovejas por amor a Él. Hay creyentes que sirvieron por amor, pero al encontrarse a Lea en la iglesia en vez de a Raquel, dejaron de servir. ¡No hagas tal cosa! Redobla tu servicio. La iglesia vale la pena; ten por seguro que en cualquier momento comenzará la fiesta de bodas.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:19

Comentario general

29.19 Labán retuvo a Jacob y con este, a la bendición de Dios. Hizo esto “vendiendo”, por decirlo así, a sus propias hijas. ¿Cuánto anhelas la bendición de Dios y qué estás dispuesto a hacer por ella? Labán no era un buen hombre, pero sabía distinguir el mover del Espíritu. Es de esperarse que el cristiano lo supere luchando legítimamente con discernimiento de los caminos del Señor. Puedes decir al Espíritu: ¿quédate conmigo? En cuanto a la carne, era costumbre que la mujer contrajera matrimonio sólo si su padre la daba a alguno. La paternidad tiene la autoridad. En el Nuevo Testamento hallamos el mismo principio cuando el apóstol Pablo escribe que el padre tiene potestad sobre su hija doncella de darla en casamiento o retenerla soltera (1 Cor. 7:36-38). Este principio debe conservarse en los hogares cristianos que se precien de vivir en el reino de Dios. El respeto a la autoridad es el camino en donde fluye la bendición de Dios. Espiritualmente es igual, solo deben formarse nuevas familias (iglesias) a partir de la bendición patriarcal. Es el padre de cada casa quien autoriza la creación de nuevas obras; romper este principio es laborar en rebelión, al estilo de Satanás. Es como una mujer huyendo con su amante en la oscuridad de la noche y sin permiso paterno.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:20

Comentario general

29.20 El tiempo es natural, de esta creación, pero el amor lo rebasa. El amor es sobrenatural. Siete años de la vida de un hombre y por cierto, de un hombre tan voluntarioso como Jacob, se resumen en amor: le parecieron como pocos días, porque la amaba. Cuando un hombre no puede esperar es prueba de que tampoco puede amar. El amor es sufrido. Jacob fue pastor de ovejas de su suegro Jetro durante siete años por amor a Raquel. El profeta Oseas lo expresó claramente al escribir: Jacob huyó a la tierra de Aram; e Israel sirvió para adquirir mujer, y por adquirir mujer fue pastor (Oseas 12:12). Hay una gran revelación en esto: Jacob era un engañador y fue mucho después que Dios lo transformó en Israel, el príncipe de Dios. ¿Por qué entonces se dice que Israel sirvió y pastoreó para adquirir mujer cuando aún era sólo Jacob? El punto es que la obra de amor de Jacob por Raquel es una sombra del amor de Cristo por la iglesia. El Hijo de Dios se hizo Hombre, tomó carne, fue “un Jacob” antes de regresar a ser Israel, el Príncipe de Dios; y todo esto por amor a su iglesia. Es el Pastor y Esposo de la iglesia. Jacob amó a Raquel. Hasta el peor engañador se dobla ante el amor. Y se comprometió a servirle siete años a Labán por ella. Representan el ciclo de tiempo perfecto. Así se ama a una mujer, sirviendo a su familia y a ella misma. Respecto de nosotros, aprendemos: Jacob engañó y huyó de casa de su padre; pero Israel sabe amar y servir. ¿Eres Jacob o Israel? Tu servicio por la amada de Dios te define; ¿pastoreas por adquirir mujer? ¿Cuidas a las ovejas procurando la edificación de la iglesia? Hay demasiados Jacob que buscan mujer (iglesia); pero pocos Israel que sirven por ella. Muchos Jacob interesados en que los amen y les sirvan; pocos Israel que aman y sirven. Algunos se atreverían a esperar que la iglesia les sirva a ellos siete años para que la reciban, en lugar de servirle al menos siete meses para ser recibidos. Labán era peor que Jacob y miró a su hija como mercancía de canje: mejor es que te la de a ti y no a otro hombre; quédate conmigo –dijo después del compromiso de servicio por parte de Jacob - Israel. ¡Cuán diferente es Labán de Israel! Mientras uno se sirve de ella, otro le sirve a ella. ¿Es la iglesia para ti como mercancía de canje? ¿Le sirves a ella o te sirves de ella? ¿Eres Labán o Israel? A Jacob le parecieron los años de servicio por Raquel como pocos días porque le amaba. No es el servicio el que cansa, sino la falta de amor. Cuando amas a la iglesia siempre encuentras fuerzas para seguir sirviéndole.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:21

Comentario general

29.21 Jacob pidió unirse a su mujer porque había servicio por ella siete años. El servicio antecede a la unidad. No es posible guardar la unidad sin el vínculo de la paz (Ef. 4:3), y dicho vínculo es el servicio de unos para con otros. Hay ocasiones desafortunadas cuando los creyentes consideran el tiempo de servicio cumplido para separarse de la iglesia y no para unirse a ella. Todo tiempo de Dios te lleva a la unidad; jamás a la división. Sirve para unirte y únete para seguir sirviendo. A los siete años de servicio, Jacob no consideraba a Raquel como la hija menor de Labán, sino como su mujer. Nada te hace sentirte parte de la iglesia como servirla.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:22

Comentario general

29.22 La celebración de bodas es característica de la cultura de medio oriente, especialmente de tiempos patriarcales. En el mismo, el banquete no podía faltar. Toda la Biblia está llena de bodas, se comienza con una pareja, Adán y Eva, y se termina con una boda. Esto es así porque todo apunta hacia las bodas del Cordero en donde Cristo se unirá a su iglesia (Ap. 19:7-9).

— Roberto Tinoco

Génesis 29:23

Comentario general

29.23 Labán no le llevó a Raquel, sino a Lea, la hija mayor. Su plan era hacer trabajar a Jacob siete años más. Por la bebida y la vestimenta de aquel entonces, Jacob fue engañado y se llegó a ella (tuvo relaciones) sin darse cuenta de que no era la mujer que él había pedido. Esta es una sombra de la obra de Cristo. Él es el verdadero Israel. Cristo amó a la iglesia y desde el tiempo del Antiguo Testamento sirvió por ella en forma de sombras y figuras. Sin embargo, bajo el Antiguo Pacto no recibió a su prometida, sino que fue engañado. Luego, en su encarnación se humilló a sí mismo haciéndose siervo hasta la muerte de cruz. ¿Y por qué se hizo siervo? Porque vino a una boda, Juan el bautista se presentó a sí mismo como el amigo del novio y declaró que Cristo era quien tenía a la novia (su pueblo; Juan 3:29); no por nada inició Jesús su ministerio en las Bodas en Caná de Galilea. Desafortunadamente en lugar de una boda le llevaron a una cruz. No recibió a Raquel, que significa “oveja”; sino a Lea, que significa “cansancio”. No hubo boda, sino una crucifixión.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:24

Comentario general

29.24 Aunada a Lea (“cansancio”), Labán le dio la criada de Lea llamada Zilpa, que significa “gotear”, como el goteo de mirra. Lo que comenzó como un engaño y que de hecho fue un aguijón para Jacob, terminó como olor fragante a Dios. Tanto Lea como Zilpa fueron madres de las tribus de Israel. Más tarde Jacob tendría hijos también de Zilpa (Gad y Aser, “feliz y conquistar”). Tú no sabes hasta que punto Dios usará tu dolor como ofrenda grata. A través del Espíritu, es fácil comprender que la traición a Cristo que le llevó a la muerte en vez de a una boda, vino a ser olor fragante para Dios y a producir muchos hijos para el Padre; ¿no entramos por esto todos los gentiles al mismo cuerpo y bajo el mismo Pacto?

— Roberto Tinoco

Génesis 29:25

Comentario general

29.25-27 Jacob fue engañado la noche de bodas. Suena absurdo que no se haya dado cuenta de que le dieron una mujer diferente, pero así fue. Labán había tenido éxito y ahora proponía a Jacob que le trabajara siete años más, asegurando así su prosperidad futura. El engañador encontró su engañador. Esta es la historia de Jesús, quien vino a una boda y le llevaron al sueño de la muerte; sin embargo, aunque al despertar “venida la mañana” no miró a la iglesia perfecta, a su Raquel, sino a Lea, una iglesia en formación; no abandonó su amor, sino que continuó sirviendo mediante el Nuevo Pacto. ¡Aleluya! “Cumplir la semana” corresponde a la antigua costumbre oriental de celebrar relaciones conyugales diariamente durante la primera semana de casados. La relación conyugal es vista en la Palabra como una obligación (además de deleite y protección contra la infidelidad): el marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido (1 Cor. 7:3). Y otra versión dice: “pague” en lugar de cumpla. La vida espiritual es muy similar a la vida conyugal. Es tanto una obligación, como un disfrute y una protección contra los apetitos de la carne y la seducción del mundo. Convertirse debe ser un continuo “cumplir la semana”; una relación permanente de y creciente enamoramiento. ¡Es pasión total! En la ley de Labán o de la carne no se da la menor antes que la mayor. En la ley del reino es el menor quien toma la primogenitura en lugar del mayor (por ejemplo, Isaac en lugar de Ismael y Jacob en vez de Esaú). El sistema del mundo y el estilo de Dios se contraponen; debemos ser prudentes para no ser sorprendidos por el mundo y valerosos para sostener la fe y los principios cristianos.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:26

Comentario general

29.25-27 Jacob fue engañado la noche de bodas. Suena absurdo que no se haya dado cuenta de que le dieron una mujer diferente, pero así fue. Labán había tenido éxito y ahora proponía a Jacob que le trabajara siete años más, asegurando así su prosperidad futura. El engañador encontró su engañador. Esta es la historia de Jesús, quien vino a una boda y le llevaron al sueño de la muerte; sin embargo, aunque al despertar “venida la mañana” no miró a la iglesia perfecta, a su Raquel, sino a Lea, una iglesia en formación; no abandonó su amor, sino que continuó sirviendo mediante el Nuevo Pacto. ¡Aleluya! “Cumplir la semana” corresponde a la antigua costumbre oriental de celebrar relaciones conyugales diariamente durante la primera semana de casados. La relación conyugal es vista en la Palabra como una obligación (además de deleite y protección contra la infidelidad): el marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido (1 Cor. 7:3). Y otra versión dice: “pague” en lugar de cumpla. La vida espiritual es muy similar a la vida conyugal. Es tanto una obligación, como un disfrute y una protección contra los apetitos de la carne y la seducción del mundo. Convertirse debe ser un continuo “cumplir la semana”; una relación permanente de y creciente enamoramiento. ¡Es pasión total! En la ley de Labán o de la carne no se da la menor antes que la mayor. En la ley del reino es el menor quien toma la primogenitura en lugar del mayor (por ejemplo, Isaac en lugar de Ismael y Jacob en vez de Esaú). El sistema del mundo y el estilo de Dios se contraponen; debemos ser prudentes para no ser sorprendidos por el mundo y valerosos para sostener la fe y los principios cristianos.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:27

Comentario general

29.25-27 Jacob fue engañado la noche de bodas. Suena absurdo que no se haya dado cuenta de que le dieron una mujer diferente, pero así fue. Labán había tenido éxito y ahora proponía a Jacob que le trabajara siete años más, asegurando así su prosperidad futura. El engañador encontró su engañador. Esta es la historia de Jesús, quien vino a una boda y le llevaron al sueño de la muerte; sin embargo, aunque al despertar “venida la mañana” no miró a la iglesia perfecta, a su Raquel, sino a Lea, una iglesia en formación; no abandonó su amor, sino que continuó sirviendo mediante el Nuevo Pacto. ¡Aleluya! “Cumplir la semana” corresponde a la antigua costumbre oriental de celebrar relaciones conyugales diariamente durante la primera semana de casados. La relación conyugal es vista en la Palabra como una obligación (además de deleite y protección contra la infidelidad): el marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido (1 Cor. 7:3). Y otra versión dice: “pague” en lugar de cumpla. La vida espiritual es muy similar a la vida conyugal. Es tanto una obligación, como un disfrute y una protección contra los apetitos de la carne y la seducción del mundo. Convertirse debe ser un continuo “cumplir la semana”; una relación permanente de y creciente enamoramiento. ¡Es pasión total! En la ley de Labán o de la carne no se da la menor antes que la mayor. En la ley del reino es el menor quien toma la primogenitura en lugar del mayor (por ejemplo, Isaac en lugar de Ismael y Jacob en vez de Esaú). El sistema del mundo y el estilo de Dios se contraponen; debemos ser prudentes para no ser sorprendidos por el mundo y valerosos para sostener la fe y los principios cristianos.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:28

Comentario general

29.28 Jacob cayó en la trampa de Labán y fue hecho su siervo. Jacob estaba en proceso de ser quebrantado; era como un toro bravo aguijoneado por Dios; de pronto y sin pensarlo se encontraría casado con dos mujeres, además de dos concubinas y trece hijos. Dios lo quebrantó hasta reducir su voluntariedad a fin de prepararlo para su encuentro en Peniel.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:29

Comentario general

29.29 Bilha es una palabra que proviene de una raíz que significa “palpitar”, en el sentido de aterrorizar o desanimar. También se traduce como “timida”. Jacob tuvo de Bilha a Dan y a Neftalí. De estas cuatro mujeres, Raquel y Lea y sus siervas, Bilha y Zilpa, Jacob obtuvo a las doce tribus de Israel. El engaño redundó en la producción del pueblo de las promesas; así mismo, la traición contra Cristo y su muerte en el Calvario redundaron en la producción de la iglesia, el pueblo de Dios a quien se le cumplen sus promesas.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:30

Comentario general

29.30 La favorita de Jacob fue Raquel; sin embargo, Lea llegaría a ser más relevante con el pasar de los años; cabe señalar que es de Lea y no de Raquel por quién vendría la Simiente prometida. Este es el estilo de Dios, lo menospreciado y lo vil llega a ser lo principal. Por algo es que Jacob dio mandamiento de ser sepultado con Lea y no con Raquel. Jacob fue hecho siervo de Labán por catorce años por el amor hacia Raquel. Ten cuidado de qué es lo que amas, pues lo que amas define a quién servirás. Jacob fue engañado; pero Cristo fue hecho Siervo del Padre por amor a la iglesia sin engaño alguno. Define tu corazón y definirás tu Señor.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:31

Comentario general

29:31 El trato a nuestros semejantes no pasa desapercibido por Dios, menos tratándose del trato hacia la esposa (1 Pedro 3:7). La palabra traducida como menospreciada en hebreo es mucho más fuerte (qal); en otras porciones bíblicas se traduce como “aborrecer” (Gen. 26:27) y hasta como “enemigo” (Gen. 24:60). Jacob no sólo prefería a Raquel por sobre Lea, sino que sentía una especial aversión hacia Lea. Esta es la razón por la que Dios interviene directamente concediéndole hijos a Lea, mientras que Raquel es imposibilitada para ello. La Palabra no dice que Dios enfermara a Raquel con esterilidad, sólo que a Lea le daba hijos. En todo caso, su esterilidad consistía en lo bueno que no recibía y no en algo malo que se le hiciese por parte de Dios. Herencia de Dios son los hijos -dice la Escritura (Sal. 127:3). Aunque el ser humano ha recibido la potestad de multiplicarse, la vida proviene de Dios y sin su autorización o aliento es imposible tener descendencia.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:32

Comentario general

29.32 El primogénito de Jacob fue Rubén; significa “ved, un hijo”. Para Lea era la muestra visible del favor de Dios por encima del menosprecio de Jacob y de Raquel. En cierto modo no estaba tan equivocada; ¿cómo sabes que Dios está contigo? Por lo fructífero que puedas ser. Lea es esa parte del pueblo de Dios que puede concebir y dar a luz en momentos de desprecio. No todos son capaces de dar vida cuando son aborrecidos; la mayoría se amarga y trasmite muerte; pero no así Lea, una mujer fecunda en la aflicción. Aunque Lea tuvo evidencia del amor de Dios en el nacimiento de su hijo, concentró su enfoque en su marido en vez de Dios. El favor de Dios no era suficiente, quería el amor de su esposo. Su error era vivir en torno al amor humano. No podemos ir por la vida tratando de agradar a los demás; si Dios no es suficiente, nada lo será. Lea no sabía que el favor de Dios no garantiza el amor de los demás. Si un hombre no ama a una mujer por la mujer misma, tampoco la amará por sus hijos. Esta utopía ha cegado a muchas mujeres haciéndolas vivir en derredor de que siente o deja de sentir su cónyuge. Esta es la historia de todos los seres humanos que dicen tener problemas: piensan en cosas externas como problemas. Suponen que todo estará bien si se reconcilian en su matrimonio o si ese hijo cambia de conducta, si pagan la deuda y tienen comodidades, si sanan de tal o cual enfermedad, etc. Pero su verdadera necesidad es relacionarse en justicia con Dios. Solo verás claro cuando andes en luz; Dios es Luz. Nadie es infeliz por lo que pasa fuere de él, sino por la forma como lo interpreta dentro.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:33

Comentario general

29.33 Lea tuvo un segundo hijo. Era tal su obsesión por el amor de su marido que seguía concentrando su maternidad en conquistarlo. Tenemos la oportunidad de darle hijos a Dios (Mal. 2:15); pero dedicarlos a los hombres es una meta muy baja. Mientras el ser humano siga viviendo para agradar a la gente, seguirá siendo infeliz e insatisfecha. Fuimos hechos para agradar a Dios, no a los hombres. Si vivimos, para Él vivimos. Simeón es una variante del verbo hebreo que significa “oír”. Con el nacimiento de Rubén, Lea habló de lo que Dios vio al nacer Rubén; y con el nacimiento de Simeón, hizo referencia a los que Dios oyó. Efectivamente Dios había visto y oído su aflicción y menosprecio; pero veía y escuchaba mucho más; Dios tenía sus ojos y oídos en las tribus futuras que vendrían a través de ella. ¿Qué mira y oye Dios acerca de ti? Debemos ser hallados en Cristo para serle agradables (Ef. 1:6; Fil. 3:9). No deseo que Dios vea mi menosprecio, sino mi aceptación. Esto solo es posible por medio de Jesucristo.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:34

Comentario general

29.34 Lea tuvo a su tercer hijo y por tercera vez lo dedicó a su marido. Su obsesión le había robado años de vida. He conocido personas carentes de vida propia que todo lo que hacen o dejan de hacer depende de su cónyuge. Es patético existir de esa manera. Conservar la esperanza puesta en los hombres es terminar desilusionado. Amamos a los seres humanos, pero nuestra esperanza es Jesucristo. Repetir historias que terminaron en desilusión no es muy inteligente y sí muy doloroso. “Esta vez” me amará; “esta vez” habrá ganancias; “esta vez” sanaré; “esta vez” tendré éxito; la vida mediocre tiene muchos “esta vez” porque tiene su esperanza en la persona equivocada. Lo que no paga bien una vez no pagará bien la segunda vez tampoco. La tierra que no produce cosecha no debe seguir siendo sembrada. Lea estaba por aprender a sembrar en Dios y no en su falsa esperanza. Leví proviene del verbo “ligar”. Lea pensó que tres hijos eran un lazo suficiente para unir a su marido con ella. Desconocía la naturaleza humana, el hombre que no se une por amor a una mujer, no se unirá por nada mas, ni siquiera por los hijos. Es una falacia intentar sacar adelante un matrimonio “por los hijos”. El matrimonio debe basarse en el amor y respeto mutuo. Un día los hijos se irán y si no había en la pareja más que los hijos, el matrimonio se disolverá. Con los siglos, la tribu descendiente de Leví sería el vínculo de unión entre los sacerdotes y su oficio; así como entre Dios y el pueblo.

— Roberto Tinoco

Génesis 29:35

Comentario general

29:35 En su cuarto hijo Lea comprendió que la vida consiste en satisfacer a Dios y no a los hombres y enmendó su error: “esta vez alabaré a Yahwéh, no más lágrimas, no más sufrir por el amor humano; esta vez dedico mi amor e hijos al que ama mi alma”. Así que llamó “Alabanza” (Judá) a su cuarto hijo. Dice la palabra que entonces dejó de dar a luz, lo que significa que el propósito de su vida estaba satisfecho, había aprendido a vivir para Dios. Fuimos hechos para alabanza de la gloria de su gracia. Hasta el momento, los hijos de Lea fueron Rubén, Simeón, Leví y Judá; “ved, un Hijo; Oído; Unir; y Alabanza” respectivamente. Su proceso le ayudó a conocer al Dios que ve, qué oye, qué se une y qué es digno de alabar. ¿Has conocido a Dios? En la búsqueda de esta vida ocasionalmente encontramos la Vida.

— Roberto Tinoco

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