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Génesis 31

Jacob huye de Labán

1Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza.🗨 2Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como había sido antes.🗨 3También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo.🗨 4Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas,🗨 5y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como era antes; mas el Dios de mi padre ha estado conmigo.🗨 6Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre;🗨 7y vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.🗨 8Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados.🗨 9Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y me lo dio a mí.🗨 10Y sucedió que al tiempo que las ovejas estaban en celo, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y abigarrados.🗨 11Y me dijo el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí.🗨 12Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás que todos los machos que cubren a las hembras son listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.🗨 13Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.🗨 14Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos acaso parte o heredad en la casa de nuestro padre?🗨 15¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio?🗨 16Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos; ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.🗨 17Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos,🗨 18y puso en camino todo su ganado, y todo cuanto había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán.🗨 19Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre.🗨 20Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba.🗨 21Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Eufrates, y se dirigió al monte de Galaad.🗨

Labán persigue a Jacob

22Y al tercer día fue dicho a Labán que Jacob había huido.🗨 23Entonces Labán tomó a sus parientes consigo, y fue tras Jacob camino de siete días, y le alcanzó en el monte de Galaad.🗨 24Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.🗨 25Alcanzó, pues, Labán a Jacob; y éste había fijado su tienda en el monte; y Labán acampó con sus parientes en el monte de Galaad.🗨 26Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste, y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra?🗨 27¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste, y no me lo hiciste saber para que yo te despidiera con alegría y con cantares, con tamborín y arpa?🗨 28Pues ni aun me dajaste besar a mis hijos y mis hijas. Ahora, locamente has hecho.🗨 29Poder hay en mi mano para haceros mal; mas el Dios de tu padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.🗨 30Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?🗨 31Respondió Jacob y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues pensé que quizá me quitarías por fuerza tus hijas.🗨 32Aquel en cuyo poder hallares tus dioses, no viva; delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tenga tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.🗨 33Entró Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló; y salió de la tienda de Lea, y entró en la tienda de Raquel.🗨 34Pero tomó Raquel los ídolos y los puso en una albarda de un camello, y se sentó sobre ellos; y buscó Labán en toda la tienda, y no los halló.🗨 35Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.🗨 36Entonces Jacob se enojó, y riñó con Labán; y respondió Jacob y dijo a Labán: ¿Qué transgresión es la mía? ¿Cuál es mi pecado, para que con tanto ardor hayas venido en mi persecución?🗨 37Pues que has buscado en todas mis cosas, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y de los tuyos, y juzguen entre nosotros.🗨 38Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas.🗨 39Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas.🗨 40De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.🗨 41Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces.🗨 42Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.🗨

Tratado de Jacob con Labán

43Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?🗨 44Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos.🗨 45Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal.🗨 46Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un majano, y comieron allí sobre aquel majano.🗨 47Y lo llamó Labán, Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob, Galaad.🗨 48Porque Labán dijo: Este majano es testigo hoy entre nosotros dos; por eso fue llamado su nombre Galaad;🗨 49y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye Jehová entre tú y yo, cuando nos apartemos el uno del otro.🗨 50Si afligieres a mis hijas, o si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios es testigo entre nosotros dos.🗨 51Dijo más Labán a Jacob: He aquí este majano, y he aquí esta señal, que he erigido entre tú y yo.🗨 52Testigo sea este majano, y testigo sea esta señal, que ni yo pasaré de este majano contra ti, ni tú pasarás de este majano ni de esta señal contra mí, para mal.🗨 53El Dios de Abraham y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por aquel a quien temía Isaac su padre.🗨 54Entonces Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan; y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte.🗨 55Y se levantó Labán de mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y regresó y se volvió a su lugar.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Génesis 31: RV60

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Génesis 31:1

Comentario general

31:1 La prosperidad genera envidias. Los envidiosos tienen la genética de Labán, no de Dios. Y esto es conocido a través de las palabras, ya que las palabras revelan el corazón. Al oír las palabras de los hijos de labán, Jacob conoció cuál era el corazón de la familia de su suegro y las pláticas de sobremesa que allí se realizaban. Para tal familia, Jacob era un ladrón de sus bienes. Consideraban la abundancia del patriarca como un abuso de confianza. Era cuestión de tiempo para que trataran de matarlo. Es impresionante como un corazón en prisiones de oscuridad llega a considerarse justo al aborrecer o sentirse ofendido cuando la situación es totalmente a la inversa. Se sentían despojados cuando en realidad habían sido enriquecidos por Jacob. La palabra para riqueza (hebreo kabod) en este primer versículo es traducida en otras partes bíblicas cómo “gloria” (por ejemplo, al referirse a la gloria postrera del templo mayor que la primera Hageo 2:3). Es tanto gloria como riqueza. Las riquezas de Jacob eran la gloria de Jacob. La prosperidad redunda en la gloria de quien la posee. Por implicación, la pobreza es antigloria. Jacob tenía la gloria del Padre Celestial, mientras sus cuñados se quejaban de haber sido despojados de la gloria de su padre terrenal.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:2

Comentario general

31.2 El rostro de su suegro correspondía a las palabras de sus cuñados. Cuando el rostro muestra la amargura de las palabras es tiempo de huir. Jacob lo sabía y comenzó a preparar las maletas. La actitud de su familia política había cambiado; ya no mas charlas alrededor del fuego, sino indirectas por encima del hombro. Quizá lo cristiano hubiera sido recuperar la amistad. Quizá lo correcto era recobrar la confianza. Pero el peligro era demasiado para arriesgarse a un quizá… ¿Qué haces ante las críticas? ¿Cómo reaccionas frente a las caras largas? Jacob huyó. Tú también puedes hacerlo; pero en ocasiones hay un camino mejor: buscar la paz con todos. No siempre puedes alcanzar la paz con los demás, pero si lo intentas, siempre alcanzarás tu propia paz.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:3

Comentario general

31:3 El patriarca intentó lidiar con el mal genio de sus familiares políticos y no llegó muy lejos. Hasta Dios le dijo que era mejor irse. Su Palabra fue que su Presencia y su voluntad estaban en regresar a sus familiares directos. Cuando ya Dios ha hablado no hay nada más que hacer. Dios habla, por decirlo así, a través de las caras largas de enemigos antes de que se oiga su dulce voz interior. ¡Cuán fiel es Dios! Estuvo con Jacob cuando llegó huyendo de su hermano Esaú y ahora estaría también con él mientras huía de su suegro y cuñados. Cualquiera pensaría que Jacob era verdaderamente un impío al ver que la enemistad de sus familiares se multiplicaba; pero lo que en realidad se multiplicaba era la gracia divina. Dios estaba cada vez más presente en él y lo mismo su favor; desafortunadamente esto suele estar acompañado de la envidia de los demás. Nunca pienses que si la gente te ama Dios está contigo ni tampoco si la gente te odia es que Dios no está contigo. Él está contigo porque dijo que estaría, eso es suficiente.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:4

Comentario general

31.4 Jacob juntó a sus esposas y les expuso las razones de su partida. Pero antes de comentar al respecto, me sorprende que las tuviera trabajando cuidando las ovejas. Es interesante que mientras él cuidaba las ovejas de su suegro, sus esposas cuidaran las propias. El patriarca se hallaba en una situación incómoda, pues si bien las Escrituras muestran que Jacob conoció a su mujer mientras ésta pastoreaba las ovejas de su padre, cualquiera esperaría que al ser su esposa no lo haría más. Me parece que Jacob no confiaba en pastores asalariados; en esto era muy parecido al Dios de Jacob (Juan 10:12-13).

— Roberto Tinoco

Génesis 31:5

Comentario general

31.5-7 He aquí las razones para partir expuestas por Jacob a sus esposas: Primero, el rostro de su papá está constantemente enojado conmigo; algo malo se trae hacia mí. Segundo, Dios me asegura su Presencia si regreso a la tierra prometida con mis padres; después de todo, Él es el Dios de Abraham y de Isaac, pero nada se dice del Dios de Labán. Tercero, he trabajado demasiado tiempo bajo un yugo injusto y no me he revelado jamás; por el contrario, mi trabajo ha sido con excelencia. Son tres razones de peso por las cuales Jacob debía dejar a Labán y regresar a la tierra de sus padres. Cuando te mueves, ya sea de lugar de residencia o incluso de congregación, ¿tienes razones tan fuertes como las de Jacob? ¿Está la Presencia de Dios contigo en esto? Si no es así, no te muevas de donde estás.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:6

Comentario general

31.5-7 He aquí las razones para partir expuestas por Jacob a sus esposas: Primero, el rostro de su papá está constantemente enojado conmigo; algo malo se trae hacia mí. Segundo, Dios me asegura su Presencia si regreso a la tierra prometida con mis padres; después de todo, Él es el Dios de Abraham y de Isaac, pero nada se dice del Dios de Labán. Tercero, he trabajado demasiado tiempo bajo un yugo injusto y no me he revelado jamás; por el contrario, mi trabajo ha sido con excelencia. Son tres razones de peso por las cuales Jacob debía dejar a Labán y regresar a la tierra de sus padres. Cuando te mueves, ya sea de lugar de residencia o incluso de congregación, ¿tienes razones tan fuertes como las de Jacob? ¿Está la Presencia de Dios contigo en esto? Si no es así, no te muevas de donde estás.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:7

Comentario general

31.5-7 He aquí las razones para partir expuestas por Jacob a sus esposas: Primero, el rostro de su papá está constantemente enojado conmigo; algo malo se trae hacia mí. Segundo, Dios me asegura su Presencia si regreso a la tierra prometida con mis padres; después de todo, Él es el Dios de Abraham y de Isaac, pero nada se dice del Dios de Labán. Tercero, he trabajado demasiado tiempo bajo un yugo injusto y no me he revelado jamás; por el contrario, mi trabajo ha sido con excelencia. Son tres razones de peso por las cuales Jacob debía dejar a Labán y regresar a la tierra de sus padres. Cuando te mueves, ya sea de lugar de residencia o incluso de congregación, ¿tienes razones tan fuertes como las de Jacob? ¿Está la Presencia de Dios contigo en esto? Si no es así, no te muevas de donde estás.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:8

Comentario general

31:8 Dios modificaba la genética del ganado para pasar el ganado de Labán a manos de Jacob. En el reino de los cielos, las leyes espirituales sobrepasan a las naturales. Dios hará lo que tenga que hacer, incluso por encima de las leyes de la naturaleza que Él mismo estableció, con el propósito de llevar a cabo sus propósitos. Y uno de los principios del reino es que al que más tiene le será dado y al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado (Mat. 13:12). La bendición estaba sobre Jacob a causa de las promesas a los padres, a diferencia de Labán, quien estaba actuando con maldad. Cambiar el salario mostraba su corazón perverso y ventajoso. Mantener la palabra es característico de caballeros del reino.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:9

Comentario general

31.9 El verdadero cambio de manos de las ovejas se da por nacimientos; cuando las ovejas cambian sin parir puede ser tomado como abigeato. Jacob no recibió las ovejas de Labán ya nacidas, sino las nuevas que iban pariendo. Igualmente, los creyentes no deberían cambiar de una iglesia a otra ni de una cobertura a otra, salvo por nacimiento.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:10

Comentario general

31:10 Jacob tuvo una visión de Dios en el tiempo en que las ovejas estaban en celo. Así funciona la revelación, es dada para el crecimiento y multiplicación de la iglesia.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:11

Comentario general

31.11 El Dios de Jacob, el Espíritu santo suele hablar en sueños; posiblemente es cuando la conciencia espiritual está más atenta al no escucharse la mente o vida del alma.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:12

Comentario general

31.12 Jacob miró la naturaleza de las ovejas en la visión de Dios. Así es el ministerio, solo podemos conocer la naturaleza de las almas mediante la visión de Dios. Si tenemos sus ojos la naturaleza de los creyentes bajo nuestro cuidado será modificada acorde a la voluntad de Dios. Debemos aprender a mirar a “los machos del rebaño”; ¿cómo son los creyentes que engendran hijos? ¿Cuáles son sus características? Lo que su pastor pueda ver es lo que ellos podrán engendrar.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:13

Comentario general

31.13 Seguida de la visión viene la Palabra de Dios. El ángel de Dios le habló a Jacob llamándolo a levantar sus ojos. Dios enfoca la visión llevándola hacia arriba. ¿Y qué fue lo que le mostró? Que Dios estuvo atento a revertir las trampas de Labán para el beneficio de Jacob. No había de qué preocuparse; Jacob temía a su suegro y no sabía cómo irse hacia la tierra prometida; la palabra del ángel le traía confianza, Dios no comenzó en ese momento, sino que siempre había estado con él. Podía irse que el Señor no le permitiría a Labán hacerle ningún mal. Dios era “el Dios de Bet-el”; tenía pacto con él y no se había olvidado del voto hecho por Jacob. Si tenemos Pacto con Dios podemos despojarnos del temor. Dios no está improvisando sus pasos, todo está previsto y no permitirá la invalidación del Pacto. ¿Cómo matarían a Jacob si tenía un pacto con Dios de reunirse nuevamente con Él en Bet-el? Dios lo había prometido. El patriarca era intocable. Había que obedecer: levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento ¡qué seguridad! ¿Tienes pacto con la Piedra ungida? ¿Estás comprometido con la Casa de Dios? Entonces estás seguro. Nada te sucederá hasta que Dios cumpla lo que ha dicho. Si estás en el Hijo estará contigo el Dios de Jacob. Jacob debía levantarse de la tierra en la que se encontraba e irse a la tierra prometida, la tierra de sus padres. No puedes poseer las promesas, mientras sigas en tierra de servidumbre. Debes salir de lo primero para entrar en lo segundo. Dios no te introducirá en lo mejor mientras tú no hayas dejado lo inferior. Este versículo es especialmente importante para comprender que el Espíritu Santo es el Dios de Jacob y su anhelo es la casa de Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:14

Comentario general

31.14 El consenso de las esposas de Jacob fue partir con su marido. Se basaron en la premisa de no tener futuro bajo la cobertura de su padre. A Labán no le interesaba la prosperidad de sus hijas; esto era obvio, pues cambió diez veces el salario de su yerno. ¿Qué les esperaba allí? Era tiempo de partir. ¿En dónde está tu herencia? Si tu herencia está en los hombres, te espera la necesidad. Pero si haz hecho de Dios tu heredad, entonces vivirás en la tierra de promesas cumplidas. ¿Bajo cuál casa estás cubierto? Espero sea la casa cuyo fundamento sea la Roca. Labán no tenía Roca; Jacob sí la tenía, pues recibió la revelación de la Casa de Dios y ungió la Piedra. El buen futuro estaba en dicha casa.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:15

Comentario general

31:15 Dar una hija y venderla son dos cosas diferentes. Labán no dio a sus hijas a Jacob, sino que las vendió incluso con engaños. Y después de veinte años Labán había disfrutado el valor de sus hijas mediante el servicio de Jacob. La costumbre era que el padre diera a sus hijas acompañadas de una dote, pero en lugar de ello, Labán cobró a Jacob. No había herencia para las hijas de Labán, las había tratado como a extranjeras vendiéndolas sin herencia que las acompañara. Ellas eran las madres del pueblo de Dios, pero habían sido tratadas como carentes de linaje. ¿Cómo tratas a la iglesia? ¿La miras como un medio de ganancia o la amas para darle herencia? Aún en el siglo XXI hay “labánes” vendiendo a la madre de los hijos de Dios; hombres sin escrúpulos que tratan a la iglesia como fuente de ganancia.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:16

Comentario general

31:16 Raquel y Rebeca consideraban que la riqueza que Dios había quitado a su padre y dado a su marido era en justicia a la falta de dote con las que las había dado. Era su herencia y la de sus hijos. Ellas no la tomaron, fue Dios quien se las dio. Esperaron en Dios y Dios les bendijo. Solo podemos tener lo que Dios nos ha dado. La situación era delicada, Raquel y Lea estaban desafiando a Labán, su valor provenía de la Palabra que Dios había dado a su marido. El secreto de las decisiones, especialmente de las decisiones difíciles es haz todo lo que Dios te ha dicho. No solo hacer lo que Dios ha dicho en general, sino lo que Dios te ha dicho a ti en lo particular; es decir, obediencia producto de relación. Si tienes una Palabra tienes un rumbo; y si tienes un rumbo tienes una decisión.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:17

Comentario general

31.17-18 La caravana de Jacob era abundante. Llegó solo y vacío y salió acompañado de mucha familia y riquezas. Esa es la forma de regresar al Padre, lleno de bendición. Entramos a este mundo desnudos y llorando, pero debemos salir de él maduros y prósperos. Los que confían en el Señor no serán avergonzados. Si alguna vez debes huir, hazlo como príncipe. Nunca abandones tu puesto movido por ruina y pobreza; hazlo solo en la abundancia. En las Escrituras, cada vez que alguno huyó por miedo a padecer, se metió en peores problemas; pero cuando alguno es movido por Dios, lo hace lleno de su bendición. A diferencia del capitán, son las ratas las que huyen cuando piensan que el barco va a hundirse.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:18

Comentario general

31.17-18 La caravana de Jacob era abundante. Llegó solo y vacío y salió acompañado de mucha familia y riquezas. Esa es la forma de regresar al Padre, lleno de bendición. Entramos a este mundo desnudos y llorando, pero debemos salir de el, maduros y prósperos. Los que confían en el Señor no serán avergonzados. Si alguna vez debes huir, hazlo como príncipe. Nunca abandones tu puesto movido por ruina y pobreza; hazlo solo en la abundancia. En las Escrituras, cada vez que alguno huyó por miedo a padecer, se metió en peores problemas; pero cuando alguno es movido por Dios, lo hace lleno de su bendición. A diferencia del capitán, son las ratas las que huyen cuando piensan que el barco va a hundirse.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:19

Comentario general

31:19-20 Mientras Jacob huía con las riquezas, Labán trasquilaba las ovejas. Quien mira el rebaño de Dios para su propio beneficio, termina perdiendo a todo el rebaño. “Raquel hurtó los ídolos de su padre”, ¿no es esta una frase triste? ¿Por qué hizo Raquel tal cosa? Posiblemente los tomó como herencia, pues al primogénito le pertenecían; pero, ¿qué clase de creyente es aquel que mira como herencia la idolatría? Es evidente que Raquel era politeísta. Miraba al Dios verdadero como el Altísimo, pero consideraba la existencia de dioses menores. Estaba ciega en este sentido. ¿Qué clase de líder familiar era Jacob que su propia mujer era idólatra? Tenía mucho por aprender todavía, como la iglesia requiere ser santificada aun mucho más por el Dios de Jacob, el Espíritu Santo. El término para ídolos es terafím, y se refiere a figuras domésticas representativas de dioses. Los terafines se usaban principalmente para adivinación y como talismanes. ¿Acaso estaba pensando Raquel en una supuesta protección ante su padre? Otra consideración, ligada a la primera, es que los terafines fueran una especie de contrato legal de los bienes. Lo reprobable es tratar de retener los bienes mediante los males. Quedarse con las riquezas rompiendo la fidelidad a Dios es volverse pobre en extremo. Aquellos que rompen su compromiso con Dios por retener posesiones están olvidando que es Dios quien bendice; es como darles gloria a ídolos domésticos. La avaricia es idolatría (Col. 3:5); es adoración o servicio a Mammón (Mat. 6:24), el demonio detrás de la avaricia.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:20

Comentario general

31:19-20 Mientras Jacob huía con las riquezas, Labán trasquilaba las ovejas. Quien mira el rebaño de Dios para su propio beneficio, termina perdiendo a todo el rebaño. “Raquel hurtó los ídolos de su padre”, ¿no es esta una frase triste? ¿Por qué hizo Raquel tal cosa? Posiblemente los tomó como herencia, pues al primogénito le pertenecían; pero, ¿qué clase de creyente es aquel que mira como herencia la idolatría? Es evidente que Raquel era politeísta. Miraba al Dios verdadero como el Altísimo, pero consideraba la existencia de dioses menores. Estaba ciega en este sentido. ¿Qué clase de líder familiar era Jacob que su propia mujer era idólatra? Tenía mucho por aprender todavía, como la iglesia requiere ser santificada aun mucho más por el Dios de Jacob, el Espíritu Santo. El término para ídolos es terafím, y se refiere a figuras domésticas representativas de dioses. Los terafines se usaban principalmente para adivinación y como talismanes. ¿Acaso estaba pensando Raquel en una supuesta protección ante su padre? Otra consideración, ligada a la primera, es que los terafines fueran una especie de contrato legal de los bienes. Lo reprobable es tratar de retener los bienes mediante los males. Quedarse con las riquezas rompiendo la fidelidad a Dios es volverse pobre en extremo. Aquellos que rompen su compromiso con Dios por retener posesiones están olvidando que es Dios quien bendice; es como darles gloria a ídolos domésticos. La avaricia es idolatría (Col. 3:5); es adoración o servicio a Mammón (Mat. 6:24), el demonio detrás de la avaricia.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:21

Comentario general

31.21 El límite de la tierra prometida es el río Eufrates. Jacob estaba caminando en las promesas de su abuelo Abraham (Gen. 15:18). Luego, el patriarca se dirigió hacia Galaad; su camino era lógico, pues es un sitio bueno para los ganados (Num. 32.1). Allí están los linderos de nuestros caminos: entre las promesas de Dios y el beneficio de su rebaño. Los límites de tu bendición han sido fijados por Dios; camina dentro de ellos y estarás seguro.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:22

Comentario general

31.22 Fue hasta después de tres días que Labán supo de la huída de su yerno. Su ventaja fue estratégica, aunque no suficiente. La misma distancia que Labán había puesto entre sus ganados, fue la ventaja de Jacob (Gen. 30:35-36). Dios usará a tu favor las trampas de tus enemigos. El que cava fosa, caerá en ella (Prov. 26:27). Fue también después de tres días que el diablo supo que la muerte de Jesús fue una mala idea…

— Roberto Tinoco

Génesis 31:23

Comentario general

31.23 Labán alcanzó a Jacob después de siete días. Jacob permaneció demasiado tiempo en Galaad, de otra forma no lo hubiera alcanzado antes de llegar con su padre Isaac. Algunos males alcanzan a los creyentes cuando éstos dejan de avanzar. El agua estancada se echa a perder, lo mismo que los hombres cuando dejan de crecer. Sigue adelante, en el reino está prohibido estacionar. Siete días es ciclo perfecto de tiempo. …demasiado cuando se está huyendo. Todo puede pasar en una semana. Dios creó todo en siete días y Jacob por poco lo pierde todo también en siete días. Los parientes de Labán lo acompañaron con el propósito de ayudarlo a consumar su venganza. Nota como un versículo menciona a los familiares de Labán y en el siguiente oímos a Dios prohibirle hacerle daño a Jacob. No pongas a tu familia contra Dios al unirla para el mal. ¿Cómo hablas de otros en casa?

— Roberto Tinoco

Génesis 31:24

Comentario general

31.24 El mismo Dios que dio la orden a Jacob de huir, es el mismo que lo protege en el momento difícil. Dios habló en sueños a Labán; es difícil hablarle mientras está despierto a un hombre enojado. Y no solo le habló, sino que vino a él. Esta vez la Presencia de Dios no fue a favor de la persona a la que se le presentó; con frecuencia Dios aparece a quien le muestra su favor. Pero en esta ocasión, la Presencia de Dios fue a favor de otro. Y le dijo: guárdate de que no hables a Jacob descomedidamente; literalmente, “no hables a Jacob ni bien ni mal”; una expresión idiomática similar a “no amenaces a Jacob”. Comenta al respecto Matthew Henry: “Dios puede poner freno en la boca de los hombres para restringir su maldad, aunque no cambie sus corazones”. Labán tuvo un encuentro con Dios, por decirlo así; pero lejos de ser transformado por ello, desaprovechó tan maravillosa oportunidad por tener un corazón lleno de venganza. Esto demuestra que la manifestación de Dios no cambia por sí sola a los hombres que se oponen a la verdad.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:25

Comentario general

31.25 ¡Labán no se detuvo ni por la visita de Dios! ¿Y por qué alcanzó a Jacob? Porque Jacob fijó su tienda. El monte no era su destino, pero el retraso puso a Jacob en situación de riesgo. Posiblemente Jacob se detuvo porque llevaba niños pequeños (Gen. 33:14). Era un momento tenso, una compañía de hombres furiosos que por siete días abrigaron la idea de vengarse, frente a una familia llena de niños. Puedo ver a los ángeles guardar silencio y a Dios sonreír por los cambios que el corazón de Jacob estaba experimentando. Dios siempre protegerá a sus escogidos, aunque suele dejar que sus enemigos los alcancen.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:26

Comentario general

31.26-28 Labán no obedeció la Palabra que Dios le dio en sueños. Lo que más le molestaba, pese a sus argumentos, no era que se hubiera llevado a sus hijas y nietos; y tampoco los bienes; sino que lo hubiera engañado. Repite dos veces la expresión: “me engañaste”. Su orgullo estaba herido. Y la segunda razón, quizá la más importante de su enojo, es que se llevaron sus ídolos; pero de esto hablaremos más adelante. Acusa a su yerno de llevarse a sus hijas como prisioneras de guerra (literalmente “cautivas a espada”); las mismas que años antes él le vendió sin dote y que ahora estaban gustosas de dejarlo para seguir a Jacob. Según él, hubiera querido hacerles una fiesta de despedida; lo cual es mera hipocresía. Quien está dispuesto a matar, seguro no va a danzar. Labán llamó a Jacob engañador, secuestrador, mentiroso, ingrato, desconsiderado y loco; ¡menos mal que Dios le ordenó que no fuera áspero con él! Sin la intervención divina lo habría matado inmediatamente. De seguro en el futuro contaría lo considerado que fue con Jacob porque Dios habló con él. Quienes no aman a Dios aborrecen a sus hijos, aunque luego se jactan de amar a ambos. Cuando un hombre, familiar o ministerio no tiene corazón de padre no hereda nunca.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:27

Comentario general

31.26-28 Labán no obedeció la Palabra que Dios le dio en sueños. Lo que más le molestaba, pese a sus argumentos, no era que se hubiera llevado a sus hijas y nietos; y tampoco los bienes; sino que lo hubiera engañado. Repite dos veces la expresión: “me engañaste”. Su orgullo estaba herido. Y la segunda razón, quizá la más importante de su enojo, es que se llevaron sus ídolos; pero de esto hablaremos más adelante. Acusa a su yerno de llevarse a sus hijas como prisioneras de guerra (literalmente “cautivas a espada”); las mismas que años antes él le vendió sin dote y que ahora estaban gustosas de dejarlo para seguir a Jacob. Según él, hubiera querido hacerles una fiesta de despedida; lo cual es mera hipocresía. Quien está dispuesto a matar, seguro no va a danzar. Labán llamó a Jacob engañador, secuestrador, mentiroso, ingrato, desconsiderado y loco; ¡menos mal que Dios le ordenó que no fuera áspero con él! Sin la intervención divina lo habría matado inmediatamente. De seguro en el futuro contaría lo considerado que fue con Jacob porque Dios habló con él. Quienes no aman a Dios aborrecen a sus hijos, aunque luego se jactan de amar a ambos. Cuando un hombre, familiar o ministerio no tiene corazón de padre no hereda nunca.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:28

Comentario general

31.26-28 Labán no obedeció la Palabra que Dios le dio en sueños. Lo que más le molestaba, pese a sus argumentos, no era que se hubiera llevado a sus hijas y nietos; y tampoco los bienes; sino que lo hubiera engañado. Repite dos veces la expresión: “me engañaste”. Su orgullo estaba herido. Y la segunda razón, quizá la más importante de su enojo, es que se llevaron sus ídolos; pero de esto hablaremos más adelante. Acusa a su yerno de llevarse a sus hijas como prisioneras de guerra (literalmente “cautivas a espada”); las mismas que años antes él le vendió sin dote y que ahora estaban gustosas de dejarlo para seguir a Jacob. Según él, hubiera querido hacerles una fiesta de despedida; lo cual es mera hipocresía. Quien está dispuesto a matar, seguro no va a danzar. Labán llamó a Jacob engañador, secuestrador, mentiroso, ingrato, desconsiderado y loco; ¡menos mal que Dios le ordenó que no fuera áspero con él! Sin la intervención divina lo habría matado inmediatamente. De seguro en el futuro contaría lo considerado que fue con Jacob porque Dios habló con él. Quienes no aman a Dios aborrecen a sus hijos, aunque luego se jactan de amar a ambos. Cuando un hombre, familiar o ministerio no tiene corazón de padre no hereda nunca.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:29

Comentario general

31.29 Mira la nota anterior. Al impío le gusta presumir que tiene poder sobre el justo; eso es una fantasía. Pilato se jactó ante el Señor Jesús de tener poder para crucificarlo o dejarlo en libertad; la respuesta del Señor fue: ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba (Juan 19:10-11). Solo quienes son verdaderamente poderosos no requieren demostrarlo. Cuentan más su testimonio quienes carecen de uno. El hipócrita Labán desea una medalla de santo después de desobedecer a Dios y maltratar a su elegido.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:30

Comentario general

31:30 ¡Dos santos peleando por ídolos! Y Labán aun peor, ¡qué hombre tan necio! ¿Por qué tener por dioses a quienes pueden ser hurtados? ¿Y para qué salvar a quien se supone es un dios? Si puedes manipularlo no tiene deidad. Quienes conocen a Dios saben que no pueden manejarlo a su antojo ni sobornarlo, así sea con lágrimas. Labán debería estar agradecido de que le limpiaron la casa de demonios familiares.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:31

Comentario general

31.31 Jacob abre su corazón. Huyó por temor; justificado temor. Ambos están conscientes que si hubiera sabido su suegro que deseaba irse, lo habría hecho salir solo y con las manos vacías. Labán representa a las coberturas sin visión de reino, que solo usan los ministerios a su favor y si por ellos fueran, no permitirán su prosperidad ni les heredarían.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:32

Comentario general

31.32 Sin saberlo, Jacob maldijo a Raquel de muerte. Lo dijo ignorando que la culpable era Raquel; pero en el sentido estricto de la Palabra estaba profetizando: el idólatra debe morir. Sin saberlo decretó la muerte de su esposa preferida. Raquel no iría más adelante; apenas unas cuantas líneas más y morirá al dar a luz un hijo y sin alcanzar llegar ante Isaac. En la lengua está el poder de la vida y de la muerte (Prov. 18:21); es muy peligroso su uso descuidado especialmente por la cabeza de la familia o cobertura de la iglesia. Por su parte, la osadía de Jacob se debía a su integridad. A excepción del robo de Raquel, Jacob no tomó jamás nada de labán de forma ilegítima. La integridad es fuente de valor. El doblez de ánimo y la falta de integridad son cuna de cobardes.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:33

Comentario general

31:33-35 Cada uno de los miembros de esta familia tenía su propia tienda y Labán buscó en cada una de ellas. Para evitar ser descubierta, Raquel puso los terafines en una montura de camello y se sentó sobre ella; enseguida argumentó encontrarse en su ciclo menstrual por lo que no podía levantarse. Labán nunca buscaría allí, pues dicha montura era considerada inmunda y quien la tocare también se contaminaría (Lev. 15:9, 19). Aquí tenemos un serio peligro: Raquel escondió los ídolos bajo su matriz, por eso murió al dar a luz a su siguiente hijo. Permíteme la pregunta: ¿qué hay debajo de tu matriz? La matriz es aquello que fue hecho para dar vida; ¿qué estás haciendo con tu vida? ¿Cuál es tu fundamento; sobre qué estás sentado? ¿Hay ídolos e inmundicia bajo tu vida?

— Roberto Tinoco

Génesis 31:34

Comentario general

31:33-35 Cada uno de los miembros de esta familia tenía su propia tienda y Labán buscó en cada una de ellas. Para evitar ser descubierta, Raquel puso los terafines en una montura de camello y se sentó sobre ella; enseguida argumentó encontrarse en su ciclo menstrual por lo que no podía levantarse. Labán nunca buscaría allí, pues dicha montura era considerada inmunda y quien la tocare también se contaminaría (Lev. 15:9, 19). Aquí tenemos un serio peligro: Raquel escondió los ídolos bajo su matriz, por eso murió al dar a luz a su siguiente hijo. Permíteme la pregunta: ¿qué hay debajo de tu matriz? La matriz es aquello que fue hecho para dar vida; ¿qué estás haciendo con tu vida? ¿Cuál es tu fundamento; sobre qué estás sentado? ¿Hay ídolos e inmundicia bajo tu vida?

— Roberto Tinoco

Génesis 31:35

Comentario general

31:33-35 Cada uno de los miembros de esta familia tenía su propia tienda y Labán buscó en cada una de ellas. Para evitar ser descubierta, Raquel puso los terafines en una montura de camello y se sentó sobre ella; enseguida argumentó encontrarse en su ciclo menstrual por lo que no podía levantarse. Labán nunca buscaría allí, pues dicha montura era considerada inmunda y quien la tocare también se contaminaría (Lev. 15:9, 19). Aquí tenemos un serio peligro: Raquel escondió los ídolos bajo su matriz, por eso murió al dar a luz a su siguiente hijo. Permíteme la pregunta: ¿qué hay debajo de tu matriz? La matriz es aquello que fue hecho para dar vida; ¿qué estás haciendo con tu vida? ¿Cuál es tu fundamento; sobre qué estás sentado? ¿Hay ídolos e inmundicia bajo tu vida?

— Roberto Tinoco

Génesis 31:36

Comentario general

31:36-37 Al ver Jacob cómo buscó su suegro en todas sus cosas sin hallar sus ídolos, se enojó. Era un ultraje; había sido tratado como ladrón y reclamó airadamente. El patriarca estaba llegando a su límite. Vemos dos toros bravos uno contra el otro; Jacob ha despertado y está a punto de cornear. La razón le asiste y Dios también. Labán estaba en problemas y de no haber sido porque cambió su actitud, la ira del Dios de Jacob habría sido contra él. Si revisaran tus bienes con la ira de Labán, ¿qué encontrarían? ¿Hallarían algo ilegítimo? Si pusieran tu vida bajo la lupa de la justicia, ¿serías hallado inocente? ¿Hay cosas en tu familia que sean por naturaleza de Labán? Necesitamos vivir como si nuestro más acérrimo enemigo fuera a auditarnos. No seas complaciente contigo mismo, tu acusador no lo será.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:37

Comentario general

31:36-37 Al ver Jacob cómo buscó su suegro en todas sus cosas sin hallar sus ídolos, se enojó. Era un ultraje; había sido tratado como ladrón y reclamó airadamente. El patriarca estaba llegando a su límite. Vemos dos toros bravos uno contra el otro; Jacob ha despertado y está a punto de cornear. La razón le asiste y Dios también. Labán estaba en problemas y de no haber sido porque cambió su actitud, la ira del Dios de Jacob habría sido contra él. Si revisaran tus bienes con la ira de Labán, ¿qué encontrarían? ¿Hallarían algo ilegítimo? Si pusieran tu vida bajo la lupa de la justicia, ¿serías hallado inocente? ¿Hay cosas en tu familia que sean por naturaleza de Labán? Necesitamos vivir como si nuestro más acérrimo enemigo fuera a auditarnos. No seas complaciente contigo mismo, tu acusador no lo será.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:38

Comentario general

31.38-40 La juventud se le fue y con ella, los sueños quedaron sepultados bajo el polvo del monte y los balidos de las ovejas. Jacob ha dejado atrás la pasión por una primogenitura, se ha llenado de hijos y sólo piensa en retomar sus sueños: «¿cuándo comenzaré a crear un patrimonio y un nombre para mi familia?» -se pregunta conservando el fuego en los ojos. Finalmente, deja a su suegro y comienza la aventura de su vida. A solo unos días, su suegro lo alcanza con espada en mano y reproches en el alma. Dice que le ha robado, lo acusa de estafador. Viene acompañado de sus hijos y de improvisados soldados. ¿La defensa de Jacob? Magistral. «He sido pastor de tus ovejas, las cuidé como propias y les di mi vida». ¡Wow! ¡He allí la mejor defensa de un hombre! Nada te defenderá más en la vida que cuidar ovejas; más no me refiero a los animalitos aburridos que cuentas para dormir, sino a las almas de hombres y mujeres que necesitan ser guiados, amados y protegidos en los montes y valles de la vida cotidiana. Muestra tu justicia por medio del amor a otros, ama, bendice, cuida, protege. Y esto como Jacob, pagando el precio y sin descansar ni de día ni de noche. Después de todo, no cuidas las ovejas del ingrato Labán, sino los hijos del generoso Padre Celestial. Los méritos de Jacob como servidor de Labán son un buen estándar para todo trabajador cristiano. Bajo la mano de los hijos de Dios debe haber solo vida; nunca aborto. Los planes no deben fracasar ni la quiebra asomarse a la puerta de los administradores del reino. Esta demanda es especialmente cierta para los ministros del evangelio de oficio pastoral: en veinte años no hay abortos entre las ovejas; todos los prospectos a creyentes se logran. Asimismo, no hay abusos contra el rebaño, no nos comemos las ovejas ni nos aprovechamos de las recién nacidas; por el contrario, rendimos cuenta ante Dios y los hombres aún por aquellos hermanos débiles que fueron engañados por lobos. Va nuestro rostro y honor en prenda por ello. Trabajamos más que ninguno; esforzados en el calor, cuando las cosas son difíciles ponemos mayor empeño. Y en momentos de oscuridad, cuando la frialdad espiritual golpea a los hijos de Dios, es cuando mejor hacemos nuestro trabajo. No damos sueño a los ojos ni nos permitimos acostumbrarnos al privilegio de servir a Dios amando a su pueblo. Ese es el ministerio pastoral bajo el Dios de Jacob, el Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:39

Comentario general

31.38-40 La juventud se le fue y con ella, los sueños quedaron sepultados bajo el polvo del monte y los balidos de las ovejas. Jacob ha dejado atrás la pasión por una primogenitura, se ha llenado de hijos y sólo piensa en retomar sus sueños: «¿cuándo comenzaré a crear un patrimonio y un nombre para mi familia?» -se pregunta conservando el fuego en los ojos. Finalmente, deja a su suegro y comienza la aventura de su vida. A solo unos días, su suegro lo alcanza con espada en mano y reproches en el alma. Dice que le ha robado, lo acusa de estafador. Viene acompañado de sus hijos y de improvisados soldados. ¿La defensa de Jacob? Magistral. «He sido pastor de tus ovejas, las cuidé como propias y les di mi vida». ¡Wow! ¡He allí la mejor defensa de un hombre! Nada te defenderá más en la vida que cuidar ovejas; más no me refiero a los animalitos aburridos que cuentas para dormir, sino a las almas de hombres y mujeres que necesitan ser guiados, amados y protegidos en los montes y valles de la vida cotidiana. Muestra tu justicia por medio del amor a otros, ama, bendice, cuida, protege. Y esto como Jacob, pagando el precio y sin descansar ni de día ni de noche. Después de todo, no cuidas las ovejas del ingrato Labán, sino los hijos del generoso Padre Celestial. Los méritos de Jacob como servidor de Labán son un buen estándar para todo trabajador cristiano. Bajo la mano de los hijos de Dios debe haber solo vida; nunca aborto. Los planes no deben fracasar ni la quiebra asomarse a la puerta de los administradores del reino. Esta demanda es especialmente cierta para los ministros del evangelio de oficio pastoral: en veinte años no hay abortos entre las ovejas; todos los prospectos a creyentes se logran. Asimismo, no hay abusos contra el rebaño, no nos comemos las ovejas ni nos aprovechamos de las recién nacidas; por el contrario, rendimos cuenta ante Dios y los hombres aún por aquellos hermanos débiles que fueron engañados por lobos. Va nuestro rostro y honor en prenda por ello. Trabajamos más que ninguno; esforzados en el calor, cuando las cosas son difíciles ponemos mayor empeño. Y en momentos de oscuridad, cuando la frialdad espiritual golpea a los hijos de Dios, es cuando mejor hacemos nuestro trabajo. No damos sueño a los ojos ni nos permitimos acostumbrarnos al privilegio de servir a Dios amando a su pueblo. Ese es el ministerio pastoral bajo el Dios de Jacob, el Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:40

Comentario general

31.38-40 La juventud se le fue y con ella, los sueños quedaron sepultados bajo el polvo del monte y los balidos de las ovejas. Jacob ha dejado atrás la pasión por una primogenitura, se ha llenado de hijos y sólo piensa en retomar sus sueños: «¿cuándo comenzaré a crear un patrimonio y un nombre para mi familia?» -se pregunta conservando el fuego en los ojos. Finalmente, deja a su suegro y comienza la aventura de su vida. A solo unos días, su suegro lo alcanza con espada en mano y reproches en el alma. Dice que le ha robado, lo acusa de estafador. Viene acompañado de sus hijos y de improvisados soldados. ¿La defensa de Jacob? Magistral. «He sido pastor de tus ovejas, las cuidé como propias y les di mi vida». ¡Wow! ¡He allí la mejor defensa de un hombre! Nada te defenderá más en la vida que cuidar ovejas; más no me refiero a los animalitos aburridos que cuentas para dormir, sino a las almas de hombres y mujeres que necesitan ser guiados, amados y protegidos en los montes y valles de la vida cotidiana. Muestra tu justicia por medio del amor a otros, ama, bendice, cuida, protege. Y esto como Jacob, pagando el precio y sin descansar ni de día ni de noche. Después de todo, no cuidas las ovejas del ingrato Labán, sino los hijos del generoso Padre Celestial. Los méritos de Jacob como servidor de Labán son un buen estándar para todo trabajador cristiano. Bajo la mano de los hijos de Dios debe haber solo vida; nunca aborto. Los planes no deben fracasar ni la quiebra asomarse a la puerta de los administradores del reino. Esta demanda es especialmente cierta para los ministros del evangelio de oficio pastoral: en veinte años no hay abortos entre las ovejas; todos los prospectos a creyentes se logran. Asimismo, no hay abusos contra el rebaño, no nos comemos las ovejas ni nos aprovechamos de las recién nacidas; por el contrario, rendimos cuenta ante Dios y los hombres aún por aquellos hermanos débiles que fueron engañados por lobos. Va nuestro rostro y honor en prenda por ello. Trabajamos más que ninguno; esforzados en el calor, cuando las cosas son difíciles ponemos mayor empeño. Y en momentos de oscuridad, cuando la frialdad espiritual golpea a los hijos de Dios, es cuando mejor hacemos nuestro trabajo. No damos sueño a los ojos ni nos permitimos acostumbrarnos al privilegio de servir a Dios amando a su pueblo. Ese es el ministerio pastoral bajo el Dios de Jacob, el Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:41

Comentario general

31.41 Jacob era riquísimo por los seis años de servicio por ganado, pero era aún más rico por los catorce años de servicio por sus esposas. Mediante ellas recibió a las doce tribus de Israel. No hay riqueza como producir al pueblo de Dios. Nunca antepongas las cosas a las personas; la verdadera riqueza son recursos humanos. Labán cambió engañosamente el salario de Jacob diez veces. Jacob podía estar seguro de que no tenía la menor disposición de bendecirle. Pero Dios no lo había permitido. Es imposible maldecir a quien Dios bendice.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:42

Comentario general

31.42 Jacob llama a Dios el Dios de Abraham y temor de Isaac. Su padre Isaac conoció a Dios a partir de que su padre Abraham lo ofreció en sacrificio en Moriah; su vida quedó marcada desde entonces con el temor de Dios. Este conocimiento debió trasmitirlo a sus hijos, de allí la referencia de Jacob. La sabiduría es una gran herencia y comienza con el temor de Dios. Jacob hace referencia al Dios de Abraham que está con él porque Labán no tiene parte en sus pactos; y como el temor de Isaac que está con él, para advertirle sobre el riesgo al que se enfrentaba por hablarle descomedidamente, especialmente después de la indicación divina. Jacob hace referencia al Dios de su padre que está con él. Aquí hay bendición generacional. El patriarca tiene pactos de sus padres a su favor y está fundamentado en ellos. Labán por su parte carece de pactos; sabe quién es el Dios Altísimo, pero no tiene relación con Él; por el contrario, es idólatra. Dios mira la aflicción y el trabajo de las manos; a saber, el esfuerzo. El dolor no lo obliga a actuar; pero el dolor unido al esfuerzo le impulsa a intervenir. Hay gente sufriente que nunca se recupera de su situación; pero hay otros que se esfuerzan por cambiar sus malas circunstancias; son estos últimos los que arrebatan las promesas. El trabajo con excelencia y la fe de creer que es posible cambiar la situación, es un aroma que Dios no pasa por alto.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:43

Comentario general

31.43 Labán habla como uno que no conoce a Dios. Mientras Jacob presenta como argumento a su favor el pacto de Dios con sus padres y con él mismo, Labán argumenta que las hijas y los bienes son de él. Solo el incrédulo puede decir que algo le pertenece; quien conoce a Dios sabe que todo es de Él. El Señor Jesús habló acerca de las riquezas injustas como el examen para saber si una persona puede recibir su verdadera herencia (Luc. 16:9-11). Todo en esta vida es disfrutado por el hombre sin que le pertenezca realmente. No podemos decir siquiera:”mi vida”; pues no podemos retenerla a voluntad. Todo le pertenece a Dios y el que lo usemos es visto como “riqueza injusta”. Usarlo bien nos acredita a recibir lo que Dios dice que es “nuestro”.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:44

Comentario general

31.44 Labán tuvo el acierto de reconocer que, estando ajeno a los pactos de Dios, le conviene pactar con el ungido de Dios. Entendió que no le era conveniente estar en contra de aquel a quien Dios bendice. No es un pacto de fe, sino de temor. El temor de Isaac extendió su sombra sobre Labán y su familia. La Biblia está llena de pactos en Dios y los hombres y de los hombres entre sí. Un pacto es un contrato formal que condiciona a una o a las dos partes a ciertas responsabilidades y privilegios. En este caso, el pacto (hebreo berit), era entre dos hombres y Dios era su Juez y Testigo. El pacto entre Jacob y labán delimitó la frontera entre Israel y Siria. Un pacto como testimonio tenía una doble función: por un lado, era un recordatorio a las partes involucradas sobre lo acordado, a fin de respetarse mutuamente. Esta parte se basaba en el honor. Pero, por otro lado, el testimonio era tenido como una especie de juramento que funcionaba como maldición a quien lo rompiera. Dios iría en contra del infiel. Un pacto de este tipo no debiera ser necesario entre personas honorables; pero tratándose de dos individuos como Labán y Jacob, precedidos por sus trampas, ciertamente requerían de límites que juzgaran su relación. Se espera que los creyentes dentro del Nuevo Pacto interpreten el sí como un sí; y tomen el no como un no; pues lo que requiere más condiciones entre ellos procede del mal (Mat. 5:37).

— Roberto Tinoco

Génesis 31:45

Comentario general

31:45 Jacob conoce el pacto con Dios. Anteriormente pactó en Bet-el levantando una piedra y ungiéndola con aceite (Gen. 28:18). Para los que son guiados por el Dios de Jacob no existe pacto válido sin la Roca Ungida, a saber, Cristo (en figura). La costumbre oriental consistía en hacer un montón de piedras como una especie de monumento o columna memorial del compromiso contraído o circunstancia a recordar. A esto se le llamaba “señal”.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:46

Comentario general

31.46 Jacob pidió a sus hermanos que recogieran piedras. ¿Quiénes eran estos hermanos? La Palabra solo registra a uno llamado Esaú y él no estaba allí. Se refiere a los parientes que acompañaron a Labán (Gen. 31:23). Son los hermanos los que recogen las piedras para la edificación del pacto. El Nuevo pacto revela que los hermanos somos piedras vivas para la edificación del testimonio de Dios. Si Jacob pudo llamar hermanos a los parientes de Labán a causa del pacto hecho con él, ¡cuánto más debemos mirar como hermanos a los lavados con la sangre de Jesucristo!

— Roberto Tinoco

Génesis 31:47

Comentario general

31.47-48 Hicieron un majano; es decir, levantaron un montón de piedras (heb. gal avaním). Era la señal del Pacto y también una especie de altar en donde comieron juntos para sellar el pacto entre ambos; lo que implica el sacrificio de animales para la ratificación de la alianza. Por esto, Labán lo llamó en arameo Jegar Sahaduta, “columna del testimonio”; y Jacob la nombró Galaad, del mismo significado en hebreo.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:48

Comentario general

31.47-48 Hicieron un majano; es decir, levantaron un montón de piedras (heb. gal avaním). Era la señal del Pacto y también una especie de altar en donde comieron juntos para sellar el pacto entre ambos; lo que implica el sacrificio de animales para la ratificación de la alianza. Por esto, Labán lo llamó en arameo Jegar Sahaduta, “columna del testimonio”; y Jacob la nombró Galaad, del mismo significado en hebreo.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:49

Comentario general

31:49 Considera las notas anteriores. Mizpa significa “atalaya”. Un atalaya es un vigilante. El montón de piedras era un altar desde el cual Dios vigilaría, por decirlo así, que Jacob y Labán respetaran su pacto de no agresión, además de los términos referidos.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:50

Comentario general

31.50 Labán condicionó a su yerno a tratar bien a sus hijas y a no casarse con ninguna otra más. El propósito era guardar la herencia que Labán consideraba suya y por derecho, según él, solo de sus hijas. Desafortunadamente el pacto entre Jacob y Labán no alcanzó a sus descendientes. La guerra entre Siria e Israel se perpetuó por siglos. Irónicamente peleaban incluso por la tierra de Mizpa. Esto prueba que los pactos humanos no son respetados cuando sus partes no están mas bajo los pactos divinos. Antes de que busques la paz con los hombres, asegúrate de tener paz para con Dios. Ningún acuerdo tendrá éxito sin el temor de Dios. La Asociación de las Naciones Unidas es una demostración de la ineficacia de la humanidad para mantener la paz mundial sin Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:51

Comentario general

31.51 La columna de piedras fue erigida como un límite territorial. Jacob no debería hacer semejante pacto con Labán, pues esa tierra, Mizpa, estaba dentro de la tierra que Dios prometió a sus padres Abraham e Isaac y Labán no tenía ningún derecho de establecer un nuevo límite. Con el tiempo sería parte de la región asignada a la tribu de Benjamín. Lo que sí era válido era no hacerse mal; pero no tanto por la señal o el límite territorial, sino porque eran hermanos. El respeto mutuo es fundamental para las buenas relaciones. Benito Juárez, presidente y héroe mexicano lo expresó como “entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:52

Comentario general

31.52 ¿Tienes señal de paz? En tu relación con tus semejantes necesitas testimonio de paz. No un montón de piedras; sino la consideración de ser parte de las piedras vivas que conforman el edificio espiritual de Dios (1 Pedro 2:5). Los límites de mi hermano establecen mis propios límites. No debemos ir más allá de la conciencia de nuestro hermano. La vida cristiana necesita de limitarse mutuamente en pro de la paz. No somos independientes, sino parte de un cuerpo y nuestra existencia requiere una mutua dependencia para sobrevivir y crecer. Si pasamos los límites será para mal de nuestros hermanos y de nosotros mismos. Considerémonos unos a otros para vivir en comunión (mira al respecto 1 Corintios 12).

— Roberto Tinoco

Génesis 31:53

Comentario general

31.53 Sabemos que Dios tenía pacto con Abraham; y Labán aseguró que también lo tenía con su padre Nacor (de quien provienen ambos). No estamos seguros de esto, pero sin lugar a dudas que debió existir cierta revelación de Dios a esta familia, pues sus descendientes testifican de ello. Aquí vemos al Dios generacional: Dios de Nacor y Labán por un lado; y de Abraham e Isaac por otro. Al Señor no le gusta trabajar solo para el tiempo de un hombre; todo lo que hace está dentro de un programa de generaciones. La vida de un individuo es demasiado corta para algo relevante; el reino gusta de trabajar desde el principio hasta el fin de la humanidad. También nosotros debemos ser sabios y enfocar nuestras acciones dentro de una visión de generaciones; ver más allá de nosotros y de nuestro tiempo hacia el futuro y los hijos de nuestros hijos. Cada uno debe laborar por lo menos mirando hasta la cuarta generación.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:54

Comentario general

31:54-55 Lo que pudo ser una guerra familiar se convirtió en una celebración por la intervención de Dios. Todo pacto se sella con sangre (Ex. 24:8); de ahí que el Nuevo Pacto esté fundado en la sangre de Cristo (Luc. 22:20; Heb. 12:24). Jacob derramó sangre de víctimas inmoladas y luego invitó a sus hermanos a comer pan. Es una figura del Nuevo pacto basado en la sangre de Cristo y con la celebración de la Cena del Señor donde los hermanos comemos el pan (1 Cor. 11:23-25). ¿Y cuál es el resultado de esto? Que los hijos sean bendecidos (Sal. 133). Labán bendijo a sus hijas y a sus nietos después de celebrar pacto con Jacob. La nueva mañana del pueblo de Dios comienza cuando unidos celebramos el Pacto de Cristo compartiendo el pan y el vino en su mesa. Allí las enemistades terminan. Allí los hermanos se besan. Allí el Dios de Jacob radica.

— Roberto Tinoco

Génesis 31:55

Comentario general

31:54-55 Lo que pudo ser una guerra familiar se convirtió en una celebración por la intervención de Dios. Todo pacto se sella con sangre (Ex. 24:8); de ahí que el Nuevo Pacto esté fundado en la sangre de Cristo (Luc. 22:20; Heb. 12:24). Jacob derramó sangre de víctimas inmoladas y luego invitó a sus hermanos a comer pan. Es una figura del Nuevo pacto basado en la sangre de Cristo y con la celebración de la Cena del Señor donde los hermanos comemos el pan (1 Cor. 11:23-25). ¿Y cuál es el resultado de esto? Que los hijos sean bendecidos (Sal. 133). Labán bendijo a sus hijas y a sus nietos después de celebrar pacto con Jacob. La nueva mañana del pueblo de Dios comienza cuando unidos celebramos el Pacto de Cristo compartiendo el pan y el vino en su mesa. Allí las enemistades terminan. Allí los hermanos se besan. Allí el Dios de Jacob radica.

— Roberto Tinoco

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