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Génesis 32

1Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.🗨 2Y dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es este; y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.🗨

Jacob envía regalos a Esaú

3Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom.🗨 4Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y me he detenido hasta ahora;🗨 5y tengo vacas, asnos, ovejas, y siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para hallar gracia en tus ojos.🗨 6Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él.🗨 7Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos.🗨 8Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.🗨 9Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien;🗨 10menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos.🗨 11Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos.🗨 12Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.🗨 13Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente para su hermano Esaú:🗨 14doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,🗨 15treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos.🗨 16Y lo entregó a sus siervos, cada manada de por sí; y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada.🗨 17Y mandó al primero, diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrare, y te preguntare, diciendo: ¿De quién eres? ¿y adónde vas? ¿y para quién es esto que llevas delante de ti?🗨 18entonces dirás: Es un presente de tu siervo Jacob, que envía a mi señor Esaú; y he aquí también él viene tras nosotros.🗨 19Mandó también al segundo, y al tercero, y a todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis a Esaú, cuando le hallareis.🗨 20Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro; quizá le seré acepto.🗨 21Pasó, pues, el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento.🗨

Jacob lucha con Dios

22Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.🗨 23Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.🗨 24Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.🗨 25Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.🗨 26Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.🗨 27Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.🗨 28Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.🗨 29Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.🗨 30Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.🗨 31Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.🗨 32Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Génesis 32:1

Comentario general

32.1 El cielo a la vuelta del camino. La vida tiene sus contratiempos y cosas inesperadas se hallan a la vuelta del camino. Una de las características de este mundo es la existencia sin saber qué acontecerá en el siguiente paso. De sorpresa en sorpresa. Todos quisiéramos saber qué nos acontecerá mañana, pero no es así. Sin embargo, esto no significa que tengamos que vivir a ciegas; es posible que el cielo nos guíe en la tierra. A Jacob le sucedió: en lo que seguía su camino, ángeles de Dios le salieron al encuentro. No fueron ladrones ni un tiempo de mal clima; tampoco demonios ni un accidente; sino ángeles de Dios. ¿No es eso lo que anhelamos? Que Dios envíe lo necesario para una buena vida, sean ángeles, hombres o lo que Él disponga, pero que nos dé dirección y protección. No sabemos qué nos acontecerá mañana, pero en las amorosas manos de Dios podemos tener un buen mañana. Desconocemos lo que existe a la vuelta del camino, pero por la bondad divina podemos tener una grata bendición. Para seguir el camino no nos salgamos de él. Jesús dijo: Yo soy el camino. Esta es la vida que vale la pena vivirse, la que tiene sorpresas con ángeles, la que va de bien a mejor, de bendición a bendición y de gloria en gloria. Si te has cansado de que te salga al paso un problema tras otro, cambia. Comienza por tener fe en Dios, en base a la cual, esperes siempre su bien y misericordia todos los días de tu vida. No existe nada tan positivo como la fe cristiana; y nada hay tan prospero como la dependencia de Dios. Hay ángeles en este camino; hay favor de Dios esperándote; hay bienes y parabienes en tu mañana. Para Jacob, el lugar de ángeles es el campamento de Dios; para nosotros el cielo mismo. Con esta clase de experiencias, ¿de qué temerás? Y con esta clase de ayuda, ¿de qué temerás? No se si alguna vez verás ángeles literalmente hablando; pero estoy seguro que siendo cristiano de verdad, tendrás a menudo experiencias angelicales y toda clase de buenos momentos, seas o no consciente de ello. Existen más enseñanzas sobre este precioso versículo: Los temores del pasado no resueltos vuelves. La vida debajo del sol presenta suficientes retos como para ser conscientes de nuestra necesidad de Dios. Si todavía haces tu voluntad, solo sigue viviendo, que el Señor cumplirá su propósito en ti para que finalmente sea hecha su voluntad. Parece que todas las circunstancias convergen hacia un encuentro con Dios. Tarde o temprano nos topamos con Él, por decirlo así, y nuestra vida no vuelve a ser la misma. Tal es la historia de Jacob, el nieto de Abraham; han pasado alrededor de treinta años desde que Jacob dejó la casa de sus padres por el temor a su hermano Esaú. En esos años fue tratado por Dios para reducir su voluntariedad. No era el mismo que había salido, venía un poco envejecido y acompañado de cuatro mujeres, once hijos y una hija; y acababa de salir a duras penas del peligro de muerte por parte de su suegro Labán y sus cuñados. Ahora estaba de vuelta y aparentemente no le esperaba un feliz retorno. ¿Cómo lo recibiría su hermano? ¿Deseaba todavía vengarse de él por haberle quitado la bendición de la primogenitura por parte de su padre Isaac? Jacob no era el mismo, pero tampoco su hermano era la misma persona que había conocido. Ambos habían sido procesados por el Espíritu de Dios mediante circunstancias dolorosas. Sin embargo, todavía faltaba el golpe de gracia que hiciera de Jacob un Israel. Mientras el hombre va por su propio camino, Dios necesita salirle al encuentro. Los ángeles son seres preponderantes en los relatos bíblicos; son vistos constantemente haciendo la voluntad de Dios como sus mensajeros y a favor de los hombres. El que salieran al encuentro de Jacob es como si estorbaran su camino a fin de cambiar su rumbo; o mejor dicho, cambiarlo a él en el camino. Cuando Dios te sale al encuentro es porque no vas por buen camino o no vas con la actitud correcta en el camino. La palabra hebrea traducida como encuentro es pagá; que significa literalmente “afectar”; esto es, afectar la vida de alguien como por accidente o violencia. Los ángeles importunaron el viaje del patriarca atravesándose en medio de forma intempestiva. Fue una total sorpresa para él, ¡y vaya que fue afectada su vida!

— Roberto Tinoco

Génesis 32:2

Comentario general

32:2 Literalmente “campamentos mellizos”. Ahí está el secreto de la victoria que tendría respecto a ser librado de su hermano Esaú: en principio, Esaú y Jacob eran mellizos y cada uno tendría su campamento o bendición de Dios. En segundo lugar, Jacob llevaba un campamento terrenal con su familia, pero también había sido puesto sobre un campamento celestial o de ángeles; en tercer lugar, Jacob dividiría su enorme campamento en dos campamentos para bajar la ira de su hermano. Pero, sobre todo, el secreto estaba en reconocer que tanto Jacob como su familia y sus bienes eran el campamento de Dios y no de si mismo. No puede quitarse nada a quien sabe que nada posee. Para vencer el temor a perder algo, entrégalo a Dios primero. Jacob entendió que no estaba en un lugar común. ¿Entiendes que tu estancia y tu vida no son comunes? Entonces Jacob llamó a dicho lugar Mahanaim, que significa “dos campamentos”. El patriarca concluyó que su campamento no era el único en la región, sino que Dios vino a acampar junto a Él. Es una figura rústica de Emmanuel, Dios con nosotros. Parece que a Dios le gusta habitar cerca del hombre y mas que llevarlo al cielo, se complace en traerle el cielo. ¿Estás acampando con Dios? ¿Eres consciente de los ángeles a tu alrededor? No te sientas solo estando rodeado de ángeles.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:3

Comentario general

32:3 Jacob, rodeado de mensajeros celestiales envió a su airado hermano Esaú mensajeros (hebreo malák, ángeles) intentando mediar el conflicto o ver en qué condiciones se encontraba Esaú para recibirlo. Es como si el patriarca tratara de imitar las acciones de Dios. Más adelante veremos que los mensajeros de Jacob no hablaron con Esaú (pues nada dicen de algún mensaje de él), solo lo vieron venir con cuatrocientos hombres y dedujeron que venía en plan de guerra. Seguramente no llegaron a su encuentro por miedo a morir. La región ya se llamaba la tierra de Seir y campo de Edom, lo que significa que Esaú ya contaba con una pequeña nación (por lo menos una ciudad) bajo su mano, pues los edomitas descienden de Esaú y Edom es otra forma de llamarle a Esaú. Seguramente era el resultado de las abundantes riquezas en bienes y siervos de su padre Isaac sumadas a las de su abuelo Abraham. Ya en tiempo de Abraham, el patriarca contaba con cerca de dos mil siervos y recordemos que Jacob salió con las manos vacías, por lo que todo fue heredado a Esaú.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:4

Comentario general

32:4 Jacob había pasado mucho tiempo entre Esaú y Labán; ese es el proceso de Dios para perfeccionar a un patriarca y es también la obra del Espíritu Santo a los creyentes voluntariosos: los procesa con experiencias temibles y que desilusionan o desaniman, pero que requieren mantener la fe y perseverar en la promesa de Dios. Al ver a Jacob llamando señor a su hermano, notamos que estaba cerca de graduarse del proceso de Dios. Su ego estaba roto y surgía un humilde y pacífico siervo de Dios. Si has durado demasiado tiempo entre problemas, conviene que te detengas a examinarte, tu ego sigue firme; hasta que reconozcas al Señor en tus problemas saldrás de ellos.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:5

Comentario general

32:5 La expresión envío a decirlo a mi señor es más que un anuncio, se usa el hebreo nagád que significa literalmente “afrontar”; es decir, Jacob llama señor a su hermano, pero lo enfrenta o resiste haciéndole saber que también él fue engrandecido; esto sin jactancia, sino con el propósito de tener un trato entre grandes, por decirlo así. Al tiempo que despierta el interés de su hermano por tener un socio en lugar de un enemigo. El mundo usa el dicho de “como te ven te tratan” y así Jacob lo entendía. Los demás te aplastarán si te ven arrastrarte, pero te honrarán si tienes frutos y grandeza. En el trato de nuestros semejantes, la percepción suele ser tan importante como la realidad. Jacob quiere hallar gracia y no lástima a los ojos de su hermano. Le hace saber que no regresa como un fracasado, sino como un hombre exitoso. Aunque es muy posible que los mensajeros no dieron el anuncio, pues nada se dice de ello en el relato bíblico.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:6

Comentario general

32:6 Los mensajeros de Jacob le informaron que vinieron a Esaú y a los cuatrocientos hombres que le acompañaban, pero nada dice de que efectivamente le informaron de lo que se les había encomendado, su falta de respuesta así parece indicarlo. Si el mensajero no lleva el informe por el cual fue enviado y no trae la respuesta al mismo a quien lo envió, ¿qué sentido tiene su función? Ha faltado a su oficio. Muchos podrían morir a causa de esta negligencia. De la misma manera, los cristianos somos mensajeros del evangelio y es cosa de vida o muerte transmitirlo, no debemos callar.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:7

Comentario general

32:7 Jacob plantó la semilla de división en su familia por temor al hombre. La Palabra llama pueblo a la familia de Jacob, pero a causa de su miedo la dividió en dos pueblos, es como si rompiera el misterio de Cristo impidiendo la unidad de su iglesia. Debido al miedo de que su hermano Esaú lo matara, dividió a su familia poniendo primero a la esposa menos amada y a su sierva, esto seguramente resultó doloroso a Lea y a sus hijos, pues los puso en riesgo procurando dar oportunidad a Raquel y a sus hijos de escapar (vr. 8). La semilla finalmente crecería y provocaría el aborrecimiento de José. Los padres debemos tener mucho cuidado con esta clase de favoritismos, así como evitar todo aquello que ponga a un hijo por encima del otro; lo cual es igualmente cierto en la comunión de la iglesia como la familia y casa de Dios, en donde todos deben ser igualmente amados.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:8

Comentario general

32.8 En el versículo anterior la familia de Jacob es llamada un pueblo (hebreo), pero Jacob lo dividió en dos cuadrillas o campamentos. Ya no eran dos campamentos en el sentido de uno de ángeles y el otro de creyentes; sino dos campamentos humanos dividiendo al pueblo de Dios y no mencionando al campamento de ángeles. El miedo a Edom, figura de la carne y los prejuicios, roba la visión celestial y atenta contra el misterio de Cristo, misterio que ha hecho que judíos y gentiles seamos un solo pueblo en Cristo (Efesios 3).

— Roberto Tinoco

Génesis 32:9

Comentario general

32.9 Jacob podía invocar a Dios solo como Dios o como su Dios, pero decidió hacerlo como el Dios de su Padre Abraham y su padre Isaac, con esto, establecía una relación de Pacto generacional, la acumulación de las promesas divinas. Y por si esto fuera poco (aunque no lo era, por el contrario, es una oración impresionante, muy buena que invocaba al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo), le llamó Yahwéh, el Nombre del Dios del Pacto. Muchos años después Dios le diría a Moisés que no se dio a conocer a los patriarcas en ese Nombre, sin embargo, los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob lo conocían, ¿cómo es esto posible? Hay cosas que Dios ha revelado personalmente y otras que los hombres han descubierto indirectamente. Por ejemplo, el apóstol Pedro supo que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios Viviente como resultado de la revelación del Padre y no de carne y sangre; pero otros llegan a saber acerca de Dios asuntos secretos como el misterio de Cristo que le fue revelado a Pablo, pero él, de carne y sangre, lo dio a conocer a la iglesia. No sabemos cómo llegaron a conocer a Dios como YHWH, pero conocerlo así manifiesta una comprensión espiritual profunda, así como una relación personal. Jacob contaba con el abolengo de ser hijo de Abraham e Isaac, esto era una gloria; sin embargo, los creyentes en Cristo somos descendientes de Abraham conforme a la fe, de manera que también contamos con estirpe. Jacob invoca a Dios esperando que le vaya bien, pues regresó a causa del mandato del Señor. El hecho de que viniera Esaú con cuatrocientos hombres armados a su encuentro parece inconcebible dada la promesa de Dios; lo que significa que las promesas no implican ausencia de problemas, por el contrario, pueden desatarlos; pero sí de ser finalmente bendecido a pesar de los problemas. Mientras Jacob estuviera en obediencia Dios lo bendeciría y en esto Esaú nada podría hacer. Jacob reclama su bendición ante el peligro, pues está siguiendo la Palabra de Dios, ¿habría el Dios del Pacto que fue fiel a Abraham e Isaac faltar a su Palabra? ¿Permitiría Dios el daño de Jacob haciendo este regresado en obediencia? Yo te haré bien –es la promesa de Dios a Jacob y a todos los que siendo como Jacob buscan su bendición obedeciendo y siendo fieles al Pacto del Señor. Si deseas que te vaya bien o tener una vida mejor, guarda la Palabra de Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:10

Comentario general

32:10 Una sola de las misericordias de Dios es mayor que cada persona que las recibe, pues la Escritura dice que la misericordia de Dios es mejor que la vida (Salmo 63:3). Jacob lo reconoce, pero no todos lo hacen. Algunos suponen que se merecen las bendiciones de Dios, ¡no se diga sus misericordias, pues no se saben desvalidos! Y si somos menores a las misericordias de Dios, ¡mucho más pequeños ante su verdad! La verdad de Dios es la fidelidad a su Pacto y el estricto apego del Señor a su Palabra. Jacob reconoce haber pasado el Jordán en la total indigencia cuando huyó de Esaú, solo llevaba un bordón; pero ahora regresa al encuentro de su hermano enriquecido con dos campamentos. El patriarca sabe que no fue resultado de su poder, sino de la bondad divina y confesarlo ante Dios es asegurar que la bendición de Dios siga sobre él. Lo que eres y lo que tienes se debe al Señor; puedes retenerlo y seguir existiendo si reconoces esto. Por otro lado, confiesa estar sobre dos campamentos; en primera instancia se refiere a las dos partes en las que dividió a su familia y a sus bienes; pero también, cabe la posibilidad y puede aplicarse, que el patriarca esté consciente que también está sobre un campamento terrenal y sobre otro celestial de ángeles que fue puesto a su disposición para protegerle.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:11

Comentario general

32.11 Líbrame ahora, no mañana ni en otro tiempo. Hay quienes siguen en sus problemas porque están esperando que las cosas cambien en el futuro; pero los que confían en el Señor quieren su milagro ya. No hay nada de malo en pedir la manifestación sobrenatural del Señor ya. Hay quienes disfrazan su incredulidad diciendo: “en el tiempo de Dios”, pues no se atreven a buscar el establecimiento del reino y su manifestación en el momento. Jacob confiesa temerle a su hermano y no era para menos dada la reputación de su hermano, así como el hecho de que venía a su encuentro con cuatrocientos hombres armados. Esta clase de oración no trata de impresionar a Dios, es sincera y honesta; y por lo mismo, también es escuchada. Cuando ores, hazlo de corazón; sean tus palabras como de verdad te sientes. Llegó el punto en el que el patriarca tuvo miedo de perder a su familia; familia a la que había enviado delante de él a Esaú. Hasta que arriesgas todo puedes ganarlo; la vida, como que todo lo demás, solo puede cambiar cuando estás dispuesto a perderla.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:12

Comentario general

32:12 Jacob basó su petición en la promesa de Dios. Una oración que surge como resultado de una promesa divina, no puede fallar. Esta es nuestra confianza: Dios ha dicho que nos irá bien. Es la relación de Pacto que tenemos con Él y no fallará. En el caso de Jacob, la referencia es a la multiplicación de su descendencia, por lo que pedía la protección divina para su familia; en el caso nuestro, somos precisamente la descendencia de la fe, tengamos confianza. Dios no perderá su heredad. Quizá podamos enumerar los problemas, aunque no debemos hacerlo; pero jamás tendremos capacidad de contar nuestras bendiciones.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:13

Comentario general

32:13 El temor al hombre despoja de bendición. Por temor a Esaú, Jacob le daba parte de sus bienes. Sin embargo, los bienes son para remediar los males; y las riquezas para hacer amigos. Ahora, si analizamos la ofrenda que tomó Jacob para enviarle a su hermano Esaú, nos sorprenderá su abundancia. El versículo dice que tomo “lo que le vino a la mano” como refiriéndose a un poco; y, sin embargo, ¡eran quinientos ochenta animales escogidos! Jacob era muy rico. Ese era su “presente”, en hebreo minkjá, que significa don o tributo, pero que es una palabra que también se utiliza para referirse a la ofrenda. Jacob entregó una ofrenda de amistad o reconciliación a su hermano. Esto es lo mismo dicho por el Señor, de usar los bienes de Dios que están a nuestra administración para hacer amigos (Lucas 16:9; es injusto porque es de Dios y nosotros lo usamos, pero tenemos permiso para ello). Invierte dinero a tus amigos, pero especialmente otorga regalos a tus enemigos.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:14

Comentario general

32.14-15 El presente de Jacob para su hermano Esaú era una pequeña fortuna, lo que significa que Jacob era muy rico. Pero también, su presente eran animales, no le envió oro, pues el oro despierta la codicia, mientras que los animales suponen la compasión. Jacob o quería que su hermano pensara en que seguramente contaba con mucho más oro, por lo que lo provocaría aun mas a la venganza y posterior saqueo; lo que en realidad deseaba era que se conmoviera a la reconciliación. Una gran enseñanza: la verdadera riqueza está en la vida. Cuando cuentes tus verdaderos bienes, enfócate en lo que vive.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:15

Comentario general

32.14-15 El presente de Jacob para su hermano Esaú era una pequeña fortuna, lo que significa que Jacob era muy rico. Pero también, su presente eran animales, no le envió oro, pues el oro despierta la codicia, mientras que los animales suponen la compasión. Jacob o quería que su hermano pensara en que seguramente contaba con mucho más oro, por lo que lo provocaría aun mas, a la venganza y posterior saqueo; lo que en realidad deseaba era que se conmoviera a la reconciliación. Una gran enseñanza: la verdadera riqueza está en la vida. Cuando cuentes tus verdaderos bienes, enfócate en lo que vive.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:16

Comentario general

32.16 Olas de bondad, esa es la mejor manera de reconciliar a los hermanos. Cada manada era un impacto de amor en forma de regalo con vida. Para buenas relaciones con todos, especialmente con aquellos que son difíciles, usa dádivas. Con todo, sé sabio en el dar no dándolo todo a la primera vez, sino un poco y haciendo espacio entre ese poco y otro tanto, vuelve a dar; un poco más de espacio y de nuevo sé generoso; y así sucesivamente. La dádiva del hombre le ensancha el camino y le lleva delante de los grandes (Pr. 18:16). La reconciliación debe tener sus espacios, como el fuego, no debe ser asfixiado para prender.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:17

Comentario general

32.17 Cada obsequio tenía la misma estrategia e indicaciones. Cada contingente debía decir lo mismo con el propósito de calmar la ira de Esaú. La bondad repetida es muy efectiva; lo mismo que la mano extendida. No des por dar, sino con propósito. Ni siquiera la Biblia te invita a dar sin esperar nada a cambio, salvo cuando se trata de darle a menesterosos; pero tratándose de relaciones humanas, debes dar procurando acrecentar la relación. Y si así no fuera, no te ofendas ni decepciones, pues al menos tu te conservaste íntegro.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:18

Comentario general

32.18 Tu debes estar detrás de los regalos; no sustituyas tu persona con obsequios o se te tomará por afrenta, ya que finalmente la gente quiere a la persona detrás del regalo. Envía presente y luego ve tú personalmente. Esto es cierto en toda amistad, así como familia, e igualmente necesario en intentos de reconciliación. Nada sustituye el impacto final de estar ojo a ojo después de los regalos.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:19

Comentario general

32.19 Mira las notas 32.16,17 y 18. Olas de bondad.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:20

Comentario general

32.20 La palabra hebrea usada en este versículo para apaciguar es kipper, un término que refiere en la Biblia una y otra vez para la expiación, con el sentido de cubrir. La idea es cubrir la ofensa para luego poder “levantar el rostro” (esta es la traducción literal para quizá le seré acepto) delante de Esaú. Jacob está diciendo: “los obsequios son para cubrir mi ofensa, a fin de que me sea quitada la vergüenza y pueda levantar mi rostro ante ti, mi señor; solo así podremos vernos cara a cara”. Solemos pensar que la expiación es para con Dios; sin embargo, este versículo nos muestra que la expiación también es para con el prójimo; pues la expiación es la restitución necesaria en toda ofensa, a fin de reconciliarse. Quizá has buscado el perdón de tu hermano, pero, ¿has dado restitución? Solo la restitución del agravio coloca a las partes en condición de iguales, sin ésta, aunque parezca que la amistad continúa, estará dispar.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:21

Comentario general

32.21 Si envías regalos de reconciliación, podrás dormir nuevamente. La paz regresa a tu interior si procuras la paz con el exterior de ti. Esto solo sucede si valoras a los demás más allá de tus bienes; pues aquellos que aman las cosas materiales mas que las personas, no solo no restituirán sus agravios recuperando amistades; sino que tampoco recuperarán su propia paz.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:22

Comentario general

32:22 Todo hebreo es un cruzador de ríos, fronteras y nuevas dimensiones. Jacob tomó a su familia y todo lo que tenía para pasar el vado de Jaboc, que significa “derramado”. Un vado es la parte poco profunda del río por donde se puede pasar y su significado “derramado” implica que se trataba de de un sitio vacío, como si por ahí se hubiese escapado el paso del río, de modo que fuese posible cruzarlo caminando. El patriarca cruzaba la frontera entre el que había sido hasta entonces y que habría de ser de ahí en adelante. Antes de ese vado había tenido una vida difícil en casa de su padre y luego en casa de su suegro; pero después de cruzar dicho vado, se encontraría con Dios y con su bendición, así como su nombre sería cambiado por Israel, “Príncipe de Dios”. Todos necesitamos cruzar el vado de Jaboc y dejar de ser lo que hasta entonces hemos sido, por bueno o malo que nos parezca, y convertirnos por la gracia de Dios en príncipes de su reino.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:23

Comentario general

32.23 Mira la nota anterior. Cuando hagamos este cambio pasando el vado, no lo hagamos solo, sino llevemos con nosotros a cuantos podamos. Por demás está decir que los que podemos llevar serán siempre aquellos sobre quienes tuvimos influencia. De manera que, si deseamos llevar más, debemos tener más influencia. Crecer también es necesario para la salvación de otros.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:24

Comentario general

32:24 Por fin Dios acorraló a Jacob sólo, sin bienes ni familia (el varón era Dios a la medida de Jacob, así peleará Dios contigo, a la medida de tu persistencia). No puedes agarrarte de Dios mientras que no te has soltado de todo lo demás. Tus manos deben estar vacías, disponibles y hambrientas de la bendición de Dios. ¿No tienes bienes? No tiene porque ser una ruina; podría ser el momento para que Dios sea tu riqueza. ¿Estás sólo? No necesariamente es algo malo. Quizá Dios te ha llevado a una cita con Él. Es el momento de tu intimidad con la Deidad. Ha llegado la hora de pelear con el cielo. Un patriarca se aferra a Dios luchando toda la noche. La noche es la hora de las tinieblas. Hasta Jesús habló de ellas (Lc. 22:53). La hora de las tinieblas es cuando parece que vas a ser vencido; cuando todo es negro y difícil; cuando estás en la lona y oyes la cuenta del réferi a lo lejos; cuando quieres darte por vencido. ¿Qué debes hacer? Lo mismo que Jacob, ¡pelea toda la noche! ¿Te pesan los brazos? ¿Quieres una tregua? ¡No! ¡Sigue peleando!

— Roberto Tinoco

Génesis 32:25

Comentario general

32:25 Dios luchó con Jacob en un cuerpo similar a la fuerza de Jacob, tu estableces la medida del trato divino, así que conviene que seas obediente. Crucificarse es vencerse a uno mismo. Un patriarca se aferra a Dios hasta que carne pierde su poder. La cadera (el muslo) representa la fortaleza humana. Era la oportunidad de Jacob; toda la vida había esperado por esto. Por fin estaba cara a cara con Dios; no estaba dispuesto a soltarlo. Si trabó su mano al talón de su hermano antes de nacer; y si se tomó de la bendición de su padre poniéndose pieles en las manos; con mayor razón aún trabaría su mano a Dios. Era un pit bull que había mordido y no se soltaría. Pero entonces Dios tocó su muslo descoyuntándolo. El muslo es la parte mas fuerte de la carne. Una vez que Dios te toca la fuerza de la carne, tu andar cambiará, serás el que debes ser y te conducirás como debes conducirte.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:26

Comentario general

32:26 Jacob nació prendido al talón de su hermano como si tratara de quedarse con la bendición de la primogenitura; muchos años después lo encontramos peleando con Dios y tomándose de Él, era su segundo nacimiento. Lo imagino abrazado a sus pies tratando de no soltarse y quedarse así con su bendición. Jacob es el hombre que no suelta y el prototipo de aquellos que siendo como él pueden ser llamados la generación de Jacob, tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob (Salmo 24:6). Ya estaba por amanecer, la noche de Jacob terminaba. Quien no se suelta de Dios en pos de la bendición, se quedará con ella en el alba de su nueva vida. Y una vez obtenida la bendición de Dios, ¡menos lo dejaremos!

— Roberto Tinoco

Génesis 32:27

Comentario general

32.27 Dios te pregunta cómo te llamas, no para saberlo Él, sino para que sepas tú quién has sido toda la vida. Y no para que te quedes en la misma condición, sino para ponerle fin y hacerte la persona que debes ser. ¿Cuál es tu nombre? ¿Quién has sido toda la vida? Tu nombre ha sido Jacob, el usurpador, el que hace trampa, aunque lo hace buscando la bendición. Reconoce tu limitación delante de Dios, acepta tus faltas y no escondas tu condición delante de Él. No te avergonzará, tampoco te destruirá por ello. Dios te hará de nuevo, estás a punto de volver a empezar, la bendición está muy cerca y sigue a la confesión.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:28

Comentario general

32:28 Serás quien debes ser cuando sepas quién dice Dios que eres: de Jacob a Israel, de usurpador a príncipe. Esto sucede si le arrebatas una bendición a Dios luchando con Él; es decir, perseverando en su fe y en sus obras. No todos los que luchan con Dios vencen, algunos se rinden antes y se retiran de su fe. Tienen experiencias y excusas para haberse retirado, pero sigue siendo una rendición que, lastimeramente, fue antes de la bendición. Otros ni siquiera luchan con Dios, prefieren quejarse y lamentarse. Están también aquellos de enfoque humanista sin fe que pelean con los hombres y aunque son exitosos entre ellos, no alcanzan la bendición de Dios, seguirán siendo un Jacob y nunca llegarán a Israel. Otros se conforman con ser siervos en el mal sentido del término, de los hombres. Se acostumbran a vivir mal y jamás resisten la injusticia. Jacob no fue ni de unos ni de otros; él fue un vencedor de Dios y de los hombres. Venció a su hermano comprándole la primogenitura, aun cuando su hermano se negó después a cumplir con dicha venta. Venció a su padre cuando éste, ciego del alma como del cuerpo, olvidó la Palabra de Dios que había indicado a Jacob como primogénito por encima de Esaú; y, vistiéndose como su hermano obtuvo la bendición que trataban de negarle, a pesar de salir sin nada de la casa paterna. Fue vencedor de su suegro Labán cuando este intentó engañarle por más de diez ocasiones quedándose con sus hijas y sus bienes a pesar de todo. Jacob venció a los hombres. También, Jacob fue vencedor de Dios no perdiendo la fe a través de años de injusticias. Pactó con Él en Betel y regresó al lugar de bendición no olvidando las promesas divinas con el pasar del tiempo; además, como lo había hecho en su vida, también se agarró de Dios en la noche de su historia para quedarse con la bendición divina. Había vencido a Dios, quien no dispensa su bendición especial, sino a quienes están dispuestos a todo por ella. Como el padre se deja vencer por su hijo cuando juegan, así Dios se dejó vencer por Jacob ante su insistente fe. Esto es lo que hace que un hombre sea transformado en Israel.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:29

Comentario general

32:29 Si tienes el Nombre de Dios, tienes la Presencia de Dios. Esto no es un asunto místico, sino de relación. ¿Conoces verdaderamente a Dios? No sustituyas el amor con la doctrina y ten experiencias con Dios genuinas. Dios le respondió a Jacob cuál era la razón por la que preguntaba por su Nombre, Dios conoce las intenciones del corazón, pero Jacob aun necesitaba aprender. Jacob no quería más invocar al Dios de Abraham y al Dios de Isaac únicamente, sino que fuese también el Dios de Jacob. Maravilloso ejemplo de interacción con Dios. En el momento que se interesa por la Presencia de Dios, el Señor le bendijo ahí. Tienes un milagro cerca.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:30

Comentario general

32:30 Ver a Dios es ser transformado a su imagen. Vida. Cuando no pudo nombrar a Dios, por cuanto no le reveló otro Nombre al patriarca, Jacob nombró al lugar en el que había peleado con Dios. Conserva memoria de tus experiencias con Dios y conservarás vigencia de sus bendiciones. Peniel, el rostro de Dios. Por eso obtuvo la bendición de Dios, Jacob no solo buscaba sus manos, sino su rostro. No solo deseaba recibir, sino intimar. Quien busca la bendición sin el que bendice suele perder ambas; pero el que procura conocer a Dios obtendrá además su generosidad. Si ves a Dios por la fe será librada tu alma, esto es salvación. Jacob llevo cargas toda la vida, entre ellas la de ser tenido por un usurpador; pero al ver a Dios conoció que su vida tenía propósito y con ello, las cargas se fueron. La prisión del alma es el desconocimiento del rostro de Dios; y las cargas del alma, tanto emocionales como mentales, son la nula relación con Dios. El alma libre es el alma transformada; no hay verdadera libertad en Jacob hasta que sea transformado en Israel; sin la obra del Espíritu Santo tu alma no es verdaderamente libre.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:31

Comentario general

32:31 Si te encuentras con Dios nunca más caminarás en tu fuerza; pero si lo conoces de verdad, aprenderás a andar en sus caminos. El nuevo sol y la verdadera luz saldrá en tu vida hasta que tengas tu propio Peniel, tienes que luchar con Dios por su bendición y mirar su rostro por la fe. Entonces perderás seguridad en el andar de tu carne, no serás más ágil en la astucia humana, pues tu muslo, tu fuerza, tus habilidades humanas, han sido tocadas por Dios. Ahora cojeas y tienes que recargarte en la fe del Señor; pero es ahora cuando las promesas del Señor se cumplirán y todo lo que fue dicho por el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob se harán realidad en tu vida.

— Roberto Tinoco

Génesis 32:32

Comentario general

32:32 Los hijos de Israel no comen del tendón que se contrajo de Jacob en ninguno de los animales que consumen porque nadie quiere comer quebranto. En la medida de lo posible tratamos de evitar el dolor, y es algo saludable respecto a los dolores humanos de este mundo; pero cuando se trata de tener un espíritu quebrantado delante del Señor, todos debemos comer el tendón que se contrajo. Necesitamos ser humildes ante Dios y algunas experiencias con Él dolerán y no podremos evitarlas. Vive lo mejor que puedas y ora por ser librado del mal, pero si habrás de conseguir la bendición más alta, tendrás que luchar con Dios. Debes sabr que su toque traerá dolor, pero también te hará feliz. Hay cristianos como Jacob que tienen su experiencia genuina con Dios que los transformó; pero hay otros que miran la experiencia con Dios desde la perspectiva de espectadores. Tradicionalistas que repiten el ritual, no comen del tendón que se contrajo en memoria de Jacob, pero nunca han sentido su propio muslo descoyuntarse. No conocen lo que es pasar la noche luchando con Dios. ¿Crees que has tenido problemas? Prueba luchar con Dios. ¿Consideras que has enfrentado dificultades? Intenta frenar al Eterno. Sin embargo, aunque duele mas allá de los huesos, es el único dolor con sabor agridulce; haríamos cualquier cosa por evitarlo, pero luego agradecemos infinitamente por arrancarnos la fuerza del muslo. No te conformes con la fiesta cuando puedes tener a Dios.

— Roberto Tinoco

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