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Génesis 34
Venganza contra Siquem
1Salió Dina la hija de Lea, la cual ésta había dado a luz a Jacob, a ver a las hijas del país.🗨📝 2Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró.🗨📝 3Pero su alma se apegó a Dina la hija de Lea, y se enamoró de la joven, y habló al corazón de ella.🗨📝 4Y habló Siquem a Hamor su padre, diciendo: Tómame por mujer a esta joven.🗨📝 5Pero oyó Jacob que Siquem había amancillado a Dina su hija; y estando sus hijos con su ganado en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen.🗨📝 6Y se dirigió Hamor padre de Siquem a Jacob, para hablar con él.🗨📝 7Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y se enojaron mucho, porque hizo vileza en Israel acostándose con la hija de Jacob, lo que no se debía haber hecho.🗨📝 8Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer.🗨📝 9Y emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras.🗨📝 10Y habitad con nosotros, porque la tierra estará delante de vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella posesión.🗨📝 11Siquem también dijo al padre de Dina y a los hermanos de ella: Halle yo gracia en vuestros ojos, y daré lo que me dijereis.🗨📝 12Aumentad a cargo mío mucha dote y dones, y yo daré cuanto me dijereis; y dadme la joven por mujer.🗨📝 13Pero respondieron los hijos de Jacob a Siquem y a Hamor su padre con palabras engañosas, por cuanto había amancillado a Dina su hermana.🗨📝 14Y les dijeron: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre incircunciso, porque entre nosotros es abominación.🗨📝 15Mas con esta condición os complaceremos: si habéis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón.🗨📝 16Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo.🗨📝 17Mas si no nos prestareis oído para circuncidaros, tomaremos nuestra hija y nos iremos.🗨📝 18Y parecieron bien sus palabras a Hamor, y a Siquem hijo de Hamor.🗨📝 19Y no tardó el joven en hacer aquello, porque la hija de Jacob le había agradado; y él era el más distinguido de toda la casa de su padre.🗨📝 20Entonces Hamor y Siquem su hijo vinieron a la puerta de su ciudad, y hablaron a los varones de su ciudad, diciendo:🗨📝 21Estos varones son pacíficos con nosotros, y habitarán en el país, y traficarán en él; pues he aquí la tierra es bastante ancha para ellos; nosotros tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos las nuestras.🗨📝 22Mas con esta condición consentirán estos hombres en habitar con nosotros, para que seamos un pueblo: que se circuncide todo varón entre nosotros, así como ellos son circuncidados.🗨📝 23Su ganado, sus bienes y todas sus bestias serán nuestros; solamente convengamos con ellos, y habitarán con nosotros.🗨📝 24Y obedecieron a Hamor y a Siquem su hijo todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron a todo varón, a cuantos salían por la puerta de su ciudad.🗨📝 25Pero sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón.🗨📝 26Y a Hamor y a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siquem, y se fueron.🗨📝 27Y los hijos de Jacob vinieron a los muertos, y saquearon la ciudad, por cuanto habían amancillado a su hermana.🗨📝 28Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo,🗨📝 29y todos sus bienes; llevaron cautivos a todos sus niños y sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa.🗨📝 30Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa.🗨📝 31Pero ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Génesis 34: RV60
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Génesis 34:1
34:1 El tierno corazón femenino busca príncipes, el problema es que si los busca en el arroyo encuentra sapos. Dina pertenecía a la única familia que le podían decir creyente de aquel tiempo, su padre Jacob estaba lleno de promesas y bendiciones divinas, no era cualquiera, sino un gran hombre de Dios; y por tanto, Dina, su hija, era algo así como una princesa, la niña entre los hombres de guerra; la damita del reino. No se ven muchos errores en su vida, pero sí uno muy costoso. Buscó amigas donde no debería tenerlas: en el mundo. Se le hizo fácil salir a los lugares donde las chicas de su edad se reunían, compréndela, quiere vivir. Está llena de entusiasmo y de historias románticas. Quiere reír y disfrutar de la vida. Es tan inocente y a la vez tan vulnerable, que fácilmente el experimentado junior del pueblo la engañó, primero la sedujo y luego la forzó. La jovencita quería ver a las hijas del mundo, pero el hijo del mundo quería mirarla a ella. ¿Estás consciente del gran trofeo que significas para el mundo? Si das oportunidad a las tinieblas de poner sus garras en tu alma, lo hará; y créeme, no te soltará fácilmente. Eres cotizado por el mal y tu cabeza tiene precio… no te asomes al estilo mundanal. Toma en serio tu identidad cristiana y respeta el riesgo que presenta asistir a lugares sin Dios. No tomes en poco el mal, puede envolverte sí tienes exceso de confianza. No en vano dice la Palabra que el que piensa estar firme, mire que no caiga (1 Cor. 10:12). Después ya nada es igual. Salió Dina, es mucho más que retirarse momentáneamente de la casa paterna, es retirarse de la cobertura patriarcal y, por ende, de la protección del Pacto del Señor. Todo joven debe buscar propósito y entonces tendrá diversión; pero sí busca diversión sin propósito perderá ambas cosas. Creyente o no, sí buscas ver a las hijas del mundo corres el riesgo de tener el destino del mundo. Es lamentable ser hija de Jacob, figura del Espíritu y sentirse más atraída por las hijas del país, figura del mundo. Sea Dios tu principal deleite y que todo placer orbite en derredor de Él.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:2
34.2 La vio Siquem, hijo de hamor, ambos nombres en conjunto serían como si el texto dijera: “la vio el cuello del asno”. Las consecuencias están al acecho de la necedad; una joven cristiana, figura de los hijos de la iglesia, son trofeos preciados para las tinieblas. El príncipe heveo tomó a Dina, que significa “justicia”; es como si el mundo mancillara la justicia del pueblo de Dios cuando los creyentes procuran la diversión del mundo. ¿Por qué habrías de perder tu honra?
— Roberto Tinoco
Génesis 34:3
34.3 El corazón del mundo desea a la iglesia, es normal que le atraiga la gloria de los hijos de Dios; sin embargo, procurar dicha gloria sin el Dios de gloria es abusar de la iglesia. Nota que el alma de Siquem se apegó a Dina, pero nada se dice de su espíritu y tampoco de enamorarse de la fe de Dina; era un asunto exclusivamente de sentimientos y de carne. Para el mundo esto es romántico, para Dios es abuso. Los hijos del mundo suelen hablarle al corazón de las hijas de Dios para seducirles; pero el corazón de las hijas de Dios debe darse solo a Dios. ¿Qué tiene que escuchar una hija de Dios las propuestas del mundo? Lo mismo sucede a la iglesia con el intento de seducción del mundo respecto a hacer de la iglesia una religión, empresa o política más del mundo.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:4
34.4 El príncipe heveo intentó corregir sus obras haciendo las cosas conforme a las costumbres del mundo; pero no se habla de arrepentimiento, sino de deseo. Para Siquem, un príncipe, se trataba de poseer lo que quería y no de dolor por el mal ni de un matrimonio conforme a los parámetros de Dios. Si pecas contra tu prójimo no procures tanto tu gusto como la reparación del daño; y cuando consideres que la restitución te va a beneficiar, te estás engañando a ti mismo. Hay quienes tratan de poseer la iglesia porque les agradan los beneficios de la misma, incluso pueden decirse llamados o argumentar ministerio, pero es un engaño, un abuso de la hija del Señor.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:5
34.5 Jacob no era el mismo hombre impulsivo de su juventud; ante semejante noticia de la mancilla de su hija Dina, guardó la compostura hasta poder hablar con sus hijos sobre el asunto. Es evidente que había sido sumamente procesado por el Dios de Jacob, el Espíritu Santo. Si puedes callar has avanzado. La inmadurez suele notarse por la boca y tanto las buenas como las malas noticias lo ponen en evidencia. Tu ganado está en el campo, las riquezas que Dios tiene para ti necesitan tu control emocional y tu templanza. Demasiadas cosas se pierden por impulsividad.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:6
34.6 La iglesia es bendita y el mundo va a intentar por diversos medios pactar con ella. Hamor significa asno, representa la necedad y la voluntariedad del mundo; intentará que pactes con él quitándote tu carácter santo de llamado de Dios. ¡Cuidado! No lo escuches. Primero abusará de los hijos de Dios y luego le ofrecerá ser iguales para “subsanar” el daño. Te hablará de amor y de buenos sentimientos, pero no le escuches, eres pueblo santo dedicado al Señor y en tu ADN espiritual perteneces al linaje del cielo, no te mezcles ni hagas componendas con el mundo. La única posibilidad de unidad es mediante Jesucristo, el misterio de piedad. Fuera de este misterio se te ofrece un yugo y no la unidad.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:7
34.7 Ante el daño de uno de los miembros de la familia de Dios, los hermanos deben entristecerse. Nada se dice acerca que se molestaran con Dina ni que la condenaran por su fallo o por haber ido a la fiesta de los heveos; pero sí de su gran enojo hacia los heveos. Así debe sentirse la iglesia: proteger a los suyos y dolerse de sus caídas. No condenes al caído ni señales al hermano; pero tampoco intentes corregir el mal con más mal. No se puede lavar con lodo. Aprende también que quien se acuesta con la hija de Jacob hace vileza en Israel; si te equivocas al tomar en poco a un creyente por su carne (Jacob), estarás haciendo vileza en Israel (el pueblo del Señor). Esto afrenta al Señor de la iglesia.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:8
34.8 El mundo establece relaciones a partir de sus deseos, su cumbre al enamoramiento; pero los hijos de Dios debemos someter nuestros deseos al propósito de Dios, es decir, a su reino. Somos la iglesia, el pueblo de Dios y no debemos guiarnos por sentimientos, sino por la sabiduría de la Palabra de Dios. Hamor quiere emparentar con el pueblo de Dios, la necedad propone acabar con la santidad y disolver la vida de la Simiente. El mundo quiere que la iglesia le sea dada por mujer, aunque procura mancillarla dice amarla; luego habla de amor y de pactos, es un engaño. Mira cómo no es tomado en cuenta por Hamor, padre de Siquem, la voluntad de Dina ni si ama o no al príncipe heveo, solo la piden como propiedad o moneda de canje. Eso es para el mundo un creyente.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:9
34.9 Emparentar puede parecer solo un asunto de relaciones humanas, pero los hijos de Dios no emparentamos por atracción ni deseos, tampoco por componendas comerciales; sino por propósito del reino de Dios. Todo joven debe pensar qué tiene que ver su noviazgo con el reino de Dios y si no tiene respuesta no tiene noviazgo aprobado por el Señor. Por otro lado, la época anterior a la luz del evangelio trataba a la mujer sin consideración, los hombres las tomaban según les parecía. Pero esto no es correcto de acuerdo a la revelación del Nuevo pacto, la mujer no está por debajo del hombre ni carece de voluntad. Ella también puede decir si y no y elegir con quien sí y con quien no compartir su vida, mientras sea en el Señor.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:10
34.10 La propuesta de hamor está basada en las cosas de la tierra; pero la vida del pueblo de Dios debe fundarse en las cosas del cielo. Generalmente el mundo toma decisiones basado en lo que siente y en intereses económicos; pero los hijos de Dios vivimos por la Palabra de Dios y la ley del Espíritu de vida en Cristo dentro de nosotros. Qué harás o dejarás de hacer no depende de cuánto ganes o dejes de ganar ni de qué sientes; sino de agradar a Dios.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:11
34.11 Quien toma la honra no debiera luego pedir la gracia, pero Siquem está negociando según los parámetros del mundo. Para este príncipe, Dina era mercancía a la que se sentía muy atraído; esta actitud afrentaba aun más a los hijos de Jacob, para quienes la honra está íntimamente conectada a la gracia. Algunos desean la gracia de Dios, pero deshonran a su iglesia, ¿cómo pues tendrán su favor? Si anhelas que el Dios de Jacob esté a tu favor y que los hijos de Dios sean tu familia, ama la iglesia y no la trates como canje de tu beneficio.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:12
34.12 La propuesta parece generosa, ya que, según la costumbre de la época, era el padre de la mujer quien pagaba la dote (esto se hacía con el propósito de proteger a la mujer, pues si era despedida del matrimonio debían devolvérsele los bienes); pero en este caso, Siquem ofrece ser él quien pague la dote y añade muchos dones o regalos, además de hacer cuanto se le pidiese por Dina. Lamentablemente no la llama por nombre, sino solo como “la joven”, pero también esto correspondía a la época. Siquem hacía esto como una manera de subsanar la afrenta de la deshonra realizada a Dina, y en otras circunstancias habría funcionado, pero los hijos de Jacob no estaban dispuestos a emparentar con ellos por el abuso de su hermana, sin embargo, aunque los hijos de Jacob hicieron mucho mal, esto protegía la Simiente prometida evitando la mezcla (podrían simplemente haberse negado). Aprende que tu naturaleza espiritual recibida de Dios, la nueva vida, no está en venta ni debe ponerse en riesgo. No importa cuán atractiva parezca la oferta, no pierdas tu consagración como pueblo de Dios.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:13
34:13 Los hijos de Jacob eran “jacobitas”, es decir, engañadores. Las puertas que abren los padres suelen ser cruzadas por los hijos y las malas acciones de los primogenitores podrían volverse la costumbre de los vástagos. Las palabras son un gran bien, pues tienen la capacidad de crear; pero al usarse para el mal son un gran mal, pues también tienen el poder de producir el mal. Jamás intentes resolver el mal con otro mal, pues te volverás malo; y aunque pudiera funcionarte el engaño, resolverás el problema perdiéndote a ti mismo.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:14
34.14 La respuesta era correcta, el propósito engañoso. No se debe hacer la obra de Dios bajo el principio de Satanás ni se ilumina un lugar apagando la luz. Con todo, según el Pacto que tenían con Dios desde el tiempo de Abraham, por haber producido mediante la carne a Ismael, todo varón del pueblo de Dios debía estar circuncidado. Este acto simbolizaba quitar la carnalidad de su vida para vivir por la fe. Irónicamente, los hijos de Jacob argumentaron la necesidad de la circuncisión para actuar conforme la ira y venganza de su carne, no usaron su espíritu ni su fe. Esto hace la religión: usa las cosas de Dios para hacer la voluntad de la carne. Aun así, ningún hijo de Dios debe unirse a quien no ha sido circuncidado en su interior, es decir, en el corazón (ahora la circuncisión es la conversión a Cristo Rom. 2:28-29); tal mezcla debe considerarse abominación, palabra que traduce un término hebreo que significa algo así como exhibir las partes pudendas, avergonzar por desnudez arrancando la ropa. Unirse, después de haber creído en el Señor, a quien no es convertido es semejante a vivir sin cobertura espiritual, esto es, cualquier cosa puede sucederle al tal.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:15
34:15 Sin la marca del Pacto no hay Pacto; y ¿Cuál es ésta? ¡Cortar la carnalidad! Ni el dogma cristiano ni los rituales cristianos hacen cristianos, nacer de nuevo sí (morir a la carne y vivir para Dios en Cristo). Los hijos de Jacob exigieron a los heveos lo mismo que les fue exigido a ellos para ser del pueblo de Dios: circuncidarse. Lo requirieron con malas intenciones, como veremos mas adelante, pero aun así tenían razón. Si hacemos de lado el mal propósito por el cual solicitaron la circuncisión de los heveos, todo el mundo debe circuncidarse conforme a la circuncisión del Nuevo Pacto, esto es, interiormente, convirtiéndose a Cristo (lee las notas correspondientes a la circuncisión en Génesis 17:9 al 14).
— Roberto Tinoco
Génesis 34:16
34.16 Seremos un pueblo –aunque los hijos de Jacob no lo deseaban y mentían con sus palabras, estaban describiendo la realidad del misterio de Cristo, cuando judíos y gentiles habrían de dejar de ser dos pueblos para convertirse en uno solo mediante la sangre de Cristo y la circuncisión del corazón efectuada en la cruz (Efesios 3:4-6; 2:13-16). Algunas veces los hijos de Israel profetizaron correctamente aun estando equivocados (Juan 11:50-51); que no te suceda, profetiza sin error, pero viviendo en la verdad.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:17
34.17 La iglesia nada tiene que hacer respecto a unirse con quienes no han nacido de nuevo. El pueblo de Dios nunca debe perder su carácter de exclusividad; y todo el que demande unirse a ella, tiene que cortar su carnalidad mediante la fe en Cristo Jesús. Antes de que una persona disponga sus manos a la iglesia, primero dispone su oído a la Palabra de Dios. Desconfía de supuestas buenas intenciones cuando éstas carezcan de acciones.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:18
34.18 Las palabras de los hijos de Jacob estaban bien, pero no los fines detrás de las palabras. Esto demuestra que alguno puede tener la teología correcta y la vida equivocada, por algo el Señor nos dijo que conoceríamos a los profetas por sus frutos y no por sus palabras. Antes de seguir las indicaciones, sigue los buenos ejemplos.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:19
34.19 Siquem se circuncidó por Dina, acción loable buscando un matrimonio, pero se trataba de una trampa de los hijos de Jacob. Para capturar el corazón de los hombres, en ocasiones Dios ha usado la belleza de su iglesia. Los hijos de Jacob lo hicieron para quitarles la vida terrenal, pero Dios lo hace hoy para dar la vida celestial. Por muy distinguida que sea la carne (pues también tiene virtudes), ha de morir. Hay que quitar la carnalidad del corazón sin importar lo que esto duela. Por amor a la iglesia, santifícate. Aun nuestro Señor Jesús dijo que se santificaba a sí mismo por sus discípulos (Juan 17:19).
— Roberto Tinoco
Génesis 34:20
34.20 La influencia de un hombre sobre su pueblo puede darle vida o muerte. Esa es la responsabilidad de quien ha sido puesto en autoridad y por tanto, debe ser responsable con dicha autoridad no sometiendo jamás a quienes están bajo su influencia a decisiones personales. Hamor y Siquem sometieron a su pueblo al dolor y riesgo por un interés propio, grave error de quien gobierna. Si eres puesto en eminencia, no uses a los que están bajo tu cuidado, sírvelos. Las personas se aman, no se usan; y los bienes se usan, pero no se aman. Hacer lo contrario es la ruina. Darás cuenta por ellos.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:21
34.21 Jacob y sus hijos habían sido pacíficos, pero no eran pacíficos. No debes definir a una persona por su pasado, pero sí debes considerar que te tratará en buena medida a como lo trates. Habían deshonrado a Dina, no deberían haber sido tan confiados suponiendo que no habría represalias. Como creyentes no debieron vengarse, pero eso no lo debían esperar los heveos. Irónicamente dijeron que los hebreos habitarían el país y traficarían en él, cuando en realidad eran los dueños y quienes estaban temporalmente en la tierra eran los heveos. Consideraron unirse los heveos con los hebreos, es común que el mundo no vea mal unirse a los cristianos en matrimonio, pero el cristiano lo tiene prohibido (2 Cor. 6:14). Se habla de tomar las hijas como si ellas carecieran de voluntad (nada se dice de los varones, la mujer era menospreciada), ¡con razón deshonraron a Dina!, miraban a las mujeres como algo que podían tomar si así lo deseaban.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:22
34.22 Las palabras de los hijos de Jacob, dichas por Hamor y su hijo eran verdad solo respecto a que no podían ser parte del pueblo de Dios siendo incircuncisos, pero los habían engañado acerca de que emparentarían con ellos. Estaban lejos del misterio de Cristo, el cual consiste que por medio de la fe de Cristo Jesús judíos y gentiles podemos ser un solo pueblo (Ef. 3:5-6). Ningún ritual le da hijos a Dios, hay que nacer de nuevo.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:23
34:23 El mundo trata de aliarse con el pueblo de Dios por la herencia de Dios; pero solo es posible aliarse con el pueblo de Dios si se tiene a Dios por Dios. Asimismo, solo se puede ser heredero de Dios si se es hijo de Dios. La condición no es la circuncisión de la carne, sino del corazón. No es un ritual, sino la conversión. No hay honor de buscar la bendición de Dios sin el Dios que bendice. Si buscas sus Manos, no te escondas de su Rostro.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:24
34.24 La puerta de una ciudad en tiempos patriarcales era el sitio de los acontecimientos más importantes de la ciudad. Allí solían realizarse los acuerdos comerciales y allí también se presentaban ante los jueces para resolver todo juicio. Por eso no es de extrañarse que la circuncisión del pueblo se llevara a cabo en la puerta de la ciudad. Pero hablando espiritualmente, cortar la carnalidad del corazón es tomar la ciudad, toda muralla y resistencia humana es rendida en la conversión. Circuncidaron a todo varón que salía de la ciudad; también Jesús fue crucificado fuera de la ciudad; y tú, ¿ya saliste de la ciudad o todavía te escondes detrás de las murallas del alma resistiendo a la fe?
— Roberto Tinoco
Génesis 34:25
34:25 Fue un hecho cruel, malvado y lleno de venganza que no debió haber sucedido. Un engaño absoluto que desarmó y destruyó a todo un pueblo. En lo natural, los hijos de Jacob eran sanguinarios, pero la enseñanza espiritual es que el mundo no tiene resurrección del tercer día o vida nueva. El tercer día es la vida en el espíritu, es la muerte del mundo y la destrucción de la carne; es la ruina de Siquem y la victoria de Israel. Simeón y Leví, hermanos de Dina se vengaron; “oír” y “sujetar” son hermanos de la “justicia” (como significan los nombres de dichos hermanos respectivamente). Con todo, la venganza humana es contraria a la actitud que debemos tener en el nuevo pacto.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:26
34.26 Tanto Hamor como su hijo Siquem se encontraban en el mayor dolor de la circuncisión; pero aun así conservaban a Dina como de su propiedad. Simeón y Leví haciendo uso de crueldad la rescataron. No parece verse a Dios por ningún lado en esto, pero la figura espiritual tiene enseñanzas: para rescatar a la hija del Dios de Jacob, la iglesia; se necesitan la circuncisión del corazón y el filo de la espada, es decir, la conversión y la Palabra de Dios. Esto es el Pacto con Dios y sin dicho Pacto, la iglesia es cautiva de la carne.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:27
34.27-29 Si matar a los varones fue espantoso, saquear la ciudad fue un acto agravante e innecesario; pero común del tiempo patriarcal en donde la barbarie dominaba. Sin embargo, respecto al reino de Dios, llegará a poseerlo todo, ¡cuánto más habrá de quedarse con las bendiciones de aquellos que mancillen a la iglesia irrespetándola o abusando de ella! No toques ni dañes a la iglesia, ¿por qué habrías de convertirte en enemigo de Dios? Llegará el día en el que el reino de Dios domine todas las cosas (si bien Dios ya gobierna sobre todo), todo estará visible y prácticamente bajo los pies de Jesucristo; entonces Él también se sujetará al que le sujetó a Él todas las cosas para que Dios sea todo en todos (1 Cor. 15:27-28).
— Roberto Tinoco
Génesis 34:28
34.27-29 Si matar a los varones fue espantoso, saquear la ciudad fue un acto agravante e innecesario; pero común del tiempo patriarcal en donde la barbarie dominaba. Sin embargo, respecto al reino de Dios, llegará a poseerlo todo, ¡cuánto más habrá de quedarse con las bendiciones de aquellos que mancillen a la iglesia irrespetándola o abusando de ella! No toques ni dañes a la iglesia, ¿por qué habrías de convertirte en enemigo de Dios? Llegará el día en el que el reino de Dios domine todas las cosas (si bien Dios ya gobierna sobre todo), todo estará visible y prácticamente bajo los pies de Jesucristo; entonces Él también se sujetará al que le sujetó a Él todas las cosas para que Dios sea todo en todos (1 Cor. 15:27-28).
— Roberto Tinoco
Génesis 34:29
34.27-29 Si matar a los varones fue espantoso, saquear la ciudad fue un acto agravante e innecesario; pero común del tiempo patriarcal en donde la barbarie dominaba. Sin embargo, respecto al reino de Dios, llegará a poseerlo todo, ¡cuánto más habrá de quedarse con las bendiciones de aquellos que mancillen a la iglesia irrespetándola o abusando de ella! No toques ni dañes a la iglesia, ¿por qué habrías de convertirte en enemigo de Dios? Llegará el día en el que el reino de Dios domine todas las cosas (si bien Dios ya gobierna sobre todo), todo estará visible y prácticamente bajo los pies de Jesucristo; entonces Él también se sujetará al que le sujetó a Él todas las cosas para que Dios sea todo en todos (1 Cor. 15:27-28).
— Roberto Tinoco
Génesis 34:30
34:30 Jacob estaba siendo procesado, tenía razón en cierto modo; pero su temor era equivocado. Dios estaba con él y lo había engrandecido; de hecho, no había razón para su miedo, pues lo había convertido en terror para los pueblos del momento. Jacob dijo haber sido turbado usando un término que describe el agua cuando es removida o revuelta; así se siente el hombre cuando teme. No ensucies tu alma como agua turbia al perder la confianza. El patriarca dijo haber sido hecho abominable, literalmente “que olía mal” a los pueblos vecinos; eso le sucede al hombre que afrenta a su prójimo. El segundo mandamiento más importante te libra de esto, ama.
— Roberto Tinoco
Génesis 34:31
34.31 La respuesta de Simeón y de Leví corresponde a la venganza, actitud propia de la época; pero no conforme a la fe de Cristo. Sin embargo, nos enseña que la iglesia, como hija del Dios de Jacob no debe ser tratada como prostituta. ¿Cuándo alguno la trata como ramera? Cuando se acerca a ella sin amarla, solo para usarla intentando beneficios de ella o a causa de ella. Hay quienes asisten a una congregación cristiana sin interés alguno de beneficio por sus hermanos, sino únicamente por su bendición personal; y hay también quienes desean el ministerio para sacar provecho personal para si mismos. ¡hay de los tales!
— Roberto Tinoco