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Génesis 45

José revela su identidad

1No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos.🗨 2Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón.🗨 3Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él.🗨 4Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.🗨 5Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.🗨 6Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega.🗨 7Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación.🗨 8Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.🗨 9Daos prisa, id a mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas.🗨 10Habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes.🗨 11Y allí te alimentaré, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no perezcas de pobreza tú y tu casa, y todo lo que tienes.🗨 12He aquí, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín, que mi boca os habla.🗨 13Haréis, pues, saber a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto; y daos prisa, y traed a mi padre acá.🗨 14Y se echó sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello.🗨 15Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él.🗨

El faraón invita a Jacob a Egipto

16Y se oyó la noticia en la casa de Faráon, diciendo: Los hermanos de José han venido. Y esto agradó en los ojos de Faraón y de sus siervos.🗨 17Y dijo Faraón a José: Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias, e id, volved a la tierra de Canaán;🗨 18y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí, porque yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia de la tierra.🗨 19Y tú manda: Haced esto: tomaos de la tierra de Egipto carros para vuestros niños y vuestras mujeres, y traed a vuestro padre, y venid.🗨 20Y no os preocupéis por vuestros enseres, porque la riqueza de la tierra de Egipto será vuestra.🗨 21Y lo hicieron así los hijos de Israel; y les dio José carros conforme a la orden de Faraón, y les suministró víveres para el camino.🗨 22A cada uno de todos ellos dio mudas de vestidos, y a Benjamín dio trescientas piezas de plata, y cinco mudas de vestidos.🗨 23Y a su padre envió esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de trigo, y pan y comida, para su padre en el camino.🗨 24Y despidió a sus hermanos, y ellos se fueron. Y él les dijo: No riñáis por el camino.🗨 25Y subieron de Egipto, y llegaron a la tierra de Canaán a Jacob su padre.🗨 26Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob se afligió, porque no los creía.🗨 27Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió.🗨 28Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Génesis 45: RV60

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Génesis 45:1

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45:1 José había mostrado ecuanimidad y dominio propio cada vez que veía a sus hermanos, pero no podía más, las lágrimas estaban por asomar a sus ojos, por cuanto las palabras de su hermano Judá y la actitud de sus hermanos habían tocado su corazón. José no estaba conmovido por ver a sus hermanos, sino por verlos transformados. Cuando la restauración se ha efectuado nada detiene la reconciliación (esta es una figura de paz para con Dios). Así que José sacó a todos los que no eran familia de la habitación para manifestarse a sus hermanos. Así el Señor se da a conocer solo a quienes están dispuestos por la fe a ser su familia. No estarán en su intimidad quienes sean ajenos a Él.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:2

Comentario general

45.2 Como una represa que había superado sus límites, José se desbordó en llanto. Se expresó a gritos. Era la intensidad de años de frustración; gritos del dolor acumulado por mas de dos décadas. El llanto de la esclavitud, la ignominia y la traición que estaban siendo quitadas; la emoción de recuperar a su familia y la pasión de sus sueños cumplidos. Todo lo vivido le había llevado hasta este punto y explotaba de gozo. No había más rencor ni desconfianza; nada de dolor ni de amargura. José lloró y gritó de tal manera que le escucharon los egipcios que habían salido de la habitación; incluso su voz corrió por los pasillos hasta los oídos de la casa de faraón. Si tal fue el encuentro de José con sus hermanos, ¡qué apasionante habrá de ser nuestra reunión con Cristo en el día final!

— Roberto Tinoco

Génesis 45:3

Comentario general

45:3 Cuando José mostró quién era verdaderamente a sus hermanos, éstos no podían reaccionar ante la sorpresa. Eran demasiadas emociones por procesar tan rápidamente. Se turbaron. Se parece a la resurrección de Jesús en la que se turbaban los que le veían. El Hijo de Dios reveló su identidad por la gloria del Padre Celestial; así como José mostró su identidad preguntando por su padre.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:4

Comentario general

45.4-5 Las relaciones humanas implican dolores humanos. No es fácil mantenerse en paz con nuestros semejantes toda una vida sin raspaduras ni conflictos. El solo proceso de desarrollo y maduración requiere aprender a amar y bendecir; así como a asimilar los errores propios y ajenos. José sabía de esto. Sus hermanos procuraron matarlo y luego lo vendieron como esclavo a unos mercaderes ismaelitas. A causa de esto, José tuvo que sufrir trece años de esclavitud incluyendo poco más de tres años de cárcel. Ahora estaba sentado como el segundo hombre más importante del gran imperio egipcio y sus hermanos ante él suplicando por comida para sobrevivir. Era una oportunidad de oro para la venganza; sin embargo, en lugar de revancha, José les abrió lo mejor de la tierra egipcia para sus familias y ganados. ¿Cómo pudo lograr semejante clase de perdón? ¿Cómo fue posible que no solo no se vengara, sino que además los bendijera? El secreto de José fue hacer deudor a Dios: Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Atribuirle a Dios; es decir, reconocer que detrás de toda circunstancia Dios ha estado gobernando nuestra vida mantiene el corazón limpio. A esto se refería el Señor Jesucristo cuando dijo: bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Esa es la experiencia de José; mantuvo su corazón limpio mirando a Dios en todas las cosas, aún en la peor adversidad. Si hay alguna área de tu vida en donde no miras a Dios, entonces hay un área de tu corazón que se ha ensuciado. ¿Rencor en la familia? ¿Conocidos insufribles? ¿Ambiente de trabajo insoportable? Tu perspectiva demuestra qué debes limpiar en tu corazón. Comienza a mirar a Dios detrás de los demás, de sus actitudes hacia ti y de las circunstancias de la vida. Él ha estado moviendo los hilos de tu historia. Deja de culpar a los demás ni siquiera hace falta tomarla contra el diablo. Sin lugar a dudas que Dios está a cargo de tu vida y no estaba descuidado ni de vacaciones cuando tuviste una mala experiencia. Sin quejas, haz deudor a Dios. Declara: “todo lo que he vivido y el trato recibido, ha sido obra de Dios”. Y no pienses que lo hizo para mal o que solo se trata de ti. No pienses que Dios te está castigando, ese no es su corazón. Él ha hecho todo para preservar la vida de otros por medio de ti, como lo hizo con José. Eres su obra maestra de bendición. …ha, por cierto, te recompensará generosamente por todo lo que Él haga a través tuyo y por todo lo que Él hizo en ti a través de los demás.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:5

Comentario general

45.4-5 Las relaciones humanas implican dolores humanos. No es fácil mantenerse en paz con nuestros semejantes toda una vida sin raspaduras ni conflictos. El solo proceso de desarrollo y maduración requiere aprender a amar y bendecir; así como a asimilar los errores propios y ajenos. José sabía de esto. Sus hermanos procuraron matarlo y luego lo vendieron como esclavo a unos mercaderes ismaelitas. A causa de esto, José tuvo que sufrir trece años de esclavitud incluyendo poco más de tres años de cárcel. Ahora estaba sentado como el segundo hombre más importante del gran imperio egipcio y sus hermanos ante él suplicando por comida para sobrevivir. Era una oportunidad de oro para la venganza; sin embargo, en lugar de revancha, José les abrió lo mejor de la tierra egipcia para sus familias y ganados. ¿Cómo pudo lograr semejante clase de perdón? ¿Cómo fue posible que no solo no se vengara, sino que además los bendijera? El secreto de José fue hacer deudor a Dios: Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Atribuirle a Dios; es decir, reconocer que detrás de toda circunstancia Dios ha estado gobernando nuestra vida mantiene el corazón limpio. A esto se refería el Señor Jesucristo cuando dijo: bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Esa es la experiencia de José; mantuvo su corazón limpio mirando a Dios en todas las cosas, aún en la peor adversidad. Si hay alguna área de tu vida en donde no miras a Dios, entonces hay un área de tu corazón que se ha ensuciado. ¿Rencor en la familia? ¿Conocidos insufribles? ¿Ambiente de trabajo insoportable? Tu perspectiva demuestra qué debes limpiar en tu corazón. Comienza a mirar a Dios detrás de los demás, de sus actitudes hacia ti y de las circunstancias de la vida. Él ha estado moviendo los hilos de tu historia. Deja de culpar a los demás ni siquiera hace falta tomarla contra el diablo. Sin lugar a dudas que Dios está a cargo de tu vida y no estaba descuidado ni de vacaciones cuando tuviste una mala experiencia. Sin quejas, haz deudor a Dios. Declara: “todo lo que he vivido y el trato recibido, ha sido obra de Dios”. Y no pienses que lo hizo para mal o que solo se trata de ti. No pienses que Dios te está castigando, ese no es su corazón. Él ha hecho todo para preservar la vida de otros por medio de ti, como lo hizo con José. Eres su obra maestra de bendición. …ha, por cierto, te recompensará generosamente por todo lo que Él haga a través tuyo y por todo lo que Él hizo en ti a través de los demás. 45:5 José evitó dañarse haciendo deudor a Dios; es decir, atribuyó a Dios sus experiencias y no culpó a sus hermanos. Además, le atribuyó a Dios un buen propósito en todo lo que había experimentado; supo que el plan divino era preservar la vida no solo de su familia, sino también del mundo entero. No importa lo que estés viviendo, si le diste tu vida a Dios, será para bien todo lo que suceda.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:6

Comentario general

45.6 Eran tiempos difíciles; no había poca cosecha, sino nula cosecha. La productividad de alimentos era inexistente. Una de las hambrunas más graves de todos los tiempos, si no es que la peor. Una cosa es la escasez de alimentos y otra mucho muy distinta y peor, la ausencia de alimentos. ¿has estado en una época semejante? Posiblemente no y rugo a Dios que jamás lo experimentes. Pero si te hallares en una circunstancia difícil, de gran escasez, acude de inmediato a Dios. Probablemente cometiste el error de no cultivar ni guardar en tiempos de abundancia; la familia de Jacob no retomó las abundantes cosechas de su padre Isaac y tampoco ahorraron, y ahora pagaban las consecuencias. Sin embargo, Dios es bueno y a pesar de todo puede ayudarte, quizá tendrás que descender a Egipto por alimentos, posiblemente tendrás el trabajo que no desees por un tiempo; posiblemente tendrás que desprenderte de bienes o incluso depender de la ayuda de alguien temporalmente; pero aun así saldrás adelante. Solo no te quedes inmóvil, haz tu parte y Dios hará la suya.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:7

Comentario general

45.7 Las desgracias no llegan sin aviso, desafortunadamente no todos son conscientes de los avisos divinos. Dios le advirtió anticipadamente a la familia de Jacob lo que acontecería mediante los sueños de José, pero cerraron sus oídos. No escucharon, en parte por la inmadurez del soñador y en buena medida por sus malos corazones. En tu vida también serás avisado y lo más probable es que se te notificará de una manera que no sea totalmente de tu agrado, pero abre los oídos espirituales y te ahorrarás dolor. Dios envía el remedio delante de ti antes de que llegue el mal. Dios envía la salida antes del problema y quiere preservarte la vida; la liberación ya está en camino, ¿puedes verla? Si así no fuera y si ya te encuentras en malos tiempos, es momento de humillarte ante el Señor pidiendo perdón por no haber entendido su aviso y luego disponerte a la obediencia. Te sacará del problema, pero deberás hacer caso esta vez. No te apartes de su palabra.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:8

Comentario general

45.8 No atribuyas a quienes intenten hacerte daño poder alguno sobre ti. Dios está a cargo de tu vida y si permitió que de momento el mal parezca prosperar, es solo parte de su plan para a la postre hacerte bien a ti y hacer mucho bien por medio tuyo a los demás. Conserva limpio tu corazón, sin amargura ni rencor. ¿Por qué habrías de concederle poder a tus enemigos sobre ti? Si has dado tu vida al Señor, es Él quien te lleva a donde vas y no es obra del transporte que Él quiera usar. Usó un asna para entrar en Jerusalén donde habría de ser crucificado y podría usar necios para llevarte al clímax de tu historia, da gloria a Dios y no dediques tus pensamientos al asna. Si permite que seas llevado esclavo a Egipto solo es para convertirte en padre de faraón (no siervo, padre); y si te vendieron por esclavo será solo para hacerte el señor de la casa. Si Dios permite que llegues a la cárcel será solo para hacer luego de ti el gobernador de toda la tierra. Entre más profundo caves más fuerte será tu fundamento y más grande tu edificación.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:9

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45:9 Jacob procuró en la medida de lo posible nunca ir a Egipto; por lo que la petición de José está basada en su gloria. Jacob debía ir a Egipto a ver la gloria de José, era señor de todo Egipto, por lo que Jacob no debía detenerse en ir. El hijo al que creía muerto, despedazado por una mala bestia, en realidad había sido engrandecido como señor de toda la tierra y su padre podía recibir esta gloria; esto es semejante al reino de los cielos, en el cual nuestro Señor Jesucristo fue muerto en la cruz en aparente victoria del mal; pero en realidad fue el medio para resucitarle, glorificarle y hacerle Señor sobre todas las cosas para la gloria del Padre (Fil. 2:4-11). Daos prisa –dijo José a sus hermanos. Así debiera ser la actitud y acción de los hijos de Dios: darse prisa en la notificación de las buenas nuevas, ¡Cristo ha resucitado! Todos deben de enterarse y tenemos que apresurarnos en proclamarlo. Hay cosas en las cuales debemos esperar, pero dar testimonio de Cristo Jesús no es una de ellas. Predicamos a tiempo y fuera de tiempo.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:10

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45.10 Dios concedió lo mejor de Egipto a Jacob y a su familia con el propósito de protegerlos en lo que se desarrollaran como una nación; estarían cerca de José juntamente con todos sus bienes. La tierra de Gosén, de significado incierto, representa la tierra de bendición y de abundancia. Era la región más fructífera de Egipto. Dios no llevó a Israel a la esclavitud, sino a la abundancia; pero se levantó un faraón que no conocía a José y miró con desconfianza a los israelitas por su productividad (Ex. 1). ¿Por qué no continuó Israel sus relaciones con Egipto? Dependieron de José y cuando éste murió, perdieron muchas bendiciones, por no decir todas. Como hijos juniors que no cuidan la herencia, no continuaron el legado de José. No dependas del hombre, sino de Dios; pero no descuides las relaciones humanas, incluyendo políticas y económicas. Aunque no seas del mundo tienes que seguir tratando con el mundo; José supo hacerlo, pero los israelitas posteriores a él, no.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:11

Comentario general

45.11 ¿Perecer de pobreza? ¿Jacob el hombre enriquecido por Dios? ¿Y qué fue de la riqueza de sus padres? ¿No eran ellos tenidos por príncipes en la tierra y temidos por naciones? Abraham e Isaac, abuelo y padre de Jacob respectivamente, fueron muy ricos y nunca dependieron de sus hijos para su subsistencia. Pero Jacob enfrentó otro panorama terminando por ser sustentado por su hijo José, tanto él como sus demás hijos. Esto fue muy loable para José, pero lamentable para Jacob. Tanto lloró a su hijo creyéndolo muerto, que terminó dependiente no solo emocional, sino en todo de él. El pesimismo y la amargura pueden quitarte todo lo que tienes; el desanimo y la tristeza empobrecen. Consérvate en la fe y conservarás la abundancia.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:12

Comentario general

45.12 Ver lo que la boca habla era el testimonio y certeza para su padre Jacob en el testimonio de sus hijos. No era “de oídas”, sino de primera mano. Espiritualmente debemos procurar lo mismo del Señor: ser sus testigos no solo porque escuchamos, sino porque tenemos experiencias con Él. Qué veamos lo que le hemos escuchado decir. Tenemos doctrina, pero es doctrina demostrada en la experiencia. Lo que creemos vivimos. No es el testimonio de lo que leíste o te dijeron, sino de tu experiencia con Dios lo que puede atraer a los demás hacia el Señor.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:13

Comentario general

45.13 No temas ser glorioso, pues tu gloria redunda en el gozo y la gloria del Padre. Erróneamente hay quienes enseñan al creyente que es malo hasta la médula y a pesar de que la Palabra intenta convencer al hombre de que es bueno y de que el mal está en él solo como un agente extraño a él (Rom. 7); aún así, el espíritu religioso le dice que es totalmente malo y que no hay nada bueno en él. Esto lo desorienta, impidiéndole vivir de acuerdo a su verdadera esencia y llamado como hijo de Dios. De algún modo las doctrinas orientales budistas se infiltraron prohibiéndole desear vivir en plenitud, como si la falta de deseo fuera virtud. ¿Se molestaría o se gozaría Jacob por la vida y la gloria de su hijo José, a quien pensaban estaba muerto? Entonces, ¿por qué creer que Dios no disfruta la gloria de sus hijos llenos de vida? No tengas temor a la gloria; no temas ser aplastado por ella ni tengas temor a ser glorioso. No caigas en el error de la falsa humildad: “Soy nada y merezco nada”; “soy un pecador miserable que no tiene nada bueno”; “si busco algo para mí soy vanidoso y soberbio”; “buscar gloria es maldad”; etc. El temor es un ladrón que viene a matar, hurtar y destruir la vida abundante. El temor a la riqueza produce pobreza. El temor al amor produce soledad. El temor al compromiso produce infidelidad. El temor al poder produce personas sin influencia. El temor al esfuerzo produce fracaso. El temor lleva en sí castigo (1 Juan 4:18) y lo que no es de fe, es pecado (Rom. 14:23). El pecado destituye, es decir, roba o priva al hombre de la gloria de Dios (Rom. 3:23). Un falso concepto de la humildad es pensar que denigrarse a uno mismo es ser humilde. Dijo Rick Warren: “humildad no es pensar menos de uno mismo, sino pensar menos en uno mismo”. Pero la verdadera humildad está más ligada a la gloria y a la honra que al fracaso: riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad (Pr. 22:4). La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra (Prov. 29:23). El problema con la falsa humildad es que hace que el hombre esté orgulloso de su fracaso. …y que haga fracasar a otros también. Como dijera Nelson Mandela citado por John Eldredge: “Nuestro temor más grande no es que seamos inadecuados. Nuestro temor más grande es que lleguemos a ser poderosos más allá de lo que se puede medir. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que mas nos atemoriza. Nos preguntamos a nosotros mismos: <¿Quién soy yo para ser brillante, apuesto, talentoso y fabuloso?> En realidad, ¿quién es usted para no serlo? Usted es un hijo de Dios. Si usted se achica no le presta servicio al mundo. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro de nosotros… Y a medida que dejamos que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos permiso a otras personas para que hagan lo mismo. A medida que somos librados de nuestros propios temores, nuestra presencia contribuye automáticamente a liberar a otros”. Y también: “Usted es más glorioso que el universo, no fue hasta después que le hizo a usted que dijo: <bueno en gran manera>” (John Eldredge). Por eso es que el hombre busca reconocimiento (gloria) y la mujer mostrar belleza (gloria): “Si hago que las pestañas sean más oscuras, los ojos más brillantes y los labios más rojos; o si pregunto si todo está bien en un espejo y otro sin demostrar vanidad; lo que estoy buscando es el rostro que tenía antes que el mundo fuera hecho” (traducción de Before the World was Made del poema “A Woman Young and Old). Dicha gloria es se lleno de la vida de Dios. La voluntad del Señor es que estemos completamente vivos. Jamás corren las multitudes para que les den obligaciones y cargas; pero fácilmente se amontonarán por comida, refugio, un salvavidas, etc. El anhelo más profundo del hombre es la carrera por la vida. El Señor Jesús entendía tan bien esto que vino para dar vida y vida en abundancia (Juan 10:10). Jamás se pelean los enfermos por morirse primero. Nunca los corredores compiten esforzándose por llegar en el último lugar. Considera las historias, cuentos y mitos de la humanidad: son expresiones de la humanidad gimiendo por la gloria perdida. Por eso es la promesa del Señor: ¡el que en mí cree, tiene vida! La gloria que me diste Yo les he dado (Juan 17:22). El hombre teme a la gloria y hasta se ha enseñado desde los púlpitos que buscar la gloria es diabólico; sin embargo, debemos entender que buscar la gloria que no nos ha sido dada es incorrecto, pero buscar la gloria que sí nos ha sido dada es lícito y también necesario para el establecimiento del reino de Dios. Satanás intentó usurpar la gloria que no era de él, sino de Dios. Esa fue su caída. Pero al usurpar la gloria que Dios les dio a los hombres en el Edén les produjo a éstos su caída (Gen. 3; Rom. 3:23). Cristo es la gloria de Dios que nos recuperó la gloria a nosotros al hacerse Hijo del Hombre; por lo que debemos estar vigilantes para que los engaños de la serpiente no roben nada de dicha gloria a la iglesia. Lo que es en verdad diabólico es intentar robarle a la iglesia la gloria de Dios. Dios pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad (Rom. 2:6-7). Recupera el anhelo de la gloria de Dios. Atrévete a volver a desear. Jesús dijo al ciego Bartimeo: “¿Qué quieres que te haga?” (Mr. 10:51). Y a la mujer Sirofenicia: “Hágase contigo como quieres” (Mt. 15:28). Y al paralítico junto al estanque de Betesda: “¿Quieres ser sano?” (Jn. 5:6). Parecen preguntas extrañas y hasta crueles, dadas las circunstancias. Jesús hizo esto porque sabe que para recuperar la gloria de Dios en el hombre hay que recobrarle también su deseo por ella. Buscar gloria incomoda a los demás; si brillas encandilarás a otros, pero sigue adelante. La mujer hermosa que entra a un salón lleno de mujeres incomoda a las demás. El hombre rico y famoso propicia envidias. Los mejores amigos no son conocidos en la escasez, pues allí todos tienen lástima por uno; sino en la abundancia, pues pocos se gozan por la prosperidad de otros. El éxito de uno exhibe el fracaso de otro. ¡Pero es hora de ponernos la túnica de colores y contar nuestros sueños de gloria!; es hora de vestirnos de gloria y hermosura; ha llegado el tiempo de desoír a los “santos hermanos mayores” que nos acusan de soberbios (la lucha no es con ellos) y enfrentar a los gigantes; ahora es cuando debemos brillar en medio de Egipto y de Babilonia; no hay tiempo que perder: quitemos el velo que impide a otros ver la gloria de Dios. Moisés se cubrió el rostro para que los israelitas no fijaran su vista en una gloria pasajera; pero la iglesia ha recibido gloria permanente, por lo que no debemos tener ningún temor de mostrarla (2 Cor. 3:7-18).

— Roberto Tinoco

Génesis 45:14

Comentario general

45:14 José dejó de verlo cuando aun era un niño pequeño y Benjamín quizá solo recordaba vagamente que su hermano desaparecido había sido amoroso y bueno con él, habían pasado más de veinte años, por lo que reencontrarse fue cargado de emoción; muy a la costumbre hebrea, se abrazaron y lloraron por el reencuentro, nos recuerda al padre y su hijo pródigo; pero también nos enseña que la exaltación de Cristo, nuestro Hermano mayor, será nuestra gloria. La Biblia lo describe como un abrir y cerrar de ojos (1 Cor. 15:51-52; 1 Tes. 4:16-17), pero para nosotros será sumamente emocionante después de una vida de creer en Él sin haberlo visto y podernos reunir por fin con Él en gloria.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:15

Comentario general

45.15 Besó a los hermanos que trataron de matarlo y que lo vendieron como esclavo a bajo precio; besó a los mismos que le tenían envidia y lo aborrecieron. Lloró sobre ellos con gran amor. Sin embargo, aunque los hermanos estaban arrepentidos, no los vemos llorando a ellos como lo hiciera José y también Benjamín (vr. 14). Solo José lloró, aun los superaba en amor y limpieza; y aun así José procuró su bien. La vergüenza y la culpa les impedían el amor pleno. ¿Comprendes? No siempre tendrás relaciones parejas o equilibradas, de hecho, generalmente hay uno que ama más que el otro y tristemente ese que más ama suele ser también quien más sufre. Pero que no te defina el amor que recibes, sino el amor que das. No seas reaccionario y consérvate íntegro. Amas porque así eres tú en el Señor y no por lo que sean o hagan los demás hacia ti.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:16

Comentario general

45.16 José se había convertido en la salvación del imperio; su administración era extraordinaria, por lo que halló gracia ante faraón y su casa; de manera que al enterarse que la familia de José se encontraba con él, se alegraron igualmente. Cuando eres útil al reino tu familia es bendecida. Debes procurar incesantemente la salvación de tu familia, esto es agradable delante de Dios. De forma simbólica también podemos ver que el Padre Celestial honra a la iglesia, la familia de la fe, a causa de la exaltación de Cristo.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:17

Comentario general

45:17 La familia de la fe recibe del Rey lo necesario para alimentar el mundo y luego regresar al Rey. La iglesia tiene lo que el mundo necesita, siempre y cuando dicha congregación exalta a Cristo y tiene intimidad con Dios. No debiera faltar ningún don, talento ni ministerio en la iglesia y tampoco conservarlos solo para sí. Hemos sido cargados con la semilla de la Palabra de Dios para llevarla a otros, a fin de que todos vengan al Señor. La generosidad del Rey es su atracción.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:18

Comentario general

45.18 El plan original de Dios para Israel en Egipto era la abundancia y no la esclavitud posterior. Disfrutaron lo bueno de Egipto y comieron de la abundancia de la tierra en un tiempo cuando el mundo padecía hambre. No está mal la bendición y la prosperidad, siempre y cuando conserves el llamado. Puedes vivir de forma sobrenatural en el reino de Dios por encima de las condiciones del mundo; sin embargo, puede perderse si Egipto y sus afanes te asimilan. La esclavitud no llegó de la noche a la mañana, sino que fue el resultado de perder el propósito por el cual estaban ahí. Si el vientre o las necesidades de esta vida son tu razón de trabajar, es cuestión de tiempo para que experimentes el látigo. Reflexiona, Dios tiene un buen plan para ti, pero está ligado a su reino. No te diluyas en el mundo.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:19

Comentario general

45.19 Israel y su familia no entrarían en Egipto como una familia más en busca de pan; sino como la familia del segundo del reino. En carros y acompañados como príncipes. No todos comprenden esto, algunos han confundido la religión con la escasez y consideran que la fe se relaciona con penurias y necesidades. Es todo lo contrario, la fe logra cualquier cosa, mientras esté basada en la Palabra de Dios. No rechaces la honra, pues podrías estar perdiendo la influencia necesaria para ganar el mundo. Hacerte menos en nada contribuye al reino de Dios, es a la inversa, tu crecimiento te permite mejores posibilidades de influir y alcanzar a los demás. Si crece tu área de influencia, también lo hará tu poder para salvar con el evangelio a los demás. Si eres el afanador que limpia en la empresa no te escucharán igual cuando decidas predicar, que, si eres el gerente o más aun, el dueño de la compañía. Se grande, no tienes cualquier dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:20

Comentario general

45.20 Estas palabras sonaron prometedoras y llenas de bendición para Jacob y su familia. Son buenas y debían aprovechar la oportunidad en el buen sentido de la palabra; pero, aunque no debían rechazar la honra, no creo que hubiera significado lo mismo para Abraham, el padre de la fe, quien buscó riquezas y gloria, pero no aceptó ningún bien del rey de Sodoma para que no fuese a decir que él lo enriqueció y poder así glorificar a Dios por su abundancia; además de que prefirió vivir como extranjero en la tierra prometida esperando la ciudad de Dios. La distancia entre ambos patriarcas era evidente y la razón de esta distancia era el alma empequeñecida de Jacob por tanto llorar a José. Con todo, Israel entró en Egipto enriquecido y salió de Egipto igualmente enriquecido; Dios siempre tuvo en mente la prosperidad de su pueblo y si habrían de ser esclavos por muchos años fue por olvidar su propósito como pueblo de Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:21

Comentario general

45.21 Mira la nota 45.19. Te esperan bendiciones en el camino, Dios las ha preparado anticipadamente. Podrían no ser bendiciones convencionales, pero están disponibles para ti. Dios desea tu bien y no solo el bien necesario, sino mucho bien, abundantemente. Tu transitar por el camino de la vida no tiene que ser escaso, abre tu entendimiento. Hay conexiones celestiales que te bendecirán.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:22

Comentario general

45.22 Su ropa hebrea estaba desgastada con los viajes, además de no ser la mejor clase, pues se dedicaban al campo. Por lo que José les dio nuevas ropas, suponemos lujosas y egipcias. Junto con esto, distinguió a Benjamín su hermano menor con una pequeña fortuna y cinco cambios completos de ropa. Siempre que alguno recibió restauración u honra en la Biblia, se le cambiaron los vestidos. Vestir ropa nueva está íntimamente relacionado con tener una nueva identidad; pero también, en el lenguaje de las Sagradas Escrituras, representa un nuevo andar o comportamiento. Por ejemplo, en el Nuevo Testamento se nos repite vestirnos de Cristo despojándonos primero del viejo hombre con sus hechos (Ef. 4:22-24). Emocionalmente conviene que cambies tu ropa, te sentirás mejor. Y espiritualmente es imprescindible revestirte de Cristo para una nueva vida, serás mejor.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:23

Comentario general

45.23 El número 10 habla de completo, como la ley es completa en los diez mandamientos o la iglesia perfectamente simbolizada en la parábola de las diez vírgenes. Diez asnos cargados con lo mejor de Egipto son una muestra de riqueza, lo más probable es que también se trate de alimentos, pero éstos elaborados de tal manera que sobrevivan el viaje y muestren la gloria del imperio al patriarca. No eran veinte asnas cargadas con alimentos, sino diez con lo mejor de Egipto y diez con trigo, pan y comida; es dicho así para enfatizar la perfección de la muestra de abundancia. ¿Cómo reconocería que efectivamente José estaba detrás de sus hijos? Jacob reconocería la sabiduría de José en los números, además de la abundancia. La exactitud del Señor y su generosidad nos atraen.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:24

Comentario general

45:24 José sabía quiénes eran sus hermanos, aun cuando mostraban arrepentimiento, no eran del todo espirituales. Así que les amonesta a la paz. Esta misma amonestación se debe tener en el andar de los creyentes entre tanto que vamos al Señor o que andamos en esta vida: no riñáis por el camino. En lo que viajamos al encuentro del Padre Celestial, los hermanos debemos mantener la paz. Los conflictos entre hermanos son absurdos y denigran el evangelio, por lo que no deben existir. Lo grave es que la cizaña crece junto con el trigo y que no solo los lobos, sino también las ovejas aprenden a morder. Oigamos la voz del Señor en gloria llamándonos a la paz, caminemos en unidad y en paz. De hecho, el camino se hace más largo y pesado cuando reñimos y más placentero cuando lo andamos juntos. Solos podemos ir rápido, pero solo juntos llegamos lejos.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:25

Comentario general

45.25 De Egipto se sube porque simbólicamente representa el mundo, que es más bajo que la tierra prometida, la cual simboliza el reino de Dios. ¿Tú estás subiendo o descendiendo? Por otro lado, los hombres de Dios van de un lugar definido a otro definido y llegan. La mayoría de las personas salen sin llegar a lo que se propusieron, dejan las cosas a medias, los viajes incompletos, asuntos sin terminar. Decide y persevera en lo que decidiste. La mayoría de las cosas que se fracasan no hubieran fracasado si se hubiese perseverado.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:26

Comentario general

45.26 A causa de las cicatrices recibidas en esta vida, el corazón humano se acostumbra a creer más fácilmente en el mal que en el bien. Si le platicas a alguno que viste un ángel, pensarán que enloqueciste, pero si les dices haber visto un demonio, comenzarán a preguntarte detalles. Las comunicaciones están llenas de malas noticias y para el ciudadano común son creíbles; sin embargo, esas mismas personas pondrán en duda las Sagradas Escrituras, los milagros y la fe que le da vida eterna. Pueden creer en extraterrestres y fantasmas, pero dudan del perdón divino y aun de su existencia. Jacob también tenía sus cicatrices, por eso tampoco le era sencillo creer en las buenas noticias de que José no estaba muerto, sino que era señor de Egipto. No dudó de su muerte, siendo que se trató de una mentira urdida por sus hijos, pero ahora duda de la vida de José ante las palabras de esos mismos hijos. Debido a este negativismo, es que el corazón se aflige, hay sufrimiento en la incredulidad. El escéptico no tarda en amargarse; mientras que el creyente genuino vive con una sonrisa. Revisa tu corazón, posiblemente careces de paz o estás sufirendo pensando que es a causa de malas noticias, pero en realidad solo ves malas noticias por tener un corazón lastimado. Si sanas comenzarás a ver el bien y puedes sanar cambiando de actitud. Sé positivo. Además, este versículo presenta una figura de la resurrección y exaltación del Señor Jesucristo.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:27

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45:27 La gloria vivifica. Cuando Jacob vio los carros que José envió para llevarlo su espíritu revivió, fue fortalecido llenándose de vida. Demasiados años se había enjutado poco a poco, pero ahora despertaba ante la gloria de su hijo. Todo avivamiento presenta gloria, sean milagros, conversiones, transformación social o alguna forma de gloria, pero muestra gloria. La vida y su gloriosa expresión van de la mano. Lo que está vivo será notado vivo. La muerte es la que pasa desapercibida, la que roba el color, el brillo, quita el movimiento y enmudece; pero no la vida. La vida es gloriosa, trae movimiento, crecimiento, reproducción, luz, sonido, poder. Dios desea que seamos completamente saturados por la vida y ésta involucra la magnificencia, la gloria; es representación de Dios, Él es la Vida.

— Roberto Tinoco

Génesis 45:28

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45.28 El anciano que se negaba a moverse de su tienda, el que no quiso ir a Egipto ni poniendo en riesgo la vida de sus hijos, el que solo creía a las malas noticias, Jacob despertó. Dijo ¡Basta! Todo porque su hijo vivía y tenía que ir a verlo (aunque soltó una nota negativa al final: “antes de que muera” –eran demasiados años de pesimismo). Pero dijo basta. Todo dolor tiene un “basta” y toda frustración también tiene un “basta”. ¿Cuál es el “basta” de mal en tu vida? Es el momento en el que reconozcas, así como Jacob, que el Hijo aun vive. No hablo de José, sino de Cristo Jesús. Él es el “basta” de toda vida inmóvil, infructuosa, vacía. Él es el “basta” del dolor, la amargura, el pecado y la condenación. Hasta aquí llegó tu mal, el Hijo de Dios vive.

— Roberto Tinoco

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