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Génesis 47

Jacob bendice al faraón

1Vino José y lo hizo saber a Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus ovejas y sus vacas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán, y he aquí están en la tierra de Gosén.🗨 2Y de los postreros de sus hermanos tomó cinco varones, y los presentó delante de Faraón.🗨 3Y Faraón dijo a sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Y ellos respondieron a Faraón: Pastores de ovejas son tus siervos, así nosotros como nuestros padres.🗨 4Dijeron además a Faraón: Para morar en esta tierra hemos venido; porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canaán; por tanto, te rogamos ahora que permitas que habiten tus siervos en la tierra de Gosén.🗨 5Entonces Faraón habló a José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido a ti.🗨 6La tierra de Egipto delante de ti está; en lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; habiten en la tierra de Gosén; y si entiendes que hay entre ellos hombres capaces, ponlos por mayorales del ganado mío.🗨 7También José introdujo a Jacob su padre, y lo presentó delante de Faraón; y Jacob bendijo a Faraón.🗨 8Y dijo Faraón a Jacob: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida?🗨 9Y Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación.🗨 10Y Jacob bendijo a Faraón, y salió de la presencia de Faraón.🗨 11Así José hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó Faraón.🗨 12Y alimentaba José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, con pan, según el número de los hijos.🗨

Administración de José durante el tiempo de hambre

13No había pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave, por lo que desfalleció de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canaán.🗨 14Y recogió José todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, por los alimentos que de él compraban; y metió José el dinero en casa de Faraón.🗨 15Acabado el dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán, vino todo Egipto a José, diciendo: Danos pan; ¿por qué moriremos delante de ti, por haberse acabado el dinero?🗨 16Y José dijo: Dad vuestros ganados y yo os daré por vuestros ganados, si se ha acabado el dinero.🗨 17Y ellos trajeron sus ganados a José, y José les dio alimentos por caballos, y por el ganado de las ovejas, y por el ganado de las vacas, y por asnos; y les sustentó de pan por todos sus ganados aquel año.🗨 18Acabado aquel año, vinieron a él el segundo año, y le dijeron: No encubrimos a nuestro señor que el dinero ciertamente se ha acabado; también el ganado es ya de nuestro señor; nada ha quedado delante de nuestro señor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra.🗨 19¿Por qué moriremos delante de tus ojos, así nosotros como nuestra tierra? Cómpranos a nosotros y a nuestra tierra por pan, y seremos nosotros y nuestra tierra siervos de Faraón; y danos semilla para que vivamos y no muramos, y no sea asolada la tierra.🗨 20Entonces compró José toda la tierra de Egipto para Faraón; pues los egipcios vendieron cada uno sus tierras, porque se agravó el hambre sobre ellos; y la tierra vino a ser de Faraón.🗨 21Y al pueblo lo hizo pasar a las ciudades, desde un extremo al otro del territorio de Egipto.🗨 22Solamente la tierra de los sacerdotes no compró, por cuanto los sacerdotes tenían ración de Faraón, y ellos comían la ración que Faraón les daba; por eso no vendieron su tierra.🗨 23Y José dijo al pueblo: He aquí os he comprado hoy, a vosotros y a vuestra tierra, para Faraón; ved aquí semilla, y sembraréis la tierra.🗨 24De los frutos daréis el quinto a Faraón, y las cuatro partes serán vuestras para sembrar las tierras, y para vuestro mantenimiento, y de los que están en vuestras casas, y para que coman vuestros niños.🗨 25Y ellos respondieron: La vida nos has dado; hallemos gracia en ojos de nuestro señor, y seamos siervos de Faraón.🗨 26Entonces José lo puso por ley hasta hoy sobre la tierra de Egipto, señalando para Faraón el quinto, excepto sólo la tierra de los sacerdotes, que no fue de Faraón.🗨 27Así habitó Israel en la tierra de Egipto, en la tierra de Gosén; y tomaron posesión de ella, y se aumentaron, y se multiplicaron en gran manera.🗨 28Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años; y fueron los días de Jacob, los años de su vida, ciento cuarenta y siete años.🗨 29Y llegaron los días de Israel para morir, y llamó a José su hijo, y le dijo: Si he hallado ahora gracia en tus ojos, te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo, y harás conmigo misericordia y verdad. Te ruego que no me entierres en Egipto.🗨 30Mas cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y José respondió: Haré como tú dices.🗨 31E Israel dijo: Júramelo. Y José le juró. Entonces Israel se inclinó sobre la cabecera de la cama.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Génesis 47: RV60

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Génesis 47:1

Comentario general

47.1 Siguiendo el protocolo de la corte egipcia y respetando al rey, José le informa acerca de la llegada de su familia con sus bienes, así como el hecho de que se encuentran en Gosén, la tierra fértil que les fue donada precisamente por faraón. Jamás intentó aprovechar su posición como si el imperio le perteneciera, pues, aunque tenía autoridad para engrandecer a los propios a su arbitrio personal, prefirió conducirse con prudencia como un servidor. Con frecuencia, la grandeza no se mide por el despliegue de la misma, sino por su contención; pues cuando se tiene verdadero poder, es más difícil contenerlo que manifestarlo. Nuestro Señor Jesús es mejor ejemplo en este caso, ya que el tentador le insistía que siendo Hijo de Dios hiciera esto o aquello, prefiriendo Jesús vencer la tentación siendo dependiente al Padre como Hijo del Hombre que independiente como Hijo de Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:2

Comentario general

47.2 José presentó ante faraón una muestra de su familia, cinco de entre sus hermanos de las sesenta y seis personas que llegaron. Eligió a los postreros, siendo en esto similar a lo dicho por el Maestro: los postreros serán primeros (Mat. 20:16). Probablemente escogió a los hermanos de menor edad por un asunto de apariencia y gallardía, ya que la apariencia física era muy valorada por los egipcios, además de que se trataba del palacio de faraón. Parece una representación del día de las recompensas, cuando nuestro Señor Jesucristo nos presente glorificados delante del Padre Celestial.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:3

Comentario general

47.3 Tal como José había preparado a su familia, faraón les preguntó precisamente por su oficio. Esto era de suma importancia para faraón debido a la decisión de colocarlos en la tierra de Gosén, útil para su profesión por sus grandes pastizales y abundante riego. La respuesta implicó que eran pastores de generaciones, por lo que no era conveniente cambiar el oficio. Como una figura del tribunal de Cristo, nuestras obras serán puestas a la luz y jugado nuestro oficio mientras estuvimos en el cuerpo de carne; conviene que respondamos lo mismo: nos dedicamos a cuidar el rebaño de Dios, ganamos almas e hicimos discípulos por amor al Príncipe de los Pastores. Tanto nosotros como nuestros antecesores en la fe hemos sido llamado a esto mismo.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:4

Comentario general

47.4 No es que los patriarcas llegaran muriendo de hambre; sino que solicitaron la tierra de Gosén aun cuando había sido faraón quien la ofreció, porque dicha acción obedecía a las buenas costumbres y diplomacia necesarias para comenzar buenas relaciones. No hubiera sido propio que simplemente dijeran: “tu enviaste por nosotros y nos ofreciste la mejor tierra de Egipto y por eso estamos aquí”. Tenían que elogiar el señorío del rey y mostrarse cortésmente cómo siervos. Esto no es adulación, sino reconocimiento de la autoridad; tratar a un grande como grande no rebaja, sino que engrandece también al que exalta. Solo los inseguros de sí mismos tienen problemas para engrandecer a su prójimo.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:5

Comentario general

47:5-7 Perder duele y perder constantemente descorazona. ¿Has perdido algo en la vida? ¿Y alguna vez lo recuperaste? Jesús habló mucho acerca de cosas y personas perdidas que fueron recuperadas. Parecía uno de sus temas favoritos. La moneda perdida, la oveja perdida, el hijo pródigo. Y solía aplicarlo constantemente, por ejemplo, con Zaqueo o con sus milagros. A Dios le gusta recuperar, eso significa redimir (tema fundamental en toda la Biblia) y lo que a Dios le gusta, tu lo necesitas. La historia de José nos muestra esto mismo, lo que había perdido le fue devuelto: su padre y sus hermanos vinieron a él. La vida de José no fue fácil, no perdió a su familia, sino que intentaron matarlo y luego lo vendieron como esclavo. Habían pasado cerca de 25 años desde que esas cosas habían sucedido, cualquiera pensaría que nunca más volvería a ver a su familia y menos reconciliarse. Pero en el reino de Dios, lo imposible es posible. ¡Lo que perdiste volverá! ¡Lo imposible se podrá! ¡Lo increíble sucederá! ¿Quién hubiera imaginado la televisión, la telefonía celular y el internet en los tiempos de Jesús? Es como si viviéramos rodeados de milagros y eso que se trata de cosas naturales. No lo dudes, lo que perdiste volverá, tu milagro viene en camino. Como a la familia de José, recibirás lo mejor de la tierra (6). No pasaste una mala época para volver al lugar en el que estabas, sino para recibir lo mejor de la tierra. ¿Leíste bien? Dice Dios “lo mejor de la tierra”. Es bendición y abundancia aquí, en esta vida, además de la vida eterna. La vida abundante ya puede comenzar. ¿Dónde quieres que tus hijos disfruten? ¿Hasta después de muertos o que empiecen ya? ¡Si no lo dejas llorar ni por el postre! Jesús lo dijo claramente: si vosotros siendo malos sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre! Él si es bueno y hace salir su sol sobre buenos y malos. Lo mejor de la tierra para ti y para los tuyos. Pero te pone Dios una condición para tener lo mejor de la tierra: pon a trabajar a hombres capaces. Trabaja con excelencia y tendrás lo mejor de la tierra. Permíteme otro ejemplo terrenal para ilustrar verdades espirituales: no conduzcas un Audi o BMW como un Fiat o Mitsubishi. Dios te da lo mejor si lo tratas o te conduces como lo mejor. Si quieres lo mejor, usa lo que tienes como lo mejor. ¿Y por qué hace Dios todo esto? Porque te convertirá en una bendición para los demás, mira cómo Jacob bendijo a faraón (7). Venían de una región con hambre y recibieron lo mejor de la tierra (con la condición de trabajarla con excelencia). Pero no se presentó Jacob como un hambriento ni tampoco llegó a rendir pleitesía. Nada se dice que se haya inclinado ante faraón. Lo que Jacob hizo fue bendecir a faraón y la Biblia dice que el mayor bendice al menor. Recuperar lo perdido y trabajar con excelencia en lo mejor de la tierra, es para convertirte en una bendición al mundo. Cuando entra la estrella de un deporte al campo de juego, todos aplauden y se emocionan. Saben que las cosas se pondrán mejores. Así debemos vivir para volvernos la alegría de un mundo necesitado de héroes (no dejan de inventarlos). Se prudente, Jacob no llegó a reprender a faraón, no le llamó hijo del diablo y tampoco discutió con él. Jacob lo bendijo. Para eso estamos en este mundo, para ser luz y bendición. ¿Comprendes? Cuando una joven sabe que su novio es vergonzoso, no se lo presenta a sus papás; y si lo hace, las cosas no salen muy bien. Dios es honroso, pero algunos no ganan almas porque presentan a Dios de una manera vergonzosa, peleando con los demás. Eso nunca termina bien. Lo que perdiste volverá; tu y los tuyos tendrán lo mejor de la tierra. Y esto será así para que seas una bendición al mundo.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:6

Comentario general

47:5-7 Perder duele y perder constantemente descorazona. ¿Has perdido algo en la vida? ¿Y alguna vez lo recuperaste? Jesús habló mucho acerca de cosas y personas perdidas que fueron recuperadas. Parecía uno de sus temas favoritos. La moneda perdida, la oveja perdida, el hijo pródigo. Y solía aplicarlo constantemente, por ejemplo, con Zaqueo o con sus milagros. A Dios le gusta recuperar, eso significa redimir (tema fundamental en toda la Biblia) y lo que a Dios le gusta, tu lo necesitas. La historia de José nos muestra esto mismo, lo que había perdido le fue devuelto: su padre y sus hermanos vinieron a él. La vida de José no fue fácil, no perdió a su familia, sino que intentaron matarlo y luego lo vendieron como esclavo. Habían pasado cerca de 25 años desde que esas cosas habían sucedido, cualquiera pensaría que nunca más volvería a ver a su familia y menos reconciliarse. Pero en el reino de Dios, lo imposible es posible. ¡Lo que perdiste volverá! ¡Lo imposible se podrá! ¡Lo increíble sucederá! ¿Quién hubiera imaginado la televisión, la telefonía celular y el internet en los tiempos de Jesús? Es como si viviéramos rodeados de milagros y eso que se trata de cosas naturales. No lo dudes, lo que perdiste volverá, tu milagro viene en camino. Como a la familia de José, recibirás lo mejor de la tierra (6). No pasaste una mala época para volver al lugar en el que estabas, sino para recibir lo mejor de la tierra. ¿Leíste bien? Dice Dios “lo mejor de la tierra”. Es bendición y abundancia aquí, en esta vida, además de la vida eterna. La vida abundante ya puede comenzar. ¿Dónde quieres que tus hijos disfruten? ¿Hasta después de muertos o que empiecen ya? ¡Si no lo dejas llorar ni por el postre! Jesús lo dijo claramente: si vosotros siendo malos sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre! Él si es bueno y hace salir su sol sobre buenos y malos. Lo mejor de la tierra para ti y para los tuyos. Pero te pone Dios una condición para tener lo mejor de la tierra: pon a trabajar a hombres capaces. Trabaja con excelencia y tendrás lo mejor de la tierra. Permíteme otro ejemplo terrenal para ilustrar verdades espirituales: no conduzcas un Audi o BMW como un Fiat o Mitsubishi. Dios te da lo mejor si lo tratas o te conduces como lo mejor. Si quieres lo mejor, usa lo que tienes como lo mejor. ¿Y por qué hace Dios todo esto? Porque te convertirá en una bendición para los demás, mira cómo Jacob bendijo a faraón (7). Venían de una región con hambre y recibieron lo mejor de la tierra (con la condición de trabajarla con excelencia). Pero no se presentó Jacob como un hambriento ni tampoco llegó a rendir pleitesía. Nada se dice que se haya inclinado ante faraón. Lo que Jacob hizo fue bendecir a faraón y la Biblia dice que el mayor bendice al menor. Recuperar lo perdido y trabajar con excelencia en lo mejor de la tierra, es para convertirte en una bendición al mundo. Cuando entra la estrella de un deporte al campo de juego, todos aplauden y se emocionan. Saben que las cosas se pondrán mejores. Así debemos vivir para volvernos la alegría de un mundo necesitado de héroes (no dejan de inventarlos). Se prudente, Jacob no llegó a reprender a faraón, no le llamó hijo del diablo y tampoco discutió con él. Jacob lo bendijo. Para eso estamos en este mundo, para ser luz y bendición. ¿Comprendes? Cuando una joven sabe que su novio es vergonzoso, no se lo presenta a sus papás; y si lo hace, las cosas no salen muy bien. Dios es honroso, pero algunos no ganan almas porque presentan a Dios de una manera vergonzosa, peleando con los demás. Eso nunca termina bien. Lo que perdiste volverá; tu y los tuyos tendrán lo mejor de la tierra. Y esto será así para que seas una bendición al mundo.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:7

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47:5-7 Perder duele y perder constantemente descorazona. ¿Has perdido algo en la vida? ¿Y alguna vez lo recuperaste? Jesús habló mucho acerca de cosas y personas perdidas que fueron recuperadas. Parecía uno de sus temas favoritos. La moneda perdida, la oveja perdida, el hijo pródigo. Y solía aplicarlo constantemente, por ejemplo, con Zaqueo o con sus milagros. A Dios le gusta recuperar, eso significa redimir (tema fundamental en toda la Biblia) y lo que a Dios le gusta, tu lo necesitas. La historia de José nos muestra esto mismo, lo que había perdido le fue devuelto: su padre y sus hermanos vinieron a él. La vida de José no fue fácil, no perdió a su familia, sino que intentaron matarlo y luego lo vendieron como esclavo. Habían pasado cerca de 25 años desde que esas cosas habían sucedido, cualquiera pensaría que nunca más volvería a ver a su familia y menos reconciliarse. Pero en el reino de Dios, lo imposible es posible. ¡Lo que perdiste volverá! ¡Lo imposible se podrá! ¡Lo increíble sucederá! ¿Quién hubiera imaginado la televisión, la telefonía celular y el internet en los tiempos de Jesús? Es como si viviéramos rodeados de milagros y eso que se trata de cosas naturales. No lo dudes, lo que perdiste volverá, tu milagro viene en camino. Como a la familia de José, recibirás lo mejor de la tierra (6). No pasaste una mala época para volver al lugar en el que estabas, sino para recibir lo mejor de la tierra. ¿Leíste bien? Dice Dios “lo mejor de la tierra”. Es bendición y abundancia aquí, en esta vida, además de la vida eterna. La vida abundante ya puede comenzar. ¿Dónde quieres que tus hijos disfruten? ¿Hasta después de muertos o que empiecen ya? ¡Si no lo dejas llorar ni por el postre! Jesús lo dijo claramente: si vosotros siendo malos sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre! Él si es bueno y hace salir su sol sobre buenos y malos. Lo mejor de la tierra para ti y para los tuyos. Pero te pone Dios una condición para tener lo mejor de la tierra: pon a trabajar a hombres capaces. Trabaja con excelencia y tendrás lo mejor de la tierra. Permíteme otro ejemplo terrenal para ilustrar verdades espirituales: no conduzcas un Audi o BMW como un Fiat o Mitsubishi. Dios te da lo mejor si lo tratas o te conduces como lo mejor. Si quieres lo mejor, usa lo que tienes como lo mejor. ¿Y por qué hace Dios todo esto? Porque te convertirá en una bendición para los demás, mira cómo Jacob bendijo a faraón (7). Venían de una región con hambre y recibieron lo mejor de la tierra (con la condición de trabajarla con excelencia). Pero no se presentó Jacob como un hambriento ni tampoco llegó a rendir pleitesía. Nada se dice que se haya inclinado ante faraón. Lo que Jacob hizo fue bendecir a faraón y la Biblia dice que el mayor bendice al menor. Recuperar lo perdido y trabajar con excelencia en lo mejor de la tierra, es para convertirte en una bendición al mundo. Cuando entra la estrella de un deporte al campo de juego, todos aplauden y se emocionan. Saben que las cosas se pondrán mejores. Así debemos vivir para volvernos la alegría de un mundo necesitado de héroes (no dejan de inventarlos). Se prudente, Jacob no llegó a reprender a faraón, no le llamó hijo del diablo y tampoco discutió con él. Jacob lo bendijo. Para eso estamos en este mundo, para ser luz y bendición. ¿Comprendes? Cuando una joven sabe que su novio es vergonzoso, no se lo presenta a sus papás; y si lo hace, las cosas no salen muy bien. Dios es honroso, pero algunos no ganan almas porque presentan a Dios de una manera vergonzosa, peleando con los demás. Eso nunca termina bien. Lo que perdiste volverá; tú y los tuyos tendrán lo mejor de la tierra. Y esto será así para que seas una bendición al mundo.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:8

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47.8 Extraña forma de preguntar por la edad, pues si uno está interesado en la misma cuestiona acerca de los años y no de los días; lo que implica que faraón no estaba preguntando por la edad cronológica únicamente, sino por la clase de vida experimentada. Y a eso se debe también que la respuesta de Jacob no solo fuesen cuántos años tenía, sino cómo había sido su vida. Una cosa son los años de tu vida y otra distinta la vida que has tenido día con día. Todos existen, pero no todos viven verdaderamente. La existencia puede plasmarse en el calendario, pero la vida se marca en el corazón de los que te conocen. Como el viejo adagio reza: más allá de darle años a tu vida, ponle vida a tus años.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:9

Comentario general

47:9 Mira la nota anterior. Jacob es un patriarca que tuvo muchas dificultades a lo largo de su vida. No es para nada comparable a la vida de sus antecesores Abraham e Isaac, ni en duración ni en calidad. La diferencia estriba en la voluntariedad de Jacob, él fue como un toro de lidia a quien el picador y el torero tuvieron que desangrar debido a la fuerza y a la tenacidad de su yo. Abraham confiaba, Isaac esperaba, pero Jacob peleaba con Dios. En consecuencia, le pasó de todo. Aguijoneado por su hermano Esaú, por su padre Isaac, por su suegro Labán, por sus cuatro esposas y por sus trece hijos; aguijoneado con la violación de su hija, por el homicidio de todos los varones en un pueblo a manos de sus hijos; aguijoneado por la supuesta muerte de su hijo José y tiempo después, también por el riesgo sobre Benjamín, así como la más terrible hambruna de siete años experimentada en Canaán. Los materiales más duros son los más golpeados. El Espíritu de Vida en Jacob tuvo menos fuerza en él que en Abraham debido a su resistencia. Con todo, reconoció que la vida es un peregrinaje, un simple paso por la tierra, pero sin residencia permanente aquí. Es de elogiar que mantenía su fe en la patria celestial. Si te va como de mal en peor, deberías considerar volverte dócil ante el Señor. ¿Por qué habrías de vivir menos y mal?

— Roberto Tinoco

Génesis 47:10

Comentario general

47.10 No vino por un favor ante la corte de faraón, sino como señor de la tierra a bendecir al administrador de la misma. No estiró la mano para pedir, sino para dar; pues mas es la bendición espiritual que la bendición material. Jacob bendijo a faraón y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor (Heb. 7:7); así que salió el patriarca de delante de faraón como si él fuese el rey. Se puede gobernar desde cualquier posición cuando la grandeza está en el interior.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:11

Comentario general

47.11 Para el tiempo en el que Moisés escribe la Torá, la ciudad de Ramesés había alcanzado preeminencia como ciudad de almacenaje; incluso llegó a ser capital del imperio en cierta época; sien embargo, para la época de José, era una zona primordialmente de cultivo (de ahí que más tarde fuera también de almacenaje). Cuando vives guiado por Dios, Él te posicionará no solo en lo mejor del momento, sino más allá de eso, en lo que más tarde se convertirá en algo mucho mejor. Su omnisciencia está ligada a su bondad, confía en Él, su plan es bueno.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:12

Comentario general

47.12 La familia de Jacob pasó a ser responsabilidad de José, no está claro si vivían del erario público, pero suponemos que no fue así. Especialmente conforme las familias se multiplicaron de setenta personas a cientos de miles. El hambre era grave en Egipto, Canaán y toda la tierra, pero no para la familia de José, la casa de su padre. Esto era el sueño cumplido, no verlos hincados, sino verlos protegidos. Los sueños que provienen de Dios son para la bendición de terceros y no del soñador únicamente.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:13

Comentario general

47.13 Cuando no hay pan, el pueblo desfallece. No se puede mantener el ánimo fuerte con el estómago débil. Lo cual es cierto no solo para el hambre de pan, sino también para el hambre de Dios; incluso es aun más cierto. Nada pesa tanto como el vacío del alma y si ésta carece de la Palabra de Dios, se padece lo indecible. ¿Por qué hallamos personas desanimadas? Porque no tienen Palabra de Dios en sus corazones. En la medida de lo posible llena el estómago de los demás y en la medida de lo imposible, llénales el alma. No le pidas ser fuerte a quien no sustentes con el pan del cielo.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:14

Comentario general

47.14 Dinero por pan; así funciona el reino de Dios. Las verdaderas riquezas no están el dinero, sino en el pan del cielo. José recogió todo el dinero del mundo conocido a cambio de alimentarlo y puso ese dinero en casa de faraón; y así también, la iglesia prospera solo en la medida que puede alimentar al mundo con la revelación de la Palabra de Dios. La pobreza en el ministerio es resultado de la pobreza de Palabra; mientras que la riqueza solo es cosecha de la semilla del cielo. Y esto no para las arcas del ministro, sino del reino de Dios; para uso de la iglesia y no del administrador de la semilla. José les daba el pan, pero no se quedaba con el dinero; como el ministro alimenta al pueblo, pero no debe retener las riquezas para él.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:15

Comentario general

47.15 Cuando la gente no tuvo más dinero rogaron por comida; de manera que en la necesidad fueron conscientes que la vida era mayor que las riquezas. Hay quienes necesitan la crisis para despertar la conciencia. Por ello debemos ir mas allá de las necesidades temporales y vivir con propósito eternos, es decir, el reino de Dios. ¿En donde está tu tesoro? ¿En el dinero o en el pan? Para algunos las riquezas solo son para usos de esta vida, para otros, tienen razones eternas. Los primeros darán todo para sobrevivir, los segundos vivirán con todo de verdad. No vivas para las cosas urgentes o siempre padecerás necesidad; dedícate a lo importante y nunca te faltará.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:16

Comentario general

47:16 Las multitudes rogaron a José por comida, habiéndoseles acabo el dinero, José les cambió el alimento por su ganado. Con esto, José comenzaba a quedarse con todos los bienes del mundo para faraón, era un administrador excelente. Espiritualmente está lleno de enseñanza: La Palabra de Dios debe cautivar también los bienes de los hombres, si el creyente no está dispuesto a dar su medio de vida, trabajo y bienes por su fe, no tiene realmente esa fe. Con esto no digo que deba entregar todo a la iglesia y quedarse en la indigencia, sino que la Palabra de Dios haya penetrado tanto su alma que el creyente administre sus riquezas conforme a los principios del reino de Dios, debe estar dispuesto a darlo todo si fuere necesario y trabajar sabiendo que trabaja para Dios. Mira la nota siguiente.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:17

Comentario general

47:17-20 El mundo conocido casi dos mil años antes de Cristo pasó una de sus peores hambrunas. La humanidad se encontró al borde de ser diezmada y ante semejante tragedia, voltearon sus ojos hacia Egipto. La gran nación que se erguía próspera y orgullosa. Dios había anticipado este mal, por ello llevó a su hijo José a Egipto y después de procesarlo con dolorosas experiencias, lo exaltó a segundo en Egipto, después de faraón. José, con la sabiduría que Dios le dio, durante siete años de abundancia, almacenó cuando grano y alimentos le fue posible construyendo enormes graneros y depósitos para ello. Cuando llegó el hambre, solo Egipto, por la anticipación de José, estaba listo para sobrevivir. De hecho, José salvó a la humanidad alimentándola en sus peores momentos. Les dio comida por dinero, luego comida por ganado, después comida por tierra y por último, comida por servicio. Literalmente conquistó el mundo sin armas, solo con comida. Ese es el poder de la anticipación. Aprende y anticípate; te librarás de muchos problemas. También, nos muestra una maravillosa verdad: Dios ha hecho lo mismo, pues mediante su Palabra, como alimento espiritual, ha ido conquistando el mundo entero. En todas las naciones se glorifica su nombre. En tiempos de hambre espiritual, Dios alimenta y adquiere todo lo que el hombre es y tiene. ¡Bendito sea Dios por su maravillosa Palabra! ¡Su Palabra nos libra de la muerte eterna! Todas las naciones de la tierra son de Cristo y las que aun no lo han reconocido por Señor, finalmente lo harán. No hay nadie más en donde hallar el pan de vida.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:18

Comentario general

47:17-20 El mundo conocido casi dos mil años antes de Cristo pasó una de sus peores hambrunas. La humanidad se encontró al borde de ser diezmada y ante semejante tragedia, voltearon sus ojos hacia Egipto. La gran nación que se erguía próspera y orgullosa. Dios había anticipado este mal, por ello llevó a su hijo José a Egipto y después de procesarlo con dolorosas experiencias, lo exaltó a segundo en Egipto, después de faraón. José, con la sabiduría que Dios le dio, durante siete años de abundancia, almacenó cuando grano y alimentos le fue posible construyendo enormes graneros y depósitos para ello. Cuando llegó el hambre, solo Egipto, por la anticipación de José, estaba listo para sobrevivir. De hecho, José salvó a la humanidad alimentándola en sus peores momentos. Les dio comida por dinero, luego comida por ganado, después comida por tierra y por último, comida por servicio. Literalmente conquistó el mundo sin armas, solo con comida. Ese es el poder de la anticipación. Aprende y anticípate; te librarás de muchos problemas. También, nos muestra una maravillosa verdad: Dios ha hecho lo mismo, pues mediante su Palabra, como alimento espiritual, ha ido conquistando el mundo entero. En todas las naciones se glorifica su nombre. En tiempos de hambre espiritual, Dios alimenta y adquiere todo lo que el hombre es y tiene. ¡Bendito sea Dios por su maravillosa Palabra! ¡Su Palabra nos libra de la muerte eterna! Todas las naciones de la tierra son de Cristo y las que aun no lo han reconocido por Señor, finalmente lo harán. No hay nadie más en donde hallar el pan de vida.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:19

Comentario general

47:17-20 El mundo conocido casi dos mil años antes de Cristo pasó una de sus peores hambrunas. La humanidad se encontró al borde de ser diezmada y ante semejante tragedia, voltearon sus ojos hacia Egipto. La gran nación que se erguía próspera y orgullosa. Dios había anticipado este mal, por ello llevó a su hijo José a Egipto y después de procesarlo con dolorosas experiencias, lo exaltó a segundo en Egipto, después de faraón. José, con la sabiduría que Dios le dio, durante siete años de abundancia, almacenó cuando grano y alimentos le fue posible construyendo enormes graneros y depósitos para ello. Cuando llegó el hambre, solo Egipto, por la anticipación de José, estaba listo para sobrevivir. De hecho, José salvó a la humanidad alimentándola en sus peores momentos. Les dio comida por dinero, luego comida por ganado, después comida por tierra y por último, comida por servicio. Literalmente conquistó el mundo sin armas, solo con comida. Ese es el poder de la anticipación. Aprende y anticípate; te librarás de muchos problemas. También, nos muestra una maravillosa verdad: Dios ha hecho lo mismo, pues mediante su Palabra, como alimento espiritual, ha ido conquistando el mundo entero. En todas las naciones se glorifica su nombre. En tiempos de hambre espiritual, Dios alimenta y adquiere todo lo que el hombre es y tiene. ¡Bendito sea Dios por su maravillosa Palabra! ¡Su Palabra nos libra de la muerte eterna! Todas las naciones de la tierra son de Cristo y las que aun no lo han reconocido por Señor, finalmente lo harán. No hay nadie más en donde hallar el pan de vida.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:20

Comentario general

47:17-20 El mundo conocido casi dos mil años antes de Cristo pasó una de sus peores hambrunas. La humanidad se encontró al borde de ser diezmada y ante semejante tragedia, voltearon sus ojos hacia Egipto. La gran nación que se erguía próspera y orgullosa. Dios había anticipado este mal, por ello llevó a su hijo José a Egipto y después de procesarlo con dolorosas experiencias, lo exaltó a segundo en Egipto, después de faraón. José, con la sabiduría que Dios le dio, durante siete años de abundancia, almacenó cuando grano y alimentos le fue posible construyendo enormes graneros y depósitos para ello. Cuando llegó el hambre, solo Egipto, por la anticipación de José, estaba listo para sobrevivir. De hecho, José salvó a la humanidad alimentándola en sus peores momentos. Les dio comida por dinero, luego comida por ganado, después comida por tierra y por último, comida por servicio. Literalmente conquistó el mundo sin armas, solo con comida. Ese es el poder de la anticipación. Aprende y anticípate; te librarás de muchos problemas. También, nos muestra una maravillosa verdad: Dios ha hecho lo mismo, pues mediante su Palabra, como alimento espiritual, ha ido conquistando el mundo entero. En todas las naciones se glorifica su nombre. En tiempos de hambre espiritual, Dios alimenta y adquiere todo lo que el hombre es y tiene. ¡Bendito sea Dios por su maravillosa Palabra! ¡Su Palabra nos libra de la muerte eterna! Todas las naciones de la tierra son de Cristo y las que aun no lo han reconocido por Señor, finalmente lo harán. No hay nadie más en donde hallar el pan de vida.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:21

Comentario general

47.21 Jamás imperio alguno en este mundo consiguió tanta mano de obra económica como Egipto. La terrible hambruna les dio la oportunidad de crecimiento como nunca antes, con tal de comer, todos dieron sus bienes y su vida como trabajadores a faraón. Ese es el poder de la anticipación (José se anticipó) y también el poder del pan. Es de esperarse que los cristianos muestren igual solicitud para servir a Dios como voluntarios en todas aquellas áreas que se requieran y sus talentos les permitan; ¿acaso no recibimos su Pan para vida eterna? Involúcrate en la iglesia en donde Dios te alimenta, así como los ciudadanos del mundo se reunían en ciudades a servir a faraón a cambio de pan. Trabaja, sirve, no seas únicamente oyente. No te es permitido comer el Pan de Vida sin trabajar para el Señor en su iglesia.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:22

Comentario general

47:22 Quién come directamente del Rey nunca pasará hambre ni perderá sus bienes. Así como los sacerdotes eran sustentados directamente por faraón, lo que no permitió que sintieran hambre ni tuvieran que vender nada por comida; igualmente los creyentes que tienen una relación genuina con Dios como sus sacerdotes, de acuerdo al Nuevo Pacto, serán sustentados y no pasarán por hambre. Por lo mismo, debido a la bendita Palabra de Dios y por servirle a Él, tienen su herencia segura en el Rey. Dios conservará tu tierra si tu conservas su cielo.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:23

Comentario general

47.23 Jesús dijo en la parábola del Sembrador, que la semilla es la Palabra de Dios. Tomando esta alegoría podemos entender cómo se queda Dios con el corazón, la vida, la familia y los bienes de cada persona: a través de su Palabra. Esa es la manera divina como el reino se extiende: a través de la predicación del evangelio, la semilla de Dios. Todo lo que necesitas es la semilla de Dios, por ello se te pide todo por ella. El Señor no gusta de competir por el corazón de nadie, es todo o nada.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:24

Comentario general

47.24-26 Conforme al Pacto de la fe, desde el tiempo de Abraham e incluyendo el Nuevo Pacto, el hombre debe regresar a Dios el diez por ciento de todas sus ganancias; sin embargo, existe otro nivel de abundancia correspondiente al vivir del reino de Dios, el cual consiste en quintar tus ganancias y conservar para ti cuatro quintos; es decir, regresar el veinte por ciento al reino y sembrar en tu tierra los otros cuatro tantos correspondientes al ochenta por ciento. Esta es la ley del reino. El principio de José engrandece al reino de Dios, pues hacer el mínimo necesario de la fidelidad, el diez por ciento; o bien, hacer mejor con el el porcentaje del engrandecimiento del reino, el doble. Este es el inversionista del reino de los cielos, cuya recompensa no pertenece necesariamente a esta vida. Dios conservará herencia al inversionista con parámetros distintos al resto del pueblo.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:25

Comentario general

47.24-26 Conforme al Pacto de la fe, desde el tiempo de Abraham e incluyendo el Nuevo Pacto, el hombre debe regresar a Dios el diez por ciento de todas sus ganancias; sin embargo, existe otro nivel de abundancia correspondiente al vivir del reino de Dios, el cual consiste en quintar tus ganancias y conservar para ti cuatro quintos; es decir, regresar el veinte por ciento al reino y sembrar en tu tierra los otros cuatro tantos correspondientes al ochenta por ciento. Esta es la ley del reino. El principio de José engrandece al reino de Dios, pues hacer el mínimo necesario de la fidelidad, el diez por ciento; o bien, hacer mejor con el el porcentaje del engrandecimiento del reino, el doble. Este es el inversionista del reino de los cielos, cuya recompensa no pertenece necesariamente a esta vida. Dios conservará herencia al inversionista con parámetros distintos al resto del pueblo.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:26

Comentario general

47.24-26 Conforme al Pacto de la fe, desde el tiempo de Abraham e incluyendo el Nuevo Pacto, el hombre debe regresar a Dios el diez por ciento de todas sus ganancias; sin embargo, existe otro nivel de abundancia correspondiente al vivir del reino de Dios, el cual consiste en quintar tus ganancias y conservar para ti cuatro quintos; es decir, regresar el veinte por ciento al reino y sembrar en tu tierra los otros cuatro tantos correspondientes al ochenta por ciento. Esta es la ley del reino. El principio de José engrandece al reino de Dios, pues hacer el mínimo necesario de la fidelidad, el diez por ciento; o bien, hacer mejor con el el porcentaje del engrandecimiento del reino, el doble. Este es el inversionista del reino de los cielos, cuya recompensa no pertenece necesariamente a esta vida. Dios conservará herencia al inversionista con parámetros distintos al resto del pueblo.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:27

Comentario general

47.27 Cuando estás donde debes estar produces lo que debes producir. Israel y su familia siguieron el sueño de Dios indicado en los sueños de José, como resultado de esto se hallaban en la mejor tierra de Egipto. Pero no estuvieron ahí con mala conciencia, a pesar de ser Egipto, tomaron posesión de la tierra y se aumentaron multiplicándose en gran manera. Si tu vida tiene resta, estás desubicado. Si tiene división, estás en enemistad. Si tiene suma, eres insuficiente. Lo tuyo es la multiplicación y ésta en gran manera. Multiplicación de discípulos o hijos espirituales primeramente y luego, multiplicación en todas las áreas de tu vida. No te acostumbres a la infertilidad ni consideres normal los grupos pequeños ni la escasez, si estás donde debes estar con la actitud y fe que debes tener, procura la abundancia, el crecimiento, la prosperidad. El pueblo de Dios ha sido llamado a las multitudes.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:28

Comentario general

47.28 La última parte de la vida de Jacob fue en Egipto, solo diez y siete años. Su vida no llegó a la medida de sus padres ni terminó en la gloria de los mismos. Con todo, Jacob cumplió el propósito de Dios para él, pues produjo a José que es la consolidación y clímax de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob; además de sus hermanos y familias, es decir, el pueblo de Dios. De manera personal alcanzó menos, pero respecto al propósito de Dios logró mucho más que sus antecesores. Jacob terminó la era patriarcal y dejó las bases para el surgimiento de la nación de Israel. Por eso la nación no se llama Abraham ni Isaac, sino Israel.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:29

Comentario general

47:29 Como Abraham, Jacob siguió la costumbre patriarcal del traslado de paternidad (Gen. 24) correspondiente a poner la mano en los genitales y hacer un juramento solemne; por eso dice en Éxodo 1:5 todas las personas que salieron del muslo de Jacob (traducción literal). Jacob solicitó a José se hiciera cargo del liderazgo de la familia remplazando su autoridad patriarcal. Junto con ello, solicitó se le enterrase en Canaán y no en Egipto. Sería llevado al sepulcro de sus padres, declarando con ello el cumplimiento de la promesa divina de darles esa tierra. Esto significa que nunca perderían el llamado hacia la tierra prometida y regresarían. Hacer misericordia y verdad con Jacob significaba que José pondría equilibrio en su autoridad delegada por un lado llevándolo a Canaán (misericordia) y por otro, lidereando a la familia (verdad). Todo cristiano debe saber pasar su autoridad al finalizar su vida, no necesariamente con un acto profético como el de los patriarcas, pero sí comisionando a uno de sus hijos el cuidado de sus hermanos, así como la honra a su memoria. De la misma manera, todo creyente debe procurar su propio Canaán y no ser sepultado en Egipto; es decir, que se cumplan las promesas de Dios para su vida, aun si esto fuese después de muerto.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:30

Comentario general

47:30 El viejo patriarca conservó la fe en la Palabra de Dios y el reino de Israel recordando sus promesas y pidiendo a José le enterrase en el mismo sepulcro donde se hallaban sus padres Abraham e Isaac (a los pies de Hebrón). Esto es muy significativo, pues da permanencia al hombre de Dios más allá de su muerte. Como cristiano, tus obras deben sobrevivirte, lo mismo que tu fe. Se le llama dormir con los padres a la muerte porque no había más revelación en tiempos patriarcales ni del Antiguo Testamento; sin embargo, en muchas otras partes de la Biblia vemos que los muertos en Cristo no están dormidos, sino conscientes delante de Dios (por ejemplo Ap. 6:9; Fil. 1:23; 2 Cor. 5:8). José dijo a su padre Jacob que haría así como le dijo; esta es una semilla de testamento, el compromiso de los sobrevivientes de honrar el deseo que sus padres expresaron antes de morir. Es también un ejemplo de honra y una ilustración de los Testamentos Antiguo y Nuevo.

— Roberto Tinoco

Génesis 47:31

Comentario general

47:31 Como una figura simbólica del pacto de Dios y su testamento, el Padre Celestial descansa en el Pacto de su Hijo Jesucristo.

— Roberto Tinoco

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