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Génesis 48

Jacob bendice a Manasés y a Efraín

1Sucedió después de estas cosas que dijeron a José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín.🗨 2Y se le hizo saber a Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene a ti. Entonces se esforzó Israel, y se sentó sobre la cama,🗨 3y dijo a José: El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo,🗨 4y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua.🗨 5Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos.🗨 6Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades.🗨 7Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Raquel en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo a Efrata; y la sepulté allí en el camino de Efrata, que es Belén.🗨 8Y vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos?🗨 9Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos ahora a mí, y los bendeciré.🗨 10Y los ojos de Israel estaban tan agravados por la vejez, que no podía ver. Les hizo, pues, acercarse a él, y él les besó y les abrazó.🗨 11Y dijo Israel a José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también a tu descendencia.🗨 12Entonces José los sacó de entre sus rodillas, y se inclinó a tierra.🗨 13Y los tomó José a ambos, Efraín a su derecha, a la izquierda de Israel, y Manasés a su izquierda, a la derecha de Israel; y los acercó a él.🗨 14Entonces Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito.🗨 15Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día,🗨 16el Angel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra.🗨 17Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.🗨 18Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.🗨 19Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones.🗨 20Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraín y como a Manasés. Y puso a Efraín antes de Manasés.🗨 21Y dijo Israel a José: He aquí yo muero; pero Dios estará con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres.🗨 22Y yo te he dado a ti una parte más que a tus hermanos, la cual tomé yo de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Génesis 48: RV60

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Génesis 48:1

Comentario general

48.1 La edad alcanzó al patriarca Jacob, por lo que enfermó. Cuando su hijo José supo que estaba enfermo, comprendió también que estaba a punto de dar la bendición patriarcal; es decir, poner las manos sobre sus hijos y declarar sobre ellos proféticamente la Palabra de Dios. Por tanto, tomó a sus dos hijos y fue al encuentro de su padre Jacob para que también les bendijera, pues siendo nietos, frecuentemente no se oraba sobre ellos, sino sólo sobre hijos. Procura la bendición de tus padres y aun la de tus abuelos; y también, recuerda bendecir a tus hijos y también a tus nietos. Dios ve esto como un pacto mediante el cual hará bien a tu familia.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:2

Comentario general

48.2 Tanto su edad como su enfermedad estaban avanzados y lo habían debilitado. Jacob tuvo que hacer un esfuerzo para sentarse en su cama y poder recibir a su hijo. La fuerza del cuerpo es frágil y escapa con facilidad; por lo que los años en este mundo incluyen esfuerzo y fatiga. Evidentemente no fuimos hechos para morar por siempre en este cuerpo presente de carne; es una casa temporal y un vehículo que será remplazado en breve por la resurrección de los muertos, esperanza sumamente anunciada en el Nuevo Testamento. Mientras tanto, intentemos que el cuerpo no sea una cárcel, aunque lo es, sino un instrumento para expresar al Señor, como de hecho es. No te rindas ante los achaques del cuerpo, fórzalo a servir y ser útil al reino de Dios y al prójimo. Úsalo sabiamente para que esté en mejores condiciones de servicio; después de todo, te fue prestado y darás a Dios cuenta de él.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:3

Comentario general

48.3 Jacob conoció a Dios como el Dios Omnipotente y haberlo conocido le bendijo. Sabía que Dios no tiene límites y que a pesar de las circunstancias y de lo que observen los ojos de carne, Dios prevalece y está por encima de todas estas cosas. Por grave que parezca una circunstancia, Dios es Omnipotente. Nada le impide bendecir y quien le conoce será bendito. ¿Cómo conoces a Dios? ¿Quién es para ti? No te pregunté por tu credo, sino por tu experiencia con Dios. Tus preocupaciones y afanes; así como la ausencia de preocupaciones y afanes en tu vida me dicen qué conoces de Dios y cuán relacionado estás con Él. Jacob había conocido al Dios Omnipotente cuando estaba en Canaán y ahora estaba en Egipto; pero siendo Dios Omnipotente, su bendición no tenía límites territoriales. ¿Tienes algún punto de referencia geográfico de tu experiencia con Dios? ¿Rebasa tu territorio la bendición divina o dependes de personas y lugares?

— Roberto Tinoco

Génesis 48:4

Comentario general

48.4 Jacob podía decir claramente lo que Dios le había dicho; tu tienes ventaja en esto, pues tienes las sagradas Escrituras; de manera que es de esperarse que sea más fácil para ti poder decir lo que Dios ha hablado a tu vida en Cristo. Dios hace crecer, si te bendice, crecerás y te multiplicarás en las distintas áreas que implica tu vida. Estar bajo la bendición de Dios y vivir de mal en peor no es congruente; aunque enfrentes malos momentos, es de esperarse que en Dios la tendencia y lo sobresaliente sea el crecimiento y la multiplicación. Resta y división no son para ti; así que no te conformes al mal y procura la prosperidad. Dios llamó a Israel a ser estirpe de naciones y a la nación salida de Jacob le corresponde Canaán, hoy tan debatido ese territorio en el mundo. Pero independientemente de los argumentos de las naciones del mundo, la tierra de Israel, que hoy ocupa como nación, es la tierra de Israel dada legítimamente por Dios. Es su heredad perpetua, ¡ni siquiera pueden venderla!

— Roberto Tinoco

Génesis 48:5

Comentario general

48.5 El reclamo de Jacob de los hijos de José corresponde a la Palabra de Dios que habrá de hacer de la tribu de José dos tribus dándoles doble porción de herencia como si José fuese el primogénito. En lugar de una sola tribu y una sola parte en el territorio de Israel José serían dos tribus y dos porciones. En las diez y seis listas de las tribus de Israel que aparecen en la Biblia, José es mencionado únicamente tres veces, en contraste con todas las demás ocasiones que se dice Efraín y Manasés. En cuanto a territorio, Manasés ocupó la extensión de terreno más grande de todas las tribus, de hecho, estaba a ambos lados del río Jordán; y la tribu de Efraín fue tan preponderante, que frecuentemente se referían a todo el reino del norte, cuando se separaron, como el reino de Efraín. Además, éstas dos tribus que salieron de José tuvieron más habitantes que cualquier otra tribu en el pueblo de Israel. La bendición de Jacob a los hijos de José remplaza la primogenitura de Rubén (y hasta su otro hijo Simeón), esto debido a que Rubén durmió con la concubina de su padre llamada Bilha (Gen. 35:22, algunos opinan que únicamente sacó su cama de la tienda) Posiblemente tal cosa sucedió por parte de Rubén como una manera de asegurarse que Bilha no fuera la sucesora de esposa favorita de Jacob habiendo muerto Raquel y tratando de darle el lugar a su madre Lea. Y posiblemente por parte de Bilha, la concubina, ante el menosprecio de Jacob buscaba pasar directamente al heredero principal, el primogénito Rubén.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:6

Comentario general

48.6 Parece ser que José tuvo más hijos, de los cuales no se nos dice nada debido a que el interés de la revelación bíblica en este punto es la formación de las tribus de Israel. Lo sabemos porque Jacob declara explícitamente que los primeros hijos de José, Manasés y Efraín serian tomados como suyos y que los que José engendró después serían de José. Es una aseveración, un hecho. ¿Cómo se llamaban los tales? Si no quieres ser un anónimo en las crónicas del reino de Dios, vive como hijo primogénto haciéndote responsable de tus hermanos. Manasés y Efraín serían llamados hermanos como el resto de los hermanos de José.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:7

Comentario general

48.7 Jacob pensaba que la historia se trataba de él; siempre había sido así y probablemente sea un mal patriarcal. Habla en primera persona y se refiere a su mujer simplemente como se me murió. Raquel es quién pierde la vida, pero Jacob habla del evento como algo que le sucedió a él. Incluso que tuvo que sepultarla en ese camino. Demasiado tiempo había llorado, que estaba ensimismado. ¡Hasta Belén, la Casa del pan, ¡es casa de lágrimas para el patriarca Jacob! Si hablamos así tenemos por diagnóstico un ego herido. Pero la historia no se trata de ti ni de mí, sino de Dios. Tú y yo somos extras en su película, Él es el cineasta, productor, guionista, realizador y protagonista. Somos bienaventurados, si podemos ser espectadores.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:8

Comentario general

48.8 Jacob no había visto jamás a sus nietos nacidos de José, aunque es probable que sí pudiera verlos al llegar a Egipto y ahora no los recordase; también podría ser que la mala vista a causa de la edad no le permitía claridad o simplemente quería que José hiciera alguna declaración profética sobre ellos antes de bendecirlos. Todo jefe de familia debe ser capaz de ver a sus descendientes más allá de los ojos de la carne y en consecuencia bendecirlos. Hablarás lo que veas, por tanto, mira bien. Mira la siguiente nota.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:9

Comentario general

48.9-10 Hay ojos más profundos que los ojos de carne. Jacob no podía ver a sus hijos a causa de la vejez, pero pudo mirar a sus nietos a causa de la fe. Son los ojos del espíritu, aquellos que te hacen enderezarte en la cama cuando tus huesos ya no responden para bendecir a tu descendencia. Son los ojos del espíritu, aquellos que te hacen besar y abrazar tu simiente antes de dejar la tierra de los mortales. Jacob supo que le quedaba poco tiempo y la vida se le escapaba; ¿qué haces cuando ya no puedes hacer casi nada más? Lo que hizo Jacob, bendecir. La ironía es haber esperado hasta que las canas pintan para comenzar a profetizar pudiendo hacerlo en todo tiempo. No digo que fuera el caso de Jacob, pero estuvo cerca. No tiene que ser en la cama antes de morir, bendice hoy a tus hijos. ¿Y qué si aún no los has tenido? ¿No estaban los hijos de Abraham en sus lomos antes de haber nacido? Bendice ya, ahora mismo, en este instante. Bendice a tu descendencia aun antes de que sean formados y bendícela antes de que algo les deforme la vida. Demasiadas personas ensimismadas están muy ocupadas afanándose terrenalmente; pero la Palabra nos presenta en Jacob, la necesidad de sacar a hijos y nietos de entre las rodillas para inclinarnos a Dios, adorarle y tomar así la gracia necesaria para bendecirles. ¡Hoy, adoremos a Dios y pongamos promesas y palabras proféticas en el futuro de nuestros vástagos!

— Roberto Tinoco

Génesis 48:10

Comentario general

48.9-10 Hay ojos más profundos que los ojos de carne. Jacob no podía ver a sus hijos a causa de la vejez, pero pudo mirar a sus nietos a causa de la fe. Son los ojos del espíritu, aquellos que te hacen enderezarte en la cama cuando tus huesos ya no responden para bendecir a tu descendencia. Son los ojos del espíritu, aquellos que te hacen besar y abrazar tu simiente antes de dejar la tierra de los mortales. Jacob supo que le quedaba poco tiempo y la vida se le escapaba; ¿qué haces cuando ya no puedes hacer casi nada más? Lo que hizo Jacob, bendecir. La ironía es haber esperado hasta que las canas pintan para comenzar a profetizar pudiendo hacerlo en todo tiempo. No digo que fuera el caso de Jacob, pero estuvo cerca. No tiene que ser en la cama antes de morir, bendice hoy a tus hijos. ¿Y qué si aún no los has tenido? ¿No estaban los hijos de Abraham en sus lomos antes de haber nacido? Bendice ya, ahora mismo, en este instante. Bendice a tu descendencia aun antes de que sean formados y bendícela antes de que algo les deforme la vida. Demasiadas personas ensimismadas están muy ocupadas afanándose terrenalmente; pero la Palabra nos presenta en Jacob, la necesidad de sacar a hijos y nietos de entre las rodillas para inclinarnos a Dios, adorarle y tomar así la gracia necesaria para bendecirles. ¡Hoy, adoremos a Dios y pongamos promesas y palabras proféticas en el futuro de nuestros vástagos!

— Roberto Tinoco

Génesis 48:11

Comentario general

48:11 Jacob se había rendido años antes. Sepultó su voluntad junto con el recuerdo de su hijo cuando lo supuso muerto. Pero también se recuperó cuando lo supo vivo. Es una figura de la vida de resurrección, la vida cristiana verdadera; la cual, produce descendencia hasta cuando la suponen muerta. No te rindas por una mala experiencia; volverás a vivir. Tu esperanza se levantará y los frutos de tu fe se realizarán finalmente. Levántate, si estás vivo es porque Dios aún no ha terminado contigo. No solo volverás a ver el rostro de una promesa cumplida, sino los resultados posteriores de la misma. Todavía hay mucho por venir a tu favor.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:12

Comentario general

48.12 Los hijos de José no eran tan pequeños como para estar entre sus piernas; pero se usa esta manera de hablar indicando que son simiente de José. Su padre los puso al lado de él quitándolos de enfrente para postrarse ante Jacob en señal de honra. ¿Cada cuando ves a un hijo hincarse hasta tierra delante de su padre? La honra de este acto es la preparación de la bendición y palabra profética que el anciano está por declarar. Todos quieren la bendición, pero, ¿cuántos se inclinarán honrando a la autoridad por ella? La mayoría reclama recibir con orgullo, como si fuese su derecho; y por eso mismo es que no lo reciben. José conocía el principio de autoridad, sabía que había recompensa detrás de la honra y actuó en consecuencia. Honra la autoridad y recibirás alabanza de ella.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:13

Comentario general

48.13 Acostumbrado a cumplir protocolos y a realizar todas las cosas en el orden indicado, José puso a sus hijos en la posición correcta delante de su padre, según el orden cronológico de su nacimiento. Es decir, el primogénito Manasés a la derecha de Jacob, para que la mano derecha, la diestra que se usaba para dar la bendición de la primogenitura y con ella los privilegios de simiente y doble porción, fuese dada al primero. Mira la nota siguiente, no siempre el orden del hombre corresponde al orden de Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:14

Comentario general

48:14 El viejo estaba por cumplir sus días, pero no pasaría a la eternidad sin bendecir a sus nietos. La bendición patriarcal o paterna es como un juramento ante Dios que desata su bondad. Así que Jacob mandó traer a sus nietos y puso las manos sobre ellos. Sin embargo, su mano derecha la posó sobre el segundo hijo y la mano izquierda sobre el primogénito, de esta forma cruzó las manos. La costumbre era la mano derecha sobre el primer hijo y la izquierda sobre el segundo, pero al cruzar las manos estaba invirtiendo el orden de legado de sus nietos dándole al segundo la primera posición y con ello la doble porción de la herencia. ¿Por qué hizo Jacob esto? ¿Acaso era un reflejo de su propia experiencia, es decir, de cómo él fue hecho primogénito en lugar de su hermano mayor Esaú? No, la respuesta es mucho más que eso. Jacob estaba siendo movido por Dios a profetizar. Nos muestra cómo y por qué Dios cruza las manos frecuentemente. Primero, Dios cruza las manos para enseñarnos que, aunque es bueno olvidar (Manasés); es aun mejor ser fructífero (Efraín). Debes olvidar, pero aun más, debes ser productivo en la adversidad. Quizá alguno diga: “pastor, usted no comprende mi situación. En mi caso es imposible dar fruto”. No, el que no entiende eres tú, no tendrás la bendición mayor, la bendición de manos cruzadas hasta que aprendas a dar fruto en la aflicción. Si Jesús pudo ser fructífero en la maldición, tú también puedes ser fructífero en tu situación. Mira su bendición: En la cruz repartió sus bienes (ropas). En la cruz perdonó a sus enemigos. En la cruz dio el reino a un ladrón. En la cruz pensó en su familia. En la cruz consumó la obra de la redención. Segundo, Dios cruzó las manos, fue la cruz la que nos hizo parte de la asamblea de primogénitos en donde recibimos la doble porción de la herencia. No fuimos diseñados para vivir con lo necesario, sino para vivir en abundancia. Teníamos una deuda eterna imposible de pagar y Dios cruzó las manos en el Calvario, no solo para saldarla, sino para plasmar nuestro nombre en el testamento de sus riquezas. Tercero, Dios ha cruzado las manos por nosotros. No lo merecemos ni lo esperábamos, de hecho, somos dignos del peor castigo; pero Dios cruzó las manos dándonos lugar en la lista de sus héroes e hijos favoritos. Esto es pura gracia. La Biblia está llena de ejemplos, Isaac por Ismael; Jacob por Esaú; los levitas por los primogénitos de Israel; y tú en el lugar de Jesucristo. Te dio su lugar sólo por amor. Te merecías otro destino y Dios cruzó las manos cambiando tu eternidad. Carecías de esperanza y Dios cruzó las manos haciéndote el objeto de sus atenciones. ¡Es extraordinario! ¡Ser cristiano es la más asombrosa experiencia de todas!

— Roberto Tinoco

Génesis 48:15

Comentario general

48.15 La bendición patriarcal era una acción principal en los primeros hombres de Dios por lo que debe convertirse también en una práctica prioritaria de los últimos hombres de Dios. Bendice a tus hijos, hila palabras profetizando su bien, forjando un destino en Dios para ellos. Puedes suponer que tus palabras carecen de poder y no hacerlo, nada ganarás con ello. Pero tu sabes que tus palabras tienen poder, de otro modo no hablarías a tus hijos consejo y dirección. O puedes imitar la fe de los patriarcas y dirigir tus generaciones en la gracia de Dios a un futuro glorioso. Las palabras de Jacob no surgieron a capricho propio; primero invocó a Dios. Sus padres anduvieron en su Presencia, es el Dios de su familia, cercano, presente. Y él mismo fue sustentado toda la vida por Dios, como nosotros. Es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, esto es, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:16

Comentario general

48.16 Es posible que Jacob no esté hablando de un ángel común, sino de Dios. Incluso la versión Reina Valera escribe Ángel con mayúscula. El patriarca lo conoció así entre otras veces, cuando luchó con Él y lo miró en Peniel. También lo vio protegiendo sus campamentos cuando regresaba a Canaán después de sus muchos años con Labán. Dios nos libra de todo mal, esa es la clase de relación que podemos tener. No solo de algún mal, sino de todo mal. Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó a orar para esto mismo diciendo: líbranos del mal. Y el mismo que liberta de todo mal, es también el Dios que bendice con todo bien. En este caso, Jacob invocaba la bendición divina sobre sus hijos y tu puedes hacer lo mismo con los tuyos. No vivas únicamente para ti, ve más allá. Perpetúa tu nombre en tu descendencia; esto significa hacer un linaje familiar. Desarrolla un plan de vida con tu vida, con tus hijos y con tus nietos. Marca un propósito familiar, una causa y razón de ser familia conforme a los intereses del reino de Dios. Más allá de la sangre que les une, la vida celestial que les envía. No te conformes con una familia pequeña; multiplícate. Cuando la familia no tiene la causa de Cristo, no tiene sentido su crecimiento; pero por causa del reino de Dios, debemos multiplicarnos. Cada hijo y cada nieto debe ser un enviado y entre todos ejercer influencia en la tierra a favor del evangelio.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:17

Comentario general

48.17 Por un momento José consideró a su anciano padre decrépito o senil; ignorando que era un patriarca usado por Dios, supuso que se estaba equivocando al colocar sus manos invertidas, derecha sobre el segundo e izquierda sobre el primogénito. José se disgustó y asió las manos de su padre intentando cambiarlas de posición, esto fue temerario e irrespetuoso. Esta es una tentación común de la generación joven: menospreciar a la generación anterior suponiéndola pasada de época o inferior. No desdeñes a tus padres, la deshonra atenta contra la autoridad divina que ellos representan.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:18

Comentario general

48:18 A pesar de la sabiduría y revelación de José, no comprendió que Dios estaba detrás de su padre. Su amor paternal le cegaba el entendimiento espiritual, cosa común de los creyentes que son padres. Con frecuencia, el juicio espiritual se nubla cuando se involucra a los seres queridos. Esto nos enseña que la carne menosprecia la elección divina y no comprende la visión del cielo.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:19

Comentario general

48:19 Quizá Jacob pensaba que en la senilidad de su padre, estaba proyectando su propia experiencia con Esaú al dar la primogenitura al segundo de sus hijos en lugar del primero; pero en realidad, Jacob estaba siendo guiado por el Espíritu Santo. Este no era un momento de la carne, sino del Espíritu Santo hablando a través del patriarca. Por ello Jacob se resistió amablemente a cambiar las manos que había cruzado y añadió más palabra profética declarando el destino que tendrían los hijos de José. ¿Qué hacer cuando tus hijos no te comprenden? Profetizar aun más sobre la grandeza de Dios en ellos y a través de ellos. Efraín llegó a ser mucho más grande que Manasés porque “doblemente fructífero” siempre será mejor que “olvidar el dolor”. ¿Eres Efraín o eres manasés? El primero es proactivo, el segundo defensivo. Siendo propositivo no solo produces una tribu, sino multitud de naciones.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:20

Comentario general

48:20 Jacob puso a Efraín y Manasés como puntos de referencia de la bendición de Dios. Cuando el pueblo de Israel bendijera a alguno diría qué Dios los hiciera tan prósperos como Efraín y Manasés. Que tu nombre sea usado como sinónimo de prosperidad es espectacular, una enorme bendición. Más allá de recibir bien de parte de Dios, procura que Dios te transforme en la figura y ejemplo del bien. Ser el estereotipo del bien de Dios es un nuevo nivel de abundancia; nivel no sólo respecto del mundo, sino del mismo Israel, el pueblo de Dios. Incluso de entre los dos hijos de Jacob, uno recibió aun mas, Efraín, quien fue puesto como primogénito en lugar de su hermano (mira la nota anterior). Hemos sido puestos en este mundo para mostrar la gloria de Dios y manifestar su Presencia y su reino. Por tanto, somos ejemplos del vivir cristiano y la muestra de que la fe de Cristo funciona. No debemos vivir por debajo de la bendición de Dios, sino como una ilustración viviente del bien y de la bondad divinas. Que pueda decirse de nosotros al desear el bien para otros: “qué Dios te haga tan bendecido, justo y feliz como él”.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:21

Comentario general

48:21 La fe en Dios debe ir más allá de nuestra vida. Jacob sabía que el plan de Dios rebasaba su persona; quizá este sea el factor predominante en la mentalidad patriarcal: “Dios llevará a mis descendientes al cumplimiento de su plan, más allá de mi vida”. Esto es tener la visión del proyecto divino. Si la obra de Dios acaba contigo, no era la obra de Dios. Dios es multigeneracional y lo que inició en Adán no ha terminado todavía. Y si Dios puede ir más allá de nosotros, ¿habríamos de rendirnos cuando seguimos vivos? No. Egipto era temporal, de manera que ni sus restos mortales debían permanecer ahí. Así piensa un hombre de Dios. No le des al mundo ni tus huesos. Planea para que tanto tu vida como tu muerte sean del Señor y lo que eres como lo que te sobreviva lo glorifiquen a Él.

— Roberto Tinoco

Génesis 48:22

Comentario general

48:22 El viejo patriarca tomó por la fuerza una parte de la tierra prometida, la cual dio por herencia aJ José como una distinción especial, es un trato de primogénito. Esto significa que Jacob no solo esperó; sino que también fue el primer conquistador de la tierra prometida. Sabía que Dios les entregaría dicha tierra, pero también tomó parte de ella en su vida. Confía en Dios y sus promesas, pero también arrebátalas por la fe. ¿Estás conquistando promesas? Lo que reciban tus descendientes, tanto naturales como espirituales, depende en buena medida del arrojo que tengas para poseer lo que te ha sido prometido por Dios.

— Roberto Tinoco

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