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Proverbios 30
Los dichos de Agur
1Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal.🗨📝 2Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, Ni tengo entendimiento de hombre.🗨📝 3Yo ni aprendí sabiduría, Ni conozco la ciencia del Santo.🗨📝 4¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?🗨📝 5Toda palabra de Dios es limpia; El es escudo a los que en él esperan.🗨📝 6No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, Y seas hallado mentiroso.🗨📝 7Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera:🗨📝 8Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario;🗨📝 9No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.🗨📝 10No acuses al siervo ante su señor, No sea que te maldiga, y lleves el castigo.🗨📝 11Hay generación que maldice a su padre Y a su madre no bendice.🗨📝 12Hay generación limpia en su propia opinión, Si bien no se ha limpiado de su inmundicia.🗨📝 13Hay generación cuyos ojos son altivos Y cuyos párpados están levantados en alto.🗨📝 14Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, Para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres.🗨📝 15La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: ¡Dame! ¡dame! Tres cosas hay que nunca se sacian; Aun la cuarta nunca dice: ¡Basta!🗨📝 16El Seol, la matriz estéril, La tierra que no se sacia de aguas, Y el fuego que jamás dice: ¡Basta!🗨📝 17El ojo que escarnece a su padre Y menosprecia la enseñanza de la madre, Los cuervos de la cañada lo saquen, Y lo devoren los hijos del águila.🗨📝 18Tres cosas me son ocultas; Aun tampoco sé la cuarta:🗨📝 19El rastro del águila en el aire; El rastro de la culebra sobre la peña; El rastro de la nave en medio del mar; Y el rastro del hombre en la doncella.🗨📝 20El proceder de la mujer adúltera es así: Come, y limpia su boca Y dice: No he hecho maldad.🗨📝 21Por tres cosas se alborota la tierra, Y la cuarta ella no puede sufrir:🗨📝 22Por el siervo cuando reina; Por el necio cuando se sacia de pan;🗨📝 23Por la mujer odiada cuando se casa; Y por la sierva cuando hereda a su señora.🗨📝 24Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, Y las mismas son más sabias que los sabios:🗨📝 25Las hormigas, pueblo no fuerte, Y en el verano preparan su comida;🗨📝 26Los conejos, pueblo nada esforzado, Y ponen su casa en la piedra;🗨📝 27Las langostas, que no tienen rey, Y salen todas por cuadrillas;🗨📝 28La araña que atrapas con la mano, Y está en palacios de rey.🗨📝 29Tres cosas hay de hermoso andar, Y la cuarta pasea muy bien:🗨📝 30El león, fuerte entre todos los animales, Que no vuelve atrás por nada;🗨📝 31El ceñido de lomos; asimismo el macho cabrío; Y el rey, a quien nadie resiste.🗨📝 32Si neciamente has procurado enaltecerte, O si has pensado hacer mal, Pon el dedo sobre tu boca.🗨📝 33Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, Y el que recio se suena las narices sacará sangre; Y el que provoca la ira causará contienda.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Proverbios 30: RV60
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Proverbios 30:1
30.1 No se sabe mucho de Agur, podemos suponer que era un maestro que tenía por discípulos a Itiel y a Ucal. O su estilo de enseñanza es mediante la ironía: mostrando ignorancia para que hallemos la sabiduría escondida razonando lo contrario a lo que él dice o simplemente Agur no presenta sabiduría en sus palabras para que las sigamos, por el contrario, presenta falta de sabiduría para ejemplificar a donde puede llevarnos: vida mediocre.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:2
30.2 Agur se considera a sí mismo con un entendimiento inferior a los demás hombres, no dice esto por humildad; sino que es probable que esté enseñando mediante la ironía, es decir, que busquemos lo contrario a sus palabras como la verdadera sabiduría (mira la nota anterior) o bien, dice lo simple y básico para que vayamos más allá. Se llama a sí mismo rudo o barbaro, ignorante sin buenas razones. Cuando leas sus palabras a continuación, ten esto en mente para que vayas más allá de la aparente simpleza.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:3
30.3 Se denomina a sí mismo sin sabiduría, uno que no aprendió correctamente; además de que carece de la revelación de Dios, es decir, lo que habla es mucho más simple que aquello que Dios enseña. Dice esto porque desea provocarnos a buscar la sabiduría en el razonamiento inverso a sus palabras.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:4
30.4 Las preguntas de Agur resaltan la grandeza de Dios, a la vez que refuerzan el hecho de carecer de sabiduría y ser muy limitado en la revelación de Dios (mira las notas a los versículos anteriores de este mismo capítulo). ¿Quién subió al cielo y descendió? Solo Cristo puede ser nombrado ante esta pregunta. ¿Cómo lo sabía Agur? Evidentemente sí tenía revelación, pero la está usando en sentido inverso o de forma simple, más adelante hablará en algunas ocasiones como necio necedades, para que seamos sabios buscando sabiduría; y en otras de forma simple para que no nos conformemos con lo mínimo. Cada una de sus preguntas en este versículo tiene el propósito de exaltar a Dios como Creador de todas las cosas y a su Hijo juntamente con Él. Podemos suponer que el proverbista filosofa sobre la creación con lo que ya se conocía al respecto; pero, ¿cómo supo Agur acerca del Hijo de Dios? Sí tenía la ciencia del Santo, lo que demuestra que la pista para entender sus palabras posteriores es la ironía.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:5
30.5 Además, para asegurarse de que no tomemos sus palabras posteriores en forma literal, Agur deja en claro que las palabras de Dios son limpias, que esperar en Él es algo confiable (pues más adelante se expresará de un modo que parecerá que Dios juega con el hombre o lo trata mal). Toda Palabra de Dios es limpia; algunos procuran separar entre unas y otras palabras de las Sagradas Escrituras, tomando como de Dios únicamente aquellas que corresponden a sus deseos y razón, pero rechazando a su arbitrio las demás. Tal cosa priva del escudo de Dios. Si deseas que Dios sea tu escudo, confía en todas sus palabras.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:6
30.6 Añadir a las palabras de Dios tiene una doble consecuencia: ser reprendido por Dios y ser hallado mentiroso o expuesto como un mentiroso. El hombre que habla de sí mismo, aparte de la Palabra de Dios, no tardará mucho en perder credibilidad y ser avergonzado. De manera que siepre que leas la Biblia, debes considerar que Dios es limpio y todo lo que hace y habla es igualmente limpio. No vayas a interpretar nada pensando mal acerca de Dios. Agur habla de esto antes de expresar una enseñanza en sentido irónico que debe ser interpretado a la inversa de forma simple; es decir, hallar la sabiduría en el significado contrario a lo que dice (mira las notas a los versículos anteriores) o buscando más allá.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:7
30.7 ¿El hombre puede demandar cosas a Dios? No. La traducción más correcta es pedir, solicitar. Agur tiene sólo dos peticiones a Dios que ruega le sean concedidas antes de morir. Parece muy poco lo solicitado para un hombre de Dios; pero en realidad, va a expresar en qué consiste la vida mediocre sin influencia por parte de uno que llamándose creyente desconoce la ciencia de Dios o lo que Él desea (es ironía).
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:8
30.8 La primera petición de un hombre sin mucha revelación y cuya vida no supera la mediocridad es que que habla la verdad y aquellas cosas que valgan la pena. La segunda, sobrevivir sin prosperidad económica. Parece loable su petición, pero pudiera ser un Lázaro leproso a la puerta de un rico que salva su alma, pero que no salva a nadie más (Luc. 16:19-31). La sabiduría detrás de estas palabras se encuentra precisamente en el sentido inverso de las mismas (mira las notas anteriores): no solo hablar bien, sino producir discípulos con la Palabra de Dios; y no solo tener lo necesario, sino mucho más para bendecir a muchos.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:9
30.9 ¿Qué clase de hombre es aquel que condiciona su fidelidad a Dios a cuanto recibe de Él? Un verdadero cristiano ama a Dios, ya sea rico o ya sea pobre. Mira las notas 30:1-8. El creyente debe poderlo todo en Cristo Jesús, ya sea tener abundancia como tener escasez (Fil. 4:12-13). De manera que Agur está enseñando mediante la ironía: no escojas la mediocridad y logra lo más posible; sin embargo, glorifica a Dios tanto en la riqueza como en la pobreza. Habiendo establecido este principio, lo siguiente que va a decir sigue siendo como revelación natural, básico, como sin revelación de Dios, aunque conforme a la verdad.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:10
30.10 En tiempos bíblicos era común la esclavitud y la servidumbre; dichos esclavos carecían de derechos; sin embargo, calumniar (traducción literal) a un siervo ante su señor o amo, podría provocar la ira del amo (hebreo adon) si éste le tenía en buena estima. Lo cual redundaría en que las cosas se volvieran contra el calumniador. Mirando con los ojos del espíritu hay un solo Adonay, Dios y todos los demás somos siervos o esclavos. Calumniar a otro puede provocar el enojo de Adonay, una maldición a nosotros mismos. No hables mal de nadie, siempre estás delante de Dios y siempre es posible que se revierta contra ti lo que has dicho. La calumnia y la difamación, con verdades o no, son vistas como homicidio por el Señor (Lev. 19:16).
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:11
30.11 Generación a generación se ve el mismo fenómeno: los jóvenes son tentados a menospreciar a sus padres mirándose a sí mismos como superiores. Cuando esto sucede, no se bendice al padre y se maldice a la madre; es decir, no se habla bien de ellos, sino mal. Esto acorta la vida, pues dice la Biblia: El que maldice á su padre ó á su madre, Su lámpara será apagada en oscuridad tenebrosa (Pr. 20:20). En el reino de los cielos es semejante, la generación que va llegando debe conservar la honra de la generación que va saliendo y ser agradecido con los padres espirituales; sin ellos, no sería posible nuestra existencia y participación. Y así como acorta la vida en lo natural deshonrar a los padres; así el ministerio es acortado en tiempo y en unción al no honrar a padres espirituales. En lugar de revelación, hay oscuridad. Por haber dejado la corrección se levanta una generación de rebeldes que sólo acarrean condenación sobre sí mismos.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:12
30.12 La generación que no honra a sus padres, tanto naturales como espirituales, es una generación que se ve bien a si misma, considerándose limpia y en esto se incluye, más capaz que sus antecesores. Pero a pesar de su propia opinión, no se ha limpiado de su inmundicia; es decir, la deshonra priva de los beneficios justificatorios de la sangre de Cristo. Como el que no perdona, tampoco es perdonado; así, el que deshonra, será avergonzado. Están en sus pecados; como dice la versión de Lenguaje Actual: hay quienes se creen perfectos, pero están llenos de pecado. Esto ocasiona la deshonra: mala conducta.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:13
30.13 Ojos altivos son la actitud soberbia y la conducta berrinchuda. Los hijos que no honran a sus padres, tanto naturales comoe espirituales, son dados a comportarse como superiores, sin serlo (ridículos ante los demás). No importa cuán dotado sea el hijo, si deshonra, el mismo se transforma en una vergüenza. Dice la Nueva Versión Internacional: Hay quienes se creen muy importantes y a todos miran con desdén. El orgullo es evidencia de bajeza; jamás la grandeza necesita demostrarse. Creerse más es, paradojicamente, sentirse menos.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:14
30.14 El hablar de quienes deshonran a sus padres (mira las notas a los versículos anteriores), tanto naturales como espirituales es grosero, mal hablado, maldice. No honrar a la generación pasada redunda en no respetar a nadie. En México se usaba la frase: “comer prójimo”, para referirse a estar hablando mal de otro; así parece verlo el proverbista: dientes como espadas y muelas como cuchillos; devoradores de pobres y de menesterosos; lo que lo hace aun más deplorable, pues si bien es digno de reproche hablar mal del prójimo, hacerlo de quienes se encuentran en desventaja social y económica y que no pueden defenderse, es aún más detestable. Maldecir y ser grosero con aquellos que necesitan ayuda es crueldad, impiedad. El abusador tiene boca de demonio.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:15
30.15-16 La sanguijuela, así es llamada la generación que deshonra a los padres. Se dedican a pedir y sienten ser merecedores sólo de recibir. Para su insaciable demanda existe la consecuencia de su insaciable castigo; el cual, es presentado en cuatro formas, a la usanza de la poesía hebrea (tres cosas y aun la cuarta): el seol o lugar de los muertos, también puede referirse a la condenación, pero es más propio tomarlo como la vida acortada, morir antes de tiempo. Segunda, la mátriz estéril o la pérdida de la descendencia. Quien rompe el puente generacional con su pasado terminará perdiéndolo también con su futuro. Tercera, la tierra que no se sacia de aguas o la improductividad por más esfuerzo realizado y la consecuente escasez. Y cuarta, el fuego que jamás dice basta o la condenación eterna (no lo imagines como el infierno de la Divina Comedia, son figuras).
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:16
30.15-16 La sanguijuela, así es llamada la generación que deshonra a los padres. Se dedican a pedir y sienten ser merecedores sólo de recibir. Para su insaciable demanda existe la consecuencia de su insaciable castigo; el cual, es presentado en cuatro formas, a la usanza de la poesía hebrea (tres cosas y aun la cuarta): el seol o lugar de los muertos, también puede referirse a la condenación, pero es más propio tomarlo como la vida acortada, morir antes de tiempo. Segunda, la mátriz estéril o la pérdida de la descendencia. Quien rompe el puente generacional con su pasado terminará perdiéndolo también con su futuro. Tercera, la tierra que no se sacia de aguas o la improductividad por más esfuerzo realizado y la consecuente escasez. Y cuarta, el fuego que jamás dice basta o la condenación eterna (no lo imagines como el infierno de la Divina Comedia, son figuras).
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:17
30.17 Quien desprecia la autoridad especialmente a los padres (naturales y espirituales) deshonrándolos, pierde la visión siendo engañado por demonios. Escarnecer al padre (heb. laág) es ridiculizar; y menospreciar (hebreo buz) significa faltar el respeto, tomar en poco. La enseñanza de la madre es yiccajá, “lo que ha de obedecerse”. Los cuervos, hebreo oréb, “los oscuros”, que, si bien así llamaban a estas aves, también puede aplicarse a demonios o seres de las tinieblas que lo sacarán de la cañada (heb. nákjal), literalmente, del torrente del invierno; es decir, en su madurez, será arrancado de la provisión y buena vida que debería tener en esa etapa de vida, para ser rapiña de hijos de águilas o aquellos que son mejores que él. Tanto los cuervos como las águilas, las tinieblas como la luz, lo consumirán; y todo, por deshonrar a sus padres.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:18
30.18-19 Según el estilo literario hebreo siglos antes de Cristo, se enfatizaba la presentación de algo con tres ejemplos y luego citando un cuarto. Es como si los tres primeros tuvieran el propósito de ilustrar y hacer más contrastante el cuarto o como si el cuarto fuera lo que realmente se quería decir. En este caso, el énfasis tiene como propósito mostrar aquello que debe ser olvidado, no investigado, simplemente porque hace más daño su investigación que su acción inicial. La primera es el rastro del águila en el aire, lo cual significa que la muerte no puede tocar lo celestial. La segunda es el rastro de la serpiente en la roca; esto es, el diablo no puede tocar a Cristo. La tercera es el rastro de la nave en el mar; es decir, el hombre terrenal no deja marca en el mundo. Y cuarta, el rastro del hombre en la doncella; la mujer puede evitar la herida del varón en su alma; así como tampoco debe recriminársele pasado a la mujer celándole, pues finalmente de ella depende reponerse y que nada haya quedado.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:19
30.18-19 Según el estilo literario hebreo siglos antes de Cristo, se enfatizaba la presentación de algo con tres ejemplos y luego citando un cuarto. Es como si los tres primeros tuvieran el propósito de ilustrar y hacer más contrastante el cuarto o como si el cuarto fuera lo que realmente se quería decir. En este caso, el énfasis tiene como propósito mostrar aquello que debe ser olvidado, no investigado, simplemente porque hace más daño su investigación que su acción inicial. La primera es el rastro del águila en el aire, lo cual significa que la muerte no puede tocar lo celestial. La segunda es el rastro de la serpiente en la roca; esto es, el diablo no puede tocar a Cristo. La tercera es el rastro de la nave en el mar; es decir, el hombre terrenal no deja marca en el mundo. Y cuarta, el rastro del hombre en la doncella; la mujer puede evitar la herida del varón en su alma; así como tampoco debe recriminársele pasado a la mujer celándole, pues finalmente de ella depende reponerse y que nada haya quedado.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:20
30.20 Se refiere a limpiar la impureza sexual físicamente pensando que se ha limpiado moralmente. En contraste con el versículo anterior, en donde no hay rastro del varón en la doncella; en la mujer adúltera no puede decirse lo mismo, pues, aunque parezca no haber rastro de hombre en ella, su alma si ha sido manchada. Dice la traducción en lenguaje actual: La mujer infiel se acuesta con otro hombre, luego se baña y dice: “¡Aquí no ha pasado nada!” Esto también puede aplicarse a la congregación que adulterando la Palabra supone que, por hablar bien, no tiene culpa.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:21
30.21-23 Retomando el estilo poético de énfasis, se mencionan tres ejemplos y luego se añade un cuarto. Dichas cosas alborotan la tierra (heb. ragáz, temblar), la hacen violenta; y son insufribles, esto es, insoportables. La primera es cuando reina el siervo, es cuando tiene el poder y la autoridad una persona sin capacidad de gobierno, o bien, que es de ideas socialistas. Va a destruir la nación y en su supuesta voluntad de ayudar a los necesitados, termina multiplicándolos y empobreciendo a todos. La segunda es el necio cuando se sacia de pan, esto es, cuando recibe abundancia. No todos saben manejar las riquezas para bien; el bueno que recibe dinero hará buenas obras; pero el necio, necedades. En consecuencia, se le ha puesto un arma en las manos a un niño y alguien saldrá herido. La tercera, la mujer aborrecida cuando se casa; es decir, la mujer problemática que parece venir de otros divorcios (de ahí el término aborrecida) porque lastimará más personas, romperá corazones, frustrará vidas. Una sociedad que se casa y recasa sin freno es una sociedad muy lastimada. Y cuarta, la sierva que hereda a su señora, semejante al sievo que reina, el cual se refiere a la política; la sierva que hereda trata de la economía con el mismo mal: una persona no preparada para administrar o de ideas socialistas, tira la herencia produciendo más necesidad. En lugar de producir empleos, acaba con ellos.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:22
30.21-23 Retomando el estilo poético de énfasis, se mencionan tres ejemplos y luego se añade un cuarto. Dichas cosas alborotan la tierra (heb. ragáz, temblar), la hacen violenta; y son insufribles, esto es, insoportables. La primera es cuando reina el siervo, es cuando tiene el poder y la autoridad una persona sin capacidad de gobierno, o bien, que es de ideas socialistas. Va a destruir la nación y en su supuesta voluntad de ayudar a los necesitados, termina multiplicándolos y empobreciendo a todos. La segunda es el necio cuando se sacia de pan, esto es, cuando recibe abundancia. No todos saben manejar las riquezas para bien; el bueno que recibe dinero hará buenas obras; pero el necio, necedades. En consecuencia, se le ha puesto un arma en las manos a un niño y alguien saldrá herido. La tercera, la mujer aborrecida cuando se casa; es decir, la mujer problemática que parece venir de otros divorcios (de ahí el término aborrecida) porque lastimará más personas, romperá corazones, frustrará vidas. Una sociedad que se casa y recasa sin freno es una sociedad muy lastimada. Y cuarta, la sierva que hereda a su señora, semejante al sievo que reina, el cual se refiere a la política; la sierva que hereda trata de la economía con el mismo mal: una persona no preparada para administrar o de ideas socialistas, tira la herencia produciendo más necesidad. En lugar de producir empleos, acaba con ellos.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:23
30.21-23 Retomando el estilo poético de énfasis, se mencionan tres ejemplos y luego se añade un cuarto. Dichas cosas alborotan la tierra (heb. ragáz, temblar), la hacen violenta; y son insufribles, esto es, insoportables. La primera es cuando reina el siervo, es cuando tiene el poder y la autoridad una persona sin capacidad de gobierno, o bien, que es de ideas socialistas. Va a destruir la nación y en su supuesta voluntad de ayudar a los necesitados, termina multiplicándolos y empobreciendo a todos. La segunda es el necio cuando se sacia de pan, esto es, cuando recibe abundancia. No todos saben manejar las riquezas para bien; el bueno que recibe dinero hará buenas obras; pero el necio, necedades. En consecuencia, se le ha puesto un arma en las manos a un niño y alguien saldrá herido. La tercera, la mujer aborrecida cuando se casa; es decir, la mujer problemática que parece venir de otros divorcios (de ahí el término aborrecida) porque lastimará más personas, romperá corazones, frustrará vidas. Una sociedad que se casa y recasa sin freno es una sociedad muy lastimada. Y cuarta, la sierva que hereda a su señora, semejante al sievo que reina, el cual se refiere a la política; la sierva que hereda trata de la economía con el mismo mal: una persona no preparada para administrar o de ideas socialistas, tira la herencia produciendo más necesidad. En lugar de producir empleos, acaba con ellos.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:24
30.24-28 La sabiduría representada en insectos. El tipo de visión que tenemos determina quienes somos, que tenemos; así como define también quienes seremos y qué es lo que tendremos. Por eso, la visión siempre debe ser mayor que lo que en apariencia son nuestras posibilidades. Apunta alto, ve más allá de lo que jamás has ido. De eso trata la sabiduría expresada por Agur Bar Jaqué, el autor del pasaje que nos ocupa. Él habla en forma de una hipérbole acerca de la debilidad y de ir más allá de la misma. Menciona cuatro pequeños animales capaces de ir más allá de sus posibilidades y que por ello, son también más sabias que la mayoría de los hombres. La enseñanza es simple y profunda: con la sabiduría de Dios se pueden lograr grandes cosas a pesar de las debilidades. Tenemos primeramente a las hormigas, que nos hablan de una visión de futuro. Se le llama cosechadora y es capaz de hacer provisión para el invierno. Dicha visión nos muestra una realidad: no siempre será verano, seguramente habrá inviernos en la vida. Sin embargo, la sabiduría de la hormiga hace posible una gran promesa a los visionarios: podemos extender nuestro verano siendo previsores. ¿Por qué habrás de padecer si puedes evitarlo? En cierto cementerio rezaba la lápida de un flojo diciendo: “aquí sigue descansando”. ¿Te has fijado que la hormiga trabaja sin que la obliguen? El trabajador siempre tiene trabajo, pues él mismo lo inventa o produce. Si tienen que presionarte o pagarte para trabajar siempre serás una persona sin visión y por ende, sin futuro. La hormiga nos enseña a planear, a ver el futuro. ¡Qué hermosa combinación entre visión y trabajo! El hombre que tiene una visión, pero no una tarea, es sólo un soñador. El hombre que tiene una tarea, pero no una visión, es un esclavo. Pero el hombre que tiene una tarea y una visión es un héroe. El Libro nos habla de varios de estos héroes: Noé tenía una visión del futuro y heredó el mundo entero. Pudiéramos decir que fue el único de su generación que mantuvo su empresa a flote cuando todos estaban en liquidación. José tenía una visión desde su adolescencia y esto lo salvó de ser destruido. Ni la traición familiar, ni la esclavitud ni la cárcel pudieron acabar con él. Se mantuvo a causa de una visión. Y como resultado fue el segundo en Egipto después de faraón para gobernar toda la tierra. Caleb era otro héroe. Obtuvo una visión a los cuarenta años de su vida acerca de la tierra prometida y supo esperarla, así como reclamarla cuarenta y cinco años después; haciendo así a sus hijos herederos de bendición y de un gran nombre. Esa es la sabiduría de la hormiga: la visión del futuro. En segundo lugar, proverbios nos presenta a los conejos, los cuales tienen una visión protectora. En ellos hay conciencia del peligro y no toman riesgos absurdos o innecesarios. El avisado ve el mal y se esconde; más los simples pasan y reciben el daño (Pr. 22:3). Es como la ocasión cuando Dios advirtió al necio faraón que vendría una plaga de granizo sobre Egipto por no dejar salir a Israel, los que no tuvieron temor de la Palabra de Dios perdieron su ganado y algunos hasta su propia vida (Ex. 9:20-21). Desechar la palabra de Dios es quedar sin protección, es como ser desechado por la Palabra misma (1 Sam. 15:23). La sabiduría del conejo te enseña a poner tu casa en la salvaguarda de la Roca; fundamentos en Cristo (Luc. 6:48) donde estarás seguro. Los conejos son un pueblo no esforzado, no abren la piedra, no se cansan trabajando contra ella; sólo buscan la hendidura de la Roca, ¿recuerdas que Jesús ya fue herido en la cruz? No necesitas cometer el error de Moisés de intentar golpear la Roca por segunda vez, sólo deposita tu confianza en lo que ya hizo; ten paz. En tercer lugar, el Libro habla de la sabiduría de las langostas; las cuales muestran la visión de cuerpo o de equipo. Son ordenadas como escuadrones, es la mentalidad de ejército. Están unidas aunque no tienen rey; jamás están peleando por ver quién es el principal o quién va a mandar. De hecho, se sacrifican por las demás. Cuando hay fuertes vientos contrarios, muchos se inmolan haciendo un puente, por decirlo así, con sus cuerpos muertos para que los demás pasen los ríos. La Biblia dice que “salen todas”; no son pasivas ni independientes, no tienen planes individuales ni hacen tropezar a las demás. Son uno solo. Una iglesia así es imparable. Y por último, tenemos también a las pequeñas arañas, su sabiduría es la visión de rey. Aunque se les puede atrapar con la mano tienen dignidad real. Se consideran reyes a sí mismas. Todo creyente debiera educarse en el Señor para ser rey; sentirse de otra estirpe como era el caso de José entre sus hermanos; sabía que había en él un espíritu superior. Quienes tienen esta sabiduría no son engreídos, sino creyentes humildes con influencia, se meten en la casa de reyes y de personas importantes. Me recuerdan a Eliseo preguntando a la sunamita que lo hospedó: “¿quieres que hable al rey o al general de ti?” Son como Daniel, consejero de reyes. O como los creyentes que mandaban saludos a la iglesia de Filipos identificándose a sí mismos como “los de la casa de César” (Flp. 4:22). Hemos considerado la importancia de la visión que puede llevarte a niveles más allá de tus limitaciones: visión para el futuro, visión protectora, visión de unidad y visión de rey. Pero, ¿cómo se adquiere la visión? En Cantares 5:12 leemos: Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, que se lavan con leche, y a la perfección colocados. Es evidente el significado: para tener la visión del Espíritu (paloma) necesitamos lavar nuestros ojos en la Palabra (leche). Así obtenemos enfoque y sabiduría, visión y revelación. Tu visión es equivalente a tu pasión por lo que sale de la boca de Dios. Esto es intimidad. Por ejemplo, en los evangelios miramos a tres de los discípulos de Jesús, Pedro, Jacobo y Juan, ver al Señor glorificarse delante de ellos brillando como el sol en compañía de Elías y Moisés, y escuchando la voz del Padre acerca de su Hijo; y todo esto, por la cercanía con Jesús. La visión se adquiere por intimidad con el Señor. Si la zarza arde, acércate a mirar.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:25
30.24-28 La sabiduría representada en insectos. El tipo de visión que tenemos determina quienes somos, que tenemos; así como define también quienes seremos y qué es lo que tendremos. Por eso, la visión siempre debe ser mayor que lo que en apariencia son nuestras posibilidades. Apunta alto, ve más allá de lo que jamás has ido. De eso trata la sabiduría expresada por Agur Bar Jaqué, el autor del pasaje que nos ocupa. Él habla en forma de una hipérbole acerca de la debilidad y de ir más allá de la misma. Menciona cuatro pequeños animales capaces de ir más allá de sus posibilidades y que por ello, son también más sabias que la mayoría de los hombres. La enseñanza es simple y profunda: con la sabiduría de Dios se pueden lograr grandes cosas a pesar de las debilidades. Tenemos primeramente a las hormigas, que nos hablan de una visión de futuro. Se le llama cosechadora y es capaz de hacer provisión para el invierno. Dicha visión nos muestra una realidad: no siempre será verano, seguramente habrá inviernos en la vida. Sin embargo, la sabiduría de la hormiga hace posible una gran promesa a los visionarios: podemos extender nuestro verano siendo previsores. ¿Por qué habrás de padecer si puedes evitarlo? En cierto cementerio rezaba la lápida de un flojo diciendo: “aquí sigue descansando”. ¿Te has fijado que la hormiga trabaja sin que la obliguen? El trabajador siempre tiene trabajo, pues él mismo lo inventa o produce. Si tienen que presionarte o pagarte para trabajar siempre serás una persona sin visión y por ende, sin futuro. La hormiga nos enseña a planear, a ver el futuro. ¡Qué hermosa combinación entre visión y trabajo! El hombre que tiene una visión, pero no una tarea, es sólo un soñador. El hombre que tiene una tarea, pero no una visión, es un esclavo. Pero el hombre que tiene una tarea y una visión es un héroe. El Libro nos habla de varios de estos héroes: Noé tenía una visión del futuro y heredó el mundo entero. Pudiéramos decir que fue el único de su generación que mantuvo su empresa a flote cuando todos estaban en liquidación. José tenía una visión desde su adolescencia y esto lo salvó de ser destruido. Ni la traición familiar, ni la esclavitud ni la cárcel pudieron acabar con él. Se mantuvo a causa de una visión. Y como resultado fue el segundo en Egipto después de faraón para gobernar toda la tierra. Caleb era otro héroe. Obtuvo una visión a los cuarenta años de su vida acerca de la tierra prometida y supo esperarla, así como reclamarla cuarenta y cinco años después; haciendo así a sus hijos herederos de bendición y de un gran nombre. Esa es la sabiduría de la hormiga: la visión del futuro. En segundo lugar, proverbios nos presenta a los conejos, los cuales tienen una visión protectora. En ellos hay conciencia del peligro y no toman riesgos absurdos o innecesarios. El avisado ve el mal y se esconde; más los simples pasan y reciben el daño (Pr. 22:3). Es como la ocasión cuando Dios advirtió al necio faraón que vendría una plaga de granizo sobre Egipto por no dejar salir a Israel, los que no tuvieron temor de la Palabra de Dios perdieron su ganado y algunos hasta su propia vida (Ex. 9:20-21). Desechar la palabra de Dios es quedar sin protección, es como ser desechado por la Palabra misma (1 Sam. 15:23). La sabiduría del conejo te enseña a poner tu casa en la salvaguarda de la Roca; fundamentos en Cristo (Luc. 6:48) donde estarás seguro. Los conejos son un pueblo no esforzado, no abren la piedra, no se cansan trabajando contra ella; sólo buscan la hendidura de la Roca, ¿recuerdas que Jesús ya fue herido en la cruz? No necesitas cometer el error de Moisés de intentar golpear la Roca por segunda vez, sólo deposita tu confianza en lo que ya hizo; ten paz. En tercer lugar, el Libro habla de la sabiduría de las langostas; las cuales muestran la visión de cuerpo o de equipo. Son ordenadas como escuadrones, es la mentalidad de ejército. Están unidas aunque no tienen rey; jamás están peleando por ver quién es el principal o quién va a mandar. De hecho, se sacrifican por las demás. Cuando hay fuertes vientos contrarios, muchos se inmolan haciendo un puente, por decirlo así, con sus cuerpos muertos para que los demás pasen los ríos. La Biblia dice que “salen todas”; no son pasivas ni independientes, no tienen planes individuales ni hacen tropezar a las demás. Son uno solo. Una iglesia así es imparable. Y por último, tenemos también a las pequeñas arañas, su sabiduría es la visión de rey. Aunque se les puede atrapar con la mano tienen dignidad real. Se consideran reyes a sí mismas. Todo creyente debiera educarse en el Señor para ser rey; sentirse de otra estirpe como era el caso de José entre sus hermanos; sabía que había en él un espíritu superior. Quienes tienen esta sabiduría no son engreídos, sino creyentes humildes con influencia, se meten en la casa de reyes y de personas importantes. Me recuerdan a Eliseo preguntando a la sunamita que lo hospedó: “¿quieres que hable al rey o al general de ti?” Son como Daniel, consejero de reyes. O como los creyentes que mandaban saludos a la iglesia de Filipos identificándose a sí mismos como “los de la casa de César” (Flp. 4:22). Hemos considerado la importancia de la visión que puede llevarte a niveles más allá de tus limitaciones: visión para el futuro, visión protectora, visión de unidad y visión de rey. Pero, ¿cómo se adquiere la visión? En Cantares 5:12 leemos: Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, que se lavan con leche, y a la perfección colocados. Es evidente el significado: para tener la visión del Espíritu (paloma) necesitamos lavar nuestros ojos en la Palabra (leche). Así obtenemos enfoque y sabiduría, visión y revelación. Tu visión es equivalente a tu pasión por lo que sale de la boca de Dios. Esto es intimidad. Por ejemplo, en los evangelios miramos a tres de los discípulos de Jesús, Pedro, Jacobo y Juan, ver al Señor glorificarse delante de ellos brillando como el sol en compañía de Elías y Moisés, y escuchando la voz del Padre acerca de su Hijo; y todo esto, por la cercanía con Jesús. La visión se adquiere por intimidad con el Señor. Si la zarza arde, acércate a mirar.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:26
30.24-28 La sabiduría representada en insectos. El tipo de visión que tenemos determina quienes somos, que tenemos; así como define también quienes seremos y qué es lo que tendremos. Por eso, la visión siempre debe ser mayor que lo que en apariencia son nuestras posibilidades. Apunta alto, ve más allá de lo que jamás has ido. De eso trata la sabiduría expresada por Agur Bar Jaqué, el autor del pasaje que nos ocupa. Él habla en forma de una hipérbole acerca de la debilidad y de ir más allá de la misma. Menciona cuatro pequeños animales capaces de ir más allá de sus posibilidades y que por ello, son también más sabias que la mayoría de los hombres. La enseñanza es simple y profunda: con la sabiduría de Dios se pueden lograr grandes cosas a pesar de las debilidades. Tenemos primeramente a las hormigas, que nos hablan de una visión de futuro. Se le llama cosechadora y es capaz de hacer provisión para el invierno. Dicha visión nos muestra una realidad: no siempre será verano, seguramente habrá inviernos en la vida. Sin embargo, la sabiduría de la hormiga hace posible una gran promesa a los visionarios: podemos extender nuestro verano siendo previsores. ¿Por qué habrás de padecer si puedes evitarlo? En cierto cementerio rezaba la lápida de un flojo diciendo: “aquí sigue descansando”. ¿Te has fijado que la hormiga trabaja sin que la obliguen? El trabajador siempre tiene trabajo, pues él mismo lo inventa o produce. Si tienen que presionarte o pagarte para trabajar siempre serás una persona sin visión y por ende, sin futuro. La hormiga nos enseña a planear, a ver el futuro. ¡Qué hermosa combinación entre visión y trabajo! El hombre que tiene una visión, pero no una tarea, es sólo un soñador. El hombre que tiene una tarea, pero no una visión, es un esclavo. Pero el hombre que tiene una tarea y una visión es un héroe. El Libro nos habla de varios de estos héroes: Noé tenía una visión del futuro y heredó el mundo entero. Pudiéramos decir que fue el único de su generación que mantuvo su empresa a flote cuando todos estaban en liquidación. José tenía una visión desde su adolescencia y esto lo salvó de ser destruido. Ni la traición familiar, ni la esclavitud ni la cárcel pudieron acabar con él. Se mantuvo a causa de una visión. Y como resultado fue el segundo en Egipto después de faraón para gobernar toda la tierra. Caleb era otro héroe. Obtuvo una visión a los cuarenta años de su vida acerca de la tierra prometida y supo esperarla, así como reclamarla cuarenta y cinco años después; haciendo así a sus hijos herederos de bendición y de un gran nombre. Esa es la sabiduría de la hormiga: la visión del futuro. En segundo lugar, proverbios nos presenta a los conejos, los cuales tienen una visión protectora. En ellos hay conciencia del peligro y no toman riesgos absurdos o innecesarios. El avisado ve el mal y se esconde; más los simples pasan y reciben el daño (Pr. 22:3). Es como la ocasión cuando Dios advirtió al necio faraón que vendría una plaga de granizo sobre Egipto por no dejar salir a Israel, los que no tuvieron temor de la Palabra de Dios perdieron su ganado y algunos hasta su propia vida (Ex. 9:20-21). Desechar la palabra de Dios es quedar sin protección, es como ser desechado por la Palabra misma (1 Sam. 15:23). La sabiduría del conejo te enseña a poner tu casa en la salvaguarda de la Roca; fundamentos en Cristo (Luc. 6:48) donde estarás seguro. Los conejos son un pueblo no esforzado, no abren la piedra, no se cansan trabajando contra ella; sólo buscan la hendidura de la Roca, ¿recuerdas que Jesús ya fue herido en la cruz? No necesitas cometer el error de Moisés de intentar golpear la Roca por segunda vez, sólo deposita tu confianza en lo que ya hizo; ten paz. En tercer lugar, el Libro habla de la sabiduría de las langostas; las cuales muestran la visión de cuerpo o de equipo. Son ordenadas como escuadrones, es la mentalidad de ejército. Están unidas aunque no tienen rey; jamás están peleando por ver quién es el principal o quién va a mandar. De hecho, se sacrifican por las demás. Cuando hay fuertes vientos contrarios, muchos se inmolan haciendo un puente, por decirlo así, con sus cuerpos muertos para que los demás pasen los ríos. La Biblia dice que “salen todas”; no son pasivas ni independientes, no tienen planes individuales ni hacen tropezar a las demás. Son uno solo. Una iglesia así es imparable. Y por último, tenemos también a las pequeñas arañas, su sabiduría es la visión de rey. Aunque se les puede atrapar con la mano tienen dignidad real. Se consideran reyes a sí mismas. Todo creyente debiera educarse en el Señor para ser rey; sentirse de otra estirpe como era el caso de José entre sus hermanos; sabía que había en él un espíritu superior. Quienes tienen esta sabiduría no son engreídos, sino creyentes humildes con influencia, se meten en la casa de reyes y de personas importantes. Me recuerdan a Eliseo preguntando a la sunamita que lo hospedó: “¿quieres que hable al rey o al general de ti?” Son como Daniel, consejero de reyes. O como los creyentes que mandaban saludos a la iglesia de Filipos identificándose a sí mismos como “los de la casa de César” (Flp. 4:22). Hemos considerado la importancia de la visión que puede llevarte a niveles más allá de tus limitaciones: visión para el futuro, visión protectora, visión de unidad y visión de rey. Pero, ¿cómo se adquiere la visión? En Cantares 5:12 leemos: Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, que se lavan con leche, y a la perfección colocados. Es evidente el significado: para tener la visión del Espíritu (paloma) necesitamos lavar nuestros ojos en la Palabra (leche). Así obtenemos enfoque y sabiduría, visión y revelación. Tu visión es equivalente a tu pasión por lo que sale de la boca de Dios. Esto es intimidad. Por ejemplo, en los evangelios miramos a tres de los discípulos de Jesús, Pedro, Jacobo y Juan, ver al Señor glorificarse delante de ellos brillando como el sol en compañía de Elías y Moisés, y escuchando la voz del Padre acerca de su Hijo; y todo esto, por la cercanía con Jesús. La visión se adquiere por intimidad con el Señor. Si la zarza arde, acércate a mirar.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:27
30.24-28 La sabiduría representada en insectos. El tipo de visión que tenemos determina quienes somos, que tenemos; así como define también quienes seremos y qué es lo que tendremos. Por eso, la visión siempre debe ser mayor que lo que en apariencia son nuestras posibilidades. Apunta alto, ve más allá de lo que jamás has ido. De eso trata la sabiduría expresada por Agur Bar Jaqué, el autor del pasaje que nos ocupa. Él habla en forma de una hipérbole acerca de la debilidad y de ir más allá de la misma. Menciona cuatro pequeños animales capaces de ir más allá de sus posibilidades y que por ello, son también más sabias que la mayoría de los hombres. La enseñanza es simple y profunda: con la sabiduría de Dios se pueden lograr grandes cosas a pesar de las debilidades. Tenemos primeramente a las hormigas, que nos hablan de una visión de futuro. Se le llama cosechadora y es capaz de hacer provisión para el invierno. Dicha visión nos muestra una realidad: no siempre será verano, seguramente habrá inviernos en la vida. Sin embargo, la sabiduría de la hormiga hace posible una gran promesa a los visionarios: podemos extender nuestro verano siendo previsores. ¿Por qué habrás de padecer si puedes evitarlo? En cierto cementerio rezaba la lápida de un flojo diciendo: “aquí sigue descansando”. ¿Te has fijado que la hormiga trabaja sin que la obliguen? El trabajador siempre tiene trabajo, pues él mismo lo inventa o produce. Si tienen que presionarte o pagarte para trabajar siempre serás una persona sin visión y por ende, sin futuro. La hormiga nos enseña a planear, a ver el futuro. ¡Qué hermosa combinación entre visión y trabajo! El hombre que tiene una visión, pero no una tarea, es sólo un soñador. El hombre que tiene una tarea, pero no una visión, es un esclavo. Pero el hombre que tiene una tarea y una visión es un héroe. El Libro nos habla de varios de estos héroes: Noé tenía una visión del futuro y heredó el mundo entero. Pudiéramos decir que fue el único de su generación que mantuvo su empresa a flote cuando todos estaban en liquidación. José tenía una visión desde su adolescencia y esto lo salvó de ser destruido. Ni la traición familiar, ni la esclavitud ni la cárcel pudieron acabar con él. Se mantuvo a causa de una visión. Y como resultado fue el segundo en Egipto después de faraón para gobernar toda la tierra. Caleb era otro héroe. Obtuvo una visión a los cuarenta años de su vida acerca de la tierra prometida y supo esperarla, así como reclamarla cuarenta y cinco años después; haciendo así a sus hijos herederos de bendición y de un gran nombre. Esa es la sabiduría de la hormiga: la visión del futuro. En segundo lugar, proverbios nos presenta a los conejos, los cuales tienen una visión protectora. En ellos hay conciencia del peligro y no toman riesgos absurdos o innecesarios. El avisado ve el mal y se esconde; más los simples pasan y reciben el daño (Pr. 22:3). Es como la ocasión cuando Dios advirtió al necio faraón que vendría una plaga de granizo sobre Egipto por no dejar salir a Israel, los que no tuvieron temor de la Palabra de Dios perdieron su ganado y algunos hasta su propia vida (Ex. 9:20-21). Desechar la palabra de Dios es quedar sin protección, es como ser desechado por la Palabra misma (1 Sam. 15:23). La sabiduría del conejo te enseña a poner tu casa en la salvaguarda de la Roca; fundamentos en Cristo (Luc. 6:48) donde estarás seguro. Los conejos son un pueblo no esforzado, no abren la piedra, no se cansan trabajando contra ella; sólo buscan la hendidura de la Roca, ¿recuerdas que Jesús ya fue herido en la cruz? No necesitas cometer el error de Moisés de intentar golpear la Roca por segunda vez, sólo deposita tu confianza en lo que ya hizo; ten paz. En tercer lugar, el Libro habla de la sabiduría de las langostas; las cuales muestran la visión de cuerpo o de equipo. Son ordenadas como escuadrones, es la mentalidad de ejército. Están unidas aunque no tienen rey; jamás están peleando por ver quién es el principal o quién va a mandar. De hecho, se sacrifican por las demás. Cuando hay fuertes vientos contrarios, muchos se inmolan haciendo un puente, por decirlo así, con sus cuerpos muertos para que los demás pasen los ríos. La Biblia dice que “salen todas”; no son pasivas ni independientes, no tienen planes individuales ni hacen tropezar a las demás. Son uno solo. Una iglesia así es imparable. Y por último, tenemos también a las pequeñas arañas, su sabiduría es la visión de rey. Aunque se les puede atrapar con la mano tienen dignidad real. Se consideran reyes a sí mismas. Todo creyente debiera educarse en el Señor para ser rey; sentirse de otra estirpe como era el caso de José entre sus hermanos; sabía que había en él un espíritu superior. Quienes tienen esta sabiduría no son engreídos, sino creyentes humildes con influencia, se meten en la casa de reyes y de personas importantes. Me recuerdan a Eliseo preguntando a la sunamita que lo hospedó: “¿quieres que hable al rey o al general de ti?” Son como Daniel, consejero de reyes. O como los creyentes que mandaban saludos a la iglesia de Filipos identificándose a sí mismos como “los de la casa de César” (Flp. 4:22). Hemos considerado la importancia de la visión que puede llevarte a niveles más allá de tus limitaciones: visión para el futuro, visión protectora, visión de unidad y visión de rey. Pero, ¿cómo se adquiere la visión? En Cantares 5:12 leemos: Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, que se lavan con leche, y a la perfección colocados. Es evidente el significado: para tener la visión del Espíritu (paloma) necesitamos lavar nuestros ojos en la Palabra (leche). Así obtenemos enfoque y sabiduría, visión y revelación. Tu visión es equivalente a tu pasión por lo que sale de la boca de Dios. Esto es intimidad. Por ejemplo, en los evangelios miramos a tres de los discípulos de Jesús, Pedro, Jacobo y Juan, ver al Señor glorificarse delante de ellos brillando como el sol en compañía de Elías y Moisés, y escuchando la voz del Padre acerca de su Hijo; y todo esto, por la cercanía con Jesús. La visión se adquiere por intimidad con el Señor. Si la zarza arde, acércate a mirar.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:28
30.24-28 La sabiduría representada en insectos. El tipo de visión que tenemos determina quienes somos, que tenemos; así como define también quienes seremos y qué es lo que tendremos. Por eso, la visión siempre debe ser mayor que lo que en apariencia son nuestras posibilidades. Apunta alto, ve más allá de lo que jamás has ido. De eso trata la sabiduría expresada por Agur Bar Jaqué, el autor del pasaje que nos ocupa. Él habla en forma de una hipérbole acerca de la debilidad y de ir más allá de la misma. Menciona cuatro pequeños animales capaces de ir más allá de sus posibilidades y que por ello, son también más sabias que la mayoría de los hombres. La enseñanza es simple y profunda: con la sabiduría de Dios se pueden lograr grandes cosas a pesar de las debilidades. Tenemos primeramente a las hormigas, que nos hablan de una visión de futuro. Se le llama cosechadora y es capaz de hacer provisión para el invierno. Dicha visión nos muestra una realidad: no siempre será verano, seguramente habrá inviernos en la vida. Sin embargo, la sabiduría de la hormiga hace posible una gran promesa a los visionarios: podemos extender nuestro verano siendo previsores. ¿Por qué habrás de padecer si puedes evitarlo? En cierto cementerio rezaba la lápida de un flojo diciendo: “aquí sigue descansando”. ¿Te has fijado que la hormiga trabaja sin que la obliguen? El trabajador siempre tiene trabajo, pues él mismo lo inventa o produce. Si tienen que presionarte o pagarte para trabajar siempre serás una persona sin visión y por ende, sin futuro. La hormiga nos enseña a planear, a ver el futuro. ¡Qué hermosa combinación entre visión y trabajo! El hombre que tiene una visión, pero no una tarea, es sólo un soñador. El hombre que tiene una tarea, pero no una visión, es un esclavo. Pero el hombre que tiene una tarea y una visión es un héroe. El Libro nos habla de varios de estos héroes: Noé tenía una visión del futuro y heredó el mundo entero. Pudiéramos decir que fue el único de su generación que mantuvo su empresa a flote cuando todos estaban en liquidación. José tenía una visión desde su adolescencia y esto lo salvó de ser destruido. Ni la traición familiar, ni la esclavitud ni la cárcel pudieron acabar con él. Se mantuvo a causa de una visión. Y como resultado fue el segundo en Egipto después de faraón para gobernar toda la tierra. Caleb era otro héroe. Obtuvo una visión a los cuarenta años de su vida acerca de la tierra prometida y supo esperarla, así como reclamarla cuarenta y cinco años después; haciendo así a sus hijos herederos de bendición y de un gran nombre. Esa es la sabiduría de la hormiga: la visión del futuro. En segundo lugar, proverbios nos presenta a los conejos, los cuales tienen una visión protectora. En ellos hay conciencia del peligro y no toman riesgos absurdos o innecesarios. El avisado ve el mal y se esconde; más los simples pasan y reciben el daño (Pr. 22:3). Es como la ocasión cuando Dios advirtió al necio faraón que vendría una plaga de granizo sobre Egipto por no dejar salir a Israel, los que no tuvieron temor de la Palabra de Dios perdieron su ganado y algunos hasta su propia vida (Ex. 9:20-21). Desechar la palabra de Dios es quedar sin protección, es como ser desechado por la Palabra misma (1 Sam. 15:23). La sabiduría del conejo te enseña a poner tu casa en la salvaguarda de la Roca; fundamentos en Cristo (Luc. 6:48) donde estarás seguro. Los conejos son un pueblo no esforzado, no abren la piedra, no se cansan trabajando contra ella; sólo buscan la hendidura de la Roca, ¿recuerdas que Jesús ya fue herido en la cruz? No necesitas cometer el error de Moisés de intentar golpear la Roca por segunda vez, sólo deposita tu confianza en lo que ya hizo; ten paz. En tercer lugar, el Libro habla de la sabiduría de las langostas; las cuales muestran la visión de cuerpo o de equipo. Son ordenadas como escuadrones, es la mentalidad de ejército. Están unidas aunque no tienen rey; jamás están peleando por ver quién es el principal o quién va a mandar. De hecho, se sacrifican por las demás. Cuando hay fuertes vientos contrarios, muchos se inmolan haciendo un puente, por decirlo así, con sus cuerpos muertos para que los demás pasen los ríos. La Biblia dice que “salen todas”; no son pasivas ni independientes, no tienen planes individuales ni hacen tropezar a las demás. Son uno solo. Una iglesia así es imparable. Y por último, tenemos también a las pequeñas arañas, su sabiduría es la visión de rey. Aunque se les puede atrapar con la mano tienen dignidad real. Se consideran reyes a sí mismas. Todo creyente debiera educarse en el Señor para ser rey; sentirse de otra estirpe como era el caso de José entre sus hermanos; sabía que había en él un espíritu superior. Quienes tienen esta sabiduría no son engreídos, sino creyentes humildes con influencia, se meten en la casa de reyes y de personas importantes. Me recuerdan a Eliseo preguntando a la sunamita que lo hospedó: “¿quieres que hable al rey o al general de ti?” Son como Daniel, consejero de reyes. O como los creyentes que mandaban saludos a la iglesia de Filipos identificándose a sí mismos como “los de la casa de César” (Flp. 4:22). Hemos considerado la importancia de la visión que puede llevarte a niveles más allá de tus limitaciones: visión para el futuro, visión protectora, visión de unidad y visión de rey. Pero, ¿cómo se adquiere la visión? En Cantares 5:12 leemos: Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, que se lavan con leche, y a la perfección colocados. Es evidente el significado: para tener la visión del Espíritu (paloma) necesitamos lavar nuestros ojos en la Palabra (leche). Así obtenemos enfoque y sabiduría, visión y revelación. Tu visión es equivalente a tu pasión por lo que sale de la boca de Dios. Esto es intimidad. Por ejemplo, en los evangelios miramos a tres de los discípulos de Jesús, Pedro, Jacobo y Juan, ver al Señor glorificarse delante de ellos brillando como el sol en compañía de Elías y Moisés, y escuchando la voz del Padre acerca de su Hijo; y todo esto, por la cercanía con Jesús. La visión se adquiere por intimidad con el Señor. Si la zarza arde, acércate a mirar.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:29
30.29-31 Andar como reyes. Un rey tiene un andar diferente, es el andar del reino. Como Salomón, también Agur gustaba de alegorizar con animales ilustraciones morales y espirituales, especialmente, este pasaje lo hace para referirse al andar del rey, la vida irresistible que finalmente se abrirá camino. Tenemos primero el andar del león, es el andar con fuerza, como dice la palabra, los fuertes tendrán riquezas. El rico habla fuerte, el pobre habla con ruegos. Fuiste creado con músculos, no solo en tu cuerpo, también en tu alma, úsalos. Eres fuerte por diseño. El andar del león es el andar sin retroceder; sin excusas, no hay razones para volver atrás. Es el valor que no renuncia, sino que permanece. Es poner las manos en el arado sin mirar atrás. El andar del gallo es el andar como un rey con verdad. Como el Libro enseña: ceñidos los lomos con la verdad. Las mentiras requieren gran imaginación y una memoria aun mayor. Se camina en la vergüenza si se miente. Es el andar con obediencia. Los israelitas se ciñeron los lomos para celebrar la pascua y dejar Egipto. Desobedecer podría haberles costado otros 400 años de esclavitud. Es el poder del “no” que puede salvar la vida a un niño librándolo de ser atropellado. El andar del macho cabrío es el andar del sacrificio. Los machos cabríos eran para sacrificios a Dios, lo que habla de esfuerzo. ¡Basta de flojos! Todo lo que tiene valor o vale la pena requiere esfuerzo. Es el andar consagrados, entregados a Dios. Vive con sentido de gloria para con Dios y delante de los hombres; sé un campeón y no un espectador. Engrandece el reino que representas conduciéndote como un rey, en el andar irresistible de quien sabe vivir con propósito, ejerce autoridad e influencia en el ejercicio del poder del reino sobre esta sociedad.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:30
30.29-31 Andar como reyes. Un rey tiene un andar diferente, es el andar del reino. Como Salomón, también Agur gustaba de alegorizar con animales ilustraciones morales y espirituales, especialmente, este pasaje lo hace para referirse al andar del rey, la vida irresistible que finalmente se abrirá camino. Tenemos primero el andar del león, es el andar con fuerza, como dice la palabra, los fuertes tendrán riquezas. El rico habla fuerte, el pobre habla con ruegos. Fuiste creado con músculos, no solo en tu cuerpo, también en tu alma, úsalos. Eres fuerte por diseño. El andar del león es el andar sin retroceder; sin excusas, no hay razones para volver atrás. Es el valor que no renuncia, sino que permanece. Es poner las manos en el arado sin mirar atrás. El andar del gallo es el andar como un rey con verdad. Como el Libro enseña: ceñidos los lomos con la verdad. Las mentiras requieren gran imaginación y una memoria aun mayor. Se camina en la vergüenza si se miente. Es el andar con obediencia. Los israelitas se ciñeron los lomos para celebrar la pascua y dejar Egipto. Desobedecer podría haberles costado otros 400 años de esclavitud. Es el poder del “no” que puede salvar la vida a un niño librándolo de ser atropellado. El andar del macho cabrío es el andar del sacrificio. Los machos cabríos eran para sacrificios a Dios, lo que habla de esfuerzo. ¡Basta de flojos! Todo lo que tiene valor o vale la pena requiere esfuerzo. Es el andar consagrados, entregados a Dios. Vive con sentido de gloria para con Dios y delante de los hombres; sé un campeón y no un espectador. Engrandece el reino que representas conduciéndote como un rey, en el andar irresistible de quien sabe vivir con propósito, ejerce autoridad e influencia en el ejercicio del poder del reino sobre esta sociedad.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:31
30.29-31 Andar como reyes. Un rey tiene un andar diferente, es el andar del reino. Como Salomón, también Agur gustaba de alegorizar con animales ilustraciones morales y espirituales, especialmente, este pasaje lo hace para referirse al andar del rey, la vida irresistible que finalmente se abrirá camino. Tenemos primero el andar del león, es el andar con fuerza, como dice la palabra, los fuertes tendrán riquezas. El rico habla fuerte, el pobre habla con ruegos. Fuiste creado con músculos, no solo en tu cuerpo, también en tu alma, úsalos. Eres fuerte por diseño. El andar del león es el andar sin retroceder; sin excusas, no hay razones para volver atrás. Es el valor que no renuncia, sino que permanece. Es poner las manos en el arado sin mirar atrás. El andar del gallo es el andar como un rey con verdad. Como el Libro enseña: ceñidos los lomos con la verdad. Las mentiras requieren gran imaginación y una memoria aun mayor. Se camina en la vergüenza si se miente. Es el andar con obediencia. Los israelitas se ciñeron los lomos para celebrar la pascua y dejar Egipto. Desobedecer podría haberles costado otros 400 años de esclavitud. Es el poder del “no” que puede salvar la vida a un niño librándolo de ser atropellado. El andar del macho cabrío es el andar del sacrificio. Los machos cabríos eran para sacrificios a Dios, lo que habla de esfuerzo. ¡Basta de flojos! Todo lo que tiene valor o vale la pena requiere esfuerzo. Es el andar consagrados, entregados a Dios. Vive con sentido de gloria para con Dios y delante de los hombres; sé un campeón y no un espectador. Engrandece el reino que representas conduciéndote como un rey, en el andar irresistible de quien sabe vivir con propósito, ejerce autoridad e influencia en el ejercicio del poder del reino sobre esta sociedad.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:32
30.32-33 El versículo 32 debe traducirse: si caíste por enaltecerte, es un hecho, antes del quebrantamiento es la soberbia (Pr. 16:18). Y si planeaste el mal (literal), pon el dedo sobre tu boca, cállate, detente. Es la necedad de uno que ya está pagando las consecuencias de su soberbia y todavía está planeado el mal hacia otros, muy probablemente, venganza; lo que debe hacer es detenerse, ponerse freno como los animales y dejar de meterse en problemas. El necio para dejar de serlo, debe escoger la revelación de la Palabra y no las acciones emocionales de arrebatos. En lugar de planear el mal y de derramar más sangre o andar provocando iras y contiendas, el necio debe mezclar la lecha para sacar mantequilla; es decir, leer la Palabra, un versículo aquí y otro allá de la leche espiritual para sacar revelación, Palabra rica que le alimente y transforme.
— Roberto Tinoco
Proverbios 30:33
30.32-33 El versículo 32 debe traducirse: si caíste por enaltecerte, es un hecho, antes del quebrantamiento es la soberbia (Pr. 16:18). Y si planeaste el mal (literal), pon el dedo sobre tu boca, cállate, detente. Es la necedad de uno que ya está pagando las consecuencias de su soberbia y todavía está planeado el mal hacia otros, muy probablemente, venganza; lo que debe hacer es detenerse, ponerse freno como los animales y dejar de meterse en problemas. El necio para dejar de serlo, debe escoger la revelación de la Palabra y no las acciones emocionales de arrebatos. En lugar de planear el mal y de derramar más sangre o andar provocando iras y contiendas, el necio debe mezclar la lecha para sacar mantequilla; es decir, leer la Palabra, un versículo aquí y otro allá de la leche espiritual para sacar revelación, Palabra rica que le alimente y transforme.
— Roberto Tinoco