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Proverbios 3
La confianza en el Señor
1Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos;🗨📝 2Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán.🗨📝 3Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón;🗨📝 4Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de los hombres.🗨📝 5Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.🗨📝 6Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.🗨📝 7No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal;🗨📝 8Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.🗨📝 9Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos;🗨📝 10Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.🗨📝 11No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección;🗨📝 12Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.🗨📝 13Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia;🗨📝 14Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus frutos más que el oro fino.🗨📝 15Más preciosa es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.🗨📝 16Largura de días está en su mano derecha; En su izquierda, riquezas y honra.🗨📝 17Sus caminos son caminos deleitosos, Y todas sus veredas paz.🗨📝 18Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, Y bienaventurados son los que la retienen.🗨📝 19Jehová con sabiduría fundó la tierra; Afirmó los cielos con inteligencia.🗨📝 20Con su ciencia los abismos fueron divididos, Y destilan rocío los cielos.🗨📝 21Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la ley y el consejo,🗨📝 22Y serán vida a tu alma, Y gracia a tu cuello.🗨📝 23Entonces andarás por tu camino confiadamente, Y tu pie no tropezará.🗨📝 24Cuando te acuestes, no tendrás temor, Sino que te acostarás, y tu sueño será grato.🗨📝 25No tendrás temor de pavor repentino, Ni de la ruina de los impíos cuando viniere,🗨📝 26Porque Jehová será tu confianza, Y él preservará tu pie de quedar preso.🗨📝 27No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo.🗨📝 28No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, Y mañana te daré, Cuando tienes contigo qué darle.🗨📝 29No intentes mal contra tu prójimo Que habita confiado junto a ti.🗨📝 30No tengas pleito con nadie sin razón, Si no te han hecho agravio.🗨📝 31No envidies al hombre injusto, Ni escojas ninguno de sus caminos.🗨📝 32Porque Jehová abomina al perverso; Mas su comunión íntima es con los justos.🗨📝 33La maldición de Jehová está en la casa del impío, Pero bendecirá la morada de los justos.🗨📝 34Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, Y a los humildes dará gracia.🗨📝 35Los sabios heredarán honra, Mas los necios llevarán ignominia.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Proverbios 3: RV60
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Proverbios 3:1
3.1 Literalmente no olvides la Torá (los cinco primeros libros de la Biblia) y conserva en tu corazón mitsvá (la ley). Para guardar este precepto, los judíos preparaban a sus niños memorizando la Torá durante los primeros doce años de vida, a fin de tener la ceremonia en la que eran declarados benei Mitzvá o hijos de la ley (nota que el versículo comienza llamándolo ben (hijo). Tu también debes memorizar la Biblia y ser hijo de Dios obediente a sus mandamientos.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:2
3.2 Tal como se promete a los hijos que honran a sus padres, los que sean llamados hijos de la ley por honrar la Palabra de Dios (mira la nota al versículo anterior), tienen la misma promesa de larga y buena vida, abundados de bien. Independientemente de cuál es el límite genético de tus días, puedes aumentarlo mediante la Palabra de Dios.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:3
3.3 La vida cristiana debe ser una vida equilibrada entre la misericordia y la verdad. Cuando es más misericordia que verdad, se convierte en una relación de complicidad; y cuando hay más verdad que misericordia, la relación se torna en crueldad. Conserva el equilibrio entre el amor y la justicia, la misericordia y la verdad. Atarlas al cuello es como ponerse un yugo que impide el desvío. Han de escribirse ambas en las tablas del corazón como Moisés recibió la ley en tablas de piedra; ahora la Palabra dentro de ti conforme al Nuevo Pacto, la Palabra encarnada que puede ser vivida. En Moisés la Palabra estaba fuera del hombre por lo que éste no podía guardarla; pero en Cristo la Palabra está dentro del hombre, escrita por el Espíritu Santo en su corazón, de modo que puede vivir en equilibrio entre misericordia y verdad de forma intencional, de corazón. Lo que era un consejo y un ideal en el Antiguo pacto es posible y normal en el Nuevo Pacto.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:4
3.4 Una vida equilibrada entre misericordia y verdad permite el favor de Dios y de la gente. El Señor concede gracia, significa que Dios se inclina a tratar favorablemente a dicha persona; y los hombres tienen buena opinión de quien vive en equilibrio. La buena opinión es la gloria del tal en este mundo.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:5
3.5 Fiarse de Dios es depender de Él, ponerse bajo su cuidado. Y hacerlo de todo corazón significa con limpieza de intención; así como pasión en la intención. Y no en tu prudencia, traduce una palabra hebrea que significa “separar mentalmente”, por tanto, no vivas según a ti te parezca bueno o malo, lo cual recuerda el árbol del bien y del mal que produce muerte. Sea Dios tu vida, porque si vives según te parezca a ti bueno o malo, morirás. Desde el huerto del Edén, esta enseñanza se repite en toda la Biblia.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:6
3.6 Reconocer a Dios en todos los caminos es poder verlo en todas las circunstancias. Abre los ojos espirituales y distingue a Dios en todo tu vivir, míralo en las cosas, las personas y las experiencias. Necesitas limpieza de corazón para esto, pues son los limpios de corazón quienes ven a Dios. Si tienes esta disposición a hallar a Dios en todo, Él te librará de extraviarte. Cuando parezca que te has salido del camino, como quien anda por una vereda (recuerda que las veredas se hacen del andar del mundo), entonces Dios enderezará tu conducta regresándote al buen camino.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:7
3.7 Opinión, literalmente “ojo”, la forma como la persona se ve o considera a sí misma. La opinión que uno tiene de si mismo es importante, siempre y cuando dicha opinión concuerde con la opinión de Dios. Después de todo, el Creador nuestro es quien conoce nuestra capacidad y propósito. Considerarse sabio uno mismo en el sentido de independizarse de la sabiduría de Dios o creerse no necesitado de ayuda ni dirección alguna, es una necedad. Jamás hombre alguno ha podido ser completamente independiente con éxito y menos despreciando a Dios. Lo sabio es temer a Dios y lo inteligente es apartarse del mal. ¿Qué es el mal? Todo aquello que Dios diga que es malo para tí.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:8
3.8 Literalmente “será medicina a tu ombligo y tuétano a tus huesos”. El ombligo como centro del cuerpo y los huesos como lo más profundo o interno del cuerpo son la figura de recibir hasta lo más profundo de nuestro ser la Vida del Señor. Depender de la sabiduría de Dios, temerle y obedecerle apartándose del mal, son la mejor manera de infundir verdadera Vida a la vida en este mundo. Aun el cuerpo muestra la ganancia de la vida sabia. Las personas con la sabiduría de Dios (distíngase de religiosidad) mejoran notablemente su existencia en este mundo.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:9
3.9-10 Honra traduce una palabra derivada de gloria; en otras palabras, honrar es dar gloria, hacer glorioso. Por ejemplo, al honrar a un padre procuramos hacer su vida gloriosa; pero, ¿cómo podemos dar gloria a Dios en el sentido de hacerlo más glorioso de lo que ya es? ¡Imposible! De manera que los bienes y las primicias tienen como objeto hacer aquellas cosas que se relacionan con Dios gloriosas. Por ejemplo, su iglesia. Con bienes y primicias damos honra a Dios haciendo su iglesia rica en recursos para llevar a cabo su propósito. De esta manera honramos o glorificamos a Dios financieramente. Los bienes incluyen tanto los recursos como los talentos y habilidades. Las primicias es lo primero que se cosecha, ya sea de un campo o de cualquier otro trabajo (de todos tus frutos), el principio es el mismo; y se considera anualmente. Dios promete prosperidad económica a quien le honre financieramente (mira este versículo junto con el anterior). No solo lo necesario ni lo abundante; sino lo sobreabundante. Es el uso de tu dinero y la administración de tus bienes lo que define tu fe y no tu credo religioso. Usa el dinero para honrar. Dios promete ser más generoso que tú; por eso jamás podrás darle más que lo que El te dará a ti. Los primeros pasos definen el destino de los últimos pasos. Tus primeros años de vida tendrán gran relevancia en el resto de tus años de vida. La primera idea suele ser la mejor; el primer amor el más emocionante; y el primer alimento de la mañana el más importante. Lo primero es lo mejor. Por algo se dice: primero lo primero y se comienza por el principio. Así que si quieres ser próspero, Dios es primero y este principio está vigente para todos. Honra a Yahwéh con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos. Los bienes pueden ser males cuando se usan para el mal, pero se transforman en riquezas cuando se usan bien. Comienza con la parte destinada a Dios, las primicias no solo son un buen hábito para el inicio de año o un nuevo trabajo, es un principio permanente. En todo lo que recibes, antes de distribuirlo a tus gastos, aparta primero lo que habrás de entregar al Señor. Dios no es “si me queda”, sino Primero que todo. Con esto aprenderás a vivir por lo importante y no por lo urgente. Si en cuanto recibes dinero piensas en pagar lo urgente, entonces jamás tendrás riquezas; piensa en lo importante. No compres lo que no necesitas, sino aquello que represente una inversión para tu familia. Esa es la enseñanza de las primicias: Dios primero y lo importante es primero. Si vives conforme a esta norma, el resto de las finanzas será según el inicio de las mismas. Como dice la Escritura: si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas (Rom. 11:16). Si Dios es primero y administras de acuerdo a lo importante y no a lo urgente, serás prosperado multiplicándose el resto; con el tiempo tendrás riquezas. Considera cuánto dinero ha pasado por tus manos, si hubieras retenido tan solo una parte cada vez, ¡cuánto tendrías hoy! Pero se te ha ido como agua entre las manos por tener la mente en lo urgente. Cambia, a partir de hoy, vive por lo importante. Dios es primero.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:10
3.9-10 Honra traduce una palabra derivada de gloria; en otras palabras, honrar es dar gloria, hacer glorioso. Por ejemplo, al honrar a un padre procuramos hacer su vida gloriosa; pero, ¿cómo podemos dar gloria a Dios en el sentido de hacerlo más glorioso de lo que ya es? ¡Imposible! De manera que los bienes y las primicias tienen como objeto hacer aquellas cosas que se relacionan con Dios gloriosas. Por ejemplo, su iglesia. Con bienes y primicias damos honra a Dios haciendo su iglesia rica en recursos para llevar a cabo su propósito. De esta manera honramos o glorificamos a Dios financieramente. Los bienes incluyen tanto los recursos como los talentos y habilidades. Las primicias es lo primero que se cosecha, ya sea de un campo o de cualquier otro trabajo (de todos tus frutos), el principio es el mismo; y se considera anualmente. Dios promete prosperidad económica a quien le honre financieramente (mira este versículo junto con el anterior). No solo lo necesario ni lo abundante; sino lo sobreabundante. Es el uso de tu dinero y la administración de tus bienes lo que define tu fe y no tu credo religioso. Usa el dinero para honrar. Dios promete ser más generoso que tú; por eso jamás podrás darle más que lo que El te dará a ti. Los primeros pasos definen el destino de los últimos pasos. Tus primeros años de vida tendrán gran relevancia en el resto de tus años de vida. La primera idea suele ser la mejor; el primer amor el más emocionante; y el primer alimento de la mañana el más importante. Lo primero es lo mejor. Por algo se dice: primero lo primero y se comienza por el principio. Así que si quieres ser próspero, Dios es primero y este principio está vigente para todos. Honra a Yahwéh con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos. Los bienes pueden ser males cuando se usan para el mal, pero se transforman en riquezas cuando se usan bien. Comienza con la parte destinada a Dios, las primicias no solo son un buen hábito para el inicio de año o un nuevo trabajo, es un principio permanente. En todo lo que recibes, antes de distribuirlo a tus gastos, aparta primero lo que habrás de entregar al Señor. Dios no es “si me queda”, sino Primero que todo. Con esto aprenderás a vivir por lo importante y no por lo urgente. Si en cuanto recibes dinero piensas en pagar lo urgente, entonces jamás tendrás riquezas; piensa en lo importante. No compres lo que no necesitas, sino aquello que represente una inversión para tu familia. Esa es la enseñanza de las primicias: Dios primero y lo importante es primero. Si vives conforme a esta norma, el resto de las finanzas será según el inicio de las mismas. Como dice la Escritura: si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas (Rom. 11:16). Si Dios es primero y administras de acuerdo a lo importante y no a lo urgente, serás prosperado multiplicándose el resto; con el tiempo tendrás riquezas. Considera cuánto dinero ha pasado por tus manos, si hubieras retenido tan solo una parte cada vez, ¡cuánto tendrías hoy! Pero se te ha ido como agua entre las manos por tener la mente en lo urgente. Cambia, a partir de hoy, vive por lo importante. Dios es primero.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:11
3.11 Tomando como ejemplo la educación paterna y la reacción de un hijo hacia su padre, podemos comprender cómo somos formados por Dios. No nos educa un dios ausente, sino el Padre Celestial. Siguiendo la ilustración, el hijo desecha la reprensión de su padre cuando menosprecia a su padre. Con ello pierde la capacidad de desarrollarse y heredar. Lo mismo pasa con Dios, si desecha la Palabra de Dios, el hombre padecerá. Otra razón por la cual el hijo rechaza la autoridad paterna es por ofenderse; es decir, por tener un corazón pobre, frágil. Un corazón que fácil se ofende ante la Palabra de Dios no puede ser transformado. Para ello se requiere darle valor al entrenamiento de Dios por medio de las circunstancias sin queja ni amargura. ¿Quieres trato y herencia de hijo? ¡Entonces pórtate como hijo del Padre!
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:12
3.12 El amor debe ser firme. La palabra usada para “castiga” en hebreo significa literalmente “tener razón” y en consecuencia, discutir y emitir sentencia. No es el castigo por el castigo, sino la dirección hacia la razón. Dios disciplina a sus hijos entrenándolos para una vida mejor; en esto conocemos su amor: nos acepta como somos, pero no nos deja como estamos; Él nos santifica transformándonos a la imagen de su Hijo.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:13
3.13 La felicidad radica en hallar la sabiduría y la inteligencia. Ser infeliz es poco inteligente, es una necedad. Si halla la felicidad es que la buscó; no se es sabio por casualidad, pues la sabiduría es un desarrollo obtenido con la dedicación al conocimiento inteligente de los principios de vida que Dios estableció.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:14
3.14 Hallar la sabiduría, de lo que trata el versículo anterior, así como de la felicidad por hallarla, requiere inversión. Dicha inversión implica tiempo, esfuerzo y recursos económicos. Estudiar cuesta; aprender cuesta; trasladarse a dónde puede aprender cuesta; un maestro cuesta; todo método y forma de aprendizaje cuesta. La educación (no necesariamente escolarizada) requiere capital. Pero independientemente de su costo, la sabiduría (más allá del conocimiento), es una inversión extraordinaria. Sus dividendos superan los metales preciosos como la plata y el oro. Por tanto, busca más la sabiduría que el dinero, no sea que obteniendo dinero sin sabiduría lo pierdas y con ello, la vida; mientras que obteniendo sabiduría obtienes también la manera de hacer dinero y retenerlo junto con una buena vida.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:15
3.15 El sabio es inmensamente rico y también puede transformarse en inmensamente rico; es decir, es y tendrá; esencia y riquezas. Ser sabio supera cualquier deseo y placer; además de que termina disfrutando más que el necio. Nacer pobre no es tu culpa, pero morir pobre sí lo es; indica que menospreciaste la sabiduría.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:16
3.16 La sabiduría permite una vida equilibrada entre la cantidad y la calidad de vida. Siendo sabio se vive más y mejor. Alguno podría llegar a vivir muchos años, pero sin sabiduría no serán buenos años; otro igualmente sin sabiduría podría tener buenos años, pero por poco tiempo. La combinación equilibrada de larga vida, riquezas y gloria (verdadero significado de honra), denota una persona sabia. Los sabios viven más porque saben lo que favorece y lo que perjudica a su cuerpo; asimismo, los sabios hacen riquezas porque aprenden los secretos de las financias y el comercio, la libre empresa, el ahorro y la multiplicación económica. También, los sabios se convierten con el tiempo en personas de renombre, adquieren honor, gloria en la sociedad, pues aunque pudieran tener enemigos, son fáciles de admirar.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:17
3.17 La sabiduría no es aburrida, tediosa ni infeliz; por el contrario, enseña a disfrutar en cada camino o área de la vida. ¿Cómo no habría de ser feliz la sabiduría si conduce a la paz? Entendiendo por paz el Shalom judío que significa: satisfacción plena en todas las áreas de la vida; el bien, la felicidad; bienestar, salud, abundante prosperidad. Todas sus veredas, todos los asuntos humanos tratados con sabiduría prosperan y conducen a la postre a la vida feliz.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:18
3.18 La sabiduría es otra forma de llamar al árbol de la vida. Son figuras de Cristo y de la felicidad en Cristo. Adán perdió la sabiduría cuando busco el conocimiento, (irónicamente) porque la sabiduría (árbol de vida) no es saber lo bueno y lo malo, sino disfrutar a Cristo, El es la Vida.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:19
3.19 Dios creó todo por medio de su Palabra y su Palabra es la sabiduría. Tanto la Palabra como la Sabiduría son otra forma de llamar al Verbo, el Hijo de Dios, por medio de quien fueron hechas todas las cosas, por Él y para Él (Col. 1:15-16). En Él habita toda la plenitud de Dios (Col. 1:19), toda inteligencia está en Él. Si el Padre Celestial, siendo Todopoderoso, creó todo por medio de su Hijo, ¿habrás de hacer algo tú sin Cristo?
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:20
3.20 La naturaleza puede parecer caos en algún momento, como la división de los continentes; pero todo obedece a un plan inteligente y perfecto de Dios. La creación entera funciona con propósito. Hay ciencia detrás de todo, ciencia divina, conocimiento del Creador. La lluvia podía parecer un misterio para los tiempos bíblicos cuando se escribió Proverbios; pero hoy sabemos que su ciclo obedece a un engranaje espectacular, formidable y exacto que permite la vida en el planeta. Esta sabiduría proviene de Dios. Para que todo lo que exista pudiese existir en la perfección que funciona, harían falta billones de billones de billones de eventos casuales sin error eslabonados uno detrás de otro sin fallar ni uno solo, a fin de permitir que todo lo que es, llegara a ser. Se necesita la Mente Maestra Todopoderosa de un Creador para tal efecto. Como en lo natural, espiritualmente también necesitamos a Dios, sin excepción, para tener cielos abiertos y bendición.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:21
3.21 El escritor amonesta a no apartar la sabiduría y la inteligencia de la que ha venido hablando en los versículos previos, de los ojos del lector; es decir, conservar la atención en el vivir sabiamente. Enseguida pide guardar “la ley y el consejo”, dice nuestra versión; pero literalmente debe traducirse como guardar el sentido común y la sagacidad. Como creyentes tenemos fe, pero no divorciamos dicha fe del sentido común y la sagacidad. Si lo hiciéramos nos transformaríamos en una secta negando la conciencia. Las facultades del espíritu incluyen la conciencia y la intuición, lo que nos permite el sentido común y el actuar con estrategia.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:22
3.22 El ser humano es néfesh, “criatura que respira” y la sabiduría de Dios le añade porciones de kajai, “vida”. La Palabra de Dios es mucho más que consejos, es vida al ser interior del hombre; vida verdadera, de trascendencia eterna. Por lo mismo, quien recibe estas infusiones de vida, se ve como adornado, lleno de vida, tiene favor o gracia en su cuello. La salvación hermosea el rostro (Sal. 149:4).
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:23
3.23 Dentro del camino de Dios, todos tenemos un camino que andar; algo así como el llamado o propósito personal de vida. Dicho camino presenta muchas dificultades y la mayoría de las personas jamás terminan en la meta de lo que debió ser su destino. Arruinaron su camino con las decisiones equivocadas del día a día. Pero la promesa de Dios es que en su camino, por torpes que seamos no nos extraviaremos (Isaías 35:8); el cumplimiento de dicha promesa se encuentra en este versículo, por medio de la sabiduría de Dios podemos estar tranquilos de que cumpliremos el propósito para el cual existimos, no nos perderemos ni terminaremos en otra clase de vida distinta; así como tampoco tropezaremos. Es andar con la cabeza y no solo con los pies; pero con la cabeza dirigida por la sabiduría divina. Si andas tropezando o dando tumbos de acá para allá, detente y busca la sabiduría de Dios contenida en su palabra.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:24
3.24 La noche es sinónimo de incertidumbre y allí los temores se vuelven más temerosos. Esto era especialmente cierto en tiempos bíblicos, cuando tenían que dormir con un ojo abierto, por decirlo así, debido al riesgo constante de enemigos y peligros. No se puede descansar con miedo. El remedio contra todo temor es la confianza en la Palabra de Dios (vista como sabiduría en el contexto del pasaje). Quien poco descansa mucha necedad tiene.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:25
3.25 Una mala persona no tiene mucha confianza en su seguridad debido a sus malas obras. Generalmente duerme con alarma, algo que le avise si el mal viene contra sí. Los infieles son celosos; los ladrones son desconfiados; los mentirosos suponen que todos mienten; los asesinos temen ser asesinados; y así, tememos porque andamos sin sabiduría; fe en el mal. Si tienes temor de mal repentino es un llamado de tu propia conciencia a buscar la sabiduría de Dios. Vivir con sabiduría es bien vivir, en consecuencia no se tiene el temor de que repentinamente venga ruina ni destrucción, pues no se dedica a despertar odio con malas obras. Es positivo, está esperando recompensa y bendiciones.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:26
3.26 La falta de sabiduría es fe en el mal (vr. 25); pero la sabiduría es fe en Dios. Siendo que Dios es fiel y no permitirá que aquel que confía en Él sea avergonzado, lo librará de las trampas que pueda haber en su camino. La vida en este mundo tiene riesgos; pero los que viven en este mundo bajo la sabiduría de Dios están protegidos por Él para tales riesgos. Dicha sabiduría es Dios cuidando al hombre desde dentro, no es fácil atraparlo ni dañarlo. La palabra usada como confianza es késel, significa “gordura”; y se refiere a los beneficios de alguien que vive quitado de la pena, abundado de bien sin preocupaciones.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:27
3.27 No debe negarse el bien a quien se ha ganado ese bien (la palabra usada aquí es baal, significa dueño, es decir, dueño de dicho bien). Más allá de compasión, es un asunto de gratificación. Si puedes hacer bien a quien se lo merece, hazlo. Enfoca mayormente tus recursos a bendecir a aquellos que son dignos de tal bendición. Eres limitado y no siempre tendrás poder para ayudar, así que no desperdicies tu poder en aquellos que son indignos del bien. Ama a todos, ten misericordia de todos; haz el bien a todos; pero prioriza el bien a los que se lo han ganado.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:28
3.28 Aun cuando debemos ayudar a todos, en realidad el versículo se refiere al amigo, pues usa la palabra hebrea réa que significa más que prójimo, asociado, íntimo, amigo. Sin embargo, ayuda por lo que tú eres y no por lo que el otro sea o no sea. No hacer el bien es hacer mal; de manera que teniendo las posibilidades de ser bendición y no serlo es tenido por culpabilidad. ¿Por qué una persona habría de negarle ayuda al amigo en el momento y prometerla para el futuro si puede ayudarle al instante? En principio, por indiferencia, falta de amor. Y derivado de ello el mal corazón, la apatía, incluso pereza. Si a esto le sumamos ingratitud, pues Dios nos ha dado más; y traición, por el mismo motivo, además de la amistad; sin duda hallamos razones del mandamiento.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:29
3.29 Este versículo puede estar ligado al anterior, en el que no ayudar sea por hacer el mal; es decir, procurar dañar al amigo (hebreo réa, íntimo, socio, amigo) negándole ayuda. Y más, cuando el amigo está confiado en ser ayudado debido a la amistad. Está confiado, hebreo betákj, “refugio”. Al acercarse al amigo lo hizo esperando refugio, protección; hallando en su lugar indiferencia con el propósito de perjudicar.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:30
3.30 Un dicho popular reza: “los pleitos ni ganados son buenos”. Y es verdad. En la medida de lo posible deben evitarse. No entres en pleito sin razón, literalmente, “gratis” (heb. Kjinám). David preguntó qué se le daría al hombre que enfrentase a Goliat antes de enfrentarlo; nunca entres en batalla sin botín. Como no sea para evitar un mal mayor, procura no reñir. Prueba la diplomacia antes de la guerra. El apóstol Pablo lo dijo como: si es posible; en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres (Rom. 12:18). No siempre se podrá, pero inténtalo. Como dice el viejo adagio: “es mejor un mal arreglo que un buen pleito”. A veces habrá razón para el pleito, sin embargo, no busques la razón, sino la reconciliación.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:31
3.31 Ligado al versículo anterior, ante la ofensa, no te comportes violentamente como suelen hacerlo las malas personas. En el Nuevo Pacto Jesús elevó el mandamiento a amar a los enemigos y pasar por alto la ofensa. Ve más allá de tu enemigo, ¿por qué habrías de convertirte en él? Parece que los malos consiguen con violencia lo que desean y esto puede propiciarte envidia o deseo de actuar en forma semejante (escoger alguno de sus caminos); pero tu eres hijo de Dios, compórtate como tal. Dios es bueno y hace salir su sol sobre justos e injustos. Trata bien a los demás independientemente de lo que ellos sean, solo por el hecho de lo que tu eres: hijo de Dios.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:32
3.32 Existen pasajes bíblicos en los que se expresa que Dios ama a todos, incluyendo a los pecadores más acérrimos; pero también hay versículos como éste en el que muestran a Dios aborreciendo a los malos. ¿Cuál es el equilibrio entre ambos? Comprendamos que Dios habita más allá del tiempo, por lo que puede amar hoy y también aborrecer hoy superponiendo su deseo de salvar con el tiempo final de condenar. Ama acercando, pero sabe que el tal será alejado en juicio; así que puede decir ambas cosas sin contradecirse entre sí. Lo ama, pero finalmente lo aborrecerá al no haber aprovechado la oportunidad de salvación que le dio; siendo el gran Yo Soy habla ambas cosas en su eterno presente; si bien el cumplimiento estará dentro del tiempo. Dios tiene secretos, los cuales guarda para sí mismo. Pero cuando quiere dar a conocer alguno de sus secretos procura amigos íntimos; personas de su entera confianza a quienes revelará el o los secretos (Ef. 3) y en ocasiones les permitirá pregonarlo. Cada secreto de Dios es riqueza de enorme potencial; generalmente cambia el mundo y su era; así que vale la pena, si cabe el término, por que es un deleite, intimar con el Señor.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:33
3.33 Dios no es un ser descontrolado ni vengativo; por el contrario es amoroso y sabio que todo lo creó con anticipación y propósito. Dios creó todo mediante su Palabra; y también sostiene todo a través de su Palabra. La Biblia habla de sus buenas palabras, pero implica también palabras que no harán bien. Éstas se conocen como maldiciones. Todo el universo está sostenido, es transformado y recibe épocas de caos y destrucción por medio de la palabra de Dios. Nada pasa sin ella. Sus buenas palabras crean, pero sus malas palabras destruyen. El justo activa las buenas palabras de Dios viviendo con sabiduría; pero el injusto activa las malas palabras de Dios, aquellas que destruyen y pierden. Puedes llamarle promesas y advertencias. No es que Dios pierda el control y entonces maldiga; sino que su palabra ya está operando según la fe o incredulidad humanas. Así, la casa del impío tendrá maldición y la del justo bendición. ¿Cómo está tu casa? Si en algo no está bendecida, aplica justicia y excelencia a ese algo.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:34
3.34 Mira la nota anterior. Sembrarás lo que hayas cosechado. Tu decides cómo serás tratado por Dios en la medida que trates a tu prójimo y a Dios. Tanto justos como injustos serán tratados con justicia; pues Dios es justo y tendrá para ti lo que tu decidas ser; y lo que hagas definirá lo que recibes. No siempre sucede en este mundo; pero indefectiblemente se recibirá en la eternidad. De manera que puedes pedir, pero será mejor que des; y si quieres que Dios sea contigo, sé tu con Él. En tu prójimo puedes mostrarle a Dios lo que de Él piensas y sientes.
— Roberto Tinoco
Proverbios 3:35
3.35 Como el versículo anterior, lo que seas definirá lo que recibes y también dónde terminarás eternamente. Herencia o ignominia, gloria o vergüenza dependiendo si te conviertes en sabio o perseveras en la necedad. El camino hacia la deshonra y la muerte es para tontos; mientras el camino hacia la gloria es de los sabios.
— Roberto Tinoco