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Daniel 12
El tiempo del fin
1En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.🗨📝 2Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.🗨📝 3Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.🗨📝 4Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.🗨📝 5Y yo Daniel miré, y he aquí otros dos que estaban en pie, el uno a este lado del río, y el otro al otro lado del río.🗨📝 6Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas?🗨📝 7Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas.🗨📝 8Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?🗨📝 9El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.🗨📝 10Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.🗨📝 11Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.🗨📝 12Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.🗨📝 13Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Daniel 12: RV60
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Daniel 12:1
12.1 De la invasión a Jerusalén por parte de Antíoco mencionada en el capítulo anterior, la Escritura pasa al tiempo final del anticristo, del cual Antíoco era sólo un tipo. Refiere a la Gran Tribulación, de la cual las invasiones a Israel han sido ejemplos. En el ámbito espiritual, Dios envía al arcángel y príncipe de ángeles llamado Miguel en ayuda del pueblo de Dios. El ángel distingue un sello de salvación en todos los que tienen su nombre escrito en el libro de la vida. No te preocupes por conseguir la ayuda angélica, preocúpate mejor por estar del lado del Señor y dicha ayuda será automática.
— Roberto Tinoco
Daniel 12:2
12.2 Se usa la figura de dormir para hacer alusión a la muerte. No es inexistencia y tampoco inconsciencia; ya que es el cuerpo y no el alma quien duerme. En el tiempo del fin se llevará a cabo la resurrección de los muertos. Al terminar la gran tribulación resucitarán los santos y al final del tiempo también los condenados resucitarán para ser juzgados.
— Roberto Tinoco
Daniel 12:3
12.3 En la gloria de la resurrección, los participantes de la misma en Cristo son vistos como entendidos; por cuanto recibieron la luz, resplandecerán. Participar de la enseñanza de dicha luz a otros hace de los hombres como estrellas, la gloria eterna de su cuerpo de resurrección es aumentada por dedicarse en la presente vida a hacer discípulos. Quien es luz aquí, recibirá más para alumbrar allá.
— Roberto Tinoco
Daniel 12:4
12.4 Las palabras del libro de Daniel tienen un cumplimiento histórico y han sido de provecho para todas las edades, pero su mayor eficacia vendrá en el tiempo final, cuando el mundo desorientado ante la enorme cantidad de conocimiento disponible necesite la certeza de la revelación de las Escrituras. El profeta cerró el libro y lo selló en cuanto a la costumbre antigua de impedir su lectura; pero espiritualmente, el libro fue impedido en su conocimiento más profundo hasta el tiempo final en el que sea requerido.
— Roberto Tinoco
Daniel 12:5
12.5 La revelación de las Escrituras con frecuencia vino mediante ángeles. En este caso se mostraron como varones, no porque lo sean, sino porque era la forma como el profeta podía recibir el mensaje que traían. Uno a un lado del río y el otro al otro lado, terrenalmente abarcaban en su mensaje toda la tierra conocida, la tierra prometida y la tierra de los gentiles. Pero espiritualmente es cómo ver árboles de vida a los lados del río de vida, como el apóstol Juan vio y escribió al final de la Biblia (Ap. 22:2). En el tiempo del fin, la vida celestial prevalecerá sobre la terrenal.
— Roberto Tinoco
Daniel 12:6
12.6 Uno de los ángeles al lado del río preguntó al ángel que anteriormente había estado hablándole a Daniel desde el río; es la vida celestial simbolizada en sus mensajeros enfocándose en el fluir del río de Dios, por decirlo así. Toda visión y palabra de ángeles debe ir hacia el centro, figurativamente hablando, hacia el río de vida y hacia aquel que es la Vida, representado en este caso por el que está en medio del río; por eso es que está vestido de lino, como dándole al ángel un carácter de mensajero mediador, similar al de hombres sacerdotes enseñando la Palabra.
— Roberto Tinoco
Daniel 12:7
12.7 El juramento del ángel es como un sacerdote invocando el Nombre del Señor para el cumplimiento de su Palabra. Dios es YHWH, el que vive en sí mismo por siempre. La Palabra que falta por cumplirse en este juramento tendrá como último aspecto que durará un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo; a saber, tres y medio años de persecución final (Ap. 12:14).
— Roberto Tinoco
Daniel 12:8
12.8 El profeta escuchó la voz de los ángeles cuando se hablaron entre sí, pero no comprendió el lenguaje angélico con el que se comunicaron; hay idiomas terrenales e idiomas celestiales (1 Cor. 13:1). Por esto preguntó el significado de la conversación. ¿Quieres saber qué habla el cielo? Entonces rodéate de celestiales, es decir, vive como tal. Daniel preguntaba por el fin de las profecías que le fueron mostradas en su Libro, como profeta necesitaba saberlo. Solemos preguntar por el fin, pero lo que necesitamos vivir es el principio.
— Roberto Tinoco
Daniel 12:9
12.9 El libro de Daniel estaba cerrado en su revelación a su generación; pero está abierto a la nuestra (Ap. 22:10). Debemos estar atentos al cumplimiento de las Palabras de Dios viviendo acorde a las Escrituras.
— Roberto Tinoco
Daniel 12:10
12.10 Es la era de la iglesia: la Palabra limpia a quien recibe su revelación. Tres obras de la gracia en Cristo por su palabra: limpia, emblanquece y purifica. La limpieza es interna, el emblanquecimiento es externo, y la purificación dedica. Dios nos transforma por dentro y por fuera, en lo que somos ante Él y en lo que parecemos ante los demás, para luego poder utilizarnos en el propósito de su reino. Esto sólo sucede a quienes así se disponen, pues los impíos, es decir, los que prefieren rechazar al Señor, se quedan sin posibilidad de comprender su mensaje, no reciben su revelación y por tanto, se corrompen aun más.
— Roberto Tinoco
Daniel 12:11
12.11 En el tiempo del fin, semejante al tiempo de Antíoco cuando sacrificó un cerdo en el templo de Jerusalén, pasarán mil doscientos noventa días, lo que corresponde a tres años y medio, la mitad de la última semana descrita en el capítulo 9 de este mismo libro (ver notas 9:26-27); esto es, la gran tribulación profetizada por el Señor Jesucristo. Interesantemente, se mencionan treinta días más en este versículo para ese período que el resto de las citas alusivas de la Biblia al mismo (Ap. 11:3; 12:6), ¿será que ese mes incluya los efectos primarios a la venida del Señor? (no confundir con el arrebatamiento de los santos que se llevará a cabo antes de la Tribulación). Enseguida, se añaden otros cuarenta y cinco días más (vr. 12); los cuales parecen ser el tiempo en el que se efectuará el juicio de las naciones (Mat. 25:32). He allí la bienaventuranza de estar de pie después de los juicios.
— Roberto Tinoco
Daniel 12:12
12.11-12 En el tiempo del fin, semejante al tiempo de Antíoco cuando sacrificó un cerdo en el templo de Jerusalén, pasarán mil doscientos noventa días, lo que corresponde a tres años y medio, la mitad de la última semana descrita en el capítulo 9 de este mismo libro (ver notas 9:26-27); esto es, la gran tribulación profetizada por el Señor Jesucristo. Interesantemente, se mencionan treinta días más en este versículo para ese período que el resto de las citas alusivas de la Biblia al mismo (Ap. 11:3; 12:6), ¿será que ese mes incluya los efectos primarios a la venida del Señor? (no confundir con el arrebatamiento de los santos que se llevará a cabo antes de la Tribulación). Enseguida, se añaden otros cuarenta y cinco días más (vr. 12); los cuales parecen ser el tiempo en el que se efectuará el juicio de las naciones (Mat. 25:32). He allí la bienaventuranza de estar de pie después de los juicios.
— Roberto Tinoco
Daniel 12:13
12.13 El profeta Daniel recibió la promesa de que al final de los tiempos resucitaría como parte de los entendidos que alumbrarán en cuerpos glorificados para ser parte de los coherederos juntamente con Cristo. Este es el final del profeta Daniel, de su libro y debe ser también el nuestro. ¡Qué finalmente seamos llenos de vida y de gloria en aquel día al lado de nuestro amado Señor!
— Roberto Tinoco