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Mateo 16

Los líderes demandan una señal milagrosa

1Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.🗨 2Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles.🗨 3Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!🗨 4La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.🗨

La levadura de los fariseos y de los saduceos

5Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan.🗨 6Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.🗨 7Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.🗨 8Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?🗨 9¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis?🗨 10¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?🗨 11¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?🗨 12Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.🗨

Declaración de Pedro acerca de Jesús

13Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?🗨 14Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.🗨 15El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?🗨 16Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.🗨 17Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.🗨 18Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.🗨 19Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.🗨 20Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.🗨

Jesús predice su muerte

21Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.🗨 22Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.🗨 23Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.🗨 24Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.🗨 25Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.🗨 26Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?🗨 27Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.🗨 28De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Mateo 16:1

Comentario general

16.1 Subirse a un tren nos lleva a un destino definido para nuestro bien; pero ponerse en la vía contra el mismo tren es una destrucción segura. Este es el caso de los judíos; se opusieron al reino de los cielos al no distinguir que el tiempo de la llegada del reino se cumplía en Cristo. Bien dijo el apóstol Pedro en su primera epístola universal (2:7-8). Y Lo mismo pasa hoy para algunos. Vinieron los fariseos y los saduceos. Los fariseos eran, como su nombre significa, “los separados”. El partido más riguroso y estricto, extremadamente formulistas que añadieron mucho a la ley de Moisés acerca de cómo guardarla. Personas sin piedad y simuladores de santidad. El peligro del fariseísmo atrapa a quienes cuidan más la apariencia que la vida genuina y el qué dirán los demás a cómo agradar a Dios. Los saduceos eran otra expresión de religiosidad diferente. Eran descendientes de Sadoc (2 Samuel 8:17), que a su vez, venía de Aarón, un sacerdote cuya línea trazó todo el Antiguo Testamento. Eran la aristocracia clerical y daban mucha importancia a las tradiciones, aunque solían ser incrédulos de las cosas espirituales. Es el que protege celosamente la costumbre litúrgica, sin importar la vida espiritual verdadera. Los racionalistas que negaban lo sobrenatural, incluyendo la vida después de la muerte. El tradicionalismo religioso siempre lleva al racionalismo escéptico. Estos dos grupos vinieron a Jesús para tentarle. No tenían interés en conocerle ni en averiguar si era verdad que el reino de los cielos se hubiese acercado. Llevaban su agenda prefabricada con malas intenciones. Como el que lee la Biblia para contender o el que acude a la iglesia para criticar. ¡Cuán vacío y desilusionado queda el que se acerca a Cristo por los motivos equivocados! Vinieron a pedirle una señal del cielo; una prueba que autentificara lo que decía. Como si no fuesen suficientes sus muchos milagros y sanidades. Como el que busca a Dios y está dispuesto a creer solo si Dios se ajusta a su modo y se somete a sus caprichos. Pedir señales es una muestra de incredulidad (1 Cor. 14:22) y también de egoísmo, pues las señales que piden suelen ser aquellas que los beneficien o asombren y no el bien para su prójimo.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:2

Comentario general

16.2-3 El corazón habituado a lo terrenal aprende a distinguir las señales de la naturaleza, por ejemplo, el temporal. Los fariseos y los saduceos eran hipócritas por tener la capacidad de distinguir el clima conocedores del mundo, pero no del reino de los cielos a pesar de dedicarse a la religión. Miraban el cielo, pero solo veían la presente creación. Volteaban hacia arriba, pero no comprendían el tiempo que estaban viviendo. Decían dedicarse a las cosas de Dios pero eran mejores meteorólogos que ministros, pues desconocían al Hijo de Dios, el Mesías frente a ellos. Estuvieron de noche y no comprendieron que papel jugaba en el reino la opresión romana sobre ellos, incluso llegaron a pensar que había buen tiempo; luego les llegó el día dispensacional con Cristo, el Sol de Justicia, pero no vieron más allá de la tempestad. ¿Sabes el tiempo que estás viviendo? Es momento de disfrutar a Cristo por el Espíritu Santo en la gracia de Dios.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:3

Comentario general

16.2-3 El corazón habituado a lo terrenal aprende a distinguir las señales de la naturaleza, por ejemplo, el temporal. Los fariseos y los saduceos eran hipócritas por tener la capacidad de distinguir el clima conocedores del mundo, pero no del reino de los cielos a pesar de dedicarse a la religión. Miraban el cielo, pero solo veían la presente creación. Volteaban hacia arriba, pero no comprendían el tiempo que estaban viviendo. Decían dedicarse a las cosas de Dios pero eran mejores meteorólogos que ministros, pues desconocían al Hijo de Dios, el Mesías frente a ellos. Estuvieron de noche y no comprendieron que papel jugaba en el reino la opresión romana sobre ellos, incluso llegaron a pensar que había buen tiempo; luego les llegó el día dispensacional con Cristo, el Sol de Justicia, pero no vieron más allá de la tempestad. ¿Sabes el tiempo que estás viviendo? Es momento de disfrutar a Cristo por el Espíritu Santo en la gracia de Dios.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:4

Comentario general

16.4 La generación del tiempo de Jesús, representada por fariseos y saduceos era mala y adultera. Su maldad radicaba en que amaban el mal, por lo que Cristo les significaba un estorbo a su malicia. Y su adulterio estribaba en haber dejado a Dios por lo que llamaban “las cosas de Dios”; además del orgullo, la codicia y la soberbia. Esta clase de personas demandaban una señal, no la pedían ni rogaban para descubrir la verdad; sino que la demandaban como si Dios estuviese a su servicio. Querían un milagro que pudieran juzgar como si de ellos dependiera que Jesús fuera reconocido Mesías o no. Por esto el Señor les negó el espectáculo morboso por el que insistían, dándoles solo la señal del profeta Jonás. Dicha señal, como se explicará en versículos siguientes, es su propia resurrección. Todo lo que hace falta para que alguno conozca a Dios es que acepte la resurrección de Jesús como la evidencia de que Él es el Señor y el Salvador. Finalmente Jesús los dejó y se fue. Quien no acepta su señal de resurrección, tampoco tendrá su Presencia. Jonás fue un profeta, Jesús fue el Profeta anunciado por Moisés (Dt. 18:15); confirmado por Pedro (Hechos 3:22-23). Nadie habló como Él, pues todos los profetas anunciaron lo que Dios les ordenó hablar, pero Jesús es el verbo de Dios. Todos los profetas dijeron: Él es. Pero Jesús dijo: Yo Soy. Jonás fue un profeta de Israel enviado a los gentiles. Jesús, al ser rechazado por los fariseos y los saduceos les daba la señal de Jonás: Se iría a los gentiles (Rom. 10:19; 11:11). Jonás fue un profeta resucitado. Estuvo en el vientre del pez por tres días; él llamó a ese lugar “el seno del Seol” (Jonás 2:2); y cuando fue librado dijo: “tú sacaste mi vida de la sepultura” (2:6). Cuando salió de allí predicó tal mensaje que los ninivitas se arrepintieron en ayuno y cilicio; siendo librados de ser destruidos. Jesús también estuvo en el Seol tres días con sus noches y cuando Dios lo levantó de los muertos llevó, a través de su iglesia, el poderoso mensaje del evangelio que ha traído la libertad y salvación al mundo entero. ¡Esa es la señal del profeta Jonás! Los cristianos no somos seguidores de señales; todo lo contrario, las señales nos siguen a nosotros. La única señal en la cual estamos firmes es la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo que nos ha dado la oportunidad de ser salvos sin distingo nacional. No caigamos en la hipocresía farisea ni en el escepticismo saduceo; seamos prudentes, firmes en la señal de Jonás.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:5

Comentario general

16.5-6 Con cuanta facilidad se introducen en las cosas de Dios las cosas de los hombres; Dios trae vida y el hombre le agrega mil ceremonias; este es el caso que veremos en los próximos versículos: El reino de los cielos y la levadura de la religión y de la filosofía. Desde el capítulo 15 hasta los textos presentes vemos que Mateo enfoca su testimonio evangelístico en relación a la comida. En la Biblia, el comer es símbolo de participar; por ejemplo, Cristo dijo: el que come mi carne tiene vida eterna; lo que significa que el que participa de mí tiene vida eterna. Comer a Cristo es participar por la fe de su vida y naturaleza divina, contrario a la levadura de los fariseos, que es la hipócrita religiosidad; y a la levadura de los saduceos, que es la filosofía racionalista. El consejo de Jesús es una doble advertencia: Mirad, estén atentos, no se descuiden. Mas son los que se pierden por negligencia que los que se pierden voluntariamente. Guardaos, tengan cuidado, protéjanse, pongan escudo. “Cuídate de ti mismo” –dijo Pablo a Timoteo. El consejo de Jesús es una advertencia contra la levadura, símbolo del pecado y de la maldad corruptora; especialmente se refiere a sus doctrinas con carácter corruptor y a la mala influencia que la religión y la filosofía ejercían en la vida espiritual. Por eso también el apóstol escribió: evita las profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad (2 Tim. 1:16). ¡Guárdate! No tengas que ver con todas aquellas doctrinas ajenas a Cristo. La levadura de los fariseos representa la religiosidad; es aquella que sustituye la vida de Dios por las prácticas y ceremonias humanas. Su levadura es la apariencia piadosa externa que no concuerda con el interior. Jesús les dijo al respecto: ¡Hipócritas! bien profetizó de vosotros Isaías diciendo: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí y en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres (Mt.15:7-9). Esta levadura es el celo religioso que defiende las costumbres y tradiciones por encima de la misma verdad. La levadura de los saduceos es el racionalismo; el intentar someter la infinita sabiduría del reino de los cielos bajo el intelecto humano. Hay que guardarse de esa actitud que intenta ponerle filtro a la verdad y contradice la Palabra escrita de Dios. Profesando ser sabios se hicieron necios. Nuestra razón no comprenderá muchas cosas que son ciertas, ¿las negaremos por ello? Nuestra razón no tiene capacidad para entender en plenitud a Dios, ¿dejará de ser Dios porque no lo entiendo? ¡No seas semejante al insecto que ignora el Everest que lo sostiene! La levadura saducea lleva al escepticismo, a llamar mitos a los milagros bíblicos; a intentar explicar de manera natural los prodigios de las Escrituras llegando al colmo de negar la resurrección, la vida espiritual y el mundo por venir. Olvidando que sin fe es imposible agradar a Dios y que es indispensable creer para hallarle. ¡Guardaos de la levadura saducea! Que basa sus creencias y doctrinas en filosofías y argumentaciones humanas, ¡demasiados “a mí me parece” o “yo creo que” o “es muy probable”. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, conforme a las tradiciones de los hombres, y los rudimentos del mundo y no según Cristo (Col. 2:8). La levadura saducea también se compone del materialismo. El materialismo corruptor que endiosa los bienes y las posesiones, que ata los corazones al afán e impide el servicio a Dios. Si tu trabajo te impide servir a Dios, ¡cambia de trabajo o tendrás que cambiar de Dios! La levadura saducea también incluye la búsqueda del primer lugar, los saduceos eran la clase social alta de Israel, la nobleza con estirpe de siglos, los descendientes de los sacerdotes. Su doctrina demanda que se les honre. Es tan sutil esta levadura que hace a la iglesia una con el Estado.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:6

Comentario general

16.5-6 Con cuanta facilidad se introducen en las cosas de Dios las cosas de los hombres; Dios trae vida y el hombre le agrega mil ceremonias; este es el caso que veremos en los próximos versículos: El reino de los cielos y la levadura de la religión y de la filosofía. Desde el capítulo 15 hasta los textos presentes vemos que Mateo enfoca su testimonio evangelístico en relación a la comida. En la Biblia, el comer es símbolo de participar; por ejemplo, Cristo dijo: el que come mi carne tiene vida eterna; lo que significa que el que participa de mí tiene vida eterna. Comer a Cristo es participar por la fe de su vida y naturaleza divina, contrario a la levadura de los fariseos, que es la hipócrita religiosidad; y a la levadura de los saduceos, que es la filosofía racionalista. El consejo de Jesús es una doble advertencia: Mirad, estén atentos, no se descuiden. Mas son los que se pierden por negligencia que los que se pierden voluntariamente. Guardaos, tengan cuidado, protéjanse, pongan escudo. “Cuídate de ti mismo” –dijo Pablo a Timoteo. El consejo de Jesús es una advertencia contra la levadura, símbolo del pecado y de la maldad corruptora; especialmente se refiere a sus doctrinas con carácter corruptor y a la mala influencia que la religión y la filosofía ejercían en la vida espiritual. Por eso también el apóstol escribió: evita las profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad (2 Tim. 1:16). ¡Guárdate! No tengas que ver con todas aquellas doctrinas ajenas a Cristo. La levadura de los fariseos representa la religiosidad; es aquella que sustituye la vida de Dios por las prácticas y ceremonias humanas. Su levadura es la apariencia piadosa externa que no concuerda con el interior. Jesús les dijo al respecto: ¡Hipócritas! bien profetizó de vosotros Isaías diciendo: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí y en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres (Mt.15:7-9). Esta levadura es el celo religioso que defiende las costumbres y tradiciones por encima de la misma verdad. La levadura de los saduceos es el racionalismo; el intentar someter la infinita sabiduría del reino de los cielos bajo el intelecto humano. Hay que guardarse de esa actitud que intenta ponerle filtro a la verdad y contradice la Palabra escrita de Dios. Profesando ser sabios se hicieron necios. Nuestra razón no comprenderá muchas cosas que son ciertas, ¿las negaremos por ello? Nuestra razón no tiene capacidad para entender en plenitud a Dios, ¿dejará de ser Dios porque no lo entiendo? ¡No seas semejante al insecto que ignora el Everest que lo sostiene! La levadura saducea lleva al escepticismo, a llamar mitos a los milagros bíblicos; a intentar explicar de manera natural los prodigios de las Escrituras llegando al colmo de negar la resurrección, la vida espiritual y el mundo por venir. Olvidando que sin fe es imposible agradar a Dios y que es indispensable creer para hallarle. ¡Guardaos de la levadura saducea! Que basa sus creencias y doctrinas en filosofías y argumentaciones humanas, ¡demasiados “a mí me parece” o “yo creo que” o “es muy probable”. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, conforme a las tradiciones de los hombres, y los rudimentos del mundo y no según Cristo (Col. 2:8). La levadura saducea también se compone del materialismo. El materialismo corruptor que endiosa los bienes y las posesiones, que ata los corazones al afán e impide el servicio a Dios. Si tu trabajo te impide servir a Dios, ¡cambia de trabajo o tendrás que cambiar de Dios! La levadura saducea también incluye la búsqueda del primer lugar, los saduceos eran la clase social alta de Israel, la nobleza con estirpe de siglos, los descendientes de los sacerdotes. Su doctrina demanda que se les honre. Es tan sutil esta levadura que hace a la iglesia una con el Estado.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:7

Comentario general

16.7 En este versículo encontramos la razón de la doble advertencia del Señor. La levadura farisea y la saducea estaba penetrando el corazón de sus discípulos: Ellos pensaban dentro de sí, pero no decían nada a Cristo, como los hipócritas fariseos. Ellos pensaban, tratando de interpretar intelectualmente los dichos de Jesús, como los escépticos saduceos. ¡Cuán sutil es la levadura! Esto dice porque no trajimos pan –dijeron entre sí. La incredulidad siempre lleva a la independencia. ¡Como si el Rey de reyes los necesitara para alimentarse! Ellos pensaron que Jesús les reprochó que hubiesen olvidado el pan de la multiplicación (7 canastas llenas) al otro lado (vr.5). El culpable huye sin que nadie lo persiga. La conciencia acusa a quien se sabe culpable. ¡Pero el Señor no los necesita para comer; somos nosotros quienes no podemos hacer nada sin Él! Él no necesita nuestro pan ni nuestros bienes, más bien, nosotros no tendremos pan ni bienes sin Él.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:8

Comentario general

16.8 Jesús los llamó “hombres de poca fe”. Hablar de que no se tiene es una muestra de falta de fe. Incluso pensarlo es muestra de incredulidad. Ten cuidado en el uso de tus palabras, no sea que expreses tu propia ruina y seas profeta de tu fracaso. Teniendo a Cristo estás completo, no niegues su gloria diciendo no tener pan. El pan es el sustento, las cosas de esta vida; ilógico pensar que el Señor te ha dado vida eterna y no te sustente la vida temporal. ¡Cuál es tu necesidad? No necesitas pan, necesitas fe.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:9

Comentario general

16.9-10 Dios siempre está haciendo maravillas, la creación es una infinitud de las mismas. De manera que decir que no se tiene es perder la memoria respecto de la obra de Dios. Los discípulos tenían la evidencia con ellos de la multiplicación de los panes y de los peces. Y no como una ocasión aislada, sino por lo menos en dos tiempos diferentes. Alimentó nueve mil hombres más las mujeres y los niños, más de treinta mil personas en total, ¿cómo no podría sustentar a doce? ¿O habría de requerir las canastas de sobras que recogieron? Les dijo: ¿no entendéis ni os acordáis? Unos entienden, pero no recuerdan y otros recuerdan, pero no entienden. Los que entienden sin recordar saben que Dios es capaz de todo, pero dudan que lo hará con ellos. Y los que recuerdan, pero no entienden viven del pasado, más sin experiencias nuevas. Necesitamos ambas cosas para vivir en la abundancia del reino de Dios.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:10

Comentario general

16.9-10 Dios siempre está haciendo maravillas, la creación es una infinitud de las mismas. De manera que decir que no se tiene es perder la memoria respecto de la obra de Dios. Los discípulos tenían la evidencia con ellos de la multiplicación de los panes y de los peces. Y no como una ocasión aislada, sino por lo menos en dos tiempos diferentes. Alimentó nueve mil hombres más las mujeres y los niños, más de treinta mil personas en total, ¿cómo no podría sustentar a doce? ¿O habría de requerir las canastas de sobras que recogieron? Les dijo: ¿no entendéis ni os acordáis? Unos entienden, pero no recuerdan y otros recuerdan, pero no entienden. Los que entienden sin recordar saben que Dios es capaz de todo, pero dudan que lo hará con ellos. Y los que recuerdan, pero no entienden viven del pasado, más sin experiencias nuevas. Necesitamos ambas cosas para vivir en la abundancia del reino de Dios.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:11

Comentario general

16.11 Es común sentirse agredidos cuando la Palabra nos expone su verdad. Los discípulos no entendieron al Señor pensando que les reprochaba que no trajesen pan (¿quién sabe qué hicieron con las canastas que habían sobrado? Se sentían culpables de alguna manera por ello); así que el Maestro tuvo que ser muy claro: guárdense de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Al ser humano le sucede con frecuencia que aplica a sus asuntos personales la Palabra de Dios suponiendo que se refiere solo a tales cosas y por estar enfocado solo en sí mismo, se pierde la enseñanza más alta y profunda de la misma, el verdadero sentido de la palabra del Señor. No permitas que tus intereses y culpas desvíen el sentido de la Palabra; tal error es otra forma de levadura corruptora de la verdad. Tus motivos, culpas y preocupaciones pueden privarte de entendimiento.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:12

Comentario general

16.12 Cuando fueron expuestos con la realidad de que no habían entendido por estar enfocados en sí mismos, fue que comprendieron que les hablaba de tener cuidado de las enseñanzas de los fariseos y de los saduceos. Por fin tuvieron conciencia del peligro de la simulación farisea y de la incredulidad saducea, asuntos mucho más importantes que la simpleza de haber perdido las cestas de pan que sobraron de la multiplicación. Considera si te estás perdiendo las maravillas eternas por tener tus sentidos enfocados únicamente en las cosas de esta vida. Podrías estar viviendo muy limitado y sin entendimiento por dedicarte a ganar el pan, por decirlo así, como la prioridad de tu vida.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:13

Comentario general

16.13 Los versículos del 13 al 20 de este capítulo están dentro de los más polémicos de todo el Nuevo Testamento. Una mala interpretación de los mismos, basada en el deseo de poder causó grandes males a la iglesia y el mundo a lo largo de los siglos. A sólo 6 meses de la crucifixión, el Rey Jesús hizo un retiro con sus discípulos. Quedaba poco tiempo, el interés del Señor era asegurarse que por lo menos los suyos habían entendido quién era Él. De no ser así, ¿quién continuará la obra del reino? Como enseñó Pablo antes de morir: esto encarga a hombres que sean idóneos para enseñar también a otros. Así que el Señor se retiró con los 12 para instruirles y revelarse a ellos. Cesarea de Filipo, llamada así para distinguirla de la Cesarea del mar Mediterráneo. “Cesarea” en honor del emperador Tiberio. Era un pueblo a poco más de 35 kms. del mar de Galilea; cerca de Dan y con una elevación de más de 300 metros sobre el nivel del mar Mediterráneo. La población era en su mayoría gentil. El territorio de Cesarea de Filipo es una región importante en el mensaje de la Biblia, porque es allí donde Dios escogió dar la revelación del reino de los cielos al mundo. En esta región Jesús manifestó a los suyos su verdadera y más profunda identidad: El Hijo del Dios Viviente y el fundamento de la iglesia. Allí sentó las bases del reino de los cielos. Esta región está al pie del Monte Hermón en donde el Señor se transfiguró ante sus discípulos (Mat. 17:1-2), de modo que en el capítulo 16 les mostró su identidad y en el capítulo 17 les mostró su gloria y la gloria del reino de los cielos. Es también en esta región donde se mencionó a la iglesia por primera vez, dando con esto la enseñanza de la edificación de la iglesia es el medio a través del cual Dios trae el reino de los cielos. Un lugar que tiene el nombre en honor de los césares y del imperio romano es dónde revela al Rey Celestial y a su reino. Lejos del templo y de la ciudad santa Jerusalén para poder revelarse a sus discípulos. Cuando nos acercamos al Señor con las ideas preconcebidas de la religión no podemos recibir su revelación. Hay que despojarse de toda religiosidad. Fue el Señor quien tomó la iniciativa de saber cuáles eran las opiniones de la gente acerca de Él. No fue por vanidad, pues no recibía la gloria de los hombres (Juan 5:41); al Señor no le importaba la opinión de la gente para ego personal, sino a causa de la necesidad de la gente, ya que su salvación dependía de la revelación que tuviesen del Señor. ¡Él te pregunta a ti! de tu respuesta depende tu alma. Además, su deseo era que hubiesen comprendido su identidad antes de su partida para que continuaran su obra. Es el mismo Dios quien te pregunta acerca de Quién es Él para ti. No preguntó por la opinión de los fariseos o de los saduceos. Dios no pregunta cuál es tu teología, sino ¡Quién es Jesús para ti! Una característica del religioso es que está ciego a la revelación. Al Señor le interesaba la opinión de la gente común, de las ovejas que venía a salvar. A la iglesia debe también interesarnos lo que piense la gente de Jesús; no tanto que piensen de nosotros; sino quién es Jesús para ellos. El Señor dijo de sí mismo que Él era el Hijo del Hombre; esto se un título mesiánico. Daniel cita en su libro al Hijo del Hombre que le fue dado el dominio, la realeza, la majestad y el reino eterno sobre todas las naciones (Dn. 7:13-14). En otras palabras, el Señor estaba declarándose a sí mismo como el Mesías, la Majestad del reino de los cielos. Sin embargo, no es suficiente saber que es el Cristo. Es necesario aceptarle también como el Hijo de Dios. Algunos lo reconocen como Mesías pero niegan su deidad. En eso hay condenación. ¡Jesús es Dios!

— Roberto Tinoco

Mateo 16:14

Comentario general

16.14 Para unos, Jesús era la reencarnación de Juan el bautista. Como creía Herodes, el que mató a Juan. Para los tales, Jesús es un personaje que los persigue para castigarlos, su conciencia los acusa y en lugar de arrepentirse quieren quitarlo de en medio para seguir pecando. Para otros, Jesús era Elías. Por la profecía del Elías que había de venir antes del Cristo. Para éstos, Jesús es solo un personaje histórico, alguien que había de venir pero que no se relaciona con ellos. Para otros, Jesús era el profeta Jeremías, esto por una leyenda que se divulgó en Judea acerca de que Jeremías escondió un libro en cuevas y después vendría a mostrarlo. Estos son los que piensan que Jesús no pasa de ser una leyenda. Y para otros tantos más, Jesús era “alguno de los profetas”. ¡Cuántos hay para quienes Jesús es desconocido! Ignoran que Él sostiene el universo. Él es la vida por la cual aún existimos. Ha dividido la historia en antes y después de Él; nuestra vida empieza en Él y fuera de Él no hay nada.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:15

Comentario general

16.15 Lo que otros piensen de Jesús nunca será tan relevante a tu persona como lo que tu pienses de Jesús. La fe ha de ser personal. Si tu opinión es la correcta tendrás vida eterna; pero si no, corres un peligro igualmente eterno. Por ello el cuestionamiento del Maestro a sus discípulos, más allá de lo que diga la gente, qué pensaban ellos de Él. No habría de encargarles la conquista del mundo a menos que lo consideraran el Señor el mundo. Lo que opines de Cristo será equivalente a lo que hagas por Cristo; así como a lo que alcances llegar a ser en Cristo.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:16

Comentario general

16.16 La Palabra dice que fue Simón Pedro quien respondió. Dios ama a los arrojados Pedros. No la pensó para seguirle. El que caminó en las aguas. El que cortó la oreja a Malco. El que predicó en Pentecostés. Recordemos que el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Es mejor equivocarse por decidido que por inactivo. Las cosas de Dios no son para contemplarse, sino para vivirse. Cuando preguntó por lo que pensaban las personas, todos respondieron; pero cuando preguntó que pensaban ellos, fue Pedro quien prontamente respondió de manera personal. Tú eres. Mira la fe del apóstol, su certeza de conocer a Cristo. No sabría mucho de otras cosas, pero sí conoce al Señor. Este conocimiento es suficiente y es el mejor de todos. Ser cristiano no es conocer sobre Cristo, sino conocer a Cristo. Tú eres el Cristo. Cristo es la traducción griega del hebreo mashiach (Mesías) que significa “El Ungido”. Tanto los sacerdotes como los reyes eran ungidos para su oficio. Cuando se trata del Señor, Él es El ungido, no un ungido. La mejor traducción cuando vemos Cristo en el Nuevo Testamento es el Cristo y no solo Cristo. Él es el Cristo, el Sumo Sacerdote y el Rey por excelencia. No necesitamos ningún otro hombre que tome el lugar de Dios en la tierra, tenemos al Cristo de gloria, Él es el Sumo Sacerdote. No dependemos de un rey humano a quién darle nuestra vida, nuestro Rey es Jesucristo y de Él son todas las cosas! Este es el énfasis del evangelista Mateo. El Hijo del Dios Viviente. Comprende la importancia de esta declaración; en aquel tiempo esta frase era una blasfemia (Juan 10:24-33), y por eso fue condenado a muerte (Mat. 26:63-66). No era declarar que era un Hijo de Dios; sino el Hijo de Dios, esto es, de la misma naturaleza y esencia. Igual a Dios Padre (Juan 1:14,18; Heb.1:3,6-8). Esta revelación es el fundamento de la vida eterna (1 Juan 5:13,20). Esta declaración fue el distintivo de la iglesia primitiva IXOYE derivado de IXTUS en griego es la palabra usada para “pez”. Cada letra expresa una palabra sobre Jesús. I Iesous (Jesús) X Xristos (Cristo) T Teou (de Dios) U Iuos (Hijo) S Soter (Salvador) Por eso los cristianos del primer siglo se identificaban con un pez, incluso por encima de la cruz. El término “El Dios Viviente” proviene del Nombre de Dios original conocido como el Tetragrámaton YHWH, pronunciado como Yahwéh (con las “h” aspiradas); y que significa “El que tiene vida en sí mismo”, así como también “Aquel por quien todas las cosas existen”. Así que para el judío tradicional escuchar que Jesús era el Unigénito del Dios viviente era insoportable a sus oídos. Pero para nosotros, como dijo el apóstol Juan en su primera epístola: Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de Vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó) (1 Juan 1:1-2). ¡Cristo Jesús es Hijo del Dios Viviente, Él es la vida misma salida de Dios Padre! ¡Aleluya! No creemos en algún “iluminado” que vino a traernos vida; sino en Jesucristo, la misma vida de Dios. Cuando Martha dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Lázaro). Jesús le dijo: tu hermano resucitará. Martha le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo Soy la resurrección y la vida; el que cree en mí aunque esté muerto vivirá. María volvió a hablar: ¡tú eres el Hijo de Dios (Juan 11:21-27).

— Roberto Tinoco

Mateo 16:17

Comentario general

16.17 Bienaventurado, del gr. makarios que significa “inmensamente feliz”. ¿Qué hace feliz al hombre? ¿Dónde se halla la felicidad? No en el dinero: Jay Gould, el millonario norteamericano, al morir dijo: “Supongo que soy el hombre más miserable sobre la tierra”. No en el placer: Lord Byron, quien vivió una vida de placeres y comodidad, escribió: “El gusano, el cáncer y la pena son solo míos”. No en el poder militar: Después de que Alejandro el Grande había conquistado el mundo entonces conocido, lloró en frustración porque no había más mundos que conquistar. No en la incredulidad: Voltaire, el notorio incrédulo, escribió. “Desearía no haber nacido nunca”. No en la posición social ni la fama: Lord Baconsfield disfrutó de las dos cosas en muy buena proporción, pero escribió: “La juventud es una equivocación; la adultez es una lucha; la vejez es una pena”. ¡Lo único que hace feliz al hombre es conocer a Jesucristo el Hijo del Dios Viviente! Él dijo: y se gozará vuestro corazón y nadie os quitará vuestro gozo (Juan 16:22). Si conoces a Cristo como el Hijo de Dios nadie podrá quitarte el gozo. Hijo de Jonás. Simón había mencionado al Padre de Jesucristo. Ahora el Señor menciona al padre de Simón. La razón de esto es que Jesús también da la identidad de Pedro con la revelación del Espíritu Santo. Primero lo llamó Simón, que significa “el que oye”. Luego lo llamó hijo de Jonás (bar Jonás), que significa “hijo de la paloma”. Por último lo llamó Pedro (vr.18) que significa “piedra”. Así que Jesús le estaba diciendo a Pedro que era “el que oye”, el hijo de la paloma, con claro símbolo del Espíritu Santo; y que por esto era convertido en una piedra para la edificación de la iglesia (en buena medida aquí está el secreto del polémico texto 18). Todo aquel que oye al Espíritu Santo conoce Jesucristo como el Hijo de Dios y por esto pasa a tomar parte en la edificación de la iglesia. ¡No se trata de escuchar a los hombres, sino de oír al Espíritu de Dios! No te lo reveló carne ni sangre. No es producto del raciocinio, ni de la meditación; tampoco se aprende estudiando, ni se encuentra en los libros, ¡es el conocimiento que da directamente Espíritu Santo! Años después el apóstol Pablo oraría para que Dios le diera a los creyentes de la ciudad de Éfeso Espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Cristo (Ef. 1:17-18). Hoy la iglesia posee el Espíritu de Dios para que entienda los misterios de Dios (1 Cor. 2:9-12). Entonces, ¿por qué no todos los creyentes tienen la misma revelación? En Lucas 10:21 tenemos la respuesta: los niños mencionados son los discípulos de Jesús, los cuales aún cuando son ignorantes, son gente sencilla y humilde; en contraste con los soberbios “sabios y entendidos” religiosos de su época. Un asunto de actitud. Si no mi Padre que está en los cielos. Nótese como el origen y fuente de la revelación es el Padre Celestial, quien, ya sea a través de Cristo o del Espíritu Santo revela sus misterios al hombre (Juan 6:45). Por eso cuando Pablo oró por sabiduría y revelación para los Efesios lo hizo al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, al Padre de gloria. Dicho sea de paso, toda doctrina unitaria que niega la existencia mutua del Padre, del Hijo y del Espíritu; esto es, que niega la diversidad de personas en la Deidad es completamente errónea. Dios es Triuno: Padre, Hijo y Espíritu Santo; estos tres son Uno, pero no el mismo.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:18

Comentario general

16.18 El versículo más polémico del Nuevo Testamento. Desde la Reforma del siglo XVI, siempre ha sido difícil enfrentarse con él tranquilamente y sin prejuicios, porque para la iglesia católica es la base de su posición acerca del papa y de la iglesia. La iglesia católica romana interpreta que se le dieron a Pedro las llaves para admitir o excluir a las personas del Cielo, y para absolver o no a las personas de su pecados. Además, la iglesia católica romana deduce que Pedro, con este tremendo derecho, llegó a ser el obispo de Roma; y que este poder se transmitió a todos los obispos de Roma, y que este personificado hoy en el papa, que es el cabeza de la iglesia y el obispo de roma. Es fácil comprender que tal doctrina es inaceptable para un creyente protestante; y también que, tanto evangélicos como católicos romanos, se acercan a este pasaje, no tanto con un deseo sincero de descubrir su significado, sino con la firme voluntad de no ceder nada de su propia posición, con la intención, si les es posible, destruir la posición del otro. Hagamos un esfuerzo sincera y honradamente para descubrir el verdadero sentido de este pasaje. Yo también te digo. Hay una reciprocidad entre Cristo y Pedro. Pedro, guiado por Dios, exclamó la revelación acerca de la persona de Cristo. Ahora Cristo, también guiado por Dios exclama la revelación acerca de la persona de Pedro. De manera que en principio, el Señor Jesucristo sí está dirigiéndose a Pedro. En este sentido, el apóstol Pedro sí fue preeminente entre los 12, al menos por cierto tiempo: Su nombre encabeza todas las listas de los 12 (Mat. 10:2; Mar. 3:16; Luc. 6:14; Hch. 1:13). Él preside la decisión de nombrar un sucesor de Judas (Hch. 1:15). Fue el primero en anunciar el evangelio después de Pentecostés, tanto a judíos (Hch. 2:14), como a gentiles (Hch. 10,15:17). Fue Pedro quien declaró por todos al defenderse de las autoridades: Es necesario obedecer a Dios antes… (Hch. 5:29). Sin embargo, los discípulos no tomaron a Pedro como su principal o como papa, sino era el carácter impulsivo de Pedro el que frecuentemente lo ubicaba a la cabeza. Por ejemplo en el Libro de los Hechos 8:14 leemos que los apóstoles enviaron a Pedro y a Juan. Podían enviar a Pedro, pues no era su jefe. Hch. 15:14 vemos que el primer Concilio es presidido por Santiago (Jacobo), el hermano del Señor. ¡Mira cómo llama a Pedro por el nombre de Simón! Lo cual sería una falta de respeto si se estuviera dirigiendo a algún papa según el entendimiento de hoy. Considera el orden de los nombres en Gálatas 2:9 y Hechos 21:18. También, en 1 Corintios 12:28 vemos desglosados por el apóstol Pablo los diferentes ministerios de la iglesia. Primeramente apóstoles, no dice primeramente Pedro, o el papa y luego los apóstoles. Y en Gálatas 2:11,14 vemos a Pablo confrontando a Pedro como su igual. Tan no entendieron los discípulos que Pedro era su cabeza o papa, que apenas un poco después discutieron entre sí acerca de quién sería el mayor (Marcos 9:33-34; Mateo 20:20-26). Pedro mismo se presenta en sus cartas a sí mismo solo como apóstol (1 P. 1:1; 2 P. 1:1); y anciano o pastor (Presbítero 1 P.5:1) al igual que los demás pastores indicándoles que no tengan señorío sobre la iglesia (1 P. 5:1-3). Que tú eres Pedro y sobre esta Roca edificaré. Esta declaración sólo aparece en el evangelio de Mateo, de modo que tiene mucho que ver el propósito del libro para su sana interpretación. Marcos, llamado el evangelio de Pedro lo omite ¿no es esto extraño? Sin embargo pone especial cuidado en narrar los pecados de Pedro. (y eso que habla del siervo, del ministerio escrito a los romanos). Lucas, llamado el evangelio de Pablo omite la declaración de Jesús y los pecados de Pedro; Lucas habla a los griegos y su énfasis es la humanidad perfecta de Jesús (por lo que Pedro no interesa). Mateo, por su parte, escribe a los judíos acerca del Mesías y del reino de Dios; así que les enfatiza la clase de fe que deben tener en Él para ser salvos, fue que es revelada a Pedro y confesada por él. Concluyendo este punto: por el propósito del libro, el énfasis de la declaración de Jesús no es Pedro sino la fe de Pedro. Acerca del juego de palabras usado en el texto, veamos: Pedro en arameo es kefa, que significa una roca. Es un gran elogio a Pedro por la sensibilidad que tuvo a la revelación del Padre. Como escribiera William Barclay: “Es una metáfora en nada extraña ni inusual al pensamiento judío. Los rabinos le aplicaban la palabra roca a Abraham. Tenían el siguiente dicho: “Cuando el Dios Santo vio que Abraham iba a levantarse, le dijo: Mira, he descubierto una roca (petra) para edificar el mundo encima. Por tanto, Dios llamó a Abraham roca (tsur), como está escrito. Mirad a la roca de la que fuisteis cortados, al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados” (Is. 51:1). Abraham era la roca en la que se fundaban la nación y el propósito de Dios”. En este sentido, Pedro era una roca, un pionero de la revelación divina sobre la identidad del Señor Jesucristo. Se ha discutido mucho acerca de que, por un lado, dicen los teólogos protestantes, hay gran diferencia entre Pedro (gr. petros) que significa piedra; y roca (gr. petra); ya que la primera palabra es una piedra pequeña y la segunda una roca grande y sólida para fundamento. Por otro lado los teólogos católicos dicen que Jesús no habló en griego, sino en arameo y en dicha lengua no hay distinción entre piedra y roca, la sola palabra es kefa. Ante esto tenemos que decir: ¿Por qué Mateo registró inspirado por Dios tal diferencia? ¿Por qué no dijo: “tú eres Petros y sobre este Petros edificaré mi iglesia?” Es por demás obvio que marcó intencionalmente la diferencia a fin de evitar lo que ciertamente ha provocado terribles males, como son la jerarquización y monarquía humana en la iglesia católica y por otro lado las acérrimas contiendas divisionistas de las bienintencionados pero equivocados reformistas. Definitivamente que el Señor sí llamó al apóstol piedra; mas veamos el sentido correcto de sus palabras: La Biblia dice que somos edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas en Ef.2:20, pero aclara: siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. ¿Cuál es el fundamento de los apóstoles? ¿son ellos o algo que ellos pusieron? De modo que sí existe un fundamento sobre el cual está edificada la iglesia. La regla fundamental de la Hermenéutica (interpretación bíblica) dice que la Biblia es su propio intérprete; otra regla: no se puede fundar una doctrina en un solo texto bíblico. La Biblia es clara al decir que Cristo es la Roca sobre la cual está fundada la iglesia (más claramente la fe en Cristo Jesús como el Hijo de Dios Salvador): Is. 28:16 piedra por fundamento estable en Sión (término que es símbolo del reino). Mat. 21:42 citando el Sal. 118:22 ¿Quiénes son los edificadores? ¿A quién desecharon, a Pedro o a Jesús? ¿Quién hablaba (Jesús) y ¿por qué? Hechos 4:11 lo dijo el mismo Pedro, Jesucristo es la Roca fundamento. 1 Cor. 3:10-11 el fundamento que los apóstoles pusieron fue la fe en Cristo Jesús ¡Jesucristo mismo! Hch. 4:12 un solo Nombre; Jesús. Pero sin duda, nadie más autorizado que el mismo apóstol Pedro para explicar quién es él y quién es Cristo. Pedro dice que tanto él como el resto de los cristianos somos piedras vivas, Pero Cristo Jesús es la Piedra Principal, la Roca fundamento (1 Pedro 2:4-6; compara Efesios 2:20). Cristo no dice: y sobre ti edificaré mi iglesia, porque no era sobre su persona, sino sobre la confesión que Pedro acababa de hacer, sobre lo que la iglesia sería edificada; esto es evidente por lo que dice Cristo cinco versículos después, llamando Satanás a Pedro cuando en lugar de hablar según Dios, hablaba según los hombres. Y si Pedro fue el obispo de Roma, ¿dónde estaba, cuando escribió Pablo a los romanos, siendo así que el gran apóstol tenía mucho cuidado de no meterse en las labores de otros? El cristianismo es Cristo. Si Cristo no es el Hijo de Dios, el cristianismo se desmorona; si se quita esa piedra, todo el edificio se viene abajo. Tenemos, por decirlo así, un solo Marido (2 cor.11:2). La Roca es Cristo. En todo el Nuevo Testamento se usa para Cristo, citemos como ejemplo a Pablo en 1 Cor. 10:4. Pedro llegó a ser una piedra, de hecho la primer piedra que se uso en la edificación de la iglesia. Pedro por su declaración de fe de que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios Viviente fue constituido en la primer piedra que, sobre el fundamento de la fe en Cristo Jesús pasó a tomar parte en la edificación de la iglesia como una piedra viva. Así lo entendió el mismo Pedro: 1 P.2:4-6. Y todo aquel que cree que Jesús es el Cristo el Hijo del Dios Viviente viene a ser una piedra más para la casa espiritual de Dios. Porque, ¿quién es Dios fuera de Yahwéh? ¿Quién es Roca aparte de nuestro Dios? (Sal. 18:31). Edificaré mi iglesia –la frase que desató los dos mil años que llevamos de religión cristiana y que le dio sentido al mundo en antes y después. Frase que tiene por lo menos cuatro grandes cosas que decir: la primera, el Edificador. El pueblo de Israel fue llamado por Dios para edificar, ellos eran “los edificadores”, esto es, los que habrían de levantar casa espiritual a Dios. Sin embargo, rechazaron al Mesías, a la Piedra principal del edificio, al fundamento; por eso dice la Escritura: La piedra que los edificadores desecharon a venido a ser cabeza del ángulo (Mt.21:42). Y los edificadores se volvieron destructores; de manera que Dios tuvo que hacer otro contrato. Le llamamos Nuevo Pacto. En este nuevo contrato lo primero a respetarse ha de ser el fundamento, la principal Piedra del ángulo, escogida y preciosa. Probada, dice Dios (Is. 28:16). Demostró ser un fundamento confiable. Probado por el pecado, tentado en todo, pero sin pecado. Piedra probada en la maldad sin hallarse en Él mentira ni engaño. Probada en el sufrimiento, siendo capaz de enmudecer sin queja en la cruz. Probada en la traición llamando amigo a Judas. Probada en el amor dando su vida por los enemigos. Probada en la paz afirmando su rostro para morir en Jerusalén. Probada en su poder tiene consigo las llaves de la muerte y el Hades. Probada en la fidelidad cumple su Palabra. Probada en su sabiduría ninguno pudo vencerlo en debate. Cristo, la Piedra probada y digna de confianza. Es una piedra angular. Así como en una construcción se ponía la primera piedra y a partir de ella se trazaban los ángulos de todo; así también, Dios ha puesto a Cristo como Piedra angular, a partir de Él se traza la historia (a.C. y d.C.); a partir de Él debe edificarse todo en la vida. Es una piedra preciosa: ¿Quién como Jesús que tocó al leproso intocable? ¿Quién como Jesús que sanó al paralítico incurable? ¿Quién como Jesús que abrió los ojos al ciego cerrados desde nacer? ¿Quién como Jesús que perdonó a la adúltera condenable? Tenemos que decir como la Sulamita: ¡Mi Amado es blanco y rubio, señalado entre diez mil! ¡Yo no cambio mi Roca por nada, porque nada ni nadie es tan precioso como Él! La segunda parte de la frase edificaré mi iglesia, igualmente gloriosa es la edificación. La palabra “edificación”, con sus variantes “edificar”, “edificador”, “edificio”, “edificadores”, etc., se repite innumerables veces a lo largo de toda la Biblia, y su repetición va siendo cada vez más constante hasta llegar a la construcción final: La Nueva Jerusalén. A través de la historia de la humanidad, Dios ha estado edificándose una mansión, a veces llamada “templo”, a veces llamada “casa”, otras veces llamada “ciudad”. En esto consiste el reino de los cielos, en la edificación por parte de Dios de una morada eterna para Él mismo compuesta de todos los redimidos por el Cordero (Hechos 7:49; 1 Pedro 2:5; 1 Corintios 3:9; Efesios 2:20-21). La edificación somos tú y yo; así como todos los que estemos en el Señor. Apocalipsis 21:9-11 es la conclusión de esta magna construcción. La esposa del Cordero es la iglesia y Juan la vio como la gran ciudad nueva de Jerusalén. La tercera parte de la excelente frase edificaré mi iglesia, trata acerca del Propietario de la misma. Jesús dijo: mi iglesia. Él es su propietario y Señor, el único digno de trono (Ap. 5:11-13); todos los demás llegamos con enorme esfuerzo y abundante gracia a ser administradores de sus bienes; siendo por ventura el título más honroso el de siervo inútil, por hacer lo que debíamos hacer. La ruina del diablo, lo mismo que la de los hombres, estuvo en tratar de enseñorearse de lo que a Dios pertenecía. Mayor es la gloria de quien hace la casa que la casa misma. Somos cristianos porque somos de Cristo. Y la cuarta parte de la maravillosa frase edificaré mi iglesia se encuentra en la iglesia misma; es decir, qué es la iglesia. Esta es la primera mención de la iglesia en la Biblia. Nuestra Señor debió utilizar la palabra “Kahal” que designa a una asamblea o congregación. En el Nuevo Testamento, escrito en griego, se usa en muchas ocasiones el término “iglesia” (115 veces). Dicho término es “Ekklesia” en griego y proviene del verbo “ek kaleo” que significa “llamado fuera de”. De modo que este término no se refiere a un edificio material, la iglesia es la gente que Dios ha congregado como una asamblea, habiéndolos llamado a salir fuera del sistema del mundo. (Dicha asamblea puede ser visible: iglesia local. O invisible: iglesia universal). 92 veces se usa ekklesia en el Nuevo Testamento para definir la iglesia local y 23 veces en relación a la iglesia universal; y todas y cada una de ellas definen a un grupo indefinido de creyentes que, habiendo sido redimidos por la sangre de Cristo han adquirido para con Dios un compromiso; frecuentemente equivocado con la idea de de fundar una religión o de organizarse denominacionalmente (lo cual es solo una necesidad temporal); no una organización, sino el organismo vivo donde el Espíritu de Dios habita. La iglesia es el conjunto de cristianos de todas razas y lenguas, culturas y estratos sociales, ricos y pobres, poderosos y débiles, sabios e ignorantes, viejos y jóvenes, mujeres, niños y varones, todos los que estamos en Cristo componemos la iglesia, la esposa del Cordero! Y tenemos el compromiso para con el Señor de servirle, anunciarle al mundo, adorarle, congregarnos fraternalmente (mandamiento: que os améis). Así que no debemos preguntarnos cuál es la verdad iglesia. Si una denominación no tiene a Cristo como su fundamento, sino que tiene a alguna otra persona, cosa o doctrina; entonces no es la iglesia de Cristo. Si una denominación no está siendo edificada por la fe en Cristo Jesús, sino que el centro de su edificación es doctrinas o tradiciones de hombres; entonces no es la iglesia de Cristo. Si alguna denominación tiene por Jefe a algún hombre y no al Propietario de la iglesia que es Cristo; entonces no es la iglesia de Cristo. Por el contrario, si una asamblea de creyentes tiene a Cristo como su fundamento, entonces es la iglesia de Cristo. Si alguna asamblea está siendo edificada en derredor de la fe en Cristo Jesús, entonces es la iglesia de Cristo. Si alguna asamblea tiene por Señor de su vida a Cristo Jesús; entonces es la iglesia de Cristo. Y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mt.16:18). Podemos notar por lo menos tres cosas en forma de una maravillosa promesa del Señor: Uno, la misión de la iglesia. Dos, el poder de la iglesia. Y tres, la permanencia de la iglesia. Sobre la misión de la iglesia. El Hades (heb. Sheol) era el término usado en tiempos de Jesús para definir al lugar de los muertos; de manera que la expresión “las puertas del Hades” se refiere al poder de la muerte (incluyendo la obra del diablo). Algunos ven aquí a una iglesia acuartelada protegiéndose de los ataques de la muerte; pero es totalmente lo contrario. ¡Es la muerte quien se defiende tratando de impedir nuestra avanzada! La iglesia tiene la misión de quebrar las puertas de la muerte. Nuestro Rey Jesucristo dio el golpe inicial (lea Hch.2:24). Él le abrió estas puertas. En 1 Cor. 15:56 vemos que el aguijón de la muerte es el pecado. A través del pecado la muerte ha gobernado al mundo manteniendo las almas en sus dominios. Por el pecado el hombre muere eternamente; pero en Cristo tenemos vida eterna, victoria sobre la muerte (1 Cor. 15:57-58). De modo que la misión de la iglesia es quebrar las puertas del Hades; esto es, a través del evangelio de Jesucristo debemos rescatar a todos los que aún continúan sujetos a la muerte, esclavos del pecado por cuanto aún no les ha sido aplicada la sangre de Cristo para su perdón (Heb.2:14-15). Y sobre el poder de la iglesia; el texto dice que “las puertas del Hades no prevalecerán. La iglesia es poderosa: tiene el evangelio que es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree! (Rom.1:16). La iglesia es poderosa: tiene la espada del Espíritu (Heb. 4:12). La iglesia es poderosa porque su Cristo es poderoso! (2 Tim. 1:12; Jud. 1:24). La iglesia es poderosa por el poder de Dios que actúa en ella (Col. 1:28-29; Ef. 1:19; Ef. 3:20). ¡El diablo no puede detenernos; la muerte no puede mantener sus puertas cerradas; el pecado no se enseñorea más de nosotros; el enemigo es vencido! ¡Las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia! Sobre la permanencia de la iglesia: Por más que dure la lucha; por más que continúe el embate del enemigo; por más que se le persiga, critique o censure; por más que se le reprima; ¡la iglesia permanecerá! Porque su Cristo permanecerá, Él es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos. A través de los siglos religiones se han levantado y han vuelto a caer; otras son mutantes de mil cabezas que van cambiando con el tiempo; pero la iglesia de Jesucristo continúa avanzando victoriosa al encuentro de su Señor! Muchos anunciaron la caída de la iglesia, hoy sus nombres han sido puestos en olvido y en vergüenza; ¡pero la iglesia es cada vez más gloriosa por su Cristo glorioso! Seguimos de triunfo en triunfo. Los cismas la han atacado, pero la iglesia sigue uniéndose en Cristo. Los lobos rapaces algunas veces se introdujeron; pero la iglesia los ha vencido cual Sansón amarró las colas de las zorras. El oscurantismo la quiso opacar; pero la iglesia continúa dando su luz. Mataron a sus fieles, y hoy están más vivos que nunca. Cortaron la lengua a sus predicadores, y hoy se predica en todo el mundo. ¡La Palabra de Dios no está presa! Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:19

Comentario general

16.19 No debemos de pensar que la Palabra que el Señor Jesucristo dio a Pedro signifique supremacía o gobierno. Es dado a él el privilegio, porque fue él quien recibió la revelación acerca de quién es el Señor Jesús. No fueron todos quienes respondieron a la interrogante del Maestro, fue Pedro; por tanto, no es a todos (en ese momento) a quienes se les da la promesa; sin embargo, más adelante habría el Señor de extender este privilegio a toda la iglesia (Mat. 18:18). Todo privilegio dado por el Señor, es dado en base a una relación personal; por ejemplo: Dios llamo a Abraham diciéndole: haré de ti una nación grande y te bendeciré. Era una promesa maravillosa, pero basada en una relación entre Dios y Abraham: anda delante de mí y sé perfecto - le ordenó. Dios ha escogido personas como Moisés y David en base a una relación persona con Él, así también escogió a Pedro en base a la revelación que Pedro había recibido a causa de su fe en Cristo. Y así, Dios ha seguido escogiendo hombres para diferentes ministerios, pero no era una sucesión gubernamental; sino en una relación personal con Dios. Por eso dice la Escritura, si alguno anhela obispado buena obra desea, pero es necesario que el obispo sea irreprensible… etc. Cristo no estaba poniendo a Pedro como cabeza de la iglesia, ¿Por qué habría de dejar su lugar a un hombre? Tampoco estaba dándole a Pedro el derecho de decidir quién entra o quién no entra en el reino de os cielos, como algunos han intentado suponer imaginándolo a las puertas del cielo. Le estaba dando el privilegio de participar en la extensión del reino de los cielos; un privilegio que como ya vimos, es también dado a todo aquel que recibe la revelación de Dios sobre Jesús: “tú eres el Cristo, el Hijo del Dios” (Mat.18:18). El apóstol Pedro recibió el privilegio de ser el primero en abrir las puertas del reino; esto es, fue el primero en predicar a los judíos oficialmente por lo que entraron 3000 almas (Hch.2:41); y después, fue también el primero en abrir formalmente a los gentiles con su predicación en casa de Cornelio (Hch.10). También en Hechos 15 vemos que la iglesia, en ese entonces completamente judía, abrió la puerta a los gentiles por el testimonio del apóstol Pedro (Hch. 15:14). Ahora bien, el privilegio que recibió el apóstol Pedro no debe entenderse jamás como la anulación de un derecho que es por excelencia exclusivo de Dios: Él es quien posee las llaves del reino de los cielos (Ap.1:18; 3:7; 5:3-5,9). ¿Qué son las llaves del reino de los cielos? Muchos lo han entendido como la facultad de perdonar pecados y absolver a los pecadores. Pero ninguno de los discípulos lo entendió jamás así, ya que a lo largo de todo el Nuevo Testamento siempre enseñaron que es Dios quien perdona los pecados por medio de su Hijo Jesucristo. El evangelio de Mateo trata acerca del reino de los cielos; un reino habla de autoridad. Dar las llaves habla de autoridad delegada (no absoluta); pero ¿quién tiene la autoridad? ¿el dueño de la casa o el mayordomo? ¡El dueño de la casa! ¿Quién es el Rey? ¡Cristo es el Rey! En Isaías 22:22 leemos de un hombre llamado Eliaquim, quien fue el hombre para ejercer autoridad sobre el tesoro de la casa de David; esto es, sobre el reino de Judá. Pero él era el mayordomo solamente, uno de muchos. ¿Quién es el dueño del reino de Judá: Eliaquim o Dios? ¡Es Dios! En una casa lujosa, ¿a quien se rinden los honores, al mayordomo que nos abrió la puerta o al dueño de la casa que nos espera a la mesa? ¿Quién tiene la autoridad? Cristo posee toda autoridad. Los creyentes somos sus mayordomos; Pedro recibió el privilegio de ser el primero en abrir la puerta del reino a los judíos y a los gentiles; pero el Rey, el que tiene la autoridad es Jesucristo. El privilegio de atar y desatar es la autoridad que Dios ha delegado a la iglesia para ejercer disciplina eclesiástica. Todo reino tiene un gobierno; en el gobierno del reino de los cielos se le llama “atar y desatar”. Esto no es absolución ni capacidad de un hombre para perdonarle sus pecados a otro. Solo Cristo puede dar vida y sus ministros sólo pueden desatar al que ya está vivo. Recuerda a Lázaro (Jn.11:44). En el Antiguo Testamento los sacerdotes no limpiaban a los leprosos, solo declaraban limpio al leproso que ya Dios había limpiado o sanado; así nosotros declaramos libre a quien Dios libra. El Señor volvió a tocar este asunto de atar y desatar en Mateo 18:15-20. Este es el ejercicio de la autoridad del reino, esto es, de las llaves del reino de los cielos, de atar y desatar. Los siervos del reino ejercemos esta misma autoridad de dos formas: Mediante la predicación del Evangelio con la cual se abren las puertas del reino a los que creen y se cierran a los que se rehúsan a creer (Jn. 3:36; 8:24). Y también, se hace uso de las llaves en el ejercicio de la disciplina eclesiástica en la iglesia local; por medio del bautismo en aguas se le da entrada pública; así como también puede dársele expulsión al que persiste en pecar (1 Cor.5:1-5). Esto no quiere decir que la iglesia sea infalible en el uso de la autoridad (llaves. Dios no exige al ministro que sea infalible, sino que sea fiel (1 Cor. 4:1-2). Si la iglesia se equivoca en el ejercicio de la disciplina está la instancia final: clamar al Rey. Cierto día el apóstol Pablo apeló al César en un juicio terrenal; en un juicio eclesiástico si hubiera injusticia de los hombres queda aún la oración a Dios, Él honra a los que le honran. El hermano que recibe la injusticia debe sujetarse a sus autoridades eclesiásticas (siempre y cuando no lo traten de hacer pecar contra Dios y dañar la iglesia) y esperar en el Señor la justicia.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:20

Comentario general

16.20 Todavía no había llegado el tiempo de manifestar quién era Jesús. El Señor deseaba este conocimiento para que pudiese llevarse a cabo la crucifixión. Incluso podría ocasionarse una mala reacción por parte de la gente, ya que no habiendo recibido la revelación de forma espiritual, acerca de quién es Jesús, podrían con ese conocimiento recibido humanamente, intentar entronizar a Jesús de forma terrenal y militar, ocasionando una revolución contra Roma. Esto no acabaría bien. De hecho, la historia registra que en el año 70 intentaron esto mismo y ocasionaron la destrucción de Jerusalén.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:21

Comentario general

16.21 Cuando el Señor confirmó que sus discípulos habían recibido la revelación sobrenatural de su identidad, reconociéndolo como el Hijo de Dios, fue que comenzó a explicarles el camino de la cruz antes del trono. La cruz no pude ser comprendida sin el entendimiento correcto de la identidad de Cristo. Sin esta revelación sería como un martirio únicamente. Anteriormente les había hecho alusiones a su muerte, pero no las habían comprendido. Ahora que su entendimiento había sido abierto, les hablaba claramente. Este versículo incluye todo el evangelio. Le era necesario ir a Jerusalén, es el impulso del amor, pues de otro modo jamás se habría acercado al lugar de su muerte (Jer. 31:3; Dt. 7:7-8; Os. 11:4; Tito 3:3-5; Stg. 1:18; 1 Pedro 1:3). Y también le era necesario por ser el camino hacia la gloria celestial. El camino trazado por el Padre que no debía evadir (2 Cr. 7:14; Mat. 23:12; Is. 57:15). Le era necesario padecer mucho, como mucho es lo que hemos pecado y mucho lo que estábamos perdidos. No quedó nada de nuestra ruina que no haya sido puesta sobre Él. Los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas por mano romana habrían de ser los verdugos. El sanedrín mancharía su lengua para llenar se sangre el látigo romano. Cuando la religiosidad llega al poder político es implacable y muy dañina. Era necesario que el Mesías fuese muerto. La Vida moriría y el Creador visitaría el Seol. ¡Amor admirable! Siendo que ha muerto por nosotros debemos vivir por Él. Era necesario también que resucitara al tercer día. No se puede hablar de la muerte del Señor sin su resurrección, ya que con ella comprobó que todo lo que dijo e hizo era verdad y que provenía de Dios Padre (1 Cor. 15:14-19).

— Roberto Tinoco

Mateo 16:22

Comentario general

16.22 Pedro amaba a Jesús, lo amaba hasta el error. Escuchándole decir que le era necesario ir a Jerusalén, padecer y ser muerto, no escuchó que habría de resucitar (el miedo impide escuchar la esperanza) y comenzó a reconvenirle. El mejor de los doce trató de impedir la cruz. Este es el estorbo del amor y de las buenas ideas; para Pedro no tenía sentido desaprovechar el clímax de la popularidad y sufrir. Es común de los seres envueltos en carne tratar de decirle a Dios lo que debe o no debe hacer; una variante cristiana es planear sin consultar la Palabra de Dios y luego pedir a Dios su aval sobre nuestros planes. Ninguno entiende los planes de Dios, por lo que ninguno debe intentar aconsejarle (Romanos 11:34-36; Isaías 55:9). La idea de Pedro habría de ser rechazada, toda iniciativa que excluya la cruz de Cristo es una fantasía de nuestro ego. Este es el estorbo de las buenas intenciones: Señor, ten compasión de ti –dijo el apasionado apóstol. Los sentimientos que no concuerdan con el sentir de Dios son tropiezo a su obra, aun cuando sean buenos o bien intencionados. Es el estorbo del bienestar temporal fuera del propósito del reino: en ninguna manera esto te acontezca –dijo el apóstol. Si quieres vivir como rey debes estar dispuesto a esforzarte como esclavo; pero rehuir el esfuerzo suele ser el camino del fracaso. Si tus ojos miran el trono, no temas pasar por la cruz.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:23

Comentario general

16.23 Algunos equivocadamente suponen que Satanás entró en Pedro, pero esto no es así. Es evidente que no es así debido a que Jesús se dirigió a Pedro con su reprensión. Dichas palabras del Maestro tienen como propósito que Pedro sea su seguidor y no su adversario; por ejemplo, en Mateo 4:10, cuando Jesús resistió a Satanás en su tentación, dijo: ¡vete, satanás! (Hypague satana); pero ahora, en sus palabras a Pedro en Mateo 16.23 dijo: ¡vete detrás de mí, satanás! (hypague opiso mu, satana). Al diablo expulsa: “vete”. A Pedro llama: “ponte detrás de mí, Pedro, regresa a ser mi seguidor”. Siempre hay oportunidad para el creyente, pero jamás le pediría a Satanás que le siguiera. Le llamó “satanás” no porque estuvieras poseído, sino porque “satanás” significa “adversario” y en ese momento Pedro era un adversario del reino al buscar las cosas terrenales en lugar de las celestiales: No pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Momentos antes le había llamado piedra, una piedra para la edificación de la iglesia ahora era una piedra de tropiezo: “me eres tropiezo”. También así sucede con los creyentes cuando buscamos nuestro beneficio a consta del propósito de Dios. Ese es el camino del adversario. Cuando el diablo tentó al Señor lo llamó a “hacer las piedras pan” = el poder propio. “Échate abajo y sus ángeles…” = el sensacionalismo. “Adórame y te daré todo” = conciliar lo de Dios y lo del diablo, rebajar el nivel, mundanalizar, etc. Fue lo mismo que Pedro hizo: “ten compasión de ti” = el amor propio. “En ninguna manera esto te acontezca” = hay mejores métodos. “No te mereces eso”.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:24

Comentario general

16.24 Llevar la cruz no es sufrir el mal por el sufrimiento mismo. Es un error suponer que soportar el maltrato, por ejemplo, es estar llevando la cruz. El Señor acaba de hablar de ir a Jerusalén para ser crucificado y Pedro trató de impedirlo poniendo la mira en las cosas de los hombres; así que el Señor aprovecha esto para enseñarles acerca de llevar la cruz, dispuestos a todo por el reino de Dios. Veamos, primero, hay una voluntad para venir: si alguno quiere venir –es una invitación voluntaria y digna. Ninguno es forzado, sino que su libre albedrío es respetado. En pos de mí –dijo el Maestro. Una invitación a seguir a Jesús, no a la religión por la religión; tampoco a la filosofía ni a los hombres. A Jesús, ya que el reino de los cielos consiste en jurarle lealtad al Rey. Más que seguir a los evangélicos, seguimos el Cristo de los evangelios. La voluntad, incluso aquella que es tan férrea como la voluntad de Pedro, debe rendirse al Señor. La voluntad está en el alma. Por eso el Señor les habló de salvar o perder el alma según su propia voluntad. Una voluntad que debe ser negada (el “yo” niéguese a sí mismo”). Una voluntad que debe morir (tome su cruz). Una voluntad que debe ser subyugada (y sígame). La pelea más difícil en la conquista del reino es la pelea contra uno mismo: niéguese a sí mismo. Como aconsejara el apóstol Pablo a su hijos espiritual Timoteo: ¡Cuídate de ti mismo! El yo es un enemigo con igualdad de fuerzas, un amigo traidor que desea perjudicarme (Rom. 7); el mayor adulador y un gran pecador; por tanto, negarse a uno mismo es hacer a un lado anhelos personales cuando éstos son diferentes a los anhelos de Dios; esto incluye nuestras opiniones y apetitos. Y tome su cruz –dijo el Señor. La cruz tiene dos maderos, uno vertical y otro horizontal. En esto es semejante al más grande los mandamientos y al segundo mandamiento semejante. El madero vertical representa tu amor a Dios; mientras que el madero horizontal es tu amor al prójimo. Para mostrar tu amor a Dios, el madero vertical, se te dio una tabla de la ley con los primeros cuatro mandamientos (3 más 1, Dios y yo); y para el amor al prójimo se resume en la segunda tabla de la ley que contenía seis (número de hombre) mandamientos. Llevar la cruz es amar a Dios y amar al prójimo. Nota que el madero horizontal, el amor al prójimo tiene a los lados a dos ladrones, uno arrepentido y otro endurecido. En la vida deberás amar tanto a los que nacen de nuevo como a los que no, a los fáciles y a los difíciles de amar, amigos y enemigos. Amarás, tomarás tu cruz. No importa lo que pienses, una corona limita tus pensamientos. Amarás, tomarás la cruz, con pies fijos en la misma, pues tu amor será práctico. Amarás, tomarás la cruz, las obras de tus manos no son libres, como tampoco lo es tu voluntad aparte de la voluntad de Dios. Además de negarte a ti mismo fuiste llamado a seguir al Señor. Existen ascéticos, gurús, monjes, faquires y demás que se niegan a sí mismos, pero no siguen a Jesús. No hay virtud en negarse sin seguirle, de hecho, aunque parece digno de elogio, es una necedad. También los muertos están negados y esto no les añade virtud alguna. ¡Si alguno deja de comer que sea por el Señor! ¡Si alguno se esfuerza en algo que sea por el Señor! ¡Si alguno se priva de algo que sea por el Señor! Si pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios (1 Cor. 10:31). Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él (Col.3:17).

— Roberto Tinoco

Mateo 16:25

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16.25 La paradoja del reino: morir para vivir. No en un sentido suicida, sino de entrega total, ya que la muerte no es literal, salvo los mártires que mueren por mano ajena. Entramos al mundo con la actitud de conquistarlo y desde nuestro primer llanto reclamamos todo para nosotros, pero el reino de Dios pone las cosas en orden, vivimos para el Señor renunciando a nosotros. El cristianismo genuino no se experimenta por medio de un dogma, sino de una cruz, ese es nuestro símbolo y nuestra base. Dejamos de ser nosotros para ser Jesús. Es en este sentido que el fracaso se transforma en nuestro éxito y la renuncia en la victoria. Ser nada para alcanzarlo todo. Ganar la vida perdiéndola. Dejar de vivir yo para vivir a Jesús. Es la demanda más grande y también la invitación más incluyente: el que quiera. Todos queremos vivir, así que vivir a Cristo es el camino a la verdadera vida eterna. La palabra usada para vida es alma; de modo que lo que está en juego es la eternidad. Todo el que quiera salvar su vida temporal, terrenal, hará nula su alma eternamente; y todo el que pierda su vida temporal, terrenal, por causa de Cristo, hallará la salvación de su alma. Nadie quiere perder la vida, así que vale la pena el cambio. Es el valor de los salvos a diferencia de la cobardía de los perdidos (Ap. 21:8). Esto es mucho más que intención, es entrega.

— Roberto Tinoco

Mateo 16:26

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16.26 El valor del alma, invaluable. ¿Cuánto vales? –una pregunta que no puedes responder. Tu precio sobrepasa el mundo entero, si supieras tu valor no te venderías por nada. Tu verdadera riqueza no la tienes, la eres. Eres un tesoro escondido en el campo del mundo comprado con la sangre de Jesús y una perla de gran precio por la que el Hijo de Dios ha dado cuanto tenía (1 Pedro 1:18-19). No te pongas a la venta, eres de Cristo. Nadie puede pagar por ti, de manera que no tienes que darte a nadie, salvo a Él. No te rebajes, eres hijo de Dios. Las demás criaturas viven para sí mismas, pero tu no descenderás, tú vives para Cristo. Eres impagable: ¿qué recompensa dará el hombre por tu alma? Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni da a Dios su rescate (porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás) (Sal.49:7-8). ¿Quién puede dar otra alma por la que perdió? ¡Solo Aquél que hizo todas las almas: Jesucristo!

— Roberto Tinoco

Mateo 16:27

Comentario general

16.27 Después de hablar de la vida verdadera y del valor del alma, el Señor trata el tema del juicio del alma. Él es el Juez que habrá de venir a juzgar. Un juicio inevitable, todos daremos cuenta. Job decía: Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; le pusiste límites, de los cuales no pasará (14:5). Está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio (Heb.9:27). Jesucristo es el Juez porque solo Él ganó el derecho de serlo como Hijo del Hombre; quien lo ha dado todo puede juzgarlo todo. Esto nos enseña una gran verdad: solo si estás dispuesto a morir por tu hermano en una cruz puedes emitir juicio sobre él. El Señor Jesucristo regresará, vendrá en la gloria de su padre con sus ángeles y entonces pagará, dice la Palabra. En el texto griego leemos praxin, que significa conducta, y no erga, a saber, obras. De modo que no habla de salvación por obras; sino de la condenación o salvación por su conducta en relación a salvar su vida terrenal o a perderlo todo por Cristo. Mirarlo en carne rumbo a la cruz podría desalentar a alguno, como de hecho sucedió; pero la esperanza de su retorno es de gran aliento a la iglesia a lo largo de los siglos. Aun si tropezáramos con su carne, no podemos dudar del Cristo de gloria (Luc. 21:27). Los ángeles le pertenecen a Cristo, por eso leemos sus ángeles. Fue solo a la cruz y todos se escandalizaron de Él; pero retornará en gloria con la compañía incontable de sus ángeles. Dijeron: “a sí mismo no se pudo salvar”; pero habrán de decir: ¡caed sobre nosotros y escondednos de la ira del Cordero! El juicio viene y llegará; y ahora, hijitos, permaneced en Él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de Él avergonzados (1 Jn. 2:28).

— Roberto Tinoco

Mateo 16:28

Comentario general

16.28 No se refiere a la segunda venida de Cristo; el versículo 27 sí menciona la segunda venida, pero el 28 no; puesto que si se refiriera a eso no se cumplió, ya que todos los discípulos y oyentes de ese momento murieron y el Señor aún no ha vuelto. Se refiere a la transfiguración relatada en el siguiente capítulo, en muy buena medida, pero además de ello tiene otra aplicación. Comprendamos, Pedro había actuado egoístamente, de acuerdo a su propia vida (alma), tratando de impedir que el Señor fuese a la cruz (vr.22). Entonces el Señor Jesucristo aprovechó la ocasión para dar la enseñanza de las condiciones del reino (vers. 24-26). De manera que lo que en realidad está haciendo referencia es a la muerte del “yo”. La muerte del viejo hombre, por decirlo así. La palabra usada en este versículo para muerte es “thanatoo”. Es una palabra muy usada, en especial por Pablo, para describir la muerte del viejo hombre (del yo, del egoísmo, etc.). Ejemplo Romanos 7:4 literalmente “habéis sido muertos”. Igual en Romanos 8:13. De modo que a lo que se refirió el Señor no fue a la muerte de la vida física, sino que, continuando con el juego de palabras el que pierda su vida por causa de mí la hallará (vr.25); se refirió a que muchos de sus oyentes no experimentarían “el morir a sí mismos” hasta que el reino no se manifestara más plenamente. El texto literalmente dice que hay algunos de los que aquí están en pie, los cuales de ningún modo degustarán muerte hasta que vean al Hijo del hombre viniendo en el reino de Él. “De los que aquí están en pie” lo que hoy me siguen; los que me escuchan hoy; (muchos hoy pueden estar en un servicio cristiano y no haber muerto aún para sí mismos). “Los cuales de ningún modo degustarán muerte”. No habrá manera de que degusten, prueben, experimenten la muerte. No dice “de ningún modo morirán”; sino de ningún modo experimentarán o probarán la muerte. Y al decir de ningún modo está indicando que solo existe una manera en que el viejo hombre puede morir: ¡Ver al Hijo del Hombre viniendo en su reino! Es el único modo. Los discípulos necesitaban ver a Cristo viniendo en su reino para morir a sí mismos. ¿Y cuándo sucedió esto? En parte fue en la transfiguración; pero eso fue el primer pago, una pequeña muestra. La transfiguración fue una demostración anticipada de la venida del Hijo del Hombre en gloria. Sin embargo, podemos ver que no se cumplió completamente, pues los que lo vieron, Pedro, Jacobo y Juan, continuaron siendo los mismos hasta después de la resurrección del Señor. En Marcos 9:1 las palabras del Señor fueron no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder. Y fueron dichas en el mismo contexto (Mar. 8:31-38). Así que significa lo mismo ver al Hijo del Hombre viniendo en su reino que ver el reino de Dios venido con poder. Pero la transformación de los discípulos no se completó en la transfiguración del Señor (Mateo 17); pues todavía fue a la cruz y los discípulos siguieron siendo egoístas y cobardes que cuidaban no perder su vida terrenal. Fue hasta después de la resurrección del Señor que Él fue glorificado para siempre, inmortal, incorruptible y por su glorificación podía suministrarse a sí mismo a los discípulos por medio del Espíritu Santo; así que, fue hasta la venida del Espíritu Santo en pentecostés; esto es, hasta la venida del reino con poder que los discípulos murieron al viejo hombre, a sus egoísmos, y comenzaron a darlo todo, perdiendo su vida terrenal para hallar la vida del reino. Entonces puedes verlos desafiando al mundo con el evangelio. ¡Ah cómo necesitamos ese mismo soplar del Espíritu en nosotros! Entonces veremos al Hijo del Hombre viniendo en su reino. Podríamos parafrasear el texto: “De cierto os digo que la única forma en la que pueden morir a sí mismos es por medio del Espíritu de Dios, cuyo poder es la venida del Hijo del Hombre en su reino”.

— Roberto Tinoco

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