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Marcos 1
Juan el Bautista prepara el camino
1Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.🗨📝 2Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti.🗨📝 3Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; Enderezad sus sendas.🗨📝 4Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.🗨📝 5Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.🗨📝 6Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.🗨📝 7Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado.🗨📝 8Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo.🗨📝Bautismo y tentación de Jesús
9Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.🗨📝 10Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él.🗨📝 11Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.🗨📝 12Y luego el Espíritu le impulsó al desierto.🗨📝 13Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.🗨📝 14Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,🗨📝 15diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.🗨📝Primeros discípulos
16Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.🗨📝 17Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.🗨📝 18Y dejando luego sus redes, le siguieron.🗨📝 19Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes.🗨📝 20Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.🗨📝Jesús expulsa a un espíritu maligno
21Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba.🗨📝 22Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.🗨📝 23Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces,🗨📝 24diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.🗨📝 25Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!🗨📝 26Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.🗨📝 27Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?🗨📝 28Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.🗨📝Jesús sana a mucha gente
29Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.🗨📝 30Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella.🗨📝 31Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.🗨📝 32Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados;🗨📝 33y toda la ciudad se agolpó a la puerta.🗨📝 34Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.🗨📝Jesús predica en Galilea
35Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.🗨📝 36Y le buscó Simón, y los que con él estaban;🗨📝 37y hallándole, le dijeron: Todos te buscan.🗨📝 38El les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.🗨📝 39Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.🗨📝Jesús sana a un hombre con lepra
40Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.🗨📝 41Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.🗨📝 42Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.🗨📝 43Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego,🗨📝 44y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos.🗨📝 45Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Marcos 1: RV60
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Marcos 1:1
1.1 Para Marcos, el evangelio es acción, su “principio” es muy diferente por ejemplo, al principio de Juan. Mientras el apóstol juan va al principio antes del tiempo, el evangelista Marcos sólo usa el término para referirse al inicio del ministerio del Señor. Llama al Señor Jesucristo, uniendo Salvador con Mesías o Rey. Pero también le nombra Hijo de Dios, de manera que el Mesías es divino. Sin embargo, su énfasis va a ser el de Jesús como Esclavo de Dios a lo largo de su evangelio. Se ha dicho que se basó en las predicaciones del apóstol Pedro, de manera que podría considerarse el evangelio de Pedro.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:2
1.2 La inclusión del Salvador y Esclavo de Dios en el mundo fue un acontecimiento profétizado previamente aun en sus detalles. Por ejemplo, en este versículo Marcos cita al profeta isaías para referirse a Juan el Bautista, quien prepararía el camino del Señor. Marcos no presenta genealogías, tiene prisa por hablar de Cristo en sus acciones como Esclavo de Dios. Juan el bautista, a quien se refiere el pasaje, fue un mensajero de su faz. Llamado a presentar el Rostro del Señor preparándole el camino con su pueblo. En cierto modo todos los creyentes fuimos llamados a ser mensajeros del rostro del Señor, deben ver en nosotros a uno que preparar el mundo para su retorno o llegada. Sus manos, su rostro, su apariencia. Se le llama ángel a Juan en el texto griego, pues cada cristiano es en funciones un ángel del reino de los cielos en la tierra. Preparar traduce una palabra griega que significa “preparar completamente”, no somos llamados a esforzarnos únicamente, sino a terminar la obra, su obra, su camino y no el nuestro. Su profeta, su mensajero, su camino y su rostro.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:3
1.3 Juan era un discurso en la soledad, pero atrajo a las multitudes; una voz gritando en el desierto, pero muchos venían a él. Finalmente, si el hombre está encendido la gente vendrá a ver las llamas. La predicación más efectiva no persigue a sus oyentes, pero los atrapa atrayéndolos. Antes de procurar el lugar idóneo, asegura el llamado correcto. El mensaje de Dios que prepara al oyente para ser visitado por Dios trata acerca de enderezar las sendas; es decir, poner nuestras veredas al nivel del camino de Dios. Entonces podremos ser llevado a su camino cuando se presentare.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:4
1.4 El desierto parece carecer de agua, pero contaba con el río Jordán atravezándolo. Allí bautizaba Juan. Dios tiene recursos para ti aun en los peores lugares y momentos, siempre y cuando tu estés en su voluntad. El bautismo de Juan no era el bautismo cristiano (compara Hechos 19); sólo era preparatorio, una especie de antesala de la verdadera fe cristiana. Se bautizaban reconociendo su pecado y arrepintiéndose de él, esto es, comprometiéndose a dejarlo. El bautismo de Juan no estaba identificado con la muerte y resurrección de Jesús (Rom. 6), por lo que no se nacía de nuevo ni se tenía una vida nueva, sólo la intención de portarse bien para esperar al Mesías. Dios perdonaba sus pecados, pero no los quitaba, pues la sangre de Jesús no había sido aun derramada. Estaban cubiertos, pero no limpios. En el desierto se enmienda el corazón, pero no se recibe un nuevo corazón.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:5
1.5 La fama de Juan alcanzó niveles extraordinarios. Judea era una extensión enorme y miles de personas venían a Juan para ser bautizados. También todos los de Jerusalén, dice el pasaje. Donde “todos” involucra no sólo a la gente común del pueblo, sino a muchos principales religiosos. La confesión de pecados siempre ha estado ligada al arrepentimiento; sin embargo, no confesaban sus pecados a un hombre, sino a Dios. Juan jamás habría podido escuchar a toda Judea y Jerusalén la confesión de sus pecados. La palabra griega para perdón de pecados significa tanto perdón como libertad. Las cadenas de la culpa, lo mismo que las cadenas de la práctica del pecado son rotas con el arrepentimiento.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:6
1.6 Se acostumbraba cierta apariencia para los que se dedicaban al oficio profético. Esto parece haberse seguido a partir del profeta Elías, quien precisamente vestía con pelo de camello. ¿Será que querían identificarse con él como su sucesor? Recordemos que se había profetizado el retorno del profeta Elías y hasta cierto punto, todos los profetas genuinos estaban en su unción (Juan sería su cumplimiento). Los profetas son los camellos del reino, los que hacen pasar al pueblo de Dios por sus desiertos. Se ciñen de siervos y están hechos para resistir. Su comida es langostas y miel silvestre, tienen plaga en la boca, pero también la Palabra de Dios. Por un lado profetizan juicio, pero por otro, llevan el consuelo de la palabra de Señor.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:7
1.7 El mensaje de todo mensajero de Dios es Cristo. Juan predicaba a Cristo que vendría, nosotros a Cristo que vino y regresará. Juan se sabía poderoso, de no ser así, no habría hecho referencia a que Cristo era más poderoso que él. Achicarte no beneficia el reino, sé poderoso. Con todo, Juan como nosotros, reconocía que por más éxito que tuviera con las multitudes que venían a él y por más poder que ostentara por esto mismo, era indigno de ser el esclavo más pequeño e inferior de la Casa de Dios, el que ataba encorvado la correa del calzado del Amo. Cristo es el Esclavo de Dios, pero el Amo de los hombres; servirle es demasiado honor para nosotros, somos inmerecedores de llevar su calzado, el evangelio (Ef. 6:15). Juan sabía que sólo era un mensajero y que no sería uno de sus apóstoles a quienes se les confió el evangelio. El más pequeño en el reino de los cielos es mayor que Juan (Mat. 11:11).
— Roberto Tinoco
Marcos 1:8
1.8 La obra de Juan fue temporal, pero la de Cristo es eterna. Juan dio algo, Jesús da Alguien. El mensajero sumerge en el ritual, pero Cristo sumerge en Dios a los que creen en Él. Debemos ir a Cristo y no quedarnos en los rituales; asimismo, llevar a los demás igualmnte al Señor y no sólo a la forma externa de la religión. El Espíritu Santo es Dios manifestado a nosotros, la tercera Persona de la Deidad, igual al Padre y al Hijo, pero no el Padre ni el Hijo.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:9
1.9 En el momento más exitoso de Juan el bautista, cuando las multitudes de todo Judea y Jerusalén venían a él, llegó Jesús. Venía directamente de su aldea Nazaret de galilea. Habiendo cumplido su identificación con el hombre, venía a ser bautizado por Juan en el Jordán. No tenía pecados qué confesar ni necesitaba arrepentirse, pero era el sello, por decirlo así, de su identificación con la humanidad pecadora. Era el momento de ponerle punto final a su filiación terrenal como hijo de José y María y comenzar su llamado como Hijo de Dios.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:10
1.10 Los cielos se abren a quienes suben del agua; es decir, el cielo se manifiesta a quien rompe con la tierra. Si has comenzado una nueva vida debes tener ojos y cielo abiertos. ¿Puedes ver el cielo abierto por la fe? Jesús fue concebido por el Espíritu Santo, además es Dios; podríamos pensar que no necesitaba la unción del Espíritu sin embargo, despojándose de sus atributos divinos se hizo Esclavo de Dios, por lo que todo lo que hizo lo realizó en el poder del Espíritu Santo y sujeto al Padre. El Espíritu Santo descendió como Paloma, metáfora de haber hallado la Vida. El Espíritu Santo estuvo yendo y viniendo sobre los hombres en tiempos pasados como la paloma de Noé sin hallar dónde reposar, hasta que halló a Jesús, el Olivo verde que sobresale de la muerte. Entonces reposó en Él permanentemente (Gen. 8:8-12).
— Roberto Tinoco
Marcos 1:11
1.11 La voz del padre sobre su Hijo no sólo demuestra que no son la misma Persona, sino que el Padre estaba reconociendo a Jesús como su Hijo maduro. Siempre fue su Hijo, pero esta escena es la ceremonia de adopción mediante la cual un padre presentaba públicamente a su hijo dándole poderes sobre sus bienes (por esto es que el pródigo reclamó su herencia, había cumplido 30 años y el padre no le realizó la ceremonia de adopción al verle inmaduro todavía). La ceremonia se conocía como huiotesía, el padre llamó a Jesús precisamente Huios, Hijo maduro. La expresión «en ti tengo complacencia» implica hacerlo administrador de su poder. Nuestra adopción se llevará a cabo hasta la glorificación de nuestros cuerpos (Rom. 8:23).
— Roberto Tinoco
Marcos 1:12
1.12 Después de reconocerle maduro, Jesús debía ser probado mediante la tentación en el desierto, a fin de aprobarle a manera de examen final para el ejercicio de su poder sobrenatural. Detrás de cada tentación hay una promoción. Si Dios te lleva al desierto es porque te espera una ciudad. Fue el Espíritu quien llevó a Jesús al desierto, no fueron las circunstancias ni Satanás. De hecho, le impulsó como una especie de sentir interior. Si has dado tu vida al Señor, confía que Él está a cargo de ella también en los malos tiempos.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:13
1.13 Los cuarentas en la Biblia son figura de prueba. Y cada prueba tiene por propósito la oportunidad de aprobar para recibir mayor bendición. Las pruebas suelen ser en el desierto, a solas, donde nadie pueda ayudarte; pero Dios jamás te permitirá ser tentado más de lo que puedas resistir, eres poderoso para todo lo que enfrentes. Satanás significa “acusador”; y quienes son como él se dedican a acusar a los hijos de Dios. Dicho ser es el tentador, no Dios. Jesús estaba con las fieras, pero los ángeles le servían; cuando estés rodeado del mal, también Dios estará sustentándote de toda gracia. No estás abandonado, el cielo está a tu favor. Si las fieras te rodean, seguramente también lo hacen los ángeles, ¿de qué te preocupas? Si el mal pudiera matarte, ya lo habría hecho.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:14
1.14 Juan no se retiró de inmediato después de bautizar a Jesús, sino que continuó predicando y bautizando. Esto no debió ser así, pues su llamado era presentar al Mesías y después seguirle. Es difícil entrar al ministerio, pero lo es aun más el salir del mismo. Por tanto, fue necesario que Juan fuera encarcelado. Incluso después de presentar al Mesías se había quedado sin mensaje, pues primero presentó al Rey Jesús y después se dedicó a hablar contra el rey Herodes. Esto le costó la cárcel y a la postre la cabeza. Figura de que en el reino hay una sola Cabeza. Jesús vino predicando el evangelio del reino de Dios, la autoridad del cielo en la tierra. Este es el genuino evangelio de Jesucristo.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:15
1.15 El tiempo cumplido se refiere a la dispensación o plan divino de la venida de Cristo. El reloj profético sólo es visto por quien lo tiene en su mano; esto es, Dios tiene una agenda y la está llevando a cabo. Con la venida del Mesías, también vino el reino de Dios. Todo está bajo el gobierno de Dios desde siempre y hasta siempre, pero el reino de Dios es manifestado en donde la autoridad del Rey es manifestada. La forma en la que comienza a manifestarse dicha autoridad es con la rendición de la criaturas, en este caso, el arrepentimiento y la fe. El reino de Dios es un reino de fe, se basa en la confianza en sus buenas noticias.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:16
1.16 A la orilla de un mar tenido como no limpio; es la oportunidad del reino a todos. Los primeros discípulos llamados por el Señor fueron Simón y Andrés; de hecho, primero llamó a Andrés y éste llamó a su hermano (Juan 1:40-42), por lo que es posible que ésta escena en particular de Marcos sea posterior al primer encuentro de los pescadores con el Maestro. Quizá Pedro, de donde sacó su evangelio Marcos, no hubiera querido hablar de sí mismo. Llamó a los que echaban la red para que fueran pescadores de hombres, siempre te dedica a aquello que ya hacías, sólo que en lugar del propósito terrenal, será celestial.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:17
1.17 El llamado del Dios al hombre es más que ministerio, es pasar de lo terrenal a lo celestial. Todo ministerio se basa primero en seguir a Jesús antes de trabajar para Jesús. Pescar hombres es rescatarlos mediante el evangelio.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:18
1.18 Tratándose de seguir a Jesús, siempre hay algo que dejar para luego seguir. En este reino no avanzarás mucho arrastrando tus redes. Si no dejas, no recibes. Las redes pueden representar cualquier cosa a la que te dediques o en la que deposites tu confianza fuera de Cristo, por tanto, renuncia a ello.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:19
1.19 Cuando encuentras personas fieles, no pasará mucho tiempo para cuando halles más personas semejantes. Jacobo y Juan también eran hermanos de sangre; ellos no estaban pescando, sino remendando. Mientras Pedro se dedicaría a pescar almas, Juan sería un remendador de redes de la iglesia; es decir, quien retuviera las almas mediante sus cartas y pastoreo, especialmente en los últimos años y contra las doctrinas gnósticas. ¿Qué haces tú primordialmente: traes almas a la iglesia del Señor o te dedicas a proteger su desarrollo y crecimiento?
— Roberto Tinoco
Marcos 1:20
1.20 Pedro dejó las redes, y los hijos de Zebedeo además de las redes, también dejaron a su padre. Dejaron también una pequeña empresa de pesca, pues tenían jornaleros. Servir a Cristo te exige dejar todo, es decir, que todo sea dedicado a Dios y puesto en segundo término. Para que Cristo sea tu todo, haz de rendirle todo. Si Cristo es todo, nada es suficiente.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:21
1.21 Jesús, con sus primeros discípulos, entraron en la sinagoga de Capernaum conforme a lo acostumbrado, en el servicio del día sábado. Su propósito era enseñar, puesto que se permitía a los asistentes preparados para ello, exponer la Palabra o explicar las Escrituras leídas. Es de esperarse que aquel que tiene a Cristo lleve la Palabra de Cristo a cualquier lugar al que asista (respetando la costumbre y oportunidad del lugar). Al principio de su ministerio Jesús sirvió bajo las leyes de usos y costumbres judías.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:22
1.22 La enseñanza de Jesús se caracterizó por la autoridad. No dice que se admiraban de su conocimiento y tampoco habla de su elocuencia, virtudes que seguramente el Señor tendría, pues nadie ha hablado jamás como Él; pero se admiraban de su autoridad, pues no enseñaba conforme a lo dicho por otro, sino como legislador; no era un conducto, sino una fuente de bendición. El verdadero ministerio de la Palabra es ser una fábrica de ideas y conceptos, una fuente; y no un repetidor a la manera de los escribas. Una copia, por excelente que sea, jamás tiene el mismo valor que un original.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:23
1.23 El diablo en la iglesia, ¿no es irónico que hubiera un espíritu inmundo asistiendo a la sinagoga? Falta Presencia divina cuando existe la presencia inmunda. Ante la llegada del Señor, el espíritu inmundo dio voces, gritó. No pudo callar ni esconderse más como bestia al asecho, la luz expuso las tinieblas.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:24
1.24 Los espíritus inmundos conocían a Jesús y le temían sabiendo que estaba allí para destruirlos. No es suficiente conocer a Jesús intelectualmente, hay que someterse a Él siguiéndole. El temor sin obediencia es propio de enemigos; si temes a Dios obedécele. Si sabes lo que Dios desea hacer, involúcrate con Él; ¿qué caso tiene conocer la agenda del cielo sin participar? Si sabes que Dios es Santo, santifícate; ¿para qué conocer la luz si vives en tinieblas? Cualquier demonio cree en Dios, pero se necesita un santo para seguirle. Hay santificados, pero uno es el Santo de Dios, su Hijo.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:25
1.25 Jesús no acepta la alabanza de los inmundos; por el contrario, lo reprendió callándolo (los malos no alaban por siempre, finalmente manifiestan su ser). Siempre que alabas a Cristo sucede algo, si es aceptación o reprensión depende de quién eres tú. Los demonios son ilegales en este mundo, su posesión no es permitida. La única forma en la que puede un espíritu entrar en este mundo legítimamente, es por nacimiento; por tanto, han de ser expulsados.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:26
1.26 Nunca el mal se va tranquilamente, odia perder territorio. ¿Se han puesto difíciles las cosas en tu vida? Posiblemente estás por alcanzar completa libertad, persevera en el Señor.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:27
1.27 Jesús no actuó en secreto, todos en la sinagoga vieron su luz y se asombraron cuando echó fuera al espíritu inmundo. Discutían al estilo judío sin poder distinguir la doctrina y autoridad de Jesús para echar fuera demonios. La doctrina porque era algo nuevo, los religiosos judíos no enseñaban acerca de esto. Y la autoridad, por cuanto tampoco hacían lo mismo. Los que no creen ni hacen suelen discutir acerca del credo y las obras de los genuinos hijos de Dios. También les sorprendía que los espíritus inmundos obedecieran, pues cualquiera puede hablar de poder, pero sólo quien tiene autoridad lo manifiesta. No te autoriza como siervo de Dios sólo lo que tu haces, sino la forma en la que las tinieblas retroceden a tus obras.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:28
1.28 La luz no pasa desapercibida; la fama de Jesús llenó la provincia de Galilea. Ser anónimo a veces es el resultado de ser inútil; mientras que el provechoso termina por ser famoso.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:29
1.29 De inmediato, rápido; de la sinagoga a la casa, figura de salir de la religión para entrar a la comunión de la iglesia. ¿Dónde te encuentras: en la religiosidad o en la iglesia? En esta ocasión la casa era la de Simón y Andrés, sorprende saber que, siendo Simón casado viviera junto con su hermano; ¡incluso su suegra vivía con ellos! Se trataba de una familia especialmente unida. ¡Qué mejor forma de describir a la iglesia! Los acompañaron Jacobo y Juan, no hay rivales entre los hijos de Dios.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:30
1.30 Donde quiera que Jesús llegaba, algo se necesitaba; estamos completamente dependientes de su bondad. La suegra de Simón estaba enferma y de inmediato le hablaron a Jesús de ella; no permitas el mal, rápidamente acude a Dios en oración. Nota que no se movió por la enfermedad necesariamente, sino porque le hablaron de la mujer. Frecuentemente la distancia entre la enfermedad y el milagro es sólo la oración.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:31
1.31 La cercanía de Jesús es nuestra salud; y su toque es nueva vida. Independientemente qué es lo que te tenga postrado, necesitas el toque de Jesús. Extiende tu mano, está tan cerca que puedes tocarle (Hechos 17:27). La fiebre es el intento del cuerpo por repeler la enfermedad, pero en ocasiones puede también matar al enfermo. Hay ocasiones en las que el esfuerzo de los hombres por solucionar sus problemas los pone en peores situaciones. No pasa así con Jesús, en Él eres libre inmediatamente, y no sólo del mal, sino también de los esfuerzos fallidos de libertad. Todo el que es sanado sirve; el servicio es evidencia de salud. Sólo las almas enfermas no sirven.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:32
1.32 Hay épocas de noche, es cuando llegan las enfermedades y se manifiestan los demonios. Momentos difíciles aparentemente carentes de luz…pero aun en ellos está el Señor. La gracia del Señor no sólo se manifiesta de día, de hecho, la luz brilla más en las tinieblas y donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia. Confía en Cristo en todo tiempo.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:33
1.33 Nada es más atractivo que Cristo; su ministerio en la tierra es muy poderoso. El Salvador es también la puerta en donde todos se agolpan. ¿Por qué? Porque la suma de nuestras necesidades es Cristo. Cada vez que oramos por algo, en realidad, estamos pidiendo a alguien: a Cristo Jesús.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:34
1.34 La virtud del Salvador, como Siervo de Dios alcanza a sanar a todos, sin importar de qué estén enfermos, pero el versículo dice que sanó a muchos, enfatizando la abundancia, pero no necesariamente a todos (por ejemplo Marcos 13:58). Lo mismo aplica a los endemoniados. Dios es ilimitado, tu fe es la que pone tope a su abundancia. Respecto a los demonios, el Señor no los dejaba hablar aunque le conocían por varias razones: la primera es que la alabanza de los impíos es abominación. La segunda es que no lo identificaran con ellos confundiendo a la gente. Y la tercera, aunque no última, implica que no hay comunión entre la luz y las tinieblas. Los demonios conocían a Cristo, pero no eran de Cristo; lóbrega condición de quienes no le entregan su vida.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:35
1.35 Trabajó de noche y se levantó de madrugada, luego se fue a un lugar desierto a orar; el Siervo de Dios no descansaba lo suficiente. La medida de la grandeza en el reino es equivalente al poco tiempo que te queda para ti. Por otro lado, la mejor oración se realiza en soledad. Si Jesús tenía que orar insistentemente, ¡cuánto más nosotros debemos hacerlo! No olvides que el único tiempo perdido es el que no lo vives en Dios, invierte toda tu vida en Él.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:36
1.36 La vida del Siervo de Dios es solitaria; la paradoja de estar solo aunque le sigan multitudes. Los discípulos tuvieron que buscar a Jesús, por cuanto Él procuraba pasar el mayor tiempo posible a solas con el Padre. Si lo buscaron no estaba tan disponible. Primero lo buscó Simón, siempre Pedro en la iniciativa y lidereando, puesto que los demás estaban con él (recordemos que Marcos escribe el evangelio desde la perspectiva de Simón Pedro). ¿Estás buscando a Jesús?
— Roberto Tinoco
Marcos 1:37
1.37 Los discípulos hallaron a Jesús para llevarle a las multitudes; si eres cristiano comparte tu fe, lleva a Cristo a los demás. Todos buscan a Cristo, sólo que no todos lo saben; por lo que de todas formas debes llevarles al Señor.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:38
1.38 La Vida no puede detenerse, vive para extenderse; lo que significa que un cristianismo sectario o exclusivo es contrario a Cristo. La fe verdadera no se queda en casa, se extiende a los vecinos. El Siervo de Dios nos enseñó que el reino se transmite mediante la predicación; Él vino a eso y nosotros continuamos su obra.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:39
1.39 Agradó a Dios salvar a los creyentes mediante la locura de la predicación –dijo el apóstol Pablo en su carta a los Corintios (1 Cor. 1:21). El Siervo de Dios comenzó dicha salvación predicando en las sinagogas de ellos, no dice de Él ni sinagogas de Dios, sino de ellos. Dios ya no estaba en las sinagogas. Incluso echaba fuera demonios en las sinagogas, además de la calle. Lo que un día fue casa de Dios se había convertido en morada de demonios. Si tu eres creyente, mantente como Casa de Dios reteniendo firme hasta el fin la confianza y la gloria de la esperanza (Heb. 3:6).
— Roberto Tinoco
Marcos 1:40
1.40 Normalmente los leprosos no se acercarían a la gente, pero éste, estaba tan esperanzado en el Siervo de Dios, que vino hasta Él a pesar de la multitud que solía rodear al Maestro. Le rogó hincándose, no existe mejor forma de clamar que adorando. Confesó su fe en el Siervo de Dios de que podía sanarle, lo que necesitaba creer, es que también quería sanarle. Frecuentemente la gente no duda del poder de Dios, sino de su bondad y disposición. ¿Confías que Dios puede hacer milagros, pero dudas de que los haga a ti? Dios es Santo y doquiera llega, limpia. Esta es evidencia de la Presencia de Dios: una vida limpia.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:41
1.41 Suyo es el poder y también la voluntad. Jesús no sólo puede limpiar, también quiere hacerlo. Algunos están seguros del todopoder divino, pero no de que desee ayudarlos en su necesidad. Si crees en su poder, mucho más has de creer en su amor; ¿por qué habrías de pensar que Dios es malo? Jesús no sólo sanó al leproso con su palabra, sino que lo tocó. La Palabra sanó su cuerpo, pero su toque sanó su alma. No era más inmundo y repudiado, sino hijo aceptado. No sólo fuiste limpiado de tus pecados, también fuiste recibido en sus virtudes.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:42
1.42 No importa cómo estés, la Palabra lo cambia todo. No hay tiempo entre la Palabra y el milagro, mientras haya fe entre Dios y el hombre. Tu también fuiste limpiado, eso eres y no debes verte sucio ni siquiera por las circunstancias de esta vida. ¿Qué prevalece: las cosas temporales o la Palabra eterna? No vivas como leproso ni un día más.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:43
1.43 El encargo de Jesús no era ligero, sino riguroso. Incluso despidió al leproso sanado, no lo quiso llevar como discípulo. Si la lepra le arrebató de su casa, el evangelio lo regresaría a ella. El Señor no deseaba gloria de los hombres, sino terminar la obra encomendada por el Padre. Fama descontrolada estorbaría en su camino a la cruz. Maravillosa enseñanza de enfocarnos en el propósito de Dios y no la satisfacción de nuestro ego.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:44
1.44 Jesús vivió bajo la ley de Moisés y la cumplió cabalmente conforme el deseo del Padre y no las ideas de los religiosos. Por lo que ordenó al leproso sanado hacer lo que la ley mandaba en semejantes casos, no lo dejó hablar sin antes ofrecer la ofrenda de la purificación. No conviene hablar sin cumplir la ley de Dios primeramente, el testimonio del rebelde, aunque hable de un milagro, no producirá otro. Hay más testimonio en la obediencia que en la experiencia. En Levítico 14 se detallan las ofrendas por la purificación, en resumen representan a Cristo en su muerte y resurrección, es decir, Jesús estaba enseñando al leproso sanado que anduviera en nueva vida.
— Roberto Tinoco
Marcos 1:45
1.45 El leproso recibió la palabra de Jesús para ser sanado, pero no para ser una nueva criatura. Hay quienes desean los beneficios del Rey sin las responsabilidades del reino. Supuso que haría un bien a la obra del Señor promoverlo, pero su supuesta buena idea provocó que Jesús ya no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que tenía que quedarse en los lugares desiertos; nuestras ideas pueden llegar a estorban la obra de Dios, el Señor no requiere nuestra creatividad, tanto como nuestra obediencia. Desde el primer día hasta hoy, todos vienen a Cristo Jesús de todas partes, tal es el misterio de Cristo.
— Roberto Tinoco