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Lucas 11
Enseñanza acerca de la oración
1Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.🗨📝 2Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.🗨📝 3El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.🗨📝 4Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.🗨📝 5Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes,🗨📝 6porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante;🗨📝 7y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos?🗨📝 8Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.🗨📝 9Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.🗨📝 10Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.🗨📝 11¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?🗨📝 12¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?🗨📝 13Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?🗨📝Jesús y el príncipe de los demonios
14Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló.🗨📝 15Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.🗨📝 16Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo.🗨📝 17Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.🗨📝 18Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino? ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios.🗨📝 19Pues si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.🗨📝 20Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.🗨📝 21Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee.🗨📝 22Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.🗨📝 23El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.🗨📝 24Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí.🗨📝 25Y cuando llega, la halla barrida y adornada.🗨📝 26Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.🗨📝 27Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste.🗨📝 28Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.🗨📝La señal de Jonás
29Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás.🗨📝 30Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.🗨📝 31La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.🗨📝 32Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar.🗨📝La lámpara del cuerpo
33Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.🗨📝 34La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas.🗨📝 35Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas.🗨📝 36Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.🗨📝Jesús critica a los líderes religiosos
37Luego que hubo hablado, le rogó un fariseo que comiese con él; y entrando Jesús en la casa, se sentó a la mesa.🗨📝 38El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiese lavado antes de comer.🗨📝 39Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad.🗨📝 40Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro?🗨📝 41Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio.🗨📝 42Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello.🗨📝 43¡Ay de vosotros, fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas.🗨📝 44¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.🗨📝 45Respondiendo uno de los intérpretes de la ley, le dijo: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros.🗨📝 46Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis.🗨📝 47¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres!🗨📝 48De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros.🗨📝 49Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán,🗨📝 50para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo,🗨📝 51desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.🗨📝 52¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.🗨📝 53Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a estrecharle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas;🗨📝 54acechándole, y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarle.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Lucas 11: RV60
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Lucas 11:1
11.1 Los judíos tenían dentro de sus costumbres, orar. Practicamente todo en su vivir cotidiano incluía oraciones; sin embargo, pidieron al Señor que les enseñara a orar. La razón fue la enorme diferencia entre las oraciones de Jesús y las oraciones ritualistas de ellos. Los judíos realizaban rezos de memoria, muchos de ellos basados en la Biblia, pero seguían siendo mecánicos, memorizados. A diferencia de Jesús, quien oraba de corazón y con gran intensidad. Juan también había enseñado a orar a sus discípulos, lo sabemos por este versículo y, es de suponerse, dado que el bautista era intensamente apasionado, que las oraciones de Juan y sus discípulos eran espontáneas y muy emocionales. Ellos pidieron aprender a orar, parecía que solicitaban nuevos rezos para memorizar; pero el Señor respondería con una oración de un hijo al Padre. Desafortunadamente, por carnalidad, muchos la usarían como un rezo de memoria, haciendo de nuevo aquello que intentaban evitar. Habla con Papá, sinceramente, de corazón.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:2
11.2 Conocida como “el Padre Nuestro”. Jesús enseñó a orar a sus discípulos. No se trata de una fórmula, sino de acudir a Dios como un hijo lo hace con su padre. Comienza llamando a Dios Padre. Los judíos no estaban acostumbrados a dirigirse a Diso de esta manera, si bien, Dios les había revelado su paternidad en el Antiguo Testamento, lo comprendían más como Padre de la nación de Israel que como Padre de un individuo. Le llamamos Padre, oremos con la identificación de su misma naturaleza. Somos sus hijos. Le llamamos Padre nuestro, pues somos parte de la iglesia, la familia de Dios. Todo el que quiera a Dios como Padre ha de aceptar a sus hijos como hermanos. “Que estás en los cielos”, no como definiendo una ubicación geográfica, sino como reconociendo un estado superior. Él es celestial, Santo, clase aparte. Los ídolos de los hombres están en la tierra, pero nuestro Dios sustenta la tierra, es celestial. Y como es celestial, nos llama a participar de su estado, su reino, su gloria, su naturaleza y vida. “Santificado sea su Nombre” -dijo el Señor. No debe ser tomado a la ligera, Dios es nuestro Padre, pero sigue siendo Sagrado, Santo, Solemne. Toda relación con Él debe incluir la exaltación a su Ser, representado en el Nombre. Consideremos blasfemia cualquier palabra u obra que parezca tratarle en menor medida a su Deidad. “Venga tu reino”. La relación con Dios y lo que esperamos obtener de nuestras oraciones a Él, son la manifestación de su reino, su cielo, su atmósfera, su cultura y autoridad. Que el señorío de Dios prevalezca en nuestra tierra. Antes de ir al cielo, que el cielo venga. Muchas oraciones intentan el aval divino, pero Jesús nos enseña a solicitar el gobierno divino. También, nos enseñó a orar buscando la voluntad de Dios y no la nuestra. La mayoría de las oraciones tratan acerca de lo que la persona que ora desea de su dios; pero la oración enseñada por Jesús implica someterse a la voluntad de Dios. Que nuestra tierra se vuelva su cielo mediante el ejercicio de Su voluntad.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:3
11.3 Solo después de asegurarnos orar conforme a la voluntad de Dios es que pedimos el pan de cada día. Nuestras necesidades serán satisfechas y Dios tiene cuidado de cada una de ellas, podemos pedir; pero no es el enfoque principal de la oración, ya que la misma no se realiza para cambiar a Dios, sino para transformarnos a nosotros. Como el maná diario, tenemos nuestra porción de Cristo día a día. Lo pedimos a Dios y lo buscamos sin falta constantemente.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:4
11.4 Quien solicita el reino de Dios sometiéndose a su autoridad, puede también pedir perdón por su pecado (porque no hay hombre que no peque). Si realmente está bajo la autoridad de Dios, perdonará a los que le deben o le afrentaron de modo alguno. Si alguno dice no poder o no querer perdonar, muestra con ello que no está bajo la voluntad de Dios y que su orgullo es más grande que su fe. El tal no ama a Dios y por ello, tampoco perdona a su hermano. La falta de perdón señala a una persona en sus pecados. Dios no tienta a nadie, pero es Él quien permite que alguno sea tentado, ya sea por su propia carne, por otros seres humanos e incluso por las mismas tinieblas. De manera que Dios no nos mete directamente en tentación, pero siendo Él quien lo permite, le rogamos librarnos de dicho mal. Ser librado del mal, en su etimología griega significa fluir sin el mal o libre del mal; esto es, algunos necesitan el mal para poder hacer lo correcto como seguir a Dios. Oran solo cuando tienen problemas y le buscan únicamente cuando están en problemas; ellos fluyen en el mal. Otros, por su parte, fluyen sin el mal, son cristianos fieles y amorosos sin necesidad de experimentar el mal en sus vidas. Ellos son libres del mal. Eso es lo que oramos: Señor, fluiremos sin el mal, seremos dedicados a ti sin necesidad de problemas. Y, ya sea que venga o no la adversidad, nuestra devoción al Padre Celestial es firme. ¡Líbranos del mal!
— Roberto Tinoco
Lucas 11:5
11.5 Además del llamado “Padre nuestro” como la forma y motivos de la oración, el Señor enseñó a sus discípulos la perseverancia orando mediante esta ilustración. “Quién”, una aseveración todo inclusiva. Todos nos identificamos con el hombre al que se le solicita ayuda y que mediante presión, es forzado a darla. Lo que significa que si todos hubiéramos ayudado, todos debemos confiar en Dios orando, ya que Él sí es bueno y poderoso para ayudar. El trato es de amigos y hay respuesta afirmativa; con Dios mayormente, pues es trato de Padre e hijos. Fue a su amigo a la medianoche, en la oscuridad y peor momento. Dios nos atiende en nuestra mayor necesidad, por mala que parezca ser. “Tres panes”. Sin importar lo que oremos, es insignificante tratándose de Dios. Él es todo suficiente, el Todopoderoso.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:6
11.6 En el viaje de la vida son muchas las necesidades y no siempre se tiene algo que poner delante o que satisfaga dichas necesidades. La vida nos sorprende rebasándonos; pero Dios es fiel superando nuestras expectativas y necesidades. Confía en Él. Cuando no sepas que poner delante, sabe que, Dios sigue delante de ti. Estás a una oración de ser suplido.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:7
11.7 La actitud del amigo no parece muy amistosa. Se comportó de forma grosera y distante, viendo por si mismo y su familia, pero desconociendo por completo al que solicitó su ayuda. Jesús lo presentó así para manifestar que si un mal amigo termina dando lo que le pedimos por pedírselo con insistencia, ¡cuánto más Dios que es Padre y Él sí es bueno! Dudar de Dios es considerarlo mala persona. Pensar que no responde a la oración es pensar que Dios es peor que un mal amigo. Suponer que orar es una pérdida de tiempo es suponer que Dios solo piensa en sí mismo, que no ama y es agoísta.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:8
11.8 La importunidad en la oración, es una de las enseñanzas del Señor Jesús. Insistir cuando parezca no recibirse la respuesta, no porque Dios se tarde en responder a causa de sí mismo, sino porque en ocasiones, ese tiempo de espera sirve para transformarnos a nosotros. Insistir, importunar, perseverar orando. El mal amigo responde a la insistencia; Dios mayormentte lo hará. Pensar que Dios no responda a la oración es suponerlo más malo que un mal amigo. Dios es Padre y Dios es bueno. Dios se levantará en tu necesidad y responderá tu oración. Si parece que no has recibido respuesta, insiste.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:9
11.9 Lo dice el Señor, no es un consejo cualquiera. Es Jesús quien lo asegura y Él no miente, si dijo que pidiendo recibes, es porque realmente recibes. Su fidelidad mantiene el universo funcionando. “Pedid y se os dará”. Se trata de Dios, por lo que no es nada extraño que sus criaturas le pidamos y más, cuando nos da identidad de hijos. No es malo pedir a Dios, en tal caso, sería malo no pedirle, una obra de desconfianza. “Buscad y hallaréis”. Hay cosas ocultas y secretas disponibles al que realmente las desea encontrar. Hay respuestas que solo se obtienen orando. Dios es un tesoro inagotable al que ora. Que no veas lo que pides no significa que no exista, sólo que debes insistir buscando, más allá de pedir, buscar. Es el que escarba orando; el que remueve las cosas clamando; el que presiona hasta encontrarlo. No dejes de orar, no todas las respuestas están en la superficie. Busca. “Llamad y se os abrirá”. Hay puertas cerradas que solo se abren orando. Obstáculos en el camino; situaciones imposibles; caminos sin salida; unos y otros se mueven orando. No porque nuestra oración o fe contenga en sí mismas la virtud para abrir puertas, sino porque oramos y creemos en quien es capaz de quitar todo lo que impida el paso. Entrarás en una nueva dimensión de vida orando. Cruzarás fronteras a nuevos niveles orando. Insiste en oración.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:10
11.10 Jesús es enfático: “porque todo aquel…” Todos, no solo algunos, no se trata de elegidos o especiales llenos de virtudes que cumplen los requisitos para ser escuchados. Jesús está enseñando que Dios está disponible para cualquiera que verdaderamente lo busque. Su énfasis no está en la calidad del individuo que ora, sino en la calidad del Dios a quien ora. Si pide, recibe. Es un hecho. Pero entonces, ¿pudiera alguno haber orado y no recibir? No es así. En tal caso, no todos reciben lo que piden, pero siempre recibirán lo que necesitan. Dios va a ir más allá del que ora dándole lo que pidió o incluso lo contrario de lo que ha pedido si tal cosa es para su bien. Por ejemplo, pudiera alguno recibir amor cuando pedía venganza. Si busca, halla. Dios es fiel. Primero hallará a Dios como Padre y luego se hallará a si mismo como su hijo; y, también, hallará lo que ha pedido o algo mejor de lo que pidió, según sea su necesidad. Si llama, se le abre. Dios no tiene la puerta de su habitación cerrada. Podemos acudir a Él orando y Él se encargará de abrir caminos incluso donde no los haya. Su disposición es mayor a nuestra solicitud y sus recursos infinitamente mayores a nuestras necesidades.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:11
11.11 La ilustración es irrisoria. ¿Qué clase de padre jugaría semejante burla a su hijo quebrando sus dientes dándole una piedra en lugar de pan? Entonces, ¿por qué suponer que Dios se burlará o tratará malevolamente a los que oren a Él? Absolutamente nadie que busque a Dios como Padre será maltratado por Él. Tu Padre te ama y desea tu bien. No tienes que sufrir ni padecer para lograr hablandarlo, a fin de que te ayude o haga bien. No pienses mal de Dios, es ofensivo. No hay virtud en el dolor ni en el sufrimiento; en todo caso, la virtud está en ser fiel y amar a pesar del dolor o del sufrimiento; pero jamás serán estas cosas deseadas por un padre para su hijo. ¿Comprendes que Dios es mejor Padre y mucho más bueno que nosotros? Solo el diablo es tan malvado como para sugerir piedras en lugar de pan (Mateo 4:3). Y si un padre le diese una serpiente a su hijo en lugar de pescado, sería un monstruo. Dios nunca alimentará con tinieblas, la serpiente, el enemigo no está en su menú. Hará bien todo padre espiritual en no dar piedras a sus oyentes, sino el Pan de Vida, la Palabra de Dios. Y en tampoco incluir en su disertación la falsa doctrina, no serpientes, sino pescado, el evangelio de Jesucristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:12
11.12 La comparación sólo puede pensarse en locos: ninguno en sano juicio daría a su hijo piedras en lugar de pan, serpientes en lugar de pescado ni escorpiones en lugar de huevo. ¿Cómo puede alguno pensar tan mal de Dios, que suponga irle mal si le busca u ora a Él? ¿No es tal cosa estar fuera de sí? Dios es bueno y por mucho, mejor que cualquier buen padre, ora a Él y te irá bien. En el ministerio, algunos no han sabido ser buenos padres espirituales, ya que intentan alimentar a sus congregaciones con piedras (insultos), serpientes (doctrinas de demonios) y escorpiones (veneno, tanto de victimización como de inmoralidad). Tal cosa no debe ser así. El ministro debe ser un padre bueno, como Dios es Padre lleno de bondad.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:13
11.13 La conclusión a los ejemplos de Jesús no puede ser otra: conviene orar y esperar lo mejor de Dios. Él es bueno y por mucho, mejor Padre que cualquier ser humano; por tanto, no sólo dará algo, sino Alguien. No sólo dará lo que le pidan dentro de su voluntad, sino que dará el Espíritu Santo, su propio Ser a quienes se lo pidan. Lo cual, tiene otra enseñanza aún más alta para la oración: más allá de pedir para recibir algo o de buscar para hallar algo o de llamar para que sea abierto tal o cual cosa, es mejor pedir a Dios en nosotros, que se dé a sí mismo. No queremos algo de Él, lo queremos a Él. Sustituimos las oraciones que buscan su bendición, por tener al que bendice. El misterio de la piedad, Dios manifestado en carne, nuestra carne.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:14
11.14 La primera frase de este versículo implica una acción de Jesús liberando a un hombre de la posesión de un demonio, como una acción que no fue inmediata. Algo que nos sorprende tratándose de Jesús, pero que pudo deberse a que el Señor daba oportunidad a los presentes de ser testigos del hecho. Le bastaba una palabra, pero se tomaba el tiempo de que los demás pudieran ver y creer. El hombre poseído sufría de mudez, no por causas naturales, sino por el demonio que le impedía el habla. Esto no significa que todos los mudos tengan un demonio, sino que en ese caso específico así era. Algunos males de salud humana son ocasionados por malos espíritus, como imitando la enfermedad. Existen personas impedidas en su habla; no son mudos, pero la influencia del mal les impide hablar el bien e invocar a Dios. No están necesariamente poseídos, pero también requieren ser libertados. Jesús liberó al hombre de la posesión demoniaca, lo que trajo la libertad de su boca permitiéndole hablar. Fue un caso real, no hay metáfora, aunque podemos aplicarlo a que todo el que es salvo confiesa que Jesucristo es el Señor. La gente se maravilló, no podía ser de otro modo, pues fue evidente el milagro. Primero, al quitar la influencia o poder de las tinieblas; y segundo, al hacer al mudo hablar. Jesús es Señor y Salvador, todos necesitamos su autoridad para ser libres de la influencia de las tinieblas y su salvación para ser salvos de todo mal. Entonces, quienes nos conozcan se maravillarán. Jesús es maravilloso, donde llega manifestará el reino de Dios y la gente se fascinará con Él.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:15
11.15 Los judíos que se oponían a Jesús atribuyeron a Beelzebú, un título para Satanás que significa “señor de las moscas”, la liberación y sanidad del endemoniado mudo. Era más grande su aversión a Cristo que al mismo diablo; así como era más grande su desprecio al Salvador que al mal del desdichado. Cuida tu corazón, pues al despreciar a otro, podrías deslizarte hacia el lado oscuro.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:16
11.16 Mientras unos le atribuían al diablo las obras de Dios por su desprecio a Jesús (versículo anterior), otros que igualmente le rechazaban, intentaban tentarle pidiéndole señal del cielo. ¡Acababa de liberar a un endemoniado haciendo hablar a un mudo! ¿Y pedían otra señal? Querían verle, como a Elías, hacer descender fuego del cielo. Así pasa con los que han cerrado su corazón a Cristo, quieren milagros a modo, las cosas según sus deseos “y entonces creerán” -dicen. Pero realmente no están dispuestos a creer, por el contrario, buscan razones para seguir oponiéndose. Los tales resisten al Espíritu Santo. ¡Hay de los buscadores de señales! Dios ha enviado su Hijo y no existen señal comparable a esta.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:17
11.17-18 Jesús tenía un enorme discernimiento de los corazones humanos. Su comprensión de la naturaleza era impresionante. Conocía los pensamientos de ellos no como si los leyera, sino porque entendía los motivos detrás de sus palabras. Su respuesta tiene tanto sentido común como su discernimiento: ni los reinos ni las casas sobreviven dividiéndose. Los conquistadores de antaño lo entendían: “divide y vencerás”, frase que personalidades como Julio César y Napoleón utilizaron en sus respectivos idiomas. Acusar a Jesús de actuar a nombre del diablo para echar fuera demonios era sumamente absurdo y malvado. Ten mucho cuidado de no juzgar ligeramente las obras de los hijos de Dios, guarda tu boca y guardarás tu alma. ¿Tiene Satanás un reino? El Señor Jesús dijo que sí, pero es evidente que el diablo es una autoridad legítima, ya que es un ladrón y engañador. Con todo, tiene malos espíritus a bajo su influencia e intenta arrastrar también las almas de los hombres a la misma rebeldía. La Biblia es clara al decir que también dicho ser con sus seguidores estarán eternamente condenados sin posibilidad alguna de salvación.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:18
11.17-18 Jesús tenía un enorme discernimiento de los corazones humanos. Su comprensión de la naturaleza era impresionante. Conocía los pensamientos de ellos no como si los leyera, sino porque entendía los motivos detrás de sus palabras. Su respuesta tiene tanto sentido común como su discernimiento: ni los reinos ni las casas sobreviven dividiéndose. Los conquistadores de antaño lo entendían: “divide y vencerás”, frase que personalidades como Julio César y Napoleón utilizaron en sus respectivos idiomas. Acusar a Jesús de actuar a nombre del diablo para echar fuera demonios era sumamente absurdo y malvado. Ten mucho cuidado de no juzgar ligeramente las obras de los hijos de Dios, guarda tu boca y guardarás tu alma. ¿Tiene Satanás un reino? El Señor Jesús dijo que sí, pero es evidente que el diablo es una autoridad legítima, ya que es un ladrón y engañador. Con todo, tiene malos espíritus a bajo su influencia e intenta arrastrar también las almas de los hombres a la misma rebeldía. La Biblia es clara al decir que también dicho ser con sus seguidores estarán eternamente condenados sin posibilidad alguna de salvación.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:19
11.19 La confrontación del Señor a sus opositores fue directa y los colocó crudamente en una realidad: si lo acusaban a Él de hacer algo diabólico que a la vez hacían los hijos de Israel, estaban colocando a la nación en la misma condición diabólica. ¿Acaso serían todos al señor de las moscas? La ley del espejo: solemos condenarnos a nosotros mismos cuando condenamos a otros. Ten mucho cuidado, ya que tu juicio será tu juez y lo que demandes de los demás, te será demandado a ti.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:20
11.20 Los enemigos del Señor Jesús dijeron que echaba fuera los demonios por el poder de Beelzebú, pero en su respuesta, el Señor les dijo que lo hacía por el dedo de Dios. Ni siquiera usó el término “poder”, sólo el dedo. La “nada” de Dios es suficiente. Así como escribió los diez mandamientos con su dedo (Éxodo 31:18), así puede librar a los hombres del poder del diablo con una sola Palabra. Si el reino de Dios llega a los hombres, no existe fuerza diabólica más en ellos. No hay posibilidad de mezcla o de que existan dos reinos al mismo tiempo; o se es de uno o se es de otro. La luz y las tinieblas no pueden cohabitar.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:21
11.21 Ya que los opositores de Jesús se referían al diablo o Beelzebú como poderoso (comprensible, pues ellos no podían con él); el Señor Jesús usa una ilustración para hablarles de la llegada de su reino: el diablo fue como un hombre fuerte armado guardando el mundo como su palacio y por mucho tiempo, desde Adán hasta Jesús, tuvo en paz sus dominios, ilegítimos, pero sus dominios al fin. Hasta que llegó Jesús se terminó su reino, pues a partir de ahí no tiene potestad sobre nada. Toda potestad le ha sido dada al Hijo del Hombre en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:22
11.22 Ese otro más fuerte es Jesús. El Hijo del Hombre vino a deshacer las obras del diablo y a tomar posesión de todas las cosas. Jesús venció al diablo al pagar a Dios por nuestros pecados; con esto, recuperó lo que Adán había perdido exhibiendo a la vez al diablo como ilegítimo, pues había incitado a los judíos y romanos matar a Cristo cuando Él no era culpable de nada. Toda la creación pudo ver la vindicación de Dios: Él es justo. El enemigo no tiene más armas, le despojaron de su poder. Dios reina. El botín ha sido repartido, el Hijo del Hombre es Señor de todo y nosotros que confiamos en Él podemos ser coherederos.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:23
11.23 Ante las palabras de Jesús, los opositores quedaron expuestos: no estaban con Jesús, por tanto, no estaban con Dios. Al estar contra el Cristo, estaban contra el reino de Dios; no eran edificadores, sino destructores, enemigos. No tenemos una tercera opción: o colaboramos con Jesús en el establecimiento e su reino o somos parte de los que se oponen intentando destruirlo. ¿Recoges o desparramas? ¿Estás sirviendo a Dios? Si no lo estás haciendo, ¿sabes a quién estás sirviendo con tu indiferencia?
— Roberto Tinoco
Lucas 11:24
11.24 El pasaje parece darnos a entender, que los espíritus inmundos están en un constante sufrimiento y reciben un poco de descanso habitando seres humanos, a quienes consideran casas; pero su significado real o la razón por la que el Señor Jesús lo dijo, va mucho más allá. Para entender estas palabras, necesitamos conocer el transforno en el que fueron dichas. Jesús acababa de echar fuera un demonio y los judíos lo acusaron de haber hecho esto por el poder de Beelzebú, esto es, blasfemaron contra el Espíritu Santo. Entonces, el Señor habla acerca de cómo una persona liberada cuyo ser queda vacío, es decir, sin Dios, está susceptible a ser poseído nuevamentte y de una manera mucho peor, siete veces más. Les estaba advirtiendo lo que le sucedería a la nación. El Hijo del Hombre vino a deshacer las obras del diablo, pero ellos lo rechazaron. Moriría por ellos dándoles libertad, pero lo rechazaron, así que quedarían desiertos, vacíos, susceptibles a toda clase de mal, como de hecho sucedió. En el año setenta de la era cristiana, Jerusalén fue destruida y la nación dispersada. La aplicación individual, es que aquel que ha frecibido salvación por parte de Cristo necesita permanecer en Él; de lo contrario, si retrocediere, su condición se volverá mucho peor que antes de haber conocido al Salvador. “Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno” (2 Pedro 2:21-22).
— Roberto Tinoco
Lucas 11:25
11.25 Lee la nota al versículo anterior. Cuando alguno escucha el evengelio y cree en el Señor Jesucristo, recibe salvación. Su vida es limpiada y adornada, se vuelve mucho mejor. Sin embargo, el demonio que antes le atormentaba, sea un ente, vicio o pecado, intentará regresar y volver a aprisionarle. La obra no ha terminado y no debe descuidarse, por el contrario, debe ocuparse en su salvación con temor y temblor (Filipenses 2:12).
— Roberto Tinoco
Lucas 11:26
11.26 Lee las notas 1.24 y 1.25. La condición del hombre sin Cristo es de condenación, perdido. Entonces recibe la oportunidad de la vida eterna mediante el evangelio, lo cual mejora su condición ciento ochenta grados. Sin embargo, si deja la fe por la cual alcanzó salvación, corre el peligro de retornar a su antigua vida y peor que eso, volverse mucho más caído que antes. Siete espiritus peores junto con el que salió regresarán, lo que significa que se transformará en una persona en terrible estado, considerablemente peor que antes. “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” (Hebreos 10:26-29).
— Roberto Tinoco
Lucas 11:27
11.27 Mientras el Señor enseñaba el peligro de haber recibido salvación y apartarse de Él, una mujer de entre la multitud trató de alabarle, pero en lugar de ello, alabó a su madre María. Un error común entre los seguidores de Cristo cuando no se conocen las Escrituras. Irónicamente, está advirtiéndoles el riesgo de apartarse y la mujer desvía su fe de Cristo hacia su madre. Millones de personas que dicen seguir a Cristo han cometido este mismo desvío. Evidentemente María fue bienaventurada y llena de gracia. El privilegio de dar al luz al Salvador, al Hijo de Dios es impresionante; sin embargo, en el siguiente versículo, el Señor va a poner las cosas en orden, dándole mayor importancia a obedecer la Palabra de Dios que a parirlo.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:28
11.28 La respuesta del Señor a la alabanza equivocada de la mujer (versículo anterior), fue aclararle que existe mayor bienaventuranza, privilegio o felicidad en que Cristo se forme en el creyente por la fe en su Palabra que el que se forme en María como un Hijo. Así como el Señor se formó físicamente en el vientre de María, así está formándose en nosotros espiritualmente por permanecer en la Palabra de Dios (la semilla de Dios); un honor que debemos valorar, pues en los versículos precedentes el Señor advierte acerca de los que retroceden y de cómo su condición se convierte en mucho peor que antes.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:29
11.29 Existe un enorme contraste entre lo que se veía con los ojos naturales y lo que el Señor estaba viendo por el Espíritu. Las multitudes se agolpaban en masa, a simple vista, el ministerio de Jesús era un tremendo éxito; pero les dice que esa generación es mala, lo que significa que Él estaba viendo las cosas mucho más profundamente. ¿En qué consistía la maldad de la generación de ese tiempo? En que tenían a Dios en carne, el Mesías presente con ellos haciendo maravillas y manifestando poderosamente el reino de Dios, pero aún así, por incredulidad, pedían señál del cielo (Lucas 11:16). ¿En serio? La maldad produce ceguera. Así que Jesús es enfático: no les dará la señal que desean (aunque les había dado muchas); y, en su lugar, les daría la señal del profeta Jonás, esta es, su resurrección (explicada en los siguientes versículos). Dios ha sido bueno, es mucha maldad e incredulidad reclamarle o pedir más de lo que generosamente ya ha dado.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:30
11.30 El profeta Jonás fue una señal del reino de Dios a los gentiles, en este caso, los ninivitas, asirios. Para muchos, fue sólo un hombre con un mensaje, pero en realidad, el hombre era el mensaje. Todo enviado de Dios es en mayor o menor grado, un mensaje de Dios. Lo que viven suele ser tan importante como lo que dicen. Jonás representará la resurrección con sus tres días y sus noches en el vientre del pez; Oseas mostrará el amor de Dios al perdonar a su esposa infiel; y así, cada profeta es un mensaje, siendo el mayor de todos ellos, el Señor Jesucristo. Él es el Logos, el mensaje de Dios por excelencia. Como dice la Escritura: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado (en) el Hijo…” (Hebreos 1:1).
— Roberto Tinoco
Lucas 11:31
11.31 La reina del Sur se maravilló de la sabiduría de Salomón, así como del esplendor de su reino. Esto le hizo creer en el Dios de Salomón y de Israel. La gloria la convenció (1 Reyes 10). Tanto el ejemplo de la reina del Sur como los ninivitas del tiempo de Jonás (mencionados en el contexto) son gentiles. El Señor Jesús escogió ejemplos de cómo personas ajenas al pueblo de Israel creyeron a Dios, en contraste con los israelitas de la generación de Jesús, los cuales resistieron la Palabra y decidieron no creer. Que la reina del Sur se levante a condenar a los judíos en el juicio no significa literalmente que los juzgará, sino que su testimonio de fe pondrá en evidencia que los judíos no tenían derecho ni razón alguna para no creer y en consecuencia, su condenación es justa. Si ella pudo creer a Salomón, un hombre tan falible, ¿cómo fue posible que los judíos no creyeran a Jesús el Hijo de Dios? Si ella viajó largas distancias para oír a Salomón, ¿por qué los judíos se opusieron a las palabras de Cristo? Esto les condenaba y más, tratándose del pueblod el Libro, los que tuvieron a los profetas y toda clase de manifestaciones de Dios con ellos. Valora la riqueza cristiana que has recibido, no hay razón alguna para alartarse.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:32
11.32 El Señor presentó a gentiles arrepentidos ante un rey y un profeta, por lo que los judíos no tenían razón alguna para no convertirse ante la predicación y señales milagrosas de Jesús, el verdadero Rey y Profeta de Israel, por mucho mayor que sus enviados. Los gentiles, con poca luz creyeron mucho; mientras que los judíos, con la Luz verdadera que alumbra a todo hombre decidieron no creer. ¡Su condenación sería mucho mayor! ¡Qué empecinados estaban en no creer! La incredulidad no es una incapacidad a la fe, sino una actitud ante la fe. La persona decide no creer, lo que muestra la clase de corazón que tiene. La incredulidad es maldad.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:33
11.33 Así como usamos la luz, encendiéndola para disipar las tinieblas, haciendo lo más visible posible la luz; así el Señor ha encendido a los creyentes haciéndolos luz con el propósito de volverlos tan públicos como sea posible. El cristianismo no es anónimo, sino que debe mostrarse modificando ambientes, disipando tinieblas, impidiendo el mal, exponiendo la vida del reino de los cielos a todos en todo lugar. Esconder la luz es la negación de la fe y la aprobación de las tinieblas. La luz no tiene la cortesía de esconderse y no teme encandilar a quien no está acostumbrado a ella. Todo el que entre a tu vida debe recibir el impacto de tu luz. ¿Y cómo se enciende la luz? Lee las notas a los siguientes versículos.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:34
11.34 Así se enciende la luz en nosotros: enfocándonos en Dios, Él es la Luz. La luz entra a nuestro cuerpo por medio de los ojos, entonces el cerebro interpreta dicha luz produciendo imágenes, de manera que podemos ver. Esta acción física fue usada alegóricamente por el Señor Jesús para ilustrar la influencia que tiene en nuestra alma el enfoque que tenemos. Si nuestro enfoque está en el mal, todo en nosotros estará afectado por dicho mal. Por eso algunos tienen tienieblas en su vida, han enfocado sus pensamientos y emociones en cosas malas, y por ende, sus vidas son malas, en tinieblas. Enfócate en Dios y su Palabra e interpreta todas las cosas a través de su luz; entonces vivirás en luz y recibirás los beneficios de la luz, a saber, del reino de los cielos. ¿Tienes ojos malignos? No te pregunto por tu vista, sino por el enfoque pesimista de maldad. ¿Estás en tinieblas? Sólo tienes lo que has buscado. Regresa a la luz.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:35
11.35 La luz y las tinieblas son completamente opuestas, no existe nada tan diferente como ellas; sin embargo, Jesús dijo que la luz en alguno podrían ser tinieblas, ¿cómo es esto posible? ¿Puede alguno confundir las tinieblas con la luz? Si, precisamente por eso lo dijo. Siguiendo el versículo anterior (lee la nota), cuando alguno se enfoca en lo malo, eso es lo que entra en su vida. Si ve el mal, se alimentará del mal y estará mal. Incluso hay quienes a lo malo llaman bueno y también, quienes justifican malas acciones con supuestos buenos motivos. Eso no es luz, sino tinieblas. Y las peores tinieblas de todas son aquellas que intentan usar las cosas de Dios para el mal, dirán que es por Dios o por amor, pero no hay verdad en ello.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:36
11.36 El Señor Jesús está hablando más allá del cuerpo físico, se refiere a toda manera de vivir (lee las notas a los tres versículos anteriores). De hecho, dice estas cosas en el contexto de encender una luz y alumbrar a todos. La vida enfocada en Dios y su Palabra se llena de luz permeando todas las áreas del vivir humano; en consecuencia, dicha persona es luminosa, es decir, conforme el vivir del reino de los cielos ejerce su influencia benéfica en los demás. Hay verdad y justicia, vida, amor y servicio en él; y todos lo notan.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:37
11.37 Después de enseñar acerca de ser luz y de alumbrar a los demás con la vida divina, el Señor Jesús lo llevó a la práctica mostrándoles cómo se hacía esto, al entrar en la casa de un fariseo que lo invitó a comer con él. La luz no se esconde, aceptó la invitación; pero precisamente porque no se esconde, confrontó las tinieblas del fariseo, lo encandiló, por decirlo así. Debemos tener contacto con el mundo, pero nunca haciéndonos a su manera; por el contrario, debemos mostrar una vida superior en todo aspecto mediante amor firme y santa integridad.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:38
11.38 El fariseo se extrañó de que Jesús no llevase a cabo una costumbre propia del judaísmo: lavarse las manos anttes de comer. También a nosotros nos asombra que no lo haya hecho, considerando lo ordenado que era, lo cual significa que lo hizo a propósito para provocar la religiosidad del fariseo, pues este no se extrañaba por motivos de limpieza, sino de religión. Jesús hizo esto para tener ocasión de enseñarle sobre la limpieza verdadera, la cual es más que física y por supuesto, mucho más que la aparente limpieza ceremonial. Evidentemente su intención nunca fue que dejemos la limpieza del cuerpo, sino que seamos aún más exigentes con la limpieza del alma.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:39
11.39 Lee la nota al versículo anterior. El Señor Jesús confrontó al fariseo con las tinieblas que todo religioso esconde o escondemos: aparentar la limpieza sin hacerla genuina. Los judíos, como el fariseo en cuestión, cumplían con las ceremonias y rituales que, supuestamente, les limpiaban, como lavarse las manos antes de comer; pero descuidaban su interior, no limpiaban el alma. Eran rapaces, esto es, codiciosos; y malvados, literalmente, depravados. Religiosos que se aprovechaban económicamente de la gente, a la vez que tenían una doble vida inmoral. Sin embargo, mantenían apariencia de santos. ¿Significa esto que seamos cínicos mostrando que somos pecadores? Por supuesto que no. El Señor está hablando en el contexto acerca de ser luz y de alumbrar a todos, lo que implica limpiarse de tinieblas verdaderamente, tanto interna como externamente, pero comenzando con el alma y luego todo lo que tiene que ver con el exterior.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:40
11.40 En el versículo anterior, el Maestro fue claro en confrontar al fariseo con la limpieza genuina, la que comienza en el interior y que luego se muestra exteriormente. Ambas cosas son necesarias, pues siendo Dios el Creador tanto de nuestra alma como de nuestro cuerpo, debemos responder ante Él con la misma limpieza por ambas.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:41
11.41 Siendo una de las principales tinieblas de los fariseos, su rapacidad o codicia, se sabría que realmente se han limpiado externamente cuando muestren su generosidad dando limosna y ayudando a los necesitados. A la vez, la manera de limpiar el interior, en ocasiones incluye realizar exactamente lo contrario a la tiniebla interior; esto es, si es codicioso, dando se libra de su codicia. Como quien tiene miedo al agua, solo metiéndose al agua aprenderá a nadar. ¿Qué pecado hay en ti? Haz la buena obra contraria a dicho pecado y serás limpio.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:42
11.42 Por el contexto vemos que el Señor se hallaba en la casa de un fariseo y que lo confrontó con su falta de luz, la cual era ocasionada principalmente por su codicia. Ponían gran énfasis en lo aparente, aquello que los demás veían, pero no eran sinceros ni genuinos. Fingían, no amaban realmente. Eran estrictos en sus diezmos al punto de contar la décima parte de las semillas, pero no eran justos interiormente, tampoco amaban a Dios ni al prójimo. Alguno podría pensar que Jesús habló aquí contra diezmar, pero todo lo contrario, Jesús hablaba contra la falta de amor sincero. De hecho, aclaró que practicar la justicia y el amor era necesario hacer, indispensable; pero sin dejar de hacer lo otro, esto es, sin dejar de diezmar. No se trata de lo uno por lo otro, sino de todo por amor.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:43
11.43 Jesús es la luz y encandiló a los fariseos (Lucas 11:33). Proclamó ayes sobre ellos, dolor. Es una palabra profética que se cumpliría sin falta. Entre las tinieblas de los fariseos se hallaba el orgullo, la búsqueda de la gloria personal, del aplauso y reconocimiento de los demás. Buscaban los primeros lugares de los sitios eminentes, como las sinagogas; y el reconocimiento en los lugares públicos, como las plazas. Todo religioso, lo mismo que políticos, deportistas, artistas y demás celebridades o famosos, son tentados con esto. Una clase de tinieblas que fácilmente se confunde con gloria verdadera…pero no lo es. Busca la gloria de Dios y serán gloriosos; busca tu gloria sin Dios y serás ridículo.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:44
11.44 Otro ay para los fariseos y un nuevo ay para los escribas, religiosos semejantes. Eran hipócritas, palabra derivada del griego que significa “actores”. Son los simuladores de la santidad, pero sólo eso, simulación, apariencia. La comparación que Jesús les hace es sumamente gráfica: sepulcros. La gente tiene contacto con ellos sin ser consciente que su contacto es con la muerte. Un sepulcro está lleno de putrefacción; un religioso sin Cristo, también. Los escribas y fariseos eran eruditos de la religión, pero muertos. No aportaban vida verdadera a sus oyentes, los cuales, como dijo el Señor, no lo sabían.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:45
11.45 El intérprete de la ley se ubicó a si mismo entre escribas y fariseos. Era semejate a los escribas y por ello sintió la afrenta; más, ante el espejo de la Palabra de Dios, ¿podrá alguno evitar ser confrontado? Llamó a Jesús Maestro, sin embargo, intentaba rechazar su enseñanza. Nunca te ofendas por la Palabra de Dios, en ocasiones te herirá, pero sólo para transformarte. Te incomodará, pero únicamente para invitarte a la vida verdadera. Será dolorosa ocasionalmente, pero terminarás lleno de gozo. Cómo en manos del cirujano, déjalo realizar el trabajo de tu salvación.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:46
11.46 Los intérpretes de la ley existían con el propósito de dar el significado correcto de la ley de Moisés al pueblo de Israel; desafortunadamente, por la dureza de sus corazones fueron haciendo del Pacto Mosaico con Dios una serie de requisitos cada vez más pesados, impidiendo al pueblo la comunión con Dios. Cargas y cargas que llenaban de culpa a los oyentes; y, a pesar de la incongruencia de que ellos mismos no llevaban dichos mandamientos, no dejaban de cargar a los demás. De hecho, no hacían el minimo esfuerzo por cumplir los incontables requisitos con los que exacervaron los mandamientos, “ni con un dedo los tocaban” -dijo el Maestro. A los largo de los siglos le sucedió lo mismo al cristianismo, conforme se transformó en catolicismo se fue llenando de ceremonias y rituales llenos de prácticas y mandamientos sobre mandamientos que nada tienen que ver con la Palabra de Dios, provocando un camino distinto a la verdad y desviando al pueblo de Dios. Actualmente los grupos evangélicos han de tener mucho cuidado en no llenarse de tradiciones y requisitos propios que impidan al creyente su relación con Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:47
11.47 La incongruencia de la religiosidad es tal, que siendo iguales a los perseguidores y asesinos de los siervos de Dios, se consideran asi mismos distintos. Honran los sepulcros de los mártires, pero no sus enseñanzas. Adornan su recuerdo, mientras viven distinto a ellos. Son hijos de maldad. Piensa respecto de ti: ¿si hubieras vivido en el lugar y en los días de la muerte del Hijo de Hombre, ¿hubieras estado entre sus discípulos o entre los asesinos?
— Roberto Tinoco
Lucas 11:48
11.48 Al reconocer que los profetas fueron enviados por Dios, pero vivir distinto a sus enseñanzas, los intérpretes de la ley, lo mismo que escribas y fariseos, se colocaban entre los asesinos, eran sus hijos no solo por raza, sino por el corazón. ¡Ay de los intérpretes de la ley! No puedes honrar a los profetas que escribieron las Sagradas Escrituras y al mismo tiempo desobedecer dichas Escrituras; serías como uno de sus asesinos.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:49
11.49 Lee los versículos que anteceden a este y sus respectivas notas. Dios anticipó lo que harían de los profetas y aún así los envió. Su conocimiento anticipado no provoca la mala acción de los perseguidores de los profetas y apóstoles, cada uno de ellos actuó en plena libertad de su libre albedrío y por ello son culpables. Lo que Señor hizo fue saberlo y generar lo necesario para que el mensaje de los profetas y apóstoles fuera preservado, además de que habría retribución por el rechazo (vr. 50). Menciona apóstoles además de profetas, ya que en el Antiguo Testamento y aún antes del mismo, hubo enviados de Dios (significado de apóstol) que no necesariamente eran profetas. Con todo, fueron apóstoles distintos a los llamados en el Nuevo Pacto.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:50
11.50 La generación de Jesús lleva sobre sí la culpa de todos los mártires de todos los tiempos, ya que crucificaron al Hijo de Dios, cuya sangre fue derramada por todos. Culpables de toda culpa, ¡ay de los asesinos del Maestro! Ten mucho cuidado a quien afrentas, pues si se trata de alguien cuyo ministerio es muy benéfico, muy alta será tu culpa.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:51
11.51 Abel, el primer mártir de la historia humana y de las Sagradas escrituras; y Zacarías, el último mártir que relata la Biblia escrita hasta ese momento (2 Crónicas 24:20-22 considerando que en la estructura de la Biblia hebrea, 2 crónicas estaba al finalizar). El alfa y la omega de los mártires, todos a cuenta de los judíos de la generación de Jesús, ya que ellos matarían al Señor, de quien hablaron o representaron todos los mártires y enviados de Dios. Ten mucho cuidado en cómo tratas a un siervo de Dios, pues dicho trato es hacia el que le envió.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:52
11.52 Los intérpretes de la ley se habían dedicado a ello con el supuesto oficio de acercar al pueblo a la Palabra de Dios. Su trabajo era hacer más accesible la ley a la gente, pero en lugar de esto, convirtieron la ley en una intrincada estructura de reglas imposibles de cumplir que sólo acumulaban culpa en los oyentes. Hicieron la ley inaccesible, quitaron la llave de la ciencia porque seguirlos era no volver a entender la ley y lo que es peor, tampoco conocer a Dios. Hicieron un pésimo trabajo, una seria advertencia a todo maestro bíblico de la actualidad. Dios mostró su carácter en la ley para atraerlos a Él; pero se transformó por la mala enseñanza de los intérpretes de la ley en incontables amenazas. Nadie podía entrar al reino de Dios, esto es, vivir para Dios en este mundo; ni siquiera los intérpretes entendían ni obedecían la Palabra. Se condenaban a si mismos y a los demás. Ahora se oponían a Jesús, parados en la puerta del reino, por decirlo así, se esforzaban en que nadie siguiera a Jesús impidiendo la entrada.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:53
11.53-54 Habiendo confrontado a los religiosos que se opusieron a Él, en este caso, Escribas, fariseos e intérpretes de la ley, tales religiosos recrudecieron su odio y persecusión intentando atraparle en algún error, preguntando toda clase de temas. Podemos imaginar que no sólo trataron tópicos relacionados a la religión, sino también a las buenas costumbres, al imperio romano y a todo lo que pudiera ser escándaloso o provocar alguna causa de arresto. Querían razones para acusarlo ante las autoridades romanas, claro, después de llevarle a juicio ante las autoridades judías. No todos los que te preguntan desean saber; algunos intentan provocar tu error. La causa detrás de todo esto fundamentalmente es la envidia. El que te envidia no quiere realmente lo tuyo, sólo que tu tampoco lo tengas. Aún los admiradores pueden ser cazadores, no te fíes ni abras la boca ligeramente. No te precipites a responder, especialmente aquellas cosas en las que tratan de ponerte contra alguien más. Existen acechadores de tu alma, son los que ponen gran atención a tu boca.
— Roberto Tinoco
Lucas 11:54
11.53-54 Habiendo confrontado a los religiosos que se opusieron a Él, en este caso, Escribas, fariseos e intérpretes de la ley, tales religiosos recrudecieron su odio y persecusión intentando atraparle en algún error, preguntando toda clase de temas. Podemos imaginar que no sólo trataron tópicos relacionados a la religión, sino también a las buenas costumbres, al imperio romano y a todo lo que pudiera ser escándaloso o provocar alguna causa de arresto. Querían razones para acusarlo ante las autoridades romanas, claro, después de llevarle a juicio ante las autoridades judías. No todos los que te preguntan desean saber; algunos intentan provocar tu error. La causa detrás de todo esto fundamentalmente es la envidia. El que te envidia no quiere realmente lo tuyo, sólo que tu tampoco lo tengas. Aún los admiradores pueden ser cazadores, no te fíes ni abras la boca ligeramente. No te precipites a responder, especialmente aquellas cosas en las que tratan de ponerte contra alguien más. Existen acechadores de tu alma, son los que ponen gran atención a tu boca.
— Roberto Tinoco