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Lucas 13
Un llamado al arrepentimiento
1En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos.🗨📝 2Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos?🗨📝 3Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.🗨📝 4O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?🗨📝 5Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.🗨📝Parábola de la higuera estéril
6Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló.🗨📝 7Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?🗨📝 8El entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone.🗨📝 9Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.🗨📝Jesús sana en el día de descanso
10Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo;🗨📝 11y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.🗨📝 12Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.🗨📝 13Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.🗨📝 14Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo.🗨📝 15Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber?🗨📝 16Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?🗨📝 17Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.🗨📝Parábola de la semilla de mostaza
18Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?🗨📝 19Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.🗨📝Parábola de la levadura
20Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios?🗨📝 21Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado.🗨📝La puerta angosta
22Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.🗨📝 23Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:🗨📝 24Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.🗨📝 25Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.🗨📝 26Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.🗨📝 27Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.🗨📝 28Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.🗨📝 29Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.🗨📝 30Y he aquí hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros.🗨📝Lamento de Jesús por Jerusalén
31Aquel mismo día llegaron unos fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.🗨📝 32Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra.🗨📝 33Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.🗨📝 34¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!🗨📝 35He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Lucas 13: RV60
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Lucas 13:1
13.1 Hombres galileos que ofrecieron sacrificios, podemos pensar que a Dios, pero también que lo hicieron a ídolos (me inclino más por lo segundo, ya que se consideraron por la gente como pecadores), fueron asesinados por Pilato, quien debió realizar esto por hallar en ellos causa según la justicia romana. Pilato tenía costumbre de matar a quienes se oponían a las leyes romanas y este pudo haber sido el caso, especialmente si se trataba de impuestos. Nuestra sangre representa nuestra vida y siempre se mezcla con lo que adoramos. Nuestra vida es aquello a lo que le dedicamos nuestra fe.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:2
13.2 La pregunta del Señor Jesús pone de manifiesto la manera en la que solemos juzgar. Generalmente relacionamos los padecimientos y malas experiencias con las consecuencias del pecado. “¿Lo castigó la justicia? ¿Tuvo una desgracia? Entonces era muy pecador” -pensamos. Sin embargo, como veremos en los siguientes versículos, aunque existen consecuencias de las malas acciones, no siempre podemos aseverar que las malas experiencias resultan del pecado; y menos aún, que podamos salvarnos eternamente por nuestra obras. Finalmente todos hemos pecado y sin la fe en el Salvador, no podemos salvarnos.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:3
13.3 Lee la nota anterior. El Señor Jesús es determinante, su declaración tajante: es indispensable arrepentirse para salvarse, todos, sin excepción. Seguramente sus oyentes fueron impactados por sus palabras, ya que los judíos solían considerarse a sí mismos como salvos, ¿acaso no eran el pueblo de Dios? Entonces, ¿por qué necesitarían arrepentirse? Pero el Salvador ha puesto las cosas en claro: todos los seres humanos, judíos y gentiles deben arrepentirse y creer en Él para ser salvos. Actualmente sucede algo semejante con los profesantes de la fe cristiana, es fácil sentirse salvo, del pueblo de Dios; e incluso, una gran cantidad de creyentes tiene la doctrina de que no puede perder su salvación. La misma palabra que el Señor dio a los judíos aplica hoy a los cristianos.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:4
13.4-5 Nuevamente, el Señor Jesús pone un ejemplo conocido por sus oyentes, contemporáneo. Ya no se trató de la obra de alguna persona, sino de una desgracia natural, dieciocho personas fueron aplastadas en el desastre de una torre y seguramente muchos pensaron que se lo merecían, que eran pecadores; pero seguramente también, muchos otros pensaron que se trataba de algo inexplicable, no todos podían ser considerados malos, incluso estarían entre los buenos según la opinión popular. Entonces, ¿por qué murieron? En el libro de Job ya se trata el tema de por qué sufren los justos, quedando la conclusión para la eternidad según el juicio de Dios y ajeno a nuestro entendimiento. El punto es, que, independientemente de la vida de cada quien, todos debemos arrepentirnos entregando nuestras vidas al Salvador o todos nos condenaremos. Todos, igualmente en condenación. No juzgues a la ligera a nadie, tanto tú, como yo y los demás, necesitamos al Salvador para tener vida eterna. El arrepentimiento consiste en dar vuelta a la vida ciento ochenta grados, de nuestra voluntad a la de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:5
13.4-5 Nuevamente, el Señor Jesús pone un ejemplo conocido por sus oyentes, contemporáneo. Ya no se trató de la obra de alguna persona, sino de una desgracia natural, dieciocho personas fueron aplastadas en el desastre de una torre y seguramente muchos pensaron que se lo merecían, que eran pecadores; pero seguramente también, muchos otros pensaron que se trataba de algo inexplicable, no todos podían ser considerados malos, incluso estarían entre los buenos según la opinión popular. Entonces, ¿por qué murieron? En el libro de Job ya se trata el tema de por qué sufren los justos, quedando la conclusión para la eternidad según el juicio de Dios y ajeno a nuestro entendimiento. El punto es, que, independientemente de la vida de cada quien, todos debemos arrepentirnos entregando nuestras vidas al Salvador o todos nos condenaremos. Todos, igualmente en condenación. No juzgues a la ligera a nadie, tanto tú, como yo y los demás, necesitamos al Salvador para tener vida eterna. El arrepentimiento consiste en dar vuelta a la vida ciento ochenta grados, de nuestra voluntad a la de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:6
13.6 Para los judíos, la figura de la higuera no les era extraña. Sabían que hablaba de Israel, ya que así lo habían mencionado los profetas (Salmos 80;8-13; Isaías 5:1-4; Jeremías 2:21). De hecho, cuando los profetas se refirieron de esta manera a Israel, también la amonestaron por su falta de fruto, tal como el Señor lo hace aquí. Más tarde sería esta la causa por la cual perderían su lugar en el reino de Dios: “por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él” (Mateo 21:43). Como ellos, también algunos cristianos se sienten seguros e intocables respecto a su salvación, suponen que es imposible perder su lugar, pero si esto sucedió con ellos, ¡cuánto más puede sucederte a ti! “Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará” (Romanos 11:21).
— Roberto Tinoco
Lucas 13:7
13.7 El Señor Jesús se presentó tres años en Jerusalén buscando el fruto de Israel; pero, en lugar de fruto, fue rechazado y crucificado. ¿Habría de quedar Israel sin castigo? Al oponerse al evangelio estaba inutilizando la tierra; no solo no dio fruto, sino que persiguió a los que si creyeron intentando detener el cristianismo. Por esta causa fue destruida Jerusalén en el año setenta del primer siglo y los judíos dispersados entre las naciones. Una situación trágica, lamentable y muy dolorosa por la cual Jesús lloró: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor” (Lucas 13:34-35). Ama a Dios verdaderamente y da fruto conforme a la vida cristiana. No existe pérdida más grande que perder su Presencia.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:8
13.8-9 Además de los tres años de ministerio del Señor Jesús, duró medio año más y casi una generación, entre el 33 y el 70 de nuestra era, antes de que viniera el juicio de la nación de Israel. Se predicó en Jerusalén y todo Judea poniendo la semilla del evangelio y abonando con la doctrina cristiana, pero no dio fruto. La nación fue cortada como tal, no solo del reino de Dios, sino como nación desde el año 70 hasta 1948 que recibió, en la gracia de Dios, una nueva oportunidad de ser nación. Nuevamente se le está predicando el evangelio esperando fruto. Dios ama a Israel.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:9
13.8-9 Además de los tres años de ministerio del Señor Jesús, duró medio año más y casi una generación, entre el 33 y el 70 de nuestra era, antes de que viniera el juicio de la nación de Israel. Se predicó en Jerusalén y todo Judea poniendo la semilla del evangelio y abonando con la doctrina cristiana, pero no dio fruto. La nación fue cortada como tal, no solo del reino de Dios, sino como nación desde el año 70 hasta 1948 que recibió, en la gracia de Dios, una nueva oportunidad de ser nación. Nuevamente se le está predicando el evangelio esperando fruto. Dios ama a Israel.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:10
13.10 El hecho de que Lucas comience así este apartado, después de la parábola que muestra a Israel sin fruto, es muy significativo. Es la descripción de la manera en la que el Señor dio oportunidad a la higuera antes de cortarla. Como buen labrador, seguía abonando a los hijos de Israel en el corazón de su religión: la sinagoga en el día de reposo.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:11
13.11 La mujer en cuestión, por el contexto en el que Lucas la menciona, representa a la nación de Israel. En lugar de frutos conforme al reino de Dios, la religión judía había producido una nación encorvada, enferma y que no se podía enderezar. Un pueblo que sufría padeciendo la ausencia de vida verdadera y en consecuencia, pecado, pobreza, ignorancia, enfermedad y toda clase de males. “Y de ninguna manera se podía enderezar”, el judaísmo era impotente para salvar al hombre, necesitaban a Cristo. La mujer tenía dieciocho años enferma, coincide con el tiempo que estuvo el Señor Jesús asistiendo a la sinagoga antes de manifestarse como el Mesías, de los doce a los treinta. Mientras que el Salvador no se había mostrado, Israel no tuvo salud o vida eterna. Permiteme algunas otras aplicaciones devocionales. El cuerpo se cansa fácilmente, ¡se cansa hasta de no hacer nada! y tiene que comer casi a todas horas para reponer sus fuerzas. Es una frágil casa de barro que se desmorona con el tiempo. …y el alma no es muy diferente. Hace poco leí la historia de una familia en Turquía a la que apodaron dolosamente “la familia mono”. Se trata de cinco pobres infelices que están enfermos de ataxia, enfermedad que les obliga a desplazarse apoyando sus manos al suelo como animales, además de un severo retraso mental. Me imagino algo similar respeto de la mujer encorvada a que Jesús sanó. Ella estaba en la sinagoga, puedo entender por qué está en la sinagoga; busca reposo, aprobación. Desafortunadamente existe el falso reposo de la religión desprovista de Dios. Su historia nos muestra la nuestra. Ella encorvada del cuerpo, pero muchos del alma. Es la historia de millones que llenan los lugares de culto de las más diversas religiones procurando calmar su conciencia; desafortunadamente la voz de su conciencia grita tanto que los rituales interminables no puedes silenciarle. La sinagoga es el invento humano, con buenas intenciones, para sustituir la Presencia de Dios. Se inventó en Babilonia cuando perdieron el Templo y la Presencia de Dios como una forma de retener sus tradiciones e identidad judía. Sin embargo, regresaron a su tierra, reedificaron Jerusalén y volvieron a construir el Templo, pero dejaron las sinagogas en cada aldea. La sinagoga llegó a ser la imitación de la verdad, el sustituto de la comunión con Dios, la religión como tal. Las almas desesperadas se refugian en la religión, pero las sinagogas son expertas en encorvar almas; el peso de un espíritu religioso es impresionante. La religión es un celador que siempre vigila que mantengas el orden de tu celda, pero nunca te da libertad. Incluso te provee de comida nauseabunda por debajo de la puerta y de los recursos necesarios para mantener limpia tu cárcel, apenas lo suficiente para no morirte. ¿No crees que diez y ocho años sean suficientes? Es hora de alcanzar la mayoría de edad espiritual. La costumbre era que los hombres estaban de un lado de la sinagoga; la parte principal donde estaba la Torah y las demás Escrituras; allí se reunían los hombres a hablar las cosas relativas a la fe y allí se leía la Palabra. Del otro lado existía un lugar más pequeño, no había rollos de Escrituras ni debate teológico, tampoco lectura bíblica ni voces. Nada, simples observadoras como mudas estatuas detrás de un velo. La mujer estaba detrás del velo. Representa a figuras grises que nunca protagonizarán ni su propia historia. Sabes que hay alguien allí detrás, pero no distingues su identidad. Definidos por su cónyuge, por su trabajo, por sus hijos, por la casa o el carro que tienen, por la escuela a la que van… Hay toda clase de velos: complejos, traumas, decepciones, y religión. La mujer tiene diez y ocho años de desesperanza. Quizá el primer mes pensó que no llegaría a un año; pero los años pasaron y no hubo cambios. Es como esas mujeres que se convencieron a sí mismas que el hombre no creyente al que estaban uniendo su vida cambiaría. Lo esperaron en el noviazgo quebrantando el mandamiento de Dios y nada; lo esperaron en el primer año y tampoco sucedió; y así, poco a poco se les fue la vida al lado de un hombre que nunca se rindió a Dios. Sus ojos ya no tienen el brillo del principio y sólo siguen allí porque su alma se encorvó. Cuando se pasa la vida sin cambios. Los mismos sueños; las mismas luchas. Año tras año esperas que ese sea el año; pero sigues cada día cayendo en los mismos hoyos. Repasas mentalmente tus metas, te prometes que ahora si las alcanzarás, pero vuelven a ponerte trabas, la situación cambia, el cliente se pierde, el sueño se rompe. Y la vida sigue igual, pecando en los mismos pecados y sufriendo las mismas deudas. Como un elevador atrapado entre dos pisos, no puedes retroceder, tampoco puedes avanzar. Luchando contra un pasado que ya no está allí; tratando de demostrarle algo a alguien que ya se fue. Hay hombres intentando alcanzar el amor de una madre que ya falleció rogándole a una esposa que ya no los soporta. Estirando las manos hacia un futuro que nunca llega; espejismo en la arena de un desierto sin fin. Es la esclavitud del alma por parte de espíritus malignos. ¿Por qué los espíritus quieren aprisionar cuerpos? Existen espíritus malignos, seres descarnados que envidian tu cuerpo. Ellos quisieran tenerlo, pero jamás lo tendrán. ¿Has considerado tu glorioso cuerpo? Se consciente de la capacidad de sentir que tiene tu cuerpo, el contacto, la sensación de la piel. Millones de censores se encargan de producirte millones de descargas de placer. ¿Cómo mides la paz de un abrazo? ¿Cuánto vale tu capacidad de expresión? Por medio de tu cuerpo te expresas y te relacionas con otras personas. Tu cuerpo es un instrumento maravilloso. Me gusta mi automóvil, pero no siento con sus llantas. Puede trasladarme con rapidez, pero no me permite disfrutar la lluvia. Es tan frío e impersonal. Puedo dormir en él, pero nunca será yo. ¡Pero mi cuerpo soy yo! Su dolor es mi dolor; su placer mi placer; su vida es mi vida. Y los espíritus sin cuerpo me envidian sobremanera; por eso, al no poder tener mi bendición, procuran con todo el odio del infierno que yo tampoco la tenga. Así que enferman los cuerpos, los aprisionan a dolores e insatisfacción. Proclaman que si le sobra o le falta un poco de carne lo aborrezcas; que si es demasiado alto o bajo lo menosprecies; que si no corresponde al estándar de la moda lo dejes morir. ¡Quisieran verte descarnado! Más, ¡bendice tu cuerpo, es templo del Espíritu santo! ¡Acéptate! La mujer no estaba endemoniada, pero sí torcida. Son demonios que persiguen espaldas y cargan a las personas con diálogos interminables de culpabilidad y de insatisfacción. Demonios montados en la espalda; no se van con exorcismos, sino cuando la persona se acepta y se perdona; así como acepta y perdona a los demás. La enfermedad del cuerpo se va con una inyección, pero ¿cómo inyectas el alma? Puedes vendar una rodilla; pero, ¿cómo vendas una herida emocional? ¿Cuánto pesa un espíritu? Lo digo en serio; se cuanto puede pesar un cuerpo humano, de hombre, de mujer y de niños; se cómo medir el peso del cuerpo; pero, ¿cuánto pesa un espíritu? ¿Cómo lo pesamos? Te diré: puedes medir el peso de un espíritu por lo encorvado del hombre que lo carga. La amargura es una línea en la medida; el rencor es otra línea que sube el peso; el pecado sexual también sube el nivel del peso; lo mismo sucede con la no aceptación personal; pequeñas líneas que denuncian el peso del espíritu. ¿Llevas cargando un espíritu? Analiza el peso, tu alma debe ser liviana para el mal, limpia, satisfecha. La posición de los seres humanos desde el principio ha sido erguida; el engañador quisiera que le creyeras a Darwin y pensaras que tus abuelos bajaron de los árboles y se desplazaban con sus nudillos en el piso; ¡pero no es así! ¡Nuestra posición siempre ha sido erguida! Venimos de Dios. Conocemos la dignidad de origen. ¿Por qué trata de engañarte la serpiente? Ella te odia. Fue un querubín que se desplazaba volando, tenía alas; pero después de revelarse se volvió un dragón; y por buscar la indignidad de Adán perdió sus alas quedando sólo como una serpiente que se arrastra. ¡El dragón perdió sus alas! ¿Sabes lo que esto significa? ¡Qué nunca más puede mirarte a los ojos! Jamás estará a tu altura, busca tu calcañar, pero no puede tocar tu cabeza. Por eso quiere encorvarte, quizá así pueda sentirse grande otra vez mirándote a los ojos a ti, que eres imagen de Dios. Como no puede subir, trata de agacharte. La mujer encorvada es figura de almas deformadas. Miles de personas transitan en este mundo llevando el peso de la deformidad; están encadenados al dolor emocional. Los miras caminar en silencio, pero están gritando por dentro. Sólo que han aprendido a sobrellevar su dolor. El hombre se acostumbra a todo, incluso a sufrir; es capaz de inventar doctrinas que justifiquen su dolor. Ya no quieren enfrentar la posibilidad de enderezarse. Están familiarizados con el salado sabor de las lágrimas. En otra época se comenzó a elaborar comida en frascos para bebé. ¿Los recuerdas? Los frascos que contenían frutas eran más o menos agradables, pero los que contenían verduras eran una tortura, ¡peores aún los purés de carne! Pero el bebé no sabe hablar ni conoce otros sabores, así que comerá lo que le den por hambre. Así son las personas que llevan su dolor escondido en el alma, al no conocer una vida mejor, se acostumbraron al salado sabor de las lágrimas. “Así es la vida” –dicen. Están tan hambrientos que soportarán lo que sea; son corazones vacíos que desean algarrobas. Hace 18 años que ella está enferma, pero ¿cuándo fue exactamente el instante cuando comenzó la deformidad? ¿Sabes tú cuando comenzaste a encorvarte? ¿Puedes distinguir la primera experiencia que rompió tu columna emocional? Lo más probable es que fue poco a poco, imperceptible. Los corazones rotos en la infancia se van endureciendo paulatinamente. ¿Recuerdas el dicho antiguo: “árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza”? Esa es la experiencia del mundo sin Dios; pero no es así en el Señor. Hace algunos años compramos una casa. Al frente se encontraba un árbol, no se exactamente qué clase de árbol sea, sólo puedo decir que en primavera da una sombra hermosa. Sin embargo, tenía un pequeño defecto: estaba torcido. No un poco, sino bastante torcido. Su tronco debió sufrir algún golpe o algún peso mayor a las fuerzas del árbol en sus primeros días que lo torció. Entonces le amarramos una cuerda al tronco buscando lo imposible y tirando con todas las fuerzas tratamos de ponerlo lo más vertical posible sujetándolo a una estaca al piso. Es increíble lo que sucedió: poco a poco se fue enderezando. Supongo que aún no estaba tan endurecido que no pudiera cambiar. Así es el reino de Dios: toma vidas afectadas en la infancia que fueron torcidas por los golpes de este mundo o cargados con pesos mayores a sus fuerzas y les ata una cuerda de gracia a su alma, las ancla firmemente a una cruz de madera y les obliga a enderezarse con la presión del poder de Dios y de los límites de la Palabra. Muchas veces he visto vidas enderezarse y avergonzar el viejo proverbio. Tú también tienes esperanza. La mujer tenía una espalda encorvada, endurecida. Alguna vez he sufrido el dolor de una espalda cansada. Cuello y hombros como nudos por las presiones de este mundo. Le llaman stress. Es la enfermedad del siglo XXI, dicen ataca aún a los niños. Cuando la espalda se encuentra en dicha condición, es imposible cargar cosas pesadas. Por eso muchos se niegan a llevar el yugo de Cristo; están hartos del dolor de espalda; su vida ha estado tan cargada que rechazan todo yugo, aún el fácil yugo de Cristo. Esposas golpeadas no volverán a obedecer una orden más; hombres explotados en la industria no trabajarán una hora para Dios; jóvenes enloquecidos en un mundo sin rumbo no aceptarán límites. Almas encorvadas no pueden llevar yugos. La espalda endurecida de cansancio, irónicamente, no puede conciliar el sueño. La persona puede dormir, pero no descansar. Se levanta maldiciendo el colchón, pero su dolor no está en el resorte, sino en su interior. El Señor invita a los trabajados y cargados a venir a Él y descansar, más ¿cómo lo harás, si no puedes llevar su yugo? Entonces llega la misericordia divina…
— Roberto Tinoco
Lucas 13:12
13.12 El Maestro vio a la mujer. La distinguió del otro lado del velo. ¿Qué fue lo que vio? ¿Una mujer elegante, garbosa y llena de gracia? ¡No! Él miró la silueta encorvada de una afligida mujer. El velo de la carne a veces nos roba la visión de Cristo; pero te aseguro que no hay velo suficientemente grueso que pueda privarle a Él de mirarte a ti. ¿Cómo lo sé? ¡Porque el único velo capaz de impedir la vista fue roto con su muerte! La vio y la llamó. Me gusta que Jesús viera a la mujer y no volteó la mirada. Cuando una persona presenta una deformidad solemos tratar de evitar mirarla; ¿qué ojo miras en un estrábico? ¿Cómo evitas posar tus ojos en una nariz exageradamente prominente o en una espinilla a punto de reventar? Pero el Maestro miró a la mujer encorvada y no se volteó hacia otro lado, mandó llamarla. Él puede verte en tu peor condición, y aún así desea tenerte cerca. No te manda enderezar primero, te recibe tal cual. Por cierto, al llamarla la pasó al lado del velo donde estaba la Toráh, la Palabra de Dios y el Salvador. Le regresó su dignidad aunque todavía estaba encorvada y, a la vez, dignificó a todas las mujeres. La vio, la llamó y la libertó. Entonces le dio la declaración que esperó la mujer toda su vida: “mujer, eres libre de tu enfermedad”. ¡Extraordinario! La declaración de libertad es más que una declaración de salud; es la recuperación de la dignidad. No es para alcanzar latas en la alacena, sino los ojos de sus hermanos. ¡No volver a mirar hacia arriba! ¡No volvería a ver los ojos de la serpiente! Estaba de pie y erguida. Era una sobreviviente, volvió de su infierno y aún tenía la imagen de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:13
13.13 La vio, la llamó, la libertó y la tocó. ¿Fue suficiente una mirada de compasión? ¿Se conformó con hablarle? Dios no es así; no sólo quiere verte y hablarte, sino tocarte: “Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios”. Es el toque del Maestro; el toque que endereza y que produce adoradores. A lo largo de los años he visto personas escuchar la Palabra de Dios y salir tan encorvados como entraron; necesitas más que un buen sermón, necesitas el toque de Dios, poder manifestado en ti. Se cuando alguno ha sido genuinamente tocado por Dios en que no sólo endereza su camino, sino que además comienza a vivir para glorificar a Dios. No me gustan los jorobados espirituales que cuentan cómo el salvador endereza vidas, pero ellos mismos jamás se enderezan. Él es el experto restaurador de esperanzas que habían sido rotas en pedazos.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:14
13.14 ¿Había comenzado el reposo de la mujer? No por completo… “Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo”. ¡Increíble! El principal de la sinagoga es el prototipo de la religión aparente; la cual antepone las formas a la vida. Increíblemente usa la ley de Dios para aprisionar, en vez de dar libertad. ¿Por qué surge el espíritu religioso que censura? Quiero atreverme a decir algunas palabras “a favor” del religioso; no justifico su oposición, pues está terriblemente equivocado, pero creo entenderle. La mujer está encorvada por el peso de un espíritu; más el religioso está encorvado en su espíritu por el peso de la responsabilidad. ¿Cuánto pesa un espíritu religioso? El religioso se molesta, le enerva que él lleve tanto tiempo procurando agradar a Dios a través de mandamientos, ordenanzas, estatutos, ceremonias, rituales, fiestas y demás actividades religiosas, prolongadas e interminables; y venga de pronto uno que haga ver la vida cristiana tan sencilla. ¡No puede ser tan fácil! –dice. “Debe pagar el precio” –añade. Lleva diez y ocho años mirando a la encorvada mujer sin poder haber hecho nada por ella por más responsable que ha sido en su ministerio y bastó una sola visita del Señor para liberarla. No está defendiendo el sábado, sino a sí mismo. Se siente frágil, reemplazable. Se considera a sí mismo un fraude. He visto esa misma actitud en hombres que no comprenden por qué sus esposas pasan tanto tiempo en la iglesia: están aplastados por responsabilidades incumplidas y no soportan que ella ore y memorice textos bíblicos, mientras a él se le van las horas en la oficina. También él quiere salir con amigos y llorar en un altar, pero siente que no puede darse el lujo de hacerlo. He visto esa misma actitud en hombres que cargan a sus hijos con responsabilidades que todavía no pueden llevar: “yo a tu edad…” –es una pala de carga. Se enojan y gritan. Están defendiéndose a sí mismos, les incomoda que la vida sea más fácil para sus hijos de lo que fue para ellos. Desean una vida mejor para sus hijos, pero no pueden creer que sea tan sencillo, así que ponen cargas sobre ellos. El principal de la sinagoga citó las Escrituras para defender su posición. No se basó en razonamientos inventados por allí, sino en la Biblia misma. Citó el Éxodo y Deuteronomio; estaba, según él, bien fundamentado en la Palabra de Dios. Pero te voy a dar un secreto de las Escrituras: si no traen libertad, están mal entendidas. Detrás de cada mandamiento está un secreto de libertad y no una atadura. El verdadero espíritu de la letra o detrás de la letra es la libertad. Por eso no comprendían a Jesús, parecía como si quebrantara la Escritura. Todo reformador es visto primero como un deformador. No le agregamos a la Biblia, al contrario, la mostramos como realmente es. Si el que diserta la Palabra no es una fuente de revelación no pasará de ser sólo un eco. Mira la diferencia entre Juan el bautista y Jesús: Juan es un eco, una voz pasada; pero Jesús es el Verbo, la voz presente. El eco me recuerda lo que se dijo ayer; pero la fuente revela lo que Dios está hablando hoy. El eco nunca estará equivocado, pues repite palabras que ya probaron ser ciertas; pero no tiene vigencia; mientras que la fuente está bajo el escrutinio de quienes le escuchan y frecuentemente, para cuando sus palabras son probadas, ya se convirtieron en un eco.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:15
13.15-16 De modo que el Maestro arremetió contra la hipocresía detrás del espíritu religioso: “Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?” (15-16) ¿Comprendes? La religión trata al hombre peor que a los animales; ¿cuándo se han puesto demandas religiosas a los animales? ¿Acaso llevan ellos ídolos en peregrinaciones o tienes que rezar a determinadas horas? Los bueyes son animales de yugo y los asnos de carga; así miraba la serpiente a la mujer, como animal de yugo y de carga. Esto me hace pensar que la religión no fue inventada por Dios, sino por la serpiente. Dios inventó la comunión, pero el diablo trata de remplazarla con religión; ¿recuerdas por qué encorva a los hombres? Los animales se desplazan mirando el suelo, pero los hombres caminan erguidos, mirando el cielo. Nosotros tenemos horizonte, ellos polvo. La serpiente está entre los que comen y miran polvo y quisiera rebajarte a su nivel. Ahora se devela el misterio: la mujer había sido enderezada, pero Dios tenía algo mejor aún para ella. Mira de nuevo las Palabras del Señor, ¿para qué la desató? No fue sólo para reposar, esto estaba incluido, ¡fue para que pudiera ir a beber! ¿A dónde? ¡A Cristo! Beber de Cristo es vivir de Cristo. El espíritu maligno oprime a los hombres para impedirles vivir por Cristo; cuando esto sucede, el ser humano está doblemente encorvado; como la mujer, está detrás de un velo que le impide ir a beber de Cristo. La obra de Cristo es darle libertad para que pueda reposar y beber de Él. ¡Vivir en y por Cristo!
— Roberto Tinoco
Lucas 13:16
13.15-16 De modo que el Maestro arremetió contra la hipocresía detrás del espíritu religioso: “Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?” (15-16) ¿Comprendes? La religión trata al hombre peor que a los animales; ¿cuándo se han puesto demandas religiosas a los animales? ¿Acaso llevan ellos ídolos en peregrinaciones o tienes que rezar a determinadas horas? Los bueyes son animales de yugo y los asnos de carga; así miraba la serpiente a la mujer, como animal de yugo y de carga. Esto me hace pensar que la religión no fue inventada por Dios, sino por la serpiente. Dios inventó la comunión, pero el diablo trata de remplazarla con religión; ¿recuerdas por qué encorva a los hombres? Los animales se desplazan mirando el suelo, pero los hombres caminan erguidos, mirando el cielo. Nosotros tenemos horizonte, ellos polvo. La serpiente está entre los que comen y miran polvo y quisiera rebajarte a su nivel. Ahora se devela el misterio: la mujer había sido enderezada, pero Dios tenía algo mejor aún para ella. Mira de nuevo las Palabras del Señor, ¿para qué la desató? No fue sólo para reposar, esto estaba incluido, ¡fue para que pudiera ir a beber! ¿A dónde? ¡A Cristo! Beber de Cristo es vivir de Cristo. El espíritu maligno oprime a los hombres para impedirles vivir por Cristo; cuando esto sucede, el ser humano está doblemente encorvado; como la mujer, está detrás de un velo que le impide ir a beber de Cristo. La obra de Cristo es darle libertad para que pueda reposar y beber de Él. ¡Vivir en y por Cristo!
— Roberto Tinoco
Lucas 13:17
13.17 Los religiosos judíos fueron exhibidos en su impotencia para salvar, pero peor aún, en su indiferencia. No poder es propio de humanos, pero no querer es de malignos. Así que se avergonzaron. La religiosidad, aunque sea judía, es dura y antepone sus reglas a las necesidades de sus miembros. Olvida que la razón de su existencia es unir a Dios, no separarle ni ponerle difícil el camino a Dios. Por otro lado, el pueblo se llenó de alegría: por fin tenían Salvador. Lo que tanto promete la religión, pero en real cumplimiento. El Señor Jesús hizo cosas gloriosas y la muestra era enderezar, sanar y salvar a la mujer, además de darle dignidad en el lado correcto del velo, sin distingo entre varón y mujer.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:18
13.18 El Señor Jesús es el Logos de Dios y su hablar muy gráfico. De hecho, el estilo de la Palabra de Dios está llena de alegorías. La comparación entre lo natural y lo espiritual es impresionante. En ese mismo estilo, el Salvador añade dramatismo preguntando a qué comparará el reino de Dios. Dichas comparaciones son conocidas como misterios.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:19
13.19 La parábola del grano de mostaza suele tomarse comunmente como algo positivo, diciendo que la iglesia crecería hasta llenar el mundo. Pero quienes hacen esto, olvidan el contexto en el que el Señor habló la parábola, además del resto de las parábolas, esto es, que entre la obra que Dios estaba realizando, habría malas cosas hechas por enemigos, como levadura, cizaña, peces malos, etc. (veanse las notas respectivas a Mateo 13). En realidad, Jesús estaba diciendo que la religión judía y mas tarde el cristianismo, se transformarían en algo que mutó su naturaleza o el propósito de su origen. La mostaza es un gran arbusto, pero la de la parábola se transforma en un árbol. Y se anidaron aves del cielo; la religiosidad se vuelve guarida de malos espíritus, como lo que tenía a la pobre mujer encorvada en la sinagoga mencionada versículos antes.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:20
13.20 Véase la nota 13.18.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:21
13.21 Tres medidas de harina era lo estipulado por la ley de Moisés como una ofrenda a Dios; sin embargo, dicha ofrenda debía presentarse sin levadura. Pero la mujer de la parábola escondió levadura en la harina fermentándolo todo. La religión judía estaba leudada, fermentada. Siendo que la levadura era un poco de harina amasada con aceite que se había dejado fermentar o corrompen con anticipación (microbios y bacterias) y luego se usaba en el resto de la harina, representa la corrupción de la religión judía. Más encargada en conservar el poder y hacer riquezas para los que la dirigían que ayudar al pueblo en su relación con Dios. Lo mismo sucedió con el cristianismo y el oscurantismo da cuenta histórica de ello.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:22
13.22 El destino era Jerusalén y el propósito, la cruz y resurrección; mientras tanto, el Señor aprovechaba el camino para enseñar acerca del reino de Dios. No importaba si se trataba de ciudades o de aldeas, con mucha o poca gente, el Salvador valoraba cada alma. Nosotros vamos de camino a la Jerusalén celestial, mientras tanto, aprovechemos para andar en el Camino enseñando acerca del Rey Jesús y su reino. No perdamos tiempo, debemos llevar a cuántos sea posible a la vida eterna.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:23
13.23 Viendo al Salvador enseñando acerca de la salvación, pues todo hombre, sin excepción, necesita ser salvado, preguntaron al Señor acerca de si son pocos los que se salvan. Al ver la reacción del mundo a la predicación de la Palabra de Dios es lógico pensar esto, pues no son los más los que creen, sino los que rechazan el evangelio. La pregunta tiene lugar, tristemente. ¿Qué más se podía hacer que el Hijo de Dios viniera a salvarnos pagando por nuestra condenación y dándonos gratuitamente la vida eterna a quienes obedezcan a la fe?
— Roberto Tinoco
Lucas 13:24
13.24 La salvación es un don de Dios a todo aquel que cree en Él (Efesios 2:8); pero aún así, la responsabilidad sigue siendo del hombre. Tenemos libertad para esforzarnos a entrar y también, para rechazar la entrada. Dios ordena a todos arrepentirse, pero sigue permitiendo al hombre elegir entre obedecerle o no. La puerta tarde o temprano se cerrará y una vez cerrada habrá muchos intentando entrar, rogando por otra oportunidad, pero eso no será posible. Está establecido que el hombre muera una vez y después de esto el juicio (Hebreos 9:27), no hay más oportunidad después de partir de esta vida. Mientras hay vida hay esperanza.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:25
13.25 En este caso, la alegoría presentada por el Salvador, significa que un día Él se transformará en el Juez. El Padre de familia en este pasaje no es el Padre Celestial, sino Jesús; ya que todo el juicio le fue dado a Él (Juan 5:22). Jesús confesará o negará tu nombre delante del Padre dependiendo si tu confesaste o negaste su Nombre en esta vida. ¿Fuiste creyente, salvo, obedeciste? Hoy está abierta la puerta para el que aún respira en este mundo, pero la puerta se cerrará. “No sé de dónde sois” significa que no son parte de su reino. Le llamarán “Señor, Señor”, pero el Señor no los conoce por ser hacedores de maldad (Mateo 7:21-23). Le llamaron Señor, pero no hicieron lo que Él les mandó (Lucas 6:46). La fe sin obras es muerta.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:26
13.26 El Señor Jesús tomó como ilustración a su generación. Ellos tuvieron el enorme privilegio de verlo, escucharle y compartir con Él los alimentos, pero aún así, no entraron en el reino de Dios. ¿No es esto una completa desgracia? No se puede estar más cerca de la salvación y a la vez tan perdido. Una solemne advertencia a todos, ya que la oportunidad está igualmente abierta para nosotros y debemos esforzarnos por entrar. Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús (2 Timoteo 2:1). Podrías tener vida religiosa sin tenr vida eterna; ceremonias y rituales sin salvación; y conocimiento bíblico sin revelación. Podrías estar a la puerta, pero no dentro; cerca del Salvador y perdido a la vez. Por tanto, teme y desarrolla una verdadera relación con Dios: oración, adoración, lectura bíblica y congregarte viviendo en amor.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:27
13.27 La respuesta de Jesús no es más como Salvador, sino como Juez. ¿Cómo quieres conocerle? Si dice no saber de dónde eres significa que no eres de su reino; si dice que te apartes es porque nunca quisiste estar realmente cerca; si dice que hiciste maldad, significa que su amor no estuvo en ti. ¿Por qué pasaría la eternidad con Dios quien no quiso pasar unos cuantos años de esta vida con Él? Pero, ¿el tal sólo hizo malas obras? Es un misterio que sea hacedor de maldad aquel que incluso hizo buenas obras; lo que significa que la intención de las mismas era mala.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:28
13.28 Los condenados verán la salvación antes de irse a su condenación. Esto es un misterio, pero será el testimonio necesario para que la conciencia de ellos mismos certifique el por qué de su condenación. Llanto y crujir de dientes representan el dolor y la frustración de haber estado tan cerca y terminar tan lejos. En otras porciones de la Biblia se habla de niveles de castigo, aquí solo se presenta el contraste entre ambos extremos. Las promesas a los patriarcas eran la esperanza del pueblo de Israel y los oyentes de Jesús se jactaban de ser precisamente los hijos de dichos patriarcas; de manera que la frase de Jesús sonaba a los presentes como un shock religioso que nunca pensaron podría pasar: ¿condenarnos nosotros, los hiijos de Abraham, Isaac y Jacob? Pero así era. Actualmente sucede algo semejante, ya que muchos que dicen profesar la fe cristiana o ser cristianos no obedecen la Palabra de Dios, pero aseguran que su salvación no puede perderse. ¡Qué peligrosa forma de arriesgar su vida eterna!
— Roberto Tinoco
Lucas 13:29
13.29 Por si fuera poco que en las palabras anteriores el Señor dejara fuera del reino a los que se decían hijos de Abraham, en este versículo asegura que vendrán gentiles de todo el mundo a su fe para ser admitidos en su reino. ¡Gentiles! ¡Los aborrecidos por los judíos! ¡Incluso intimando con los patriarcas sentándose a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob! Esto debió parecer una herejía a los religiosos judíos y a la vez, una gran provocación a los practicantes del judaísmo que escuchaban a Jesús. Vuelvo a la misma amonestación que he estado haciendo en este capítulo: no te confíes diciendo que no puedes perder tu salvación y esfuérzate por entrar por la puerta estrecha; muchos son los que la hallan, pero pocos entran por ella. Obedece al Rey en quien has creído.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:30
13.30 Los judíos fueron primeros en recibir la oportunidad de la vida eterna. Ellos recibieron la Palabra de Dios, los profetas y por medio de ellos y a ellos primeramente, vino el Salvador. Después vino la oportunidad abiertamente a todos los no judíos, conocidos como gentiles, como el Libro de los Hechos da testimonio; sin embargo, muchos judíos rechazaron el evangelio, mientras que muchos gentiles hemos creído en él. A pesar de todo, la oportunidad sigue siendo para todos sin distingo, judíos y gentiles.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:31
13.31 Precisamente cuando el Señor les hizo saber que muchos judíos quedarían fuera del reino de Dios, llegaron unos fariseos a Jesús tratando de detener su ministerio entre ellos. Evidentemente habían sido notificados acerca de lo dicho por el Señor y deseaban que se fuera de la región para no perder sus privilegios. ¡Estaba abriendo los ojos a los engañados con una falsa confianza! Según ellos, Herodes lo quería matar y le advertían para que huyera. Eran como serpientes escondiendo su maldad. No existe maldad más grande que aquella quue se disfraza de bondad, y no hay más mala voluntad que la que intenta parecer buena voluntad.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:32
13.32 La respuesta del Señor Jesús fue contundente. Llamó zorra al rey Herodes, jamás pensaron que se referiría así al de la casta de reyes asesinos, pero el Señor no teme a nadie, a pesar de que el padre de este Herodes intentó matarlo en su nacimiento (Mateo 2). Ahora bien, ¿por qué le llamó zorra? En Las Sagradas Escrituras, las zorras eran pequeños animales que echaban a perder las vides (Cantares 2:15) Y Herodes había hecho mucho daño a Israel corrompiendo la fe al mezclarla con paganismo. El Señor Jesús tenía una agenda y la respetaría; no permitiría a nadie que dictara qué haría, cuándo ni a quién. Jesús es el Señor. Su obra estaba deshaciendo las obras del diablo y nadie se lo impediría. Echaba fuera demonios, sanaba y lo haría hasta que llegase su tiempo de morir y resucitar, como lo dice al hacer referencia al tercer día.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:33
13.33 Lee la nota anterior. Primero, que lamentable que los profetas fuesen asesinados; lo cual pareció ser más la regla que la excepción. En segundo lugar, el Señor Jesús no se refiere a que no hubiese muerto asesinado un profeta fuera de Jerusalén alguna vez, sino que todo el que predicó en contra de la corrupción política y religiosa de Jerusalén, cede de la nación, indefectiblemente sería asesinado por la orden salida precisamente de dicho centro de la nación. Ningún profeta de Israel murió fuera del poder o influencia que salía de Jerusalén.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:34
13.34 Todos los profetas enviados por Dios para salvar a Jerusalén fueron perseguidos por los líderes de Jerusalén, tanto religiosos como políticos. Dios fue tierno y fiel con ellos como una gallina con sus polluelos; pero ellos fueron ingratos y malos persiguiendo a sus enviados. El Señor Jesús se lamentaba de esto ante los fariseos que intentaron sacarlo de su territorio con la supuesta amenaza del Tetrarca Herodes. No querían ser salvados y se tornaban violentos con el Salvador. ¿No es esto sumamente lamentable y trágico? Siempre ha sido así: se acusa de discurso de odio al evangelio y de nocivos a los enviados de Dios que procuran la salvación de sus semejantes. Y, en ocasiones, intentando callar su propia conciencia se tornan violentos los que rechazan el anuncio de la fe. Esto no debe extrañar a los creyentes; después de todo, es mejor ser el perseguido a causa del reino de Dios, que el perseguidor que lo rechaza.
— Roberto Tinoco
Lucas 13:35
13.35 Por rechazar al Salvador, Jerusalén, especialmente el templo, sería una casa desierta, sin Presencia de Dios en ella. Incluso la ciudad fue destruida en el año setenta del primer siglo y se permitió a los judíos retornar a ella hasta 1948 de la era cristiana. Llevaron al Hijo del Hombre a una cruz y perdieron la posibilidad de seguir teniéndolo entre ellos hasta que regrese como el Hijo de Dios. ¡Entonces creerán! ¡Entonces lo bendecirán invocando su Nombre!
— Roberto Tinoco