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Lucas 16

Parábola del administrador astuto

1Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes.🗨 2Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de tí? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.🗨 3Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza.🗨 4Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas.🗨 5Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?🗨 6El dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta.🗨 7Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. El le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta.🗨 8Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.🗨 9Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas.🗨 10El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.🗨 11Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?🗨 12Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?🗨 13Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.🗨 14Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él.🗨 15Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.🗨 16La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.🗨 17Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.🗨 18Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.🗨

Parábola del rico y Lázaro

19Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.🗨 20Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,🗨 21y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.🗨 22Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.🗨 23Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.🗨 24Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.🗨 25Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.🗨 26Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.🗨 27Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,🗨 28porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.🗨 29Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.🗨 30El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.🗨 31Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Lucas 16: RV60

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Lucas 16:1

Comentario general

16.1 Los discípulos estaban siendo entrenados como mayordomos del reino de los cielos; el apóstol Pablo habría de escribir años más tarde que se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel (1 Corintios 4:2); por ello, el Señor Jesús les enseñó acerca de la fidelidad y de cómo conducirse en el reino de los cielos con esta parábola del mayordomo sagaz. El mayordomo en cuestión fue acusado de disipador de los bienes de su señor. Tenía la facultad de disponer de los bienes, pero en realidad no eran suyos, sino del amo; por lo que debía administrarlos con fidelidad; y, ¿qué es la fidelidad sino administrar los bienes conforme a la voluntad del amo? Dios nos ha dado la facultad de usar todo lo que hemos recibido en esta vida “a título de dueño”, por decirlo así, pero en realidad, no somos dueños ni siquiera del aliento que respiramos. Dificilmente una vida, cualquiera que esta sea, soportaría una auditoria sin salir como disipador de los bienes del Creador.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:2

Comentario general

16.2 En tiempos bíblicos no habría sido solo removido, sino que el mayordomo hubiera corrido la suerte de la esclavitud, el y posiblemente también su familia hasta pagar lo que usó indebidamente; pero el amo era compasivo y simplemente le dio oportunidad de presentar las cuentas y dejar su trabajo. Respecto al discipulado en le reino de los cielos, un creyente puede conservarse salvo en cuanto al perdón de los pecados y la vida eterna, pero reprobado respecto a las recompensas al no haber sido hallado productivo. Como dice la Palabra: “Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego” (1 Corintios 3:14-15).

— Roberto Tinoco

Lucas 16:3

Comentario general

16.3 La condición del mayordomo desempleado sería difícil, ya que su capacidad era intelectual y no obrera, así que no lograría tener un trabajo para salir adelante. ¿Quedar en la indigencia? ¿Un hombre como él, acostumbrado a la buena vida? Tampoco era una opción. Se preguntaba qué habría de hacer. Semejante es el discípulo si llega a perder su discipulado, la vida nunca más volverá a ser igual. Tenemos, por ejemplo, al apóstol Pedro en el transcurso entre la muerte y la resurrección del Señor, que se fue a pescar, pero ya no podía pescar nada. Separados de Él, nada podemos hacer.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:4

Comentario general

16.4 La posición del mayordomo le daba cierta autoridad y con ella, la oportunidad de establecer contactos para cuando no tuviera trabajo. Eso podría considerarse hoy como tráfico de influencias, abuso de autoridad y demás, pero seguía siendo sagacidad, que es lo que el Señor va a elogiar en sus posteriores palabras. En el reino de los cielos, por causa del Señor, tenemos cierto grado de autoridad e influencia, así como bienes en este mundo dados por Dios, que debiéramos usar con astucia, en el buen sentido y que se explicará en los posteriores versículos. Usa los bienes para ganar personas y nunca a las personas para ganar bienes.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:5

Comentario general

16.5-7 “¿Cuánto debes a mi amo?” El mayordomo sabía que no había deudas para con él, pero usaría las deudas que tuvieran con su amo, así como el poder de administración que aún tenía, pera endeudarlos con él, si cabe el término. Al menos moralmente. Perdonándoles parte de la deuda tendría favor en el futuro con él. Hemos recibido la vida y todas las cosas de parte de Dios y todos le deben al Señor igualmente; si los llevas al conocimiento de Dios logrando le sean perdonados sus pecados y les ayudas a una vida mejor, te recibirán en sus casas, tendrán favor para contigo. Ese es uno de los privilegios de ser discípulo o ministro de Jesucristo: “Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?” (1 Corintios 9:11).

— Roberto Tinoco

Lucas 16:6

Comentario general

16.5-7 “¿Cuánto debes a mi amo?” El mayordomo sabía que no había deudas para con él, pero usaría las deudas que tuvieran con su amo, así como el poder de administración que aún tenía, pera endeudarlos con él, si cabe el término. Al menos moralmente. Perdonándoles parte de la deuda tendría favor en el futuro con él. Hemos recibido la vida y todas las cosas de parte de Dios y todos le deben al Señor igualmente; si los llevas al conocimiento de Dios logrando le sean perdonados sus pecados y les ayudas a una vida mejor, te recibirán en sus casas, tendrán favor para contigo. Ese es uno de los privilegios de ser discípulo o ministro de Jesucristo: “Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?” (1 Corintios 9:11).

— Roberto Tinoco

Lucas 16:7

Comentario general

16.5-7 “¿Cuánto debes a mi amo?” El mayordomo sabía que no había deudas para con él, pero usaría las deudas que tuvieran con su amo, así como el poder de administración que aún tenía, pera endeudarlos con él, si cabe el término. Al menos moralmente. Perdonándoles parte de la deuda tendría favor en el futuro con él. Hemos recibido la vida y todas las cosas de parte de Dios y todos le deben al Señor igualmente; si los llevas al conocimiento de Dios logrando le sean perdonados sus pecados y les ayudas a una vida mejor, te recibirán en sus casas, tendrán favor para contigo. Ese es uno de los privilegios de ser discípulo o ministro de Jesucristo: “Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?” (1 Corintios 9:11).

— Roberto Tinoco

Lucas 16:8

Comentario general

16.8 El mayordomo era malo, pero astuto. Lo segundo no justifica lo primero, por supuesto; pero demuestra cómo el mundo puede ser sagaz tratándose de relaciones públicas, incluso más sagaces que los hijos de luz, los creyentes. Un discípulo de Cristo debe aprender sobre esta astucia, así como el mayordomo astuto usó los bienes del amo para ganar contactos que le favorecieran en el futuro; así los discípulos de Cristo deben usar los bienes recibidos de Dios (nada tenemos que no hallamos recibido) para ganar personas para el reino de Dios. Somos hijos de luz, pero en ocasiones, demasiado cerrados en asuntos de relaciones humanas, duros, juiciosos. Olvidamos que nuestra vida y todo lo recibido es de Dios y lo usamos como queremos; pero irónicamente, podríamos caer en el error de ser “excesivamente justos” con los demás, no compasivos ni generosos. ¿Qué podríamos dar que no hallamos recibido? Un discípulo de Cristo debe usar los bienes del Señor para ganar almas. El rey de Sodoma le dijo a Abraham: “quédate con los bienes y dame las almas (literal, Génesis 14:21)”. El mundo así es, sabe la importancia de las almas y es capaz de ofrecer los bienes por ellas. Esta clase de sagacidad también deberíamos tenerla, usando nuestros bienes para ganar a los demás.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:9

Comentario general

16.9 Lee las notas anteriores. Jesús le llama riquezas injustas a los bienes que tenemos, ya que son de Dios, pero nosotros las usamos como queremos. Por ello, ordena usarlas para ganar amigos, esto es, almas para el reino de los cielos. Llevar almas a las moradas eternas, incluyendo la nuestra. La salvación no puede ser ganada con buenas obras, pero las buenas obras podrían facilitar el camino para ganar a otros para Cristo. Un día faltarán las riquezas injustas; esto es, la vida en este mundo y todo lo que tenemos, terminará. Entonces solo quedará la realidad de las cosas eternas, si es que en verdad tuvimos cuidado de la vida eterna. No vivas para lo temporal. Lee las notas a los siguientes versículos.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:10

Comentario general

16.10 Lo muy poco es lo temporal. Todo lo que somos y tenemos en esta vida es “lo muy poco”, ya que terminará pronto; pero debe ser administrado para Dios. Él es el Amo. Lo que hagamos de lo temporal redundará en lo que recibamos en la eternidad. Ser injusto en lo poco significa no haberlo usado conforme al Amo, esto es, para ganar almas para el reino de Dios por medio de buenas obras. El tal no será puesto sobre mucho, tendrá pérdidas eternas. Pero el que sí usó sus bienes, incluyendo su vida, conforme al reino de Dios, recibirá eterna y gloriosa recompensa siendo puesto sobre mucho eternamente.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:11

Comentario general

16.11 Lee las notas anteriores. Lo verdadero se refiere a lo permanente, lo eterno, lo que no tiene fin. En el lenguaje bíblico o del reino de Dios, todo lo que termina no es considerado verdadero, es una sombra irreal. Dios pondrá bajo la administración de los que demostraron ser fieles las cosas eternas. Esas son las recompensas en gloria. Dios confiará lo verdadero a quienes fueron como el mayordomo astuto de la parábola, los que usaron los bienes del amo (esta vida) para ganar almas; serán recibidos en moradas eternas, cuerpos glorificados y autoridad para reinar en la vida eterna.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:12

Comentario general

16.12 Todo lo que tenemos en esta vida, incluyendo la vida misma, no es nuestro. No existe absolutamente nada que tengamos que no hayamos recibido de Dios. Usar estas cosas según el propio arbitrio, ignorando la Palabra de Dios o voluntad divina, convierte al tal en infiel. Usó lo ajeno para sí, es mal mayordomo, creía tener posesiones o ser el dueño, defraudó a su Hacedor. En consecuencia, pierde lo que Dios había preparado para darle en la vida eterna, lo que si habría de ser suyo y que ahora no recibirá.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:13

Comentario general

16.13 En el contexto hallamos un administrador o mayordomo infiel; ¿qué es lo que nos constituye en infieles? El uso de la vida y de las cosas como si fueran nuestras; esto es, codicia y avaricia. La primera intenta poseer y la segunda se afana en retener. La ironía de la codicia y de la avaricia es que deseando poseer riquezas termina siendo esclavo de las riquezas sirviéndolas como su señor. Somos siervos, esclavos en esta vida. Y querramos o no, estamos sirviendo a un amo. Dicho señor puede ser Dios o las cosas de esta vida, a las que podemos resumir como riquezas. Es un error común el intentar ser discípulo de Cristo y a la vez, administrar la vida según nos parezca. Esto no es posible. No se puede tener dos señores; de hecho, intentarlo, es aborrecer al verdadero Señor. Mientras que tener a Cristo por Señor hace que lo segundo sea aborrecido, puesto en segundo término; esto es, usado para los fines del Señor. La libertad de la codicia y de la avaricia es reconocer que no es nuestro, todo es de Dios y debe ser administrado según Su voluntad (lee las notas anteriores a este versículo).

— Roberto Tinoco

Lucas 16:14

Comentario general

16.14 Es casi imposible de creer o entender que los fariseos oyeran a Jesús y se burlaran de Él. El cuadro en sí mismo es absurdo, ridículo. Los ignorantes burlándose de la sabiduría. Jamás había escuchado cosa semejante, deberían estar absortos, pero su avaricia les cerró los ojos. No estaban dispuestos a perder sus bienes y privilegios (aunque no necesariamente los perderían), así que abiertamente se oponían usando la mofa, la burla. Como el viejo adagio: “los patos le tiran a las escopetas”. Haremos bien en revisar qué hay detrás de nuestras burlas, podríamos estar escondiendo malas motivaciones.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:15

Comentario general

16.15 Los fariseos se justificaban ante los judíos de su avaricia. Posiblemente disfrazándola de bendición de Dios, derecho propio e incluso de justicia. Hay una enorme diferencia entre ser justificados por Dios y justificarnos a nosotros mismos. Dios enriqueció a muchos a lo largo de la historia bíblica, pero nunca hubo necesidad de que ellos justificaran su riqueza; a diferencia de los fariseos. Dicen que explicación no pedida, culpabilidad manifiesta. Dios conoce los corazones, a saber, las intenciones, por qué hacemos lo que hacemos. No sirve de nada justificarse ante los hombres, pues ellos no habrán de ser los jueces de nuestra vida. Dios sí es el Juez de todos, es ante Él que debemos ser hallados sin avaricia. Parecer bien o justo ante los hombres mintiendo suele verse por sublime, parece glorioso; pero delante de Dios la simulación es abominación. Revisemos nuestros motivos y vivamos ante Dios verdaderamente.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:16

Comentario general

16.16 La ley y los profetas eran hasta Juan, no significa que ya no exista el respeto a la ley ni que los profetas hayan desaparecido, pues todo el Nuevo Testamento da testimonio de guardar los mandamientos, así como vemos el ministerio de los profetas funcionando en la iglesia. Incluso el siguiente versículo (17) aclara que todo lo que la ley y los profetas dijeron es fiel en cumplirse. Lucas habla mucho de eso en el Libro de los Hechos. Lo que dice este versículo es que la revelación de Dios y su reino predicado por la ley y los profetas hasta Juan era únicamente de arrepentimiento. Un asunto de dominio propio, pero sin nuevo nacimiento ni naturaleza divina en los creyentes. Ninguno entró al reino de Dios, sólo lo veían o sabían acerca de él como un asunto futuro. Esto no se refiere a irse al cielo, sino a la expresión del gobierno del cielo en la tierra, el cual comenzó con la llegada del Rey Jesucristo. Ahora es posible entrar, participar de los anticipos de la eternidad o riquezas del Nuevo Pacto en esta vida; y todos se esfuerzan por entrar en él o hacen esfuerzos por experimentar la Vida eterna, celestial en este mundo, la naturaleza divina con las reglas del cielo en la tierra. La salvación es gratis por medio de la fe en Jesucristo; pero experimentar la vid del reino de Dios en este mundo cuesta todo, se necesita esforzarse.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:17

Comentario general

16.17 La Palabra de Dios es eterna, la creación no (por cierto, la creación existe por la Palabra de Dios); de manera que es más fácil que la creación presente llegue a su final a que la Palabra de Dios desaparezca o falle. Y, siendo que la ley es la expresión de la Palabra de Dios en la forma del Antiguo Pacto, se cumplirá exactamente en todo lo que deba cumplirse. No dejamos el Antiguo Testamento, sino que lo leemos y conocemos porque trata en forma de sombras, figuras y símbolos, la realidad del Nuevo Pacto y aún de las cosas futuras. Todo en el Antiguo Pacto es relevante, incluso los signos de puntuación.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:18

Comentario general

16.18 Las palabras del Señor Jesús en este versículo parecen punto y aparte de su contexto, pero no es así. El pueblo de Israel fue como una mujer adúltera que dejó al Señor y debido a ello, fueron llevados en cautiverio a Babilonia por setenta años entre los siglos sexto y quinto antes de Cristo; luego volverían a fallar al Señor al crucificarle, por lo que de nueva cuenta serían como una mujer adúltera que se casó con otro marido (se aferraron a la religión de la Ley por encima del Señor y de su gracia, en lugar de ir al Rey a través de las figuras de la Ley). Humanamente, estas palabras muestran que Dios no está de acuerdo con el divorcio y el recasamiento.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:19

Comentario general

16.19 Frecuentemente se confunde este ejemplo puesto por el Señor Jesús con una parábola, pero no es así. Jesús nunca usó nombres propios en sus parábolas, como lo hace aquí con Lázaro, dándole así una identidad cierta (también menciona por nombre a Abraham, pero no al rico porque es olvidado en su condenación), se trató de un caso real. Con todo, parábola o realidad, enseña la verdad de la vida después de la muerte. El rico se vestía como rico y celebraba como rico; el Señor no lo dice en tono despectivo, sino respecto a que esto resulta vano a la luz de la eternidad. Puedes tener todos los bienes y vivir holgadamente, pero si no tienes vida eterna por la fe en Cristo, eres el más pobre de todos, un indigente ante los salvos.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:20

Comentario general

16.20 En contraste con el rico, se hallaba un indigente de nombre Lázaro; el cual, se dedicaba a pedir limosna a la puerta de la propiedad del rico. Por sus llagas suponemos que tenía alguna enfermedad semejante a la lepra, no exactamente lepra, pues no lo habrían dejado estar en contacto con la sociedad conforme a la ley de Moisés. No basta con ser bueno para tener una buena vida y tampoco con ser salvo; Lázaro tenía vida eterna, pero no la mostró en esta vida viviendo con enorme necesidad. Era salvo, pero no sabio.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:21

Comentario general

16.21 La condición de Lázaro era realmente deprimente; deseaba lo que Jesús llamó “el pan de los hijos”, las migajas que caen de la mesa de los amos, a saber, la sanidad divina (Mateo 15:26-28). Se encontraba aún por debajo de los perros, los cuales lamían sus llagas. Que ironía ser salvo y a la vez, no experimentar la completa salvación. Hijo de Dios que no come el pan de los hijos. Con vida eterna por gracia de Dios, pero sin saber vivir la vida temporal por mérito. Como Lázaro, hay cristianos viviendo en pésima condición, como si no fueran hijos de Dios. Necesitan aplicar sabiduría y no esperar por gracia lo que exige responsabilidad y esfuerzo.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:22

Comentario general

16.22 Murió el mendigo, no dice Lázaro ni el hijo de Dios, sino el indigente. Un hijo de Dios no debería terminar tan mal su vida. No es culpa de Dios, sino del hombre no andar a la luz de las promesas divinas. Con todo, Lázaro fue llevado al seno de Abraham, conocido también como el paraíso (Lucas 23:43), un lugar al que eran llevados los salvos por los ángeles de Dios en espera a que Jesús efectuara la salvación. Nadie puede ir al Padre sin el Hijo. Después de que Jesús muriera y resucitara, ese lugar o estado de los salvos fue llevado a la Presencia de Dios. Por eso el apóstol Pablo dice que Jesús llevó cautiva la cautividad al ascender al Padre (Efesios 4:8) y que al momento de estar ausentes al cuerpo, estaremos presentes a Dios (2 Corintios 5:8). Escribe el apóstol Pablo que al morir estaría con el Señor, pero que era más necesario que continuara más tiempo en su cuerpo de carne por la iglesia (Filipenses 1:23-24), morir era ganancia por ir al Señor (Filipenses 1:21-22).

— Roberto Tinoco

Lucas 16:23

Comentario general

16.23 El rico murió y fue sepultado, al menos su cuerpo (versículo 22), porque su parte espiritual que conocemos como su alma (en realidad somos un alma que vive en un cuerpo), se encontraba en tormentos en el Hades, una especie de infierno. Y, como el paraíso o seno de Abraham aún no había sido llevado a Dios por cuanto Jesús no había muerto y resucitado aún (lee la nota al versículo anterior), se hallaba a la vista del rico, pudiendo reconocer al indigente que pasaba los días a la puerta de su casa, lo mismo que a Abraham, el padre de la nación de Israel. Separados por una sima y posiblemente el paraíso en un plano más alto, ya que el rico alzó sus ojos; además de que a cierta distancia, pues los vio a lo lejos.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:24

Comentario general

16.24 El rico seguía en la soberbia de su corazón llamando padre a Abraham y pidiendo que enviara a quien considera inferior, a Lázaro, a traerle agua en la punta de su dedo. No se dirige personalmente a Lázaro, que podría haberlo hecho, ya que lo conocía. Pide misericordia a Abraham, pero nada dice que la pidiera a Dios. Su falta de luz era impresionante. Era grave su tormento, parece ser que en fuego o algo semejante al fuego ya que carece de cuerpo, pues hace mención de la llama y pide al menos refresecar con gotas de agua su lengua. Y menciona su lengua a pesar de no tener cuerpo, lo cual es un misterio. ¿Tendría una especie de cuerpo espiritual? ¿Será el alma semejante? ¿O tendría sólo la memoria del cuerpo como sucede con quienes tienen memoria fantasma cuando sufren la amputación de un miembro? Es más posible esta última opción.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:25

Comentario general

16.25 La respuesta de Abraham es tajante: el rico se había conformado con los bienes de la vida temporal; mientras que Lázaro no había perdido su fe a pesar de los males que sufrió en la vida temporal. Ahora tenían lo que habían sembrado: el primero condenación el segundo vida eterna. No por lo recibido, sino por su falta de fe y por su fe respectivamente. Vive para loeterno; independientemente de la buena o mala vida que tengas bajo el sol, vive para Dios y las cosas eternas.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:26

Comentario general

16.26 La respuesta de Abraham al rico muestra una gran verdad de quienes han partido al más allá: la separación. Mientras estemos en esta vida, justos e injustos cohabitaremos juntos; pero en cuanto muera el cuerpo, nunca más volveremos a estar juntos justos e injustos, salvos y condenados. En tiempos anteriores a la resurrección del Señor Jesucristo, se encontraban en el mismo estado, sólo divididos por algo descrito como una sima, un abismo. Supongo que se trata de figuras que podamos entender, pues no es el ámbito material y tampoco algo que conozcamos. Después de que el Señor resucitara y ascendiera a los cielos, los salvos se encuentran en lugares celestiales con Cristo, mientras que los que habrán de ser condenados continúan en el Hades.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:27

Comentario general

16.27 El rico sigue llamando a Abraham padre, a pesar de estar en tormentos de condenación; y también, sigue considerando a Lázaro como un hombre de menor valor al que se le puede utilizar. Es impresionante cómo la soberbia acompañó al rico a la eternidad, lo mismo que sus pecados. Sin embargo, conserva un poco de luz al querer salvar a su familia, la compasión seguía allí, su conciencia no se había apagado totalmente. Es común encontrar malos hombres que aman a los suyos y procuran su bien. Lo uno no compensa lo otro. El Señor Jesús dijo que también los pecadores aman a los que les aman (Lucas 6:32), que amen no les libra de sus pecados. No te equivoques tratando de equilibrar una balanza moral, lo que necesitas es la limpieza que sólo el Salvador te puede dar.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:28

Comentario general

16.28 La luz más grande que aún le quedaba al rico era que no suplicaba por su propia salvación, sino por la posibilidad de enviar a Lázaro como mensajero para salvar a sus cinco hermanos. Vivió en el egoísmo, pero la realidad de la condenación le confrontó con el amor por otros. Es un misterio que en la eternidad siga teniendo tales sentimientos. ¿Pueden los que han muerto comunicarse con los vivos? Lo relatado por nuestro Señor Jesucristo en el ejemplo del rico y Lázaro muestra que no es posible.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:29

Comentario general

16.29 El patriarca Abraham respondió con el método de Dios para dar su mensaje de salvación al mundo: Las Sagradas Escrituras, ejemplificadas en Moisés y los profetas. Oír a Moisés y a los profetas es creer en el mensaje de la Biblia; cómo escuchar a los mensajeros de Dios en ella y, por supuesto, a Dios mismo. Algunos quieren señales o manifestaciones sobrenaturales, pero ese no es el camino hacia la Vida eterna. Dios nos ha dado su Palabra y creer en ella nos lleva a Él y a la salvación.

— Roberto Tinoco

Lucas 16:30

Comentario general

16.30 El rico seguía en la ambivalencia de creer que Abraham era su padre y que podía hacer algo por salvar a sus hermanos y, a la vez, negando las Escrituras pidiendo que fuese un evento portentoso como la resurrección de Lázaro lo que salvara a sus hermanos. Sabía que sus hermanos, como él lo hizo, no creerían a la Biblia. Dios mismo concedió esto a Israel, al resucitar a su Hijo Jesucristo, pero ni así creyeron (lee la nota al siguiente versículo).

— Roberto Tinoco

Lucas 16:31

Comentario general

16.31 Quien ha decidido no creer a la Biblia, tampoco creerá en milagros ni en manifestaciones sobrenaturales. Los judíos no escucharon a Moisés y a los profetas, por lo que tampoco creyeron cuando Jesús resucitó de los muertos. Las Escrituras profetizaron acerca de la resurrección del Señor; irónicamente, los judíos, especialmente los religiosos, decían creer en las Escrituras e incluso vivían tanto social como religioso, político y económicamente alrededor de ellas, pero no creían verdaderamente. Usaban la Biblia para sus fines, pero no se rendían al Dios de la Biblia. En consecuencia, tampoco entendieron ni creyeron la resurrección de Cristo; por tanto, no fueron salvos.

— Roberto Tinoco

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