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Hechos 10

Cornelio manda a buscar a Pedro

1Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,🗨 2piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.🗨 3Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. 4El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.🗨 5Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.🗨 6Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.🗨 7Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían;🗨 8a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.🗨

Pedro visita a Cornelio

9Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.🗨 10Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis;🗨 11y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra;🗨 12en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo.🗨 13Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.🗨 14Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.🗨 15Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.🗨 16Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.🗨 17Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta.🗨 18Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro.🗨 19Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan.🗨 20Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.🗨 21Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?🗨 22Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras.🗨 23Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.🗨 24Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos.🗨 25Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.🗨 26Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.🗨 27Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido.🗨 28Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;🗨 29por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?🗨 30Entonces Cornelio dijo: hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente,🗨 31y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios.🗨 32Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará.🗨 33Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.🗨

Los gentiles oyen la Buena Noticia

34Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,🗨 35sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.🗨 36Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.🗨 37Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan:🗨 38cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.🗨 39Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero.🗨 40A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase;🗨 41no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.🗨 42Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.🗨 43De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.🗨

Los gentiles reciben el Espíritu Santo

44Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.🗨 45Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.🗨 46Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.🗨 47Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?🗨 48Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Hechos 10: RV60

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Hechos 10:1

Comentario general

10.1 Tratemos de ver el perfil de Cornelio a partir de lo que la Biblia describe de él: Era de Cesarea, capital de la Judea conquistada por Roma. Llamada así en honor a Augusto César. Ciudad a 104 kms. al noroeste de Jerusalén, en la costa del Mediterráneo. Allí tenían su residencia los Herodes (en la torre de Estiatón ); construida por Herodes “el Grande” (29-20 a.c.) Contaba con un tremendo muelle en forma de ½ luna sostenido por columnas, y con un anfiteatro enorme, palacios y otros edificios. Cornelio, gr kornelios, significa “de un cuerno”; nombre muy común debido a que en el año 82 a.C. Cornelio Soila liberó a 10,000 esclavos y les dió su nombre (¿sería Cornelio uno de sus descendientes? Siempre puedes levantarte). Cornelio estaba a cargo de la compañía «la italica» y no «la italiana», como dice nuestra traducción; refiriéndose no a italianos, sino a una población importante de ciudadanía romana ubicada al sur de España, cerca de Sevilla y cuna de los emperadores Trajano (53 a.C.) y Adriano (73 a.C.). Así que Cornelio era un español. Un centurión era un hombre del ejército romano que tenía a su disposición una centuria de soldados; Cornelio era centurión de la compañía (cohorte), es decir, tenía a su mando 600 soldados. Era un hombre principal de ciertos privilegios y virtudes. La Biblia nunca habla mal de los centuriones, al contrario, los elogia, lo que implica su valía. Eran la clase de hombres que tenían honor y patriotismo, pero que al mismo tiempo, solían estar insatisfechos ante la incongruencia de su honor y el imperio deshonroso al que servían. Lo que producía en muchos de ellos ser buscadores de un mejor reino, un reino que no fuese de este mundo. Por ello, al tener contacto con la fe judía, Cornelio fue atraído a la fe en un solo Dios. ¿No sientes que hay más que lo que vives?

— Roberto Tinoco

Hechos 10:2

Comentario general

10.2 Siendo que el Señor buscaba extender su vida al mundo entero, procuró un hombre que en sí, ya buscaba un reino y una vida mejor. Cornelio era piadoso, significa «devoto del bien». A Cornelio se le daba ser bueno (respecto de los seres humanos y no de la bondad divina). Era como aquellos hombres de quienes habló Jeshúa diciendo el hombre bueno del buen tesoro de su corazón saca lo bueno (Luc. 6:45). El evangelio no sólo ha alcanzado pecadores famosos de serlo, sino personas que tenían reputación de buenas personas (repito, comparados con otros hombres y no con Dios). Temeroso de Dios; no se usa theosebes, “que reverencia a Dios”; sino foboumenos, de bobeo como fobia, “atemorizar, miedo, amedrentar”, con el sentido primario huir de miedo. Como soldado experimentado, seguro había visto cosas terribles, sin embargo, su temor era Dios. No es fácil asustar a un hombre así, pero Cornelio sabía a quien temer. Y no sólo era temeroso de Dios él, sino temeroso de Dios con toda su casa; lo que habla de su influencia y liderazgo familiar. Es de esperarse que al convertirse el líder de una casa, se convierta también el resto de la misma. Es común que quien levanta las manos al cielo también las extienda al prójimo. Cornelio buscaba un reino mejor y sabía que no alcanzas dicho reino cerrando la compasión a los demás. Pero además de la misericordia al necesitado, más específicamente, Cornelio sentía agradecimiento hacia los judíos de quienes recibía enseñanza espiritual, como dice la Palabra: pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales (Rom. 15:27).

— Roberto Tinoco

Comentario general

10.3 Un hombre como Cornelio no podía perderse, Dios haría lo necesario para alcanzarlo; así que le envió un ángel en una visión con un mensaje, incluso le habló por su nombre. Cabe señalar que la misma llegó a la hora novena de día, correspondiendo a las tres de la tarde y que era además, la hora de la oración. Cornelio recibió la visión mientras oraba. ¿Quieres que Dios te hable? ¡Práctica la oración!

— Roberto Tinoco

Hechos 10:4

Comentario general

10.4 Cornelio llamó Señor al ángel, no como un asunto de idolatría, sino como saludo militar de lo cual estaba muy acostumbrado y seguramente en un momento de temor sobrenatural, no lo reflexionó. Miraba fijamente la visión; pon atención a la visión de Dios, deja de perseguir tus visiones. El mensaje del ángel deja en claro que las oraciones y las limosnas suben a Dios y que Dios las recuerda. Es como si tal conducta fuera produciendo una cuenta a tu favor con Dios. Cornelio llamó la atención del cielo; el amor a Dios y al prójimo atraen el cielo. Dices vivir de mal en peor, como si las puertas estuvieran cerradas, ¡prueba amar de corazón a Dios haciendo bien a los demás! ¡Obliga al cielo a mirarte!

— Roberto Tinoco

Hechos 10:5

Comentario general

10.5 A pesar de sus limosnas y oraciones, además de las otras virtudes de Cornelio, necesitaba el evangelio para ser salvo. Incluso, a pesar de la excelencia del mensajero celeste, Dios subordinó la salvación de los hombres al conocimiento del evangelio y la predicación del mismo a los seres humanos; así que mandó a Cornelio traer al apóstol Pedro para que fuese él quien le diera el evangelio para salvación. Vemos también la necesidad de la iglesia, pues el ángel no le da el evangelio ni más indicación. Es la iglesia la encargada de dar a conocer a Cristo mediante la predicación del evangelio.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:6

Comentario general

10.6 Pedro comenzaba a abrirse de sus tradiciones judías, lo que favorecería en la predicación a los gentiles; al menos lo intentaba, ya que por lo menos estaba hospedándose en casa de uno que curtía pieles, trabajo considerado inmundo por los judíos por tener contacto con animales muertos.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:7

Comentario general

10.7 El ángel no se quedó a asegurarse del encargo, sino que se fue; confiara en que Cornelio obedecería. Es la responsabilidad del buscador del reino hallarlo. Por su parte, Cornelio no espero ni llamó a los judíos de la sinagoga para preguntar sobre su visión, sino que inmediatamente llamó a siervos suyos para encomendarles traer a Pedro. Pronto, rápido. No esperes a que se cierre la puerta de tu milagro. Hasta el mundo dice que “a comer y a misa a la primer llamada”.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:8

Comentario general

10.8 Cornelio obedeció. Imagina lo que hubiera pasado si es generoso en limosnas, devoto en oraciones, hubiera recibido la visión y oído al ángel, pero no hubiera obedecido; ¡no pasaría de una buena experiencia! Muchos hablan de sus experiencias, pero la pregunta es qué pasó con su obediencia. La vida divina estaba extendiéndose a los gentiles, y Dios abría oportunidad a un soldado español al tiempo que también reenfocaba a Pedro. Dios está en tu busca y te dará oportunidades, aprovéchalas.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:9

Comentario general

10.9-10 Pedro subió a orar. Considera la importancia de la oración: Dios habló a Pedro mientras oraba, lo mismo que envió un ángel a Cornelio mientras este también oraba. Mientras los mensajeros están de camino, Pedro está orando. Esa es la actitud de quien desea servir a Dios, en lo que llega la visión, se dedica a orar en las alturas. No va a estar en lo bajo, sino en lo alto, se demandará una vida mejor; y no perderá el tiempo dejando de orar. Pedro tuvo hambre corporal, pero entretanto, buscó la satisfacción de su alma subiendo a orar. El éxtasis de Dios sólo llega a quienes están más hambrientos de Dios que de pan. Pedro subió a la azotea. Los judíos acostumbraban orar y meditar en la privacidad de las azoteas: Jesús se refirió a esta costumbre en Mateo 24:17; allí celebraban la fiesta de los tabernáculos (Neh.8:16).; por eso decían que era preferible vivir allí que dentro de la casa peleando con la mujer (Pr. 21:9; 25:24). Las cabinas telefónicas antiguas se diseñaron para que el ruido del mundo no impidiera escuchar la voz de quien nos hablaba. ¡Cierra la puerta, amigo!

— Roberto Tinoco

Hechos 10:10

Comentario general

10.9-10 Pedro subió a orar. Considera la importancia de la oración: Dios habló a Pedro mientras oraba, lo mismo que envió un ángel a Cornelio mientras este también oraba. Mientras los mensajeros están de camino, Pedro está orando. Esa es la actitud de quien desea servir a Dios, en lo que llega la visión, se dedica a orar en las alturas. No va a estar en lo bajo, sino en lo alto, se demandará una vida mejor; y no perderá el tiempo dejando de orar. Pedro tuvo hambre corporal, pero entretanto, buscó la satisfacción de su alma subiendo a orar. El éxtasis de Dios sólo llega a quienes están más hambrientos de Dios que de pan. Pedro subió a la azotea. Los judíos acostumbraban orar y meditar en la privacidad de las azoteas: Jesús se refirió a esta costumbre en Mateo 24:17; allí celebraban la fiesta de los tabernáculos (Neh.8:16).; por eso decían que era preferible vivir allí que dentro de la casa peleando con la mujer (Pr. 21:9; 25:24). Las cabinas telefónicas antiguas se diseñaron para que el ruido del mundo no impidiera escuchar la voz de quien nos hablaba. ¡Cierra la puerta, amigo!

— Roberto Tinoco

Hechos 10:11

Comentario general

10.11 El cielo abierto es la visión de parte del cielo. El lienzo que descendía era como mirar un nuevo cielo, es decir, la nueva ley del cielo. Atado de cuatro puntas representando los cuatro ángulos de la tierra, es decir, era la nueva ley del cielo sobre la tierra o para aplicarse en la tierra (por eso era un lienzo bajado a tierra).

— Roberto Tinoco

Hechos 10:12

Comentario general

10.12 Animales limpios e inmundos de acuerdo a la ley de Moisés. Dios le presentó a Pedro que tal distinción era quitada, aunque en realidad no se refería a que podía comer de todo, sino a que no debía tener más prejuicios de los gentiles, ya no serían considerados limpios sólo los judíos, sino que se abría la oportunidad de salvación a todas las naciones de la tierra por el evangelio.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:13

Comentario general

10.13 La orden no estaba encaminada a la alimentación, aunque esta proporcionaba a Pedro la oportunidad de modificar por completo sus hábitos alimenticios al permitirle comer de los animales prohibidos por la ley de Moisés; pero en realidad, la orden iba mucho más allá, se refería a que los no judíos también debían ser considerados como limpios. Pedro debía, sin prejuicios, matar la carnalidad y alimentar al Señor con los salvos de todas las naciones.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:14

Comentario general

10.14-16 Pedro tenía prejuicios. Prácticamente todo ser humano tiene prejuicios entre quien puede ser salvo y quien no. Imagínate: ¡le decía a Dios «no»! Por lo que el Señor tuvo que insistirle tres veces en forma sobrenatural. Las tres veces eran las tres señales, eneas, Tabita y Cornelio. ¿Cuántas veces más deberá Dios decirte que anuncies el evangelio? Dios no insiste por falta de claridad, sino por falta de disposición a obedecer por parte nuestra. El prejuicio es el pecado a la inversa, pues el pecado aprueba lo que Dios descalifica; pero el prejuicio descalifica lo que Dios aprueba.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:15

Comentario general

10.14-16 Pedro tenía prejuicios. Prácticamente todo ser humano tiene prejuicios entre quien puede ser salvo y quien no. Imagínate: ¡le decía a Dios «no»! Por lo que el Señor tuvo que insistirle tres veces en forma sobrenatural. Las tres veces eran las tres señales, eneas, Tabita y Cornelio. ¿Cuántas veces más deberá Dios decirte que anuncies el evangelio? Dios no insiste por falta de claridad, sino por falta de disposición a obedecer por parte nuestra. El prejuicio es el pecado a la inversa, pues el pecado aprueba lo que Dios descalifica; pero el prejuicio descalifica lo que Dios aprueba.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:16

Comentario general

10.14-16 Pedro tenía prejuicios. Prácticamente todo ser humano tiene prejuicios entre quien puede ser salvo y quien no. Imagínate: ¡le decía a Dios «no»! Por lo que el Señor tuvo que insistirle tres veces en forma sobrenatural. Las tres veces eran las tres señales, eneas, Tabita y Cornelio. ¿Cuántas veces más deberá Dios decirte que anuncies el evangelio? Dios no insiste por falta de claridad, sino por falta de disposición a obedecer por parte nuestra. El prejuicio es el pecado a la inversa, pues el pecado aprueba lo que Dios descalifica; pero el prejuicio descalifica lo que Dios aprueba.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:17

Comentario general

10.17-18 Mientras Pedro dedicaba tiempo a meditar acerca del significado de la visión que había tenido, los enviados de Cornelio llegaron a buscarle. ¿No es grave que el mundo ruegue por salvación, mientras que los creyentes pasen el tiempo definiendo los misterios espirituales? Si llegan a tu puerta es porque tu no fuiste a la puerta de ellos; predica el evangelio.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:18

Comentario general

10.17-18 Mientras Pedro dedicaba tiempo a meditar acerca del significado de la visión que había tenido, los enviados de Cornelio llegaron a buscarle. ¿No es grave que el mundo ruegue por salvación, mientras que los creyentes pasen el tiempo definiendo los misterios espirituales? Si llegan a tu puerta es porque tu no fuiste a la puerta de ellos; predica el evangelio.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:19

Comentario general

10.19-20 El Espíritu tuvo que volver a hablarle a Pedro directamente. Era Él quien le dio la visión, quien envió a los mensajeros de Cornelio y era también el Espíritu quien ahora le ordenaba ir con ellos. Pedro distinguía la voz del Espíritu, los prejuicios lo hacían un poco lento, pero sabía escuchar la voz del Espíritu. Actualmente los cristianos tenemos al Espíritu en nuestro interior, pero, ¿lo escuchamos todos? Quizá hay menos prejuicios, pero también menos oídos dispuestos. Necesitas oír y obedecer a Dios en tu conciencia, facultad del espíritu humano, a fin de que tu espíritu recupere las funciones intuitivas que le hacen escuchar al Espíritu Santo. Pero si no obedeces tu conciencia, te extraviarás no oyendo tampoco al Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:20

Comentario general

10.19-20 El Espíritu tuvo que volver a hablarle a Pedro directamente. Era Él quien le dio la visión, quien envió a los mensajeros de Cornelio y era también el Espíritu quien ahora le ordenaba ir con ellos. Pedro distinguía la voz del Espíritu, los prejuicios lo hacían un poco lento, pero sabía escuchar la voz del Espíritu. Actualmente los cristianos tenemos al Espíritu en nuestro interior, pero, ¿lo escuchamos todos? Quizá hay menos prejuicios, pero también menos oídos dispuestos. Necesitas oír y obedecer a Dios en tu conciencia, facultad del espíritu humano, a fin de que tu espíritu recupere las funciones intuitivas que le hacen escuchar al Espíritu Santo. Pero si no obedeces tu conciencia, te extraviarás no oyendo tampoco al Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:21

Comentario general

10.21 Como si ignorara la razón por la que lo buscaban, Pedro pregunta a los enviados de Cornelio. El Espíritu Santo le había confirmado personalmente la razón de la búsqueda y el que debía ir con ellos, pero el apóstol tenía fuertes raíces judías que le hacían ser en extremo cuidadoso. Revisa tus convicciones y analiza si no existen ideas en ellas que estorben la obediencia a Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:22

Comentario general

10.22 El respeto y la admiración hacia Cornelio por parte de los enviados son dignos de imitar, no todos se expresan tan bien de sus jefes. Y la exactitud de sus palabras también es encomiable, el buen mensajero o representante limita sus palabras, pero no su honra. La mayoría suele dar rienda suelta a sus palabras, pero ser escaso en rendir honor. Fueron claros en lo que requerían de Pedro: sus palabras. Fundamentalmente esa es la riqueza que le da la iglesia al mundo: la sabiduría de la Palabra de Dios, mediante la cual se generan todas las demás cosas.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:23

Comentario general

10.23 Aunque no era su casa, vemos que podía hacer uso de la misma como si lo fuera; ese es el honor o privilegio que la iglesia suele dar a sus ministros. A la mañana siguiente comenzaron el viaje hacia la ciudad de Cornelio. A pesar de la visión triple que le diera el Espíritu santo a Pedro, se llevó a unos hermanos judíos con él como testigos de lo que sucedería. Dios le dijo que no dudara en ir con ellos, pero con todo, se llevó al doble de testigos que exigía la ley; además de que eran «los fieles de la circuncisión» que luego no estarían muy conformes con la entrada gentil. Es como si supiera que necesitaría testigos para los problemas que se suscitarían posteriormente con la iglesia de Jerusalén. Incluso cuando habló con los enviados de Cornelio, los escuchó en la puerta, al principio no les dejó entrar. Y cuando les dio hospedaje, seguramente pensaba: «total, es la casa de Simón el curtidor, un lugar inmundo».

— Roberto Tinoco

Hechos 10:24

Comentario general

10.24 La ciudad de Cesarea, nombrada así en honor del César como algunas otras ciudades, fue el inicio de la obra entre los gentiles. Cornelio los estaba esperando, condición natural de quienes han sido visitados por Dios es que esperen a los enviados de Dios. Y como un hombre de fe, Cornelio convocó a sus parientes y amigos más íntimos. Quien aprecia la salvación la extiende; y quien ama a los suyos les desea el mayor de los bienes: la salvación. Difícilmente puede llamarse salvo quien esconde tan grande salvación.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:25

Comentario general

10.25 Cornelio buscaba a Dios, pero todavía no le conocía, por lo que era más místico que espiritual. En cuanto vio a Pedro llegar, se postró ante él adorándolo. No sólo debes tener fe, sino tener fe bíblica. Sin embargo, debemos entender a Cornelio, como centurión romano, esto era normal cuando estaban delante del César; así que estaba diciendo que el mensaje y presencia de Pedro eran superiores a las del César. Pedro pensó: «¡lo que me faltaba: éstos idólatras!»

— Roberto Tinoco

Hechos 10:26

Comentario general

10.26 Pedro impidió la idolatría de Cornelio diciendo que él mismo era hombre. Esta historia se trata de Dios, no de nosotros. El culto a la personalidad mantiene a los hombres postrados, pero la gloria de Dios les levanta.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:27

Comentario general

10.27 Entrar en la casa de Cornelio, para Pablo como judío devoto, era un gran paso. Estaba rompiendo sus prejuicios y abriendo la posibilidad de salvación a los gentiles. Esto permitía la manifestación del misterio de Cristo, que judíos y gentiles sean miembros del mismo cuerpo.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:28

Comentario general

10.28 El apóstol fue enviado por Cristo como testigo hasta lo último de la tierra, y el Espíritu Santo le había dado una visión triple del por qué debía ir a casa de Cornelio y predicarle a los judíos; sin embargo, les recriminó el hecho de estar allí como un acto que si no fuera por Dios, sería inmundo para él. Decir esto era una ofensa, pero ni Cornelio ni sus íntimos se ofendieron, tanto así deseaban ser salvos. Quienes tanto desean a Dios no debieran perderlo por no aceptar a sus hijos.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:29

Comentario general

10.29 Decirlo ya era una réplica, pero Pedro estaba aprendiendo que Dios ama a todos y no sólo a los judíos. Les pregunta por qué lo han hecho venir, una interrogante absurda, pues era Dios quien lo enviaba para predicarles el evangelio. ¿Qué otra cosa puede requerirse de un predicador del evangelio, sino el evangelio mismo? Es como si el pescador no quisiera pescar, sus prejuicios le estorbaban al mensaje.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:30

Comentario general

10.30 Cornelio relata su experiencia con el ángel de Dios que se le presentó mientras estaba ayunando. A la hora de la oración, el cielo se le abrió. Todo creyente debiera provocar la manifestación del cielo en su vida mediante la oración apasionada, anhelante. Amado a Dios más que a la comida. El ángel se le presentó como un varón de vestido resplandeciente, la gloria brilla y no se puede esconder; y todos los que la ven, jamás vuelven a ser los mismos. Sabemos quién ha tenido un encuentro con lo celestial en que está dispuesto a dejar lo terrenal. Cornelio oraba en su casa cuando se le presentó el ángel, para quienes acostumbran orar, aun su hogar es un cielo.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:31

Comentario general

10.31 El mensaje del ángel es que Dios escuchó la oración de Cornelio y esto aunque aun no era cristiano. Incluso sus limosnas fueron recordadas delante de Dios, no dice por Dios, sino delante de Dios; es decir, que la justicia del cielo reclamó la recompensa de Cornelio, a pesar de que no se había convertido a Cristo. Dios es justo y no dejará sin oportunidad de salvación a aquellos que tienen tal corazón. El amor siempre se abre camino ante Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:32

Comentario general

10.32 Aunque Cornelio había mostrado amor, no era salvo. Para ello necesitaba el evangelio. Lo que sus obras hicieron fue permitirle la oportunidad de escuchar el evangelio en la voz de Pedro. El ángel ordenó a Pedro que usara su autoridad para traer a Pedro, el cielo está acostumbrado a las líneas de autoridad y a las jerarquías. Incluso no habría de traer a cualquiera, sino al principal apóstol, a Pedro. Como vimos anteriormente, Pedro estaba en casa de un curtidor, uno que trabajaba las pieles, lo que significa que Dios estaba tratando con él para que dejara los prejuicios propios del judaísmo, pues le tenía viviendo en la casa que para muchos sería inmunda. ¿Qué tiene que hacer Dios para que te abras a la predicación del evangelio a todos? Anuncia el evangelio.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:33

Comentario general

10.33 Cornelio sabía que no estaba en presencia de Pedro, sino que todos estaban en Presencia de Dios; y que no escucharían la palabra del hombre, sino la Palabra que Dios había mandado. Esta es la actitud correcta ante los siervos de Dios, recibiendo su palabra como lo que es en verdad, la Palabra de Dios. Cornelio y sus invitados eran la congregación ideal: - Presentes, a tiempo y unidos: “todos estamos aquí”. - Con reverencia: “estamos en la Presencia de Dios”. - Con propósito: “para oír todo (de Dios)”. - Dispuestos a obedecer: “lo que Dios te ha mandado”. Y en esa congregación ideal, Pedro dio el mensaje del evangelio, más con un marcado énfasis judío: Parecía decirle a Cornelio: Dios hizo una excepción contigo (35). Mensaje de Dios “a los hijos de Israel” (36). Evangelio divulgado “por toda Judea” (37). Nosotros (judíos) somos los testigos (39). Lo que Jesús hizo “en la tierra de Judea y en Jerusalén” (39). Se manifestó resucitado a nosotros (41). Nos mando que predicásemos “al pueblo” (42). ¿Qué no a todas las naciones? Cuidado amados, con la parcialidad y el vivir sólo para nosotros.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:34

Comentario general

10.34 Aunque el antiguo pescador deseaba ser agradable, sus palabras tenían un tono racista. No puedes decirle a otro que le estás hablando porque Dios no hace acepción de personas, ya que al decirlo, estás haciendo dicha acepción. Su nacionalismo era muy marcado.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:35

Comentario general

10.35 Pedro no mintió, Dios se agrada de quien le teme y hace justicia sin distingo nacional; y Cornelio era esa clase de persona. Pero fue un elogio que sonó a ofensa, pues elogia a Cornelio, pero a la vez, parece decir que a él se le hizo una excepción entre los gentiles porque él si teme a Dios y hace justicia, más con esto excluye al resto de los no judíos, como si para ellos no fuera el evangelio tanto como para los judíos.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:36

Comentario general

10.36 Aunque elogió a un gentil y dijo que Jesucristo es Señor de todos, de inmediato Pedro regresa su mensaje hacia los judíos como favoritos. Estaba reprobando su oportunidad de predicarle a los gentiles. Dios no envió su mensaje a los judíos, sino por medio de los judíos para todo el mundo.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:37

Comentario general

10.37 Cornelio y los suyos estaban enterados de lo que había sucedido en Judea respecto de Jesús; de hecho, todo el mundo conocido se enteró, especialmente Judea y Galilea, que fueron las áreas del ministerio del Maestro. Y desde ahí ha llegado a todas las naciones. Pedro comienza el evangelio a partir del bautismo de Juan, esto es lo correcto. La obra de Cristo tiene un inicio histórico y geográfico, pero alcanzó todos los tiempos y a toda la humanidad.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:38

Comentario general

10.38 La obra de Jesús fue realizada bajo la unción y poder del Espíritu Santo. El Señor no realizó ninguno de sus milagros en su propio poder, incluso la tentación del diablo es que se manifestara en su poder de Hijo de Dios, dejando así la dependencia al Padre como Hijo del Hombre, lo que redundaría en que no tendríamos salvación. Jesús eligió vivir completamente como Hombre dependiendo en todo del Espíritu santo. Si Él que podía ser independiente decidió ser dependiente, ¡Cuánto más nosotros debemos serlo siendo tan débiles e insuficientes! Que Dios esté con nosotros no es difícil, lo complicado es que nosotros estemos con Él.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:39

Comentario general

10.39 Pedro no era un cristiano de oídas, sino testigo fidedigno, presencial de los milagros y maravillas que Jesús hizo en el poder del Espíritu Santo. Pedro fue su discípulo y le acompañó durante su ministerio en Judea y Jerusalén, incluso Galilea que no lo menciona (no se si por tratarse de Galilea de los gentiles y ya no quiere dar más apertura a esto). Pedro da testimonio de que Jesús efectivamente murió crucificado, en esto se basa nuestra fe. ¿Eres testigo de Jesús? Algunas cosas sólo serás testigo por la fe, pero procura andar en el Señor y tener tus propias experiencias genuinas con Él. Nadie testifica mejor que aquel que lo ha vivido.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:40

Comentario general

10.40 Así como Jesús actuó en el poder de Dios y no en su propio poder, a fin de ser verdaderamente el Hijo del Hombre; así también fue resucitado por Dios, aun teniendo poder para tomar su vida nuevamente. Esto sucedió al tercer día conforme había sido profetizado, lo que implica que Jesús no murió en viernes, sino en jueves y que el día de reposo al que se refiere como anterior a su muerte, es el día de reposo de la Pascua, seguido del día sábado de la semana. Después de resucitar, Jesús se manifestó en múltiples ocasiones resucitado y con nueva gloria. La manifestación del Señor no debe confundirse con su segunda venida, pues en el primer capítulo de este libro, Jesús se manifestó a sus discípulos y luego los ángeles hablaron de su retorno posterior semejante a su ascensión visible.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:41

Comentario general

10.41 Jesús no se manifestó resucitado a todos, sino sólo a quienes habrían de ser testigos suyos. ¿Y quienes son éstos? Los que demostraron fidelidad como discípulos intimando con Él antes de su muerte y después de su resurrección. Dios quiere darse a conocer, pero sólo a quienes estén interesados en relacionarse con Él en fe y amor. Tendrás manifestaciones de Dios en congruencia con amor para con Él.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:42

Comentario general

10.42 Dios no se manifiesta directamente a todos, pero si da oportunidad a todos mediante la predicación del evangelio. Dicho evangelio presenta a Jesús como muerto, resucitado y Señor, así como Juez de todos, tanto vivos como muertos, alusión a quienes aun habitan su cuerpo de carne y a los que ya pasaron a la eternidad habiendo sufrido la muerte de su cuerpo físico. El juicio final será efectuado por el Hijo de Dios (Juan 5:22).

— Roberto Tinoco

Hechos 10:43

Comentario general

10.43 Toda la Biblia habla de Jesús, ese es el mensaje de todos los libros: Jesús el Salvador y Señor de todos. Lo cual comienza a partir del perdón de los pecados en su Nombre o lo que es lo mismo, la reconciliación con Dios siendo justificados gratuitamente por su gracia. La Biblia sólo puede comprenderse a partir de buscar a Jesús en ella; leerla sin Él como centro es extravío.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:44

Comentario general

10.44 Como interrumpiendo el discurso de Pedro, posiblemente por su mezcla entre el evangelio y sus prejuicios raciales, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que le escuchaban. Y lo hizo para dar confirmación a la oportunidad de salvación de los gentiles, es decir, para testimonio de los judíos celosos que habían acompañado a Pedro. El Espíritu desciende sobre aquellos que saben oírle, a pesar de los hombres que intentan retenerle. Si te abres a la Palabra de Dios, estarás también abierto a la Presencia del espíritu de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:45

Comentario general

10.45 Hasta ese momento los judíos se sentían poseedores en exclusiva de las cosas de Dios, incluso de su Presencia, el Espíritu Santo. Los fieles de la circuncisión es una frase fuerte, sectaria y que denota el espíritu racista que había en ellos; por lo que les resultó confrontador y sorprendente el hecho de que Dios le diera su Espíritu a los no judíos, aunque aun no lo entendían del todo y por ello se asustaron. El misterio de Cristo estaba en operación, judíos y gentiles miembros del mismo cuerpo. Como Adán recibió el soplo de Dios para ser alma viviente, el Nuevo Hombre también lo recibió para ser espíritu vivificante.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:46

Comentario general

10.46 La evidencia de que el Espíritu Santo vino sobre los gentiles fue que hablaron en otras lenguas. Igual sucedió con los judíos el día de Pentecostés; esta es la evidencia más común en el Libro de los Hechos; sin embargo, el apóstol Pablo dice que no todos hablan en lenguas (1 Cor. 12:30). Pedro había usado las llaves del reino de los cielos tanto para unos como para otros. Nota que el don de lenguas es para magnificar a Dios y no al hombre.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:47

Comentario general

10.47 La pregunta de Pedro es completamente lógica; debe recibirse en el Cuerpo de Cristo bautizándoles en agua a quienes Dios ya los ha recibido como miembros de su Cuerpo dándoles su Espíritu. Al decir: “también como nosotros” Pedro está reconociendo que son miembros del mismo Cuerpo que los judíos, esto es el misterio de Cristo (Ef. 3). El debate que esto iniciaría sería monumental. No puedes negarle ser hermano a quien Dios ha llamado su hijo.

— Roberto Tinoco

Hechos 10:48

Comentario general

10.48 Pedro no los bautizó, sólo mandó bautizarles; lo que significa que bautizar en agua a otros no es exclusivo de los ministros principales. Mandó bautizarles en el Nombre del Señor Jesús, no significa que los bautizaran sólo en el Nombre de Jesús omitiendo al Padre y al Espíritu como el Señor lo había mandado antes de su partida (Mat. 28:19), sino que en la autoridad del Señor Jesús les daba la orden de bautizarles. La autoridad de Pedro procedía del Señor.

— Roberto Tinoco

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