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Hechos 16
Segundo viaje misionero de Pablo
1Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego;🗨📝 2y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.🗨📝 3Quiso Pablo que éste fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era griego.🗨📝 4Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen.🗨📝 5Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día.🗨📝Un llamado de Macedonia
6Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia;🗨📝 7y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.🗨📝 8Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas.📝 9Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.🗨📝 10Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.🗨📝En Filipos, Lidia cree en Jesús
11Zarpando, pues, de Troas, vinimos con rumbo directo a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis;🗨📝 12y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días.🗨📝 13Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.🗨📝 14Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.🗨📝 15Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos.🗨📝Pablo y Silas en la cárcel
16Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.🗨📝 17Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.🗨📝 18Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.🗨📝 19Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades;🗨📝 20y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,🗨📝 21y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos.🗨📝 22Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas.🗨📝 23Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.🗨📝 24El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.🗨📝 25Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.🗨📝 26Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.🗨📝 27Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.🗨📝 28Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.🗨📝 29El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas;🗨📝 30y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?🗨📝 31Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.🗨📝 32Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.🗨📝 33Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.🗨📝 34Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.🗨📝 35Cuando fue de día, los magistrados enviaron alguaciles a decir: Suelta a aquellos hombres.🗨📝 36Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: Los magistrados han mandado a decir que se os suelte; así que ahora salid, y marchaos en paz.🗨📝 37Pero Pablo les dijo: Después de azotarnos públicamente sin sentencia judicial, siendo ciudadanos romanos, nos echaron en la cárcel, ¿y ahora nos echan encubiertamente? No, por cierto, sino vengan ellos mismos a sacarnos.🗨📝 38Y los alguaciles hicieron saber estas palabras a los magistrados, los cuales tuvieron miedo al oír que eran romanos.🗨📝 39Y viniendo, les rogaron; y sacándolos, les pidieron que salieran de la ciudad.🗨📝 40Entonces, saliendo de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se fueron.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Hechos 16: RV60
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Hechos 16:1
16.1 La vida tiene sus momentos de encuentro. Esas ocasiones en las que Dios cita a dos gigantes en el mismo tiempo y lugar, uno representativo de una generación: Pablo es la conquista presente y Timoteo el relevo futuro. Pablo encontró a Timoteo en Listra, era un discípulo, es decir, cristiano, convertido a la fe de Cristo. La mezcla de Timoteo le hacía idóneo para ser discípulo y colaborador del apóstol: judío por su madre, griego por su padre. Educado en las Escrituras por su madre y su abuela, Eunice y Loida respectivamente (2 Tim. 3:15); pero educado también como griego por su padre, lo que permitía una cultura universal y la fácil adaptación a los viajes apostólicos. Lo que somos no es una casualidad, sino la preparación sabia y programada de Dios para cumplir nuestra asignación en el propósito de su reino.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:2
16.2 Timoteo no solo era idóneo en su preparación familiar y cultural como colaborador apostólico, sino que además gozaba de buena reputación entre los creyentes de las vecinas ciudades de Listra e Iconio. El ministro vive en buena medida de su credibilidad y mientras sea confiable a sus oyentes, lo seguirán. No debemos subestimar el peso de la opinión, pues puede ser la gloria o la vergüenza, el éxito o el fracaso. Con mala reputación no sirve la capacitación.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:3
16.3 Pablo fue visionario en la elección de obreros; siendo que es Cristo quien llama, Pablo era sensible a la dirección del Señor. Pero antes de llevar consigo a Timoteo, primero lo circuncidó, pues siendo de padre griego había permanecido incircunciso, lo que resultaba un problema en la estrategia de Pablo, ya que él predicaba primero a los judíos en la sinagoga de cada ciudad que llegaba. De esa manera quitaba el impedimento religioso y suavizaba un poco la persecución. ¿Hay algo que impide que seas efectivo en el servicio al Señor? Aun si no se tratara de algo malo, quítalo de tu vida, pues mayor es llevar a cabo el propósito de Dios que estar cómodo personalmente. Si Pablo circuncidó a Timoteo, aun cuando no había obligación alguna anterior de hacerlo ni era falta alguna; ¡cuánto más quitaremos de nuestra vida las obras de la carne circuncidando nuestro corazón! El Señor, su llamado y su obra valen cualquier sacrificio.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:4
16.4 El viaje de Pablo llevaba varias encomiendas, no solo afirmar a las iglesias establecidas en el primer viaje; sino también informar de la resolución del Concilio de Jerusalén acerca de las ordenanzas (cap. 15) que les imponían, más les libraban de judaizar. En este caso la información sería su afirmación. Es bueno saber de límites, pues te previene de caídas. Siendo que las iglesias a las que Pablo se estaba dirigiendo aun no tenían una estructura de autoridad, dependían de la iglesia de Jerusalén; sin embargo, esto era temporal, pues no había sido la autoridad de Jerusalén quien les fundó como para prohibirles algo. Después de este viaje sería Pablo el apóstol y autoridad de las mismas, con una estructura de supervisión de obispos cobre pastores ancianos. El hecho de que al principio hubiesen sido autoridad de las iglesias gentiles la iglesia primera de Jerusalén, le traería problemas de autoridad y peligros de división posteriormente, cuando judaizantes intentarían desacreditar el ministerio del apóstol Pablo.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:5
16.5 El trabajo de Pablo y sus colaboradores rendía buenos frutos, pues el propósito de confirmar las iglesias funcionaba. Junto con ello, crecían en número de congregantes. Una iglesia que no está firme no crece, primero debe ser fuerte para poder ser creciente. Todo ministro debe velar por la firmeza de sus obras, con miras a que le sobrevivan. El libro de los Hechos presenta una y otra vez a las iglesias creciendo, la idea de iglesias pequeñas en donde existen muchos habitantes no es bíblica. El deseo de alcanzar a todo el mundo es el deseo normal del cristianismo sano.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:6
16.6 La Provincia de Galacia se constituiría en una de las principales regiones del evangelio alcanzado por Pablo; de hecho, hay una carta circular con su nombre, en donde se expone cómo serían atacados por los judaizantes, engañados de momento, pero luego recuperados por su apóstol fundador. De ahí, la intención de Pablo era fundar iglesias en Asia Menor, pero por razones que la Palabra no explica, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar en dicha región. Lo que demuestra que Dios tiene una agenda y aunque no siempre la explica, debemos seguirla. Más tarde se revelaría que el propósito de Dios era llevar a Pablo a Roma.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:7
16.7 Después de prohibirle el Espíritu Santo a Pablo dirigirse al Asia Menor, el grupo intentó dirigirse hacia Bitinia, que quedaba al norte, pero en esta ocasión el Espíritu (de Cristo –dice en manuscritos más antiguos) no se los permitió. Todo Dios estaba involucrado en la dirección de la obra apostólica, El Espíritu Santo prohibió que se desviaran al sur y Cristo impidió que fuesen hacia el norte. Es fácil observar que Dios los estaba dirigiéndolos derecho, hacia Roma, ciudad clave para extender el cristianismo al mundo entero. Dios tiene planes mejores y más grandes para ti, déjate guiar. Si te preguntas cómo escucharle tan claro como para saber cuando habla el Espíritu Santo o cuando habla Cristo, preocúpate primero por obedecer su Palabra escrita, lo demás será fruto de esto. Dios dijo «no» y ante el cambio de dirección volvió a decir «no»; esto no significa que Dios esté en contra, sino que Dios está a cargo. ¡Sigue caminando! Cambia de actitud y bendícelo! Cómo expresó el ex presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan: -desde que llegué a la Casa Blanca he conseguido dos audífonos, una operación de colon, cáncer en la piel, una operación de próstata y un disparo. Hizo una pausa y prosiguió: -Nunca me he sentido mejor en mi vida! Esto sólo puede decirlo uno con actitud para ser Presidente.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:9
16.9 Como Pablo obedeció, la revelación aumentó. Esta vez por medio de un sueño (visión de noche) en el que un varón macedonio, posiblemente el ángel de la región macedónica, le solicitaba ayuda. ¡Cuán importante es la comisión dada a la iglesia, que hasta ángeles solicitan la ayuda de los apóstoles! Dios guiaba a Pablo sobrenaturalmente, Macedonia sería clave en el alcance del mundo mediante los recursos financieros que habrían de proveer a Pablo posteriormente, además de la multitud de convertidos de la región. Junto con esto, las directrices de Dios acercaban más a Pablo hacia la capital del imperio.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:10
16.10 De nuevo, Pablo se caracterizó por su obediencia a Dios procurando de inmediato dirigirse hacia Macedonia. No era ir por ir, ni siquiera para motivos altruistas, que deben realizarse, sino para anunciar el evangelio. La salvación de las almas es prioridad. Para el apóstol, como para cada uno de nosotros, las cosas de Dios no son para beneficio propio, sino que existimos para las cosas de Dios.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:11
16.11 Bordeando la costa, Pablo buscó ser mas efectivo y rápido realizando sus viajes por mar. Descendía en las ciudades principales de los griegos y establecía las células que se convertirían en iglesias rápidamente. Si Pablo hubiera vivido en nuestro tiempo habría hecho uso de toda clase de tecnología, como el internet, así como de todos los medios de comunicación masivos de este tiempo. Jesús dijo que lo que oímos en secreto de parte de Él, lo repitamos a viva voz desde las azoteas; alusión a convertir en masivo y viral el evangelio.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:12
16.12 Filipos inspiró a Pablo una carta extraordinaria, resultado de la obra extraordinaria que realizó en dicha ciudad. Tenía las ventajas de ser un asentamiento romano, además de contar con los mejores recursos de Macedonia, por lo cual, Pablo decidió quedarse ahí más tiempo que en las ciudades anteriores. Un siervo de Dios sabio acepta los “no” de Dios y reconoce las oportunidades en este mundo.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:13
16.13 Los hombres solían estar en la sinagoga en el día de reposo, pero las mujeres podían hallarse el mismo día orando en otro lugar en la ciudad de Filipos, mas específicamente, fuera de la ciudad (incluso griegas por lo visto), junto al río no tanto por las actividades cotidianas femeninas como madres y esposas, pues era día de reposo, pero si por la costumbre de ir a ese lugar frecuentemente. Allí las encontraron Pablo y sus compañeros. ¿Por qué dirigirse a ellas y no a los hombres? Probablemente también lo hicieron, pero por el contexto vemos que estaban siendo guiados por Dios. En Filipos las mujeres habrían de jugar un papel muy importante en la extensión del evangelio. El Nuevo Pacto no tiene distingo de género, hijos e hijas profetizarán. Habla a quien escuche sin prejuicios.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:14
16.14 Dios tenía planes para una importante mujer de Tiatira llamada Lidia, empresaria dedicada a la venta de telas, por lo que aprovechó que ya era creyente, al menos en cuanto a la fe judía, a pesar de ser griega, para abrirle el corazón hacia la Palabra que estaba predicando Pablo. Quizá se encontraba ahí por su oficio de vendedora de púrpura o quizá para orar con las mujeres de Filipos, el hecho es que fue citada por Dios para escuchar al más grande de los apóstoles de todos los tiempos. Una gran herramienta a disposición de un gigante. Si no eres Pablo, sirve a Pablo. Si no eres ministro, sirve como empresario o cualquiera que sea tu vocación, pero respalda a un ungido del Señor. Abre tu corazón a su Palabra.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:15
16.15 La influencia que Lidia tenía sobre su casa era considerable, pues al creer ella se bautizó también su familia, así como abrió su hogar para hospedar al grupo apostólico. No vemos que tuviera marido y se percibe que era ella la autoridad. Puso como condición para no ser rechazada en su invitación, que era fiel al Señor, incluso obligó a los hermanos a quedarse con tal condición e insistencia. Esa es la importancia de la influencia, quien la posee, gana a los suyos y usa lo suyo para el Señor; pero aquellos que no consiguen la conversión familiar o que no pueden disponer de sus recursos para el Señor, poca o nula influencia y autoridad tienen. Sé glorioso y serás más útil.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:16
16.16 Pablo mantuvo su costumbre de orar a ciertas horas específicas como lo marcaba la ley judía; las buenas costumbres no tienen que necesariamente cambiarse. Cierto día que se dirigían a la oración, una muchacha poseída por un demonio que engañaba fingiendo adivinar, les salió al encuentro elogiándolos. No todos los elogios deben ser recibidos; como dijo alguien: “las cosas se toman de parte de quien vienen”. Si el diablo te aplaude el infierno intenta recibirte. Pon atención, hasta cuando oras, el diablo podría hablarte. La supuesta adivina era esclava de hombre que ganaban con su adivinación y también esclava de un espíritu que así la usaba. Ni de hombres ni de espíritus, Dios nos ha llamado a libertad.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:17
16.17 A veces, el diablo dice la verdad; pero lo hace con el propósito de la mentira. Lo que decía la adivina sobre Pablo y sus compañeros era verdad, pero tenía el propósito de desviar la atención de Dios hacia los hombres, así como de confundir, pues quienes escuchaban pensarían se trataba de los mismos; es decir, que también la adivina estaba de parte de Dios. El mayor truco del diablo es desaparecer, la pero confusión o engaño de las tinieblas es hacerse pasar por luz. Hasta cuando el diablo predica el evangelio lo hace contra el evangelio.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:18
16.18 La alabanza del necio es abominación. Pablo no soportó más que un espíritu maligno lo elogiara y menos cuando esto pasó por muchos días. Por ello, el apóstol reprendió al espíritu que había en la joven y lo echó fuera de ella. Extraña que Pablo durara muchos días para actuar, pero suponía las consecuencias de sus acciones, es decir, la persecución que esto levantaría con aquellos que sacaban ganancia de la adivinación y el engaño. El exorcismo, si cabe el término, fue realizado en el Nombre de Jesucristo, es Él quien tiene la autoridad en el cielo y en la tierra, así como debajo de la tierra, por lo que no ha de intentarse liberar a nadie fuera de la autoridad del Señor. El mal espíritu no pudo resistir la autoridad del Nombre en el que se le ordenaba salir, no vemos resistencia alguna al señorío de Cristo. Quien carece de libertad, carece de su Autoridad.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:19
16.19 El mundo no se interesa en las tinieblas, sino por la codicia. Creer en el mal no es un asunto de fe, sino de voluntad por sacar provecho alguno. Los amos de la adivina vieron cómo el mal espíritu que le hacía “adivinar” salió de ella, lo que implica que fue un acontecimiento notorio, público. Se enojaron contra Pablo y Silas y los prendieron para que fuesen arrestados; preferían a los demonios con tal de tener riquezas, que el santo evangelio y la salvación de sus almas. Negarse a la fe de Cristo no es imposibilidad de creer, sino voluntad de resistirse. Los llevaron a las autoridades, pero, ¿qué autoridad será aquella que prefiera el engaño?
— Roberto Tinoco
Hechos 16:20
16.20 La acusación involucraba racismo, los presentaron como judíos ante las autoridades de una colonia romana. Podían decir que eran alborotadores, pero al enfatizar su raza, despertaron el desprecio. Toda persecución tiene prejuicios incluidos; y todo perseguidor está cegado por malos entendidos o desprecio preconcebido. Si tienes algo contra otro, independientemente de tus razones, pregúntate si no es ocasionado por prejuicios.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:21
16.21 El argumento que daban los acusadores de los apóstoles no era verdadero, los llevaron ante los magistrados por perder la fuente de su ganancia (engaño y adivinación), pero decían hacerlo por enseñar costumbres diferentes a las romanas. Los que te persiguen esgrimen razones, pero en realidad lo hacen por intenciones. En sí, el imperio romano supo asimilar a las culturas que conquistó permitiéndoles sus costumbres, no debería ser esta acusación válida, pero como no podían ir contra el derecho de la república, instigaron a los magistrados contra Pablo y Silas como hacia revoltosos. Y hablando de costumbres, tradiciones y de culturas, si éstas son contrarias a la fe de Cristo, deben cambiarse. Antes que ciudadanos de este mundo, somos ciudadanos del cielo.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:22
16.22 Las multitudes son cambiantes y pasan de la adoración a la persecución fácilmente. Ninguno que se precie de inteligente pondrá su esperanza en la gloria de los hombres. Y siendo que el pueblo se agolpó contra Pablo y Silas, los magistrados no hicieron su labor de juzgarles conforme a derecho, prefiriendo el favor político que la justicia; por lo cual, los azotaron con varas, de forma denigrante, como criminales rasgando sus ropas.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:23
16.23 No solo los azotaron, sino que los azotaron mucho. Se ensañaron, había dolo, maldad. Si las tinieblas pueden echarte mano, no lo harán suavemente. Luego los echaron en la cárcel, quisiera el mal frenar al bien, pero tal cosa es imposible. Mandaron al carcelero guardarlos con seguridad, pero no puedes aprisionar el alma de quien Dios ha libertado. Los malos tiempos pueden llegar, pero no durar.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:24
16.24 El calabozo de más adentro posiblemente se trataba de un hoyo en el piso en la celda más distante. Después de puertas y guardias, un lugar nauseabundo, infestado de ratas e insectos. Ser puestos en ese lugar, con los pies sujetos al cepo (madera tipo yugo que aprisionaba los tobillos), después de haber sido salvajemente azotados, era quedar a merced de los animales que lamerían sus heridas y de toda clase de infecciones. Hacerles esto, humanamente hablando, era como matarlos lenta y dolorosamente. …pero estos fieles siervos de Dios no eran meramente humanos, sino que la vida divina rebosaba en ellos. Posiblemente no puedas alguna vez cambiar lo que está fuera de ti, pero asegura que Dios esté dentro de ti.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:25
16.25 No había templo físico, pero sí templo de carne. Sin instrumentos ni músicos, pero con gran alabanza. No fueron citados, sino llevados tortuosamente, pero aun así cantaban. Golpeados oraban, no quejándose de sus heridas. Los presos solían oír lamentos, pero esta vez escucharon himnos. Hubo un culto a media noche en donde se suponía miseria, dolor y toda clase de carencias. Pablo y Silas eran completamente libres. ¿Cómo es tu alabanza y tu culto a Dios? Que los presos te oigan; que llegue tu alabanza a los oídos de quienes necesitan redención tanto como llega al corazón de Dios.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:26
16.26 En “los de repente” del cielo, abren más cárceles los cánticos de alabanza a Dios que las llaves de los hombres. Entre tu prisión y tu liberación hay una alabanza. Si en lugar de llorar y lamentarte usas arpa y copa, es decir, oración alabando, conmoverás los cimientos de lo que te aprisione tanto a ti como a los demás. Hay un terremoto de libertad esperando tu cantar. La llave que abre todas las puertas se llama oración profética o cantar la Palabra de Dios. No hay cadena que resista la fuerza de un adorador espiritual. Si todavía hay presos por soltar es que todavía hay creyentes sin cantar. Cuando oras adorando en los peores momentos se conmoverá tu cárcel desde sus cimientos. Hay niveles de libertad. El problema de algunos es que quieren ser libres para cantar, en lugar de cantar para ser libres.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:27
16.27 Despertando el carcelero, lo que significa que estaba fallando a su guardia, pues dormía. Ha de tener los sentidos espirituales dormidos aquel que aprisiona a los hermanos. Cuando el carcelero vio las puertas de la cárcel pensó en matarse, pues la ley romana establecía vida por vida, si huían los presos, lo matarían a él en su lugar y posiblemente a su familia también. Y si por ventura dejaban viva a su familia, no tendrían los beneficios de Roma por haber muerto en descrédito el militar. Por ello, pensó en matarse, como uno que intentó impedir la fuga, asegurando con ello la manutención de su familia. Cuando solo esperamos en esta vida somos dignos de conmiseración. Más locuras se hacen por miedo que por esquizofrenia.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:28
16.28 Jamás un preso se quedó preso con la puerta de su celda abierta; pero Pablo sí. El milagro no solo fue que las puertas de la cárcel se abrieran y que Pablo siguiera ahí, ¡sino que todos los presos seguían dentro también! La fuerza e influencia del apóstol había impactado a todos, incluso ordenó al guardia que no se hiciera ningún daño. Es el gobierno de uno que tiene la autoridad del cielo. Sea en la cárcel, en el trabajo o en la casa, que sea notorio el gobierno del cielo en tu vida.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:29
16.29 El soldado romano, hombre práctico no acostumbrado a milagros, no podía creer lo que escuchaba y tuvo que comprobarlo personalmente. Pidió luz, suponemos que a otro de los guardias subalternos y entró en “el calabozo de más adentro”. El impacto del milagro lo hizo temblar y caer de rodillas ante Pablo y Silas, no como un acto de adoración, sino de impresión. Si el cielo irrumpe en tu vida, pide luz y se más profundo; además, honra a los ungidos mediante los cuales se manifestó el cielo.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:30
16.30 Este versículo, junto con el siguiente, suelen tomarse como una promesa hacia el creyente de que su familia aun no convertida finalmente recibirá al Señor Jesucristo. Sin embargo, aunque podemos confiar en el Señor por dicha salvación, no es una obligación divina tal cosa, pues cada uno dará cuenta de sí y Dios no obliga a nadie a creer. Si así fuera, todo el mundo sería cristiano. La pregunta del soldado en primera instancia no estaba encaminada a salvarse de la condenación eterna, sino de la sentencia romana que amenazaba con matarle si dejaba en libertad o escapaba algún preso. Los sacó de la cárcel, pero, ¿cómo se libraría él o su familia de la muerte por ello?
— Roberto Tinoco
Hechos 16:31
16.31 La respuesta de Pablo y Silas tiene primeramente la connotación del contexto, librar al soldado de la sentencia romana por darles libertad; es decir, Dios los protegería por hacer lo correcto a favor del reino de los cielos. No significa que Dios salvará incondicionalmente a los familiares del que cree, puede aplicarse, pero no es una promesa. Si así fuera, ya todo el mundo sería cristiano. Sin embargo, si puede librar a una familia del imperio romano, puede librar a tu familia de la condenación eterna, la condición es que tú, que creíste, les des el evangelio para que también ellos sean salvos por la fe en Jesucristo. Muestra tu fe con obras y tendrás cosecha de dichas obras. Mira como en el siguiente versículo le hablaron la Palabra del Señor no solo al soldado, sino a todos los que estaban en su casa, qué, dicho sea de paso, hizo traer el soldado o estaban bajo su autoridad familiar.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:32
16.32 Habla la Palabra del Señor no solo noticias de las obras del Señor o invitaciones eclesiásticas. Si recibiste la Palabra y deseas que tu familia sea salva, lleva la Palabra del Señor a todos los que estén en tu casa. No se convertirán sin escucharla, de manera que no lo resuelves esperando, sino evangelizando. Debes mirar como prioridad la vida eterna y tomar conciencia que sin la fe de Cristo, no habrá salvación a tu familia.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:33
16.33 La respuesta a la fe es el amor. El soldado recibió la Palabra que Pablo y Silas le hablaron a él y a su familia, por ello, en respuesta y gratitud, atendió a los apóstoles dándoles atenciones médicas, si cabe el término, a las heridas que habían recibido cuando fueron gravemente azotados. La segunda respuesta a la fe, son las obras, el soldado y los suyos se bautizaron en agua. Si alguno dice creer y no muestra misericordia ni gratitud, el tal permanece en sus pecados. Asimismo, si alguno dice ser cristiano y rechaza bautizarse en aguas, todavía no es convertido verdaderamente. El dogma sin amor es palabra escrita en piedra muerta; y el credo sin obediencia es como darle órdenes a un muerto.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:34
16.34 El soldado mostró amor cuidando las heridas de los apóstoles, pero además, se identificó con ellos y el reino de Dios llevándolos a su casa. Esta era una acción valiente, pues desafiaba al imperio. Un verdadero convertido se idetifica más con la iglesia como su familia que con cualquier otra cosa en este mundo. Por ello les puso la mesa, les dio de comer. Quien comparte la fe debe compartir también el pan; y quien ha recibido la Palabra debe hacer partícipe al que le compartió de toda cosa buena. Pues si se recibe lo espiritual, no es gran cosa dar lo material. Mira cómo se regocijaron de haber creído en Dios después de darles de comer a los apóstoles; el ambiente de generosidad hace que la fe germine en forma de gozo. Si quieres ser feliz, pon la mesa a los hermanos.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:35
16.35 Llegará el día de tu libertad, pero si estás en Cristo, aun de noche has sido libre. Los magistrados enviaron a buscar a los apóstoles para soltarlos como quien muestra ser una buena persona, a pesar de haberles azotado mucho sin juicio alguno. No siempre el mundo es justo, pero eso no debe definir si tú eres justo. Tu eres lo que eres en Dios y no en el mundo; pues si eres reaccionario al mundo, entonces te convertirás en una versión errónea de ti mismo no llegando jamás a ser lo que Dios ha diseñado que seas.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:36
16.36 El carcelero cumplió con lo que le fue ordenado dando la noticia de libertad a los apóstoles. Esto muestra que si bien se había convertido a Cristo y había mostrado compasión a los apóstoles, no dejaba de cumplir sus obligaciones. Quizá pensó que se trataba de una buena noticia decirles que se fueran en paz, y según la mente terrenal lo era, pero para Pablo, existía una libertad más alta que la que este mundo ofrece, es la libertad de la paz interior, la cual no depende de las decisiones de magistrados ni de leyes humanas. Si pudiesen sujetar tu cuerpo, no concedas que sujeten tu alma y tu conciencia.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:37
16.37 Pablo no argumentó de inicio su ciudadanía romana, y no es que careciera de oportunidad para hacerlo, sino que prefirió soportar la tortura con tal de tener derecho legal sobre los magistrados y autoridades, así como sobre los perseguidores. Haberlos tratado injustamente, incluso con prejuicio racial considerándolos judíos y no romanos, era un terrible delito en ese tiempo según la ley de la república. Delito que podía costarles no solo su puesto como magistrados, sino incluso la cárcel. Por ello Pablo les exige que vengan personalmente a sacarlos como disculpándose públicamente y no saliendo como meros criminales que cumplieron su condena. El ejemplo de Pablo nos muestra que aun cuando esperamos en Dios, debemos saber usar las leyes de este mundo a favor cuando las condiciones así lo permitan para el beneficio del reino de Dios. Vivimos por las superiores leyes de Dios, pero eso no significa que irrespetemos las leyes de este mundo ni que las ignoremos, salvo en aquellas ocasiones cuando ambas leyes estén en franca oposición.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:38
16.38 Por lo expuesto en el comentario al versículo anterior, los magistrados tuvieron miedo al escuchar que Pablo y Silas eran romanos. Ellos podían ir a la cárcel y sus familias a la ruina. Magistrado traduce del griego “strategos”, de donde procede estrategia. Se refiere a una especie de general o gobernador militar. En esta ocasión, su prejuicio racial les impidió ser estratégicos, como su nombre indica que deberían haber sido, actuando con autoritarismo e indiferencia. Perdemos sabiduría cuando somos prejuiciosos. No hay verdadera inteligencia en el racismo ni sabiduría en el prejuicio.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:39
16.39 No solo los sacaron de la cárcel disculpándose públicamente, sino que les rogaron. ¿Qué fue lo que les rogaron? Podemos deducirlo: que no presentaran cargos contra ellos. El pedirles salir de la ciudad era entre ruegos, la forma de suplicarles evitar nuevas confrontaciones con sus perseguidores, asunto que terminaría mal para ellos por haber abusado. Estaban entre la espada y la pared, sin importar a quien favorecieran, ellos querían muy mal ante Roma. Vive de tal manera que no pases desapercibido, que los enemigos del evangelio te aborrezcan, que las autoridades te respeten y que todos te admiren.
— Roberto Tinoco
Hechos 16:40
16.40 Pablo y Silas habían terminado de momento su obra en la ciudad, dejaron en claro la honorabilidad del evangelio y de la iglesia; así que podían retirarse, al menos de momento. Para despedirse, fueron a casa de Lidia, se presume que ahí se reunía la iglesia, por lo que ahí hallaron a los hermanos. Los consolaron, palabra que se usa para referirse a la obra del Espíritu Santo (parakelao), esto es, los animaron fortaleciéndoles en la fe, amonestándoles a permanecer fieles a Cristo y seguramente prometiéndoles regresar a su debido tiempo. Solo entonces salieron de la ciudad. Nunca dejes tu puesto hasta que hayas dejado terminado tu trabajo, lo que incluye dejar a otros en tu lugar para continuar la obra.
— Roberto Tinoco