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Hechos 19

Tercer viaje misionero de Pablo

1Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos,🗨 2les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.🗨 3Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.🗨 4Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.🗨 5Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.🗨 6Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.🗨 7Eran por todos unos doce hombres.🗨

Pablo ministra en Éfeso

8Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.🗨 9Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.🗨 10Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús.🗨 11Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo,🗨 12de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.🗨 13Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.🗨 14Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto.🗨 15Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?🗨 16Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.🗨 17Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Efeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús.🗨 18Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.🗨 19Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.🗨 20Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.🗨 21Pasadas estas cosas, Pablo se propuso en espíritu ir a Jerusalén, después de recorrer Macedonia y Acaya, diciendo: Después que haya estado allí, me será necesario ver también a Roma.🗨 22Y enviando a Macedonia a dos de los que le ayudaban, Timoteo y Erasto, él se quedó por algún tiempo en Asia.🗨

Disturbio en Éfeso

23Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino.🗨 24Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices;🗨 25a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza;🗨 26pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos.🗨 27Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero.🗨 28Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios!🗨 29Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo.🗨 30Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.🗨 31También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro.🗨 32Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido.🗨 33Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, empujándole los judíos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, quería hablar en su defensa ante el pueblo.🗨 34Pero cuando le conocieron que era judío, todos a una voz gritaron casi por dos horas: ¡Grande es Diana de los efesios!🗨 35Entonces el escribano, cuando había apaciguado a la multitud, dijo: Varones efesios, ¿y quién es el hombre que no sabe que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter?🗨 36Puesto que esto no puede contradecirse, es necesario que os apacigüéis, y que nada hagáis precipitadamente.🗨 37Porque habéis traído a estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa.🗨 38Que si Demetrio y los artífices que están con él tienen pleito contra alguno, audiencias se conceden, y procónsules hay; acúsense los unos a los otros.🗨 39Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir.🗨 40Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por esto de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso.🗨 41Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Hechos 19: RV60

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Hechos 19:1

Comentario general

19.1 Nuestro tiempo tiene cosas muy extrañas; una de ellas es que personas desconocidas comiencen a relacionarse de manera virtual y lleguen un día a casarse. Existen asociaciones encargadas de unir parejas. Si éstas sólo dieran información a una y a otra parte de posibles candidatos, pero nunca llegaran a conocerse, su trabajo no tendría sentido. Algo semejante pasó en Éfeso. Debido a un ministerio deficiente, a doce hombres se les habló del camino del Señor sin que los llevaran al Señor. Debemos tomar esto muy en serio, pues no podemos estar dando información acerca de Cristo y luego dejar a la gente sin tener un encuentro con Él. Pablo llegó a Corinto después de dejar Atenas, se mantuvo junto con Aquila y Priscila haciendo tiendas. Este era el oficio que sabía desempeñar con sus manos, todo rabino debía tener un oficio manual. Acerca del mismo, es una figura del llamado apostólico, pues así como Pedro era pescador y fue hecho pescador de hombres; y Juan remendaba redes, para luego proteger la iglesia de los falsos maestros; así Pablo hacía tiendas, era el edificador del tabernáculo de Dios, la iglesia. La experiencia en Atenas le hizo predicar a Cristo y a este crucificado, el evangelio puro sin filosofía, pues su exposición en el areópago fue excelente, más sin mucho fruto. Después de Corinto, y de recorrer las regiones superiores de Asia, el apóstol pasó a Éfeso, que era la principal ciudad de Asia. Allí fundaría una poderosa iglesia y pasaría tres años en ella. Llegando a la ciudad conoció a un pequeño grupo de hombres que decían llamarse discípulos de Cristo, pero que se había hecho un trabajo muy deficiente en ellos.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:2

Comentario general

19.2 Los discípulos que encontró Pablo eran “casi cristianos”, pues solo se les había instruido hasta la doctrina de Juan el bautista, y no habían recibido el Espíritu Santo. El apóstol se refiere a si habían recibido el bautismo en el Espíritu Santo el mismo día que recibieron a Cristo, ya que se trata de dos experiencias diferentes que constantemente se procuraban una inmediatamente después de la otra, pero que en el caso de estos discípulos, no tenían ninguna de las dos. ¡No tenían noción ni de la existencia de la Persona Espíritu! Menos aun su bautismo.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:3

Comentario general

19.3 La pregunta que hizo el apóstol Pablo es sumamente importante. Tiene el propósito de distinguir si los discípulos que está entrevistando tiene ya la experiencia del bautismo en el Espíritu Santo. La respuesta dejó en claro que ni siquiera eran verdaderamente cristianos. Eran casi cristianos. Sabían acerca de Jesús, pero no habían nacido de nuevo; ¡y menos tenían relación alguna con el Espíritu Santo! Tener la Presencia del Espíritu Santo y tener el bautismo en el Espíritu Santo son dos cosas diferentes. Cuando recibes a Jesucristo viene el Espíritu Santo dentro de ti. Esto te ayuda a vivir como cristiano produciendo el fruto del Espíritu. Pero cuando eres bautizado en el Espíritu, viene sobre ti para que seas investido de poder a fin de que manifiestes dones del Espíritu y seas útil en la obra de Dios. Dentro es para fruto; sobre es para poder. Dentro, vives; sobre, sirves. Como Vida entra en ti, lo bebes. Como Poder tu entras en Él, te usa. Los «casi cristianos» no tienen ninguna de éstas experiencias. La idea era que recibieran poder aquellos que ya habían recibido vida. Jesús primero sopló en sus discípulos diciendo que recibieran el Espíritu Santo (Juan 20:22) y luego les dijo que no se fueran de Jerusalén hasta que fuesen investidos de poder cuando viniera sobre ellos el Espíritu Santo. Entonces le serían testigos hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8). Todo cristiano debe recibir al Espíritu Santo dentro creyendo en Jesucristo, pero también debe tenerlo sobre mediante el bautismo en el Espíritu. Es una promesa del Padre a todo el que se convierte: Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare (Hechos 2:38-39). Los judíos podían entender esto porque precisamente celebraban la fiesta de los panes sin levadura alrededor de la Pascua y luego el Pentecostés. La mamá de la familia escondía trozos de levadura por la casa y los niños las buscaban. Al final, serían recompensados por regalos de papá a los que se les llamaba: «la promesa del padre». Uno es la Pascua y otro el Pentecostés. Dos experiencias necesarias.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:4

Comentario general

19.4 Juan el Bautista era un ministerio de introducción, fue perfecto para su llamado, pero incompleto respecto del evangelio. Juan buscaba preparar el camino al Rey que vendría después de él, pro Jesús es tanto el Camino como el Rey. Juan despertaba la fe, pero dicha fe esperaba al Mesías para depositarla en Él. Ante la respuesta de los discípulos de Éfeso, Pablo comprendió que ni siquiera habían nacido de nuevo. Por lo que les hizo una nueva pregunta: ¿en qué, pues, fuisteis bautizados? Entonces lo supo a ciencia cierta, llegaron hasta el ministerio de Juan el Bautista, que consistía en arrepentimiento, pero no a la salvación que es en Cristo. El propósito del ministerio de Juan el Bautista era preparar el camino al Señor. Llevó la gente al arrepentimiento de sus obras, no a la conversión, sino a «portarse bien» en lo que cabe. El propósito de Juan el Bautista era señalar el Camino del Señor. Señaló a Cristo como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El propósito de Juan el Bautista era dejar el camino al Señor. Aquí fue donde Juan ya no alcanzó a cumplir del todo; pues si bien supo que debía menguar, en la práctica, siguió teniendo discípulos. Fue necesario su encarcelamiento y decapitación para que quedara una sola Cabeza, Cristo. Hay «casi cristianos» que llegan hasta el bautismo de Juan, por así decirlo. Se han arrepentido y han mejorado en conducta, pero siguen siendo la cabeza de su propia vida no convirtiéndose del todo ni teniendo una relación con Jesucristo. Un casi salvo es totalmente diferente al que sí es salvo. ¿Quieres conocer la diferencia? Pregúntale a un casi salvo del accidente, casi salvo del incendio, casi salvo de la cárcel. «No es cristiano, pero es muy buena persona» -dice alguno. …será?

— Roberto Tinoco

Hechos 19:5

Comentario general

19.5 Después de enseñarles acerca de la diferencia entre el arrepentimiento predicado por Juan y la conversión en Cristo, Pablo los bautizó. Con esto, los introducía en la iglesia y los hacía participantes del Cuerpo de Cristo. Cuando prediques el evangelio, asegúrate que tus oyentes verdaderamente recibieron a Cristo, que lo confiesen como su Señor y Salvador. Luego trátalos como a discípulos, no los dejes, dales seguimiento mediante la enseñanza hasta que sean bautizados. Después injértalos a la vida del cuerpo, que se reúnan con la iglesia en la congregación masiva y por las casas. ¡Acabemos con los casi cristianos! El hecho de que hayan sido bautizados en el Nombre de Jesús no implica que desconozcan el Nombre del Padre y del Espíritu. El Nuevo Testamento enfatiza la fe en el Hijo.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:6

Comentario general

19.6 Pablo sabía que al estar en Cristo recibían el Espíritu, pero la práctica de la iglesia en el primer siglo, la cual nos sirve de base para todas las edades, es que además de recibir al Espíritu Santo dentro en la conversión, es imperativo recibirlo sobre en el bautismo en el Espíritu como dos experiencias separadas. Por ello, inmediatamente después de bautizarles en agua, Pablo les impuso manos y oró por ellos para que viniese sobre ellos el Espíritu Santo. La imposición de manos es una práctica considerada como doctrina fundamental de Cristo (Heb. 6:1-3). Los que ya han sido bautizados en el Espíritu deben imponer manos sobre los que aun no para que también ellos sean bautizados. ¿Cómo saber que alguno lo recibió? Porque a partir del momento se manifiestan dones sobrenaturales. La Biblia habla en este caso del don de lenguas y de profetizar. En otro pasaje de magnificar a Dios. Pablo dice que no todos tienen los mismos dones ni todos hablan en lenguas, pero todos experimentan alguno o varios de los dones sobrenaturales del Espíritu Santo como un cuerpo que se complementa (1 Cor. 12:28-30). Permíteme una ilustración: ¿cómo saber que un mujer quedó embarazada? Hay pruebas clínicas para confirmarlo, pero no hace falta, sólo dale tiempo. ¿cómo sabes cuando alguno ha recibido el bautismo en el Espíritu? Dale tiempo, el poder y el valor para testificar se manifestarán.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:7

Comentario general

19.7 Los casi cristianos que llegaron a ser verdaderamente cristianos eran doce. El número de reino y gobierno. El reino de Dios no puede avanzar con casi cristianos, debemos ser genuinos en todas nuestras experiencias con el Señor y su santo espíritu.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:8

Comentario general

19.8 Aprovechando su condición de rabino educado por el célebre Gamaliel, Pablo entró en la sinagoga a ministrar la Palabra de Dios. Allí habló con denuedo, significa sin nudo, con mucha libertad. Por espacio de tres meses, más específicamente por más de tres meses, implica que les enseñó sistemáticamente por poco tiempo. Discutiendo según el método rabínico de preguntas y respuestas; y persuadiendo o convenciendo. No solo exponía, sino que debatía y demostraba hasta asegurarse de convencer a sus oyentes. Su tema era el reino de Dios, más allá de consejos para una buena vida, debemos enseñar a vivir la Vida abundante que nos fue dado del cielo, es decir, la Vida de Dios, su reino expresado en este mundo.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:9

Comentario general

19.9 Algunos, no muchos, solo unos pocos, de los oyentes se endurecieron, se usa aquí una palabra griega conocida: skleros, de donde viene sklerosquerosis, el endurecimiento, porosidad y falla de los huesos. Tal era la actitud de estas personas, endurecieron su corazón como una actitud voluntaria de resistir la Palabra. Incircuncisos de corazón y de oídos” (Hch. 7: 51). Israel “endureció su cerviz” ante los profetas (2 R. 17: 14). El endurecimiento viene a causa del pecado (Heb. 3: 13) y no sólo el pecado, sino “el engaño del pecado”. Los tales rehusaban creer con una especie de necedad voluntaria. Estaban resistiendo a la fe, a la Palabra y al Espíritu de Dios. Maldecían el Camino, esto es, la Vida en Cristo. Si dejan el único Camino para ser salvos, ¿qué será de ellos? Maldecir, se usa ahí el término griego kakologos, que significa tanto hablar malas palabras como hablar mal de la Palabra. Literalmente, hablaban mal de Cristo y de la fe de Cristo. ¡Qué peligroso es hablar mal de la obra de Dios! El camino se refiere al cristianismo (Hch. 9:2; 22:4). Hablar mal del Camino implica hablar mal de Cristo mismo. Jud. 1:10 nos advierte que no hables mal de lo que no entiendes. ¡No te corrompas! Y Mateo 12:24 y 31 advierte contra la blasfemia contra el Espíritu Santo, la cual no tiene más perdón. Como Lucas 12:9-10 que también advierte sobre negar al Espíritu. Conociendo el terrible peligro que corrían sus discípulos, Pablo los separó de los incrédulos, lo que nos enseña a no juntarnos con aquellos que blasfeman de la fe. Los ministros debemos apartar a los miembros de la iglesia de aquellos que son nocivos a la fe de Cristo. Luego, el apóstol aprovechó su condición de maestro para seguir exponiendo en la escuela griega de un hombre llamado Tiranno.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:10

Comentario general

19.10 Ahora la enseñanza era diaria. Se cree que de 11 a.m. a 4 p.m. que era cuando la gente comía e iba a dormir a causa del calor. Qué imperativo es el discipulado más intensivo! La escuela de un filósofo griego sofista, maestro de retórica y filosofía. Se cree que Pablo se dedicaba por la mañana (hasta las 11) a hacer carpas; de 11 de la mañana a 4 de la tarde enseñaba y más tarde visitaba y se preparaba. Nos habla de diligencia y trabajo. Por espacio de dos años (después veremos que fue un poco más de 2 años). Jesús también enseñó cada día en el templo (Mat. 26: 55). No todos se convirtieron, pero todos oyeron teniendo la oportunidad de convertirse. Todos en una generalidad que describe el gran éxito. Judíos y griegos sin distingo (1 Cor. 1: 24; Gal. 3: 28; Col. 3: 11). Desde allí escribió a los Corintios diciéndoles: “me quedaré en Efeso hasta Pentecostés porque se me ha abierto una puerta grande y eficaz, y hay muchos adversarios...” (1 Cor. 16: 8-9). Pirnio escribió a Trajano 40 años después: “el contagió de esta superstición se ha extendido no sólo a través de las ciudades, sino también en los pueblos y aldeas”. La palabra predicada era la Palabra del Señor Jesús, no la idea del hombre.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:11

Comentario general

19.11 Siendo Efeso el centro de la magia y del paganismo del mundo de su tiempo, Dios usó a Pablo poderosamente para hacer de esa ciudad el centro de su evangelio y poder durante cierto tiempo. Era Dios y no Pablo quien hacía los milagros. Eran milagros extraordinarios, es decir, sobrepasaban en mucho a los milagros de los creyentes y a las imitaciones de los hechiceros de Efeso. Si Dios habla de milagros extraordinarios, entonces se infiere que los otros milagros eran ya comunes. Eran efectuados por la mano de Pablo, Pablo era el instrumento humano usado por Dios. Todo instrumento requiere estar idóneo para su uso.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:12

Comentario general

19.12 Los paños gr. soudaria (compara con “sudor”) usados para limpiarse el sudor durante el trabajo. Recuerda que Pablo trabajaba también haciendo carpas. Dios usó a Pablo de manera extraña, pero poderosa; el pueblo era supersticioso, pero aún así Dios tuvo misericordia de ellos: las enfermedades se iban y los espíritus malos salían. Si nos parece extraño el método del apóstol, considera que Jesús sano a un ciego con lodo; y otra vez escupiéndole a otro en los ojos. Recuerda también cuando muerto Elíseo resucitó a otro igualmente muerto (2 R. 13: 20-21). O la ocasión cuando Dios sanó enfermos usando la sombra de Pedro (Hch. 5: 15). ¿Y qué decir de la mujer que sanó solo por tocar el borde del manto del Señor?

— Roberto Tinoco

Hechos 19:13

Comentario general

19.13 Después de los casi cristianos hallados al llegar a Éfeso, surgieron los imita cristianos. Los primeros estaban cerca del reino de Dios, pero los segundos podrían ser opuestos. Éstos eran exorcistas ambulantes, literalmente “uno que ata mediante conjuro”, que andaban de acá para allá aprovechando tanto la ignorancia como la necesidad de la gente. Éstos intentaron invocar el Nombre del Señor Jesús sobre espíritus inmundos, pero no conocían a Jesús. Y fracasaron. Esto puso de manifiesto que no es una frase mágica ni se puede usar al Señor como fetiche religioso, sino que se debe tener una relación verdadera con Cristo para tener el poder de Cristo. No puedes vivir por la fe de otro, el justo por su propia fe vivirá. Ellos conjuraron por Jesús, el que predica Pablo confundiéndolo con un exorcista como ellos y copiándole lo que consideraron su conjuro mágico; esto es absurdo, su confianza estaba en el conjuro, no en el Señor de Pablo. Así, algunos ponen su confianza en el ritual, en el amuleto, en la ceremonia y en las llamadas cosas santas; pero la confianza debe estar en Jesús mediante una relación genuina, sincera y personal.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:14

Comentario general

19.14 Los exorcistas ambulantes eran hijos del principal sacerdote de Éfeso; deberían ser devotos de Dios; pero en lgar de eso, eran charlatanes, como aquellos que dicen: “si no ve la antigüedad que busca, se la hacemos”. ¡Cuán triste es que los hijos de un hombre de Dios no conozcan a Dios! Evidencia de que su padre tampoco, pues no tiene a un pródigo, sino a todos sus hijos aprovechándose de la gente.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:15

Comentario general

19.15 Esta vez, los hijos de esceva se toparon con un demonio genuino; no podía fingirse, era real. Como tal, el espíritu malo les respondió a su conjuro. Conocía a Jesús y conocía también a Pablo. Es claro que conocía a Jesús, el Señor del universo e Hijo de Dios por medio de quien Dios creó todas las cosas; pero lo sorprendente era que también conocía a Pablo. El apóstol ya era famoso en el infierno, las tinieblas le temían y sabían lo que estaba haciendo a favor del reino de Dios. Pablo se había ganado el temor y el respeto de los demonios por la Presencia de Cristo en él. Los que eran unos completos desconocidos, tanto por la luz como por las tinieblas, eran los hijos de esceva. No había autoridad alguna en ellos, pues nadie los había enviado. No hay mejor seguridad que conocer a Cristo ni mayor inseguridad que desconocerle. No hay autoridad espiritual sin vida espiritual. Solo puede invocarse a Jesús si se le tiene por Señor. Hay quienes dicen ser de Jesús, pero falta lo que dice Jesús de ellos.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:16

Comentario general

19.16 El endemoniado se arrojó sobre los exorcistas ambulantes como una bestia, los dominó, hirió y desnudó. Pudo más que ellos, pues el hombre sin Dios no puede hacer las cosas de Dios. Esto pasa con los que intentan tratar con las tinieblas sin vivir en la luz: son dominados por la conducta propia de las tinieblas, esclavos de malos apetitos; tienen almas heridas, lastimadas con amarguras y rencores; y son desnudos, pues los que les conocen saben de la vergüenza de sus acciones. La palabra usada para dominados significa “vino a ser señor de”; así, los que no son siervos de la luz, son esclavos de las tinieblas. No te dediques a perseguir el mal; dedícate al bien; es decir: a Dios y su bondad.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:17

Comentario general

19.17 No hubo una gran campaña evangelística ni el trabajo de miles de cristianos; tampoco participó un gran predicador dando un magnífico mensaje ni se usaron medios de comunicación; pero todos en la región de Éfeso dieron gloria al Nombre de Señor Jesús. Solo hizo falta un demonio que no soportó la falsificación de la fe para que todos supieran de la realidad de la fe. Lo genuino se hace notorio y la imitación también. Ante el fracaso de los hijos de esceva, se corrió la voz trayendo gloria al cristianismo. El Nombre del Señor Jesús era magnificado o engrandecido, alabado. Sin saberlo, el mal espíritu provocó engrandecimiento al Señor. Cuando Dios decide glorificarse, hasta las tinieblas participan. El temor de Dios da gloria a Dios. Es el temor que admira.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:18

Comentario general

19.18 Son más los que creen que los que vienen, pero muchos vienen porque creen. El avivamiento en Éfeso, que se calcula llegó a cerca de treinta mil personas en tres años, impulsó a muchas personas al arrepentimiento y conversión radical, de modo que llegaban a la iglesia confesando sus pecados, no como una liturgia religiosa, sino como arrepentidos que les duelen sus acciones. No todos los que creen se convierten, pero todos los que se convierten confiesan sus pecados apartándose de ellos.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:19

Comentario general

19.19 Fue tal el impacto del cristianismo en Éfeso que muchos se convirtieron a Cristo dejando la hechicería; demostrándolo al entregar sus pergaminos de magia (tenían conjuros, frases mágicas y toda clase de ideas acerca de la brujería y artes ocultas). En conjunto, tenían una valor mayor a los cuatrocientos mil dólares. Quemar los libros del mal es figura de destruir una mala conciencia sustituyéndola por una limpia conciencia; es enfocar los sentidos espirituales hacia Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:20

Comentario general

19.20 La Palabra crece con cada nuevo creyente; pues la Palabra de Dios es su espora y su esperma (palabras griegas usadas para la Palabra de Dios como la semilla y simiente de Divinas). Al recibir la Palabra, el ser humano es fecundado con la naturaleza divina, de modo que Cristo se formará en Él. La Palabra crece con la recepción en el corazón humano; y prevalece cuando dicho ser humano se fortalece manifestando la Vida Divina, de modo que Cristo es expresado al mundo predominando la cultura del reino de Dios por encima de la cultura de los hombres y de las tinieblas. Si recibes la palabra del Señor, crece en ti; y si la Palabra prevalece en ti, se manifestará al mundo para prevalecer también en derredor tuyo. Esto no debe ser algo ligero, sino poderosamente, pues no se trata de obra de hombres, sino del poder sobrenatural de Dios. No importan cuánta sea la oposición, el cielo y la tierra pasarán, pero la Palabra del Señor prevalecerá.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:21

Comentario general

19.21 Después del tremendo éxito en Éfeso, fundando una iglesia que en unos cuántos años llegó a tener más de treinta mil convertidos, Pablo tuvo la intención de ir a Jerusalén, no solo como un deseo, sino como un impulso espiritual que le ardía en su ser interior por los de su nación. Especialmente, por la iglesia de Jerusalén, que se hallaba dividida por los judaizantes ante la incomprensión de su obra entre los gentiles. No sin antes recorrer las regiones de Macedonia y Acaya y teniendo como plan ir después de Jerusalén a Roma, la capital del imperio y del mundo. Conviene decir que Pablo no había ido antes a Roma porque, en sus palabras, no trabajaba sobre fundamento ajeno. Sigue el ejemplo y procura no involucrarte en la obra de otro creyente sin que se te solicite.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:22

Comentario general

19.22 Para adelantar la obra, envió a dos de sus colaboradores, Timoteo, a quien llamaba su verdadero hijo en la fe; y a Erasto, de quien podríamos decir, si los distintos pasajes de las Escrituras que citan su nombre se refieren a la misma persona, que era el tesorero de la ciudad de Corinto, encargado de calles y edificios públicos (Edil), que ganó su puesto con riquezas, pues según un escrito antiguo encontrado en un bloque de pavimento cerca del teatro de Corinto así lo deja ver: “Erasto, como pago por su condición de edil puso el pavimento de su propio bolsillo”. Este hombre rico, poderoso y de gran importancia en Corinto fue convertido del apóstol e impresionado por su ministerio y siendo llamado por Dios, dejó su puesto, su gloria y su grandeza para ser su colaborador predicando el evangelio y sirviendo al apóstol Pablo. Erasto es uno de los gigantes del primer siglo que lo dejó todo por Cristo. Mientras el confiable Timoteo y el excelentísimo Erasto trabajaban en Macedonia, Pablo permaneció un poco más en Asia Menor, especialmente en Éfeso, confiado en el respaldo de Dios sobre su gran equipo.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:23

Comentario general

19.23 La obra de Pablo no solo fundaba iglesias, tenía la fuerza de conmover ciudades. Si la iglesia no altera positivamente la sociedad, de modo que el mal pierda la fuente de su sustento, no es verdadera luz del mundo ni sal de la tierra. El disturbio provocado en Éfeso no fue pequeño, significa que fue grande. Un disturbio que la Biblia registra “acerca del Camino”, ya que así llamaban al cristianismo: “los del Camino” en referencia a Jesús, cuyas palabras fueron “Yo Soy el Camino”.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:24

Comentario general

19.24 La causa detrás de la inconformidad contra el cristianismo en la obra de Pablo era financiera. La vida económica de Éfeso giraba alrededor de la religión hacia la diosa Diana de los efesios. Era la cede del mundo de ese ídolo y la ciudad contaba con una de las lllamadas maravillas del mundo antiguo, el Templo de Diana. Las figurillas e ídolos; las ofrendas y todo lo relacionado con su adoración implicaba “no poca ganancia a los artífices”, esto es, enorme ganancia. El cristianismo ponía en riesgo la estabilidad económica, no sabían que la fe de Cristo engrandece a toda la ciudad que la abraza. La historia de la humanidad enseña cómo aquellas ciudades que terminaron por convertirse, así como naciones, se volvieron en las más ricas de su tiempo. No temas perder algo por convertirte a Cristo, ese es un engaño diabólico; acercarse a Dios es el bien. Aunque de momento pudieras perder algo, lo ganarás todo. Por otro lado, ¿será este Demetrio el mismo elogiado en 3 Juan 1:12? Si es así, ¡cuán gloriosa victoria tuvo el cristianismo en él!

— Roberto Tinoco

Hechos 19:25

Comentario general

19.25 Como una especie de sindicato inconforme, se unieron los hacedores de ídolos contra el evangelio. Pablo y sus colaboradores trastornaron la economía de Éfeso y el dinero proveniente de la idolatría se desplomaba. Más allá de su fuente de ganancia, sus riquezas estaban en peligro. Un ídolatra lo es, cuando ama cualquier otra cosa o persona antes que a Dios, en este caso, unos a sus ídolos y otros a las riquezas que provenían de su venta. Dios debe ser tu primer amor.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:26

Comentario general

19.26 El testimonio de los enemigos de Pablo presenta a Pablo glorioso en diligencia, amor, servicio y resultados. Los demonios decían conocerlos con enorme respeto y los plateros temían desmoronarse su emporio por las multitudes convertidas con este ministerio no solo en Éfeso, sino en toda Asia. Poderoso y de enormes resultados. La idolatría estaba siendo arrasada por un solo hombre, Cristo en Pablo. ¿Estás ganando almas para Cristo y conmoviendo la sociedad en la que vives? Como cristiano es tu llamado.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:27

Comentario general

19.27 A los plateros solo les interesaba la riqueza que la idolatría enfocada en la diosa griega Diana les representaba, pero para poder enardecer los ánimos de la gente, debían presentar su caso como un atentado contra la supuesta divinidad de Diana, a quien llamaron majestad, siendo la diosa madre que se ha presentado en todas las culturas, Asia y el mundo entero (un demonio que suele esconderse como una diosa madre y que incluso después fue mezclada como virgen con el cristianismo en su oscurantismo). Su templo, una de las siete maravillas del mundo antiguo podía perder su vigencia y su productividad. Aunque el templo finalmente fue destruido y se impuso el cristianismo, la diosa madre ha venido mutando de una nación a otra. Tan grave es esta idolatría, que en muchos países latinoamericanos se ríen de chistes acerca de Dios, pero no soportarán una broma hacia la virgen de Guadalupe o alguna virgen según el territorio.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:28

Comentario general

19.28 El plan funcionó y la multitud enardecida comenzó a defender a gritos lo que consideraban su diosa. Había ira en sus gritos, la religión es sumamente peligrosa cuando carece del amor. Si la fe no tiene una relación genuina con Dios, se convierte en fanatismo y nada hay tan peligroso como un fanático. Ese día gritaron ¡grande es Diana de los efesios! pero todos los días se gritan cosas semejantes en el mundo entero, gran mal es el fanatismo.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:29

Comentario general

19.29 La ciudad de Éfeso, como toda ciudad entregada a la idolatría, es pólvora esperando fuego. Un caldo de cultivo de la violencia. Estaba confundida, es decir, una mezcla de caos e ira dirigida hacia los cristianos. Los envolvieron en el engaño convenciéndolos de que los creyentes de Jesús eran nocivos a la ciudad. Nada tiene mayores tinieblas que la decisión de apagar voluntariamente la luz. Cuando el pueblo no conoce a Dios puede ser enfocado hacia el mal con facilidad; los efesios se lanzaron al teatro, el sitio público de las fiestas de la ciudad y donde se daban conferencias y disertaciones de una y otra fe; era el lugar donde el apóstol Pablo y sus compañeros macedonios predicaban. Gayo, creyente de posible origen italiano, pero oriundo de Macedonia, ganado y bautizado por Pablo. Llegó a ser un creyente y siervo de Dios de renombre, pues el apóstol Juan le dedica su tercera carta elogiándolo por la manera en la que se conduce en la verdad, amando a la iglesia y colaborando con la obra de Dios, con tanto afecto, que incluso le llama hijo. Aristarco, cuyo nombre significa algo así como mejor gobierno o gobernante. O se trataba de un funcionario público que dejó su profesión por servir al evangelio como ayudante de Pablo, o se trata del hijo de un funcionario. Más posiblemente esta segunda opción. Sea lo uno o lo otro, no existe mejor profesión que servir a Cristo salvando almas.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:30

Comentario general

19.30 Conforme la costumbre del apóstol Pablo, no eludía la confrontación, pero no era saludable para la obra desarrollada en Asia por el, de manera que los discípulos, es decir, los cristianos de la iglesia, ya que así se les llamaba a todos, no le permitieron salir a enfrentar a la multitud tan llena de ira e irracional. Huir a veces es avanzar y esconderse podría ser la mejor estrategia para manifestarse. No tomes decisiones en base a tus emociones, sino a lo que sea más prudente y productivo para el reino de Dios. Escoge tus peleas.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:31

Comentario general

19.31 Como los discípulos o miembros de la iglesia en Éfeso, hubo también algunas autoridades que simpatizaban con la obra de Pablo y considerados sus amigos, que le enviaron decir que no se presentara ante la turba enardecida en el lugar de los espectáculos públicos. Era fácil que ese lugar que alguna vez viera sangre, se tiñera con la de Pablo por el fanatismo de los idólatras. Es un gran aliciente ver que autoridades políticas y servidores públicos en una ciudad tan importante como Éfeso fuesen amigos de Pablo, y esto en solo tres años que duró en la ciudad, nos muestra que los creyentes debemos ejercer influencia social y mantener sanas relaciones públicas con los que están en autoridad. No debemos ser ajenos a la estructura de poder de las naciones.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:32

Comentario general

19.32 Como suele pasar en las masas de gente, la mayoría no sabe por qué está ahí. Aunque participamos de la democracia, ésta es una mujer voluntariosa fácilmente manipulable. Las mayorías no siempre tienen la razón porque suelen no saber ni lo que creen. Pero no se entienda esto como que es mejor la tiranía, sino que debe usarse para instruir en la verdad a los pueblos, a fin de que no se expresen en la ignorancia. Curiosamente se usa la palabra eklesía (iglesia) para concurrencia. En la cultura griega se le llamaba así a toda reunión convocada, pero nos sirve de metáfora para decir: o somos de la iglesia de Cristo o seremos de la iglesia contra Cristo, no porque haya otra iglesia, sino porque llamándose así algunos, no recogen, sino que desparraman.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:33

Comentario general

19.33 No sabemos mucho de este Alejandro, pero sí que fue “el chivo expiatorio”, el creyente en el que los judíos celosos de la obra de Pablo descargaron su ira. Lo sacaron de entre la multitud, lo que significa que Alejandro estaba escondido a la vista, entre los manifestantes como si no fuese un discípulo. No porque negara la fe, sino como una actitud inteligente de evitar la violencia de los fanáticos de Diana. Pero los judíos lo conocían ya que Alejandro era judío también, y distinguiéndolo lo pusieron a la vista en acusación. Es evidente que los judíos aprovecharon la revuelta para tratar de frenar el cristianismo, irónicamente preferían que los gentiles adoraran al ídolo Diana que al Dios verdadero cristiano. Alejandro intentó hacer lo que hacemos mejor los cristianos: hablar.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:34

Comentario general

19.34 Alejandro trató de defenderse hablando, pero su acento judío lo metió en más problemas, provocando una de las manifestaciones más elocuentes del fanatismo: la multitud al unísono, como si se tratara de una sola persona, gritaron por dos horas: ¡grande es Diana de los efesios! Parecido al caso en el que los adoradores de Baal en tiempos de Elías invocaron a su dios desde la mañana hasta la tarde; no es común que una multitud pueda gritar tantas veces su fe a un ídolo, la diosa madre y reina del cielo tenía capturados los corazones de los tales en una ignorancia sumamente peligrosa. Quienes tienen tanta disposición a gritar y defender, fácilmente tienen la misma disposición a lastimar y matar.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:35

Comentario general

19.35 El escribano, titulo para el secretario de gobierno de la ciudad o algo semejante, esperando que los ánimos de la multitud se calmaran, se dirigió a ellos con gran diplomacia, como un excelente político (sin Dios). Quien sabe escribir, suele saber hablar. Les dio por su lado elogiando a su diosa para ganarles tanto la atención como el corazón. Entre sus palabras nos deja ver que la ciudad de Éfeso se dedicaba a la preservación de la diosa reina del cielo. En cada época de la humanidad, una ciudad diferente ha sido la cede de dicho demonio. Luego, al referirse a la imagen venida de Júpiter, se refería a cierta estatuilla esculpida a partir de los restos de un meteorito caído en el lugar y al que consideraron visita de Júpiter, el padre de los dioses griegos. Seguían una piedra, ¿qué más podía esperarse de los tales?

— Roberto Tinoco

Hechos 19:36

Comentario general

19.36 La lógica del escribano era loable, pero no del todo verdadera, pues afirmó que estaban en lo cierto y esto no podía contradecirse. Si Diana de verdad era quien decían y si ellos se dedicaban a una diosa verdadera, debían calmarse, ¿por qué defender a quien ostenta la divinidad como si la deidad no pudiera defenderse a sí misma? La luz no tiene que defenderse, solo debe prenderse.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:37

Comentario general

19.37 Con todo, el escribano fue veraz, pues el ministerio apostólico no tenía como objetivo el ataque de los ídolos, sino la presentación de Jesucristo. No eran sacrílegos, pues nada habían hecho contra el templo de Diana y tampoco blasfemadores, pues en su mensaje nunca se dirigieron a ella. Aunque cabe señalar que Pablo si expresó que los efesios adoraba a quienes por naturaleza no eran dioses. El escribano fue claro al hacerles saber que estaban trayendo a los discípulos a un juicio injusto, más propio de un linchamiento que de la ley romana.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:38

Comentario general

19.38 Conforme a la ley romana, los acusadores de los discípulos, Demetrio el líder principal de los plateros y los demás artífices, debían presentar su caso correctamente, es decir, como una demanda judicial ante la autoridad correspondiente, un procónsul y no un linchamiento propio de fanáticos sin ley. El escribano fue muy acertado en esto. Poco logra la pasión sin razón y mucho la justicia con verdad.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:39

Comentario general

19.39 El principio básico de la ley y la justicia fue exigida por el escribano de Éfeso, cualquier clase de demanda debe decidirse en una asamblea jurídica debidamente establecida y no en un linchamiento. Las voces en tumultos suelen ser voces sin justicia. Lo mismo aplica en todas las relaciones humanas, no deben decidirse los conflictos en el calor del momento ni de la emoción, sino en la sabiduría del argumento y la justicia, con arbitro de ser posible.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:40

Comentario general

19.40 La revuelta en Éfeso podía provocar que el imperio romano al cual pertenecían bajo tributo, se viera obligado a imponer el orden vía militar, lo cual implicaba violencia y ley marcial. Tanto los acusadores como los acusados; así como los que debían resolver sus problemas, serían vistos como sediciosos, personas que alteran el orden y que en la mentalidad romana deben ser sometidos. Al imperio no le iba a importar quien tenía la razón, sino solo aplacar la inconformidad y las manifestaciones, en consecuencia, a nadie le convenía seguir este circo.

— Roberto Tinoco

Hechos 19:41

Comentario general

19.41 La autoridad termina rápidamente lo que la rebeldía provoca. Todos los problemas del universo son problemas de autoridad, poniendo esto en orden, todo lo demás también se arregla. Analiza tus conflictos y verás que detrás de cada uno de ellos, existe un quebrantamiento de principios de autoridad.

— Roberto Tinoco

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