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Hechos 20

Pablo viaja a Macedonia y a Grecia

1Después que cesó el alboroto, llamó Pablo a los discípulos, y habiéndolos exhortado y abrazado, se despidió y salió para ir a Macedonia.🗨 2Y después de recorrer aquellas regiones, y de exhortarles con abundancia de palabras, llegó a Grecia.🗨 3Después de haber estado allí tres meses, y siéndole puestas asechanzas por los judíos para cuando se embarcase para Siria, tomó la decisión de volver por Macedonia.🗨 4Y le acompañaron hasta Asia, Sópater de Berea, Aristarco y Segundo de Tesalónica, Gayo de Derbe, y Timoteo; y de Asia, Tíquico y Trófimo.🗨 5Estos, habiéndose adelantado, nos esperaron en Troas.🗨 6Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos, y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días.🗨

Última visita de Pablo a Troas

7El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.🗨 8Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos;🗨 9y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto.🗨 10Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo.🗨 11Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió.🗨 12Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados.🗨

Pablo se reúne con los ancianos de Éfeso

13Nosotros, adelantándonos a embarcarnos, navegamos a Asón para recoger allí a Pablo, ya que así lo había determinado, queriendo él ir por tierra.🗨 14Cuando se reunió con nosotros en Asón, tomándole a bordo, vinimos a Mitilene.🗨 15Navegando de allí, al día siguiente llegamos delante de Quío, y al otro día tomamos puerto en Samos; y habiendo hecho escala en Trogilio, al día siguiente llegamos a Mileto.🗨 16Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Efeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén.🗨 17Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.🗨 18Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia,🗨 19sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos; 20y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,🗨 21testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.🗨 22Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer;🗨 23salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.🗨 24Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.🗨 25Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.🗨 26Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos;🗨 27porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.🗨 28Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.🗨 29Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.🗨 30Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.🗨 31Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.🗨 32Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.🗨 33Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.🗨 34Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido.🗨 35En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.🗨 36Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos.🗨 37Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban,🗨 38doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al barco.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Hechos 20: RV60

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Hechos 20:1

Comentario general

20.1 La iglesia crece mucho en la oposición, pero sé edifica más en la paz. Una vez que terminó el intento de linchamiento, Pablo aprovechó el tiempo en Éfeso para dar recomendaciones finales antes de su partida de la ciudad, así como para despedirse afectuosamente. No sabía cuándo regresaría, de hecho, no sabía a ciencia cierta si regresaría, lo que ponía mayor emoción al momento. Valora las relaciones humanas, pues no sabes cuánto tiempo durarán. Somos pasajeros. De ahí, Pablo se dirigió a Macedonia, en donde había estado antes y donde realizaría una obra impresionante que hasta ese momento, nadie más había logrado a favor del evangelio.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:2

Comentario general

20.2 Confirmar iglesias, especialmente las que él mismo había fundado, parecía ser la especialidad del apóstol Pablo. Esto lo realizaba recorriendo las regiones ciudad por ciudad, pueblo por pueblo, congregación a congregación y aun casa por casa donde los hermanos, llamados discípulos, se reunían. Fue un siervo cargado por el reino. Llevó sobre su espalda la obra de macedonia: “y después de recorrer aquellas regiones”, Berea, Tesalónica, Filipos, Anfípolis, Apolonia, los alrededores hasta Ilírico (Rom. 15:19), trabajo esforzado que le llevó cerca de un año de servicio como un Maestro responsable. Dicha obra la efectuaba con abundancia de palabras, ya que la Palabra de Dios es la semilla, la vida y el poder que crea todas las cosas, así como las sustenta. También nosotros debemos tener como principal herramienta de edificación y confirmación de la iglesia, a la enseñanza sistemática de la Palabra de Dios. No debe faltar nada de su consejo y doctrina. El centro de la iglesia es la Palabra, en nuestro caso, la Palabra escrita: la Biblia. Haciendo esto, Pablo llegó a Grecia, el centro de la civilización griega y un punto de referencia muy importante para la extensión del evangelio. El apóstol dominaba y enseñaba perfectamente en griego.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:3

Comentario general

20.3 A pesar de la fama griega por la apertura hacia el conocimiento y la sabiduría, Grecia no fue un lugar hospitalario para Pablo y sus colaboradores. Llevó sobre su espalda la obra de Grecia. Predicando en la región de Acaya, a saber, Atenas y Corinto, donde estuvo por tres meses; tiempo en el cual escribió a los Romanos. Y luego, una vez que pasó el invierno, se embarcó nuevamente preocupado por la iglesia de Corinto, pues en Éfeso fue informado por los de la casa de Cloé acerca de las divisiones en Corinto (1 Cor. 1:11), sectarismo (1 Cor. 3:1-4), inmoralidad (1 Cor. 5:1-2), y la pésima conducta en la Cena del Señor al no discernir el Cuerpo de Cristo (1 Cor. 11:17-22, 27-34). Sin contar además con el abuso de los dones espirituales (1 Cor. 12-14). Solo permaneció allí por tres meses debido a las asechanzas judías, lo que significa que los tales habían alcanzado cierto renombre; incluso tenían tal influencia en la región, que pusieron emboscadas en el puerto donde saldría su embarcación a Siria. Como resultado de ello, Pablo cambió su itinerario para irse a través de la conocida y muy evangelizada zona de Macedonia. Procura cuidar tu vida, pues eres útil al evangelio; esto implica que no solo evites los peligros de los enemigos claramente declarados como tales, sino que extremes precauciones en tu alimentación, ejercicio, peso, salud, limpieza, descanso y transporte, entre otras cosas. Perteneces al reino y como tal, consérvate vivo, evade las trampas.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:4

Comentario general

20.4 Llevó sobre su espalda la obra de Asia. En el texto que hoy nos ocupa dice que le acompañaron hasta Asia, es decir, Éfeso, Troas, Rodas, Mileto, etc., aunque su preocupación principal fue la ciudad de Éfeso, ya que desde allí podían supervisar a las iglesias de Asia (Ap. 2-3). Pablo había pastoreado en esa ciudad por tres años con extraordinarios resultados (Hechos 19). Sus colaboradores, Sópater de Berea, su nombre significa “del Padre que salva”; y Segundo de Tesalónica, no sabemos mucho de ellos, salvo su nombre, lugar de origen y que eran colaboradores de Pablo. Tampoco sabemos mucho de Tíquico y de Trófimo, salvo que sus nombres significan Afortunado y Nutritivo respectivamente. De Aristarco y Gayo vimos en 19.29. Y de Timoteo supimos en 16.1-3.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:5

Comentario general

20.5 Como era costumbre de Pablo en las regiones supervisadas, es decir, donde ya había iglesia, enviaba a sus colaboradores a preparar el camino para cuando él llegara. No que le prepararan camino a él, sino que trabajaran en los asuntos propios de confirmación de la iglesia, asuntos menores, dejando al apóstol las cosas más relevantes, así como la marcha o dirección de las obras. Acerca de la identidad de quienes se adelantaron, mira el versículo anterior.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:6

Comentario general

20.6 El versículo menciona los días de los panes sin levadura y no la fiesta de los panes, lo que significa que lo hace con motivos cronológicos, más que religiosos; sin embargo, aunque Pablo vivía conforme al Nuevo Pacto, mantenía el respeto por las leyes judías referentes al Antiguo Pacto; lo hacía por motivos nacionales, ya que esto le permitía las puertas abiertas a los de su nación, al poder hablarles durante dichas fiestas. En Filipos el apóstol desarrolló una iglesia fuerte que se caracterizó por su lealtad a su padre espiritual, así como su generosidad al enviarle ofrendas (léase la carta a los filipenses). De Filipos los alcanzó en Troas, ciudad griega de gran importancia. Allí duró solo una semana y partió de ahí después de enseñar la Palabra el día domingo por muchas horas. Haz que tu vida cuente, tienes cincuenta y dos semanas al año, donde quiera que estés, da fruto enseñando la Palabra del Señor. Vive en la fiesta de los panes sin levadura, no solo quita el pecado de tu vida, sino presenta limpiamente el pan de vida que es la Palabra de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:7

Comentario general

20.7 Los primeros cristianos se reunían regularmente. Cuando la iglesia comenzó, estaban juntos todos los días, en el templo y por las casas. Con el tiempo y los problemas de las persecuciones, acostumbraron reunirse el primer día de la semana. Estaban comenzando la segunda mitad del primer siglo y unos cuantos creyentes de la ciudad de Troas estaban iniciando la iglesia, así que se reunían el día que denominaron «día del Señor» a causa de la resurrección del Señor Jesucristo el primer día de la semana. Todo el que conoce al Señor se congrega en su Nombre regularmente, a menos que esté negando conocerle. Dedícale el día del Señor, al Señor. Se reunían para partir el pan. Esto es la celebración de la Cena del Señor. Celebraban la obra de Cristo y la anunciaban constantemente. Para los primeros cristianos, perderse la participación de la cena del Señor pudiendo haber asistido era tanto como separarse del Cuerpo de Cristo. Tenían por doctrina ser un cuerpo por participar del mismo pan: Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan (1 Cor. 10:17). Nosotros tenemos esta celebración una vez al mes, abstenerse voluntariamente es como dejar de ser parte del Cuerpo de Cristo. Otra característica de las primeras iglesias cristianas, era su respeto a la Palabra de Dios. Los apóstoles por lo visto no sabían mucho de oratoria (escribo con ironía), pues sus discursos ¡podían durar horas! Claro está que era poco el tiempo que tenían en cada ciudad y debían aprovecharlo al máximo, pues no sabían cuándo regresarían, si es que regresaban: habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. ¡Pablo predicó al menos desde las seis o siete de la tarde hasta las doce de la noche! ¡Cinco horas! ¡Qué respeto por la Palabra de Dios! Es glorioso lo que Dios puede hacer con una predicación, es mucho más que oír un mensaje motivacional o una cátedra universitaria; agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación (1 Cor. 1:21); porque el evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree (Rom. 1:16); así que la Palabra de quien predica debe ser tenida no como palabra de hombres, sino como en verdad es, la Palabra de Dios, la cual actúa en los creyentes (1 Tes. 2:13). Pablo lo sabía y aprovechaba el tiempo al máximo; la iglesia en Troas lo sabía y podía escuchar por horas la Predicación de la Palabra.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:8

Comentario general

20.8 En el lugar donde estaban reunidos, había muchas lámparas; puede ser una referencia al por qué del dormirse del joven (monóxido de carbono), ya que las lámparas eran de aceite que producía luz mientras se quemaba. Pero también podemos tomar una bonita enseñanza de esto, donde se reúne la iglesia cristiana hay muchas lámparas, la iglesia está llena de luz. Cada creyente es una especie de lámpara, ¿acaso no dijo el Señor que somos la luz del mundo? Sin embargo, si hay lámparas, también debe haber aceite. ¿Recuerdas la parábola de las diez vírgenes? A 5 insensatas se les terminó su aceite y las lámparas se apagaban. Necesitas reserva constante del Espíritu Santo, simbolizado en el aceite. La iglesia debe estarse llenando constantemente del Espíritu y mantenerse encendida. La orden de la Ley de Moisés era que las lámparas jamás se apagaran. ¿Te sientes como en tinieblas? ¡Ven a la reunión de iglesia: hay abundancia de luz! Ese día encendieron todas las lámparas al mismo tiempo, lo que dio como resultado que la carne de un joven muriera. Así sucede cuando la iglesia está llena de luz, la carnalidad se muere. Mira a nuestros jóvenes, por ejemplo: pueden estar batallando con su carne, tentaciones, deseos, pero al venir a la reunión de los santos le ponen fin. Si encendiéramos todas las lámparas al mismo tiempo alumbraríamos el mundo. ¡Pero si siguen turnándose los creyentes para alumbrar como foquitos de Navidad, ¿cuándo pondremos fin a sus tinieblas?

— Roberto Tinoco

Hechos 20:9

Comentario general

20.9 Ese día estaba allí un joven como hay siempre en toda reunión cristiana. Se llamaba Eutico, que significa «feliz, afortunado». No podemos decir que no era cristiano, por cuanto estaba allí; de hecho, llevaba al menos cinco horas escuchando la Palabra. Eutico estaba sentado en la ventana, es el creyente en la ventana. ¿Conoces el síndrome del hombre en la ventana? No está dentro, pero tampoco está fuera. Conoce todo lo que sucede dentro de la iglesia, de modo que no puedes decir que sea mundano; pero también sabe todo lo que pasa afuera, así que tampoco podemos decir que sea del todo cristiano. Eutico es el hombre entre dos mundos. Finalmente Eutico cayó rendido de sueño ante el largo discurso. Todo el que vive entre dos mundos termina aburriéndose de alguno. El Señor dijo que no puedes servir a dos señores (Mat. 6:24). Hasta el mundo dice que el que a dos amos sirve, con alguno queda mal. El problema es que Eutico está en la ventana de un tercer piso, entre seis y nueve metros de altura; y allí no se puede cabecear de sueño sin riesgo a matarse. Es la vida en la ventana, la vida entre dos mundos finalmente se viene abajo y la persona no sólo pierde su altura, sino su vida. Así que cayó. ¿Diagnóstico? Muerto. La vida en la ventana adormece, por menospreciar las cosas de Dios finalmente las pierdes. La vida en la ventana destruye la vida en las alturas. Se acaba la espiritualidad para dar lugar a la carnalidad. La muerte sustituye la vida. La deshonra toma el lugar de la reputación. Fue levantado, pero muerto. Como algunos que se levantan o son levantados por otros en aparente servicio a Dios, pero están muertos espiritualmente.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:10

Comentario general

20.10 Eutico se mató, esto no es la mejor manera de comenzar la iglesia en una ciudad. ¡Qué espantoso momento! Es en esos instantes cuando los creyentes se preguntan dónde está Dios y por qué permitió tal cosa, siendo que estaban haciendo su obra. ¿Te ha sucedido que sirviendo a Dios sucede algo malo? Pero Pablo no es de los que piensen que lo que sucede es algo malo, al contrario, está por manifestar la vida de resurrección, lo cual implica un gran fundamento para la iglesia naciente. No lo vemos quejándose ni reclamando a Dios, tampoco llorando y rasgándose las vestiduras: ¡¿Qué vamos a hacer?! No salió huyendo por miedo a represalias, cárcel o una demanda. Pablo hizo lo que debemos hacer todos los vivos por los que se matan por vivir en la ventana: Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo.  Primero descendió; es decir, bajar al nivel de quién necesita ayuda. No podemos mantenernos en un aura de supersantos, hay que ser empáticos y compasivos. Quizá tu no te caíste del tercer piso como Eutico, pero a lo mejor caíste del primer piso donde estabas cabeceando. ¿Sabes qué impide que tu cayeras del tercer piso? ¡Qué nunca anduviste en esas alturas! Al menos Eutico había subido alguna vez. Es como burlarse de Pedro por hundirse en el mar después de haber caminado sobre él. ¡Al menos él sí caminó alguna vez sobre el agua! Y qué, dicho sea de paso, regresó a la barca de mano del Señor caminando nuevamente. Desciende, busca al caído. Y cuando lo halles, no digas: “pródigo sin remedio, muerto, mira qué bueno soy que vengo a ayudarte”. ¡No! Haz lo que hizo Pablo: habló vida. Tranquilizó a todos con sus palabras: no os alarméis. Y les dio buenas noticias: está vivo. Hay quienes son buenos para llevar malas noticias y alarman a todos. Se creen heraldos del mal y hablan asustando: “¿ya supiste? ¡El mundo se va a acabar!” Estos son los que dicen de los caídos que son muertos sin remedio. Pero nosotros no queremos hablar muerte y confesamos que vamos por los caídos con la confianza de que son hijos, ¡aún hay vida en ellos!

— Roberto Tinoco

Hechos 20:11

Comentario general

20.11 Una vez que Pablo ayudó a Eutico, subió nuevamente a celebrar la Cena del Señor. Para recuperar la vida en la iglesia no sólo ayudamos a los caídos, sino que debemos llevarlos nuevamente a la comunión. La vida de resurrección tiene comunión. No es sólo decir que hay vida en ellos, sino llevarlos nuevamente a la comunión de los hermanos. Volver a reunirse en las alturas espirituales. Por otro lado, ¿crees que Pablo pidió perdón por haberse extendido tanto con el mensaje? No, al contrario. Después de la cena del Señor ¡continuó enseñando hasta el amanecer! Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba… ¡Impresionante! (después del muerto, ni quien se duerma). La vida de resurrección tiene abundancia de palabras en espera del amanecer del espíritu.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:12

Comentario general

20.12 El enorme consuelo recibido no solo fue por la resurrección del joven, sino por haber sido testigos del poder de la resurrección; es decir, la vida indestructible que les fue dada a los creyentes. Esa misma vida habita en ti si estás en Cristo, Él es la Vida eterna.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:13

Comentario general

20.13 Lucas escribe en primera persona y parece ser el líder de los compañeros de Pablo; los cuales solían adelantarse en sus viajes al apóstol para luego recibirlo. En esta ocasión, no lo esperaron, sino que fueron por él al puerto de Asón, ciudad griega en Misia, Asia Menor, próxima a la isla de Lesbos. Pablo había elegido ir ese trayecto del viaje por tierra, posiblemente a causa de los problemas que había enfrentado en el mar y que todavía tendría que afrontar. Las grandes obras suelen tener grandes obstáculos, pero son solo para grandes hombres que esperan grandes resultados.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:14

Comentario general

20.14 Esto sucedió alrededor del año 57 d.C. Era el tercer viaje misionero del apóstol. Mira su ejemplo y camina como si cada uno de tus pasos fuera a ser inmortalizado en la historia; tus viajes podrían ser registrados en las crónicas celestiales como obras del reino. Mitilene era una ciudad griega situada en la isla de Lesbos.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:15

Comentario general

20.15 Parece solo una descripción de puertos de alguien que va viajando, y aunque llevaban prisa y prácticamente no se detenían, salvo lo indispensable, en realidad es la extensión de un reino conquistando territorios. Donde Pablo y sus colaboradores pasaban, iban dejando la semilla de la bendita palabra de Dios, la cual produce Vida eterna a quienes creen en ella. Somos extraordinariamente fructíferos si decidimos extender su Palabra a donde quiera que vamos. Todas las semillas necesitan de un medio de transporte para fecundar la tierra; sea la gravedad, el viento, también aquellas que son sembradas al ser escondidas por animales como las ardillas e incluso, las más complejas, que requieren ser llevadas en el estómago de un animal para luego poder ser sembradas; así, el hombre es el medio de la Palabra de Dios para sembrarse en los corazones humanos; requiere ser recibida por alguno mediante la fe y luego compartida a otro a través del hablar, entonces se crece el territorio. Eso es lo que Pablo y sus colaboradores estaban haciendo en sus viajes.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:16

Comentario general

20.16 Pablo tenía prisa, sentía premura o inminencia por reunir a los pastores en Éfeso, ya que sentía que nunca más los volvería a ver; y también, tenía prisa por estar en Jerusalén durante la fiesta de Pentecostés, no porque deseara celebrar al estilo del Antiguo Pacto, sino porque todo había comenzado para la iglesia precisamente en un Pentecostés y sabía que había oportunidad de que los judíos estuvieran abiertos al evangelio. Pasaría rápidamente por cada ciudad, imaginamos compartiendo una sola vez en cada una, para llegar a Éfeso y durar un poco más ahí. Después de todo, la obra en Éfeso era enorme y poderosa y por lo mismo se le necesitaba. Se había convertido en el epicentro de la evangelización de Asia Menos y así permanecería todo el primer siglo. Incluso el apóstol Juan pastoreó años después las iglesias de Asia desde ahí.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:17

Comentario general

20.17 El apóstol Pablo tuvo una cumbre pastoral en Éfeso, convocando ahí a los ministros de las diversas iglesias de Asia que había fundado entre los gentiles. El propósito era darles instrucciones finales, pues suponía nunca más los volvería a ver. En ese tiempo se le llamaba ancianos a los pastores, por ser padres espirituales y los maduros de la congregación.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:18

Comentario general

20.18 El hombre de Dios, como todo cristiano, primero debe ser y luego decir. Pablo se presenta como ejemplo de virtud, no por vanidad, sino para inspiración, pues le urge afirmar a los ministros congregados para que cuiden la iglesia como él lo ha hecho. No solo ha sido ocasionalmente, sino permanentemente ejemplar; desde el primer día que entró en Asia. No te escondas, la luz debe alumbrar. No fuiste llamado al anonimato, sino a la inspiración; sé ejemplo. La sal solo sirve si sale del salero, brilla en la sociedad.

— Roberto Tinoco

Comentario general

20.19 El trabajo de los primeros apóstoles no fue sencillo, sino sufriente. Había lágrimas, pero sirvieron al Señor sin afectar humildad. En constantes pruebas, ya que los judíos destinaron esfuerzos en matarlos. Fue un llamado específico que inspira, pero no es un llamado general que obliga. Es decir, si ellos en semejante adversidad podían servir tanto al Señor, también nosotros debemos hacerlo. Algunos tratan de imitar su sufrimiento y otros la pobreza (aunque no eran pobres); pero lo que debe imitarse es su carácter, servicio y entusiasmo por ganar almas.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:20

Comentario general

20.20 Un buen ministro del evangelio no solo predica doctrinas relacionadas con la vida religiosa, sino todo lo que sea útil para la vida cristiana, esto puede incluir familia, empresa, educación, etc. Debe anunciarlo y enseñarlo; esto implica la predicación que trae ánimo y la enseñanza sistemática del discipulado. El púlpito cristiano se encuentra tanto en las reuniones masivas como en los hogares; es el principio de la iglesia en un gran auditorio y las células en las casas.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:21

Comentario general

20.21 El evangelio y la iglesia de Jesucristo no tiene distinciones raciales; debe llegar a todo el mundo por igual. La relación con Dios inicia con el arrepentimiento para con Dios; algunos se arrepienten de las consecuencias y otros se arrepienten para con los hombres, pero la reconciliación y justificación con Dios necesita el arrepentimiento para con Él. Arrepentirse es cambiar de manera de pensar como resultado de una contrición de corazón. Junto con el arrepentimiento, se requiere la fe en nuestro Señor Jesucristo. Dicha fe implica creer y aceptarle como el Señor, el Dueño y Amo de nuestra vida. Jesucristo une dos palabras: Jesús y Cristo. La primera es el Nombre del Salvador y la segunda es el título del Rey o Mesías, el Ungido de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:22

Comentario general

20.22 Ligado en espíritu significa que tiene motivos espirituales que le es impedido romper, no porque no pueda, sino porque es impulsado a ello. Los motivos espirituales de Pablo era su amor por los judíos, estaba dispuesto a arriesgar su vida con tal de procurar su salvación. Así como existen ligaduras de impiedad, también existen ligaduras de amor; el apóstol estaba ligado por amor con los judíos, a quienes deseaba salvar.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:23

Comentario general

20.23 No le era desconocido lo que sufriría, sin embargo, el apóstol Pablo no permitía que las circunstancias dictaran su agenda. Vivía para la causa de Cristo y no rehuiría lo que se presentase en el camino. El Espíritu Santo le daba testimonio a Pablo sobre las prisiones y tribulaciones que le esperaban en cada ciudad, estaba oyendo la voz de Dios y no del miedo; la voz del Señor y no la de las experiencias. Vive por lo que sale de la boca de Dios independientemente de lo que enfrentes en esta vida, solo así serás invencible. El mismo Señor que te anuncia lo que pudieras padecer, es el mismo que te librará.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:24

Comentario general

20.24 Esta es una de las declaraciones más hermosas del apóstol Pablo, muestra su confianza y la pasión de su vida. Un ejemplo para todo cristiano, si se puede servir a Dios en la adversidad y hasta la muerte, ¿por qué no servirlo en la vida y la abundancia? No hagas caso de lo que pueda sucederte, aun cuando te fue advertido por Dios mismo que sufrirás, vive por encima del temor. No estimes valiosa tu vida para ti, sino para Dios, de manera que la dediques a su causa. De esta manera todas tus decisiones serán su gloria y un día, la razón de tu recompensa eterna. Iniciaste la carrera de la fe, termínala, no te quedes a la mitad. Acaba la carrera de la fe con gozo y no con queja; muchos comienzan, algunos terminan la carrera, pero los verdaderamente vencedores la terminan con gozo, felices de haber vivido para Cristo. El ministerio se recibe de Cristo Jesús, como la vida y talentos del Padre y los dones del Espíritu; el llamado es de Cristo Jesús, a quien se le llama Señor, Él manda, es el Dueño. El ministerio también tiene un final, una vez terminada la agenda divina para el llamado, terminó la razón de su existencia en este mundo. Pablo acabó la carrera y terminó lo que le fue encomendado cuando aun seguía vivo, esto es glorioso, pues la mayoría de la gente se muere dejando muchas cosas inconclusas. El ministerio de Pablo, como el de todo siervo de Cristo, es el de dar testimonio hablando y viviendo, del evangelio de la gracia de Dios, es decir, las buenas noticias de la paz con Dios viviendo Cristo en nosotros.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:25

Comentario general

20.25 Otra de las cosas que el Espíritu Santo había dicho a Pablo por revelación, era que nunca más volvería a ver a los ministros a quienes había citado en Éfeso; y precisamente por eso los citó, para despedirse de ellos. Posiblemente incluía también aquí a las iglesias de Asia a las que había fundado y edificado mediante la predicación y la enseñanza. Por cierto, la exposición del apóstol era el reino de Dios, es decir, la autoridad de Dios en la tierra teniendo a Jesús como Señor. No se despedía de ellos por retirarse del ministerio, sino porque estaba próxima su encarcelación y muerte, pero el aire de sus palabras es aliento y no pesadumbre. Pablo está lleno de pasión por Cristo aun en su muerte. Las Escrituras nos dan ejemplo de preparar nuestros asuntos mientras aun vivimos, y de prepararlos, alrededor del reino de Dios para bendición de los que amamos.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:26

Comentario general

20.26 La negligencia es pecado; si teniendo la Palabra no se apercibe al pueblo, su sangre cae sobre el tal (Ez. 33:6). La indiferencia a los demás es complicidad; en el reino de Dios lo que uno hace afecta a los demás, por lo que no podemos decir que “cada quien su vida”, sino exhortándonos mutuamente al amor y a las buenas obras. Finalmente de esto daremos cuenta. Pablo hizo un excelente trabajo preparando a los ministros de la región de Asia Menor, por lo que estaba libre de su sangre. No solo a algunos, sino a todos. Si alguno se perdiere, lo haría por sí mismo y no por haberle faltado algún recurso correspondiente a Pablo. ¿Estás limpio de la sangre de tus hermanos? No te invito a lanzarte a una cruzada de perseguirlos en sus pecados, pero sí a procurar diligentemente su edificación. La sangre mancha y suele caer sobre la indiferencia.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:27

Comentario general

20.27 Rehuir la edificación de la iglesia hace culpable de lo que pudiera acontecerle; esto no solo es válido para un apóstol, sino para todo hermano. Somos un cuerpo. El ministro debe anunciar el consejo de Dios y no la ocurrencia de los hombres. Consejo traduce voluntad y propósito; eso es lo que debe enseñarse al pueblo de Dios, la voluntad y el propósito de Dios. Y debe ser todo el consejo, no solo una parte. Como ministro, no tenemos especialidad doctrinal, sino responsabilidad ministerial.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:28

Comentario general

20.28 El ministro debe ver por sí mismo para poder ver también por la iglesia a su cuidado. El rebaño suele ser como su pastor, he ahí la importancia de que el pastor sea la mejor versión posible como pastor, como hijo de Dios y como hombre. Obispo en el principio era lo mismo que anciano, presbítero y pastor, significa sobreveedor; pero con el tiempo, el término obispo llegó a representar a un supervisor de pastores o pastor de pastores. Uno que supervisa a las iglesias y ministros en una región para rendirle cuentas a un apóstol. La iglesia sigue siendo del Señor Jesús, aunque el pastor la deba cuidar como propia; el Señor es el dueño por haberla comprado con su propia sangre. Así también los ministros debemos dar nuestra vida a Dios por la iglesia.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:29

Comentario general

20.29 Cuando el padre espiritual falta, los hijos corren peligro. Pablo alerta a los ministros de las iglesias que fundó, que no volverá a verlos y que a causa de esto, los lobos atacarán al rebaño. Un lobo no es una oveja, su naturaleza es diferente; es rapaz, se dedica a alimentarse de las ovejas. Puedes reconocer a los lobos, aunque sean sutiles disfrazándose de ovejas, en que intentan usar a la iglesia para sí mismos aprovechándose de los hermanos para sacarles provecho. La ausencia de apóstoles despierta la rapacidad de los lobos; en la medida de lo posible debemos procurar un gobierno eclesiástico basado en el apostolado y la paternidad espiritual.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:30

Comentario general

20.30 Los lobos que vienen de fuera no son tan difíciles de detectar; pero también de entre la misma iglesia, incluso de entre los ministros, pueden levantarse quienes actúen como lobos tratando de aprovecharse de la iglesia y usando la enseñanza y la predicación para ello. He visto que un método muy usado para ello ha sido la “palabra profética”, es decir, manipular a las ovejas mediante supuestas profecías hablándoles en nombre del Señor. Apártate de quien trate de arrastrarte hacia su persona como si le pertenecieras o para sacarte algún provecho.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:31

Comentario general

20.31 Los pastores deben velar, la principal característica de un hombre de Dios es que duerme poco, por decirlo así; esto es, dedica tiempo en serio a favor de la iglesia; en oración, ayuno, enseñanza, predicación y servicio. Pablo se pone a sí mismo de ejemplo en esto recordándoles su proceder. En solo tres años demostró cómo se pastorea; preocupándose de verdad por las ovejas al punto de sufrir por ellas. No existe profesión más digna que la de siervo de Dios al cuidado de su iglesia; por tanto, el ministro debe esforzarse trabajando arduamente con sabiduría, aun más que cualquier otro oficio de este mundo. Ama a la iglesia de manera práctica. Ámalos a todos y a cada uno. Si tienes autoridad espiritual como ministro o líder de la iglesia, atrévete a amonestar, es decir, a corregir con gentileza a los hermanos.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:32

Comentario general

20.32 No pudiendo permanecer más entre las iglesias del Asia Menor, el apóstol Pablo debe irse, no sin antes encomendarlos a Dios. Después de todo, nadie ama a la iglesia tanto como Dios y donde el hombre no alcanza a proteger, Dios sí puede hacerlo. Finalmente es la iglesia de Dios. Pero no solo los encomienda a Dios, sino también a la palabra de su gracia; esto es muy significativo, pues significa que la Palabra viva de Dios habrá de protegerles durante su ausencia. Si la iglesia tiene a Dios en forma de Verbo, estarán protegidos contra los lobos y cualquier ataque que pueda presentarse. Son muchos los mensajes, pero tener el Verbo es la expresión o Palabra de Dios encarnada en los ministerios. Por otro lado, nota que dicha Palabra es la palabra de la gracia y no del juicio o de la condenación. Aunque la gracia incluye la justicia, no está centrada en la crítica ni en la maldición; sino en dar a Cristo a los oyentes como la semilla de la Vida; así como hacer a los hermanos santos y herederos en lugar de pecadores. Esta Palabra edifica y aun sin el apóstol fundador, es viva y poderosa para sobreedificar a partir de cómo se encuentre la obra. Esta Palabra, a saber, el Verbo de Dios, cuando llega a los oyentes los transforma en herederos, los madura y santifica acercándolos al cumplimiento del propósito divino. Si esto no está sucediendo en una iglesia es porque se pueden tener doctrinas, pero no tienen la Palabra de la gracias, el Verbo de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:33

Comentario general

20.33 El ejemplo de Pablo es loable y digno de imitar; nunca mostró codicia de riquezas ni bienes; dejó en claro que su propósito era la edificación de la iglesia y no el beneficio personal. Quien se dedique al ministerio como medio de vida en este mundo, lo deshonra. Que tu oro sea tu fe y tu sabiduría; que tu plata sea tu redención y santidad; y que tu vestido sea el Señor Jesucristo.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:34

Comentario general

20.34 Pablo financiaba su ministerio y aun de los que le acompañaban haciendo tiendas, carpas. Alguna vez lo hizo por necesidad, pero siempre por ejemplo. Es necesario que el ministro sepa ser productivo económicamente, no porque no pueda recibir sus ingresos financieros de parte de la iglesia, pues sí está en su derecho; pero sí para motivar a la iglesia a la productividad y a la fe sin codicia. Quien no sabe hacer nada más que dedicarse al ministerio, debería dejar el ministerio.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:35

Comentario general

20.35 El que trabaja solo para su sustento es ineficiente; pues debemos producir no solo lo que nosotros requerimos, sino para ayudar también a los necesitados. Y si requerimos demasiado, o bajamos los requerimientos o subimos las ganancias, pero no debemos sacrificar a los que menos tienen dejando de darles. Las palabras de Jesús debieron haber sido dadas a Pablo después de la resurrección del Señor; están llenas de poder y de sabiduría para una vida feliz: la felicidad se encuentra en dar. Recibir trae alegría, pero dar hace inmensamente feliz.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:36

Comentario general

20.36 Después de abrirles su corazón y dar instrucciones finales a los ministros de las iglesias de Asia Menor reunidos por Pablo en Éfeso, el apóstol se arrodilló. Emotiva muestra de humildad y de amor. No hizo una oración normal ni siquiera se tomaron las manos estando de pie, sino que se puso de rodillas como quien clama encarecidamente. Un acto humilde y tierno. Oró con ellos no solo acerca de ellos. Todos oraron, no había espectadores, pues estaban sumamente conmovidos.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:37

Comentario general

20.37 Si la religión carece de corazón deja de ser verdad. El momento era tan emotivo que se abrazaron a Pablo llorando. No solo hubo llanto, sino gran llanto. Besaban al apóstol como hijos a un padre que se despide para siempre de ellos. Así se ama a un padre espiritual. Las lágrimas son tan expresivas como los regalos y a veces más. Lo correcto es que sea el padre quien se despida y no que sean los hijos quienes se vayan rompiendo relaciones.

— Roberto Tinoco

Hechos 20:38

Comentario general

20.38 Pablo sabía que no lo volverían a ver, así que presentía su muerte antes de un regreso a Éfeso y regiones de alrededor. El dolor de no volver a ver a Pablo fue semejante al dolor de hijos que pierden a su padre; y más aun que el dolor natural, ya que los hijos perciben como normal el fallecimiento de un padre, pero no la separación de un padre espiritual. De Pablo recibieron la Palabra de Dios que les llevó a nacer de nuevo, así como el discipulado necesario para crecer en la fe y llegar a ser ministros del evangelio. Prácticamente dependían de él espiritualmente y quedaban en la orfandad. Este momento fue doloroso. Así debe sentirse todo hijo ante la ausencia de su padre espiritual; incluso “acompañarle al barco”, es decir, estar a su lado en sus últimos momentos. La honra hacia arriba se recibe de abajo; quien honra a su padre espiritual será honrado por sus hijos espirituales; y la deshonra es igualmente cierta.

— Roberto Tinoco

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