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Hechos 21
Viaje de Pablo a Jerusalén
1Después de separarnos de ellos, zarpamos y fuimos con rumbo directo a Cos, y al día siguiente a Rodas, y de allí a Pátara.🗨📝 2Y hallando un barco que pasaba a Fenicia, nos embarcamos, y zarpamos.🗨📝 3Al avistar Chipre, dejándola a mano izquierda, navegamos a Siria, y arribamos a Tiro, porque el barco había de descargar allí.🗨📝 4Y hallados los discípulos, nos quedamos allí siete días; y ellos decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén.🗨📝 5Cumplidos aquellos días, salimos, acompañándonos todos, con sus mujeres e hijos, hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la playa, oramos.🗨📝 6Y abrazándonos los unos a los otros, subimos al barco y ellos se volvieron a sus casas.🗨📝 7Y nosotros completamos la navegación, saliendo de Tiro y arribando a Tolemaida; y habiendo saludado a los hermanos, nos quedamos con ellos un día.🗨📝 8Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él.🗨📝 9Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.🗨📝 10Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo,🗨📝 11quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles.🗨📝 12Al oír esto, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalén.🗨📝 13Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.🗨📝 14Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.🗨📝Pablo llega a Jerusalén
15Después de esos días, hechos ya los preparativos, subimos a Jerusalén.🗨📝 16Y vinieron también con nosotros de Cesarea algunos de los discípulos, trayendo consigo a uno llamado Mnasón, de Chipre, discípulo antiguo, con quien nos hospedaríamos.🗨📝 17Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con gozo.🗨📝 18Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a ver a Jacobo, y se hallaban reunidos todos los ancianos;🗨📝 19a los cuales, después de haberles saludado, les contó una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles por su ministerio.🗨📝 20Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley.🗨📝 21Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres.🗨📝 22¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido.🗨📝 23Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto.🗨📝 24Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley.🗨📝 25Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación.🗨📝Arresto de Pablo
26Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, cuando había de presentarse la ofrenda por cada uno de ellos.🗨📝 27Pero cuando estaban para cumplirse los siete días, unos judíos de Asia, al verle en el templo, alborotaron a toda la multitud y le echaron mano,🗨📝 28dando voces: ¡Varones israelitas, ayudad! Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la ley y este lugar; y además de esto, ha metido a griegos en el templo, y ha profanado este santo lugar.🗨📝 29Porque antes habían visto con él en la ciudad a Trófimo, de Efeso, a quien pensaban que Pablo había metido en el templo.🗨📝 30Así que toda la ciudad se conmovió, y se agolpó el pueblo; y apoderándose de Pablo, le arrastraron fuera del templo, e inmediatamente cerraron las puertas.🗨📝 31Y procurando ellos matarle, se le avisó al tribuno de la compañía, que toda la ciudad de Jerusalén estaba alborotada.🗨📝 32Este, tomando luego soldados y centuriones, corrió a ellos. Y cuando ellos vieron al tribuno y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo.🗨📝 33Entonces, llegando el tribuno, le prendió y le mandó atar con dos cadenas, y preguntó quién era y qué había hecho.🗨📝 34Pero entre la multitud, unos gritaban una cosa, y otros otra; y como no podía entender nada de cierto a causa del alboroto, le mandó llevar a la fortaleza.🗨📝 35Al llegar a las gradas, aconteció que era llevado en peso por los soldados a causa de la violencia de la multitud;🗨📝 36porque la muchedumbre del pueblo venía detrás, gritando: ¡Muera!🗨📝Pablo habla a la multitud
37Cuando comenzaron a meter a Pablo en la fortaleza, dijo al tribuno: ¿Se me permite decirte algo? Y él dijo: ¿Sabes griego?🗨📝 38¿No eres tú aquel egipcio que levantó una sedición antes de estos días, y sacó al desierto los cuatro mil sicarios?🗨📝 39Entonces dijo Pablo: Yo de cierto soy hombre judío de Tarso, ciudadano de una ciudad no insignificante de Cilicia; pero te ruego que me permitas hablar al pueblo.🗨📝 40Y cuando él se lo permitió, Pablo, estando en pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo. Y hecho gran silencio, habló en lengua hebrea, diciendo:🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Hechos 21: RV60
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Hechos 21:1
21.1 La separación en el capítulo anterior fue emotiva y dolorosa, los discípulos y ministros del evangelio citados en Éfeso lloraron abrazados a Pablo y lo besaban ante la noticia de que nunca más lo volverían a ver; pero vemos a Pablo firme en la continuación de sus viajes apostólicos. Un hombre de Dios no se engancha en las emociones y tampoco toma decisiones de su vida por lo que siente. Está decidido a servir a Cristo y para ello ha subordinado lo que sienta y lo que piense. En buena medida, el fracaso de muchos es dar pasos para sentirse bien en lugar de hacer el bien (entiéndase por hacer el bien a realizar la voluntad de Dios).
— Roberto Tinoco
Hechos 21:2
21.2 La mayoría de los viajes apostólicos de Pablo, para las grandes distancias, lo realizó por mar; era lo más apropiado del momento. Seguramente los viajes de Pablo en este tiempo, principios del siglo XXI, serían por internet. Seguimos evangelizando uno a uno, pero en la medida de lo posible, usa lo que lleve la semilla del evangelio más lejos y a más personas. Todos tienen que saber.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:3
21.3 Las regiones que Pablo visitaba no le eran ajenas; prácticamente había predicado en todas ellas y fundado iglesias en las principales ciudades. Sus discípulos e hijos espirituales estaban por todos lados. Sin embargo, Pablo no quería detenerse en ninguno de esos lugares, su propósito era llegar a Jerusalén. Debes aprender a obviar lugares, cosas y personas por un propósito mejor. Dejar pasar lo bueno por lo mejor. Pero si caminas sin un propósito definido, te extraviarás entreteniéndote en lo que te salga al paso. ¿Sabes a dónde se dirige tu vida? ¿Entonces cómo sabras hacia donde ir? Asegura el propósito de Dios para ti y no te salgas de él.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:4
21.4 Dios quería llevar a Pablo a Roma, pero él sentía compulsión de ir a Jerusalén por amor a los judíos. Incluso llegó a decir que estaba dispuesto a ser anatema si eso sirviera para salvarlos (Rom. 9:3). Se refería a que se atrevió a desobedecer a Dios yendo a Jerusalén cuando debería dirigirse a la capital del imperio. Los discípulos no solo estaban preocupados por la seguridad del apóstol, sino que sabían esto por revelación del Espíritu Santo en ellos. Si Pablo hizo bien o no, es algo que la Palabra no aclara; pero Dios no le recriminó su decisión, Él entiende lo que es ser capaz de darlo todo por el amor y la salvación de otros.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:5
21.5 Cada lugar que Pablo visitaba se convertía en una emotiva despedida. Tanto él como los demás sabían que sería la última vez que se verían. Por ello aprovechaban el tiempo y lo enfocaban hacia el reino de Dios viviendo en amor. ¡Cuanto bien le hace a las relaciones humanas saberse temporales! Si somos conscientes de nuestra condición de peregrinos en la tierra tendremos más momentos de rodillas orando a Dios en compañía de buenos amigos y familiares. Es una ironía trágica que el hombre viva como si no se fuera a morir y luego muera como si no hubiera vivido.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:6
21.6 A lo largo de una vida conocemos a muchas personas. En cada contacto y cada amistad, dejamos un impacto, así como recibimos cierta influencia subjetiva de cada persona. Pero no todas esas personas nos acompañan toda la vida, generalmente son parte de la misma únicamente. La pregunta obligada es: ¿qué vas dejando por dónde vas? ¿Aquellos que te conocen son mejores personas después de haberte conocido? Por donde Pablo pasaba dejaba discípulos de Cristo que lo amaban entrañablemente, además de estar muy agradecidos por haberles llevado la Palabra, así como su ejemplo de vida. Vive de tal manera que dejes un mundo mejor. Que lloren tu partida.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:7
21.7 ¿Eres esperado en los lugares a donde llegas? Hay quienes llegan a la iglesia y a distintas áreas de la sociedad como si no llegara nadie; desconocidos y anónimos en el mundo. Pero los que sirven a Cristo son ampliamente esperados y su visita siempre es una buena noticia. Vive de tal manera que los demás procuren tu presencia.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:8
21.8 Desde que se nombraron diáconos años antes (Hechos 6), no se había hablado mucho de ellos; pero su obra fue relevante, ya que de entre ellos salieron grandes ministros. Uno de ellos fue Felipe, conocido como el evangelista y distinguido de Felipe el apóstol como uno de los siete (diáconos), en contraste con los doce (apóstoles). Felipe fue muy poderoso en milagros y conversiones; su obra fue especialmente fecunda en Samaria (Hechos 8); además de bautizar al primer convertido africano gentil; y su familia fue también servidora del Señor, ya que sus cuatro hijas eran profetas y predicaban la Palabra (mira el siguiente versículo).
— Roberto Tinoco
Hechos 21:9
21.9 Nada habla mejor del fruto de un ministro que sus propios hijos. Felipe ganó multitudes e hizo muchos milagros, pero más allá de ello, sus propias hijas eran profetas; y eso que aun eran doncellas o vírgenes. Aun no hacían una vida, pero ya habían hecho un ministerio. No en vano es requisito para ser ministro que la familia esté sujeta, con buen testimonio de fe cristiana y por supuesto, que apoyen a sus padres en el ministerio. Tu familia es tu mejor carta de presentación; ella sabe como nadie si tu fe y servicio son sinceros.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:10
21.10 Agabo era un instrumento especial, un profeta para los momentos claves; y fue enviado a advertir a otro instrumento escogido, el hombre de Dios del momento: Pablo. Los ungidos suelen coincidir en el mismo lugar alguna vez a causa del mismo propósito. Relaciónate con los que están siendo relevantes en el reino de Dios.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:11
21.11 Como los profetas del Antiguo Pacto, Agabo actuó su mensaje. En el Nuevo pacto esto no es necesario, pero siendo judío, Agabo seguía en las costumbres judías. El mensaje era claro: Pablo sería atado en Jerusalén, su vida peligraba si se dirigía hacia la capital judía. Dios enviaba a Agabo para advertirle, pero Pablo había decidido desobedecer abiertamente por amor a los judíos. A eso se refería al haber dicho que estaba dispuesto a ser anatema por amor a ellos (Rom. 9:3; de lo cual lo libraría el Señor). El cinto es figura de servicio; los siervos se ciñen; pero si el cinto ata, significa que el servicio prestado a los judíos le estaba atando respecto a su libertad cristiana. Más tarde veremos que incluso estuvo a punto de ofrecer sacrificios, lo que significaría ser separado de Cristo y quedar atado al judaísmo. Finalmente lo entregarían en manos de gentiles, pues los romanos lo aprisionarían para llevarlo a Roma, esto par cumplir la voluntad divina aun por encima de la voluntad de Pablo.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:12
21.12 Lee la nota anterior. Los discípulos y colaboradores de Pablo, intentaron detenerle en su deseo de ir a Jerusalén; incluso Lucas, el autor del libro de los Hechos lo intentó (nota que habla en primera persona); pero el apóstol estaba decidido. Intentaban evitarlo no solo por lo que sufriría en Jerusalén, sino por contravenir a la voluntad de Dios. Un día Moisés se atrevió a desafiar a Dios pidiendo el perdón a su pueblo o que lo quitara de su libro; ahora Pablo estaba literalmente desafiando al Señor por amor a Israel.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:13
21.13 Aunque Pablo estaba desafiando la voluntad del Señor (lee las notas anteriores); aun así sabía que el corazón del Señor era salvar a los judíos, por ello se atreve a decir que está dispuesto a morir por el Nombre del Señor. Este es un misterio: que desobedecía al Señor por amor a su Nombre, sabiendo que la orden era ir a Roma y no a Jerusalén, pero que el Señor deseaba salvar a los judíos. Semejante al libro de Jonás, donde Dios anuncia la muerte de los ninivitas, cuando en realidad desea salvarlos. Los discípulos y colaboradores rogaban a Pablo que no fuera a Jerusalén, tanto amor le quebrantaba el corazón. Era evidente que no comprendían lo que Pablo sí entendía: que a veces la voluntad de Dios respecto a su plan y sus órdenes, no eran exactamente lo mismo al deseo del corazón divino. Y que Pablo prefería darle a Dios lo que amaba que lo que ordenaba. Se necesita un nivel de relación con Dios extraordinariamente íntimo y profundo para entender esto. A los íntimos revela sus caminos, el por qué hace lo que hace o lo que de verdad desea; mientras que al resto del pueblo solo le muestra sus obras (Sal. 103:7).
— Roberto Tinoco
Hechos 21:14
21.14 Por eso escogió Dios a Pablo, era un hombre resuelto, decidido y perseverante. Si bien parecía ir contra la voluntad de Dios en su decisión de ir a Jerusalén, por amor a los judíos mantuvo su decisión. Dios respeta el libre albedrío y los seres humanos haremos bien en respetarlo también; ante la resolución del hombre no queda sino un “hágase la voluntad del Señor”; es decir, su divina voluntad prevalecerá, así que respetemos la voluntad humana sin imposición.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:15
21.15 Habiendo cesado la oposición de los colaboradores de Pablo a su viaje a Jerusalén, vino el apoyo. No sabotearon su idea porque pensaban diferente, sino que respetándole y amándole, le ayudaron en los preparativos del mismo, así como en su viaje a Jerusalén acompañándole. Si estás bajo autoridad, respetarás a tu autoridad y le apoyarás ayudándole aun cuando no estés de acuerdo con su decisión. Mientras no se trate de pecado, es más importante la sujeción a la autoridad que tener la razón.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:16
21.16 Los discípulos trataron de disuadirle por temor a que Pablo muriera en Jerusalén; no lográndole, le acompañaron a lo que fuera a sucederle. El amor se da en la vida, pero permanece en la posibilidad de la muerte. Uno de ellos, llamado Mnasón, no solo los acompañó, sino que sería su hospedador; es decir, correría los riesgos de tener en su casa a uno de los hombres más buscados en el mundo. No en vano se dice que era un antiguo discípulo, uno maduro, experimentado. Muestra tu madurez por la manera en la que pones tu vida por los demás, especialmente por aquellos que con riesgo de su vida extienden el evangelio.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:17
21.17 Los hermanos recibieron con gozo a Pablo; los que no son verdaderos hermanos son los que no se alegran. Los que son útiles a Dios, son motivo de gozo a los que son de Dios. Vive de tal manera que tu llegada produzca alegría. Así debe ser la vida. Cuando alguno nace todos celebran y el que nace llora; pero cuando muere, el que muere siendo creyente se alegra, y los demás lloran. Sea tu vivir tan benéfico que al llegar se alegren y al partir te lloren.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:18
21.18 Jacobo era el hermano del Señor y también el Pastor de la iglesia de Jerusalén; por tanto, la máxima autoridad en dicha congregación (si bien los apóstoles, que por cierto no se mencionan presentes en la iglesia en ese momento, eran principales en la región de Judea, el Pastor es principal en la iglesia local). Es el mismo Jacobo que escribió la carta que hoy conocemos como Santiago. Los ancianos referidos eran ministros de la iglesia, una especie de presbiterio bajo la autoridad de Jacobo. En cierta manera, éstos dos gigantes, Pablo y Jacobo, se hallaban en posiciones encontradas en cuanto al evangelio, pues Pablo era el apóstol de los gentiles, mientras que los judaizantes que tanto perseguían doctrinalmente a Pablo y su obra, eran enviados de Jacobo. Basta leer las cartas de Romanos y de Santiago para comprender cómo se trataba de dos extremos del mismo reino. Debemos aprender a colaborar aun con aquellos con los que no estemos del todo de acuerdo, siempre y cuando esto beneficie al reino de Dios.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:19
21.19 Siendo Pablo el apóstol de los gentiles y estando Jacobo tan del lado judaizante, así como los ancianos de Jerusalen, Pablo no perdió tiempo y compartió todo lo que Dios estaba haciendo entre aquellos que no eran judíos. El propósito de este testimonio era que los judaizantes dejaran de inmiscuirse en su ministerio entre las iglesias gentiles; cosa que no consiguió desafortunadamente (aunque la fe cristiana pura y para todo el mundo prevaleció). Irónicamente no evangelizaban gentiles, pero trataban de “corregir” las iglesias gentiles que Pablo fundaba.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:20
21.20 Prácticamente Jacobo y los ancianos de Jerusalén no escucharon a Pablo, pues aunque glorificaron a Dios, de inmediato hicieron referencia a los millares de judíos convertidos al cristianismo (eran una mega iglesia) y que, sin embargo, seguían guardando la ley celosamente. Con esto minimizaron la obra de Pablo entre los gentiles como si se tratara de hermanos de segunda categoría o de personas en proceso de conversión. El evangelio para todo el mundo corría peligro. Ten cuidado con tus prejuicios, asegúrate que tengas la doctrina basada en las Escrituras y según la revelación presente del Espíritu Santo y no una religión basada en tradiciones y costumbres. Si tus creencias estorban a los demás en su amor a Cristo, estás equivocado.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:21
21.21 La pregunta de Jacobo es más una acusación. Es sorprendente cómo los primeros cristianos judíos no entendían la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Pacto y cómo trataron de amalgamarlo. No veían el cumplimiento de la Ley ni la manera en la que se aplica la circuncisión en el corazón del creyente; seguían siendo literales con las figuras y sombras y no alcanzaban a ver la realidad de Cristo. Seguían aferrados a las costumbres y no entendían del todo el nuevo tiempo. Dicha acusación estaba basada en lo que habían informado los judaizantes opositores de Pablo; es decir, murmuraciones religiosas. Pablo no buscaba la apostasía de Moisés por parte de los judíos; lo que deseaba era llevarlos más allá, a la fe de Cristo. ¿Qué es la pascua comiendo un cordero cuando ya tienen a Cristo el Cordero de Dios? ¿Y de qué sirve la circunsición del cuerpo a quien no ha sido circuncidado interiormente? Claro que Pablo enseñaba lo que podría parecer un dejar la ley y las costumbres judías, pero en realidad estaba llevándolos a la verdadera ley y las verdaderas costumbres; es decir, a los cumplimientos de todo lo que habían guardado por años pero solo como símbolos. Era semejante a los dicho por Cristo en el sermón del monte: “oistéis que fue dicho…más yo os digo”. Nunca contradijo la ley, solo la elevó hacia un cumplimiento mayor. ¡Y pensar que Pablo estaba ahí contraviniendo la voluntad del Señor de irse a Roma por amor a los judíos! Arriesgaba su propia salvación por amor a ellos y ahora éstos lo atacaban. En esto se parecía a Cristo: se separó temporalmente del Padre para salvarnos por amor.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:22
21.22 Como buenos religiosos, Jacobo y los ancianos de Jerusalén estaban muy interesados en la opinión de la gente. Pablo era una celebridad cuya fama se extendía por el mundo; era evidente que las multitudes vendrían a conocerlo; pero para Jacobo y los ancianos, lo importante no era que supieran de la obra que Dios estaba haciendo entre los gentiles, sino solo guardar las apariencias de que Pablo era también un judío celoso de la ley.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:23
21.23 Por el celo judío, interesados solo en mantener las apariencias del judaísmo; es decir, de que el cristianismo no se separaba del judaísmo (no solo por la persecución, sino porque de verdad creían que el cristiano judío debía seguir en el Antiguo pacto) de inmediato aconsejaron a Pablo involucrarse en el voto religioso de cuatro hombres; con lo cual, Pablo sería visto entre los judíos como guardador de la ley de Moisés. El grave problema de esto era que negaba la fe de Cristo regresando a los símbolos. Para eso se escribió toda la carta a los hebreos, como una advertencia de que si regresaban a los símbolos y figuras del judaísmo estarían dejando a Cristo y en consecuencia perdiéndose. Tanto Pablo como el evangelio estaban en grave peligro. La influencia de Jacobo, el hermano del Señor, así como el profundo amor de Pablo por los judíos, por quienes estaba dispuesto a hacerse anatema y separarse de Jesús (Rom. 9:3) con tal de llevarles el evangelio; todo esto estaba ejerciendo una profunda presión sobre el apóstol arriesgándolo todo.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:24
21.24 El voto nazareno que hicieron esos cuatro hombres era de acuerdo a ley una costumbre factible; y hacer que Pablo pagara sus gastos sería tanto como participar del voto dando su aval. Guardando las proporciones, un día dio su consentimiento para el apedreamiento de Esteban, entonces era fariseo; ahora como apóstol estaba a punto de ponerse del lado de la religiosidad nuevamente (todo por el que dirán y el celo de la religión). El voto consistía en no cortarse el cabello por cierto tiempo y luego afeitarse ofreciendo dicho cabello a Dios; en la gracia significaría ponerse bajo alguna autoridad que resultara difícil de someterse por un tiempo específico, para después volver a ser libre de la misma para servir al Señor; ya no hay necesidad de esta clase de votos, en todo caso, sí de sujeción a la autoridad. Notemos que para Jacobo el voto era guardar la ley; no entendían la diferencia entre la ley moral, la ley civil y la religiosa. Actualmente guardamos la ley moral, pero no las otras dos (de nacionalidad israelita; así como de costumbres y rituales respectivamente).
— Roberto Tinoco
Hechos 21:25
21.25 Lo dicho por Jacobo en este versículo era el resumen del Concilio de Jerusalén celebrado con el propósito de saber qué harían con los gentiles que se convertían a Cristo (Hechos 15:20, 29); en donde, dicho sea de paso, no dejaron hablar a Pablo en defensa de los gentiles y donde todo lo decidieron exclusivamente judíos. Esta resolución no era del todo favorable, pues hacía una separación entre judíos y gentiles como si se tratase de dos pueblos. Tal cosa es negar el misterio de Cristo, el cual consiste en que ambos pueblos ahora son uno sin distingo (Efesios 3:1-6). Pablo lo sabía perfectamente, pues a él se le dio la revelación de dicho misterio, pero se encontraba en gran opresión, completamente solo combatiendo contra todos. Estaban tratando a las iglesias gentiles como cristianos “de segunda categoría”.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:26
21.26 Pablo aceptó la propuesta de Jacobo (mira las notas a los versículos anteriores); ya había pagado los gastos y se había purificado con ellos (como si no hubiese sido purificado por el Espíritu santo volvía a los rituales); si llegaba a presentarse la ofrenda de estos varones por parte de Pablo al término de los siete días, Pablo habría pecado deliberadamente volviéndose anatema y separándose del Señor Jesús. En tal caso corría el riesgo de que no quedara más sacrificio por sus pecados. El evangelio estaba en verdaderos problemas y el cristianismo amenazaba convertirse en una secta más del judaísmo. Esta es la fuerza de la religiosidad, que puede envolver hasta al apóstol de los gentiles; en este tiempo debemos tener cuidado del cristianismo mesiánico, que suele estar en la línea entre la verdad y el error.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:27
21.27 El alboroto ocasionado por los judíos fue permitido por Dios para rescatar a Pablo; esto es, para evitarle participar del sacrificio judío que habría de sellar su retroceso al judaísmo y marcar así al cristianismo como una secta más. El mundo se quedaría sin el evangelio; así que Dios tuvo que intervenir para evitarlo. Interesantemente los judíos eran de Asia, no de Jerusalén, lo que implica que posiblemente lo venían siguiendo. Dios también hizo al impío para el día malo (Pr. 16:4); puede usar a los adversarios si esto cumple al propósito de su reino.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:28
21.28 Irónicamente, el reclamo de los judíos que causaron el alboroto de la ciudad contra Pablo, ocasionó precisamente el efecto contrario; pues lograron echar mano de él y con esto, evitaron que terminara los rituales de voto judío que hubieran hecho del cristianismo un fracaso mundial. Si no lo interrumpen el cristianismo no existiría como tal. Pablo no enseñaba contra el pueblo, de hecho, estaba ahí por amor al pueblo, aunque esto le ocasionara problemas con Dios. Tampoco enseñaba contra la ley, sino que la interpretaba correctamente. Y su mensaje no era contra el templo, el apóstol iba más allá hablando del templo no hecho de manos, la iglesia. Acerca de haber metido griegos, era totalmente falso; pero como algunos de los judíos que colaboraban con él eran judíos helenistas, su apariencia griega les confundió; además de griegos que estaban con Pablo en la ciudad, más no en el templo. Por último, el templo no podía se profanado, pues ya no habitaba Dios en él; aunque esto desde luego, no debían saberlo aun.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:29
21.29 Trófimo era griego, pero nunca lo vieron en el templo, de hecho lo vieron en la ciudad de Asia, ni siquiera mencionaron a Jerusalén; con todo, decidieron pensar que sí. Causar un alboroto que puede acabar en linchamiento, solo porque pensaban algo sin confirmación, es sumamente irresponsable. Pone de manifiesto que si el corazón tiene aversión contra alguien, hallará como hacerle daño o lo inventará. Si aborreces a alguien, ten por cierto que la causa no está en ese alguien, sino en tu propio corazón, límpialo.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:30
21.30 Arrastrarlo fuera del templo salvó al cristianismo. Pablo no pudo ofrecer el sacrificio del voto, así que no judaizó ni llevó a la fe cristiana a ser derivada de la fe judía. El misterio de Cristo haciendo de judíos y gentiles un solo y nuevo pueblo, se logró. Las puertas que se cerraron a Pablo fueron una gran noticia; pues la iglesia sería universal. No todo lo que te sucede es malo aunque lo parezca; ni todo es bueno por agradable que te sientas; pero si amas a Dios, todas las cosas obrarán para bien.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:31
21.31 Toda la ciudad alborotada a causa de un solo hombre procurando matarle; de manera que el tribuno tiene que intervenir para establecer la pax romana. Esa era la importancia de Pablo y esa es la influencia a la que debemos aspirar, no porque busquemos la muerte, sino porque no se pueden ganar ciudades con el evangelio si no pueden ser conmovidas con el ministerio. ¿Estás ejerciendo influencia en tu ciudad? Crece, estás obligado a alcanzar cuanto sea posible de almas para Cristo.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:32
21.32 Si no fuera por la intervención de la autoridad romana, la turba habría matado a Pablo a golpes. El apóstol tuvo que sufrir esta experiencia por haber ido a Jerusalén contra la voluntad del Señor y peor aun, por haber apoyado el voto de cuatro hombres pagando sus gastos y estando a punto de ofrecer sacrificio de acuerdo al antiguo Pacto (mira las notas de los versículos anteriores). Hay sufrimiento por causa de Cristo, este tendrá recompensa; pero también hay sufrimiento por nuestra causa, esto no tiene galardón.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:33
21.33 Tratado como un criminal, pero rescatado; encadenado para liberarlo; el estilo de Dios es sumamente paradójico. Muriendo da vida y dando es como recibe. Así suele Dios mostrar su poder; interviene de manera evidente, pero anónima; es directo, pero subjetivo. Siendo que Dios está actuando en tu vida, no trates de comprender la forma en lo que lo hace, solo obedece su Palabra y ríndete a su voluntad. Pase lo que pase, estando en su fe, no cuestiones lo que suceda, pues por extraño y peligroso que parezca, te encuentras en sus manos.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:34
21.34 Cuando las multitudes son manipuladas, no pueden ponerse de acuerdo ni para acusar. Hasta la difamación requiere orden. Cuando los malos se junten contra ti, ten paz, estas cerca de ser llevado a la fortaleza. Dios te guardará. Demasiados malos no pueden hacer juntos su maldad.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:35
21.35 Todos quieren matarlo, pero aun así es llevado en peso por soldados romanos para protegerlo en la fortaleza. Cuando Dios está a tu favor para protegerte, hasta los poderosos serán usados a tu favor. Pablo no buscó la ayuda de los hombres, sino de Dios; y Dios usó a los hombres para ayudarlo. Tu mayor contacto es celestial de ahí se desprenderá toda bendición. En el momento clave te cargarán.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:36
21.36 Si hay alguien detrás de ti gritando tu muerte a causa del evangelio; entonces debe haber muchos delante de ti viviendo a causa tuya. La luz, entre más brillante, más encandila. No te preocupes por los que vengan detrás insultándote, están detrás; ocúpate mejor en los que están delante y que aun debes alcanzar con el evangelio. No te distraigas perdiendo el tiempo en los detractores.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:37
21.37 Pablo era judío y estaba hablándole a un funcionario romano en griego. Con esto mostró educación y estrategia. Podía haberle hablado en arameo y habría sido ignorado; o en hebreo, y hubiese sido peor. También podría haberle hablado en latín, idioma que también dominaba, pero en tal caso, solo habría parecido rogar. En lugar de eso le habló en griego, mostrando así su cultura y preparación. Lo que somos, sabemos y tenemos humanamente debe crecer, pues también es útil al reino de Dios.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:38
21.38 El tribuno ya estaba intrigado por la influencia de Pablo y trataba de encontrarle identidad o relación con algún sedicioso conocido. En este caso, lo confundió con un egipcio de corte revolucionario con más o menos grande fuerza (cuatro mil sicarios era un gran ejército para ese tiempo). Sin embargo, Pablo era mucho más que un hombre de su tiempo, era el hombre de Dios que cambiaría los tiempos alcanzando notoriedad en todas las edades. No fuiste llamado a hacer algo, sino a darlo todo por Cristo.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:39
21.39 Pablo no era un don nadie y aunque su apodo significa “pequeño”, siempre fue un hombre grande. Provenía de una familia acausalada y recibió la mejor educación; sobrepasó a sus contemporáneos en la religión y también dominaba la cultura y la política. Hablaba varios idiomas perfectamente, pudiendo predicar en hebreo, arameo, griego y latín por lo menos. Así que comienza presentando sus credenciales para que el tribuno sepa que no está hablando con cualquiera. Esto le abrió puertas. No importa dónde comenzaste, no te quedes ahí; y si tu principio fue pequeño, no lo conviertas en una excusa. Ve más allá, pues el reino requiere la mejor versión posible de ti. El apóstol pidió hablar al pueblo. Hablar era su mejor arma. Aprende a dominar las palabras y dominarás la vida.
— Roberto Tinoco
Hechos 21:40
21.40 Como un profesional en la oratoria, Pablo calmó los ánimos de la multitud enardecida que buscaba matarlo únicamente con un movimiento de su mano. Lograr esto, aunque fuese solo por unos instantes, era un tremendo logro que ponía de manifiesto el respeto e influencia que se había ganado aun ante sus enemigos. Luego les habló en lengua hebrea, pues le hablaba a judíos celosos de la ley. Ni siquiera les habló en arameo, la lengua más popular en Jerusalén en ese tiempo, sino en el idioma de su religión. Con esto, apelaba a sus sentidos nacionalistas y celo religioso. Pareciera que todo lo que Pablo hacía era perfecto. Sin duda que Cristo está formándose cada día más en él.
— Roberto Tinoco