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Hechos 27
Pablo navega hacia Roma
1Cuando se decidió que habíamos de navegar para Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta.🗨📝 2Y embarcándonos en una nave adramitena que iba a tocar los puertos de Asia, zarpamos, estando con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica.🗨📝 3Al otro día llegamos a Sidón; y Julio, tratando humanamente a Pablo, le permitió que fuese a los amigos, para ser atendido por ellos.🗨📝 4Y haciéndonos a la vela desde allí, navegamos a sotavento de Chipre, porque los vientos eran contrarios.🗨📝 5Habiendo atravesado el mar frente a Cilicia y Panfilia, arribamos a Mira, ciudad de Licia.🗨📝 6Y hallando allí el centurión una nave alejandrina que zarpaba para Italia, nos embarcó en ella.🗨📝 7Navegando muchos días despacio, y llegando a duras penas frente a Gnido, porque nos impedía el viento, navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmón.🗨📝 8Y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.🗨📝 9Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba,🗨📝 10diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas.🗨📝 11Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía.🗨📝 12Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si puediesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí.🗨📝Tormenta en el mar
13Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta.🗨📝 14Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón.🗨📝 15Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar.🗨📝 16Y habiendo corrido a sotavento de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos recoger el esquife.🗨📝 17Y una vez subido a bordo, usaron de refuerzos para ceñir la nave; y teniendo temor de dar en la Sirte, arriaron las velas y quedaron a la deriva.🗨📝 18Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar,🗨📝 19y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave.🗨📝 20Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos.🗨📝 21Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida.🗨📝 22Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave.🗨📝 23Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,🗨📝 24diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.🗨📝 25Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.🗨📝 26Con todo, es necesario que demos en alguna isla.🗨📝El naufragio
27Venida la decimacuarta noche, y siendo llevados a través del mar Adriático, a la medianoche los marineros sospecharon que estaban cerca de tierra;🗨📝 28y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas.🗨📝 29Y temiendo dar en escollos, echaron cuatro anclas por la popa, y ansiaban que se hiciese de día.🗨📝 30Entonces los marineros procuraron huir de la nave, y echando el esquife al mar, aparentaban como que querían largar las anclas de proa.🗨📝 31Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros.🗨📝 32Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y lo dejaron perderse.🗨📝 33Cuando comenzó a amanecer, Pablo exhortaba a todos que comiesen, diciendo: Este es el decimocuarto día que veláis y permanecéis en ayunas, sin comer nada.🗨📝 34Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud; pues ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.🗨📝 35Y habiendo dicho esto, tomó el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer.🗨📝 36Entonces todos, teniendo ya mejor ánimo, comieron también.🗨📝 37Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.🗨📝 38Y ya satisfechos, aligeraron la nave, echando el trigo al mar.🗨📝 39Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero veían una ensenada que tenía playa, en la cual acordaron varar, si pudiesen, la nave.🗨📝 40Cortando, pues, las anclas, las dejaron en el mar, largando también las amarras del timón; e izada al viento la vela de proa, enfilaron hacia la playa.🗨📝 41Pero dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar.🗨📝 42Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando.🗨📝 43Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra;🗨📝 44y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Hechos 27: RV60
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Hechos 27:1
27.1 Al salir, entregaron a Pablo al cuidado del centurión como un preso, famoso, pero un preso más. Al llegar, Pablo habría de ser el líder del grupo y el centurión siguiendo sus indicaciones. Tal es el siervo de Dios, creciente en influencia permanentemente. La sabiduría y dirección de Dios le hacen liderear. El centurión tenía un nombre importante y pertenecía a una de las principales compañías del ejército romano. Probablemente de la familia Julius y de la compañía del emperador Augusto. Y ahí sobresalió Pablo.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:2
27.2 Una nave que regresaba Adramitio, un pequeño puerto de Misia; posiblemente después de dejar sus mercancías, sería el que transportaría a la compañía la augusta, en donde Pablo era llevado como prisionero para ser juzgado por el César. Dicha nave pasaría de puerto en puerto por Asia, presumiblemente todavía tenía negocios pendientes en el camino. Es significativo que a Pablo se le concedió la compañía y servicio de Aristarco, quien le ayudaría en sus prisiones no siendo prisionero. El ministerio de Aristarco de ser ayuda al apóstol desde que lo conoció en Tesalónica, ayuda en la adversidad es excelso, magnífico. No cualquiera entiende como su llamado el ser la ayuda de otro. Aristarco es un grande de la historia de la iglesia.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:3
27.3 Sidón, ciudad antigua e importante, además de puerto del mar mediterráneo, a casi cuarenta kilómetros al norte de Tiro. El centurión Julio tuvo un trato preferente al apóstol Pablo, reconocía en él a un buen hombre. Este trato habla de que Julio también eran una buena persona. Incluso le permitió bajar en el puerto y visitar a los amigos, esto es, a los discípulos de dicha ciudad. Es un verdadero milagro que Pablo tuviese semejante libertad, ¿fue a realizar un servicio de culto en la iglesia de Sidón y luego regresó a continuar su viaje? Glorioso.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:4
27.4 Como un hombre que conoce el mar aunque médico, Lucas describe que zarparon impulsados por el viento desplegando las velas, pero con viento contrario; de hecho, el lenguaje parece decir que tuvieron que esconderse pasando por debajo de la isla de Chipre (aun cuando la mayoría de los mapas suelen presentar el viaje por encima de la isla). Aunque los vientos sean contrarios en tu vida y parezca que momentáneamente desciendes, en lugar de subir, sigue adelante. No te detengas en el cumplimiento del propósito de Dios. Puedes cambiar y amoldarte, pero jamás rendirte en el servicio al Señor. Otras cosas de esta vida pueden dejarse sin terminar, pero jamás el ministerio. Si el viento no es favorable, cambia la posición de las velas.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:5
27.5 Atravesaron el mar de Cilicia. La vida que sirve a Dios tiene escalas y algunas de éstas parecen sin sentido. No se nos dice que Pablo haya hecho mucho o nada en esta región, solo que pasaron por ahí. Tendrás que atravesar muchos mares para llegar a tu destino; disfruta el viaje, pero sabe que es más importante cumplir lo que Dios nos ha encomendado. Pablo debía llegar a Roma y testificar en la corte y tu debes llegar alto para presentar a Cristo lo mejor posible. Cruza los mares que debas cruzar, pero cumple el propósito de tu existencia, el cual es extender el reino de Dios.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:6
27.6 Una nave alejandrina era una pequeña ventaja en el viaje. Nadie como los griegos para hacerse al mar y más, tratándose de un viaje que se dirigía a Italia. El trayecto avanzaba considerablemente con esto. El centurión estaba siendo diligente en cumplir su cometido, pues fue él quien halló dicha nave y tramitó la posibilidad de embarcarse en ella. Dios pondrá personas en tu camino que facilitarán la obra que Dios te ha encomendado. Procura alianzas estratégicas y relaciones humanas convenientes al ministerio. Elige tus conexiones, pues el viaje de tu vida depende en buena medida de ello.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:7
27.7 Como si fuerzas misteriosas trataran de detener el viaje, estuvieron navegando con vientos contrarios desde el principio. Navegando muchos días despacio, esas ocasiones cuando las cosas no parecen avanzar, pero uno sigue esforzándose por continuar. Cuando llegan esas épocas en la vida uno debe saber que se encuentra a punto de realizar algo verdaderamente relevante. Los vientos contrarios suelen venir cuando hacemos los mejores viajes; los propósitos de la luz intentan ser estorbados por las tinieblas; pero sigue adelante. No servimos a Dios solo cuando las cosas son fáciles ni hacemos buenas obras cuando se puede; sino que así vivimos y así somos. Nunca la luz brilla tanto como cuando hay mayores tinieblas. Tratándose del bien, hazlo aunque todo diga no.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:8
27.8 Con dificultad –esta parece ser la consonante de las grandes obras. Pablo se dirigía a Roma y habría de exponer el evangelio delante del César y de la corte; así que era normal que hubiera dificultades. Con dificultad se llega a Buenos Puertos; el destino de los grandes sortea contratiempos; pero no son los que tienen las cosas fáciles los que tienen éxito, sino aquellos que perseveran.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:9
27.9 A pesar de que Dios está a cargo de tu vida, debes ser diligente en conocer los tiempos que vives. La navegación hacia tu destino se puede volver peligrosa, así que reconoce los tiempos y haz los preparativos necesarios para sortearlos con éxito. Pablo sabía que estaban en problemas, además, no habían comido en buen tiempo y esto los había debilitado, así que convenía fortalecerse. No ayunes si existe demanda de esfuerzo físico. Esto es aun más real para la vida espiritual, mantente fuerte comiendo la Palabra de Dios. Por otro lado, resistir también es servir. Parecía tiempo perdido, pero mientras estés realizando los planes de Dios, es tiempo invertido.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:10
27.10 No era pájaro de mal agüero, solo que sabía más y veía mejor que los demás. Pablo estaba informado de Dios acerca del destino de la nave, la perderían junto con todos sus bienes y a lo más, salvarían con mucho riesgo y esfuerzo sus vidas; y así se los hizo saber. Es obligación cristiana informar de lo que sucede y ha de suceder al mundo. En la medida de la revelación de Dios intentemos apercibir a los demás de los peligros que enfrentan. Como a Pablo, es probable que no nos escuchen, pero nosotros igualmente debemos hablar oigan o dejen de escuchar.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:11
27.11 ¿Qué sabe un rabino judío de los viajes romanos? –tanto el centurión como el piloto de la nave ignoraban las advertencias de Pablo. Lo tenían como un hombre sabio, pero solo en asuntos de religión. El piloto y el patrón de la nave tenían la experiencia, pero Pablo tenía a Dios. Eso es algo que ignoran aquellos que no son parte del llamado de Dios, que por la sabiduría divina no solo sabe acerca de religión, sino de todos los aspectos de la vida. Pablo estaba informado como nadie, tanto por la visita de ángeles como por Dios mismo, de lo que habría de suceder en el viaje. No debe menospreciarse la palabra profética, pues hombres sencillos suelen ir por este don al frente de las mejores decisiones. Valora la Palabra de Dios por encima de las palabras de los hombres; especialmente la Palabra de Dios escrita.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:12
27.12 Viajar en el invierno era una locura, no solo por el intenso frío, sino por las tormentas y heladas que les esperaban; tenían que huir rápidamente. Esto, ligado con las incomodidades de los puertos a los que llegaban, algunos de los cuales carecían de hospedaje, les hizo tomar la decisión de zarpar. Grave error del cual les había advertizo Pablo anticipadamente, pero como suele actuar el mundo, hicieron caso a la mayoría (la mayoría no suele tener la razón). Ellos miraban las cosas que se ven, el apóstol las que no se ven. Los hombres comunes son empujados por las circunstancias y tienen que sufrir sus consecuencias de ello; los siervos de Dios viven por la Palabra de Dios pudiendo anticiparse a los tiempos y ser bendición a quienes les escuchen. Con todo, estamos en la misma nave y solemos experimentar lo mismo que los incrédulos, pues no fuimos llamados a dejarlos solos, sino a ayudarlos en sus desventuras.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:13
27.13 Como si trampas invitaran a caer en ellas, momentáneamente las cosas parecen mejorar y pueden hacerte olvidar el mal tiempo; pero antes de levar anclas conviene preguntar a Dios si verdaderamente conviene hacerlo. No tomes decisiones precipitadas solo porque de momento las cosas parecen buenas, analiza a detalle, considera pros y contras, pero sobre todo, qué dice Dios. Ya Pablo les había dicho que no zarparan, seguramente se estarían burlando de él en ese momento, pero no sabían que les esperaba un huracán.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:14
27.14 Un viento huracanado llamado Euclidón dio contra sus esperanzas y destruyó sus expectativas. La vida así es, tiene sus Euroclidones a la vuelta de la esquina y puede dejarte a la deriva en un instante. Esto no significa que vivamos asustados o esperando lo peor; solo que seamos diligentes en hacer lo mejor esperando lo mejor y esto, aun en lo peor. Vendrán muchos días más de calma y bendición.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:15
27.15 La navegación se volvió imposible; eran una barca del primer siglo en medio de un huracán. Viajar era imposible, sobrevivir era lo único que de momento importaba. No les quedó otra que abandonarse al viento y dejarse llevar. Pablo lo advirtió y no lo escucharon; él no vivía abandonado al viento, sino guiado por el Espíritu Santo; y no se dejaba llevar por las circunstancias, sino por la Palabra de Dios; pero en tales condiciones y a causa de los demás, no le quedó otra que vivir su misma suerte. Si no hubiera ido el apóstol entre ellos habrían fallecido, pero contar con un hombre a quien Dios ha comisionado algo importante es la mejor bendición de todas, garantía de protección. Por causa de un hombre o de una mujer de Dios es que el Señor protege y bendice a la sociedad.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:16
27.16 Lucas describe como si fuese un marino en términos, exactitud y detalle el viaje en mar y las dificultades que enfrentaron. Por haber desobedecido el consejo de Dios que les fue dado en su momento antes de zarpar por boca de Pablo, fue que llegaron a duras penas a una pequeña isla con muchas mayores dificultades que las que hubieran enfrentado si no zarparan. Analiza tu vida y encontrarás que detrás de tus limitaciones, problemas y luchas se encuentran consejos no atendidos de la Palabra de Dios. Tu vida puede estar a la deriva o como pegada a una pequeña isla, pero puedes recuperarte si vuelves a la obediencia a las Sagradas Escrituras.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:17
27.17 Es admirable la tenacidad de los necios. Seguían incesantes en su determinación de seguir adelante, a pesar de ir de mal en peor. ¿Consecuencia? Volvieron a quedar a la deriva. Hay personas que son semejantes en su vivir, si no están en un lío se inventan o provocan un problema. Son como naves llevadas de aquí para allá por las corrientes de la casualidad. Tu timón es la Biblia y tu Capitán el Espíritu Santo; a más de esto, de mal procede.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:18
27.18 De un viento huracanado a una furiosa tempestad; de mal en peor. Este es uno de esos pasajes bíblicos que necesitan leerse cuando las cosas no marchan bien, peor no para preocuparse, sino para recuperar la confianza. Nadie estaba tan a la deriva y en peligro como lo estuvieron ellos y aun así fueron librados. ¿Te combate una furiosa tempestad? Saldrás de esta. No se ve cielo claro por ningún lado, pero saldrás de esta. El sol se ha escondido, pero volverá la luz. No es tu final, existe un nuevo comienzo para ti y será tan azul y brillante como el mejor de tus días. Solo espera un poco más…
— Roberto Tinoco
Hechos 27:19
27.19 Donde la obediencia no es rápida la desesperación será veloz. Los pasajeros de la nave, Pablo, los demás presos y los soldados, junto con la tripulación, tuvieron que arrojar todo lo que no estaba fijo a la nave ni era de extrema necesidad con el propósito de evitar que la nave se hundiera en la tormenta. Cuando la muerte se acerca, el hombre desprecia todo aquello por lo que vivió. Pero no hay necesidad de esta clase de desesperación ni de desprecio; la prudente obediencia retiene los bienes y la fe confiada mantiene la vida más allá de la muerte.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:20
27.20 Es Lucas quien escribe y relata no solo su experiencia y la de los que le acompañaban, sino de Pablo mismo. Llegó a punto tal la tempestad, extendida por muchos días, que perdieron toda esperanza de salir con vida. No son incrédulos, sino dos de los hombres más poderosos en fe de todos los tiempos; de manera que la situación en verdad era apremiante y sin salida. ¿Te encuentras en un mal momento? Sabe que aun los grandes pensaron no salir bien librados, pero salieron. No te preocupes, en Cristo tienes vida eterna, además de la salida para tu situación inmediata. No pongas más tus pensamientos en el dolor ni en la adversidad; confía. A pesar de todo, confía en Dios. Sigue esperando el bien aunque no se vea por donde pudiera llegar. Tu no conoces el futuro, pero Dios sí y Él dice que tú estás en ese futuro con Él.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:21
27.21 Con un clásico: “te lo dije”, muy al estilo de todos, Pablo les recriminó el no haberle escuchado cuando les advirtió acerca de estas cosas. Oír la Palabra del Señor a tiempo evita perjuicios y pérdidas. Sufres porque quieres, podríamos decir. Sufres porque no escuchaste cuando la Palabra de Dios te advertía amar a Dios y obedecerle para tu propio bien; no porque seas castigado si así no hicieras, sino porque elegiste andar en lo que no sería para tu bien. El acercarse a Dios es el bien (Salmo 73:28) porque Él es la suma de todo bien. ¿Y qué es el mal sino apartarnos de Dios?
— Roberto Tinoco
Hechos 27:22
27.22-25 No soportamos la intemperie, no fuimos hechos para vivir al aire libre. Desde que vistieron con pieles a nuestros padres, nuestros cuerpos son frágiles. Peor aun si hablamos de soportar un huracán… En la vida encontramos algunas tormentas, serán de diversas magnitudes, pero lo mejor de todo es que Dios siempre estará allí y será infinito y Todopoderoso. La presencia de una tormenta no prueba que la ausencia de Dios; al contrario, es la oportunidad de la manifestación de su Presencia. Pablo estaba siendo llevado a Roma y por no escucharle, se hallaron todos en medio de un huracán llamado Euroclidón, el cual los hizo naufragar y por poco los mató. El centurión prefirió escuchar las voces del piloto y del patrón de la nave, es decir, de la experiencia y del conocimiento, por encima de la voz de la Palabra de Dios. La vida naufraga por eso; pero teniendo a Dios tenemos buen ánimo. El ser humano es tan dado a la tristeza, al enojo o al pesimismo, que necesita que repetidamente lo exhorten a tener buen ánimo. Dos veces les exhorta Pablo a tener buen ánimo; pero ¿cómo lo tendrán sin tener la Presencia de Dios en ellos? ¿Por qué vivirás triste o molesto? ¡Alégrate! Buen ánimo aunque se pierda algún bien material: Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. La vida tiene sus pérdidas. No retenemos lo que hoy tenemos; el auto nuevo envejece; la ropa nueva no siempre se verá radiante; ni la belleza podremos extender para siempre. Sólo lo eterno permanecerá. Las cosas van y vienen, la vida es eterna. ¡Alégrate: no pueden quitarte lo verdaderamente importante! Tu vida está protegida si te aseguras que tu vida sea de Dios: ...porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy… Esta noche, en el momento más difícil del apóstol. En medio del mar y de la oscuridad; siendo llevado prisionero con acusaciones de muerte. Ha invertido tanto en mí que seguramente no perderá su inversión. Quien tiene cuidado de las aves y que recoge trozos de pan, tendrá cuidado de mí también. Tus cabellos no sólo están contados, sino enumerados. Dios tiene inventario de ti. Dios protege lo propio. Junto con esto, Dios protegerá tu vida si le eres útil a su reino: Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo… Se hacer alguna cosa bien, y se realizar algunas cosas medianamente bien; seguro hay muchas cosas más que no se hacer; para algunos no soy tan útil, yo mismo me he sentido inservible alguna vez, pero ante el maravilloso Padre Celestial, el perfecto Creador del Universo, ¡yo soy provechoso! Pablo era útil y tu eres útil. Si no estás siendo usado tantas veces como el apóstol no significa que no seas útil. ¿Qué es más útil: el timón usado todo el viaje del avión o el freno que se usa sólo al aterrizar? No querrías estar sin ninguno de los dos. Así tampoco Dios prescinde de sus siervos. Dios estará contigo si te aseguras de tener su misión en tu vida: …diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César… ¿Quién se cree Pablo para que pida ser juzgado por el César? ¿Cuántos más podrían pedir lo mismo? Pero Pablo no sólo conoce la ley romana, sino que sabe quién es él y el tesoro que lleva en su interior. Se considera a sí mismo valioso y por ello se atreve a grandes cosas. ¿Cómo te consideras a ti mismo? ¿Sabes del tesoro que portas? El buen Dios te considera útil no sólo en pequeñas cosas, sino también en las grandes cosas; Él es ilimitado, por tanto, piensa alto, ve más allá de lo que soñaste. ¿Comprendes esto? Dios guarda tu vida cuando deseas alcanzar a los que viajan el viaje de la vida contigo: …he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. La vida es un viaje hacia nuestro hogar celestial. Somos pasajeros de camino. Sólo que en ocasiones extraviamos el rumbo o perdemos el sentido del viaje. Es allí donde los creyentes, poseedores del mapa con el destino eterno, deben ayudar a quienes les rodean. Padres, esposo, hijos, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, nos asustamos pensando que se perderán, y debemos actuar en consecuencia… En el viaje de la vida, Dios te ha dado ser influencia, bendecir y dar vida a cuantos viajen contigo. Tu familia y amigos, tus compañeros de trabajo, tus conocidos, etc. Cuando llegue el huracán Euroclidón, no te asustes, pues el ángel del Dios al que perteneces y sirves también estará contigo. La presencia de una tormenta no prueba que la Presencia de Dios no esté; al contrario, es la oportunidad para que Dios manifieste su Presencia.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:23
27.22-25 No soportamos la intemperie, no fuimos hechos para vivir al aire libre. Desde que vistieron con pieles a nuestros padres, nuestros cuerpos son frágiles. Peor aun si hablamos de soportar un huracán… En la vida encontramos algunas tormentas, serán de diversas magnitudes, pero lo mejor de todo es que Dios siempre estará allí y será infinito y Todopoderoso. La presencia de una tormenta no prueba que la ausencia de Dios; al contrario, es la oportunidad de la manifestación de su Presencia. Pablo estaba siendo llevado a Roma y por no escucharle, se hallaron todos en medio de un huracán llamado Euroclidón, el cual los hizo naufragar y por poco los mató. El centurión prefirió escuchar las voces del piloto y del patrón de la nave, es decir, de la experiencia y del conocimiento, por encima de la voz de la Palabra de Dios. La vida naufraga por eso; pero teniendo a Dios tenemos buen ánimo. El ser humano es tan dado a la tristeza, al enojo o al pesimismo, que necesita que repetidamente lo exhorten a tener buen ánimo. Dos veces les exhorta Pablo a tener buen ánimo; pero ¿cómo lo tendrán sin tener la Presencia de Dios en ellos? ¿Por qué vivirás triste o molesto? ¡Alégrate! Buen ánimo aunque se pierda algún bien material: Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. La vida tiene sus pérdidas. No retenemos lo que hoy tenemos; el auto nuevo envejece; la ropa nueva no siempre se verá radiante; ni la belleza podremos extender para siempre. Sólo lo eterno permanecerá. Las cosas van y vienen, la vida es eterna. ¡Alégrate: no pueden quitarte lo verdaderamente importante! Tu vida está protegida si te aseguras que tu vida sea de Dios: ...porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy… Esta noche, en el momento más difícil del apóstol. En medio del mar y de la oscuridad; siendo llevado prisionero con acusaciones de muerte. Ha invertido tanto en mí que seguramente no perderá su inversión. Quien tiene cuidado de las aves y que recoge trozos de pan, tendrá cuidado de mí también. Tus cabellos no sólo están contados, sino enumerados. Dios tiene inventario de ti. Dios protege lo propio. Junto con esto, Dios protegerá tu vida si le eres útil a su reino: Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo… Se hacer alguna cosa bien, y se realizar algunas cosas medianamente bien; seguro hay muchas cosas más que no se hacer; para algunos no soy tan útil, yo mismo me he sentido inservible alguna vez, pero ante el maravilloso Padre Celestial, el perfecto Creador del Universo, ¡yo soy provechoso! Pablo era útil y tu eres útil. Si no estás siendo usado tantas veces como el apóstol no significa que no seas útil. ¿Qué es más útil: el timón usado todo el viaje del avión o el freno que se usa sólo al aterrizar? No querrías estar sin ninguno de los dos. Así tampoco Dios prescinde de sus siervos. Dios estará contigo si te aseguras de tener su misión en tu vida: …diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César… ¿Quién se cree Pablo para que pida ser juzgado por el César? ¿Cuántos más podrían pedir lo mismo? Pero Pablo no sólo conoce la ley romana, sino que sabe quién es él y el tesoro que lleva en su interior. Se considera a sí mismo valioso y por ello se atreve a grandes cosas. ¿Cómo te consideras a ti mismo? ¿Sabes del tesoro que portas? El buen Dios te considera útil no sólo en pequeñas cosas, sino también en las grandes cosas; Él es ilimitado, por tanto, piensa alto, ve más allá de lo que soñaste. ¿Comprendes esto? Dios guarda tu vida cuando deseas alcanzar a los que viajan el viaje de la vida contigo: …he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. La vida es un viaje hacia nuestro hogar celestial. Somos pasajeros de camino. Sólo que en ocasiones extraviamos el rumbo o perdemos el sentido del viaje. Es allí donde los creyentes, poseedores del mapa con el destino eterno, deben ayudar a quienes les rodean. Padres, esposo, hijos, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, nos asustamos pensando que se perderán, y debemos actuar en consecuencia… En el viaje de la vida, Dios te ha dado ser influencia, bendecir y dar vida a cuantos viajen contigo. Tu familia y amigos, tus compañeros de trabajo, tus conocidos, etc. Cuando llegue el huracán Euroclidón, no te asustes, pues el ángel del Dios al que perteneces y sirves también estará contigo. La presencia de una tormenta no prueba que la Presencia de Dios no esté; al contrario, es la oportunidad para que Dios manifieste su Presencia.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:24
27.22-25 No soportamos la intemperie, no fuimos hechos para vivir al aire libre. Desde que vistieron con pieles a nuestros padres, nuestros cuerpos son frágiles. Peor aun si hablamos de soportar un huracán… En la vida encontramos algunas tormentas, serán de diversas magnitudes, pero lo mejor de todo es que Dios siempre estará allí y será infinito y Todopoderoso. La presencia de una tormenta no prueba que la ausencia de Dios; al contrario, es la oportunidad de la manifestación de su Presencia. Pablo estaba siendo llevado a Roma y por no escucharle, se hallaron todos en medio de un huracán llamado Euroclidón, el cual los hizo naufragar y por poco los mató. El centurión prefirió escuchar las voces del piloto y del patrón de la nave, es decir, de la experiencia y del conocimiento, por encima de la voz de la Palabra de Dios. La vida naufraga por eso; pero teniendo a Dios tenemos buen ánimo. El ser humano es tan dado a la tristeza, al enojo o al pesimismo, que necesita que repetidamente lo exhorten a tener buen ánimo. Dos veces les exhorta Pablo a tener buen ánimo; pero ¿cómo lo tendrán sin tener la Presencia de Dios en ellos? ¿Por qué vivirás triste o molesto? ¡Alégrate! Buen ánimo aunque se pierda algún bien material: Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. La vida tiene sus pérdidas. No retenemos lo que hoy tenemos; el auto nuevo envejece; la ropa nueva no siempre se verá radiante; ni la belleza podremos extender para siempre. Sólo lo eterno permanecerá. Las cosas van y vienen, la vida es eterna. ¡Alégrate: no pueden quitarte lo verdaderamente importante! Tu vida está protegida si te aseguras que tu vida sea de Dios: ...porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy… Esta noche, en el momento más difícil del apóstol. En medio del mar y de la oscuridad; siendo llevado prisionero con acusaciones de muerte. Ha invertido tanto en mí que seguramente no perderá su inversión. Quien tiene cuidado de las aves y que recoge trozos de pan, tendrá cuidado de mí también. Tus cabellos no sólo están contados, sino enumerados. Dios tiene inventario de ti. Dios protege lo propio. Junto con esto, Dios protegerá tu vida si le eres útil a su reino: Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo… Se hacer alguna cosa bien, y se realizar algunas cosas medianamente bien; seguro hay muchas cosas más que no se hacer; para algunos no soy tan útil, yo mismo me he sentido inservible alguna vez, pero ante el maravilloso Padre Celestial, el perfecto Creador del Universo, ¡yo soy provechoso! Pablo era útil y tu eres útil. Si no estás siendo usado tantas veces como el apóstol no significa que no seas útil. ¿Qué es más útil: el timón usado todo el viaje del avión o el freno que se usa sólo al aterrizar? No querrías estar sin ninguno de los dos. Así tampoco Dios prescinde de sus siervos. Dios estará contigo si te aseguras de tener su misión en tu vida: …diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César… ¿Quién se cree Pablo para que pida ser juzgado por el César? ¿Cuántos más podrían pedir lo mismo? Pero Pablo no sólo conoce la ley romana, sino que sabe quién es él y el tesoro que lleva en su interior. Se considera a sí mismo valioso y por ello se atreve a grandes cosas. ¿Cómo te consideras a ti mismo? ¿Sabes del tesoro que portas? El buen Dios te considera útil no sólo en pequeñas cosas, sino también en las grandes cosas; Él es ilimitado, por tanto, piensa alto, ve más allá de lo que soñaste. ¿Comprendes esto? Dios guarda tu vida cuando deseas alcanzar a los que viajan el viaje de la vida contigo: …he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. La vida es un viaje hacia nuestro hogar celestial. Somos pasajeros de camino. Sólo que en ocasiones extraviamos el rumbo o perdemos el sentido del viaje. Es allí donde los creyentes, poseedores del mapa con el destino eterno, deben ayudar a quienes les rodean. Padres, esposo, hijos, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, nos asustamos pensando que se perderán, y debemos actuar en consecuencia… En el viaje de la vida, Dios te ha dado ser influencia, bendecir y dar vida a cuantos viajen contigo. Tu familia y amigos, tus compañeros de trabajo, tus conocidos, etc. Cuando llegue el huracán Euroclidón, no te asustes, pues el ángel del Dios al que perteneces y sirves también estará contigo. La presencia de una tormenta no prueba que la Presencia de Dios no esté; al contrario, es la oportunidad para que Dios manifieste su Presencia.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:25
27.22-25 No soportamos la intemperie, no fuimos hechos para vivir al aire libre. Desde que vistieron con pieles a nuestros padres, nuestros cuerpos son frágiles. Peor aun si hablamos de soportar un huracán… En la vida encontramos algunas tormentas, serán de diversas magnitudes, pero lo mejor de todo es que Dios siempre estará allí y será infinito y Todopoderoso. La presencia de una tormenta no prueba que la ausencia de Dios; al contrario, es la oportunidad de la manifestación de su Presencia. Pablo estaba siendo llevado a Roma y por no escucharle, se hallaron todos en medio de un huracán llamado Euroclidón, el cual los hizo naufragar y por poco los mató. El centurión prefirió escuchar las voces del piloto y del patrón de la nave, es decir, de la experiencia y del conocimiento, por encima de la voz de la Palabra de Dios. La vida naufraga por eso; pero teniendo a Dios tenemos buen ánimo. El ser humano es tan dado a la tristeza, al enojo o al pesimismo, que necesita que repetidamente lo exhorten a tener buen ánimo. Dos veces les exhorta Pablo a tener buen ánimo; pero ¿cómo lo tendrán sin tener la Presencia de Dios en ellos? ¿Por qué vivirás triste o molesto? ¡Alégrate! Buen ánimo aunque se pierda algún bien material: Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. La vida tiene sus pérdidas. No retenemos lo que hoy tenemos; el auto nuevo envejece; la ropa nueva no siempre se verá radiante; ni la belleza podremos extender para siempre. Sólo lo eterno permanecerá. Las cosas van y vienen, la vida es eterna. ¡Alégrate: no pueden quitarte lo verdaderamente importante! Tu vida está protegida si te aseguras que tu vida sea de Dios: ...porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy… Esta noche, en el momento más difícil del apóstol. En medio del mar y de la oscuridad; siendo llevado prisionero con acusaciones de muerte. Ha invertido tanto en mí que seguramente no perderá su inversión. Quien tiene cuidado de las aves y que recoge trozos de pan, tendrá cuidado de mí también. Tus cabellos no sólo están contados, sino enumerados. Dios tiene inventario de ti. Dios protege lo propio. Junto con esto, Dios protegerá tu vida si le eres útil a su reino: Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo… Se hacer alguna cosa bien, y se realizar algunas cosas medianamente bien; seguro hay muchas cosas más que no se hacer; para algunos no soy tan útil, yo mismo me he sentido inservible alguna vez, pero ante el maravilloso Padre Celestial, el perfecto Creador del Universo, ¡yo soy provechoso! Pablo era útil y tu eres útil. Si no estás siendo usado tantas veces como el apóstol no significa que no seas útil. ¿Qué es más útil: el timón usado todo el viaje del avión o el freno que se usa sólo al aterrizar? No querrías estar sin ninguno de los dos. Así tampoco Dios prescinde de sus siervos. Dios estará contigo si te aseguras de tener su misión en tu vida: …diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César… ¿Quién se cree Pablo para que pida ser juzgado por el César? ¿Cuántos más podrían pedir lo mismo? Pero Pablo no sólo conoce la ley romana, sino que sabe quién es él y el tesoro que lleva en su interior. Se considera a sí mismo valioso y por ello se atreve a grandes cosas. ¿Cómo te consideras a ti mismo? ¿Sabes del tesoro que portas? El buen Dios te considera útil no sólo en pequeñas cosas, sino también en las grandes cosas; Él es ilimitado, por tanto, piensa alto, ve más allá de lo que soñaste. ¿Comprendes esto? Dios guarda tu vida cuando deseas alcanzar a los que viajan el viaje de la vida contigo: …he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. La vida es un viaje hacia nuestro hogar celestial. Somos pasajeros de camino. Sólo que en ocasiones extraviamos el rumbo o perdemos el sentido del viaje. Es allí donde los creyentes, poseedores del mapa con el destino eterno, deben ayudar a quienes les rodean. Padres, esposo, hijos, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, nos asustamos pensando que se perderán, y debemos actuar en consecuencia… En el viaje de la vida, Dios te ha dado ser influencia, bendecir y dar vida a cuantos viajen contigo. Tu familia y amigos, tus compañeros de trabajo, tus conocidos, etc. Cuando llegue el huracán Euroclidón, no te asustes, pues el ángel del Dios al que perteneces y sirves también estará contigo. La presencia de una tormenta no prueba que la Presencia de Dios no esté; al contrario, es la oportunidad para que Dios manifieste su Presencia.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:26
27.26 Aunque Dios promete librarte, tu debes hacer lo necesario para que esto sea así. Debes orar como si todo dependiera de Dios y luego actuar como si todo dependiera de ti. Es necesario dar con una isla, útil para Pablo y sus compañeros y útil para ti cuando te encuentras en problemas. Confía en Dios y esfuérzate en su gracia por hallar la salida.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:27
27.27 Experimentados en la navegación, los marineros sospecharon estar cerca de tierra. Donde no alcanza la vista llega el entrenamiento. Perfecciona tu oficio, pues la teoría te hace experto en nada hasta que lo pruebas. En la medianoche de la vida, cuando todo es más oscuro, busca tu instinto, e cual, junto con el sentido común te fue dado por Dios para salir adelante y resolver problemas.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:28
27.28 Tu salvación se acerca. Aunque no veas nada, cada día estás más cerca de salir de esa mala situación en la que te encuentras. Aun en la oscuridad echa la sonda, el instinto, la intuición, virtud del espíritu que te ayuda a presentir la salida. Hoy serán veinte brazas (36 metros), en poco tiempo se convertirán en quince porque tu salvación está llegando. No desesperes, un poco más y saldrás de esta. Persevera en la fe un poco más. La tierra firme está por llegar.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:29
27.29 Quien confía en el fin de su problema echa anclas para detener su barco. Siendo que los marinos comprobaron mediante sondas que se acercaban rápidamente a la orilla, aunque sin ver nada por las tinieblas de la noche y el mal tiempo, echaron cuatro anclas para frenar la nave y detenerla en ese lugar hasta que llegara el día. Era peligroso seguir sin vista porque dando en escollos destrozarían la nave y podrían morir ahogados por la violencia del mar y de las rocas. Si te encuentras en malos tiempos procura tener anclas, no una ni dos; diversifica opciones y posibilidades hasta que puedas ver claro. No sigas a la deriva.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:30
27.30 Asustados por las circunstancias y al grito popular de “salvese quien pueda”, los marinos desesperados procuraron dejar la nave. Esta huida no parece propia de hombres hechos a la mar, pero llevaban medio mes sin alimentos y cayendo de una desgracia a otra. Fingieron realizar acciones normales de su oficio naval, pero en realidad planeaban escapar, poniendo con esto en riesgo a todos.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:31
27.31 Siendo los marinos los únicos que sabían cómo llegar a tierra tanto en ese momento como cuando llegara la mañana, si escapaban dejarían a los demás sin posibilidades de sobrevivir, no solo por la falta de oficio, sino también por la falta de barcas. Todavía se encontraban lejos de la orilla y en un mar embravecido, por lo que su experiencia era indispensable. Notando que se preparaban a huir, Pablo habló al centurión acerca del riesgo de esto. Esta vez el centurión sí lo escucharía. Nótese que en ningún momento dijo el apóstol que ellos incluyéndose, no se salvarían, sino “vosotros”, es decir, los soldados. Pablo y los suyos, por la gracia de Dios, su misión y su Pacto con Él estarían a salvo.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:32
27.32 Para evitar que los marinos huyeran los soldados los dejaron sin transporte. O se salvaban todos o morían todos. ¿Y no es eso la vida de la iglesia en este mundo? Todos estamos entrelazados y cuando intentamos salvarnos a nosotros mismos a consta de los demás arriesgamos a todos. La mejor salvación es la salvación de todos. La iglesia se encuentra en la misma nave y debemos velar unos por otros.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:33
27.33 El ayuno sin fe es solo pasar hambre. Los tripulantes y pasajeros del navío, lo mismo que los soldados, llevaban ya catorce días sin comer, intentaban racionar los alimentos de modo extremo debido a que suponían pasar meses en el mar; solo Pablo sabía que no sería así y por ello los exhortaba a comer. Un hombre de fe se alimenta (hablo espiritualmente); mientras los hombres sin esperanza tienen el alma en ayunas.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:34
27.34 La promesa de Dios por medio del hombre de fe es que a pesar de las terribles circunstancias que estaban experimentando, en donde ninguno tenía esperanza de sobrevivir, les anuncia que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de ellos perecería. La salvación de Dios es la salvación completa. Jamás se vio que hombre alguno pasara tormenta y naufragio con todos sus cabellos intactos, hasta esta vez que estuvo con ellos un hombre de Dios. He allí la importancia de la palabra profetica en la boca de un siervo de Dios: trae salvación total y absolutamente completa a quienes le escuchan. ¿Eres un hombre de Dios?
— Roberto Tinoco
Hechos 27:35
27.35 La escena es por demás gloriosa. El apóstol Pablo les dio una poderosa palabra profética y enseguida se sentó a comer frente a ellos dando gracias a Dios. Como dueño de la situación. Esa es la confianza de un hombre que conoce los planes de Dios; y esa es la diferencia entre vivir a lo que presente la casualidad (aunque no hay casualidad) y vivir de lo que sale de la boca de Dios. Puedes tener paz en la tormenta; comer pan en el naufragio; y ser feliz en todo tiempo. Lo que necesitas no es que termine la tormenta ni hallar tierra firme; tampoco buenos tiempos; lo que tu necesitas es la Palabra de Dios.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:36
27.36 Todos siguieron el ejemplo del apóstol Pablo porque la palabra profética los animó. Las cosas se ven diferentes cuando el ánimo es diferente; pero el ánimo necesita de la Palabra del Señor para mantenerse siempre fuerte. El desánimo manifiesta ausencia del consejo de Dios. ¿Estás desanimado? No es una emoción, sino vacío de la Palabra de Dios; es el hambre del alma.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:37
27.37 Una nave grande con muchos pasajeros y tripulación. El apóstol Pablo logró el milagro de salvar a todos ellos, todos sin excepción, solo por creerle a Dios y mantenerse en su Palabra. Muchos están en tu área de influencia, en tu derredor o que tienen contacto contigo; en buena medida depende de ti lo que suceda con ellos, por esto es muy importante que conozcas la Palabra de Dios y obedezcas a su voluntad. No se trata solo de ti.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:38
27.38 Para mantener el barco a flote, tuvieron que deshacerse del peso adicional. Como ya no había nada más que tirar, pues lo hicieron antes, solo quedaba el trigo. Confiando en que pronto estarían en tierra firme, por el consejo de Pablo, se aventuraron a tirar también su alimento al mar. Eso es común tanto en las crisis navieras como en la vida: cuando la vida está en riesgo, todo lo demás es prescindible. Pero igualmente, cuando la vida verdadera es verdaderamente valorada; se vuelve lo único necesario. Quien está satisfecho con Dios no necesita nada más; puede tenerlo todo, pero no lo necesita. Aligera tu viaje.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:39
27.39 La región antes de la playa estaba bastante accidentada, arrecifes y pequeños islotes impedían navegar hasta la orilla, pero al menos permitían avanzar palmo a palmo. Llegar a tierra firme no siempre es fácil, pero debes avanzar poco a poco hasta poner tu vida en equilibrio. No verás la salida, pero sí pequeñas oportunidades que debes ir aprovechando una por una hasta alcanzar tus sueños y metas completas. Se te permite errar, pero no quedarte quieto.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:40
27.40 Para poder avanzar, tuvieron que cortar las sogas que sostenían el barco sujeto a las anclas. No era posible por las condiciones de la nave, así como de los marinos, subir las anclas, por lo que las dejaron en el mar. Una vez que soltaron las amarras, desplegaron las velas para que el viento los llevara a la playa. Corta tus anclas y déjalas en el mar. ¿Qué es lo que te ata? ¿Qué impide que avances y alcances el éxito? Las anclas son caras, pero es más caro no moverse. Tienes cosas que impiden tu desarrollo; incluso podría tratarse de personas y relaciones que debes cortar. Es doloroso y cuesta, pero si no te deshaces de las anclas que detienen tu vida, te costará mucho mas. El equilibrio y la tierra firme te están esperando. Corta también las amarras del timón; que nada condicione tu dirección. Tus decisiones no deben ser el resultado de la presión de otros ni tampoco de las circunstancias, sino la dirección específica de Dios. Ten por timón las Escrituras.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:41
27.41 El plan falló y no pudieron llegar a la Playa. El barco se rompió ante las rocas y la violencia del mar y la vida de todos los presentes peligraba. ¿Has sentido alguna vez como ancallas en los problemas? ¿Situaciones que destrozan los planes y ponen todo en riesgo? La vida tiene sus naufragios y conforme avanzamos descubrimos fallas y errores. Nos quedamos cortos y nuestros planes son insuficientes. Èpocas en donde la esperanza da contra las rocas y se pierde todo lo invertido. Pero la buena noticia es que no es el fin del libro y tampoco el fin de tu historia. Saldrás de esta también. No juzgues tu futuro por el fracaso presente. Nada está dicho sin poder modificarse y créeme, también esto pasará. Sigue adelante, no te rindas.
— Roberto Tinoco
Hechos 27:42
27.42 Debido a las leyes romanas que exigían vigilar con su propia vida a los presos a su cuidado, pensando que escaparían, los soldados decidieron matarlos. Esta clase de crueldad es propia de imperios humanos, pero no del reino de Dios. En el reino de Dios, en lugar de matar al preso, el Rey ofreció su vida por su rescate. ¡Es glorioso pertenecer a este reino inconmovible!
— Roberto Tinoco
Hechos 27:43
27.43 La vida del apóstol Pablo llegó a ser tan valiosa, no solo para el centurión, sino para el mundo entero; que si bien muchos querían matarlo considerando su influencia conmovedora de ciudades; otros como el centurión, y seguramente también Lucas, así como Aristarco, estaban dispuestos a pasar por alto la ley romana y arriesgarse a una fuga masiva con tal de salvar a Pablo. Ese hombre de baja estatura valía más que los doscientos setenta y seis pasajeros entre soldados, tripulantes y presos del navío. ¿En dónde radicaba su valor? En el depósito de la revelación de la Palabra de Dios que estaba en él. Aunmenta tu valía haciendo crecer el depósito de Dos en ti; entonces Dios dará lo que sea necesario por ti: Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida (Isaías 43:4).
— Roberto Tinoco
Hechos 27:44
27.44 Conforme la orden del centurión se echaron al mar primero los que sabían nadar. Es la ventaja del conocimiento y de la experiencia, te lleva adelante. Luego los demás sujetándose a lo que fuese posible para mantenerse a flote. Todos necesitamos de qué sostenernos; la sabiduría es lo mejor, pero cuando ésta falta, sujétate entre tanto que aprendes sabiduría de ayudas temporales. No digo que dejes a Dios, Él es nuestra suma confianza; pero en decisiones prácticas bajo el cielo, te fue dada la sabiduría para vivir y si esta falta, necesitarás apoyarte en otros que sean sabios o tengan estructuras adecuadas para sostenerte y salvarte de una mala situación. De una o de otra manera, todos se salvaron; y haciendo así, prudentemente, tu también te recuperarás.
— Roberto Tinoco