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Hechos 5

Ananías y Safira

1Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad,🗨 2y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.🗨 3Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?🗨 4Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.🗨 5Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.🗨 6Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.🗨 7Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido.🗨 8Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto.🗨 9Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti.🗨 10Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.🗨 11Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.🗨

Los apóstoles sanan a muchos

12Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.🗨 13De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente.🗨 14Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres;🗨 15tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.🗨 16Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados.🗨

Los apóstoles enfrentan oposición

17Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos;🗨 18y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública.🗨 19Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo:🗨 20Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida.🗨 21Habiendo oído esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban. Entre tanto, vinieron el sumo sacerdote y los que estaban con él, y convocaron al concilio y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la cárcel para que fuesen traídos.🗨 22Pero cuando llegaron los alguaciles, no los hallaron en la cárcel; entonces volvieron y dieron aviso,🗨 23diciendo: Por cierto, la cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas afuera de pie ante las puertas; mas cuando abrimos, a nadie hallamos dentro.🗨 24Cuando oyeron estas palabras el sumo sacerdote y el jefe de la guardia del templo y los principales sacerdotes, dudaban en qué vendría a parar aquello.🗨 25Pero viniendo uno, les dio esta noticia: He aquí, los varones que pusisteis en la cárcel están en el templo, y enseñan al pueblo.🗨 26Entonces fue el jefe de la guardia con los alguaciles, y los trajo sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo.🗨 27Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó,🗨 28diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.🗨 29Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.🗨 30El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero.🗨 31A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.🗨 32Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.🗨 33Ellos, oyendo esto, se enfurecían y querían matarlos.🗨 34Entonces levantándose en el concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento a los apóstoles,🗨 35y luego dijo: Varones israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer respecto a estos hombres. 36Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A éste se unió un número como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que le obedecían fueron dispersados y reducidos a nada.🗨 37Después de éste, se levantó Judas el galileo, en los días del censo, y llevó en pos de sí a mucho pueblo. Pereció también él, y todos los que le obedecían fueron dispersados.🗨 38Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá;🗨 39mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.🗨 40Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad.🗨 41Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.🗨 42Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Hechos 5:1

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5.1 Al ver que José alcanzaba renombre por su generosidad al punto de que los apóstoles lo apodaran Bernabé (nota 4:36), el matrimonio compuesto por Ananías y Safira sintió la emoción de imitarle; pero no contaban con la calidad espiritual de Bernabé ni estaban dispuestos a ser tan generosos como él, y tampoco habían considerado el costo de dicha entrega. Posiblemente estuvieron dispuestos de origen a ofrendar todo lo que su heredad costara, pero al ver lo que recibieron por su venta fueron incitados a la avaricia. Quizá habían hecho una promesa pública a la iglesia emocionados de dar lo que costara su heredad, pero una vez que bajó el entusiasmo emocional, se arrepintieron. ¡Cuán grave es retractarse del compromiso hecho con Dios! (Ecl. 5:4). Ananías significa “a quien Dios ha dado gracia”; mientras que Safira proviniera de la piedra preciosa zafiro y significa “hermosa”. Estos nombres ponen de manifiesto la tremenda ingratitud que cometieran. Después de tanta gracia recibida intentaron engañar a Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:2

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5.2 Sustrajo (gr. enosfizato), puede traducirse también como “defraudó” o “se quedó con”. El problema no era sustraer una parte, sino “traer una parte”, y más, aparentando que daban el total. Ananías, de común acuerdo con su esposa, vendieron la heredad que pensaban donar, tomaron parte del dinero de la venta y el resto lo presentaron a los apóstoles como un generoso matrimonio que dispensaba sus bienes para las necesidades de la iglesia. ¡Que lamentable es que los más cercanos se unan para pecar! Lóbrego día el que quien ama no estorbe a su amado en el mal, esto es amar más al mal que al amado. La iglesia ha tenido en sus filas algunos Ananías y Safira, hombres y mujeres habidos de reconocimiento. Los que buscan inmortalizarse en el mármol a precio de oro más allá de un nombre en los cielos. Avariciosos de bolsillos gordos que regatean con el cielo y son capaces de poner letras pequeñas al calce en su contrato con Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:3

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5.3 Sabemos cuales son los motivos de Satanás: oponerse a Dios y destruir tanto a la iglesia, como a sus hijos. La pregunta va más bien encaminada a cuáles eran los motivos de Ananías y cuáles las partes que éste abrió al adversario. Es fácil deslizarse cuando se es negligente y dos son las opciones a elegir pertenecer. La neutralidad es imposible. Entrar a uno significa rechazar al otro. El diablo incitó a Ananías y éste consintió; no es una posesión, sino una decisión similar a la que Eva tomó. Frecuentemente, detrás de la caída de alguno se encuentra al diablo siendo el estorbo. Aquí lo vemos tratando de inmiscuirse en la vida de la iglesia, y la puerta que se le abrió fue la ambición que Ananías guardaba en su corazón: cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido (Stg. 1:14-15). Ananías mintió a la iglesia, pero aún más grande que esto, mintió al Espíritu Santo. Esto nos muestra que el Espíritu Santo y la iglesia somos uno. El que os oye a mí me escucha; el que os rechaza, a mí me rechaza –dijo el Señor (Lc.10:16). Y el que rechaza esto no rechaza al hombre, sino a Dios, quien os ha dado su Espíritu Santo –escribiría Pablo (1Ts. 4:8). Similar el caso a cuando el Señor Jesús reprende a Saulo por perseguirle al perseguir su iglesia (9:4). Cuando Ananías mintió a la iglesia estaba pecando contra el Espíritu Santo por cuanto la iglesia contiene la vida de Dios, a saber, al Espíritu Santo en persona. Tal y como el Templo santifica todo lo que está en él así también el Espíritu Santo en modo inverso santifica a la iglesia en donde mora; de allí que afrenta conscientemente a la iglesia es pecar contra el Espíritu que la ha santificado.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:4

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5.4 Ananías y Safira no fueron forzados a donar nada a la iglesia. Podían quedarse con la propiedad, o bien, venderla y retener todo el producto de la venta sin afrentar a nadie. Su pecado consistió en la simulación. Ambos simularon ser generosos al aparentar que daban toda su herencia, cuando en realidad sólo daban una parte (véase la nota 5:2). Esto nos enseña que Dios mira el corazón no la cantidad de la ofrenda. El ejemplo de la viuda pobre (Lc.21:1-4) sigue siendo válido. Es lógico que no todos los miembros de la iglesia vendieron sus bienes para repartirlos, pero no se menciona que hayan sido reprendidos. Este era un asunto interno. Todos a excepción de Ananías y de Safira que sólo aparentaron estarlo. Su interés no fue el cuerpo de Cristo, a saber sus hermanos, sino alcanzar el prestigio que se le había dado a Bernabé por su magnitud (véase las notas 4:36-37). ¿Será que Dios aborrece al hipócrita por encima del avaro? Toda ofrenda es voluntaria (Ex.35:21); según la generosidad de cada uno (1Cr.29:3,5,9,17). ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? (5:4b). Es decir, ¿porqué abriste la puerta al adversario? (véase la nota 5:3a). Cuando un creyente abre su corazón a la maldad, esto es, fragua el pecado, está cometiendo traición al Señor. Es como el centinela que deja entrar al enemigo. La iglesia es el reino de Dios; Satanás nada tiene en él, ni puede contra él. Solamente puede hacer daño cuando alguno le abre desde dentro. Ananías fue ese traidor. Aquí vemos que no existen pecados individuales; pues toda acción pecaminosa que cometa un miembro daña a todo el cuerpo como si se tratase de una enfermedad. Es por eso que el Señor siempre extirpa toda especie de mal de su cuerpo, llámese éste Ananías en el libro de los Hechos o Acán en el Antiguo Testamento o cualquier otro nombre contemporáneo a nosotros. El Espíritu nos anhela celosamente (Stg.4:5; 2Cor.11:2; Ap.3:19). No has mentido a los hombres sino a Dios (5:4c). La iglesia es uno con Dios por la fe. (véase la nota 5:3b y la nota 5:5a) El que se une al Señor, un Espíritu es con Él (2Cor.6:17).

— Roberto Tinoco

Hechos 5:5

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5.5 La Palabra de Dios es para vida o para muerte, según sea el propósito para el cual Dios la envía; pero sea lo uno o lo otro, siempre lleva a cabo aquello para lo que se le envió (Is.55:11; Jer.5:14). La expresión: “cayendo expiró” (lit) (Rom.6:23) denota la exhalación del alma o el entregar el espíritu: Esta es la muerte física: la separación del alma del cuerpo. ¡Cuán peligroso es atentar contra la iglesia! No debemos tomar en poco a la iglesia. En la Palabra tenemos algunos ejemplos: cuando el pueblo de Israel habló contra Moisés por su deseo de carne, este les respondió: “…nosotros, ¿que somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Yahwéh” (Ex.16:8). O en la rebelión de Coré: “por tanto, tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra Yahwéh; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis?” (Nm.16:11). Puede parecernos duro conforme a nuestra mente del siglo XXI, pero hacen falta señales en el camino, como los autos volcados en la carretera y que son dejados como advertencia a los demás conductores. Actualmente el juicio de Dios es igual, con la diferencia de que los muertos por mentir al Espíritu Santo aún no han sido amortajados y sepultados; sino que aunque aparentan estar vivos porque andan físicamente, han perdido la vida de Dios al tratar de engañar a la iglesia con sus simulaciones (Ef.4:30-32). Y vino gran temor sobre todos los que lo oyeron (5:5b). Quien aprende a temerle a Dios no temerá a nada más. Ese es el propósito de lo sucedido, Dios infundió en la iglesia tal temor que difícilmente alguno intentaría rebelarse; pero no para controlarlos con una cultura de miedo, sino para evitar la intromisión de los mal intencionados. El principio de la sabiduría es el temor de Yahwéh; en esos momentos, la casa estaba fundándose con sabiduría. El hecho se extendió puesto que se habla “de los que lo oyeron”. Se escuchó un santo rumor: Dios ha visitado a su pueblo y es fuego consumidor.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:6

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5.6 Es notable que hayan sido los jóvenes quienes llevaran a Ananías a enterrar (acerca de cómo acostumbraban los judíos celebrar los entierros véase la nota 8:2). Envejecer roba valentía, temeridad. Es probable que pensaran que tal trabajo los contaminaba, y es muy probable que los menores de treinta años, conforme la ley, no participaran de los servicios, de allí que fuesen ellos los que podían “contaminarse” temporalmente en este oficio (recordemos que aún conservaban mucho el judaísmo). Ni siquiera preguntaron a la esposa de Ananías acerca del entierro, lo que indica que lo veían inmundo o como dijese un judío piadoso: “bajo maldición”; por eso rápidamente lo envolvieron, sacaron y sepultaron como quien arranca la contaminación. A pesar de tantos prodigios y maravillas, en cuanto a la revelación del Nuevo Pacto, la iglesia aún era un bebé.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:7

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5.7 Podemos imaginarnos a Safira entrar alegremente al aposento en donde los apóstoles estaban reunidos. Le llevó cerca de tres horas ir “al banco” a depositar dinero. Esperaba mirar a su marido en el centro de la reunión recibiendo los honores por su generosidad (véase la nota 5:1). ¡Cuán ajena estaba al juicio que le aguardaba! Como dice el proverbio latino: “el hombre vive como si no fuera a morir; y luego muere como si nunca hubiese vivido”. Sólo aquellos que conocen al Señor están apercibidos de sus caminos; el avisado ve el mal y se esconde; más los simples pasan y reciben el daño (Pr.22:3). El sabio teme y se aparta del mal; más el insensato se muestra insolente y confiado (Pr.14:16). Safira no temía a Dios, si hubiese temido hubiera llegado a hurtadillas y no con el cuello levantado y las cejas arqueadas.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:8

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5.8 Como es costumbre, Pedro es el arrojado que ha de asegurarse sí Safira participó o no en el engaño al tiempo que le daba una última oportunidad de arrepentirse. Pero como el adagio popular: “tanto peca el que mata la vaca como el que le detiene la pata”, Safira era copartícipe en el mal de su marido. Dios siempre da una última oportunidad. Nota la oportunidad: “dime”. Nota la claridad: “¿vendiste en tanto…?” es decir, en un precio específico. Nota la complicidad: “ella dijo: sí…” Cuando alguno sigue a su cónyuge al pecado, lo seguirá también a la condenación. Adán cayó por seguir a Eva. Las Sagradas Escrituras nos advierten: no creáis en el amigo; no esperéis en el compañero. Cuídate de la que duerme en tu seno; guarda también tu boca…porque…los enemigos del hombre serán los de su propia casa (Miq.7:5-6).

— Roberto Tinoco

Hechos 5:9

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5.9 Habiendo dado oportunidad para arrepentirse, y siendo que Safira no quiso aprovecharla, Pedro decreta la causa del juicio y su consecuente condena: Ananías y Safira pecaron contra el Espíritu Santo (véase la nota 5:3b). Y siendo que Safira era tan culpable como su marido de tentar al Espíritu recibe la misma condena: he aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Desde Caín vemos que el pecado “está a la puerta” por lo que “la condenación no se tardará”: “al instante ella cayó a los pies de él y expiró. Es interesante que la Escritura Sagrada no sólo registra que expiró, sino también que cayó “a los pies de él”; esto es, a los pies de Pedro que en ese momento era uno con el Señor. Pedro no la mató, pero el Espíritu de Dios en él si lo hizo. Aquí vemos nuevamente que la iglesia y el Señor son uno sólo por la vida Divina, a saber, el Espíritu Santo que está en ella. Atentar contra la iglesia es tentar al Espíritu Santo (véase la nota 5:3b).

— Roberto Tinoco

Comentario general

5.9 Habiendo dado oportunidad para arrepentirse, y siendo que Safira no quiso aprovecharla, Pedro decreta la causa del juicio y su consecuente condena: Ananías y Safira pecaron contra el Espíritu Santo (véase la nota 5:3b). Y siendo que Safira era tan culpable como su marido de tentar al Espíritu recibe la misma condena: he aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Desde Caín vemos que el pecado “está a la puerta” por lo que “la condenación no se tardará”: “al instante ella cayó a los pies de él y expiró. Es interesante que la Escritura Sagrada no sólo registra que expiró, sino también que cayó “a los pies de él”; esto es, a los pies de Pedro que en ese momento era uno con el Señor. Pedro no la mató, pero el Espíritu de Dios en él si lo hizo. Aquí vemos nuevamente que la iglesia y el Señor son uno sólo por la vida Divina, a saber, el Espíritu Santo que está en ella. Atentar contra la iglesia es tentar al Espíritu Santo (véase la nota 5:3b).

— Roberto Tinoco

Comentario general

5.9 Habiendo dado oportunidad para arrepentirse, y siendo que Safira no quiso aprovecharla, Pedro decreta la causa del juicio y su consecuente condena: Ananías y Safira pecaron contra el Espíritu Santo (véase la nota 5:3b). Y siendo que Safira era tan culpable como su marido de tentar al Espíritu recibe la misma condena: he aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Desde Caín vemos que el pecado “está a la puerta” por lo que “la condenación no se tardará”: “al instante ella cayó a los pies de él y expiró. Es interesante que la Escritura Sagrada no sólo registra que expiró, sino también que cayó “a los pies de él”; esto es, a los pies de Pedro que en ese momento era uno con el Señor. Pedro no la mató, pero el Espíritu de Dios en él si lo hizo. Aquí vemos nuevamente que la iglesia y el Señor son uno sólo por la vida Divina, a saber, el Espíritu Santo que está en ella. Atentar contra la iglesia es tentar al Espíritu Santo (véase la nota 5:3b).

— Roberto Tinoco

Hechos 5:10

Comentario general

5.10 Cuando los jóvenes entren a la iglesia, que te encuentren lleno de vida y no de muerte. Que deseen introducirse en tu calidad de vida y no sacarte a causa de tu cantidad de muerte. Acerca del porqué fueron los jóvenes los que se encargaban de darle sepultura véase la nota 5:6. Acerca de la complicidad y muerte de Safira véanse las notas 5:8 y 5:9.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:11

Comentario general

5.11 El resultado normal de la Presencia de Dios en sus ministros es el temor de Dios. Si Dios se manifiesta en sus siervos, éstos tendrán autoridad; por el contrario, si éstos siervos no cuentan con el respaldo divino, es decir, si Dios no se manifiesta a través de sus ministerios, entonces no tendrán tampoco el respaldo de la iglesia por más que peleen la autoridad. De hecho, la autoridad que se defiende ya se ha perdido. En el Antiguo Testamento encontramos que muchos intentaron arrebatarle el reino a David, pero vemos también que nunca lo lograron a pesar de ser más poderosos e incluso, a pesar de que mismo David no presentaba batalla. David no necesitaba defender su reino, Dios lo había puesto como rey y sólo Él podía removerlo a pesar de que las circunstancias y los enemigos parecían deponerlo. Si el Espíritu de Dios se manifiesta en la iglesia, toda la iglesia tendrá temor de Dios; puesto que el Señor no está de visita, Él vive en la iglesia (2:43). ¡Dios es temible en la gran asamblea de los santos; formidable sobre todos cuantos están a su alrededor! (Sal. 89:7). Por esto, ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor (Fil. 2:12). Sólo puedes vivir delante del Dios por el que podrías morir. Hay niños que se portan bien sólo cuando su padre está presente, más cuando éste sale a trabajar son rebeldes y desobedientes. En la iglesia hay niños espirituales, pero el Señor no es un casero ausente ni un padre que se fue a trabajar, Él es el Espíritu Santo que mantiene permanentemente la disciplina de aquella iglesia en donde habita y se manifiesta. ¡Cuán necesaria es la vida Divina para la buena marcha de la iglesia! ¡Aleluya! Este versículo nos muestra el cumplimiento de lo anunciado por el profeta Jeremías (Jer. 32:40): pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:12

Comentario general

5.12 Dios había arrojado fuera la hipocresía de Ananías y Safira y siempre que una iglesia es verdaderamente santificada es luego llena del poder de Dios. Sabemos que no eran las manos de los apóstoles las que hacían señales y prodigios; sin embargo, la Palabra del Señor nos dice que ellos fueron usados grandemente por la Mano del Señor. El texto no dice que sus manos hacían prodigios, sino que por su mano se hacían prodigios; es decir, a través de sus manos Dios hacía maravillas. ¡Que maravilloso! Aun cuando Dios Todopoderoso y Soberano para hacer todo cuanto desee, Él hace sus maravillas a través de los ministerios de la iglesia. Las Sagradas Escrituras nos enseñan que a Dios no le agrada establecer su reino sin la participación de los hombres. Dios ha sujetado su poder para ser administrado por la fe de sus ministros; y así como un hombre controla el flujo del agua con una llave, así también Dios concede a sus hijos la facultad de abrir y cerrar los cielos. La llave de la fe libera su poder. Es por medio de las manos de los ministerios que Dios hace señales y prodigios en el pueblo. Los puños cerrados no liberarán Su Poder; la mano abierta por la fe será siempre un buen conducto de la Vida Divina: el Espíritu Santo. Y si las señales y prodigios caracterizaran a la iglesia primitiva, es de esperarse que hoy suceda igual. Acerca de las señales y maravillas véase la nota respectiva en 2:43. El poder de Dios es unificador. En 2:43 los vemos unidos; después de algunos miles de miembros más los seguimos viendo unidos. ¿Qué es lo que ha logrado tal cosa? Indudablemente que Dios mismo morando en la iglesia la unifica. Ahora, entiéndase bien, una cosa es que Dios habite en la iglesia y otra muy diferente es que la Vida de Dios se exprese a través de la Iglesia. Aun aquellas iglesias divididas como los Corintos tienen a Dios viviendo en ellas, pero deben recordar que el ser templos del Espíritu Santo no significa ser una bodega o depósito del mismo, sino un instrumento orgánico que manifieste la Vida de Dios al mundo. Una luz no se enciende para esconderse, sino para ponerse en alto a fin de alumbrar a todos. Dios mora en la iglesia, ahora iglesia comprende que tu función es expresarle. Es en este sentido que se logra la unidad. Dios es Uno a pesar de ser 3 Personas. Él es trino; por tanto, la iglesia que lo expresa, a pesar de ser muchos, son un sólo Cuerpo en Cristo. Esto no es filosofía ni mera poesía. La unidad de la iglesia es la realidad de la expresión de Dios. No se trata de enfatizar la unidad, sino la Vida Divina que unifica. Véase la nota 4:32. Con respecto al pórtico de Salomón véase la nota 3:11. La iglesia se reunía en el pórtico de Salomón para manifestar que Cristo era el Mesías y también el nuevo Salomón. Y siendo que fue también en el pórtico de Salomón que el Señor Jesús se manifestó a los judíos como el Mesías y como el Hijo de Dios (Deidad); como Uno solo con el Padre; como el Pastor de las Ovejas; y como el que da la vida eterna; ahora la iglesia, al estar en el pórtico de Salomón manifiesta la Vida Divina que se encarnó en Cristo: La iglesia es el Cuerpo del Mesías; los hijos de Dios; uno sólo con Dios; el rebajo de Dios; y las transmisiones de la Vida de Dios, a saber, del Espíritu Santo; ¡aleluya!

— Roberto Tinoco

Hechos 5:13

Comentario general

5.13 Acerca de la autoridad de los ministerios véase la nota 5:11. Pablo habla en 2 Corintios 12:12 sobre las señales del apóstol; es claro que éstas señales fueron hechas por los doce por lo que les tenían temor. Era como ver o estar cara a cara con Dios. ¡Cuán maravillosamente expresaban la Vida Divina! Todo este temor fue necesario, de esta manera no saldrían nuevos Ananías y Safira intentando subir políticamente los escalafones de la iglesia con influencias y engaños. El temor ministerial tiene su lugar en la iglesia. Donde hay vida y poder de Dios también hay respeto y admiración: mas el pueblo los alababa grandemente, -dice el texto. El término griego que usa Lucas para alababa es megaluno. Megaluno significa magnificar, hacer grande, alargar, exaltar, mostrar respeto, tener en alta estima. Esto quiere decir que la mayoría de la gente hablaba cosas favorables de los apóstoles al punto de la hiperbole. Lógicamente esto redundaba en crecimiento (vea el vr.14). En una iglesia en donde los ministerios son criticados por sus miembros cuando estos van a sus hogares y trabajos no se dará el crecimiento. ¿Quién va a querer ir a donde sus miembros están inconformes? ¡Pero cuan asombroso “método evangelístico” es hablar bien de los ministerios! Con todo, distíngase de la adulación y de la hipocresía; la admiración era y debe ser sincera.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:14

Comentario general

5.14 Un organismo sano crece. El síntoma de la vida es la reproducción celular. La falta de conocimiento es señal de enfermedad. La iglesia nació para extender la Vida Divina y si ésta no se expande tiene algún problema. Una iglesia pequeña y que se mantiene así quizá tenga cosas maravillosas, pero algo malo le está sucediendo. La naturaleza misma nos enseña que cuando algún organismo ha dejado de crecer comienza a morir. A veces el hombre se escuda teológicamente dando piadosas razones del porqué su congregación no crece, puede que suene hermoso, pero a la luz de la Palabra su iglesia está enferma; y entiéndase bien, esto no significa que su iglesia sea mala, sino que algo malo hay en ella; nota como la iglesia primitiva, rebosante de la Vida Divina estaba en constante crecimiento. Dios no es conservacionista, Él es el Rey conquistador que extiende su reino; lo normal para Él es que sigan aumentando los que creen el Él. Mientras haya gente sin fe en el Señor no podemos decir que Dios nos ha llamado a ser una pequeña iglesia. Además de estar en crecimiento, una iglesia sana tiene un crecimiento equilibrado. Si una iglesia no está ubicada en alguna zona especial, como lo sería una región de retiro, una base militar o una cárcel; y aun así su crecimiento es sólo en un sector de la población, ya sean mujeres, niños o sólo varones, o jóvenes o ancianos, etc. entonces dicha iglesia está enferma. Es muy probable que sus ministerios estén mal enfocados y no estén predicando el evangelio completo de Jesucristo, o bien, que carezca de calidad en sus distintos departamentos. La iglesia primitiva crecía equilibrada: “gran número así de hombres como de mujeres” porque la Vida Divina la saturaba. Es también notable que Lucas mencione a las mujeres, ya que normalmente habla de hombres “sin contar las mujeres y los niños”. En este versículo hace un cambio para mostrar el equilibrio de la iglesia, lo mismo que para resaltar la dignidad cualitativa de la mujer.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:15

Comentario general

5.15 Había llegado a ser tal la forma de los apóstoles, especialmente la de Pedro, que el pueblo de Jerusalén albergaba una euforia y fe única en su historia. “Mayores cosas harán” -había profetizado el Señor, y estaba cumpliéndose. El espectáculo debió ser algo especial. Gritos desaforados: “¡allí viene, allí viene!” Personas sencillas sacando a sus familiares al sol con la esperanza de sanidad. Y no es que Pedro o su sombra tuviera alguna virtud aparte de Dios; este era un asunto de fe. En realidad la gente creía; creía de tal forma que extendían sus cobijas en el polvo de la calle para recostar a sus amigos y familiares esperando que la sombra de un pescador los sanase. A veces las personas necesitan de algo tangible para creer lo imposible: La fe es ver las cosas que no son como si fuesen (Rom.4:17). Una mujer con flujo de sangre necesitaba tocar el borde del manto del Señor para poder creer y ser sanada, y Dios lo permitió. Después, la gente espera la sombra de un discípulo porque cree que si éste no orara para ellos ni les diera palabra profética de sanidad, al menos su sombra les sanaría. Y Dios volvió a permitirlo. A Dios le agrada la fe, incluso cuando ésta es imperfecta, porque la fe es confianza en Él. Dios sabe que el hombre, por estar atado al tiempo y al espacio frecuentemente necesita estímulos tangibles para creer; por eso pone a un anciano a contar las estrellas y el polvo de la tierra; por eso permite a otro poner vellones (aún cuando no debe hacerse); por eso a otro lo sano con lodo de su ceguera; por eso los profetas acostumbraban actuar lo que sucedería; por eso les permitió confiar en la sombra de su siervo; y por eso está dispuesto a conceder las peticiones que tenemos, siempre y cuando aprendamos a ejercitar la fe en sueños y visiones, aun y cuando usemos muletillas visibles para motivar la imaginación (sin llegar a caer, por supuesto, en la idolatría).

— Roberto Tinoco

Hechos 5:16

Comentario general

5.16 “Si el ministro está ardiendo, la gente va a venir a ver las llamas”- respondió Spurgeon ante la interrogante del cómo juntar multitudes cada servicio. La iglesia, especialmente sus ministros, es un tremendo imán espiritual cuando son saturados por la Vida Divina. El Espíritu Santo es quien convence al mundo y lo trae al Señor; por eso es que cuando satura a la iglesia las multitudes vienen a ella. En ese momento, las señales apostólicas eran en el Señor la tremenda fuerza que atraía las multitudes. La razón es obvia: la iglesia tenía respuesta a las necesidades de la gente. El pastor Cho, con la iglesia más grande del mundo (más de 700,000 miembros) dijo en repetidas ocasiones que gran parte de su éxito se debió a que hicieron de la sanidad divina una parte necesaria e indispensable de sus servicios. Si la iglesia responde a las necesidades de la gente, sean éstas físicas, morales o espirituales, la gente vendrá. El texto dice: “y todos eran sanados”. Esto no tiene precedentes. Todos recibían lo que habían venido a buscar: sanidad. Los enfermos sanos de sus males y los atormentados libres de los espíritus opresores. Verdaderamente llegó a ellos el reino de Dios.

— Roberto Tinoco

Comentario general

5.16 “Si el ministro está ardiendo, la gente va a venir a ver las llamas”- respondió Spurgeon ante la interrogante del cómo juntar multitudes cada servicio. La iglesia, especialmente sus ministros, es un tremendo imán espiritual cuando son saturados por la Vida Divina. El Espíritu Santo es quien convence al mundo y lo trae al Señor; por eso es que cuando satura a la iglesia las multitudes vienen a ella. En ese momento, las señales apostólicas eran en el Señor la tremenda fuerza que atraía las multitudes. La razón es obvia: la iglesia tenía respuesta a las necesidades de la gente. El pastor Cho, con la iglesia más grande del mundo (más de 700,000 miembros) dijo en repetidas ocasiones que gran parte de su éxito se debió a que hicieron de la sanidad divina una parte necesaria e indispensable de sus servicios. Si la iglesia responde a las necesidades de la gente, sean éstas físicas, morales o espirituales, la gente vendrá. El texto dice: “y todos eran sanados”. Esto no tiene precedentes. Todos recibían lo que habían venido a buscar: sanidad. Los enfermos sanos de sus males y los atormentados libres de los espíritus opresores. Verdaderamente llegó a ellos el reino de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:17

Comentario general

5.17 La secta de los saduceos apareció en Israel alrededor del 200 a.C. A ella pertenecían los personajes más influyentes de la sociedad, tales como el sumo sacerdote (de allí que los que estaban con él fuesen precisamente los saduceos), los sacerdotes, los comerciantes y los aristócratas. Los saduceos dominaban el templo con todas sus actividades, incluyendo la venta de todo tipo de cosas “necesarias” para los rituales. Saduceo, en heb. Zedukim, se deriva de Sadoc, el sumo sacerdote del tiempo de David (2 Sam. 8:17), y cuya familia, fue escogida por Dios para encargarse de los asuntos del templo (Ez. 40:46). Pero con el pasar del tiempo se convirtieron en “la secta de los saduceos”; hombres prepotentes e incrédulos más interesados en enriquecerse con el templo que en el Señor del templo. Solo aceptaban el Pentateuco (La Torá), rechazando las otras Escrituras y negaban todos los asuntos sobrenaturales, tales como la resurrección (Mt.22:23), los ángeles y los espíritus (Hch.23:8). Cuando todos éstos “grandes” de Israel tuvieron conocimiento del crecimiento de la iglesia cristiana (vr.14) tuvieron temor de perder su lugar de privilegio e influencia; por ello el sumo sacerdote, que no debió ser otro que Anás (4:6; aún y cuando en ese tiempo hubo dos sumo sacerdotes: Anás, puesto por Dios por desobediencia y Caifás yerno de Anás, puesto por los romanos por asuntos políticos Lc.3:2; Jn.18:13,24), se levantó apoyado por los saduceos contra los apóstoles. Aquí vemos que en este mundo el hombre es poderoso no por lo que es, sino según la posición que ocupa dentro de él. Sin embargo, no perdamos de vista que ese supuesto poder es cambiante, desleal y limitado, por cuanto es terrenal y temporal. Los saduceos se llenaron de celos, a saber, envidia por la creciente influencia del cristianismo en el que cada vez más grande apoyo del pueblo y temor de ser desplazados de su fuente de ganancia. Como dice la Palabra: al necio lo mata la ira y al codicioso lo consume la envidia (Job 5:2); tal es el poder humano, sumamente débil por basarse en las pasiones humanas. Cruel es la ira e impetuoso el furor, más, ¿quién podrá sostenerse delante de los celos (envidia)? (Pr. 27:4). Los saduceos se creían muy importantes, eran los sabios de Israel, los cultos aristócratas que tenían los mejores asientos reservados, en el Nombre de Dios habían abusado del pueblo teniendo a la vez un infatuado concepto de sí mismos; ¡cuán similar a muchos “ministerios” de todos los tiempos! Todo poder que se ejerce motivado por la pasión del hombre, por muy maquillado se santo que esté, no procede de Dios. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa (Stg. 3:14-16).

— Roberto Tinoco

Hechos 5:18

Comentario general

5.18 En el texto griego se entiende que más que ponerlos en la cárcel pública, los pusieron públicamente en la cárcel. Aquí observamos varias cosas: Primero, que el poder humano es violento: “y echaron mano”. La historia humana nos ha mostrado que el hombre busca la paz entre tanto no tiene el poder de imponerse, pero que una vez que domina aplasta a sus opositores. Segundo, y ligado a lo anterior, que el poder humano es supresor: “los pusieron en la cárcel”. Cuando el hombre posee el control de sus semejantes casi en todos los casos suprime a sus adversarios y frecuentemente aún a los suyos con todo tipo de “cárceles”, sean estas con barrotes de acero, con tributos, psicológicos, morales o de cualquier otro tipo que macabra imaginación del supresor fabrique. Tercero, que el poder humano es soberbio: Pues no sólo arrastran a los apóstoles, sino que públicamente hicieron uso de violencia, delante de todos, como tratando de demostrar quien tiene la autoridad. Pero la autoridad que se defiende ya se ha perdido. No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días, Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida (Ap.2:10).

— Roberto Tinoco

Hechos 5:19

Comentario general

5.19 Este ángel debió ser espiritual y mandado del cielo, puesto que sacó a los apóstoles milagrosamente sin que los guardias se dieran por enterados (vr.23). Pero que nadie se confunda, el Libertador no es el ángel, sino Dios que envió al ángel. Tal es el mover de la vida divina en la iglesia, sin importar que las circunstancias sean oscuras como la noche, y sin importar cuan fría y desolada sea la cárcel en la que sus siervos se encuentren, el Señor ya ha dado la orden y su ángel viene en camino con la llave. El Ángel de Yahwéh acampa alrededor de los que le temen y los defiende (Sal.34:7). Observemos como se utiliza el plural “las puertas”, lo que implica más de una; sin embargo, el Todopoderoso que puede librar de una, puede librar de toda clase de cárceles, Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le libera Yahwéh (Sal.34:4,6; 54:7). ¡La vida divina es irresistible y entre sus obras está la de publicar libertad a los cautivos y a los presos abertura de cárcel (Is.61:1).

— Roberto Tinoco

Hechos 5:20

Comentario general

5.20 Libertados para predicar las palabras de esta Vida; es decir, de la vida del cielo, la vida de Dios. Nuestro llamado no es a predicar las palabras de la vida terrenal ni de los hombres, eso es muy pequeño, somos llamados anunciar las palabras de la vida de Dios, la vida eterna. El centro del libro de los Hechos es esta Vida. Es interesante notar que el ángel no se presenta a sí mismo, sino que inmediatamente después de liberar a los siervos de Dios les da la orden de parte del Señor. Nos recuerda a Eliezer, el siervo de Abraham que se negó a comer hasta no dar primero su mensaje habiendo presentado a su amo y no a sí mismo (Gen. 24:32-34). Tal es el siervo del Señor que cuando es enviado no puede detenerse “ni a saludar a nadie por el camino” (Lc.10:4) mientras no haya hecho lo que su Señor le mandó. Aquí hallamos también la razón por la cual hemos sido hecho libres: somos libres para obedecer. (1P. 2:9). No somos liberados para pecar, sino libres de pecado para servir. Antes no podíamos resistirnos al mal, ahora somos libres del mal y el pecado no se enseñorea de nosotros. Con todo no somos libres para hacer lo que queremos sino que hemos recibido un cambio de amo. Nos fue quitado el yugo del diablo, más nos fue puesto el yugo del Señor. (Mt.11:29-30). Y puestos en pie en el templo –sigue diciendo el texto. De entre toda la creación terrena, sólo el ser humano puede estar erguido de pie en toda la extensión de la palabra, lo que lo sitúa con una dignidad especial. Hablando espiritualmente, sólo quienes pertenecen al Señor Jesús pueden erguirse - aunque con humildad - como un pueblo especial porque pertenecen a una creación especial, a la regeneración del Espíritu. Pero lo que es aún más importante, sólo aquellos que están vivos pueden estar de pie, los muertos no pueden erguirse; sólo están en pie en el templo espiritual de Dios quienes poseen su vida. Así como en el santuario terrenal no podía introducirse nada muerto por la ley de Dios, así tampoco es de la iglesia lo que carezca de la vida de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:21

Comentario general

5.21 Oyeron la voz de parte de Dios por encima de la voz de los hombres. Hacemos y somos de acuerdo a lo que escuchamos, siendo que la Palabra de Dios permanece para siempre, es la única forma de tener la vida eterna. Los que oyen a Dios y obedecen entran en su casa. La membresía en la iglesia proviene de la voz divina en el corazón. Los discípulos entraron al templo para enseñar, es la evidencia del llamado: la edificación. Mientras los siervos de Dios le obedecen, los religiosos sin Dios los consideran en la cárcel (aunque son ellos los presos). Luego ordenan que le sean traídos, creyendo ser quienes tienen la autoridad por ostentarla ante los hombres, más no ante Dios. ¿Quién eres tú? ¿El perseguido o el que persigue?

— Roberto Tinoco

Hechos 5:22

Comentario general

5.22 Los que hacen la voluntad de Dios no son hallados en la cárcel. La prisión del alma es para quienes le desobedecen. En este caso, los alguaciles y los religiosos que los enviaron son más presos aun. La libertad se mide por la posición ante Dios y no ante los hombres.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:23

Comentario general

5.23 Los discípulos habían sido traspuestos, pues en su visión o experiencia, es decir, en la dimensión del reino de los cielos las puertas se abrieron y ellos salieron, pero en la dimensión natural de esta vida, las puertas siguieron cerradas y los guardas de pie ante las puertas cerradas. Muévete en la dimensión del Espíritu, en donde no existen puertas cerradas ni limitantes naturales.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:24

Comentario general

5.24 En lugar de creer, los religiosos dudan. El milagro y la manifestación del reino de los cielos era incuestionable, pero preferían dudando, no sobre lo sucedido, sino sobre lo que habría de suceder. Estaban más preocupados por lo que perderían que interesados en lo que ganarían. Esto es resultado de la clase de vida que tenían, terrenal, limitada; a diferencia de la Vida de los apóstoles, eterna y gloriosa. Los que así viven, terrenalmente, sólo se preocupan por lo que habrá de suceder ahora en esta vida temporal.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:25

Comentario general

5.25 Siempre hay uno que dice lo que hacen aquellos que estamos con el Señor, no como elogio, sino como chisme. Pero también, siempre se contará que lo que hemos recibido la Vida verdadera estaremos enseñándola y no presos, pues aunque viniere cárcel temporal, habrá gloria eterna. ¿Qué dicen de ti? ¿Eres preso o maestro?

— Roberto Tinoco

Hechos 5:26

Comentario general

5.26 Los que ostentan autoridad religiosa de parte de los hombres suelen perseguir y arrestar o detener a quienes tienen la Vida verdadera. Pero lo hacen de modo que el pueblo no se ponga en su contra, pues viven engañando a la gente haciéndole creer que lo hacen de parte de Dios. Están más preocupados de lo que piensen los demás que de lo que ordene Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:27

Comentario general

5.27 Esta escena se ha visto muchas veces a lo largo de la historia de la iglesia: los religiosos interrogando a los siervos de Dios, por cuanto los segundos no se ajustan a sus lineamientos viejos, obsoletos y sin Vida verdadera. Te pregunto: ¿eres quién interroga o quién responde?

— Roberto Tinoco

Hechos 5:28

Comentario general

5.28 El interrogatorio trataba acerca de por qué no se sometían a ellos y no sobre cuál era la voluntad de Dios. Llamaron “ese nombre” al Nombre que es sobre todo nombre. Y definieron como “ese hombre” a quien Dios ha puesto como el Señor ante quien habrá de doblarse toda rodilla. Los que persiguen a los siervos de Dios pelean contra Dios. No les importara que enseñaran, lo que fuese, pero no que enseñaran a Cristo Jesús; con todo, reconocían que los apóstoles llenaron Jerusalén, el centro religioso del mundo, de la doctrina de Jesús. ¡Fueron efectivos! Los religiosos suelen estar tan ciegos, que son capaces de matar a Cristo y después decir que ellos no fueron; tenían la sangre del Señor Jesús sobre ellos por llevarle a la cruz por mano romana, y aun así decían que eran los discípulos quienes estaban echándoles sobre ellos dicha sangre. La ironía de la ceguera religiosa es que persiguen al verdadero siervo de Dios en el nombre del Dios Verdadero.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:29

Comentario general

5.29 Esta es la máxima cuando la autoridad humana y la divina se contraponen: someternos a las autoridades humanas sólo hasta el punto que no niegue o rompa la autoridad divina. Seamos obedientes en todo, mientras no se aparte de la voluntad de Dios. Esto es necesario, es una obligación indispensable. La Vida divina está por encima de la vida humana. Pedro les respondió con los apóstoles, esto es, juntos, unidos por una misma Vida.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:30

Comentario general

5.30 Pedro fue directo: Dios resucitó a Jesús, con esto dejaba en claro que estaban haciendo su obra. Y ustedes lo mataron, lo que demostraba que seguían peleando contra Dios. Esto es lo que necesitas saber en todos los asuntos de tu vida: ¿le ha puesto Dios vida de resurrección a esos asuntos? ¿Corresponde a la Vida verdadera? Y si no es así, ¿seguirás peleando contra Dios?

— Roberto Tinoco

Hechos 5:31

Comentario general

5.31 Es a Jesucristo Hombre y no a otro a quien el Padre exaltó. No existe otro mediador ni manera de alcanzar salvación. La diestra es símbolo del poder y de la autoridad, sólo Dios tiene el poder y la autoridad de dar un Salvador, por eso nadie puede salvarse a sí mismo. Jesús es el Príncipe o Mesías, el Rey; también es el Salvador. El primer título habla de su reino y el segundo de sus súbditos. Como Príncipe gobierna y como Salvador introduce ciudadanos al reino. Para dar a Israel, dicen los apóstoles, puesto que a Israel se están dirigiendo; pero además, porque aun no habían entendido del todo el misterio de Cristo, que judíos y gentiles son miembros del mismo pueblo. El arrepentimiento retorna al punto de inicio y el perdón de pecados reanuda la relación con Dios. Lo primero es ofrecido por el hombre y lo segundo es dado en respuesta por Dios. Si el hombre se arrepiente, Dios le perdona sus pecados. El arrepentimiento consiste en cambiar de manera de pensar y por ende, de actuar; mientras que el perdón de pecados consiste en eliminar toda deuda para con Dios y en consecuencia, el accionar de Dios hacia los tales.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:32

Comentario general

5.32 Los apóstoles son testigos de la obra de Dios, en unidad con el Espíritu Santo. Los religiosos podían oponerse, equivocadamente, a los apóstoles, pero, ¿cómo se opondrían con éxito al Espíritu Santo? Tu vida es un testimonio, para que sea válido debe tenerse el testimonio de dos o tres testigos, según la ley de Dios, ¿quién testifica juntamente contigo? Tu respuesta debe ser el Espíritu Santo. Dios le da su Espíritu a los que le obedecen, no sólo a los que lo piden. La razón se debe a que el Espíritu Santo es dado para realizar la obra de Dios y no sólo como sello de salvación, ¿qué sentido tendría darle el Espíritu a quien no desea el reino? Si tienes su Espíritu es para ser su testigo (hechos 1:8).

— Roberto Tinoco

Hechos 5:33

Comentario general

5.33 Los que no son de Dios se enojan con los siervos de Dios. Los religiosos querían matar a los apóstoles porque no tenían la Vida de Dios, eran tinieblas y muerte. Sólo puedes estar en uno de los dos lados de la historia: el que vive o el que mata. El primero da vida a los demás como espíritu vivificante, mientras el segundo procura quitarla como hijo del maligno, y no siempre matando el cuerpo, en ocasiones lo realiza matando el alma con palabras de muerte, amargura, chisme o todo aquello que impida el fluir de la vida verdadera. ¿Qué te enfurece? Es prueba de si tienes vida o muerte.

— Roberto Tinoco

Comentario general

5.34 Aun en los estanques más turbios suelen hallarse grandes peces. Un hombre sabio de buena reputación se encontraba entre el concilio. Era fariseo, significa santo, y se refiere a la secta de los fariseos, a pesar de la mala fama de los mismos que nos ha llegado hasta el día de hoy (aunque en su tiempo gozaban de buen prestigio). Se llamaba Gamaliel y era doctor de la ley, es decir, un fariseo escriba, erudito de la interpretación y exposición de la Torá, los primeros cinco libros de las Escrituras. Una especie de abogado bíblico a quien se consultaba acerca de la aplicación y significado de la ley de Dios. Tenía autoridad, la que da el conocimiento de las Escrituras, por ello mandó que sacasen momentáneamente a los apóstoles, a fin de hablar con el concilio sin exhibirlos en su error delante de los acusados. Conocer las Escrituras comprendiéndolas produce la veneración del pueblo. Más tarde habremos de saber que fue Gamaliel quien educó a Saulo, el que llegaría a ser el gran apóstol Pablo. Hay una figura aquí: el legalismo y le religiosidad, aun con buenas intenciones, puede echar fuera el ministerio apostólico.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:34

Comentario general

5.34 Aun en los estanques más turbios suelen hallarse grandes peces. Un hombre sabio de buena reputación se encontraba entre el concilio. Era fariseo, significa santo, y se refiere a la secta de los fariseos, a pesar de la mala fama de los mismos que nos ha llegado hasta el día de hoy (aunque en su tiempo gozaban de buen prestigio). Se llamaba Gamaliel y era doctor de la ley, es decir, un fariseo escriba, erudito de la interpretación y exposición de la Torá, los primeros cinco libros de las Escrituras. Una especie de abogado bíblico a quien se consultaba acerca de la aplicación y significado de la ley de Dios. Tenía autoridad, la que da el conocimiento de las Escrituras, por ello mandó que sacasen momentáneamente a los apóstoles, a fin de hablar con el concilio sin exhibirlos en su error delante de los acusados. Conocer las Escrituras comprendiéndolas produce la veneración del pueblo. Más tarde habremos de saber que fue Gamaliel quien educó a Saulo, el que llegaría a ser el gran apóstol Pablo. Hay una figura aquí: el legalismo y le religiosidad, aun con buenas intenciones, puede echar fuera el ministerio apostólico.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:36

Comentario general

5.36 Teudas fue un revolucionario que pretendió liberar a Israel del yugo romano, se hizo llamar profeta y prometió a sus seguidores dividir el río Jordán, cosa que no sucedió. Los romanos lo mataron y dispersaron a sus prosélitos. Gamaliel cita su caso como demostración de que estaban viviendo tiempos caóticos en donde muchos supuestos ungidos se proclamaban a sí mismos, pero no permanecían por no venir de Dios. Si tu te promueves, caerás. Si Dios te levanta, permanecerás.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:37

Comentario general

5.37 Judas el galileo, a semejanza de Teudas, fue otro revolucionario, pero con más éxito, al menos de momento. La historia lo presenta como uno que fue bastante seguido, pero que también fue muerto por los romanos. Como cada revuelta, los seguidores se dispersaban a la muerte del caudillo. Esta es la grandeza de nuestro Señor, a su muerte más son los que creemos en Él. Gamaliel tiene esto en mente: siendo que Jesús murió, su movimiento sólo puede prevalecer si viene de Dios. Cuando vivimos para el Señor, nuestras obras y discípulos deben sobrevivirnos. Esfuérzate por algo más grande que tu mismo.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:38

Comentario general

5.38 Gamaliel es sabio en lo que está diciendo. No quiere ser hallado peleando con Dios y confía que Dios está a cargo de sus obras sustentándolas, por lo que sabe que los hombres no pueden sustentar sus obras más allá de su muerte, así que es cuestión de esperar. Con todo, existen movimientos que no provienen de Dios que se han convertido en enormes religiones que duran cientos de años, lo que significa que Gamaliel no estaba aplicando este principio a todas las obras de los hombres, sino sólo a los tiempos caóticos y de revueltas que estaban viviendo. Fue un consejo histórico y no teológico.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:39

Comentario general

5.39 Lo que Dios hace no puede ser deshecho por los hombres. Las criaturas no tenemos poder sobre el Creador y si podemos destruir algo, sólo será en la medida que Él lo permita. Esto es especialmente cierto en asuntos de fe. Todos los perseguidores de la iglesia que han existido, fueron opositores de Dios. Ya no están, desaparecieron, pero la iglesia sigue irresistible, imparable. Por eso la vida de algunos es difícil, viven en contra de los preceptos divinos; mientras que la vida de otros es feliz y bendecida, decidieron seguir el viendo del Señor. Esto no aplica a todos, por supuesto, por eso dije de algunos.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:40

Comentario general

5.40 Aunque el concilio sabía que no tenía la razón y a pesar de escuchar el sabio consejo de Gamaliel, decidieron azotar a los apóstoles antes de soltarlos. Estaban lleno de odio, de envidia y de muerte. Había tinieblas en ellos. La venganza es la expresión de la impotencia de las tinieblas. Para colmo, los intimaron a que no hablasen en el Nombre de Jesús, como si pudieran callar a quienes estaban dispuestos a morir por Él. Los pusieron en libertad en cuanto a lo físico, porque ellos ya eran libres espiritualmente. En este mundo pueden recibirse azotes y amenazas, pero no pueden quitarte la libertad cuando ésta es interior. Lo que hagan fuera de ti en ocasiones es inevitable, pero lo que suceda dentro de ti y como reacciones a ello, esa es tu libertad. No siempre puedes evitar los azotes del cuerpo, pero siempre puedes evitar la esclavitud del alma.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:41

Comentario general

5.41 No puedes detener a quien se siente gozoso de ser tenido por digno de sufrir por Cristo. La obra de Dios es inmortal porque sus siervos están llenos de vida. ¿Qué es lo que te produce alegría? Esa es tu vida. Si sales de la presencia del concilio religioso, pero sigues en la Presencia de Dios, estarás siempre lleno de gozo aunque te hayan azotado. Los concilios suelen caracterizarse por producir dolor, mientras que Dios por dar gozo y alegría. ¿De qué te sientes digno? Vivirás para ello.

— Roberto Tinoco

Hechos 5:42

Comentario general

5.42 El cristiano no tiene días de culto, él es un culto constante. Los discípulos solían reunirse todos los días como el medio normal de vida cristiana. Seguían yendo al templo de Jerusalén, aun cuando el Señor lo había abandonado; y asistían porque era allí donde se reunían quienes buscaban a Dios, es decir, a quienes podían predicarles con mayor facilidad. Nota que no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo, esto es el hacer cristiano normal, reproducir la Vida que hemos recibido. Necesitamos reuniones masivas y también en grupos pequeños por las casas. Lo primero es una gran celebración y lo segundo es preparación, ambas comunión. El tema de nuestra predicación es Jesucristo, no respaldamos nuestros mensajes con su fe, sino que creemos y hablamos en derredor de Él.

— Roberto Tinoco

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