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Hechos 9
Conversión de Saulo
1Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,🗨📝 2y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.🗨📝 3Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;🗨📝 4y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?🗨📝 5El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.🗨📝 6El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.🗨📝 7Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.🗨📝 8Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,🗨📝 9donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.🗨📝 10Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.🗨📝 11Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,🗨📝 12y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.🗨📝 13Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;🗨📝 14y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.🗨📝 15El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;🗨📝 16porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.🗨📝 17Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.🗨📝 18Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.🗨📝Saulo en Damasco y Jerusalén
19Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.🗨📝 20En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.🗨📝 21Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?🗨📝 22Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.🗨📝 23Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle;🗨📝 24pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.🗨📝 25Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta.🗨📝 26Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.🗨📝 27Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.🗨📝 28Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía,🗨📝 29y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos; pero éstos procuraban matarle.🗨📝 30Cuando supieron esto los hermanos, le llevaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.🗨📝 31Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.🗨📝Pedro sana a Eneas y resucita a Dorcas
32Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida.🗨📝 33Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico.🗨📝 34Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.🗨📝 35Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.🗨📝 36Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.🗨📝 37Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala.🗨📝 38Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros.🗨📝 39Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.🗨📝 40Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.🗨📝 41Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.🗨📝 42Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor.🗨📝 43Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Hechos 9: RV60
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Hechos 9:1
9.1 Saulo ya había comenzado a servir a Dios y estaba en el camino de convertirse en un gran apóstol, sólo que aun no lo sabía. Respiraba amenazas y muerte, esa era su vida, pero muy pronto se encontraría con su verdadera Vida, Cristo Jesús. En este momento podrías estar viviendo el peor momento de tu vida, en medio del fracaso; sin embargo, mira más hacia delante, porque Cristo está en tu camino y tu futuro en Él es glorioso. Respirar contra los discípulos del Señor es lo mismo que amenazar al mismo Señor, pronto lo descubriría. Esta clase de vida inferior que respiraba le impulsaba a buscar a quienes también respiraban muerte; las asociaciones que haces generalmente son resultado de la calidad de vida que tienes. El Sumo sacerdote era conocido como el principal o príncipe del Sanedrín o consejo judío. La autoridad judía más importante en Israel.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:2
9.2 Seguramente Saulo era una persona importante en la sociedad judía, pues su petición sólo podría concederse a quien tuviera influencia suficiente no sólo entre los judíos, sino también entre los romanos. Saulo venía de una familia culta, rica, además era rabí de la sinagoga de los libertos o judíos venidos de los países griegos. Las cartas solicitadas y concedidas requerían autorización romana, pero siendo que nada se habla al respecto, es evidente que existía un vacío de poder en el gobierno romano que estaban aprovechando las autoridades judías. La intención de traer discípulos a Jerusalén presos por su fe era la primera gran persecución lanzada por los judíos contra el cristianismo. Se les llevaría a Jerusalén, por hallarse ahí el consejo judío que les juzgaría. A los primeros creyentes se les llamaba “los del Camino”, un tanto por el camino o vida de fe, otro tanto por ser de Cristo, Él es el Camino.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:3
9.3 Todos necesitamos un camino a Damasco; para Saulo fue su encuentro con Jesús. Ya iba por el Camino, pero en sentido contrario a la fe persiguiendo a “los del Camino“, más no le fue permitido llegar a Damasco. Dios te saldrá al encuentro antes de que llegues al cumplimiento de un mal propósito, esto si lo buscas de todo corazón, aunque equivocado. Dios se manifestó a Saulo porque trataba de hacer la voluntad de Dios, a pesar de ir contra su voluntad. Un “de repente” del cielo le cambió su rumbo, en cualquier instante puede cambiar el tuyo. Un resplandor de luz del cielo lo rodeó, no sólo lo iluminó. Muchos son iluminados, pero sólo se convierten quienes son rodeados, capturados por la luz. Notemos que el resplandor venía del cielo, nuestra luz no procede de este mundo, no es intelectual ni surge en las criaturas.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:4
9.4 Lo más probable es que Saulo iba caminando como acostumbraban los rabinos y no cabalgando animal alguno. Cayó a tierra humillado por el resplandor del cielo. Quienes se encuentran con Cristo no tienen problema alguno para postrarse, esta es la caída más digna que puede existir. Caer a causa de la gloria de Dios no te hace descender, sino ascender. Jamás estarás tan alto como a los pies del Señor. El Señor Jesús le habló, su voz suele dirigirse a quienes caen ante Él. Para mejores oídos usa las rodillas. El Señor le habló por su nombre, pues aunque Saulo no lo conocía, Cristo si sabía quién era Saulo y cuál sería su papel en la historia del reino. Antes de conocer al Señor, recuerda que eres conocido y amado por Él. Lo llamó por su nombre en dos ocasiones como a los profetas del Antiguo Pacto, de manera que el anuncio o llamado era apremiante y de suma importancia. Jamás tendrás mejor y más grande nombre que el día que lo escuches de los labios del Maestro. Enseguida, el Señor le dijo a Saulo cuestionándole por qué le perseguía y con ello, le dejaba en claro que su persecución hacia los discípulos de la iglesia, era en realidad contra Él. Esto es, Cristo y la iglesia son uno mismo. El misterio de Cristo es Dios manifestado en carne, la iglesia; y lo que hagas hacia ella, hacia el Señor lo haces. Si de verdad quieres amar a Dios y servirle, ama a la iglesia y sírvele.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:5
9.5 Las dos preguntas más importantes de todo ser humano en su vida fueron hechas por Saulo en su encuentro con Cristo camino a Damasco: ¿quién eres, Señor? Y ¿qué quieres que yo haga? En este versículo se trata la primera de ellas: saber Quién es el Señor. A quién perteneces, Quién manda y es la autoridad. La revelación más importante que puedes recibir es conocer quién es Jesús. El Señor se manifestó por su Nombre a Saulo, le dijo Yo Soy Jesús, título divino Yo Soy y el oficio de Mesías, el Salvador. De nueva cuenta le deja en claro dónde está el Señor y cómo relacionarse con Él: “a quien tu persigues”, es decir, soy la iglesia y tu trato hacia ella será tu trato hacia mí. Por ello Saulo sufría como un buey golpeando el punzón del aguijón al ser perseguidor de la iglesia. Saulo ya traía el yugo puesto, era un buey enyugado que intentaba resistirse sin éxito, pero sí con dolor. Su conciencia le decía que estaba equivocado y desde el momento que escuchó a Esteban, llevaba con él un aguijón que le lastimaba cada vez que hacia algo contra la iglesia.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:6
9.6 Al descubrir la identidad del Señor y darse cuenta del espantoso crimen que cometía contra Él persiguiendo a la iglesia, Saulo temblaba de temor; condición que le llevó a la segunda pregunta más importante en la vida de todo ser humano: “¿qué quieres que yo haga?” Saber para qué existimos, cuál es nuestra misión en este mundo es prioritario, pero sólo llegamos a esta sana conclusión hasta que conocemos a Cristo temblando ante Él. La respuesta del Señor primero levanta a Saulo, pues Dios recibe la adoración, pero no usa a quien permanece en postración. Luego le ordenó entrar en la ciudad, no cambiándole el camino, sino las intenciones que llevaba. Lo más probable es que convertirte no cambiará tus ocupaciones, pero sí las encaminará al servicio del Señor. Acto seguido, ordenó a Saulo esperar en Damasco hasta que se le indicara qué más debería hacer. El Señor podía indicarle ya para que lo quería, pero estaba reforzando la revelación de que Cristo y la iglesia son uno mismo al ponerlo bajo la ministración de un hermano común en Samaria. Esto evitaría independencia del cuerpo, así como sentirse cabeza de él.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:7
9.7 Algunos oyen, pero no ven; no son partícipes de la revelación del Señor. Los acompañantes del rabino Saulo escucharon el sonido de la voz, la misma que no entendieron, como explicaría más tarde el apóstol Pablo; menos aun verían al Señor (Hechos 22:9). Para ellos sólo se trató de una luz extraña y potente seguida de un ruido ininteligible que vino especialmente sobre Saulo. Para quienes experimentamos un encuentro con Cristo las cosas son claras, precisas; no así para quienes ven estas cosas únicamente como otra religión.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:8
9.8 La experiencia de Saulo física simbolizaba lo que le estaba sucediendo espiritualmente. La nueva vida de Saulo comenzó levantándose de la tierra, aunque no tenía aun visión espiritual clara, por ello la ceguera física, si comenzaba a elevarse sobre lo terrenal. Saulo no veía a nadie aunque abrió los ojos como algunos que miran, pro no ven. Se necesita el toque de Dios para ver el reino de Dios. Cuando careces de visión, todos tus demás dones carecen de función. Saulo era un hombre muy preparado y lleno de talentos, pero al no poder ver, tuvo que ser llevado de la mano para introducirlo en Damasco. En lugar de un poderoso, entro un indigente. Posiblemente estés bendecido con talentos y habilidades, pero sin la visión de Dios no podrás ponerlos en práctica eficaz ni productiva.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:9
9.9 Fue la muerte de Saulo y la resurrección de Pablo, por decirlo así. Tres días sin ver, comer ni beber, como un muerto; estaba por comenzar su nueva vida después de la experiencia de shock que tuvo en su camino a damasco cuando el Señor se le presentó.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:10
9.10 La tercera parte en la conversión de Saulo estaba por comenzar. La primera fue el debate con Esteban en donde le clavaron el aguijón; la segunda el encuentro con Jesús camino a Damasco, donde destruyó al fariseo al momento que le revelaba a Jesús. Y la tercera era un discípulo desconocido y común, pero poderoso en Dios, que le enseñaría a depender del Cuerpo de Cristo. Ananías era un excelente cristiano, tenía tal comunión con Dios que pudo verlo, escucharlo y obedecerle. De inmediato respondió: heme aquí, un discípulo dispuesto al servicio del Maestro.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:11
9.11 Antes de servir hay que cambiar de posición, levantarse es fundamental para el ministerio. Las directrices del Señor fueron claras y específicas, si alguno dice que Dios le habla, no mostrará confusión. Pablo estaba orando en casa de un hombre llamado Judas, nombre muy común en el primer siglos, pero sirve de metáfora de cómo Saulo oraba desde el judaísmo tratando de conocer al Mesías, esto es, entender lo que le había sucedido. ¿Estás orando? Entonces ten la plena seguridad que Dios ya envió la respuesta y viene en camino.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:12
9.12 Saulo estaba ciego, pero tenía visiones, ¿no es esto maravilloso? Dios le había cerrado los ojos a lo natural, pero estaba mirando lo sobrenatural. No permitas que tu visión terrenal te estorbe tu visión espiritual, la cual debe ser profundamente celestial. La imposición de manos es un fundamento en la doctrina de Cristo y se realiza para sanidades entre otras cosas, además, Saulo estaba por ser bautizado en el Cuerpo de Cristo, Cuerpo que el mismo había perseguido.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:13
9.13 Ananías tiene ciertos prejuicios respecto de Saulo, se trata de un terrible perseguidor, ¿acaso es seguro visitarlo? Y si ha hecho tantos males, ¿conviene ayudarlo para que los siga haciendo? Incluso no se vería esto muy bien ante los demás cristianos, especialmente hacia aquellos que habían padecido a causa de Saulo. La seguridad de la iglesia y también de Ananías estaba en juego, pero la misericordia de Dios triunfa sobre el juicio. La fama de Ananías no importaba y la mala fama de Saulo era conocida por muchos, pero la buena fama de Dios debe ser conocida por todos, por ello, Saulo necesita la visita de Ananías. No dudes en hacer el bien, especialmente si favorece a los objetivos del reino de Dios. El mal a los santos debe ser pagado con el bien de los santos. No parece justo, pero mantiene santo al santo y a veces también santifica al pecador.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:14
9.14 Saulo tenía autoridad de parte de la autoridad, pero Dios no estaba con él. En ocasiones las autoridades están equivocadas, en tales casos hay que hacer la voluntad de Dios por encima de los hombres. Irónicamente, los principales sacerdotes, llamados a proclamar a Dios, guardar y extender su Palabra, se estaban dedicando a perseguir a quienes le invocaban. Con el tiempo, toda denominación se politiza y termina en religiosidad, la cual cree servir a Dios, pero persigue su obra. Los que invocan el Nombre del Señor han sido vistos desde el principio, desde el tiempo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, comenzaron los hombres a invocar el Nombre del Señor. Todo creyente se caracteriza por hacer esto y es la firma o sello de quienes son cristianos.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:15
9.15 La respuesta de Dios ante las objeciones de Ananías, es su soberanía: Dios puede usar a quien Él así lo desea. Incluso como perseguidor, Saulo había servido a Dios provocando que el evangelio se extendiera no quedándose sólo en Jerusalén; pero ahora como ministro del evangelio, Saulo podía llevar la Palabra a los gentiles, cumpliendo así, la última etapa del plan original: Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. Y debido a la preparación de este vaso o instrumento escogido, el evangelio podía llegar también a reyes y eminentes, además de judíos y gentiles. Saulo era un vaso muy útil debido a su doble ciudadanía judío – romana; hablaba hebreo, arameo, griego, latín, además de que podía escribir y predicar fluidamente en estos idiomas y probablemente en otros también. Tenía amplios conocimientos de filosofía y cultura universal, además de una profunda pasión por su fe al punto de matar y morir por ella. Conocedor de la ley romana sabía moverse libremente en el imperio y por ende, llegar a todo el mundo conocido.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:16
9.16 Lo que Saulo había sembrado persiguiendo a la iglesia lo cosecharía. Dios le mostraría cuanto le era necesario padecer por su Nombre. En 2 Corintios 11 puede encontrar una descripción de este sufrimiento. Esto no significa que todo creyente deba padecer igualmente, pues las condiciones de las obras y llamado de Saulo son muy diferentes a las de cualquier otro. Si no tienes la gloria de este apóstol difícilmente llevarás su aguijón.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:17
9.17 Ananías obedeció poniendo primero la soberanía de Dios a su pensamiento, protección y reputación personal. Fue a la casa y entró en la casa, no estimó que esto lo hiciera inmundo, pues Saulo era asesino. No sólo llegó con Saulo, sino que le habló a Saulo. Y no sólo le llevó el mensaje del Señor, sino que puso sus manos en él ministrándole. Ananías fue más allá que la responsabilidad llamando hermano a Saulo cuando muchos otros lo llamarían enemigo. Pero fue claro: el Señor Jesús me ha enviado, de eso se trata la comunión y vida cristiana: del Señor Jesús entre nosotros. Ananías fue enviado a Saulo para devolverle la vista y para que fuera lleno del Espíritu santo, lo primero te hace andar en esta vida, pero lo segundo, te hace andar por la Vida. La vista te permite ser funcional, pero el Espíritu Santo te capacita para gran utilidad. Ambas cosas son dadas a Saulo por causa del reino de Dios, tendrían muchas más cosas si todo lo que buscas, lo buscaras por causa del reino.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:18
9.18 Antes de su conversión, Saulo tenía escamas en su ojos, como la visión del abismo. ¿De qué otro modo podemos llamar a la idea de que torturar y matar sea por la causa de Dios? Necesitaba ser sanado. La imposición de manos de parte de Ananías le dio dicha sanidad a sus ojos físicos, mientras que la conversión a Cristo, la visión del cielo. Entonces fue bautizado en demostración de que había nacido de nuevo. El bautismo en agua siempre sigue a la conversión y en la Biblia jamás fue aplicado a quienes no se habían convertido primero, así como a infantes que no necesitan ni pueden hacerlo.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:19
9.19 Después de su ayuno de tres días, Saulo comió nuevamente. ¡Vaya forma de comenzar su vida cristiana! Ayunando y en la manifestación del poder de Dios. No es casualidad que fuera un instrumento escogido, era especialmente apasionado y fiel. Sus primeros días los pasó con otros discípulos de Cristo radicados en Damasco. Los que se convierten al Señor gustan de reunirse con otros hijos de Dios. Es propio del cristiano congregarse, lo contrario es antinatural para el reino de Dios.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:20
9.20 Los primeros cristianos no dejaban pasar tiempo entre su conversión y compartir su fe con otros. De inmediato daban fruto. Saulo, en su carácter de rabino, tenía oportunidad para hacer uso de la palabra en las sinagogas, sólo que ahora su mensaje era presentar a Jesús como el Mesías e Hijo de Dios, es decir, hablaba de su deidad. Aprovecha la influencia que tengas para predicar a Cristo, la salvación es imperativa, no puede esperar a cursos de capacitación. Todos deben de saber que Jesús es el Hijo de Dios.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:21
9.21 La gloria de los convertidos es “¿no es este aquel?” Era, pero ya no es. Y aun cuando pueden nombrar su pasado, Dios lo ha borrado. El cambio de la conversión provoca el asombro del mundo, especialmente cuando la conversión es tan radical como la de Saulo de Tarso, de perseguidor a promotor de la fe cristiana. El propósito del por qué Saulo fue a Damasco había cambiado, ya no busca presos para los principales sacerdotes, sino almas para Cristo. Una vez que conocemos a Cristo Jesús, cambia la razón por la que hemos venido a este mundo, ya no hay cadenas de prisiones, sino vida y libertad.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:22
9.22 La predicación del evangelio trae luz, alumbra el entendimiento; sin embargo, cuando el celo religioso es tan arraigado como mil quinientos años de legalismo y además, con el fundamento de haber sido recibida dicha ley de parte de Dios por medio de Moisés, es muy difícil la luz y en su lugar hay confusión ante la exposición de la verdad. Saulo se esforzaba demostrando que Jesús es el Cristo, pero su esfuerzo redundaba en un bloqueo mental de algunos religiosos, aunque no de todos, pues sí había conversiones. El evangelio debe ser predicado, pero también demostrado. Y su demostración no trata acerca de quienes somos nosotros, sino acerca de quién es Jesús, esto es, el Cristo, el Mesías enviado de Dios como Salvador del mundo y Señor de todos.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:23
9.23 En los versículos 20 y 21, Saulo tenía a los judíos gratamente sorprendidos con su mensaje, pero en los versículos 23 y 24 vemos a los judíos deseando encarnizadamente matar a Saulo. ¿qué sucedió entre ambos pasajes para que la situación cambiara tan drásticamente? Fundamentalmente fue un cambio en el mensaje del reciente predicador. Lucas dice en el versículo 19 dice que Pablo estuvo algunos días en Damasco, pero en el versículo 23 menciona muchos días. Luego, cuando salió de Damasco fue a Jerusalén, sin embargo, él mismo dice que antes de ir a Jerusalén ya había ido primero a ser instruido en Arabia por el Señor personalmente y luego volvió a Damasco: ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco. Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días (Gal. 1:17-18). Todo esto le llevó cerca de tres años. De manera que entre los versículos 21 y 22 existió un viaje a Arabia para prepararse a solas con Cristo. Esto es lo que hace la diferencia entre los creyentes promedio y los discípulos crecientes: el tiempo a solas con el Señor. Vivimos en una época acelerada donde todos corren de aquí para allá locamente, apurados, agendas llenas, sin oportunidad para la oración ni la Palabra. Las Biblias permanecen cerradas hasta el próximo domingo donde las personas vuelven a esperar que Dios les hable lo necesario para sobrevivir una semana más. Antes de ir a Arabia, Saulo predicó que Cristo era el Hijo de Dios y los impresionó, especialmente por su testimonio personal (vrs. 20-21). Pero después de regresar de Arabia, el número de discípulos había crecido, ahora eran la iglesia y Saulo regresó como un hombre lleno de revelación acerca del misterio de Dios, Cristo (Pablo es la única persona en toda la Biblia que usa la expresión “el Cuerpo de Cristo”, se refiere a la iglesia). ¡De por sí era difícil soportar escucharle decir que Jesús es el Cristo y el Hijo de Dios como para escucharle ahora que la iglesia es una con Él! Ahora no sólo predicaba en las sinagogas, sino que mucho más se esforzaba y confundía a los judíos que vivían en damasco, demostrando que Jesús era el Cristo (vr. 22). Tenían ante ellos la prueba del Cuerpo. En otras palabras, lo que desató la persecución fue la revelación del Cuerpo de Cristo. ¿Por qué causó tanto revuelo la revelación de la iglesia como el Cuerpo de Cristo? Porque en este misterio se pierde la distinción entre judíos y gentiles, haciéndoseles copartícipes del mismo cuerpo mediante el evangelio: Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; 3que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio (Ef. 3:1-6). Esto es algo que un judío no podía soportar. ¡No sólo se pasó al lado de los discípulos cristianos, sino al lado de los gentiles! El enemigo del reino permitirá que seas creyente dentro de otra secta más o menos judaizante, pero intentará impedir todo vestigio de la revelación del misterio de Cristo. Por eso los judíos tuvieron consejo para matarle, era un plan del infierno mismo. Incluso el gobernador de la ciudad de Damasco estaba involucrado en dicho plan (2 Cor.11:32-33). Pero si tu enemigo pudiera matarte, ya lo habría hecho.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:24
9.24 ¿Cómo se enteró Saulo de los planes de muerte contra él? Lo más probable es que no sólo tenía enemigos en las sinagogas, sino también simpatizantes, pero detrás del método, Dios estaba alertando a su siervo. Los que buscaban su muerte no estimaban en esfuerzos contra Saulo cuidando las puertas de la ciudad día y noche; si los enemigos del evangelio son tan dedicados para el mal, más han de serlo los creyentes para el bien. Esfuérzate en servir a Dios, que existe precedente exigiéndolo. No existe horario para quien tiene una causa.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:25
9.25 Saulo ya era visto apreciable por la iglesia, de modo que los hermanos de Damasco buscaron salvarle la vida de las asechanzas de los judíos. Las primicias eran presentadas a Dios en una canasta (Dt. 26:2). En este sentido, Pablo era enviado a cosechar las primicias de entre los gentiles. Por ejemplo, escribió cierta vez: Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos (1 Cor. 16:15). La única manera de llegar a ser parte de los vencedores o primicias del reino es mediante la recepción del misterio de Dios. Jesús alimentó a las multitudes (la segunda vez) recogiendo lo que sobró en cestas como aquella en la que descolgaron a Pablo. Un hombre que entiende el misterio de Dios es una fuente poderosa de alimento para las multitudes. La canasta es un contenedor, un vaso. Dios había dicho de Saulo: instrumento escogido me es este para llevar mi Nombre a los gentiles (vr. 15). La palabra traducida instrumento es skeúos, que significa más propiamente “vaso o vasija”. Ver a Saulo descolgado en una canasta es ver un vaso con las riquezas del reino para los gentiles. El apóstol Pablo desarrolló profundamente enseñanzas a partir de ser un vaso; por ejemplo: tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros (2 Cor. 4:7). ¿Quién eres tú? Tú eres un vaso con el tesoro de Dios para ser dado a alguien más. Dios nos ha dado como a Pablo, este ministerio de expresar su gloria al mundo (lee 2 Cor. 3.17 a 4:1 que es el contexto del tesoro en vasos de barro).
— Roberto Tinoco
Hechos 9:26
9.26 Después de un ministerio controvertido en Damasco, con perseguidores acérrimos, de muerte, pero también con discípulos dispuestos a jugarse la vida por él, Saulo llega a Jerusalén, a la fuente y el origen de la iglesia. Sin embargo, los discípulos, a saber, los cristianos de Jerusalén, se apartaban de él por miedo a que siguiera siendo el perseguidor fingiendo para atraparlos. En Damasco amigos y enemigos creían en la sinceridad de su conversión; pero no fue así en Jerusalén, allí no le creían. A veces hallarás personas que duden de ti, sigue buscando la comunión, pero con tu amor ayúdales a creer en Cristo.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:27
9.27 José Bernabé es altamente apreciado por los apóstoles a causa de su generosidad, en momentos de persecución había dado una gran heredad a la iglesia; de manera que su testimonio a favor de Saulo era de suma importancia. Es el hombre que une el Cuerpo y que mira por la comunión. Los que son como Bernabé hacen posible que no se pierdan los mejores instrumentos del pueblo de Dios. Bernabé testificó de la conversión de Saulo enfatizando la Presencia sobrenatural del Señor para con él, así como la dedicación de Saulo a la Palabra en Damasco, evidencia de su verdadera conversión. Si dudan de ti, únete a quien pueda mostrarles a Cristo en ti y los frutos obtenidos por ti por amor de su Nombre. Presencia y frutos valientemente te precedan.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:28
9.28 Eres la iglesia cuando estás con la iglesia. Saulo había sido aceptado por los hermanos y las sospechas sobre él habían terminado; de momento, gozaba del respeto de todos entrando y saliendo de la ciudad. La paz no dudaría mucho, pero estaba dispuesto a aprovecharla. Procura ser uno con la iglesia y tener paz con el mundo; lo primero te da vida por si lo segundo no fuera posible.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:29
9.29 La confianza de Saulo en la exposición de la Palabra aumentaba, pero junto con ella, también la oposición. Su ministerio hacia los gentiles estaba comenzando cumpliendo así su llamado y el misterio de Cristo, que judíos y gentiles son miembros del mismo cuerpo; pero también crecían los deseos de matarle no sólo por parte de los judíos, sino también ahora por los gentiles. Quien crece en el ministerio también suele crecer en enemigos, por lo que jamás debes medir tu servicio a Dios por la actitud de los hombres.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:30
9.30 Ante el peligro que acechaba a Saulo, los hermanos de Jerusalén decidieron sacarlo de la ciudad, un tanto para protegerle, como también para protegerse ellos mismos. Comenzaba a asustarle a la iglesia de Jerusalén el ministerio de Saulo entre los gentiles; por ello prefirieron enviarlo a su tierra natal, en donde radicaba su familia y sería protegido (aunque no hacía falta ni duraría mucho allí). Por temor, perdieron de entre sus filas al más grande de los apóstoles de todos los tiempos; el temor es un ladrón, así que no tomes decisiones motivado por el miedo.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:31
9.31 Habiendo terminado la persecución judía con la conversión de Saulo de Tarso, las iglesias tenían paz; pero además, eran edificadas, es decir, crecían tanto en número de miembros como en madurez por el ministerio de sabio y poderoso del apóstol Pablo, así como de los demás apóstoles. Junto con esto, la Presencia del Espíritu Santo multiplicaba (significado literal del griego pletsúno), no sólo sumaba, el número de convertidos. Notemos cómo el temor de Dios estaba presente en el vivir de la iglesia; si el Señor es respetado, la iglesia es bendecida. Estos mismos ingredientes pueden prosperar tu vida en todas sus áreas: la comunión de la iglesia, la cobertura de ministerios sabios, la Presencia del Espíritu Santo y el temor de Dios.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:32
9.32 Dios había intentado despertar a los discípulos levantando a personas como Esteban y Felipe que fueron un poco más allá. Esteban a la sinagoga de los libertos y Felipe a los samaritanos, además del eunuco etíope. También, la persecución de Saulo tuvo este propósito, pero los doce seguían en Jerusalén predicando sólo a los judíos. “Visitando a todos”. Literalmente, “andaba por todas partes”. Pedro inició giras apostólicas por las iglesias establecidas en Judea Galilea y Samaria. Después de la conversión de Saulo (cuando la iglesia tuvo paz) y mientras Dios lo preparaba en Arabia, Dios retorna hacia Pedro cuando este reacciona y es movido a visitar a los hermanos en las diversas ciudades donde habían sido esparcidos. Hubiéramos querido verlo visitando en medio de la persecución, pero no fue así. Con todo, Dios estaba dándole otra oportunidad a su llamado apostólico.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:33
9.33 Al llegar a la iglesia de Lida, Pedro encontró en ella a uno de los creyentes paralítico de hacía ocho años. Esto es muy significativo, primero por el contraste original en donde todos eran sanados, además de que aun la sombra de Pedro sanaba a los enfermos. Eneas tenía ocho años paralítico, prácticamente toda la vida de la iglesia. Dios estaba dándole una señal a Pedro: la iglesia no tenía pies (no tenían calzados los pies con el apresto del evangelio), no habían salido a predicar el evangelio hasta lo último de la tierra, estaban paralíticos, en su cama Jerusalén. Cuando dejamos de mover un miembro del cuerpo, éste se duerme debido a la falta de flujo sanguíneo en él. Y si permaneciere por demasiado tiempo inactivo, entonces pierde por completo su movilidad. La vida está en la sangre y debe seguir fluyendo. Lo mismo sucede con la iglesia como Cuerpo de Cristo, si deja de fluir la vida, se adormece y puede llegar a la muerte. La mejor manera de fluir la vida es extendiéndola mediante el discipulado.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:34
9.34 La orden de sanidad de Pedro también es profética: Eneas, llamado por nombre, lo que implica la necesidad de personalizar. Jesucristo te sana, Él es la fuente del avivamiento, de la sanidad y de la vida. Levántate, como él, todos en la iglesia debemos levantarnos en obediencia a la gran comisión de llevar el evangelio a todos, no podemos seguir postrados. Haz tu cama, es tiempo de actividad y no de descanso. Eneas enseguida se levantó. Esta es la reacción normal que debe tener la iglesia ante la palabra apostólica.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:35
9.35 En consecuencia o como resultado de la sanidad de Eneas, vino un gran avivamiento a Lida y a Sarón con muchas conversiones. Prácticamente dos ciudades se convirtieron al Señor. ¡Impresionante! ¡Qué poderoso era Pedro cuando predicaba! ¡Pero, qué desperdicio era Pedro cuando se escondía en Jerusalén! Jamás nos escondamos, prediquemos.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:36
9.36-37 La señal de Eneas era la parálisis de la iglesia por no predicar el evangelio a los gentiles; la segunda señal, la señal de Tabita, es la dirección hacia donde va la iglesia cuando permanece en no predicar: la muerte. Mira a Tabita, era discípula, no sólo una visita o simpatizante. Abundaba en buenas obras y en limosnas, pero no se menciona nada de que hiciera más discípulos predicando o enseñando la Palabra. Simboliza a la iglesia primera compuesta sólo de judíos: buena, activa, misericordiosa; pero sin testimonio, sin discipulado para con los gentiles. A causa de que la Vida Divina estaba en ella hacía muchas obras, pero el no extender esta Vida le traería muerte. (Esto no significa que Tabita muriese como consecuencia de un juicio, ella solo es una señal o símbolo). La iglesia que no extiende la Vida se enferma, hoy existe una epidemia. La iglesia que se encierra a atenderse sólo a sí misma se muere finalmente. Después de lavada, la pusieron en una sala. Apariencia limpia y lugares hermosos, pero iglesias muertas; ¡a pesar de sus muchas buenas obras! Dicen que en una iglesia donde lucían placas conmemorativas de soldados muertos, preguntó un niño a su madre qué eran esas placas. Su madre respondió que eran en honor de los muertos en el servicio. El niño volvió a preguntar: ¿y en cuál servicio murieron, en el del domingo o en el de entre semana? ¡Hay cada iglesia muerta!
— Roberto Tinoco
Hechos 9:37
9.36-37 La señal de Eneas era la parálisis de la iglesia por no predicar el evangelio a los gentiles; la segunda señal, la señal de Tabita, es la dirección hacia donde va la iglesia cuando permanece en no predicar: la muerte. Mira a Tabita, era discípula, no sólo una visita o simpatizante. Abundaba en buenas obras y en limosnas, pero no se menciona nada de que hiciera más discípulos predicando o enseñando la Palabra. Simboliza a la iglesia primera compuesta sólo de judíos: buena, activa, misericordiosa; pero sin testimonio, sin discipulado para con los gentiles. A causa de que la Vida Divina estaba en ella hacía muchas obras, pero el no extender esta Vida le traería muerte. (Esto no significa que Tabita muriese como consecuencia de un juicio, ella solo es una señal o símbolo). La iglesia que no extiende la Vida se enferma, hoy existe una epidemia. La iglesia que se encierra a atenderse sólo a sí misma se muere finalmente. Después de lavada, la pusieron en una sala. Apariencia limpia y lugares hermosos, pero iglesias muertas; ¡a pesar de sus muchas buenas obras! Dicen que en una iglesia donde lucían placas conmemorativas de soldados muertos, preguntó un niño a su madre qué eran esas placas. Su madre respondió que eran en honor de los muertos en el servicio. El niño volvió a preguntar: ¿y en cuál servicio murieron, en el del domingo o en el de entre semana? ¡Hay cada iglesia muerta!
— Roberto Tinoco
Hechos 9:38
9.38 Cuando la iglesia oyó el avivamiento en Lida mandaron traer a Pedro. Dios seguía tratando con su discípulo, recordemos que estaba recibiendo otra oportunidad como líder del movimiento apostólico del primer siglo, entretanto era preparado Saulo en Arabia por el Señor. Dos hombres son figura de testimonio, un llamado.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:39
9.39 Vemos la disposición de Pedro en que: - Se levantó. Algunos reconocen su condición, pero nunca se levantan para salir de ella. - Fue con ellos y llegó. Algunos saben lo que deben hacer, pero no lo hacen. Miramos también la condición de la iglesia en que: - Había un funeral. Hay servicios religiosos o cultos que parecen funerales. - Le rodearon las viudas. Figura de creyentes sin Esposo, sin manifestación de Cristo, no hay Presencia de Dios en ellos. - Había lloro. No la vida de gozo del reino de Dios. - Basaban sus ruegos en las obras de Tabita y no en las de Cristo, como congregaciones enfocadas más en lo que ellos hacen que en lo que el Señor hace.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:40
9.40 A causa de la mala condición de la iglesia, Pedro tiene que sacarlos a todos, ponerse de rodillas y orar. La iglesia muerta necesita echar fuera sus intereses personales, el egoísmo y la incredulidad; ponerse de rodillas, humillarse y buscar sinceramente al Señor. Enseguida Pedro profetizó al cuerpo. No hay avivamiento sin la buena Palabra del Señor predicada o expuesta al Cuerpo de Cristo. - Palabra positiva: ¡Levántate! (no regaño, crítica, ni condena). - Palabra expositiva, que abra los ojos. - Palabra alentadora; que haga al Cuerpo de Cristo, la iglesia, incorporarse.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:41
9.41 Después de la palabra profética, el amor restaurador: y él, dándole la mano, la levantó. No hay avivamiento sin amorosos hermanos restauradores que ayuden a incorporarse a quienes perdieron momentáneamente el fluir de la vida verdadera. Por último: testimonio de vida; presentar a la iglesia no como enferma, menos como muerta, ¡sino viva delante de todos!
— Roberto Tinoco
Hechos 9:42
9.42 Cuando los hijos de Dios obedecen el llamado de reproducir la fe mediante la Palabra de Dios, Dios actúa. Y siempre que Dios actúa, los demás se enteran. Esto produce fe y por ende, conversiones.
— Roberto Tinoco
Hechos 9:43
9.43 El hecho de que el apóstol Pedro se quedara muchos días en casa de Simón, el curtidor, nos muestra que Dios estaba tratando con Pedro para que éste se abriera a los gentiles; de allí que en el capítulo 10 Pedro tuviera la visión de los animales puros e inmundos con la que Dios le exhortaba a abrir el evangelio a los no judíos. Al quedarse en casa de Simón, siendo Simón un curtidor de pieles, oficio que incluía el trato con animales muertos, es decir, inmundo, Pedro se estaba haciendo más flexible. Estaba a punto de perder su gran oportunidad, desafortunadamente no estaba listo todavía, por lo que Dios seguía preparando personalmente un nuevo y poderoso vaso en Arabia, Pablo.
— Roberto Tinoco