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Romanos 11
Misericordia de Dios con Israel
1Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.🗨📝 2No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo:🗨📝 3Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme?🗨📝 4Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.🗨📝 5Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.🗨📝 6Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.🗨📝 7¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos;🗨📝 8como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.🗨📝 9Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, En tropezadero y en retribución;🗨📝 10Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y agóbiales la espalda para siempre.🗨📝 11Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.🗨📝 12Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?🗨📝 13Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio,🗨📝 14por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.🗨📝 15Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?🗨📝 16Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.🗨📝 17Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo,🗨📝 18no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.🗨📝 19Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.🗨📝 20Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.🗨📝 21Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.🗨📝 22Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.🗨📝 23Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.🗨📝 24Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?🗨📝La misericordia de Dios es para todos
25Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;🗨📝 26y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad.🗨📝 27Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados.🗨📝 28Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.🗨📝 29Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.🗨📝 30Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos,🗨📝 31así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.🗨📝 32Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.🗨📝 33¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!🗨📝 34Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?🗨📝 35¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?🗨📝 36Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Romanos 11: RV60
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Romanos 11:1
Romanos 11.1 Habiendo terminado el capítulo anterior con la descripción de la incredulidad de Israel, pudiera alguno pensar que la nación fue desechada y ahora Dios no tratará con ellos; sin embargo, esto no es así. El escritor inspirado desarrolla en el capítulo once cómo tratará Dios con Israel a causa de su fidelidad al Pacto con sus padres, los patriarcas. No como un pueblo aparte de la iglesia, sino para ser unidos en un solo cuerpo (Efesios 3). Por eso hace mención de que él mismo es israelita de la descendencia de Abraham. El apóstol Pablo contaba con el registro de su genealogía, la cual podía seguir hasta Abraham, a través de la tribu de Benjamín, el último de los hijos de Jacob, nieto de Abraham. En otras palabras, comprendía las promesas de Dios a su pueblo. Como cristianos, podríamos no tener una ascendencia de sangre; pero nuestra gloria está en la sangre de Cristo que nos cubre haciéndonos hijos de Dios. También entendemos las promesas divinas y su fidelidad. Ahora somos parte de su pueblo sin distingo racial.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:2
Romanos 11.2-5 La razón por la cual Dios no ha desechado a su pueblo es porque Él sabe previamente, esto es, en su conocimiento anterior a la existencia de los israelitas, Él sabe quién habría de creer y quien no. Dios conoce a los israelitas que se convertirían a Cristo, por lo que anticipó un medio de gracia para salvarles y con esto, cumplir las promesas hechas a los padres de Israel en el remanente salvo. Para comprobar esto, pone el ejemplo de Israel en días de Elías. También en ese tiempo parecía que toda la nación perecería a causa de su idolatría y así lo suponía el profeta Elías, incluso decía que sólo él había quedado; pero Dios había reservado un remenante que seguía fiel a Él. Un remanente escogido por gracia significa que los que creyeron no podían salvarse a sí mismos, pero Dios si podía salvarles y lo hizo. No es que les diera gracia para creer, sino que les salvó sin tener obras, únicamente por confiar o creer en Dios.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:3
Romanos 11.2-5 La razón por la cual Dios no ha desechado a su pueblo es porque Él sabe previamente, esto es, en su conocimiento anterior a la existencia de los israelitas, Él sabe quién habría de creer y quien no. Dios conoce a los israelitas que se convertirían a Cristo, por lo que anticipó un medio de gracia para salvarles y con esto, cumplir las promesas hechas a los padres de Israel en el remanente salvo. Para comprobar esto, pone el ejemplo de Israel en días de Elías. También en ese tiempo parecía que toda la nación perecería a causa de su idolatría y así lo suponía el profeta Elías, incluso decía que sólo él había quedado; pero Dios había reservado un remenante que seguía fiel a Él. Un remanente escogido por gracia significa que los que creyeron no podían salvarse a sí mismos, pero Dios si podía salvarles y lo hizo. No es que les diera gracia para creer, sino que les salvó sin tener obras, únicamente por confiar o creer en Dios.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:4
Romanos 11.2-5 La razón por la cual Dios no ha desechado a su pueblo es porque Él sabe previamente, esto es, en su conocimiento anterior a la existencia de los israelitas, Él sabe quién habría de creer y quien no. Dios conoce a los israelitas que se convertirían a Cristo, por lo que anticipó un medio de gracia para salvarles y con esto, cumplir las promesas hechas a los padres de Israel en el remanente salvo. Para comprobar esto, pone el ejemplo de Israel en días de Elías. También en ese tiempo parecía que toda la nación perecería a causa de su idolatría y así lo suponía el profeta Elías, incluso decía que sólo él había quedado; pero Dios había reservado un remenante que seguía fiel a Él. Un remanente escogido por gracia significa que los que creyeron no podían salvarse a sí mismos, pero Dios si podía salvarles y lo hizo. No es que les diera gracia para creer, sino que les salvó sin tener obras, únicamente por confiar o creer en Dios.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:5
Romanos 11.2-5 La razón por la cual Dios no ha desechado a su pueblo es porque Él sabe previamente, esto es, en su conocimiento anterior a la existencia de los israelitas, Él sabe quién habría de creer y quien no. Dios conoce a los israelitas que se convertirían a Cristo, por lo que anticipó un medio de gracia para salvarles y con esto, cumplir las promesas hechas a los padres de Israel en el remanente salvo. Para comprobar esto, pone el ejemplo de Israel en días de Elías. También en ese tiempo parecía que toda la nación perecería a causa de su idolatría y así lo suponía el profeta Elías, incluso decía que sólo él había quedado; pero Dios había reservado un remenante que seguía fiel a Él. Un remanente escogido por gracia significa que los que creyeron no podían salvarse a sí mismos, pero Dios si podía salvarles y lo hizo. No es que les diera gracia para creer, sino que les salvó sin tener obras, únicamente por confiar o creer en Dios.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:6
Romanos 11.6 Pablo es un maestro en el uso de términos y conceptos; en sus escritos suele contrastar la gracia y las obras; así como la fe y las obras (Efesios 2:8-10). De modo que la fe no es considerada una obra, sino confiar en la gracia de Dios. Los salvos de Israel, como el resto de los salvos entre los gentiles, somos salvos por fe, un acto de gracia o favor divino sin méritos humanos, a saber, sin obras que puedan comprar dicha salvación o sean dignas de pertenecer al pueblo de Dios.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:7
Romanos 11.7 La nación de Israel en su totalidad, no alcanzó el cumplimiento de las promesas hechas a sus padres, a causa de su incredulidad; mientras que aquellos que sí creyeron, fueron escogidos para alcanzar lo prometido. Esta es la importancia de la fe en Cristo de la que tanto ha hablado Pablo en esta carta; creer en Cristo te coloca dentro del pueblo de Dios y alcanza las promesas de Dios. Y ese es el riesgo de la incredulidad de la que tanto ha advertido el apóstol, produce endurecimiento para no oír ni entender lo relacionado al reino de Dios.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:8
Romanos 11.8 Algunos mal entienden estas palabras pensando que los israelitas que no se convirtieron no pudieron creer porque Dios les impidió creer; pero eso invalida todo lo que el apóstol Pablo ha venido diciendo en toda la carta, amonestándonos a creer en Cristo Jesús para dejar de ser enemigos y tener paz con Dios. El escritor está hablando de la consecuencia de los que no creyeron, israelitas que rechazaron a Cristo y, en consecuencia, Dios les dio lo que habían elegido: espíritu de estupor o adormecimiento espiritual; ceguera y sordera espirituales que nno comprenden la Palabra de Dios; por eso e el siguiente versículo le llama retribución. Dijeron “no” a la luz y sus tinieblas se volvieron más oscuras.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:9
Romanos 11.9-10 Cita a David como un profeta que había predicho el final de quienes rechazaran la fe de Cristo Jesús. Rechazo paradójico, pues en el rechazo de Israel y su intento por destruir a Jesús se volvió su perdición, su trampa y su red. Fueron ellos rechazados por Dios y cayeron en tinieblas y necedad. Tropezaron en la Piedra fundamento Jesús y recibieron como retribución su perdición. El versículo 10 da cuenta de dichas tinieblas; así como de la pesada carga que implica no reconciliarse con Dios. No solo es pesada como el que nunca ha creído sin haber escuchado el evangelio; sino más pesada aún por haberlo rechazado.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:10
Romanos 11.9-10 Cita a David como un profeta que había predicho el final de quienes rechazaran la fe de Cristo Jesús. Rechazo paradójico, pues en el rechazo de Israel y su intento por destruir a Jesús se volvió su perdición, su trampa y su red. Fueron ellos rechazados por Dios y cayeron en tinieblas y necedad. Tropezaron en la Piedra fundamento Jesús y recibieron como retribución su perdición. El versículo 10 da cuenta de dichas tinieblas; así como de la pesada carga que implica no reconciliarse con Dios. No solo es pesada como el que nunca ha creído sin haber escuchado el evangelio; sino más pesada aún por haberlo rechazado.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:11
Romanos 11.11 Dios no deseaba perder a Israel, ese nunca fue el plan. Si tropezaron fue por decisión propia al rechazar al Hijo de Dios. Sin embargo, su caída abrió la oportunidad de manifestar el misterio de Dios trayendo la salvación a los genitiles. En principio, esto provocó el celo de la nación judía, pues siempre fueron sólo ellos los depositarios de los misterios de Dios. Pareciera que para eso fuimos agregados los gentiles a la salvación; pero el resto de la Escritura deja en claro que Dios nos escogió antes de la fundación el mundo; así que ese no es el sentido del texto. Dios aprovechó la caída de Israel, pero no la provocó.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:12
Romanos 11.12 La caída de Israel al rechazar al Hijo de Dios hizo posible que el evangelio fuese llevado hasta lo último de la tierra; en otras palabras, lo peor de Israel ocasionó lo mejor para todo el mundo; es lógico suponer que llegado el momento en el que Israel se convierta, lo creemos para la venida del Señor, esto traerá la bendición de Dios sobremanera en el mundo. La completa restauración de Israel como pueblo de Dios se cumplirá; de modo que todo Israel será salvo porque todo Israel creerá en Cristo Jesús; esto será bendición mundial a niveles aun no conocidos.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:13
Romanos 11.13 Un capítulo en donde el apóstol Pablo habla de su amor por los judíos, pero en realidad se dirige a los gentiles. De momento parecía hablar tanto de los de su nación que alguien podría pensar que menospreciaba a los gentiles o los veía inferiores a los judíos (como solían hacer los judíos de su tiempo en temas de religión); por eso aclara que habla a los judíos honrando su ministerio. Llamado a los gentiles, a la conquista del mundo, pero no por eso olvida a los judíos; de hecho, si es capaz de arriesgarlo todo por los judíos, ¡cuánto más haría por los gentiles a quienes fue llamado! Honrar el ministerio es obedecer el llamado de Cristo siendo fructífero. Pablo llenó el mundo gentil conocido alrededor del Mediterráneo y el Asia Menor con el evangelio fundando muchas iglesias, levantando ministros y haciendo incontables discípulos. No podemos decir que honramos el ministerio sin resultados reales, producto del esfuerzo.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:14
Romanos 11.14 El propósito de presentar el adelanto del evangelio entre los judíos era provocar la rivalidad de los judíos; que no quisiesen quedarse atrás, por decirlo así, del avance del reino de los cielos. Incluso el ministerio del apóstol era una provocación a celos para los otros grades apóstoles. Cuando los judíos vieran la nueva vida de los gentiles adorando y sirviendo al Dios de los judíos en esta nueva fe (para ellos nueva) llamada actualmente cristianismo, sentirían celos, una llamada de atención hacia la consagración que es en Cristo Jesús. Pablo sabía que los judíos en su conciencia no estaban tan lejos y bastaba un poco de provocación racial para que reaccionaran. ¿Permitirían a los gentiles arrebatarles el estatus de pueblo de Dios? Dicho celo haría salvos a algunos provocándolos a creer en Jesús. Esto pone de maifiesto que no somos elegidos contra nuestra voluntad o sin nuestra decisión; no es un determinismo irresistible; pues aún el celo religioso y racial les ayudaría a creer.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:15
Romanos 11.15 Provocar a celos a los judíos con la conversión de los gentiles tendría un beneficio adicional. No solo se convertirían los judíos viendo a los conversos gentiles, sino que con el ejemplo y servicio de los conversos judíos habría muchas más conversiones entre los gentiles. Era una sinergia, como engranaje ida y vuelta. La caída de Israel ayudó en la salvación de los gentiles; luego la salvación de los gentiles trae salvación a los judíos, lo que redundaría en muchísimas más conversiones gentiles. ¿No es esto maravilloso? Si Dios saca provecho hasta del mal, ¡cuánto más provecho sacará del bien! La exclusión de los judíos del reino de Dios fue a causa de su incredulidad ante el Mesías en la venida de Cristo Jesús. Su admisión en el reino de Dios se da precisamente al creer en el Señor Jesús. Judíos o gentiles sólo podemos tomar parte en el reino de Dios creyendo en Cristo Jesús.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:16
Romanos 11.16 El principio del reino de los cielos, semejante a nuestro dicho: “para muestra basa un botón”, es que las masas de convertidos gentiles son igualmente santas que los primeros cristianos judíos. Las primicias son son los primeros que creyeron de entre el pueblo de Israel y la masa restante son los gentiles conversos. Ahora existe un solo cuerpo compuesto de ambos pueblos (Efesios 2:14; 3:6). Israsel fue como una raíz que nos trajo la vida de la Palabra; ahora la iglesia compuesta sin distingo judío gentil, goza de dicha vida como ramas del mismo árbol. En agradecimiento, amamos a Israel y procuramos su salvación por medio del evangelio.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:17
Romanos 11.17 Por “ramas desgajadas” Pablo hace referencia a aquellos del pueblo de Israel que no creyeron al evangelio y por dicha incredulidad quedaron fuera del reino de Dios. En la misma analogía, llama “olivo silvestre” a los gentiles que sí creímos y por esa fe, fuimos injertados en Cristo tomando parte en el reino de Dios. No fuimos injertados en el pueblo de Dios, sino en Cristo. Judíos y gentiles en Cristo somos salvos y fuera de Cristo no. Ellos eran ramas naturales, por decirlo así, porque Cristo, lo mismo que la Palabra, los profetas y demás revelación del reino de Dios vino a través de ellos; mientras tanto, los gentiles fuimos paganos adorando lo que por naturaleza no son Dios. Al estar en Cristo, a pesar de venir de los gentiles, se nos ha permitido participar de la vida del cielo, alimentados de la raíz y rica sabia del olivo, a saber, de Cristo. Él es la vida. Esta vida es rica, abundante, eterna, celestial y de naturaleza divina. En Cristo accedemos a ella y sin Cristo, nada somos ni tenemos.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:18
Romanos 11.18 Un problema gentil, ante el privilegio de ser la iglesia, el pueblo de Dios, es llegar a sentirse superior menospreciando a Israel ante su tropiezo en la fe. La historia de la iglesia ha mostrado épocas en la que surgieron grupos con tal sentir antisemita que hasta persiguieron a Israel acusándolos, por ejemplo, de matar al Señor Jesús. Evidentemente dichos grupos no podemos decir que realmente fueran cristianos, solo religiosos llamándose cristianos. Han existido otros que simplemente los han visto como inferiores y necios incrédulos, también equivocados. Por eso el apóstol Pablo inspirado por Dios, nos recuerda que no debemos jacarnos contra las ramas, ya que nuestra vida y privilegio es gracia de Dios siendo alimentados por Cristo, la raíz. Esta vida no es mérito nuestro. Somos ramas, como ellos; ambos dependemos del Señor para vivir. No menosprecies a nadie, ¿qué sabes tú del plan de Dios para dicha persona?
— Roberto Tinoco
Romanos 11:19
Romanos 11.19 Si el argumento de alguno para menospreciar a Israel es que está ocupando un lugar que Israel perdió por incredulidad, corre el riesgo de perder también su lugar comportándose de igual manera. Los judíos se creyeron poseedores en exclusiva de las cosas de Dios y despreciaron a los gentiles, ¿no estaría haciendo lo mismo el creyente? Fuiste injertado, ¿qué impide que vuelvas a ser desgajado? No atentes contra la gracia de Dios.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:20
Romanos 11.20 Los judíos no creyeron que Jesús es el Mesías, el Salvador e Hijo de Dios. Está incredulidad les dejó fuera del reino de Dios. Fueron desgajados de Cristo, el olivo que da vida eterna. Nosotros creímos en Jesús el Cristo como nuestro Señor y Salvador, esto hizo posible que el reino de Dios se abriera para nosotros haciéndonos participar de la vida eterna. Lo que hizo la diferencia es la fe, pero la fe no es obra como para jactarse de nada, sólo es la recepción de su gracia, la aceptación de su bondad que nos ha dado salvación. La fe nos mantiene en pie, pero si dejamos la fe, tropezamos como tropezó Israel. Soberbia es perder la fe, es caer. Debemos tener temor de perder nuestra salvación ante la soberbia. Cuida tu salvación con temor y temblor. ¿Acaso quieres ser desgajado de Cristo?
— Roberto Tinoco
Romanos 11:21
Romanos 11.21 Lee la nota al versículo anterior. Los judíos son descendientes de Abraham y a ellos les fueron dadas primeramente las promesas; recibieron la Palabra en las Escrituras, la ley y los profetas; sin embargo, Dios los desgajó por su incredulidad en la venida de Cristo. ¿Qué te hace pensar que tu no puedes ser desgajado cuando vienes de gentiles y paganismo? ¿Es imposible que pierdas la salvación que te fue dada por la fe cuando pierdes la fe por soberbia? A ti tampoco te perdonara. Eres una rama injertada, ellos eran ramas naturales.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:22
Romanos 11.22 Como cristianos debemos tener equilibrio entre la bondad y la severidad de Dios, misericordia y verdad, sólo así se corrige el pecado y se avanza en la fe cómo líneas en la carretera: bondad de un lado, severidad del otro. Si tenemos únicamente bondad, crearemos un dios cómplice; pero si sólo vemos severidad, será un dios tirano. Necesitamos ambas cosas. Severidad con los incrédulos que cayeron y fueron desgajados; bondad con los que permanecen en Jesús conservando la fe. Ambas cosas en equilibrio permiten mantenerse cristianos y salvos. Tienes que permanecer en la bondad de Dios que te salvó no dejando de considerar la severidad de Dios que puede perderte.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:23
Romanos 11.23 Algunos judíos se opusieron a Cristo crucificándole y la nación entera padeció a causa de esto. Hasta hoy, como nación han sufrido muchas cosas a causa de su incredulidad; pero los que han creído han vuelto a ser injertados en la rica Vida de Cristo. Y la Palabra señala que un día, al regreso del Señor, la nación entera volverá a creer y será injertada nuevamente. Quizá alguno hoy se sienta como sin Vida verdadera. Probablemente perdió el disfrute de la misma por incredulidad, pero ¡puede volver a experimentar las riquezas de Cristo volviendo a creer! Dios es poderoso para volverte a injertar. Dios es poderoso para salvar al judío que crea y también para reincorporar al creyente caído si vuelve a creer.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:24
Romanos 11.24 El olivo silvestre es el viejo hombre, la humanidad en Adán; mientras el buen olivo es Cristo Jesús, el nuevo hombre compuesto de Cristo como Cabeza y la iglesia como su Cuerpo sin distingo racial. Antes de creer teníamos una naturaleza distinta impidiendo la posibilidad de participar del reino de los cielos por esta vida diferente, terrenal y no celestial. Pero ¡bendito sea Dios: habiendo creído en Cristo fuimos unidos a Él recibiendo nueva vida y naturaleza! De ramas ajenas fuimos injertados para alimentarnos del Olivo Cristo por la fe. Los judíos por su parte, llevaban cerca de veinte siglos recibiendo la vida del olivo en las figuras de las promesas a los padres y la ley, eran ramas naturales; pero no creyeron en Cristo en su venida, provocando con esto que fueran desgajados del Olivo. Evidentemente si a nosotros como ramas silvestres se nos dio oportunidad, ¡mucha más oportunidad de vida hay para reinjertar a los judíos siendo ramas naturales! Sólo necesitan creer en Cristo. No dejes de orar por los judíos ni de buscar su salvación mediante el evangelio.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:25
Romanos 11.25 Existe un misterio, al que podríamos llamarle: el misterio del endurecimiento de Israel. El cual consiste en que parte de Israel se endureció contra la fe cristiana rechazando la fe de Cristo; esto destapó el misterio de la piedad haciendo posible que los gentiles fuéramos hechos participantes del mismo Cuerpo, siendo así un solo pueblo sin distingo racial. Pero esto no significa que esa parte endurecida de Israel permanecerá así para siempre; sino que tiene definido por Dios un tiempo de nueva oportunidad en la segunda venida del Señor Jesús, cuando entonces creerán. Allí se efectuará el juicio de las naciones, por lo que se dice: “ha entrado la plenitud de los gentiles” dando inaugurado el reino milenial o de los cielos en toda la tierra. Esto no significa que Dios dejará de tratar con la iglesia para dedicarse a los judíos únicamente como su pueblo; ni con unos y con otros por separado como si se tratase de dos pueblos; sino que toda la nación creerá y será reingertada en Cristo, siendo así un solo pueblo y un solo cuerpo en un solo Olivo. Conocer el misterio del endurecimiento de Israel, sabiendo que termina bien, nos alegra por ellos y nos libra de la arrogancia de menospreciar a Israel.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:26
Romanos 11.26 El día que el Señor Jesús regrese, todo Israel, el que viva en ese momento, será salvo. Y será salvo porque creerá en el Señor Jesús. ¿Por qué ahora si creerán? Porque vendrá de Sion el Libertador; es decir, como Rey Poderoso a establecer su reino y libertad en toda la tierra. La primera venida tropezaron en la carne de Jesús viéndolo sólo como Hijo del Hombre; pero en la segunda venida creerán viéndolo como el Hijo de Dios. Entonces apartará de Jacob la impiedad, perdonará sus pecados cumpliendo la figura de trasformar a Jacob en Israel. El Israel de Dios.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:27
Romanos 11.27 Lee la nota al versículo anterior. Es un Pacto que Dios tiene con Israel, un compromiso prometido a sus padres que habrá de cumplirse a la venida del Señor. Israel será salvo. ¿Sabes que Dios es el Dios de las segundas oportunidades? Siempre puedes volver mientras decidas volver a creer.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:28
Romanos 11.28 Paradoja de Israel: por su incredulidad rechazando el evangelio, el que debía ser el pueblo de Dios se volvió enemigo de la iglesia, a saber, enemigo del pueblo de Dios conforme al Nuevo Pacto. Con todo, debido a las promesas a sus padres, los patriarcas, todavía tienen oportunidad de volver a ser el pueblo de Dios. Fueron elegidos para ello, por lo que se les insiste a creer en Cristo Jesús. La relación de Dios con Abraham, Isaac y Jacob, así como personas sobresalientes como Moisés, Samuel, David y los profetas, tienen sembrado en Dios amor para Israel que no pasará desapercibido. Finalmente redundará en la salvación de los descendientes a la venida del Señor. Jamás menosprecies a un judío, Dios amó a su padre y por causa de él, le tiene gran consideración. ¿No perdonó a Salomón en su extravío por amor a su padre David? Siembra gracia y bondad de Dios para tus descendientes teniendo tú una genuina relación con Dios.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:29
Romanos 11.29 Se refiere al llamado de Israel a ser pueblo de Dios y los regalos que le dio, mencionados en 9.4-5 “que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios”. A causa de la fidelidad de Dios, esto no les será quitado, aunque de momento los que no creen en Cristo Jesús están fuera de la elección como individuos, al regreso del Señor recibirán nueva oportunidad y creyendo, serán de nuevo injertados en la elección como nación. Se ha aplicado este versículo a la afirmación de dones personales como los dones del Espíritu Santo y el llamado al ministerio; sin embargo, esto podría no ser así; ya que tenemos ejemplos en las Escrituras como el caso de Saúl, quien profetizó por el Espíritu Santo y fue rey de Israel por 42 años. En cuanto a los hombres, permaneció rey hasta su muerte, pero en cuanto a Dios fue desechado por su orgullo e incredulidad. También, personas como Sansón nos muestran que Dios es fiel para regresar los dones y el llamado ante el arrepentimiento, pero de momento si le fueron quitados. Esa es la razón por la que Dios dará oportunidad a la nación de Israel, pero los individuos de la misma que han muerto en incredulidad, perecieron sin vida eterna, de lo cual habla el inspirado autor en los siguientes versículos.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:30
Romanos 11.30-32 Como gentiles fuimos idólatras y malvados, pero Dios tuvo misericordia de nosotros dándonos el evangelio e injertándonos en Cristo. Los judíos que hoy no creen se encuentran en un estado de condenación, pero si creen recibirán misericordia para ser salvos e injertados en la rica Vida de Cristo (como a su tiempo creerán). En cierto modo, todos hemos estado en desobediencia para que Dios tenga misericordia de todos. Nuestra caída redunda en la gloria de Dios; no que cayéramos por causa de su gloria, sino que, por su misericordia hacia nosotros, era inevitable que fuese mostrada su gloria. ¿Has tropezado? En lugar de quedarte llorando tu condición, debes atenerte a la abundante misericordia de Dios. ¿Qué sabes tu si tu tropiezo resultó en la única manera posible de conocer su misericordia? ¿Apruebo el pecado? De ninguna manera, pero engrandezco a Dios por su misericordia a pesar de los tropiezos humanos. La obediencia mencionada es creer el evangelio y convertirse a Cristo Jesús.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:31
Romanos 11.30-32 Como gentiles fuimos idólatras y malvados, pero Dios tuvo misericordia de nosotros dándonos el evangelio e injertándonos en Cristo. Los judíos que hoy no creen se encuentran en un estado de condenación, pero si creen recibirán misericordia para ser salvos e injertados en la rica Vida de Cristo (como a su tiempo creerán). En cierto modo, todos hemos estado en desobediencia para que Dios tenga misericordia de todos. Nuestra caída redunda en la gloria de Dios; no que cayéramos por causa de su gloria, sino que, por su misericordia hacia nosotros, era inevitable que fuese mostrada su gloria. ¿Has tropezado? En lugar de quedarte llorando tu condición, debes atenerte a la abundante misericordia de Dios. ¿Qué sabes tu si tu tropiezo resultó en la única manera posible de conocer su misericordia? ¿Apruebo el pecado? De ninguna manera, pero engrandezco a Dios por su misericordia a pesar de los tropiezos humanos. La obediencia mencionada es creer el evangelio y convertirse a Cristo Jesús.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:32
Romanos 11.30-32 Como gentiles fuimos idólatras y malvados, pero Dios tuvo misericordia de nosotros dándonos el evangelio e injertándonos en Cristo. Los judíos que hoy no creen se encuentran en un estado de condenación, pero si creen recibirán misericordia para ser salvos e injertados en la rica Vida de Cristo (como a su tiempo creerán). En cierto modo, todos hemos estado en desobediencia para que Dios tenga misericordia de todos. Nuestra caída redunda en la gloria de Dios; no que cayéramos por causa de su gloria, sino que, por su misericordia hacia nosotros, era inevitable que fuese mostrada su gloria. ¿Has tropezado? En lugar de quedarte llorando tu condición, debes atenerte a la abundante misericordia de Dios. ¿Qué sabes tu si tu tropiezo resultó en la única manera posible de conocer su misericordia? ¿Apruebo el pecado? De ninguna manera, pero engrandezco a Dios por su misericordia a pesar de los tropiezos humanos. La obediencia mencionada es creer el evangelio y convertirse a Cristo Jesús.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:33
Romanos 11.33 Mi mente creada por Dios es maravillosa, sin embargo, las cosas por conocer y comprender en esta vida son muy superiores a mi capacidad intelectual. Esto es infinitamente más cierto tratándose del conocimiento de Dios. Después de todo, un dios que puede ser entendido no sería Dios. ¿Qué hacer cuando no entendemos cómo es Dios y por qué hace lo que hace? Cuando la mente no alcanza a comprender a Dios sólo queda el corazón para alabarle. Tenemos las riquezas de Dios: Profunda sabiduría: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría..!” (griego sophia). ¿Por qué es considerada la sabiduría de Dios una riqueza profunda? Porque no entiendo lo que hace, pero hallo paz cuando confío en que Él es sabio para hacerlo. Me enriquece confiar en Él; me hace una mejor persona. El mundo puede parecer un caos, pero hay un plan sabio detrás de él. La suma total del universo es ordenada y en equilibrio. Dios sabe lo que hace, no lo entiendo, pero es maravilloso. Hay un propósito detrás de todo. Su ciencia: “¡Oh profundidad de las riquezas …de la ciencia de Dios! (griego gnosis). Dios conoce. Su conocimiento está más allá de mi intelecto, y Pablo no se refiere a las cosas escondidas, sino a las cosas reveladas. Recordemos que esta doxología está inmediatamente después de once capítulos revelando el plan de Dios con la humanidad, luego Pablo explota en alabanza a Dios a causa de la ciencia de Dios en el plan de todas estas cosas. Leo Romanos 1 y veo una humanidad degradada, pero en lugar de amargarme, la riqueza de la ciencia de Dios me lleva a alabarle. Miro Romanos 2 y descubro el juicio de Dios a judíos y gentiles, pero no me preocupa, sino que alabo al Juez por su conocimiento. Romanos 3 me muestra la pecaminosidad humana sin un solo justo, pero luego la justicia por medio de la fe me hace alabar a Dios. En Romanos 4 encuentro ejemplos de la justificación por la fe antes de la ley de Moisés y soy enriquecido en justicia para alabar a Dios. Romanos 5 asegura que soy justificado y que la obra del Mesías es mayor en gloria que la ruina de la caída de Adán. Romanos 6 me presenta muerto y resucitado con Cristo, siendo ahora libre para servir a Dios; ¿no he de alabar a Dios por ello? Romanos 7 me desnuda como pecaminoso, pero Romanos 8 me llena de la vida en el Espíritu; ¡alabemos a Dios! Romanos 9 al 11 muestra la caída de Israel y la inclusión de los gentiles, más esto de forma temporal, pues Israel volverá a ser injertado en Cristo; entonces explota Pablo alabando a Dios por su profunda ciencia con la que diseñó todo este plan y llevó a cabo el proceso del mismo. Acerca de los caminos de Dios: Juicios sin examen: ¡Cuán insondables son sus juicios..! Nadie hubiera podido imaginar siquiera, menos comprender el por qué de los juicios de la humanidad y del juicio de Dios hacia Israel. La caída de Israel puede parecer cruel, como si Dios los hubiera olvidado, es un juicio insondable, es imposible examinar con propiedad esta acción de Dios. ¿Y qué decir del holocausto nazi? ¿Le haremos juicio a Dios y lo apresaremos? Imposible. ¿Comprenderemos por qué? Sólo que Él nos lo diga. En los Estados Unidos un hombre intentó demandar a Dios a causa de los desastres naturales en el mundo, pero no pudieron notificarle ni hacerlo presentarse en juicio… A veces no comprendemos algunas de las malas cosas que nos suceden y podemos cometer la necedad de cuestionar a Dios y procurar hacerle juicio al Juez. Job lo intentó sin éxito, Dios dijo que su cuestionamiento sólo fueron palabras sin sabiduría. Cuando no entiendas qué sucede, ¡alaba a Dios! Caminos intransitables: ¡Cuán …inescrutables sus caminos! Los pasos que Dios da son en ocasiones imposibles de seguir; como dijo el salmista: “en el mar fue tu camino y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas” (Salmo 77:19). Pedro lo intentó por unos breves instantes solamente. Cuando niño traté de seguir a una cabra montés, pero cuando subió a la montaña llegó a lugares a donde no pude seguir, un simple animal pudo ir más allá, ¿cómo seguiré a Dios en todos sus caminos? Leo la historia de la iglesia y alcanzo a percibir más o menos algo del mover de Dios, pero termino perdiendo la línea, ¿cómo seguir al viento que sopla de dónde quiere y que oigo su sonido, pero no se de dónde viene ni a dónde va?
— Roberto Tinoco
Romanos 11:34
Romanos 11.34 La respuesta es ¡nadie, nadie, ¡nadie! Nadie entiende a Dios, solo Dios: “Porque ¿quién entendió la mente del Señor?” Aunque se nos ha dado la mente de Cristo y el Espíritu de Dios que escudriña a Dios y las cosas de Dios, seguimos sin entenderle plenamente. No se cómo piensa Dios completamente. En ocasiones no entiendo cómo piensa mi esposa, ¡menos aún llegar a entender cómo piensa Dios! Y así como a una esposa no se le entiende, pero conviene amarle, así a Dios sólo podemos alabarle. Nadie aconseja a Dios, solo Dios: “¿O quién fue su consejero?” A los seres humanos, en especial a los hombres, nos gusta dar consejos hasta a los que no lo piden. Creemos que estamos calificados para decir lo que el Presidente del país debe o no debe hacer (aunque podríamos no saber siquiera gobernar una casa); el colmo de esto es cuando tratamos de decirle a Dios lo que debe hacer. Le damos ideas, por ejemplo: «Señor, envía a tal persona para que ore por fulano y lo sanes, ya que si lo sanas se convertirá y entonces, ya salvo, su influencia va a traer a otros a Cristo» ¿Quién nos autoriza a ser consejeros de Dios? ¡Nadie!
— Roberto Tinoco
Romanos 11:35
Romanos 11.35 Nadie sustenta a Dios, solo Dios: Levantamos ofrendas y decimos que le damos a Dios, ¿no es esto ridículo? No hay manera de darle nada a Dios verdaderamente, pues todo es de Él. Si Dios pudiera recibir algo sería más rico de lo que es, es decir, no sería Dios, pues yo podría añadirle algo. Pero Dios es infinito en todo su ser. Salomón oró: “de lo recibido de tu mano te damos, pues todo es tuyo y, ¿quién es tu pueblo para que ofreciéramos cosas semejantes?” (1 Cr. 29:14). Alabamos a Dios por lo que es y no porque lo necesite. Sin embargo, lo recibe como si no fuera suyo recompensándonos. Está entrenando herederos.
— Roberto Tinoco
Romanos 11:36
Romanos 11.36 Gloria absoluta a Dios; primero, por ser el dueño de todo: “Porque de él… son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén” Esta verdad hace imposible perder algo, todo es de Dios y siempre será de Dios. Si Él decide o permite que sea cambiado de manos, no sufrimos agravio alguno, pues siempre ha sido de Él y puede hacer con lo suyo lo que quiera. Incluso tú eres de Él, ¿te quejarás por lo que te suceda? Tu Dueño sabe qué hacer contigo. Gloria a Dios por ser la causa de todo: “Porque …por él… son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” El origen define el destino. Dios es la fuente original de todas las cosas. He allí su prerrogativa a ser adorado, es el Creador. Existes por Él, respiras por Él, vive por Él. No eres un accidente ni un error, sino la creación salida del sabio corazón del buen Dios. No llegaste aquí por la evolución de una célula, sino por el amante deseo del Padre. Te creó porque te amó. Y te creó maravillosamente, como dice el salmista: “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!” (Salmos 139:13-17). ¡Alábalo a causa de que tú eres una de sus maravillosas obras! Gloria a Dios por ser el destino de todo: “Porque …para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” Hecho para Él, tienes propósito, tienes destino. Hay una razón de tu existencia y dicha razón tiene que ver con Dios y su plan. Fuiste creado para la alabanza de la gloria de su gracia (Efesios 1:6). La verdadera alabanza es la verdadera dedicación a Dios. Consagrarse es más que portarse bien, es dedicarse a Dios, que todo lo que haces lo haces para Dios. El clímax de la reflexión apostólica de Pablo fue una doxología, es una excelente ilustración del clímax de la vida: alabar a Dios.
— Roberto Tinoco