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Romanos 12

Sacrificio vivo para Dios

1Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.🗨 2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.🗨 3Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.🗨 4Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,🗨 5así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.🗨 6De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;🗨 7o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;🗨 8el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.🗨 9El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.🗨 10Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.🗨 11En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;🗨 12gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;🗨 13compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.🗨 14Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.🗨 15Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.🗨 16Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.🗨 17No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.🗨 18Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.🗨 19No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.🗨 20Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.🗨 21No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Romanos 12:1

Comentario general

Romanos 12.1 Pablo es un hombre de carácter, si ruega debe ser algo muy importante. La respuesta de la iglesia a la misericordia de Dios es de suma importancia. ¿Y qué es lo que ruega? Que presentemos nuestros cuerpos en sacrificio a Dios. Este es el culto cristiano, un culto lógico y razonable: darse a quien se dio por nosotros. El intercambio de vida por Vida. Ese sacrificio no tiene el propósito de morir, sino de vivir. Es razonable que vivamos para quien murió por nosotros. Es lógico santificarse para quien tomó nuestros pecados. Es responsable agradar a quien hizo todo por nuestro bien. Tienes una deuda y debes pagarla. Presentar nuestro cuerpo en sacrificio a Dios es agradable. El cristianismo no es una vida sufriente, mala o infeliz; sino la mejor vida que existe. Es justicia, paz y gozo en el Espíriu Santo, la vida más feliz de la tierra. El apóstol está siendo inspirado por el Espíritu Santo, de modo que su ruego es el ruego del Espíritu; ¿cómo te convence Dios de que no estorbes tu salvación, sino que te entregues del todo para tu transformación? ¡Vaya que es importante que ruega! Se ruega por las misericordias en plural, y no sólo por la misericordia en singular; así que no se refiere a una característica del carácter divino, sino a acciones específicas. ¿Cuáles son éstas misericordias? En la carta a los Romanos tenemos la elección, el llamado, la justificación, y todo lo que Dios ha hecho para meternos en la Vida Eterna; además de lo que hará: santificarnos, glorificarnos; etc. ¡Cuántas riquezas de Cristo! ¿Tiene Dios razones para rogar? ¡Sus abundantes misericordias! ¿Qué ha hecho contigo? ¿Tiene Dios razones para exigir? Sí, pero decidió rogar. No lo exige porque se trata de algo para tu propio beneficio, Dios respeta el libre albedrío de las criaturas morales y sólo serás transformado si te ofreces voluntariamente. Los judíos ofrecieron sacrificios por mil quinientos años; en Cristo no se pide más sacrificio que el sacrificio vivo de usar tu cuerpo para el bien. Pensamos que al despedir la reunión terminó el culto, pero el culto no termina jamás. Tu vivir entero debe ser un sacrificio vivo. Ese es vuestro culto racional. Todo lo que hagas durante el día, en la casa o el trabajo, la escuela o la calle, ofrécelo como un culto a Dios. Culto es la palabra latreía que siempre se interpreta como alabar o ministrar; en realidad era un término usado para describir el trabajo pagado, obra bajo salario. ¿Quieres ser transformado? ¡Que todo en tu vida cumpla con el propósito de servir a Dios! ¡Habrá gran recompensa! Es un culto racional, en griego lógicos. Usar tu cuerpo para Dios es un culto lógico a Dios; el medio lógico para ser transformado.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:2

Comentario general

Romanos 12.2 La forma en la que pagas tu deuda a Dios, por decirlo así, es que vivas para el que murió por ti. Esta es una nueva manera de pensar, el culto cristiano es una renovación; no puedes hacerte a la forma del mundo, sino a la de aquel que murió por ti. Es una metamorfosis que comienza en la mente y que alcanza todo el ser. El cristianismo es cambio que comienza con el entendimiento. ¿Cómo puedo cambiar la mente? Comienza por probar o disfrutar la voluntad de Dios, descubre cómo piensa Dios y qué desea en la medida de su revelación; te sorprenderá saber que su voluntad es buena voluntad, no hay en Él absolutamente nada de mal; asimismo, conforme aprendes a vivir para Él aprendes que es agradable, no te obliga a hacer cosas desagradables o que te humillen. Dios siempre piensa de forma completa, perfecta, con propósitos exactos y profundos. No improvisa ni remienda. La razón por la que algunos no son transformados es que se conforman al mundo. No presentan su cuerpo a Dios en la vida cotidiana, sino que se amoldan al mundo según la situación. Alguno es cristiano entre los cristianos, pero mundano entre los mundanos. La palabra conforméis en griego es la misma de la que se derivan «sistema» y «esquema». Es decir, entrar en el sistema del mundo, según el esquema del mundo. ¡No lo hagas! Las principales causas por las que la gente se hace a la forma de su ambiente es para ser aceptado. En la vida animal, muchas criaturas se mimetizan con el ambiente, como los camaleones. Generalmente hacen esto para no ser devorados; pero hay algunos que hacen esto para devorar a otros. Tu no eres un animal que tema ser devorado y tampoco una bestia que busque devorar a los demás; eres un ser celestial que expresa el reino del Padre. No eres de este mundo y no tienes que caerle bien a todos o tratar de ganar su beneplácito. No temas ser diferente, no temas ser mejor. Para ser transformado hay que renovar la manera de pensar. No puedes seguir pensando entre cosas espirituales y cosas carnales. Hay personas espirituales y personas carnales. No definas la vida como cosas para Dios y cosas para el mundo. El espiritual, todo lo que hace es espiritual; y por lo mismo, todo lo que hace es para Dios. Subirse a un juego mecánico con su hijo no es sólo por su hijo, sino disfrutar al Señor en el disfrute de su hijo. Dentro de esta renovación de la manera de pensar, hay que renovar lo que pensamos acerca de la voluntad de Dios. ¿Qué piensas de la voluntad de Dios? ¿Qué sufrirás y serás infeliz por servirle? Por ello hay quienes no son transformados, no tienen un culto a Dios con su cuerpo en su vida cotidiana, piensan que les va a ir mal si hacen esto porque Dios no quiere el bien para ellos. Suponen que sufrir es el bien. En cuanto escuchan la palabra sacrificio interpretan se trata de sufrimiento y no es necesariamente lo mismo. Pero para ser transformado tienes que renovar lo que piensas sobre la voluntad de Dios: la voluntad de Dios es: - Buena. - Agradable. - Perfecta. ¿Qué desea Dios? Lo que desea es bueno, tiene una buena voluntad. Cambia lo que piensas: Dios jamás, por ningún motivo desea lo malo. Probablemente no sabes qué desea para ti, pero seguramente es algo bueno. No esperes el mal, sino el bien (Sal. 23). ¿Qué no sabes que si piensas diferente estás pensando mal de Dios? ¿Qué quiere Dios? Lo que Dios quiere es agradable. No esperes lo desagradable, te agradará lo que Dios tiene para ti. No pienses de Dios como de un sádico, recuerda que Jeshúa lo presentó siempre como el Padre bueno que le hace bien hasta al malo. ¿Qué será de ti con la voluntad de Dios? La voluntad de Dios es perfecta; es exactamente lo mejor para ti en el propósito de Dios; y no se quedará a la mitad, es completa, perfecta, no le falta nada. Dios no es desordenado ni despistado. “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). ¿Cómo sería la creación de un dios desordenado? Un caos, ya no existiría. ¿Cómo sería la creación de un dios despistado? Llena de faltantes y errores.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:3

Comentario general

Romanos 12.3 Sacrificarse, como se ruega en los versículos anteriores, requiere de un corazón humilde. Quien no quiere ofrecerse a Dios obedece a un distorsionado concepto de si mismo, se considera en extremo valioso, supone consciente o inconscientemente que su vida es más importante que la vida de Cristo y por ello se niega a ser un sacrificio vivo para Dios. Por ello se nos amonesta a no tener un concepto más elevado de nosotros mismos que el que se debe tener. ¿Quién soy? La respuesta correcta no es según la opinión propia y tampoco el concepto de los demás en este mundo; la definición verdadera de quien soy resulta de la opinión de Dios, debemos pensar de nosotros mismos según la fe que recibimos personalmente de Dios. ¿Quién dice Dios que somos y debemos ser?

— Roberto Tinoco

Romanos 12:4

Comentario general

Romanos 12.4 Siguiendo la línea de pensamiento de los versículos anteriores, ¿quiénes somos? La respuesta es: somos un cuerpo, el Cuerpo de Cristo. Ofrecerse en sacrificio a Dios es perder la identidad individual para ser parte de la identidad corporativa de Cristo. Junto con esto, ser parte de un cuerpo implica responsabilidad para dicho cuerpo; tengo una función en él y no puedo eximirme de ella. Para ser transformado es imprescindible la comunión con el Cuerpo de Cristo; considerar que no necesitas la iglesia es pensar sin cordura, es de locos. El problema para alguno es que supone de sí que es tan grande que no necesita a la iglesia. Tiene un concepto de sí más alto que el que debe tener. No tiene fe dada por Dios, pues la medida de fe que Dios repartió a cada uno es la función que cada uno debe ejercer en la iglesia como miembro del Cuerpo de Cristo.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:5

Comentario general

Romanos 12.5 Cristo es la suma de millones de miembros. Somos un cuerpo y por ende, responsables todos de todos. El cristianismo no es la filiación a una religión o conjunto de dogmas y ceremonias; el cristianismo genuino consiste en la unión del creyente con Cristo como miembro de su cuerpo para ser su expresión en esta tierra. Este es el sacrificio y la voluntad perfecta de Dios por la que Pablo nos ruega al inicio del capítulo. Para ser transformados es imprescindible no sólo funcionar en la iglesia, sino ser miembro de los demás hermanos. Mira la palabra «somos», no habla de estar, sino de ser. No es afiliarse, sino vivir. Un miembro del cuerpo está unido orgánicamente, es un asunto de vida y no sólo de afiliación. Un miembro de una organización está afiliado a ella y puede desafiliarse; pero un miembro del cuerpo necesita decidir por la muerte para sí al rechazar al cuerpo. Es miembro de los demás miembros y nunca actúa en contra de ellos.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:6

Comentario general

Romanos 12.6-8 Cada miembro del cuerpo tiene responsabilidades específicas para el buen funcionamiento del cuerpo, y con dichas responsabilidades recibió también capacidades especiales. A esto se le llama dones. El miembro está dotado para realizar una labor dentro del cuerpo que sólo él debe llevar a cabo. Los dones no tienen el propósito de promover al miembro, sino de beneficiar a todo el Cuerpo. Algunos de esos dones (se mencionan capacidades dadas por el Padre diferentes a los dones de Cristo y del Espíritu Santo y que funcionan según la aptitud que el Padre ha dado, en este caso de nacimiento) son la capacidad de profetizar o hablar la palabra de Dios de acuerdo a la revelación recibida; servir, según los talentos que se tengan; enseñar por aptitud; exhortar, consolar o animar; administrar generosamente; dirigir con buen ánimo, sin señorío; y realizar buenas obras o servicio social alegremente. Existen dones del Padre o talentos de nacimiento, los cuales son mencionados en este capítulo. Tenemos también los dones del Espíritu descritos en 1 Corintios 12; y los dones del Hijo relatados en Efesios 4:11-12. Todo esto se conoce como operaciones, dones y ministerios (1 Cor. 12:4-6).

— Roberto Tinoco

Romanos 12:7

Comentario general

Romanos 12.6-8 Cada miembro del cuerpo tiene responsabilidades específicas para el buen funcionamiento del cuerpo, y con dichas responsabilidades recibió también capacidades especiales. A esto se le llama dones. El miembro está dotado para realizar una labor dentro del cuerpo que sólo él debe llevar a cabo. Los dones no tienen el propósito de promover al miembro, sino de beneficiar a todo el Cuerpo. Algunos de esos dones (se mencionan capacidades dadas por el Padre diferentes a los dones de Cristo y del Espíritu Santo y que funcionan según la aptitud que el Padre ha dado, en este caso de nacimiento) son la capacidad de profetizar o hablar la palabra de Dios de acuerdo a la revelación recibida; servir, según los talentos que se tengan; enseñar por aptitud; exhortar, consolar o animar; administrar generosamente; dirigir con buen ánimo, sin señorío; y realizar buenas obras o servicio social alegremente. Existen dones del Padre o talentos de nacimiento, los cuales son mencionados en este capítulo. Tenemos también los dones del Espíritu descritos en 1 Corintios 12; y los dones del Hijo relatados en Efesios 4:11-12. Todo esto se conoce como operaciones, dones y ministerios (1 Cor. 12:4-6).

— Roberto Tinoco

Comentario general

Romanos 12.6-8 Cada miembro del cuerpo tiene responsabilidades específicas para el buen funcionamiento del cuerpo, y con dichas responsabilidades recibió también capacidades especiales. A esto se le llama dones. El miembro está dotado para realizar una labor dentro del cuerpo que sólo él debe llevar a cabo. Los dones no tienen el propósito de promover al miembro, sino de beneficiar a todo el Cuerpo. Algunos de esos dones (se mencionan capacidades dadas por el Padre diferentes a los dones de Cristo y del Espíritu Santo y que funcionan según la aptitud que el Padre ha dado, en este caso de nacimiento) son la capacidad de profetizar o hablar la palabra de Dios de acuerdo a la revelación recibida; servir, según los talentos que se tengan; enseñar por aptitud; exhortar, consolar o animar; administrar generosamente; dirigir con buen ánimo, sin señorío; y realizar buenas obras o servicio social alegremente. Existen dones del Padre o talentos de nacimiento, los cuales son mencionados en este capítulo. Tenemos también los dones del Espíritu descritos en 1 Corintios 12; y los dones del Hijo relatados en Efesios 4:11-12. Todo esto se conoce como operaciones, dones y ministerios (1 Cor. 12:4-6).

— Roberto Tinoco

Romanos 12:8

Comentario general

Romanos 12.6-8 Cada miembro del cuerpo tiene responsabilidades específicas para el buen funcionamiento del cuerpo, y con dichas responsabilidades recibió también capacidades especiales. A esto se le llama dones. El miembro está dotado para realizar una labor dentro del cuerpo que sólo él debe llevar a cabo. Los dones no tienen el propósito de promover al miembro, sino de beneficiar a todo el Cuerpo. Algunos de esos dones (se mencionan capacidades dadas por el Padre diferentes a los dones de Cristo y del Espíritu Santo y que funcionan según la aptitud que el Padre ha dado, en este caso de nacimiento) son la capacidad de profetizar o hablar la palabra de Dios de acuerdo a la revelación recibida; servir, según los talentos que se tengan; enseñar por aptitud; exhortar, consolar o animar; administrar generosamente; dirigir con buen ánimo, sin señorío; y realizar buenas obras o servicio social alegremente. Existen dones del Padre o talentos de nacimiento, los cuales son mencionados en este capítulo. Tenemos también los dones del Espíritu descritos en 1 Corintios 12; y los dones del Hijo relatados en Efesios 4:11-12. Todo esto se conoce como operaciones, dones y ministerios (1 Cor. 12:4-6).

— Roberto Tinoco

Romanos 12:9

Comentario general

Romanos 12.9 Por definición, la misma definición que da el apóstol Pablo en 1 Corintios 13, el amor es sin fingimiento o no es amor; de manera que lo dice como enfatizando que no vayamos a engañarnos a nosotros mismos fingiendo que amamos. La simulación de una virtud como es el amor, la mas grande de las virtudes, cruza la línea de la impiedad. No solamente dejar de hacer lo malo, sino aborrecerlo. Esto es sanidad real; ya que alguno podría no hacer el mal en obra, pero estar lleno de deseo e intención. De la misma manera, seguir lo bueno es más que hacerlo, se refiere a una forma de conducta, un camino, estructurar la vida en el bien; sistemático, caminándolo.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:10

Comentario general

Romanos 12.10 Amarnos como familia porque eso somos, la familia de Dios. Todos como hijos del Padre Celestial en amor. Distintos, pero complementarios; con diferencias, pero ayudándonos. Los unos a los otros para que no haya unos que sean dependientes de que solo los amen sin amar; el amor de todos entre sí, mutuodependientes. La honra está relacionada a procurar una vida mejor para quien se honra; lo que significa hacerlo glorioso. Debes ver a tus hermanos como personas mejores a ti, quienes son dignos de hacer sus vidas gloriosas, ver por su bien antes que el nuestro, así como bendecirles. Prefiere a la iglesia por encima de ti, eso está diciendo el Espíritu de Profecía en letras de Pablo.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:11

Comentario general

Romanos 12.11 Se usa un término para diligencia que significa “rapidez, velocidad”. Se refiere a las cosas que han de hacerse y que no se deben posponer. La diligencia es base de prosperidad: “¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; No estará delante de los de baja condición” (Proverbios 22:29). El consejo es muy práctico, lo que se tiene que hacer ya, a realizarlo sin pereza, literalmente, sin indolencia. Especialmente si se trata de la obra de Dios, ya que hay maldición si se realiza con indolencia (Jeremías 48:10), ya que el pasaje termina diciendo: “sirviendo al Señor”. Lo que has de hacer, que sea apasionadamente, “ferviente en espíritu”, ardiendo, con verdadera pasión y entusiasmo. Es lamentable esa actitud lenta e insensible, como sin emociones con las que algunos hacen sus obras. Sé como un serafín alabando, ardiente. “Sirviendo al Señor”; para Él vivimos. Aunque parezca que lo realizas para otras personas o incluso para ti mismo, todo lo que haces debe ser hecho como para el Señor, con el propósito de servirlo, ya que para Él vivimos y de Él somos. La meta cristiana es estar absolutamente vivo. Dios, que es la vida, debe ser tu todo y estar en todo tu vivir; entusiasta en todo, vivo en todo. Hay personas sin entusiasmo que contagian su pesadez de ánimo: “Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo” (Deuteronomio 20:8). Son personas sin Dios, nota que el Señor las regresa. El entusiasmo hace de la vida un éxito: “y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Colosenses 3:23-24). Trabajas con excelencia porque es para el Señor. Esperas de Dios, así que nadie puede defraudarte. Dios es fiel, serás recompensado. El entusiasmo se contagia; comparte a Cristo con entusiasmo y ganarás aún las almas que lo habían rechazado anteriormente. “Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo” (Hechos 9:22).

— Roberto Tinoco

Romanos 12:12

Comentario general

Romanos 12.12 Los tiempos en los que Pablo escribió no era época de paz, sino de persecución. Constantemente escribió desde la cárcel. Así que no podía faltar en sus escritos el consuelo de la esperanza y el aliento del gozo. Gozosos en la esperanza. Esperar lo mejor produce alegría y renueva el entusiasmo. Ahora bien, la expresión “sufridos en la tribulación” tiene un sentido distinto en el primer siglo al que le damos actualmente. Para los primeros cristianos ser sufrido no significaba andar de víctima padeciendo y sintiéndose mal; sino pasar por la adversidad como algo normal. Sufrirlo significaba pasar el mal trago sin queja ni cobardía. ¿Tienes que padecer persecución? Hazlo con estoicismo, sin actitud victimista; sintiéndote bienaventurado y feliz de padecer por Cristo: “Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre” (Hechos 5:41). Evidentemente, para lograr esto se requiere más que la fuerza de voluntad; se necesita la ayuda divina; por ello, el apóstol les amonesta a ser “constantes en la oración”. Dios es nuestra fortaleza, así como nuestro pronto auxilio en la tribulación. Oremos en todo tiempo; no descuidemos este don y privilegio de solicitar la ayuda del Señor. El hombre que está de rodillas ante Dios, podrá estar de pie ante toda circunstancia.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:13

Comentario general

Romanos 12.13 Las virtudes relacionadas a la generosidad son características comunes de la fe cristiana. Dar, ayudar a los necesitados, especialmente de los creyentes en los momentos de persecución como el contexto del apóstol Pablo, resulta especialmente importante y necesario. Para los primeros cristianos era normal ser generoso y hospitalario. El avance del reino de los cielos que estaba comenzando a expandirse en el mundo del primer siglo, así lo requería. Si los cristianos no hubieran tenido tales virtudes, el evangelio no habría avanzado. Se comparte de lo que se tiene para las necesidades de los santos, es decir, de los creyentes. Se les llama santos como una posición delante de Dios y no como una condición; esto es, no se está condicionando la ayuda únicamente para los que sean impecables; sino que a todo cristiano se le considera santo por haber sido comprado y apartado para Dios por medio de la sangre de Jesucristo (1 Corintios 1:2). La hospitalidad debe practicarse. Es una asunto contante, una práctica y no la excepción. Nuestros hogares deben estar abiertos a la pare de la iglesia que carezca de un lugar para habitar (extranjeros o desposeídos ante la desgracia), en la medida de lo posible. Tanto para comparir como para hospedar, no es una oportunidad a la indigencia ni a la irresponsabilidad improductiva de algunos perezosos. En tales casos, la palabra condena y exige que trabajen.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:14

Comentario general

Romanos 12.14 Retomando las palabras del Señor Jesús expresadas en el sermón del monte (Mateo 5:44), el apóstol amonesta a conservar la bendición en nuestra boca en esos momentos difíciles e injustos en los que se es perseguido y difamado. No te transformes en tu enemigo; bendícelo y conserva tu luz. Entonces serás hijo de Dios (Mateo 5:45). Si maldices, lo que sale de tu boca podría contaminarte (Mateo 15:11); pero si bendices, incluso a quien desea tu mal, heredarás bendición, serás bendito (1 Pedro 3:9).

— Roberto Tinoco

Romanos 12:15

Comentario general

Romanos 12.15 Era costumbre muy judía acompañar a la gente en sus experiencias más intensas de alegría o de dolor; esa misma costumbre pasó a la iglesia; la cual, se ha distinguido a lo largo de la historia tanto por ser festiva, como compasiva. Procura no tener tus emociones demasiado ensimismadas en ti, recuerda que eres un vaso limitado y podrías no tener nada más que sentir por los demás si el egoísmo autoenfoca todo lo que sientes. Sé emocionalmente expresivo con los demás, empático. Haz confortable la vida de los demás con tu presencia.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:16

Comentario general

Romanos 12.16 La unidad cristiana es la única manera de concebir al cristianismo. Convivir es nuestra única opción para vivir. Por tanto, no debemos ser altivos, ya que la arrogancia divide y destruye la vida en común y a la postre, la vida individual también. Necesitamos la humildad que asocia, que une por considerar necesario al prójimo para vivir. Alguien dijo que la humildad no es pensar menos de uno mismo; sino pensar menos en uno mismo. Sólo los humildes se unen a otros que también consideran más valioso a su hermano; pero cuando se es arrogante se tiene una idea de uno mismo más alta de lo que debe ser; una opinión propia demasiado segura e inflexible. No es autoestima, sino ego insano. Te cuidado de tus opiniones; asegúrate que no estén basadas simplemente en que tú así lo piensas y funda tus ideas en la Palabra de Dios.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:17

Comentario general

Romanos 12.17 La reacción común del hombre natural ante el mal; esto es, ante haber recibido mal de parte de su prójimo, es defenderse haciéndole también alguna clase de mal. Si se siente justo, el mal que le hará procurará sea equivalente a lo recibido; si le domina la ira, entonces intentará una venganza mayor, desproporcionada. Pero la vida cristiana es diferente y superior; no solo no paga mal por mal, sino que le hace el bien a quien le hizo mal. Debe procurar lo bueno en todo tiempo, para con todos y no selectivamente sólo con algunos; lo que implica ser bueno hasta con el malo. La justicia del reino de los cielos es mas alta que la justicia de la tierra; ¿acaso no llevó Cristo nuestros pecados haciéndonos eterno bien? No nos pagó conforme a nuestro mal, sino que nos hizo bien de acuerdo a lo que Él es: Él es bueno.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:18

Comentario general

Romanos 12.18 En este mundo no siempre vamos a poder llevarnos bien con todos manteniendo la paz; habrá contiendas, malos entendidos y personas no tan afines a nosotros; sin embargo, nuestra actitud no debe ser la de una persona herida que ataca y está a la defensiva. No podemos vivir en constante desconfianza. Nuestra actitud debe ser la de aquellos que intentan estar en paz con todos. ¿Qué puedes hacer para conservar la paz con tu prójimo? Haz lo necesario dentro de la voluntad de Dios. Evita ser conflictivo y, especialmente, evita la actitud victimista de sentirte ofendido por cualquier cosa con los demás. No seas tan sensible, recuerda que sigues al Crucificado. Dios te reconcilió con Él quitando la separación y llevándote a estar en paz con Él por medio de la muerte de su Hijo Unigénito, ¿y tú pondrás excusas para no procurar la paz con todos?

— Roberto Tinoco

Romanos 12:19

Comentario general

Romanos 12.19 Siguiendo el pensamiento de los versículos anteriores, acerca de no pagar mal por mal y estar en paz con todos en lo que dependa de nosotros, alguno pudiera pensar que no es justo “que el malo se salga con la suya” sin pagar las consecuencias de sus malas acciones contra uno, pero allí es donde aplica la fe: Dios sigue a cargo. Si quiero vengarme es porque no tengo confianza de que Dios hará algo. El juicio final pertenece al Señor y no debemos de forma personal intentar desquitarnos, por decirlo así, de quién nos ha hecho mal. Si tomas venganza por propia mano, no dejas lugar a Dios, usurpaste su lugar y eres semejante a tu enemigo. La venganza llegará, pero esa pertenece al Señor, o a nosotros. Existen jueces y magistrados en las naciones que imparten justicia, pero ellos son, por decirlo así, siervos de Dios para dicha venganza, de lo cual hablará el apóstol Pablo en el siguiente capítulo; pero en lo expresado en el presente versículo es acerca de no buscar la venganza personal. Dios pagará, confía en Él.

— Roberto Tinoco

Romanos 12:20

Comentario general

Romanos 12.20 El apóstol Pablo cita el libro de Proverbios (25:21-22) para mostrar la vida superior cristiana. No somos reaccionarios a los demás, sino que a pesar de las acciones de los demás, mantenemos nuestra naturaleza recibida de Dios, el cual es bueno y generoso para con todos. Si tratas a tu enemigo como tu enemigo te traa a ti, te convertirás en él perdiendo la imagen recibida de Dios; pero si conservas la imagen de Dios en ti, le harás bien a pesar de todo. Además de que le darás oportunidad de arrepentirse (ascuas de fuego sobre su cabeza) ante la vergüenza de que le has hecho bien cuando e hizo mal; entonces habrás ganado su alma; en lugar de dos enemigos, habrá dos hijos de Dios. Se habla de cierta costumbre de cargar sobre la cabeza en una vasija de barro carbones encendidos cuando se expresaba vergüenza; pero no existe evidencia histórica de esto.

— Roberto Tinoco

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