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1 Corintios 12

Dones espirituales

1No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.🗨 2Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.🗨 3Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.🗨 4Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.🗨 5Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.🗨 6Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.🗨 7Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.🗨 8Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;🗨 9a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.🗨 10A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.🗨 11Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.🗨

Un cuerpo con muchas partes

12Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.🗨 13Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.🗨 14Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.🗨 15Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?🗨 16Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?🗨 17Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?🗨 18Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.🗨 19Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?🗨 20Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.🗨 21Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.🗨 22Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;🗨 23y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.🗨 24Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,🗨 25para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.🗨 26De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.🗨 27Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.🗨 28Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.🗨 29¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?🗨 30¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? 31Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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1 Corintios 12:1

Comentario general

12.1 Otra de las interrogantes de la iglesia corintia eran los dones espirituales y sus manifestaciones. Suponemos que le preguntaron al respecto y el apóstol va a responderles. El deseo de Pablo es válido como el deseo de Dios para todos: no quiere que ignoremos acerca de las capacidades especiales que da el Espíritu Santo para servir a Dios. Por tanto, no debemos ignorar al respecto, sino familiarizarnos, tanto con el conocimiento como con la poderosa experiencia sobrenatural del Espíritu en la iglesia y por medio de la iglesia. La ignorancia acusa, no excusa.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:2

Comentario general

12.2-3 La ignorancia es arma de manipulación; generalmente usada hacia la idolatría. Por su parte, el conocimiento de cómo se manifiesta el Espíritu Santo es arma de libertad. Antes de convertirse, los corintios eran llevados a los ídolos; pero siendo creyentes, son guiados por el Espíritu Santo. Posiblemente algunos de los corintios exageraron las manifestaciones espirituales haciendo o diciendo cosas que nada tenían que ver con exaltar a Jesús como Señor, sino por el contrario, blasfemando. Tal cosa no proviene de Dios. Toda manifestación del Espíritu Santo exalta a Jesús, si hace lo contrario, no es del Espíritu de Dios. Tampoco podían pensar que se tratara de demonios o malos espíritus en los cristianos, pues en tal caso, no eran verdaderamente cristianos (por eso Pablo primero hace mención a su vida pasada en la que eran llevados a los ídolos). Si lo son, el Espíritu Santo jamás les permitiría maldecir al Señor Jesús.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:3

Comentario general

12.2-3 La ignorancia es arma de manipulación; generalmente usada hacia la idolatría. Por su parte, el conocimiento de cómo se manifiesta el Espíritu Santo es arma de libertad. Antes de convertirse, los corintios eran llevados a los ídolos; pero siendo creyentes, son guiados por el Espíritu Santo. Posiblemente algunos de los corintios exageraron las manifestaciones espirituales haciendo o diciendo cosas que nada tenían que ver con exaltar a Jesús como Señor, sino por el contrario, blasfemando. Tal cosa no proviene de Dios. Toda manifestación del Espíritu Santo exalta a Jesús, si hace lo contrario, no es del Espíritu de Dios. Tampoco podían pensar que se tratara de demonios o malos espíritus en los cristianos, pues en tal caso, no eran verdaderamente cristianos (por eso Pablo primero hace mención a su vida pasada en la que eran llevados a los ídolos). Si lo son, el Espíritu Santo jamás les permitiría maldecir al Señor Jesús.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:4

Comentario general

12.4-12 Se hace una clara distinción entre los dones, los ministerios y las operaciones. Los ministerios somos los obreros dados por Cristo como regalos a la iglesia para su gobierno. Las operaciones son las capacidades o talentos de nacimiento; el Padre nos creó con dichas habilidades para el servicio de los demás. Se desarrollan con la práctica. Y los dones espirituales son las herramientas dadas por el Espíritu para ministración espiritual de la iglesia a fin de edificarla. Los dones son muy necesarios para la obra de la iglesia, son las herramientas del trabajador para la obra encomendada, por decirlo así. Puede hacer el trabajo sin ellas, pero no será igualmente eficaz. ¿Están vigentes aun los dones del Espíritu Santo? Nada impide que así sea. Al contrario, la evidencia bíblica, además de la experiencia de la iglesia indican que los dones del Espíritu están y seguirán vigentes hasta el regreso de nuestro Señor Jesucristo: de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1:7). Los dones son la garantía de que es el Espíritu Santo quien hace la obra por medio de los hombres o los hombres en el poder de Dios. Pero sin los dones la obra de Dios podría ser tenido sólo como obra de hombres. Respecto a la clasificación de los dones. El Espíritu Santo puede manifestarse de cualquier forma y expresarse en el don que desee, por lo que no debemos confundir la unción del Espíritu con los dones del Espíritu. La unción es la Presencia del Espíritu Santo, que, como el agua, toma la forma del vaso. Si la persona canta, cantará ungida; si la persona predica, predicará con unción; si la persona administra, administrará con unción; etc. …sin embargo, las Sagradas Escrituras hablan de nueve dones que se dividen en tres grupos: 1.- Dones de revelación (Palabra de sabiduría, Palabra de ciencia, discernimiento de espíritus). Son para saber. Por el Espíritu Santo es posible que no haya personas sin entendimiento en la iglesia. 2.- Dones de acción (Fe, sanidad y milagros). Son para hacer. Por el Espíritu Santo es posible que en la iglesia no haya incapaces en la iglesia. 3.- Dones de expresión (Profecía, lenguas y interpretación de lenguas). Son para hablar. Por el Espíritu Santo es posible que no haya tímidos, mal hablados ni torpes de habla en la iglesia. Saber, hacer y hablar por el Espíritu Santo. La iglesia sabe hacerlo, lo hace y enseña a otros cómo hacerlo para continuar en la próxima generación. Palabra de sabiduría (12:8) (gr. “logos sophias”). Es una declaración sabia mediante el Espíritu Santo para la resolución de una situación o problema específicos. Incluye el hablar con sabiduría, el ejemplo de Esteban lo ilustra (Hechos 6:10). Palabra de ciencia (12:8) ( gr. “logos gnoseos). Es una manifestación del Espíritu mediante la cual el cristiano conoce algo que en su entendimiento natural le seria imposible conocer. Una ilustración de esto lo vemos en Hechos 5:1-10 con el caso de Pedro y la forma como conoció sobrenaturalmente la mentira de Ananías y Safira. Discernimiento del espíritu (12:10) (gr. “diakriseis pneumaton”). Poder sobrenatural para detectar el mundo de los espíritus y su actividad. Implica la visión espiritual para revelar sobrenaturalmente los planes y propósitos del enemigo. Por ejemplo, Pablo supo las malas intenciones de un espíritu engañador que se hallaba en una joven a pesar de que esta sólo decía cosas buenas de ellos (Hechos 16:16-18). Don de fe (12:9 ) (gr. “pistis”). No es fe salvadora; sino una convicción interna sobrenatural para creer sin reserva, enfrentar toda adversidad sin desánimo y llevar acabó una visión de Dios que a juicio de otros es imposible. Ejemplos: …y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes… (1 Cor. 13:2). El apóstol Pablo sin duda lo tenía, pues con todo lo que enfrentó no lo vemos desanimarse, por el contrario, ¡estaba siempre dispuesto a todo! Como aquella ocasión en la que fue presionado por los discípulos, por la oposición, y hasta por el profeta Agabo a no ir a Jerusalén por el riesgo que corría, pero Pablo no se desanimó, el don de fe estaba con él para seguir firme, así como para visionar lo que la obra de Dios requería. Leemos: …entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantando-me el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor (Hechos 21:4,10-14). Don de sanidad (12:9) (gr. “charismata iamaton”) (dones de sanidades). Poder sobrenatural para sanar enfermos. Un ejemplo de muchos en la Palabra: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios (Hechos 3:6-8). ¿Qué tenía Pedro? Todos podemos orar por los enfermos con fe y veremos muchas ocasiones en las que el Señor los sanará (Mar. 16:17-18); pero algunos miembros son especialmente usados en la ministración de sanidades. El hacer milagros (12:10 ) (gr. energemata dinameon). Poder sobrenatural para ejercer acciones prodigiosas. Distíngase del de sanidad en que este no se ministra a enfermos sino a gente sana, muerta, animales o cosas. Por ejemplo la ceguera del mago Elimas producida con una declaración de autoridad pronunciada por el apóstol Pablo: Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano (Hechos 13:11). O la resurrección de tabita: Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva (Hechos 9:40-41). El Señor Jesús presentó muchos testimonios de esto, caminó sobre las aguas, secó la higuera, multiplicó el pan, etc. Don de profecía (12:10) (gr. propheteia). Proclamación sobrenatural del mensaje divino en el lenguaje comprensible (se entiende). No es resultado único del raciocinio del creyente aunque lo usa. Distíngase del Don de profeta en que el Don de profecía es un don que da el Espíritu y se manifiesta esporádicamente; mientras que el don de profeta es un don que da Cristo; es una persona, no una habilidad, es un oficio permanente, itinerante, no esporádico. No es un sermón preparado con anterioridad. Tampoco es primordialmente la predicción del futuro. Por ser tan importante (1 Cor. 14:1), la Palabra nos instruye acerca de su uso: Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.  Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados (1 Cor. 14:29-31). Toda profecía debe ser probada: No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno (1 Tes. 5:19-21). ¿Y qué es lo que se juzga o prueba? Si es conforme a la Palabra escrita (2 Pedro 1:16-19). También debe juzgarse si el espíritu del profeta es verdaderamente cristiano: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1 Juan 4:1). También, la profecía debe estimular a la santificación enseñada por las Escrituras: Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad (1 Tim. 6:3). Debe juzgarse si está bajo el señorío de Cristo: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1 Cor. 12:3). Don de lenguas (12:10) (gr gene glossón o glosalia). Capacidad sobrenatural para hablar en idiomas que no ha aprendido intelectualmente quien las usa. Son la señal visible del bautismo en el Espíritu Santo en la mayoría de los casos (Hch. 2:4; 10:45-47; 19:6). Pueden ser lenguas humanas (Hch. 2:6). O lenguas angélicas (1 Cor. 3:1). Debido a ser un don controversial en la práctica de la iglesia, la iglesia proporciona requisitos de su uso: Se habla en lenguas para edificación de la iglesia: Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia (1 Cor. 14:12). ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación (1 Cor. 14:26). En público solo como señal: Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes (1 Cor. 14:22). Se habla en lenguas públicamente con la condición de que exista interpretación y no hablen al mismo tiempo, sino en orden uno después de otro (1 Cor. 14:27-28) (1Cor. 14:2,6,14,23). El hablar en lenguas no es un éxtasis incontrolable (1 Cor. 14:32), el creyente continúa en control de sus facultades y conciencia. Quien habla en lenguas pida interpretación (1 Cor. 14:13). Y debe procurarse su uso constante en privado: es para hablar a Dios (1 Cor. 14:2, 14). Para edificación personal (1 Cor. 14:4). También como alabanza (1 Cor. 15:15 cantaré con el espíritu). Como intercesión (Rom.8:26-27). Para dar gracias (Cor. 14:16-17). Lejos de prohibirse debe buscarse el don (1 Cor. 14:5, 39-40). Pero debe usarse con orden y amor, lo mismo que el resto de los dones espirituales (1 Cor. 12:31; 14:1, 33). Casi todo el mundo y aun los creyentes han usado alguna vez mal el dinero, ¿lo ha rechazado por ello? Si la gente rechaza los dones o se escandaliza, Dios no los dará, pues El es Dios de orden, de Paz y de Edificación. Don de interpretación de lenguas (1 Cor. 12:10) (hermeneia glosson). Capacidad para traducir el don de lenguas a idioma comprensible para los oyentes. Necesario en el uso del don de lenguas congregacional o público (1 Cor. 14:27-28). Es recomendable pedirlo quien tiene don de lenguas (1 Cor. 14:13). Algunas veces visto en las Escrituras en la repetición de la llenura del Espíritu (Pablo: en su conversión y luego en Hch. 13:9) (Pedro en Pentecostés y luego en Hch. 4:8. Igual que los demás discípulos Hch.4:31).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:5

Comentario general

12.4-12 Se hace una clara distinción entre los dones, los ministerios y las operaciones. Los ministerios somos los obreros dados por Cristo como regalos a la iglesia para su gobierno. Las operaciones son las capacidades o talentos de nacimiento; el Padre nos creó con dichas habilidades para el servicio de los demás. Se desarrollan con la práctica. Y los dones espirituales son las herramientas dadas por el Espíritu para ministración espiritual de la iglesia a fin de edificarla. Los dones son muy necesarios para la obra de la iglesia, son las herramientas del trabajador para la obra encomendada, por decirlo así. Puede hacer el trabajo sin ellas, pero no será igualmente eficaz. ¿Están vigentes aun los dones del Espíritu Santo? Nada impide que así sea. Al contrario, la evidencia bíblica, además de la experiencia de la iglesia indican que los dones del Espíritu están y seguirán vigentes hasta el regreso de nuestro Señor Jesucristo: de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1:7). Los dones son la garantía de que es el Espíritu Santo quien hace la obra por medio de los hombres o los hombres en el poder de Dios. Pero sin los dones la obra de Dios podría ser tenido sólo como obra de hombres. Respecto a la clasificación de los dones. El Espíritu Santo puede manifestarse de cualquier forma y expresarse en el don que desee, por lo que no debemos confundir la unción del Espíritu con los dones del Espíritu. La unción es la Presencia del Espíritu Santo, que, como el agua, toma la forma del vaso. Si la persona canta, cantará ungida; si la persona predica, predicará con unción; si la persona administra, administrará con unción; etc. …sin embargo, las Sagradas Escrituras hablan de nueve dones que se dividen en tres grupos: 1.- Dones de revelación (Palabra de sabiduría, Palabra de ciencia, discernimiento de espíritus). Son para saber. Por el Espíritu Santo es posible que no haya personas sin entendimiento en la iglesia. 2.- Dones de acción (Fe, sanidad y milagros). Son para hacer. Por el Espíritu Santo es posible que en la iglesia no haya incapaces en la iglesia. 3.- Dones de expresión (Profecía, lenguas y interpretación de lenguas). Son para hablar. Por el Espíritu Santo es posible que no haya tímidos, mal hablados ni torpes de habla en la iglesia. Saber, hacer y hablar por el Espíritu Santo. La iglesia sabe hacerlo, lo hace y enseña a otros cómo hacerlo para continuar en la próxima generación. Palabra de sabiduría (12:8) (gr. “logos sophias”). Es una declaración sabia mediante el Espíritu Santo para la resolución de una situación o problema específicos. Incluye el hablar con sabiduría, el ejemplo de Esteban lo ilustra (Hechos 6:10). Palabra de ciencia (12:8) ( gr. “logos gnoseos). Es una manifestación del Espíritu mediante la cual el cristiano conoce algo que en su entendimiento natural le seria imposible conocer. Una ilustración de esto lo vemos en Hechos 5:1-10 con el caso de Pedro y la forma como conoció sobrenaturalmente la mentira de Ananías y Safira. Discernimiento del espíritu (12:10) (gr. “diakriseis pneumaton”). Poder sobrenatural para detectar el mundo de los espíritus y su actividad. Implica la visión espiritual para revelar sobrenaturalmente los planes y propósitos del enemigo. Por ejemplo, Pablo supo las malas intenciones de un espíritu engañador que se hallaba en una joven a pesar de que esta sólo decía cosas buenas de ellos (Hechos 16:16-18). Don de fe (12:9 ) (gr. “pistis”). No es fe salvadora; sino una convicción interna sobrenatural para creer sin reserva, enfrentar toda adversidad sin desánimo y llevar acabó una visión de Dios que a juicio de otros es imposible. Ejemplos: …y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes… (1 Cor. 13:2). El apóstol Pablo sin duda lo tenía, pues con todo lo que enfrentó no lo vemos desanimarse, por el contrario, ¡estaba siempre dispuesto a todo! Como aquella ocasión en la que fue presionado por los discípulos, por la oposición, y hasta por el profeta Agabo a no ir a Jerusalén por el riesgo que corría, pero Pablo no se desanimó, el don de fe estaba con él para seguir firme, así como para visionar lo que la obra de Dios requería. Leemos: …entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantando-me el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor (Hechos 21:4,10-14). Don de sanidad (12:9) (gr. “charismata iamaton”) (dones de sanidades). Poder sobrenatural para sanar enfermos. Un ejemplo de muchos en la Palabra: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios (Hechos 3:6-8). ¿Qué tenía Pedro? Todos podemos orar por los enfermos con fe y veremos muchas ocasiones en las que el Señor los sanará (Mar. 16:17-18); pero algunos miembros son especialmente usados en la ministración de sanidades. El hacer milagros (12:10 ) (gr. energemata dinameon). Poder sobrenatural para ejercer acciones prodigiosas. Distíngase del de sanidad en que este no se ministra a enfermos sino a gente sana, muerta, animales o cosas. Por ejemplo la ceguera del mago Elimas producida con una declaración de autoridad pronunciada por el apóstol Pablo: Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano (Hechos 13:11). O la resurrección de tabita: Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva (Hechos 9:40-41). El Señor Jesús presentó muchos testimonios de esto, caminó sobre las aguas, secó la higuera, multiplicó el pan, etc. Don de profecía (12:10) (gr. propheteia). Proclamación sobrenatural del mensaje divino en el lenguaje comprensible (se entiende). No es resultado único del raciocinio del creyente aunque lo usa. Distíngase del Don de profeta en que el Don de profecía es un don que da el Espíritu y se manifiesta esporádicamente; mientras que el don de profeta es un don que da Cristo; es una persona, no una habilidad, es un oficio permanente, itinerante, no esporádico. No es un sermón preparado con anterioridad. Tampoco es primordialmente la predicción del futuro. Por ser tan importante (1 Cor. 14:1), la Palabra nos instruye acerca de su uso: Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.  Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados (1 Cor. 14:29-31). Toda profecía debe ser probada: No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno (1 Tes. 5:19-21). ¿Y qué es lo que se juzga o prueba? Si es conforme a la Palabra escrita (2 Pedro 1:16-19). También debe juzgarse si el espíritu del profeta es verdaderamente cristiano: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1 Juan 4:1). También, la profecía debe estimular a la santificación enseñada por las Escrituras: Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad (1 Tim. 6:3). Debe juzgarse si está bajo el señorío de Cristo: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1 Cor. 12:3). Don de lenguas (12:10) (gr gene glossón o glosalia). Capacidad sobrenatural para hablar en idiomas que no ha aprendido intelectualmente quien las usa. Son la señal visible del bautismo en el Espíritu Santo en la mayoría de los casos (Hch. 2:4; 10:45-47; 19:6). Pueden ser lenguas humanas (Hch. 2:6). O lenguas angélicas (1 Cor. 3:1). Debido a ser un don controversial en la práctica de la iglesia, la iglesia proporciona requisitos de su uso: Se habla en lenguas para edificación de la iglesia: Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia (1 Cor. 14:12). ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación (1 Cor. 14:26). En público solo como señal: Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes (1 Cor. 14:22). Se habla en lenguas públicamente con la condición de que exista interpretación y no hablen al mismo tiempo, sino en orden uno después de otro (1 Cor. 14:27-28) (1Cor. 14:2,6,14,23). El hablar en lenguas no es un éxtasis incontrolable (1 Cor. 14:32), el creyente continúa en control de sus facultades y conciencia. Quien habla en lenguas pida interpretación (1 Cor. 14:13). Y debe procurarse su uso constante en privado: es para hablar a Dios (1 Cor. 14:2, 14). Para edificación personal (1 Cor. 14:4). También como alabanza (1 Cor. 15:15 cantaré con el espíritu). Como intercesión (Rom.8:26-27). Para dar gracias (Cor. 14:16-17). Lejos de prohibirse debe buscarse el don (1 Cor. 14:5, 39-40). Pero debe usarse con orden y amor, lo mismo que el resto de los dones espirituales (1 Cor. 12:31; 14:1, 33). Casi todo el mundo y aun los creyentes han usado alguna vez mal el dinero, ¿lo ha rechazado por ello? Si la gente rechaza los dones o se escandaliza, Dios no los dará, pues El es Dios de orden, de Paz y de Edificación. Don de interpretación de lenguas (1 Cor. 12:10) (hermeneia glosson). Capacidad para traducir el don de lenguas a idioma comprensible para los oyentes. Necesario en el uso del don de lenguas congregacional o público (1 Cor. 14:27-28). Es recomendable pedirlo quien tiene don de lenguas (1 Cor. 14:13). Algunas veces visto en las Escrituras en la repetición de la llenura del Espíritu (Pablo: en su conversión y luego en Hch. 13:9) (Pedro en Pentecostés y luego en Hch. 4:8. Igual que los demás discípulos Hch.4:31).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:6

Comentario general

12.4-12 Se hace una clara distinción entre los dones, los ministerios y las operaciones. Los ministerios somos los obreros dados por Cristo como regalos a la iglesia para su gobierno. Las operaciones son las capacidades o talentos de nacimiento; el Padre nos creó con dichas habilidades para el servicio de los demás. Se desarrollan con la práctica. Y los dones espirituales son las herramientas dadas por el Espíritu para ministración espiritual de la iglesia a fin de edificarla. Los dones son muy necesarios para la obra de la iglesia, son las herramientas del trabajador para la obra encomendada, por decirlo así. Puede hacer el trabajo sin ellas, pero no será igualmente eficaz. ¿Están vigentes aun los dones del Espíritu Santo? Nada impide que así sea. Al contrario, la evidencia bíblica, además de la experiencia de la iglesia indican que los dones del Espíritu están y seguirán vigentes hasta el regreso de nuestro Señor Jesucristo: de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1:7). Los dones son la garantía de que es el Espíritu Santo quien hace la obra por medio de los hombres o los hombres en el poder de Dios. Pero sin los dones la obra de Dios podría ser tenido sólo como obra de hombres. Respecto a la clasificación de los dones. El Espíritu Santo puede manifestarse de cualquier forma y expresarse en el don que desee, por lo que no debemos confundir la unción del Espíritu con los dones del Espíritu. La unción es la Presencia del Espíritu Santo, que, como el agua, toma la forma del vaso. Si la persona canta, cantará ungida; si la persona predica, predicará con unción; si la persona administra, administrará con unción; etc. …sin embargo, las Sagradas Escrituras hablan de nueve dones que se dividen en tres grupos: 1.- Dones de revelación (Palabra de sabiduría, Palabra de ciencia, discernimiento de espíritus). Son para saber. Por el Espíritu Santo es posible que no haya personas sin entendimiento en la iglesia. 2.- Dones de acción (Fe, sanidad y milagros). Son para hacer. Por el Espíritu Santo es posible que en la iglesia no haya incapaces en la iglesia. 3.- Dones de expresión (Profecía, lenguas y interpretación de lenguas). Son para hablar. Por el Espíritu Santo es posible que no haya tímidos, mal hablados ni torpes de habla en la iglesia. Saber, hacer y hablar por el Espíritu Santo. La iglesia sabe hacerlo, lo hace y enseña a otros cómo hacerlo para continuar en la próxima generación. Palabra de sabiduría (12:8) (gr. “logos sophias”). Es una declaración sabia mediante el Espíritu Santo para la resolución de una situación o problema específicos. Incluye el hablar con sabiduría, el ejemplo de Esteban lo ilustra (Hechos 6:10). Palabra de ciencia (12:8) ( gr. “logos gnoseos). Es una manifestación del Espíritu mediante la cual el cristiano conoce algo que en su entendimiento natural le seria imposible conocer. Una ilustración de esto lo vemos en Hechos 5:1-10 con el caso de Pedro y la forma como conoció sobrenaturalmente la mentira de Ananías y Safira. Discernimiento del espíritu (12:10) (gr. “diakriseis pneumaton”). Poder sobrenatural para detectar el mundo de los espíritus y su actividad. Implica la visión espiritual para revelar sobrenaturalmente los planes y propósitos del enemigo. Por ejemplo, Pablo supo las malas intenciones de un espíritu engañador que se hallaba en una joven a pesar de que esta sólo decía cosas buenas de ellos (Hechos 16:16-18). Don de fe (12:9 ) (gr. “pistis”). No es fe salvadora; sino una convicción interna sobrenatural para creer sin reserva, enfrentar toda adversidad sin desánimo y llevar acabó una visión de Dios que a juicio de otros es imposible. Ejemplos: …y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes… (1 Cor. 13:2). El apóstol Pablo sin duda lo tenía, pues con todo lo que enfrentó no lo vemos desanimarse, por el contrario, ¡estaba siempre dispuesto a todo! Como aquella ocasión en la que fue presionado por los discípulos, por la oposición, y hasta por el profeta Agabo a no ir a Jerusalén por el riesgo que corría, pero Pablo no se desanimó, el don de fe estaba con él para seguir firme, así como para visionar lo que la obra de Dios requería. Leemos: …entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantando-me el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor (Hechos 21:4,10-14). Don de sanidad (12:9) (gr. “charismata iamaton”) (dones de sanidades). Poder sobrenatural para sanar enfermos. Un ejemplo de muchos en la Palabra: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios (Hechos 3:6-8). ¿Qué tenía Pedro? Todos podemos orar por los enfermos con fe y veremos muchas ocasiones en las que el Señor los sanará (Mar. 16:17-18); pero algunos miembros son especialmente usados en la ministración de sanidades. El hacer milagros (12:10 ) (gr. energemata dinameon). Poder sobrenatural para ejercer acciones prodigiosas. Distíngase del de sanidad en que este no se ministra a enfermos sino a gente sana, muerta, animales o cosas. Por ejemplo la ceguera del mago Elimas producida con una declaración de autoridad pronunciada por el apóstol Pablo: Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano (Hechos 13:11). O la resurrección de tabita: Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva (Hechos 9:40-41). El Señor Jesús presentó muchos testimonios de esto, caminó sobre las aguas, secó la higuera, multiplicó el pan, etc. Don de profecía (12:10) (gr. propheteia). Proclamación sobrenatural del mensaje divino en el lenguaje comprensible (se entiende). No es resultado único del raciocinio del creyente aunque lo usa. Distíngase del Don de profeta en que el Don de profecía es un don que da el Espíritu y se manifiesta esporádicamente; mientras que el don de profeta es un don que da Cristo; es una persona, no una habilidad, es un oficio permanente, itinerante, no esporádico. No es un sermón preparado con anterioridad. Tampoco es primordialmente la predicción del futuro. Por ser tan importante (1 Cor. 14:1), la Palabra nos instruye acerca de su uso: Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.  Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados (1 Cor. 14:29-31). Toda profecía debe ser probada: No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno (1 Tes. 5:19-21). ¿Y qué es lo que se juzga o prueba? Si es conforme a la Palabra escrita (2 Pedro 1:16-19). También debe juzgarse si el espíritu del profeta es verdaderamente cristiano: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1 Juan 4:1). También, la profecía debe estimular a la santificación enseñada por las Escrituras: Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad (1 Tim. 6:3). Debe juzgarse si está bajo el señorío de Cristo: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1 Cor. 12:3). Don de lenguas (12:10) (gr gene glossón o glosalia). Capacidad sobrenatural para hablar en idiomas que no ha aprendido intelectualmente quien las usa. Son la señal visible del bautismo en el Espíritu Santo en la mayoría de los casos (Hch. 2:4; 10:45-47; 19:6). Pueden ser lenguas humanas (Hch. 2:6). O lenguas angélicas (1 Cor. 3:1). Debido a ser un don controversial en la práctica de la iglesia, la iglesia proporciona requisitos de su uso: Se habla en lenguas para edificación de la iglesia: Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia (1 Cor. 14:12). ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación (1 Cor. 14:26). En público solo como señal: Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes (1 Cor. 14:22). Se habla en lenguas públicamente con la condición de que exista interpretación y no hablen al mismo tiempo, sino en orden uno después de otro (1 Cor. 14:27-28) (1Cor. 14:2,6,14,23). El hablar en lenguas no es un éxtasis incontrolable (1 Cor. 14:32), el creyente continúa en control de sus facultades y conciencia. Quien habla en lenguas pida interpretación (1 Cor. 14:13). Y debe procurarse su uso constante en privado: es para hablar a Dios (1 Cor. 14:2, 14). Para edificación personal (1 Cor. 14:4). También como alabanza (1 Cor. 15:15 cantaré con el espíritu). Como intercesión (Rom.8:26-27). Para dar gracias (Cor. 14:16-17). Lejos de prohibirse debe buscarse el don (1 Cor. 14:5, 39-40). Pero debe usarse con orden y amor, lo mismo que el resto de los dones espirituales (1 Cor. 12:31; 14:1, 33). Casi todo el mundo y aun los creyentes han usado alguna vez mal el dinero, ¿lo ha rechazado por ello? Si la gente rechaza los dones o se escandaliza, Dios no los dará, pues El es Dios de orden, de Paz y de Edificación. Don de interpretación de lenguas (1 Cor. 12:10) (hermeneia glosson). Capacidad para traducir el don de lenguas a idioma comprensible para los oyentes. Necesario en el uso del don de lenguas congregacional o público (1 Cor. 14:27-28). Es recomendable pedirlo quien tiene don de lenguas (1 Cor. 14:13). Algunas veces visto en las Escrituras en la repetición de la llenura del Espíritu (Pablo: en su conversión y luego en Hch. 13:9) (Pedro en Pentecostés y luego en Hch. 4:8. Igual que los demás discípulos Hch.4:31).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:7

Comentario general

12.4-12 Se hace una clara distinción entre los dones, los ministerios y las operaciones. Los ministerios somos los obreros dados por Cristo como regalos a la iglesia para su gobierno. Las operaciones son las capacidades o talentos de nacimiento; el Padre nos creó con dichas habilidades para el servicio de los demás. Se desarrollan con la práctica. Y los dones espirituales son las herramientas dadas por el Espíritu para ministración espiritual de la iglesia a fin de edificarla. Los dones son muy necesarios para la obra de la iglesia, son las herramientas del trabajador para la obra encomendada, por decirlo así. Puede hacer el trabajo sin ellas, pero no será igualmente eficaz. ¿Están vigentes aun los dones del Espíritu Santo? Nada impide que así sea. Al contrario, la evidencia bíblica, además de la experiencia de la iglesia indican que los dones del Espíritu están y seguirán vigentes hasta el regreso de nuestro Señor Jesucristo: de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1:7). Los dones son la garantía de que es el Espíritu Santo quien hace la obra por medio de los hombres o los hombres en el poder de Dios. Pero sin los dones la obra de Dios podría ser tenido sólo como obra de hombres. Respecto a la clasificación de los dones. El Espíritu Santo puede manifestarse de cualquier forma y expresarse en el don que desee, por lo que no debemos confundir la unción del Espíritu con los dones del Espíritu. La unción es la Presencia del Espíritu Santo, que, como el agua, toma la forma del vaso. Si la persona canta, cantará ungida; si la persona predica, predicará con unción; si la persona administra, administrará con unción; etc. …sin embargo, las Sagradas Escrituras hablan de nueve dones que se dividen en tres grupos: 1.- Dones de revelación (Palabra de sabiduría, Palabra de ciencia, discernimiento de espíritus). Son para saber. Por el Espíritu Santo es posible que no haya personas sin entendimiento en la iglesia. 2.- Dones de acción (Fe, sanidad y milagros). Son para hacer. Por el Espíritu Santo es posible que en la iglesia no haya incapaces en la iglesia. 3.- Dones de expresión (Profecía, lenguas y interpretación de lenguas). Son para hablar. Por el Espíritu Santo es posible que no haya tímidos, mal hablados ni torpes de habla en la iglesia. Saber, hacer y hablar por el Espíritu Santo. La iglesia sabe hacerlo, lo hace y enseña a otros cómo hacerlo para continuar en la próxima generación. Palabra de sabiduría (12:8) (gr. “logos sophias”). Es una declaración sabia mediante el Espíritu Santo para la resolución de una situación o problema específicos. Incluye el hablar con sabiduría, el ejemplo de Esteban lo ilustra (Hechos 6:10). Palabra de ciencia (12:8) ( gr. “logos gnoseos). Es una manifestación del Espíritu mediante la cual el cristiano conoce algo que en su entendimiento natural le seria imposible conocer. Una ilustración de esto lo vemos en Hechos 5:1-10 con el caso de Pedro y la forma como conoció sobrenaturalmente la mentira de Ananías y Safira. Discernimiento del espíritu (12:10) (gr. “diakriseis pneumaton”). Poder sobrenatural para detectar el mundo de los espíritus y su actividad. Implica la visión espiritual para revelar sobrenaturalmente los planes y propósitos del enemigo. Por ejemplo, Pablo supo las malas intenciones de un espíritu engañador que se hallaba en una joven a pesar de que esta sólo decía cosas buenas de ellos (Hechos 16:16-18). Don de fe (12:9 ) (gr. “pistis”). No es fe salvadora; sino una convicción interna sobrenatural para creer sin reserva, enfrentar toda adversidad sin desánimo y llevar acabó una visión de Dios que a juicio de otros es imposible. Ejemplos: …y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes… (1 Cor. 13:2). El apóstol Pablo sin duda lo tenía, pues con todo lo que enfrentó no lo vemos desanimarse, por el contrario, ¡estaba siempre dispuesto a todo! Como aquella ocasión en la que fue presionado por los discípulos, por la oposición, y hasta por el profeta Agabo a no ir a Jerusalén por el riesgo que corría, pero Pablo no se desanimó, el don de fe estaba con él para seguir firme, así como para visionar lo que la obra de Dios requería. Leemos: …entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantando-me el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor (Hechos 21:4,10-14). Don de sanidad (12:9) (gr. “charismata iamaton”) (dones de sanidades). Poder sobrenatural para sanar enfermos. Un ejemplo de muchos en la Palabra: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios (Hechos 3:6-8). ¿Qué tenía Pedro? Todos podemos orar por los enfermos con fe y veremos muchas ocasiones en las que el Señor los sanará (Mar. 16:17-18); pero algunos miembros son especialmente usados en la ministración de sanidades. El hacer milagros (12:10 ) (gr. energemata dinameon). Poder sobrenatural para ejercer acciones prodigiosas. Distíngase del de sanidad en que este no se ministra a enfermos sino a gente sana, muerta, animales o cosas. Por ejemplo la ceguera del mago Elimas producida con una declaración de autoridad pronunciada por el apóstol Pablo: Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano (Hechos 13:11). O la resurrección de tabita: Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva (Hechos 9:40-41). El Señor Jesús presentó muchos testimonios de esto, caminó sobre las aguas, secó la higuera, multiplicó el pan, etc. Don de profecía (12:10) (gr. propheteia). Proclamación sobrenatural del mensaje divino en el lenguaje comprensible (se entiende). No es resultado único del raciocinio del creyente aunque lo usa. Distíngase del Don de profeta en que el Don de profecía es un don que da el Espíritu y se manifiesta esporádicamente; mientras que el don de profeta es un don que da Cristo; es una persona, no una habilidad, es un oficio permanente, itinerante, no esporádico. No es un sermón preparado con anterioridad. Tampoco es primordialmente la predicción del futuro. Por ser tan importante (1 Cor. 14:1), la Palabra nos instruye acerca de su uso: Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.  Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados (1 Cor. 14:29-31). Toda profecía debe ser probada: No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno (1 Tes. 5:19-21). ¿Y qué es lo que se juzga o prueba? Si es conforme a la Palabra escrita (2 Pedro 1:16-19). También debe juzgarse si el espíritu del profeta es verdaderamente cristiano: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1 Juan 4:1). También, la profecía debe estimular a la santificación enseñada por las Escrituras: Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad (1 Tim. 6:3). Debe juzgarse si está bajo el señorío de Cristo: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1 Cor. 12:3). Don de lenguas (12:10) (gr gene glossón o glosalia). Capacidad sobrenatural para hablar en idiomas que no ha aprendido intelectualmente quien las usa. Son la señal visible del bautismo en el Espíritu Santo en la mayoría de los casos (Hch. 2:4; 10:45-47; 19:6). Pueden ser lenguas humanas (Hch. 2:6). O lenguas angélicas (1 Cor. 3:1). Debido a ser un don controversial en la práctica de la iglesia, la iglesia proporciona requisitos de su uso: Se habla en lenguas para edificación de la iglesia: Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia (1 Cor. 14:12). ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación (1 Cor. 14:26). En público solo como señal: Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes (1 Cor. 14:22). Se habla en lenguas públicamente con la condición de que exista interpretación y no hablen al mismo tiempo, sino en orden uno después de otro (1 Cor. 14:27-28) (1Cor. 14:2,6,14,23). El hablar en lenguas no es un éxtasis incontrolable (1 Cor. 14:32), el creyente continúa en control de sus facultades y conciencia. Quien habla en lenguas pida interpretación (1 Cor. 14:13). Y debe procurarse su uso constante en privado: es para hablar a Dios (1 Cor. 14:2, 14). Para edificación personal (1 Cor. 14:4). También como alabanza (1 Cor. 15:15 cantaré con el espíritu). Como intercesión (Rom.8:26-27). Para dar gracias (Cor. 14:16-17). Lejos de prohibirse debe buscarse el don (1 Cor. 14:5, 39-40). Pero debe usarse con orden y amor, lo mismo que el resto de los dones espirituales (1 Cor. 12:31; 14:1, 33). Casi todo el mundo y aun los creyentes han usado alguna vez mal el dinero, ¿lo ha rechazado por ello? Si la gente rechaza los dones o se escandaliza, Dios no los dará, pues El es Dios de orden, de Paz y de Edificación. Don de interpretación de lenguas (1 Cor. 12:10) (hermeneia glosson). Capacidad para traducir el don de lenguas a idioma comprensible para los oyentes. Necesario en el uso del don de lenguas congregacional o público (1 Cor. 14:27-28). Es recomendable pedirlo quien tiene don de lenguas (1 Cor. 14:13). Algunas veces visto en las Escrituras en la repetición de la llenura del Espíritu (Pablo: en su conversión y luego en Hch. 13:9) (Pedro en Pentecostés y luego en Hch. 4:8. Igual que los demás discípulos Hch.4:31).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:8

Comentario general

12.4-12 Se hace una clara distinción entre los dones, los ministerios y las operaciones. Los ministerios somos los obreros dados por Cristo como regalos a la iglesia para su gobierno. Las operaciones son las capacidades o talentos de nacimiento; el Padre nos creó con dichas habilidades para el servicio de los demás. Se desarrollan con la práctica. Y los dones espirituales son las herramientas dadas por el Espíritu para ministración espiritual de la iglesia a fin de edificarla. Los dones son muy necesarios para la obra de la iglesia, son las herramientas del trabajador para la obra encomendada, por decirlo así. Puede hacer el trabajo sin ellas, pero no será igualmente eficaz. ¿Están vigentes aun los dones del Espíritu Santo? Nada impide que así sea. Al contrario, la evidencia bíblica, además de la experiencia de la iglesia indican que los dones del Espíritu están y seguirán vigentes hasta el regreso de nuestro Señor Jesucristo: de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1:7). Los dones son la garantía de que es el Espíritu Santo quien hace la obra por medio de los hombres o los hombres en el poder de Dios. Pero sin los dones la obra de Dios podría ser tenido sólo como obra de hombres. Respecto a la clasificación de los dones. El Espíritu Santo puede manifestarse de cualquier forma y expresarse en el don que desee, por lo que no debemos confundir la unción del Espíritu con los dones del Espíritu. La unción es la Presencia del Espíritu Santo, que, como el agua, toma la forma del vaso. Si la persona canta, cantará ungida; si la persona predica, predicará con unción; si la persona administra, administrará con unción; etc. …sin embargo, las Sagradas Escrituras hablan de nueve dones que se dividen en tres grupos: 1.- Dones de revelación (Palabra de sabiduría, Palabra de ciencia, discernimiento de espíritus). Son para saber. Por el Espíritu Santo es posible que no haya personas sin entendimiento en la iglesia. 2.- Dones de acción (Fe, sanidad y milagros). Son para hacer. Por el Espíritu Santo es posible que en la iglesia no haya incapaces en la iglesia. 3.- Dones de expresión (Profecía, lenguas y interpretación de lenguas). Son para hablar. Por el Espíritu Santo es posible que no haya tímidos, mal hablados ni torpes de habla en la iglesia. Saber, hacer y hablar por el Espíritu Santo. La iglesia sabe hacerlo, lo hace y enseña a otros cómo hacerlo para continuar en la próxima generación. Palabra de sabiduría (12:8) (gr. “logos sophias”). Es una declaración sabia mediante el Espíritu Santo para la resolución de una situación o problema específicos. Incluye el hablar con sabiduría, el ejemplo de Esteban lo ilustra (Hechos 6:10). Palabra de ciencia (12:8) ( gr. “logos gnoseos). Es una manifestación del Espíritu mediante la cual el cristiano conoce algo que en su entendimiento natural le seria imposible conocer. Una ilustración de esto lo vemos en Hechos 5:1-10 con el caso de Pedro y la forma como conoció sobrenaturalmente la mentira de Ananías y Safira. Discernimiento del espíritu (12:10) (gr. “diakriseis pneumaton”). Poder sobrenatural para detectar el mundo de los espíritus y su actividad. Implica la visión espiritual para revelar sobrenaturalmente los planes y propósitos del enemigo. Por ejemplo, Pablo supo las malas intenciones de un espíritu engañador que se hallaba en una joven a pesar de que esta sólo decía cosas buenas de ellos (Hechos 16:16-18). Don de fe (12:9 ) (gr. “pistis”). No es fe salvadora; sino una convicción interna sobrenatural para creer sin reserva, enfrentar toda adversidad sin desánimo y llevar acabó una visión de Dios que a juicio de otros es imposible. Ejemplos: …y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes… (1 Cor. 13:2). El apóstol Pablo sin duda lo tenía, pues con todo lo que enfrentó no lo vemos desanimarse, por el contrario, ¡estaba siempre dispuesto a todo! Como aquella ocasión en la que fue presionado por los discípulos, por la oposición, y hasta por el profeta Agabo a no ir a Jerusalén por el riesgo que corría, pero Pablo no se desanimó, el don de fe estaba con él para seguir firme, así como para visionar lo que la obra de Dios requería. Leemos: …entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantando-me el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor (Hechos 21:4,10-14). Don de sanidad (12:9) (gr. “charismata iamaton”) (dones de sanidades). Poder sobrenatural para sanar enfermos. Un ejemplo de muchos en la Palabra: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios (Hechos 3:6-8). ¿Qué tenía Pedro? Todos podemos orar por los enfermos con fe y veremos muchas ocasiones en las que el Señor los sanará (Mar. 16:17-18); pero algunos miembros son especialmente usados en la ministración de sanidades. El hacer milagros (12:10 ) (gr. energemata dinameon). Poder sobrenatural para ejercer acciones prodigiosas. Distíngase del de sanidad en que este no se ministra a enfermos sino a gente sana, muerta, animales o cosas. Por ejemplo la ceguera del mago Elimas producida con una declaración de autoridad pronunciada por el apóstol Pablo: Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano (Hechos 13:11). O la resurrección de tabita: Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva (Hechos 9:40-41). El Señor Jesús presentó muchos testimonios de esto, caminó sobre las aguas, secó la higuera, multiplicó el pan, etc. Don de profecía (12:10) (gr. propheteia). Proclamación sobrenatural del mensaje divino en el lenguaje comprensible (se entiende). No es resultado único del raciocinio del creyente aunque lo usa. Distíngase del Don de profeta en que el Don de profecía es un don que da el Espíritu y se manifiesta esporádicamente; mientras que el don de profeta es un don que da Cristo; es una persona, no una habilidad, es un oficio permanente, itinerante, no esporádico. No es un sermón preparado con anterioridad. Tampoco es primordialmente la predicción del futuro. Por ser tan importante (1 Cor. 14:1), la Palabra nos instruye acerca de su uso: Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.  Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados (1 Cor. 14:29-31). Toda profecía debe ser probada: No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno (1 Tes. 5:19-21). ¿Y qué es lo que se juzga o prueba? Si es conforme a la Palabra escrita (2 Pedro 1:16-19). También debe juzgarse si el espíritu del profeta es verdaderamente cristiano: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1 Juan 4:1). También, la profecía debe estimular a la santificación enseñada por las Escrituras: Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad (1 Tim. 6:3). Debe juzgarse si está bajo el señorío de Cristo: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1 Cor. 12:3). Don de lenguas (12:10) (gr gene glossón o glosalia). Capacidad sobrenatural para hablar en idiomas que no ha aprendido intelectualmente quien las usa. Son la señal visible del bautismo en el Espíritu Santo en la mayoría de los casos (Hch. 2:4; 10:45-47; 19:6). Pueden ser lenguas humanas (Hch. 2:6). O lenguas angélicas (1 Cor. 3:1). Debido a ser un don controversial en la práctica de la iglesia, la iglesia proporciona requisitos de su uso: Se habla en lenguas para edificación de la iglesia: Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia (1 Cor. 14:12). ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación (1 Cor. 14:26). En público solo como señal: Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes (1 Cor. 14:22). Se habla en lenguas públicamente con la condición de que exista interpretación y no hablen al mismo tiempo, sino en orden uno después de otro (1 Cor. 14:27-28) (1Cor. 14:2,6,14,23). El hablar en lenguas no es un éxtasis incontrolable (1 Cor. 14:32), el creyente continúa en control de sus facultades y conciencia. Quien habla en lenguas pida interpretación (1 Cor. 14:13). Y debe procurarse su uso constante en privado: es para hablar a Dios (1 Cor. 14:2, 14). Para edificación personal (1 Cor. 14:4). También como alabanza (1 Cor. 15:15 cantaré con el espíritu). Como intercesión (Rom.8:26-27). Para dar gracias (Cor. 14:16-17). Lejos de prohibirse debe buscarse el don (1 Cor. 14:5, 39-40). Pero debe usarse con orden y amor, lo mismo que el resto de los dones espirituales (1 Cor. 12:31; 14:1, 33). Casi todo el mundo y aun los creyentes han usado alguna vez mal el dinero, ¿lo ha rechazado por ello? Si la gente rechaza los dones o se escandaliza, Dios no los dará, pues El es Dios de orden, de Paz y de Edificación. Don de interpretación de lenguas (1 Cor. 12:10) (hermeneia glosson). Capacidad para traducir el don de lenguas a idioma comprensible para los oyentes. Necesario en el uso del don de lenguas congregacional o público (1 Cor. 14:27-28). Es recomendable pedirlo quien tiene don de lenguas (1 Cor. 14:13). Algunas veces visto en las Escrituras en la repetición de la llenura del Espíritu (Pablo: en su conversión y luego en Hch. 13:9) (Pedro en Pentecostés y luego en Hch. 4:8. Igual que los demás discípulos Hch.4:31).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:9

Comentario general

12.4-12 Se hace una clara distinción entre los dones, los ministerios y las operaciones. Los ministerios somos los obreros dados por Cristo como regalos a la iglesia para su gobierno. Las operaciones son las capacidades o talentos de nacimiento; el Padre nos creó con dichas habilidades para el servicio de los demás. Se desarrollan con la práctica. Y los dones espirituales son las herramientas dadas por el Espíritu para ministración espiritual de la iglesia a fin de edificarla. Los dones son muy necesarios para la obra de la iglesia, son las herramientas del trabajador para la obra encomendada, por decirlo así. Puede hacer el trabajo sin ellas, pero no será igualmente eficaz. ¿Están vigentes aun los dones del Espíritu Santo? Nada impide que así sea. Al contrario, la evidencia bíblica, además de la experiencia de la iglesia indican que los dones del Espíritu están y seguirán vigentes hasta el regreso de nuestro Señor Jesucristo: de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1:7). Los dones son la garantía de que es el Espíritu Santo quien hace la obra por medio de los hombres o los hombres en el poder de Dios. Pero sin los dones la obra de Dios podría ser tenido sólo como obra de hombres. Respecto a la clasificación de los dones. El Espíritu Santo puede manifestarse de cualquier forma y expresarse en el don que desee, por lo que no debemos confundir la unción del Espíritu con los dones del Espíritu. La unción es la Presencia del Espíritu Santo, que, como el agua, toma la forma del vaso. Si la persona canta, cantará ungida; si la persona predica, predicará con unción; si la persona administra, administrará con unción; etc. …sin embargo, las Sagradas Escrituras hablan de nueve dones que se dividen en tres grupos: 1.- Dones de revelación (Palabra de sabiduría, Palabra de ciencia, discernimiento de espíritus). Son para saber. Por el Espíritu Santo es posible que no haya personas sin entendimiento en la iglesia. 2.- Dones de acción (Fe, sanidad y milagros). Son para hacer. Por el Espíritu Santo es posible que en la iglesia no haya incapaces en la iglesia. 3.- Dones de expresión (Profecía, lenguas y interpretación de lenguas). Son para hablar. Por el Espíritu Santo es posible que no haya tímidos, mal hablados ni torpes de habla en la iglesia. Saber, hacer y hablar por el Espíritu Santo. La iglesia sabe hacerlo, lo hace y enseña a otros cómo hacerlo para continuar en la próxima generación. Palabra de sabiduría (12:8) (gr. “logos sophias”). Es una declaración sabia mediante el Espíritu Santo para la resolución de una situación o problema específicos. Incluye el hablar con sabiduría, el ejemplo de Esteban lo ilustra (Hechos 6:10). Palabra de ciencia (12:8) ( gr. “logos gnoseos). Es una manifestación del Espíritu mediante la cual el cristiano conoce algo que en su entendimiento natural le seria imposible conocer. Una ilustración de esto lo vemos en Hechos 5:1-10 con el caso de Pedro y la forma como conoció sobrenaturalmente la mentira de Ananías y Safira. Discernimiento del espíritu (12:10) (gr. “diakriseis pneumaton”). Poder sobrenatural para detectar el mundo de los espíritus y su actividad. Implica la visión espiritual para revelar sobrenaturalmente los planes y propósitos del enemigo. Por ejemplo, Pablo supo las malas intenciones de un espíritu engañador que se hallaba en una joven a pesar de que esta sólo decía cosas buenas de ellos (Hechos 16:16-18). Don de fe (12:9 ) (gr. “pistis”). No es fe salvadora; sino una convicción interna sobrenatural para creer sin reserva, enfrentar toda adversidad sin desánimo y llevar acabó una visión de Dios que a juicio de otros es imposible. Ejemplos: …y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes… (1 Cor. 13:2). El apóstol Pablo sin duda lo tenía, pues con todo lo que enfrentó no lo vemos desanimarse, por el contrario, ¡estaba siempre dispuesto a todo! Como aquella ocasión en la que fue presionado por los discípulos, por la oposición, y hasta por el profeta Agabo a no ir a Jerusalén por el riesgo que corría, pero Pablo no se desanimó, el don de fe estaba con él para seguir firme, así como para visionar lo que la obra de Dios requería. Leemos: …entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantando-me el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor (Hechos 21:4,10-14). Don de sanidad (12:9) (gr. “charismata iamaton”) (dones de sanidades). Poder sobrenatural para sanar enfermos. Un ejemplo de muchos en la Palabra: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios (Hechos 3:6-8). ¿Qué tenía Pedro? Todos podemos orar por los enfermos con fe y veremos muchas ocasiones en las que el Señor los sanará (Mar. 16:17-18); pero algunos miembros son especialmente usados en la ministración de sanidades. El hacer milagros (12:10 ) (gr. energemata dinameon). Poder sobrenatural para ejercer acciones prodigiosas. Distíngase del de sanidad en que este no se ministra a enfermos sino a gente sana, muerta, animales o cosas. Por ejemplo la ceguera del mago Elimas producida con una declaración de autoridad pronunciada por el apóstol Pablo: Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano (Hechos 13:11). O la resurrección de tabita: Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva (Hechos 9:40-41). El Señor Jesús presentó muchos testimonios de esto, caminó sobre las aguas, secó la higuera, multiplicó el pan, etc. Don de profecía (12:10) (gr. propheteia). Proclamación sobrenatural del mensaje divino en el lenguaje comprensible (se entiende). No es resultado único del raciocinio del creyente aunque lo usa. Distíngase del Don de profeta en que el Don de profecía es un don que da el Espíritu y se manifiesta esporádicamente; mientras que el don de profeta es un don que da Cristo; es una persona, no una habilidad, es un oficio permanente, itinerante, no esporádico. No es un sermón preparado con anterioridad. Tampoco es primordialmente la predicción del futuro. Por ser tan importante (1 Cor. 14:1), la Palabra nos instruye acerca de su uso: Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.  Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados (1 Cor. 14:29-31). Toda profecía debe ser probada: No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno (1 Tes. 5:19-21). ¿Y qué es lo que se juzga o prueba? Si es conforme a la Palabra escrita (2 Pedro 1:16-19). También debe juzgarse si el espíritu del profeta es verdaderamente cristiano: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1 Juan 4:1). También, la profecía debe estimular a la santificación enseñada por las Escrituras: Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad (1 Tim. 6:3). Debe juzgarse si está bajo el señorío de Cristo: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1 Cor. 12:3). Don de lenguas (12:10) (gr gene glossón o glosalia). Capacidad sobrenatural para hablar en idiomas que no ha aprendido intelectualmente quien las usa. Son la señal visible del bautismo en el Espíritu Santo en la mayoría de los casos (Hch. 2:4; 10:45-47; 19:6). Pueden ser lenguas humanas (Hch. 2:6). O lenguas angélicas (1 Cor. 3:1). Debido a ser un don controversial en la práctica de la iglesia, la iglesia proporciona requisitos de su uso: Se habla en lenguas para edificación de la iglesia: Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia (1 Cor. 14:12). ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación (1 Cor. 14:26). En público solo como señal: Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes (1 Cor. 14:22). Se habla en lenguas públicamente con la condición de que exista interpretación y no hablen al mismo tiempo, sino en orden uno después de otro (1 Cor. 14:27-28) (1Cor. 14:2,6,14,23). El hablar en lenguas no es un éxtasis incontrolable (1 Cor. 14:32), el creyente continúa en control de sus facultades y conciencia. Quien habla en lenguas pida interpretación (1 Cor. 14:13). Y debe procurarse su uso constante en privado: es para hablar a Dios (1 Cor. 14:2, 14). Para edificación personal (1 Cor. 14:4). También como alabanza (1 Cor. 15:15 cantaré con el espíritu). Como intercesión (Rom.8:26-27). Para dar gracias (Cor. 14:16-17). Lejos de prohibirse debe buscarse el don (1 Cor. 14:5, 39-40). Pero debe usarse con orden y amor, lo mismo que el resto de los dones espirituales (1 Cor. 12:31; 14:1, 33). Casi todo el mundo y aun los creyentes han usado alguna vez mal el dinero, ¿lo ha rechazado por ello? Si la gente rechaza los dones o se escandaliza, Dios no los dará, pues El es Dios de orden, de Paz y de Edificación. Don de interpretación de lenguas (1 Cor. 12:10) (hermeneia glosson). Capacidad para traducir el don de lenguas a idioma comprensible para los oyentes. Necesario en el uso del don de lenguas congregacional o público (1 Cor. 14:27-28). Es recomendable pedirlo quien tiene don de lenguas (1 Cor. 14:13). Algunas veces visto en las Escrituras en la repetición de la llenura del Espíritu (Pablo: en su conversión y luego en Hch. 13:9) (Pedro en Pentecostés y luego en Hch. 4:8. Igual que los demás discípulos Hch.4:31).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:10

Comentario general

12.4-12 Se hace una clara distinción entre los dones, los ministerios y las operaciones. Los ministerios somos los obreros dados por Cristo como regalos a la iglesia para su gobierno. Las operaciones son las capacidades o talentos de nacimiento; el Padre nos creó con dichas habilidades para el servicio de los demás. Se desarrollan con la práctica. Y los dones espirituales son las herramientas dadas por el Espíritu para ministración espiritual de la iglesia a fin de edificarla. Los dones son muy necesarios para la obra de la iglesia, son las herramientas del trabajador para la obra encomendada, por decirlo así. Puede hacer el trabajo sin ellas, pero no será igualmente eficaz. ¿Están vigentes aun los dones del Espíritu Santo? Nada impide que así sea. Al contrario, la evidencia bíblica, además de la experiencia de la iglesia indican que los dones del Espíritu están y seguirán vigentes hasta el regreso de nuestro Señor Jesucristo: de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1:7). Los dones son la garantía de que es el Espíritu Santo quien hace la obra por medio de los hombres o los hombres en el poder de Dios. Pero sin los dones la obra de Dios podría ser tenido sólo como obra de hombres. Respecto a la clasificación de los dones. El Espíritu Santo puede manifestarse de cualquier forma y expresarse en el don que desee, por lo que no debemos confundir la unción del Espíritu con los dones del Espíritu. La unción es la Presencia del Espíritu Santo, que, como el agua, toma la forma del vaso. Si la persona canta, cantará ungida; si la persona predica, predicará con unción; si la persona administra, administrará con unción; etc. …sin embargo, las Sagradas Escrituras hablan de nueve dones que se dividen en tres grupos: 1.- Dones de revelación (Palabra de sabiduría, Palabra de ciencia, discernimiento de espíritus). Son para saber. Por el Espíritu Santo es posible que no haya personas sin entendimiento en la iglesia. 2.- Dones de acción (Fe, sanidad y milagros). Son para hacer. Por el Espíritu Santo es posible que en la iglesia no haya incapaces en la iglesia. 3.- Dones de expresión (Profecía, lenguas y interpretación de lenguas). Son para hablar. Por el Espíritu Santo es posible que no haya tímidos, mal hablados ni torpes de habla en la iglesia. Saber, hacer y hablar por el Espíritu Santo. La iglesia sabe hacerlo, lo hace y enseña a otros cómo hacerlo para continuar en la próxima generación. Palabra de sabiduría (12:8) (gr. “logos sophias”). Es una declaración sabia mediante el Espíritu Santo para la resolución de una situación o problema específicos. Incluye el hablar con sabiduría, el ejemplo de Esteban lo ilustra (Hechos 6:10). Palabra de ciencia (12:8) ( gr. “logos gnoseos). Es una manifestación del Espíritu mediante la cual el cristiano conoce algo que en su entendimiento natural le seria imposible conocer. Una ilustración de esto lo vemos en Hechos 5:1-10 con el caso de Pedro y la forma como conoció sobrenaturalmente la mentira de Ananías y Safira. Discernimiento del espíritu (12:10) (gr. “diakriseis pneumaton”). Poder sobrenatural para detectar el mundo de los espíritus y su actividad. Implica la visión espiritual para revelar sobrenaturalmente los planes y propósitos del enemigo. Por ejemplo, Pablo supo las malas intenciones de un espíritu engañador que se hallaba en una joven a pesar de que esta sólo decía cosas buenas de ellos (Hechos 16:16-18). Don de fe (12:9 ) (gr. “pistis”). No es fe salvadora; sino una convicción interna sobrenatural para creer sin reserva, enfrentar toda adversidad sin desánimo y llevar acabó una visión de Dios que a juicio de otros es imposible. Ejemplos: …y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes… (1 Cor. 13:2). El apóstol Pablo sin duda lo tenía, pues con todo lo que enfrentó no lo vemos desanimarse, por el contrario, ¡estaba siempre dispuesto a todo! Como aquella ocasión en la que fue presionado por los discípulos, por la oposición, y hasta por el profeta Agabo a no ir a Jerusalén por el riesgo que corría, pero Pablo no se desanimó, el don de fe estaba con él para seguir firme, así como para visionar lo que la obra de Dios requería. Leemos: …entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantando-me el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor (Hechos 21:4,10-14). Don de sanidad (12:9) (gr. “charismata iamaton”) (dones de sanidades). Poder sobrenatural para sanar enfermos. Un ejemplo de muchos en la Palabra: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios (Hechos 3:6-8). ¿Qué tenía Pedro? Todos podemos orar por los enfermos con fe y veremos muchas ocasiones en las que el Señor los sanará (Mar. 16:17-18); pero algunos miembros son especialmente usados en la ministración de sanidades. El hacer milagros (12:10 ) (gr. energemata dinameon). Poder sobrenatural para ejercer acciones prodigiosas. Distíngase del de sanidad en que este no se ministra a enfermos sino a gente sana, muerta, animales o cosas. Por ejemplo la ceguera del mago Elimas producida con una declaración de autoridad pronunciada por el apóstol Pablo: Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano (Hechos 13:11). O la resurrección de tabita: Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva (Hechos 9:40-41). El Señor Jesús presentó muchos testimonios de esto, caminó sobre las aguas, secó la higuera, multiplicó el pan, etc. Don de profecía (12:10) (gr. propheteia). Proclamación sobrenatural del mensaje divino en el lenguaje comprensible (se entiende). No es resultado único del raciocinio del creyente aunque lo usa. Distíngase del Don de profeta en que el Don de profecía es un don que da el Espíritu y se manifiesta esporádicamente; mientras que el don de profeta es un don que da Cristo; es una persona, no una habilidad, es un oficio permanente, itinerante, no esporádico. No es un sermón preparado con anterioridad. Tampoco es primordialmente la predicción del futuro. Por ser tan importante (1 Cor. 14:1), la Palabra nos instruye acerca de su uso: Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.  Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados (1 Cor. 14:29-31). Toda profecía debe ser probada: No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno (1 Tes. 5:19-21). ¿Y qué es lo que se juzga o prueba? Si es conforme a la Palabra escrita (2 Pedro 1:16-19). También debe juzgarse si el espíritu del profeta es verdaderamente cristiano: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1 Juan 4:1). También, la profecía debe estimular a la santificación enseñada por las Escrituras: Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad (1 Tim. 6:3). Debe juzgarse si está bajo el señorío de Cristo: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1 Cor. 12:3). Don de lenguas (12:10) (gr gene glossón o glosalia). Capacidad sobrenatural para hablar en idiomas que no ha aprendido intelectualmente quien las usa. Son la señal visible del bautismo en el Espíritu Santo en la mayoría de los casos (Hch. 2:4; 10:45-47; 19:6). Pueden ser lenguas humanas (Hch. 2:6). O lenguas angélicas (1 Cor. 3:1). Debido a ser un don controversial en la práctica de la iglesia, la iglesia proporciona requisitos de su uso: Se habla en lenguas para edificación de la iglesia: Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia (1 Cor. 14:12). ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación (1 Cor. 14:26). En público solo como señal: Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes (1 Cor. 14:22). Se habla en lenguas públicamente con la condición de que exista interpretación y no hablen al mismo tiempo, sino en orden uno después de otro (1 Cor. 14:27-28) (1Cor. 14:2,6,14,23). El hablar en lenguas no es un éxtasis incontrolable (1 Cor. 14:32), el creyente continúa en control de sus facultades y conciencia. Quien habla en lenguas pida interpretación (1 Cor. 14:13). Y debe procurarse su uso constante en privado: es para hablar a Dios (1 Cor. 14:2, 14). Para edificación personal (1 Cor. 14:4). También como alabanza (1 Cor. 15:15 cantaré con el espíritu). Como intercesión (Rom.8:26-27). Para dar gracias (Cor. 14:16-17). Lejos de prohibirse debe buscarse el don (1 Cor. 14:5, 39-40). Pero debe usarse con orden y amor, lo mismo que el resto de los dones espirituales (1 Cor. 12:31; 14:1, 33). Casi todo el mundo y aun los creyentes han usado alguna vez mal el dinero, ¿lo ha rechazado por ello? Si la gente rechaza los dones o se escandaliza, Dios no los dará, pues El es Dios de orden, de Paz y de Edificación. Don de interpretación de lenguas (1 Cor. 12:10) (hermeneia glosson). Capacidad para traducir el don de lenguas a idioma comprensible para los oyentes. Necesario en el uso del don de lenguas congregacional o público (1 Cor. 14:27-28). Es recomendable pedirlo quien tiene don de lenguas (1 Cor. 14:13). Algunas veces visto en las Escrituras en la repetición de la llenura del Espíritu (Pablo: en su conversión y luego en Hch. 13:9) (Pedro en Pentecostés y luego en Hch. 4:8. Igual que los demás discípulos Hch.4:31).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:11

Comentario general

12.4-12 Se hace una clara distinción entre los dones, los ministerios y las operaciones. Los ministerios somos los obreros dados por Cristo como regalos a la iglesia para su gobierno. Las operaciones son las capacidades o talentos de nacimiento; el Padre nos creó con dichas habilidades para el servicio de los demás. Se desarrollan con la práctica. Y los dones espirituales son las herramientas dadas por el Espíritu para ministración espiritual de la iglesia a fin de edificarla. Los dones son muy necesarios para la obra de la iglesia, son las herramientas del trabajador para la obra encomendada, por decirlo así. Puede hacer el trabajo sin ellas, pero no será igualmente eficaz. ¿Están vigentes aun los dones del Espíritu Santo? Nada impide que así sea. Al contrario, la evidencia bíblica, además de la experiencia de la iglesia indican que los dones del Espíritu están y seguirán vigentes hasta el regreso de nuestro Señor Jesucristo: de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1:7). Los dones son la garantía de que es el Espíritu Santo quien hace la obra por medio de los hombres o los hombres en el poder de Dios. Pero sin los dones la obra de Dios podría ser tenido sólo como obra de hombres. Respecto a la clasificación de los dones. El Espíritu Santo puede manifestarse de cualquier forma y expresarse en el don que desee, por lo que no debemos confundir la unción del Espíritu con los dones del Espíritu. La unción es la Presencia del Espíritu Santo, que, como el agua, toma la forma del vaso. Si la persona canta, cantará ungida; si la persona predica, predicará con unción; si la persona administra, administrará con unción; etc. …sin embargo, las Sagradas Escrituras hablan de nueve dones que se dividen en tres grupos: 1.- Dones de revelación (Palabra de sabiduría, Palabra de ciencia, discernimiento de espíritus). Son para saber. Por el Espíritu Santo es posible que no haya personas sin entendimiento en la iglesia. 2.- Dones de acción (Fe, sanidad y milagros). Son para hacer. Por el Espíritu Santo es posible que en la iglesia no haya incapaces en la iglesia. 3.- Dones de expresión (Profecía, lenguas y interpretación de lenguas). Son para hablar. Por el Espíritu Santo es posible que no haya tímidos, mal hablados ni torpes de habla en la iglesia. Saber, hacer y hablar por el Espíritu Santo. La iglesia sabe hacerlo, lo hace y enseña a otros cómo hacerlo para continuar en la próxima generación. Palabra de sabiduría (12:8) (gr. “logos sophias”). Es una declaración sabia mediante el Espíritu Santo para la resolución de una situación o problema específicos. Incluye el hablar con sabiduría, el ejemplo de Esteban lo ilustra (Hechos 6:10). Palabra de ciencia (12:8) ( gr. “logos gnoseos). Es una manifestación del Espíritu mediante la cual el cristiano conoce algo que en su entendimiento natural le seria imposible conocer. Una ilustración de esto lo vemos en Hechos 5:1-10 con el caso de Pedro y la forma como conoció sobrenaturalmente la mentira de Ananías y Safira. Discernimiento del espíritu (12:10) (gr. “diakriseis pneumaton”). Poder sobrenatural para detectar el mundo de los espíritus y su actividad. Implica la visión espiritual para revelar sobrenaturalmente los planes y propósitos del enemigo. Por ejemplo, Pablo supo las malas intenciones de un espíritu engañador que se hallaba en una joven a pesar de que esta sólo decía cosas buenas de ellos (Hechos 16:16-18). Don de fe (12:9 ) (gr. “pistis”). No es fe salvadora; sino una convicción interna sobrenatural para creer sin reserva, enfrentar toda adversidad sin desánimo y llevar acabó una visión de Dios que a juicio de otros es imposible. Ejemplos: …y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes… (1 Cor. 13:2). El apóstol Pablo sin duda lo tenía, pues con todo lo que enfrentó no lo vemos desanimarse, por el contrario, ¡estaba siempre dispuesto a todo! Como aquella ocasión en la que fue presionado por los discípulos, por la oposición, y hasta por el profeta Agabo a no ir a Jerusalén por el riesgo que corría, pero Pablo no se desanimó, el don de fe estaba con él para seguir firme, así como para visionar lo que la obra de Dios requería. Leemos: …entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantando-me el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor (Hechos 21:4,10-14). Don de sanidad (12:9) (gr. “charismata iamaton”) (dones de sanidades). Poder sobrenatural para sanar enfermos. Un ejemplo de muchos en la Palabra: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios (Hechos 3:6-8). ¿Qué tenía Pedro? Todos podemos orar por los enfermos con fe y veremos muchas ocasiones en las que el Señor los sanará (Mar. 16:17-18); pero algunos miembros son especialmente usados en la ministración de sanidades. El hacer milagros (12:10 ) (gr. energemata dinameon). Poder sobrenatural para ejercer acciones prodigiosas. Distíngase del de sanidad en que este no se ministra a enfermos sino a gente sana, muerta, animales o cosas. Por ejemplo la ceguera del mago Elimas producida con una declaración de autoridad pronunciada por el apóstol Pablo: Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano (Hechos 13:11). O la resurrección de tabita: Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva (Hechos 9:40-41). El Señor Jesús presentó muchos testimonios de esto, caminó sobre las aguas, secó la higuera, multiplicó el pan, etc. Don de profecía (12:10) (gr. propheteia). Proclamación sobrenatural del mensaje divino en el lenguaje comprensible (se entiende). No es resultado único del raciocinio del creyente aunque lo usa. Distíngase del Don de profeta en que el Don de profecía es un don que da el Espíritu y se manifiesta esporádicamente; mientras que el don de profeta es un don que da Cristo; es una persona, no una habilidad, es un oficio permanente, itinerante, no esporádico. No es un sermón preparado con anterioridad. Tampoco es primordialmente la predicción del futuro. Por ser tan importante (1 Cor. 14:1), la Palabra nos instruye acerca de su uso: Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.  Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados (1 Cor. 14:29-31). Toda profecía debe ser probada: No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno (1 Tes. 5:19-21). ¿Y qué es lo que se juzga o prueba? Si es conforme a la Palabra escrita (2 Pedro 1:16-19). También debe juzgarse si el espíritu del profeta es verdaderamente cristiano: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1 Juan 4:1). También, la profecía debe estimular a la santificación enseñada por las Escrituras: Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad (1 Tim. 6:3). Debe juzgarse si está bajo el señorío de Cristo: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1 Cor. 12:3). Don de lenguas (12:10) (gr gene glossón o glosalia). Capacidad sobrenatural para hablar en idiomas que no ha aprendido intelectualmente quien las usa. Son la señal visible del bautismo en el Espíritu Santo en la mayoría de los casos (Hch. 2:4; 10:45-47; 19:6). Pueden ser lenguas humanas (Hch. 2:6). O lenguas angélicas (1 Cor. 3:1). Debido a ser un don controversial en la práctica de la iglesia, la iglesia proporciona requisitos de su uso: Se habla en lenguas para edificación de la iglesia: Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia (1 Cor. 14:12). ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación (1 Cor. 14:26). En público solo como señal: Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes (1 Cor. 14:22). Se habla en lenguas públicamente con la condición de que exista interpretación y no hablen al mismo tiempo, sino en orden uno después de otro (1 Cor. 14:27-28) (1Cor. 14:2,6,14,23). El hablar en lenguas no es un éxtasis incontrolable (1 Cor. 14:32), el creyente continúa en control de sus facultades y conciencia. Quien habla en lenguas pida interpretación (1 Cor. 14:13). Y debe procurarse su uso constante en privado: es para hablar a Dios (1 Cor. 14:2, 14). Para edificación personal (1 Cor. 14:4). También como alabanza (1 Cor. 15:15 cantaré con el espíritu). Como intercesión (Rom.8:26-27). Para dar gracias (Cor. 14:16-17). Lejos de prohibirse debe buscarse el don (1 Cor. 14:5, 39-40). Pero debe usarse con orden y amor, lo mismo que el resto de los dones espirituales (1 Cor. 12:31; 14:1, 33). Casi todo el mundo y aun los creyentes han usado alguna vez mal el dinero, ¿lo ha rechazado por ello? Si la gente rechaza los dones o se escandaliza, Dios no los dará, pues El es Dios de orden, de Paz y de Edificación. Don de interpretación de lenguas (1 Cor. 12:10) (hermeneia glosson). Capacidad para traducir el don de lenguas a idioma comprensible para los oyentes. Necesario en el uso del don de lenguas congregacional o público (1 Cor. 14:27-28). Es recomendable pedirlo quien tiene don de lenguas (1 Cor. 14:13). Algunas veces visto en las Escrituras en la repetición de la llenura del Espíritu (Pablo: en su conversión y luego en Hch. 13:9) (Pedro en Pentecostés y luego en Hch. 4:8. Igual que los demás discípulos Hch.4:31).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:12

Comentario general

12.4-12 Se hace una clara distinción entre los dones, los ministerios y las operaciones. Los ministerios somos los obreros dados por Cristo como regalos a la iglesia para su gobierno. Las operaciones son las capacidades o talentos de nacimiento; el Padre nos creó con dichas habilidades para el servicio de los demás. Se desarrollan con la práctica. Y los dones espirituales son las herramientas dadas por el Espíritu para ministración espiritual de la iglesia a fin de edificarla. Los dones son muy necesarios para la obra de la iglesia, son las herramientas del trabajador para la obra encomendada, por decirlo así. Puede hacer el trabajo sin ellas, pero no será igualmente eficaz. ¿Están vigentes aun los dones del Espíritu Santo? Nada impide que así sea. Al contrario, la evidencia bíblica, además de la experiencia de la iglesia indican que los dones del Espíritu están y seguirán vigentes hasta el regreso de nuestro Señor Jesucristo: de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1:7). Los dones son la garantía de que es el Espíritu Santo quien hace la obra por medio de los hombres o los hombres en el poder de Dios. Pero sin los dones la obra de Dios podría ser tenido sólo como obra de hombres. Respecto a la clasificación de los dones. El Espíritu Santo puede manifestarse de cualquier forma y expresarse en el don que desee, por lo que no debemos confundir la unción del Espíritu con los dones del Espíritu. La unción es la Presencia del Espíritu Santo, que, como el agua, toma la forma del vaso. Si la persona canta, cantará ungida; si la persona predica, predicará con unción; si la persona administra, administrará con unción; etc. …sin embargo, las Sagradas Escrituras hablan de nueve dones que se dividen en tres grupos: 1.- Dones de revelación (Palabra de sabiduría, Palabra de ciencia, discernimiento de espíritus). Son para saber. Por el Espíritu Santo es posible que no haya personas sin entendimiento en la iglesia. 2.- Dones de acción (Fe, sanidad y milagros). Son para hacer. Por el Espíritu Santo es posible que en la iglesia no haya incapaces en la iglesia. 3.- Dones de expresión (Profecía, lenguas y interpretación de lenguas). Son para hablar. Por el Espíritu Santo es posible que no haya tímidos, mal hablados ni torpes de habla en la iglesia. Saber, hacer y hablar por el Espíritu Santo. La iglesia sabe hacerlo, lo hace y enseña a otros cómo hacerlo para continuar en la próxima generación. Palabra de sabiduría (12:8) (gr. “logos sophias”). Es una declaración sabia mediante el Espíritu Santo para la resolución de una situación o problema específicos. Incluye el hablar con sabiduría, el ejemplo de Esteban lo ilustra (Hechos 6:10). Palabra de ciencia (12:8) ( gr. “logos gnoseos). Es una manifestación del Espíritu mediante la cual el cristiano conoce algo que en su entendimiento natural le seria imposible conocer. Una ilustración de esto lo vemos en Hechos 5:1-10 con el caso de Pedro y la forma como conoció sobrenaturalmente la mentira de Ananías y Safira. Discernimiento del espíritu (12:10) (gr. “diakriseis pneumaton”). Poder sobrenatural para detectar el mundo de los espíritus y su actividad. Implica la visión espiritual para revelar sobrenaturalmente los planes y propósitos del enemigo. Por ejemplo, Pablo supo las malas intenciones de un espíritu engañador que se hallaba en una joven a pesar de que esta sólo decía cosas buenas de ellos (Hechos 16:16-18). Don de fe (12:9 ) (gr. “pistis”). No es fe salvadora; sino una convicción interna sobrenatural para creer sin reserva, enfrentar toda adversidad sin desánimo y llevar acabó una visión de Dios que a juicio de otros es imposible. Ejemplos: …y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes… (1 Cor. 13:2). El apóstol Pablo sin duda lo tenía, pues con todo lo que enfrentó no lo vemos desanimarse, por el contrario, ¡estaba siempre dispuesto a todo! Como aquella ocasión en la que fue presionado por los discípulos, por la oposición, y hasta por el profeta Agabo a no ir a Jerusalén por el riesgo que corría, pero Pablo no se desanimó, el don de fe estaba con él para seguir firme, así como para visionar lo que la obra de Dios requería. Leemos: …entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantando-me el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor (Hechos 21:4,10-14). Don de sanidad (12:9) (gr. “charismata iamaton”) (dones de sanidades). Poder sobrenatural para sanar enfermos. Un ejemplo de muchos en la Palabra: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios (Hechos 3:6-8). ¿Qué tenía Pedro? Todos podemos orar por los enfermos con fe y veremos muchas ocasiones en las que el Señor los sanará (Mar. 16:17-18); pero algunos miembros son especialmente usados en la ministración de sanidades. El hacer milagros (12:10 ) (gr. energemata dinameon). Poder sobrenatural para ejercer acciones prodigiosas. Distíngase del de sanidad en que este no se ministra a enfermos sino a gente sana, muerta, animales o cosas. Por ejemplo la ceguera del mago Elimas producida con una declaración de autoridad pronunciada por el apóstol Pablo: Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano (Hechos 13:11). O la resurrección de tabita: Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva (Hechos 9:40-41). El Señor Jesús presentó muchos testimonios de esto, caminó sobre las aguas, secó la higuera, multiplicó el pan, etc. Don de profecía (12:10) (gr. propheteia). Proclamación sobrenatural del mensaje divino en el lenguaje comprensible (se entiende). No es resultado único del raciocinio del creyente aunque lo usa. Distíngase del Don de profeta en que el Don de profecía es un don que da el Espíritu y se manifiesta esporádicamente; mientras que el don de profeta es un don que da Cristo; es una persona, no una habilidad, es un oficio permanente, itinerante, no esporádico. No es un sermón preparado con anterioridad. Tampoco es primordialmente la predicción del futuro. Por ser tan importante (1 Cor. 14:1), la Palabra nos instruye acerca de su uso: Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.  Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados (1 Cor. 14:29-31). Toda profecía debe ser probada: No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno (1 Tes. 5:19-21). ¿Y qué es lo que se juzga o prueba? Si es conforme a la Palabra escrita (2 Pedro 1:16-19). También debe juzgarse si el espíritu del profeta es verdaderamente cristiano: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1 Juan 4:1). También, la profecía debe estimular a la santificación enseñada por las Escrituras: Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad (1 Tim. 6:3). Debe juzgarse si está bajo el señorío de Cristo: Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1 Cor. 12:3). Don de lenguas (12:10) (gr gene glossón o glosalia). Capacidad sobrenatural para hablar en idiomas que no ha aprendido intelectualmente quien las usa. Son la señal visible del bautismo en el Espíritu Santo en la mayoría de los casos (Hch. 2:4; 10:45-47; 19:6). Pueden ser lenguas humanas (Hch. 2:6). O lenguas angélicas (1 Cor. 3:1). Debido a ser un don controversial en la práctica de la iglesia, la iglesia proporciona requisitos de su uso: Se habla en lenguas para edificación de la iglesia: Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia (1 Cor. 14:12). ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación (1 Cor. 14:26). En público solo como señal: Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes (1 Cor. 14:22). Se habla en lenguas públicamente con la condición de que exista interpretación y no hablen al mismo tiempo, sino en orden uno después de otro (1 Cor. 14:27-28) (1Cor. 14:2,6,14,23). El hablar en lenguas no es un éxtasis incontrolable (1 Cor. 14:32), el creyente continúa en control de sus facultades y conciencia. Quien habla en lenguas pida interpretación (1 Cor. 14:13). Y debe procurarse su uso constante en privado: es para hablar a Dios (1 Cor. 14:2, 14). Para edificación personal (1 Cor. 14:4). También como alabanza (1 Cor. 15:15 cantaré con el espíritu). Como intercesión (Rom.8:26-27). Para dar gracias (Cor. 14:16-17). Lejos de prohibirse debe buscarse el don (1 Cor. 14:5, 39-40). Pero debe usarse con orden y amor, lo mismo que el resto de los dones espirituales (1 Cor. 12:31; 14:1, 33). Casi todo el mundo y aun los creyentes han usado alguna vez mal el dinero, ¿lo ha rechazado por ello? Si la gente rechaza los dones o se escandaliza, Dios no los dará, pues El es Dios de orden, de Paz y de Edificación. Don de interpretación de lenguas (1 Cor. 12:10) (hermeneia glosson). Capacidad para traducir el don de lenguas a idioma comprensible para los oyentes. Necesario en el uso del don de lenguas congregacional o público (1 Cor. 14:27-28). Es recomendable pedirlo quien tiene don de lenguas (1 Cor. 14:13). Algunas veces visto en las Escrituras en la repetición de la llenura del Espíritu (Pablo: en su conversión y luego en Hch. 13:9) (Pedro en Pentecostés y luego en Hch. 4:8. Igual que los demás discípulos Hch.4:31).

— Roberto Tinoco

Comentario general

12.12 Comprender que el cuerpo humano se componga de distintos y variados miembros no es algo difícil ni excepcional. Es evidente. Lo sorprendente es que la Escritura dice que así también es Cristo. Cristo no es como un cuerpo, sino que es un Cuerpo compuesto de muchos miembros. Cada cristiano es una pequeña parte de este gran todo. Juntos somos Cristo, su expresión en carne en este mundo. Por tanto, no debemos tratar a un miembro de la iglesia como aparte de nosotros y tampoco como aparte de Cristo. El hermano y la hermana son Cristo y también son uno conmigo mismo. Su bien es el bien de Cristo y también es mi bien. Su dolor es también el dolor de Cristo y mi dolor. La unidad de la iglesia es orgánica y no solo organizacional. Y nuestras relaciones humanas son relaciones bióticas, basadas en la mutua alimentación de vida de los unos para con los otros. Somos mutuo dependientes; nos fortalecemos juntos y también los limitamos individualmente por el bien del Cuerpo.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:13

Comentario general

12.13 Siguiendo la figura del cuerpo, todos los miembros de un cuerpo físico tienen la misma vida, producto del espíritu que vivifica al cuerpo. Dios sopló en Adán aliento de vida, espíritu; y todo el cuerpo de Adán fue vivificado. Cada uno de sus miembros recibió la misma vida de la cabeza. Igualmente es el Cuerpo de Cristo, en donde todos los miembros tienen la vida de Cristo, nuestra Cabeza. Vida que nos ha dado el Espíritu de Dios, ningún miembro está menos vivo, por decirlo así. Tenemos el Espíritu Santo, lo que nos hace parte del Cuerpo. Asimismo, bebemos del Espíritu o seguimos viviendo por el suministro del Espíritu Santo. Suministro que, dicho sea de paso, es trasmitido a nosotros por distintos miembros del Cuerpo y a su vez, nosotros vivificamos a otros con el mismo Espíritu. Sin distingo racial, social, ni de ningún otro, somos un mismo cuerpo. La vida del Espíritu es superior a las barreras sociales y sobrepasa cualquier división ideológica, económica, sectaria, moral, etc. En otras palabras, la Vida del Espíritu que nos hace ser el Cuerpo de Cristo supera la vida natural que nos fue dada en la carne por nuestros padres terrenales y ninguna condición en este mundo puede anular esta Vida mientras estemos en Cristo.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:14

Comentario general

12.14 Ni soy el Cuerpo de Cristo ni eres el Cuerpo de Cristo, sino que somos el Cuerpo de Cristo. Un solo miembro no hace Cuerpo. De la misma manera no eres iglesia sin los demás hermanos, juntos hacemos la iglesia. El cristianismo ermitaño no es cristianismo. Necesitas a los demás para ser.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:15

Comentario general

12.15-17 Cada cristiano es diferente a los demás. Como miembros del Cuerpo de Cristo necesitamos estas diferencias para poder hacer un Cuerpo. Nuestra diferencia nos complementa. Somos iguales en cuanto al valor ante Dios, pero no somos iguales en cuanto a la función. Y precisamente por las distintas funciones es que existen las distintas autoridades. Cuando se trata de ver, el ojo manda y no es más ni menos Cuerpo de Cristo por ello. Cuando se trata de escuchar, el oído manda y tampoco es más o menos Cuerpo de Cristo por escuchar. El servicio que prestas al Cuerpo te hace valioso en el Cuerpo, pero no te hace ser más Cuerpo. Cuando algún miembro mira al Cuerpo de Cristo desde la perspectiva de lo que puede recibir de él y no de servirle; entonces se constituye en una enfermedad autoinmune que le hace mal al cuerpo. Si el Cuerpo te rechaza es lo mismo que ser vomitado por el Señor. Esto resulta de no ser útil ni benéfico al Cuerpo, sino perjudicial. No trates de ser mano si no eres mano; tu diseño dice cuál es tu propósito. Aquello para lo que eres esencialmente útil dice qué parte de la iglesia debes cubrir. Si te sales de tu diseño fracasarás. Serás tan aceptado o rechazado por la iglesia como seas útil a ella. Nos necesitamos unos a otros, pues los dones, talentos y habilidades que alguno tiene, le hacen falta al otro; y viceversa. Soy lo que necesitas y eres lo que necesito. Juntos existimos y somos el Cuerpo de Cristo, separados dejamos de ser.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:16

Comentario general

12.15-17 Cada cristiano es diferente a los demás. Como miembros del Cuerpo de Cristo necesitamos estas diferencias para poder hacer un Cuerpo. Nuestra diferencia nos complementa. Somos iguales en cuanto al valor ante Dios, pero no somos iguales en cuanto a la función. Y precisamente por las distintas funciones es que existen las distintas autoridades. Cuando se trata de ver, el ojo manda y no es más ni menos Cuerpo de Cristo por ello. Cuando se trata de escuchar, el oído manda y tampoco es más o menos Cuerpo de Cristo por escuchar. El servicio que prestas al Cuerpo te hace valioso en el Cuerpo, pero no te hace ser más Cuerpo. Cuando algún miembro mira al Cuerpo de Cristo desde la perspectiva de lo que puede recibir de él y no de servirle; entonces se constituye en una enfermedad autoinmune que le hace mal al cuerpo. Si el Cuerpo te rechaza es lo mismo que ser vomitado por el Señor. Esto resulta de no ser útil ni benéfico al Cuerpo, sino perjudicial. No trates de ser mano si no eres mano; tu diseño dice cuál es tu propósito. Aquello para lo que eres esencialmente útil dice qué parte de la iglesia debes cubrir. Si te sales de tu diseño fracasarás. Serás tan aceptado o rechazado por la iglesia como seas útil a ella. Nos necesitamos unos a otros, pues los dones, talentos y habilidades que alguno tiene, le hacen falta al otro; y viceversa. Soy lo que necesitas y eres lo que necesito. Juntos existimos y somos el Cuerpo de Cristo, separados dejamos de ser.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:17

Comentario general

12.15-17 Cada cristiano es diferente a los demás. Como miembros del Cuerpo de Cristo necesitamos estas diferencias para poder hacer un Cuerpo. Nuestra diferencia nos complementa. Somos iguales en cuanto al valor ante Dios, pero no somos iguales en cuanto a la función. Y precisamente por las distintas funciones es que existen las distintas autoridades. Cuando se trata de ver, el ojo manda y no es más ni menos Cuerpo de Cristo por ello. Cuando se trata de escuchar, el oído manda y tampoco es más o menos Cuerpo de Cristo por escuchar. El servicio que prestas al Cuerpo te hace valioso en el Cuerpo, pero no te hace ser más Cuerpo. Cuando algún miembro mira al Cuerpo de Cristo desde la perspectiva de lo que puede recibir de él y no de servirle; entonces se constituye en una enfermedad autoinmune que le hace mal al cuerpo. Si el Cuerpo te rechaza es lo mismo que ser vomitado por el Señor. Esto resulta de no ser útil ni benéfico al Cuerpo, sino perjudicial. No trates de ser mano si no eres mano; tu diseño dice cuál es tu propósito. Aquello para lo que eres esencialmente útil dice qué parte de la iglesia debes cubrir. Si te sales de tu diseño fracasarás. Serás tan aceptado o rechazado por la iglesia como seas útil a ella. Nos necesitamos unos a otros, pues los dones, talentos y habilidades que alguno tiene, le hacen falta al otro; y viceversa. Soy lo que necesitas y eres lo que necesito. Juntos existimos y somos el Cuerpo de Cristo, separados dejamos de ser.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:18

Comentario general

12.18 El orden de la iglesia como Cuerpo de Cristo no fue producido por la idea de hombres; sino por Dios. Los hombres hacemos organizaciones, incluso religiosas, pero el Cuerpo de Cristo fue creado por Dios. Como tal, su creación es producto de la sabiduría divina colocando a los distintos e innumerables miembros del Cuerpo, cristianos de todos los tiempos y de todos los lugares, en la posición y función que Él decidió fuesen dentro de la iglesia. Entre más se parezca nuestra organización a su organismo, mayor será el éxito de la iglesia. Éxito que en ocasiones solo podrá ser valorado hasta el día final, no pudiendo ser medido por estándares humanos apropiadamente. Debemos confiar en Dios para aceptar a la iglesia, Él sabe lo que está haciendo.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:19

Comentario general

12.19 El sectarismo uniforma y las ideologías humanas clonan personas; pero Dios hace que los miembros del Cuerpo de Cristo sean distintos entre sí. Tratar de ser iguales confundiendo la identidad con la igualdad, destruye al Cuerpo de Cristo. Necesitamos ser diferentes sin dejar de ser complementarios para hacer y edificar el Cuerpo; si nos volvemos idénticos, el Cuerpo desaparece.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:20

Comentario general

12.20 La paradoja del cristianismo es que necesitamos ser muchos para ser uno. Dios agrandó a Cristo por medio de la iglesia haciéndola su Cuerpo. Hay millones de iglesias en el mundo, pero solo un Cuerpo de Cristo. Pablo podía escribirle a la iglesia de Corinto y a la de Éfeso, así como a la de Tesalónica; incluso podía escribirle a individuos en lo particular como a Timoteo, a Filemón o a Tito, pero siempre estuvo escribiéndole al Cuerpo de Cristo. Cristo ha sido extendido, pero es uno solo. En esto, mucho importamos los individuos como hijos para con Dios y mucho importamos como miembros para el Cuerpo de Cristo. Somos prescindibles, pero también necesarios, esa es una paradoja del Cuerpo.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:21

Comentario general

12.21 La mutua dependencia es una característica indispensable en el Cuerpo de Cristo. Decir que no necesitas a tu hermano es semejante a auto mutilarse del Cuerpo. Nuestra vida está interrelacionada y nos necesitamos para vivir. Recibimos el suministro de Dios por medio de los miembros del Cuerpo. ¿Cuáles miembros? Todos aquellos con los que has tenido y tendrás contacto (la vida se trasmite por contacto). No es casualidad existir en el mismo tiempo y lugar que tu hermano, sino el anticipado consejo de Dios en su presciencia que los colocó juntos para depender mutuamente el uno del otro. Al rechazar a tu hermano te empobreces en vida y abrazas la muerte incipiente.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:22

Comentario general

12.22 Anatómicamente, el cuerpo fue diseñado para trabajar en conjunto y su fortaleza depende de la interacción de sus distintos miembros y no de su separación. Dentro de esta fortaleza se encuentra el hecho de algunos miembros débiles, pequeños y fáciles de lastimar. ¿Qué fuerza tiene en sí mismo el corazón si no hubiese costillas protegiéndole? Lo mismo podemos decir del cerebro, tan sensible al daño y tan necesariamente protegido por el cuerpo. Lo mismo sucede con el Cuerpo de Cristo, hay miembros que individualmente no parecen los más fuertes, Pablo era uno de ellos; de apariencia frágil, pequeño como el apodo que le fue dado (Pablo significa pequeño); sin embargo, fue el miembro del Cuerpo de Cristo más necesario del primer siglo, aparte de la Cabeza, el Señor Jesucristo. Hay miembros de los que se puede prescindir y el cuerpo sigue funcionando. Sufre pérdida, pero sigue vivo. Pero hay otros miembros de los cuales no se puede exceptuar en la iglesia, son columnas de la misma que si son removidas, el edificio puede venirse abajo. De manera que en la vida de la iglesia es más importante ser útil corporativamente que ser fuerte individualmente.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:23

Comentario general

12.23-25 También existen otros miembros del cuerpo que parecen menos dignos, no porque sean indignos, lo parecen porque su exposición causa escándalo, como los relativos a la sexualidad. Estos miembros son los que más atención reciben para ser cubiertos con mayor decoro. ¿Y no pasa lo mismo en la iglesia? Hay algunos creyentes que pudieran parecer indignos, no porque lo sean, sino porque despiertan escándalo si no son protegidos en mayor medida por el resto de la iglesia. Ayudar a estos hermanos también es vivir como Cuerpo de Cristo. No se trata de mutilarlos, sino de cubrirlos. Procuremos que sean más gloriosos quienes parecen menos honrosos. Por su parte, hay otra clase de hermanos en la iglesia que son vistos rodeados de gloria, su vivir es refulgente. No necesitan ser tratados con cuidado, por el contrario, ellos cuidan a otros. Y así como Dios colocó en el cuerpo dando mayor honor a aquellos miembros que más les falta; así también en la iglesia existen hermanos con tanta gloria que pueden compartir su honor con los que parecen indignos. En lugar de menospreciarlos, hay que elogiarlos y ayudarlos a ser mejores, cubriendo su debilidad entre tanto que son débiles. Todo esto, de unos decorosos y otros indecorosos en la iglesia fue permitido por Dios para que los unos necesiten a los otros y los otros se preocupen de los unos. De esta manera el Cuerpo de Cristo mantiene su unidad, su amor, y su carácter cristiano.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:24

Comentario general

12.23-25 También existen otros miembros del cuerpo que parecen menos dignos, no porque sean indignos, lo parecen porque su exposición causa escándalo, como los relativos a la sexualidad. Estos miembros son los que más atención reciben para ser cubiertos con mayor decoro. ¿Y no pasa lo mismo en la iglesia? Hay algunos creyentes que pudieran parecer indignos, no porque lo sean, sino porque despiertan escándalo si no son protegidos en mayor medida por el resto de la iglesia. Ayudar a estos hermanos también es vivir como Cuerpo de Cristo. No se trata de mutilarlos, sino de cubrirlos. Procuremos que sean más gloriosos quienes parecen menos honrosos. Por su parte, hay otra clase de hermanos en la iglesia que son vistos rodeados de gloria, su vivir es refulgente. No necesitan ser tratados con cuidado, por el contrario, ellos cuidan a otros. Y así como Dios colocó en el cuerpo dando mayor honor a aquellos miembros que más les falta; así también en la iglesia existen hermanos con tanta gloria que pueden compartir su honor con los que parecen indignos. En lugar de menospreciarlos, hay que elogiarlos y ayudarlos a ser mejores, cubriendo su debilidad entre tanto que son débiles. Todo esto, de unos decorosos y otros indecorosos en la iglesia fue permitido por Dios para que los unos necesiten a los otros y los otros se preocupen de los unos. De esta manera el Cuerpo de Cristo mantiene su unidad, su amor, y su carácter cristiano.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:25

Comentario general

12.23-25 También existen otros miembros del cuerpo que parecen menos dignos, no porque sean indignos, lo parecen porque su exposición causa escándalo, como los relativos a la sexualidad. Estos miembros son los que más atención reciben para ser cubiertos con mayor decoro. ¿Y no pasa lo mismo en la iglesia? Hay algunos creyentes que pudieran parecer indignos, no porque lo sean, sino porque despiertan escándalo si no son protegidos en mayor medida por el resto de la iglesia. Ayudar a estos hermanos también es vivir como Cuerpo de Cristo. No se trata de mutilarlos, sino de cubrirlos. Procuremos que sean más gloriosos quienes parecen menos honrosos. Por su parte, hay otra clase de hermanos en la iglesia que son vistos rodeados de gloria, su vivir es refulgente. No necesitan ser tratados con cuidado, por el contrario, ellos cuidan a otros. Y así como Dios colocó en el cuerpo dando mayor honor a aquellos miembros que más les falta; así también en la iglesia existen hermanos con tanta gloria que pueden compartir su honor con los que parecen indignos. En lugar de menospreciarlos, hay que elogiarlos y ayudarlos a ser mejores, cubriendo su debilidad entre tanto que son débiles. Todo esto, de unos decorosos y otros indecorosos en la iglesia fue permitido por Dios para que los unos necesiten a los otros y los otros se preocupen de los unos. De esta manera el Cuerpo de Cristo mantiene su unidad, su amor, y su carácter cristiano.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:26

Comentario general

12.26 La realidad del Cuerpo de Cristo permite que los hermanos que la viven, sean parte de todo lo que sucede con el resto del Cuerpo. La alegría de unos, lo mismo que el dolor, es la alegría o el dolor de todos, según sea el caso. La verdadera unidad no está en la actividad, tampoco en la uniformidad y ni siquiera en el propósito. La verdadera unidad está en el disfrute o el sufrimiento de todos por la experiencia de uno. Sin indiferencia al dolor ni envidia ante la alegría, los miembros son un Cuerpo cuando el sentir es compartido. Somos uno cuando sentimos lo mismo y estamos divididos cuando sentimos distinto.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:27

Comentario general

12.27 Una de las figuras y realidades más completas y hermosas de la iglesia es la del cuerpo de Cristo. Tiene muchas aplicaciones, tanto verticales (hacia Dios) como horizontales (entre los hombres). La iglesia es el Cristo corporativo. No es como un cuerpo, sino que es el cuerpo. La Biblia dice: vosotros sois el cuerpo de Cristo. Esto es un gran misterio, primero, porque estamos acostumbrados a vernos independientes unos de otros a causa de que estamos separados entre nosotros por tener cada uno un distinto cuerpo de carne. ¿Cómo ser uno y el mismo cuerpo? Trata de imaginar que los átomos que componen todas las cosas están separados entre sí, con todo, forman objetos que consideramos sólidos. Incluso los átomos están separados en diversas partículas, prácticamente hay más espacio vacío que sólido en todas las cosas. ¿No puede esto ser aun más real tratándose de las cosas celestiales? Como cuerpo de Cristo, la iglesia es orgánica. No es un asunto de doctrina o dogma, sino de vida. Ante el mundo somos una organización religiosa y de hecho, humanamente lo somos; pero en el reino espiritual somos un organismo viviente. La vida verdadera nos impulsa en forma subjetiva desde nuestros espíritus. Como cuerpo la iglesia está organizada bioéticamente; es decir, organizada de acuerdo a la vida, estructurada como un organismo vivo. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros (Rom. 12:4-5). Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso…para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros (1 Cor. 12:18, 25). Podemos tener reglas externas y leyes que nos ayuden a regular la conducta de los hermanos como organización, pero esto es obsoleto y patético ante la necesidad de la iglesia como organismo. La iglesia está organizada detrás de la organización; es decir, funciona como un cuerpo según las funciones propias por diseño de los diversos miembros. Si colocamos por ley externa un miembro fuera de lugar, toda la iglesia se duele. Ante esto, surge la pregunta: ¿cómo sabemos que lugar ocupa cada miembro de la iglesia para que no haya desavenencia en el cuerpo? Siguiendo la sencilla regla de Dios con la cual colocó a los miembros en su lugar como el quiso: el amor. Si andas en amor, no estarás fuera de lugar. Si andas sin amor, buscarás lo propio y lastimarás el cuerpo. De manera que no podemos conducirnos ni considerar ninguna decisión aparte del cuerpo, ya que somos miembros unos de otros y todo lo que hagamos tiene repercusiones con el resto del cuerpo. Estamos unidos por la vida y separarnos nos mata a nosotros perdiendo el fluir de la vida del cuerpo, además de lastimar la iglesia. Decisiones individuales es lo mismo que amputarse. Ante esto, no es lo mismo ser un congregante que ser un miembro. Cualquiera puede decir que cree, pero no todos están involucrados y unidos a sus hermanos como miembros mutuo-dependientes entre sí. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? …Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros (1 Cor. 12:14-15, 21). Como congregante y creyente el hombre busca ser algo dentro del cuerpo, le llama la atención ser mano a causa de sus obras maravillosas y festejadas u ojo por su visión. Quizá quiera ser boca para profetizar y ser preponderante o alguna otra función dentro del cuerpo; sin embargo, tal actitud es una deformidad y terminará por ser echada del cuerpo (ya sea que se vaya o le expulsen). Debes ser solo aquello que corresponde al diseño que Dios te ha dado, los dones denuncian el propósito. El que ve debe ser ojo, pero no boca. Que comprendas el mover del Espíritu no te da derecho a proclamarlo, para eso existe otra operación. Fluye en tu diseño y no te lastimarás y lo que es más importante, tampoco lastimarás a otros. Otro exceso común de la inmadurez, es menospreciar la función de los demás. Por muy importante o mejor dicho, necesario que sea un servidor, él mismo necesita a los demás miembros del cuerpo. Rechazar a su hermano es perder el suministro que Dios tenía para él por medio de su hermano, de nuevo, es amputación. La iglesia sufre pérdida cuando se menosprecian unos a otros. Un cuerpo puede funcionar con una sola mano, pero no será igual que si utilizara las dos. Nos necesitamos unos a otros, especialmente a los que son más diferentes a nosotros, sólo la mano puede rascar la espalda. Veamos ahora la vida del Cuerpo. Si bien un solo miembro no es todo el Cuerpo de Cristo, cada creyente es Cristo por ser parte de su cuerpo. Cuando Saulo de Tarso, siendo perseguidor de la iglesia, fue sorprendido por el Señor camino a Damasco, recibió de Cristo la Palabra: ¿Por qué me persigues? Entonces Saulo preguntó: ¿Quién eres, Señor? Y recibió por respuesta: Yo soy Jesús, a quien tu persigues (Hechos 9:3-6). En lo que Saulo perseguía a los cristianos, perseguía a Cristo. Todo daño a un creyente era un daño al Cuerpo, porque el miembro y el cuerpo son el mismo. Quien tiene la revelación del cuerpo honra a su hermano como a Cristo. Lo que haga por él será con la excelencia de hacerlo para Cristo. Toda división y conflicto pone de manifiesto la falta de revelación del cuerpo; peor aun, es contra Cristo. Como dijera Pedro a Ananías, su mentira no era a los hombres, sino a Dios. Por lo mismo, es imposible vivir exitosamente aparte del cuerpo. Cada miembro recibe el suministro de Cristo por medio de los demás miembros y sin ellos no solo no puede crecer, sino que se seca: sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor (Efesios 4:15-16). …y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios (Col. 2:19). Con la revelación del cuerpo comprendemos que la única posibilidad de estar unidos a Cristo y crecer en Él es cuando seguimos el amor uniéndonos a los hermanos. Las relaciones interpersonales con los demás miembros de la iglesia permiten recibir la vida de Cristo. Un dedo recibe la sangre bombeada por el corazón a través del cuerpo, no puede desligarse de los demás miembros e injertarse directamente al corazón. Tal cosa es un atentado al cuerpo y lo pone en riesgo. Por eso es que todo hermano que espiritualiza su relación con Dios independiente de sus hermanos termina por quedarse sin el cuerpo. Los anticuerpos por decirlo así, lo expulsan, ya no pertenece al cuerpo. Es vomitado como tibio por más espiritual que parezca. Sólo te edificas si sigues en amor. Te necesitamos y nos necesitas, todos los miembros con todo el cuerpo, ayudándose mutuamente. Esta es la edificación en amor. Cuando el cristiano comprende el misterio del Cuerpo de Cristo vive bajo la protección y también bajo la limitación del cuerpo: Como individuos somos frágiles, como cuerpo somos invencibles. El diablo puede buscar a algún miembro como un león para devorarlo, pero no tiene oportunidad contra el cuerpo. Por eso es que la Palabra le dice al cuerpo que se vista con la armadura de Dios (Efesios 6:11). Las puertas del hades no prevalecerán contra la iglesia (Mateo 16:18). Los miembros no pueden hacer todo lo que quieran, sino lo que sirva para edificar al cuerpo. Esta limitación produce protección y edificación del cuerpo, y por ende, de los miembros en lo particular: Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo (Ef. 4:7 cada miembro tiene su propia medida). Porque no nos hemos extralimitado, como si no llegásemos hasta vosotros, pues fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el evangelio de Cristo (2 Cor. 10:14). Un verdadero miembro del Cuerpo de Cristo jamás sobrepasa sus límites. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió (Rom. 14:15). Quien tiene la revelación del cuerpo se limita al cuerpo. También Josué y Caleb fueron al desierto junto con el pueblo de Israel como un solo cuerpo, a pesar de que ellos sí habían creído a la promesa de Dios. No pudieron reclamar su herencia antes que los demás, debían ser uno con el cuerpo. Los que carecen de la revelación del cuerpo se extralimitan, pasan por encima de los demás diciendo: “es mi vida”. No les importa si lastiman a otro, siempre y cuando, según ellos, hagan el bien. Pero no se trata del árbol del conocimiento del bien y del mal, sino de la vida del cuerpo que es Cristo. Si tienes la revelación del cuerpo tienes límites. ¿Cuáles son estos? La vida del cuerpo, no haremos nada, por pequeño que parezca, que impida el fluir de Cristo en los hermanos. Anda en amor, el cual busca primero el bien ajeno antes que el propio. Respecto a la meta de la iglesia como Cuerpo de Cristo, fundamentalmente, la meta de la iglesia es llegar a la estatura del varón perfecto: hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13). A veces se piensa que dicha meta es individual, pero tal cosa es un error. Entre todos los miembros podemos formar el cuerpo. Se requiere la participación múltiple para la “unidad de la fe” y más aún, para la “plenitud de Cristo”. Llegar a la estatura de la plenitud de Cristo dará por resultado algunas otras metas adicionales, las cuales veremos en los próximos incisos. Por lo pronto, guarda la unidad. No podemos hacer actividades en pro de la unidad, como produciéndola, tal cosa confiesa en sí misma que el cuerpo está dividido, lo cual no es verdad. Tampoco podemos pensar que la unidad se guarda haciendo eventos que reúnan a todos, pues si bien es cierto que debemos congregarnos, también es cierto que llega un momento en el que resulta imposible reunir a todos los cristianos de una gran ciudad. Con un millón de ciudadanos, ¿dónde los juntarás? De modo que la unidad del cuerpo de Cristo no es la unidad física, sino del espíritu en el vínculo de la paz (Ef. 4:3). Mantén la paz con todos, ama a cada cristiano que llegues a conocer, así estarás guardando la unidad del cuerpo. Si hacemos esto, el cuerpo crece, madura. Un hermano más con la vida y revelación del cuerpo. Poco a poco, Cristo llega al varón perfecto, la Cabeza es Él, el cuerpo nosotros. La iglesia como Cuerpo de Cristo debe revelar a Cristo: para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo (Col. 2:2 literalmente dice “el misterio de Dios el Padre: Cristo”). La vida en este mundo golpea repetidas veces el alma de los seres humanos; todas estas heridas tienen que ver con malas relaciones humanas que separan a los hombres. La sanidad o consuelo que necesitamos se encuentra en la unidad cristiana como cuerpo de Cristo (la iglesia es un vehículo de sanidad). Esto es el amor verdadero que sana al hombre. Dicha salud proporciona acceso a las riquezas de Cristo, las cuales se van obteniendo paulatinamente conforme comprendemos en qué consisten (revelación). Todas las riquezas tienen como propósito mostrarnos a Cristo, revelarnos el misterio de Dios manifestado en carne; por ello la condición de la unidad en amor para llegar a tener tal revelación. Conoces a Cristo a medida que guardas la unidad. Cuando amas a tus hermanos considerándote un solo cuerpo con ellos, comprendes más y más a Cristo como Dios en carne. Como Cuerpo de Cristo, la iglesia debe expresar a Cristo: …y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo (Efesios 1:22-23). Una vez que los miembros del cuerpo viven la unidad en amor considerándose un solo cuerpo, es posible la entronización de Cristo que pone todas las cosas bajo su señorío. Dicho señorío implica que la iglesia gobierne el mundo, pues todas las cosas son puestas bajo los pies de la iglesia. En otra época la iglesia gobernó el mundo desde la perspectiva de la organización religiosa, pero el plan de Dios es que gobierne respecto a la vida. En este sentido, la iglesia gobierna el mundo marcando su luz, su sal, la moral, la decencia, el orden, el amor, la paz, la comunión. La virtud del mundo depende directa o indirectamente de la influencia de la iglesia. La iglesia es la plenitud de Cristo, más no en el sentido de que sea ilimitada, sólo Dios en su deidad es infinito e ilimitado. Sino que la iglesia es la plenitud de Dios en carne, como su cuerpo (el contexto del pasaje es la iglesia como cuerpo de Cristo). La iglesia es la manifestación a la creación de Aquél que todo lo llena en todo. Todo lo que Dios decidió mostrar a sus criaturas lo está haciendo por medio de la iglesia y sin ella decidió no mostrar nada aparte. Dios es mucho más, pero ha limitado su revelación a su cuerpo. Ante esto, si un creyente no vive la unidad del cuerpo, tampoco manifiesta la vida del cuerpo, Cristo. Esa es la importancia de la revelación del cuerpo y la práctica de su unidad. Como Cuerpo de Cristo, la iglesia es para que Cristo obtenga a su Esposa. Así como se necesitó el cuerpo de Adán terminado para obtener a Eva; así también se requiere del Cuerpo de Cristo en plenitud para obtener a la Esposa del Cordero. Sólo quien vive la realidad del cuerpo por la unidad en amor guardando la paz con sus hermanos, podrá participar un día de ser la esposa del Cordero; ya que toda la esposa es el cuerpo, pero no todo el cuerpo es la esposa, como la mujer fue el cuerpo de Adán, pero no fue todo su cuerpo. La revelación del cuerpo tiene este importantísimo propósito: manifestar a su esposa. No puedes considerar irrelevante dividirte de tu hermano, pues semejante acto te priva eternamente de la posibilidad de intimar eternamente con Dios como su amada. ¿Te perderás la intimidad con Dios por separarte de tu hermano? Esa es la razón por la que el Señor pidió a quien estaba distanciado de su hermano que dejara su ofrenda y se reconciliara primero con él, y luego viniera a presentar su ofrenda.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:28

Comentario general

12.28 Mencionando algunos de los distintos miembros del Cuerpo de Cristo, el escritor comienza por la importancia de su función: primeramente apóstol. El perito arquitecto, el fundador de iglesia y discipulador de ministros. Sobre el apóstol radica la mayor autoridad eclesiástica. En el capítulo 9 Pablo proporcionó los requisitos para ser apóstol cuando tuvo que defender su apostolado (mira las notas respectivas). Después del apóstol, a manera de grado de importancia, Pablo menciona al profeta. Es el predicador itinerante de las iglesias. El hombre de la visión que lee corazones. No tanto apocalíptico, sino consolador. Lo tercero maestros, alusión al Pastor Maestro, tercero en orden de autoridad; aunque en funciones distintas. El apóstol gobierna regiones y el Pastor a su congregación; mientras el profeta trabaja edificando los ministerios y predicando a las congregaciones. Después de estos tres primeros lugares no se da un cuarto lugar, sino que se dice simplemente “luego los…después los…” Quizá se refiere primero a evangelistas como los que hacen milagros y luego a los distintos colaboradores del ministerio, líderes y servidores dentro de la iglesia dotados sobrenaturalmente para ello. Ya sin más jerarquía que el servicio. Todos son útiles y todos deben trabajar en la edificación del Cuerpo de Cristo.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:29

Comentario general

12.29-30 Todas estas preguntas se responden de manera negativa. Ser diferentes no hace necesarios y ser necesarios nos hace complementarnos. El Cuerpo requiere para existir de la diversidad de sus miembros; así como su utilidad. Los cristianos somos distintos unos de otros para ser dependientes unos de otros. Mira la nota 12.27.

— Roberto Tinoco

Comentario general

12.29-30 Todas estas preguntas se responden de manera negativa. Ser diferentes no hace necesarios y ser necesarios nos hace complementarnos. El Cuerpo requiere para existir de la diversidad de sus miembros; así como su utilidad. Los cristianos somos distintos unos de otros para ser dependientes unos de otros. Mira la nota 12.27.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 12:31

Comentario general

12.31 Los corintios se caracterizaban por sus muchos dones espirituales, así como manifestaciones sobrenaturales. A causa de esto preguntaron a Pablo sobre el uso de los dones. El experimentado apóstol, antes de dar instrucciones para el manejo y administración de los dones espirituales y sus manifestaciones, primero establece el fundamento del amor como regulador del poder de Dios. Es loable buscar es poderoso en el servicio a Dos y a su iglesia; pero es mucho mas loable y honroso amar. El poder es llamativo, pero el amor es el camino más excelente. El poder hace, pero el amor te lleva; es el camino. No se trata de escoger uno encima del otro, sino regular los dones mediante el amor. Poder sin amor es la destrucción del átomo; pero el poder gobernado por el amor creó todas las cosas.

— Roberto Tinoco

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