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1 Corintios 14

Lenguas y profecía

1Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.🗨 2Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.🗨 3Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.🗨 4El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.🗨 5Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.🗨 6Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?🗨 7Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara?🗨 8Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?🗨 9Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire.🗨 10Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado.🗨 11Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí.🗨 12Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.🗨 13Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla.🗨 14Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.🗨 15¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.🗨 16Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho.🗨 17Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado.🗨 18Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros;🗨 19pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.🗨 20Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.🗨 21En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.🗨 22Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes.🗨 23Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?🗨 24Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado;🗨 25lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.🗨

Un llamado a adorar con orden

26¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.🗨 27Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.🗨 28Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.🗨 29Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.🗨 30Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero.🗨 31Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.🗨 32Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas;🗨 33pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos,🗨 34vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.🗨 35Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.🗨 36¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado?🗨 37Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor.🗨 38Mas el que ignora, ignore.🗨 39Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas;🗨 40pero hágase todo decentemente y con orden.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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1 Corintios 14: RV60

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1 Corintios 14:1

Comentario general

14.1 Al final del capítulo 12, el apóstol recomendó procurar los dones mejores como permitiéndoles buscarlos, pero les instruyó sobre un camino mejor o más excelente: el amor (descrito en el capítulo 13). En el presente capítulo retoma el tema de los dones después de seguir el amor. Compréndelo: los dones se procuran, pero el amor se sigue. No andes en pos de manifestaciones espirituales ni te dejes llevar por el poder; el camino es el amor. Sin embargo, en este camino de amor, si habrás de magnificar algún don por sobre otros, que sea el don de profetizar, es decir, hablar la Palabra de Dios para edificación de la iglesia. Recordemos que los corintios estaban teniendo abusos en los dones espirituales, especialmente en el don de lenguas.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:2

Comentario general

14.2-4 La supremacía del don de profecía consiste en sus resultados. Pablo lo compara con el don de lenguas, el cual consiste en hablar en un idioma incomprensible a los hombres y, aunque es una bendición para con Dios por hablar misterios del Espíritu, es inferior a profetizar. ¿Por qué es inferior? Porque la profecía edifica no sólo a quien habla como el don de lenguas, sino también a todos los que escuchan; es decir, tiene más relación con el amor. Lo que edifica a uno mismo es bueno, lo que edifica a otros es mejor. La profecía es para edificación, exhortación y consolación. Edificación es oikodomé, “arquitectura de una casa”, incluso, levantar la familia, construir la morada. Hablar la Palabra de Dios tiene como primer propósito construir la Casa de Dios, la iglesia. En segundo lugar, la profecía debe exhortar. Exhortación es paráklesis, significa animar. La idea es estar al lado animando, no regañando. Como el Espíritu Santo, llamado Parakleto. Hablar la Palabra de Dios debe alentar a los oyentes en la fe. Consolación es literal, traduce el afecto que consuela. Hablar la Palabra de Dios debe transmitir el consuelo divino, su afecto renovador.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:3

Comentario general

14.2-4 La supremacía del don de profecía consiste en sus resultados. Pablo lo compara con el don de lenguas, el cual consiste en hablar en un idioma incomprensible a los hombres y, aunque es una bendición para con Dios por hablar misterios del Espíritu, es inferior a profetizar. ¿Por qué es inferior? Porque la profecía edifica no sólo a quien habla como el don de lenguas, sino también a todos los que escuchan; es decir, tiene más relación con el amor. Lo que edifica a uno mismo es bueno, lo que edifica a otros es mejor. La profecía es para edificación, exhortación y consolación. Edificación es oikodomé, “arquitectura de una casa”, incluso, levantar la familia, construir la morada. Hablar la Palabra de Dios tiene como primer propósito construir la Casa de Dios, la iglesia. En segundo lugar, la profecía debe exhortar. Exhortación es paráklesis, significa animar. La idea es estar al lado animando, no regañando. Como el Espíritu Santo, llamado Parakleto. Hablar la Palabra de Dios debe alentar a los oyentes en la fe. Consolación es literal, traduce el afecto que consuela. Hablar la Palabra de Dios debe transmitir el consuelo divino, su afecto renovador.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:4

Comentario general

14.2-4 La supremacía del don de profecía consiste en sus resultados. Pablo lo compara con el don de lenguas, el cual consiste en hablar en un idioma incomprensible a los hombres y, aunque es una bendición para con Dios por hablar misterios del Espíritu, es inferior a profetizar. ¿Por qué es inferior? Porque la profecía edifica no sólo a quien habla como el don de lenguas, sino también a todos los que escuchan; es decir, tiene más relación con el amor. Lo que edifica a uno mismo es bueno, lo que edifica a otros es mejor. La profecía es para edificación, exhortación y consolación. Edificación es oikodomé, “arquitectura de una casa”, incluso, levantar la familia, construir la morada. Hablar la Palabra de Dios tiene como primer propósito construir la Casa de Dios, la iglesia. En segundo lugar, la profecía debe exhortar. Exhortación es paráklesis, significa animar. La idea es estar al lado animando, no regañando. Como el Espíritu Santo, llamado Parakleto. Hablar la Palabra de Dios debe alentar a los oyentes en la fe. Consolación es literal, traduce el afecto que consuela. Hablar la Palabra de Dios debe transmitir el consuelo divino, su afecto renovador.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:5

Comentario general

14.5 Por las razones anteriormente expuestas, el apóstol quiere que los corintios sean más hábiles en hablar la Palabra de Dios edificando, exhortando y consolando que hablando en lenguas. La única acepción, es si hay interpretación de las lenguas para el beneficio de la iglesia. Todo lo que se haga para el bien común es mayor que aquello que procura el bien individual.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:6

Comentario general

14.6 Esta palabra es muy fuerte y muy sincera a la vez. La respuesta a la pregunta apostólica es “nada”. No habrá provecho en que Pablo se dirija a ellos con el don de lenguas en vez de predicar y enseñar la Palabra de Dios en forma comprensible. ¿Habrá sido Apolos un predicador que ostentaba el don de lenguas públicamente? Es posible. La Palabra de Dios hablada con propiedad contiene revelación, es decir, quita el velo a misterios espirituales. Tiene ciencia o conocimiento, contenido, erudición intelectual. Incluye profecía, esto es, habla de parte de Dios (no necesariamente en forma predictiva). Y presenta enseñanza, doctrina, discipulado bíblico. Cuando la Palabra expuesta a otros carece de alguno de estos elementos, decimos que es una presentación deficiente.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:7

Comentario general

14.7 El don de lenguas sin interpretación es maravilloso para con Dios (vr. 2), pero carente de vida para la iglesia, sin ánima. El sonido de la flauta y el de la cítara es un sonido de alabanza cuando tiene métrica, pero es sólo ruido cuando resulta incomprensible. Pablo compara a esto el don de lenguas respecto de la iglesia cuando carece de interpretación. Divide y confunde más de lo que une y edifica. La boca es una flauta y una cítara, un instrumento de alabanza y edificación que debe usarse en forma virtuosa.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:8

Comentario general

14.8-9 La boca es una trompeta, más específicamente, un cuerno de carnero que debe usarse con exactitud. Por tu boca se prepara a la iglesia, lo mismo que a tu vida y familia, para la fiesta o para la guerra. No te equivoques al hablar. Si tu lengua es incomprensible el resultado será nulo. Ruido al aire. Aprende a profetizar, se exacto en tus palabras, habla sin error. No te permitas las palabras ociosas ni ligeras, menos maldicientes ni dañinas.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:9

Comentario general

14.8-9 La boca es una trompeta, más específicamente, un cuerno de carnero que debe usarse con exactitud. Por tu boca se prepara a la iglesia, lo mismo que a tu vida y familia, para la fiesta o para la guerra. No te equivoques al hablar. Si tu lengua es incomprensible el resultado será nulo. Ruido al aire. Aprende a profetizar, se exacto en tus palabras, habla sin error. No te permitas las palabras ociosas ni ligeras, menos maldicientes ni dañinas.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:10

Comentario general

14.10-12 Pablo no menosprecia el don de lenguas, sino su mal uso. El problema no está en el idioma que se hable, sino en que no concuerde el significado con el oído que escucha. El amor toma en consideración al oyente. No hablamos por hablar, sino por edificar. Hablar sin entendimiento es volverse extranjero, ajeno al reino. Por tanto, no desechamos los dones espirituales, por el contrario, los anhelamos, queremos recibirlos todos; más con una cláusula apostólica: siempre y cuando sean para el crecimiento de la iglesia. Los idiomas resultaron del juicio a Babel por su rebelión contra Dios, allí Dios confundió los idiomas de los hombres (Gen. 11); ser una congregación con lenguas de confusión es ser una Babel y no una iglesia. Usa tus dones para edificar y no para dividir.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:11

Comentario general

14.10-12 Pablo no menosprecia el don de lenguas, sino su mal uso. El problema no está en el idioma que se hable, sino en que no concuerde el significado con el oído que escucha. El amor toma en consideración al oyente. No hablamos por hablar, sino por edificar. Hablar sin entendimiento es volverse extranjero, ajeno al reino. Por tanto, no desechamos los dones espirituales, por el contrario, los anhelamos, queremos recibirlos todos; más con una cláusula apostólica: siempre y cuando sean para el crecimiento de la iglesia. Los idiomas resultaron del juicio a Babel por su rebelión contra Dios, allí Dios confundió los idiomas de los hombres (Gen. 11); ser una congregación con lenguas de confusión es ser una Babel y no una iglesia. Usa tus dones para edificar y no para dividir.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:12

Comentario general

14.10-12 Pablo no menosprecia el don de lenguas, sino su mal uso. El problema no está en el idioma que se hable, sino en que no concuerde el significado con el oído que escucha. El amor toma en consideración al oyente. No hablamos por hablar, sino por edificar. Hablar sin entendimiento es volverse extranjero, ajeno al reino. Por tanto, no desechamos los dones espirituales, por el contrario, los anhelamos, queremos recibirlos todos; más con una cláusula apostólica: siempre y cuando sean para el crecimiento de la iglesia. Los idiomas resultaron del juicio a Babel por su rebelión contra Dios, allí Dios confundió los idiomas de los hombres (Gen. 11); ser una congregación con lenguas de confusión es ser una Babel y no una iglesia. Usa tus dones para edificar y no para dividir.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:13

Comentario general

14.13 Siendo el uso de los dones para el beneficio de la iglesia y no individual, quien tiene don de lenguas debe orar a Dios pidiendo su interpretación, de otro modo, deberá usar su don en privado (vr. 28).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:14

Comentario general

14.14-15 El don de hablar en otras lenguas, sean estas humanas o angélicas, es comunicación espiritual que trasciende el entendimiento natural. Quien habla lenguas, habla misterios, habla con Dios, pero no consigo mismo, a menos de que le sea dado el don de interpretar dichas lenguas. ¿Debe por esto dejar de hablar en lenguas? De ninguna manera; pues si bien su cerebro no puede comprender lo que habla, espiritualmente están aconteciendo cosas sobrenaturales según aquello que en la voluntad del Espíritu se esté hablando. Evidentemente, esto no significa que se mantenga sin fruto al entendimiento, sino que además del lenguaje espiritual, debe procurarse el uso de la razón. Orando en lenguas o con el espíritu, pero sin dejar de practicar el orar en nuestra propia lengua usando el razonamiento para fructificar completamente. Lo mismo aplica a la adoración, sea esta, si es posible por el don del espíritu, cantando en lenguas desconocidas; pero también en nuestro propio idioma. El equilibrio es fundamental. Solo dones ocasiona un misticismo peligroso, fanático; pero únicamente la razón puede hacer frío el corazón, además de perder aquellas cosas espirituales que Dios desea realizar. Ambas cosas son mejor que una.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:15

Comentario general

14.14-15 El don de hablar en otras lenguas, sean estas humanas o angélicas, es comunicación espiritual que trasciende el entendimiento natural. Quien habla lenguas, habla misterios, habla con Dios, pero no consigo mismo, a menos de que le sea dado el don de interpretar dichas lenguas. ¿Debe por esto dejar de hablar en lenguas? De ninguna manera; pues si bien su cerebro no puede comprender lo que habla, espiritualmente están aconteciendo cosas sobrenaturales según aquello que en la voluntad del Espíritu se esté hablando. Evidentemente, esto no significa que se mantenga sin fruto al entendimiento, sino que además del lenguaje espiritual, debe procurarse el uso de la razón. Orando en lenguas o con el espíritu, pero sin dejar de practicar el orar en nuestra propia lengua usando el razonamiento para fructificar completamente. Lo mismo aplica a la adoración, sea esta, si es posible por el don del espíritu, cantando en lenguas desconocidas; pero también en nuestro propio idioma. El equilibrio es fundamental. Solo dones ocasiona un misticismo peligroso, fanático; pero únicamente la razón puede hacer frío el corazón, además de perder aquellas cosas espirituales que Dios desea realizar. Ambas cosas son mejor que una.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:16

Comentario general

14.16-17 Cuando se es participante del culto público, jamás se adora a Dios siendo indiferente a los demás hermanos; sino que se adora a Dios procurando dirigir o al menos inspirar a los presentes. De manera que si alguno alaba a Dios usando el don de lenguas, el resto de la congregación permanecerá solo como espectadores sin participar. No pueden involucrarse sin entender lo que se dice. Es mal director quien se desconecta de su audiencia. Y cuando esto sucede, la iglesia no es edificada. Si el entendimiento de los congregantes no comprende la liturgia, no hay crecimiento. Puede parecer muy llamativo y hasta sorprendente que alguno alabe a Dios en lenguas angelicales, pero es infructuoso para la iglesia que no le entiende. Esto implica que aquello que no entra al cerebro, tampoco será parte del creyente.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:17

Comentario general

14.16-17 Cuando se es participante del culto público, jamás se adora a Dios siendo indiferente a los demás hermanos; sino que se adora a Dios procurando dirigir o al menos inspirar a los presentes. De manera que si alguno alaba a Dios usando el don de lenguas, el resto de la congregación permanecerá solo como espectadores sin participar. No pueden involucrarse sin entender lo que se dice. Es mal director quien se desconecta de su audiencia. Y cuando esto sucede, la iglesia no es edificada. Si el entendimiento de los congregantes no comprende la liturgia, no hay crecimiento. Puede parecer muy llamativo y hasta sorprendente que alguno alabe a Dios en lenguas angelicales, pero es infructuoso para la iglesia que no le entiende. Esto implica que aquello que no entra al cerebro, tampoco será parte del creyente.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:18

Comentario general

14.18-19 El apóstol Pablo era el hombre más preparado de la iglesia en su momento. Su facilidad para los idiomas sobrepasaba en mucho a los demás; y es posible que además de su habilidad lingüística natural, también fuera el más dotado respecto a los dones espirituales. Sin embargo, a pesar de su capacidad, ajustaba sus dones a la necesidad de la iglesia, de manera que prefería edificar con razonamiento por encima del apasionamiento. Podía hacer mucho, pero prefería hacer lo que necesitaran. Con esto, es claro que su propósito era el bienestar de la iglesia y no lucirse de forma personal. Como perito arquitecto llevaba a la iglesia edificándole sanamente según fueran necesitando y para esto, administraba sus capacidades humanas y sobrenaturales dispensándolas en la medida útil. Su grandeza estaba en engrandecer a los demás por encima de hacerse grande ante los demás. La enseñanza sistemática de la palabra con sabiduría y revelación es mejor que la manifestación de los dones espirituales.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:19

Comentario general

14.18-19 El apóstol Pablo era el hombre más preparado de la iglesia en su momento. Su facilidad para los idiomas sobrepasaba en mucho a los demás; y es posible que además de su habilidad lingüística natural, también fuera el más dotado respecto a los dones espirituales. Sin embargo, a pesar de su capacidad, ajustaba sus dones a la necesidad de la iglesia, de manera que prefería edificar con razonamiento por encima del apasionamiento. Podía hacer mucho, pero prefería hacer lo que necesitaran. Con esto, es claro que su propósito era el bienestar de la iglesia y no lucirse de forma personal. Como perito arquitecto llevaba a la iglesia edificándole sanamente según fueran necesitando y para esto, administraba sus capacidades humanas y sobrenaturales dispensándolas en la medida útil. Su grandeza estaba en engrandecer a los demás por encima de hacerse grande ante los demás. La enseñanza sistemática de la palabra con sabiduría y revelación es mejor que la manifestación de los dones espirituales.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:20

Comentario general

14.20 Los corintios eran amonestados a madurar, estaban desequilibrados. Como niños peleaban por cosas sin importancia y a la vez, eran astutos para pecar. Esto no debe ser así. El cristiano en equilibrio es maduro; tiene corazón de niño y mente de genio. Capaz de comprender la naturaleza humana y a la vez, no ser seducido por la misma. Es inocente, pero no ignorante del bien y del mal. Como niños, los corintios preferían el don de lenguas en egoísta uso individual, aun en el culto público, en lugar de la edificación congregacional.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:21

Comentario general

14.21-23 Dios había prometido el don de lenguas. Pablo cita al profeta Isaías; pareciera que el profeta se refería a que Dios hablaría por medio de gentiles, más el apóstol lo interpreta como el don de lenguas. El principio es el mismo: ni aún así escucharon al Señor. De lo cual deduce Pablo que las lenguas son una señal para el incrédulo y no para el creyente; a diferencia de profetizar o hablar la Palabra de Dios de modo entendible, lo cual es para el creyente. Esta es la supremacía del discipulado por sobre las señales. Una señal determina un rumbo, pero discipular transforma vidas. No puedes tratar a la iglesia solo con señales, pues es trato de incrédulo y tarde o temprano volverán a la incredulidad. Debes edificarla con el discipulado de la Palabra, trato de creyentes y madurará. El apóstol Pablo cita al profeta Isaías para definir el problema corintio en el uso del don de lenguas: la falta de entendimiento en el uso del don. La voz de Dios para ellos sería como si un pueblo extranjero les hablara. Triste condición la de oír a Dios sin escucharle y recibir de Él la capacidad sobrenatural de hablar en lenguas, pero dialogar sin razonamiento. El logos sin el Logos. Las lenguas son por señal a los incrédulos cuando tienen la traducción, como sucedió el día de Pentecostés en el que descendió sobre la iglesia el Espíritu Santo y los que se acercaron a escuchar les oyeron en los distintos idiomas que hablaban (Hechos 2:5-11). Pero sin la traducción, el don de lenguas frente a un público que no es creyente redunda en un escándalo y en mala reputación para la iglesia. No debe hacerse. Por su parte, la profecía es dedicada primordialmente a los creyentes. Entendiendo por profecía a la predicación de la Palabra de Dios en lengua comprensible. No tiene que tener un sentido de adivinación ni apocalíptico, el mensaje de las Escrituras predicado es tenido por profetizar. La iglesia corintia era en extremo carismática; gustaba de manifestar sus dones en las reuniones sin control. Desafortunadamente sus excesos les hacían parecer desequilibrados emocionales, locos ante las personas nuevas que los visitaban y que debido a no conocer al respecto se escandalizaban. Los dones son señales, pero aún las señales deben estar en orden para indicar y no para confundir.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:22

Comentario general

14.21-23 Dios había prometido el don de lenguas. Pablo cita al profeta Isaías; pareciera que el profeta se refería a que Dios hablaría por medio de gentiles, más el apóstol lo interpreta como el don de lenguas. El principio es el mismo: ni aún así escucharon al Señor. De lo cual deduce Pablo que las lenguas son una señal para el incrédulo y no para el creyente; a diferencia de profetizar o hablar la Palabra de Dios de modo entendible, lo cual es para el creyente. Esta es la supremacía del discipulado por sobre las señales. Una señal determina un rumbo, pero discipular transforma vidas. No puedes tratar a la iglesia solo con señales, pues es trato de incrédulo y tarde o temprano volverán a la incredulidad. Debes edificarla con el discipulado de la Palabra, trato de creyentes y madurará. El apóstol Pablo cita al profeta Isaías para definir el problema corintio en el uso del don de lenguas: la falta de entendimiento en el uso del don. La voz de Dios para ellos sería como si un pueblo extranjero les hablara. Triste condición la de oír a Dios sin escucharle y recibir de Él la capacidad sobrenatural de hablar en lenguas, pero dialogar sin razonamiento. El logos sin el Logos. Las lenguas son por señal a los incrédulos cuando tienen la traducción, como sucedió el día de Pentecostés en el que descendió sobre la iglesia el Espíritu Santo y los que se acercaron a escuchar les oyeron en los distintos idiomas que hablaban (Hechos 2:5-11). Pero sin la traducción, el don de lenguas frente a un público que no es creyente redunda en un escándalo y en mala reputación para la iglesia. No debe hacerse. Por su parte, la profecía es dedicada primordialmente a los creyentes. Entendiendo por profecía a la predicación de la Palabra de Dios en lengua comprensible. No tiene que tener un sentido de adivinación ni apocalíptico, el mensaje de las Escrituras predicado es tenido por profetizar. La iglesia corintia era en extremo carismática; gustaba de manifestar sus dones en las reuniones sin control. Desafortunadamente sus excesos les hacían parecer desequilibrados emocionales, locos ante las personas nuevas que los visitaban y que debido a no conocer al respecto se escandalizaban. Los dones son señales, pero aún las señales deben estar en orden para indicar y no para confundir.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:23

Comentario general

14.21-23 Dios había prometido el don de lenguas. Pablo cita al profeta Isaías; pareciera que el profeta se refería a que Dios hablaría por medio de gentiles, más el apóstol lo interpreta como el don de lenguas. El principio es el mismo: ni aún así escucharon al Señor. De lo cual deduce Pablo que las lenguas son una señal para el incrédulo y no para el creyente; a diferencia de profetizar o hablar la Palabra de Dios de modo entendible, lo cual es para el creyente. Esta es la supremacía del discipulado por sobre las señales. Una señal determina un rumbo, pero discipular transforma vidas. No puedes tratar a la iglesia solo con señales, pues es trato de incrédulo y tarde o temprano volverán a la incredulidad. Debes edificarla con el discipulado de la Palabra, trato de creyentes y madurará. El apóstol Pablo cita al profeta Isaías para definir el problema corintio en el uso del don de lenguas: la falta de entendimiento en el uso del don. La voz de Dios para ellos sería como si un pueblo extranjero les hablara. Triste condición la de oír a Dios sin escucharle y recibir de Él la capacidad sobrenatural de hablar en lenguas, pero dialogar sin razonamiento. El logos sin el Logos. Las lenguas son por señal a los incrédulos cuando tienen la traducción, como sucedió el día de Pentecostés en el que descendió sobre la iglesia el Espíritu Santo y los que se acercaron a escuchar les oyeron en los distintos idiomas que hablaban (Hechos 2:5-11). Pero sin la traducción, el don de lenguas frente a un público que no es creyente redunda en un escándalo y en mala reputación para la iglesia. No debe hacerse. Por su parte, la profecía es dedicada primordialmente a los creyentes. Entendiendo por profecía a la predicación de la Palabra de Dios en lengua comprensible. No tiene que tener un sentido de adivinación ni apocalíptico, el mensaje de las Escrituras predicado es tenido por profetizar. La iglesia corintia era en extremo carismática; gustaba de manifestar sus dones en las reuniones sin control. Desafortunadamente sus excesos les hacían parecer desequilibrados emocionales, locos ante las personas nuevas que los visitaban y que debido a no conocer al respecto se escandalizaban. Los dones son señales, pero aún las señales deben estar en orden para indicar y no para confundir.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:24

Comentario general

14.24-25 Todos los creyentes debe profetizar, esa es una iglesia normal. No se refiere a que todos participen desde un púlpito o hablando a la congregación, pues el propósito del apóstol con estas instrucciones es evitar el escándalo y si todos hablan redundará en servicios de tiempo interminable. Lo que la Escritura dice es que todos los creyentes deben tener la capacidad de hablar la Palabra en todo lo que hablen. Cada cristiano debe incorporar la Palabra de Dios en su hablar; de esta manera, si entra en la iglesia alguno que todavía no es creyente, será convencido por todos ya que en cada intercambio de palabras que tenga con cualquiera de los miembros recibirá el consejo de Dios. El hecho de que por todos sea juzgado no significa que lo sometan a un juicio de disciplina eclesiástica y menos a la crítica. A lo que se refiere la Palabra es que el hablar y vivir de los cristianos siendo maduros expone al incrédulo como un espejo, de manera que su conciencia será despertada para convertirse a Cristo. Finalmente adorará a Dios, declarando que Dios está en la iglesia. De incrédulo a adorador verdadero por el hablar de los hermanos.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:25

Comentario general

14.24-25 Todos los creyentes debe profetizar, esa es una iglesia normal. No se refiere a que todos participen desde un púlpito o hablando a la congregación, pues el propósito del apóstol con estas instrucciones es evitar el escándalo y si todos hablan redundará en servicios de tiempo interminable. Lo que la Escritura dice es que todos los creyentes deben tener la capacidad de hablar la Palabra en todo lo que hablen. Cada cristiano debe incorporar la Palabra de Dios en su hablar; de esta manera, si entra en la iglesia alguno que todavía no es creyente, será convencido por todos ya que en cada intercambio de palabras que tenga con cualquiera de los miembros recibirá el consejo de Dios. El hecho de que por todos sea juzgado no significa que lo sometan a un juicio de disciplina eclesiástica y menos a la crítica. A lo que se refiere la Palabra es que el hablar y vivir de los cristianos siendo maduros expone al incrédulo como un espejo, de manera que su conciencia será despertada para convertirse a Cristo. Finalmente adorará a Dios, declarando que Dios está en la iglesia. De incrédulo a adorador verdadero por el hablar de los hermanos.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:26

Comentario general

14.26 El apóstol acostumbra en sus escritos resumir sus palabras anteriormente dichas con la expresión: “¿qué hay, pues, hermanos?” o frases semejantes. Y a manera de este resumen dice a los corintios, lo mismo que a toda iglesia en todo lugar, que tengan un orden para el servicio o culto público. Así, alguno participa con un salmo, otro enseña alguna palabra, alguien más habla en lenguas y otro interpreta, quizá alguna otra persona comparte alguna palabra de revelación, lo más profundo de la Palabra que el Espíritu le ha mostrado. Todos en un programa inteligente con el propósito de edificar o hacer crecer a la iglesia, tanto en cantidad como cualitativamente. Dios da al Cuerpo lo que necesita; pero los diversos miembros deben poner al servicio de los demás las gracias que recibieron. Tener salmo es alabar musicalmente; tener doctrina es la enseñanza; tener lengua es el don de hablar en otros idiomas (humanos o angélicos); tener revelación es haber recibido comprensión de algún misterio de Dios; y tener interpretación es completar el don de lenguas traduciendo lo dicho. En la iglesia todos son útiles, mientras sean puestos como miembros en el lugar correcto dentro del cuerpo. La condición para participar es la edificación, el bien de todos.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:27

Comentario general

14.27 A pesar de que en la iglesia existan muchos a los que Dios haya bendecido con el don de lenguas, eso no significa que todos deban hablarlas en el mismo servicio; la indicación apostólica es que se limiten para el beneficio de la iglesia, de modo que solo hablen dos, a lo más tres y con la condición de que haya intérprete. Lo que significa que aquellos que hablan en lenguas siempre pueden controlarse y parar a voluntad.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:28

Comentario general

14.28 Es un mandamiento: si no hay intérprete, el don de lenguas no debe utilizarse en el culto público. Puede y debe ejercitar su don en privado en su conversación personal con Dios, pero no delante de quienes no entienden sus palabras. El don viene de Dios, pero el dominio propio y el amor a la iglesia por parte del creyente.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:29

Comentario general

14.29 De manera semejante al don de lenguas y el mandamiento del versículo anterior, también los que comparten la Palabra predicando deben limitarse en su participación en el servicio público de iglesia a dos y excepcionalmente tres. Por supuesto que a más participaciones, menos tiempo para cada una de ellas. El resto de aquellos que comparten la Palabra y que en esta ocasión no participarán, sean parte del servicio al juzgar la Palabra compartida, es decir, al analizar lo predicado a fin de corregir, si hiciera falta y en posteriores ocasiones, lo que fue dicho; o bien, a ampliar lo necesario cuando fuese oportuno. El resto de la congregación tiene la facultad de examinar la palabra anunciada verificando que corresponde a la verdad (Hechos 17:11). La profecía en el Nuevo Pacto no es infalible.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:30

Comentario general

14.30 La revelación de la Palabra es viva no estática. Dios manifiesta nuevas enseñanzas y aplicaciones a los miembros de la iglesia de modo que se edifiquen más en la diversidad que escuchando a un solo hombre. Por ello, cuando los creyentes se reúnen, es saludable que compartan unos con otros lo que el Señor les ha mostrado, en orden y no más de tres personas por reunión, como dicen los versículos anteriores. Es de esperarse que haya educación y prudencia para no acaparar la reunión y permitir a otro su participación. No que todos sean profetas en el sentido místico, sino profetas en el sentido de hablar la Palabra de Dios. Así las riquezas serán mayores para el beneficio de todos en aprendizaje y animo. Esta clase de madurez, para comprender cuando callar y cuando hablar; así como darse el lugar el uno al otro, se obtiene con el tiempo de practicar dominio propio obedeciendo un orden para los servicios; así como teniendo verdadero amor para procurar el beneficio de la iglesia y no el protagonismo personal. Tanto el que recibe la revelación como el que estaba hablando lo saben a ciencia cierta, ¡qué respeto y qué discernimiento para no equivocarse! Uno sabe que debe callar y el otro al mismo tiempo tiene la certeza de que debe callar. Sin duda se trata de quienes escuchan al Espíritu Santo sin ser engañados por su propia voz. Obedecer esta instrucción requiere vivir en el Espíritu y estar acostumbrado a obedecer cotidianamente al Señor.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:31

Comentario general

14.31 Todos pueden profetizar implica muchas cosas. Primero, que realmente pueden, lo que significa que están instruidos en la palabra y tienen la capacidad de compartirla sin que esto signifique que todos sean predicadores o ministros profesionales. Segundo, todos pueden profetizar, como el texto mismo lo aclara, no quiere decir al mismo tiempo, sino por turno. De otro modo sería incomprensible e infructuoso. Tercero, todos pueden profetizar no significa que lo hagan todos en el mismo servicio, pues en tal caso no terminarían nunca. Cuarto, todos pueden profetizar con el propósito de que todos aprendan y no de que todos se luzcan. El enfoque está en el que escucha y no en el que habla. Quinto, todos pueden profetizar con el enfoque de animar, ese es el verdadero significado de la palabra exhortar. Traducción de parakaléo, función del Parákleto, el Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:32

Comentario general

14.32 Es común que aquellos que quieren sobresalir en la iglesia por medio de los dones espirituales discutan dar una supuesta “libertad al Espíritu” (como si al Señor pudiese manipularse). Esto dicen con el propósito de no tener límites en su participación. Su argumento de una espiritualidad más alta es la arrogancia de intentar manipular a la gente mediante el Nombre del Señor. Una característica del obrero cristiano es el dominio propio. Caer en trance o perder el control de modo que una supuesta fuerza espiritual domine al creyente fuera de su conciencia no es propio del proceder del Espíritu Santo. Dios no posesiona, comisiona. Dios no obliga, envía. Y Dios no anula, unge. Así que el espíritu de los profetas, esto es, sus virtudes espirituales, están bajo el arbitrio de esos mismos profetas, por ello es que pueden hablar por turnos a voluntad. Entiéndase por profeta predicador, así como todo aquel que ejerce un don o un ministerio de la Palabra.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:33

Comentario general

14.33 Mira la nota al versículo anterior. Si el servicio público en la iglesia es un desorden, confuso o faltante de paz, ya sea porque todos hablan al mismo tiempo, las lenguas están sin control o cualquier otra clase de desorden, entonces es evidente que no se están haciendo las cosas de acuerdo a Dios. Si no se obedecen las reglas apostólicas dadas en este capítulo, entonces la reunión de iglesia no es agradable al Señor. Dios es ordenadamente Santo y las iglesias de los santos se parecen a Él. Entiéndase por orden los principios dichos por Pablo en el presente capítulo y no alguna otra clase de estructura eclesiástica que el hombre guste de hacer. Principios más allá de formas.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:34

Comentario general

14.34-35 Las palabras del apóstol Pablo parecen discriminatorias, como menospreciando a la mujer. Pero ese no es el sentido de estas palabras. Así como lo dicho sobre el comer carne, el largo del cabello y el uso del velo, el callar en las congregaciones no era un mandamiento para impedir la participación de las mujeres, sino un mandamiento para poner orden en Corinto debido al abuso que se había hecho. Por la facilidad de palabra, propio de la mujer, las corintias eran un escándalo en iglesia. Para entenderlo correctamente, conviene mirar las palabras del mismo apóstol en otra carta y la explicación respectiva: 1 Timoteo 2:11-15 La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia. Pero se salvará –dice el apóstol. ¿De qué se salvará? ¿Acaso de sus pecados y de la condenación eterna? Por supuesto que no, pues para eso sólo sirve la sangre de Cristo. La mujer nunca podría salvarse teniendo hijos, así que el tema es otro. Además, la mujer no engendra, sino concibe, así que Pablo está hablando de otra clase de hijos. La mujer no debe ser incluida en el ministerio de la Palabra, dicen los versículos anteriores, pero se salvará de esta prohibición si engendra hijos, es decir, si tiene hijos espirituales. No debe negarse dar la enseñanza de la Palabra en la congregación a aquellas mujeres que han demostrado la unción de Dios y la madurez ministerial haciendo discípulos. A la mujer se le facilita hablar, pero sólo debe enseñar en público quien tiene fruto en privado.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:35

Comentario general

14.34-35 Las palabras del apóstol Pablo parecen discriminatorias, como menospreciando a la mujer. Pero ese no es el sentido de estas palabras. Así como lo dicho sobre el comer carne, el largo del cabello y el uso del velo, el callar en las congregaciones no era un mandamiento para impedir la participación de las mujeres, sino un mandamiento para poner orden en Corinto debido al abuso que se había hecho. Por la facilidad de palabra, propio de la mujer, las corintias eran un escándalo en iglesia. Para entenderlo correctamente, conviene mirar las palabras del mismo apóstol en otra carta y la explicación respectiva: 1 Timoteo 2:11-15 La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia. Pero se salvará –dice el apóstol. ¿De qué se salvará? ¿Acaso de sus pecados y de la condenación eterna? Por supuesto que no, pues para eso sólo sirve la sangre de Cristo. La mujer nunca podría salvarse teniendo hijos, así que el tema es otro. Además, la mujer no engendra, sino concibe, así que Pablo está hablando de otra clase de hijos. La mujer no debe ser incluida en el ministerio de la Palabra, dicen los versículos anteriores, pero se salvará de esta prohibición si engendra hijos, es decir, si tiene hijos espirituales. No debe negarse dar la enseñanza de la Palabra en la congregación a aquellas mujeres que han demostrado la unción de Dios y la madurez ministerial haciendo discípulos. A la mujer se le facilita hablar, pero sólo debe enseñar en público quien tiene fruto en privado.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:36

Comentario general

14.36-37 Centrando la confrontación, el apóstol pregunta a los corintios lo que en respuesta les exhibe en su arrogancia: no son ellos la fuente de la revelación, sino él, su fundador. Y tampoco son ellos el destino final de la revelación, sino a muchos más a quienes la obra apostólica la lleve delante. Por tanto, debían someterse a las instrucciones de Pablo y no preguntar más ni desobedecer. Eran una más de las iglesias, por lo que de ninguna manera hacían bien portándose como señores o jueces. Si de verdad se creía alguno de ellos un ministro genuino o persona espiritual madura –reta Pablo como abofeteando irónicamente. Debían reconocer que las instrucciones dadas en su carta no eran instrucciones de un líder espiritual únicamente, sino los mandamientos de Dios para la vida y comunión de la iglesia.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:37

Comentario general

14.36-37 Centrando la confrontación, el apóstol pregunta a los corintios lo que en respuesta les exhibe en su arrogancia: no son ellos la fuente de la revelación, sino él, su fundador. Y tampoco son ellos el destino final de la revelación, sino a muchos más a quienes la obra apostólica la lleve delante. Por tanto, debían someterse a las instrucciones de Pablo y no preguntar más ni desobedecer. Eran una más de las iglesias, por lo que de ninguna manera hacían bien portándose como señores o jueces. Si de verdad se creía alguno de ellos un ministro genuino o persona espiritual madura –reta Pablo como abofeteando irónicamente. Debían reconocer que las instrucciones dadas en su carta no eran instrucciones de un líder espiritual únicamente, sino los mandamientos de Dios para la vida y comunión de la iglesia.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:38

Comentario general

14.38 Evidentemente la mayoría de los lectores de Pablo en Corinto no contaban con la sabiduría ni la madurez para poner en entredicho las instrucciones del apóstol Pablo, y Pablo lo sabía a pesar de que les pregunta irónicamente en sus palabras anteriores sobre esto; simplemente ignoraban y permanecerían en su ignorancia.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:39

Comentario general

14.39-40 Para los tales, los que no entendían del todo las palabras apostólicas (mira la nota anterior), bastaba con obedecerlas. Debían hablar la Palabra de Dios y no oponerse al ejercicio de los dones como el hablar en lenguas que otros realizaran. En resumidas cuentas, que la iglesia tenga orden, decencia, estructura, sentido común. Prácticamente, propósito.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 14:40

Comentario general

14.39-40 Para los tales, los que no entendían del todo las palabras apostólicas (mira la nota anterior), bastaba con obedecerlas. Debían hablar la Palabra de Dios y no oponerse al ejercicio de los dones como el hablar en lenguas que otros realizaran. En resumidas cuentas, que la iglesia tenga orden, decencia, estructura, sentido común. Prácticamente, propósito.

— Roberto Tinoco

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