Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
Tamaño de letra
Fondo de lectura
1 Corintios 3
Pablo y Apolos, siervos de Cristo
1De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.🗨📝 2Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,🗨📝 3porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?🗨📝 4Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos,¿no sois carnales?🗨📝 5¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.🗨📝 6Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.🗨📝 7Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.🗨📝 8Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.🗨📝 9Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.🗨📝 10Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.🗨📝 11Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.🗨📝 12Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,🗨📝 13la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.🗨📝 14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.🗨📝 15Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.🗨📝 16¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?🗨📝 17Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.🗨📝 18Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.🗨📝 19Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.🗨📝 20Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.🗨📝 21Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro:🗨📝 22sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro,🗨📝 23y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
Actualmente seleccionado
1 Corintios 3: RV60
Elige un fondo
Compartir versículo
Comparar versiones
Cargando...
1 Corintios 3:1
3.1 Al final del capítulo anterior, el apóstol disertó acerca de los cristianos espirituales y los cristianos carnales; refiriéndose estos últimos a aquellos que se dedican a la satisfacción de la carne mediante sus sentidos, creyentes incapaces de discernir la vida espiritual. Ahora Pablo especifica que dichos cristianos son como niños espirituales, personas sin crecimiento. Una infancia prolongada es anormal. Un niño hace cosas propias de su edad, tales como batir la comida, caerse, llorar, ensuciarse; en cierto modo es normal; pero si un adulto se comportara de la misma manera, ¿no diríamos que tiene problemas? ¿Diremos que en la iglesia hay retrasados espirituales? El que es niño no puede valerse por si mismo; siempre tienen que estar ayudándole. Es un tirano egoísta (lo digo sin menosprecio); ¿has visto al bebé? Está hermoso y causa ternura, pero a el no le importa si estás cansado o enfermo, si tiene hambre llorará hasta que lo alimentes. Así es el cristiano niño, va a toda reunión buscando sólo que lo ayuden. Actúa como si todos en la iglesia debieran comprenderlo y satisfacerlo, así como acoplarse a sus ideas.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:2
3.2-4 Los niños espirituales no pueden asimilar la Palabra profunda de Dios; están voluntariamente imposibilitados para recibir el alimento espiritual propio de maduros en Cristo (Heb. 5:12-13). Comprenden las verdades espirituales con la mente, pero no con el espíritu; lo sabemos porque las vidas no son afectadas. No son llenos del Espíritu. Los corintios no podían recibir la enseñanza espiritual porque fueran ignorantes o tontos, Pablo les dice que no recibían porque eran carnales. ¡¿Pero sí eran ricos en palabra y en conocimiento?! (1:5) No se trata de entender intelectualmente, sino de vivir la Palabra. ¿Cuál es la evidencia de la carnalidad? Las obras de la carne: celos, contiendas y disensiones. Los corintios eran sectarios, tenían divisiones entre ellos escogiendo en base a líderes (Pablo, Apolos, Cefas). Esta es conducta propia de hombres, pero no de hijos de Dios. Nota la distinción: andar como hombre es negar el andar de hijo, es decir, conducirse conforme a la naturaleza carnal en lugar de espiritual. No digas soy humano escudándote para obras de carne, pues si estás en Cristo también está en ti su naturaleza divina. Veamos un poco más este aspecto de la nueva naturaleza y su crecimiento en el Señor. Algunos ven la vida cristiana como un conjunto de reglas cada vez más difícil de practicar. Dicen: “si eres cristiano, no debes hacer esto ni aquello, además de cumplir con todas estas cosas”. Están equivocados. Si deseas cultivar un árbol, a partir de pensar en todo lo que invertirás en él, es decir, plantarlo, regarlo, podarlo, nutrirlo, y demás necesidades del árbol, te parecerá mucho trabajo; pero si consideras el árbol a partir del fruto que obtendrás, estarás emocionado por cuidarlo y no te parecerá una tarea difícil. El cristianismo es un deleite que bien vale su dedicación. Solo así puede crecer a pesar de existir cristianos carnales en la iglesia. Los peores enemigos de la iglesia no son sus opositores externos, sino sus detractores internos. La iglesia se compone de santos, pero aún los santos han sido llamados a ser santos; por los que algunos todavía no manifiestan la nueva naturaleza que hay en Cristo. De modo que hay cristianos espirituales y cristianos carnales (pneumáticos y sarkinos). Los cristianos “carnosos” (literal); pueden tener información religiosa e incluso ocupar cargos eclesiásticos y aún así manifestar su carnalidad; enriquecidos en toda palabra y en todo conocimiento (1 Cor. 1:5). Pueden estar dotados espiritualmente (1 Cor. 12, 14), de modo que hablen lenguas, profeticen, hagan milagros, manifiesten poder, pero aún así tener actitudes como si no fueran cristianos. Son niños en Cristo. El que es niño no puede hacer nada por ayudar a otros. Todos contribuyen para beneficio social, menos el niñito. Participa muy poco en la obra de Dios, aunque puede participar mucho en su propia obra, como si fuese de Dios; pero no hay evidencia de bendición real en lo que hace. No pueden recibir verdades espirituales: no puede hablaros como espirituales... porque aun no eran capaces, ni sois capaces todavía (3:1-2). Comprenden las verdades espirituales con la mente, pero no con el espíritu; lo sabemos porque las vidas no son afectadas. No son llenos del Espíritu. Los corintios no podían recibir la enseñanza espiritual porque fueran ignorantes o tontos, Pablo les dice que no recibían porque eran carnales. ¡Pero sí eran ricos en palabra y en conocimiento! (1:5) No se trata de entender, sino de vivir. No se trata de estudiar más, sino de arrepentirse y entregarse.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:3
3.2-4 Los niños espirituales no pueden asimilar la Palabra profunda de Dios; están voluntariamente imposibilitados para recibir el alimento espiritual propio de maduros en Cristo (Heb. 5:12-13). Comprenden las verdades espirituales con la mente, pero no con el espíritu; lo sabemos porque las vidas no son afectadas. No son llenos del Espíritu. Los corintios no podían recibir la enseñanza espiritual porque fueran ignorantes o tontos, Pablo les dice que no recibían porque eran carnales. ¡¿Pero sí eran ricos en palabra y en conocimiento?! (1:5) No se trata de entender intelectualmente, sino de vivir la Palabra. ¿Cuál es la evidencia de la carnalidad? Las obras de la carne: celos, contiendas y disensiones. Los corintios eran sectarios, tenían divisiones entre ellos escogiendo en base a líderes (Pablo, Apolos, Cefas). Esta es conducta propia de hombres, pero no de hijos de Dios. Nota la distinción: andar como hombre es negar el andar de hijo, es decir, conducirse conforme a la naturaleza carnal en lugar de espiritual. No digas soy humano escudándote para obras de carne, pues si estás en Cristo también está en ti su naturaleza divina. Veamos un poco más este aspecto de la nueva naturaleza y su crecimiento en el Señor. Algunos ven la vida cristiana como un conjunto de reglas cada vez más difícil de practicar. Dicen: “si eres cristiano, no debes hacer esto ni aquello, además de cumplir con todas estas cosas”. Están equivocados. Si deseas cultivar un árbol, a partir de pensar en todo lo que invertirás en él, es decir, plantarlo, regarlo, podarlo, nutrirlo, y demás necesidades del árbol, te parecerá mucho trabajo; pero si consideras el árbol a partir del fruto que obtendrás, estarás emocionado por cuidarlo y no te parecerá una tarea difícil. El cristianismo es un deleite que bien vale su dedicación. Solo así puede crecer a pesar de existir cristianos carnales en la iglesia. Los peores enemigos de la iglesia no son sus opositores externos, sino sus detractores internos. La iglesia se compone de santos, pero aún los santos han sido llamados a ser santos; por los que algunos todavía no manifiestan la nueva naturaleza que hay en Cristo. De modo que hay cristianos espirituales y cristianos carnales (pneumáticos y sarkinos). Los cristianos “carnosos” (literal); pueden tener información religiosa e incluso ocupar cargos eclesiásticos y aún así manifestar su carnalidad; enriquecidos en toda palabra y en todo conocimiento (1 Cor. 1:5). Pueden estar dotados espiritualmente (1 Cor. 12, 14), de modo que hablen lenguas, profeticen, hagan milagros, manifiesten poder, pero aún así tener actitudes como si no fueran cristianos. Son niños en Cristo. El que es niño no puede hacer nada por ayudar a otros. Todos contribuyen para beneficio social, menos el niñito. Participa muy poco en la obra de Dios, aunque puede participar mucho en su propia obra, como si fuese de Dios; pero no hay evidencia de bendición real en lo que hace. No pueden recibir verdades espirituales: no puede hablaros como espirituales... porque aun no eran capaces, ni sois capaces todavía (3:1-2). Comprenden las verdades espirituales con la mente, pero no con el espíritu; lo sabemos porque las vidas no son afectadas. No son llenos del Espíritu. Los corintios no podían recibir la enseñanza espiritual porque fueran ignorantes o tontos, Pablo les dice que no recibían porque eran carnales. ¡Pero sí eran ricos en palabra y en conocimiento! (1:5) No se trata de entender, sino de vivir. No se trata de estudiar más, sino de arrepentirse y entregarse.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:4
3.2-4 Los niños espirituales no pueden asimilar la Palabra profunda de Dios; están voluntariamente imposibilitados para recibir el alimento espiritual propio de maduros en Cristo (Heb. 5:12-13). Comprenden las verdades espirituales con la mente, pero no con el espíritu; lo sabemos porque las vidas no son afectadas. No son llenos del Espíritu. Los corintios no podían recibir la enseñanza espiritual porque fueran ignorantes o tontos, Pablo les dice que no recibían porque eran carnales. ¡¿Pero sí eran ricos en palabra y en conocimiento?! (1:5) No se trata de entender intelectualmente, sino de vivir la Palabra. ¿Cuál es la evidencia de la carnalidad? Las obras de la carne: celos, contiendas y disensiones. Los corintios eran sectarios, tenían divisiones entre ellos escogiendo en base a líderes (Pablo, Apolos, Cefas). Esta es conducta propia de hombres, pero no de hijos de Dios. Nota la distinción: andar como hombre es negar el andar de hijo, es decir, conducirse conforme a la naturaleza carnal en lugar de espiritual. No digas soy humano escudándote para obras de carne, pues si estás en Cristo también está en ti su naturaleza divina. Veamos un poco más este aspecto de la nueva naturaleza y su crecimiento en el Señor. Algunos ven la vida cristiana como un conjunto de reglas cada vez más difícil de practicar. Dicen: “si eres cristiano, no debes hacer esto ni aquello, además de cumplir con todas estas cosas”. Están equivocados. Si deseas cultivar un árbol, a partir de pensar en todo lo que invertirás en él, es decir, plantarlo, regarlo, podarlo, nutrirlo, y demás necesidades del árbol, te parecerá mucho trabajo; pero si consideras el árbol a partir del fruto que obtendrás, estarás emocionado por cuidarlo y no te parecerá una tarea difícil. El cristianismo es un deleite que bien vale su dedicación. Solo así puede crecer a pesar de existir cristianos carnales en la iglesia. Los peores enemigos de la iglesia no son sus opositores externos, sino sus detractores internos. La iglesia se compone de santos, pero aún los santos han sido llamados a ser santos; por los que algunos todavía no manifiestan la nueva naturaleza que hay en Cristo. De modo que hay cristianos espirituales y cristianos carnales (pneumáticos y sarkinos). Los cristianos “carnosos” (literal); pueden tener información religiosa e incluso ocupar cargos eclesiásticos y aún así manifestar su carnalidad; enriquecidos en toda palabra y en todo conocimiento (1 Cor. 1:5). Pueden estar dotados espiritualmente (1 Cor. 12, 14), de modo que hablen lenguas, profeticen, hagan milagros, manifiesten poder, pero aún así tener actitudes como si no fueran cristianos. Son niños en Cristo. El que es niño no puede hacer nada por ayudar a otros. Todos contribuyen para beneficio social, menos el niñito. Participa muy poco en la obra de Dios, aunque puede participar mucho en su propia obra, como si fuese de Dios; pero no hay evidencia de bendición real en lo que hace. No pueden recibir verdades espirituales: no puede hablaros como espirituales... porque aun no eran capaces, ni sois capaces todavía (3:1-2). Comprenden las verdades espirituales con la mente, pero no con el espíritu; lo sabemos porque las vidas no son afectadas. No son llenos del Espíritu. Los corintios no podían recibir la enseñanza espiritual porque fueran ignorantes o tontos, Pablo les dice que no recibían porque eran carnales. ¡Pero sí eran ricos en palabra y en conocimiento! (1:5) No se trata de entender, sino de vivir. No se trata de estudiar más, sino de arrepentirse y entregarse.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:5
3.5 Honrar a padres espirituales es loable y propio de cristianos espirituales, pero dividir el Cuerpo de Cristo por seguir hombres rechazando miembros es reprobable. El apóstol pregunta que es Pablo y qué es Apolos; no pregunta quiénes son, pues en tal caso la respuesta debería honrarles y se centraría en ellos como padres espirituales. Pablo pregunta qué son, puesto que solo son siervos según el favor concedido por Dios a los corintios por medio de ellos (ni siquiera a ellos por ellos, sino por causa de la iglesia).
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:6
3.6-7 La función de un miembro del cuerpo, por importante que sea, no puede usurpar el lugar de Dios. Pablo fue el fundador de la iglesia corintia, el plantó; Apolos alentó a la iglesia con sus elocuentes mensajes; pero quien estuvo detrás de todo fue Dios. Si Dios no da crecimiento, en vano es el trabajo de los siervos (Sal. 127). Por tanto, el mérito es para Dios, el siervo nada es. Los hombres gustan de presentar sus obras para recomendarse a sí mismos, pero la realidad es que todo curriculum presenta las obras de Dios o la ausencia de ellas.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:7
3.6-7 La función de un miembro del cuerpo, por importante que sea, no puede usurpar el lugar de Dios. Pablo fue el fundador de la iglesia corintia, el plantó; Apolos alentó a la iglesia con sus elocuentes mensajes; pero quien estuvo detrás de todo fue Dios. Si Dios no da crecimiento, en vano es el trabajo de los siervos (Sal. 127). Por tanto, el mérito es para Dios, el siervo nada es. Los hombres gustan de presentar sus obras para recomendarse a sí mismos, pero la realidad es que todo curriculum presenta las obras de Dios o la ausencia de ellas.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:8
3.8 Los líderes cuyos nombres usaban los corintios para dividirse eran lo mismo, miembros del mismo cuerpo, una misma cosa. La división es un intento ridículo de mutilación espiritual. Hombres se dividen cuando en realidad están complementándose. La labor es diferente, lo mismo que la recompensa; pero nunca podemos decir que haya varios cuerpos de Cristo.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:9
3.9 El privilegio más alto de un siervo no es el reconocimiento de los hombres, sino el honor de colaborar con Dios. Por su parte, la iglesia es tanto una labranza como un edificio de Dios. Como labranza debe producir fruto y como edificio ser edificado con piedras vivas. La iglesia es tanto orgánica como mecánica. Tiene vida y también estructura. Es un organismo y una organización. Una labranza y un edificio. Dividirla es matarla y derribarla, atentado directo contra Dios, el Labrador y Edificador. Profundizando un poco más en la iglesia como un huerto o labranza de Dios, vemos en las Sagradas Escrituras que este símbolo es una figura biótica; es decir, basada en la vida; es orgánica. Está estructurada como una organización, pero es más un organismo. Y al referirse las Sagradas Escrituras a ella como un huerto, no tenemos mejor tipo para comprenderla que el huerto del Edén. Lo que pasó en el huerto, sus beneficios y pruebas, también están dentro de la iglesia. La iglesia es un lugar de prueba para los creyentes. En el huerto de Edén había muchos árboles, pero de entre ellos resaltaban por su propósito dos de ellos (Gen. 2:9). El árbol de la ciencia del bien y del mal y el árbol de la vida. Ningún árbol era malo en sí mismo; sino que ambos representan una forma de conducirse: El árbol de la vida es la conducta dependiente de Dios, alimentándonos por Él. Y el árbol de la ciencia es la independencia de Dios, la confianza en sí mismo aparte del Señor; por eso estaba prohibido. La iglesia es ese Edén en donde es probado el creyente. Cada uno debe ser aprobado viviendo y alimentándose del Señor. Por nada habrá de apartarse de Él. Pero no todos consiguen practicar esta verdad cotidianamente. Por ejemplo, en Lucas 13:19 vemos cómo Dios plantó una semilla de mostaza en su huerto, más ésta se convirtió en un árbol donde las aves del cielo hicieron sus nidos. Algo inusual en la planta de la mostaza. Cuando la iglesia nominal opta por la ciencia del bien y del mal muda su naturaleza convirtiéndose en guarida de males. Ese es un misterio del reino de los cielos: la mezcla entre el bien y el mal en la iglesia. En el huerto de Edén había un río que regaba la tierra en cuatro vertientes. Sus brazos tenían riquezas de oro y piedras preciosas (Gen. 2:10-14). Esto representa la consumación de la iglesia. En Apocalipsis vemos a la iglesia como la Nueva Jerusalén hermosamente diseñada con piedras preciosas (tales piedras son los creyentes glorificados (Ap. 21). Sin embargo, esto también constituye una prueba: ¿edificamos la iglesia con piedras preciosas o con materiales perecederos como heno, madera y hojarasca? (1 Cor. 3:9-15). ¿Es nuestra obra y vida sólo esfuerzos humanos sin Dios o vida en el Espíritu? Dios creó a Adán y lo puso en el huerto de Edén para que lo labrara y lo guardase (Gen. 2:15). Así también los miembros de la iglesia que comprenden a la misma como el huerto de Dios se esmeran en proteger y mantener hermoso el objeto del deleite divino: su iglesia. Edén significa “deleite” (Gen. 2:8); nombre por demás significativo. El huerto que Dios plantó en Edén tenía el propósito de ser un lugar de reunión entre Dios y el hombre; esto es el deleite de Dios y también del hombre. La iglesia es el huerto de Dios, tiene el propósito de reunir a Dios y al hombre en gozoso deleite de ambos. El huerto de Dios es símbolo de la comunión entre Dios y el hombre. Dios usó el sexto día para crear al hombre; de manera que el primer día de vida del mismo fue el séptimo día de la creación; es decir, el hombre tuvo por inicio de vida el reposo de Dios; en dicho día fue puesto en el huerto por Dios. Antes de cualquier obra, plan o trabajo, el hombre debe reposar en Dios, luego puede labrar el huerto. Por ello en el Antiguo Pacto guardaban ese día. Y es también por la misma razón que la iglesia del Nuevo Pacto solía reunirse el primer día de la semana, el día de la resurrección del Señor a fin de comenzar la vida semanal en Dios, tal y como Adán comenzó su vida en el reposo del Señor. La iglesia por su unión con Cristo es el reposo de Dios. El Escritor a los Hebreos habla del reposo de Dios en los capítulos 3 y 4. Su propósito al escribir la carta es que los cristianos hebreos no abandonen su fe en Cristo y el congregarse como iglesia para regresar al judaísmo. Si dejan a Cristo al abandonar su fe y su comunión como iglesia, se quedaban sin el reposo del Señor. Dice el Cantar de los Cantares: Yo vine a mi huerto, oh hermana, esposa mía; he recogido mi mirra y mis aromas; he comido mi panal y mi miel, mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados (Cant. 5:1). Y también: Mi amado descendió a su huerto, a las eras de las especias, para apacentar en los huertos, y para recoger los lirios (Cant. 6:2). Las figuras del huerto de Dios, la Esposa del Cordero y el Rebaño del Señor se conjugan aquí para describir a la iglesia; todas estas figuras hablan de disfrute mutuo. Adán y Eva como habitantes del huerto vivían en un deleite mutuo; así Cristo y la iglesia se disfrutan mutuamente siendo además el deleite del Padre. También, la iglesia como el huerto de Dios es un lugar de frutos. Dios puso al hombre en el huerto de Edén para que lo labrara. Se labra un huerto con el propósito de producir frutos. Jesús se refirió al mismo propósito de la iglesia: os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca (Juan 15:1-16). Sin embargo, el pueblo de Israel no siempre fue productivo, a contrario, el profeta Isaías dijo de la iglesia del Antiguo Testamento que fue una viña cuidada, pero que produjo frutos silvestres que no agradaron al Viñador (Isaías 5:1-7). Cuando esto sucede, salvo oportunidad de por medio, la planta será cortada. Esto es propio del árbol de la ciencia y no del árbol de la vida que está en medio del huerto. La vida es fructífera y siempre está en reproducción. Así la iglesia tiene el objetivo de ser fructífera; tanto fruto interno como el fruto del Espíritu, como fruto externo, a saber, las buenas obras y la conversión de almas. Dar fruto para la iglesia es lo más natural, es un asunto biótico, orgánico y normal. El Señor Jesús presentó el reino de los cielos como un misterio simbolizado por un sembrador (Mateo 13:3-9). Mientras sembraba, la semilla cayó en cuatro clases de tierra diferentes. Sólo la cuarta parte es productiva y no en la misma medida. Produce a treinta, a sesenta y a ciento por uno. Para ser aprobado basta con producir al treinta por uno. La iglesia es un huerto del cual se espera producción de fruto. Tiene el objetivo de extender la vida divina por lo menos al tres mil por ciento.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:10
3.10-11 La gracia a los siervos de Dios es diferente, según el propósito para el cual Dios los use. En el caso de Pablo fue el apóstol fundador de Corinto, es decir, un perito arquitecto que puso el fundamento sobre el cual otros edificadores seguirían trabajando después de él. Su oficio natural era hacer tiendas y su llamado espiritual edificar iglesias. Era un perito, un experto edificador; conocía los detalles de la obra porque le habían sido revelados los planos de la misma (ejemplo Moisés Ex. 25:40). Pablo puso el fundamento, es decir, a Cristo (3:11) como la revelación del misterio de Dios para la iglesia. Este es el fundamento encargado para establecerse por apóstoles y profetas, y las iglesias con cimiento apostólico son las únicas con bases firmes para grandes edificaciones (Ef. 2:20).
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:11
3.10-11 La gracia a los siervos de Dios es diferente, según el propósito para el cual Dios los use. En el caso de Pablo fue el apóstol fundador de Corinto, es decir, un perito arquitecto que puso el fundamento sobre el cual otros edificadores seguirían trabajando después de él. Su oficio natural era hacer tiendas y su llamado espiritual edificar iglesias. Era un perito, un experto edificador; conocía los detalles de la obra porque le habían sido revelados los planos de la misma (ejemplo Moisés Ex. 25:40). Pablo puso el fundamento, es decir, a Cristo (3:11) como la revelación del misterio de Dios para la iglesia. Este es el fundamento encargado para establecerse por apóstoles y profetas, y las iglesias con cimiento apostólico son las únicas con bases firmes para grandes edificaciones (Ef. 2:20).
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:12
3.12 La iglesia no está sobre Pedro ni sobre Pablo, tampoco sobre Apolos ni sobre algún otro edificador, únicamente sobre Cristo (la división trata de cambiar el cimiento). Siendo que la base de la iglesia es Cristo, no debe construirse con materiales inferiores; si el fundamento es la Roca, sólo piedras vivas y no cristianos carnales sirven para seguir la edificación (1 Pedro 2:4-5). Los cristianos carnales intentan hacer la obra de Dios con obras de la carne (celos, contiendas, disensiones, motivaciones equivocadas); eso es madera, heno y hojarasca; materiales perecederos que no soportan la prueba del tiempo (vr. 14). Por su parte, los cristianos espirituales edifican con oro, plata y piedras preciosas; a saber, naturaleza divina, redención y transformación.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:13
3.13 Toda obra que se ostente de Dios será probada. Dios tiene un alto estándar de calidad y usa el fuego, es decir, circunstancias probatorias difíciles de resistir para manifestar la verdadera esencia de las obras cristianas.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:14
3.14-15 La obra debe sobrevivir al siervo que Dios usó para llevarla a cabo. Si alguno, por ejemplo, trabajó sobreedificado, esto es, no como fundador, sino como colaborador posterior, y ve que en los problemas se arruina su trabajo, entonces trabajó de mala calidad, carente de vida divina, redención y transformación. Es obra de hombres no aprobada por el Señor. Sin embargo, aunque la obra se pierda, esto no significa que el obrero se pierda. No habrá recompensa, pues su obra no fue recibida por Dios, pero aún así tendrá salvación de la condenación eterna, pues esta depende de la obra de Cristo y no de la obra del siervo.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:15
3.14-15 La obra debe sobrevivir al siervo que Dios usó para llevarla a cabo. Si alguno, por ejemplo, trabajó sobreedificado, esto es, no como fundador, sino como colaborador posterior, y ve que en los problemas se arruina su trabajo, entonces trabajó de mala calidad, carente de vida divina, redención y transformación. Es obra de hombres no aprobada por el Señor. Sin embargo, aunque la obra se pierda, esto no significa que el obrero se pierda. No habrá recompensa, pues su obra no fue recibida por Dios, pero aún así tendrá salvación de la condenación eterna, pues esta depende de la obra de Cristo y no de la obra del siervo.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:16
3.16-17 La obra para edificación de la que el apóstol ha venido haciendo referencia es la iglesia misma, compuesta por los cristianos. Dichos creyentes somos el templo de Dios, la Casa y habitación de su Espíritu; la satisfacción del Dios de Jacob. La Casa no se compone de una piedra, sino de un fundamento y de muchas piedras vivas. Lo cual implica una gran responsabilidad; si los corintios seguían dividiéndose atentaban contra la Casa de Dios, era un sacrilegio contra la santidad de Dios. Quien pelea con su hermano separándose de él está peleando contra el Espíritu de Dios.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:17
3.16-17 La obra para edificación de la que el apóstol ha venido haciendo referencia es la iglesia misma, compuesta por los cristianos. Dichos creyentes somos el templo de Dios, la Casa y habitación de su Espíritu; la satisfacción del Dios de Jacob. La Casa no se compone de una piedra, sino de un fundamento y de muchas piedras vivas. Lo cual implica una gran responsabilidad; si los corintios seguían dividiéndose atentaban contra la Casa de Dios, era un sacrilegio contra la santidad de Dios. Quien pelea con su hermano separándose de él está peleando contra el Espíritu de Dios.
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:18
3.18-23 De nuevo Pablo alude a la necesidad de volverse ignorante y débil para poner fin a las divisiones. No tiene caso defender los derechos propios a costa de la unidad de la iglesia. Presentar argumentos supuestamente sabios de por qué preferían ser de Pablo, Cefas o Apolos era una insensatez y una vanidad o argumento vacío que sería exhibido como tal por el Señor. La iglesia no debe dividirse en pro de líderes, después de todo, cada uno de esos líderes le fue dado para edificarle en alguna medida, así que, ¿por qué quedarse con uno si todos le fueron dados por Dios para su provecho? La gloria de la iglesia es su herencia: “todo es vuestro”. Somos coherederos con Cristo. El plan de Dios es reunir todas las cosas en Cristo para darlas finalmente al Padre (15:24-28).
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:19
3.18-23 De nuevo Pablo alude a la necesidad de volverse ignorante y débil para poner fin a las divisiones. No tiene caso defender los derechos propios a costa de la unidad de la iglesia. Presentar argumentos supuestamente sabios de por qué preferían ser de Pablo, Cefas o Apolos era una insensatez y una vanidad o argumento vacío que sería exhibido como tal por el Señor. La iglesia no debe dividirse en pro de líderes, después de todo, cada uno de esos líderes le fue dado para edificarle en alguna medida, así que, ¿por qué quedarse con uno si todos le fueron dados por Dios para su provecho? La gloria de la iglesia es su herencia: “todo es vuestro”. Somos coherederos con Cristo. El plan de Dios es reunir todas las cosas en Cristo para darlas finalmente al Padre (15:24-28).
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:20
3.18-23 De nuevo Pablo alude a la necesidad de volverse ignorante y débil para poner fin a las divisiones. No tiene caso defender los derechos propios a costa de la unidad de la iglesia. Presentar argumentos supuestamente sabios de por qué preferían ser de Pablo, Cefas o Apolos era una insensatez y una vanidad o argumento vacío que sería exhibido como tal por el Señor. La iglesia no debe dividirse en pro de líderes, después de todo, cada uno de esos líderes le fue dado para edificarle en alguna medida, así que, ¿por qué quedarse con uno si todos le fueron dados por Dios para su provecho? La gloria de la iglesia es su herencia: “todo es vuestro”. Somos coherederos con Cristo. El plan de Dios es reunir todas las cosas en Cristo para darlas finalmente al Padre (15:24-28).
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:21
3.18-23 De nuevo Pablo alude a la necesidad de volverse ignorante y débil para poner fin a las divisiones. No tiene caso defender los derechos propios a costa de la unidad de la iglesia. Presentar argumentos supuestamente sabios de por qué preferían ser de Pablo, Cefas o Apolos era una insensatez y una vanidad o argumento vacío que sería exhibido como tal por el Señor. La iglesia no debe dividirse en pro de líderes, después de todo, cada uno de esos líderes le fue dado para edificarle en alguna medida, así que, ¿por qué quedarse con uno si todos le fueron dados por Dios para su provecho? La gloria de la iglesia es su herencia: “todo es vuestro”. Somos coherederos con Cristo. El plan de Dios es reunir todas las cosas en Cristo para darlas finalmente al Padre (15:24-28).
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:22
3.18-23 De nuevo Pablo alude a la necesidad de volverse ignorante y débil para poner fin a las divisiones. No tiene caso defender los derechos propios a costa de la unidad de la iglesia. Presentar argumentos supuestamente sabios de por qué preferían ser de Pablo, Cefas o Apolos era una insensatez y una vanidad o argumento vacío que sería exhibido como tal por el Señor. La iglesia no debe dividirse en pro de líderes, después de todo, cada uno de esos líderes le fue dado para edificarle en alguna medida, así que, ¿por qué quedarse con uno si todos le fueron dados por Dios para su provecho? La gloria de la iglesia es su herencia: “todo es vuestro”. Somos coherederos con Cristo. El plan de Dios es reunir todas las cosas en Cristo para darlas finalmente al Padre (15:24-28).
— Roberto Tinoco
1 Corintios 3:23
3.18-23 De nuevo Pablo alude a la necesidad de volverse ignorante y débil para poner fin a las divisiones. No tiene caso defender los derechos propios a costa de la unidad de la iglesia. Presentar argumentos supuestamente sabios de por qué preferían ser de Pablo, Cefas o Apolos era una insensatez y una vanidad o argumento vacío que sería exhibido como tal por el Señor. La iglesia no debe dividirse en pro de líderes, después de todo, cada uno de esos líderes le fue dado para edificarle en alguna medida, así que, ¿por qué quedarse con uno si todos le fueron dados por Dios para su provecho? La gloria de la iglesia es su herencia: “todo es vuestro”. Somos coherederos con Cristo. El plan de Dios es reunir todas las cosas en Cristo para darlas finalmente al Padre (15:24-28).
— Roberto Tinoco