📲

Instala BRPV en tu iPhone

Toca el botón de compartir ⬆️ en Safari, y luego "Agregar a pantalla de inicio".

BRPV
📖 Ir a la Biblia 📅 Planes 🙏 Muro de oración
🔍

Antiguo Testamento

Nuevo Testamento

Tamaño de letra

Fondo de lectura

1 Corintios 9

Pablo renuncia a sus derechos

1¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?🗨 2Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor.🗨 3Contra los que me acusan, esta es mi defensa:🗨 4¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber?🗨 5¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas?🗨 6¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar?🗨 7¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño?🗨 8¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley?🗨 9Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla.¿Tiene Dios cuidado de los bueyes,🗨 10o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.🗨 11Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?🗨 12Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.🗨 13¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan?🗨 14Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.🗨 15Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria.🗨 16Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!🗨 17Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada.🗨 18¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio.🗨 19Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.🗨 20Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley;🗨 21a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.🗨 22Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.🗨 23Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.🗨 24¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.🗨 25Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.🗨 26Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire,🗨 27sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

Actualmente seleccionado

1 Corintios 9: RV60

🖍 Destacar
¿Quieres guardar tus resaltados y notas en todos tus dispositivos? Regístrate o inicia sesión

Elige un fondo

Compartir versículo

Comparar versiones

1 Corintios 9:1

Comentario general

9.1-2 Otro de los problemas que enfrentó la iglesia de Corinto fue que algunos, procurando desconocer la autoridad del apóstol Pablo, intentaron desacreditarlo como un falso apóstol o al menos, como una especie de apóstol de segunda categoría, no a la altura de los primeros doce. Ante esta acusación, Pablo tiene que defender su ministerio, no por causa de su reputación personal, pues se ve que renuncia a sus derechos, sino por causa de la defensa de la iglesia. Defiende su autoridad apostólica para proteger la iglesia. Y comienza argumentando sus atributos o requisitos que lo acreditan como apóstol de Jesucristo. Con la pregunta: “¿no soy apóstol?” deja en claro que va a responderles por qué sí lo es. La pregunta: “¿soy libre?”, significa estoy acreditado o tengo libertad de ejercer el apostolado. Los requisitos que acreditan el apostolado son: primero, haber visto al Señor Jesucristo resucitado. Cristo es quien envía los apóstoles, por lo que es imprescindible para ser apóstol haberlo visto y haber sido comisionado directamente por Él. No como un sentir ni un llamado subjetivo, sino como un llamado objetivo y directo, personal de Jesucristo. El segundo de los requisitos que acreditan el apostolado es que sea fundador de iglesias y discipulador de los ministros que han de pastorear dichas iglesias. Tiene que tener obra apostólica. No una red de iglesias que se incluyeron habiendo sido fundadas por otros, sino directamente por el siervo de Jesucristo como fruto de su ministerio. El sello o la evidencia del ministerio del apóstol, lo que prueba que efectivamente sí es un apóstol, es las iglesias y ministerios que ha producido. Los corintios no tenían derecho alguno a cuestionarlo habiendo sido ellos su obra en el Señor. Eran hijos ingratos.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:2

Comentario general

9.1-2 Otro de los problemas que enfrentó la iglesia de Corinto fue que algunos, procurando desconocer la autoridad del apóstol Pablo, intentaron desacreditarlo como un falso apóstol o al menos, como una especie de apóstol de segunda categoría, no a la altura de los primeros doce. Ante esta acusación, Pablo tiene que defender su ministerio, no por causa de su reputación personal, pues se ve que renuncia a sus derechos, sino por causa de la defensa de la iglesia. Defiende su autoridad apostólica para proteger la iglesia. Y comienza argumentando sus atributos o requisitos que lo acreditan como apóstol de Jesucristo. Con la pregunta: “¿no soy apóstol?” deja en claro que va a responderles por qué sí lo es. La pregunta: “¿soy libre?”, significa estoy acreditado o tengo libertad de ejercer el apostolado. Los requisitos que acreditan el apostolado son: primero, haber visto al Señor Jesucristo resucitado. Cristo es quien envía los apóstoles, por lo que es imprescindible para ser apóstol haberlo visto y haber sido comisionado directamente por Él. No como un sentir ni un llamado subjetivo, sino como un llamado objetivo y directo, personal de Jesucristo. El segundo de los requisitos que acreditan el apostolado es que sea fundador de iglesias y discipulador de los ministros que han de pastorear dichas iglesias. Tiene que tener obra apostólica. No una red de iglesias que se incluyeron habiendo sido fundadas por otros, sino directamente por el siervo de Jesucristo como fruto de su ministerio. El sello o la evidencia del ministerio del apóstol, lo que prueba que efectivamente sí es un apóstol, es las iglesias y ministerios que ha producido. Los corintios no tenían derecho alguno a cuestionarlo habiendo sido ellos su obra en el Señor. Eran hijos ingratos.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:3

Comentario general

9.3-7 Otros acusaban a Pablo de fingirse apóstol para aprovecharse financieramente de ellos; su defensa al respecto es muy honesta y valiente: Tiene derecho al sustento como todo ser humano; tiene derecho a casarse como los demás apóstoles, incluyendo a Pedro y a los hermanos de Jesús; tiene derecho a no tener un trabajo secular siendo sostenido exclusivamente por la iglesia (incluye en esto a Bernabé quien parece ser que debido a su buena posición económica se dedicaba solo al ministerio). Luego ejemplifica el por qué de sus derechos: Los corintios estuvieron esclavos de las tinieblas y él los liberó como soldado de Jesucristo, es sabido que todos los soldados recibían sustento por su servicio. Los corintios eran un plantío de Dios donde el apóstol sembró la Palabra, lo normal era recibir fruto de ellos. Los corintios eran el rebaño de Dios y Pablo, como su pastor, podía recibir legítimamente el beneficio de leche, lana y carne de las ovejas.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:4

Comentario general

9.3-7 Otros acusaban a Pablo de fingirse apóstol para aprovecharse financieramente de ellos; su defensa al respecto es muy honesta y valiente: Tiene derecho al sustento como todo ser humano; tiene derecho a casarse como los demás apóstoles, incluyendo a Pedro y a los hermanos de Jesús; tiene derecho a no tener un trabajo secular siendo sostenido exclusivamente por la iglesia (incluye en esto a Bernabé quien parece ser que debido a su buena posición económica se dedicaba solo al ministerio). Luego ejemplifica el por qué de sus derechos: Los corintios estuvieron esclavos de las tinieblas y él los liberó como soldado de Jesucristo, es sabido que todos los soldados recibían sustento por su servicio. Los corintios eran un plantío de Dios donde el apóstol sembró la Palabra, lo normal era recibir fruto de ellos. Los corintios eran el rebaño de Dios y Pablo, como su pastor, podía recibir legítimamente el beneficio de leche, lana y carne de las ovejas.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:5

Comentario general

9.3-7 Otros acusaban a Pablo de fingirse apóstol para aprovecharse financieramente de ellos; su defensa al respecto es muy honesta y valiente: Tiene derecho al sustento como todo ser humano; tiene derecho a casarse como los demás apóstoles, incluyendo a Pedro y a los hermanos de Jesús; tiene derecho a no tener un trabajo secular siendo sostenido exclusivamente por la iglesia (incluye en esto a Bernabé quien parece ser que debido a su buena posición económica se dedicaba solo al ministerio). Luego ejemplifica el por qué de sus derechos: Los corintios estuvieron esclavos de las tinieblas y él los liberó como soldado de Jesucristo, es sabido que todos los soldados recibían sustento por su servicio. Los corintios eran un plantío de Dios donde el apóstol sembró la Palabra, lo normal era recibir fruto de ellos. Los corintios eran el rebaño de Dios y Pablo, como su pastor, podía recibir legítimamente el beneficio de leche, lana y carne de las ovejas.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:6

Comentario general

9.3-7 Otros acusaban a Pablo de fingirse apóstol para aprovecharse financieramente de ellos; su defensa al respecto es muy honesta y valiente: Tiene derecho al sustento como todo ser humano; tiene derecho a casarse como los demás apóstoles, incluyendo a Pedro y a los hermanos de Jesús; tiene derecho a no tener un trabajo secular siendo sostenido exclusivamente por la iglesia (incluye en esto a Bernabé quien parece ser que debido a su buena posición económica se dedicaba solo al ministerio). Luego ejemplifica el por qué de sus derechos: Los corintios estuvieron esclavos de las tinieblas y él los liberó como soldado de Jesucristo, es sabido que todos los soldados recibían sustento por su servicio. Los corintios eran un plantío de Dios donde el apóstol sembró la Palabra, lo normal era recibir fruto de ellos. Los corintios eran el rebaño de Dios y Pablo, como su pastor, podía recibir legítimamente el beneficio de leche, lana y carne de las ovejas.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:7

Comentario general

9.3-7 Otros acusaban a Pablo de fingirse apóstol para aprovecharse financieramente de ellos; su defensa al respecto es muy honesta y valiente: Tiene derecho al sustento como todo ser humano; tiene derecho a casarse como los demás apóstoles, incluyendo a Pedro y a los hermanos de Jesús; tiene derecho a no tener un trabajo secular siendo sostenido exclusivamente por la iglesia (incluye en esto a Bernabé quien parece ser que debido a su buena posición económica se dedicaba solo al ministerio). Luego ejemplifica el por qué de sus derechos: Los corintios estuvieron esclavos de las tinieblas y él los liberó como soldado de Jesucristo, es sabido que todos los soldados recibían sustento por su servicio. Los corintios eran un plantío de Dios donde el apóstol sembró la Palabra, lo normal era recibir fruto de ellos. Los corintios eran el rebaño de Dios y Pablo, como su pastor, podía recibir legítimamente el beneficio de leche, lana y carne de las ovejas.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:8

Comentario general

9.8-11 Ante la osadía de sus palabras, Pablo podía ser acusado de hablar como hombre, esto es, movido por necesidades humanas (que un ministro defienda su derecho al sustento puede malentenderse); así que recurrió a las Sagradas Escrituras para demostrar su derecho. La ley de Moisés establecía que los ministros sean sostenidos por aquellos que ministran con la ilustración de un buey que tiene la libertad de comer del campo mientras lo está trillando (Dt. 25:4). Si un animal tiene este derecho, ¡cuánto más un siervo de Jesucristo! Incluso los agricultores trabajan el campo esperando comer de él; así que es legítimo que un ministro del Señor también espere beneficios financieros de su obra. Sembrar lo espiritual es más grande que cosechar lo material; nadie debería esperar recibir gratis lo espiritual, pues tal conducta resulta en menosprecio de la Palabra de Dios que es sembrada como si fuera inferior a las cosas materiales (Rom. 15:27).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:9

Comentario general

9.8-11 Ante la osadía de sus palabras, Pablo podía ser acusado de hablar como hombre, esto es, movido por necesidades humanas (que un ministro defienda su derecho al sustento puede malentenderse); así que recurrió a las Sagradas Escrituras para demostrar su derecho. La ley de Moisés establecía que los ministros sean sostenidos por aquellos que ministran con la ilustración de un buey que tiene la libertad de comer del campo mientras lo está trillando (Dt. 25:4). Si un animal tiene este derecho, ¡cuánto más un siervo de Jesucristo! Incluso los agricultores trabajan el campo esperando comer de él; así que es legítimo que un ministro del Señor también espere beneficios financieros de su obra. Sembrar lo espiritual es más grande que cosechar lo material; nadie debería esperar recibir gratis lo espiritual, pues tal conducta resulta en menosprecio de la Palabra de Dios que es sembrada como si fuera inferior a las cosas materiales (Rom. 15:27).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:10

Comentario general

9.8-11 Ante la osadía de sus palabras, Pablo podía ser acusado de hablar como hombre, esto es, movido por necesidades humanas (que un ministro defienda su derecho al sustento puede malentenderse); así que recurrió a las Sagradas Escrituras para demostrar su derecho. La ley de Moisés establecía que los ministros sean sostenidos por aquellos que ministran con la ilustración de un buey que tiene la libertad de comer del campo mientras lo está trillando (Dt. 25:4). Si un animal tiene este derecho, ¡cuánto más un siervo de Jesucristo! Incluso los agricultores trabajan el campo esperando comer de él; así que es legítimo que un ministro del Señor también espere beneficios financieros de su obra. Sembrar lo espiritual es más grande que cosechar lo material; nadie debería esperar recibir gratis lo espiritual, pues tal conducta resulta en menosprecio de la Palabra de Dios que es sembrada como si fuera inferior a las cosas materiales (Rom. 15:27).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:11

Comentario general

9.8-11 Ante la osadía de sus palabras, Pablo podía ser acusado de hablar como hombre, esto es, movido por necesidades humanas (que un ministro defienda su derecho al sustento puede malentenderse); así que recurrió a las Sagradas Escrituras para demostrar su derecho. La ley de Moisés establecía que los ministros sean sostenidos por aquellos que ministran con la ilustración de un buey que tiene la libertad de comer del campo mientras lo está trillando (Dt. 25:4). Si un animal tiene este derecho, ¡cuánto más un siervo de Jesucristo! Incluso los agricultores trabajan el campo esperando comer de él; así que es legítimo que un ministro del Señor también espere beneficios financieros de su obra. Sembrar lo espiritual es más grande que cosechar lo material; nadie debería esperar recibir gratis lo espiritual, pues tal conducta resulta en menosprecio de la Palabra de Dios que es sembrada como si fuera inferior a las cosas materiales (Rom. 15:27).

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:12

Comentario general

9.12 Es una referencia a los impuestos. Las ofrendas que sustentan a quienes gobiernan la iglesia son aun mas legítimas que los impuestos que sustentan a los que gobiernan el Estado. Sin embargo, Pablo prefería no usar este derecho para no poner ocasión de tropiezo a quienes escuchaban su predicación. Que Pablo no hiciera ejercicio de su derecho era su prerrogativa y no debe utilizarse como argumento contra el salario de los ministros.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:13

Comentario general

9.13-14 De nuevo cita otro ejemplo de su derecho de recibir sustento económico por parte de la iglesia: los sacerdotes comen de lo que el pueblo ofrece a Dios (Dt. 18:1). Este principio es igualmente valido para quienes se dedican al evangelio.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:14

Comentario general

9.13-14 De nuevo cita otro ejemplo de su derecho de recibir sustento económico por parte de la iglesia: los sacerdotes comen de lo que el pueblo ofrece a Dios (Dt. 18:1). Este principio es igualmente valido para quienes se dedican al evangelio.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:15

Comentario general

9.15-16 Pablo no había usado sus derechos apostólicos de ser sostenido por la iglesia de Corinto; él miraba como algo de qué gloriarse el hecho de predicarles sin retribución. No hizo lo mismo en otros lugares, era evidente que él sabía el problema de los corintios y no quería darles ocasión de murmuración; después de todo, debía predicarles por la obligación de su llamado. Un ministro no debe poner tarifa a su mensaje, predica porque Dios se lo ha impuesto independientemente de que le sea retribuido o no materialmente por su trabajo. El asalariado desvanece su gloria y recompensa; y quien se resiste a anunciar el evangelio exigiendo paga entra en conflicto con el Señor que le envió.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:16

Comentario general

9.15-16 Pablo no había usado sus derechos apostólicos de ser sostenido por la iglesia de Corinto; él miraba como algo de qué gloriarse el hecho de predicarles sin retribución. No hizo lo mismo en otros lugares, era evidente que él sabía el problema de los corintios y no quería darles ocasión de murmuración; después de todo, debía predicarles por la obligación de su llamado. Un ministro no debe poner tarifa a su mensaje, predica porque Dios se lo ha impuesto independientemente de que le sea retribuido o no materialmente por su trabajo. El asalariado desvanece su gloria y recompensa; y quien se resiste a anunciar el evangelio exigiendo paga entra en conflicto con el Señor que le envió.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:17

Comentario general

9.17 Mira la nota anterior. El ministro que predica por la pasión de la Palabra y el amor a las almas será recompensado por el Señor; pero el que predica obligado pierde su recompensa. De todos modos unos y otros no deben rehusarse.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:18

Comentario general

9.18 El apóstol espera una mayor recompensa de parte de Dios (posiblemente mayor fruto) al no recibir retribución financiera de los Corintios por su trabajo. Es el principio de hacer deudor a Dios, es decir, esperar de Él la recompensa. En tal caso siempre será mejor que la paga de los hombres.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:19

Comentario general

9.19-23 Esto no significa secularización ni amoldarse al estilo de conducta mundano; Pablo está refiriéndose al hecho de no deberle nada a nadie, así como a ser respetuoso de las costumbres de los pueblos. Podía guardar algunas de las ordenanzas judías que no comprometían la fe cristiana, así como vivir entre los griegos como ellos eran, más nunca olvidando la ley de Cristo, esto es, no comprometiendo los principios de vida cristianos. Podía ser débil dejando de comer algunos alimentos con los que se escandalizaban y podía ser fuerte comiéndolos con los que los comían (referencia a la carne sacrificada a los ídolos y que luego se vendía en la carnicería, capítulo 8); pero todo por seguir predicando el evangelio sin obstáculos. Pablo no disimulaba hipócritamente, sino que no perdía el tiempo concentrándose en cosas periféricas con aquellos que aún no conocían el centro del evangelio.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:20

Comentario general

9.19-23 Esto no significa secularización ni amoldarse al estilo de conducta mundano; Pablo está refiriéndose al hecho de no deberle nada a nadie, así como a ser respetuoso de las costumbres de los pueblos. Podía guardar algunas de las ordenanzas judías que no comprometían la fe cristiana, así como vivir entre los griegos como ellos eran, más nunca olvidando la ley de Cristo, esto es, no comprometiendo los principios de vida cristianos. Podía ser débil dejando de comer algunos alimentos con los que se escandalizaban y podía ser fuerte comiéndolos con los que los comían (referencia a la carne sacrificada a los ídolos y que luego se vendía en la carnicería, capítulo 8); pero todo por seguir predicando el evangelio sin obstáculos. Pablo no disimulaba hipócritamente, sino que no perdía el tiempo concentrándose en cosas periféricas con aquellos que aún no conocían el centro del evangelio.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:21

Comentario general

9.19-23 Esto no significa secularización ni amoldarse al estilo de conducta mundano; Pablo está refiriéndose al hecho de no deberle nada a nadie, así como a ser respetuoso de las costumbres de los pueblos. Podía guardar algunas de las ordenanzas judías que no comprometían la fe cristiana, así como vivir entre los griegos como ellos eran, más nunca olvidando la ley de Cristo, esto es, no comprometiendo los principios de vida cristianos. Podía ser débil dejando de comer algunos alimentos con los que se escandalizaban y podía ser fuerte comiéndolos con los que los comían (referencia a la carne sacrificada a los ídolos y que luego se vendía en la carnicería, capítulo 8); pero todo por seguir predicando el evangelio sin obstáculos. Pablo no disimulaba hipócritamente, sino que no perdía el tiempo concentrándose en cosas periféricas con aquellos que aún no conocían el centro del evangelio.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:22

Comentario general

9.19-23 Esto no significa secularización ni amoldarse al estilo de conducta mundano; Pablo está refiriéndose al hecho de no deberle nada a nadie, así como a ser respetuoso de las costumbres de los pueblos. Podía guardar algunas de las ordenanzas judías que no comprometían la fe cristiana, así como vivir entre los griegos como ellos eran, más nunca olvidando la ley de Cristo, esto es, no comprometiendo los principios de vida cristianos. Podía ser débil dejando de comer algunos alimentos con los que se escandalizaban y podía ser fuerte comiéndolos con los que los comían (referencia a la carne sacrificada a los ídolos y que luego se vendía en la carnicería, capítulo 8); pero todo por seguir predicando el evangelio sin obstáculos. Pablo no disimulaba hipócritamente, sino que no perdía el tiempo concentrándose en cosas periféricas con aquellos que aún no conocían el centro del evangelio.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:23

Comentario general

9.19-23 Esto no significa secularización ni amoldarse al estilo de conducta mundano; Pablo está refiriéndose al hecho de no deberle nada a nadie, así como a ser respetuoso de las costumbres de los pueblos. Podía guardar algunas de las ordenanzas judías que no comprometían la fe cristiana, así como vivir entre los griegos como ellos eran, más nunca olvidando la ley de Cristo, esto es, no comprometiendo los principios de vida cristianos. Podía ser débil dejando de comer algunos alimentos con los que se escandalizaban y podía ser fuerte comiéndolos con los que los comían (referencia a la carne sacrificada a los ídolos y que luego se vendía en la carnicería, capítulo 8); pero todo por seguir predicando el evangelio sin obstáculos. Pablo no disimulaba hipócritamente, sino que no perdía el tiempo concentrándose en cosas periféricas con aquellos que aún no conocían el centro del evangelio.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:24

Comentario general

9.24-27 la conducta del ministro de Jesucristo no debe ser inferior a la de aquellos que se consagran por un galardón; debe trabajar tanto o más que las personas del mundo dedicadas a sus sueños y planes. Pablo pone ejemplos de las olimpiadas: Como corredores, hay muchos ministros, pero sólo uno va en cada época marcando la línea de la vida divina en su tierra y generación. Pablo había rebasado hasta a los doce. Se necesita velocidad y mucho esfuerzo para lograrlo. Como gladiador, los ministros deben ser muy disciplinados en sus hábitos para vencer las batallas que enfrentan por la fe. No tiran golpes al aire, sino a sí mismos obligando a su cuerpo a obedecerle en el servicio del evangelio. Es lamentable que un siervo de Jesucristo sea preso de los apetitos de su cuerpo. Si otros entrenaban arduamente como atletas por una simple corona de laurel que se secaba rápidamente, ¡cuánto más los siervos de Jesucristo han de esforzarse al máximo por una recompensa eterna y gloriosa! Ser eliminado es dicho en el contexto de una competencia; esto es, no significa ser condenado, sino descalificado. Antes del ministerio del apóstol Pablo, personas como Bernabé e incluso los doce apóstoles, iban delante, más debido a no sobreponerse a sus intereses personales, especialmente Bernabé, fueron rebasados por Pablo, quien no tuvo reparo alguno en servir incondicionalmente como apóstol. El cristiano y su disciplina son muy importantes. La palabra disciplina viene de discipular; es decir, disciplina es ser enseñado o entrenado hasta tener un comportamiento obediente y ordenado. Su origen es el latín y significa “enseñanza, instrucción, conocimientos”. Una persona disciplinada es una persona enseñada en el dominio propio para dominar un arte u oficio. Respecto del cristiano, especialmente un líder, la disciplina consiste en haber aprobado el entrenamiento de Dios para dominarse a sí mismo y actuar en consecuencia ordenadamente. Siguiendo la ilustración de la carrera de la fe que vimos en líneas anteriores, conozcamos la disciplina necesaria para el éxito cristiano. El creyente como atleta, “de todo se abstiene”. Esto es disciplina. Debe ser apto para abstenerse de aquellas cosas que distraen o perjudican su lucha. Abstenerse traduce el griego enkrateuomai, que significa “en fuerza”, “autocontrol”, “poder sobre uno mismo”. En otras porciones de la Biblia se refiere al don de continencia sexual. El líder es una persona controlada que no participa voluntariamente de cosas que perjudiquen su liderazgo. Lo pongo en servidumbre es la otra frase resaltada para disciplina. En griego doulagogeo; significa “lo hago mi esclavo”. El creyente tiene disciplina, controla su cuerpo, sus hábitos, cuando y cuanto dormir, comer y satisfacer demás funciones corporales, qué hacer y qué no hacer. Pero además de esto, se entrena en el uso de su mente y emociones, así como en todas las artes relacionadas a su oficio. Para disciplinarte debes hacer acciones concretas. Ningún atleta se entrena por casualidad, requiere de un plan específico y detallado, así como de ejercicios a propósito, deliberados. El líder en el reino es igual, se entrena o discipula con pasos piadosos definidos, practicando las buenas obras y ejercicios espirituales regularmente. La vida de José, el hijo de Jacob, es un ejemplo en esto. Aprendió la sujeción en casa de su padre, así como a trabajar con mentalidad empresarial; fue disciplinado manejando con éxito la riqueza ajena en casa de Potifar, y resistió a la mujer de su amo a una edad y en las circunstancias que muy pocos jóvenes serían capaces de lograr; luego sufrió la cárcel y aprendió a dirigirla como si fuera el alcalde de la misma; por último, administró todo Egipto a favor de faraón, así como a todo el imperio más grande de la época. José era un hombre disciplinado cuyo control personal le hizo un triunfador en cada etapa y condición de su vida. Sin entrenamiento y decidido autocontrol nunca hubiera sido el gobernador de Egipto ni se habrían salvado miles de familias y de vidas. Nunca sabrás cuanta bendición puedes ser hasta que te disciplines. El resultado va más allá de ti. El sinónimo de disciplina es sacrificio. Jamás serás disciplinado evitando pagar el precio que te exige la dedicación. Exigirte ser mejor es el combustible que te impulsará hacia la disciplina. El cristiano maduro no hace lo que quiere, sino lo que debe; y después de entrenarse en ello, alcanza a amar lo que hace. Con frecuencia, la disciplina será más importante que el talento. Considera al músico no muy talentoso que estudia asiduamente y ensaya varias horas diarias y compáralo con el talentoso, pero irresponsable músico que jamás ensaya ni atiende su instrumento. A la larga, el músico menos talentoso parecerá más prodigioso que el indisciplinado. El corazón disciplinado rebasa al don.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:25

Comentario general

9.24-27 la conducta del ministro de Jesucristo no debe ser inferior a la de aquellos que se consagran por un galardón; debe trabajar tanto o más que las personas del mundo dedicadas a sus sueños y planes. Pablo pone ejemplos de las olimpiadas: Como corredores, hay muchos ministros, pero sólo uno va en cada época marcando la línea de la vida divina en su tierra y generación. Pablo había rebasado hasta a los doce. Se necesita velocidad y mucho esfuerzo para lograrlo. Como gladiador, los ministros deben ser muy disciplinados en sus hábitos para vencer las batallas que enfrentan por la fe. No tiran golpes al aire, sino a sí mismos obligando a su cuerpo a obedecerle en el servicio del evangelio. Es lamentable que un siervo de Jesucristo sea preso de los apetitos de su cuerpo. Si otros entrenaban arduamente como atletas por una simple corona de laurel que se secaba rápidamente, ¡cuánto más los siervos de Jesucristo han de esforzarse al máximo por una recompensa eterna y gloriosa! Ser eliminado es dicho en el contexto de una competencia; esto es, no significa ser condenado, sino descalificado. Antes del ministerio del apóstol Pablo, personas como Bernabé e incluso los doce apóstoles, iban delante, más debido a no sobreponerse a sus intereses personales, especialmente Bernabé, fueron rebasados por Pablo, quien no tuvo reparo alguno en servir incondicionalmente como apóstol. El cristiano y su disciplina son muy importantes. La palabra disciplina viene de discipular; es decir, disciplina es ser enseñado o entrenado hasta tener un comportamiento obediente y ordenado. Su origen es el latín y significa “enseñanza, instrucción, conocimientos”. Una persona disciplinada es una persona enseñada en el dominio propio para dominar un arte u oficio. Respecto del cristiano, especialmente un líder, la disciplina consiste en haber aprobado el entrenamiento de Dios para dominarse a sí mismo y actuar en consecuencia ordenadamente. Siguiendo la ilustración de la carrera de la fe que vimos en líneas anteriores, conozcamos la disciplina necesaria para el éxito cristiano. El creyente como atleta, “de todo se abstiene”. Esto es disciplina. Debe ser apto para abstenerse de aquellas cosas que distraen o perjudican su lucha. Abstenerse traduce el griego enkrateuomai, que significa “en fuerza”, “autocontrol”, “poder sobre uno mismo”. En otras porciones de la Biblia se refiere al don de continencia sexual. El líder es una persona controlada que no participa voluntariamente de cosas que perjudiquen su liderazgo. Lo pongo en servidumbre es la otra frase resaltada para disciplina. En griego doulagogeo; significa “lo hago mi esclavo”. El creyente tiene disciplina, controla su cuerpo, sus hábitos, cuando y cuanto dormir, comer y satisfacer demás funciones corporales, qué hacer y qué no hacer. Pero además de esto, se entrena en el uso de su mente y emociones, así como en todas las artes relacionadas a su oficio. Para disciplinarte debes hacer acciones concretas. Ningún atleta se entrena por casualidad, requiere de un plan específico y detallado, así como de ejercicios a propósito, deliberados. El líder en el reino es igual, se entrena o discipula con pasos piadosos definidos, practicando las buenas obras y ejercicios espirituales regularmente. La vida de José, el hijo de Jacob, es un ejemplo en esto. Aprendió la sujeción en casa de su padre, así como a trabajar con mentalidad empresarial; fue disciplinado manejando con éxito la riqueza ajena en casa de Potifar, y resistió a la mujer de su amo a una edad y en las circunstancias que muy pocos jóvenes serían capaces de lograr; luego sufrió la cárcel y aprendió a dirigirla como si fuera el alcalde de la misma; por último, administró todo Egipto a favor de faraón, así como a todo el imperio más grande de la época. José era un hombre disciplinado cuyo control personal le hizo un triunfador en cada etapa y condición de su vida. Sin entrenamiento y decidido autocontrol nunca hubiera sido el gobernador de Egipto ni se habrían salvado miles de familias y de vidas. Nunca sabrás cuanta bendición puedes ser hasta que te disciplines. El resultado va más allá de ti. El sinónimo de disciplina es sacrificio. Jamás serás disciplinado evitando pagar el precio que te exige la dedicación. Exigirte ser mejor es el combustible que te impulsará hacia la disciplina. El cristiano maduro no hace lo que quiere, sino lo que debe; y después de entrenarse en ello, alcanza a amar lo que hace. Con frecuencia, la disciplina será más importante que el talento. Considera al músico no muy talentoso que estudia asiduamente y ensaya varias horas diarias y compáralo con el talentoso, pero irresponsable músico que jamás ensaya ni atiende su instrumento. A la larga, el músico menos talentoso parecerá más prodigioso que el indisciplinado. El corazón disciplinado rebasa al don.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:26

Comentario general

9.24-27 la conducta del ministro de Jesucristo no debe ser inferior a la de aquellos que se consagran por un galardón; debe trabajar tanto o más que las personas del mundo dedicadas a sus sueños y planes. Pablo pone ejemplos de las olimpiadas: Como corredores, hay muchos ministros, pero sólo uno va en cada época marcando la línea de la vida divina en su tierra y generación. Pablo había rebasado hasta a los doce. Se necesita velocidad y mucho esfuerzo para lograrlo. Como gladiador, los ministros deben ser muy disciplinados en sus hábitos para vencer las batallas que enfrentan por la fe. No tiran golpes al aire, sino a sí mismos obligando a su cuerpo a obedecerle en el servicio del evangelio. Es lamentable que un siervo de Jesucristo sea preso de los apetitos de su cuerpo. Si otros entrenaban arduamente como atletas por una simple corona de laurel que se secaba rápidamente, ¡cuánto más los siervos de Jesucristo han de esforzarse al máximo por una recompensa eterna y gloriosa! Ser eliminado es dicho en el contexto de una competencia; esto es, no significa ser condenado, sino descalificado. Antes del ministerio del apóstol Pablo, personas como Bernabé e incluso los doce apóstoles, iban delante, más debido a no sobreponerse a sus intereses personales, especialmente Bernabé, fueron rebasados por Pablo, quien no tuvo reparo alguno en servir incondicionalmente como apóstol. El cristiano y su disciplina son muy importantes. La palabra disciplina viene de discipular; es decir, disciplina es ser enseñado o entrenado hasta tener un comportamiento obediente y ordenado. Su origen es el latín y significa “enseñanza, instrucción, conocimientos”. Una persona disciplinada es una persona enseñada en el dominio propio para dominar un arte u oficio. Respecto del cristiano, especialmente un líder, la disciplina consiste en haber aprobado el entrenamiento de Dios para dominarse a sí mismo y actuar en consecuencia ordenadamente. Siguiendo la ilustración de la carrera de la fe que vimos en líneas anteriores, conozcamos la disciplina necesaria para el éxito cristiano. El creyente como atleta, “de todo se abstiene”. Esto es disciplina. Debe ser apto para abstenerse de aquellas cosas que distraen o perjudican su lucha. Abstenerse traduce el griego enkrateuomai, que significa “en fuerza”, “autocontrol”, “poder sobre uno mismo”. En otras porciones de la Biblia se refiere al don de continencia sexual. El líder es una persona controlada que no participa voluntariamente de cosas que perjudiquen su liderazgo. Lo pongo en servidumbre es la otra frase resaltada para disciplina. En griego doulagogeo; significa “lo hago mi esclavo”. El creyente tiene disciplina, controla su cuerpo, sus hábitos, cuando y cuanto dormir, comer y satisfacer demás funciones corporales, qué hacer y qué no hacer. Pero además de esto, se entrena en el uso de su mente y emociones, así como en todas las artes relacionadas a su oficio. Para disciplinarte debes hacer acciones concretas. Ningún atleta se entrena por casualidad, requiere de un plan específico y detallado, así como de ejercicios a propósito, deliberados. El líder en el reino es igual, se entrena o discipula con pasos piadosos definidos, practicando las buenas obras y ejercicios espirituales regularmente. La vida de José, el hijo de Jacob, es un ejemplo en esto. Aprendió la sujeción en casa de su padre, así como a trabajar con mentalidad empresarial; fue disciplinado manejando con éxito la riqueza ajena en casa de Potifar, y resistió a la mujer de su amo a una edad y en las circunstancias que muy pocos jóvenes serían capaces de lograr; luego sufrió la cárcel y aprendió a dirigirla como si fuera el alcalde de la misma; por último, administró todo Egipto a favor de faraón, así como a todo el imperio más grande de la época. José era un hombre disciplinado cuyo control personal le hizo un triunfador en cada etapa y condición de su vida. Sin entrenamiento y decidido autocontrol nunca hubiera sido el gobernador de Egipto ni se habrían salvado miles de familias y de vidas. Nunca sabrás cuanta bendición puedes ser hasta que te disciplines. El resultado va más allá de ti. El sinónimo de disciplina es sacrificio. Jamás serás disciplinado evitando pagar el precio que te exige la dedicación. Exigirte ser mejor es el combustible que te impulsará hacia la disciplina. El cristiano maduro no hace lo que quiere, sino lo que debe; y después de entrenarse en ello, alcanza a amar lo que hace. Con frecuencia, la disciplina será más importante que el talento. Considera al músico no muy talentoso que estudia asiduamente y ensaya varias horas diarias y compáralo con el talentoso, pero irresponsable músico que jamás ensaya ni atiende su instrumento. A la larga, el músico menos talentoso parecerá más prodigioso que el indisciplinado. El corazón disciplinado rebasa al don.

— Roberto Tinoco

1 Corintios 9:27

Comentario general

9.24-27 la conducta del ministro de Jesucristo no debe ser inferior a la de aquellos que se consagran por un galardón; debe trabajar tanto o más que las personas del mundo dedicadas a sus sueños y planes. Pablo pone ejemplos de las olimpiadas: Como corredores, hay muchos ministros, pero sólo uno va en cada época marcando la línea de la vida divina en su tierra y generación. Pablo había rebasado hasta a los doce. Se necesita velocidad y mucho esfuerzo para lograrlo. Como gladiador, los ministros deben ser muy disciplinados en sus hábitos para vencer las batallas que enfrentan por la fe. No tiran golpes al aire, sino a sí mismos obligando a su cuerpo a obedecerle en el servicio del evangelio. Es lamentable que un siervo de Jesucristo sea preso de los apetitos de su cuerpo. Si otros entrenaban arduamente como atletas por una simple corona de laurel que se secaba rápidamente, ¡cuánto más los siervos de Jesucristo han de esforzarse al máximo por una recompensa eterna y gloriosa! Ser eliminado es dicho en el contexto de una competencia; esto es, no significa ser condenado, sino descalificado. Antes del ministerio del apóstol Pablo, personas como Bernabé e incluso los doce apóstoles, iban delante, más debido a no sobreponerse a sus intereses personales, especialmente Bernabé, fueron rebasados por Pablo, quien no tuvo reparo alguno en servir incondicionalmente como apóstol. El cristiano y su disciplina son muy importantes. La palabra disciplina viene de discipular; es decir, disciplina es ser enseñado o entrenado hasta tener un comportamiento obediente y ordenado. Su origen es el latín y significa “enseñanza, instrucción, conocimientos”. Una persona disciplinada es una persona enseñada en el dominio propio para dominar un arte u oficio. Respecto del cristiano, especialmente un líder, la disciplina consiste en haber aprobado el entrenamiento de Dios para dominarse a sí mismo y actuar en consecuencia ordenadamente. Siguiendo la ilustración de la carrera de la fe que vimos en líneas anteriores, conozcamos la disciplina necesaria para el éxito cristiano. El creyente como atleta, “de todo se abstiene”. Esto es disciplina. Debe ser apto para abstenerse de aquellas cosas que distraen o perjudican su lucha. Abstenerse traduce el griego enkrateuomai, que significa “en fuerza”, “autocontrol”, “poder sobre uno mismo”. En otras porciones de la Biblia se refiere al don de continencia sexual. El líder es una persona controlada que no participa voluntariamente de cosas que perjudiquen su liderazgo. Lo pongo en servidumbre es la otra frase resaltada para disciplina. En griego doulagogeo; significa “lo hago mi esclavo”. El creyente tiene disciplina, controla su cuerpo, sus hábitos, cuando y cuanto dormir, comer y satisfacer demás funciones corporales, qué hacer y qué no hacer. Pero además de esto, se entrena en el uso de su mente y emociones, así como en todas las artes relacionadas a su oficio. Para disciplinarte debes hacer acciones concretas. Ningún atleta se entrena por casualidad, requiere de un plan específico y detallado, así como de ejercicios a propósito, deliberados. El líder en el reino es igual, se entrena o discipula con pasos piadosos definidos, practicando las buenas obras y ejercicios espirituales regularmente. La vida de José, el hijo de Jacob, es un ejemplo en esto. Aprendió la sujeción en casa de su padre, así como a trabajar con mentalidad empresarial; fue disciplinado manejando con éxito la riqueza ajena en casa de Potifar, y resistió a la mujer de su amo a una edad y en las circunstancias que muy pocos jóvenes serían capaces de lograr; luego sufrió la cárcel y aprendió a dirigirla como si fuera el alcalde de la misma; por último, administró todo Egipto a favor de faraón, así como a todo el imperio más grande de la época. José era un hombre disciplinado cuyo control personal le hizo un triunfador en cada etapa y condición de su vida. Sin entrenamiento y decidido autocontrol nunca hubiera sido el gobernador de Egipto ni se habrían salvado miles de familias y de vidas. Nunca sabrás cuanta bendición puedes ser hasta que te disciplines. El resultado va más allá de ti. El sinónimo de disciplina es sacrificio. Jamás serás disciplinado evitando pagar el precio que te exige la dedicación. Exigirte ser mejor es el combustible que te impulsará hacia la disciplina. El cristiano maduro no hace lo que quiere, sino lo que debe; y después de entrenarse en ello, alcanza a amar lo que hace. Con frecuencia, la disciplina será más importante que el talento. Considera al músico no muy talentoso que estudia asiduamente y ensaya varias horas diarias y compáralo con el talentoso, pero irresponsable músico que jamás ensaya ni atiende su instrumento. A la larga, el músico menos talentoso parecerá más prodigioso que el indisciplinado. El corazón disciplinado rebasa al don.

— Roberto Tinoco

🔴
🔴