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Colosenses 2
Libertad y vida nueva en Cristo
6Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;🗨📝 7arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.🗨📝 8Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.🗨📝 9Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,🗨📝 10y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.🗨📝 11En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;🗨📝 12sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.🗨📝 13Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,🗨📝 14anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,🗨📝 15y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.🗨📝 16Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,🗨📝 17todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.🗨📝 18Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal,🗨📝 19y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.🗨📝 20Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos🗨📝 21tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques🗨📝 22(en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?🗨📝 23Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Colosenses 2: RV60
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Colosenses 2:1
2.1 Pablo está luchando de acuerdo a la potencia de Dios en él a favor de los colosenses (1:29), además de los hermanos de Laodicea, con el propósito de completar el misterio de Dios, Cristo. Todo creyente debe sostener la misma pelea por la iglesia, como un soldado dedicado, acérrimo. No es sencillo, pero debemos invertir nuestra vida en beneficio de los hermanos, inclusive por aquellos que ni siquiera conocemos. Pablo hace referencia al mencionar a los que nunca han visto su rostro. Él era el apóstol cobertura, pero no su fundador.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:2
2.2 Es paradójico: luchamos por el consuelo de los creyentes. Peleamos por su paz; nos esforzamos por su reposo. Luego, ligado a esto, defendemos su unidad amándolos. ¿Y para qué todo esto? Para que la iglesia alcance la madurez necesaria que le permita disfrutar las riquezas del misterio de Dios, que es Cristo. Conforme vas comprendiendo partes del misterio, como por revelación, tienes acceso a su cumplimiento en ti. Asimismo, según vas recibiendo dichos cumplimientos, vas conociendo también el misterio. El misterio de Dios el Padre (se especifica para diferenciarlo del Hijo y del Espíritu), es Cristo. El texto griego dice: el misterio de Dios el Padre: Cristo. Como lo traduce la Nueva Versión Internacional: “así conocerán el misterio de Dios, es decir, a Cristo”.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:3
2.3 Cristo es el misterio (vr. 2). En Él está todo lo que Dios es (1:19; 2:9); por ello encontramos en Cristo todos los depósitos de las riquezas de Dios, dispuestos en forma de sabiduría y de conocimiento; aplicación e información del misterio. Los gnósticos, como buenos sectarios, trataban de confundir a los santos reclamando un conocimiento superior; Pablo los combate poniendo de manifiesto que toda sabiduría y conocimiento, tanto pequeños, como elevados e infinitos, están en Cristo.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:4
2.4 Cada una de las palabras escritas por Pablo están sabiamente preparadas para contrarrestar las herejías gnósticas, a las que llama “palabras persuasivas”; griego pidsanología, logos sutiles para convencer.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:5
2.5 El autor está en la cárcel, pero su sentir está con los colosenses. Son palabras empáticas y no desdoblamientos ni viajes astrales, como podrían pensar los dados a falacias. Es como decir: “estoy con ustedes, los apoyo”. Luego declara en forma positiva lo que precisamente requerían, como llamando las cosas que no son como si fueran: “orden y firmeza”, por supuesto, de su fe en Cristo. Toda la carta tiene el propósito de darles conciencia de su ser “en Cristo” por medio de la fe.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:6
2.6 En congruencia con tu posición, debes vivir también tu condición. Siendo que estás en Cristo mediante la fe (vr. 5), debes también andar en Él. No debes cambiar tu relación basada en la confianza por una de sospechas. Comenzaste con la sencillez de la relación basada en creer, ¿por qué habrías ahora de apartarte hacia una búsqueda de conocimientos secretos? Mantente sencillo y confiando en Cristo como un niño. Cuando recibiste a Cristo lo recibiste como Señor, Él es quien manda, anda en Él. Obedécele.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:7
2.7 Se usan tres figuras para amonestar a la permanencia cristiana en Cristo: un árbol, un edificio y un discípulo. Como árbol nuestras raíces están alrededor de Cristo alimentándose de Él; como edificio nuestro fundamento es Cristo y sólo crecemos en base a Él; y como discípulo, nuestra firmeza está en sus enseñanzas. No estás a merced de un destino caprichoso de casualidades, debes estar agradecido abundantemente por esto.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:8
2.8 Mirar es abrir los ojos con el enfoque correcto; es revelación del misterio de Dios. Todo cristiano debe estar atento a no dejarse engañar por medio de filosofías o argumentaciones pretenciosas de sabiduría; así como huecas sutilezas, literalmente “engaños vacíos”. Dicho engaño utiliza tradiciones y costumbres humanas sin contenido como si la antigüedad pudiera producir la verdad. Además, se basa en rudimentos del mundo, ideas con las que el mundo sin Dios se conduce, “principios mundanos” si cabe el término. Queremos y necesitamos Cristo, sólo Cristo.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:9
2.9 Nada protege más del error que saber que no hay nada que Cristo no pueda tener respecto de Dios; y junto con este precioso conocimiento, todo lo que Dios es habita en Cristo, más no en Jesús solamente, sino en el Cristo corporativo, la Cabeza que es Él y el cuerpo que somos nosotros. El misterio de Dios contiene todo lo que Dios es. Notemos junto con esto, que lo que Dios es “habita” en Cristo. No llena como tratándose de una cosa ni visita como de alguien de paso; sino habita, personal y permanentemente. La iglesia es en Cristo todo lo que Dios es en Espíritu.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:10
2.10 Y si Cristo es todo lo que Dios es, mejor dicho, si el Cristo corporativo, Jesús y la iglesia, es todo lo que Dios es para nosotros, ¿qué puede faltarnos? ¿Por qué habríamos de buscar más allá de Él? Tú estas completo, pleno, satisfecho en Cristo. Si hay algo que te falta en esta vida es que hay algo que no has creído de Cristo. Quien gobierna toda autoridad como su Cabeza, también gobierna a la iglesia teniéndola como su Cuerpo. Pero si Cristo no es bastante, nada será suficiente; tu problema no está en lo que recibes, sino en que no lo recibes.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:11
2.11 Cristo es la circuncisión. El ritual judío introducía a los hombres en el Antiguo Pacto; pero Cristo los introduce en el Nuevo Pacto con Dios. La circuncisión hecha de mano era obra de hombres; la circuncisión del corazón es obra de Dios. Sólo Dios puede hacer esto. El cuerpo pecaminoso carnal no es el cuerpo físico, sino el pecado que está en él, su inclinación o deseo de pecar.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:12
2.12 Todo lo que Cristo experimentó, lo experimentamos también nosotros identificándonos con Él mediante el bautismo por la fe. La obra de Cristo en nosotros se efectúa mediante la fe y el bautismo en agua es la demostración de dicha fe. No es el sumergirte en agua lo que te hace libre de la carnalidad, sino la fe en Cristo por la que te bautizas. El bautismo es la muerte y sepultura del hombre sin Dios, y la resurrección del nuevo hombre en Dios. Dios da nueva vida a los que así le obedecen usando el mismo poder que resucitó a Jesús. De modo que no usa la vida natural para ser cristiano, sino una nueva vida, sobrenatural, del cielo. Si crees que Cristo resucitó, crees también que eres una nueva criatura con una nueva vida. Si no tienes un nuevo andar, tampoco crees efectivamente que Jesús fue resucitado. Bautizarte en agua es por la fe en ambas cosas.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:13
2.13 El hombre sin Cristo no tiene sólo un problema moral o de pecados, sino que está muerto. Así que la solución no es comportarse mejor o ser mas decente, sino recibir nueva vida. Un muerto no requiere aprender, sino ser resucitado. Sin Cristo no tenemos un problema de conducta, sino de muerte; por lo que la solución no es la religión, sino la resurrección. El perdón de los pecados es la parte fácil de la fe cristiana, la impartición de la nueva vida es la razón de la misma. Dicha nueva vida es únicamente en Él, a saber, en Cristo. No hay vida verdadera aparte de Él. Él es la vida. La resurrección de Cristo es también nuestra resurrección.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:14
2.14 La crucifixión de Cristo nos reconcilió con Dios. Esa es la parte positiva. Pero también tiene un aspecto negativo, el cual es la anulación del acta de decretos que había contra la humanidad. Dicha acta es la ley de Moisés, la cual nos condenaba, nos era contraria. La cruz mató al Hijo del Hombre, pero con ello, también destruyó o dio por consumada toda acusación para quienes estén en Cristo. No hay mas delito a perseguir, pues el pago de la ley fue satisfecho. Ya no hay nada en medio entre Dios y nosotros, tenemos entrada libre a Dios.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:15
2.15 La cruz también puso en claro que Dios es bueno y justo. Posiblemente en la rebelión de Satanás, el honor de Dios quedó en entredicho ante las criaturas celestiales. Lo que se dijo de Dios para convencer a los rebeldes no fue justificado ni se presentó defensa al respecto; pero la cruz puso de manifiesto que la maldad estaba sólo y enteramente del lado del rebelde, más la misericordia, el amor y la justicia de parte de Dios. Los enemigos fueron exhibidos en su culpabilidad. Esta es la victoria de la cruz.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:16
2.16 Una vez terminada la acusación contra nosotros, la ley de condenación pierde vigencia, y con ella, también sus rituales y ceremonias; las cuales eran sólo una especie de figura que ilustraba lo relativo a Cristo y el Nuevo Pacto. El creyente no ha de ser juzgado si no tiene tales practicas de la ley de Moisés, pues se encuentra en Cristo. Las comidas propias de los sacrificios y ofrendas, las fiestas y los sábados, nada de esto se necesita guardar cuando está presente la realidad que es Cristo. Él es el alimento de Dios, las fiestas, el reposo y todo lo que podemos tener de Dios, así como hacer para Dios.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:17
2.17 Una sombra se parece a la realidad, pero no es la realidad. Las prácticas del judaísmo hablan de Cristo, pero no son Cristo. Teniendo a Cristo ya no hace falta más la sombra, sus prácticas están en desuso. Ahora somos el Cuerpo de Cristo, estamos unidos a Él y nuestros cuerpos son su extensión. Todo lo que vivimos, lo vivimos en Él y para Él.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:18
2.18 La mezcla del judaísmo con las filosofías griegas del primer siglo dio por resultado una serie de doctrinas inventadas por hombres. Los líderes de tales movimientos heréticos decían tener visiones y revelaciones místicas de supuestos mediadores para llegar a Dios. Una interminable cadena de seres supuestamente angelicales que, según ellos, favorecían el acceso a Dios. Rendían culto a ellos y prometían ascensos a iluminados en el escalafón de dicha salvación. Sólo era una creación de la mente hinchada por la carnalidad. Si la ley de Moisés había sido cumplida en Cristo y no requería guardarse más al estilo judío, ¡cuánto más debían desecharse las doctrinas inventadas por hombres!
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:19
2.19 La forma de no ser arrastrado por las herejías, tanto de las religiones establecidas sobre principios bíblicos, pero ya no vigentes, como por las herejías invento de los hombres, es asirse de Cristo teniéndolo a Él por Cabeza. Si Cristo es la realidad no hace falta la sombra. Sin embargo, la forma de asirse de Cristo no es independiente de los cristianos, sino a través de su Cuerpo que es la iglesia. La limitación de la iglesia es una gran protección contra de las falsas doctrinas. Cristo nos alimenta de la realidad a través de los diversos miembros de su Cuerpo y sin la iglesia carecemos de esta vida. A pesar de lo obvio y redundante, para ser una secta hay que sectarizarse; sólo separándose de la comunión del Cuerpo de Cristo nos toca la muerte. La comunión de los hermanos te desarrolla y crece, no te separes ni hagas grupos aparte de la iglesia.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:20
2.20 El cristiano fue crucificado con Cristo y como muerto, no tiene más participación de las cosas que hacen los vivos de este mundo. Esto es válido en todo lo relativo al pecado del mundo, pero el pasaje se refiere primeramente al judaísmo como un rudimento, algo necesario en su origen, pero invalido al final.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:21
2.21 La religiosidad se mueve a través de “no”, pero prohibirle a un muerto es ridículo. De hecho, enfocarse en “no hacer esto o aquello” sólo manifiesta que aun se está vivo al mundo.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:22
2.22 Los mandamientos de Dios llegaron a ser los mandamientos de los hombres cuando Dios los remplazó por la Vida y los hombres siguieron imponiéndolos. Los mandamientos eran externos y con el uso manifestaron su ineficacia para cambiar al hombre. Su propósito era mostrar el pecado y la necesidad de un Salvador, nunca justificar. Dejaban al hombre convicto, pero no lo salvaban. Es absurdo aferrarse a ellos aparte de Cristo.
— Roberto Tinoco
Colosenses 2:23
2.23 La religiosidad suele obligar a los hombres a grandes sacrificios en pro de sus doctrinas. Los que se someten a tales sacrificios, como por ejemplo los ascetas contemporáneos a Pablo, eran vistos como grandes hombres debido a sus esfuerzos. Es admirable que sufran por fe; sin embargo, no sirve de nada. Por más sacrificios que se hagan y por mas que se obligue al cuerpo físico a hacer o dejar de hacer algo, esto no tiene valor contra sus apetitos. El problema de la carne está en su interior, en la naturaleza y no en sus prácticas. Para vencer la inclinación al mal hay que darle una inclinación al bien; de otro modo, el pecador sólo aprende trucos de conducta, parece decente, pero interiormente no lo es. Ninguna religión consigue cambiar al hombre, sólo Cristo viviendo en él.
— Roberto Tinoco