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1 Timoteo 4
Advertencias contra los falsos maestros
1Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;🗨📝 2por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia,🗨📝 3prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.🗨📝 4Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias;🗨📝 5porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.🗨📝Un buen siervo de Cristo Jesús
6Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.🗨📝 7Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad;🗨📝 8porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.🗨📝 9Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos.🗨📝 10que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.🗨📝 11Esto manda y enseña.🗨📝 12Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.🗨📝 13Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.🗨📝 14No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.🗨📝 15Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.🗨📝 16Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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1 Timoteo 4: RV60
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1 Timoteo 4:1
4.1 Del misterio de piedad que es la obra de Dios hay un cambio contrastante hacia la obra del mal. Por revelación del Espíritu, pablo da a conocer que conforme avance la historia de la iglesia como la manifestación de Dios en carne (3:15-16), también habrá apóstatas de la fe. Personas guiadas no por el Espíritu de Dios, sino por espíritus engañadores (literalmente espíritus vagabundos, sin casa). Esto dará por resultado doctrinas de demonios, enseñanzas demoniacas. Los apóstatas tienen sus propios misterios, pero no conforme a Dios. ¿Qué lleva a una persona a apostatar? Principalmente haberle cerrado el corazón a Dios para darlo al mal. El apostata está condenado y es sumamente peligroso, pues intenta arrastrar a otros en la ceguera de su condenación.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:2
4.2 La apostasía comienza cauterizando la conciencia; es decir, de insensibilizar la conciencia a partir de oírla. Luego, desarrollan doctrinas que justifiquen por qué no escuchan la conciencia y practican el pecado. Enseguida con mentiras extienden a otros sus prácticas contrarias a lo ordenado por Dios.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:3
4.3 Una de las doctrinas de demonios que golpearon a la iglesia haciéndole mucho daño, fue la prohibición de casarse. Basta considerar el celibato de los clérigos y las depravaciones subsecuentes como prueba de esto mismo. Otra de las doctrinas demoniacas fue la austeridad enseñada como virtud en la vida monacal que hundió en miseria al mundo de la edad media. Dios tiene una vida buena y de gran disfrute en familia y abundancia para la iglesia y sus ministros, con la condición de ser agradecidos a Dios.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:4
4.4 Dios es bueno y sus obras son buenas. La vida abundante en Cristo no debe desecharse, por el contrario, debe disfrutarse con agradecimiento a Dios. Rechazar el bien de Dios es tanto como considerarlo malo; mientras que aprovechar sus deleites legítimos con gratitud es proclamar su bondad.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:5
4.5 Todo lo que Dios creó es bueno, si la Palabra de Dios y la oración lo santifican, ya que por el pecado la creación terrestre está caída. Es comprensible que la Palabra de Dios santifique, pero, ¿en qué forma la oración santifica? En que se dedique a Dios. Aun comer puede ser por el Señor y dando gracias, la comida es santificada o consagrada. Confiesa la Palabra de Dios orando en todo lo que hagas.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:6
4.6 Un buen ministro enseña a sus discípulos que todo lo que hagan lo consagren primero con la Palabra y la oración. Timoteo es amonestado por el Señor a enseñar esto mismo a los hermanos. Después de todo, el ministerio consiste en llevar a cuantos sea posible a consagrarse completamente a Dios. Por tanto, el alimento espiritual es fundamental para el ministro, si él está nutrido, lo estarán también aquellos que discipule. La iglesia dificilmente irá más allá de lo que su pastor conozca y viva, lo que él siga, ellos seguirán.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:7
4.7 El ministro no debe seguir la ficción, sino desecharla. No debe tomar como doctrina lo imaginario, los cuentos o mitos. Debe dejar todo lo profano, literalmente, que ha pasado el umbral, se refiere a las leyendas judías y por implicación, también a las mitologías paganas, tanto griegas como romanas. Jamás enseñes lo que la Biblia no dice. Incluso es fuerte en su prohibición diciendo que estas cosas son de viejas, palabrería de chismosas. En lugar de todo esto, Timoteo debía dedicarse como buen ministro, al ejercicio de la piedad, es decir, a entrenarse en hacer el bien. Hasta para ser bueno se necesita practica.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:8
4.8 En comparación con el ejercicio de las buenas obras, el ejercicio del cuerpo no tiene mucho provecho. Un cuerpo saludable es útil y necesario y debe procurarse; pero un alma santa y buena no sólo es provechosa en esta vida, sino eternamente. La muerte física le pone fin a todos los beneficios del presente cuerpo de carne, más nada puede hacer al alma ante las promesas de Dios de bendición y recompensa eternas. Amar y hacer el bien inmortaliza.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:9
4.9 Así como el apóstol expresó que la palabra del evangelio es fiel y digna de ser recibida por todos (1:15), así también declara lo mismo para el ejercicio de la piedad. Practicar el amor y las buenas obras en Cristo son el evangelio.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:10
4.10 La extensión del evangelio no es un trabajo fácil. Se tiene oposición y se necesita mucho esfuerzo, pero vale la pena, ya que se hace todo por causa de Dios. Dios viviente es el término que lo pone en clase aparte, totalmente separado de los dioses sin vida inventados por los hombres. Dios es Viviente, tiene vida en si mismo. El Dios viviente al que Pablo hace referencia en este versículo es Cristo mismo, ya que aclara que habla del Salvador. Dios es Dios de todos, mayormente de los que creen, es decir, nada escapa a su divino gobierno, especialmente los que vivimos para hacer su voluntad por haber creído en Él.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:11
4.11 El evangelio y su extensión, así como todo lo que involucra, debe mandarse y enseñarse. No sólo es doctrina, también es un mandamiento. Y no sólo es una orden de una sola vez, sino un discipulado progresivo. Ambas cosas son necesarias para su efectividad en los creyentes.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:12
4.12 Parece ser que Timoteo aun era joven, probablemente menor a los treinta años. En una cultura donde la experiencia es fundamental, un joven no era digno de crédito. Pero donde los años faltan, las virtudes complementan. Para no ser tenido en poco, Timoteo debía ser un ejemplo de madurez cristiana. ¿En qué consiste la madurez cristiana? Pablo da seis características: hablar santo; manera de vivir digna de imitar; amor (este sólo atributo es la madurez cristiana); espíritu o ser espiritual; fe o equilibrio entre creer y lo que se cree; y pureza, a saber, mantenerse limpio, sin corrupción.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:13
4.13 Una y otra vez a lo largo de la carta, el apóstol Pablo expresa su deseo de visitar a su hijo Timoteo. Ya sea para ayudar o para supervisar, pero irá a verlo. Entre tanto, Timoteo debía crecer y para ello, como ministro debía ocuparse en aquellas cosas que hacen crecer a los ministros: la lectura, la exhortación y la enseñanza. La lectura principalmente de la Biblia, pero también de todo aquello que engrandezca el alma. Y como resultado de ello, en la exhortación o motivación de los creyentes, así como la enseñanza o discipulado de la iglesia. Curiosamente el crecimiento cristiano no radica en dedicarnos a nosotros, sino a los demás.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:14
4.14 Además de aquellas cosas que hacen crecer al ministro expresadas anteriormente, nada será tan importante como lo que ya fue puesto dentro de él. En el caso de Timoteo, el don que había en él era la unción que hacía de él un ministro. Dicha unción le fue aportada mediante la imposición de manos del presbiterio, esto es, de un cuerpo de ministros experimentados que lo nombraron obispo profetizando y orando por él. La unción es el Espíritu Santo en acción. Poder y virtud que hacen del hombre un gran hombre.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:15
4.15 La disciplina diaria privada se ve reflejada en público. El ministro no será más ante su iglesia de lo que sea su disciplina. Las recomendaciones anteriormente expuestas por Pablo a Timoteo debían ser la ocupación del púpilo. Se lo decía un gigante de la fe, alguien que sabía lo que decía y lo había demostrado, así que Timoteo tenía el mapa para un ministerio glorioso siguiendo los consejos de su maestro. Saber escuchar y estar a la sombra de un gigante es la mejor manera de volverse en otro gigante. Todos son testigo del aprovechamiento del disciplinado y comprometido ministro.
— Roberto Tinoco
1 Timoteo 4:16
4.16 Cuida de ti y cuidate de ti. Mantente en forma santa mediante disciplinas espirituales y no seas complaciente con tus apetitos. El mayor enemigo del ministro, así como de todo cristiano, no está fuera de él. No es el diablo ni el mundo, sino él mismo. Nadie puede hacerte más daño que tu mismo, por ello el consejo de la Palabra es que no confíes en ti, tu carne podría engañarte mediante la sutileza de falsas virtudes o ideales que te alejen de Dios, por no decir que el pecado mora en ti. Lo segundo que debes cuidar es la doctrina. Se puro y ten doctrina pura. Algunos son honestos, pero no tienen sana doctrina ni saben a ciencia cierta lo que creen, por lo que son un riesgo como maestros. Dicha pureza no resulta por casualidad, sino por el estudio sistemático de las Escrituras con un corazón que sinceramente busca a Dios. Mantenerse en este camino es algo de todos los días, persiste –dice Pablo. Persiste en cuidar de ti. Esencia y doctrina. Lo que seas y no sólo lo que creas, trasmitirás a los que te oigan. Por tanto, salvándote los salvarás y perdiéndote los perderás.
— Roberto Tinoco