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Tito 3
Hagan lo que es bueno
1Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.🗨📝 2Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.🗨📝 3Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.🗨📝 4Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,🗨📝 5nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,🗨📝 6el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,🗨📝 7para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.🗨📝 8Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.🗨📝 9Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho.🗨📝 10Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo,🗨📝 11sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.🗨📝Comentarios y saludos finales de Pablo
12Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí en Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno.🗨📝 13A Zenas intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte.🗨📝 14Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto.🗨📝 15Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros. Amén.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Tito 3: RV60
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Tito 3:1
3.1 Cuando debes recordar algo es porque puede olvidarse. Sujetarse es una de esas cosas fáciles de olvidar, especialmente porque se olvida voluntariamente. El apóstol amonesta al obispo Tito que recuerde a las iglesias bajo su cargo que se sujeten a gobernantes y autoridades. El reino de Dios tiene un especial énfasis en la autoridad y la sumisión; romper este principio es negar el reino de Dios. Notemos que el mandamiento no es fácil, en apariencia, de cumplir, ya que se está ordenando sujetarse a las autoridades del momento, que incluían a impíos del imperio dados a matar cristianos. Con todo, han de sujetarse a ellos por lo que somos los cristianos y no por lo que son las autoridades. Siempre habrá “razones” para revelarse, pero sólo hay una para sujetarse: Dios, la suprema autoridad. Tres cosas se piden a los creyentes en este apartado, que se sujeten, que obedezcan y que estén dispuestos a buenas obras. Sujetarse y obedecer no es lo mismo. La sumisión es una actitud, pero la obediencia es una acción. Incluso se puede desobedecer sujetándose, semejante a cuando los apóstoles se sujetaron al castigo de la autoridad judía, pero desobedecieron a la orden de no predicar más a Cristo (Hechos 4:18-20). De modo que nos sometemos siempre, pero sólo obedecemos si no contraría la voluntad de Dios. Asimismo, estamos disgustos siempre no sólo a buenas obras, sino a toda buena obra; lo que significa que podemos hacer mucho mayor bien del que suponemos. Fuiste creado para ser bueno y hacer el bien te es natural en Cristo Jesús.
— Roberto Tinoco
Tito 3:2
3.2 La difamación es el homicidio de la reputación. Quien difama es homicida y su arma es la lengua. Siendo que este versículo está después de hablar de sujeción y obediencia, es claro que se refiere a no sujetarse de mala gana murmurando, sino de corazón. Ligado y en tono creciente, a la difamación suele seguirle la contención; por ello el texto continúa diciendo que no sean pendencieros, término que en su original griego implica no sólo no pelear, sino no ir contra la paz. Hay contenciosos pasivos, actitudes que parecen no contender, pero que destruyen la paz entre los semejantes. Contrario a ello, hay que ser amable, a saber, apropiado a la relación. No se busca la persona idónea, sino que se es la persona idónea para la amistad. Mostrando toda mansedumbre, frase que puede traducirse como humildad en todas las cosas. Carácter igualmente posible para el rico como para el pobre, para el famoso como para el anónimo. Todas estas cosas para con todos los hombres. En el evangelio, no se ama sólo a quién le ama, sino también a quien le aborrece. Todas estas virtudes obedecen a lo que somos en Cristo y no al trato de los demás hacia nosotros. Accionamos no reaccionamos.
— Roberto Tinoco
Tito 3:3
3.3 Éramos, ya no somos; por tanto, hacíamos, ya no hacemos. El pecado y la maldad han de verse como ajenos a los cristianos por causa de la nueva vida recibida en Cristo Jesús. Así que tratamos a los que aun no son cristianos compasivamente, pues nosotros también sabemos lo que significa estar atado a esa clase de conducta al no tener a Cristo. Éramos insensatos, traduce el griego anóetos, refiriéndose a no inteligente; es decir, sensual o que se conduce sólo por los sentidos a la manera de los animales. Esclavo de pasiones. También éramos rebeldes, personas impersuadibles, no había manera de convencernos de ser diferentes por no poder cambiar en nosotros mismos. Éramos extraviados, literalmente vagos. Existiendo sin vivir; carentes de propósito; consumidores y no productores, formados en la cadena alimenticia a pesar de no ser parte de ella. Éramos esclavos de concupiscencias y diversos deleites, continúa diciendo la Escritura. Se refiere a no poder negarse a lo prohibido, pecadores por naturaleza sin capacidad alguna para dejar de hacer el mal. Atados a los sentidos corporales en sus más diversas expresiones. No éramos pecadores por pecar, sino que pecábamos por ser pecadores. Viviendo en malicia, en griego kakía, literalmente «pasábamos el tiempo en malignidad». En envidia, a saber, celos, competencia insana. ¿Qué hacen los hombres que no contenga la competencia con su prójimo? Éramos aborrecibles y nos aborrecíamos unos a otros; debiendo ser odiados por ser odiosos, odiábamos a los demás. Atacábamos nuestra propia imagen aborrecible.
— Roberto Tinoco
Tito 3:4
3.4 «Pero» -dice la sagrada Escritura. Esto lo cambia todo porque lo incluye todo. Todo estaba mal «pero» Dios nos amó. Dios siempre nos amó, pero su amor se manifestó en el tiempo. Hubo un momento específico en el que la bondad de Dios se manifestó; este tiempo es la encarnación de nuestro Señor Jesucristo. Tal manifestación es el Salvador, así que ligamos Dios con Salvador. Se usa la palabra filantropía para amor en este pasaje (significa amor por la humanidad); el gran filántropo, el primero y más grande es Dios.
— Roberto Tinoco
Tito 3:5
3.5 Nos salvó incluye todo lo que anteriormente éramos mencionado en los versículos precedentes. Es claro que dicha salvación está efectuándose poco a poco mediante la santificación en cuanto a condición, pero es vista como terminada en cuanto a posición. Tal salvación no fue resultado de esfuerzo de hombres, tampoco fue dada como recompensa a nuestras obras. Nada podríamos hacer para cambiar nuestro ser. La salvación nos fue dada como un acto de amor inmerecido. La misericordia de Dios es la causa, y la regeneración, junto con la renovación es el medio. La regeneración es el nuevo nacimiento producto de recibir a Jesús (Juan 1:12; 3:3,5). En la regeneración recibimos nuevos genes, la Vida de Dios cuya naturaleza tiene la capacidad de darnos un nuevo vivir. A esto le sigue la renovación, es decir, la transformación progresiva de lo que éramos a lo que debemos ser acorde a la nueva Vida recibida. Esta es la obra del Espíritu Santo en nuestro interior en forma de Vida o naturaleza divina. Cristo en nosotros, la esperanza de gloria.
— Roberto Tinoco
Tito 3:6
3.6 La Vida de Dios que nos ha sido dada en Cristo no es poca ni limitada. Es la Vida eterna. Nos ha sido derramada dentro (aunque en este versículo dice sobre) de nosotros abundantemente; mucho más de lo que necesitamos. ¡Fuimos bañados de salvación! (alusión al lavamiento de los sacerdotes antes de entrar al Lugar Santo). La vida temporal de la carne y de lo terrenal no tienen manera de sobrevivir ante la Vida verdadera. Recibir a Jesús como Mesías es recibirle por Rey y Señor. Además, le tenemos por Salvador habiendo realizado nuestra salvación. Esto es resumido en la expresión «Jesucristo nuestro Salvador».
— Roberto Tinoco
Tito 3:7
3.7 El apóstol ha mencionado diversos aspectos de la salvación en Cristo Jesús: la regeneración y la renovación que incluye la santificación. Ahora habla de la justificación y de la adopción, mediante la cual somos hechos herederos (la adopción era la ceremonia donde el hijo nacido de su padre es tenido por maduro para recibir la autoridad de administrar los bienes del padre, así como la parque que le corresponde como herencia). La adopción incluye otro tema más de la salvación, que es la glorificación o redención del cuerpo (Rom. 8:23). De modo que la esperanza de la vida eterna no tanto irse al cielo, como ser lleno de la Vida eterna, la Vida verdadera; la cual incluye la completa salvación. La justificación es el favor de Dios que toma al hombre por justo y lo hace justo.
— Roberto Tinoco
Tito 3:8
3.8 Las palabras del apóstol sobre la salvación fueron ricas (regeneración, justificación, santificación, redención, adopción, glorificación, etc.) aunque las dijo en forma resumida, a manera de semillas, son poderosas. Esta es palabra fiel, diga de confianza que debe predicarse y enseñarse en la iglesia consistentemente, con firmeza. Todo cristiano debe tener esta preparación teológica doctrinal, sólo así se ocuparán en buenas obras o tendrán la clase de conducta acorde a la fe cristiana. La teología expresada con vida es útil porque hace santos. Es buena a los hombres porque hace mejores hombres. Detrás de la maldad existen las tinieblas; y detrás de la bondad está la luz. ¡Alumbra con toda la doctrina de la salvación a cuantos puedas!
— Roberto Tinoco
Tito 3:9
3.9 En contraste con la enseñanza de la sana doctrina existe evitar las discusiones acerca de la religión. En el caso del tiempo del apóstol, lo relativo a la religión judía era el principal debate, pero el principio es aplicable a cualquier otra clase de religión y de época. Discutir doctrinas religiosas es propio de ausencia de Vida verdadera. Tito habría de evitar las cuestiones necias, literalmente discutir absurdos. Evitar genealogías, cosa que gustaba ampliamente tanto a judaizantes como a griegos. Los judaizantes principalmente, daban gran importancia a líneas genealógicas llenas de invenciones interminables que caían en fábulas (1:14) con el propósito de demostrar una supuesta superioridad como descendientes de Abraham. Algunos iban más allá todavía haciendo doctrinas racistas tratando de llevar su ascendencia a los héroes de la antigüedad de quien, según ellos, tenían su sangre. Todas estas discusiones les llevaba a contenciones y peleas de las que se amonesta abstenerse. ¿Qué superioridad tiene quien pelea por ella humillando a su prójimo? ¿No es un contrasentido? Debían, además, evitar discusiones acerca de la Ley. Referencia a la Ley de Moisés, que fue dada para llevarnos a Cristo, pero los judaizantes usaban como un medio de salvación en sí mismo. Con esto negaban la gracia de Dios. Los creyentes no debían discutir al respecto, pues no sólo no edificaba, sino que dividía (3:10). Son cosas inútiles y sin provecho; cosas vanas carentes de valor. La contienda doctrinal suele ser la carta de presentación del que se ha extraviado y no de quien anda en la verdad. Quien se enreda en tales discusiones y contiendas con los tales, no tarda en perder el camino también.
— Roberto Tinoco
Tito 3:10
3.10 La división es altamente perjudicial, pues resulta en la mutilación del cuerpo de Cristo. Es un atentado contra Cristo. Las discusiones doctrinales causan divisiones y pierden a los oyentes; por ello el divisor debe ser desechado; no sin antes amonestarlo más de una vez, ya sea para rescatarlo o para que, al mostrar su verdadero carácter, a fin de que los demás no sean engañados por él. La unidad de la iglesia debe preservarse y la división ha de considerarse como un cáncer a extirpar.
— Roberto Tinoco
Tito 3:11
3.11 El divisionista está pervertido, quizá moralmente pueda parecer decente, pero respecto de la verdad de Cristo y la realidad de su Cuerpo, se ha corrompido. La expresión «condenado por su propio juicio» es semejante a las expresadas por nuestro Señor Jesucristo cuando dijo: por tus palabras serás condenado (Mat. 12:37). Los argumentos del divisionista contra la autoridad, mediante los cuales lleva a la gente hacia sí mismo, son precisamente los mismos de los que es culpable. El revolucionario se convierte en el dictador; y los pecados de los que acusó a la autoridad los aumentará en su persona.
— Roberto Tinoco
Tito 3:12
3.12 Terminadas las amonestaciones ministeriales, Pablo da instrucciones personales a Tito (aunque nada personal fuera del ministerio vivía el apóstol). Enviaría a uno de sus colaboradores como relevo de Tito, ya sea Artemas, de quien nada sabemos, o a Tíquico, de quien conocemos era colaborador y discípulo de Pablo de la región de Asia Menor, cercano a Pablo, ya que le acompañó a entregar la ofrenda recabada entre las iglesias de Pablo a los hermanos de Jerusalén (Hechos 20:4). Solía representar a Pablo ante las iglesias ya que conocía la fe y conducta de Pablo muy bien (Col. 4:7; Ef. 6:21), ya que no sólo lo consideró relevo de Tito en Creta, sino también de Timoteo en Éfeso (2 Tim. 4:12). Considerado fiel ministro en el Señor (Ef. 6:21). Tito habría de reunirse con Pablo en la ciudad griega Nicópolis donde Pablo pasaría el invierno. Recordemos que debido a las condiciones de la época no era fácil viajar para hacer obra apostólica en dicha temporada.
— Roberto Tinoco
Tito 3:13
3.13 Zenas es un nombre griego, por lo que la definición de intérprete de la ley no es referencia a la ley judía, sino romana. De manera que se trataba de un abogado de oficio. Zenas, juntamente con el evangelista Apolos, se hallaba en la isla de Creta en las mismas fechas que Tito, así que Pablo le pide encaminarles con solicitud, es decir, que les ayude en su viaje financieramente y en las necesidades personales, así como de transporte que pudieran requerir. A pesar de que Apolos no fue del todo agradable al ministerio de Pablo en la región de Corinto, el apóstol lo reconoce ministro del Señor y procura su bien.
— Roberto Tinoco
Tito 3:14
3.14 Aprovechando la oportunidad de Zenas y Apolos (3:13), los hermanos de Creta podían ocuparse en buenas obras, especialmente para los casos de necesidad. La razón era que siguieran siendo productivos. De modo que la necesidad es la oportunidad de fructificar. La esterilidad resulta de la indiferencia a la necesidad; mientras que el éxito sigue a detectar lo que se necesita y satisfacerlo.
— Roberto Tinoco
Tito 3:15
3.15 Pablo no estaba sólo, ¿quiénes estaban con él? No lo sabemos, pero estaba acompañado por un buen número de colaboradores en ese momento (similar a 2 Tim. 4:21). Saludar traduce el griego aspázomai que significa “encerrar en los brazos”, abrazar afectivamente. Es la petición de Pablo, que de un abrazo deseando parabienes a quienes habían manifestado amor tanto para él como para los suyos en la fe y posiblemente por razón del ministerio. Con esto, parece dejar fuera a aquellos “maestros” judaizantes que no lo amaban. Por último, se despide resumiendo el cúmulo de la bendición de Dios en la expresión: la gracia sea con todos vosotros. Quizá no los saludos, pero sí la gracia, pues el favor de Dios es necesario a todos. La gracia es el regalo divino que encierra todo bien. La palabra amén, tan usada por nosotros los creyentes, significa literalmente «sea firme» o «así sea». Palabra final que no aparece en muchos de los manuscritos antiguos respecto de este versículo.
— Roberto Tinoco