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1 Pedro 5
Consejos para los líderes y los jóvenes
1Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada:🗨📝 2Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;🗨📝 3no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.🗨📝 4Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.🗨📝 5Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.🗨📝 6Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;🗨📝 7echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.🗨📝 8Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;🗨📝 9al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.🗨📝 10Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.🗨📝 11A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.🗨📝Saludos finales de Pedro
12Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis.🗨📝 13La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan.🗨📝 14Saludaos unos a otros con ósculo de amor. Paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amén.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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1 Pedro 5: RV60
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1 Pedro 5:1
5.1 Pedro es un Pastor y como tal, conoce la importancia del ministerio para el sano desarrollo de la iglesia; por ello, antes de terminar la carta, el experimentado apóstol dedica sus palabras a los ancianos de la iglesia, literalmente, a los presbúteros (presbíteros), los dirigentes que hoy podemos llamar Pastores. La credibilidad de Pedro era legendaria, el principal de los doce; sin embargo, sus credenciales, por decirlo así, son su martirio. No solo ha sufrido padecimientos por Cristo, sino que ha sufrido los padecimientos de Cristo. Es uno con Él en su sufrimiento; así que está seguro de ser uno con Él también en su gloria. En esto se basa su ruego a los Pastores: en que ha vivido a Cristo plenamente por amor a la iglesia, tanto en el martirio como lo hará en la recompensa. Un maravilloso ejemplo de vocación ministerial.
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:2
5.2 El principal trabajo del Pastor es dar pastos a sus ovejas. Dichos pastos son las enseñanzas de la Palabra de Dios. Esa es la responsabilidad ministerial: discipular y enseñar las cosas que el Señor nos ha enseñado. El Pastor que no sabe enseñar, no es Pastor. Y el que enseña mal, niega su llamado. Notemos que es la grey de Dios, el rebaño le pertenece al Señor y los ministros lo cuidan para Él. De hecho, la grey está entre los ministros y no por los ministros. Y también, el que el rebaño esté entre los Pastores significa que son responsables de la ciudad y no solo de una congregación. Su mentalidad debe ampliarse a la de un obispo, estar al tanto de una región o población. Han de cuidar de la grey, literalmente ser obispos o supervisores de la buena condición de las ovejas. Y esto cuidando las motivaciones del ministerio. El Pastor no debe serlo de manera obligada ni de mala gana; sino por propia voluntad; no trabaja por motivos financieros, sino por causa de una vocación genuina, un sincero y divino llamado por las almas. Ánimo pronto significa actitud dispuesta, con la pasión hacia adelante.
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:3
5.3 Uno es el Señor de la iglesia: Cristo Jesús. Los pastores trabajamos para Él y su gobierno, por tanto no podemos comportarnos como señores de la iglesia. Los que están a nuestro cuidado son la heredad del Señor, este es el significado griego de kléros, literalmente, porciones del Señor. Siendo ejemplos de la grey. Ejemplo, del griego túpos, que se refiere a la marca que deja un sello. Un ministro es el tipo, el molde, el prototipo de su iglesia. Sus miembros han de ajustarse al vivir del ministro, su influencia los forma; de manera que es sumamente importante que sea quien debe ser en Cristo. Con frecuencia la iglesia no va a ir más allá de su Pastor, así que es imperativo que el Pastor sea perfeccionado, maduro. Completamente imitable.
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:4
5.4 El Señor Jesús volverá y su manifestación traerá con Él la recompensa a sus siervos. Los Pastores tienen un jefe, el Príncipe de los Pastores. Esto es lo mejor del ministerio: amar lo que Cristo ama para realizar lo que Cristo hace; todo, con el propósito de nuestro gozosa reunión con Él. La alegría será indecible en aquel día en el que entreguemos la grey al Amado Pastor de nuestras almas. Por esto el ministerio Pastoral es bienaventurado. La recompensa pastoral por un buen trabajo es la stéfanos amarántinos doxa, es decir, la corona incorruptible de gloria. Se refiere a una condición sobresaliente del cuerpo glorificado, semejante al cuerpo y gloria del Señor. Todos los creyentes recibiremos un cuerpo glorificado, pero existe una gloria mayor prometida para los pastores que den buenas cuentas de su grey.
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:5
5.5 Igualmente jóvenes podría traducirse mejor como igualmente nuevos, refiriéndose a la edad espiritual de los creyentes y no a la edad cronológica. Recordemos que los versículos precedentes mencionan a los Pastores llamándoles ancianos. La recomendación apostólica es que existan rangos de autoridad en la iglesia basadas primeramente por el ministerio y segundo, por la madurez espiritual de los creyentes. Subordinados unos a otros. Para que esta jerarquía funcione en la iglesia se necesita humildad en los miembros. La palabra humildad, griego tapeinofrosúne es muy rica. Viene de dos palabras más que significan frenar las emociones y la mente, humillar los pensamientos, por decirlo así. La humildad requiere de control del alma en emociones y pensamientos, solo así una persona podrá subordinarse a otra. Hacer a un lado lo que piensa y lo que siente para honrar a Dios respetando la autoridad. Hay que revestirse de esta fortaleza de carácter que es la humildad. El carácter se viste a propósito de cristianismo. El incentivo que tenemos para subordinarnos unos a otros, según el orden de autoridad establecido por Dios para la iglesia, es la comunión con Dios: el resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. Esto es, Dios se pone en contra de quien no respeta la autoridad, pero tiene una relación especial con aquellos que sí la honran. Recibir gracia de Dios lo es todo.
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:6
5.6 Controlando emociones y pensamientos (mira la nota anterior), debemos subordinarnos a Dios. Literalmente, bajo la poderosa mano de Dios, vigorosa mano, un antropomorfismo explicando el todo poder divino. En respuesta y de manera equivalente a la humillación, será exaltado. Y digo equivalente, pues Cristo Jesús se humilló hasta lo sumo y fue exaltado sobre todo (Fil. 2:5-11). En la medida que te humillas ante Dios serás levantado ante sus criaturas. Esto sucederá cuando fuere tiempo, puede referirse al final de los tiempos el día de las recompensas, pero también, cuando el Señor te necesite en lugar de preeminencia. De hecho, no usa el griego crhonos, sino kairos, clara alusión a un tiempo dispensacional o de propósito y no a un tiempo cronológico.
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:7
5.7 Si habremos de humillarnos al Señor (mira el versículo anterior), es fundamental que pongamos en Él toda nuestra confianza. Eso es lo que significa echar nuestra ansiedad sobre Él, confiar de modo que todo afán y ansiedad, así como toda preocupación, sean tenidos por satisfechos en Dios. Él tiene también todo eso en su control. Él tiene cuidado de vosotros, textualmente, el se interesa en ustedes. Dios no solo está pendiente de su reino y de sus asuntos, sino también de cada uno de sus hijos en forma personal. También lo tuyo toma como suyo. ¿de qué te preocupas?
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:8
5.8 Conservar el equilibrio, mantener los pensamientos en orden sin alteración de nada es necesario para velar o estar despierto ante los posibles ataques que el creyente pueda sufrir por parte de su enemigo. El diablo es enemigo de Dios y odia su imagen y semejanza. Diablo significa calumniador, eso es lo que hace, calumniar a los creyentes, ensuciar su imagen para que no se vea más a Dios en ellos. Y de eso tenemos que cuidarnos. La palabra adversario significa oponente, es un antijusticia (griego antídikos). Con todo, es como un león rugiente, pero no es un león rugiente. Estemos velando, pero no temerosos. Anda alrededor buscando, como asechando, a quien devorar; de manera que anda en el espíritu no siendo carnal, ¿por qué habrías de ser su presa? Para entender mejor sus asechanzas, conviene entender por qué odia tanto al hombre. Todo comienza en el derecho legal humano como administrador de la tierra. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y le ordenó enseñorearse (gobernar como señor) la creación terrena: entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree …en toda la tierra. Y los bendijo Dios y les dijo: llenad la tierra y sojuzgadla… (Gen. 1:26-27). Esta orden divina es el derecho legal. La imagen y semejanza de Dios en el hombre es la capacidad para ejercer la autoridad legal del reino sobre la tierra. Entre más se parece el hombre a Dios mayor es su capacidad de gobernar y disfrutar el reino. En el primer capítulo de las Sagradas Escrituras Dios pronuncia dos bendiciones. La primera de ellas está dirigida a los animales del agua y del aire. La bendición iba encaminada exclusivamente a su multiplicación (Gen. 1:22). Dichos animales no tienen la imagen de Dios. Más en la segunda bendición, Dios se dirige al hombre, quien fue formado a la imagen de Dios. Dios lo bendice no sólo con multiplicación, sino con señorío sobre las demás criaturas, incluyendo los animales acuáticos y las aves anteriormente bendecidas (Gen. 1:28). Todo esto confirma que el reino de Dios es exclusivo de quien tiene la imagen de Dios. Cristo es la imagen de Dios y por tanto, toda autoridad le fue dada en el cielo y en la tierra. La iglesia está siendo conformada a la imagen de Dios, y en medida que adquiere la imagen divina, adquiere también el reino (Ap. 3:21). El reino es dado a los santos del Altísimo (Dn. 7:27). Todo esto es maravilloso, pero el hombre se convirtió en esclavo deformándose y perdiendo su señorío. Conocemos la historia, el adversario engañó a Eva y a través de ella vino la caída de Adán. Ambos transgredieron las leyes del reino, ¿cómo podían continuar reinando en plenitud? Las leyes del reino dicen: ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? (Rom. 6:16). Y, …cada cual es hecho esclavo de lo que lo ha vencido (2 P. 2:19). El hombre obedeció al pecado por lo que se hizo esclavo del pecado. El veneno de la serpiente entró en él, por lo que sin Cristo la naturaleza de la serpiente fluye en él (Rom. 7). ¡Hasta el cristiano tiene que ir cada día a Dios por su antídoto para no vivir conforme al veneno de la serpiente! Ningún esclavo puede reinar. Si el hombre fue hecho esclavo del pecado no puede ser señor de la creación terrena. Un esclavo no tiene derechos legales y su amo posee todo lo que antes le pertenecía al esclavo. Es así que Satanás se apoderó del hombre y de todo lo que le había sido confiado, la tierra. En Lucas 4:5-6 vemos al diablo ofreciéndole al Hijo del Hombre la autoridad y la gloria de todos los reinos del mundo. Se jactó de que a él le habían sido entregados. ¿Quién le entregó al enemigo de Dios los reinos del mundo? Obviamente no fue Dios, pues Dios nunca ha sido vencido, fue el hombre quien se los entregó cuando él mismo se entregó al pecado. Ante Dios, el miserable tentador no es más que un ladrón, un asesino y un destructor (Jn. 10:10). Nada de esto ha tomado por sorpresa a Dios, al contrario, todo esto está dentro de sus planes. Desde la perspectiva Divina no hay más Señor ni Dios que Él mismo (Is. 54:21); más desde la perspectiva humana el diablo fue llamado el príncipe de este mundo (Juan 14:30); el dios de este siglo (2 Cor. 4:4); y el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia (Ef. 2:2). Por lo que la Escritura señala que el mundo estero está bajo el maligno (1 Juan 5:19). Toda la humanidad sin Cristo está en esclavitud. Esto no significa que Dios no esté gobernando el mundo, pues Dios es Señor de todo. Lo que implica es que la autoridad que le había sido delegada al hombre no está siendo ejercida por él. Sin embargo, aun cuando otro se apoderó del mundo terrenal, tal dominio es considerado por Dios como usurpador o ilegítimo; pues si bien el enemigo tomó derecho legal sobre el hombre, no tiene derecho legal con respecto a Dios, pues está fuera de su voluntad. Por todo esto, Dios no dejó las cosas así, sino que preparó de antemano la restauración del hombre. Y según su ley, dicho sea de paso, es por lo menos cuatro veces mejor que la condición anterior a la caída (Ex. 22:1,4; 2 Sam. 12:5-6; (Luc. 19:8). Para esto, el principio del reino es que todo lo que fue perdido por el hombre debe ser recuperado y restaurado por el hombre, de otro modo, jamás puede reinar y por tanto el reino no puede ser establecido: Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados (1 Cor. 15:21-22). Pero aún y cuando el hombre había de redimir al hombre, no se halló a nadie digno de hacerlo. Ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra (Ap. 5). Por esta razón, Cristo Jesús se hizo Hombre. El hombre perdió la imagen de Dios, por lo que Cristo tomó la imagen del hombre a fin de traer al hombre a la imagen de Dios. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo Hombre (1 Tim. 2:5). Más venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley (Gal. 4:4). Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte (éste es al diablo) (Heb. 2:14). El Señor debía nacer como hombre y vivir sin pecado. Ser probado en todo y salir vencedor en toda circunstancia como hombre, manteniendo su libertad no haciéndose esclavo del pecado para llegar a ser el Redentor. Uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado (Heb. 4:15). Porque convenía… que, habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos (Heb. 2:10). Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado (como hombre), vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen (Heb. 5:9-10). Por todo esto el diablo lo tentó tratando de lograr que actuase en su propio poder como Hijo de Dios, dejando así de ser el Hijo del Hombre: “…si eres Hijo de Dios…” –le dijo en el desierto (Mt. 4:3,6) y en la cruz (Mt. 27:40). Antes de su muerte Cristo Jesús fue examinado como el Hijo del Hombre perfecto. Nadie pudo inculparlo de pecado (Juan 8:46). Judíos, griegos y romanos, lo mismo que el cielo y el infierno lo hallaron completamente inocente y perfecto. Jesús dijo antes de ir a la cruz: viene el príncipe de este mundo y él nada tiene en mí (Juan 14:30) ¡Aleluya! Nada de tinieblas hay en Jesús. El veneno de la serpiente no pudo tocarlo. Él es el Cordero sin defecto que podía ser recibido por Dios en sacrificio como expiación y compra de la creación. Jesús, el Hombre, trató con todos los problemas que la humanidad ha enfrentado y no le produjeron ni el más mínimo mal. Ni un solo rencor, envidia o mal pensamiento. Él vino a deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8). Por todo esto, Cristo es llamado “el postrer Adán”. En vista de lo anterior, Cristo fue probado y aprobado. Esto le concedió el derecho legal para redimir al hombre y a la creación que originalmente se le había confiado. Con todo, la guerra espiritual por la restauración del reino no termina allí. Cristo hizo mucho más que redimir al hombre, Cristo produce al nuevo hombre, una nueva especie de hombre que puedan llevar a cabo el propósito de Dios de establecer su reino. El nuevo hombre es la iglesia y su nombre es Cristo. No en vano dice Rom. 8:19-23 porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. …porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una sufre dolores de parto hasta ahora… Sabemos que esto tendrá su cumplimiento a plenitud en la glorificación de la iglesia, pero también vemos que en medida que la iglesia adquiere la gloria de la imagen de Dios, la creación es bendecida a causa de los hijos de Dios. En el salmo 8:1-2 leemos: Oh Yahwéh, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu Nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos. De la boca de los niños y de los que maman fundaste la fortaleza a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo. ¡Aleluya! La nueva especie en Cristo tiene por encomienda el proclamar el Nombre y la gloria de Dios ¡para hacer callar al enemigo! Esto es, establecer el reino de los cielos en toda la tierra. Cuando el Señor entró en Jerusalén y fue increpado por los religiosos a causa de las alabanzas de la gente, les respondió citando precisamente el Salmo 8 Más con una pequeña variante, en lugar de decir: “fundaste la fortaleza”, dijo: perfeccionaste la alabanza (Mt. 21:16). Lo que significa que la alabanza perfeccionada de la iglesia establece el reino de Dios como una fortaleza. A esto mismo se refiere el Salmo 149:5-9 regocíjense los santos por su gloria, y canten aun sobre sus camas. Exalten a Dios con sus gargantas, y espadas de dos filos en sus manos, para ejecutar venganza entre las naciones, y castigo entre los pueblos; para aprisionar a sus reyes con grillos, y a sus nobles con cadenas de hierro; para ejecutar en ellos el juicio decretado; gloria será esto para todos sus santos. Aleluya. Todo esto es glorioso. Sin lugar a dudas estos versículos nos muestran el establecimiento del reino de los cielos a través del pueblo de Dios. La nueva especie de hombres en Cristo. Nuestra proclamación profética en Cristo es espada de dos filos que ejecuta el juicio que Dios previamente ha decretado contra sus enemigos, las huestes de maldad que se apoderaron de la tierra en tiempos de Adán. Es la iglesia la que debe establecer el reino de los cielos proclamando “venga tu reino”. La iglesia es el Nuevo Hombre (Efes. 2:14-15; 3:10; (Ef. 6:12). El nuevo hombre, la iglesia, debe ser probado y aprobado para ejercer su derecho legal sobre la tierra estableciendo el reino. Al ver la victoria de Cristo, muchos creyentes se lanzan a una guerra espiritual en donde carentes de poder no saben qué hacer para ejercer la autoridad del Señor. Cristo Jesús, el Hijo del Hombre, recibió el poder del Espíritu después de ser probado en el desierto venciendo la tentación (Luc. 4:14). Nadie puede enfrentarse a Satanás mientras no venza el pecado. Recordemos: el esclavo no puede ejercer derecho legal (poder). Luego, el Hijo del Hombre recibió toda autoridad en el cielo y en la tierra después de morir y resucitar (Mat. 28:18). Él ganó el derecho legal y ahora la iglesia debe seguir su ejemplo: El que venza heredará todas las cosas; y Yo seré su Dios, y él será mi hijo (Ap. 21:7). La verdadera guerra espiritual comienza con la santidad. En Heb. 1:9 vemos que Cristo recibió la unción de Dios más que cualquier otro por cuanto amó la justicia y aborreció la maldad. Toda persona puede recibir de Dios el derecho legal contra su problema y establecer el reino de Dios en su vida, familia, iglesia o ciudad si mantiene su santidad y posición en Cristo como vencedor. Cuando el viejo hombre cayó esclavizado por el pecado perdió la imagen de Dios en cuanto a su plenitud (si bien mantuvo algunos rasgos de su creación original). Ya vimos que Cristo es la imagen de Dios. De modo que la parte principal de la guerra espiritual y del establecimiento del reino es que el hombre recupere la imagen de Dios; en otras palabras, que Cristo sea formado en nosotros (1 Cor. 15:47-49; 2 Cor. 3:18; Col. 3:9-10). La nueva creación, al recuperar la imagen de Dios, recupera también el derecho legal de gobernar la creación. Recibe de nuevo el reino y la autoridad de Dios que le asegura que puede enseñorearse aún sobre lo que se arrastra sobre la tierra (la serpiente, el diablo) (Gen. 1:28). Todo fue puesto debajo de los pies de la iglesia, mientras los creyentes tengan a Cristo como su Cabeza (Ef. 1:22): Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aún los demonios se nos sujetan en tu Nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará (Luc. 10:17-19). Sometidos a Cristo los discípulos pueden establecer el reino. El pastor Jacobo lo expresó: someteos pues, a Dios, resistid al diablo y huirá de vosotros (Stg. 4:7). Pero no intentes guerra espiritual contra el diablo sin someterte primero a Dios. Nuestro énfasis no debiera ser perseguir demonios, sino someternos a Cristo. Por eso es que dice la palabra de Dios: Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. 12Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo (Ap. 12:11-12). Por un lado está la victoria de Cristo, esa es la victoria sin discusión; pero por otro lado se necesita la victoria de los creyentes por medio de su testimonio (palabra y hecho), consagración dando su vida. Es la gente que no vive como morador de la tierra, sino del cielo; pero aquellos atados a las cosas de esta tierra tienen gran problema con los demonios. He allí el problema para liberar de los demonios a quienes hacen trato con los demonios. Si el hombre no se somete a Dios, sino que voluntariamente le da derecho legal a Satanás, ¿cómo liberarlo de su socio? Esa es la clase de personas que suelen ser una distracción durante las reuniones de los santos, en cuanto pueden “manifiestan” a los demonios distrayendo la atención y enfocando a los congregados hacia ellos, en vez de hacia la Palabra de Dios. Curiosamente no saldrán, pues la persona oprimida también gusta de llamar la atención hacia sí. De esta forma roban gloria e impiden el provecho de la Palabra. Y si llegan a salir, volverán a entrar después a ellos, porque esa tierra (persona), está sin rey, es una “casa vacía”, lista para ser habitada por siete espíritus peores aunque la limpien una y otra vez (Mat. 12:43-45). Mira los evangelios, Jesús nunca perdió el tiempo con los demonios, los callaba, los reprendía y los expulsaba. En una ocasión los discípulos del Señor no pudieron echar fuera un demonio que atormentaba a un muchacho. En tal caso, no fue culpa del muchacho, sino de la poca fe de los discípulos que no habían aprendido a “echar montes al mar”; es decir, debían crecer con ayuno y oración en la fe (Mat. 17:19-21). A los creyentes debiera gustarles tanto el ayuno y la oración como la guerra espiritual. Necesitamos crecer; es fundamental que seamos maduros. Otra parte importantísima de la guerra espiritual y de echar fuera demonios es discernir el espíritu de los falsos ministros y resistirlos o echarlos: Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras (2 Cor. 11:13-15). Los falsos maestros son personas que parecen justas y tener luz, pero es sólo un disfraz. Te diré cómo distinguirlos: ¿Cuál es el propósito de un verdadero ministro de Jesucristo? Llevar las almas a Cristo. Entonces, ¿cuál consideras ha de ser el propósito de un falso ministro? ¿Qué hace un espíritu engañador? Lleva las almas en sentido opuesto a Cristo, las distrae hacia las tinieblas. He visto supuestos obreros de Cristo que hacen tanto énfasis en el diablo en su hablar y en sus actos “proféticos”, incluso de forma semejante a los ocultistas y brujos que es evidente que no llevan las almas a Cristo, sino a Satanás. Sus discípulos suelen ser personas con muchas “experiencias” espirituales, ataques y hasta cierta intolerancia y desequilibrio emocional.
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:9
5.9 El diablo no debe ser perseguido, sino resistido. Es un enemigo vencido, pero también persistente, seguirá atacando. Sin embargo, no debemos distraernos persiguiéndolo; si nos ataca lo resistiremos, pero no le dedicaremos nuestro tiempo. La mejor manera de resistir al diablo es mantenerse firme en la fe. Esa es la mejor guerra espiritual (mira la nota anterior), ¡que nada te saque de la fe cristiana! La manera en la cual estaba el enemigo atacando a los cristianos contemporáneos a Pedro era la persecución de la iglesia; de ahí el aliento que les da el apóstol al hacerles consciencia de que tales padecimientos los estaban sufriendo todos los cristianos. Usa un término griego traducido cumpliendo, epitéleo, que significa llenar. Como completar una medida, en este caso, lo que falta de las aflicciones de Cristo por su iglesia (Col. 1:24).
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:10
5.10 El adversario no vencerá (mira las notas anteriores), la iglesia es afirmada por Dios mismo. Dios, el Dios de toda gracia, la fuente de toda dádiva y el principio de toda bendición. Todo lo bueno que puedas experimentar proviene de Él directa o indirectamente. No hay bondad que requieras que puedas recibir sin Él. Este buen y generoso Dios nos ha llamado hacia Él, a su gloria eterna. No tenemos un llamado mediocre ni temporal; nada de este mundo se le compara, es un llamado a su gloria eterna. Su gloria es lo que Él es. Sin embargo, hay una condición para tanta gracia y tan excelso llamado: es en Jesucristo, su Hijo. Sin el Hijo no hay Padre. Tienes que venir al Hijo para estar en el llamado del Padre. A Jesucristo. Necesitas a Jesús como tu Salvador y a Cristo como tu Señor para ir a la gloria eterna del Dios de toda gracia. Aunque parece incongruente sufrir teniendo al Dios de toda gracia, esto puede ser parte del llamado de alguno. En tal caso el padecimiento será inevitable, sin que esto signifique perder la paz y la felicidad, pues ha de ser por poco tiempo en lo que da el resultado necesario de madurez. Perfeccionamiento, griego katartízo, completar, madurar. Afirme, griego sterízo, sólido. Fortalezca, griego sdsenóo, vigoroso, estable. Y establezca, griego dsemelióo, con una base resistente.
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:11
5.11 A este extraordinario y maravilloso Dios de toda gracia que nos afirma y establece pertenece por siempre la gloria y el imperio. Gloria es la alabanza, la opinión de exaltación; y el imperio es el reino, la autoridad y el dominio de todo. Los versículos diez y once pueden ser considerados una doxología o alabanza. Amén significa así sea.
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:12
5.12 Esta carta fue escrita como resultado de las ideas de Pedro y la pluma de Silvano, conocido como Silas, quien se destacó como un excelente segundo de Pablo y en esta ocasión de Pedro. El apóstol le llama el hermano fiel, si analizamos por qué seremos muy bendecidos. Primero, Silas era un hermano fiel porque supo hallar su llamado y fue un hermano sobresaliente en todo lugar: Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos (Hechos 15:22). Dice el adagio popular: «el que es buen gallo en cualquier gallinero canta». Un hombre fiel sobresale en todo lugar; Silas no fue grande a partir de que conoció a Pablo, aunque sin duda que esto fue muy importante; Silas ya era principal en la iglesia de Jerusalén, cosa nada fácil si consideramos que allí estaban los doce apóstoles, además de Jacobo y Judas, hermanos del Señor. Ser principal en una iglesia con semejantes gigantes no es cosa sencilla. Dicen por allí que «en la tierra de los ciegos el tuerto es rey», pero, ¿cómo ser principal en la iglesia de Jerusalén? Silas era una gran persona. Jamás digas que serías fiel si estuvieras en otro ambiente. Silas era un hermano fiel porque tenía un mensaje de aliento y consuelo. La función de Silas en Antioquía no solo era llevar la carta, sino además, debía ser un profeta que diera su mensaje: Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo (Hechos 15:27). Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras (Hechos 15:32). En tiempos álgidos de nacionalismo judío y cuando parecía que el cristianismo no tendría futuro fuera del judaísmo, los apóstoles enviaron a dos personas a Antioquía, uno sumamente judío hasta en el nombre; y el otro judío sí, pero de nombre griego y de ciudadanía romana también. La idea era llevar equilibrio a la iglesia gentil. Un hermano fiel produce equilibrio, no es un loco de excesos. Es profeta, pero su mensaje no fue condenatorio, sino de consuelo y confirmación. Oírlo era querer ser cristiano. Silas era un hermano fiel porque sabía relacionarse con otros hermanos fieles. Todo segundo necesita el impacto de un primero y Silas recibió dicho impacto del gran apóstol Pablo. Silas no supo mucho de Pablo en Jerusalén durante el concilio, ya que no hubo mucha oportunidad a Pablo para hablar; pero al conocerlo en sus funciones pastorales en Antioquía fue impactado por dicho ministerio y ya no se quiso regresar a Jerusalén: Y pasando algún tiempo allí, fueron despedidos en paz por los hermanos, para volver a aquellos que los habían enviado. Mas a Silas le pareció bien el quedarse allí. 35 Y Pablo y Bernabé continuaron en Antioquía, enseñando la palabra del Señor y anunciando el evangelio con otros muchos” (Hechos 15:33-35). Los hermanos fieles son sensibles para ser impactados por otros ministerios; los infieles no son muy impresionables o no les dura para siempre la impresión. Silas era un hermano fiel porque podía estar disponible donde otros renunciaban. Durante el primer viaje misionero, Bernabé llevó consigo a Marcos. Esto debido a que era su sobrino. De hecho fueron a Chipre de donde era originario Bernabé. Desafortunadamente Marcos fue tropiezo en este primer viaje, pues al mirar que el ministerio de Pablo se apartaba un tanto del judaísmo, se regreso a Jerusalén llevando un mensaje negativo del trabajo de Pablo a los doce apóstoles. Si consideramos la influencia de Marcos, sabemos el impacto que esto tuvo. La iglesia se reunía en su casa, más específicamente, en casa de su mamá. Y posiblemente allí vivían los apóstoles. Esto suscitó un debate acalorado entre todos los ministros, ancianos, apóstoles y profetas en lo que se conoce como el Primer Concilio de Jerusalén; el cual trató acerca de la iglesia entre los gentiles. Por poco se pierde el cristianismo. Para el segundo viaje, Bernabé intentó llevar nuevamente a Marcos, a lo que Pablo se opuso con mucha fuerza. Bernabé y Pablo se separaron, Bernabé se llevó a Marcos y Pablo escogió a Silas en su lugar. El hermano fiel será escogido en lugar del que sea infiel (lo que no significa que el infiel siempre será infiel). ¿Por qué escogió Pablo a Silas en el lugar de Marcos? O mejor dicho, ¿por qué escogió Dios a Silas para este lugar? ¿Cuándo el segundo es la primera opción? Esto es muy significativo. Leemos: y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor (Hechos 15:40). Si lo escogió es que había otras opciones, no era el único. Y siendo que se hallaba en una iglesia que no era la suya, sería de esperarse que no fuera la primera opción, sin embargo, fue escogido él. ¿Por qué? Podemos pensar que Pablo lo escogió por ser un hombre muy preparado que hablaba idiomas como él, además de contar también con ciudadanía romana, características muy útiles para la obra apostólica. También pudo tomar en consideración que era bien apreciado en la iglesia de Jerusalén como un principal. Esto era importante, pero creo que había una razón más importante todavía… El escándalo que Marcos ocasionó, fue concluido con una carta escrita por apóstoles y pastores de Jerusalén, dicen los comentaristas e historiadores, que dicha carta fue expresada nada más y nada menos que por el mismo Silas, ¡maravilloso! Redactada por los apóstoles y demás ministros, pero el cómo decirlo era de Silas. Lo que el infiel lastima, el fiel lo sana. ¿Quieres que Dios te escoja? Entonces repara las faltas de tus hermanos. Imagina el cisma que pudo haberse provocado y cómo se sentirían los hermanos gentiles ante los judaizantes; la obra de Silas fue muy importante para sanar y consolar a la iglesia. Dios lo escogió a él por causa de eso. En hermano fiel no siempre recibe en este mundo el reconocimiento. En las Escrituras no hallamos que a Silas se le llamara apóstol. Fue llamado profeta, pero no apóstol. Sustituyó a Marcos, pero nada se dice que sustituyera a Bernabé, no le dieron su título, aunque si su trabajo y responsabilidad. Un hermano fiel no siempre es recompensado en este mundo, puede darse el caso que tenga que esperar a los cielos para ello. Los infieles persiguen los títulos, pero los fieles hacen el trabajo. ¿Estarías dispuesto a servir a Dios toda tu vida aunque nunca recibieras el título de primero en la obra? No preguntes cómo ser pastor, simplemente ama las almas. No pidas apostolado, ama la iglesia. No te declares profeta, anuncia la Palabra. Para ser un hermano fiel debes estar dispuesto a pagar el precio de ser segundo, incluso hasta ser tenido por nada. Uno esperaría que al seguir a Pablo, el gran apóstol, con su preparación y capacidad, tendrían grandes resultados en la obra, aplausos y popularidad, sin contar con finanzas y grandes obras. Pero recién comenzada la obra vinieron los problemas. No mucho después de haber salido de Antioquía, un ángel de Dios anunció a Pablo que debían ir a Macedonia, siendo una de las primeras ciudades a visitar Filipos. Si Dios te envía, esperas puertas abiertas, pero fue todo lo contrario, en Filipos los arrestaron, golpearon, azotaron terriblemente, además de que los encarcelaron. ¿Qué hacen los hermanos fieles? No se quejaron, tampoco reclamaron a Dios por llevarlos allí; no se descorazonaron confundidos por la visión del ángel y el aparente poco respaldo divino; Silas no reclamó a Saulo: «¿para qué te seguí? ¡con razón Bernabé se fue!»; nada de esto. Lo que Pablo y Silas hicieron en la cárcel fue cantar a Dios en el calabozo de más adentro, entre las ratas y cucarachas, sangrantes y heridos, pero alegres cantaron con todo su amor al Señor que les envió. Eso hacen los hombres fieles. A causa de esto el carcelero y su familia, así como muchos más se convirtieron al Señor. Fueron los hermanos fieles como estos los que ganaron el mundo. Ya pasó una vez y puede volver a suceder, ¿hay hermanos fieles aquí? Después de ser liberados de la cárcel, Pablo dejó a Silas en Berea y más tarde le pidió que lo alcanzara en Corinto (le llevó ayuda económica entre otras cosas). Silas era un instrumento maravilloso para realizar la obra de Dios, podían dejarlo en una ciudad y luego enviarlo a otra, podían pedirle que le acompañara o dejarlo al frente, estaba siempre listo y siempre dispuesto. Los hermanos fieles hacen posible las grandes obras. Por muy grande que Pablo fuese, por más capacidad y poder que manifestara, nunca habría alcanzado lo que alcanzó ni el mundo habría conocido a Cristo sin la obra callada de hermanos fieles como Silas. ¡Dios bendiga a todos los Silas que en su anonimato transforman las ciudades! ¡Qué difícil con los que obedecen a veces sí, a veces no! Los hermanos fieles son estables: Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en Él” (2 Cor. 1:19). Un hermano fiel deja su ADN en la historia de los grandes. Pablo menciona a Silas en sus saludos apostólicos, especialmente en sus cartas 1 y 2 de Tesalonicenses. Leyendo comentaristas e historiadores bíblicos, especialmente aquellos que dominan el idioma griego en el que se escribieron estas cartas, dicen tener un estilo diferente a las otras cartas de Pablo, incluso más pulido o fino. Curiosamente, se parecen mucho en su fraseología a la carta que envió el Concilio de Jerusalén a los gentiles en Hechos 15 y, por extraño que esto parezca, también son muy similares a la 1 carta del apóstol Pedro. Que, por cierto, dice revelando el secreto el viejo pescador de almas que la escribió Silvano poniendo el letras sus ideas, por decirlo así. ¡Silas colaboró en la hechura de las cartas! La expresión “por conducto” significa más que llevar la carta, hacer la carta que el apóstol le dictó, pero que necesitaba amanuense para estilo y sintaxis. Silas fue un amanuense, un secretario que escuchaba de voz del apóstol el mensaje y luego lo ponía en palabras elegantes y con ritmo. Por eso la primera carta de Pedro es totalmente diferente a la segunda, en la cual, dicho sea de paso, carece de este estilo. Algunos llamaron a segunda de Pedro «el más inferior de los escritos del Nuevo Testamento» en cuanto a que es sin duda, un escrito en griego hecho por un hombre judío que no domina el griego. Cabe señalar que Marcos estaba acompañando a Pedro cuando le dictaba la carta a Silas, ¿no es sorprendente el evangelio? Todo esto significa que Silas, el hermano fiel, aunque parece no tener reconocimiento de primero en la Biblia, dejó su huella en la obra apostólica siendo el colaborador de Pablo y de Pedro en sus escritos apostólicos (1, 2 Tes., y 1 Pedro, además de la carta del concilio de Jerusalén). ¡Maravilloso! Esa es la importancia de un hermano fiel.
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:13
5.13 La iglesia en babilonia puede ser una referencia a la iglesia en Roma, donde es posible que estuviera Pedro escribiendo esta carta por mano de Silvano. La iglesia de Roma era tan elegida, es decir digna y cristiana como la iglesia hebrea a la que el apóstol se está dirigiendo en su escrito. Los cristianos gentiles no somos cristianos inferiores a los cristianos hebreos y tampoco un pueblo aparte de ellos. En Cristo somos un solo Cuerpo (Efesios 3). Marcos se encuentra con Pedro, le llama su hijo, lo que puede significar que él lo ganó para Cristo. Juan Marcos, el nombre del autor del evangelio que lleva su nombre, significa: Juan = Yahwéh es benigno; y Marcos, del latín Marcus, “gran martillo”. Marcos era un sobrenombre (Hch. 12:12, 25); pero Juan era su verdadero nombre (Hch. 13:5, 13). Se cree que es el joven que huyó desnudo en el arresto de Jesús (Mar. 14:51-52) ya que es el único evangelista que menciona el incidente. Fue colaborador muy cercano del apóstol Pedro, su hijo espiritual. Se piensa redactó el evangelio de Marcos a partir de los mensajes y dictados del apóstol Pedro. Papías, obispo de Hierápolis (135 d.C.) le llamó “el intérprete de Pedro”. No fue uno de los apóstoles; pero acompañó a Bernabé y a Pablo en su primer viaje apostólico (Hch. 12:25; 13:5). Marcos los dejó en Perge (Hch. 13:13); lo que ocasionó que Pablo y Bernabé se separaran al no querer Pablo llevarle en otro viaje (Hch. 15:38-40). Bernabé era tío de Marcos (Col.4:10). Más tarde fue reivindicado después de ser restaurado por Pedro; entonces trabajó nuevamente con Pablo (Col. 4:10; Flm. 24), quien finalmente lo elogió (2 Tim. 4:11). El apóstol Pedro tenía una relación cercana con la familia de Marcos; nota como Pedro se dirigió a casa de Marcos cuando fue librado por el ángel (Hch. 12:12). Marcos escribió el primero de los evangelio entre los años 50 y 60 d.C. Fue escrito en latín para los romanos. El imperio romano estaba bajo Tiberio César. Se hablaba un solo idioma y contaba con un excelente sistema de transporte y comunicaciones. Era el momento más idóneo para la extensión del evangelio desde las provincias a toda la nación y Marcos supo aprovechar esto escribiendo.
— Roberto Tinoco
1 Pedro 5:14
5.14 Saludarse afectivamente mediante un beso era característico de los primeros cristianos, le llamaban ósculo de amor. Y como buen hebreo, se despide con el clásico shalom; que significa mucho más que paz, satisfacción y abundancia en todas las cosas. ¿Para quienes? Para los que estás en Jesucristo, Él es nuestro Shalom. Así sea.
— Roberto Tinoco