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Génesis 11
La torre de Babel
1Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.🗨📝 2Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se estabecieron allí.🗨📝 3Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.🗨📝 4Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.🗨📝 5Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.🗨📝 6Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.🗨📝 7Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.🗨📝 8Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.🗨📝 9Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.🗨📝Línea de descendencia desde Sem hasta Abram
10Estas son las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien años, engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio.🗨📝 11Y vivió Sem, después que engendró a Arfaxad, quinientos años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 12Arfaxad vivió treinta y cinco años, y engendró a Sala.🗨📝 13Y vivió Arfaxad, después que engendró a Sala, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 14Sala vivió treinta años, y engendró a Heber.🗨📝 15Y vivió Sala, después que engendró a Heber, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 16Heber vivió treinta y cuatro años, y engendró a Peleg.🗨📝 17Y vivió Heber, después que engendró a Peleg, cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 18Peleg vivió treinta años, y engendró a Reu.🗨📝 19Y vivió Peleg, después que engendró a Reu, doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 20Reu vivió treinta y dos años, y engendró a Serug.🗨📝 21Y vivió Reu, después que engendró a Serug, doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 22Serug vivió treinta años, y engendró a Nacor.🗨📝 23Y vivió Serug, después que engendró a Nacor, doscientos años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 24Nacor vivió veintinueve años, y engendró a Taré.🗨📝 25Y vivió Nacor, después que engendró a Taré, ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 26Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor y a Harán.🗨📝La familia de Taré
27Estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot.🗨📝 28Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos.🗨📝 29Y tomaron Abram y Nacor para sí mujeres; el nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca.🗨📝 30Mas Sarai era estéril, y no tenía hijo.🗨📝 31Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí.🗨📝 32Y fueron los días de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en Harán.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Génesis 11:1
11:1 ¿Qué idioma hablaba el ser humano? El que Dios les enseñó en el huerto del Edén. Pero al formar la rebelión de Babel, Dios no les permitió más la lengua del cielo. En los primeros capítulos de la Biblia se repite constantemente la palabra tierra, ¡más de 90 veces en solo 11 capítulos! Esto es muy significativo. Esto personifica que la visión divina hasta ese momento era totalmente corporativa. Si bien Dios escoge hombres sobresalientes en lo individual, continúa manejando su obra corporativamente. En Adán cayó toda la humanidad (Rom. 5:12); en el diluvio toda la humanidad fue juzgada como un solo hombre y en la rebelión de Babel eran uno solo nuevamente. El mayor agravante de la rebelión es su capacidad para contaminar e involucrar a otros. Nunca han existido rebeldes solitarios. Por lo que el colmo de la misma es cuando llega a contener a toda la tierra. Para Dios existen en realidad sólo dos personas; uno de ellos vive delante de Él, mientras que el otro está muerto en sí mismo. Esto hombres son el primer y el segundo Adán; conocidos también como el viejo y el nuevo Hombre; es decir, el Adán del huerto y Cristo. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial (1 Cor. 15:45-49). Dios creó a Adán, pero su plan era formar al “segundo Adán”; el hombre corporativo cuya Cabeza es Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz (Efesios 2:14-15). A través de dicho Hombre corporativo Dios desea gobernar los cielos y la tierra. …y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia (Col. 1:18). …sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo (Efesios 1:21-23). Desde nuestra perspectiva, el primer Adán fracasó, pero desde el punto de vista del cielo, la caída era sólo una parte del proceso para llegar a formar el Cuerpo de Cristo, a saber, el nuevo hombre: hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13). Por el viejo hombre, el primer Adán, conocimos lo que es la ruina, el pecado y la muerte. Pero ahora, por el nuevo hombre, el segundo Adán, Jesucristo, conocemos lo que es la gloria, la victoria y la vida abundante: No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la trasgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no fue como la trasgresión; porque si por la trasgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo (Rom. 5:14-15). El Nuevo Hombre está compuesto, además de Cristo, la Cabeza, de millones de miembros tomados sin distingo de judíos y gentiles: porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (Gal. 3:27-28). Esto se conoce como “el misterio de Dios”. A este misterio Dios le llamó “Cristo”; y se constituye de la iglesia como una con su Cabeza, Cristo: …para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, Cristo (traducción literal de Col. 2:2 Decir “el misterio de Dios el Padre y de Cristo” es una errónea traducción). …el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria (Col. 1:26-27). El Nuevo Hombre es un hombre lleno de vida. Mientras que el primer Adán era un alma viviente, un ser que respiraba; el segundo Adán es un Espíritu vivificante (1 Cor. 15:45); es decir, un Ser que trasmite vida (vea también Romanos 5:14-15). Y así como el primer Adán recibió autoridad sobre las aves del cielo, las bestias de la tierra y los peces del mar; así también el nuevo hombre, la iglesia que vive en la realidad corporativa, recibió autoridad por su Cabeza, Cristo, sobre el cielo: Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos (Mat. 16:18-19). Sobre la tierra: De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo (Mt. 18:18). Y autoridad debajo de la tierra: Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia (Mat. 10:1). Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará (Luc. 10:18-19). Fuimos llamados para llenar el mundo con la imagen y la semejanza de Dios. El viejo hombre nunca hereda, despojémonos de él (Ef. 4:22-24; Col. 3:9-10). Después de conocer la visión de Dios respecto del viejo y del nuevo hombre, comprendemos también la importancia y la gravedad de la rebelión corporativa. Si un hombre se revela anula el propósito de Dios para su vida (Lucas 7:30); pero si la rebelión es corporativa, entonces será Dios quien frustre el propósito para el cual fueron hechas las criaturas. De eso precisamente trata Génesis 11:1-9. …una sola lengua y unas mismas palabras. Esto es mucho más que tener un solo idioma; cuando todos hablan lo mismo significa que todos tienen el mismo corazón; pues de la abundancia del corazón habla la boca (Mateo 12:34). La generación post diluviana llegó a tener el mismo sentir; desafortunadamente dicho sentir fue de rebelión contra Dios. La palabra lengua, cuando se usa junto a la expresión palabra, implica además del idioma, el corazón del hombre (Sal. 52:4). En el reino de Dios, la unidad tiene un principio multiplicador. Uno hace huir a mil y dos hacen huir a diez mil, dice la Palabra (Dt. 32:30). Dos son mejor que uno, dice también la Escritura (Ecles. 4:9-12). Es una sinergia que potencializa a quienes se unen. Desafortunadamente, este principio del reino es copiado por el adversario, quien intenta multiplicar la maldad mediante la unidad de los rebeldes. ¿Quieres que algo funcione? Únete a otros como tú. Si son de corazón limpio multiplicarán el bien y la recompensa; pero si son de corazón malo, también aumentarán el mal y sus consecuencias. Dios ama la unidad (Sal. 133); pero no ama toda clase de unidad, sino la unidad en Él. Cuando el hombre se une, debe unirse en Dios; por ello dijo el Señor Jesucristo: …que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros… (Juan 17:21). Toda unidad que excluye a Dios es en realidad una rebelión contra Dios. Ese fue el pecado de Babel. Cuando los hombres intentan unirse en sí mismos sólo son una burda imitación, una rebelión disfrazada de unidad. Cuando el hombre hace esto trata de uniformar a todos en su hablar y en su apariencia; incluso pueden llegar a tener el mismo corazón, hablar las mismas palabras y verse como una cosa loable; pero no son más que rebelión.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:2
11.2 Los sobrevivientes del diluvio salieron del arca en los montes de Ararat; pero parece ser que volvieron a tierra de oriente para habitar. ¿Buscaban de nuevo estar cerca del huerto del Edén? Es posible. Sin embargo, después del diluvio no hubo más rastros del huerto. De manera que ya no tenía más sentido seguir viviendo allí, al menos a la vista de los ojos naturales. Por ello los hombres decidieron buscar una tierra con mayores posibilidades de vida. Salir de oriente es retirarse cada vez más del lugar donde Dios plantó un huerto (Gén. 2:8). En tipología solo hay dos destinos: el huerto de Dios al oriente y la tierra de Sinar donde se edificó Babel. Acercarse a uno es retirarse del otro. ¿En dónde habitas tú, en oriente o en Sinar? ¿Cuáles son los principios que gobiernan tu vida? ¿Labrar un huerto para Dios o unirse a otros en independencia del Señor? Suele decirse de alguna persona que se aparta de Dios que “cayó en pecado”; sin embargo, en realidad no cayó, sino que se apartó. Los hombres hallaron una llanura en tierra de Sinar porque buscaron un lugar diferente al oriente para vivir. Dios los puso sobre el monte, pero ellos buscaron la llanura. La vida sin Dios carece de alturas espirituales. Sinar es símbolo bíblico de la maldad. Zacarías 5:5-11 identifica a Sinar como el asiento de la iniquidad y maldad de toda la tierra. Allí comenzó su reino el rebelde Nimrod con la edificación de la torre de Babel (Gén. 10:10; 11:9), que más tarde se convertiría en la Gran Babilonia, el imperio de Nabucodonosor (Dan. 1:1) y la figura de la terrible Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra (Apoc. 17:5); el sistema religioso, político y económico apóstata. …y se establecieron allí, -dice la Palabra. Los hombres decidieron edificarle casa a la maldad en tierra de Sinar (Zac. 5:11). Esto es mucho más que un resfrío espiritual, es apostasía directa. La palabra para establecieron es yasháb, que significa “sentarse”. Como quien pone su trono y su reposo en un lugar. Cambiaron el trono de Dios por el suyo propio. Y a pesar de que el principio de la organización sea el orden y la prosperidad, cuando dicha organización está basada en la rebelión viene a ser un desorden respecto del reino de Dios y por ende, está destinada a fracasar. Babel es una muestra de esto: no toda organización es buena; la estructura no es realmente lo que sostiene al edificio, sino los fundamentos. La obra de los hombres no se sostiene por su organización, sino por su propósito. Babel estaba edificada sobre Sinar. Su fundamento era la rebelión. ¿Está nuestra casa edificada sobre la roca?
— Roberto Tinoco
Génesis 11:3
11:3 Dos veces dijeron “¡vamos!”. Se esforzaron en rebelarse. ¿No debiera esto despertar el esfuerzo de los santos por el reino de Dios? (Heb. 10:24-25). …hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. La edificación de Dios usa la figura de las piedras; por ejemplo, el templo de Salomón se construyó de piedra, lo mismo que el templo de Herodes; aún la Nueva Jerusalén es descrita como una obra de piedras preciosas; Pedro habla de las “piedras vivas” para la edificación de la casa de Dios (1 pedro 2:5); pero nunca se dice que la obra de Dios esté hecha de ladrillos. El ladrillo es obra de los hombres. Tomar tierra y cocerlo al fuego es tomar el elemento que Dios usa para sustentar la vida de los seres vivos y destruir su vida. En la tierra está todo lo necesario para la vida, pero una vez que es quemada como un ladrillo no produce más vida. La obra de Babel es destruir la vida de la tierra. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra… Usar ladrillo en lugar de piedra es edificar con la fuerza humana haciendo a un lado la vida divina. Cuando Judá regresó del exilio se desalentado ante la falta de recursos humanos y pensó en dejar la reconstrucción de Jerusalén y del templo; ante lo cual, el profeta Zacarías fue levantado por Dios para amonestarlos a continuar: no con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Yahwéh de los Ejércitos (Zac. 4:6). Lee también Eclesiastés 9:11. Luego usaron asfalto como mezcla. La palabra hebrea para mezcla es kjómer, significa “borbotear” y se refiere al brotar del agua de la tierra, figurando un pantano. La mezcla se refiere al lodo usado para pegar piedras en construcciones antiguas. Se basaba en tierra y agua; es decir, en la vida que Dios puso en la tierra. Los hombres usaban lo que Dios hacía brotar de la tierra para construir sus casas, pero en la llanura de Sinar no existían pantanos como para seguir construyendo igual, así que buscaron un método alterno, el asfalto. La palabra hebrea para asfalto es kjemár, que significa “aflorando” se refiere a una especie de betún que aflora a la superficie de un pozo como de brea. Compara mezcla (kjómer) con asfalto (kjemár); ambos términos se parecen mucho, pero la mezcla se refiere al lodo, y está primordialmente basado en la combinación de la tierra y el agua; mientras que el asfalto es más una combinación de tierra y sustancias aceitosas, como petróleo (se usa la misma palabra hebrea en Génesis 14:10). La mezcla es sinónimo de vida; mientras que el asfalto habla de los restos muertos. Por lo que el principio del asfalto es la muerte. Desde la perspectiva humana es más práctico y eficaz usar asfalto en vez de mezcla; pero desde la perspectiva de la simbología bíblica, tal cosa es la sustitución de la vida por la muerte. Ante las definiciones anteriores tenemos que la edificación de la torre de Babel simboliza que la obra de los hombres que se rebelan contra Dios es una obra de muerte. Carece totalmente de vida. Toda organización humana que no transmita la vida divina es una especie de torre de Babel. No me refiero a que sea religiosa, sino a que dicha obra debe ser vivificante.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:4
11:4 Nuevamente se motivaron al esfuerzo rebelde: ¡Vamos! El propósito egoísta de la humanidad se percibe desde el momento en que dicen: edifiquémonos; esto es, para nosotros mismos y no para Dios. La Biblia termina con la presentación de la ciudad de Dios llamada “la Nueva Jerusalén”. Ese es el propósito del Espíritu de Dios: obtener su morada eterna. Pero desde el principio de la Biblia vemos una terrible imitación: Babel, que por cierto también tiene su culminación al final del Apocalipsis como Babilonia la Grande (Apoc. 17-18). De manera que debemos preguntarnos: ¿qué estamos edificando? ¿La Nueva Jerusalén o Babel? La respuesta depende de: ¿para quién estamos edificando, para Dios o para nosotros? La humanidad buscó un método alterno para llegar al cielo: una torre, cuya cúspide llegue al cielo. ¿Trataban de bajar a Dios? Quizá sí en su corazón. Cayeron de nuevo en la trampa de Satanás, como Eva, de intentar ser como Dios, pero independientes de Dios. Es obvio que no intentaban llegar literalmente al cielo con un edificio, pero si expresar un ideal, un icono de su gloria y de su independencia de Dios. El profeta Isaías habló de que Dios plantó una viña y le edificó una torre (Isaías 5:2); esto significa que produce un pueblo lleno de vida y vigila sobre ella. Pero cuando los primeros hombres edificaron una torre no estaban pensando en producir la vida del reino de Dios, sino su propia vida; y la torre no era para vigilar o proteger, sino como un monumento de lo que ellos mismos consideraban su propia grandeza. El hombre ha edificado toda clase de torres a lo largo de su existencia: torres de religión, de economía, de cultura, de sensualidad, de familia, etc. La torre no es mala en sí misma, es el propósito lo que determina su valor. Jesús habló de un hombre que comenzó a edificar una torre y no pudo terminarla, por lo que fue avergonzado (Luc. 14:28-29). Considerar si se tiene lo necesario para terminar la torre de nuestra vida es evaluar si en verdad estamos edificando el reino de Dios con nuestra vida o no. Ligado a lo anterior, es posible que también estuvieran intentando librarse de un nuevo diluvio, dudando así de Dios. Y acerca del nombre de la edificación, en la actualidad, el nombre es visto por casi todos simplemente como un método de identificación; pero desde la perspectiva de Dios, el nombre es mucho más, es la identidad del hombre mismo; es decir, es el hombre mismo. Además, el nombre representa o declara a quien pertenece su portador; por ejemplo, Dios mandó ponerles nombre a todos los animales (Gen. 2:19), con ello estableció que toda la creación le pertenecía a Adán. En las Escrituras, conocer el nombre es conocer a la persona como quien tiene acceso o cierto derecho permitido sobre ella. ¿Recuerdas cuando Moisés preguntó a Dios por su Nombre? (Ex. 3:13-15), buscaba su autoridad para ser el libertador de Israel. Ligado a esto tenemos a Set y a su hijo Enós como los pioneros en invocar el Nombre de Dios; el reino de Dios se desarrolla en derredor de su Nombre. ¡Cuán diferente fue Babel! Babel fue un reino fundado en pro de la soberbia de Nimrod y de una civilización rebelde. En Sinar dijeron: hagámonos un nombre; esto es, nuestro nombre. ¿Conoce organizaciones cuyo nombre se basa en sus fundadores? Este es el principio de Babel: invocar el nombre propio en vez del Nombre de Dios. Dijeron además: …por si fuésemos esparcidos. Sabían del plan de Dios que les mandó esparcirse por toda la tierra (Gen. 1:28; 9:1), pero estaban en completa oposición a Él. Decidieron quedarse en un solo lugar y retaron a Dios cuando intentaron construir una sola ciudad para habitar en un solo lugar, una torre que les sirviera como referencia desde lugares lejanos y un solo nombre para hacerse llamar de un nombre diferente al de Dios. No invocarían más el Nombre de Dios, sino el suyo propio. Sabían que Dios intentaría esparcirlos, por lo que intentaron evitarlo, especialmente llamándose con un nombre común, una sociedad. Para Dios fue muy fácil esparcirlos, bastó confundir sus idiomas y los hombres tuvieron nombres diferentes para la misma sociedad de Babel; es decir, no se entendían.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:5
11.5 La humanidad descendió en su vivir, por lo que Dios tuvo que descender para ver metafóricamente hablando y apuntando a la encarnación de Cristo. Una y otra vez encontramos en la Biblia a Dios buscando al hombre. La religión le enseña al hombre que busque a Dios, pero la Biblia enseña que Él nos buscó primero (Juan 15:16; 1 Juan 4:19). Dios descendió para ver la ciudad y la torre, lo cual significa que Dios no descendió a ver a los hijos de los hombres, sino sus obras. Dios conoce el árbol y busca sus frutos (Mat. 21:19). El hombre puede decir que no es malo, pero sus obras terminan por dar testimonio acerca de quién es realmente dicha persona. Dios juzgará al hombre según sus obras (Apoc. 20:12-13) y no según las excusas y los argumentos humanos. …que edificaban los hijos de los hombres. La humanidad estaba trabajando, pero no en lo que Dios deseaba que se ocuparan. Jesús dijo que los edificadores rechazaron la piedra que vino a ser cabeza del ángulo (Mateo 21:42); se refería a cómo los judíos de su época estaban ocupados en una edificación diferente a la que Dios estaba construyendo. Para Dios, la edificación está sobre Cristo; para los judíos estaba sobre sus tradiciones y leyes. Asimismo, los edificadores de Babel edificaban en su nombre y no en el de Dios, habían cambiado la piedra principal. Su edificación era una farsa y una burla delante de Dios. La semilla de la edificación se encuentra aquí y la enseñanza es clara: Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo (1 Cor. 3:10-11). …los hijos de los hombres. La humanidad entera había llegado a ser del todo carne. Toda la tierra tenía una sola lengua y un mismo propósito. En El capítulo 6 vimos cómo hay diferencia entre los hijos de Dios y los hijos de los hombres. Tal diferencia es la simiente que tienen, la vida y naturaleza por la cual se mueven. Unos en Dios, otros aparte de Dios. Vimos también cómo la humanidad entera llegó a ser en el capítulo 6 totalmente carnal, trajo violencia y consecuentemente el diluvio universal. Dios escogió a Noé para rescatar por medio de él a la humanidad y trasmitir la simiente prometida a la siguiente generación; pero apenas en el capítulo 11 volvemos a ver a toda la humanidad unida en rebelión y denominados por completo como “los hijos de los hombres”. Nada se dice de los hijos de Dios. De esta forma Dios establece el fundamento del llamado que habrá de hacer en el capítulo 12 a Abraham.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:6
11:6 La unidad multiplica la capacidad tanto para el bien como para el mal. Dios descendió y vio las obras de los hijos de los hombres. Lo que vio le arrancó una declaración. Que un hombre hable no tiene tanta importancia; pero que Dios hable es lo más importante que existe. Por su Palabra fueron hechos los cielos y la tierra y también a su Palabra tiembla la creación. Cuando Dios habla algo sucede. Dios exhala su poder por su boca y los propósitos de su corazón se cumplen. En el caso que aquí nos ocupa, Dios habló por causa de la rebelión humana, ¡hay del hombre rebelde ante la Palabra de Dios! Mejor le fuera el silencio divino. He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra… Dios habló acerca de la determinación humana, pudiendo hablar sobre la rebelión humana. El corazón divino es asertivo, pero también positivo. No esconde el mal, pero su hablar no lo promueve. Dios no dijo: “son unos rebeldes”, sino “están decididos en su plan”. Tampoco perdió tiempo; diagnosticó que estaban unidos, que tenían los elementos para lograrlo y que ya habían comenzado. No había más tiempo que perder, la determinación humana requería de la determinación divina. Es posible que Dios se refiriera a la determinación humana con un cierto sentido de ironía: “así que se unieron para rebelarse contra mí y nada los esparcirá”. Similar al Salmo 2 ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Yahwéh y contra su ungido, diciendo: rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira (Sal. 2:1-5). Por otro lado, vemos que no toda unidad cuenta con la aprobación de Dios; pues si bien Dios habla sobre la unidad del pueblo y su determinación, finalmente los confundió y dividió. …y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Dios vio y luego habló. Pero el pueblo estaba decidido a no cambiar de parecer; no escucharían. Si Dios declara que nada les hará desistir es porque en verdad nada los podría detener en su resolución de rebeldía. A esto se le llama obstinación. La obstinación es como pecado de idolatría (1 Sam. 15:23), es el corazón que ha fabricado un falso dios; ¿cómo oirán al verdadero Dios? …lo que han pensado hacer. El hombre hace lo que piensa; como es su pensamiento, tal es él (Prov. 23:7). Por esto se necesita transformar la mente del hombre para transformar al hombre (Rom. 12:2; Heb. 8:10; Col. 3:2).
— Roberto Tinoco
Génesis 11:7
11.7 En vista de lo que Dios vio actuó inmediatamente. Dios tuvo un consenso en sí mismo para crear al hombre y volvió a tener otro consenso para confundirlo (Gen. 1:26; 3:22; Isaías 6:8). Aunque la Palabra no específica en esta porción cuantas personas existen en la deidad, si infiere su diversidad: descendamos y confundamos son términos plurales, apuntan a la Trinidad. Dios se pone de acuerdo para poner en desacuerdo al hombre en su rebelión. Esta es una de las paradojas de Dios. La confusión de lenguas fue tal, que ninguno entendió el habla de su compañero. Miles de idiomas en un instante. Esta es la primera vez que encontramos una especie de don de lenguas. Miles de años después, habría de ser también el don de lenguas dado por el Espíritu el que permitiría a naciones diferentes escuchar el mensaje del evangelio por primera vez en su idioma y entenderlo (Hechos 2). El lenguaje comunica, pero solo el Espíritu puede terminar con la confusión de las naciones. Las Naciones Unidas no necesitan más acuerdos diplomáticos ni votaciones, sino la Presencia del Espíritu Santo para ponerse de acuerdo. Sin la compañía de Dios es imposible la completa existencia de genuinos compañeros humanos para bien.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:8
11.8 ¡Qué fácil fue para Dios deshacer los planes de la humanidad! No vemos guerra ni altercados. Tampoco otro diluvio ni relámpagos. Bastó con tocar la boca de los hombres para cambiar sus destinos. Y es que el destino es trazado por las palabras. En Santiago 3 leemos que los caballos son dirigidos por los frenos de sus bocas y las naves por un pequeño timón; y que así mismo sucede con la boca de los hombres para trazar su destino. ¡Qué importante es lo que hablamos! Si queremos cambiar nuestro destino o el destino de alguien más, hay que cambiarle su lengua y la única forma de cambiarle su lengua es cambiándole primero su corazón, porque de la abundancia del corazón habla la boca. De manera que el milagro de confundir las lenguas en Babel es mucho más que darles idiomas diferentes, fue darles corazones diferentes. El milagro fue interno con manifestación externa. ¿Cómo iban a hablar otras palabras a menos de que estructuraran otras palabras diferentes en su mente? Por otro lado, el origen de todas las civilizaciones del mundo fue Babel. Encontramos pirámides y construcciones similares en todo el mundo; así como ideas religiosas en común. ¿Por qué? Por que la cuna de todas las civilizaciones del mundo fue Babel. Diferentes nombres a causa de las diferentes lenguas, pero los mismos conceptos que derivaron con el pasar de los años.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:9
11.9 La tremenda confusión de Babel no radica solo en que no se entendieran entre sí a causa de los idiomas, sino en lo que Babel llegó a significar para las diferentes naciones que surgieron a partir de allí; por ejemplo, para los caldeos, Babel significaba “puerta de Dios”, mientras que para los hebreos se derivaba de balal, que significa “confundido” o “trastornado”. En otras palabras, muchas naciones tienen como fundamento de sus respectivas religiones las creencias que surgieron en Babel, para ellas es una especie de puerta o acceso a Dios; lo ven ciertísimo, aunque sea solo idolatría. Un ejemplo de esto es la popular creencia de la diosa madre y su dios hijo, que aparece en toda clase de culturas por toda la tierra. Contrario a esto es la fe hebrea de que Babel fue y es solo confusión y tergiversación de la verdad. En esto concuerda la fe evangélica. …fue llamado el nombre… En cierto modo se cumplió su deseo de hacerse de un nombre, más éste fue de ignominia y no de honra. Quien busca su gloria probablemente consiga fama, más no necesariamente el tipo de fama que buscaba. Quizá lo peor que le puede pasar al impío es que consiga el deseo de su corazón. …de ella… Se refiere tanto a la ciudad como a la torre. Babel es nombre femenino pues también es representada por una mujer (vea Apoc. 17). …porque allí confundió… ¿Dónde está la confusión? Donde está también la rebelión. ¿Dónde hablarán cosas diferentes? Donde tengan propósitos diferentes. …y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra –a pesar de que Dios le lavó el rostro al mundo con el diluvio, su faz volvió a tener una terrible apariencia. Toda la tierra fue llena de Babel. Esta es una base para Moisés e Israel del por qué Dios llamó solo a Abraham y a su descendencia hebrea y del por qué debían poseer la tierra prometida destruyendo a sus poseedores.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:10
11.10-11 Sem significa “fama”. A los cien años engendró a su hijo portador de la simiente. La vida de los hombres estaba disminuyendo, Noé vivió hasta los 950 años; pero Sem vivió hasta los 600 años. Su hijo Arfaxad viviría 438 años; y así sucesivamente.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:11
11.10-11 Sem significa “fama”. A los cien años engendró a su hijo portador de la simiente. La vida de los hombres estaba disminuyendo, Noé vivió hasta los 950 años; pero Sem vivió hasta los 600 años. Su hijo Arfaxad viviría 438 años; y así sucesivamente.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:12
11.12-13 Arfaxad fue el primer nacimiento registrado después del diluvio. Una fecha posible es el año 2479 a.C. De Sem a Abraham hay diez generaciones; y del nacimiento de Arfaxad a la emigración de Abraham el equivalente a 365 años, como los días de un año. Esto es muy significativo, es el ciclo perfecto de la vida. Un año por cada día.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:13
11.12-13 Arfaxad fue el primer nacimiento registrado después del diluvio. Una fecha posible es el año 2479 a.C. De Sem a Abraham hay diez generaciones; y del nacimiento de Arfaxad a la emigración de Abraham el equivalente a 365 años, como los días de un año. Esto es muy significativo, es el ciclo perfecto de la vida. Un año por cada día.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:14
11.14-15 Sala significa “renuevo”. No sabemos mucho de él, salvo que su vida fue casi a la mitad de Adán, por lo que vemos que la vida seguía reduciéndose en duración y suponemos también en calidad. Tu tienes en Cristo vida eterna, esto no solo significa para siempre, sino gloriosamente, en abundancia.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:15
11.14-15 Sala significa “renuevo”. No sabemos mucho de él, salvo que su vida fue casi a la mitad de Adán, por lo que vemos que la vida seguía reduciéndose en duración y suponemos también en calidad. Tu tienes en Cristo vida eterna, esto no solo significa para siempre, sino gloriosamente, en abundancia.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:16
11.16-17 Heber significa “más allá”. Heber engendró a Peleg, que significa “División”. ¿Qué sucedió en la vida de Heber para llamar así a su hijo? ¿Cómo una persona dedicada a ir más allá que su generación produce división? La Biblia no lo menciona; sin embargo, es una señal que advierte el peligro para quienes desean ser pioneros espirituales o de cualquier otra disciplina, que las cosas no serán sencillas.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:17
11.16-17 Heber significa “más allá”. Heber engendró a Peleg, que significa “División”. ¿Qué sucedió en la vida de Heber para llamar así a su hijo? ¿Cómo una persona dedicada a ir más allá que su generación produce división? La Biblia no lo menciona; sin embargo, es una señal que advierte el peligro para quienes desean ser pioneros espirituales o de cualquier otra disciplina, que las cosas no serán sencillas.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:18
11.18-19 Significa “división”. Fue un hombre que corrigió la deficiencia de la generación anterior, Peleg llamó a su hijo “Reu”, que quiere decir: “Amigo”. Es el hombre restaurador de la unidad; no se dedicó a llorar su origen, sino a cambiarlo. Toma ejemplo, el pasado no define tu futuro ni el contexto tu condición.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:19
11.18-19 Significa “división”. Fue un hombre que corrigió la deficiencia de la generación anterior, Peleg llamó a su hijo “Reu”, que quiere decir: “Amigo”. Es el hombre restaurador de la unidad; no se dedicó a llorar su origen, sino a cambiarlo. Toma ejemplo, el pasado no define tu futuro ni el contexto tu condición.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:20
11.20-21 Significa “amigo”. Llamó a su hijo “Serug”, cuyo significado es “rama, vástago”. El fruto de la comunión es la vida. Restaurar la amistad produce nuevos brotes de vida. Nota el proceso: Heber, Peleg, Reu y Serug; es decir: cambiaron la división por amistad y produjeron vida (lee las notas respectivas a los versículos anteriores).
— Roberto Tinoco
Génesis 11:21
11.20-21 Significa “amigo”. Llamó a su hijo “Serug”, cuyo significado es “rama, vástago”. El fruto de la comunión es la vida. Restaurar la amistad produce nuevos brotes de vida. Nota el proceso: Heber, Peleg, Reu y Serug; es decir: cambiaron la división por amistad y produjeron vida (lee las notas respectivas a los versículos anteriores).
— Roberto Tinoco
Génesis 11:22
11.22-23 Significa “vástago, rama”. Véase las notas anteriores. Serug llamó a su hijo principal Nacor, que significa “roncando, roncador”. Parece sólo una tierna referencia a la característica de un bebé; pero también denota el reposo resultante de haber restaurado la vida. Los patriarcas se recuperaron de la división convirtiéndola en amistad, dando renuevos de vida y reposo a la tierra.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:23
11.22-23 Significa “vástago, rama”. Véase las notas anteriores. Serug llamó a su hijo principal Nacor, que significa “roncando, roncador”. Parece sólo una tierna referencia a la característica de un bebé; pero también denota el reposo resultante de haber restaurado la vida. Los patriarcas se recuperaron de la división convirtiéndola en amistad, dando renuevos de vida y reposo a la tierra.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:24
11.24-25 Nacor, como vimos, significa “roncando, roncador”. Para este tiempo, aun los hijos de Dios eran idólatras y casi se había perdido todo vestigio de la fe en Dios (Josué 24:2). Era necesario producir a un hombre relevante, al padre de la fe, por ello la Escritura va a cambiar el relato de solo tener hijos y morir a producir descendencia después del hijo de Nacor. Es Nacor, por decirlo así, el último escalón hacia abajo antes de comenzar a subir.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:25
11.24-25 Nacor, como vimos, significa “roncando, roncador”. Para este tiempo, aun los hijos de Dios eran idólatras y casi se había perdido todo vestigio de la fe en Dios (Josué 24:2). Era necesario producir a un hombre relevante, al padre de la fe, por ello la Escritura va a cambiar el relato de solo tener hijos y morir a producir descendencia después del hijo de Nacor. Es Nacor, por decirlo así, el último escalón hacia abajo antes de comenzar a subir.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:26
11.26 El significado de Taré es un tanto incierto, posiblemente significa “sitio”. De cada patriarca se menciona solo a su hijo principal y de manera general que tuvo hijos e hijas; pero respecto de Taré se establece la base de la familia de Abraham mencionando a sus hermanos. La Palabra está a punto de comenzar a desglosar la historia de Dios desde el punto particular de un hombre: el padre de la fe. Los hijos de Taré fueron Abram, Nacor y Harán; a saber, “Padre exaltado”, “Roncador” y “Montañés”. El padre de la fe no podía ser uno que duerme ni otro que se aparta de la comunión, sino uno que tuviese corazón de padre. ¿Y no es así también toda vida cristiana? Taré fue un hombre idólatra (Josué 24:2). Las Sagradas Escrituras no especifican el momento en el que los descendientes de Sem se degradaron hacia la idolatría; posiblemente “la división” del corazón comenzó con Peleg.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:27
11.27 La Biblia menciona a “las generaciones de Taré”, lo cual implica que una nueva dispensación estaba por comenzar. Terminaba el tiempo patriarcal de Noé y comenzaba el de Abraham. Los hijos de Taré fueron Abram, Nacor y Harán; cuyo significado correspondiente es: “Padre exaltado”, “Roncador” y “Montañés”. Abram no fue el hijo primogénito, ya que Taré comenzó a engendrar a los 70 años de edad (11:26) y murió a los 205 (11:32). Precisamente el mismo año en el que salió Abram de ese lugar teniendo 75 años de edad (12:4). Taré debió engendrarlo cuando tenía 130 años. La simiente prometida no pasó siempre a través del hijo primogénito, ejemplo de esto es Set en vez de Caín y Jacob respecto de Esaú. El reino no se mide con la cronología de los hombres, sino con la vida del cielo. Tu fuiste llamado en Cristo a ser parte de los primogénitos (Hebreos 12:23).
— Roberto Tinoco
Génesis 11:28
11.28 No se dice mucho de Harán, solo que era hijo de Taré, hermano de Abram, que engendró a Lot y que murió antes que su padre en la tierra de su nacimiento en Ur de los caldeos. Es posible que él fuera el primogénito y que a su muerte Abram tomara su lugar en la línea de la simiente prometida. Harán nunca salió de su lugar de nacimiento, lo que significa que no fue llamado a salir jamás, o bien, que siendo llamado no salió y fue sustituido por su hermano Abram. ¿Será esa la razón por la que murió antes que su padre? Dicha frase parece indicar que su vida fue acortada. A excepción de los mártires, la vida de los hombres de Dios sobrevivió a sus padres y a sus esposas cuando vivieron en obediencia a Dios y fue acortada muriendo antes que sus mujeres cuando se apartaron del mandato divino. Este es el principio de la larga vida por obediencia. Si el primer mandamiento con promesa de larga vida por honrar a los padres terrenales promete tal cosa, ¡cuánto más no será la vida del hombre alargada cuando es una honra al Padre Celestial! Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán (Prov. 3:1-2).
— Roberto Tinoco
Génesis 11:29
11.29-30 Tanto Abram como Nacor fueron monogámicos, ambos tuvieron una sola esposa por vez. La costumbre era que el hombre tomaba esposa, esto parece denotar muy poca participación de la voluntad de la mujer, eran tiempos de menosprecio a la parte femenina de la imagen de Dios. Abram tomó a Sarai por esposa. Sarai significa “Princesa”; posteriormente Dios le cambiaría el nombre por el de Sara, “La Princesa”; es decir, reina. Sara era media hermana de Abram (Gen. 20:12). Era aproximadamente diez años más joven que Abram. Sarai era estéril; en esos tiempos era considerado una maldición. Y en cierto modo parecía serlo, pues se trataba de quien habría de ser la madre de la simiente prometida. Varias mujeres en la línea del Mesías fueron estériles y necesitaron de la intervención sobrenatural de Dios para concebir; esto es muy significativo, pues parece un asunto espiritual y no meramente natural. Estaban bajo ataque. A Dios le gusta la imposibilidad para manifestar su gloria. Nacor, por su parte, tomó por mujer a Milca, que tiene un doble significado: “Consejo” y “Reina”. Milca era hija de Harán, es decir, sobrina de Nacor. Tuvo ocho hijos con Nacor, entre ellos Betuel, padre de Rebeca y de Labán. Se menciona a la hermana de Milca llamada Isca, “vigilante”.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:30
11.29-30 Tanto Abram como Nacor fueron monogámicos, ambos tuvieron una sola esposa por vez. La costumbre era que el hombre tomaba esposa, esto parece denotar muy poca participación de la voluntad de la mujer, eran tiempos de menosprecio a la parte femenina de la imagen de Dios. Abram tomó a Sarai por esposa. Sarai significa “Princesa”; posteriormente Dios le cambiaría el nombre por el de Sara, “La Princesa”; es decir, reina. Sara era media hermana de Abram (Gen. 20:12). Era aproximadamente diez años más joven que Abram. Sarai era estéril; en esos tiempos era considerado una maldición. Y en cierto modo parecía serlo, pues se trataba de quien habría de ser la madre de la simiente prometida. Varias mujeres en la línea del Mesías fueron estériles y necesitaron de la intervención sobrenatural de Dios para concebir; esto es muy significativo, pues parece un asunto espiritual y no meramente natural. Estaban bajo ataque. A Dios le gusta la imposibilidad para manifestar su gloria. Nacor, por su parte, tomó por mujer a Milca, que tiene un doble significado: “Consejo” y “Reina”. Milca era hija de Harán, es decir, sobrina de Nacor. Tuvo ocho hijos con Nacor, entre ellos Betuel, padre de Rebeca y de Labán. Se menciona a la hermana de Milca llamada Isca, “vigilante”.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:31
11.31 El orden familiar de esos tiempos era patriarcal; el cual se basaba en que el padre más viejo de la casa gobernaba a toda la familia y tenía ingerencia y plena autoridad sobre todos sus descendientes, incluyendo a sus familiares políticos. El término “patriarca” significa “padre supremo”. En griego proviene de “patria”, familia, y “arco”, regir; es decir, el que gobierna la familia. En cierto modo, ese era el significado del nombre de Abram, “padre exaltado”. Desafortunadamente no lo entendió Taré, aún cuando fue el mismo quien puso nombre a su hijo. Taré dirigió a la familia inicialmente en el llamado de Dios; ¿estaría intentando no quedarse fuera del llamado de Dios? …y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán… Aún cuando el llamado fue dado a Abram, la vida patriarcal funcionaba a partir del padre de familia más viejo de la casa. Fue Taré quien tomó a Abram, a Lot y a Sarai para salir de Ur de los caldeos. Era lo más natural según las costumbres de la época, pero contrario a los principios del reino. En el reino de Dios no hay Patriarca más grande que Dios, Él es el Padre Celestial. Taré y Abram aún no comprendían esto. Fue necesario que Dios se llevase a Taré para establecer el orden correcto del llamado. …y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí… Siendo la obediencia inicial al llamado de Dios bajo un orden incorrecto de autoridad (anteponiendo el padre terrenal al Padre Celestial), hubo un estancamiento en Abram. Dios lo llamó para ir a la tierra de canaán, pero dirigidos por Taré se quedaron en Harán; ¿estarían los recuerdos de Taré sobre su hijo Harán interviniendo? El lugar tenía el mismo nombre que su hijo y parece que Taré fue afectado por ello, pues interrumpió el viaje a Canaán hasta su muerte. No hay futuro en el pasado; quien se ata a su dolor, pierde el disfrute de su presente y la gloria de su futuro. En cierto modo, Taré jamás salió de Ur, pues su corazón siempre estuvo en su hijo Harán. Es notorio que aún cuando avanzaron más de 600 kms., nunca cruzaron el río Eufrates que delimitaba a Canaán. Taré quería dejar atrás su dolor, pero nunca dio el salto definitivo.
— Roberto Tinoco
Génesis 11:32
11.32 El sistema patriarcal sin Dios debía desaparecer, debía pasar del padre terrenal al Padre Celestial. Jesús dijo no llaméis a nadie vuestro padre en la tierra, porque vuestro Padre que está en los cielos es uno sólo (Mateo 23:9). De ninguna manera esto destituye la paternidad familiar, sino que establece la preeminencia de la Paternidad Celestial respecto del reino de los cielos. En las cuestiones terrenales tenemos nuestros padres, pero en las celestiales sólo Dios es Padre. Hay padres espirituales, como el apóstol Pablo quien solía defender dicha paternidad; pero jamás debe un hombre sustituir a Dios. Tal es el caso de Abram, fue necesario que Dios quitara la vida a Taré para continuar con el llamado. Similar es el caso de Isaías, fue hasta que murió el rey Uzías, el rey terrenal de Isaías, que el profeta vio al Rey Celestial (Isaías 6:1). No amaremos a Dios del todo, a menos que lo amemos, sobre todo. Más tarde Abram volvería a pasar una experiencia similar, y mayor aún, cuando deberá ofrecer a su hijo, a su único, a quien amaba y que desafortunadamente había puesto primero que a Dios (Génesis 22). Dios quitará de sus llamados lo que les impida seguirle.
— Roberto Tinoco