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Génesis 21

Nacimiento de Isaac

1Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado.🗨 2Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.🗨 3Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.🗨 4Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado.🗨 5Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo.🗨 6Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.🗨 7Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.🗨

Abraham despide a Agar e Ismael

8Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac.🗨 9Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac.🗨 10Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.🗨 11Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo.🗨 12Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.🗨 13Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente.🗨 14Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba.🗨 15Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto,🗨 16y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.🗨 17Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.🗨 18Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.🗨 19Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.🗨 20Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.🗨 21Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.🗨

Pacto de Abraham con Abimelec

22Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces.🗨 23Ahora, pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí, ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra en donde has morado.🗨 24Y respondió Abraham: Yo juraré.🗨 25Y Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelec le habían quitado.🗨 26Y respondió Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy.🗨 27Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos pacto.🗨 28Entonces puso Abraham siete corderas del rebaño aparte.🗨 29Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte?🗨 30Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo.🗨 31Por esto llamó a aquel lugar Beerseba; porque allí juraron ambos.🗨 32Así hicieron pacto en Beerseba; y se levantó Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, y volvieron a tierra de los filisteos.🗨 33Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno.🗨 34Y moró Abraham en tierra de los filisteos muchos días.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Génesis 21: RV60

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Génesis 21:1

Comentario general

21.1 Esta vez, la visita de Dios fue dirigida a Sara y no a Abraham. Si bien Abraham engendró a Isaac (25:19), fue la visita de Dios la que hizo posible esto. La visita de Dios a Sara muestra que Dios también tenía un plan para ella y no solo para Abraham. La mujer no es un personaje gris detrás de un hombre, no es una sombra ni entra en acción únicamente cuando falta un hombre; la mujer tiene un papel en el plan de Dios sin distingo de sexo. La visita de Dios no está condicionada al género; en todo caso, Dios ve el corazón. Dios cumple su Palabra; dijo que visitaría a Sara y lo cumplió (18:10). Dios es confiable, siempre hace lo que dice: Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo ¿y no hará? Habló ¿y no lo ejecutará? (Núm. 23:19). En mayor o menor grado, Dios visita a toda persona (1 Pedro 2:12); y el propósito de su visita es formar un pueblo para su Nombre (Hechos 15:14); por lo que el hombre debe estar preparado y atento para conocer el tiempo de la visitación (Lucas 19:44). …e hizo Yahwéh con Sara como había hablado. Nuestro Dios es Dios activo; Él habla, visita y actúa. Sus palabras son firmes promesas; su visita es poder manifiesto; y sus obras la razón de su gloria. Él hace lo que dice; sus planes jamás se frustran ni fallan. ¿Qué hizo Dios con Sara? Hizo una madre, tanto natural como espiritual. La visita de Dios produce madres espirituales; en última instancia no necesitamos hombre y mujeres para padres o madres espirituales, sino la visitación de Dios que los levanta. Un padre o una madre espiritual no es aquella persona que se lo propuso y lo hizo exclusivamente por esfuerzo personal, sino la obra sobrenatural del Señor que engendra y concibe, con su voluntad, pero bajo el poder de Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:2

Comentario general

21.2 Este es el cumplimiento de 17:19. Concebir es ya en sí un milagro; pero que concibiera la anciana y estéril Sara es en verdad impresionante: estéril toda su vida y ahora en edad infértil; además ¡concibe de un hombre de cien años! No hay nada difícil para Dios. La mujer concibe, el hombre engendra. La Palabra dice que Sara dio un hijo a Abraham para referirse al parto, pero en realidad es el hombre el que da hijos a la mujer. La frase tiene el propósito de presentarnos el cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham, que de Sara tendría descendencia; así como el orden de autoridad en el matrimonio. La vida da a luz en el tiempo que Dios dice. Es producto de la palabra de Dios y tiene su tiempo de incubación. No puede apresurarse ni falsificarse: la ley de la vida lleva su propio horario y sus propias reglas. Para distinguir los tiempos debemos conocer las Palabras de Dios. El tiempo de Dios obedece a las Palabras de Dios. Es un error intentar distinguir los tiempos, ya sean estos cronos o kairos, tiempos o sazones respectivamente, aparte de la Palabra de Dios. ¿Quieres saber cuál es el mover de Dios para hoy o para el futuro cercano? Escudriña la Biblia orando al Espíritu Santo por revelación.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:3

Comentario general

21.3 El padre es quien pone el nombre del hijo, especialmente del primogénito. Esa es la cultura de tiempos bíblicos; por ello fue el Padre Celestial quien dio el Nombre a su Hijo Primogénito por medio de su ángel (Isaías 7:14); ¿y no fue Dios quien cambió el nombre a Abram y también a Sarai? El nombre es la identidad del individuo, ante lo cual, en el hablar profético, debe ser puesto por la autoridad de dicha persona, ya que de ello puede depender su futuro (Gen. 35:10, 18). …de su hijo… que le nació… que le dio a luz Sara… ¿Por qué la Escritura enfatiza el hecho de que Isaac es hijo de Abraham? Para resaltar la fidelidad de Dios a sus promesas; así como el hecho de que es por medio de Isaac que se cumpliría el plan de la Simiente y el pueblo de la promesa. Así como el propósito de Abraham y de Sara era dar a luz a la Simiente prometida; así también nosotros los creyentes tenemos como llamado que Cristo sea formado en nosotros (Gal. 4:19). No fuimos llamados a ser buenas personas, sino a producir a Cristo. Tampoco fuimos llamados a hacer muchas obras, existimos para producir a Cristo. Esa es nuestra obra y de la cual, se deriva todo lo demás. Isaac significa “risa” (Gen. 18:13-15). La visitación de Dios trae gozo. La Simiente de Dios es alegría. El reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Si la vida cristiana no es alegre, entonces no es vida cristiana, ¿no has sabido que el primer fruto en la línea mesiánica es risa?

— Roberto Tinoco

Génesis 21:4

Comentario general

21.4 La circuncisión del cuerpo es la señal del Pacto de Dios con la descendencia terrenal de Abraham (Gen. 17). Y la circuncisión del corazón es la señal del Pacto de Dios con la descendencia espiritual de Abraham (Rom. 2:28-29). Quitar el prepucio representa la muerte de la carne y los ocho días figuran la resurrección. El octavo día es el primer día de la semana, cuando Jesús resucitó (Mr. 16:9). La circuncisión era en el Antiguo Testamento similar al bautismo en agua del Nuevo testamento; es decir, figura de muerte, sepultura y resurrección (Rom. 6:4). Quitar la carnalidad para comenzar una nueva vida en Dios. El número ocho es mencionado por primera vez en relación a la circuncisión y por última vez respecto del diluvio, que por cierto representa el bautismo en agua (Gén. 17: 12; 1 Pedro 3:20-21). Esto prueba que la circuncisión y el bautismo en agua se relacionan siendo ambas símbolo de la nueva vida cristiana. Como los pequeños que eran presentados a Dios a los ocho días de nacidos. La orden de Dios fue dada en Génesis 17:10-12. Quebrantarla implicaba estar fuera del pacto y por ende, del pueblo de Dios (17:14). Así también, la vida carnal excluye del Nuevo Pacto y de ser parte del pueblo de Dios (1 Cor. 5:2, 13; 1 Tim. 1:20; Ap. 3:16). Producir a Cristo no es obra de la carne; no puede ser formado Cristo en nosotros si nuestro corazón no es circuncidado de toda carnalidad. No se trata de imitar la vida cristiana; quien hace esto no está circuncidado. El plan es que sea formado, es una vida dada a luz espiritualmente.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:5

Comentario general

21.5 Abraham, como Sem, el hijo de Noé, tuvo su hijo a los cien años (compara Gen. 11:10). Sem fue el continuador de la línea piadosa de Dios que contenía la Simiente prometida después del diluvio y Abraham fue el reinicio de dicha Simiente. Ambos marcan el comienzo de una nueva época o economía divina.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:6

Comentario general

21.6 El toque de Dios produce alegría. No se puede recibir el favor de Dios sin experimentar el gozo de Dios. En el capítulo 18 vimos a Sara reír, un poco por incredulidad y otro poco por la sorpresa; y luego negar su risa delante de Dios. Ahora su risa encarnaba un bebé en sus brazos. Al principio rió porque le pareció una locura concebir; ahora ríe porque ha visto que la locura del reino es la vida normal de la fe. ¡Alégrate, oh estéril, la que nunca ha dado a luz! Prorrumpe en cánticos y gritos de júbilo, tú que nunca tuviste dolores de parto. Porque más son los hijos de la desolada que los de la desposada (Sal. 54:1; Gal. 4:27). Sara tiene su risa y tiene su testimonio. La oirán porque lo contará. Reirán con ella porque se gozará al testificarlo. El gozo de Dios es contagioso. Las buenas nuevas son alegría a los oyentes; como agua fría al alma sedienta (Prov. 25:25). La maternidad produce felicidad (Sal. 113:9). Una iglesia que no se reproduce se amarga con religiosidad y legalismo. Sólo siendo librado de tal cautiverio es que la boca se llena risa y la lengua de alabanza (Sal. 126:1-3). Juan escribía a la iglesia gozándose de que andaban en la verdad (2 Juan 1:4); podía gozarse porque había hijos. La esterilidad impide trascender, si esto es real en lo natural es aún más real en lo espiritual. Asimismo, el crecimiento de los discípulos y por ende, de la congregación, debe ser motivo de alegría para otras congregaciones, pues el que lo oyere, se reirá conmigo; ¿no es esto la vida normal del reino? Dios hace reír con productividad; no con chistes o cuentos (aunque nada tengo en contra del sentido del humor, de hecho, Dios y yo lo practicamos); pero el gozo del reino se relaciona más con el rendimiento. ¿Qué es mejor, calidad o cantidad? Lo cierto es que no existe cantidad genuina sin calidad. Todo organismo sano multiplica sus células y crece, ¿no sucedió así con la primera iglesia en Jerusalén y lo mismo con las siguientes iglesias? Las mega iglesias, como se les ha llamado a las congregaciones de gran tamaño, son lo normal del reino de Dios. En realidad, no son megas, sino iglesias normales.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:7

Comentario general

21.7 Solo Dios podía decir esto. Hay palabras proféticas que solo Dios pronuncia. Algunas cosas parecen tan locas e irreales que nadie, sino Dios, se comprometería a decirlas. ¡Díganle a Abraham lo que Dios ha dicho! Ahora se dirá: ¡lo que Dios ha hecho! (Num. 23:23). No hay persona tan vieja ni congregación tan histórica, que no pueda volver a dar de mamar a hijos. No existe límite de edad ni incapacidad que valga que impida dar a los nuevos creyentes la leche espiritual no adulterada (1 Pedro 2:2). Aunque Sara se alegraba porque alimentaría un hijo en su vejez, esto requeriría mayor esfuerzo que en su juventud. Todo milagro implica una responsabilidad humana. Dios permitió el hijo, pero Sara ha de darle de mamar. Quien busca avivamiento debe alistarse para su sostenimiento. La visitación de Dios demanda mucho trabajo. Los nuevos hijos espirituales requieren de alimento y cuidado. Esta es una causa por la que muchos prefieren seguir siendo un grupo pequeño.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:8

Comentario general

21.8 La normalidad de la vida es el crecimiento. Lo que no crece requiere de vivificarse. La Simiente de Dios estaba en Isaac y lo vemos crecer; así debe suceder con todo cristiano y con toda iglesia; si la Simiente divina está en ella debe desarrollarse. Los grupos pequeños defienden una supuesta calidad, pero si no crece es precisamente por falta de calidad. El propósito del desarrollo es la madurez. Isaac creció y fue destetado. Los recién nacidos, tanto naturales como en el reino de Dios, deben alimentarse de la leche entre tanto que son niños, pero un día deberán nutrirse de alimento sólido para continuar su desarrollo (Heb. 5:12-14). La iglesia es como una madre que alimenta a sus hijos, los cuales deben ser destetados; esto es, hay que enseñarle a todo cristiano a comer por sí mismo, no a independizarse de la iglesia, sino a aprender a nutrirse en el Señor. El desarrollo hacia la madurez trae fiesta. Abraham celebró el destete de su hijo Isaac con un gran banquete. Cuando los creyentes avanzan hacia su madurez aprendiendo a alimentarse por sí mismos, producen abundancia de comida a la iglesia. Entre más cristianos provean de palabra y de revelación a la congregación, mayor será el gozo de esta y los recursos para su desarrollo. He allí la importancia del destete. El Padre Celestial está de fiesta cuando sus hijos aprenden a comer con solidez su palabra.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:9

Comentario general

21.9 Cuando Abraham está feliz haciendo banquete para celebrar el destete de Isaac; su otro hijo, Ismael, comienza a hacer burla de Isaac. La tradición judía dice que le arrojaba flechas cerca de él para asustarlo y mofarse del niño. Ante la madurez de los creyentes portadores de la Simiente (naturaleza divina), suelen levantarse los burladores, aparentes creyentes e hijos del mismo Padre como escarnecedores; menosprecian el crecimiento de los verdaderos cristianos y les arrojan críticas; los menosprecian y tratan como a niñitos inmaduros. No fue el nacimiento de Isaac, sino su crecimiento lo que produjo la persecución; ¿y no es igual con la iglesia? Mientras los cristianos son inmaduros o recién nacidos no hay tanto problema; es cuando crecen que se levantan los enemigos. La simiente de Egipto y la Simiente Divina no se llevan bien. El hijo de la esclava siempre persigue al hijo de la libre. Ismael sentía celos de Isaac porque la fiesta, lo mismo que la herencia era para Isaac. Así sucede en el terreno espiritual, el gozo del reino y la herencia celestial les pertenece a los hijos libres, los espirituales que participan del reino; ante esto, los hijos carnales se llenan de celos y se convierten en perseguidores y escarnecedores. Sara se dio cuenta de la burla en cuestión. Es la iglesia la encargada de vigilar y proteger a los hijos que dio a luz. Y así como Sara, la legítima esposa, percibió el peligro para su hijo, no solo de perder parte de la herencia, sino incluso la vida; así la iglesia debe procurar el bienestar total de sus miembros en todas las áreas de su vida.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:10

Comentario general

21:10-11 La carne, la ley y la religión no tienen herencia en el reino de Dios. Habiendo visto el peligro que corría Isaac, Sara pide a Abraham que eche a su sierva Agar, así como a su hijo Ismael con el propósito de proteger la totalidad de la herencia para Isaac (mira los comentarios a los versículos anteriores). La iglesia debe interceder a favor de los verdaderos cristianos pidiendo a Dios la expulsión de los que no lo son. La presencia de falsos hermanos merma la bendición de los que sí lo son. Desafortunadamente, hay ocasiones cuando es imposible distinguirlos; ante esto el Señor Jesús recomendó que no intentáramos arrancar por nosotros mismos la cizaña, no sea que arranquemos con ella también el trigo (Mat. 13:28-29). La distinción de hijos obedece a la diferencia de sus madres. Ambos eran hijos de Abraham, pero uno de Sara, la mujer libre y esposa legítima; mientras que el otro era hijo de Agar, la sierva e ilegítima. Siempre conviene preguntarse espiritualmente: ¿cuál fue la matriz que me dio a luz? ¿En qué movimiento, ministerio y congregación nací? ¿Soy un hijo libre o un hijo esclavo? El apóstol Pablo habla de esto en Gálatas 4:22-31 haciendo distinción entre los cristianos de su tiempo y los falsos hermanos judaizantes que engañaban a las iglesias de Galacia, así como los judíos de cepa que perseguían a los cristianos. Asimismo, el apóstol distingue entre Sara y Agar como la gracia y la ley. Cuando la gracia se desarrolla en el interior del creyente es echada fuera la ley. No se puede vivir por gracia y ser legalista. A Abraham le pareció grave el dicho de Sara y en cuanto a la carne así es; pero en sentido espiritual la ley no puede heredar nada y tampoco sus hijos. El reino de los cielos es para quienes viven por la gracia y han formado en ellos a Cristo, la Simiente prometida. La ley debe ser echada de la vida de la iglesia. No vivimos en forma rebelde o sin ley; pero guardamos la voluntad de Dios como un asunto de vida no de reglamentos o imposiciones.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:11

Comentario general

21:10-11 La carne, la ley y la religión no tienen herencia en el reino de Dios. Habiendo visto el peligro que corría Isaac, Sara pide a Abraham que eche a su sierva Agar, así como a su hijo Ismael con el propósito de proteger la totalidad de la herencia para Isaac (mira los comentarios a los versículos anteriores). La iglesia debe interceder a favor de los verdaderos cristianos pidiendo a Dios la expulsión de los que no lo son. La presencia de falsos hermanos merma la bendición de los que sí lo son. Desafortunadamente, hay ocasiones cuando es imposible distinguirlos; ante esto el Señor Jesús recomendó que no intentáramos arrancar por nosotros mismos la cizaña, no sea que arranquemos con ella también el trigo (Mat. 13:28-29). La distinción de hijos obedece a la diferencia de sus madres. Ambos eran hijos de Abraham, pero uno de Sara, la mujer libre y esposa legítima; mientras que el otro era hijo de Agar, la sierva e ilegítima. Siempre conviene preguntarse espiritualmente: ¿cuál fue la matriz que me dio a luz? ¿En qué movimiento, ministerio y congregación nací? ¿Soy un hijo libre o un hijo esclavo? El apóstol Pablo habla de esto en Gálatas 4:22-31 haciendo distinción entre los cristianos de su tiempo y los falsos hermanos judaizantes que engañaban a las iglesias de Galacia, así como los judíos de cepa que perseguían a los cristianos. Asimismo, el apóstol distingue entre Sara y Agar como la gracia y la ley. Cuando la gracia se desarrolla en el interior del creyente es echada fuera la ley. No se puede vivir por gracia y ser legalista. A Abraham le pareció grave el dicho de Sara y en cuanto a la carne así es; pero en sentido espiritual la ley no puede heredar nada y tampoco sus hijos. El reino de los cielos es para quienes viven por la gracia y han formado en ellos a Cristo, la Simiente prometida. La ley debe ser echada de la vida de la iglesia. No vivimos en forma rebelde o sin ley; pero guardamos la voluntad de Dios como un asunto de vida no de reglamentos o imposiciones.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:12

Comentario general

21:12 La perspectiva divina concuerda con Sara, es necesario echar fuera a Ismael. Quizá la mente natural se oponga a esto y nos parezca un asunto cruel; después de todo fue idea de Sara que Abraham tuviera un hijo de Agar; pero el problema no nació en la fiesta de destete, sino en haber engendrado a Ismael. Si Ismael seguía en casa, la vida y herencia de Isaac, y por ende, la Simiente prometida, peligraban. Grandes problemas requieren grandes soluciones; y grandes hombres toman grandes decisiones. El hombre sabio aprende a escuchar la voz de Dios también en su mujer. No que haga todo lo que ella quiera, pues en tal caso sería su siervo; sino que considera las palabras de su esposa por si en ellas estuvieran las palabras del Señor; frecuentemente la ayuda idónea mira aspectos de un asunto que el hombre no ha visto. Dios confirma a Abraham que en Isaac le sería llamada descendencia; esto no es simplemente desconocer a Ismael como hijo, sino enfocarse en el propósito de su vida: trasmitir la Simiente, la Vida del Salvador que venía al mundo. Así también, el propósito de la vida cristiana no es hacer muchas cosas ni siquiera tener muchos hijos (aunque esto es bueno), sino producir a Cristo. Las obras de la carne causan orgullo al corazón y nos aferramos a ellas, son nuestro éxito y lo acariciamos; pero debemos retomar el enfoque: producir a Cristo, ya sea siendo formado en nosotros y también en los hijos espirituales. Nuestra reproducción debe ser en base a la Simiente divina y no nuestra carne. No se trata de producir a muchos como nosotros; sino de engendrar a Cristo en muchos. Las hijas de Lot tuvieron hijos por incesto, su obra produjo moabitas y amonitas; y Abraham engendró en su carne a los ismaelitas. No hay nada bueno en las obras de la carne. Pero Isaac vino como resultado de la gracia divina, en él estaba la Simiente Divina. Las generaciones posteriores a ellos pusieron en evidencia la clase de vida que se había engendrado. Quizá de momento no veamos tantas diferencias, pero a la postre solo la Simiente de Cristo es una bendición, mientras que las otras son dolores de cabeza.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:13

Comentario general

21:13 A pesar de que espiritualmente Ismael debe ser desechado y Agar expulsada (mira los comentarios anteriores); en lo natural Abraham tenía una responsabilidad, no podía desamparar a su hijo Ismael. Ante esto, Dios le asegura que también para él hay promesas de bendición por ser descendiente de Abraham. El niño no sería desamparado, el Padre celestial se haría cargo de él. Las naciones árabes y su grandeza dan testimonio de que Dios cumplió su palabra respecto de Ismael. Aplicando la figura por el espíritu, diremos que aún los religiosos y legalistas que persiguen a los cristianos genuinos alcanzan promesas. También ellos son engrandecidos. ¿No es esto misericordioso? A pesar de ser perseguidores de los verdaderos creyentes reciben bendición. Así como Jesús dijo de Zaqueo: también es hijo de Abraham antes de bendecirlo; así también Dios bendice a los cristianos carnales a pesar de vivir como publicanos. Dios es fiel y cumple su palabra, en Abraham serán benditas todas las familias de la tierra; sin embargo, dicha bendición no es a la misma manera de Isaac, pues el hijo de la sierva no hereda junto con el hijo de la libre; es decir, los creyentes carnales reciben cierto grado de bendición, pero no la herencia de Cristo, pues no reciben la adopción de hijos para ser llamados coherederos con Él.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:14

Comentario general

21:14 Durante su vida, Abraham tuvo que hacer algunas cosas difíciles; cada vez que esto sucedía, se levantaba de madrugada para obedecer. Un adagio popular reza: “al mal paso darle prisa”. Así pensaba Abraham: “aquellas cosas que me duele hacer, las haré rápidamente por obediencia”. Quien mucho piensa las cosas se vuelve desobediente. La obediencia temprana es sabia. De seguro le costó mucho a Abraham despedir a Agar e Ismael; ser un padre de la fe no es sencillo, requiere de gran valor y decisión. La mayoría destruyen su llamado anteponiendo sus sentimientos a la obediencia a Dios; pero los padres espirituales van más allá de ellos mismos y sus preferencias, son capaces de tomar decisiones radicales para corregir sus errores. Cueste lo que cueste, la vida de Cristo ha de defenderse. Hay pan y agua para Ismael. El pacto no es el mismo, le falta el vino; pero aún así existe provisión. En el caso de los hijos de la ley su pacto va sobre sus hombros, será una carga. La ley fue y es una carga para quienes intentan vivir por ella. El legalismo es una vida cansada y errante, sus hijos corren peligro de muerte, están sedientos y desesperados; no hay rumbo en la ley. Beerseba significa “pozo de siete” en el sentido de “pozo del juramento”. Más adelante veremos el por qué de dicho significado. Por el momento bástenos saber que Agar e Ismael; a saber, la ley y sus hijos, andan errantes en cuanto a su llamado. El pacto para ellos no es el Nuevo, sino el Antiguo Pacto. Todo creyente legalista camina sin rumbo; anda cerca del pozo, pero no sabe beber de él. El legalismo es un desierto. Allí caminan todos los que persiguen o se burlan de sus hermanos.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:15

Comentario general

21.15-16 Agar representa el Antiguo Pacto (Gal. 4:24-25); al cual le faltó agua dejando al fruto de la simiente concebida sedienta. Aún cuando sus palabras parecían palabras de vida, era un pacto sin vida. Su característica principal era la ley, la cual solo señala el mal como un observador impotente. La ley está distante, no puede ayudar, solo señalar, está “a un tiro de arco”. Ismael representa a los creyentes legalistas atados a esclavitud que ante la imposibilidad de su propia ley de vivificarlos levantan la voz en queja y dolor sintiéndose desamparados. ¿Qué habrá sentido Ismael al ver a su madre Agar retirarse? Lo mismo experimentan los creyentes ante la desilusión de un legalismo imposible de cumplir. ¿Cuál habrá sido el dolor de Agar ante la perspectiva de muerte de su hijo? Lo mismo sienten las iglesias que, dejando la gracia, ven morir a sus miembros con legalismo.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:16

Comentario general

21.15-16 Agar representa el Antiguo Pacto (Gal. 4:24-25); al cual le faltó agua dejando al fruto de la simiente concebida sedienta. Aún cuando sus palabras parecían palabras de vida, era un pacto sin vida. Su característica principal era la ley, la cual solo señala el mal como un observador impotente. La ley está distante, no puede ayudar, solo señalar, está “a un tiro de arco”. Ismael representa a los creyentes legalistas atados a esclavitud que ante la imposibilidad de su propia ley de vivificarlos levantan la voz en queja y dolor sintiéndose desamparados. ¿Qué habrá sentido Ismael al ver a su madre Agar retirarse? Lo mismo experimentan los creyentes ante la desilusión de un legalismo imposible de cumplir. ¿Cuál habrá sido el dolor de Agar ante la perspectiva de muerte de su hijo? Lo mismo sienten las iglesias que, dejando la gracia, ven morir a sus miembros con legalismo.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:17

Comentario general

21.17 Ismael es símbolo de los creyentes esclavizados al legalismo (Gal. 4:22-25); los cuales lloran su insatisfacción; sin embargo, Dios escucha su voz. La misericordia de Dios no conoce condición, sino su amor. Todo descendiente de Abraham que clama recibe auxilio divino (Luc. 19:9) y esto es cierto tanto para los hijos naturales como para los espirituales. Si Dios oye, su ángel habla. ¿Desde dónde clamó el ángel? Desde el cielo. El cielo se mueve a favor de los que serán herederos de las promesas de Abraham. La respuesta viene de arriba si el clamor sale de lo profundo. ¿No es maravilloso ser llamados desde el cielo? ¿Qué tienes? –preguntó el ángel de Dios a Agar. ¿Cuál es la fuente del dolor del Antiguo Pacto? Que no podía perfeccionar al hombre ni accionar a su favor; a lo más, señalaba sus faltas. Dios oyó la voz del muchacho desde la condición de este, ¿qué significa esto? ¡Que la ley provocó en los hombres la necesidad de clamar por un Salvador! En esto, la ley del Antiguo Pacto cumplió su propósito de llevarnos a Cristo (Gal. 3:24). El temor desaparece ante la seguridad del auxilio divino. Mi corazón reposa cuando su oído escucha. Dios no oye solo si te acercas a Él; sino que te escucha desde donde estés. La Palabra que respaldó la petición de Sara de despedir a Agar y a su hijo, es la misma que les asegura que no hay nada que temer. Dios está en control y nadie será desamparado al final de su historia.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:18

Comentario general

21.18 Agar debía ser una madre que sostuviera a Ismael, no que lo abandonara. Como tal, debía alzarlo y sostenerlo. Y como símbolo, el Antiguo Pacto alzó a los hombres a una moralidad más alta y lo sostuvo entretanto que llegaba el Nuevo Pacto con promesas mayores. Aunque Dios prometió bendecir a Ismael, Agar debía contribuir en ello. Primero, levantándose ella misma; frecuentemente la grandeza de los hijos comienza con padres que saben levantarse cualquiera que sea su situación. La mejor plataforma de un hombre son los hombros de sus padres. En segundo lugar, y ligado a lo anterior, Agar debía alzar al muchacho. Los hijos son como saetas en manos de sus padres que han de dirigirse cuidadosamente hacia el éxito de sus vidas (Sal. 127:4). Cada palabra o acto de los padres hacia los hijos o respecto de ellos, requiere realizarse con el propósito de alzarlos, llevarlos a nuevos niveles, engrandecerlos, producirles la confianza y los elementos necesarios para que lleguen tan alto como sea posible, no sólo en lo espiritual, sino en cada faceta de su vida. En tercer lugar, los padres han de sostener a sus hijos hasta que éstos puedan sostenerse a sí mismos; y esto no solo respecto de las finanzas, sino de la vida entera. Dios encargó a Agar sostener al muchacho; por un momento renunció a este privilegio ante la desesperanza de morir de sed, pero la Palabra de Dios le encomendó recuperar su responsabilidad. Hay quienes dicen irresponsablemente sobre sus hijos: “ya lo entregué al Señor”, como indicando que Él se hará cargo de ellos; y si bien Dios actuará, no sustituye la responsabilidad paterna. La Palabra dice: “sostenlo con tu mano” no con la mano de otro. Estos tres principios de vida paternal aplican tanto a la vida familiar como a la espiritual. También los padres espirituales han de mantenerse de pie ellos mismos como ejemplo, alzar a sus hijos espirituales a nuevos niveles y sostenerlos en alto mientras aprenden a sostenerse a sí mismos. ¿Y por qué habrán de hacer esto? Porque Yo haré de él una gran nación –dijo Dios sobre Ismael. Las promesas de Dios son el aliciente de la paternidad espiritual.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:19

Comentario general

21.19 Después de que Dios amonestó a Agar sobre recuperar el privilegio de ser madre, le abrió los ojos pudiendo ver así la fuente de agua que les salvaría la vida. Tal es la vida del reino, cuando recuperamos la paternidad espiritual recobramos también la visión celestial. A los padres espirituales nunca les falta agua para sus hijos. Cuando Abraham la despidió, le dio agua en un odre. Luego Agar y su hijo tuvieron sed al acabarse dicha agua. Pero una vez que Agar recuperó la visión materna del reino, recuperó el agua para volver a llenar el odre. Un odre en la Biblia es símbolo de depósito, ya sea una persona, iglesia o movimiento. El odre representa la disposición del hombre para recibir la vida del reino. Jesús dijo que no se echa vino nuevo en odres viejos; así pues, el odre es la disposición a renovarse por parte del hombre para ser vasija del reino. En este sentido, el agua de Abraham no era suficiente para Agar; ambos pertenecen a dos movimientos espirituales diferentes; por tanto, era necesaria nueva agua para Agar. Su fuente ya no era Abraham, sino un manantial en el desierto. Por lo que su hijo Ismael no sería como Isaac, sino un tirador de arco (vr. 20); no era la simiente prometida ni portador de la misma, sino un hombre cazador y violento. Bebió de otra fuente. ¿De qué fuente bebes? ¿Sabes que serás según la fuente de la que bebes? La clase de padres espirituales que tengas es muy importante para definir la clase de hijo que serás.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:20

Comentario general

21.20 Independientemente de que Ismael no era portador de la simiente prometida, era hijo de Abraham; así que contaba con bendiciones dadas a Abraham. Una de ellas era que Dios estaba con él y si Dios estaba con él, entonces crecería. En el Antiguo Pacto Dios estaba con el hombre, esa es una gran bendición; pero en el Nuevo Pacto, Dios está en el hombre; eso es incomparable y maravilloso. Así que, aunque Dios estaba con el muchacho, esto no garantiza que fuese la vida más alta. Ismael habitó en el desierto, fue un hombre solitario. Ismael es hijo de la ley (Gal. 4:25), y como tal, carece de comunión. Su habitación no tiene mucha agua, es desértica, no fluye la vida adecuadamente. Por lo mismo, se convierte en tirador de arco, hombre de violencia, un cazador. Su madre Agar se alejó de él como a un tiro de arco cuando se les acabó el agua (vr. 16); y el destino del muchacho fue de arquero; ¿no es esto significativo? La ley produce ira (Rom. 4:15).

— Roberto Tinoco

Génesis 21:21

Comentario general

21.21 Parán significa “lugar de cuevas”. Ismael pertenecía al desierto y probablemente habitaba en cuevas. Las cuevas en la Biblia son vistas como habitación de los hombres solo cuando éstos se hallaban en aflicción. Ismael fue un hombre sufriente y sólo. Mientras Isaac gozaba de la herencia de Abraham como hijo legítimo, Ismael sufría su ilegitimidad. Debemos asegurarnos si en verdad hemos nacido de nuevo, quienes son nuestros padres espirituales y si tenemos la simiente divina en nosotros, de ello redundará toda nuestra vida. ¿Qué clase de vida tienes, de hijo legítimo o de ilegítimo? Finalmente, la madre de Ismael le tomó mujer de la tierra de Egipto. He visto jóvenes sufrir de doble ánimo y ser sumamente atraídos por el mundo; con el tiempo se casan con personas del mundo. Agar era egipcia y nunca dejó totalmente sus raíces. Cuando las raíces están en el mundo se terminará enlazado con el mundo. Los hijos ilegítimos pertenecen a Egipto y no disfrutan la herencia del reino. ¿Quién es tu madre? ¿A qué iglesia perteneces? Además, ¿Quiénes son tus padres espirituales y dónde están tus raíces? ¿Qué te motiva? Recuerda, la carne y el mundo se unen.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:22

Comentario general

21.22-23 Mientras que Ismael vivía en lugares desérticos y se casaba con una egipcia, en aquel mismo tiempo Abraham prosperaba en todo, lo que implicaba abundancia de bendición para Isaac. Isaac es el hijo legítimo que experimenta la vida del reino; mientras que Ismael es el hijo ilegítimo que no disfruta el reino. El mundo es consciente de esto; Abimelec procuró establecer pacto con Abraham y no con Ismael. Abimelec representa el gobierno del mundo y Ficol (significa “boca de todos”), príncipe de su ejército es símbolo del poder del mundo. Ambos desean pactar con el llamado de Dios, ¿la razón? ¡Dios está con él! ¿La evidencia? Todo lo que hace prospera. Abraham ya era más grande que el rey Abimélec; ¿sabes quién eres en Cristo? Vive acorde a dicha dignidad. Esta es la vida normal del reino: prosperidad; y la prosperidad genera temor a los demás. Pero, ¿quién ha pactado con Dios ha de pactar con el mundo? El pacto entre Abraham y Abimelec presentaba grandes ventajas para Abimelec, pero no así para el patriarca. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado (2 Tim. 2:4). Sin embargo, dicho pacto obedecía en cierta medida a la economía divina, pues subordinaba al mundo bajo el llamado de Dios. Abimelec, como representante del mundo, presenta a aquellos que temen a Dios y aunque no se entregan a Él, procuran su bendición. Deseaba un juramento de que no sería desamparado ni destruido, tanto él, como los suyos y su tierra. Basaba su petición en que había mostrado misericordia hacia Abraham. Abimelec no estaba equivocado, pues la promesa de Dios dice: benditos los que te bendijeren… y en ti serán benditas todas las familias de la tierra (Gen. 12:3). La historia demuestra que todos los que han procurado el bien de Abraham en su descendencia, han sido protegidos y bendecidos; mientras que aquellos que han buscado su destrucción, han sido destruidos.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:23

Comentario general

21.22-23 Mientras que Ismael vivía en lugares desérticos y se casaba con una egipcia, en aquel mismo tiempo Abraham prosperaba en todo, lo que implicaba abundancia de bendición para Isaac. Isaac es el hijo legítimo que experimenta la vida del reino; mientras que Ismael es el hijo ilegítimo que no disfruta el reino. El mundo es consciente de esto; Abimelec procuró establecer pacto con Abraham y no con Ismael. Abimelec representa el gobierno del mundo y Ficol (significa “boca de todos”), príncipe de su ejército es símbolo del poder del mundo. Ambos desean pactar con el llamado de Dios, ¿la razón? ¡Dios está con él! ¿La evidencia? Todo lo que hace prospera. Abraham ya era más grande que el rey Abimélec; ¿sabes quién eres en Cristo? Vive acorde a dicha dignidad. Esta es la vida normal del reino: prosperidad; y la prosperidad genera temor a los demás. Pero, ¿quién ha pactado con Dios ha de pactar con el mundo? El pacto entre Abraham y Abimelec presentaba grandes ventajas para Abimelec, pero no así para el patriarca. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado (2 Tim. 2:4). Sin embargo, dicho pacto obedecía en cierta medida a la economía divina, pues subordinaba al mundo bajo el llamado de Dios. Abimelec, como representante del mundo, presenta a aquellos que temen a Dios y aunque no se entregan a Él, procuran su bendición. Deseaba un juramento de que no sería desamparado ni destruido, tanto él, como los suyos y su tierra. Basaba su petición en que había mostrado misericordia hacia Abraham. Abimelec no estaba equivocado, pues la promesa de Dios dice: benditos los que te bendijeren… y en ti serán benditas todas las familias de la tierra (Gen. 12:3). La historia demuestra que todos los que han procurado el bien de Abraham en su descendencia, han sido protegidos y bendecidos; mientras que aquellos que han buscado su destrucción, han sido destruidos.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:24

Comentario general

21:24 El patriarca aceptó el pacto con Abimelec. Juramento que no debió hacer, se precipitó. Todo cristiano debe procurar el bien del mundo que le rodea y la fe no evade los compromisos necesarios para dicho bien. Fuimos llamados a ser bendición. Sin embargo, Abraham específica que jurará (tiempo futuro) y no jura inmediatamente; pues primero había que establecer una diferencia con un pozo de agua que los siervos de Abimelec le habían quitado (mira la nota al siguiente versículo). A pesar de buscar la paz con todos, los creyentes deben procurar primero cuál será su fuente. Antes del Nuevo Pacto, los hombres juraban; y lo hacían por alguien mayor a ellos, frecuentemente por Dios (Heb. 6:16). Hoy no es necesario hacer esto, pues cada palabra es en sí misma un juramento (Mat. 5:33-36).

— Roberto Tinoco

Génesis 21:25

Comentario general

21.25 Antes del juramento, Abraham aseguró su fuente de agua. Antes de cualquier compromiso con el mundo, primero hay que dejar en claro de que pozo beberemos. Esto no está a discusión; sin la fuente correcta no hay pacto alguno. ¿Y por qué es esto? Porque de eso depende el futuro. Ismael tenía su pozo en el desierto y llegó a ser un arquero. Ahora Abraham asegura un pozo para Isaac en Beerseba, la tierra prometida, por lo que llegará a ser el portador de la Simiente y heredero legítimo. Nuestro destino depende de cuál pozo bebemos.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:26

Comentario general

21.26 Los siervos de Abimelec son los habitantes del mundo. Ellos desean el pozo de Abraham, pero no al Dios de Abraham. El mundo no rechaza a Dios y desea su fuente; pero al mismo tiempo se niega a someterse a Él completamente. Los moradores del mundo mantienen encubierta su indisposición a sujetarse; intentan quedarse con el pozo de forma ilegítima, sin que se de cuenta Abimelec. Y aún Abraham no se lo contó al rey; ¿por qué? Porque Abraham dependía de Dios y no del rey humano. Aprendamos a recuperar nuestra fuente de vida antes de cualquier compromiso con el mundo. Sin un Pacto con Dios los pactos humanos son peligrosos.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:27

Comentario general

21.27 La generosidad de Abraham hacia Abimelec puede parecernos desfavorable para el patriarca, como si hubiese sido engañado; pero esto no es así. ¿Acaso no había sido Abimelec quien buscó a Abraham primero? ¿Por qué no aprovechar para sacarle ventaja? Abraham sabe que él es mayor que Abimelec, y conforme a la economía del reino el mayor bendice al menor (Heb. 7:7). Además, el pacto consistía en que el llamado de Dios tendría misericordia de Abimelec y su tierra; por lo que Abraham muestra su buena fe y genuino compromiso con una muestra de misericordia.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:28

Comentario general

21.28 Siete corderas representan una ofrenda de olor grato (Lev. 23:18). Aún el Cordero de Dios es visto en Apocalipsis con siete cuernos y siete ojos (Apoc. 5:6); es evidente que Abraham ofreció a Cristo. En el siguiente versículo veremos que Abraham dio a Abimelec siete corderas como una especie de firma o seguro de que el pozo le pertenecía a él; el mundo debe saber que nuestra fuente de vida está en Dios y esto solo es posible si le ofrecemos a Cristo como olor grato todo inclusivo en nuestro vivir. Los habitantes de la tierra necesitan oler a Cristo, entonces creerán que el pozo de agua viva es nuestro y que bebemos de Él.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:29

Comentario general

21.29-30 Mira la nota al versículo anterior. El olor de Cristo es el testimonio de que cavamos el pozo de agua viva. ¿Quién tiene agua viva? Aquel que cree en Cristo; el que cree en Él, de su interior correrán ríos de agua viva (Juan 7:38-39). Abraham regresa al principio de depender de Dios y no de los hombres.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:30

Comentario general

21.29-30 Mira la nota al versículo anterior. El olor de Cristo es el testimonio de que cavamos el pozo de agua viva. ¿Quién tiene agua viva? Aquel que cree en Cristo; el que cree en Él, de su interior correrán ríos de agua viva (Juan 7:38-39). Abraham regresa al principio de depender de Dios y no de los hombres.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:31

Comentario general

21.31 Beerseba significa “pozo de siete” (pozo de juramento). Antes del pacto entre Abraham y Abimelec la tierra tenía otro nombre, lo cual implica que la presencia de los llamados cambia el sentido del mundo. ¿Cómo se llama la tierra donde moras? ¿Se mantiene igual en condición después de tu llegada? Cuando Lot fue a Sodoma la ciudad siguió siendo Sodoma; pero cuando Abraham fue a tierra de los filisteos, cambió el sitio a Beerseba. Quienes andan con Dios lo llevan a donde van, por lo mismo, los lugares han de cambiar. Toda ciudad necesita la presencia de los llamados de Dios, entonces habrá en cada una un pozo de juramento y aguas vivas de gracia fluyendo en ella.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:32

Comentario general

21.32 El mundo anhela la bendición de Abraham, pero no al Dios de Abraham. Una vez que Abimelec y Ficol, su príncipe militar, consiguen pactar con Abraham, regresan a su tierra filistea. Más tarde veremos las terribles consecuencias de esto, especialmente para los filisteos, pues en tiempo de los jueces de Israel se volverían un dolor de cabeza para la descendencia de Abraham, siendo por lo mismo finalmente destruidos. ¿De qué sirve un pacto con los llamados de Dios si finalmente se deja al Dios de los llamados?

— Roberto Tinoco

Génesis 21:33

Comentario general

21:33 El árbol tamarisco es una figura entre la cruz y el árbol de la vida. Por su parte, Abraham no se apartó de Dios. No solo permaneció más en la tierra, sino que sembró un árbol en ella. El árbol tamarisco es un símbolo de la vida fructífera. Mientras Ismael estaba en el desierto y Abimelec en tierra de los filisteos, también desértica por estar lejos de este pozo; Abraham estaba en Beerseba, donde estaba el pozo del Pacto. La experiencia de Abraham es una imagen similar a Adán en el Edén con acceso al árbol de la vida. Allí conoció al que es desde el principio (1 Juan 2:14), a Dios como El Olam, Dios Eterno. Comprendamos, Abraham tenía Pacto y aguas vivas, obteniendo de ello vida fructífera (simbolizada en el árbol tamarisco) y conocimiento de Dios a un nuevo nivel. En cierto modo, el árbol tamarisco era Abraham mismo, un hombre como plantado junto a corrientes de aguas que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, todo lo que hacía prosperaba (Sal. 1:3). Este versículo nos muestra la figura del creyente plantado en Cristo y alimentado por Él que tiene vida permanente. Vivir de esta manera nos lleva a conocer a Dios como El Olam; es decir, como Dios Eterno. Abraham conoció a Dios como El Shaddai; es decir, como el Todopoderoso; pero ahora maduraba conociéndole como El Eterno. Según la revelación del Nuevo Testamento, los padres espirituales son los que conocen a Dios de esta manera (1 Juan 2:13-14). Así que el capítulo 21 del Génesis nos muestra al creyente maduro que está listo para cosas mayores. En el siguiente capítulo “el padre de la fe” será probado teniendo que entregar a su hijo Isaac; será su clímax de vida cristiana. ¿Cómo puede ser un creyente maduro? Según la revelación mostrada en la experiencia de Abraham, requiere de andar con Dios como un llamado que ha dejado todo por Él; necesita además tener Pacto (el Nuevo Pacto) y cavar hondo; esto es, alimentarse profundamente de Cristo como un árbol junto al pozo. No venir de cuando en cuando a Cristo; sino estar plantado en Él todo el tiempo. Todo su vivir es Cristo.

— Roberto Tinoco

Génesis 21:34

Comentario general

21.34 Cuando nuestro vivir es Cristo disfrutamos de la vida abundante de Cristo. El árbol tamarisco junto al pozo de Beerseba era fructífero. Abraham vivió allí muchos días; no importaba que fuese tierra de los filisteos, para Abraham era el Edén. Así el creyente unido a Cristo es fructífero en medio del mundo. Cristo es su Edén y su alimento. La invocación de esta clase de vida no solo es Dios, sino Dios Eterno. Abraham tenía vida permanente en Él. Aunque estés en tierra filistea, puedes cavar un pozo en ella y hacer Pacto. No es la tierra donde vives, sino el Dios que conoces lo que te permite vida abundante. En cualquier lugar es posible la vida abundante, solo hay que ser como el árbol tamarisco que plantó Abraham junto al pozo de Beerseba, el pozo del Pacto; es decir, vivir unido a Cristo, nuestra vida.

— Roberto Tinoco

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