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Génesis 30

1Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.🗨 2Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?🗨 3Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; llégate a ella, y dará a luz sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.🗨 4Así le dio a Bilha su sierva por mujer; y Jacob se llegó a ella.🗨 5Y concibió Bilha, y dio a luz un hijo a Jacob.🗨 6Dijo entonces Raquel: Me juzgó Dios, y también oyó mi voz, y me dio un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan.🗨 7Concibió otra vez Bilha la sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob.🗨 8Y dijo Raquel: Con luchas de Dios he contendido con mi hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Neftalí.🗨 9Viendo, pues, Lea, que había dejado de dar a luz, tomó a Zilpa su sierva, y la dio a Jacob por mujer.🗨 10Y Zilpa sierva de Lea dio a luz un hijo a Jacob.🗨 11Y dijo Lea: Vino la ventura; y llamó su nombre Gad.🗨 12Luego Zilpa la sierva de Lea dio a luz otro hijo a Jacob.🗨 13Y dijo Lea: Para dicha mía; porque las mujeres me dirán dichosa; y llamó su nombre Aser.🗨 14Fue Rubén en tiempo de la siega de los trigos, y halló mandrágoras en el campo, y las trajo a Lea su madre; y dijo Raquel a Lea: Te ruego que me des de las mandrágoras de tu hijo.🗨 15Y ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido, sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? Y dijo Raquel: Pues dormirá contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.🗨 16Cuando, pues, Jacob volvía del campo a la tarde, salió Lea a él, y le dijo: Llégate a mí, porque a la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y durmió con ella aquella noche.🗨 17Y oyó Dios a Lea; y concibió, y dio a luz el quinto hijo a Jacob.🗨 18Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto di mi sierva a mi marido; por eso llamó su nombre Isacar.🗨 19Después concibió Lea otra vez, y dio a luz el sexto hijo a Jacob.🗨 20Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dote; ahora morará conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos; y llamó su nombre Zabulón.🗨 21Después dio a luz una hija, y llamó su nombre Dina.🗨 22Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y le concedió hijos.🗨 23Y concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta;🗨 24y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo.🗨

Las riquezas de Jacob aumentan

25Aconteció cuando Raquel hubo dado a luz a José, que Jacob dijo a Labán: Envíame, e iré a mi lugar, y a mi tierra.🗨 26Dame mis mujeres y mis hijos, por las cuales he servido contigo, y déjame ir; pues tú sabes los servicios que te he hecho.🗨 27Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado que Jehová me ha bendecido por tu causa.🗨 28Y dijo: Señálame tu salario, y yo lo daré.🗨 29Y él respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo.🗨 30Porque poco tenías antes de mi venida, y ha crecido en gran número, y Jehová te ha bendecido con mi llegada; y ahora, ¿cuándo trabajaré también por mi propia casa?🗨 31Y él dijo: ¿Qué te daré? Y respondió Jacob: No me des nada; si hicieres por mí esto, volveré a apacentar tus ovejas.🗨 32Yo pasaré hoy por todo tu rebaño, poniendo aparte todas las ovejas manchadas y salpicadas de color, y todas las ovejas de color oscuro, y las manchadas y salpicadas de color entre las cabras; y esto será mi salario.🗨 33Así responderá por mí mi honradez mañana, cuando vengas a reconocer mi salario; toda la que no fuere pintada ni manchada en las cabras, y de color oscuro entre mis ovejas, se me ha de tener como de hurto.🗨 34Dijo entonces Labán: Mira, sea como tú dices.🗨 35Y Labán apartó aquel día los machos cabríos manchados y rayados, y todas las cabras manchadas y salpicadas de color, y toda aquella que tenía en sí algo de blanco, y todas las de color oscuro entre las ovejas, y las puso en mano de sus hijos.🗨 36Y puso tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba las otras ovejas de Labán.🗨 37Tomó luego Jacob varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas.🗨 38Y puso las varas que había mondado delante del ganado, en los canales de los abrevaderos del agua donde venían a beber las ovejas, las cuales procreaban cuando venían a beber.🗨 39Así concebían las ovejas delante de las varas; y parían borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores.🗨 40Y apartaba Jacob los corderos, y ponía con su propio rebaño los listados y todo lo que era oscuro del hato de Labán. Y ponía su hato aparte, y no lo ponía con las ovejas de Labán.🗨 41Y sucedía que cuantas veces se hallaban en celo las ovejas más fuertes, Jacob ponía las varas delante de las ovejas en los abrevaderos, para que concibiesen a la vista de las varas.🗨 42Pero cuando venían las ovejas más débiles, no las ponía; así eran las más débiles para Labán, y las más fuertes para Jacob.🗨 43Y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Génesis 30: RV60

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Génesis 30:1

Comentario general

30:1¿Dónde están tus ojos? Lo que ves, define a dónde irás. Raquel vivía pendiente de la vida de su hermana Lea y esto le robaba su propia vida. Había llegado al punto de basar su propia felicidad y una supuesta aceptación divina en competir con Lea. Quien fuera más exitosa, especialmente teniendo hijos, según Raquel, era más amada por Dios. Los puntos a consideran era el número de hijos. Pero Raquel era estéril y se consideraba abajo en la competencia. La competencia de un amor descentrado es la cuna de la envidia. Allí se anidan los celos amargos. En hebreo, el término traducido como envidia tiene una connotación más alta. Se refiere a “ardor en el rostro”, algo así como una quemadura. Eso es la envidia, un dolor por el bien ajeno que deforma el rostro del alma. La envidia tiene la capacidad de convertir a dos hermanas en enemigas. …y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero. Raquel reclamó a Jacob su esterilidad. Estaba realmente exasperada en sus celos de Lea que prefería la muerte. Sus palabras nos recuerdan la oración de Ana, otra mujer estéril que a la postre llegaría a ser la madre del gran profeta Samuel. Ambas carecían de hijos, eran afligidas por una rival y estaban desesperadas. La diferencia fue que mientras Raquel le reclamaba a su marido, Ana entregó sus cargas al Señor. Quién no concibe vida concibe muerte; Raquel prefería morirse, así que se lanza contra su esposo en un último intento de alcanzar dignidad. Su actitud es un completo error. La vida proviene de Dios y no de los hombres. Mientras culpemos a los demás de nuestra situación, no saldremos de allí. Es a Dios a quien dirigimos nuestro clamor. ¿De dónde vendrá nuestro socorro? Nuestro auxilio viene de Dios (Sal. 121:1-2). Como Raquel, la iglesia local debe considerarse a sí misma como desesperada por dar a luz hijos. Su existencia depende de ello. Lo que es imposible para el infierno, puede ser hecho por la indiferencia. Las puertas del hades no pueden frenar el avance de la iglesia; pero la indolencia de sus miembros puede hacer que su candelero sea quitado de su lugar. Seamos una Raquel desesperada por la intimidad con el Marido Celestial, ¡todo por hijos! ¡Todo por su amor!

— Roberto Tinoco

Génesis 30:2

Comentario general

30.2 Raquel tenía envidia y Jacob fue su antídoto. El enojo de Jacob es justificado; la esterilidad de Raquel no era su culpa, es Dios quien da la vida y no los hombres. La Escritura enseña qué herencia de Dios son los hijos (Sal. 127:3). El bloqueo infértil de Raquel provenía de Dios, no porque deseara el mal para Raquel, sino porque a través de dicha circunstancia estaba transformándola y lo que es aún más importante, estaba procesando también a Jacob. Jacob había sido toda la vida autosuficiente; ahora se encontraba en una encrucijada más allá de sus fuerzas y tiene que reconocer su dependencia de Dios. El Señor estaba trabajando en su transformación.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:3

Comentario general

30:3 Raquel actuó según una costumbre oriental que permitía a mujeres estériles tomar el vientre de sus siervas como sustituto para tener hijos de sus maridos. Cuando daban a luz, las señoras recibían los hijos al nacer de sus siervas en sus rodillas, tal acto era una especie de reconocimiento legal de maternidad. Las costumbres de los pueblos son vanidad (Jer. 10:3), sin embargo, el error de los hombres puede ser usado por Dios para la manifestación de su gloria. De allí salió el glorioso pueblo de Israel. Espiritualmente, recibir hijos de vientres sustitutos es adoptar los discípulos de otros como propios cuando estamos dispuestos a “sufrir dolores de parto”; esto es, aunque no los dimos a luz directamente nosotros, si aceptamos el compromiso de velar por ellos como padres espirituales. Es diferente a ser ayo, pues el ayo es temporal, mientras que el padre es para siempre.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:4

Comentario general

30.4 Bilha significa “tranquila, simple”. La criada de Raquel fue un aguijón contra el carácter de Jacob, por muy tranquila que fuera la mujer se trataba de la tercera mujer como esposa. Usar vientres ajenos redunda en aflicción (hablo espiritualmente).

— Roberto Tinoco

Génesis 30:5

Comentario general

30.5 La sierva logró lo que le fue negado a su señora: concebir. Es Dios quien da la vida y la da a quien Él quiere.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:6

Comentario general

30.6 Raquel atribuyó su hijo a Dios, aunque había actuado según los principios de la carne y no del reino de Dios; con todo, sí fue Dios quien le concedió descendencia. Luego afirmó que Dios la había oído porque su criada había concebido. Es peligroso medir la aceptación divina con base en resultados humanos, especialmente cuando se trata de obras de la carne. “Salirse con la suya” como se dice comúnmente en referencia a lograr lo que uno se propone, no demuestra la aprobación de Dios. Dan significa “Juez”. Raquel aseguró que Dios la juzgó, pero que también la oyó; sin embargo, el nacimiento de Dan iba más allá, pues representó el juicio de Dios para Jacob; al final de su vida, Jacob profetizó de Dan que sería como serpiente junto al camino que muerde los cascos del caballo de modo que su jinete caiga (Gen. 49:17). Fue el aguijón del juicio para disminuir la fuerza de Jacob.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:7

Comentario general

30.7 ¿Por qué concibió de nuevo Bilha si supuestamente el plan de Raquel estaba satisfecho? Es evidente que Bilha ahora era otra de las mujeres de Jacob. La Palabra tiene cuidado especial de volver a decir “la sierva de Raquel”. Esa era su verdadera identidad.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:8

Comentario general

30.8 Raquel miraba la concepción de Bilha como de parte de Dios. ¡Hasta dónde puede corromperse el alma y perderse la luz como para creer que compartir al marido es aprobado por Dios! ¿Es una victoria que la sirvienta tenga hijos del marido? La envidia de su hermana y la obsesión por su marido metieron a Raquel en una especie de prisión de oscuridad. “Contender” se escribe niftal. Neftalí significa “mi lucha”. La falta de revelación hace de la familia un campo de batalla. ¿Qué importa quién gana cuando es una guerra civil en el hogar? Este hijo representa el aguijón de la contienda familiar que Dios usó para forjar a Israel. ¿Crecimiento por contienda y competencia? Es una seria advertencia a las iglesias. Con todo, Dios sacó provecho.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:9

Comentario general

30.9 Ante el embate de Raquel y Bilha, Lea contraatacó dando su sierva a su marido. Este hogar que debería ser cristiano, se había convertido en un campo de batalla de celos, envidias y contiendas. Jacob estaba en estrecho. La sierva en cuestión tenía por nombre Zilpa, que significa “gotear” como el goteo fragante de la mirra. Ella representa el sacrificio (simbolizado en la mirra); más específicamente, el aguijón del sacrificio al que era introducido Jacob. El necio piensa: “¡qué bien, cuatro esposas!”; pero el sabio opina diferente: “es un sacrificio, ¿cómo serán felices entre sí?” Sus celos y contiendas fueron también los celos y contiendas del patriarca. Era como una víctima atada en el altar a punto de morir. Con frecuencia los dolores de la carne están relacionados a sus placeres.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:10

Comentario general

30.10 Este era ya el séptimo hijo de Jacob. Le pusieron por nombre Gad porque Lea consideró buena fortuna que su criada concibiera un hijo de su marido. Habían perdido sensibilidad y afecto natural, pero conservaban vestigios de fe y de vida espiritual.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:11

Comentario general

30.11 El nombre Gad tiene un amplio mensaje. Puede traducirse como “ventura o buena fortuna”, pero su raíz etimológica hebrea proviene de “cortante” y se utilizaba para referirse a la semilla de culantro por sus surcos. La Escritura habla del maná describiéndola como semilla de culantro, de modo que Gad habla de la buena ventura del reino, el pan del cielo. Para Lea, el nacimiento de su séptimo hijo fue un regalo del cielo. Por esta ocasión no estuvo enfrascada en complacer a su marido ni en pelear con su hermana, sino en disfrutar el reino de Dios. Prefirió poner sus ojos en el buen futuro. Sin embargo, la incertidumbre ante el destino puede ser un aguijón. La ventura de Lea sería la carga de Jacob. Con el paso de los años Jacob profetizó de Gad como uno que ataca por la espalda (Gen. 49:19); ¿qué clase de hombre fue Gad para que su propio padre se refiriera a el de esta manera?

— Roberto Tinoco

Génesis 30:12

Comentario general

30.12-13 Zilpa le dio dos hijos a Lea. Por sus nombres tenemos que “goteo fragante” dio a luz “buena ventura” y “felicidad” (significados de Gad y Aser respectivamente). ¿No es esto significativo? La mujer despreciada resultó una fuente de vida. Es el estilo de Dios, toma lo vil para sus maravillas (1 Cor. 1:27-28). Con todo, los nombres de los hijos de Zilpa manifiestan la lucha de insatisfacción de Lea. Su búsqueda de satisfacción fue aguijones para Jacob al darle una casa de cuatro mujeres y muchos hijos. Sentirse infeliz o insatisfecho es un tremendo peso que el patriarca tuvo que cargar.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:13

Comentario general

30.12-13 Zilpa le dio dos hijos a Lea. Por sus nombres tenemos que “goteo fragante” dio a luz “buena ventura” y “felicidad” (significados de Gad y Aser respectivamente). ¿No es esto significativo? La mujer despreciada resultó una fuente de vida. Es el estilo de Dios, toma lo vil para sus maravillas (1 Cor. 1:27-28). Con todo, los nombres de los hijos de Zilpa manifiestan la lucha de insatisfacción de Lea. Su búsqueda de satisfacción fue aguijones para Jacob al darle una casa de cuatro mujeres y muchos hijos. Sentirse infeliz o insatisfecho es un tremendo peso que el patriarca tuvo que cargar.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:14

Comentario general

30.14 El primogénito de Jacob buscaba cosecha, de allí la referencia al tiempo de la siega del trigo. Era el tiempo de Pentecostés (Ex. 34:22) y también un símbolo del reino de los cielos (Mat. 13:24-30). Pero en lugar de trigo Rubén trajo mandrágoras; las cuales, suscitaron entre Raquel y Lea una disputa que culminó en la renta de Jacob por parte de Lea, cediéndole Raquel su turno para intimar sexualmente con su marido. ¿Puede haber algo más humillante? El trigo es el fruto del reino y las mandrágoras representan su humillación. Cuando no tenemos trigo tenemos mandrágoras silvestres; sin fruto del reino solo hay vergüenza. Es significativo que fuera precisamente Rubén quien encontrara las mandrágoras; años después sería él quien avergonzaría a su padre al tener relaciones sexuales con Bilha, la sierva de Raquel y concubina de Jacob (Gen. 35:22); acción que le costó la primogenitura (Gen. 49:3-4). Hay creyentes que pierden su carácter de primogénitos (Heb. 12:23) porque en lugar de producir trigo sus frutos son mandrágoras. Sus acciones son vergonzosas y no corresponden a su llamado de cristianos e hijos de luz. Según el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia Nelson la mandrágora es una herbácea perenne, sin tallo, con muchas hojas grandes de color verde oscuro, flores fértiles agrupadas al centro de las hojas, y frutos en baya a manera de manzanas pequeñas y de olor penetrante. Se da en lugares yermos de la Palestina. Sus raíces, que semejan curiosas formas humanas, dieron origen a la creencia de que poseía cualidades afrodisíacas o que aseguraba la concepción. En realidad, la planta es narcótica y purgante. Bíblicamente solo se menciona en Génesis 30.14–16 y Cantares 7.13.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:15

Comentario general

30:15 Lea no fue la elegida de Jacob, pero sí la primera que fue su mujer. Ante esto, se consideraba a sí misma como la legítima esposa. En las sagradas Escrituras la primera mujer es la esposa genuina. Por eso recrimina a Raquel su deseo de las mandrágoras de su hijo. Dos fueron las mujeres del patriarca Abraham y dos también las de su nieto Jacob. Las esposas de Abraham son figura de la ley y de la gracia; ¿qué significan las esposas de Jacob? Para mí son la iglesia Israel y la iglesia gentil. Ambas son la esposa, pero en circunstancias diferentes. Raquel es cual Israel, aunque sin hijos es la elegida desde el principio. Y Lea es como la iglesia gentil, menospreciada de origen, pero amada por su fertilidad ante la aceptación del evangelio. Una tiene las promesas y la otra la bendición de haber sido añadida a causa del rechazo de la primera. Israel no comprendió la visita del Amado en su primera venida y no estuvo en la boda que los gentiles sí aceptamos. Pero no es despreciada por causa de la elección original. Entre ambas formamos el pueblo de Dios. Raquel prefirió las mandrágoras a la intimidad con Jacob. Por su parte, Lea considera a su marido mejor que los frutos silvestres. Esa fue la vergüenza de Israel como nación, menospreció a Cristo, mientras que los gentiles lo tuvimos por precioso. Esto no fue una sustitución, no es la iglesia gentil en lugar de los judíos. De momento “rentamos” su intimidad, pero la iglesia es mucho más que nacionalidad. En su aspecto natural, Jacob había sido reducido a un hombre sin carácter. Estaba lejos de ser el que desafió a Esaú. Le faltaba poco para reducirlo al tamaño necesario para encontrarse con Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:16

Comentario general

30.16-17 Lea no se hallaba en su mejor condición, ¿tenía que pagar a su rival para poder tener relaciones conyugales con su marido? ¿Cuánto tiempo hacía que Jacob no tocaba a Lea? La situación de este matrimonio era triste. Quizá por eso Dios fue movido a misericordia y le concedió un quinto hijo. Jacob no se hallaba en mejores circunstancias, tenía que sostener relaciones por contrato, era un semental rentado que dormía con alguna de sus mujeres según ellas dispusieran. Espiritualmente la historia es diferente, el Dios de Jacob hace nacer hijos a la menospreciada e intima con quienes cambien su vergüenza por intimidad. No retengas tus mandrágoras, deshazte de tu vergüenza. La intimidad tiene cosecha, pero no frutos silvestres. Somos buscadores de lechos. Salimos al encuentro del Amado por la tarde; esperamos su retorno del campo. La cosecha está lista. Queremos toda la vida, pero una sola noche es suficiente. Nuestro vientre arde por concebir. Un instante, un momento, una noche… Somos cazadores de su Presencia.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:17

Comentario general

30.16-17 Lea no se hallaba en su mejor condición, ¿tenía que pagar a su rival para poder tener relaciones conyugales con su marido? ¿Cuánto tiempo hacía que Jacob no tocaba a Lea? La situación de este matrimonio era triste. Quizá por eso Dios fue movido a misericordia y le concedió un quinto hijo. Jacob no se hallaba en mejores circunstancias, tenía que sostener relaciones por contrato, era un semental rentado que dormía con alguna de sus mujeres según ellas dispusieran. Espiritualmente la historia es diferente, el Dios de Jacob hace nacer hijos a la menospreciada e intima con quienes cambien su vergüenza por intimidad. No retengas tus mandrágoras, deshazte de tu vergüenza. La intimidad tiene cosecha, pero no frutos silvestres. Somos buscadores de lechos. Salimos al encuentro del Amado por la tarde; esperamos su retorno del campo. La cosecha está lista. Queremos toda la vida, pero una sola noche es suficiente. Nuestro vientre arde por concebir. Un instante, un momento, una noche… Somos cazadores de su Presencia.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:18

Comentario general

30:18 La conciencia de Lea estaba gravemente afectada, pues consideraba una buena acción que su marido tuviera hijos con la criada. Antes de matar, el pecado enceguece. Lea exclamó: “Dios me ha dado mi sakar (recompensa), mi hijo se llamará Isacar (hay recompensa)”. Al no recibir el afecto de su esposo, Lea se conforma al consuelo de saberse recompensada por Dios. Es el aguijón de la no aceptación. A causa de esto, Lea asfixiaba a Jacob. Cuando la gente procura agradar a los demás es tan insistente que los ahuyenta. Es difícil amar a quien se cree rechazado. Ante el complejo de no aceptación, muchos toman actitudes aparentemente espirituales; en realidad disfrazan su dolor fingiéndose satisfechos con el amor de Dios y no necesitados del amor humano. Pero fuimos hechos para amar a Dios y amar al prójimo sin sustituir uno por otro.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:19

Comentario general

30.19-21 Las costumbres orientales obligaban a la mujer a ofrecer dote a su marido al casarse (ya sea que la ofreciera el padre o la mujer misma). Lea vio a sus seis hijos como la dote o pago por el cual su marido debía amarla y se cambiaría a vivir a su tienda (es probable que Labán no hubiera dado nada). Ignoraba que el amor que no se ha dado por gracia no puede comprarse por precio. Mantener un matrimonio “por los hijos” es prolongar la fecha de divorcio para cuando éstos salgan del hogar. La pareja ha de amarse por ella misma y los hijos son resultado de su amor; y no su amor es resultado de los hijos. Otra interpretación semejante del pasaje es “he cercado a mi marido con una buena dote”. La palabra traducida como morar es Zabár, que quiere decir “cercar, encerrar”; y es similar a Zabulón, de doble significado: “exaltar” y también “dotar”. La idea de Lea era que su marido la honraría por darle una buena dote de hijos y que esto sería una especie de cerco con el cual retendría el amor de su esposo. Quien está preso de la soledad encierra lo que ama en su misma celda. Después tuvo Lea una hija y nada dijo al respecto. La llamó Dina, “Justicia”. Quizá sentía que Dios le había hecho justicia o quizá también podía ser lo contrario, que anhelaba justicia. El punto es que no se registró nada que haya dicho, lo que manifiesta que Lea misma estaba discriminando el género femenino, a pesar de estar padeciendo por causa de la misma segregación. Con esto pasaba la afrenta a la siguiente generación; por esto dolorosamente, años después Dina sería violada.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:20

Comentario general

30.19-21 Las costumbres orientales obligaban a la mujer a ofrecer dote a su marido al casarse (ya sea que la ofreciera el padre o la mujer misma). Lea vio a sus seis hijos como la dote o pago por el cual su marido debía amarla y se cambiaría a vivir a su tienda (es probable que Labán no hubiera dado nada). Ignoraba que el amor que no se ha dado por gracia no puede comprarse por precio. Mantener un matrimonio “por los hijos” es prolongar la fecha de divorcio para cuando éstos salgan del hogar. La pareja ha de amarse por ella misma y los hijos son resultado de su amor; y no su amor es resultado de los hijos. Otra interpretación semejante del pasaje es “he cercado a mi marido con una buena dote”. La palabra traducida como morar es Zabár, que quiere decir “cercar, encerrar”; y es similar a Zabulón, de doble significado: “exaltar” y también “dotar”. La idea de Lea era que su marido la honraría por darle una buena dote de hijos y que esto sería una especie de cerco con el cual retendría el amor de su esposo. Quien está preso de la soledad encierra lo que ama en su misma celda. Después tuvo Lea una hija y nada dijo al respecto. La llamó Dina, “Justicia”. Quizá sentía que Dios le había hecho justicia o quizá también podía ser lo contrario, que anhelaba justicia. El punto es que no se registró nada que haya dicho, lo que manifiesta que Lea misma estaba discriminando el género femenino, a pesar de estar padeciendo por causa de la misma segregación. Con esto pasaba la afrenta a la siguiente generación; por esto dolorosamente, años después Dina sería violada.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:21

Comentario general

30.19-21 Las costumbres orientales obligaban a la mujer a ofrecer dote a su marido al casarse (ya sea que la ofreciera el padre o la mujer misma). Lea vio a sus seis hijos como la dote o pago por el cual su marido debía amarla y se cambiaría a vivir a su tienda (es probable que Labán no hubiera dado nada). Ignoraba que el amor que no se ha dado por gracia no puede comprarse por precio. Mantener un matrimonio “por los hijos” es prolongar la fecha de divorcio para cuando éstos salgan del hogar. La pareja ha de amarse por ella misma y los hijos son resultado de su amor; y no su amor es resultado de los hijos. Otra interpretación semejante del pasaje es “he cercado a mi marido con una buena dote”. La palabra traducida como morar es Zabár, que quiere decir “cercar, encerrar”; y es similar a Zabulón, de doble significado: “exaltar” y también “dotar”. La idea de Lea era que su marido la honraría por darle una buena dote de hijos y que esto sería una especie de cerco con el cual retendría el amor de su esposo. Quien está preso de la soledad encierra lo que ama en su misma celda. Después tuvo Lea una hija y nada dijo al respecto. La llamó Dina, “Justicia”. Quizá sentía que Dios le había hecho justicia o quizá también podía ser lo contrario, que anhelaba justicia. El punto es que no se registró nada que haya dicho, lo que manifiesta que Lea misma estaba discriminando el género femenino, a pesar de estar padeciendo por causa de la misma segregación. Con esto pasaba la afrenta a la siguiente generación; por esto dolorosamente, años después Dina sería violada.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:22

Comentario general

30:22 El tablero de Dios tuvo otro movimiento. Amorosamente Dios movía las fichas humanas tras el propósito del reino. Primero Lea, luego Raquel. Después Raquel y de nuevo Lea. Era el turno de Raquel y la gracia vino sobre ella. Tiempo y ocasión ocurren a todo hombre. La memoria de Dios recordará tu vida también concediéndote los deseos de tu corazón. Tres verbos poderosos: Dios “se acordó… la oyó… y le concedió”. A Dios nada se le olvida y lo que recuerda escucha y bendice. Ninguna oración caerá a tierra por indiferencia del Señor. Dios tiene oídos atentos y manos prestas para quienes ocupan espacio en la memoria de su pacto. Lo que Dios recuerda es productivo, tiene hijos. Lo que Dios escucha es fecundo, se reproduce.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:23

Comentario general

30.23 Raquel y Lea peleaban celosamente por el amor de su marido; pero aparte de dicha contienda, existía entre ellas la rivalidad de “añadir” hijos porque sabían por revelación que añadiendo hijos tenían más parte en el pueblo de Dios que vendría a través de ellos, así como más territorio de la tierra prometida y demás promesas. Juntas edificaron la Casa de Israel (Rut 4:11). La Palabra dice que Raquel lloró por sus hijos (Jer. 31:15). ¿Cuándo lloró por sus hijos? Lloró para tenerlos y lloró por no perder su descendencia. Ella tenía la revelación del pueblo de Dios que nacería de sus entrañas; y es precisamente gracias a tal revelación y a dichas lágrimas que Dios le conservó a media tribu de Benjamín cuando vino la destrucción del reino del norte y el cautiverio babilónico. Dios guardó a la tribu de Judá por causa de sus promesas a David y media tribu de Benjamín por las lágrimas de Raquel. Los hijos que Raquel obtuvo de Jacob mediante su sierva Bilha no quitaron su afrenta. Fue el nacimiento de José lo que le sanó.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:24

Comentario general

30.24 Todos necesitamos nuestro “José”, requerimos el milagroso toque de Dios que nos haga dar fruto directamente. Mientras nuestro vientre siga cerrado para el reino no podemos decir con propiedad que hemos sido bendecidos. La añadidura viene hasta que somos productivos (José significa “Él añade”). Y si nace un José, será seguido de un Benjamín; Dios añadirá otro hijo. Quien comenzó a producir para el reino por la intervención de Dios lo seguirá haciendo por la disposición del corazón. La afrenta y la herida siguen sin sanar hasta que podamos concebir y dar a luz la vida del Dios de Jacob. ¿Por qué la amargura y el dolor? Por falta de Simiente en el interior. José fue imparable aún antes de su concepción. Su madre fue estéril hasta que él llegó, nació contra toda posibilidad. Así fue su vida, rodeado de arqueros y de muros a los que venció y brincó (Gen. 49:22-26). ¿Eres un José? Los débiles buscan puertas abiertas; mientras los fuertes buscan la voluntad de Dios y abren las puertas que haya que abrir. Respecto de Jacob, José fue el aguijón de la añadidura. Fue su hijo predilecto y por quién más sufriría, ya que los hermanos de José, movidos por envidia lo vendieron como esclavo y le hicieron creer a Jacob que una bestia lo había devorado. Fueron cerca de treinta años los que sufrió Jacob, como una especie de largo luto, a causa de esto.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:25

Comentario general

30.25 El nacimiento de José significó para Jacob como un despertar. Fue tal su amor por el pequeño que el patriarca consideró de inmediato regresar a su tierra con su parentela, ¿deseaba presentarles al recién nacido? El único hijo de su esposa predilecta, aquella por la que trabajó y esperó siete años acababa de nacer; y Jacob estaba entusiasmado. Por supuesto, esto alimentó la semilla de división que sus esposas habían sembrado entre sus hijos.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:26

Comentario general

30.26 Entonces propuso a su suegro su retorno. Jacob conocía los principios del reino. No era un esclavo y aún así pidió permiso para regresar. Sabía que la forma correcta de su partida era mediante la bendición de su suegro. Después de todo estaba bajo su cobertura y era el padre de sus esposas. Jacob sabía que no era lo mismo salir que ser enviado. Más tarde, cuando salió sin ser enviado (ante la resistencia de Labán), estuvo bajo riesgo de muerte, de no ser por la ayuda divina que lo sacó adelante y le permitió la reconciliación y pacto con su suegro. Demasiados problemas resultan de ignorar la autoridad. Probablemente todos los problemas del universo sean un asunto de autoridad. El reclamo de Jacob era que tenía derecho de irse por cuanto había servido; y aunque esto era verdad, no es toda la verdad. Es la bendición de la autoridad lo que deja en libertad y no el servicio por sí sólo. El servicio procura el favor de la autoridad, a fin de que este conceda la bendición de libertad. Labán no era en lo absoluto una buena cobertura de autoridad; pero en el reino de Dios, aún él debe ser respetado. Por el mismo principio es que Dios ordenó a Moisés que fuera ante faraón a decirle por lo menos en siete ocasiones: deja ir a mi pueblo para que me sirva (Ex. 5:1; 7:16; 8:1; 8:20; 9:1; 9:13; 10:3). Dios respeta a las autoridades que Él mismo delegó.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:27

Comentario general

30:27 Labán sabía que su prosperidad era producto del favor de Dios sobre Jacob por lo que procuró retenerlo. Era un hombre muy astuto y engañoso, el perfecto aguijón de Jacob. Sabía que si obtenía el favor de Jacob tendría con él la gracia de Dios. Los hombres sagaces procuran estar cerca de los ungidos; y los hombres sabios procuran ser ungidos. Dios bendice a unos por causa de otros. Los hombres de Pacto son una fuente de bendición al mundo. En su bendición la ciudad es engrandecida. Un poco de sal le pone sabor a la tierra. ¿Eres un bendecidor o un receptor; un productor o un consumidor? ¿Ha sido bendecido alguien por tu causa? Hay gente a la que yo denomino “de alto mantenimiento”; personas que consumen el tiempo de los que sirven a Dios y solo procuran sus beneficios sin tomar ellos mismos decisiones de transformarse también en siervos. Labán era de estos últimos, quería a Jacob por su bendición y no por su persona ni por la Presencia de Dios. Si deseara a Dios él mismo se sometería al Señor. Hay personas que quieren las bendiciones sin el Bendecidor.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:28

Comentario general

30.28 La palabra salario es un término latino acuñado a partir del pago que los romanos hacían a sus soldados (como otras culturas) en especie, es decir, en sal. Por supuesto en tiempos de Jacob, específicamente el pago de Labán, no tenía la misma connotación respecto de la sal, pero sí del ganado. La aparente buena disposición de Labán no era tan buena; tenía la intención oculta de retenerlo como quien pone una trampa. El salario era un anzuelo para retenerlo por más tiempo. Hay recompensas que aprisionan a quienes las reciben; no todo pago es una bendición. La fuente de la aparente bendición es muy importante; si el que “recompensa” es malo, también lo será su pago finalmente. Mejor es oír la reprensión del sabio que la canción del necio (Ecl. 7:5). No entres en todas las puertas que se abran; recuerda que las puertas mas cerradas suelen guardar los mejores tesoros.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:29

Comentario general

30.29-30 Jacob era un hombre bajo la bendición de Dios. Sobre él se encontraban las promesas hechas a sus padres Abraham e Isaac. Él sabía que lo que hacía Dios lo prosperaba. Ese es el reino de los cielos en donde lo normal es la abundancia. En esto se fundamentaba Jacob para solicitar su salida; pero curiosamente esa era también la razón por la cual Labán no lo dejaba partir. Si trabajaba o no para su propia casa era algo que a labán no le interesaba; sin embargo, estaban negociando. Jacob parecía decirle: “si no me dejas ir, cuando menos permíteme hacer mi propia fortuna mientras te sirvo”. Ese debe ser el testimonio de todo cristiano: donde estén haya prosperidad. Que la bendición esté donde estén los hijos de Dios. El Dios de Jacob no ha dejado de prosperar a aquellos que caminan bajo su Pacto. Si esa no es la experiencia de tu vida y no fuiste llamado al martirio, entonces debes revisar el por qué de tu situación. ¿Trabajas con excelencia? ¿Eres esforzado? ¿Haz visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición (Prov. 22:29). La prosperidad no es automática por ser cristiano; sino el resultado de la bendición de Dios al trabajo arduo del hombre. El origen de la palabra “bendecido” (hebreo barak) es “arrodillarse”; y tiene la connotación de depender de Dios para ser próspero. Labán pensaba que en Jacob Dios lo bendecía, y tenía razón; pero en realidad no necesitaba a Jacob para esto, pues la fuente de toda buena dádiva proviene de Dios y no del hombre. Labán trataba de conservar a Jacob entre Dios y Él, a fin de no tener que comprometerse personalmente con Dios. Así hay personas que sobreviven su relación espiritual a través de mediadores; es decir, mediante la fe de sus líderes espirituales y no compromisos o pactos personales. “Casa”, báyit. En este versículo se refiere a la edificación de una familia mediante provisión material, además de los hijos. Mientras Jacob continuara bajo la cobertura de Labán, estaba edificando la casa de Labán como era costumbre en tiempos patriarcales. Solo separándose de él era que podía edificar su propia casa. Jacob no fue llamado a edificar el linaje de Labán, sino la dinastía de Israel, por decirlo así; y con ello, linaje sanguíneo de la Simiente Prometida.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:30

Comentario general

30.29-30 Jacob era un hombre bajo la bendición de Dios. Sobre él se encontraban las promesas hechas a sus padres Abraham e Isaac. Él sabía que lo que hacía Dios lo prosperaba. Ese es el reino de los cielos en donde lo normal es la abundancia. En esto se fundamentaba Jacob para solicitar su salida; pero curiosamente esa era también la razón por la cual Labán no lo dejaba partir. Si trabajaba o no para su propia casa era algo que a labán no le interesaba; sin embargo, estaban negociando. Jacob parecía decirle: “si no me dejas ir, cuando menos permíteme hacer mi propia fortuna mientras te sirvo”. Ese debe ser el testimonio de todo cristiano: donde estén haya prosperidad. Que la bendición esté donde estén los hijos de Dios. El Dios de Jacob no ha dejado de prosperar a aquellos que caminan bajo su Pacto. Si esa no es la experiencia de tu vida y no fuiste llamado al martirio, entonces debes revisar el por qué de tu situación. ¿Trabajas con excelencia? ¿Eres esforzado? ¿Haz visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición (Prov. 22:29). La prosperidad no es automática por ser cristiano; sino el resultado de la bendición de Dios al trabajo arduo del hombre. El origen de la palabra “bendecido” (hebreo barak) es “arrodillarse”; y tiene la connotación de depender de Dios para ser próspero. Labán pensaba que en Jacob Dios lo bendecía, y tenía razón; pero en realidad no necesitaba a Jacob para esto, pues la fuente de toda buena dádiva proviene de Dios y no del hombre. Labán trataba de conservar a Jacob entre Dios y Él, a fin de no tener que comprometerse personalmente con Dios. Así hay personas que sobreviven su relación espiritual a través de mediadores; es decir, mediante la fe de sus líderes espirituales y no compromisos o pactos personales. “Casa”, báyit. En este versículo se refiere a la edificación de una familia mediante provisión material, además de los hijos. Mientras Jacob continuara bajo la cobertura de Labán, estaba edificando la casa de Labán como era costumbre en tiempos patriarcales. Solo separándose de él era que podía edificar su propia casa. Jacob no fue llamado a edificar el linaje de Labán, sino la dinastía de Israel, por decirlo así; y con ello, linaje sanguíneo de la Simiente Prometida.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:31

Comentario general

30.31-33 Dentro de la negociación, Labán abrió la oportunidad a Jacob sobre la cantidad que deseara ganar con tal de retenerlo. Sin embargo, Jacob no estaba interesado en un salario fijo, él sabía que la bendición venía de parte de Dios para él y no para Labán, así que le propuso recibir su recompensa según las crías que nacieran diferentes al común de los rebaños de su suegro. En apariencia, el trato era muy ventajoso para Labán, pero Jacob estaba dando un paso de fe confiando en Dios. Era tal su confianza que estaba seguro que Dios cambiaría la genética de las ovejas y de las cabras solo para bendecirlo. ¿Tienes la misma confianza en la bondad de Dios? Ese es el origen de la prosperidad. Dios está dispuesto a sobrepasar sus propias leyes para bendecir a los que confían en Él. No puede el hombre recibir nada que no le viniere del cielo (Juan 3:27). Los hombres sin fe piensan que los demás seres humanos pueden darles o quitarles algo; por eso se enojan contra otros, son envidiosos o quizá aduladores. Pero la gente de fe tiene la revelación del Dios de Jacob y sabe que si algo recibe es porque viene de Dios. No tiene temor de perder y tampoco compromete su integridad para ganar. Dios es su fuente y su sustento. Él edifica su casa y Él también la sustenta.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:32

Comentario general

30.31-33 Dentro de la negociación, Labán abrió la oportunidad a Jacob sobre la cantidad que deseara ganar con tal de retenerlo. Sin embargo, Jacob no estaba interesado en un salario fijo, él sabía que la bendición venía de parte de Dios para él y no para Labán, así que le propuso recibir su recompensa según las crías que nacieran diferentes al común de los rebaños de su suegro. En apariencia, el trato era muy ventajoso para Labán, pero Jacob estaba dando un paso de fe confiando en Dios. Era tal su confianza que estaba seguro que Dios cambiaría la genética de las ovejas y de las cabras solo para bendecirlo. ¿Tienes la misma confianza en la bondad de Dios? Ese es el origen de la prosperidad. Dios está dispuesto a sobrepasar sus propias leyes para bendecir a los que confían en Él. No puede el hombre recibir nada que no le viniere del cielo (Juan 3:27). Los hombres sin fe piensan que los demás seres humanos pueden darles o quitarles algo; por eso se enojan contra otros, son envidiosos o quizá aduladores. Pero la gente de fe tiene la revelación del Dios de Jacob y sabe que si algo recibe es porque viene de Dios. No tiene temor de perder y tampoco compromete su integridad para ganar. Dios es su fuente y su sustento. Él edifica su casa y Él también la sustenta.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:33

Comentario general

30.31-33 Dentro de la negociación, Labán abrió la oportunidad a Jacob sobre la cantidad que deseara ganar con tal de retenerlo. Sin embargo, Jacob no estaba interesado en un salario fijo, él sabía que la bendición venía de parte de Dios para él y no para Labán, así que le propuso recibir su recompensa según las crías que nacieran diferentes al común de los rebaños de su suegro. En apariencia, el trato era muy ventajoso para Labán, pero Jacob estaba dando un paso de fe confiando en Dios. Era tal su confianza que estaba seguro que Dios cambiaría la genética de las ovejas y de las cabras solo para bendecirlo. ¿Tienes la misma confianza en la bondad de Dios? Ese es el origen de la prosperidad. Dios está dispuesto a sobrepasar sus propias leyes para bendecir a los que confían en Él. No puede el hombre recibir nada que no le viniere del cielo (Juan 3:27). Los hombres sin fe piensan que los demás seres humanos pueden darles o quitarles algo; por eso se enojan contra otros, son envidiosos o quizá aduladores. Pero la gente de fe tiene la revelación del Dios de Jacob y sabe que si algo recibe es porque viene de Dios. No tiene temor de perder y tampoco compromete su integridad para ganar. Dios es su fuente y su sustento. Él edifica su casa y Él también la sustenta.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:34

Comentario general

30.34 El amén de Labán a la propuesta de Jacob fue la puerta de Dios para Jacob. Busca en tus tratos honrar a Dios y Él te honrará. Jacob conocía muy bien este secreto.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:35

Comentario general

30.35 El astuto Labán apartó todos aquellos animales que pudieran ser tomados como salario de Jacob. No quedó uno solo con las características que Jacob había pedido; todos fueron llevados muy lejos por sus hijos. Con esto, Labán pensó que su yerno le serviría por muchos años más de balde. El error de Labán fue un error común: supuso que era él y no Dios quien definía la paga de Jacob. ¿Qué fue lo que quedó a Jacob? La esperanza de que Dios cambiara la genética de los rebaños. En forma semejante Dios cambia la genética de las ovejas espirituales mediante el nuevo nacimiento, esto, siempre y cuando estén bajo la esperanza de un buen Pastor y de la obra transformadora del Dios de Jacob, el Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:36

Comentario general

30.36 Los rebaños que apartó Labán estaban a tres días de camino. El número tres es símbolo de resurrección. El asunto parecía imposible y para los hombres lo era. Se trataba de un asunto de proporciones sobrenaturales; mas para Dios fue sencillo. La multiplicación genuina de las iglesias es obra sobrenatural, conforme a la vida de resurrección en Cristo Jesús.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:37

Comentario general

30:37 Aquí hay una gran riqueza en enseñanzas: Una vara es algo que una vez tuvo vida y se secó; o bien, que ha sido desprendida de su fuente de vida y está secándose. Quitar su corteza es descubrir en lo profundo de la vara que aún conserva de vida. Hay personas así, en medio de la sequedad de su alma conservan algo de vida en su interior. Si buscas en lo profundo de su corazón hallarás lo blanco, hay vestigios de santidad; deseos de Dios, anhelo de gloria. Dentro de tí sabes que existes para cosas mejores que las que estás viviendo. Quitar la corteza es la obra del Espíritu que arranca la dureza del corazón. Con el pasar del tiempo sin Dios, el alma va desarrollando una especie de caparazón espiritual que impide el ejercicio correcto de sus funciones. Es el cauterizar de la conciencia. Dios usa la ilustración de varas para representar hombres; por ejemplo, cuando Moisés puso las varas de los líderes de Israel delante del arca de Dios, solo la vara de Aarón reverdeció, mostrando así que Dios le escogió a él. Vemos que Dios usa varas en caso de Jacob para mostrarle cómo funciona la productividad de su reino en los hombres. Conviene comprender que también existen personas cuyas vidas, como varas, no han sido limpiadas de su corteza, son varas no descubiertas; aún retienen la dureza. ¿Y por qué no les ha sido retirada la corteza? ¡Porque duele! Imagina cómo se usa fuerza para desprender la corteza a una vara, si pudiera hablar, ¿qué diría? ¿Y qué clase de varas utilizó Jacob? Álamo. Esta palabra solo aparece dos veces en la Biblia; aquí y en Oseas 4:13. La segunda cita se refiere a la idolatría de Israel. Avellano. Única vez que se menciona en la Escritura. Castaño. Esta palabra solo se menciona dos veces en la Biblia; aquí y en Ezequiel 31:18 para referirse al corazón que se ensoberbece antes de su caída. Es muy significativo que se escogieran estos tres árboles y que se usen en la Biblia sólo en términos de actitudes humanas antes de juicio (idolatría, soberbia). ¿Por qué Jacob tomó varas de estos árboles y qué relación tienen con la productividad de las ovejas? ¿Qué es lo que Dios está enseñándonos? ¡Que la productividad en el reino de Dios requiere de cortar con las intenciones ocultas de soberbia! (La soberbia es idolatría, más específicamente, egolatría). Notemos que la forma como Jacob descubrió lo blanco de las varas fue arrancando la corteza y haciendo mondaduras. Arrancar y golpear. Mantener blanco el corazón requiere arrancar toda dureza y golpear toda soberbia.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:38

Comentario general

30.38 Jacob ponía las varas delante del ganado. La iglesia se multiplica a medida que puede ver personas tratadas por el Espíritu, sin corteza, a corazón abierto, sinceras. La gente se convierte a medida que mira a los santos. Así se reproducen las ovejas. El mundo está cansado de varas con corteza, necesitan varas limpias exponiendo vida. El mundo necesita la luz y la tierra requiere la sal. La iglesia es la luz del mundo y la sal de la tierra, su andar genuino en santidad es el mayor imán para que se convierta el mundo. Lo mismo sucede con la productividad de la iglesia, solo es posible ante la sinceridad y la verdad del evangelio. ¿Y en dónde hallamos varas tratadas por el Espíritu? ¡En los canales del abrevadero! Es decir, donde las ovejas se acercan a beber. La iglesia es el lugar, allí están las aguas de vida. Cada hermano y hermana es una oportunidad de mirar varas mondadas, tratadas por Dios como ejemplo de esperanza al mundo. Ovejas que beben y procrean: la productividad de los cristianos, ya sea respecto del fruto del espíritu, hacer discípulos o aún respecto de sus negocios seculares, depende de su habilidad de beber de Dios. A medida que bebemos del Señor es que producimos para el Señor. ¿Por qué te afanas por producir sin Dios? Trabaja y esfuérzate, pero hazlo en el Señor. Que tu afán sea beber de Cristo y no el éxito del mundo. Ovejas que beben, pero no procrean lo correcto: ¡ah! Pero no todas las ovejas procreaban al ir a beber, había algunas que bebían, pero no procreaban de acuerdo al ganado de Jacob; ¿cuál era el problema de ellas? Cada vez que se acercaba una oveja fuerte a beber, Jacob, como figura del Espíritu Santo, el Dios de Jacob, acercaba las varas para introducirlas a la dimensión del Espíritu y que procrearan de acuerdo a lo que el deseaba. Pero cuando se acercaban las ovejas débiles, entonces retiraba las varas para que no se multiplicaran con la señal de Jacob; esto es, con manchas, a fin de que no fueran del rebaño de Jacob, sino de Labán. ¡La debilidad hacía la diferencia entre las ovejas de uno y las ovejas de otro! ¿Qué impide el fruto del reino? La debilidad de los creyentes. Cuando una oveja decide por la debilidad, entonces multiplica debilidad y no conforme al Espíritu. Se acercan a beber y beben del Señor, pero a causa de su debilidad, terminan perdiendo el fruto que deberían producir de Dios. Para no perder frutos, no pierdas fuerza. Mantente sin debilidad.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:39

Comentario general

30.39 Procrear delante de las varas es transmitir el ADN del Espíritu. Jacob introducía a las ovejas mediante la fe, en la dimensión del Espíritu. ¿Cuándo se ha visto que las ovejas cambien su ADN por ver varas? Es ilógico, suena absurdo. Pero a Jacob le funcionó. Así las ovejas, la iglesia, deben poner sus ojos en la obra del Espíritu Santo que cambia los corazones, que quita la corteza y descubre lo blanco, a fin de cambiar su ADN de terrenal a espiritual. Concebir delante de las varas es concebir el ADN del Espíritu. La matriz natural solo recibe la fertilización de una semilla similar o del mismo género que la matriz. Igual sucede en el ramo espiritual, la matriz espiritual solo puede concebir semillas espirituales apropiadas o del mismo género que la matriz. Ante la Palabra, unos reciben y otros no; unos conciben la vida del reino y otros no; ¿qué hace la diferencia? La Palabra no cambia, pero la matriz hace la diferencia. Necesitas una matriz espiritual sana para recibir el ADN del Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:40

Comentario general

30:40 Lo que no pertenece al Dios de Jacob no terminará dentro de su rebaño. No se puede fingir para siempre ni burlar a Dios. De momento la iglesia está mezclada, pero llegará el día de separación. Las riquezas de Jacob iban en aumento y las de Labán también crecían, pero solo un poco más que lo necesario para mantenerse. Las riquezas del impío están reservadas para el justo. Había tres clases diferentes de crías que se producían por la obra del Espíritu a través de Jacob: borregos listados, pintados y salpicados. Producían de acuerdo a lo que veían. ¿No es esto maravilloso? ¡Produces de acuerdo a lo que ves! Si miras con ojos pesimistas, así será tu vida; pero si miras con ojos optimistas, tu vida será gloriosa. En la iglesia tenemos ovejas de todo tipo, unas tienen líneas, otras están moteadas cómo dálmatas y las hay también salpicadas. (Son divertidas). Tienen la vida del Espíritu. Las ovejas que terminaron siendo parte del rebaño de Jacob, símbolo del pueblo del Espíritu, fueron las ovejas en celo, las ovejas fuertes y las ovejas a la vista de las varas. Mira la nota siguiente.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:41

Comentario general

30:41 ¿Cuáles son las ovejas fuertes? ¿Cómo podemos ser parte del rebaño del Dios de Jacob? Ovejas que beben y conciben: cuando aprendes a beber de Cristo sin cortezas, a corazón abierto, exponiendo la limpieza, lo blanco del alma, entonces recibes la facultad de concebir la vida del Espíritu en fortaleza y productividad. Ovejas que beben, pero no conciben correctamente: cuando Jacob miraba las ovejas heridas y débiles retiraba las varas, entonces su fruto sería para Labán. Hay personas que beben del Señor, pero están heridas. La Palabra es la semilla que viene a su corazón, pero las heridas del alma impiden que dicha semilla fructifique provechosamente. ¿Qué impide la concepción? Las heridas. Ovejas en celo: las ovejas en celo son aquellas que tienen hambre y pasión por multiplicarse, andan de aquí para allá buscando reproducción. Son evangelistas sin título, cazadores de almas. Ovejas más fuertes: las ovejas mas fuertes son las guerreras que no se detienen. Abridores de camino, la avanzada del reino. Las que van por todo a cualquier costo incansablemente. Y las ovejas a la vista de las varas: son los creyentes que tienen visión, que miran lo que Dios mira y que por lo mismo, producen lo que Dios produce.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:42

Comentario general

30.42 ¿Cómo es la obra del Dios de Jacob, el Espiritu Santo en las ovejas débiles (voluntariamente débiles)? No son puestas ante las varas: cuando Jacob miraba una oveja débil quitaba las varas para evitar que sus crías fueran parte de su rebaño. Una de las primeras características de quien decidió no fortalecerse es que pierde la visión. Va al abrevadero a beber y no sabe ni porque lo hace. Se sacia y se va, pero no vive como parte del rebaño del Espíritu. Son para Labán y no para Jacob: cuando una oveja fea se acercaba a beber, Jacob quitaba las varas para que su cría no fuera a ser parte de su rebaño. Lo oscuro era para Labán. Una característica de quien decidió no hermosearse con la vida del Espíritu es que por mucho que bebe no se le quita lo fea, esto es, su vida no cambia.

— Roberto Tinoco

Génesis 30:43

Comentario general

30.43 La riqueza del Espíritu: de la manera anteriormente expuesta, el rebaño de Jacob fue llenándose de más y más ovejas fuertes y saludables, mientras que el rebaño de Jacob disminuyó poco a poco. Es una figura de las riquezas del Espíritu Santo, su iglesia llenándose más y más de ovejas sanas y fuertes enriqueciendo el reino de los cielos.

— Roberto Tinoco

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