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Génesis 33
Jacob y Esaú se reconcilian
1Alzando Jacob sus ojos, miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él; entonces repartió él los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.🗨📝 2Y puso las siervas y sus niños delante, luego a Lea y sus niños, y a Raquel y a José los últimos.🗨📝 3Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete veces, hasta que llegó a su hermano.🗨📝 4Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron.🗨📝 5Y alzó sus ojos y vio a las mujeres y los niños, y dijo: ¿Quiénes son éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado a tu siervo.🗨📝 6Luego vinieron las siervas, ellas y sus niños, y se inclinaron.🗨📝 7Y vino Lea con sus niños, y se inclinaron; y después llegó José y Raquel, y también se inclinaron.🗨📝 8Y Esaú dijo: ¿Qué te propones con todos estos grupos que he encontrado? Y Jacob respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor.🗨📝 9Y dijo Esaú: Suficiente tengo yo, hermano mío; sea para ti lo que es tuyo.🗨📝 10Y dijo Jacob: No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia en tus ojos, acepta mi presente, porque he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto favor me has recibido.🗨📝 11Acepta, te ruego, mi presente que te he traído, porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. E insistió con él, y Esaú lo tomó.🗨📝 12Y Esaú dijo: Anda, vamos; y yo iré delante de ti.🗨📝 13Y Jacob le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.🗨📝 14Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a poco al paso del ganado que va delante de mí y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor a Seir.🗨📝 15Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y Jacob dijo: ¿Para qué esto? Halle yo gracia en los ojos de mi señor.🗨📝 16Así volvió Esaú aquel día por su camino a Seir.🗨📝 17Y Jacob fue a Sucot, y edificó allí casa para sí, e hizo cabañas para su ganado; por tanto, llamó el nombre de aquel lugar Sucot.🗨📝 18Después Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad.🗨📝 19Y compró una parte del campo, donde plantó su tienda, de mano de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien monedas.🗨📝 20Y erigió allí un altar, y lo llamó El-Elohe-Israel.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Génesis 33: RV60
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Génesis 33:1
33:1 ¿Dónde posas tus ojos? Jacob miró a Esaú y después de varias decenas de años no era precisamente una visión alentadora. La última vez que lo vio, Esaú quería su cabeza y huyó de él; ahora lo veía venir más fiero que nunca acompañado de cuatrocientos hombres. No era un comité de recibimiento, sino de venganza. Si no fuera porque Jacob acaba de pasar la noche con Dios habría dado la vuelta de inmediato. Solo cuando has estado con Dios das la cara al problema y lo enfrentas hasta resolverlo. Quien ha luchado con Dios no teme luchar con nada más. Jacob te enseña que antes de enfrentar tus temores, enfréntate con el Señor. Quien está de rodillas ante Dios podrá estar de pie ante los hombres.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:2
33.2 El trabajo de transformación en Jacob estaba muy avanzado, pero no estaba terminado; todavía tenia favoritos familiares, puso a Raquel y a su hijo José al final como tratando de salvarlos. Esta división traería consecuencias muy graves posteriormente. No favorezcas en tu familia a ninguno por encima del otro basado en tu afecto, a lo más, mide la recompensa por el mérito. Esto es válido también en la iglesia, la empresa y en todas las relaciones humanas.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:3
33.3 Jacob no podía evitar el encuentro ni podía rehuir el hecho de encontrarse con su hermano. Ningún problema será eternamente pospuesto, tarde o temprano estaremos cara a cara con él. Pero no lo enfrentes con soberbia, sino quebrantado ante Dios. Entre más grave sea la situación, más ocasiones se necesitará estar de rodillas.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:4
33.4 Esaú vio llegar toda la comitiva familiar de Jacob, el propósito era ablandarlo. ¿Lo logró? Pudiéramos pensar que sí, pues Esaú lo abrazó; pero yo tengo una opinión diferente. Pienso que Esaú estaba endurecido y aunque vio llegar a madres e hijos, así como a los regalos y bienes materiales, nada de eso le importó. ¿Cómo suavizas la venganza acariciada por años? Recuerda que Esaú se consolaba pensando en el día en el que mataría a su hermano. Pero entonces, ¿por qué la reacción perdonadora de Esaú? Nadie puede atacar a un hombre que ya no camina en su fuerza. Esaú se conmovió al verlo renguear. Mira el cuadro completo: Después de familia y bienes, Esaú ve una figura en el horizonte caminar pesadamente, viene rengueando, producto de su encuentro con Dios. No camina igual al altivo y engañoso joven que se fue; este es un Jacob envejecido en cierto modo, no puede caminar, su muslo está descoyuntado, arrastra el pie y se mira un poco encorvado. Esaú vio la mano de Dios en su hermano y fue movido a misericordia. No pudo evitarlo, corrió hacia él al ver que Jacob parecía no poder llegar hasta donde Esaú estaba. Corrió hacia él y le abrazó como quien levanta a un herido. Se echó sobre su cuello como quien encuentra a un amigo. Le besó como quien perdona al pródigo. Y lloraron juntos como quienes tienen mucho que limpiar en sus respectivas almas. Si Jacob no su hubiera encontrado con Dios la noche anterior, esto no habría sido posible. ¿Sabes por qué te es difícil dirimir las diferencias con tus semejantes? Porque primero necesitas ponerte a cuentas con Dios. Él hará que hasta tus enemigos estén en paz contigo.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:5
33.5 Quien levanta la mirada podrá ver a la familia del Dios de Jacob, incluso si el que mira es Esaú. Lo primero que vio Esaú fue la debilidad de la familia de Jacob, las mujeres y los niños; así debe tratarse a la iglesia, a partir de los miembros mas débiles. La naturaleza terrenal se enfoca en la ley del mas fuerte; pero el trato celestial se compadece de los débiles (33.13-14). ¿Quiénes son los miembros que requieren más cuidado en la familia del Dios de Jacob? ¿Sabes quiénes son? Cuida a la iglesia, especialmente si comprendes el ministerio, pues son los niños que Dios ha puesto a tu cuidado.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:6
33.6 Inclinarse ante Esaú no tuvo un carácter religioso de adoración, sino de cortesía y humildad. Así se enfrenta a un hermano airado, procurando alcanzar su favor con humildad (Num. 14:5). Sin embargo, existe otra enseñanza detrás de esto: los miembros más débiles de la iglesia se inclinan ante el espíritu de Esaú, el que menosprecia la primogenitura y actúa por el poder de la carne a causa de no estar presente Jacob o más exactamente, a causa del temor de Jacob. Cuando la cobertura teme, los débiles sufren.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:7
33.7 En Lea se encontraban también su sierva y los hijos de su sierva; y lo mismo podemos decir de Raquel. Lea fue puesta primero por ser la mujer menospreciada y Raquel después por ser la favorita. Sin embargo, al final Lea sería la esposa honrada con quien sería sepultado Jacob. Quien se humilla primero será exaltado como primero. El espíritu de Esaú se enseñorea de la iglesia cuando el Dios de Jacob, el Espíritu Santo no está presente. Pero antes de intentar librarte del espíritu de Esaú, debes procurar la presencia del Dios de Jacob. La iglesia sin Presencia es humillada. El espíritu de Esaú es la división y la contienda entre hermanos a causa de la carnalidad y codicia del poder en la iglesia.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:8
33.8 La pregunta de Esaú tenía una respuesta que Esaú conocía; sin embargo, cuestiona para escuchar a su hermano humillarse ante él. La humildad y los obsequios hallan gracia ante el hermano ofendido. La expresión: ante los ojos de mi señor debió ser dulce a los oídos de Esaú. La escena es injusta, pero ejemplifica cómo los miembros espirituales suelen ser oprimidos por los miembros carnales; sin embargo, a la larga son los espirituales quienes reciben la herencia prometida. La iglesia nominal tiene hijos de Jacob e hijos de Esaú; ambos son hijos de Abraham, pero no todos tienen la fe de Abraham.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:9
33.9 Los regalos y actitud humilde de Jacob y de su familia dieron resultado y Esaú apartó su enojo. Suficiente tenía él, estaba satisfecho. Así se debe tratar con los hermanos carnales, humildemente y con obsequios; sin embargo, mientras ellos están insatisfechos la reconciliación no será posible. Finalmente, el hermano carnal no está peleando contra el espiritual, sino contra su propia carne, solo que no lo sabe y refleja su insatisfacción contra su hermano; por ello, una vez que consigue lo que busca sintiéndose poderoso en su carne, quita el conflicto. Así se doma la carnalidad. Por otro lado, todo lo que Dios da al hombre espiritual seguirá siendo de él y el espíritu de Esaú no podrá tomarlo.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:10
33:10-11 A veces, el rostro de Dios está en el rostro de Esaú; en quien menos esperas. Ese es el poder de la reconciliación. La gracia es un regalo que puede venir envuelto en papel negro, pero sigue siendo el favor de Dios. El mayor bendice al menor (Hebreos 7:7), esto no tiene discusión, por eso Jacob insiste en dar su presente a Esaú, ya no para hallar su favor, pues ya lo ha recibido, sino por agradecimiento. Es el honor de la grandeza. No aspires a recibir, tanto como aspires a dar, entonces serás verdaderamente grande. Es más bienaventurado dar que recibir. El que sabe que ha sido bendecido por el Señor, puede bendecir a otros. Cuando Jesús supo que el padre le había dado todas las cosas en sus manos, fue cuando lavó los pies de sus discípulos; así Jacob, sabiendo que todo era suyo podía dar presentes a Esaú. La codicia y la avaricia, lo mismo que toda inseguridad, desconocen quién es el propietario verdadero, pues no han recibido de Dios. Mientras la generosidad puede dar porque realmente posee.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:11
33:10-11 A veces, el rostro de Dios está en el rostro de Esaú; en quien menos esperas. Ese es el poder de la reconciliación. La gracia es un regalo que puede venir envuelto en papel negro, pero sigue siendo el favor de Dios. El mayor bendice al menor (Hebreos 7:7), esto no tiene discusión, por eso Jacob insiste en dar su presente a Esaú, ya no para hallar su favor, pues ya lo ha recibido, sino por agradecimiento. Es el honor de la grandeza. No aspires a recibir, tanto como aspires a dar, entonces serás verdaderamente grande. Es más bienaventurado dar que recibir. El que sabe que ha sido bendecido por el Señor, puede bendecir a otros. Cuando Jesús supo que el padre le había dado todas las cosas en sus manos, fue cuando lavó los pies de sus discípulos; así Jacob, sabiendo que todo era suyo podía dar presentes a Esaú. La codicia y la avaricia, lo mismo que toda inseguridad, desconocen quién es el propietario verdadero, pues no han recibido de Dios. Mientras la generosidad puede dar porque realmente posee.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:12
33.12 Esaú quiere guiar a Jacob, pero Jacob no lo aceptará. La vida en el espíritu jamás se subordina a la existencia en la carne; sabe que andar en pos de la carne es muerte.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:13
33.13 El paso o ritmo con el cual debe dirigirse a la iglesia del Señor es tomando en consideración a los miembros que tienen menos tiempo como creyentes; así como a los débiles. Si se intenta lleva a la congregación a la velocidad de los miembros más espirituales y maduros se fatigará al resto con cargas imposibles de llevar para ellos. Hay que sanarlos, fortalecerlos y madurarlos primero. He allí la importancia de tener a la iglesia lo más sana y madura posible. El espíritu de Esaú forzó las cosas ocasionando deserción de miembros; pero el Espíritu del Dios de Jacob es tierno con los recién nacidos de nuevo. La palabra hebrea para fatigar en este versículo es dafác, que significa golpear. Eso hace la religiosidad, golpea a las ovejas tratando de obligarlas a vivir mas allá de sus posibilidades, tal pastorado no es saludable. Es caer en la tentación de Satanás intentando alimentar al Cuerpo de Cristo con piedras en lugar de pan.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:14
33.14 Mira la nota al versículo anterior. Si llevas a los discípulos poco a poco llegarás a Seir, que significa entre otras cosas “lanudo”. Una palabra que se refiere a los animales con abundante cabello, como un macho cabrío. Con paciencia todos madurarán y darán fruto. Cada creyente tiene la posibilidad de desarrollo, siempre y cuando se les discipule apropiadamente y ellos respondan a dicho discipulado, por supuesto.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:15
33.15 La acción de Esaú, dejarle hombres armados custodiando a Jacob, parece más motivada por la desconfianza que por la reconciliación; es como si todavía pensara que su hermano quisiera engañarle y le dejara vigilancia. Podía esconder esto bajo la supuesta idea de protegerle a él, a sus familias y a sus bienes, pero en realidad estaba vigilándolo, y así lo entendió Jacob. Así es la carne, no se puede negociar con ella porque es caprichosa y desconfiada. Esaú simboliza el andar en la carne y como tal, es dada a tomar ventaja, por lo que fácilmente piensa mal de los demás. No destruyas tus relaciones con celos y desconfianza, menos aquella que en algún momento fue fracturada. Si haces esto, andas en la carne y no en el espíritu.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:16
33.16 La carne vuelve por su camino, siempre vuelve. La carnalidad no puede redimirse, aunque aprenda trucos religiosos. Es posible parecer cristiano y piadoso mediante el esfuerzo de la carne, pero no es lo mismo que el fruto del espíritu. Esaú regresó a su tierra y aunque la relación con Jacob nunca más fue de contienda, Esaú siempre fue Esaú y su descendencia fue Edom. Son medios hermanos que andan en la carne. Toda iglesia tiene edomitas y éstos siempre regresan por su camino, no pueden evitarlo, así son, carnales.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:17
33:17 Jacob volvió a engañar a Esaú al no ir a Seír, le dijo que iría a Seir donde Esaú vivía, pero se fue a una región distinta. No había nada de malo en vivir en diferente locación, de hecho, era recomendable, pero no debió mentirle al respecto. Con todo, la relación se mantuvo en paz. Tanto Jacob como Esaú estaban cansados de la contienda, la vida en el espíritu y también la vida en la carne, con los años se cansan del mal (si bien la carne no sabe cómo dejar el mal). A partir de este momento, Jacob decidió terminar con su vida nómada en la tierra prometida y se asentó en un mismo lugar haciendo casa para sí y cabañas para sus ganados. Esta obra fue tan significativa en la vida del patriarca que le puso nombre a la región: Sukkot, que significa precisamente cabañas, enramadas. Tú vivir en un lugar debe tener la influencia de cambiarle el nombre. ¿Cómo se llama la tierra donde habitas? ¿Qué fama tiene? Si es escasez, que a causa tuya sea vista como abundancia. Si fuese pecado, sea cambiado por santidad; y si vacío, sea lleno de Dios.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:18
33:18 Jacob comenzó a crecer en influencia, se estableció en Sucot cambiándole el nombre. Ahora todos lo llamarían asi a causa de Jacob (ver la nota anterior); pero, además, siguió extendiéndose al ir a la ciudad de Siquem, que, dicho sea de paso, es mencionada dentro de la tierra prometida, es decir, parte de la herencia de Dios para Jacob y su descendencia, por lo que el patriarca fue a pisar su tierra. Jacob estaba sano y salvo, ya no rengueaba y estaba lleno de vida, por lo que se decidió a crecer y poseer la tierra prometida. Recordemos que en esa tierra sepultó Abraham a Sara y también allí serían sepultados Isaac y Jacob junto con sus esposas (solo Lea respecto a Jacob). Era la tierra que Dios le dio y que además su padre Abraham compró a los hijos de Hamor. Jacob ampliaría dicho territorio comprando más tierra. Si vienes de Padan-aram debes poseer Siquem; si vienes del sitio donde Dios te bendijo con bienes y familia, debes ahora tener territorio donde edificar el reino de Dios. No te dediques solo a tu familia, sino al establecimiento del reino de Dios. Algunos no salen de Padan-aram dedicándose solo a su familia; otros intentan ir mas allá, pero carecen de influencia territorial y sin ésta, no es posible manifestar el reino. Necesitas ambas cosas.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:19
33.19 Conforme a su llamado patriarcal, Jacob no se conformó con Padan-aram, ni siquiera con Sucot; no, Jacob quería establecer el dominio de la tierra prometida, lo cual es figura de manifestar el reino de Dios en este mundo. En esto fue más allá de sus padres Abraham e Isaac; así que compró un campo frente a la ciudad de Siquem haciendo crecer el sepulcro de sus padres. Este fue un acto profético, pues siglos después sería ahí donde Josué llevara los huesos de José como estandarte de posesión de la tierra prometida. Tres veces más en las Escrituras se hablará de este hecho, lo que significa que es muy importante (Josué 24:32; Juan 4:5; Hechos 7:16). Jacob puso un fundamento y una semilla de reino. Como fundamento edificaría el reino y como semilla lo haría fructificar siglos después, cuando los israelitas conquistaran toda la tierra prometida. ¿Estás poniendo fundamento y semilla a las generaciones porvenir? Tu vida no es suficiente para el cumplimiento de todas las promesas del reino de Dios, por ello debes laborar con todas tus fuerzas más allá de ti.
— Roberto Tinoco
Génesis 33:20
33.20 La expresión patriarcal de la conquista y manifestación del reino de Dios era la edificación de un altar dedicado a Dios. En este caso, Jacob edificó un altar al que denominó El-Elohe-Israel, que significa “Dios es el Dios de Israel”. En cumplimiento al voto realizado en Betel cuando huyó de su hermano, siendo que Dios cumplió su parte dándole bendición y protección, Jacob cumplía la suya haciendo de Dios su Dios (Génesis 28:20-22). Dios debe ser tu Dios no solo porque Él es el único Dios, sino porque tienes una experiencia con Dios que te permitió conocerle verdaderamente. Los demonios creen en Dios y tiemblan, pero no lo tienen por su Dios en cuanto a que no viven para Él, saben que no hay otro Dios, pero aun así son rebeldes. Hay personas así, que doctrinalmente saben quién es Dios, pero no pueden decir El-Elohe-Israel, por cuanto carecen de experiencias con Dios. No le han visto ni le han conocido realmente. ¿Tienes altar? Edifica un altar adorando y confiando en Dios, entonces Él será tu Dios; reconocerás que es Él quien te ha bendecido y protegido y lo le honrarás como tal.
— Roberto Tinoco