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Génesis 49

Últimas palabras de Jacob para sus hijos

1Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros.🗨 2Juntaos y oíd, hijos de Jacob, Y escuchad a vuestro padre Israel.🗨 3Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; Principal en dignidad, principal en poder.🗨 4Impetuoso como las aguas, no serás el principal, Por cuanto subiste al lecho de tu padre; Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado.🗨 5Simeón y Leví son hermanos; Armas de iniquidad sus armas.🗨 6En su consejo no entre mi alma, Ni mi espíritu se junte en su compañía. Porque en su furor mataron hombres, Y en su temeridad desjarretaron toros.🗨 7Maldito su furor, que fue fiero; Y su ira, que fue dura.Yo los apartaré en Jacob, Y los esparciré en Israel.🗨 8Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti.🗨 9Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará?🗨 10No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos.🗨 11Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto.🗨 12Sus ojos, rojos del vino, Y sus dientes blancos de la leche.🗨 13Zabulón en puertos de mar habitará; Será para puerto de naves, Y su límite hasta Sidón.🗨 14Isacar, asno fuerte Que se recuesta entre los apriscos;🗨 15Y vio que el descanso era bueno, y que la tierra era deleitosa; Y bajó su hombro para llevar, Y sirvió en tributo.🗨 16Dan juzgará a su pueblo, Como una de las tribus de Israel.🗨 17Será Dan serpiente junto al camino, Víbora junto a la senda, Que muerde los talones del caballo, Y hace caer hacia atrás al jinete.🗨 18Tu salvación esperé, oh Jehová.🗨 19Gad, ejército lo acometerá; Mas él acometerá al fin.🗨 20El pan de Aser será substancioso, Y él dará deleites al rey.🗨 21Neftalí, cierva suelta, Que pronunciará dichos hermosos.🗨 22Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro.🗨 23Le causaron amargura, Le asaetearon, Y le aborrecieron los arqueros;🗨 24Mas su arco se mantuvo poderoso, Y los brazos de sus manos se fortalecieron Por las manos del Fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel),🗨 25Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá Con bendiciones de los cielos de arriba, Con bendiciones del abismo que está abajo, Con bendiciones de los pechos y del vientre.🗨 26Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores; Hasta el término de los collados eternos Serán sobre la cabeza de José, Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos.🗨 27Benjamín es lobo arrebatador; A la mañana comerá la presa, Y a la tarde repartirá los despojos.🗨 28Todos éstos fueron las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les dijo, al bendecirlos; a cada uno por su bendición los bendijo.🗨

Muerte y entierro de Jacob

29Les mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo,🗨 30en la cueva que está en el campo de Macpela, al oriente de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Efrón el heteo, para heredad de sepultura.🗨 31Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea.🗨 32La compra del campo y de la cueva que está en él, fue de los hijos de Het.🗨 33Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Génesis 49:1

Comentario general

49:1 La bendición patriarcal es palabra profética que Dios respalda. No es a capricho humano, sino que está basada en la inspiración del Espíritu Santo que declara lo que Dios hará. Los hijos harán bien en juntarse para recibirla, la unidad de los hijos trae sobre ellos la bendición de la autoridad. Si eres hijo procura la unidad con tus hermanos y la honra a tus padres para ser bendecido; y si eres padre, reúne a tus hijos en torno tuyo para bendecirlos. Profetiza sobre ellos el favor de Dios, declara la Palabra del Señor a su favor. No temas profetizar, teme no hacerlo.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:2

Comentario general

49.2 Se juntan para oír los hijos de Jacob y escuchan los hijos de Israel. Esto es muy significativo. Jacob es el hombre llamado, pero Israel es el príncipe de Dios; como hijos del hombre de Dios debían juntarse a oírlo, pero no todos los que oyen están escuchando; esto es más profundo, como más profundo también es escuchar al príncipe de Dios. A simple vista la iglesia se reúne como hombres, pero sabemos por la revelación de Dios que deben escuchar al ungido de Dios como príncipes de su reino. Congrégate para escuchar la palabra profética de Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:3

Comentario general

49.3 Todos hemos escuchado la frase: “te tengo dos noticias, una buena y una mala˝. No da nada de gusto escuchar eso. ¿Qué prefieres escuchar primero, la buena o la mala noticia? Pues en las bendiciones de Jacob a sus hijos, no les dio buenos deseos, sino que profetizó sobre ellos. Y en el caso de la primera bendición parecía decirle: “te tengo una noticia mala y otra peor, ¿cuál quieres primero? ˝ Eso pasa por causa de sus obras. Rubén, que significa “un hijo˝, se comportó como un enemigo con su padre en cierto asunto. En consecuencia, su bendición fue transformada en maldición. Rubén era el primogénito. Dios estableció que dos porciones fueran para el primogénito y una para cada uno de los siguientes hermanos. El primogénito además llevaba la autoridad de la familia en ausencia de su padre. Al primer hijo suele preparársele más, es al que se le compra la ropa nueva; pero también, al que más se le carga la mano, por decirlo así. La primogenitura se daba después de haber demostrado madurez en la ceremonia de adopción (huiotesia) a los 30 años de edad. Como Jesús, de quien el Padre dijo a esa edad (y no a los doce): este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y más tarde, cuando quisieron poner a Elías y a Moisés a la altura del Señor, dijo: a Él oíd. ¿Quieres promesas cumplidas? Madura; no seas como el hermano del hijo pródigo y menos como el pródigo. El primogénito es la fortaleza del padre. Siendo el primer hijo, se esperaba que este hijo fuera maduro y adulto más rápido que el resto. Fue el primero, así que fue engendrado en la fuerza de la juventud del padre; por tanto, sería la fortaleza de su padre en la edad adulta. Por ejemplo, dice la Escritura: Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta (Sal. 127:4-5). Cuando su padre enfrentara enemigos, en la puerta implica un juicio legal ante los ancianos, justo o injusto, sus hijos lo defenderían. El primogénito en especial haría fuerte a su padre. ¡Qué mal que el hijo esté esperando la herencia de quien llama “el viejo” !; ¿no debería estar protegiéndolo? Espiritualmente se espera que los hermanos maduros en la iglesia sean los primeros en defender su casa y la gloria de su Padre celestial. El primogénito es el principio del vigor del padre. El primer hijo solía tomarse como el vigor contenido del padre, quien se esperaba no haber tenido relaciones sexuales antes de casarse; de manera que su vigor, lo mejor de sí, estaría contenido para engendrar. Se esperaba, por tanto, que el primogénito fuera excelente. Si esperas a casarte podrías ser bendecido con mejores hijos. De allí que la Biblia prohíba la fornicación con las palabras: No des a las mujeres tu fuerza, ni tus caminos a lo que destruye a los reyes (Pr. 31:3). La fuerza es ese vigor perdido en la fornicación, y lo que destruye reyes el licor según el contexto. La fornicación te debilita especialmente en el carácter. Nadie entrena mucho antes de competir, solo calienta sus músculos. La fornicación es como entrenar antes de competir, te hará débil y perderás en el matrimonio. Hay matrimonios llenos de problemas porque no esperaron a casarse. ¿Sabes quién te engendró en el nuevo nacimiento? Como resultado, vive lleno de fortaleza. Se espera que los cristianos maduros den fuerza a la casa de Dios. El primogénito es principal en dignidad. Junto con el vigor y la fuerza, es virtud del primogénito la dignidad. Entendiéndose con esto honra, ser importante. Por ejemplo, cuando Eliseo buscaba rey para Israel en lugar de Saúl, Dios le envió a la familia de Isaí. Isaí le presentó primero a su primogénito y Eliseo de momento, por la dignidad que vio en él, lo consideró un rey. Dios le indicó que él no sería, pues no era digno, y buscó a David en su lugar. Dignidad de primogénito es parecer y portarse como un rey. Así nos conducimos los hijos de Dios. Tenía poder en su boca, autoridad delegada por su padre para ordenar y decretar. Quienes se saben primogénitos en el reino de Dios saben profetizar, son principales en poder. Reconocen la autoridad que les ha sido dada y se mueven en ella. Un ejemplo glorioso de esto es Pedro, cuando dijo a aquel paralítico a la puerta la Hermosa entrando al templo de Jerusalén: lo que tengo te doy. Reconocía el poder que estaba en él. O cómo David dijo a Goliat: yo vengo a ti en el Nombre de Yahwéh de los ejércitos. La unción se puede perder por la boca cómo el aliento al salir mata al cuerpo. Usa tu boca como si se tratara del botón del arsenal nuclear.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:4

Comentario general

49:4 Impetuoso como las aguas, un eufemismo del arrojo del semen para referirse a que no tenía control de su sexualidad. Ante lo cual, perdía su lugar de preeminencia entre sus hermanos. Esto a razón de haber tenido relaciones con la concubina de su padre llamada Bilha (mira la nota 35.22), ocasión en la que Israel no hizo nada, pero lo guardó para el momento de la bendición patriarcal. Lo guardó no por rencor, sino por control y dirección del Espiritu Santo, en contraste con el descontrol de su hijo. Dios tiene cosas para sí mismo, como la iglesia, respétala; tomar lo que el Padre ha reservado sólo para Él priva de la herencia doble de primogénito, así como de su posición de privilegio. Rubén se envileció, se hizo vil. Traducción de una palabra hebrea que significa degradarse, desgastarse, hacerse débil. Rubén se dañó a si mismo tomando a la concubina de su padre como un creyente se daña a sí mismo cuando toma la iglesia para su provecho y no para el reino de Dios. Seria advertencia para los ministerios. Según 1 Crónicas 5:1, Rubén no solo subió al lecho de su padre, sino que lo violó. Rubén tuvo relaciones con Bilha, concubina de su padre, madre de Dan y Neftalí, sus medio hermanos; y posiblemente forzándola; por esto recibió la sentencia de que no sería el principal, la primogenitura no sería de él. Es un grave pecado, en el Nuevo Testamento al hecho de dormir con la mujer de su padre se le llama un pecado que ni aun se nombra entre los gentiles (1 Cor. 5:1). Y, en consecuencia, al que lo cometió en la iglesia de Corinto, fue expulsado de la comunión de la iglesia. En la ley de Moisés se le decía: descubrir la desnudez de su padre (Dt. 27:20 literalmente quitar la cobertura). Noé maldijo a la descendencia de Cam por eso. Por subir al estrado del padre. No solo lecho, el versículo también habla del estrado. Rubén subió al trono de su padre, a su autoridad. Es el pecado de intentar tomar la autoridad de tu padre. Hay jóvenes que lo intentan robando su dinero, o difamando su nombre, hablando a sus espaldas, etc. Espiritualmente es semejante. He visto cortadores de árboles que se suben al tronco; pero ninguno corta debajo de él cayéndose con el árbol. Eso es lo que hace quien atenta contra su autoridad, corta lo que le sostiene, protege y hereda. La primogenitura pasó a José, quien hizo exactamente lo contrario que Rubén, pues siendo esclavo en casa de Potifar, resistió la tentación de la esposa de Potifar huyendo de ella. Dios le da a uno lo que perdió el otro. Mira la parábola de los talentos. En el Nuevo Pacto, el mismo pecado puede estar disfrazado. No solo el burdo pecado de fornicación, sino el mismo principio de tinieblas de subir al lecho del padre. Es el hijo espiritual que toma la iglesia de su padre; es el divisor de la iglesia que por su codicia personal procura a la iglesia de su cobertura seduciéndola para seguirlo. Como resultado, lo que pudo haber sido, no será más. Las enfermedades autoinmune son la perversión de células que creen estar defendiendo al cuerpo, pero en realidad lo están matando. Tales son los divisores. Rubén era incontrolable, turbulento, impetuoso como un río desbordado. Su problema era no saber detenerse. Y la tribu de Rubén tuvo esa misma característica. De hecho, prefirieron quedarse del otro lado del Jordán sin cruzar a la tierra prometida (Num. 32:19). ¡500 años esperando las promesas y las perdieron por solo cinco años más! Si has visto inundaciones, notas cómo el agua puede llevarse pueblos enteros. Arrastra autos, casas, árboles, de todo. Tales son los que se dejan llevar por arrebatos. Pierden empleos, se casan con quien no deberían, se divorcian, pueden matar, robar, ir a prisión. Es el cristiano que no alcanza las promesas por impetuoso, no sabe esperar y toma las cosas ya, perdiendo lo más por lo menos y lo mejor por lo inferior. Cambian de iglesia, inician ministerios a los que no fueron llamados, son impacientes y provocan problemas. Si no esperas o si renuncias a lo que Dios desea para ti tratando de no esforzarte, de todos modos, lucharás y te esforzarás, pero finalmente tendrás menores resultados. Ruben se envileció. Hacerse vil; degradarse. De primogénito pasó a vil. De doble heredero a no recibir tierra en Canaán. El problema del pecado va más allá de la acción y las consecuencias externas; es lo que deforma a quien lo practica. Mira cómo los hombres van adquiriendo cierta apariencia según el pecado que deciden practicar. Los borrachos se parecen entre sí, los fornicarios, los homicidas, los narcotraficantes, los mentirosos, los ladrones, los drogadictos, los homosexuales, etc. Observa bien a los demás y obsérvate bien a ti mismo. ¿De qué tienen y de qué tienes cara? Con todo, a pesar del gran mal de Rubén, años después el profeta Moisés salvó la tribu de Rubén bendiciéndola: Viva Rubén, y no muera; y no sean pocos sus varones (Dt. 33:6). Si se hizo mal en el pasado, la bendición ante el arrepentimiento puede cambiar las cosas. Esta es también la invitación a todos los creyentes de ser parte de los primogénitos: sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos (Heb. 12:22-23).

— Roberto Tinoco

Génesis 49:5

Comentario general

49:5 Un día oró el rey David pidiendo a Dios que no se acordara de los pecados de su juventud. Muchos han hecho la misma oración, esos arrebatos juveniles por sentirse inmune o sin consecuencias. Simeón y Leví tuvieron ese mismo problema; pero no con un pecado juvenil, sino matando a todos los varones en una ciudad. ¡Vaya arrebato! Esto podría no solo sacarlos del propósito de Dios para ellos, sino condenarlos por completo. Hermanos homicidas, con armas de iniquidad. En tiempos bíblicos tener un arma era parte necesaria para la vida, la defensa, la caza. Pero si dichas armas se utilizaban para el mal, se podían llamar armas de iniquidad. Jacob llamó armas de iniquidad a las armas de Simeón y Leví a causa de un suceso muy vergonzoso en su familia. En el capítulo 34 del Génesis, relata que su familia vivía cerca de la ciudad de Siquem. Error de Jacob, pues Dios lo había llevado a Bet-el, pero él se fue a Siquem. De la Casa de Dios a la casa de los hombres. Luego, Dina su hija y hermana de Simeón y Leví, quiso visitar a las hijas de dicha ciudad. En consecuencia, el príncipe de Siquem, que llevaba el mismo nombre que su ciudad, abusó de ella en alguna reunión. Increíblemente, sin conciencia de mal, El rey de Siquem pidió la mano de Dina para su hijo, tratando de subsanar la afrenta. Los hijos de Jacob exigieron la circuncisión de todo el pueblo para poder emparentar. El pueblo se circuncidó. Y en el día de mas dolor, Simeón y Siquem, posiblemente acompañados de siervos, mataron a todos los varones de la ciudad estando indefensos. Son armas de iniquidad por cuanto usaron su Pacto con Dios (la circuncisión), lo santo, para matar a los varones de la ciudad. El castigo por aprovecharse de su hermana fue mucho mas allá del crimen contra su hermana. La venganza cobra caro; por ello Dios tuvo que ponerles en la ley el mandamiento de ojo por ojo; para limitarlos, no sea que todos terminaran ciegos. Hay hermanos con armas de iniquidad; se matan a bibliazos; usan las cosas de Dios para impugnar. Son cristianos atacándose entre sí o usando la fe y la doctrina para contiendas entre sí o con los de afuera. Como Juan y Jacobo en su inmadurez queriendo quemar aldeas samaritanas, no saben de qué espíritu son.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:6

Comentario general

49.6 Se especifica en el texto hebreo que estos hermanos mataron hombres no solo en la pasión de la ira, sino también sintiendo deleite al matar. Por ello dice Israel que él no entrará en sus reuniones o consejo, no será parte de los planes de su vida. Que un hijo se quede sin su padre es orfandad, en este caso, por su violencia. La última parte de este versículo puede traducirse como “con voluntad y deleite arrancaron muros”, “por diversión mutilaron bueyes”. Ambos conceptos implican el disfrute del homicidio destruyendo una ciudad. Pecar es malo, pecar contra tu prójimo es peor; y pecar disfrutando el mal hecho a tu prójimo es perversión.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:7

Comentario general

49.7 La bendición patriarcal se convierte en maldición cuando el receptor atentó contra su prójimo. Dicha maldición consiste en ser apartados del pueblo de Dios: apartados de Jacob y esparcidos en Israel, como diluidos. Lo que pudo ser se transforma en lo que nunca fue por haber sido cruel con el prójimo. La ira, el furor, la venganza es un boomerang que daña a quien lo siente. Se usa una palabra hebrea traducida “apartaré” que se refiere a las piedras lisas o suaves que se usaban para echar suertes, como separando territorios. En este caso, Simeón y Leví fueron “jugados en suerte” por su maldad y perdieron lo que pudieron haber sido. Por su parte, la palabra traducida “esparciré” significa literalmente “despedazar”. Estos duros hermanos (la descendencia) fueron hechos pedazos entre sus familiares, reducidos a nada cayendo en descrédito.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:8

Comentario general

49.8 Es la tribu de autoridad y lo primero que vemos en esta bendición, es quien alaba será alabado: te alabarán tus hermanos. Judío significa “el que alaba”. ¡Cuán maravilloso es Dios y gloriosa su alabanza! Cuando adoramos declaramos lo que Dios es; y cuando alabamos proclamamos lo que Dios hace. Por eso es que suele ser más solemne e íntima la adoración; y más alegre y jubilosa la alabanza. Solemos pensar que judíos son únicamente los descendientes de Abraham, nacidos de Isaac, y más específicamente, de la tribu de Judá, uno de los hijos de Jacob. Pero en la revelación del Nuevo Pacto, judío es el que alaba a Dios por medio de Cristo, sin distingo de nacionalidad judío ni gentil. Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios (Rom. 2:28-29). Hay personas que dedican su vida a un país diferente a aquel en el que nacieron. Son por nacimiento ciudadanos de un país; pero terminan por amor y servicio siendo mas ciudadanos del país que los recibió. Lo mismo y mucho más cierto es que somos ciudadanos del cielo y judíos celestiales, más que mexicanos. Interesantemente, la tribu que lleva el nombre de alabanza y que se caracterizó precisamente por eso, la alabanza, habría de recibir la alabanza de sus hermanos. Esto es algo muy poderoso. ¿Cómo es posible que se alabe al hombre? Podemos pensarlo respecto de Cristo como descendiente de la tribu de Judá y que se refiere a Él, pero la interpretación literal va más allá. En el Nuevo Testamento, la palabra traducida como alabanza es la misma de donde se deriva nuestro término elogio. De manera que alabar es elogiar; y con esto no lo interpretes necesariamente en el sentido religioso, pues tal cosa solo se dedica a Dios. La tribu de Judá es el pueblo de Dios que provoca el elogio de los demás. Es el buen nombre y la buena fama, mejor que el oro fino. Es la buena reputación y el buen prestigio. Como cristiano vive de tal modo que tu vida produzca que glorifiquen al Padre celestial por tus buenas obras y a ti te honren por tu buena conducta. Asimismo, no perdamos nuestra capacidad de asombro ante las obras de nuestros hermanos. No dejemos nuestra buena costumbre de honrar. No olvidemos elogiar constantemente a los demás. Las mujeres ilustran muy bien esto; pues no funcionan con maltrato, sino con elogio. Los hombres igual, aunque sea menos evidente. La alabanza también domina, trae liderazgo: tu mano en la cerviz de tus enemigos. La tribu de Judá nos enseña en la profecía de Jacob, que aquel que alaba a Dios no solo debe ser sensible en lo espiritual, sino un poderoso guerrero tanto en lo espiritual, como en las cosas de este mundo. David no solo era “el dulce cantor de Israel”; también era mata gigantes, un poderoso guerrero. Ambas cosas lo hacían “la lámpara de Israel”. Como cristiano estás llamado a ejercer dominio sobre tus enemigos. Los peores enemigos que tienes no son tus semejantes, sino: El diablo, el mundo y la carne. El diablo intenta engañarte. El mundo como sistema trata de seducirte. Y la carne de controlarte (un demonio fuera, un demonio dentro y un montón de demonios alrededor). Al diablo puedes reprenderlo; al mundo vencerlo; y a la carne controlarla. Todo esto es para fortalecerte, no para debilitarte. La gravedad nos hace fuertes. Los astronautas saben esto, pues durante su tiempo en el espacio pierden densidad de músculos y de huesos. Los enemigos diablo, mundo y carne no están ahí para destruirnos ni para vencernos; tampoco para condenarnos (aunque quisieran); sino que están entrenándonos para nuestra llegada a la Patria Celestial. Nota que debes poner tu mano en la cerviz de tus enemigos, lo que implica no solo resistirlos, sino hacerlos esclavos. Debes usar autoridad para que el diablo, el mundo y la carne sirvan al propósito de Dios. Hasta el diablo tiene que pedir permiso a Dios. Usa palabra de autoridad sobre él. Aprovecha al mundo para establecer el reino de Dios. Y que aun tu carne alabe al Dios vivo siento tu esclavo para servirle precisamente a Dios. El ser humano ha obligado a las bestias de la tierra a servirle. Cabalga sobre caballos, come vacas, tiene zoológicos exhibiendo tigres y leones; se sube en elefantes y camellos; nada con tiburones, etc. Si eso puede hacer el hombre natural, ¡de lo que es capaz el hijo de Dios en el poder de Dios! La alabanza también ejerce autoridad: los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Con el paso del tiempo, la tribu de Judá se volvió preeminente entre las otras tribus, tanto, que llegó a separarse el reino entre Israel y Judá. Era como si la fuerza de una sola tribu se equiparara al resto de las demás. Nuevamente se refiere a Cristo. Sin duda Él es el Señor. A Él se doblará toda rodilla en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra. Sin embargo, también es un llamado para que los que alaban a Dios crezcamos en autoridad e influencia. No reclamando pleitesía, pero sí inclinando a todos a nuestro derredor hacia el Señor. Si has perdido el respeto de los que te rodean, estás fallando en este llamado. Crece, valora tu identidad y posición en Cristo. No permitas el menosprecio, la burla ni ser sobajado. Ejerce la influencia que te ha sido dada en el Señor. La Biblia dice que somos la luz del mundo; eso es influencia y autoridad. Pero no seas una vela, sino una antorcha como Juan el Bautista, que arde, alumbra y calienta. La tribu de Judá nos enseña a ser como pueblo de Dios fuertes, influyentes y con autoridad. ¿Eres de los que alaban a Dios? Entonces se congruente: si alabas a Dios, también debes gobernar todo lo que ha sido puesto bajo tu autoridad para Dios.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:9

Comentario general

49:9 Desde el momento que nacimos, comenzamos a aprender a gobernar. Primero debemos aprender a gobernarnos a nosotros mismos, pues solo sabemos comer, y esto por instinto. Aprendemos hasta a gobernar nuestros ojos enfocándolos; nuestras manos para sujetar un biberón, y nuestros pies para caminar, luego correr. Con el paso del tiempo seguimos aprendiendo a ejercer gobierno, pero ahora fuera de nosotros, en el mundo que nos rodea. Eso es el reino de Dios en este mundo: el aprendizaje de los hijos del reino a gobernar, los príncipes aprender a reinar. Y así como es anormal que un niño no pueda gobernar su cuerpo para caminar; así es anormal que un cristiano no aprender a ejercer dominio sobre el mundo, la carne y el diablo. La tribu de Judá es la tribu que nos enseña acerca de dicho gobierno; precisamente porque de ella surgió el Rey de Israel, el Mesías. Como pueblo de Dios debemos ser judíos tanto para alabar como para gobernar. Ser un David, el rey cantor; de hecho, hasta cantando reinamos. Compara: De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo (Sal. 8:2). Con lo dicho con Jesús: Y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza? (Mateo 21:16). El Señor dio el significado de la alabanza cambiando las palabras. Al alabar al Rey con alabanza perfeccionada, como niños reconociéndolo el Señor, es decir, como hijos del reino fundamos o establecemos el reino de Dios. Es el gobierno que tiene poder: cachorro de león, Judá. Judá habría de ser la tribu de donde procederían los reyes legítimos delante de Dios para su pueblo. David y sus hijos hasta llegar al Mesías (incluso José y María eran descendientes de David). Se le compara con un cachorro de león o con un león en la plenitud de su juventud y vida. Así es como Dios te mira: como un león en su fuerza y no con un gatito. Eres del pueblo de los reyes, de los leones, de los que ejercen poder. No vivas rogando, sino conquistando. Solo mirándote como Dios te mira, harás las cosas que Dios desea que hagas. Dios dice que eres un león y tu te asustas porque el diablo anda como un “león”, ¡no es un león! Tú eres el león en Cristo. Los gatitos piden leche; los leones persiguen carne, presas vivas. Los gatitos comen ratones; los leones gacelas, cosas imposibles. Perteneces al pueblo de donde proviene el Mesías. Compórtate como príncipe. Los hijos del reino tenemos un estándar mas alto de conducta, por ejemplo: No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la sidra; 5 no sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los afligidos. Dad la sidra al desfallecido, y el vino a los de amargado ánimo (Pr. 31:4-6). Tu escoges: un rey o un amargado y desanimado. En la casa de un rey existía un sitio para su cetro y para su espada; mientras que en la casa de los desanimados existe un lugar para la cerveza y las pastillas antidepresivas. Es el gobierno que tiene recompensa: de la presa subiste, hijo mío. Un león no sale a cazar para regresar con ratones; regresa con la presa o se le ve venir de ella después de devorarla. Como hijo del reino, no pierdas el tiempo, realiza acciones que tengan recompensa, presa, importancia. El rey David preguntó qué se le daría al hombre que matara al gigante. No entres en guerras sin botín. Los gatos andan de aquí para allá persiguiendo bolas de estambre y andan desgarrando sillones. Brincan y son algo activos. El león no hace eso, no anda perdiendo el tiempo dando saltitos, sino que, si se levanta, regresará con presa. Los hijos del reino tienen recompensa en sus acciones porque todo lo que hacen lo realizan con propósito. Dios te dice: hijo mío. Compórtate como tal. Mira a Dios, todo lo que hace tiene un buen resultado, un propósito. Considera la creación, todo en ella tiene una razón de ser. Que todo en tu vida tenga una razón de ser. Hasta el descanso. Es el gobierno que tiene influencia: se encorvó, se echó como león, así como león viejo: ¿quién lo despertará? Cuando un león se recuesta a dormir, no verás a otro animal que venga a despertarlo. Los demás animales saben que tiene el poder y la ferocidad de matarlos; es decir, tiene influencia. Así debes conducirte, con influencia. Que se sienta tu presencia. Por el contrario, existen hermanos invisibles. Pasan por la iglesia sin haber hecho huella alguna, desaparecen como si nunca hubieran estado ahí. Otros, se van de la familia y la familia descansa. O de una empresa y el negocio crece. Pablo habla de los hermanos apóstoles como columnas de la iglesia de Jerusalén, Jacobo (Santiago), Pedro y Juan entre otros. Una columna no puede ser quitada de un edificio sin consecuencias, tal es su influencia que si la remueves, tiras una parte del edificio. Los cristianos debemos tener semejante influencia que, si nos mueven de una iglesia, familia o negocio, haya secuelas. ¿Quieres prosperidad? Conviértete en indispensable. Dicen que nadie es indispensable, pero tal cosa no es verdad. No existe cristianismo sin Cristo. Un ejemplo sucede en aquellas series de televisión en donde el protagonista es tan importante para la serie que no puedes quitarlo sin terminar con la serie. No puede existir sin el protagonista, ¿con quién lo remplazarías? Hay otras series donde pueden cambiar a sus protagonistas, pero no esas. Podrías cambiar actores secundarios, pero no principales. ¿Eres actor secundario la manifestación del reino en este mundo?

— Roberto Tinoco

Génesis 49:10

Comentario general

49.10 Hay algunas frases coloquiales para referirse al éxito de nacimiento: “trae ángel”, “viene con torta bajo el brazo”. Mi padre me enseñó a responder a la pregunta: “¿listo? –¡de nacimiento!” Los cristianos tenemos en la palabra profética a Judá nuestra propia palabra de éxito. Nacimos para triunfar, como el príncipe que está destinado al trono desde que nace. En las bendiciones de Jacob a sus hijos y respectivas doce tribus estamos mirando que no solo señalaba destino, sino que además apunta hacia los creyentes en el Nuevo Pacto, el nuevo pueblo sin distingo racial y de quien ellos eran sombra. Es fuente de autoridad: no será quitado el cetro de Judá. Se cree que el origen del cetro es el cayado de los pastores; la idea es que el gobernante de un pueblo es su pastor. El cetro representa el cayado con el que los protege y dirige. Antes de ser un símbolo de poder es una figura de protección. Un gobernante debe ser fundamentalmente un protector; alguien exaltado para cuidar los intereses y la bendición del pueblo. Eso somos los cristianos; los que fuimos puestos para procurar el bien de la iglesia y del mundo. Debemos sentir la responsabilidad de producir el bien del ambiente que nos rodea. Eso es reinar. Una cocina se pone feliz con la llegada del chef y en el quirófano se alegran los presentes con la entrada del cirujano. Debes vivir de tal manera que el mundo se sienta vacío y desamparado sin ti. El cetro de Judá se cumple terrenalmente de que de ahí surgieron los reyes legítimos a partir de David; pero más aún, se cumple espiritualmente porque de ahí surgió el Mesías. El reino de Israel se dividió entre el reino del norte con nueve tribus y media, y el reino del sur con Judá y media tribu de benjamín. Los reyes de Judá llevaron la unción de Dios que llegaría hasta el Mesías; mientras que los reyes de Israel no llegaron a ningún lado, sino a la idolatría. Esto es muy significativo, pues a menos de que lleves en ti la vida de Cristo, tu autoridad y vida religiosa será espuria. Saúl duró 42 años sintiéndose rey, pero había sido rechazado en sus primeros años. ¡Cuán grave es que alguno carente de vida se diga cristiano toda la vida sin serlo! Hiroo Onoda fue un soldado japonés que siguió luchando treinta años después de terminada la segunda guerra mundial. Fue necesario que su superior viajara hasta el remoto lugar en una isla filipina donde se encontraba escondido sin saber del fin de la guerra, para que depusiera las armas. Así algunos están en una batalla que no deben pelear. No tienen autoridad, pero siguen en pie de guerra. Es la fuente de la ley: ni el legislador de entre sus pies. Moisés fue el legislador de Israel, él les dio la ley de parte de Dios cuando bajó del monte. Sin embargo, Moisés es de la tribu de Leví, no de la tribu de Judá; de manera que el legislador prometido no sería Moisés ni la ley sería la Ley de Moisés o Antiguo Pacto. Es evidente que se trata de un Legislador de Judá y una Ley superior al Antiguo Pacto. Se trata de Cristo Jesús y la Ley del Espíritu de Vida en Cristo en el Nuevo Pacto. Como cristiano debes estar en la Ley de Cristo que es el amor y no en la ley de Moisés que se basa en cosas externas escritas en piedra, pero con un corazón duro que no puede obedecer. Cambiar el corazón de piedra en uno de carne es escribir la Palabra de Dios en el interior humano y no mas externamente. En la ley de Cristo vivimos por intención y no por obligación. Cuando el corazón no sirve hay que cambiarlo, no sirve el té ni las pomadas. El legislador habría de salir de entre sus pies. Extraña combinación, que del servicio humilde se produzcan reyes. El mundo quiere subir pisando, pero en el reino lavando pies. Nada te da más autoridad como lavar los pies de tus hermanos; quitar sus manchas y el polvo del camino. La autoridad es semejante a las riquezas; si alguno produce un beneficio o servicio a muchos, se hace rico. Por ejemplo, la creación de un celular que millones usan. Igualmente, quien más sirve es más grande. Si dices no tener autoridad es que no tienes utilidad, servicio. Esto no tiene que ver con servilismo, ni con agachar la cabeza, sino con volverte indispensable, útil, necesario. Esta bendición es la fuente del Rey: hasta que venga Siloh; y a Él se congregarán los pueblos. Los judíos mantuvieron viva la manifestación terrenal del reino de Dios a pesar de la corrupción y del cautiverio babilónico hasta que vino el Mesías. Igualmente, pero en grado superlativo, la iglesia deben ser los nuevos judíos que mantengan la manifestación visible del reino de Dios hasta que venga de nuevo el Señor. No creo que fuera fácil mantener memoria del reino de Dios durante el cautiverio babilónico (siglos después). Por eso se crearon las sinagogas, una especie de células para reunirse en hogares a estudiar las Escrituras y orar. Se dice que fue Esdras quien las inventó. Y no siempre es fácil mantener la influencia pública del reino de Dios en este mundo; hay épocas como de cautiverio. Sin embargo, debemos hacerlo. Se le llama Siloh al Mesías, significa el que da descanso, reposo. Los judíos debían reinar hasta que llegara quien hablaría de venir a Él los cansados y cargados, y Él les haría descansar. Los cristianos debemos reinar para que venga quien le da descanso a los demás. Se cumple todos los días, pues trayéndoles al Rey les damos descanso; pero también se habrá de cumplir al final de los tiempos, la iglesia debe lanzarse al establecimiento del reino de Dios en todo el mundo y vendrá el Señor ha traer reposo. Si hubiera una plaga mundial mortal y alguno tuviera el antídoto o la medicina, pero la escondiera simplemente porque tenía otras cosas que hacer o porque no compartía dicha visión, ¿no diríamos que es un genocida que cometió crímenes contra la humanidad? ¿Y qué diremos de quien tiene el evangelio y lo esconde? ¿O de quien debiendo alumbrar ha dejado de ser luz? Somos los judíos de un Nuevo Pacto. Se espera de nosotros ser fuente que proporcione la autoridad del reino, su ley y la Presencia del Rey que nos acompaña.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:11

Comentario general

49.11-12 Casi dos mil años antes, el viejo patriarca Jacob profetizó el ministerio del Salvador. Jesús entró en Jerusalén atado a su pueblo Israel en un pollino para salvarlo. Israel era la vid escogida, la cepa o vid de calidad; y Jesús vino a ella como el Siervo de Dios dispuesto a morir por su pueblo como sacrificio para Dios. Algunos no tienen problema para servir a Dios; el problema está en atarse a su pueblo. Atarse a Israel sabiendo que te matará crucificándote no es nada fácil de realizar. ¿Podrías atarte a la iglesia de Dios para servir a Dios, independientemente de lo que recibas de la iglesia? Pregúntale a todo ministro si los que le prometieron fidelidad siguen ahí. O también, quieren servir, pero sin ataduras; sin compromisos. Si un joven desea el amor de una mujer sin compromiso, le llamamos fornicación. ¿Cómo llamaremos al servicio y servirse de la iglesia sin compromiso? En este versículo vemos también al Salvador sacrificado que obtuvo justicia: lavó en el vino su vestido, y en la sangre de uvas su manto. Con frecuencia, los profetas hablaban de la ira de Dios como el cáliz o vino de la ira de Dios. Hablar de vino lavando vestidos y sangre de uvas lavando un manto es figura de limpiarnos satisfaciendo la justicia divina mediante el derramamiento de su sangre. Incluso nuestro Señor celebró la última cena instituyendo el Nuevo Pacto mediante la copa de vino como símbolo de su sangre derramada por nosotros. Morir por la justicia de los demás es propio del Salvador y también de ser judío. ¿Cómo habremos de no ser capaces de nuestra propia justicia cuando deberíamos estar dispuestos al sacrificio por la justicia de los demás? Si no te puedes sacrificar dejando o haciendo algo para ser justo, menos aun sacrificarte para que otro reciba justicia. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho (Isaías 53:11). No todos sienten satisfacción cuando sus aflicciones traen frutos en los demás; y solo sienten satisfacción hasta que son ellos los bendecidos. ¡Qué alegría cuando tu amigo sacaba 10 en la escuela! ¿No? ¿Y cuando tu vecino compra auto nuevo? ¿Tampoco? Por otro lado, si Jesús podía morir por un Dios enemistado; ¿no podemos vivir por el Dios feliz y reconciliado? El Salvador que justifica y santifica: sus ojos, rojos del vino, y sus dientes blancos de la leche. Jesús tiene justicia en sus ojos y santidad en su boca. Representa la justificación que alcanzó para nosotros, así como la Palabra de Dios que trae santidad, nueva vida. La leche es la Palabra de Dios no adulterada que es dada a los recién nacidos para hacerlos crecer. Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación (1 Pedro 2:2). Algunos saben muchas cosas religiosas, pero no crecen por adulterar la palabra haciendo que diga lo que ellos quieren que diga. La adulteran con la malicia interior (1 Pedro 2:1). Los cristianos como judíos del Nuevo Pacto debemos mirar con justicia, con los ojos rojos del vino. No todos miran con justicia, algunos tienen ojos llenos de adulterio (2 Pedro 2:14); otros, tienen en sus ojos los deseos de las cosas que se ven en este mundo, los deseos de los ojos no provienen del padre, sino del mundo (1 Juan 2-16). Los ojos enfermos ven las cosas de modo distorsionado. Ojos sanos permiten leer las letras pequeñas. El mundo que ves es el reflejo de los ojos que tienes (sana tu corazón). Los cristianos como judíos del Nuevo Pacto debemos tener los dientes blancos de la leche; hablamos con la santidad que nos ha dado la Palabra. No tenemos colmillos negros que desgarran ni dientes sucios que apestan malas palabras o murmuración. Hablamos con las palabras que Dios da (1 Pedro 4:11) porque la Palabra de Cristo que es Cristo mismo, habita, vive dentro de nosotros: La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales (Col. 3:16). Si un diente se cae, puede hacer espacio entre los demás dientes provocando poco a poco que todos los demás se caigan. Resultando en mala alimentación y por ende, mala calidad de vida, así como muerte prematura. ¿Cómo están los dientes de tu alma? ¿Limpios por la Palabra? En la tribu de Judá, aprendemos: Atarse al pueblo de Dios para servirlo a él y a Dios. Traer justicia a otros limpiándolos mediante nuestro sacrificio. Y tener ojos justos y dientes sanos por la Palabra del Señor.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:12

Comentario general

49.11-12 Casi dos mil años antes, el viejo patriarca Jacob profetizó el ministerio del Salvador. Jesús entró en Jerusalén atado a su pueblo Israel en un pollino para salvarlo. Israel era la vid escogida, la cepa o vid de calidad; y Jesús vino a ella como el Siervo de Dios dispuesto a morir por su pueblo como sacrificio para Dios. Algunos no tienen problema para servir a Dios; el problema está en atarse a su pueblo. Atarse a Israel sabiendo que te matará crucificándote no es nada fácil de realizar. ¿Podrías atarte a la iglesia de Dios para servir a Dios, independientemente de lo que recibas de la iglesia? Pregúntale a todo ministro si los que le prometieron fidelidad siguen ahí. O también, quieren servir, pero sin ataduras; sin compromisos. Si un joven desea el amor de una mujer sin compromiso, le llamamos fornicación. ¿Cómo llamaremos al servicio y servirse de la iglesia sin compromiso? En este versículo vemos también al Salvador sacrificado que obtuvo justicia: lavó en el vino su vestido, y en la sangre de uvas su manto. Con frecuencia, los profetas hablaban de la ira de Dios como el cáliz o vino de la ira de Dios. Hablar de vino lavando vestidos y sangre de uvas lavando un manto es figura de limpiarnos satisfaciendo la justicia divina mediante el derramamiento de su sangre. Incluso nuestro Señor celebró la última cena instituyendo el Nuevo Pacto mediante la copa de vino como símbolo de su sangre derramada por nosotros. Morir por la justicia de los demás es propio del Salvador y también de ser judío. ¿Cómo habremos de no ser capaces de nuestra propia justicia cuando deberíamos estar dispuestos al sacrificio por la justicia de los demás? Si no te puedes sacrificar dejando o haciendo algo para ser justo, menos aun sacrificarte para que otro reciba justicia. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho (Isaías 53:11). No todos sienten satisfacción cuando sus aflicciones traen frutos en los demás; y solo sienten satisfacción hasta que son ellos los bendecidos. ¡Qué alegría cuando tu amigo sacaba 10 en la escuela! ¿No? ¿Y cuando tu vecino compra auto nuevo? ¿Tampoco? Por otro lado, si Jesús podía morir por un Dios enemistado; ¿no podemos vivir por el Dios feliz y reconciliado? El Salvador que justifica y santifica: sus ojos, rojos del vino, y sus dientes blancos de la leche. Jesús tiene justicia en sus ojos y santidad en su boca. Representa la justificación que alcanzó para nosotros, así como la Palabra de Dios que trae santidad, nueva vida. La leche es la Palabra de Dios no adulterada que es dada a los recién nacidos para hacerlos crecer. Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación (1 Pedro 2:2). Algunos saben muchas cosas religiosas, pero no crecen por adulterar la palabra haciendo que diga lo que ellos quieren que diga. La adulteran con la malicia interior (1 Pedro 2:1). Los cristianos como judíos del Nuevo Pacto debemos mirar con justicia, con los ojos rojos del vino. No todos miran con justicia, algunos tienen ojos llenos de adulterio (2 Pedro 2:14); otros, tienen en sus ojos los deseos de las cosas que se ven en este mundo, los deseos de los ojos no provienen del padre, sino del mundo (1 Juan 2-16). Los ojos enfermos ven las cosas de modo distorsionado. Ojos sanos permiten leer las letras pequeñas. El mundo que ves es el reflejo de los ojos que tienes (sana tu corazón). Los cristianos como judíos del Nuevo Pacto debemos tener los dientes blancos de la leche; hablamos con la santidad que nos ha dado la Palabra. No tenemos colmillos negros que desgarran ni dientes sucios que apestan malas palabras o murmuración. Hablamos con las palabras que Dios da (1 Pedro 4:11) porque la Palabra de Cristo que es Cristo mismo, habita, vive dentro de nosotros: La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales (Col. 3:16). Si un diente se cae, puede hacer espacio entre los demás dientes provocando poco a poco que todos los demás se caigan. Resultando en mala alimentación y por ende, mala calidad de vida, así como muerte prematura. ¿Cómo están los dientes de tu alma? ¿Limpios por la Palabra? En la tribu de Judá, aprendemos: Atarse al pueblo de Dios para servirlo a él y a Dios. Traer justicia a otros limpiándolos mediante nuestro sacrificio. Y tener ojos justos y dientes sanos por la Palabra del Señor.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:13

Comentario general

49.13 La vida se extiende por naturaleza; desde una célula hasta la especie entera se multiplica para sobrevivir. Lo que no se reproduce se muere y la vida se ha mantenido ante hoy precisamente porque se extiende. La tribu de Zabulón nos presenta esa faceta de la iglesia: la mentalidad de extenderse al mundo entero. Alcance, crecimiento. Yo no creo que la iglesia pequeña sea plan de Dios, salvo donde no existan seres humanos. La iglesia nació con mas de 30 mil personas en el primer mes. La tierra de Zabulón fue muy importante para el ministerio de Jesús, ya que se cambió de Nazaret a vivir a Capernaum, que se ubicaba en Zabulón; y desde allí creció su fama al mundo entero: Y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mat. 4:13-17). Es la tribu misionera, estar abiertos al alcance del mundo. La tribu marítima, la que sería puerto de naves; es decir, que estaría abierta al mundo entero. Es Galilea de los gentiles. Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles (Mat. 4:15). El cristianismo vivo alcanza a los demás. Para algunos, el avivamiento consiste en manifestaciones, pero el verdadero avivamiento es darle vida a los demás. No me impresionan las manifestaciones espirituales tanto como las conversiones reales. Y tampoco se trata de sentirse bien, sino de cambiar. ¿Cuál es tu Galilea? El grupo de personas que nadie alcanza, pero tú si. El que hará ver la gloria de Dios en tu vida (no fue en Jerusalén, sino en Galilea). Es la tribu salvadora: tierra del ministerio de Jesús. La tribu de Zabulón habría de caracterizarse por el inicio del ministerio de Jesús, el sitio donde comenzó a brillar la luz y la vida: El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció (Mat. 4:16). No solo luz, sino gran luz. No una vela, sino un sol. Luz de vida. Hay luz que alumbra para que veas cómo estás; pero la luz del Señor en nosotros debe ser tan grande que no solo señale lo que está muerto, sino que lo haga vivir nuevamente. Es la tribu evangelística: allí inicia la predicación del reino. Fue en la tierra de Zabulón donde Jesús comenzó a predicar el evangelio; no cualquier mensaje, sino el evangelio del reino: Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mat. 4:16). No confundas evangelizar con invitar o hablar de lo maravillosa que es la reunión. Eso es muy bueno, pero vamos más allá: predicamos el evangelio del reino. Estamos anunciando que el reino ya llegó, no que llegará. Que ya somos libres y ciudadanos del cielo; no que van a liberarnos. Alguien puede quedar preso en la cárcel el fin de semana o vacaciones por falta de una notificación; es lo que le sucede a quien no se le ha dado el anuncio del evangelio. La iglesia debe conservar la unción de Zabulón no dejando de ser evangelizadora. Todas las especies están en crecimiento o en extinción. No seremos una iglesia en extinción, sino en expansión.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:14

Comentario general

49:14-15 Whitney Houston, poseedora de una voz privilegiada y que fue cristiana (sin guardar su fe); llegó a subastar objetos personales y de sus conciertos, a pesar de ser la "artista más premiada de todos los tiempos", debido a sus problemas con las drogas. Murió el 11 de febrero del 2012, en el Hotel Beverly Hilton precisamente por abuso de drogas. Tenía deudas por más de 4 millones de dólares. Algunos pudiendo ser reyes, prefirieron vivir y morir como esclavos. Tal es el caso de Isacar, significa “asalariado” y prefigura al siervo; pero no al siervo en el sentido positivo de la grandeza de servir; sino siervo en el sentido de esclavo u oprimido por otros por culpa propia. Es la figura del creyente que debiendo reinar, prefirió cobardemente convertirse en esclavo. Teniendo promesas de gloria y de abundancia, escogió la vergüenza y la escasez. Siendo hijo de Dios, decidió ser esclavo de los hombres. No tiene por qué ser tu historia. Isacar, asno fuerte o de huesos fuertes mejor traducido, presenta la idea de fuerza bruta, pero poca inteligencia. El mundo laboral está dividido entre “thinkers” y los “doers”; hacedores y pensadores. Los hacedores son la fuerza laboral que hace el trabajo con sus manos, pero no necesariamente quienes reciben los mayores beneficios. Por su parte, existen los pensadores, quienes finalmente reciben la recompensa de las empresas y dominan el mundo, trabajan con su mente. Isacar era un hacedor, pero no un pensador. Isacar representa a esa parte de creyentes que se hacen siervos, en el mal sentido de la palabra, por conformidad. Un asno fuerte que vio que el descanso era bueno; pensó en cuál era el mínimo requerido de esfuerzo que hacía falta para vivir y terminó esclavizado. Algunos buscan solamente cuál es el mínimo requerido para ser cristiano (¿asistir el domingo? ¿Y eso de cuándo en cuándo? ¿Diezmo de 0.5 %?). Terminan esclavos de una vida que no es lo mejor o lo que Dios quiere darles. ¿Le das al mesero el 15% y a Dios el 1%; considerando al Creador inferior al mesero y sus bendiciones como la vida inferior a una comida? No veas el descanso como bueno. La pereza produce pobreza. Dice Proverbios 26:13-16: Dice el perezoso: El león está en el camino; el león está en las calles (los flojos siempre están dando excusas para no trabajar). Como la puerta gira sobre sus quicios, así el perezoso se vuelve en su cama (el perezoso ama dormir. Se levanta tarde). Mete el perezoso su mano en el plato; se cansa de llevarla a su boca (el perezoso procura el menor esfuerzo hasta en lo que le conviene). En su propia opinión el perezoso es más sabio que siete que sepan aconsejar (el flojo tiene opiniones de todo, pero obras de nada). La pereza produce pobreza. Dice Proverbios 24:30-34 Pasé junto al campo del hombre perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento (ser flojo y tonto van de la mano). Y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida (en lugar de frutos, se tienen maldiciones. Luego se preguntan por qué les pasa eso. No hay cerca, no hay protección, todo puede pasarles). Miré, y lo puse en mi corazón; lo vi, y tomé consejo (aprende). Un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para dormir (¿te está dando sueño?, busca qué hacer). Así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre armado (poco a poco llega la necesidad al flojo; pero va llegando de manera irresistible). Isacar es la muestra de hacerse esclavo por comodidad. Alguno se hace esclavo porque ve que el descanso es bueno; y otro se convierte en esclavo porque considera que la tierra es deleitosa. Estos últimos son los siervos por comodidad. Como aquella mujer que aguanta maltrato e infidelidades por parte de su marido porque finalmente la sostiene económicamente. Bajar el hombro para llevar como Isacar, es volverse cargador con tal de “llevar la fiesta en paz”. Pero no hay paz en la esclavitud. Como el padre que “no incomoda” a su hijito con el poster indecoroso de su habitación o su mala música para que no haya confrontaciones en casa. Isacar es la ilustración de hacerse esclavo por mediocridad. Sirvió en tributo a los cananeos, cuando eran los cananeos los que deberían estar pagando tributo a los israelitas. De hecho, si pagaban tributo a las otras tribus, pero no a Isacar. Las demás tribus se impusieron, Isacar se “impuso” (acostumbró) al maltrato. ¿Qué estás dispuesto a ceder por falta de valor cristiano o compromiso de fe? ¿Te reirás al chiste indecoroso? ¿harás uso de malas palabras para que no te señalen cristiano? Defiende la vida que te fue dad en Cristo, las defensas en el cuerpo procuran atacar de inmediato lo que consideran un invasor. No dicen: “es sólo un milímetro de cáncer, regresemos cuando tenga diez centímetros”. La vida no se negocia. Por su parte, qué mal que las demás tribus siguieran recibiendo tributo de los cananeos sin impedir que sus hermanos de Isacar dieran tributo a los cananeos. Es como seguir felizmente cristiano en un “cada quien su vida” cuando miras a tu hermano esclavizado a una mala manera de conducirse. En conclusión: Isacar es la figura del creyente que debiendo reinar, prefirió cobardemente convertirse en esclavo. Teniendo promesas de gloria y de abundancia, escogió la vergüenza y la escasez. Siendo hijo de Dios, decidió ser esclavo de los hombres. No tiene por qué ser tu historia.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:15

Comentario general

49:14-15 Whitney Houston, poseedora de una voz privilegiada y que fue cristiana (sin guardar su fe); llegó a subastar objetos personales y de sus conciertos, a pesar de ser la "artista más premiada de todos los tiempos", debido a sus problemas con las drogas. Murió el 11 de febrero del 2012, en el Hotel Beverly Hilton precisamente por abuso de drogas. Tenía deudas por más de 4 millones de dólares. Algunos pudiendo ser reyes, prefirieron vivir y morir como esclavos. Tal es el caso de Isacar, significa “asalariado” y prefigura al siervo; pero no al siervo en el sentido positivo de la grandeza de servir; sino siervo en el sentido de esclavo u oprimido por otros por culpa propia. Es la figura del creyente que debiendo reinar, prefirió cobardemente convertirse en esclavo. Teniendo promesas de gloria y de abundancia, escogió la vergüenza y la escasez. Siendo hijo de Dios, decidió ser esclavo de los hombres. No tiene por qué ser tu historia. Isacar, asno fuerte o de huesos fuertes mejor traducido, presenta la idea de fuerza bruta, pero poca inteligencia. El mundo laboral está dividido entre “thinkers” y los “doers”; hacedores y pensadores. Los hacedores son la fuerza laboral que hace el trabajo con sus manos, pero no necesariamente quienes reciben los mayores beneficios. Por su parte, existen los pensadores, quienes finalmente reciben la recompensa de las empresas y dominan el mundo, trabajan con su mente. Isacar era un hacedor, pero no un pensador. Isacar representa a esa parte de creyentes que se hacen siervos, en el mal sentido de la palabra, por conformidad. Un asno fuerte que vio que el descanso era bueno; pensó en cuál era el mínimo requerido de esfuerzo que hacía falta para vivir y terminó esclavizado. Algunos buscan solamente cuál es el mínimo requerido para ser cristiano (¿asistir el domingo? ¿Y eso de cuándo en cuándo? ¿Diezmo de 0.5 %?). Terminan esclavos de una vida que no es lo mejor o lo que Dios quiere darles. ¿Le das al mesero el 15% y a Dios el 1%; considerando al Creador inferior al mesero y sus bendiciones como la vida inferior a una comida? No veas el descanso como bueno. La pereza produce pobreza. Dice Proverbios 26:13-16: Dice el perezoso: El león está en el camino; el león está en las calles (los flojos siempre están dando excusas para no trabajar). Como la puerta gira sobre sus quicios, así el perezoso se vuelve en su cama (el perezoso ama dormir. Se levanta tarde). Mete el perezoso su mano en el plato; se cansa de llevarla a su boca (el perezoso procura el menor esfuerzo hasta en lo que le conviene). En su propia opinión el perezoso es más sabio que siete que sepan aconsejar (el flojo tiene opiniones de todo, pero obras de nada). La pereza produce pobreza. Dice Proverbios 24:30-34 Pasé junto al campo del hombre perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento (ser flojo y tonto van de la mano). Y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida (en lugar de frutos, se tienen maldiciones. Luego se preguntan por qué les pasa eso. No hay cerca, no hay protección, todo puede pasarles). Miré, y lo puse en mi corazón; lo vi, y tomé consejo (aprende). Un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para dormir (¿te está dando sueño?, busca qué hacer). Así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre armado (poco a poco llega la necesidad al flojo; pero va llegando de manera irresistible). Isacar es la muestra de hacerse esclavo por comodidad. Alguno se hace esclavo porque ve que el descanso es bueno; y otro se convierte en esclavo porque considera que la tierra es deleitosa. Estos últimos son los siervos por comodidad. Como aquella mujer que aguanta maltrato e infidelidades por parte de su marido porque finalmente la sostiene económicamente. Bajar el hombro para llevar como Isacar, es volverse cargador con tal de “llevar la fiesta en paz”. Pero no hay paz en la esclavitud. Como el padre que “no incomoda” a su hijito con el poster indecoroso de su habitación o su mala música para que no haya confrontaciones en casa. Isacar es la ilustración de hacerse esclavo por mediocridad. Sirvió en tributo a los cananeos, cuando eran los cananeos los que deberían estar pagando tributo a los israelitas. De hecho, si pagaban tributo a las otras tribus, pero no a Isacar. Las demás tribus se impusieron, Isacar se “impuso” (acostumbró) al maltrato. ¿Qué estás dispuesto a ceder por falta de valor cristiano o compromiso de fe? ¿Te reirás al chiste indecoroso? ¿harás uso de malas palabras para que no te señalen cristiano? Defiende la vida que te fue dad en Cristo, las defensas en el cuerpo procuran atacar de inmediato lo que consideran un invasor. No dicen: “es sólo un milímetro de cáncer, regresemos cuando tenga diez centímetros”. La vida no se negocia. Por su parte, qué mal que las demás tribus siguieran recibiendo tributo de los cananeos sin impedir que sus hermanos de Isacar dieran tributo a los cananeos. Es como seguir felizmente cristiano en un “cada quien su vida” cuando miras a tu hermano esclavizado a una mala manera de conducirse. En conclusión: Isacar es la figura del creyente que debiendo reinar, prefirió cobardemente convertirse en esclavo. Teniendo promesas de gloria y de abundancia, escogió la vergüenza y la escasez. Siendo hijo de Dios, decidió ser esclavo de los hombres. No tiene por qué ser tu historia.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:16

Comentario general

49:16 El ser humano es muy especial. Puede opinar sobre la música sin ser músico; del deporte sin ser deportista; de la ciencia sin ser científico; de la religión sin ser ministro; y de todo, siendo nada. Se nos ha dado poder de juicio, pero se nos exige estar bajo autoridad para poder ejercerlo; pues este don, como el fuego, solo es benéfico bajo control. La tribu de Dan recibe una profecía en donde le ofrecen el poder de juzgar, pero luego describen el mal uso que hizo de su poder. En la tribu de Dan aprendemos nuestro llamado a ser jueces. Entendamos la diferencia entre ser jueces y acusadores. Un juez está para brindar justicia y ayudar a la cordialidad de la sociedad; mientras que un acusador se dedica a perseguir el mal y dividir la sociedad. Todo lo que juzgues sin autoridad, es sólo acusación. Como el diablo, que es un imitador, pero no creador. Imita con astucia a la sabiduría; con engaños los milagros; y con acusación el juicio. Incluso en los peores momentos, los creyentes podemos tener influencia de jueces; por ejemplo, Lot era juez en Sodoma sentado a la puerta de la ciudad. Tenía autoridad, así que su juicio era conforme a derecho. Sin autoridad, el juicio es únicamente acusación. Cam juzgó a su padre, pero careciendo de autoridad sobre él, su juicio fue acusación denigrante que le acarreó condenación a su descendencia. No dijo mentiras, Noé estaba borracho y desnudo; pero su juicio no era conforme a la verdad por carecer de autoridad e intención.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:17

Comentario general

49.17 Acusadores en lugar de jueces. La tribu de Dan también nos enseña a partir de un error cometido. Fueron llamados a ser jueces y se convirtieron en acusadores, como víboras mordiendo traicioneramente. Los acusadores están junto a la senda, pero no en el camino. Suelen morder a los que van por la senda impidiéndole continuar en el camino. No entran ni dejan entrar a los que están entrando (Mat. 23:13). –dijo Jesús de los religiosos de su tiempo que se oponían difamándolo. Impiden el avance del pueblo de Dios. El caballo es poderoso, pero basta una mordida en sus talones para detenerlo. El diablo gusta de morder en los talones (Gen. 3:15). Es arrastrado y traicionero que no se atreverá a atacar de frente. Usa la seducción. Sus heridas no son mortales, pero son para tirar hacia atrás al jinete. ¡Cuántos jinetes han caído por los acusadores! ¡Por los que trabajan para él! Hay una ilustración sobre la importancia de los detalles diciendo que por un clavo se perdió una guerra. Por un clavo se perdió una herradura; por una herradura se perdió un caballo; y así sucesivamente se perdió un jinete mensajero, una carta, la estrategia, y por último, la guerra. El diablo y los que son como él saben esto. Se le compara con una víbora, pues Dan se caracterizó por su constante idolatría. En la época de los jueces buscaron su propio sacerdocio, el cual fue idólatra. Trajeron mucho daño a Israel. También, allí en Dan estaba uno de los becerros de oro que mandó hacer Jeroboam en la división del reino. Los criticones, murmuradores, juiciosos, etc., hacen la obra del diablo intentando dividir. Son peligrosos. Semejantes a las arañas, que inyectan un líquido a sus víctimas para predigerirlos antes de comerlos. Los murmuradores y juiciosos son ese liquido que disuelve el alma para que el diablo devore a sus víctimas.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:18

Comentario general

49.18 En medio de semejante visión, Jacob se detiene para invocar la salvación de Dios. No es grato mirar en qué se convertirían sus hijos, cuando no fue esto para bien. Como si Jacob intentara cambiar dicho destino, clama por la salvación a Dios, supongo para sus descendientes. ¿Qué haces cuando ves el mal? Invoca a Dios clamando por su salvación y haz el bien. Nada se consigue llorando el mal ni señalándolo. Suéltate en las manos del Salvador y Juez. También en Dan aprendemos que para no ser acusadores y ser verdaderamente jueces, debemos esperar en el Juez de todos, en Dios. Este mundo enfrenta injusticia; cuando tengamos la autoridad actuemos; y cuando no, esperemos en Dios. Dos maneras de esperar en Dios (y ambas tienen que ver con la confianza en Él): Busquemos la salvación de Dios que nos libre de los acusadores que se levantan contra nosotros. Y segundo, busquemos la salvación de Dios que nos libre de ser nosotros los acusadores. Según el libro de Jueces (18:1-2), la tribu de Dan no tenía en esa época posesión del territorio prometido; en consecuencia, vagaban y expiaban a los demás para buscar donde establecerse. Quien no sabe quién es ni lo que Dios le ha dado se dedica a perseguir y a intrigar alrededor de los que sí disfrutan su vida de herederos. Semejante a los acosadores del Facebook que opinan de tu perfil y que intentan publicar en tu página sin que los conozcas. Y si llegas a borrar su comentario, te declaran la guerra. Jesús dijo que no juzguemos para que no seamos juzgados; y que la vara que usemos para juzgar, se usará también para juzgarnos a nosotros. ¿No sería mejor poner una medida de misericordia?

— Roberto Tinoco

Génesis 49:19

Comentario general

49.19 Si has intentado surfear, has aprendido a esperar las olas. Si quieres una buena vida, debes aprender a esperar también las olas de buenos tiempos. Incluso los aparentes malos tiempos son tiempos de oportunidad; por ejemplo, José distinguió en el sueño del faraón los siete años de abundancia seguidos de los siete años de escasez como la oportunidad para comprar todo el mundo. No para sufrir, sino para crecer. Eclesiastés dice que lo que ayer fue hoy será, y que lo que hoy es, mañana será. Que la vida se compone de círculos en los que tanto lo bueno como lo malo va y viene. Pero no debemos preocuparnos por ello, sino aprender a fluir en esos tiempos. Distinguir los tiempos, lleno de fe y entusiasmo trae abundancia. Aun en los días de hambre serás saciado y que no serás avergonzado en el mal tiempo –promete Dios (Sal. 37:19). Pero se diligente en fe y sabiduría para que esto se cumpla. La tribu de Gad nos enseña precisamente estas verdades. Tiempos de buena ventura y épocas difíciles, para ser exitoso siempre. Te explico: Lea era la esposa no amada de Jacob, por algo su nombre significa “cansada” (aunque el cansado debería ser Jacob). Nada hay tan cansado como pelear el amor de un hombre (salvo tener el amor de varias mujeres). Pero cuando Dios le concedió a Gad en la batalla por el amor de Jacob ante otras esposas, ella declaró su nombre así por el significado de “vino la ventura o buena ventura”. Es decir, los buenos tiempos. Qué hermoso que al llegar tú, los demás puedan decir: ¡vienen los buenos tiempos! …y no que vayan a hablar: “unhmm hay viene tal”. Sin embargo, también vendrá un mal tiempo: A pesar de que la tribu se destacara en la guerra durante la conquista de la tierra prometida, por escoger su parte del otro lado del río, fueron de los primeros en ser llevados en cautiverio siglos después. Solemos tener malos tiempos principalmente por nuestras malas decisiones. Tu y ese otro exitoso nacieron en circunstancias similares, desnudos y llorando; pero tu decidiste conformarte; así que has luchado igual o mas y de todas maneras tienes menos. Pero a los que pasan malos tiempos sin que sea su culpa; la vida así es. Tiene sus bemoles, sus momentos difíciles. Quisiéramos que sólo envejecieran y enfermaran los malos; pero no es así. También los buenos enfrentan los problemas de esta vida. Pero, ¿acaso los enfrentaremos en peor actitud que el mundo? Pero repito, vendrá un mejor tiempo: Gad, ejército lo acometerá; más él acometerá al fin (Gen. 49:19). A pesar de que serían invadidos alguna vez, finalmente serían ellos los vencedores. El mal no triunfará y la cuenta final de nuestra vida será positiva. Como los sitemas de cable para la televisión, tienen más canales que los que ves; así en la vida, es más lo bueno recibido que lo malo sucedido. Más son los días que reímos que los que lloramos; y los días que comemos que los que tenemos hambre; tendremos más problemas de sobrepeso que de desnutrición; más son las noches que dormimos que aquellas que pasamos en vela; y más son los amores que los sinsabores; los amigos que los enemigos. La vida es buena, aunque tengas alguna mala época. Más fe que incredulidad; más sonrisas que muecas; muchos días de buen tiempo por pocos de frío o calor. ¿Estás pasando una mala época? No te angusties, es temporal. He venido de parte de Dios a decirte que el bien viene en camino. Traigo buenas noticias: hay bendición en tu futuro. Te espera el bien y no el mal. Dios desea darte el futuro que esperas. Volverás a amar, a reís, a soñar, a vivir, a disfrutar. Aun el placer viene en camino. No tarda en llegar, comienza a abrir tus brazos para recibir. Haz preparativos para la visita. La bendición está a punto de llegar, pero como a las visitas, debes estar listo para recibirla. Comienza a construir graneros (como José, aunque venía de la cárcel) y a cavar estanques (como Eliseo, aunque no había lluvia). La vida es cíclica, pero algunos se quedan en la mala experiencia. Por un desamor no vuelven a amar o por una quiebra no vuelven a intentar prosperar. Aprende de Gad, vienen tiempos mejores.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:20

Comentario general

49:20 Aser significa feliz. Feliz en el sentido de satisfacción. En la tribu de Aser aprendemos que el pueblo de Dios debe estar satisfecho en Cristo, el Pan de Vida; así como alimentar a los demás también. Pero especialmente, que existimos para el agrado y deleite del Señor: el pan de Aser será substancioso. Abundante. Podemos pensar que se trata exclusivamente a abundancia de alimento, una figura de prosperidad. Y aunque esto es real, pues Jesús nos da una vida en abundancia en toda la extensión de la palabra (el cristiano no ha recibido promesas de pobreza; sino advertencia de pobreza como consecuencia de la desobediencia), el significado va más allá. El cristiano fue llamado como Aser a la abundancia de pan; me refiero al pan de vida, a Cristo en forma de Verbo. Los que son como Aser, tienen mucho pan. Cuando tienes pan podrías quedarte con la tierra (como José). Cuando tienes pan, así sean migajas, puedes obtener milagros y bendición. Sanidad y libertad. Cuando tienes pan como David, el pan de la proposición sacerdotal, tendrás enseguida la espada de Goliat para la batalla. Serás poderoso (a diferencia de Saúl que les quitó el pan y el ejército se debilitaba). Siendo que hemos sido abundados con la Palabra de Cristo (como debiera ser según Col. 3:16), es de esperarse que debemos dar de gracia, lo que de gracia hemos recibido (Mat. 10:8). Tener las virtudes de Aser es convertirse en el pueblo de Dios que alimenta a los demás con la Palabra del señor. Dadles vosotros de comer. –dijo el Señor. El mundo se encuentra como la hambrienta multitud que seguía a Jesús y que después de tres días no tenían nada que comer (entramos en el tercer milenio y el mundo está tan hambriento que está comiendo basura). Tampoco podían irse porque se desmayarían en el camino, dijo Jesús (¿has visto al mundo que desmaya por hambre cayendo en filosofías ridículas, creencias de energías, y toda clase de imaginaciones?). O eran alimentados milagrosamente ahí o morirían (luego están endurecidos, muertos, perdidos). No hay otra opción. ¿Acaso no dijo a los discípulos y con ellos a nosotros: dadles vosotros de comer? El multiplica el pan, pero lo hace en nuestras manos mientras lo repartimos. No se te multiplicará el pan si no lo partes y repartes. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales (Col. 3:16). Y así como fuimos satisfechos y podemos satisfacer a otros con el Pan del cielo, también debemos dar satisfacción al Señor: y él dará deleites al Rey –dice el texto. La iglesia ha sido llamada a alimentar al Rey. Estamos siendo procesados para la satisfacción divina. Así como el grano cae en tierra, luego da mucho fruto. El fruto es molido en el granero y con la harina se amasa para preparar pan. Después se coce en el horno y se obtiene alimento; así Cristo murió para producir la iglesia; la iglesia se compone de granos que están siendo molidos, amasados y cocidos para dar satisfacción a Dios y al mundo. Todo lo que vivimos debe tener la meta de dar deleites al rey. Piensa: ¿siente el Señor deleite por lo que estoy haciendo? ¿Mi vida le resulta agradable? Deleites está en plural y habla de placer. Un ejemplo sería el perfume. Somos grato olor de Cristo para vida. A donde quiera que vamos, llevamos el olor de su conocimiento. Los que nos conocen, ¿perciben el dulce aroma del cielo o el azufre del infierno? Cuando te llenas de pan y te transformas en pan, produces deleites al Rey. Yo quiero ser el deleite de Cristo siendo pan para Él. ¿De qué estás lleno? Si sacamos tu interior, el de tu alma, ¿de qué estás lleno? ¿Qué piensas regularmente? Cosas que agradan a Cristo. ¿Qué sientes constantemente? Cosas que agradan a Cristo. En conclusión: en la tribu de Aser aprendemos que el pueblo de Dios debe estar satisfecho en Cristo, el Pan de Vida; así como alimentar a los demás también. Pero especialmente, que existimos para el agrado y deleite del Señor.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:21

Comentario general

49:21 Usar bien la Palabra trae libertad; en modo inverso, el hombre también puede quedar atrapado en los dichos de su boca. Dios dijo que su palabra era una semilla: Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios (Lucas 8:11). Las semillas producen frutos, pero únicamente cuando son sembradas. Una palabra que no se habla no ejerce su poder, de manera que sembrar la semilla es hablar la Palabra: Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería (Lucas 17:6). Se necesita hablar para liberar el poder de la fe. La semilla sembrada es hablarle al árbol (Lc. 17:6). La semilla sembrada es hablarle al monte (Mr. 11:23). La semilla sembrada es hablarle a la higuera (Mr. 11:11-14). La semilla sembrada es hablarle al paralítico (Hechos 3:6). ¡No hables más de tu problema, háblale a tu problema! Aprende el idioma de Dios. Dios puede, pero no moverá el monte, eres tu quien tiene que dar esa orden. El profeta Zacarías dijo que el monte sería allanado con aclamaciones de ¡gracia, gracia! ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella (Zacarías 4:7). ¡Habla la gracia de Dios y destruye tu monte cualquiera que este sea! Ahora bien, posiblemente las cosas no sucederán inmediatamente, sin embargo, permanece firme confesando la verdad de la Palabra (Efesios 6:14). Espera la cosecha. La tribu de Neftalí sí aprovechó su libertad; y nosotros debemos hacerlo también. Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Neftalí, es la cierva suelta o en libertad. La tribu se caracterizó por comprender que Dios los hizo libres. Salieron de Egipto, pero también lograron sacarse a Egipto del corazón. Se volvieron una cierva libre; ligeros, sin grillos ni ataduras. ¿Has visto un animalito atrapado cuando es liberado? No creo que ande por la vida caminando despacio diciéndole a todos que anda así porque lo tuvieron un tiempo en una jaula. ¡Pero algunos viven así al no superar nunca una mala experiencia! Se ponen el título de su dolor: divorciado, viudo, despedido, enfermizo, huérfano, violado, traicionado, etc. Cuando alguno no comprende la redención, se excusa diciendo: “es que a mí me sucedió” o “así me educaron”; “es que me hirieron” y pretextos semejantes. Redimido significa rescatado, libre por un precio. Pagaron por ti la sangre de Jesucristo. Es la tribu guerrera. La tribu de Neftalí se destacó en las guerras de Israel tomando la delantera en muchas de sus batallas; aunque Dios dijo que Judá iría delante, Neftalí solía adelantarse por su fiereza. Personas decididas. En el reino de Dios no hay lugar para tímidos, pusilánimes ni cobardes. ¿Sabías que en la lista de los pecadores excluidos del reino de Dios se encuentran los cobardes? Como leemos en las Sagradas Escrituras sobre Neftalí: 1000 capitanes y 37 mil guerreros con escudo y lanza fueron a Hebrón para hacer rey a David (1 Cr. 12:34). No es que fueran la mayoría, pero la descripción de sus capitanes sobresale su liderazgo. Es la tribu inspirada: que pronunciará dichos hermosos. ¿No te parece extraño que se mezcle la guerra con hablar dichos hermosos? Es porque en el reino de Dios, nuestras guerras ya no son terrenales, sino espirituales. Estamos en la conquista del mundo mediante la Palabra de Dios. ¿Cómo se mide la valentía? ¿La valentía se mide, se pesa o se cuenta? ¿Qué define a un hombre valiente? En la Biblia, la valentía para la guerra era también la valía de dicha persona para la nación. Si conquistas, vales. Si quieres ser ungido para pronunciar dichos hermosos debes ser verdaderamente libre primero. Los esclavos no hablan son sabiduría, sino con amargura, con dolor y con queja.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:22

Comentario general

49:22 Matan más personas los virus que todos los depredadores del mundo juntos. El mayor daño de un enemigo jamás está en lo que hace contra ti; sino en lo que tú permites que haga dentro de ti. La tribu de José nos presenta la bendición de Dios para su iglesia. Todos los José’s bíblicos conocieron finalmente la abundante bendición de Dios. ¡Hasta José marido de María recibió el oro de los reyes! Rama fructífera es José. No fuimos llamados a la escasez, sino a la abundancia. Algunos tienen problema con la enseñanza de la prosperidad; a mí me parece ofensivo relacionar a Dios con la escasez. Después de enviar a su Hijo a morir tomado nuestra miseria, enfermedad, pobreza, pecado, dolor y toda maldición, ¿cómo se atreven a rechazar su bendición y decir que de Él nos hace mal? La razón de nuestra abundancia es que somos fructíferos por ser ramas unidas al Árbol de Vida (Cristo). No eres un mezquite ni una zarza, sino parte del poderoso Árbol de Vida. Rama fructífera junto a una fuente. Plantas junto a una fuente, junto al Espíritu Santo. Si alguno se siente seco es decisión propia. Si alguno requiere avivarse debería arrepentirse. Si un árbol junto a una fuente se seca, ha de ser porque tiene gusanos dentro; pero no por falta de agua. Cuyos vástagos se extienden sobre el muro. Fuimos creados en Cristo para que tanto nosotros como nuestros descendientes brinquen muros, no estás limitado, sino por ti mismo. Tabúes, malas doctrinas, incredulidad, esos son tus muros. ¡Bríncalos! Las gallinas se esconden cuando hay tormenta; pero las águilas vuelan más alto.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:23

Comentario general

49.23-24 Le causaron amargura, le asaetearon, y le aborrecieron los arqueros. El maltrato en casa de su padre y la traición de sus propios hermanos, el trato injusto en casa de Potifar, la ingratitud en la cárcel; José tenía suficientes razones para pensar que las personas son malas, el mundo en tinieblas, y que no se puede ser feliz. Le lanzaron flechas y al principio sintió la amargura. Mas su arco se mantuvo poderoso, y los brazos de sus manos se fortalecieron. Decidió mantenerse firme sin que lo deformaran (no es tu decisión que te ataquen, pero si que te dañen). Nuestra vida es como un arco que tiene un propósito; si dejamos que lo deformen, no servirá más para lo que Dios deseaba hacer con nosotros. Puedes golpear el agua y hacerla brincar en gotas; pero sigue siendo agua que vuelve a su mismo estado. Puedes encerrar el agua en un recipiente y aunque de momento parece tomar esa forma, quita el recipiente y sigue siendo agua. Conserva tu integridad, sé un elemento celestial. Por las manos del Fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel). Como José se mantuvo firme, los brazos de Dios se manifestaron en su vida usándolo poderosamente. ¿por qué algunos no ven manifestaciones poderosas de Dios, sino a lo más, ayudas básicas? Porque no se mantienen firmes. Cuando un cable resiste la tensión eléctrica permite que se manifieste su poder, por ejemplo, en un automóvil. Cuando un creyente se mantiene firme en la adversidad, el poder del Espíritu Santo se expresará poderosamente a través de él.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:24

Comentario general

49.23-24 Le causaron amargura, le asaetearon, y le aborrecieron los arqueros. El maltrato en casa de su padre y la traición de sus propios hermanos, el trato injusto en casa de Potifar, la ingratitud en la cárcel; José tenía suficientes razones para pensar que las personas son malas, el mundo en tinieblas, y que no se puede ser feliz. Le lanzaron flechas y al principio sintió la amargura. Mas su arco se mantuvo poderoso, y los brazos de sus manos se fortalecieron. Decidió mantenerse firme sin que lo deformaran (no es tu decisión que te ataquen, pero si que te dañen). Nuestra vida es como un arco que tiene un propósito; si dejamos que lo deformen, no servirá más para lo que Dios deseaba hacer con nosotros. Puedes golpear el agua y hacerla brincar en gotas; pero sigue siendo agua que vuelve a su mismo estado. Puedes encerrar el agua en un recipiente y aunque de momento parece tomar esa forma, quita el recipiente y sigue siendo agua. Conserva tu integridad, sé un elemento celestial. Por las manos del Fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel). Como José se mantuvo firme, los brazos de Dios se manifestaron en su vida usándolo poderosamente. ¿por qué algunos no ven manifestaciones poderosas de Dios, sino a lo más, ayudas básicas? Porque no se mantienen firmes. Cuando un cable resiste la tensión eléctrica permite que se manifieste su poder, por ejemplo, en un automóvil. Cuando un creyente se mantiene firme en la adversidad, el poder del Espíritu Santo se expresará poderosamente a través de él.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:25

Comentario general

49.25-26 No importa lo que suceda en tu vida, tienes la ayuda del Padre Celestial. No es cualquier padre, ¡Él todo lo puede! ¿Qué te sucede? ¡Es nada para Él! No te preocupes por nada, mejor ocúpate. Es como si tuvieras una cuenta bancaria disponible con mil millones de dólares y estuvieras preocupado con una renta de mil pesos. Esto garantiza que estás bendecido, ¿puedes creerlo? Vuelve a leer el pasaje bíblico: Bendecidos con bendiciones del cielo, hasta los ángeles están para ayudarte. ¿Problemas para creer en la ayuda celestial? Respiras oxígeno todo el tiempo y no lo ves, pero sientes la vida. Millones de anticuerpos y bendiciones se mueven por tus venas y tampoco lo ves, pero sientes la vida. Pues no ves a los ángeles ni la ayuda celestial, ¡pero siente la vida! Bendecidos con bendiciones del abismo, esto significa que aun después de la muerte, tus bendiciones continuarán. Por ejemplo, José. Llevaron sus huesos a la tierra prometida, por lo que no podían perder, tenían que ser introducidos porque Dios se lo prometió a José. Con bendiciones de los pechos y del vientre; bendiciones familiares. Esto no es sólo para ti, sino para toda tu familia también. Además, ten por seguro que la bendición del Señor va en aumento (las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores); nuestro techo será el piso de nuestros hijos, y sus bendiciones irán mucho más allá que las nuestras (mira nuevamente el texto). Dios es un buen constructor, comienza de abajo también y va hacia arriba. Cada generación en Cristo que se mueve en la bendición de José es más alta, más gloriosa, más bendecida. Una parte de la bendición con que bendijo Jacob a José que es difícil de entender es “la bendición de abajo”, del abismo que está abajo, dice la Escritura. Podemos pensar que se trata simplemente de recibir los beneficios de corrientes de agua subterráneas, pero la bendición mas allá. Comprendamos con los ojos del Espíritu. Después de la muerte de José se levantó en Egipto un faraón que oprimió a los israelitas por temor a su multiplicación (tu enemigo te teme); dicho hombre ordenó la muerte de todos los varones al nacer, si era niña que viviera, pero si era niño, había que matarlo. De esta forma impedía la reproducción de guerreros. Las tinieblas intentaban detener o destruir a la Simiente prometida que venía a través de los varones. Siempre pretende lo mismo, su trabajo es impedir que en ti sea Cristo formado. Entonces Dios les levantó un libertador, a Moisés. El cual los sacó de Egipto mediante el poder de Dios y los encaminó hacia la tierra prometida. Desafortunadamente en el camino se revelaron contra Dios murmurando una y otra vez. Ante esto, Dios quiso acabar con el pueblo y levantar a otra nación que sí le creyera y le obedeciera. Fue allí donde apareció “la bendición de abajo”, entre otras cosas, para liberar a Israel. José les había hecho jurar a sus hermanos antes de morir: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos (Gen. 50:25). ¡Llevaban una momia con ellos! ¿Cómo destruiría Dios a su pueblo teniendo promesas a sus padres? ¿Quedarían los restos de José abandonados en el desierto? Dios nunca haría tal cosa. Dios miró a su pueblo y vio entre ellos los huesos de José, recordando así las promesas hechas. Miró a su hijo caminar en justicia y salvar a sus hermanos de morir de hambre, ¿cómo entonces los consumiría? La bendición de abajo es la bendición más allá de la muerte. La memoria de los justos es bendita, por lo que Dios no olvida el bien a los que andan en integridad, Él bendice a sus hijos y a los hijos de sus hijos y tiene misericordia hasta por mil generaciones. La mejor herencia que puedes dejar no es financiera ni de propiedades materiales; tampoco es la educación. La mejor herencia es tu relación con Dios. Una y otra vez hallamos en la Biblia que Dios tuvo misericordia de alguno “por amor de su padre”. Cuando tus hijos necesiten a Dios y tú ya no estés en este mundo, Él estará con ellos para bien por amor a ti y a causa del pacto contigo. “La bendición de abajo” es la bendición que te sobrevive; es la bondad de Dios para tus generaciones después de ti. ¿Te doy otro ejemplo? Te daré el mejor de todos: “la bendición de abajo” es también el beneficio eterno que la muerte de Cristo trajo por la fe. Cuando Dios miró el mundo para condenarlo vio en él la muerte de su Hijo y recordó las promesas hechas; ¿cómo destruir lo que su Hijo salvó? La próxima vez que pidas bendición del cielo, recuerda que también tienes la bendición de abajo a tu favor.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:26

Comentario general

49.25-26 No importa lo que suceda en tu vida, tienes la ayuda del Padre Celestial. No es cualquier padre, ¡Él todo lo puede! ¿Qué te sucede? ¡Es nada para Él! No te preocupes por nada, mejor ocúpate. Es como si tuvieras una cuenta bancaria disponible con mil millones de dólares y estuvieras preocupado con una renta de mil pesos. Esto garantiza que estás bendecido, ¿puedes creerlo? Vuelve a leer el pasaje bíblico: Bendecidos con bendiciones del cielo, hasta los ángeles están para ayudarte. ¿Problemas para creer en la ayuda celestial? Respiras oxígeno todo el tiempo y no lo ves, pero sientes la vida. Millones de anticuerpos y bendiciones se mueven por tus venas y tampoco lo ves, pero sientes la vida. Pues no ves a los ángeles ni la ayuda celestial, ¡pero siente la vida! Bendecidos con bendiciones del abismo, esto significa que aun después de la muerte, tus bendiciones continuarán. Por ejemplo, José. Llevaron sus huesos a la tierra prometida, por lo que no podían perder, tenían que ser introducidos porque Dios se lo prometió a José. Con bendiciones de los pechos y del vientre; bendiciones familiares. Esto no es sólo para ti, sino para toda tu familia también. Además, ten por seguro que la bendición del Señor va en aumento (las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores); nuestro techo será el piso de nuestros hijos, y sus bendiciones irán mucho más allá que las nuestras (mira nuevamente el texto). Dios es un buen constructor, comienza de abajo también y va hacia arriba. Cada generación en Cristo que se mueve en la bendición de José es más alta, más gloriosa, más bendecida. Una parte de la bendición con que bendijo Jacob a José que es difícil de entender es “la bendición de abajo”, del abismo que está abajo, dice la Escritura. Podemos pensar que se trata simplemente de recibir los beneficios de corrientes de agua subterráneas, pero la bendición mas allá. Comprendamos con los ojos del Espíritu. Después de la muerte de José se levantó en Egipto un faraón que oprimió a los israelitas por temor a su multiplicación (tu enemigo te teme); dicho hombre ordenó la muerte de todos los varones al nacer, si era niña que viviera, pero si era niño, había que matarlo. De esta forma impedía la reproducción de guerreros. Las tinieblas intentaban detener o destruir a la Simiente prometida que venía a través de los varones. Siempre pretende lo mismo, su trabajo es impedir que en ti sea Cristo formado. Entonces Dios les levantó un libertador, a Moisés. El cual los sacó de Egipto mediante el poder de Dios y los encaminó hacia la tierra prometida. Desafortunadamente en el camino se revelaron contra Dios murmurando una y otra vez. Ante esto, Dios quiso acabar con el pueblo y levantar a otra nación que sí le creyera y le obedeciera. Fue allí donde apareció “la bendición de abajo”, entre otras cosas, para liberar a Israel. José les había hecho jurar a sus hermanos antes de morir: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos (Gen. 50:25). ¡Llevaban una momia con ellos! ¿Cómo destruiría Dios a su pueblo teniendo promesas a sus padres? ¿Quedarían los restos de José abandonados en el desierto? Dios nunca haría tal cosa. Dios miró a su pueblo y vio entre ellos los huesos de José, recordando así las promesas hechas. Miró a su hijo caminar en justicia y salvar a sus hermanos de morir de hambre, ¿cómo entonces los consumiría? La bendición de abajo es la bendición más allá de la muerte. La memoria de los justos es bendita, por lo que Dios no olvida el bien a los que andan en integridad, Él bendice a sus hijos y a los hijos de sus hijos y tiene misericordia hasta por mil generaciones. La mejor herencia que puedes dejar no es financiera ni de propiedades materiales; tampoco es la educación. La mejor herencia es tu relación con Dios. Una y otra vez hallamos en la Biblia que Dios tuvo misericordia de alguno “por amor de su padre”. Cuando tus hijos necesiten a Dios y tú ya no estés en este mundo, Él estará con ellos para bien por amor a ti y a causa del pacto contigo. “La bendición de abajo” es la bendición que te sobrevive; es la bondad de Dios para tus generaciones después de ti. ¿Te doy otro ejemplo? Te daré el mejor de todos: “la bendición de abajo” es también el beneficio eterno que la muerte de Cristo trajo por la fe. Cuando Dios miró el mundo para condenarlo vio en él la muerte de su Hijo y recordó las promesas hechas; ¿cómo destruir lo que su Hijo salvó? La próxima vez que pidas bendición del cielo, recuerda que también tienes la bendición de abajo a tu favor.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:27

Comentario general

49.27 El mundo ve con admiración a los depredadores como el lobo y con menosprecio a los corderos como presas; pero en el reino de Dios las cosas son muy diferentes. Esto no significa que Dios desee que seamos personas sin carácter que agachan la cabeza ante los demás y soportan cualquier clase de maltrato. Por el contrario, debemos conservar el carácter de paloma, aunque tengamos dientes y garras de leones. Benjamín fue el menor de los hijos de Jacob, pero junto con Judá, llegó a ser la única tribu sobreviviente de las doce, al menos la mitad de ella. De Benjamín viene el primer rey y de ella también el apóstol Pablo. Somos como esta tribu: tenemos en nuestro ser tanto al rey Saúl como al apóstol Saulo. Se le llama lobo arrebatador. El lobo no es un animal positivo en las Sagradas Escrituras; sino símbolo de una mala persona. Por ejemplo, los falsos profetas que vienen vestidos de ovejas, más por dentro son lobos rapaces (Mat. 7:15). Y en forma despectiva, el profeta Ezequiel dijo que los príncipes de su tiempo eran lobos que arrebatan presa (Ez. 22:27). Incluso el apóstol Pablo advirtió a los ancianos de las iglesias en Éfeso que después de su partida entrarían en medio de ellos lobos rapaces que no perdonarían el rebaño (Hechos 20:29). Que a un creyente se le llame lobo arrebatador implica que no está viviendo conforme a la naturaleza de Cristo; no como un cordero, sino como un lobo. Si bien es muy peligroso que un lobo se vista de oveja, también ocasiona muchos problemas el que una oveja se vista de lobo. Esto sucede cuando encuentras al cristiano mordiendo como lobo, atacando, procurando el mal de su hermano, siendo dañino. Matrimonios cristianos peleando como lobos. Hombres de negocios cristianos estafándose. Mujeres cristianas murmurando. Hombres cristianos mal hablados. Jóvenes cristianos solteros teniendo relaciones sexuales. Ningún cazador se disfrazará de su presa en un lugar donde hay otros cazadores, pues sufriría el peligro de ser cazado. Asimismo, si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador? (1 Pedro 4:18). ¿Dónde quedará el que llamándose cristiano viva como si no lo fuera? Un depredador vive alrededor de su presa; desde temprano que se levanta, piensa instintivamente en su presa. Incluso puede emigrar si su presa emigra. Es normal tratándose de un animal depredador; pero qué triste es cuando se trata de un cristiano. Tu fuiste llamado a vivir para los intereses del reino de Dios y no para afanarte por una presa. Mira tus afanes y sabrás cuáles son tus presas. Como un depredador, tus pasiones están alrededor de tu presa. Algunos tienen presas que no pueden cazar; y otros tienen presas que temen perder; pero unos y otros arrebatan presa de mañana. Para eso viven. Reparten despojos por la tarde –dice el texto. No es lo mismo repartir despojos que dejar herencia. Vivir persiguiendo una presa da como resultado que se reparta únicamente las sobras, los desperdicios. Abraham heredó a Isaac miles de cabezas de ganado, riquezas impresionantes en animales vivos; mientras que uno que vive afanado deja las sobras de lo que fue su vida. Incluso algunos sólo dejan problemas a sus parientes que les sobreviven. Otros, a la tarde de su vida son una carga para los demás, les quedan las sobras de lo que fueron. ¿Por qué habrás de dedicar toda tu vida a perseguir presa y al final tengan que aguantar tus familiares las sobras? Y peor aun, ¿por qué le darás a los afanes todos tus años y las obras de tu vida a Dios? Aquí es donde queda muy bien el pasaje: Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento (el Pacto de Dios establecido a temprana edad libra de una mala vejez); antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia (el ocaso de la vida); cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas (brazos temblorosos; piernas sin fuerza, dientes escasos; ojos ciegos); y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela; cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán abatidas (los labios se hunden por falta de dientes, deambulando de noche por insomnio, sordera y debilidad de las cuerdas bucales); cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles (temores de la vejez; cabello canoso; incapaz de cargar lo más pequeño; sin hambre o incapaz de alimentarse. Muerte inminente); antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo (columna vertebral rota; cráneo o cerebro dañado; corazón inactivo); y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio (muerte física: se separa la parte inmaterial de la material) (Eclesiastés 12:1-7). Es irónico que el más pequeño de los hijos de Jacob reciba esta advertencia; es como si hubiera sido una especie de junior. Toma responsabilidad como hijo primogénito.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:28

Comentario general

49.28 Hubo una bendición específica de Dios por medio de Jacob para sus hijos; esto marcó en buena medida el destino de las tribus resultantes. Podemos aprender mucho de cada una de ellas, pues la iglesia es este mismo pueblo conforme a la revelación del misterio de Cristo (Efesios 3); de manera que tenemos un poco de Judá y otro tanto de Rubén; somos Benjamín y Simeón. Las doce tribus están en la iglesia, tanto en su aspecto congregacional, como en su forma individual. Por tanto, tomemos todos los aspectos de las doce tribus de Israel y pongamos en práctica todo lo que contribuya a la edificación de la iglesia. Dicen que nadie aprende en cabeza ajena, pero en el reino de Dios, estas cosas se escribieron para darnos ejemplo. Por otro lado, seamos patriarcas, es decir, tomemos el tiempo de bendecir a nuestros hijos y nietos bajo la unción del Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:29

Comentario general

49.29 Antes de morir, Jacob dio mandamiento acerca de sus restos (José haría lo mismo años después, es una acción de fe mas allá de esta vida Heb. 11:22). Nota que un hombre de Dios no muere, sino que es reunido con el pueblo de Dios; Jacob va a morir, pero no dice moriré, pues para Dios y ante Dios, vive. Pidió ser sepultado en el mismo lugar donde estaban Abraham e Isaac. Es cerrar el círculo Abraham, Isaac y Jacob, el Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, el de la bendición multigeneracional. Un hombre de Dios no solo ta testimonio de Dios con su vida, sino también con su muerte; y no solo desea se cumplan las promesas del Señor en él, sino también en sus descendientes después de él. Si tu fe no te sobrevive, no es verdadera fe.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:30

Comentario general

49.30 Para comprender este versículo, mira las notas 23.8-9 y 17. Todos necesitamos un punto de referencia de las promesas de Dios en nuestra vida. Para los patriarcas, la cueva de Macpela lo fue. ¿Cuál es el sitio en donde has puesto señal de la palabra profética recibida? Y más todavía, ¿tendrán tus descendientes, espirituales y naturales, testimonio de la obra de Dios en ti, después de ti? Necesitas dejar evidencia de tu andar con Dios; así como de tu fe apuntando al mover de Dios para cuando ya no estés aquí.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:31

Comentario general

49:31 Las mujeres amadas por los patriarcas estuvieron con ellos en su tumba. Sara con Abraham, no Agar ni sus posteriores concubinas, sino Sara. Y Rebeca con Isaac, ninguna otra. Lo sorprendente es que Jacob tuvo cuatro mujeres y entre ellas, Raquel era la esposa amada, incluso sus hijos fueron favoritos. Sin embargo, al ver más allá de su vida, Jacob decide que sea Lea quien fuese sepultada con él. La mujer despreciada, la que toda la vida luchó por su amor y que con su lucha provocó que Jacob tuviese cuatro mujeres. Pero Jacob se quedó finalmente con Lea. ¿Qué nos enseña esto? Que la experiencia más difícil será a la postre la mejor de las experiencias. Aquello que pareció ser para tu mal, bajo la lupa del cielo, termina siendo tu mejor promoción, tu oportunidad. Sin Lea no existirían las tribus de Israel; sin Lea Jacob no sería el gran Jacob. Sin Lea el propósito de Dios no se hubiese cumplido, y Jacob lo comprendió por fin. Por eso decide que sea ella de entre todas, quien repose sus restos en la misma cueva de Macpela, el sitio de la esperanza, de la fe y de las promesas patriarcales; el lugar que pone bandera y ancla en la tierra prometida. Esa experiencia de la que te quejas puede ser la base del cumplimiento de las promesas divinas tanto para ti, como para los tuyos.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:32

Comentario general

49.32 Los hijos de Het vendieron a Abraham ese territorio, y a precio alto, por cierto. Pero Abraham, enriquecido por Dios, no tuvo objeción alguna en comprarlo. Los hijos de Het significa los hijos de la ira; pero fueron usados por Dios para poner el primer territorio o la primera piedra, permíteme el término, de la tierra prometida. Dios usará hasta personas con mala fama para bendecirte y abrirte las oportunidades que necesitas. No les deberás nada, no estarás comprometido en cosa alguna; pero no temas tratar con ellos. Ellos serán los hijos de la ira, el mundo sin Dios; pero tú eres un hijo de Dios y un príncipe en la tierra. Ve por tus promesas.

— Roberto Tinoco

Génesis 49:33

Comentario general

49.33 No te mueras sin dar mandamientos a tus hijos. Deja un legado y define un destino. No hagas encargos, da mandamientos, usa la autoridad que te fue dada por Dios y habla en la unción del Espíritu Santo. Es patético morir sin dejar trazado el camino que los tuyos han de andar después de ti. Mira a Jacob, al morir encogió sus pies en la cama, como cubriéndolos bajo la manta. Ya no andará más, así que es momento de recoger sus pies. Mientras tengas otro paso que dar, estírate y dalo. Frena hasta que mueras. Ríndete hasta que se te salga el aliento. Después de todo recuerda que no estás muriendo del todo, sino reuniéndote con tus padres, los hombres y mujeres que te antecedieron en el Señor.

— Roberto Tinoco

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