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Génesis 4
Caín y Abel
1Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.🗨📝 2Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.🗨📝 3Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.🗨📝 4Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;🗨📝 5pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.🗨📝 6Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?🗨📝 7Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.🗨📝 8Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.🗨📝 9Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?🗨📝 10Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.🗨📝 11Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.🗨📝 12Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.🗨📝 13Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado.🗨📝 14He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.🗨📝 15Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.🗨📝 16Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.🗨📝Descendientes de Caín
17Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.🗨📝 18Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec.🗨📝 19Y Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila.🗨📝 20Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados.🗨📝 21Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta.🗨📝 22Y Zila también dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-caín fue Naama.🗨📝 23Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila, oíd mi voz; Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: Que un varón mataré por mi herida, Y un joven por mi golpe.🗨📝 24Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será.🗨📝Nacimiento de Set
25Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.🗨📝 26Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Génesis 4: RV60
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Génesis 4:1
4.1 Conocer en este versículo tiene una connotación sexual, se refiere a la relación conyugal (Gen. 38:26; Jueces 11:38-39; Gen. 4:25). Es el conocimiento de vida, el cual es mucho más íntimo y fructífero que el conocimiento del bien y del mal (yadá, es el mismo término hebreo para ambos casos). Adán conoció a su mujer. Pecado es placer fuera de límites, Dios permite el placer sexual dentro de los límites matrimoniales. A causa de la caída, ya no se llamaban ambos Adán (Gen. 5:2), sino Adán y Eva. La sexualidad era aún más importante para mantenerlos como uno. Y tuvieron un hijo. Es sorprendente el don que Dios ha dado al ser humano: la reproducción. ¿Cómo es que Dios permite transmitir la vida por la criatura misma? En cierto sentido, todos estábamos potencialmente en Adán. El hombre engendra y la mujer concibe. La vida humana es transmitida por el varón, lo mismo que su naturaleza; así como la vida y naturaleza divinas son transmitidas por Dios y recibidas por la iglesia (2 Pedro 1:4). El propósito divino para la iglesia es que ésta reciba su simiente y dé a luz a Cristo. ¡Cuán triste es la condición caída que da a luz a Caín! Eva quedó embarazada de Adán y dio fruto de acuerdo a Adán. El Adán caído. La iglesia es la mujer viviente que, embarazada de Dios da fruto según Dios (Apoc. 12). Nuestro fruto denuncia nuestro conocimiento de relación; ¿con quién hemos intimado? ¿Quién o qué es nuestro amor? Es evidente por la clase de vida o fruto que damos a luz; ya sea fruto del Espíritu u obras de la carne (Gal. 5:19-23). Adán y Eva retenían la promesa de Dios acerca de la simiente de la mujer que aplastaría la cabeza a Satanás; por ello es que Eva alaba a Dios al nacer su primer hijo y cree que es Dios. Eva esperaba que Caín fuera Cristo. En el texto hebreo no dice “por voluntad de Yahwéh he adquirido varón”, sino sólo “he adquirido varón, Yahwéh”. A pesar de las traducciones más comunes, no hay preposición alguna entre varón y Yahwéh, como de hecho algunas traducciones inglesas si anotan. Eva creyó prematuramente que su primer hijo era Yahwéh. Pensó que había adquirido, es decir, recibido o concebido al mismo Dios de los cielos. ¡Cuán equivocada estaba! Yahwéh habría de nacer cuatro mil años después de una joven virgen en Belén (Mat. 1:23). Sin embargo, ¡cuán grande era su revelación que sabía desde el principio que Dios habría de encarnarse! En cierto modo, todos debemos “adquirir a Yahwéh”; esto es, ser preñados de Él y dar a luz su vida. La desilusión es como tantos profesantes del cristianismo dan a luz caínes en vez de Cristos. ¿Qué has adquirido tú? Un juego de palabras hebreas define el nombre del primogénito de Adán: Caín, Qayin; y el verbo “adquirir”, qanah.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:2
4:2 Después, es decir, después de dar a luz a Caín. Es significativo que Dios suele escoger al segundo hijo y no al primogénito (por ejemplo, Jacob y Esaú). ¿Por qué? Porque habría de ser Jesús, el segundo Adán y no el primero, quien recobrara la creación (1 Cor. 15:45-49). Después de Caín, Eva da a luz a Abel. Abel significa “breve, vanidad”. Abel en hebreo es Jébel; una variante del mismo es usada una y otra vez en Eclesiastés (Jabél) traducido como vanidad. ¿Por qué llamaron Adán y Eva a su segundo hijo Vanidad? Imaginemos la desilusión que experimentaron después de haber creído que su primer hijo era la encarnación de Yahwéh y darse cuenta de que solo fue Caín; se sintieron vacíos y desalentados, ante lo cual llamaron Vanidad a su segundo hijo. Sin saberlo, profetizaron la brevedad de su vida. Y Abel fue pastor de ovejas, el primer pastor de ovejas fue Abel. Al principio el hombre solo se alimentaba de plantas y frutos (Gen. 1:29); fue hasta después del diluvio que Dios les permitió alimentarse de animales (Gén. 9:2); de modo que Abel cuidaba ovejas con el único propósito de satisfacer a Dios y no a sí mismo. Él respondió adecuadamente al evangelio. Hebreos 11 lo menciona primero en la lista de los héroes de la fe (vr. 4); esto demuestra que Abel tenía fe. Él creyó el evangelio que debieron haberle contado sus padres. El evangelio semilla de cómo sus padres pecaron y Dios cubrió su desnudez con pieles de animales. 1 Juan 3:12 dice que las obras de Abel eran justas; es decir, Abel vivió conforme a la justicia de Dios que cubre al hombre con derramamiento de sangre (Heb. 9:22). Abel fue pastor de ovejas, haciendo de la satisfacción de Dios mediante las ofrendas de ovejas el propósito de su vida. Vivió para Dios, su oficio fue satisfacerle. Satisfacer a Dios es el propósito de nuestra vida. Hoy los sacrificios son vivos; hoy ofrecemos fruto de labios que confiesen su nombre (Heb. 13:15); hoy le ofrecemos ovejas, a saber, personas convertidas a Él mediante el evangelio. Vivimos para pastorear, para alimentar ovejas que han de ser ofrecidas a Dios. Vivimos para alimentar con la Palabra a los creyentes, a fin de que sean perfeccionados para Dios. Soy pastor, mi llamado es ser Abel. Pero, ¿no tenemos todos en menor o mayor grado el mismo llamado? Es el espíritu de Caín quien se niega a cuidar a su hermano. …y Caín fue labrador de la tierra, a diferencia de Abel, Caín se dedicó a satisfacerse a sí mismo. Fue un hombre práctico dedicado a su sustento. Mientras Abel se dedicó al cielo, Caín se consagró a la tierra. Es verdad que fue Dios quien les encargó el oficio de agricultores, pero también es verdad que esa no debía ser la vocación de su vida, sino solo un medio de sustento. ¿Por qué trabajamos, por el Señor o por nosotros mismos? Debemos ser diligentes en proveer de sustento a nuestra familia, pero aquello a lo que dedicamos nuestra vida responde si estamos en Caín o estamos en Abel. Trabaja la tierra, sin perder el propósito del cielo.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:3
4:3 El desenlace de una vida dedicada a uno mismo y no a Dios no es inmediato. Tiene que pasar tiempo. Posiblemente la prosperidad del hombre sin Dios parezca intocable por un tiempo, pero tarde que temprano habrá de presentarse ante su Creador y su ofrenda pondrá en evidencia su vida. Andando el tiempo, Caín trajo como ofrenda a Dios del fruto de la tierra. Hay soberbia en la ofrenda de Caín, pues él presenta según su propio deseo y el esfuerzo de su carne, ¿no labrarían con el sudor de su rostro? ¿Acaso no lo harían por beneficio personal? El primer adorador fue un religioso sin Dios. Como escribió el hermano James Smith: “De Caín y Abel puede decirse: dos hombres subieron a orar, uno era fariseo, el otro era publicano” (Luc. 18:10). Presentar ofrendas no es garantía de ser espiritual. No hay alabanza hasta que no es recibida por el oído divino. 1 Juan 3:12 da testimonio de que Caín era del maligno y sus obras eran malas. En él estaba la simiente de la serpiente; ¿cómo recibiría Dios la ofrenda del enemigo? No es posible una vida de malas obras y pretender que Dios acepte nuestra alabanza. La mejor adoración es la obediencia. Dios mira de lejos al altivo (Sal. 138:6). La religión humana desprovista de Dios suele ser más rápida que la vida de fe. El primero en ofrecer fue Caín. Millones de seres humanos inventan su propio método para, según ellos, servir a Dios, su lema es “todos los caminos llevan a Roma”; sin darse cuenta de que solo hay un camino establecido por Dios, Cristo. El Cordero. Pueden ser personas moralmente decentes y aceptables que incluso se justifican “adorando a Dios a su manera”, pero, su grave problema es cómo orgullosamente pretenden meter a Dios en su molde, en vez de ajustarse ellos al molde de Dios. En otras palabras, son su propio dios. Egolatría. La adoración es un acto de confianza. Es el amante que busca satisfacer a la persona amada. Hay desconfianza del hombre hacia Dios al presentar un método nuevo e inventado de adoración, en vez del establecido por Dios. ¿Qué clase de amante es aquel que sólo se acerca para su propia satisfacción? Pero quizá la peor ofensa que presentaba la ofrenda de Caín a Dios era el hecho de basarse en el fruto de la tierra, la misma tierra que Dios maldijo por el pecado de Adán, ¿cómo recibiría Dios ofrenda de maldición? La ofrenda requerida era con derramamiento de sangre para expiar el pecado del hombre; de ningún modo podía ser ofrenda la consecuencia de dicho pecado.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:4
4:4 A Dios no se le ofrece el fruto de la tierra, sino la vida. Por eso es que la ofrenda de Abel era mejor, contenía vida, sangre. Además, mientras Caín ofreció del fruto de la tierra, Abel ofreció los primogénitos y lo más gordo de sus ovejas. Nada se dice que Caín trajera primicias a Dios, por lo que es posible que Caín se diera cuenta de que Abel esperaba el nacimiento y fortalecimiento de los primogénitos para ofrecerlos a Dios, mientras que él no había presentado los primeros frutos, así que pensó en adelantarse a su hermano ante Dios con los frutos que tuviera a la mano. Este es un principio de ofrenda. A Dios no se le da lo que sobró, sino lo primero. Tanto el diezmo como las ofrendas han de ser lo que primero se recibió, la parte primera y escogida, los primogénitos y lo más gordo; a saber, se ofrenda lo primero y lo mejor (Ex. 13:12; Núm. 18:12). Honra a Yahwéh con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto (Prov. 3:9-10). El amante que da lo que le sobra es un pésimo amante; mientras que el amante que se satisface en satisfacer es un excelente amante. Dios mira con agrado primero al oferente y luego a su ofrenda. Si el oferente es agradable, también lo será su ofrenda. ¿Cómo supo Abel que Dios aceptó su ofrenda? En el Antiguo Testamento vemos algunos casos de cómo Dios hacía descender fuego del cielo sobre los sacrificios de animales en señal de aceptación; así que lo más posible es que Abel viera el fuego de Dios sobre su ofrenda. Sin fuego, la ofrenda es inútil; tanto como la religión es vana sin la pasión del corazón que da el Espíritu.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:5
4.5 ¿Cómo supo Caín que Dios no aceptó su ofrenda? Cuando Caín ofreció no hubo fuego; pero luego miró cómo Dios encendía con fuego del cielo la ofrenda de Abel. El fuego era el método del Antiguo Testamento, lo mismo que el Espíritu es el método de aceptación del Nuevo Testamento. Si Dios no mira con agrado al hombre, tampoco mirará con agrado a su ofrenda. No es la cantidad de la ofrenda lo que agrada a Dios, sino la calidad del oferente. Una viuda pobre puede ser vista por Dios con más agrado que los ricos indiferentes (Mar. 12:41-44). Dios no miró con agrado a la ofrenda de Caín por cuanto intentó establecer su propia justicia en vez de la justicia de Dios en Cristo, simbolizada con los sacrificios de animales (Rom. 10:3; Fil. 3:9). Rechazar a Cristo es la condenación (Juan 3:18-19). Todo intento del hombre por relacionarse con Dios a su propia manera y no según la voluntad de Dios es conocido como el camino de Caín (Judas 1:11). Esto es despreciable por menospreciar la sangre del Cordero de Dios. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante, ¿has visto el rostro homicida? Nada que ver con la imagen de Dios. La palabra “ensañar” (heb. kjará) significa “brillar, encenderse, enrojecerse de enojo”. Caín “se ensañó en gran manera”; es decir, se llenó de una terrible ira. Su rostro se enrojeció, pareció arder por la gran ira que sintió contra Dios. Quizá pensó: “¿cómo es posible que no acepte mi ofrenda y la de mi hermano sí? ¿Qué no se da cuenta de que yo también vine a adorarle?” Decayó su semblante, significa que su rostro se volvió serio y adusto (me pregunto si esto tendrá alguna relación con tanta cara larga de religiosos legalistas). En el rostro se percibe quién es un adorador aceptado y quien no. El semblante decaído es característico de “adoradores” rechazados; mientras que el semblante en alto es resultado de una relación sana con Dios.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:6
4:6-7 Dios no aceptó la ofrenda de Caín, pero aún así le habló procurando su cambio. El Señor tiene misericordia de Caín y le amonestó al arrepentimiento. Tal y como preguntara a Adán y Eva en su caída, las preguntas a Caín tienen como propósito su confesión. Los “por qué” de Dios son un “vuelve hijo”. Dios puso delante de Caín la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Ser enaltecido si hacía el bien; esto es, si regresaba al camino establecido por Dios como medio de relación, la ofrenda de sangre. Y si no hacía el bien, es decir, si no regresaba al camino establecido por Dios, el pecado estaba a la puerta, sería como una bestia acechándolo para destruirlo. El pecado recibe personalidad, es descrito como un demonio, como carne con voluntad propia. Sin embargo, Caín no estaba obligado por un ente maligno, él tenía su propio deseo de resentimiento contra Dios y envidia a su hermano, un deseo que podía gobernar (enseñorearse de él) antes de que dicho deseo lo gobernara a él. Todo hombre tiene un momento de elección entre dominar el deseo o ser dominado por él. La Biblia aramea da un sentido diferente a la última parte del versículo, dice: “si no haces bien, el pecado está a la puerta. Tú te volverás a él y él tendrá dominio sobre ti”. Según esta traducción, Caín es advertido que de no resistir el pecado se volverá esclavo del pecado. El Señor Jesús lo dijo así: el que practica el pecado, esclavo es del pecado (Juan 8:34).
— Roberto Tinoco
Génesis 4:7
4:6-7 Dios no aceptó la ofrenda de Caín, pero aún así le habló procurando su cambio. El Señor tiene misericordia de Caín y le amonestó al arrepentimiento. Tal y como preguntara a Adán y Eva en su caída, las preguntas a Caín tienen como propósito su confesión. Los “por qué” de Dios son un “vuelve hijo”. Dios puso delante de Caín la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Ser enaltecido si hacía el bien; esto es, si regresaba al camino establecido por Dios como medio de relación, la ofrenda de sangre. Y si no hacía el bien, es decir, si no regresaba al camino establecido por Dios, el pecado estaba a la puerta, sería como una bestia acechándolo para destruirlo. El pecado recibe personalidad, es descrito como un demonio, como carne con voluntad propia. Sin embargo, Caín no estaba obligado por un ente maligno, él tenía su propio deseo de resentimiento contra Dios y envidia a su hermano, un deseo que podía gobernar (enseñorearse de él) antes de que dicho deseo lo gobernara a él. Todo hombre tiene un momento de elección entre dominar el deseo o ser dominado por él. La Biblia aramea da un sentido diferente a la última parte del versículo, dice: “si no haces bien, el pecado está a la puerta. Tú te volverás a él y él tendrá dominio sobre ti”. Según esta traducción, Caín es advertido que de no resistir el pecado se volverá esclavo del pecado. El Señor Jesús lo dijo así: el que practica el pecado, esclavo es del pecado (Juan 8:34).
— Roberto Tinoco
Génesis 4:8
4.8 La envidia es un mal consejero. Quien rompe su relación con Dios suele reflejar su rencor hacia su hermano. Al no poder vengarse de Dios, el hombre intenta vengarse del hombre. ¿Y cuál fue el origen del odio del hermano contra el hermano? La religión. Caín inventó un método alterno de comunión con Dios, eso es religión humana. Por un asunto de culto y de adoración fue que surgió el primer homicidio. El espíritu religioso ha matado más personas que cualquier otra cosa en la historia de la humanidad. El religioso habla amigablemente: “salgamos al campo”, parece buscar la comunión, pero sus planes son homicidas. No hay unidad en la religión. El ecumenismo, por ejemplo, suele ser una invitación a salir al campo. La religión siempre invita a salir, para poder matar. Primero intenta cambiar nuestra posición, para luego cambiar nuestra condición. Caín ha de sacar de la comunión de sus padres a Abel para matarle. La comunión de la familia, mayormente de la familia de la fe, es la mejor protección contra los intentos homicidas de Satanás. “Salgamos al campo” es llevar a Abel al terreno que favorece a Caín. Caín era labrador de la tierra, su terreno es el campo. El impío procura sacar de posición al justo para llevarlo a su propia posición, entonces podrá matarlo. Cuando el creyente se opone diciendo: “no, no puedo dejar el rebaño para ir contigo al campo”, entonces no será dañado. Satanás intenta sacar del rebaño, es decir, de la iglesia a los hijos de Dios a fin de acabar con su vida espiritual; el creyente ha de resistirle manteniendo la comunión con las ovejas. El semblante de Caín no quiso levantarse como adorador, pero todo Caín estuvo dispuesto a levantarse contra su hermano como homicida. En este punto Caín ya no estaba solo, sino que ya era dominado por Satanás. El Señor Jesús dijo que el diablo es homicida desde el principio y sus hijos son homicidas también (Juan 8:44). Dios amonestó a Caín a regresar al camino establecido por Él, es decir, a ofrecer ofrenda con derramamiento de sangre; endurecido, Caín va contra su hermano a matarle. Parecía decirle a Dios: “¿quieres sangre? ¡Te daré sangre! Allí tienes la sangre de Abel”.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:9
4.9 Dios continúa preguntando. Desde la primera pregunta a Adán, su interés es la confesión del pecador. “¿Dónde está Abel tu hermano?” ¿No es la pregunta de Dios a todo cristiano? La vida cristiana es una vida corporativa en donde todos debes estar al cuidado de los demás. Se es cristiano solo con el estilo de vida en amor de Cristo. Es el espíritu de Caín el que responde no interesarle la vida de su hermano. Tratar de ser cristiano, y, por ejemplo, ir a una iglesia local entrada por salida, evitando toda relación con los hermanos es característico de quienes son como Caín. Solo un corazón cautivo por el maligno no comprende que todo creyente es guarda, es decir, protector y bendecidor de su hermano. ¡Cuán carente de vida estaba Caín! La medida de la vida puede verse en la medida del amor a los hermanos: El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos (1 Juan 2:10-11).
— Roberto Tinoco
Génesis 4:10
4:10 Finalmente el cuestionamiento no es qué piensas ni qué sientes, sino ¿qué has hecho? Dios juzga al hombre conforme a sus obras. ¿La evidencia? La voz de la sangre. En el texto griego dice en plural: “las sangres” como refiriéndose a la vida de Abel y a la de todos aquellos que pudieron ser sus descendientes. El pecado va mucho más allá de lo que el pecador piensa. La sangre tiene voz. La sangre habla. ¿Qué dice la sangre de Abel? Dice derramada injustamente; dice que existe homicida; dice que viene venganza, es sangre bajo el altar (Apoc. 6:10). La sangre de Abel es la voz del primer mártir. Dicha voz no ha sido silenciada, pues Hebreos 11:4 presenta su voz hablando al presente. La sangre es vida, por lo que habla más allá de la muerte. Pero también, la sangre de Abel tiene voz simbólica, habla en forma de figura como la voz de Cristo, la sangre del inocente, derramada por el pecador. En cierto modo prefigura la voz sacerdotal. En Hebreos 12:24 leemos: a Jesús el Mediador del Nuevo Pacto; y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. Abel es tipo de Cristo; Cristo es la realidad, por ello su sangre habla mejor, es la realidad y tiene mejores promesas. Mientras que la sangre de Abel clama a Dios por justicia a efectuarse, la sangre de Cristo declara que la justicia de Dios se ha efectuado. La primera denuncia un culpable; la segunda justifica al pecador delante de Dios. Abel es tipo de Cristo: ambos son el segundo hijo como hombres, Abel del hombre y Cristo de Dios como el postrer Adán. Abel fue llamado el justo (Mat. 23:35; Heb. 11:4); Cristo es el Justo (Hech. 7:52; 22:14). Abel era pastor de ovejas; Cristo es el Buen Pastor y el Príncipe de los pastores (Juan 10:11, 14; 1 Pedro 5:4). Abel ofreció las primicias de sus ovejas a Dios; y Cristo presentó primicias de la resurrección a Dios (1 Cor. 15:20, 23; Apoc. 14:4). Dios miró con agrado a Abel y a su ofrenda; y Cristo es el Hijo y ofrenda en el que el Padre tiene complacencia (Mateo 17:3). Abel fue muerto por su hermano Caín; Cristo fue entregado para ser crucificado por sus hermanos (Juan 1:11). Abel derramó su sangre por un asunto de ofrendas, y Cristo derramó su sangre como ofrenda a Dios (Heb. 9:14, 28). La sangre de Abel habla desde la tierra (Gen. 4:10); y la sangre de Cristo habla mejor aún desde los cielos (Heb. 12:24). La sangre clama a Dios no a los hombres, por cuanto es la vida de los hombres.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:11
4.11 Dios no maldijo a Adán por su caída, sino a la tierra (Gen. 3:17); sin embargo, ante la violencia, la tierra es la que maldice a Caín por orden de Dios. La tierra que abrió su boca a la sangre cerraría su boca para el fruto. Esto es terrible, especialmente porque Caín era labrador de la tierra. Caín ofreció a Dios orgullosamente lo que Dios no había pedido, ofreció el fruto de la tierra y por envidia e ira mató a Abel, quien sí había ofrecido sacrificio de sangre. Como consecuencia de derramar la sangre de su hermano y no la de una ofrenda animal, Dios le enemista con la tierra. No más frutos para el homicida. La enemistad entre hermanos produce escasez. La tierra estaba bajo maldición por el pecado de Adán, ¿cómo habría Dios de recibir ofrenda del fruto de la tierra? De manera que la ofrenda de Caín era un gran insulto, era ofrecer maldición. Por tanto, el castigo a Caín fue recibir la maldición que ofrecía, eso es lo que significa “maldito seas tu de la tierra”.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:12
4:12 Caín sembró maldición. Ligado a comentario al versículo anterior, la tierra fue debilitada por la sangre sobre ella. Caín habría de ser el peor labrador de la historia, por más que se esforzara para producir fruto, esto sería imposible. Quien se empecina en su propio camino por encima del camino de Dios, pierde el camino del Señor e inutiliza el suyo propio. Ante la caída de Adán la tierra produciría cardos y espinos y solo con mucho esfuerzo daría fruto; pero ante el homicidio perpetuado por Caín, la tierra no tendría más fuerza productiva, al menos no para Caín. Otro podía labrarla y sacarle fuerza, pero no así Caín. La tierra cubierta de sangre pierde su fuerza. Es profanada y anulada. Las ciudades y tierras violentas están como bajo maldición, no pueden ser bendecidas mientras la sangre no sea juzgada. En Números 35:33 leemos: Y no contaminaréis la tierra donde estuviereis; porque esta sangre amancillará la tierra, y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó. La tierra no puede ser limpiada, sino con la pena de muerte del homicida. David no pudo edificar la casa de Dios por haber derramado mucha sangre en la tierra delante de Dios, a pesar de ser el hombre conforme al corazón de Dios y de haber sido perdonado por el Señor (1 Cr. 22:8). Fue hasta después de su muerte que el templo pudo ser edificado. ¿Por qué? Porque la sangre profana la tierra (Sal. 106:38). No olvidemos que fue también por violencia que vino el diluvio. …errante y extranjero serás en la tierra, siendo enemistado con la tierra, Caín no tenía lugar donde vivir. Como labrador buscaría por todo lugar dónde sembrar y cosechar y al no hallarlo se acostumbraría a la vida nómada en busca de frutos. La Biblia aramea dice: “errante y vagabundo serás en la tierra”. Fue Dios quien le dio este castigo, ¿por qué? Porque la tierra fue creada por Dios y entregada al hombre para que la administrara conforme al dueño, a saber, Dios mismo; de manera que toda persona que se revela contra Dios no tiene derecho legítimo de habitar la tierra. Desafortunadamente, con el pasar de los siglos, han llegado a ser los cristianos y no los injustos tenidos como los extranjeros y peregrinos en la tierra (Heb. 11:13; 1 Pedro 2:11); llegará el día cuando se restaure el orden y los reyes gobiernen la tierra. Irónicamente, viviendo como extranjeros y peregrinos, los creyentes son hechos herederos de todas las cosas (considera el ejemplo de Abraham); mientras que aquel que intenta quedarse con la tierra para su propia satisfacción, ha de perder toda herencia (tal es Caín). No matar a Caín sería una especie de recordatorio permanente para el resto de los descendientes de Adán y Eva a fin de que no olvidaran las terribles consecuencias de la religión sin Dios, de la rebelión y de los celos y por supuesto, de la venganza (Sal. 59:11).
— Roberto Tinoco
Génesis 4:13
4.13 Caín respondió a Dios. No había nada de arrepentimiento en él. Muy diferente a Job que puso su mano sobre su boca cuando Dios le habló (Job 40:4). Nota cómo enfatizaba la consecuencia y no el pecado. Decía que no podría soportar un castigo tan grande, pero nada dice de la enormidad de su pecado. Amaba más a la tierra que labraba que a su propio hermano que asesinó. Es triste que muchos intenten eludir las consecuencias de sus actos, pero no sus pecados. El hombre caído inventa formas cada vez más sofisticadas para realizar malas obras con las menores consecuencias posibles.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:14
4.14 ¿Cómo puede el hombre ser echado de la tierra? No podría vivir en el espacio ni en el agua. Caín entendió su castigo como vivir como intruso en la creación de Dios. En ese sentido, tenía razón. No hay lugar para los malos. Adán pecó comiendo el fruto prohibido y fue echado del huerto de Dios. Caín se reveló aún más matando a su hermano y perdió la Presencia de Dios. ¿Notas como se degrada el hombre cada vez más? El primero perdió el huerto y el acceso al árbol de la vida; el segundo perdió la Presencia de la Vida misma. Entre más peca la humanidad, menos vida de Dios se percibe en ella. Pero a pesar del castigo, Caín no sólo no se arrepiente, sigue peleando con Dios. Conociendo el amor de Dios trata de lastimarlo amenazándolo de que ya no lo vería más. Parecía decirle: “si tu no me dejas vivir tranquilamente en la tierra, nunca más volverás a verme. No quiero trato contigo”. ¡Cuánta insensatez! Altivamente declara como nada el preferir ser errante y extranjero antes que someterse a Dios. Y, por último, intenta chantajear a Dios produciéndole lástima: “sucederá que cualquiera que me hallare, me matará”. Algo así como: “si algo me pasa, será tu culpa”. Caín era un asesino y los asesinos temen que otros los maten. Cada miedo denuncia un pecado. El hombre suele ser aquello que teme. Por otro lado, ¿a quiénes se refería Caín? La familia de Adán y Eva llegaría a ser muy numerosa; tendrían con el tiempo por lo menos cien hijos e hijas (recuerda que estaban plenos y llenos de vida aún sin tantas consecuencia de la caída, con ADN casi intacto); y a su vez, sus hijos igualmente.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:15
4.15 Dios es rico en misericordia y verdad. No permitiría que la violencia siguiera multiplicándose, así que promete que si alguno matare a Caín (la descendencia de Adán y Eva se convirtió en miles rápidamente), sería castigado siete veces. Caín era culpable, pero Dios ya lo había castigado, por lo que si otra persona buscaba venganza sería una afrenta contra el Juez y no solo contra Caín. Matar a Caín implicaba que dicha persona pensara: “Dios no actuó o su gobierno no es suficiente, por tanto, actuaré yo”. El castigo sería siete veces, es decir, pleno; porque añadía más mal a la afrenta de Caín (Lev. 26:18). La venganza solo complica más las cosas. Por otro lado, ¿qué señal puso Dios en Caín? No lo se, pero es evidente que no era una marca de vergüenza ni un estigma, puesto que la marca tenía como propósito protegerle y darle confianza. ¡Cuán amoroso es Dios aún para el que nada quiere con Él! Sin embargo, era una marca identificable por los hombres, puesto que eran ellos quienes debían verla. El pecado marca y acarrea vergüenza en la sociedad.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:16
4.16 ¿Existe alguna frase peor que: “salió, pues, Caín de delante de Yahwéh”? Perder el rostro de Dios es el infierno mismo. Nada importa habitar al norte de Edén si no se está dentro de Edén con el Señor de Edén. Nod significa “huida, peregrinación, vagar”. La tierra de Nod es más bien una región donde Caín podía vagar errante en busca de alimento. En cierto modo, todo hombre que se aparta de Dios como el hijo pródigo se apartó de su padre, habita en tierra de Nod, es un vagabundo espiritual sin propósito en la vida. Caín se fue al oriente de Edén a morar, esta es otra manifestación de rebelión; fue precisamente al oriente de Edén donde Dios colocó a los querubines y a la espada encendida impidiendo el acceso al árbol de la vida. ¿Acaso Caín esperaba “un descuido de Dios” para comer del árbol de la vida y así burlar su castigo? Fue precisamente por buscar un método alterno al camino de Dios que se encontraba en esa situación, y aún así continuaba buscando nuevos caminos sin Dios. El religioso no olvida su religión. Es posible que Caín tuviera otro motivo para morar allí, la única tierra que no tenía maldición era la del huerto (recuerda que Dios maldijo la tierra “de la que fue tomado” Adán, la misma que labraba Caín, pero Edén seguía en bendición.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:17
4.17 ¿De dónde vino la mujer de Caín? La Biblia dice que Adán y Eva tuvieron hijos e hijas, suponemos más de cien debido al ADN perfecto del principio; y éstos a su vez se reprodujeron abundantemente, por lo que viviendo cientos de años se volvieron miles en las primeras generaciones. El primer hijo de Caín se llamó Enoc, que significa “consagrado”. La pregunta es: ¿consagrado a qué o a quién? Caín había roto su relación con Dios; pero en su ceguera continuó su religión. Caín edificó la primera ciudad. El errante y fugitivo intentó revertir su situación nómada asentándose en un solo lugar. Puso el nombre de su hijo a la ciudad que edificó, ahora entendemos a qué fue consagrada la descendencia de Caín: al mundo. La Biblia trata acerca de cómo Dios está edificándose una ciudad, a la cual ha llamado “la Nueva Jerusalén” y que se refiere a la iglesia gloriosa. Enoc parecía mantener vestigios de la fe y creó una falsificación de la verdad edificando una ciudad “consagrada” (no precisamente al Señor). ¿Y dónde la edificó? Exactamente al oriente del Edén. Añorando la gloria perdida del huerto e intentando recuperarla, aunque no legítimamente.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:18
4.18 A Enoc le nació un hijo, pero Irad engendró. Parece decir lo mismo, sin embargo, la Biblia es muy exacta. La diferencia radica en que engendrar es transmitir la vida humana; mientras que “le nació un hijo” enfatiza el aspecto del regalo o don de Dios para trasmitir vida. Por ejemplo, Abraham y Sara no tenían hijos, Abraham era viejo y no podía engendrar y Sara era estéril, sin poder concebir, por lo cual, dice la Biblia que Sara no le daba hijos a Abraham (Gén. 16:1). No había don o regalo. Después, Dios le dio hijo a Abraham, pues si bien Abraham lo engendró, el énfasis es el regalo divino. Cuando la Biblia cuenta la historia de Abraham dice que Dios le dio hijo, no que engendró; pero después habrá de repetir a manera de resumen en cuatro ocasiones que Abraham engendró. Respecto de la descendencia de Caín a través de Enoc, lo mismo que la descendencia de Set, ambas comienzan con la frase “le nació”. Ellos engendraron, pero el énfasis debe ser que dicho engendrar fue un regalo, un don de Dios. Nota cómo después sí se especifica que “engendró a”. Trasmitir la vida es un regalo. La vida proviene de Dios, Él es la Vida. ¡Cuán maravilloso es que hasta la descendencia de Caín necesitó del don de Dios para trasmitir la vida! Irad significado incierto, posiblemente: “de la ciudad”. Ya no eran errantes; por lo menos este primer castigo estaba eludido. Mehujael significa “herido por Dios”. Metusael significa “hombre de Dios”. Con lo cual entendemos que Dios mantuvo testimonio aún entre los descendientes de Caín. ¿No vivió Daniel sirviendo a Dios en Babilonia? El padre de Metusael fue Mahujael, que significa “herido por Dios”; es evidente que el hecho de que Mahujael llamara a su hijo “hombre de Dios” es resultado de un encuentro con Dios al estilo de Jacob. Un muslo descoyuntado es siempre un buen incentivo a la fe. Lamec significa “fuerte, vigoroso, poderoso”. En sólo una generación volvió a perderse la confianza en Dios para confiar en el hombre en la línea de Caín. ¿Cuál fue el resultado? La inmoralidad y la violencia (mira el siguiente inciso).
— Roberto Tinoco
Génesis 4:19
4.19 La primera mención de la bigamia es este versículo. Con Lamec comenzó el adulterio disfrazándolo con “legalidad”. Fue él quien quebrantó por primera vez el principio del matrimonio. La expresión “tomó para sí” manifiesta cuál es el origen de la inmoralidad sexual: la satisfacción egocéntrica, la lujuria. El resultado de la línea de Caín, es decir, de consagrarse a la tierra es la egolatría y por ende, el pecado. ¡Cuánto menosprecio a la mujer hay en los términos con los que la poligamia se refiera a ella!: “el nombre de la una… y el nombre de la otra…” Dios había llamado a la primera mujer uno con su marido, ambos eran Adán (Gén. 5:2); pero el pecado la denigra a “la una y la otra”. La primera mujer de Lamec fue Ada, era la mujer legítima; ¡qué doloroso habría de resultarle ser la primera mujer en compartir a su marido! Ada significa “adorno”. Ella era solamente un adorno; a eso se reduce la vida de la mujer sin Dios casada con un hombre sin Dios. La otra mujer se llamaba Zila, ¡oh cuán baja estima tendría para ser la primera mujer de la historia en convertirse en “la otra”! Y también, qué terrible opresión debió ejercer el hombre sin Dios de aquel tiempo sobre la mujer. Zila significa “cubierta, sombra”. Ella era solo una sombra sin sustancia propia. Tenía un marido ilegítimo y una vida ilegítima. Mientras el ser humano no vive lo que Dios destinó para él, es solamente una sombra sin vida.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:20
4.20 El primer hijo de Ada fue Jabal. “Adorno” dio a luz a “Errante”, como significan sus respectivos nombres. Una madre vana produce un hijo vacío, sin propósito de vida. Jabal fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados. Era un nómada, un errante, como su antecesor Caín, así que tuvo que inventar una casa móvil, una tienda de campaña para viajar; lo mismo que criar ganados, un medio para ganarse la vida, en el sentido del sustento. No fue labrador de la tierra como Caín, recuerda que la tierra no le daría más su fruto, así que sus descendientes abandonaron dicha profesión. La cultura de Caín ya tenía ciudad, agricultura y ganadería. Estaba volviéndose un éxito. Abel había sido pastor, pero Jabal fue ganadero. Uno cuidaba ovejas para satisfacer a Dios; el otro criaba ganado para hacer riquezas. Ser padre de los que habitan en tiendas y crían ganados implica que no solamente Jabal se dedicó a ello, sino que enseñó a otros (descendientes) a continuar su profesión. De la línea de Caín no se dice el “vivir y engendrar” como se enfatiza en la línea de Set, pero sí que hubo padres de cosas de este mundo. El ser humano habrá de ser padre, trasmitirá según la vida o la falta de ella que tenga.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:21
4.21 Otro hijo de Ada fue Jubal. Jubal significa “sonido jubiloso”. Adorno dio a luz a Sonido Jubiloso. La vida vacía necesita llenarse. Jubal fue el inventor de la música. La cultura de Caín ya tenía ciudad, agricultura, ganadería, industria y música. La civilización sin Dios requiere de inventar cosas para satisfacerse y de divertirse para intentar llenar el vacío de Dios. El éxito en lo natural no garantiza el éxito espiritual ni la satisfacción del alma. El arpa y la flauta jamás satisfacen la necesidad de alabanza; son instrumentos no sustitutos.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:22
4:22 Zila significa sombra. Ella dio a luz a Tubal-caín, el primer artesano de la historia. Las eras de bronce y de hierro fueron inauguradas fundamentalmente con motivo de la guerra. Los descendientes de Caín ya contaban con una ciudad, agricultura, ganadería, industria y diversiones. Eran prósperos en cuanto al mundo. La prosperidad requiere de protección, especialmente si se trata de una civilización sin Dios, como la civilización de Caín, donde la violencia creció (mira la nota alusiva al siguiente versículo). Es allí donde florece Tubal-caín como artífice de toda clase de obras de metal, especialmente necesario en la industria armamentista. Naama significa “agrado, satisfacción, agradable”. Es mencionada solo como una hermana de Tubal. La vida gris de Sombra (Zila) dio a luz otra vida sin mucho compromiso: “Agradable”.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:23
4.23-24 La voz de Lamec a sus dos mujeres es una muestra del abuso que el hombre sin Dios ejerció sobre la mujer desde los primeros años de la historia de la humanidad. Les llama mujeres de Lamec como si fuesen de su propiedad. No fue la fe cristiana la que trajo el menosprecio y maltrato de la mujer, sino por el contrario, fue el alejarse de Dios lo que provocó la segregación de género. El dicho de Lamec expresa muy bien la condición de la civilización fundada por Caín: que un varón mataré por mi herida, y un joven por mi golpe, parece ser que un joven hirió a Lamec al golpearle, por lo que Lamec planea y se jacta de su venganza diciendo que es más justificable la protección de Dios sobre sí que sobre su antecesor Caín. Por lo visto nadie podía tocar a Caín, todos sabían que Dios lo defendía; así que Lamec pensaba que era justo que Dios lo defendiera también a él por cuanto su venganza era legítima (a sus ojos). Cristo vino a cambiar la sed de venganza del hombre por la vida de perdón. Mientras Lamec justificaba su venganza setenta veces siete, el Señor Jesús habló de perdonar la ofensa del hermano precisamente hasta setenta veces siete (Mateo 18:21-22). Hay quienes siendo ofendidos una vez, recuerdan la ofensa setenta veces siete por el resto de su vida; son Lamec. ¿Está usted en Lamec, descendiente de Caín o en Cristo? Los descendientes de Caín son mencionados en cuanto a sus obras y a que engendraron hijos, pero no se menciona su edad, ni la edad en la que engendraron hijos ni la edad en la que murieron. No importan sus grandes logros y hazañas, es como si no tuvieran historia delante de Dios. Si contrastamos con el capítulo 5 veremos que respecto de los descendientes de Set que Dios menciona sus años, a qué edad engendraron su primer hijo, cuánto más vivieron y cuántos años tenían cuando murieron. Tienen una historia delante de Dios; dicha historia está basada en la vida. Dios solo considera importante para escribir como historia aquello que el hombre vive en obediencia a Él; por ejemplo, en 1 Reyes 6:1 dice que pasaron 480 años para cuando Salomón comenzó a edificar el Templo de Jerusalén; en su 4º año de reinado. Sin embargo, en Hechos 13:18-22 dice que pasaron 573 años: Suma 40 más 450 (vers. 18-19), más 40 más 40 (vrs. 21-22); además de los 3 años del reinado de Salomón, previos a comenzar a edificar. El resultado es 573 años. La diferencia son 93 años. ¿Acaso la Biblia está equivocada? ¿Es un error? Veamos qué pasó en el tiempo de los Jueces cuando los israelitas estuvieron rebeldes al Señor y gobernados por enemigos: Jueces 3:8………………………………8 años. Jueces 3:14……………………………18 años. Jueces 4:2-3…………………………...20 años. Jueces 6:1………………………………7 años. Jueces 13:1……………………………40 años. Total………………………...93 años ¡Aleluya! Dios no contó dentro de su historia los años en los que los entregó a sus enemigos por rebelarse contra Él. Así, la descendencia de Caín no es considerada en cuanto a la vida por andar fuera de la voluntad divina, dedicados a sus propios planes.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:24
4.23-24 La voz de Lamec a sus dos mujeres es una muestra del abuso que el hombre sin Dios ejerció sobre la mujer desde los primeros años de la historia de la humanidad. Les llama mujeres de Lamec como si fuesen de su propiedad. No fue la fe cristiana la que trajo el menosprecio y maltrato de la mujer, sino por el contrario, fue el alejarse de Dios lo que provocó la segregación de género. El dicho de Lamec expresa muy bien la condición de la civilización fundada por Caín: que un varón mataré por mi herida, y un joven por mi golpe, parece ser que un joven hirió a Lamec al golpearle, por lo que Lamec planea y se jacta de su venganza diciendo que es más justificable la protección de Dios sobre sí que sobre su antecesor Caín. Por lo visto nadie podía tocar a Caín, todos sabían que Dios lo defendía; así que Lamec pensaba que era justo que Dios lo defendiera también a él por cuanto su venganza era legítima (a sus ojos). Cristo vino a cambiar la sed de venganza del hombre por la vida de perdón. Mientras Lamec justificaba su venganza setenta veces siete, el Señor Jesús habló de perdonar la ofensa del hermano precisamente hasta setenta veces siete (Mateo 18:21-22). Hay quienes siendo ofendidos una vez, recuerdan la ofensa setenta veces siete por el resto de su vida; son Lamec. ¿Está usted en Lamec, descendiente de Caín o en Cristo? Los descendientes de Caín son mencionados en cuanto a sus obras y a que engendraron hijos, pero no se menciona su edad, ni la edad en la que engendraron hijos ni la edad en la que murieron. No importan sus grandes logros y hazañas, es como si no tuvieran historia delante de Dios. Si contrastamos con el capítulo 5 veremos que respecto de los descendientes de Set que Dios menciona sus años, a qué edad engendraron su primer hijo, cuánto más vivieron y cuántos años tenían cuando murieron. Tienen una historia delante de Dios; dicha historia está basada en la vida. Dios solo considera importante para escribir como historia aquello que el hombre vive en obediencia a Él; por ejemplo, en 1 Reyes 6:1 dice que pasaron 480 años para cuando Salomón comenzó a edificar el Templo de Jerusalén; en su 4º año de reinado. Sin embargo, en Hechos 13:18-22 dice que pasaron 573 años: Suma 40 más 450 (vers. 18-19), más 40 más 40 (vrs. 21-22); además de los 3 años del reinado de Salomón, previos a comenzar a edificar. El resultado es 573 años. La diferencia son 93 años. ¿Acaso la Biblia está equivocada? ¿Es un error? Veamos qué pasó en el tiempo de los Jueces cuando los israelitas estuvieron rebeldes al Señor y gobernados por enemigos: Jueces 3:8………………………………8 años. Jueces 3:14……………………………18 años. Jueces 4:2-3…………………………...20 años. Jueces 6:1………………………………7 años. Jueces 13:1……………………………40 años. Total………………………...93 años ¡Aleluya! Dios no contó dentro de su historia los años en los que los entregó a sus enemigos por rebelarse contra Él. Así, la descendencia de Caín no es considerada en cuanto a la vida por andar fuera de la voluntad divina, dedicados a sus propios planes.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:25
4:25 Según la Biblia, pasaron 130 años para cuando Adán y Eva concibieron a Set (5:3); el dolor de saber que su primogénito había matado a su segundo hijo fue insufrible. Y luego tuvieron que verlo partir. ¿Cómo soportar tanta aflicción? ¿Cómo te desahogas cuando el asesino de tu hijo también es tu hijo? Ante esto, decidieron pasar más de cien años sin engendrar más hijos. Toda su esperanza de la simiente que aplastaría la cabeza de la serpiente se estrelló en una lápida… Sin embargo, hubo un “conoció de nuevo Adán a su mujer”; el cual significa que todavía no ha acabado. Puedes sentirte en la lona, pero es tiempo de levantarte y decir: “esto todavía no ha acabado”. Puedes estar al borde de la muerte y declarar: “esto todavía no ha acabado”. La acción de Adán es similar a la del Espíritu Santo al acercarse a nosotros nuevamente para seducirnos. Algunos se resisten diciendo: “no volveré a la iglesia; no me dejaré seducir por las cosas de Dios”. Pero no podrás evitarlo, el Espíritu no ha acabado contigo. Dios te dice en medio de tu noche de dolor: “Todavía te amo”. La intimidad con Él es inevitable. ¡Volverás a concebir! Tus sueños volverán, tu fe se levantará, tu pasión reaparecerá. Pero la bendición no termina allí, sigue leyendo el Libro, la Palabra no dice: “Caín, Abel y Set como hijos de Adán” en su genealogía; simplemente declara que a los 130 años de la vida de Adán tuvo un hijo llamado Set. Esto es un sustituto. ¡El pasado doloroso no está escrito en el libro! Un acto íntimo puso el reloj de nuevo en marcha y brincó directamente a Enero, un nuevo comienzo. Cuando se lea la historia de tu vida no estarán allí las dolorosas experiencias de Caín y Abel. Tu vergüenza no estará allí. Tu pecado no estará allí. Tu dolor no estará allí. Tampoco tu frustración ni tu miseria estarán allí. Sólo estará allí a partir de Cristo, nuestro Set, el Sustituto.
— Roberto Tinoco
Génesis 4:26
4.26 La vida de Adán estaba en Set (5:3), su hijo también trasmitió vida. Llamó a su primer hijo Enós, que significa “hombre frágil, humano mortal”. ¿Por qué llamó Set a su hijo de semejante manera? Por cuanto era consciente de la fragilidad de la vida humana mientras está en este mundo. En la línea de Caín tenemos a Lamec, “fuerte, poderoso”; pero en la línea de Set vemos a Enós, “hombre frágil”. Si contamos todos los versículos de la Biblia y leemos el que está precisamente en el medio leeremos: mejor es confiar en Yahwéh que confiar en el hombre (Sal. 118:8). Ese es el mensaje central de las Escrituras: confiar en Dios. En voz del apóstol Pablo sería: Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos (2 Cor. 1:9). La conciencia de fragilidad de los creyentes les llevó a buscar a Dios por el Nombre de Yahwéh, que significa Yo Soy el que Soy. Dios es todo lo que el hombre necesite y mucho más. Él tiene vida en sí mismo y permanece para siempre. Él es el Todo Poderoso. Parece ser que la acción de Set impactó a otras personas, pues a partir de entonces los hombres comenzaron a invocar el Nombre de Yahwéh. Esto significa que el primer invocador no fue Enós, sino Set y sus vecinos. La Palabra no dice que fuera Enós quien comenzara a invocar a Dios por el Nombre del Pacto, sino los hombres. Set avivó a su generación. La palabra invocar en hebreo es cará; su significado es muy rico. Tiene que ver con “acosar a una persona” en el sentido de “llamar a gritos, llamar fuera, llamar en alta voz” como obligando a presentarse a una persona con la que se intima. Los hijos de Dios se han caracterizado desde el principio por ser invocadores, creyentes que llamar audiblemente a Dios por su Nombre para que Él se presente ante ellos en una relación de intimidad. El Salmo 99:6-8 dice: Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre; invocaban a Yahwéh, y él les respondía. En columna de nube hablaba con ellos; guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado. Yahwéh Dios nuestro, tú les respondías…
— Roberto Tinoco