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Génesis 5
Descendientes de Adán
1Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.🗨📝 2Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados.🗨📝 3Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.🗨📝 4Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 5Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió.🗨📝 6Vivió Set ciento cinco años, y engendró a Enós.🗨📝 7Y vivió Set, después que engendró a Enós, ochocientos siete años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 8Y fueron todos los días de Set novecientos doce años; y murió.🗨📝 9Vivió Enós noventa años, y engendró a Cainán.🗨📝 10Y vivió Enós, después que engendró a Cainán, ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 11Y fueron todos los días de Enós novecientos cinco años; y murió.🗨📝 12Vivió Cainán setenta años, y engendró a Mahalaleel.🗨📝 13Y vivió Cainán, después que engendró a Mahalaleel, ochocientos cuarenta años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 14Y fueron todos los días de Cainán novecientos diez años; y murió.🗨📝 15Vivió Mahalaleel sesenta y cinco años, y engendró a Jared.🗨📝 16Y vivió Mahalaleel, después que engendró a Jared, ochocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 17Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años; y murió.🗨📝 18Vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc.🗨📝 19Y vivió Jared, después que engendró a Enoc, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 20Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años; y murió.🗨📝 21Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.🗨📝 22Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 23Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.🗨📝 24Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.🗨📝 25Vivió Matusalén ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec.🗨📝 26Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 27Fueron, pues, todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años; y murió.🗨📝 28Vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo;🗨📝 29y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo.🗨📝 30Y vivió Lamec, después que engendró a Noé, quinientos noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas.🗨📝 31Y fueron todos los días de Lamec setecientos setenta y siete años; y murió.🗨📝 32Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Génesis 5: RV60
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Génesis 5:1
5.1 Moisés consultó un libro existente en su tiempo cuyo contenido eran las genealogías desde el principio. En este punto la inspiración divina sirvió para guiarle a incluir dicho contenido en el relato del Génesis. Generación significa aquí “descendencia”. El libro de las generaciones de Adán es su árbol genealógico. Se dice descendencia de Adán porque todos los hombres mencionados estaban en Adán antes de que fueran engendrados; vea por ejemplo Hebreos 7:9-10, donde Leví es mencionado “en los lomos de su padre” Abraham. El principio de honrar a los padres se basa precisamente en que estuvimos en ellos antes de nacer. En cierto modo, la deshonra rompe la generación de vida. En el sexto día Dios creó al hombre; esto define el tiempo. A semejanza de Dios lo hizo describe tanto el propósito como la forma. Véase al respecto las notas de Génesis 1:26. Se utilizan aquí indistintamente los términos “creó” e “hizo”. El énfasis es que el hombre es un ser creado por Dios, quien a su vez, es mencionado dos veces. La idea es dejar en claro que la generación de Adán tiene su origen en Dios. La semejanza de Adán le fue dada por Dios desde el mismo día de su creación, de modo que no hay lugar alguno para la teoría de la evolución de las especies; así como tampoco se permite distinción alguna o menosprecio de razas.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:2
5.2 El hombre es un ser corporativo, se compone de hombre y mujer. Representa a la iglesia, quien es también un Nuevo Hombre corporativo: Cristo. Dios bendice la unidad corporativa. Varón y hembra son bendecidos a partir de ser uno. Esto es real tanto para el matrimonio como para la iglesia unida a Cristo. No hay bendición en la división. Tanto Adán como Eva tenían el mismo nombre al principio; ambos eran Adán. En cuanto a la visión eterna, Dios no reconoce más que dos hombres: el primero de ellos es Adán, y comprende tanto a Eva como a todos los humanos venidos de ella (ella es madre de todos los vivientes); el segundo hombre es conocido como “el postrer Adán” y se refiere a Cristo, cuyo cuerpo es la iglesia (1 Cor. 15:45; 12:12). Adán es figura de Cristo y así como Dios no hizo distinción entre Adán y Eva al crearlos, tampoco hace separación entre Cristo y la iglesia. Por tanto, menos aún deben los creyentes de considerarse como independientes de Cristo. El que se une al Señor, un espíritu es con Él (1 Cor. 6:17). ¿Cuál es mi nombre? Mi nombre es Cristo.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:3
5:3 Pasaron muchos años para cuando Eva sanó y pudo tener otro hijo. No importa lo que hayas sufrido el Espíritu Santo volverá a seducirte y volverás a concebir. La acción de Adán buscando nuevamente a Eva es similar a la del Espíritu santo al acercarse a nosotros una vez más para seducirnos. Algunos se resisten diciendo: “no volveré a la iglesia; no me dejaré seducir por las cosas de Dios”. Pero no podrás evitarlo, el Espíritu no ha acabado contigo. Dios te dice en medio de tu noche de dolor: “Todavía te amo”. La intimidad con Él es inevitable. ¡Volverás a concebir! ¡Tus sueños volverán, tu fe se levantará, tu pasión reaparecerá! Mira de nuevo el Libro de las generaciones de Adán, ¿qué enseña un libro de generaciones? Describe la línea genealógica y cronológica de alguna familia. Ahora, nota que comienza a hablar de la descendencia de Adán a partir de Set; ¿te das cuenta que no menciona a Caín ni a Abel? Es como si el capítulo 4 del Génesis no existiera. Esto es un nuevo comienzo. La Palabra no dice: “Caín, Abel y Set como hijos de Adán”; simplemente declara que a los 130 años de la vida de Adán tuvo un hijo llamado Set. Esto es un sustituto. ¡El pasado doloroso no está escrito en el libro! Aunque saben todos los detalles dolorosos no están en el Libro. Dios no contará A B C, sino A B A. Un acto íntimo puso el reloj de nuevo en marcha y brincó directamente a Enero, un nuevo comienzo. Cuando se lea la historia de mi vida y de tu vida no estarán allí las dolorosas experiencias de Caín y Abel. Tu vergüenza no estará allí. Tu pecado no estará allí. Tu dolor no estará allí. Tu frustración no estará allí. Tu miseria no estará allí. Sólo estará allí a partir de Cristo, nuestro Set, el Sustituto. Por eso Cristo Jesús es nuestra sustitución. Antes de conocerle, antes de ese acto íntimo con el Espíritu Santo, nuestra vida era el dolor entre Caín y Abel; pero una vez venido el Sustituto, una vez venido Cristo, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas, ¡Aleluya! Podemos aprender mucho más de este versículo: Adán engendró; esta es una prerrogativa del varón. La mujer concibe. La descendencia de Adán, a través de Set es la línea de la vida. A diferencia de la línea de Caín, la de Set es descrita repitiendo las palabras: engendrar y vivir. Ese es el propósito de los hijos de Dios: vivir, engendrar, vivir y engendrar. Los hijos de Caín se dedicaron a las cosas temporales como hacer ciudades, la guerra y la diversión, pero la línea de Set se dedicó a vivir y multiplicarse. ¿Quién eres tú? ¿A qué te dedicas? ¿No te parece extraño que la Biblia no diga nada de las obras de los descendientes de Set? A Dios solo le importó su vida y su reproducción. Las obras eran secundarias. A excepción de la primera y última persona del capítulo cinco, así como de Enoc, a quien Dios se llevó, tres veces se dice que cada hombre engendró, dos que vivió y una que murió. ¿No es esto maravilloso? La Simiente de Dios abriéndose paso entre la humanidad, se menciona tres veces engendrar porque se trata de la transmisión de la vida divina; dos veces vivir, porque estaban llenos de la vida; y una sola vez morir porque no sufrirán daño de la segunda muerte. Adán engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen; nota que la Escritura ya no dice a semejanza ni imagen de Dios, sino del hombre. Adán estaba caído y sus hijos heredaron su naturaleza caída. ¿A qué se parece el hombre sin Cristo? ¿Qué ha venido a ser? Set significa “sustitución”. Adán y Eva consideraron el nacimiento de Set como una especie de sustituto que Dios les daba ante el homicidio de Abel (4:25). Proféticamente estaban declarando que Dios sustituía la línea de la simiente de la mujer. Set es el otro hijo, no es Caín quien fue desechado por ser del maligno; y tampoco es Abel, quien murió. Es Set, el hijo que tiene vida en el lugar de su hermano muerto. ¿Y no somos todos los creyentes también Set? ¿Acaso no vivimos por causa de nuestro Hermano Mayor que fue muerto en la cruz? La sangre de Abel declara que Set viva en su lugar; pero la sangre de Cristo anuncia que por su sangre derramada en el Calvario tenemos vida en su Nombre. ¡Aleluya! Set no era Caín; Set estaba en Abel; así nosotros no somos del maligno, sino que estamos en Cristo.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:4
5.4 Adán y Eva hicieron una sola cosa bien suficiente para cambiarlo todo. Cuando por fin haces una cosa bien, todo puede cambiar. A partir de tener a Set fueron hechos extraordinariamente fecundos. Al principio les dio la Palabra de multiplicarse y ser productivos o fecundos; de momento pareció como que Caín echó a perder todo, pero una vez que vino Set, Cristo, el Sustituto, entonces vivieron 800 años engendrando hijos e hijas (el tiempo se medía exactamente igual, pero Dios aun no había acortado la vida humana). ¿Cuántos hijos e hijas pueden engendrarse en ochocientos años? ¿Cuatrocientos? Un momento de intimidad lo cambió todo. No sabes que tan productivo y feliz puedes ser hasta que pases un momento de intimidad con el Espíritu de Dios. Lo mejor está por venir. El vino nuevo es mejor. Dios le dio el doble de bendición y prosperidad a Job después de su dolor. Abraham engendró seis hijos más después de Isaac. Dios no te usa sólo para cumplir su propósito y te olvida, sino que luego te deja ser fructífero y feliz el resto de tu vida. Pero dale a Dios lo primero y luego te bendecirá. Pregúntale a Joel sobre los años que Dios recuperó. Al comenzar de nuevo extenderás tus límites. En 130 años sólo se mencionan dos hijos, pero el número es incontable en los siguientes 800 años.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:5
5.5 A pesar de la gravedad de la muerte, Dios no registra la experiencia de Adán enfatizando su muerte, sino su vida. Dios menciona “los días que vivió Adán” declarando “los años” que vivió. Cada día es una oportunidad de disfrutar la vida. Contar los años aproxima a la muerte, pero contar los días trae sabiduría (Sal. 90:10). ¡Vive con intensidad día a día! ¿No dijo el Señor: sígame cada día? ¿No pedimos el pan de cada día? ¡Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él! (Sal. 118:24). El Espíritu ha establecido un día para el hombre: “hoy” (Heb. 3:7; 4:7). En el Salmo 90 Moisés endecha la brevedad de la vida humana diciendo entre otras cosas que delante de Dios mil años son como un día; el apóstol Pedro dice lo mismo en 2 P. 3:8. Los primeros hombres vivieron alrededor de los mil años, ese es “el día de ayer que pasó”, como escribió Moisés. Y murió, la muerte no es la meta ni el final; sólo es parte del plan.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:6
5.6 No sabemos si era su primer hijo, pues la Palabra nos enseña que Dios frecuentemente escogió al segundo y aún al último como el portador de la Simiente; ¿no escogió a Jacob y también a David? Set ya tenía 105 años cuando engendró a Enós. Set se supo frágil y mortal, él vivía dependiendo de Dios en todo; por eso llamó a su hijo Enós, que significa “débil, dependiente”. Puede parecernos un nombre negativo, pero la fe de Set daba un sentido positivo a dicho nombre; esto se demuestra en que a partir de entonces comenzaron los hombres a invocar el nombre de Yahwéh (4:26). Set impactó a su generación y testificó al estilo de los profetas del Antiguo Testamento: a través del nombre de su hijo (considera por ejemplo a Oseas y a Isaías). Dios fue conocido por su Nombre de Pacto desde la segunda generación. Debe entenderse por los hombres que invocaron al Señor no sólo a la línea de los santos, sino también a muchos otros seres humanos. Pablo hace distinción entre el pueblo de Dios y los hombres cuando amonesta a los corintios por su mal comportamiento: ¿…no sois carnales y andáis como hombres? (1 Cor. 3:3); ¿acaso no eran hombres los creyentes de Corinto? En un sentido eran hombres, pero en otro sentido eran hijos de Dios. Así también, la generación de los hijos de Dios se ha caracterizado desde el principio por ser invocadores de Dios. En este sentido, Enós fue una especie de profecía viviente todos los Días de su vida sobre la necesidad y privilegio de invocar al Señor.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:7
5.7-8 Por la edad que tenía Set cuando engendró a Enós, no podemos saber si se trataba del primer hijo o es mencionado solo el portador de la Simiente. Enós significa “débil, dependiente”. Set, su padre, reconoció la fragilidad y mortalidad humana, por lo que comenzó a invocar al Señor. Quien se sabe débil necesita al Yo Soy, el Dios que tiene vida en sí mismo, el Único que puede Ser todo lo que el hombre necesita y más. Fue tal el entendimiento de Set sobre la necesidad de invocar al Señor que impactó a su generación. A partir de entonces, los hombres comenzaron a invocar el nombre de Yahwéh (Gen. 4:26). Dios fue conocido por su Nombre de Pacto desde la segunda generación. Debe entenderse por los hombres que invocaron al Señor no solo a la línea de los santos, sino también a muchos otros seres humanos. Pablo hace distinción entre el pueblo de Dios y los hombres cuando amonesta a los corintios por su mal comportamiento: ¿…no sois carnales y andáis como hombres? (1 Cor. 3:3); ¿acaso no eran hombres los creyentes de Corinto? En un sentido eran hombres, pero en otro sentido eran hijos de Dios. Así también, la generación de los hijos de Dios se ha caracterizado desde el principio por ser invocadores de Dios. En este sentido, Enós fue una especie de profecía viviente todos los Días de su vida sobre la necesidad y privilegio de invocar al Señor.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:8
5.7-8 Por la edad que tenía Set cuando engendró a Enós, no podemos saber si se trataba del primer hijo o es mencionado solo el portador de la Simiente. Enós significa “débil, dependiente”. Set, su padre, reconoció la fragilidad y mortalidad humana, por lo que comenzó a invocar al Señor. Quien se sabe débil necesita al Yo Soy, el Dios que tiene vida en sí mismo, el Único que puede Ser todo lo que el hombre necesita y más. Fue tal el entendimiento de Set sobre la necesidad de invocar al Señor que impactó a su generación. A partir de entonces, los hombres comenzaron a invocar el nombre de Yahwéh (Gen. 4:26). Dios fue conocido por su Nombre de Pacto desde la segunda generación. Debe entenderse por los hombres que invocaron al Señor no solo a la línea de los santos, sino también a muchos otros seres humanos. Pablo hace distinción entre el pueblo de Dios y los hombres cuando amonesta a los corintios por su mal comportamiento: ¿…no sois carnales y andáis como hombres? (1 Cor. 3:3); ¿acaso no eran hombres los creyentes de Corinto? En un sentido eran hombres, pero en otro sentido eran hijos de Dios. Así también, la generación de los hijos de Dios se ha caracterizado desde el principio por ser invocadores de Dios. En este sentido, Enós fue una especie de profecía viviente todos los Días de su vida sobre la necesidad y privilegio de invocar al Señor.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:9
5.9 A los noventa años Enós engendró a Cainán. Cainán es una variante de Caín. Me sorprende que un invocador de Dios llamara así a su hijo; es posible que Enós tuviera una fe semejante a la de Eva respecto de que su hijo era portador de la Simiente. Invocar al Señor le había “adquirido” hijo. Sin embargo, Enós tuvo mayor revelación, pues él supo que adquiría a Adán (mezclando los nombres de Caín y de Adán = Cainán), es decir, Enós sabía que su hijo era la línea del Hijo del Hombre.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:10
5.10 La vida después de engendrar no es solo existir, sino prevalecer. Ser vigente después de que ha surgido la generación relevo requiere tener vida verdadera. No todos siguen vigentes cuando surge el heredero del legado, solo aquellos que siguen haciendo la voluntad de Dios; los cuales, dicho sea de paso, siguen multiplicándose. Tener hijos para Dios y más, hijos espirituales, es menester a todo creyente.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:11
5.11 La vida comenzaba a descender, a duras penas llegaban a los novecientos años y dentro de poco no pasarían los ciento veinte, salvo excepciones. A causa de la degradación humana, el ADN de los hombres también se ha visto afectado reduciendo los años de vida terrenal. Es triste la nota de terminar cada biografía con “y murió”; este nunca es el final en el plan divino.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:12
5.12-13 Mahalaleel significa “alabanza de Dios”. El hombre de Dios produce alabanza a Dios, fruto de labios que confiesen su Nombre; hijos e hijas. Ser fructífero es característica de la línea de los hijos de Dios; no solo respecto de fruto individual, sino de multiplicación. Todos los hombres de Dios tuvieron hijos e hijas porque fueron llamados a enseñorearse de la tierra; esto no se logra mediante el autoritarismo ni la tiranía, sino a través del discipulado. La tierra es colonizada mediante la reproducción; para establecer el reino de Dios debemos reproducirnos en más discípulos. No tener descendencia terrenal pone en riesgo la especie humana; y no tener descendencia espiritual es un atentado contra el reino de los cielos.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:13
5.12-13 Mahalaleel significa “alabanza de Dios”. El hombre de Dios produce alabanza a Dios, fruto de labios que confiesen su Nombre; hijos e hijas. Ser fructífero es característica de la línea de los hijos de Dios; no solo respecto de fruto individual, sino de multiplicación. Todos los hombres de Dios tuvieron hijos e hijas porque fueron llamados a enseñorearse de la tierra; esto no se logra mediante el autoritarismo ni la tiranía, sino a través del discipulado. La tierra es colonizada mediante la reproducción; para establecer el reino de Dios debemos reproducirnos en más discípulos. No tener descendencia terrenal pone en riesgo la especie humana; y no tener descendencia espiritual es un atentado contra el reino de los cielos.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:14
5.14 Por más que se alargue la vida en este mundo, es limitada. En un principio vivían cientos de años, en el siglo XX parece que los más longevos alcanzaron una décima parte de la vida de los primeros hombres. En el siglo XXI vemos nuevamente extenderse la vida, aunque todavía no como al principio, de hecho, muy lejos de ello. Sin embargo, a medida que se acerque el retorno de nuestro Señor y más aun con su venida, seguramente alcanzaremos la vida como en el principio. Entre más cerca de Él, más vida.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:15
5.15 Mahalaleel engendró a Jared, que significa “descenso”. Mahalaleel comenzó a mirar el descenso de la humanidad. Dicho descenso es también un alejamiento de Dios, lo cual no puede acabar bien. La generación antediluviana comienza con Jared, que significa “descenso” y termina con el diluvio. ¿No es esto muy significativo? Cuando el vivir humano desciende, el juicio divino se acerca.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:16
5.16-17 Conforme la humanidad descendía y se acercaba el diluvio, a nivel general los hombres comenzaron a bajar a bajar los novecientos años de edad. Mahalaleel ya no llega a los novecientos años. Tanto la calidad como la cantidad de tu vida puede verse seriamente afectada si desciendes respecto del Señor, esto es, si te apartas. No podrás del todo evitar que se vea afectada por el ambiente que te rodea, como Mahalaleel ya vio mermada su vida, ¡cuánto más si te alejas del Señor!
— Roberto Tinoco
Génesis 5:17
5.16-17 Conforme la humanidad descendía y se acercaba el diluvio, a nivel general los hombres comenzaron a bajar a bajar los novecientos años de edad. Mahalaleel ya no llega a los novecientos años. Tanto la calidad como la cantidad de tu vida puede verse seriamente afectada si desciendes respecto del Señor, esto es, si te apartas. No podrás del todo evitar que se vea afectada por el ambiente que te rodea, como Mahalaleel ya vio mermada su vida, ¡cuánto más si te alejas del Señor!
— Roberto Tinoco
Génesis 5:18
5.18-20 Jared significa descenso y Enoc significa “Dedicado, Consagrado”. Enoc fue llamado santo. Ante el descenso solo queda la consagración. Esto que hizo Jared consagrándose le amplió la vida considerablemente, casi como el primer hombre Adán. Nada es inevitable, incluso su hijo no vería la muerte. Todo es posible mediante la fe dedicándose al Señor.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:19
5.18-20 Jared significa descenso y Enoc significa “Dedicado, Consagrado”. Enoc fue llamado santo. Ante el descenso solo queda la consagración. Esto que hizo Jared consagrándose le amplió la vida considerablemente, casi como el primer hombre Adán. Nada es inevitable, incluso su hijo no vería la muerte. Todo es posible mediante la fe dedicándose al Señor.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:20
5.18-20 Jared significa descenso y Enoc significa “Dedicado, Consagrado”. Enoc fue llamado santo. Ante el descenso solo queda la consagración. Esto que hizo Jared consagrándose le amplió la vida considerablemente, casi como el primer hombre Adán. Nada es inevitable, incluso su hijo no vería la muerte. Todo es posible mediante la fe dedicándose al Señor.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:21
5.21-24 A los sesenta y cinco años de edad, Enoc engendró un hijo, al que llamó Matusalén. Dicho nombre significa “al morir vendrá aquello (como un dardo o juicio)”. A Enoc le fue revelado que al morir su hijo vendría el juicio de Dios como un juicio sobre la humanidad entera. Su hijo fue una profecía viviente. Fue tal la impresión de dicha revelación que Enoc consagró su vida al Señor comenzando a caminar con Dios después de engendrar a Matusalén. El diluvio fue para Enoc como la segunda venida del Señor es para nosotros (Judas 1:14-15); de manera que dicha expectativa debe ser un gran aliciente para nuestra consagración (2 Pedro 3:9-14). Caminó, pues, Enoc, con Dios, la palabra especifica que fue Enoc quien caminó con Dios y no Dios quien caminó con Enoc. Parece lo mismo pero son dos cosas muy diferentes. Fue Enoc quien tomó el paso de Dios y no a la inversa. ¡Qué maravilloso es que un hombre aprenda a caminar al ritmo de Dios! Esto significa que Enoc subordinó todo su vivir a la voluntad divina. Quien espera la venida del Señor debe vivir al ritmo de Dios, tomar su paso, subordinarse a Su voluntad (Heb. 10:35-37; 1 Juan 2:28-3:3). Quien camina con Dios va en ascenso, finalmente será arrebatado. Cuando Dios camina con el hombre tiene su gracia, pero va en descenso, por lo que no podrá ser parte de la primicias de la glorificación. En Enoc se cumplió la palabra: más el justo, por su fe vivirá (Hab. 2:4). Hebreos 11:5 declara que Enoc fue trasladado por Dios para no ver muerte a causa de su fe. Él creyó la palabra de Dios respecto del juicio que vendría, así como de la venida del Señor. Antes de ser llevado, tuvo trescientos años de testimonio de andar con Dios agradándole. …y desapareció, porque le llevó Dios, Enoc fue arrebatado por Dios antes de que viniera el diluvio para no ver muerte (no solo para evitar su propia muerte, sino para tampoco ver la muerte de su generación en el diluvio); es un tipo de los santos arrebatados antes del juicio de la gran tribulación que vendrá sobre el mundo entero (1 Cor. 15:51-54; 1 Tes. 4:16-17). Noé por su parte, es un símbolo de los santos que cruzarán vivos exitosamente dicho juicio para tomar parte de la nueva tierra (Apoc. 7). Enoc, Elías, Ezequiel, Felipe, Pablo y Juan, son algunos ejemplos de personas llevadas corporalmente por el Señor de un lugar a otro. Un niño explicó el arrebatamiento de Enoc muy bien cuando dijo: “iban caminando Dios y Enoc tanto, que Dios le dijo a Enoc: ya estamos más cerca de mi casa que de la tuya, ¿por qué no vienes mejor a vivir conmigo?” Los años de Enoc en la tierra fueron 365, son el ciclo perfecto. El año dura 365 días, Enoc vivió un año por cada día del ciclo perfecto de la creación y de la vida. Él fue el séptimo desde Adán, el número siete suele usarse en la Biblia para definir ciclos perfectos (por ejemplo Gen. 41). Quien camina con Dios vive el ciclo perfecto del propósito de la vida por la que fue creado.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:22
5.21-24 A los sesenta y cinco años de edad, Enoc engendró un hijo, al que llamó Matusalén. Dicho nombre significa “al morir vendrá aquello (como un dardo o juicio)”. A Enoc le fue revelado que al morir su hijo vendría el juicio de Dios como un juicio sobre la humanidad entera. Su hijo fue una profecía viviente. Fue tal la impresión de dicha revelación que Enoc consagró su vida al Señor comenzando a caminar con Dios después de engendrar a Matusalén. El diluvio fue para Enoc como la segunda venida del Señor es para nosotros (Judas 1:14-15); de manera que dicha expectativa debe ser un gran aliciente para nuestra consagración (2 Pedro 3:9-14). Caminó, pues, Enoc, con Dios, la palabra especifica que fue Enoc quien caminó con Dios y no Dios quien caminó con Enoc. Parece lo mismo pero son dos cosas muy diferentes. Fue Enoc quien tomó el paso de Dios y no a la inversa. ¡Qué maravilloso es que un hombre aprenda a caminar al ritmo de Dios! Esto significa que Enoc subordinó todo su vivir a la voluntad divina. Quien espera la venida del Señor debe vivir al ritmo de Dios, tomar su paso, subordinarse a Su voluntad (Heb. 10:35-37; 1 Juan 2:28-3:3). Quien camina con Dios va en ascenso, finalmente será arrebatado. Cuando Dios camina con el hombre tiene su gracia, pero va en descenso, por lo que no podrá ser parte de la primicias de la glorificación. En Enoc se cumplió la palabra: más el justo, por su fe vivirá (Hab. 2:4). Hebreos 11:5 declara que Enoc fue trasladado por Dios para no ver muerte a causa de su fe. Él creyó la palabra de Dios respecto del juicio que vendría, así como de la venida del Señor. Antes de ser llevado, tuvo trescientos años de testimonio de andar con Dios agradándole. …y desapareció, porque le llevó Dios, Enoc fue arrebatado por Dios antes de que viniera el diluvio para no ver muerte (no solo para evitar su propia muerte, sino para tampoco ver la muerte de su generación en el diluvio); es un tipo de los santos arrebatados antes del juicio de la gran tribulación que vendrá sobre el mundo entero (1 Cor. 15:51-54; 1 Tes. 4:16-17). Noé por su parte, es un símbolo de los santos que cruzarán vivos exitosamente dicho juicio para tomar parte de la nueva tierra (Apoc. 7). Enoc, Elías, Ezequiel, Felipe, Pablo y Juan, son algunos ejemplos de personas llevadas corporalmente por el Señor de un lugar a otro. Un niño explicó el arrebatamiento de Enoc muy bien cuando dijo: “iban caminando Dios y Enoc tanto, que Dios le dijo a Enoc: ya estamos más cerca de mi casa que de la tuya, ¿por qué no vienes mejor a vivir conmigo?” Los años de Enoc en la tierra fueron 365, son el ciclo perfecto. El año dura 365 días, Enoc vivió un año por cada día del ciclo perfecto de la creación y de la vida. Él fue el séptimo desde Adán, el número siete suele usarse en la Biblia para definir ciclos perfectos (por ejemplo Gen. 41). Quien camina con Dios vive el ciclo perfecto del propósito de la vida por la que fue creado.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:23
5.21-24 A los sesenta y cinco años de edad, Enoc engendró un hijo, al que llamó Matusalén. Dicho nombre significa “al morir vendrá aquello (como un dardo o juicio)”. A Enoc le fue revelado que al morir su hijo vendría el juicio de Dios como un juicio sobre la humanidad entera. Su hijo fue una profecía viviente. Fue tal la impresión de dicha revelación que Enoc consagró su vida al Señor comenzando a caminar con Dios después de engendrar a Matusalén. El diluvio fue para Enoc como la segunda venida del Señor es para nosotros (Judas 1:14-15); de manera que dicha expectativa debe ser un gran aliciente para nuestra consagración (2 Pedro 3:9-14). Caminó, pues, Enoc, con Dios, la palabra especifica que fue Enoc quien caminó con Dios y no Dios quien caminó con Enoc. Parece lo mismo pero son dos cosas muy diferentes. Fue Enoc quien tomó el paso de Dios y no a la inversa. ¡Qué maravilloso es que un hombre aprenda a caminar al ritmo de Dios! Esto significa que Enoc subordinó todo su vivir a la voluntad divina. Quien espera la venida del Señor debe vivir al ritmo de Dios, tomar su paso, subordinarse a Su voluntad (Heb. 10:35-37; 1 Juan 2:28-3:3). Quien camina con Dios va en ascenso, finalmente será arrebatado. Cuando Dios camina con el hombre tiene su gracia, pero va en descenso, por lo que no podrá ser parte de la primicias de la glorificación. En Enoc se cumplió la palabra: más el justo, por su fe vivirá (Hab. 2:4). Hebreos 11:5 declara que Enoc fue trasladado por Dios para no ver muerte a causa de su fe. Él creyó la palabra de Dios respecto del juicio que vendría, así como de la venida del Señor. Antes de ser llevado, tuvo trescientos años de testimonio de andar con Dios agradándole. …y desapareció, porque le llevó Dios, Enoc fue arrebatado por Dios antes de que viniera el diluvio para no ver muerte (no solo para evitar su propia muerte, sino para tampoco ver la muerte de su generación en el diluvio); es un tipo de los santos arrebatados antes del juicio de la gran tribulación que vendrá sobre el mundo entero (1 Cor. 15:51-54; 1 Tes. 4:16-17). Noé por su parte, es un símbolo de los santos que cruzarán vivos exitosamente dicho juicio para tomar parte de la nueva tierra (Apoc. 7). Enoc, Elías, Ezequiel, Felipe, Pablo y Juan, son algunos ejemplos de personas llevadas corporalmente por el Señor de un lugar a otro. Un niño explicó el arrebatamiento de Enoc muy bien cuando dijo: “iban caminando Dios y Enoc tanto, que Dios le dijo a Enoc: ya estamos más cerca de mi casa que de la tuya, ¿por qué no vienes mejor a vivir conmigo?” Los años de Enoc en la tierra fueron 365, son el ciclo perfecto. El año dura 365 días, Enoc vivió un año por cada día del ciclo perfecto de la creación y de la vida. Él fue el séptimo desde Adán, el número siete suele usarse en la Biblia para definir ciclos perfectos (por ejemplo Gen. 41). Quien camina con Dios vive el ciclo perfecto del propósito de la vida por la que fue creado.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:24
5.21-24 A los sesenta y cinco años de edad, Enoc engendró un hijo, al que llamó Matusalén. Dicho nombre significa “al morir vendrá aquello (como un dardo o juicio)”. A Enoc le fue revelado que al morir su hijo vendría el juicio de Dios como un juicio sobre la humanidad entera. Su hijo fue una profecía viviente. Fue tal la impresión de dicha revelación que Enoc consagró su vida al Señor comenzando a caminar con Dios después de engendrar a Matusalén. El diluvio fue para Enoc como la segunda venida del Señor es para nosotros (Judas 1:14-15); de manera que dicha expectativa debe ser un gran aliciente para nuestra consagración (2 Pedro 3:9-14). Caminó, pues, Enoc, con Dios, la palabra especifica que fue Enoc quien caminó con Dios y no Dios quien caminó con Enoc. Parece lo mismo pero son dos cosas muy diferentes. Fue Enoc quien tomó el paso de Dios y no a la inversa. ¡Qué maravilloso es que un hombre aprenda a caminar al ritmo de Dios! Esto significa que Enoc subordinó todo su vivir a la voluntad divina. Quien espera la venida del Señor debe vivir al ritmo de Dios, tomar su paso, subordinarse a Su voluntad (Heb. 10:35-37; 1 Juan 2:28-3:3). Quien camina con Dios va en ascenso, finalmente será arrebatado. Cuando Dios camina con el hombre tiene su gracia, pero va en descenso, por lo que no podrá ser parte de la primicias de la glorificación. En Enoc se cumplió la palabra: más el justo, por su fe vivirá (Hab. 2:4). Hebreos 11:5 declara que Enoc fue trasladado por Dios para no ver muerte a causa de su fe. Él creyó la palabra de Dios respecto del juicio que vendría, así como de la venida del Señor. Antes de ser llevado, tuvo trescientos años de testimonio de andar con Dios agradándole. …y desapareció, porque le llevó Dios, Enoc fue arrebatado por Dios antes de que viniera el diluvio para no ver muerte (no solo para evitar su propia muerte, sino para tampoco ver la muerte de su generación en el diluvio); es un tipo de los santos arrebatados antes del juicio de la gran tribulación que vendrá sobre el mundo entero (1 Cor. 15:51-54; 1 Tes. 4:16-17). Noé por su parte, es un símbolo de los santos que cruzarán vivos exitosamente dicho juicio para tomar parte de la nueva tierra (Apoc. 7). Enoc, Elías, Ezequiel, Felipe, Pablo y Juan, son algunos ejemplos de personas llevadas corporalmente por el Señor de un lugar a otro. Un niño explicó el arrebatamiento de Enoc muy bien cuando dijo: “iban caminando Dios y Enoc tanto, que Dios le dijo a Enoc: ya estamos más cerca de mi casa que de la tuya, ¿por qué no vienes mejor a vivir conmigo?” Los años de Enoc en la tierra fueron 365, son el ciclo perfecto. El año dura 365 días, Enoc vivió un año por cada día del ciclo perfecto de la creación y de la vida. Él fue el séptimo desde Adán, el número siete suele usarse en la Biblia para definir ciclos perfectos (por ejemplo Gen. 41). Quien camina con Dios vive el ciclo perfecto del propósito de la vida por la que fue creado.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:25
5:25-27 Su nombre significa “al morir vendrá el dardo” (juicio, diluvio). Matusalén ha sido el hombre con la vida más larga sobre la tierra, ¿cuál es la razón? ¡Que a su muerte vendría, como de hecho así fue, el diluvio! ¡Cuánta misericordia de Dios! Matusalén engendró a Lamec cuando tenía 187 años y a su vez, Lamec engendró a Noé cuando tenía 182 años. Luego, a los 600 años de la vida de Noé vino el diluvio. Si sumamos todas estas cantidades tenemos 969, que son precisamente los años que vivió Matusalén. ¡Cuán maravilloso es el Señor! ¡Dios concedió al mundo 969 años de gracia! Además de que los últimos 120 años antes del diluvio se intensificó el llamado con la predicación de Noé y la preparación del arca (Gen. 6:3; 1 Pedro 3:20). Matusalén representa a todos los santos muertos antes de la gran tribulación y de la venida del Señor. Lamec significa “fuerte, vigoroso”. Es una nota de esperanza en medio de una generación bajo juicio.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:26
5:25-27 Su nombre significa “al morir vendrá el dardo” (juicio, diluvio). Matusalén ha sido el hombre con la vida más larga sobre la tierra, ¿cuál es la razón? ¡Que a su muerte vendría, como de hecho así fue, el diluvio! ¡Cuánta misericordia de Dios! Matusalén engendró a Lamec cuando tenía 187 años y a su vez, Lamec engendró a Noé cuando tenía 182 años. Luego, a los 600 años de la vida de Noé vino el diluvio. Si sumamos todas estas cantidades tenemos 969, que son precisamente los años que vivió Matusalén. ¡Cuán maravilloso es el Señor! ¡Dios concedió al mundo 969 años de gracia! Además de que los últimos 120 años antes del diluvio se intensificó el llamado con la predicación de Noé y la preparación del arca (Gen. 6:3; 1 Pedro 3:20). Matusalén representa a todos los santos muertos antes de la gran tribulación y de la venida del Señor. Lamec significa “fuerte, vigoroso”. Es una nota de esperanza en medio de una generación bajo juicio.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:27
5:25-27 Su nombre significa “al morir vendrá el dardo” (juicio, diluvio). Matusalén ha sido el hombre con la vida más larga sobre la tierra, ¿cuál es la razón? ¡Que a su muerte vendría, como de hecho así fue, el diluvio! ¡Cuánta misericordia de Dios! Matusalén engendró a Lamec cuando tenía 187 años y a su vez, Lamec engendró a Noé cuando tenía 182 años. Luego, a los 600 años de la vida de Noé vino el diluvio. Si sumamos todas estas cantidades tenemos 969, que son precisamente los años que vivió Matusalén. ¡Cuán maravilloso es el Señor! ¡Dios concedió al mundo 969 años de gracia! Además de que los últimos 120 años antes del diluvio se intensificó el llamado con la predicación de Noé y la preparación del arca (Gen. 6:3; 1 Pedro 3:20). Matusalén representa a todos los santos muertos antes de la gran tribulación y de la venida del Señor. Lamec significa “fuerte, vigoroso”. Es una nota de esperanza en medio de una generación bajo juicio.
— Roberto Tinoco
Génesis 5:28
5.28-31 Lamec significa “fuerte, vigoroso, poderoso”. Tanto la línea de Caín como la línea de Set tienen un a un Lamec entre sus filas. Pero, ¡qué diferente fueron entre sí! El Lamec cainita fue el creador de la poligamia y se caracterizó por su espíritu violento y vengativo; mientras que el Lamec setita fue el padre de Noé y profetizó el nuevo tiempo que Dios estaba por inaugurar para el mundo. Ambos fueron fuertes, el cainita en si mismo, y el setita en Dios. Ambos cambiaron la era, uno hacia la inmoralidad y la violencia, y el otro hacia la justicia de Dios. Los dos se llamaban igual, pero vivieron diferentes; el nombre no hace a la persona, sino la persona hace al nombre. Lamec engendró a Noé, que significa “alivio o descanso”. El verdaderamente fuerte trae descanso a su generación. Lamec fue un hombre de fe. Él tuvo la revelación divina de la purificación del mundo por medio del agua, como en una especie de bautismo universal (1 Pedro 3:20-21). Supo que su hijo Noé era el instrumento escogido por Dios para traer alivio a la humanidad. La vida en ese tiempo era dura y difícil, la maldición de la tierra hacia el trabajo especialmente fatigoso. El diluvio habría de traer nuevas condiciones a la tierra que facilitarían la producción. Además, la línea setita se libraría del terrible aguijón que le significaba la violenta e inmoral línea cainita. Todo esto significa que el bautismo en agua termina con la maldición de la antigua creación. Dice la Palabra: porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (Gal. 3:27-28). Al ser bautizados en Cristo somos bautizados en su muerte para andar en vida nueva (Rom. 6:4). El descanso del hombre radica en el bautismo de Jesús, no me refiero al rito, sino al hecho; es decir, a la identificación con Cristo en su muerte por la fe. El Señor Jesús dijo: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mat. 11:28-30). El yugo y el bautismo en este caso son semejantes; someterse a Cristo trae descanso al hombre y lo libra de toda maldición de la tierra. Noé fue un hombre justo que vivió por fe (Heb. 11:7). La justicia y la vida de fe traen descanso al hombre. Por ende, el cansancio suele ser producto de la injusticia, ya sea del cansado o de los demás. Dios comparó a Noé con Job y con Daniel en cuanto a su justicia e integridad (Ez. 14:14). Noé, lo mismo que Daniel y Job, fueron intachables en medio de una generación perversa. Sí es posible ser justo a pesar del entorno. ¿No fue Juan el Bautista lleno del Espíritu a pesar de vivir en el desierto y enfrentar a los religiosos de su tiempo?
— Roberto Tinoco
Génesis 5:29
5.28-31 Lamec significa “fuerte, vigoroso, poderoso”. Tanto la línea de Caín como la línea de Set tienen un a un Lamec entre sus filas. Pero, ¡qué diferente fueron entre sí! El Lamec cainita fue el creador de la poligamia y se caracterizó por su espíritu violento y vengativo; mientras que el Lamec setita fue el padre de Noé y profetizó el nuevo tiempo que Dios estaba por inaugurar para el mundo. Ambos fueron fuertes, el cainita en si mismo, y el setita en Dios. Ambos cambiaron la era, uno hacia la inmoralidad y la violencia, y el otro hacia la justicia de Dios. Los dos se llamaban igual, pero vivieron diferentes; el nombre no hace a la persona, sino la persona hace al nombre. Lamec engendró a Noé, que significa “alivio o descanso”. El verdaderamente fuerte trae descanso a su generación. Lamec fue un hombre de fe. Él tuvo la revelación divina de la purificación del mundo por medio del agua, como en una especie de bautismo universal (1 Pedro 3:20-21). Supo que su hijo Noé era el instrumento escogido por Dios para traer alivio a la humanidad. La vida en ese tiempo era dura y difícil, la maldición de la tierra hacia el trabajo especialmente fatigoso. El diluvio habría de traer nuevas condiciones a la tierra que facilitarían la producción. Además, la línea setita se libraría del terrible aguijón que le significaba la violenta e inmoral línea cainita. Todo esto significa que el bautismo en agua termina con la maldición de la antigua creación. Dice la Palabra: porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (Gal. 3:27-28). Al ser bautizados en Cristo somos bautizados en su muerte para andar en vida nueva (Rom. 6:4). El descanso del hombre radica en el bautismo de Jesús, no me refiero al rito, sino al hecho; es decir, a la identificación con Cristo en su muerte por la fe. El Señor Jesús dijo: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mat. 11:28-30). El yugo y el bautismo en este caso son semejantes; someterse a Cristo trae descanso al hombre y lo libra de toda maldición de la tierra. Noé fue un hombre justo que vivió por fe (Heb. 11:7). La justicia y la vida de fe traen descanso al hombre. Por ende, el cansancio suele ser producto de la injusticia, ya sea del cansado o de los demás. Dios comparó a Noé con Job y con Daniel en cuanto a su justicia e integridad (Ez. 14:14). Noé, lo mismo que Daniel y Job, fueron intachables en medio de una generación perversa. Sí es posible ser justo a pesar del entorno. ¿No fue Juan el Bautista lleno del Espíritu a pesar de vivir en el desierto y enfrentar a los religiosos de su tiempo?
— Roberto Tinoco
Génesis 5:30
5.28-31 Lamec significa “fuerte, vigoroso, poderoso”. Tanto la línea de Caín como la línea de Set tienen un a un Lamec entre sus filas. Pero, ¡qué diferente fueron entre sí! El Lamec cainita fue el creador de la poligamia y se caracterizó por su espíritu violento y vengativo; mientras que el Lamec setita fue el padre de Noé y profetizó el nuevo tiempo que Dios estaba por inaugurar para el mundo. Ambos fueron fuertes, el cainita en si mismo, y el setita en Dios. Ambos cambiaron la era, uno hacia la inmoralidad y la violencia, y el otro hacia la justicia de Dios. Los dos se llamaban igual, pero vivieron diferentes; el nombre no hace a la persona, sino la persona hace al nombre. Lamec engendró a Noé, que significa “alivio o descanso”. El verdaderamente fuerte trae descanso a su generación. Lamec fue un hombre de fe. Él tuvo la revelación divina de la purificación del mundo por medio del agua, como en una especie de bautismo universal (1 Pedro 3:20-21). Supo que su hijo Noé era el instrumento escogido por Dios para traer alivio a la humanidad. La vida en ese tiempo era dura y difícil, la maldición de la tierra hacia el trabajo especialmente fatigoso. El diluvio habría de traer nuevas condiciones a la tierra que facilitarían la producción. Además, la línea setita se libraría del terrible aguijón que le significaba la violenta e inmoral línea cainita. Todo esto significa que el bautismo en agua termina con la maldición de la antigua creación. Dice la Palabra: porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (Gal. 3:27-28). Al ser bautizados en Cristo somos bautizados en su muerte para andar en vida nueva (Rom. 6:4). El descanso del hombre radica en el bautismo de Jesús, no me refiero al rito, sino al hecho; es decir, a la identificación con Cristo en su muerte por la fe. El Señor Jesús dijo: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mat. 11:28-30). El yugo y el bautismo en este caso son semejantes; someterse a Cristo trae descanso al hombre y lo libra de toda maldición de la tierra. Noé fue un hombre justo que vivió por fe (Heb. 11:7). La justicia y la vida de fe traen descanso al hombre. Por ende, el cansancio suele ser producto de la injusticia, ya sea del cansado o de los demás. Dios comparó a Noé con Job y con Daniel en cuanto a su justicia e integridad (Ez. 14:14). Noé, lo mismo que Daniel y Job, fueron intachables en medio de una generación perversa. Sí es posible ser justo a pesar del entorno. ¿No fue Juan el Bautista lleno del Espíritu a pesar de vivir en el desierto y enfrentar a los religiosos de su tiempo?
— Roberto Tinoco
Génesis 5:31
5.28-31 Lamec significa “fuerte, vigoroso, poderoso”. Tanto la línea de Caín como la línea de Set tienen un a un Lamec entre sus filas. Pero, ¡qué diferente fueron entre sí! El Lamec cainita fue el creador de la poligamia y se caracterizó por su espíritu violento y vengativo; mientras que el Lamec setita fue el padre de Noé y profetizó el nuevo tiempo que Dios estaba por inaugurar para el mundo. Ambos fueron fuertes, el cainita en si mismo, y el setita en Dios. Ambos cambiaron la era, uno hacia la inmoralidad y la violencia, y el otro hacia la justicia de Dios. Los dos se llamaban igual, pero vivieron diferentes; el nombre no hace a la persona, sino la persona hace al nombre. Lamec engendró a Noé, que significa “alivio o descanso”. El verdaderamente fuerte trae descanso a su generación. Lamec fue un hombre de fe. Él tuvo la revelación divina de la purificación del mundo por medio del agua, como en una especie de bautismo universal (1 Pedro 3:20-21). Supo que su hijo Noé era el instrumento escogido por Dios para traer alivio a la humanidad. La vida en ese tiempo era dura y difícil, la maldición de la tierra hacia el trabajo especialmente fatigoso. El diluvio habría de traer nuevas condiciones a la tierra que facilitarían la producción. Además, la línea setita se libraría del terrible aguijón que le significaba la violenta e inmoral línea cainita. Todo esto significa que el bautismo en agua termina con la maldición de la antigua creación. Dice la Palabra: porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (Gal. 3:27-28). Al ser bautizados en Cristo somos bautizados en su muerte para andar en vida nueva (Rom. 6:4). El descanso del hombre radica en el bautismo de Jesús, no me refiero al rito, sino al hecho; es decir, a la identificación con Cristo en su muerte por la fe. El Señor Jesús dijo: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mat. 11:28-30). El yugo y el bautismo en este caso son semejantes; someterse a Cristo trae descanso al hombre y lo libra de toda maldición de la tierra. Noé fue un hombre justo que vivió por fe (Heb. 11:7). La justicia y la vida de fe traen descanso al hombre. Por ende, el cansancio suele ser producto de la injusticia, ya sea del cansado o de los demás. Dios comparó a Noé con Job y con Daniel en cuanto a su justicia e integridad (Ez. 14:14). Noé, lo mismo que Daniel y Job, fueron intachables en medio de una generación perversa. Sí es posible ser justo a pesar del entorno. ¿No fue Juan el Bautista lleno del Espíritu a pesar de vivir en el desierto y enfrentar a los religiosos de su tiempo?
— Roberto Tinoco
Génesis 5:32
5.32 Noé engendró a sus hijos alrededor de los quinientos años de su vida; siendo que el diluvio vino a sus seis cientos años de edad y que duró 120 años construyendo el arca, entendemos que Noé primero recibió la revelación del diluvio y luego tuvo a sus hijos. Esto es muy significativo. Entendemos el por qué sus hijos le acompañaron al entrar en el arca, fueron educados casi desde su nacimiento con el mensaje del juicio por venir y la justicia de Dios. También, podemos intuir el por qué del nombre de sus hijos: Sem significa renombre; Cam, caliente; y Jafet, ensanchamiento. Según Génesis 9:24 y 10:21 Sem era mayor que Cam y Jafet, y el segundo sería Jafet; de modo que el orden cronológico sería: Sem, Jafet y Cam. En sus nombres vemos las experiencias que Noé vivió en medio de una generación perversa por causa del mensaje del diluvio y de la justicia de Dios. Al principio de su ministerio como predicador obtuvo “renombre”. Después, “ensanchamiento”, su ministerio creció en influencia y madurez. Y por último, las cosas comenzaron a arder, la credibilidad se perdió por lo que pasó un poco más de cien años con la oposición de su generación. Sem, como vimos, significa “renombre”. Noé engendró a Sem; “Descanso” produce “Renombre”. Descansar en el Señor da por resultado una vida que impacta la historia. Nunca pasa desapercibido quien descansa en los hombros del Señor. Cam significa “negro, caliente”. No creo que Noé diera a su hijo este nombre como una especie de estigma inspirado en el color de la piel; sino en el sentido de circunstancias difíciles que vivían entonces por causa de pregonar la justicia de Dios. Según Génesis 9:24 Cam era más joven que Sem y Jafet. Jafet significa “ensanchamiento”. Noé engendró a Jafet; dicho de otro modo, “descanso” engendra “ensanchamiento”. La confianza en Dios trae prosperidad. Según Génesis 10:21 Jafet era menor que Sem y mayor que Cam (9:24).
— Roberto Tinoco