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Génesis 6
Un mundo descarriado
1Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,🗨📝 2que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.🗨📝 3Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.🗨📝 4Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.🗨📝 5Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.🗨📝 6Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.🗨📝 7Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.🗨📝 8Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.🗨📝La historia de Noé
9Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.🗨📝 10Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet.🗨📝 11Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.🗨📝 12Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.🗨📝 13Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.🗨📝 14Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.🗨📝 15Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura.🗨📝 16Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.🗨📝 17Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.🗨📝 18Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.🗨📝 19Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán.🗨📝 20De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida.🗨📝 21Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos.🗨📝 22Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Génesis 6: RV60
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Génesis 6:1
6.1 Multiplicación como propósito divino; fue Dios quien estableció que los seres humanos se multiplicaran (Gen. 1:28). Sin embargo, la multiplicación de los hombres, refiriéndonos a la línea de Caín, no fue una bendición, sino una tentación y posterior caída de los descendientes de Set. También el hombre sin Dios tiene capacidad reproductiva. Con la multiplicación de los hombres vino también la multiplicación de los pecados. Y multiplicación como necesidad de la tierra: sobre la faz de la tierra. El gobierno del mundo, su “rostro” requiere del hombre para su uso y aprovechamiento. Acerca de las hijas de los hombres mira las notas correspondientes al versículo siguiente.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:2
6.2 Los hijos de Dios y las hijas de los hombres son una expresión muy importante para distinguir a las dos simientes que venían peleando desde el principio. Recuerda que Dios dijo a la serpiente que la simiente de la mujer aplastaría a la simiente de la serpiente. Vemos a Caín y a Abel como dos hijos en cuanto a la carne de Adán y de Eva, pero en cuanto al espíritu, Caín era del maligno y Abel era de Dios, lo cual se hizo manifiesto por sus obras (1 Juan 3:12). El Señor Jesucristo hizo la misma distinción hacia los judíos que querían hacer las obras de Satanás en Juan 8:41-44. Todos los hombres que viven sin Dios son tomados simplemente como hombres y están bajo el yugo del maligno llevando en el sentido espiritual su simiente, por lo que procuran hacer por naturaleza sus obras. El apóstol Pablo dijo a los corintios: …habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales y andáis como hombres? (1 Cor. 3:3). ¿Qué acaso los creyentes de Corinto no eran hombres? Desde luego que sí en el sentido humano y natural, pero en su aspecto espiritual los cristianos son llamados hijos de Dios a causa de la naturaleza divina (Flp. 2:15; 1 Juan 3:1-2; 3:10; 2 Pedro 1:4). Desde el principio Dios ha hecho distinción entre sus hijos y aquellos que no lo son; por ejemplo, Deuteronomio 14:1-2 llama hijos de Dios y pueblo especial a Israel; mientras que solo pueblos a los gentiles. En el Salmo 82 leemos: Yo dije: vosotros sois dioses (heb. Elohim) y todos vosotros hijos del Altísimo; pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis (Sal. 82:6-7). Cuando un creyente vive desacorde con su llamado es tenido sólo como un hombre. Dice la carta a los romanos que no todos los descendientes de Abraham según la carne son hijos de Dios (Rom. 9:7-8); entonces, ¿de quién son hijos? Son solo hombres. Dios promete que si salimos del mundo, en el sentido de no ser parte del vivir del mundo, entonces Él sería nuestro Padre y nosotros sus hijos (2 Cor. 6:17-18). Existe una corriente de pensamiento que asegura que los hijos de Dios mencionados en este versículo se refiere a los ángeles, los cuales, a su vez, se mezclaron sexualmente con las mujeres y produjeron una raza hibrida. Este es un buen tema para una película o novela de ficción, pero carece de solidez bíblica. Quizá el único pasaje esgrimido en el asunto una y otra vez es Judas 6 y 7 en donde leemos que los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su morada fueron reservados en prisiones de oscuridad; luego dice la misma escritura que Sodoma y Gomorra de la misma manera que los ángeles cometieron fornicación al ir tras una carne diferente (dice el original). Quienes citan esta palabra lo interpretan diciendo que los ángeles buscaron una carne diferente, pero olvidan que ¡los ángeles no tienen carne! Ellos son espíritus (Heb. 1:7). En lo que fueron semejantes los ángeles rebeldes y los habitantes de Sodoma y Gomorra fue en su fornicación; esto es, para los hombres fornicación sexual, más específicamente homosexualismo (una carne diferente o contra naturaleza); mientras que los ángeles cometieron fornicación espiritual, es decir, dejaron a Dios y su lugar de preeminencia celestial y siguieron a Satanás. Similar al pueblo de Israel cuando fueron llevados en cautiverio a causa de su fornicación espiritual, es decir, por dejar a Dios e ir en pos de los ídolos. Ese fue el mensaje de profetas como Jeremías y Oseas para el pueblo de Israel. Como vimos, aquellos que hacen las obras de Dios son tenidos por el Señor como sus hijos, sean estos ángeles u hombres, a eso se debe que existan pasajes bíblicos que llamen a los ángeles hijos de Dios como también hay otros que se refieren así de los seres humanos. ¿Por qué no son ángeles dichos hijos de Dios que se mezclaron con mujeres? Primero, por cuanto los ángeles son seres asexuales y no se reproducen (Mat. 22:30). Segundo, Dios estableció un principio inviolable en la reproducción, este es, que sólo pueden procrear “según su especie” (mira cuantas veces se repite esta frase en el primer capítulo del Génesis). Tercero, los ángeles son espíritus, pueden aparecer como en cuerpo humano, pero no tienen cuerpos; sin embargo, si, como dicen algunos, usaron cuerpos de humanos poseyéndolos para unirse a mujeres, entonces dichos descendientes serían humanos solamente al procrear con simiente de hombres. Los ángeles no tienen simiente física. Cuarto, los ángeles fueron hechos a una sola vez y no mediante reproducción (Sal. 33:6; 148:2, 5). Quinto, los descendientes, llamados “gigantes” o Nephilim ya existían en la tierra antes de dicha mezcla (vea vr. 4) y también hubo después del diluvio (Núm. 13:31-33). ¿Acaso los ángeles se han mezclado con los hombres una y otra vez? La Biblia nada dice de eso. Sexto, el juicio que Dios envió conocido como el diluvio, vino por causa de lo que hicieron los hombres, nada dice la Biblia de que Dios lo enviara por algo que hicieran los ángeles; el término “hombre” y sus variantes, aparece en nueve ocasiones en tan solo los primeros siete versículos de este capítulo, pero ni una sola vez el término ángel. Séptimo, los ángeles llamados en la Biblia hijos de Dios son aquellos que permanecieron en obediencia a Dios, no los demonios ni espíritus que se revelaron contra Él. ¿Llamaría Dios “hijos” a los demonios? El texto sigue diciendo: viendo que… las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, los descendientes de Set fueron atraídos fuertemente por las mujeres de la línea de Caín. Ellas eran mujeres con un énfasis más alto en la apariencia física y la seducción que las mujeres setitas. ¿Qué mueve a un creyente a unirse en yugo desigual? Este versículo es la respuesta en semilla: la seducción y la lascivia. ¿No fue el ver y desear de Eva lo que trajo la caída? (Gen. 3:6). Una estrategia muy utilizada por Satanás contra el pueblo de Dios, es que si no puede destruirlo como a Abel, entonces lo seduce como a Israel. ¿Recuerdas que Balac trajo mujeres a Israel para sacarlos de la protección de Dios al no poder maldecirlos Balaam? (Núm. 25). ¿No fue también la ruina de Lot en Sodoma? (Gen. 13, 19). Satanás procura engañar a los hombres para que tomen lo que no les ha sido permitido; por ejemplo, engañó a Eva para que comiera del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal; luego engañó a Caín para que ofreciera a Dios lo que Dios no había pedido y despreciara lo que sí había pedido; ahora incitó a los creyentes a tomar para sí a las mujeres no creyentes, a fin de disolver la línea de la simiente y la santidad de los creyentes. …escogiendo entre toda, frase similar a la actitud de Sansón entre las mujeres filisteas menospreciando a las mujeres de Israel; lo que a la postre trajo su ruina. Génesis 6:2 constituye una seria advertencia contra la unión en yugo desigual (2 Cor. 6:14-16). ¿Si sabes que por el yugo desigual vino el diluvio?
— Roberto Tinoco
Génesis 6:3
6.3 Todos llegaron a ser carnales por lo que Dios les redujo la vida. Una vez habló Dios para crear al hombre (Gen. 1:26); otra para destruirlo (Gen. 6:3-7). A partir de este momento, el reloj del juicio comenzaba a andar en cuenta regresiva hasta cumplirse 120 años, fecha en que vendría el diluvio. El Espíritu de Dios estuvo contendiendo con el hombre, redarguyéndolo de su pecado y llamándolo al arrepentimiento, pero en su locura, la línea de Set se mezcló con la de Caín y todos llegaron a ser carne; es decir, dejaron de lado la vida del espíritu para convertirse en seres totalmente sensuales habituados a satisfacer sus deseos. Judas 19 nos habla acerca de los sensuales, dice que los tales no tienen el Espíritu. La vida de un hombre carnal es semejante a las bestias, viven para la satisfacción carnal como si no tuvieran espíritu; por tanto, el Espíritu de Dios no gusta de intimar con ellos (vea Nehemías 9:30 e Isaías 63:10; Oseas 4:17). El Espíritu y la carne se oponen uno al otro constantemente, no se puede vivir por ambos (Gal. 5:16-17; Rom. 8:8-9). Matthew Henry escribió al respecto de este versículo: “nadie es desechado por el Espíritu, sino el que antes ha desechado al Espíritu”. La generación antediluviana vivía según las obras de la carne descritas en Gal. 5:19-21 (1 Pedro 3:20). Sin embargo, Dios les concedió un tiempo de gracia de 120 años, ¡cuán misericordioso es Dios! La carne no es parte del hombre (lea Rom. 7 no se confunda carne con cuerpo, se refiere a la inclinación a pecar). El hombre fue hecho espíritu, alma y cuerpo, ese es todo su ser (1 Tes. 5:23). La carne es una especie de veneno de la serpiente, su esencia y naturaleza metidas en el cuerpo. El hombre se comporta como Satanás cuando anda conforme a la carne. No para siempre es parte del mensaje de Génesis 6:3. Aunque parezca que el juicio no llega, finalmente vendrá. Wachman Nee dijo: “Dios tiene pies de plomo, pero mano de hierro”. Su justicia no se apresura, pero es inflexible.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:4
6:4 Los gigantes, llamados Nephilim, eran hombres de gran estatura. En época de Moisés son vistos como hombres de entre dos y medio y tres metros de alto. En tiempo de David, alguno es visto con seis dedos en cada mano y seis en cada pie (2 Sam. 21:20). Si bien es cierto que los gigantes antediluvianos murieron en el diluvio y no dejaron descendencia, también es cierto que dicho desorden de crecimiento volvió a repetirse como muchos otros desordenes físicos como enfermedades congénitas. Estos gigantes no son resultado de la mezcla entre los hijos de Dios y las hijas de los hombres, pues la Palabra dice que ya había gigantes antes de dicha unión. Las condiciones de vida y la genética de la humanidad antes del diluvio era excepcionalmente buena, en relación a nuestros tiempos, los hombres vivían casi mil años y seguían engendrando después de cientos años de vida, así que no resulta extraño que muchos de ellos se desarrollaran extraordinariamente en cuanto a su estatura física. La palabra nephilim significa literalmente “derribador”; otros lo han traducido como “los caídos”, en el sentido de “los que caen sobre otros”. Hombres guerreros que aprovechaban su gran tamaño para intimidar a los demás como lo hiciera Goliat siglos después. …se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos, se refiere a la relación sexual y posterior procreación del yugo desigual entre los creyentes y los no creyentes. Mira las notas relativas a 6:2. Es interesante que fueran los varones creyentes y no las mujeres creyentes quienes perdieran su carácter santo, es decir, apartado del mundo. Implica que las mujeres estaban subordinadas a los hombres y también que éstos últimos abusaban de dicha autoridad. Engendrarles hijos tiene una connotación negativa en este caso; pues la línea portadora de la simiente prometida del Mesías estaba en riesgo de perderse por mezclarse con el mundo. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre, debe distinguirse a los valientes y varones de renombre de los gigantes mencionados anteriormente. Los gigantes ya estaban en la tierra antes de que los hijos de Dios se mezclaran con las hijas de los hombres. Los descendientes de Caín fueron prósperos en la creación de ciudades, la ganadería, la música, la metalurgia, industria, etc. A su vez, los descendientes de Set fueron prósperos en su fe y por ende en promesas y bendiciones de Dios. ¿Qué podía resultar de la mezcla de ambos? ¡Valientes y varones de renombre! Lo mejor de ambos mundos en cuanto a los aspectos terrenales. Con todo, la humanidad se precipitó hacia la violencia y posterior diluvio. Esto nos muestra que la grandeza según la carne y la prosperidad humana no justifican la unión con yugo desigual. ¿En qué consistía su valentía y su renombre? No lo sabemos con exactitud, pero los siguientes versículos nos hablan acerca de la tierra llena de violencia, así que es muy probable que dicho valor consistiera en subyugar a los demás, lo cual les dio renombre y liderazgo. Es el nacimiento de principescos y jerarquías humanas. Su fama les continuó por mucho tiempo más después de ellos. Su renombre fue “desde la antigüedad”, esto es, desarrollaron linaje real. Una característica de la corrupción humana es la búsqueda de notoriedad y de renombre. Los fieles a Dios exaltan el Nombre de Dios con su vivir; pero los infieles se hacen a sí mismos de un nombre. ¿No procuró Babel hacerse de un nombre también? ¿No desagradó esto a Dios? Quien conoce el Nombre no necesita de un nombre.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:5
6.5 Dios vio y no le gustó lo que miró. Ante los ojos de Dios era mucha la maldad del hombre en la tierra. Dios miró más atentamente y se dio cuenta de que dicha maldad no era externa solamente, sino intenciones del corazón. Jeremías 17:9-10 nos habla de lo perverso del corazón del hombre sin Dios. Solo Dios lo conoce y escudriña. La humanidad estaba inclinada de continuo solamente al mal. Mira como se describe tal maldad: era mucha, era todo designio de la mente, era de continuo y era solamente hacia el mal. ¡Era casi imposible mirar algo bueno en la tierra! La maldad había crecido tan grande como el renombre de los grandes. Dios no se conformó con las malas obras de la humanidad antediluviana, sino que fue más profundo buscando en las intenciones de los pensamientos del corazón, como quien busca una perla en un lodazal. Desafortunadamente, no la halló. De no ser por Noé, se hubiera cumplido en su totalidad la palabra que dice: no hay justo ni aún uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se apartaron; a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Rom. 3:10-12).
— Roberto Tinoco
Génesis 6:6
6.6 Arrepentimiento en hebreo es nakjám, su raíz significa “suspirar o respirar fuertemente en el sentido de lamentarse”. Cuando Dios creó al hombre su aliento le dio vida; a estas alturas de la historia, el aliento de Dios fluyó en forma de un lamento. Arrepentirse es cambiar de manera de pensar. Si Dios había previsto que su aliento diera vida al hombre; ahora su pensamiento era que su aliento fuera quitado. ¿Quién se arrepintió? El Dios Yahwéh, el Dios del pacto. El primer arrepentido en la Biblia fue Dios. Nada leemos que los hombres se arrepintieran; por el contrario, cada vez se inclinaban más hacia el mal. Entonces Dios sí se arrepintió y le dolió en su corazón. Este es un maravilloso misterio: Dios siente. Y no debe de extrañarnos que quien nos creara llenos de emociones también sienta. El dolor del corazón de Dios es el más puro dolor, producto del amor rechazado y no del egoísmo. Es el dolor del Padre que mira a su hijo morir; y el sufrimiento del Hijo amante ante la traición de la prometida; el pesar del Espíritu ante su templo hecho ruinas… ¿De qué se arrepintió Dios? De crear al hombre. Dios sabía en su omnisciencia todo lo que pasaría; pero aún así le dolió. Es virtud del Señor saberlo todo y aún así sorprenderse y sentirlo. Así como los hombres tenían los designios de su corazón de continuo al mal; así Dios sintió dolor en su corazón por ello. Corazón, en hebreo leb, es usado en el Antiguo Testamento 860 veces para describir los sentimientos más profundos, así como la voluntad e incluso los pensamientos más íntimos. Se refiere al centro del ser humano, al hombre interior. Con respecto a Dios, el principio es el mismo, su corazón comprende su ser interior, su voluntad y sentimientos más profundos. Quien conoce su corazón ha estado en su secreto. De manera que el dolor que Dios sintió no fue nada superficial; sino profundamente sentido, interno. Lo que en los seres humanos llamaríamos entrañable. ¿Por qué le dolió a Dios la maldad del hombre? No fue por otra causa que por amor. Amando al ser humano sufrió que se perdiera.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:7
6:7 Habían perdido la imagen de Dios, no había porque conservarlos. Cuando Dios creó al hombre tuvo un consenso en sí mismo, diciendo: hagamos al hombre… (Gen. 1:26); ¡qué triste que Dios haya vuelto a consensuar para destruir su creación! ¿Tiene Dios ese derecho? ¿Es justo? Pudiera alguno preguntarse. Pero, ¿acaso no tiene derecho el Alfarero Divino de hacer lo que desee con su barro? (Rom. 9:21-22). Raeré significa exterminar. Traduce la palabra maká, cuyo significado primario es golpear o frotar algo con el propósito de borrar. Pero no sólo pensó Dios es borrar al hombre, sino que dijo que raería desde el hombre hasta la bestia… La creación terrena pierde importancia cuando no está su corona en ella, el hombre. A Dios no le interesa su creación sin el hombre, ¿será por eso que dejó su cielo para salvarnos? Dios no destruyó a los peces del mar, no sólo porque el juicio era por medio del agua; sino porque el hombre no habita debajo de la tierra. La tierra fue arrasada por causa del hombre. El medio ambiente termina convirtiéndose según los hombres que lo habitan. Esto aplica desde una casa y un trabajo, hasta una ciudad, un país o el mundo entero. Con la primera caída, la tierra recibió maldición; con la segunda aun mayor maldición, por lo que tuvo que reformarla. Dos veces dijo Dios me arrepiento de haberlos hecho. Mira las notas 6:6.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:8
6.8 La primera mención de la Gracia en la Biblia es esta: Pero Noé halló gracia ante los ojos de Yahwéh. Y la última mención de la gracia está al final de la Biblia en Apocalipsis 22: 21: la Gracia del nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros Amén”. La primera vez que algo se menciona en la Biblia marca como ha de interpretarse en el resto de la Escritura. Es la semilla a crecer a lo largo de la Palabra. Y la última vez que algo se menciona en la Biblia en su culminación, su consumación y cúspide. La gracia de Dios culmina o alcanza su clímax en Jesucristo. ¡Qué tan importante será la gracia que casi comienza y cierra la Biblia! La definición teológica más conocida de la gracia actualmente es “el favor inmerecido de Dios al hombre”. Sin embargo, aunque hay mucha verdad en esta declaración, no es toda la verdad, sino solo una parte. Por lo mismo, permíteme poner varios fundamentos acerca de la gracia para no dar lugar a extravíos ni a malos entendidos en mis palabras, pues enfatizar el otro extremo de la verdad puede dar pie a quien, oponiéndose voluntariamente tergiverse lo dicho a continuación: Primer fundamento: La gracia de Dios sola salva al hombre sin las obras del hombre (Rom. 3: 24; 4: 4: Hch. 15: 10 – 11; Ef. 2: 5 – 8; 2 Tim. 1: 9. Tito. 3: 5). Segundo fundamento: la gracia de Dios no elimina la participación del hombre, por el contrario, lo lleva a actuar de ella. La iniciativa siempre está en Dios (Fil. 2: 13; Juan. 3: 27; 1 R. 8: 58; Rom. 9: 16). Tercer fundamento: la gracia de Dios es mucho más que la obra inicial de salvación. Aunque para muchos sea debatible, la Biblia da testimonio de que es posible hallar gracia; es posible rechazar la gracia; y es posible crecer en la gracia (alcanzarla aún más). “El que busca halla” -dice la Escritura (Lc. 11: 10) no dice que Dios les dio gracia sino que hallaron gracia. Hay ejemplos de quienes hallaron gracia, eh aquí algunos de ellos: Noé halló gracia (Gen. 6:8) ¿Cómo halló gracia? ¿Por qué la buscó? Noé fue prácticamente contemporáneo de los primeros hombres y patriarcas que le anunciaron el consejo de Dios. Noé nació 126 años después de muerto Adán. Quien a su vez, fue contemporáneo de Enoc por 308 años y que de seguro oyó el mensaje directamente de Enoc. Adán fue contemporáneo de Matusalén y de Lamec por 600 años. y 595 respectivamente; Noé otros tantos siglos, por lo que también pudo haber recibido la palabra de Dios a través de ellos. Noé estaba informado de primera mano acerca del evangelio y del juicio venidero. Abraham halló gracia (Gen. 18:3). Esto vino después del pacto y de la circuncisión (cap. 17). Lo cual significa que la obediencia trae gracia. Moisés halló gracia (Ex. 33:12–13, 16–17). Nota que Moisés fue conocido por Dios. Ser conocido por Dios es hallar gracia delante de Él. ¿Quién es conocido por Él en el sentido de hallar gracia de Él? Dice el Salmo 1:6 que Dios conoce la senda de los justos. ¡De los justos! La vida justa trae gracia. ¿Recuerdas a Cornelio? (Hech. 10). También, dice la Palabra: Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo (2 Tim. 2: 19). Por eso en Éxodo 33:13 Moisés responde a Dios que te conozca y halle gracia en tus ojos. Moisés halló gracia conociendo, esto es, intimando, teniendo comunión con Dios. ¿No había recién pasado cuarenta días, seguidos de otros cuarenta días más con Dios en el monte? La comunión alcanza gracia. Israel halló gracia leemos en Jeremías 31:2–4. Hallaron gracia pues eran el remanente fiel, la virgen de Israel (lea el contexto, vrs. 3-4). María halló gracia (Lc. 1:30). ¿Por qué halló gracia? ¿Hubo algo que Dios buscó en ella? El ángel fue enviado a una virgen, su prometido era de la casa de David y además, María era una mujer de fe (Lc. 1: 26 – 27, 38). Pero hubo alguien más extraordinario que los ejemplos anteriores: Jesús. Él no sólo halló Gracia, la Gracia de Dios era sobre Él (Lc. 2: 40, 52: 4:22; Jn.1:14, 16–17). ¡Él es la gracia de Dios! Y si puedo hallar gracia, ¿cuáles son los rwquisitos para hallarla? Jacob intentó hallar gracia ante Esaú por medio de regalos (Gen. 32:5; 33:10). Siquem dispuesto a dar lo que fuese por hallar gracia ante los hijos de Jacob. (Gen. 34:11). José halló gracia ante Potifar porque Potifar veía como José prosperaba por la mano del Señor (Gen. 39:3–4). Asimismo, José impuso tributo en Egipto para que hallasen sus ciudadanos gracia ante faraón (Gen. 47:23–25). La Mitra con el sello de SANTIDAD A YAHWÉH debía estar en la frente de Aarón para que obtuviera gracia delante de Él. (Ex. 28:36–38). Rut halló gracia ante Booz por su fidelidad y misericordia hacia Noemí su suegra (Rut 2:10–14) vea el vr. 7. Ester halló gracia ante el rey Asuero debido a su hermosura 8:5. Recuerda que ¡ya le había dado tres banquetes al rey! (Ester 21: 7–9,15–17). Lee el Salmo 84:11 ¿A quién? ¡A los que andan en integridad! La obediencia trae gracia (Prov. 1:9; 3:1–4). La humildad halla gracia (Prov. 3:34; Stg. 4:6; 1 P. 5:5 y 12). La bondad alcanza gracia (Prov. 12: 2). Pero nada alcanza más gracia que amar a Cristo (Ef. 6:24) (1 Cor. 1:4). Y acercarse a Él (Heb. 4: 16). Tristemente, también es posible rechazar la gracia. Mira causas, formas y ejemplos de gracia rechazada: Por amor al mal (Prov. 1:22–25). Los fariseos rechazaron el propósito de Dios para ellos (Lc. 7: 30). Israel dejado a su dureza (Sal. 81:10–12). Ultrajado el Espíritu de gracia (Heb. 10:26–29 pecando voluntariamente). Endureciendo el corazón al rehusarse a oír (Heb. 3:15). Convirtiendo la gracia en libertinaje (Judas 4). Sustituyéndola por la ley (legalismo, religiosidad, auto justicia) (Gal. 5:4) De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificasteis, de la gracia habéis caído. Dejando de alcanzar la gracia por amargura (Heb. 12:15). Recibiendo en vano (sin fruto por indiferencia, 2 Cor. 6:1; 1 Cor. 15:1–2). Pero también, bendito sea Dios!, es posible crecer en gracia. Primero, porque la gracia es creciente: Cuando es obedecida la gracia inicial, se recibe más gracia. El ejemplo de Jesús (Lc. 2:52). El ejemplo de Pablo (1 Cor. 3:10; Ef. 4:7). Conforme a la medida del don. La salutación de Pedro (2 p. 1:2) Gracia y paz os sean multiplicadas por el conocimiento; es decir, por la comunión. El consejo de Pedro (2 P. 3: 17–18). Al que tiene, le será dado más (Mat. 13:12). Por tanto, la gracia de Dios debe administrarse: Abundante gracia ha recibido la iglesia (Hech. 4:33); Vida a los que recibieron la abundancia de la gracia (Rom. 5:17). Pero debe administrarse (Ef. 3:2; 1 P. 4: 10–11). Un fuego descontrolado puede ser una catástrofe; pero el poder bajo control es maravilloso. La gracia se administra usándola (1 Cor. 15:10). La gracia se administra esforzándose en ella (2 Tim. 2: 1–4). La gracia se administra edificando a la iglesia (Rom. 12:6–8; 1 Cor. 3:10). ¿Quién es pues, el mayordomo fiel y prudente? (Lc. 12:42). Se requiere que cada administrador sea hallado fiel (1 Cor. 4: 1–2). La gracia se administra anunciando el evangelio, las riquezas de Cristo (Efesios 3:8).
— Roberto Tinoco
Génesis 6:9
6:9-10 Lit. Perfecto en sus generaciones, es decir, que conservaba la Simiente Divina. El contraste entre la generación donde vivió Noé y su forma de vida es impresionante. En una era tan corrompida que ocasionó dolor a Dios y su decisión de destruir al hombre, fue que Noé mantuvo su justicia. Noé logró ser considerado justo por la fe y por esa fe condenó al mundo (Heb. 11:7); esto es, nadie podía decir que era imposible ser justo en ese tiempo, pues Noé (además de Enoc) era el ejemplo de que sí era posible. ¿Es difícil ser cristiano en este tiempo? No más difícil que en el tiempo de Noé. Con la gracia de Dios podemos ser justos en nuestra generación. Sin la gracia tal vida resulta insostenible. ¿En qué forma era justo Noé? Noé era justo en dos sentidos: primeramente, fue justificado por la fe al creer la Palabra de Dios concerniente al juicio por venir; y en segundo lugar, Noé fue considerado justo a causa de su conducta intachable de obediencia a Dios; él hizo todo lo que Dios le mandó (Gen. 6:22; Heb. 11:7). El justo por su fe vivirá (Hab. 2:4). Esta no es sólo la semilla de la justificación por la fe, sino de la vida de fe. La fe genuina es acompañada de vida genuina. ¿Es la justicia un estado absoluto de perfección e impecabilidad? Desde luego que no, la justicia de los hombres es un estado de continuo desarrollo como la luz de la aurora que va en aumento (Prov. 4:18; Ecl. 7:20; Fil. 3:13-15). Noé fue la décima generación desde Adán y es definido como perfecto. Siendo la primera vez que la Biblia se refiere a alguno como perfecto, entonces sienta las bases de la perfección cristiana, es la semilla. La palabra perfecto (hebreo tamím) significa “completo”. No se refiere a que Noé fuera inmaculado como Dios es, sino que era todo lo mejor que se podía esperar de un hombre “en sus generaciones”; esto es, Noé había alcanzado la estatura más alta posible para un ser humano según las circunstancias y desarrollo de la humanidad hasta el momento. Tal es la perfección cristiana, es un estado de plenitud según lo que puede esperarse de un hombre de acuerdo a su etapa de desarrollo; por ejemplo, en lo natural, un bebé es perfecto, aunque comparado con un adulto parece muy limitado. Es perfecto hasta donde puede esperarse de un bebé en cuanto a su madurez. En ese sentido, el apóstol Pablo dice: a los que somos perfectos y también, no que ya sea perfecto, sino que prosigo (Filip. 3:12-15); ¿se contradice? Desde luego que no, sino que establece el principio de haber llegado a la madurez más alta que podía demandársele hasta el momento, pero aún había más por crecer y madurar. …con Dios caminó Noé. Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet”. El primer hombre que menciona la Biblia que caminó con Dios fue Enoc, él plasmó los pasos que más tarde seguiría Noé (mira las notas 5:21-24). Así como Enoc, Noé alcanzó el paso de Dios. ¿Puede un hombre caminar al ritmo de Dios? Enoc y Noé son ejemplo de que sí es posible. Enoc caminó con Dios y desapareció; Noé caminó con Dios y engendró hijos. La fidelidad de Enoc le dio por resultado el arrebatamiento de su ser; en cuanto a Noé, su consagración le concedió la multiplicación de su ser; es decir, salir de un estado de infertilidad. Noé tenía 500 años cuando engendró a sus hijos (5:32), lo cual significa que su vida anterior había sido estéril. Comenzamos a llevar fruto a partir de que nos acercamos a Dios. Jesús dijo que Él es la vid verdadera, que fuimos puestos para llevar fruto, pero que separados de Él nada podemos hacer (Juan 15). Quizá los demás puedan reproducirse sin problema alguno, pero respecto de la Simiente de Vida, sólo es posible trasmitirla por el poder de Dios. Noé tuvo tres hijos. Véase notas sobre los hijos de Noé en 5:32. No tuvo dos ni cuatro, sino tres. Ellos fueron resultado de la infusión del Dios Triuno a Noé. El orden correcto de los nacimientos fue Sem, Jafet y Cam y son también figura del Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob; a saber, el Dios de Sem, el Dios de Jafet y el Dios de Cam.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:10
6:9-10 Lit. Perfecto en sus generaciones, es decir, que conservaba la Simiente Divina. El contraste entre la generación donde vivió Noé y su forma de vida es impresionante. En una era tan corrompida que ocasionó dolor a Dios y su decisión de destruir al hombre, fue que Noé mantuvo su justicia. Noé logró ser considerado justo por la fe y por esa fe condenó al mundo (Heb. 11:7); esto es, nadie podía decir que era imposible ser justo en ese tiempo, pues Noé (además de Enoc) era el ejemplo de que sí era posible. ¿Es difícil ser cristiano en este tiempo? No más difícil que en el tiempo de Noé. Con la gracia de Dios podemos ser justos en nuestra generación. Sin la gracia tal vida resulta insostenible. ¿En qué forma era justo Noé? Noé era justo en dos sentidos: primeramente, fue justificado por la fe al creer la Palabra de Dios concerniente al juicio por venir; y en segundo lugar, Noé fue considerado justo a causa de su conducta intachable de obediencia a Dios; él hizo todo lo que Dios le mandó (Gen. 6:22; Heb. 11:7). El justo por su fe vivirá (Hab. 2:4). Esta no es sólo la semilla de la justificación por la fe, sino de la vida de fe. La fe genuina es acompañada de vida genuina. ¿Es la justicia un estado absoluto de perfección e impecabilidad? Desde luego que no, la justicia de los hombres es un estado de continuo desarrollo como la luz de la aurora que va en aumento (Prov. 4:18; Ecl. 7:20; Fil. 3:13-15). Noé fue la décima generación desde Adán y es definido como perfecto. Siendo la primera vez que la Biblia se refiere a alguno como perfecto, entonces sienta las bases de la perfección cristiana, es la semilla. La palabra perfecto (hebreo tamím) significa “completo”. No se refiere a que Noé fuera inmaculado como Dios es, sino que era todo lo mejor que se podía esperar de un hombre “en sus generaciones”; esto es, Noé había alcanzado la estatura más alta posible para un ser humano según las circunstancias y desarrollo de la humanidad hasta el momento. Tal es la perfección cristiana, es un estado de plenitud según lo que puede esperarse de un hombre de acuerdo a su etapa de desarrollo; por ejemplo, en lo natural, un bebé es perfecto, aunque comparado con un adulto parece muy limitado. Es perfecto hasta donde puede esperarse de un bebé en cuanto a su madurez. En ese sentido, el apóstol Pablo dice: a los que somos perfectos y también, no que ya sea perfecto, sino que prosigo (Filip. 3:12-15); ¿se contradice? Desde luego que no, sino que establece el principio de haber llegado a la madurez más alta que podía demandársele hasta el momento, pero aún había más por crecer y madurar. …con Dios caminó Noé. Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet”. El primer hombre que menciona la Biblia que caminó con Dios fue Enoc, él plasmó los pasos que más tarde seguiría Noé (mira las notas 5:21-24). Así como Enoc, Noé alcanzó el paso de Dios. ¿Puede un hombre caminar al ritmo de Dios? Enoc y Noé son ejemplo de que sí es posible. Enoc caminó con Dios y desapareció; Noé caminó con Dios y engendró hijos. La fidelidad de Enoc le dio por resultado el arrebatamiento de su ser; en cuanto a Noé, su consagración le concedió la multiplicación de su ser; es decir, salir de un estado de infertilidad. Noé tenía 500 años cuando engendró a sus hijos (5:32), lo cual significa que su vida anterior había sido estéril. Comenzamos a llevar fruto a partir de que nos acercamos a Dios. Jesús dijo que Él es la vid verdadera, que fuimos puestos para llevar fruto, pero que separados de Él nada podemos hacer (Juan 15). Quizá los demás puedan reproducirse sin problema alguno, pero respecto de la Simiente de Vida, sólo es posible trasmitirla por el poder de Dios. Noé tuvo tres hijos. Véase notas sobre los hijos de Noé en 5:32. No tuvo dos ni cuatro, sino tres. Ellos fueron resultado de la infusión del Dios Triuno a Noé. El orden correcto de los nacimientos fue Sem, Jafet y Cam y son también figura del Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob; a saber, el Dios de Sem, el Dios de Jafet y el Dios de Cam.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:11
6:11-12 El rostro de la tierra se parecía más al adversario que a Dios, había que lavarlo. Se menciona por primera vez la corrupción. Tal como la semilla de la perfección es plantada en el capítulo seis del Génesis, también la semilla de la corrupción tiene su origen aquí. De hecho, la corrupción se menciona cuatro veces en este capítulo. El término “corromper” (heb. shakját) significa “decaer, podrir”. Se pudre lo que carece de vida; tal era la condición de la humanidad, solo muerte había en ella, totalmente ausente de Dios. “Corromper” en su significado hebreo, también puede traducirse como “desperdiciar, malgastar”. La humanidad había llegado a ser un desperdicio; pero el Creador no hace basura, ¿te has fijado como todo en la naturaleza es reciclable? Dios no produce basura, así que pensó en lavar la tierra con el diluvio. Fue la humanidad la que se corrompió; sin embargo, Dios dijo se corrompió la tierra. El hombre es su habitación. Fue hecho del polvo y volverá al polvo. Quizá para muchos la tierra no estaba tan mal; pero la corrupción era delante de Dios. Lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación (Luc. 16:15). Es importante la opinión de los hombres, pero nunca tan importante como la opinión de Dios. Vivimos bajo su mirada, por tanto, seámosle agradables. …y estaba la tierra llena de violencia… La tierra no era, sino que estaba. Una cosa es lo que se es y otra la condición en la que se está. La humanidad había llegado a ser sólo carne (Gen. 6:3 vea notas), por tanto, estaba llena de las obras de la carne (Gal. 5:19-21). Dios planeó que la tierra fuera llenada de seres humanos (Gén. 1:28); de esa forma la tierra estaría llena de la imagen y semejanza de Dios; pero en su lugar, la tierra estaba llena de violencia, parecía más una serpiente. Dios bendice su imagen y destruye lo que no tiene su imagen. Los hombres sembraron violencia y cosecharon muerte (Mat. 26:52). ¿Y por qué causa se corrompió la tierra? …porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. El origen de la violencia y de la corrupción es la carne; y no me refiero al cuerpo humano, sino a la naturaleza caída (vea notas 6:3). El hombre tiene un camino definido por Dios que debe vivir en esta tierra (Sal. 25:12); pero la carnalidad o naturaleza caída corrompe dicho camino; es decir, lo tuerce o pervierte, de manera que el hombre anda en un engaño viviendo una vida falsa y contraria al diseño divino. El pródigo, por ejemplo, andaba en un falso camino hasta que regresó a la casa de su padre. ¿Cuál es el camino de la carne? El camino de la carne es la auto gratificación egoísta, la sensualidad y satisfacción sin Dios. Enoc y Noé caminaron con Dios. Ellos anduvieron en el camino que Dios diseñó para ellos en esta tierra. Su placer estaba en Dios y en lo que Él diseñó para ellos. Contrariamente, el resto de la humanidad fue engañada por la carne para establecer un camino totalmente diferente que finalmente le llevó al diluvio.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:12
6:11-12 El rostro de la tierra se parecía más al adversario que a Dios, había que lavarlo. Se menciona por primera vez la corrupción. Tal como la semilla de la perfección es plantada en el capítulo seis del Génesis, también la semilla de la corrupción tiene su origen aquí. De hecho, la corrupción se menciona cuatro veces en este capítulo. El término “corromper” (heb. shakját) significa “decaer, podrir”. Se pudre lo que carece de vida; tal era la condición de la humanidad, solo muerte había en ella, totalmente ausente de Dios. “Corromper” en su significado hebreo, también puede traducirse como “desperdiciar, malgastar”. La humanidad había llegado a ser un desperdicio; pero el Creador no hace basura, ¿te has fijado como todo en la naturaleza es reciclable? Dios no produce basura, así que pensó en lavar la tierra con el diluvio. Fue la humanidad la que se corrompió; sin embargo, Dios dijo se corrompió la tierra. El hombre es su habitación. Fue hecho del polvo y volverá al polvo. Quizá para muchos la tierra no estaba tan mal; pero la corrupción era delante de Dios. Lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación (Luc. 16:15). Es importante la opinión de los hombres, pero nunca tan importante como la opinión de Dios. Vivimos bajo su mirada, por tanto, seámosle agradables. …y estaba la tierra llena de violencia… La tierra no era, sino que estaba. Una cosa es lo que se es y otra la condición en la que se está. La humanidad había llegado a ser sólo carne (Gen. 6:3 vea notas), por tanto, estaba llena de las obras de la carne (Gal. 5:19-21). Dios planeó que la tierra fuera llenada de seres humanos (Gén. 1:28); de esa forma la tierra estaría llena de la imagen y semejanza de Dios; pero en su lugar, la tierra estaba llena de violencia, parecía más una serpiente. Dios bendice su imagen y destruye lo que no tiene su imagen. Los hombres sembraron violencia y cosecharon muerte (Mat. 26:52). ¿Y por qué causa se corrompió la tierra? …porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. El origen de la violencia y de la corrupción es la carne; y no me refiero al cuerpo humano, sino a la naturaleza caída (vea notas 6:3). El hombre tiene un camino definido por Dios que debe vivir en esta tierra (Sal. 25:12); pero la carnalidad o naturaleza caída corrompe dicho camino; es decir, lo tuerce o pervierte, de manera que el hombre anda en un engaño viviendo una vida falsa y contraria al diseño divino. El pródigo, por ejemplo, andaba en un falso camino hasta que regresó a la casa de su padre. ¿Cuál es el camino de la carne? El camino de la carne es la auto gratificación egoísta, la sensualidad y satisfacción sin Dios. Enoc y Noé caminaron con Dios. Ellos anduvieron en el camino que Dios diseñó para ellos en esta tierra. Su placer estaba en Dios y en lo que Él diseñó para ellos. Contrariamente, el resto de la humanidad fue engañada por la carne para establecer un camino totalmente diferente que finalmente le llevó al diluvio.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:13
6:13 Dios lavó el rostro de la tierra. Dios buscó un hombre y halló a Noé. Noé buscó gracia y la Palabra de Dios vino a Él. En Génesis 1 vemos continuamente la Palabra en acción creativa; ahora, el Verbo visita a Noé con el propósito de crear un medio de salvación para él y su familia. Así también, el Verbo de Dios vino a los hombres en la persona de Jesús y después del proceso de la muerte y de la resurrección, habita en la iglesia para que ésta sea una especie de arca o medio de salvación. No que la iglesia sea redentora, sino que trabaja en la salvación de las almas mediante la Palabra de Dios. Dios agrega a la iglesia los que han de ser salvos; la iglesia participa en la restauración de su mente y emociones, a saber, de su alma, a través del discipulado de la Palabra (Hech. 2:47; Stg. 1:21). Dios habló a Noé y con sus palabras le mostró su corazón. Recuerda que de la abundancia del corazón habla la boca. Y en su corazón Dios tenía un profundo dolor que le llevó a tomar una terrible decisión, el diluvio. Con todo, el diluvio no fue resultado de un arrebato divino, sino de una decisión. Dios dijo: he decidido. Jamás ha perdido el control. La decisión de Dios fue poner fin a los seres vivientes de sobre la tierra. Él es el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Plenos de confianza podemos decir que el fin del mundo no será jamás el resultado de catástrofes o eventos imprevistos, sino que Dios es el fin. Él tiene los hilos de la historia y nada sucede a menos de que sea permitido por Él. Notemos que dijo Dios: Yo los destruiré. Fue su mano la que los creó y es su mano la que les puso fin. La ley de la siembra y la cosecha es efectiva también en relación a los juicios divinos. Dios decidió poner fin a los seres vivientes de sobre la tierra porque la misma estaba llena de violencia. El diluvio era una cosecha. Podemos escoger nuestras acciones, pero no podemos escoger sus consecuencias. Y si es efectiva la ley de la cosecha respecto del juicio divino, ¡cuánto más lo será en relación a la siembra del bien! Dios es rico en misericordia.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:14
6.14 La orden fue “hazte un arca”; no fue Dios quien preparó el arca en el que Noé y su familia se salvasen, sino el mismo Noé. Esto es muy significativo. La Palabra de Dios anuncia lo porvenir, si el hombre obedece obtiene salvación, Pero gracias a Dios, que, aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados (Rom. 6:17). El Nuevo Testamento está lleno de versículos que hablan acerca de la obediencia a la fe, obediencia a la verdad, obediencia al evangelio; todos ellos manifiestan cómo puede el hombre salvarse. La salvación es por fe, sí, es verdad, pero dicha fe no es subjetiva, sino activa. Quien ha creído ha obedecido, entonces ha sido salvado. Por eso dice la Escritura: por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase… (Heb. 11:7). Porque Noé creyó preparó el arca y porque preparó el arca, él y su familia se salvaron. Si su fe hubiera sido sólo subjetiva no había preparado el arca, entonces no se habrían salvado. En este sentido, las obras actúan juntamente con la fe. El arca debía ser de madera de gofer; dicha madera es desconocida actualmente, algunos piensan que se trata del ciprés, hay versiones que lo traducen como “árbol conífero”. En la Biblia, la madera es símbolo de humanidad y en este sentido se le ha visto como un símbolo de la encarnación del Hijo de Dios para salvar al hombre. Mi opinión es que representa a la iglesia en el sentido del reino de Dios en esta era, al Cisto corporativo en su iglesia y no solo a Cristo el individuo. El arca tenía aposentos como habitaciones, tanto para Noé y su familia como para los animales que entrarían a ella. Así es la Casa y reino de Dios. Un lugar lleno de moradas preparadas por el Señor (si bien hablo de moradas como de lugares, no por ello estoy diciendo literalmente que el reino de Dios se trate de un lugar en el sentido estricto de la palabra. Hablo de un estado, lo cual tampoco niega cuerpos y lugares celestiales). El arca es el reino de Dios en la tierra, no en el cielo. Es la iglesia atravesando el mundo y sobreviviendo a él. En 1 Pedro 3:20 dice que ocho personas fueron salvadas por agua, ¿de qué fueron salvadas? El arca, a causa de la brea que la recubría, las salvó del juicio divino, pero el agua las salvó del mundo corrompido en el que vivían. Esto es muy importante, veamos: El arca debía estar cubierta con brea por dentro y por fuera. La brea era para que no entrara el agua al arca; esto es, la brea era su defensa contra el juicio divino, siendo así, es símbolo de la sangre de Cristo (Heb. 9:22). Y a su vez, el agua les libró del mundo, esto es símbolo del bautismo en agua (1 Pedro 3:20-21). La iglesia nació también con una salvación por sangre y agua. Jesucristo vino mediante agua y sangre, no solo agua, ni solo sangre, sino ambos (1 Juan 5:6; Juan 19:34). La salvación que efectuó tiene ambos elementos: nos libra del juicio de Dios y nos libra también del pecado. Mientras Noé construía el arca debió haber experimentado terriblemente la burla del mundo. Imagina lo que los padres decían a sus hijos generación a generación (duró 120 años): “no te preocupes hijo, tiene años diciendo lo mismo y nunca ha pasado nada”. Jesús dijo que en los días de Noé estaban desprevenidos comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento (Mat. 24:38). Vivían para el deleite. Una vez que terminó Noé de construir el arca, en el tiempo destinado por el Señor, vino el diluvio: Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra… (Gen. 7:21-22). La obediencia y fe de Noé condenó al mundo (Heb. 11:7). Esto no fue por culpa de Noé, sino del pecado del mundo. Fue así que quedaron vivos solo los creyentes, el mundo ya no podría dañarles más, habían sido salvados del mundo por medio del agua: así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca (Gen. 7:21-23). De manera que fueron salvos por la sangre y por el agua, por la sangre en la brea que impidió que el juicio del diluvio los destruyera; y por el agua, por cuanto el mundo quedó sepultado y ellos recibieron novedad de vida en cielos nuevos y tierra nueva. Todo esto es visto también en la liberación de Israel de la esclavitud egipcia, “a sangre y agua”: Eran esclavos en Egipto (Ex. 1). Para salvarlos, Dios envió sus plagas, pero faraón no los dejó salir de Egipto (Éxodo 8 -10). Fue hasta que vino el juicio de los primogénitos y la celebración de la primera Pascua que salieron de Egipto. Fue necesaria la sangre de los corderos derramada y untada en las casas de los israelitas (Éxodo 12). Fueron salvos del juicio divino por la sangre de los corderos como Noé por la brea y nosotros por la sangre de Cristo, el Cordero de Dios. Sin embargo, una vez que los israelitas salieron de Egipto, faraón cambió de parecer y salió en su persecución con su ejército (Ex. 14:5-9). Reconciliarse con Dios fue sencillo para nosotros, pues se basa en la obra de Cristo en la cruz, su sangre. Dios quería librarnos; pero soltarnos del mundo y de Satanás es mucho más difícil, porque no está dispuesto a dejarnos ir. Se necesita un paso adicional, la sepultura del agua. Fue entonces cuando pasaron el mar rojo en donde habría de perecer el ejército de faraón. Es hasta después del mar que fueron verdaderamente libres de los egipcios, “no los volverás a ver” –les había dicho Dios. Ese fue su bautismo en agua: Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar (1 Cor. 10:1-2). También el tabernáculo de Moisés presenta la misma figura, primero está el altar del holocausto donde la sangre era derramada y luego tenemos el lavacro de bronce donde el sacerdote se lavaba antes de entrar al Lugar Santo. Así los creyentes hemos sido salvados mediante sangre y agua. La sangre de Cristo nos libra del juicio de Dios, y el bautismo en agua (no por el ritual, sino por la obediencia a la verdad) nos libra o separa del mundo. La brea debía calafatear el arca. El proceso de calafatear requiere de altas temperaturas. Se trata de un símbolo del derramamiento de sangre. No es algo sencillo, sino sufriente. La sangre solo es efectiva si es aplicada. La misma palabra usada para calafatear se utiliza en el Antiguo Testamento para “expiación”. El acto de calafatear el arca representa la expiación de la sangre de Cristo que nos libra del juicio de Dios. La brea debía estar por dentro y por fuera del arca, lo mismo que la sangre de Cristo está aplicada a su iglesia en su interior, en el corazón de los creyentes; y en su exterior, en su testimonio y conducta. Confesamos con nuestra boca lo que creemos en nuestro corazón (Rom. 10:9-10). Estamos vestidos de Cristo. La apariencia del arca era brea, la apariencia de la iglesia es Cristo. Algunos solo quieren untarse brea por fuera pareciendo cristianos, pero la brea también va por dentro con un nuevo corazón.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:15
6:15 Es una característica de Dios especificar el largo, ancho y alto de todo lo que manda se construya. El arca de Noé, el tabernáculo de Moisés con todos sus utensilios, el templo de Salomón y también la Nueva Jerusalén; todo diseñado en base al número tres, es decir, en tercera dimensión. Dios es tres Personas y su creación fue diseñada tridimensional. Tenemos su sello; incluso el ser humano está compuesto de tres partes, a saber, espíritu, alma y cuerpo. Quizá lo único que la Palabra describe en cuarta dimensión es el amor de Dios que está por encima de todo: arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios (Efesios 3:17-19). El diseño del arca impedía que zozobrara, era una enorme caja rectangular con capacidad mayor a 500 carros de ferrocarril, aproximadamente treinta y cuatro mil metros cúbicos; medía casi ciento cuarenta metros de largo por casi veinticinco metros de ancho y más de trece metros de alto. Sin embargo, más allá de su capacidad de carga, el hecho de que miles de especies de animales sobrevivieran al diluvio es un milagro que Dios realizó. El mismo Dios que creó todas las cosas es poderoso para protegerlas natural o sobrenaturalmente. La creación del arca era una obra de tan colosales proporciones que rebasa el esfuerzo de Noé y sus hijos. Debieron haber contado con obreros contratados para ello. Asimismo, el hecho de crear tal trasatlántico implica que el diluvio no era sólo local, sino mundial. De otro modo, Noé se habría salvado con sólo trasladarse a otro lugar, que, por muy lejos que fuera, no era más difícil que crear el arca.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:16
6.16 La ventana del arca debía estar como resaltada casi medio metro, era una especie de claraboya que terminaba en una compuerta. Tenía una sola ventana, que, curiosamente, el termino bíblico usado para ventana también significa “medio día”; lo cual implica que la orientación de la misma era hacia arriba. Dios deseaba que la mirada de Noé y de sus hijos fuera el cielo. La gente de fe tiene los pies en la tierra, pero los ojos en el cielo; puede estar en medio del mismo diluvio y mantener su esperanza en Dios. Por su parte, la puerta del arca estaba al lado de la misma. Mientras la ventana apuntaba al cielo, la puerta estaba disponible para la tierra. Nuestra confianza es Dios, y nuestra mano se extiende a los demás. La fe es vertical y el amor horizontal. No tenía más que una ventana, porque sólo tenemos una esperanza. Y no había más que una puerta, porque no hay más que un camino de salvación. Por cierto, no hay otra puerta de salida. …y le harás piso bajo, segundo y tercero, de momento, el arca fue constituida en el mundo, allí estaban los seres humanos y los demás seres vivos de la tierra; por lo mismo, allí estaban también los ojos del Señor. Y no solo en el mundo, sino que la Casa de Dios era el arca. Ahora bien, toda morada de Dios ha tenido siempre tres niveles diferentes, el arca tenía tres pisos, lo mismo que el tabernáculo de Moisés tres lugares, a saber, Atrio, Lugar Santo y Lugar Santísimo; y de igual forma estaba diseñado el templo de Salomón. El hombre mismo es tripartita y templo del Señor, espíritu, alma y cuerpo. Dice Hebreos 8:5 los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. En otras palabras, tanto el arca como todas las representaciones posteriores de la Casa de Dios son una especie de maqueta o modelo de lo celestial. En Apocalipsis vemos al final de la historia tres lugares también para los salvos: la tierra nueva, el cielo nuevo y la Nueva Jerusalén. Son como niveles de recompensa. En el arca, entre más arriba estaba el piso, más cerca de la ventana, es decir, de la luz. A mayor luz, mayor recompensa. Por tanto, los animales inferiores estarían en el piso inferior; mientras el hombre ocuparía la parte del superior. La iglesia toda está atravesando una especie de diluvio, el mundo está pasando, vienen cielos y tierra nueva. Todos los creyentes estamos en el arca, pero definitivamente no todos están viviendo en el piso superior. ¿Salvos los del piso inferior? Sí, pero así como por fuego, sin recompensa (1 Cor. 3:15).
— Roberto Tinoco
Génesis 6:17
6.17 Yo traigo, dijo Dios. El diluvio no fue enviado, sino traído. Dios estaba del lado del mundo. Dios miró la maldad del hombre y visitó la tierra con juicio. No siempre la visitación de Dios es reconfortante. ¿Cuál era el propósito del diluvio? destruir toda carne en que haya espíritu de vida. La tierra estaba llena de violencia, por lo que Dios no les concedería más espíritu de vida para que celebraran la muerte. ¿No es una incongruencia hablar de “carne con vida”? Dios no bendice con vida a la carnalidad. En Gálatas 5:19-21 vemos que las obras de la carne no heredarán el reino de Dios. La intención de la carne es muerte (Rom. 8:6) y produce muerte (Rom. 8:13). ¿Y cuál fue el área de acción del diluvio? El mundo entero; pues el propósito era destruir toda carne con vida debajo del cielo y que esté sobre la tierra.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:18
6:18-20 El Pacto y el favor de Dios siempre están juntos. Esta es la primera mención de un pacto en la Biblia; por tanto, sienta las bases del resto de los pactos entre Dios y los hombres; es la semilla de todo pacto. ¿Cuáles son sus características? Por lo pronto veamos solo las características preliminares del pacto con Noé. Primero; la palabra pacto (heb. berit) significa “alianza, convenio, acuerdo”; se deriva de una raíz que significa “encadenar, poner grillos”. El pacto de Noé implica que Dios y Noé habrían de estar comprometidos, unidos en un compromiso mutuo a cumplir. Segundo; el pacto con Noé es anunciado en este versículo, pero celebrado hasta 9:9, que es donde en verdad se efectuó el pacto. Dios le dijo “estableceré”, no “establezco”. Habló hacia el futuro. Esto quiere decir que Dios primero anunció a Noé el pacto que luego habría de celebrarse entre Dios y Noé junto con sus descendientes, siempre y cuando ambos cumplieran las partes del mismo; a saber, Dios guardaría a Noé del diluvio si Noé le obedecía en la preparación del arca. Por eso, una vez que ambos hicieron su parte, Dios pactó con Noé. Tercero, Dios estableció pacto con Noé. En el sentido estricto de la palabra, el pacto de Dios no fue con nadie más que con Noé. Dios pacta con el individuo. Fue él quien halló gracia en Dios y no otro; sin embargo, dicho pacto alcanza a sus hijos; Dios le dijo: estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos. La mejor herencia del hombre justo para sus descendientes es su propia amistad con Dios. Siglos de años después Dios sería benévolo con Salomón a causa del amor a su padre David. Cuarto, Noé protegería la vida de las especies de animales (dos de cada una); de todo lo que tuviere vida; entonces Dios lo protegería a él y a los suyos. A quien protege la vida, Dios le concede vida. Quien procura el futuro de la obra de Dios, tiene futuro en ella. Entrarán contigo para que tengan vida –fue la palabra del Señor. ¿Quién es protector de la vida? Quien también es su portador. Muestra tu vida superior protegiendo la vida inferior. Para proteger a todas las especies de animales que hoy existen sobre la tierra, solo se requiere una base de un par de cientos de animales de los cuales provienen los demás (aunque el arca tenía capacidad para miles). Y también, no se necesitan en su estado adulto, podrían haber estado en la infancia de su desarrollo.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:19
6:18-20 El Pacto y el favor de Dios siempre están juntos. Esta es la primera mención de un pacto en la Biblia; por tanto, sienta las bases del resto de los pactos entre Dios y los hombres; es la semilla de todo pacto. ¿Cuáles son sus características? Por lo pronto veamos solo las características preliminares del pacto con Noé. Primero; la palabra pacto (heb. berit) significa “alianza, convenio, acuerdo”; se deriva de una raíz que significa “encadenar, poner grillos”. El pacto de Noé implica que Dios y Noé habrían de estar comprometidos, unidos en un compromiso mutuo a cumplir. Segundo; el pacto con Noé es anunciado en este versículo, pero celebrado hasta 9:9, que es donde en verdad se efectuó el pacto. Dios le dijo “estableceré”, no “establezco”. Habló hacia el futuro. Esto quiere decir que Dios primero anunció a Noé el pacto que luego habría de celebrarse entre Dios y Noé junto con sus descendientes, siempre y cuando ambos cumplieran las partes del mismo; a saber, Dios guardaría a Noé del diluvio si Noé le obedecía en la preparación del arca. Por eso, una vez que ambos hicieron su parte, Dios pactó con Noé. Tercero, Dios estableció pacto con Noé. En el sentido estricto de la palabra, el pacto de Dios no fue con nadie más que con Noé. Dios pacta con el individuo. Fue él quien halló gracia en Dios y no otro; sin embargo, dicho pacto alcanza a sus hijos; Dios le dijo: estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos. La mejor herencia del hombre justo para sus descendientes es su propia amistad con Dios. Siglos de años después Dios sería benévolo con Salomón a causa del amor a su padre David. Cuarto, Noé protegería la vida de las especies de animales (dos de cada una); de todo lo que tuviere vida; entonces Dios lo protegería a él y a los suyos. A quien protege la vida, Dios le concede vida. Quien procura el futuro de la obra de Dios, tiene futuro en ella. Entrarán contigo para que tengan vida –fue la palabra del Señor. ¿Quién es protector de la vida? Quien también es su portador. Muestra tu vida superior protegiendo la vida inferior. Para proteger a todas las especies de animales que hoy existen sobre la tierra, solo se requiere una base de un par de cientos de animales de los cuales provienen los demás (aunque el arca tenía capacidad para miles). Y también, no se necesitan en su estado adulto, podrían haber estado en la infancia de su desarrollo.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:20
6:18-20 El Pacto y el favor de Dios siempre están juntos. Esta es la primera mención de un pacto en la Biblia; por tanto, sienta las bases del resto de los pactos entre Dios y los hombres; es la semilla de todo pacto. ¿Cuáles son sus características? Por lo pronto veamos solo las características preliminares del pacto con Noé. Primero; la palabra pacto (heb. berit) significa “alianza, convenio, acuerdo”; se deriva de una raíz que significa “encadenar, poner grillos”. El pacto de Noé implica que Dios y Noé habrían de estar comprometidos, unidos en un compromiso mutuo a cumplir. Segundo; el pacto con Noé es anunciado en este versículo, pero celebrado hasta 9:9, que es donde en verdad se efectuó el pacto. Dios le dijo “estableceré”, no “establezco”. Habló hacia el futuro. Esto quiere decir que Dios primero anunció a Noé el pacto que luego habría de celebrarse entre Dios y Noé junto con sus descendientes, siempre y cuando ambos cumplieran las partes del mismo; a saber, Dios guardaría a Noé del diluvio si Noé le obedecía en la preparación del arca. Por eso, una vez que ambos hicieron su parte, Dios pactó con Noé. Tercero, Dios estableció pacto con Noé. En el sentido estricto de la palabra, el pacto de Dios no fue con nadie más que con Noé. Dios pacta con el individuo. Fue él quien halló gracia en Dios y no otro; sin embargo, dicho pacto alcanza a sus hijos; Dios le dijo: estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos. La mejor herencia del hombre justo para sus descendientes es su propia amistad con Dios. Siglos de años después Dios sería benévolo con Salomón a causa del amor a su padre David. Cuarto, Noé protegería la vida de las especies de animales (dos de cada una); de todo lo que tuviere vida; entonces Dios lo protegería a él y a los suyos. A quien protege la vida, Dios le concede vida. Quien procura el futuro de la obra de Dios, tiene futuro en ella. Entrarán contigo para que tengan vida –fue la palabra del Señor. ¿Quién es protector de la vida? Quien también es su portador. Muestra tu vida superior protegiendo la vida inferior. Para proteger a todas las especies de animales que hoy existen sobre la tierra, solo se requiere una base de un par de cientos de animales de los cuales provienen los demás (aunque el arca tenía capacidad para miles). Y también, no se necesitan en su estado adulto, podrían haber estado en la infancia de su desarrollo.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:21
6.21 La sobrevivencia en el arca dependía en buena medida de los depósitos de comida almacenados; el reino de los cielos es semejante, la vida de los creyentes depende de su alimento espiritual, tanto en calidad como en cantidad. Si los creyentes pierden su depósito pueden perderse ellos mismos también. Procura tener diariamente la Palabra de Dios varias veces al día, así como oración y adoración. Esto es indispensable. Junto con ello, no dejes de congregarte regularmente.
— Roberto Tinoco
Génesis 6:22
6:22 Este debería ser el resumen de la vida humana. Noé no fue un inventor de nada; él hizo lo que Dios le mandó. Dios no busca tanto la originalidad (aunque es buena) como la obediencia. El mejor epitafio a la vida de cualquier hombre es este: hizo conforme a todo lo que Dios le mandó. Noé entendía que la palabra de Dios no consiste tanto en sugerencias ni buenos deseos como en órdenes. No lo vemos cuestionar ni discutir, tampoco reflexionar ni agregar; pero lo vemos obedecer. Algunos hacen muchas cosas y su vida es un fracaso, otros solo hacen aquello que Dios preparó de antemano para que hicieran, y son un éxito. Si el día termina y a pesar de afanarse no pudimos terminar las labores diarias, entonces estamos haciendo cosas que Dios no nos mandó hacer. El apóstol Pablo fue tan diligente en su vivir que pudo decir antes de morir: he acabado la carrera (2 Tim. 4:7) ¡y todavía estaba vivo! Lo que quiere decir que terminó antes de tiempo. La mayoría de la gente se muere sin terminar el propósito de su vida, pero no los hombres justos. Dios confiaba en Noé; tanta era su confianza en su obediencia que le confió toda la creación terrena. Se que también Dios confía en mí. Lo se porque preparó obras de antemano para que anduviese en ellas (Efesios 2:10). En esto consiste el pacto con Dios, en que Dios se juega su obra conmigo.
— Roberto Tinoco