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Génesis 7
El diluvio cubre la tierra
1Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.🗨📝 2De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.🗨📝 3También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra.🗨📝 4Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.🗨📝 5E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.🗨📝 6Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.🗨📝 7Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.🗨📝 8De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,🗨📝 9de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé.🗨📝 10Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.🗨📝 11El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas,🗨📝 12y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.🗨📝 13En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca;🗨📝 14ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie.🗨📝 15Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida.🗨📝 16Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.🗨📝 17Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra.🗨📝 18Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.🗨📝 19Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.🗨📝 20Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes.🗨📝 21Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre.🗨📝 22Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió.🗨📝 23Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca.🗨📝 24Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Génesis 7: RV60
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Génesis 7:1
7:1 Cuando la tierra fue creada era en principio un planeta lleno de agua, entonces Dios habló para crear la luz y luego volvió a hablar una vez más para separar las aguas de la tierra. Con el diluvio fue la obra igual, pero a la inversa. Dios habló para cubrir todo con agua nuevamente. Sin embargo, antes de hablar a las cosas, le habló al administrador de las cosas, al hombre. En este caso, Noé. Dios nada hará sin revelar antes el secreto a sus siervos los profetas (Amós 3:7). Dios puede hablar a todos, pero escoge revelar sus secretos a los justos. El secreto de Dios es para los que le temen, a ellos hace conocer su pacto (Sal. 25:14). La oportunidad asoma a la responsabilidad. Entra tú y toda tu casa en el arca, Dios no solo salvó a Noé del juicio diluviano, sino también a su familia. ¿Qué salvación sería aquella que sobrevive al hombre sin sus seres queridos más cercanos? Pablo y Silas dijeron al centurión que los custodiaba: cree en el Señor Jesús y serás salvo tú y tu casa (Hechos 16:31); si bien se referían primeramente a la salvación del yugo romano, también aplica a la salvación de la condenación eterna; no porque la fe de uno salve a toda la familia por automático, sino porque el pacto de uno testifica de Dios ante los demás, dándoles así mayor oportunidad de creer. Por otro lado, la familia de Noé no fue salva porque Noé entrara al arca, sino porque también ellos entraron. De nada hubiera servido creer y hasta aplaudir la fe de Noé, si no se practicaba tal y como Noé. El justo por su fe vivirá, no por la fe de otros (Hab. 2:4). Los hijos de Noé entraron en el arca, así como la esposa de Noé, porque Noé los había formado en la misma fe. Desde su nacimiento los hijos de Noé lo miraron construyendo un arca, nacieron aproximadamente en el año quinientos de la vida de Noé y el diluvio vino en el año seiscientos de Noé. Siendo que Noé duró ciento veinte años construyendo el arca, llevaba ya veinte años para cuando nacieron sus hijos. El varón cabeza y padre de familia ha cumplido su cometido como tal, si ha llevado a su familia al Señor. ¿Dónde habría quedado la simiente prometida si solo Noé se hubiera salvado? ¿Y en dónde queda la realidad de la vida y naturaleza divinas si un cristiano no salva a los suyos? Josué dijo con razón: Pero yo y mi casa, serviremos al Señor (Josué 24:15). ¿Quiere alguno ver a un justo? En donde encuentre familia justa, allí lo hallará. Pero no solo consiguió Noé la salvación de su esposa e hijos, sino también la de sus nueras. La orden de Dios fue entrar él con toda su casa al arca. El corazón del justo tiene visión patriarcal; no se conforma con los más próximos, sino que busca hacer linaje. ¿Por qué entró la casa de Noé junto con Noé al arca? Dijo Dios: porque a ti he visto justo delante de mí. El justo deja herencia para sus hijos y para los hijos de sus hijos (Prov. 13:22). Dios abrió la oportunidad de salvación a Noé y con ella, también le concedió la gracia de ser el trasmisor de la Simiente prometida; pero dicho honor no vino sin condición alguna; Noé fue escogido porque Dios lo vio justo delante de Él. Muchos son llamados, pocos son escogidos (Mat. 22:14); el estándar del cielo es vuelve más alto a medida que se concede más. Muchos son vistos justos por su generación, pero Noé fue más allá, él fue hallado justo en su generación delante de Dios. La opinión del hombre tiene su lugar, pero no tiene todo el lugar. Dios encontró a Noé como el mejor hombre de su tiempo, él iba delante en la carrera de la fe. En cada generación hay uno sobresaliente y la generación de Noé no fue la excepción.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:2
7.2 El Señor le dio instrucciones específicas a Noé acerca de qué hacer con animales limpios y con animales no limpios para conservar su especie. De cada animal debía entrar un par, macho y hembra, a fin de conservar la especie; pero de los animales limpios entraron en el arca seis pares adicionales con el propósito primordial de ofrecer sacrificios una vez terminado el diluvio (Gén. 8:20); y posiblemente también para alimentación. Miles de años después, Dios mostró al apóstol Pedro una visión donde Dios declaraba limpios a todos los animales (Hech. 10) con el propósito de enseñarle que Él quería limpiar a los gentiles con el evangelio. El principio de “animales limpios” es separación o santidad. Animales limpios en el diluvio significa hacer separación o santificarse en medio del juicio. ¿Qué debe hacer el hombre en los malos momentos de su vida? Santificarse. ¿Qué salvó a los ninivitas en tiempo de Jonás? Arrepentirse y convertirse. Dicho en sentido negativo: en el peor momento hay que poner la boca en el polvo por si aún hay esperanza (Lam. 3:29); y desde la perspectiva positiva: Ester hizo fiesta al rey cuando se decretó la muerte a los judíos; así los creyentes ofrezcan sacrificios de alabanza a Dios en tiempos de persecución y juicio. Ahora bien, los animales limpios representan el principio de separación; así también, los animales no limpios simbolizan la no consagración. Dios permite la existencia de toda especie, pero no acepta cómo ofrenda toda especie. Dios manda que toda su creación le adore; pero esto no necesariamente implica que acepte toda la adoración que se le ofrezca. ¿Cuándo puede llamarse ofrenda a algo con veracidad? Ciertamente no cuando es ofrecida, sino cuándo es recibida por Dios.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:3
7.3 Con respecto a las aves, véase el mismo principio que el comentario anterior. Dios aboga por la conservación de la vida de las especies. La extinción no es su plan, sino la purificación y preservación. ¿Por qué preserva Dios la vida? Por cuanto Dios es vida, todo lo que tiene vida tiene un poco de Dios. No que Dios sea todo, pues tal cosa sería el error del panteísmo; sino que todo lo que vive, tiene vida a causa de Aquel que es el único que vive en sí mismo. Se utiliza aquí un término diferente para “especie” al resto de las Escrituras. La palabra hebrea es zéra, que significa “semilla, planta, semen”. Curiosamente se utiliza en relación directa con los animales limpios e indirecta con los animales no limpios. Dios deseaba repoblar la tierra con las especies preservadas en parejas. El propósito intrínseco de la vida es su multiplicación. ¿Cómo sabemos quién tiene vida espiritual? Lo conocemos por su propagación. El principio aplica a las especies como a las personas e iglesias. Sin embargo, esto no significa que el crecimiento sea la única evidencia inequívoca de que está vivo en el sentido de ser poseedor de la naturaleza divina, sino que simplemente vive en cierta medida natural. Recuerda que además de los animales limpios, también los animales no limpios debían multiplicarse.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:4
7.4 Después de que todo estuvo listo, es decir, después de 969 años de gracia durante la vida de Matusalén (contando los ciento veinte años de la predicación de Noé), Dios concedió siete días más de oportunidad. ¡Cuán bueno es Dios! Es como si Dios estuviera sufriendo e intentando posponer indefinidamente el juicio. Su corazón se dolió por la tierra llena de violencia y se arrepintió de haber hecho al hombre, pero tal parece que dudaba en destruirle. Él no quiere la muerte del impío, sino que se arrepienta y que viva (Eze. 18:23); el Señor no retarda su promesa, como algunos tienen por tardanza, sino que es paciente para con todos deseando que no perezca ninguno, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). El agua no vino simplemente como algo natural. Dios usó la naturaleza, pero el diluvio fue una obra sobrenatural, Dios dijo: Yo haré llover. El número cuarenta establece el principio bíblico de juicio y de prueba. Por ejemplo: cuarenta años pasó Moisés en Madián como un expatriado; cuarenta años vagó Israel en el desierto; 40 días estuvo Moisés en el monte con Dios en ayuno; Jonás proclamó la destrucción de Nínive para cuarenta días; Jesús ayunó cuarenta días en el desierto; etc. ¿Puede llover por cuarenta días consecutivos de modo que se cubra todo el mundo con agua? Fácilmente, ¿acaso hay alguna cosa difícil para Dios? El mundo entero estuvo en un principio cubierto por agua (Gen. 1:2, 9-10); es un hecho conocido que existe agua suficiente en el mundo como para sepultarlo y que existen evidencias de este diluvio en todos los montes de la tierra. …y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice, la palabra raer (heb. maká) significa “exterminar, frotar fuertemente para borrar”. El diluvio fue un limpiador universal. El rostro de la tierra fue lavado con agua.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:5
7.5 No era nada fácil. No se trataba de realizar un yate para vacaciones de verano por el Caribe; ni siquiera fue la edificación de una pirámide para la posteridad egipcia; no, la obra encargada a Noé fue mucho más trascendente e importante. Se trataba de un arca en la que se salvaría la humanidad y la base de donde proceden todas las especies animales de la tierra. Hacer un enorme trasatlántico en donde no existe mar, cuando aun no llovía sobre la tierra (pues un vapor la regaba únicamente), y en medio de una cultura violenta e intolerante. Noé era el loco del pueblo, el radical, quien predicaba un mensaje tenido como demente por la cultura del momento (¿o debería decir falta de cultura?). ¿Quién podría creerle? ¿Habría de llover hasta dejar el mundo entero bajo el agua? Pero sucedió. No solo llovió, sino que los manantiales subterráneos brotaron al punto de inundarlo todo. El loco tenía razón y lo que era imposible por estadística, sucedió. El nunca ha pasado se volvió por primera vez. Demasiado tarde para lamentarlo. Es ahí donde surge como gigante la figura de un hombre cuyo epitafio podría considerarse el mejor de todos: hizo todo lo que le mandó Yahwéh. Obediente en la imposibilidad; obediente contra corriente; obediente a pesar de todo. Tuvo que desarrollar una tecnología desconocida; conseguir recursos millonarios; y resistir la opinión y mofa pública en niveles inconcebibles. Esos son los hombres que hacen el mundo y en su caso, literalmente creó la humanidad. Haz que tu vida cuente. Consíguelo día a día con un propósito mucho mayor que conseguir el pan para la sobrevivencia. Dicen que debemos vivir como si nuestra vida fuera a terminar; pero es aun mejor vivir como si fuéramos a salvar al mundo. En lugar de mirar pasar las manecillas del reloj hora a hora, realiza una obra que crezca día con día. Comprométete con tu entorno; no temas lo que pueda decirse de ti. Y si no puedes cambiar todo el mundo, al menos cambia tu mundo. Hay una humanidad que proviene de ti, y esa es la responsabilidad con la que tienes el privilegio de disfrutar y vivir.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:6
7.6 El nombre de Noé estuvo ligado una y otra vez al diluvio. Dios no solo usó la vida de Noé para establecer una fecha cronológica del diluvio, sino que usó a Noé para proteger su plan y preservar la vida. El año seiscientos de Noé corresponde al año 1656 después de la creación de Adán. Tú eres importante en el plan de Dios, aunque no seas Noé, tu vida tiene propósito.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:7
7.7 El refugio sirve solo cuando hay problemas. Así como Noé y su familia entraron al arca por causa de las aguas del diluvio, así el hombre viene a Cristo para salvarse de la condenación. La puerta que lleva a la salvación es estrecha y suele requerirse de estímulo para hacer entrar a los hombres por ella (Mat. 7:13-14). Entra en Cristo y hazlo con toda tu familia.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:8
7.8-9 Los animales entraron con Noé al arca. Tal cosa fue un milagro divino y no la obra de Noé. Cuando un barco está por hundirse las ratas escapan antes de la tragedia; lo mismo sucede con las aves y otros animales que se anticipan a los terremotos. En el caso de los animales que entraron al arca, fue algo mayor que el instinto, fue la guianza de su Creador. ¿Cómo lo sabemos? La palabra dice que ellos entraron, no que fueron introducidos por Noé, ¿cómo capturaría un hombre a toda clase de fieras y animales salvajes? Además, el número fue exacto, los animales limpios en siete pares, macho y hembra; y los animales no limpios en un solo par. Mira incluso el orden: “entraron de dos en dos”; ¡cientos de animales en perfecta formación! ¿No debieran los hombres antediluvianos haber visto esto como una señal para arrepentirse? Dios habla a través de la creación; desafortunadamente, la mayoría de los hombres están tan ocupados en sí mismos que no saben escuchar a las cosas creadas. Todo lo anteriormente expuesto sucedió por causa de la Palabra de Dios. Palabra que primeramente ordenó a Noé, pero que también respaldó con la obediencia de la creación, tanto de lo animado, como de lo inanimado (tierra, agua, cielos, etc.). ¿Se cumple siempre la Palabra de Dios? Esta es una pregunta común, para responderla debemos entender que Dios tiene decretos y tiene preceptos. Distíngase “precepto” de “decreto” en que el precepto es una orden que depende su cumplimiento de la obediencia de la criatura, mientras que el decreto es una disposición divina que necesaria e invariablemente se cumplirá. Por ejemplo: la voluntad perfecta de Dios en relación a su precepto es que Él “manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hch.17:30) (Sabemos que no todos se arrepienten). Otro ejemplo de precepto son los 10 mandamientos. Por su parte, cuando Dios creó todas las cosas usó su Palabra en forma de decreto: dijo Dios y así fue. El decreto se cumplió sin error ni demora. Dios mandó a Noé que hiciera un arca, ese fue un precepto; pero que entraran los animales al arca, así como la lluvia fue un decreto divino que inevitablemente habría de cumplirse.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:9
7.8-9 Los animales entraron con Noé al arca. Tal cosa fue un milagro divino y no la obra de Noé. Cuando un barco está por hundirse las ratas escapan antes de la tragedia; lo mismo sucede con las aves y otros animales que se anticipan a los terremotos. En el caso de los animales que entraron al arca, fue algo mayor que el instinto, fue la guianza de su Creador. ¿Cómo lo sabemos? La palabra dice que ellos entraron, no que fueron introducidos por Noé, ¿cómo capturaría un hombre a toda clase de fieras y animales salvajes? Además, el número fue exacto, los animales limpios en siete pares, macho y hembra; y los animales no limpios en un solo par. Mira incluso el orden: “entraron de dos en dos”; ¡cientos de animales en perfecta formación! ¿No debieran los hombres antediluvianos haber visto esto como una señal para arrepentirse? Dios habla a través de la creación; desafortunadamente, la mayoría de los hombres están tan ocupados en sí mismos que no saben escuchar a las cosas creadas. Todo lo anteriormente expuesto sucedió por causa de la Palabra de Dios. Palabra que primeramente ordenó a Noé, pero que también respaldó con la obediencia de la creación, tanto de lo animado, como de lo inanimado (tierra, agua, cielos, etc.). ¿Se cumple siempre la Palabra de Dios? Esta es una pregunta común, para responderla debemos entender que Dios tiene decretos y tiene preceptos. Distíngase “precepto” de “decreto” en que el precepto es una orden que depende su cumplimiento de la obediencia de la criatura, mientras que el decreto es una disposición divina que necesaria e invariablemente se cumplirá. Por ejemplo: la voluntad perfecta de Dios en relación a su precepto es que Él “manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hch.17:30) (Sabemos que no todos se arrepienten). Otro ejemplo de precepto son los 10 mandamientos. Por su parte, cuando Dios creó todas las cosas usó su Palabra en forma de decreto: dijo Dios y así fue. El decreto se cumplió sin error ni demora. Dios mandó a Noé que hiciera un arca, ese fue un precepto; pero que entraran los animales al arca, así como la lluvia fue un decreto divino que inevitablemente habría de cumplirse.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:10
7.10 Siete días después de que Noé y su familia entraron al arca comenzó a llover. Esto fue una muestra de fe y de perseverancia por parte de Noé y un tiempo de gracia adicional para el mundo. El séptimo día representa el día de reposo. El diluvio al séptimo día trajo reposo a Dios de la violencia de la tierra, lo mismo que a la tierra. Tuvieron que esperar siete días dentro del arca antes de que comenzara a llover; alguno podría pensar que la palabra pregonada por Noé ya no se cumpliría, pero el agua finalmente vino y parecieron más largos los días del diluvio que los de la espera. Si la promesa tarda, que tu fe espere.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:11
7.11-12 Corresponde al año 1656 desde Adán. El número seis representa al hombre. El hombre fue creado al sexto día. Así, el número seiscientos es la cúspide del hombre (6 x 10 x 10 Noé era la décima generación del ser humano). En otras palabras, la cúspide o clímax de la humanidad en el sentido positivo, era Noé. Él era perfecto en sus generaciones (Gen. 6:9). Tomando en cuenta el calendario hebreo como base, esto sucedió en mayo. De manera que, al terminar el diluvio, un poco más de un año después, salieron del arca en el tiempo correspondiente para hoy en el Pentecostés. La Paloma habría de volar el día que descendió el Espíritu Santo sobre la iglesia… Antes de que comenzara a llover, primero emergieron grandes cantidades de agua de corrientes subterráneas. Posiblemente la tierra experimentó tremendos terremotos que pudieron haber formado los continentes. Ese día entraron Noé y su familia al arca. A esto le siguió después de siete días la lluvia torrencial por cuarenta días literales con sus noches. Frecuentemente las erupciones volcánicas ocasionan precipitaciones de lluvia. El número cuarenta es número de prueba, juicio.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:12
7.11-12 Corresponde al año 1656 desde Adán. El número seis representa al hombre. El hombre fue creado al sexto día. Así, el número seiscientos es la cúspide del hombre (6 x 10 x 10 Noé era la décima generación del ser humano). En otras palabras, la cúspide o clímax de la humanidad en el sentido positivo, era Noé. Él era perfecto en sus generaciones (Gen. 6:9). Tomando en cuenta el calendario hebreo como base, esto sucedió en mayo. De manera que, al terminar el diluvio, un poco más de un año después, salieron del arca en el tiempo correspondiente para hoy en el Pentecostés. La Paloma habría de volar el día que descendió el Espíritu Santo sobre la iglesia… Antes de que comenzara a llover, primero emergieron grandes cantidades de agua de corrientes subterráneas. Posiblemente la tierra experimentó tremendos terremotos que pudieron haber formado los continentes. Ese día entraron Noé y su familia al arca. A esto le siguió después de siete días la lluvia torrencial por cuarenta días literales con sus noches. Frecuentemente las erupciones volcánicas ocasionan precipitaciones de lluvia. El número cuarenta es número de prueba, juicio.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:13
7.13 Acerca de cuál día, consulta la nota anterior. La protección de Dios era el arca; todo lo que estuviera en ella viviría. Lo mismo pasa respecto de la salvación eterna y los temas similares como la predestinación, Dios escogió a Cristo y todo lo que está en Él tiene vida eterna. Fuera de Él no hay nada de parte de Dios (lee el primer capítulo de Efesios). Al hombre le gusta discutir acerca de su propia salvación, pero dicha salvación es Cristo, en Cristo y para Cristo. Muchas veces entraría Noé al arca mientras la construía, y también pudo haber abierto la ventana y salido en los fatídicos cuarenta días, pero su salvación no fue resultado de haber estado antes en el arca, sino de permanecer en ella durante el diluvio. El que está en Cristo tiene vida eterna, no el que estuvo ni el que estará alguna vez. Sobre Noé y su familia mira las genealogías respectivas en 5:32 y en 6:10. Noé condenó al mundo por su fe (Heb. 11:7 puso el estándar de cómo vivir); pero también salvó a su familia y preservó así a la raza humana. Fue un triunfador. La vida se evalúa mas con frutos que con números; la vida no se mide por su duración, sino por su donación.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:14
7.14-15 ¿Cuántas veces viene la palabra “especie”? He allí su importancia. Se utiliza el término mín, que significa “hacer porciones, sortear” y de allí como especies de la naturaleza. Se refiere a que todos los animales que entraron al arca fueron una selección divina, un sorteo escogido; así mismo, que no entraron todas las especies de animales que hoy existen, sino solo las especies de donde provienen todos los que hoy existen. ¿En qué se basó Dios para tal elección? En el espíritu de vida que estaba en ellos; no porque no hubiera en los que murieron, pero es evidente que la vida era geneticamente prevaleciente en los que entraron, así como Noé era prevaleciente en su generación. Vinieron con Noé al arca, de manera que no fue Noé quien los trajo, sino quien los acompañó. Los animales vinieron por decreto divino. Dios los hizo entrar al arca. De dos en dos, debió ser un desfile magnífico. Y aún así no tuvieron temor los vecinos de Noé como tampoco temen ante el testimonio de dos en dos que la iglesia constantemente realiza como los discípulos enviados por el Señor ni por el testimonio del Antiguo y del Nuevo Testamento.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:15
7.14-15 ¿Cuántas veces viene la palabra “especie”? He allí su importancia. Se utiliza el término mín, que significa “hacer porciones, sortear” y de allí como especies de la naturaleza. Se refiere a que todos los animales que entraron al arca fueron una selección divina, un sorteo escogido; así mismo, que no entraron todas las especies de animales que hoy existen, sino solo las especies de donde provienen todos los que hoy existen. ¿En qué se basó Dios para tal elección? En el espíritu de vida que estaba en ellos; no porque no hubiera en los que murieron, pero es evidente que la vida era geneticamente prevaleciente en los que entraron, así como Noé era prevaleciente en su generación. Vinieron con Noé al arca, de manera que no fue Noé quien los trajo, sino quien los acompañó. Los animales vinieron por decreto divino. Dios los hizo entrar al arca. De dos en dos, debió ser un desfile magnífico. Y aún así no tuvieron temor los vecinos de Noé como tampoco temen ante el testimonio de dos en dos que la iglesia constantemente realiza como los discípulos enviados por el Señor ni por el testimonio del Antiguo y del Nuevo Testamento.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:16
7.16 Ligado al comentario anterior, los que vinieron lo hicieron como le había mandado Dios. Fue un decreto, una orden de la Palabra de Dios. Así como Dios creó todas las cosas por su Palabra, así también la preservaba con su Palabra. Jesús dijo: no me escogisteis vosotros a mí antes bien, Yo os escogí a vosotros. Vemos la semilla de la elección divina. El único requisito que Dios usó para seleccionar fue la vida que vio en las especies. Así también, muchos son llamados, más pocos son escogidos (Mat. 22:14); ¿en base a qué? En base a la medida de la Vida en ellos, Cristo. Ya sea que Dios mirara dicha Vida desde antes de la fundación del mundo o en el momento mismo del llamado del creyente, en presciencia o en evidencia, el hecho es que Dios elige la Vida. Y con la misma autoridad con la que Dios elige, también cierra la puerta. Miremos que no fue Noé quien cerró la puerta, sino Yahwéh, el Dios del Pacto. Puerta cerrada es oportunidad acabada. Dios había concedido 969 años de gracia en la vida de Matusalén, los últimos 120 años de ese período les anunció el diluvio porvenir con la predicación de Noé y la fabricación del arca; acabada la oportunidad, cerraba la puerta. Su favor dura mil años, su juicio duró sólo uno. La puerta se cerró en un instante. También en un instante será el arrebatamiento de los santos que pondrá fin a miles de años de gracia (1 Cor. 15:52).
— Roberto Tinoco
Génesis 7:17
7.17 El 40 es número de prueba. Aquí se establece esa semilla. Las mismas aguas que destruyeron a la humanidad antediluviana fueron las mismas que también alzaron al arca y la elevaron sobra la tierra. Esta es salvación por medio del agua. Dios salvó a Noé y a su familia del mundo; el agua les separó de una tierra sin Dios y llena de violencia. El bautismo es salvación del mundo, separación (1 Pedro 3:20-21). Los bautizados son elevados. Quien ha sido bautizado en Cristo, de Cristo ha sido revestido (Gal. 3:27).
— Roberto Tinoco
Génesis 7:18
7.18 La violencia había crecido en la tierra al punto de que estaba llena de violencia (Gen. 6:11); por lo que fue necesario que también las aguas de juicio y de muerte crecieran en gran manera sobre la tierra. La medida de la suciedad define la medida de limpieza que ha de efectuarse. El juicio es equivalente al pecado. Con todo, flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. El mundo podrá estar inundado de aguas de muerte, pero aún así la iglesia en Cristo se mantendrá a flote. La vida no puede ser ahogada por la muerte; era imposible que la muerte retuviera a Cristo (Hechos 2:24), ¡Él flotó sobre las aguas! Así también la iglesia, por causa de la vida de Cristo, está por encima de las aguas. Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús (Rom. 8:1).
— Roberto Tinoco
Génesis 7:19
7.19-20 Las aguas cubrieron aún los montes más altos. Esto nos enseña varias cosas: La primera de ellas es que el diluvio fue universal. El agua define nivel, no puede estar a una altura en un lugar del mundo y a otra diferente en otro lugar. Nota cómo el agua cubrió no solo los montes de una región, sino todos los montes que había debajo de los cielos. La geología presente demuestra que el diluvio estuvo en todo el planeta y que los enormes montes que hoy existen fueron producidos precisamente por cataclismos ocasionados con el diluvio). Casi siete metros más alto que el monte más alto. 15 codos es la mitad de la altura del arca, lo que significa que el arca, una vez cargada, se hundió un poco y necesitaba espacio para no encallar. En segundo lugar, aprendemos que el juicio divino alcanza aún a los más poderosos de la tierra; así como ningún monte pudo mantenerse por encima del agua, así tampoco los poderosos de la tierra pudieron hacerlo. En la Biblia se usa la figura de los montes para referirse a los poderosos de la tierra (Jer. 51:25; Zac. 4:7). Mucho más alto que el más alto de los hombres es el juicio de Dios; y los recursos humanos, por bastos que sean, no pueden librar al hombre de él.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:20
7.19-20 Las aguas cubrieron aún los montes más altos. Esto nos enseña varias cosas: La primera de ellas es que el diluvio fue universal. El agua define nivel, no puede estar a una altura en un lugar del mundo y a otra diferente en otro lugar. Nota cómo el agua cubrió no solo los montes de una región, sino todos los montes que había debajo de los cielos. La geología presente demuestra que el diluvio estuvo en todo el planeta y que los enormes montes que hoy existen fueron producidos precisamente por cataclismos ocasionados con el diluvio). Casi siete metros más alto que el monte más alto. 15 codos es la mitad de la altura del arca, lo que significa que el arca, una vez cargada, se hundió un poco y necesitaba espacio para no encallar. En segundo lugar, aprendemos que el juicio divino alcanza aún a los más poderosos de la tierra; así como ningún monte pudo mantenerse por encima del agua, así tampoco los poderosos de la tierra pudieron hacerlo. En la Biblia se usa la figura de los montes para referirse a los poderosos de la tierra (Jer. 51:25; Zac. 4:7). Mucho más alto que el más alto de los hombres es el juicio de Dios; y los recursos humanos, por bastos que sean, no pueden librar al hombre de él.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:21
7.21 Murió toda carne. La causa del diluvio fue que el hombre se había convertido del todo en carne y sus obras eran carnalidad (Gen. 6:3); por lo que el diluvio mató toda carne. El ocuparse de la carne es muerte (Rom. 8:6). La limpieza fue un éxito; el juicio, implacable. Lo que antes se movía, ahora yacía flotando sobre el agua o sepultado bajo el lodo. La muerte gobernó por un poco de tiempo. Un panorama tan descorazonador como los tres días que el cuerpo de carne de Jesús permaneció en la tumba. Solo una cosa era diferente: el arca de salvación. Así también, en la peor época de la humanidad, una cosa se mantiene a flote: la iglesia del Señor a causa de Cristo en ella. El fin no es la muerte, sino la resurrección.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:22
7.22 La vida es el suministro de Dios. Dios es vida y da vida a todo ser viviente en su respirar. Sin embargo, puesto que la tierra se había llenado de violencia ante la carnalidad humana, Dios no aceptó mantener su vida en la carne. Dios desea mezclar su Espíritu con el espíritu humano, pero no su vida (Espíritu) con la carne.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:23
7:23 Dios lavó la cara de la tierra para que volviera a tener su semejanza. Todo ser viviente sobre la tierra fue destruido; con excepción de los habitantes del arca. Así está libre de toda condenación quien está en Cristo (Rom. 8:1). Noé fue justificado y los que estaban con él también fueron justificados; pero fueron salvos por entrar y permanecer en el arca, quedó solamente Noé y los que con él estaban en el arca; es la iglesia en Cristo y no solamente nominal, la que vive la abundancia del reino libre de juicios y de muerte eterna.
— Roberto Tinoco
Génesis 7:24
7.24 Mientras haya carne, las aguas prevalecerán. Mientras el pecado se manifieste, el juicio vendrá. La justicia prevalece sobre la maldad. La tierra nada puede hacer contra la muerte y el juicio de Dios. Se necesita la ayuda divina; a saber, la ofrenda de Cristo. …ciento cincuenta días, fueron cinco meses de treinta días cada uno. Incluye los cuarenta días que estuvo lloviendo sin parar día y noche. El número ciento cincuenta es la multiplicación del tres y el cincuenta. El cincuenta es el Pentecostés y el tres el número de la deidad. Es la intensificación del Pentecostés o cosecha, después de la muerte y resurrección. Dios siempre tendrá un Pentecostés después de un mal tiempo; y si dicho mal tiempo fuera grande y terrible, entonces su Pentecostés también será intensificado.
— Roberto Tinoco